
Papel Prensa, la apropiación «olvidada» e impune que definió el poder mediático en la Argentina – Por Daniel Cecchini
29 junio, 2026El debate mundial se centra hoy en si predomina una fragmentación más amplia en la que múltiples actores – incluidas potencias intermedias – disponen de mayor agencia, es decir, un orden más complejo, híbrido y en transición. Es posible que la dinámica bipolar (EE.UU. versus China) en tecnología y rivalidad estratégica principal, y la lógica multiplex en comercio, diplomacia y asuntos regionales, convivan en una nueva pax maleable.
Por Rafael Bielsa*
(para La Tecl@ Eñe)
El Panteón de París es un mausoleo donde reposan los restos de grandes personalidades francesas, consideradas héroes nacionales. El monumento neoclásico comenzó a construirse por orden del rey Luis XV —«el Bien Amado»— y se terminó en 1790, justo al inicio de la Revolución Francesa. Concebido originalmente como iglesia dedicada a Santa Genoveva, patrona de París, en 1791 la Asamblea Nacional decidió convertirlo en un templo laico dedicado a los «grandes hombres» de la patria. Desde entonces ha alternado entre iglesia y panteón según los vaivenes políticos (Napoleón, la Restauración, etc.), pero desde 1885 funciona principalmente como monumento funerario. El martes 23 de junio de 2026 tuvo lugar la ceremonia de ingreso («panthéonisation») del historiador, combatiente en las dos guerras mundiales y miembro de la Resistencia fusilado por la Gestapo, Marc Bloch, junto con su esposa Simonne Vidal. Su paso de la reflexión académica a la acción clandestina contra el nazismo fue el de un hombre iluminado que se unió al ejército de las sombras. Ochenta y dos años después de su asesinato, el homenaje – en el que habló Emmanuel Macron – combina su legado intelectual con su compromiso como resistente antifascista.
Marc Bloch fue fusilado en Saint-Didier-de-Formans, junto con otros 29 miembros de la Resistencia, diez días después del desembarco aliado en Normandía, el 16 de junio de 1944; murió gritando «¡Viva Francia!». Entre 1944 y 1947 se sentaron las bases de un nuevo orden internacional. En agosto de 1945, dos bombas atómicas fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, lo que precipitó la rendición japonesa y el fin de la Segunda Guerra Mundial. El 24 de octubre de 1945 entró en vigor la Carta de las Naciones Unidas, ratificada por las principales potencias vencedoras (Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética, China y Francia). Los Juicios de Núremberg comenzaron el 20 de noviembre de 1945 y marcaron un hito en la creación del derecho internacional moderno, al tipificar por primera vez los crímenes contra la humanidad. El 12 de marzo de 1947, el presidente estadounidense Harry S. Truman anunció la doctrina de «contención» frente a la expansión soviética, uno de los hitos iniciales de la Guerra Fría. Pareciera que la condición humana encuentra su mejor inspiración colectiva en la tragedia inmediata.
El Occidente volátil de la etapa actual, calificada como «La Edad de la Competencia», en la que se prevén tiempos turbulentos para la próxima década, privilegia, mediante una política de «bola de demolición» («wrecking ball»), el desmantelamiento de las estructuras existentes frente a las reformas graduales; las hegemonías vecinales en lugar de un orden basado en reglas; los tratos transaccionales en vez del multilateralismo; y una creciente inseguridad tras diversos modos de paz (la Pax Britannica y la Pax Americana, a imagen de la Pax Romana impuesta por el Imperio bajo los primeros emperadores). La fragmentación económica -expresada en guerras comerciales, sanciones, desacoplamiento tecnológico, disrupción de cadenas de suministro y proteccionismo -, que en conjunto configura la amenaza central de la confrontación geoeconómica, reduce drásticamente la cooperación. La irrupción de las tarifas trumpianas del «America First» recuerda la anécdota del presidente Ulysses S. Grant (1869-1877), quien afirmó que su país adoptaría el libre comercio sólo cuando fuera la «fábrica del mundo», como lo era entonces Inglaterra. Es de granujas patear la escalera de la protección estatal una vez que se ha subido a ella («kicking away the ladder», Friedrich List).
El mundo bipolar nació con viento en los pulmones; de ahí que se hable del «medio siglo de Guerra Fría». Durante su existencia transitó momentos de extrema tensión, como la Crisis de los Misiles en Cuba (octubre de 1962), el Ejercicio Able Archer 83 – un simulacro de guerra nuclear de la OTAN que los soviéticos interpretaron como un posible ataque real (noviembre de 1983) – y las crisis de Berlín (1961) y de la Guerra de Yom Kippur (1973). Una equivocación del funcionario Günter Schabowski, quien anunció por error y sin instrucciones claras que las fronteras se abrirían de inmediato, precipitó la caída del Muro de Berlín: miles de berlineses se agolparon en los pasos fronterizos. El optimismo multidimensional del «momento unipolar» estadounidense, dio paso a la globalización, al humanismo y al surgimiento de enfoques centrados en la seguridad humana, que desplazaron progresivamente el paradigma tradicional de la «seguridad del Estado» hacia la «seguridad en y para las personas».
