
Lo que vendrá – Por gabriel Lerman
27 junio, 2026Por Gabriel Martínez Picco*
(para La Tecl@ Eñe)
«Hay tres fuerzas en la tierra capaces de derrotar y cautivar para siempre la conciencia de los hombres rebeldes. El milagro, el misterio y la autoridad».
Fiodor Dostoievski
El mismo día en que se cumplían los cuarenta años del gol más lindo de la historia del futbol, aquel en que Diego esquivó al mundo entero volando sobre la pelota, la selección Argentina lo festejaba con otro gran triunfo por dos a cero frente al equipo austriaco en la primera ronda del campeonato del mundo 2026. ¿Habrá sido sólo casualidad o podemos ubicarlo dentro de la categoría de los milagros? Una vez más, Messi estaba presente, en su sexta participación mundialista rompiendo todos los récords, íntegro, despierto, sagaz y con la autoridad que sólo se logra cuando se juega con el alma. Allí, mientras temblamos de emoción y perplejidad, el diez desafía al tiempo y rompe los corazones tanto como desfigura las estadísticas. El mundo entero se inclina ante Messi y él responde con su futbol creativo, eso que ama y que lo hace inmensamente feliz.
Hasta hace unas pocas semanas no se observaba gran clima mundialista. Los medios informativos del país se mostraban más ocupados del tema que la gente de a pie. Atravesamos una época en la cual nuestra identidad como pueblo se ha tornado difusa, violenta y salvaje. Uno no sabe a ciencia cierta si la manera de actuar que nos ha permitido convivir en civilidad y con apego por la patria sigue siendo válida o simplemente aquello se ha disuelto de forma definitiva. Cada mañana se presenta como una aventura en donde cientos de miles sortean los más diversos obstáculos para llegar a fin de mes. A los palos aprendemos a caminar en la incertidumbre y con los ojos ciegos avanzamos a tientas, extraviados entre hechiceras y encantadores de serpientes. Vivimos en un tiempo huérfano de dioses, aquellos dioses de carne y hueso, tan dolientes, tan atropellados y verdaderos como la magia imposible, fugaz y eterna, que los habitaba.
Entonces llegó el mundial, trayendo consigo a los ídolos, a los mitos y a todos los demonios. Sobre los estadios se cierne el verdugo del mundo, así como por otros cielos vuelan los misiles del poder, de la arrogancia y la impunidad.
Los negocios compartidos entre la FIFA y Donald Trump viajan cómodos por los andariveles de la codicia extrema. Con entradas prohibitivas la fiesta del futbol se ha transformado en un privilegio. Todo se vende y todo se compra, los paquetes VIP están a la orden del día y las tarifas de algunos transportes para llegar a los partidos, han pasado a regularse como especiales. Cada pausa de hidratación representa miles de millones para los grandes conglomerados televisivos y publicitarios, mientras que los turistas adinerados y los clientes institucionales ocupan los lugares de distinción.
Así, entre la vorágine del espectáculo y el estruendo de la maquinaria comercial, regresó Messi a su lugar de capitán desde donde ejerce una atracción tan fuerte y rotunda como milagrosa. Horas mágicas cargadas de emociones positivas, palpitantes de arrebatos, haciéndonos ver fácil aquello que a nosotros nos resultaría imposible. Imaginamos quedarnos toda la vida con la imagen del diez, congelarla en el tiempo eterno y cerrar las persianas del universo hasta un nuevo aviso. Porque así operan los misterios, allí donde la razón cede ante la pasión.
Hoy más que nunca hay que salirse de la zona de confort, observar los partidos a través del ojo de la cerradura, con ojos de niños. Inocentes miradas que sienten con el corazón, ajenos a toda prudencia. Correrse de la ruta, pasarse al camino de tierra como siempre lo hizo Diego. Aquel camino sinuoso, ese que no te deja ver el recodo ni los baches. Allí en donde te permitís que una parte de la vida pueda fluir y con ello el desafío de volver a improvisar, revelarnos contra mandatos miserables y sacar a relucir ese ingenio que alguna vez tuvimos. Queremos volver a sentir que aún es posible dejarnos llevar por las hazañas del baldío y rescatar de la memoria aquello que alguna vez fuimos. Esa parte de nosotros que hoy, con urgencia, reclama ser recuperada.
Jueves, 25 de junio de 2026.
*Arquitecto. Fue docencte en la Facultad de Arquitectura de la UNLP.

Seguí acompañándonos: Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».
La Tecl@ Eñe viene sosteniendo, desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas. Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe. Pueden colaborar con $5.000 ó $10.000. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.
Tu aporte es importante para seguir adelante.
Muchas gracias.
Alias de CBU: Lateclaenerevista