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron un punto de inflexión: impulsaron la guerra global contra el terrorismo, generaron una explosión de amenazas transfronterizas (como la pandemia de COVID-19) y consolidaron el concepto de seguridad multidimensional, que integra lo militar con lo económico, energético, migratorio y ambiental, junto al auge del multilateralismo selectivo y las coaliciones ad hoc. El debate hoy se centra en si predomina una nueva bipolarización o, más bien, una fragmentación más amplia en la que múltiples actores -incluidas potencias intermedias – disponen de mayor agencia, es decir, un orden más complejo, híbrido y en transición. Los realistas sostienen que hay un retorno a los bordes de la Guerra Fría, lo que generaría la «trampa bipolar» y reduciría el espacio para la autonomía estratégica de terceros países. Escribió Nietzsche: «¿Qué pasaría si un demonio te dijera que tendrás que vivir esta misma vida que ahora vives una y otra vez, infinitas veces, sin que haya en ella nada nuevo…?». Otros expertos, en cambio, describen un sistema más complejo o «multiplex». Es posible que ambos escenarios convivan: la dinámica bipolar (EE.UU. versus China) en tecnología y rivalidad estratégica principal, y la lógica multiplex en comercio, diplomacia y asuntos regionales. Como en los sainetes españoles, donde un personaje siempre exclamaba al recibir el primer plato: «¡Otra vez sopa!».
Los horrores de la Segunda Guerra Mundial sobrevivieron en frases vibrantes. El general Dwight Eisenhower, tras liberar el campo de Ohrdruf en 1945, declaró: «Nunca creí que existiera tal crueldad en el mundo. Ordené que se tomasen fotografías y que se trajeran testigos, porque en el futuro habrá gente que diga que esto nunca sucedió». No sólo lo dijeron: en diversos escenarios, la humanidad lo hizo de nuevo. «Si al final, siempre el tiempo se va / Donde caen los días / (…) Nada es para siempre» (Fito Páez). A veces – aunque no con la frecuencia necesaria – la tragedia enseña. Cuando le preguntaron a George Mallory por qué quería escalar el Everest en 1924, contestó: «porque está ahí»; esa respuesta se ha convertido en símbolo de la tenacidad humana frente a los desafíos más extremos. China denomina «Los 100 años de humillación» al período que va – aproximadamente – desde 1839 hasta 1949, cuando el «Reino del Medio», que se consideraba el centro del mundo, fue derrotado y explotado por potencias occidentales y Japón. Desde la fundación de la República Popular China en 1949 por Mao Zedong, comenzó el fin del avasallamiento extranjero y el inicio de «el sueño chino» de rejuvenecimiento nacional. Entre 2021 y 2025, las universidades chinas han suspendido más de 12.200 programas de pregrado considerados de «bajo valor» para el desarrollo nacional. El gobierno impulsa una reforma educativa para alinear la oferta universitaria con las necesidades estratégicas del país: tecnología, inteligencia artificial, manufactura avanzada, energías renovables, semiconductores y seguridad nacional. Se priorizan las carreras STEM y se reducen las de humanidades, artes, algunos idiomas, derecho y otras áreas con exceso de oferta y bajo empleo. «Nada es para siempre».
Nada es para siempre, aunque de vez en cuando algunas cosas se repiten. A finales de 2025, el Departamento de Estado de Estados Unidos lanzó su iniciativa insignia Pax Silica («Pax Silica Initiative»), con el objetivo de construir un ecosistema resiliente y seguro que abarcara desde la extracción y procesamiento de minerales críticos, la acumulación de reservas estratégicas (stockpiling), la producción de energía, la manufactura avanzada y la fabricación de semiconductores, hasta la infraestructura de inteligencia artificial y la logística asociada. El objetivo estratégico es reducir la vulnerabilidad de EE.UU. en insumos clave. Se trata de una coalición de países de confianza -inicialmente unos diez, luego ampliada – que incluye a India como invitada y a otros como observadores. Más que un simple club de naciones, se la define como una «coalición de capacidades». En ese marco, y en el contexto del evento Cumbre Ministerial de Minerales Críticos («Critical Minerals Ministerial») de febrero de 2026 (al que asistieron delegaciones de más de 50 países), el gobierno argentino se habría descalabrado si no firmaba marcos bilaterales y memorandos de entendimiento junto con otros países como Marruecos, Malasia y Tailandia. China tiene un dominio abrumador en el procesamiento de tierras raras y ciertos eslabones de la cadena de silicio.
Contemporáneamente, en Chile se suscribió un acuerdo entre el Estado y Google para la instalación y operación del Sistema de Cables de Fibra Óptica Humboldt, que conectará el país con Australia. El proyecto unirá la comuna de Santo Domingo, en la región de Valparaíso, con Sídney mediante un tendido de aproximadamente 14.800 kilómetros y 16 pares de fibra óptica. Juan Pablo Berlinger, chileno, ha sostenido que Google rediseñó el Pacífico sin considerar a Chile como actor relevante y que el cable Humboldt, presentado como proyecto geopolítico, nunca existió: en el mejor de los casos, fue una narrativa; en el peor, un espejismo estatal destinado a disimular la irrelevancia estratégica del país. Si Berlinger simpatizara con la Argentina, lo que dista de ser el caso, difícilmente habría encontrado palabras más precisas para describir nuestra propia participación en la iniciativa Pax Silica.
Hablando de la visión que tiene Trump de hacia dónde podrían conducir las relaciones entre Estados Unidos e Irán, algunos analistas sostienen que el momento actual – que representa un logro estratégico para Teherán – abre la posibilidad de que incluso los europeos más cautelosos emprendan alguna acción correctiva, insistiendo en un retorno a las antiguas concepciones de la guerra (Alastair Crooke, que los llama «pusilánimes»). Los iraníes insistieron durante las negociaciones en que cualquier asesinato o atentado acabaría de forma definitiva con las relaciones con Washington. Aun así, un europeo, Marc Bloch, al ingresar al Panteón, recordó a la condición humana su mejor versión: aquella en la que lo preciso no siempre es lo precioso, pero resulta indispensable.
Lunes, 29 de junio de 2026.

*Abogado y escritor.

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