
«Antros marxistas». Universidad y lucha de clases – Por Cinthia Wanschelbaum
14 octubre, 2026Alicia Eguren dejó escritos en forma de cartas, poemas y ensayos filosóficos. Fue militante peronista, se involucró en la creación del Partido Peronista Femenino y admiraba a Eva, a quien identificaba como revolucinaria. Conoció al Che y lo definió como su alma gemela. Fue privada ilegítimamente de su libertad el día 26 de enero de 1977 y llevada a la ESMA. Continúa desaparecida.
Por Angelina Uzín Olleros*
(para La Tecl@ Eñe)
Vida: Alicia Graciana Eguren nació en 1925, sus padres tenían una formación universitaria, algo poco usual en la época para gente de clase media, sobre todo su madre, ya que las mujeres casi no accedían a la formación profesional por aquellos tiempos. Su padre era contador, adherente al radicalismo yrigoyenista y su madre era química farmacéutica. Su abuelo José María Eguren había creado la primera fábrica de tabaco del país en la provincia de Buenos Aires, pero en 1871 su familia fue afectada por la fiebre amarilla. De sus once hijos sobrevivieron cuatro, Ramón el padre de Alicia fue uno de los que pudieron curarse; fue así que su abuelo paterno, profundamente deprimido, decidió dejar la empresa que había fundado en manos de su contador Juan Piccardo. Alicia pasó su juventud en el ambiente bohemio de Buenos Aires. Había obtenido su título de maestra normal e ingresó a la universidad para estudiar Filosofía y Letras en 1943.
María Seoane da cuenta del contexto:
«En 1945 Alicia con veinte años se dedicaba a cierta elaboración intelectual, en un país en el que la economía estaba en expansión y donde los alineamientos de guerra y posguerra acaparaban las discusiones más enfervorizadas. La tardía declaración de guerra de la Argentina a los países del Eje, realizada bajo fuerte presión de Washington, se combinó con una apertura a los capitales estadounidenses. Era un período en el que la voz popular decía que el oro se apilaba, reluciente, en los pasillos del Banco Central, mientras trabajaban a destajo unas 88 mil fábricas, el 80 por ciento de las cuales eran pequeñas o medianas, con menos de cien obreros».
Ella comenzó a involucrarse en la lucha universitaria, que venía de una oposición intensa contra los gobiernos militares, según Milcíades Peña: «El mundillo universitario, irritado en sus sentimientos liberales por el régimen dictatorial que liquidaba las libertades democráticas e introducía la reacción católica en la Universidad, fue la más temprana y combativa fuerza de oposición al gobierno». Avanzada la década se profundizó la fisura que dividía a los que apoyaban a Perón, por un lado, y el anti-peronismo, por otro. La consigna «libros sí, alpargatas no» representaba «el abismo abierto entre el mundo de los estudiantes e intelectuales y el mundo de los trabajadores», como dijo Oscar Terán.
Militancia: En los últimos años de su carrera Alicia adhería a un nacionalismo ferviente dada la inspiración cristiana que la animaba; en diciembre de 1946 egresó como Doctora en Filosofía jurando por la Constitución Nacional al momento de recibir su título en la Universidad de Buenos Aires. Unos meses antes había conocido a quien fue el gran amor de su vida, John William Cooke, que fue diputado por la UCR y canciller durante el gobierno de Edelmiro Farrell. Cooke había militado en la Unión Universitaria Intransigente, se recibió de abogado en la Universidad Nacional de la Plata en 1943.
Entre 1948 y 1949 Alicia editó la revista Nombre y trabajó en la dirección de otra revista Sexto Continente, esta última denostada por los intelectuales opositores al peronismo; según Mariano Lotkin, esa revista era «una mezcla de nacionalismo, nativismo, catolicismo derechista y elogios al régimen». En esa época ella era amiga de Scalabrini Ortíz y José María Rosa, entre otros participantes en el Congreso de Filosofía en abril de 1949 en la Universidad de Cuyo. También se involucró en la creación del Partido Peronista Femenino (PPF), centrado en la reivindicación del voto femenino. A comienzos de la década del cincuenta reafirmaba su humanismo devenido políticamente nacionalismo y existencialismo.
Alicia votó a Perón nuevamente en 1951; cuando Eva Duarte muere en el 52, ella afirmaba que Eva era sin dudas una revolucionaria, la admiraba y se identificaba con su gesta, respaldaba la propuesta de la CGT de armarse en defensa del peronismo. El mediodía del 16 de junio de 1955 lloró sin consuelo cuando las bombas cayeron en la Plaza de Mayo mutilando los cuerpos de hombres, mujeres y niños. El peronismo se dividía entre un sector conservador y uno considerado de «izquierda» en el que Ana Macri, por ejemplo, ubicaba a Alicia Eguren; ese peronismo conservador que la rechazaba tampoco simpatizaba con Cooke, que había sido designado por Perón para reorganizar el movimiento en la Resistencia. John Cooke se hizo cargo del Comando Nacional Peronista que buscaba organizar a los trabajadores y agrupar a las fuerzas del movimiento; ese comando estuvo a cargo de Raúl Lagomarsino y César Marcos, mientras Cooke estuvo preso. Esos grupos se reunían en el local de la calle Riobamba hasta que lo cerraron en noviembre del 55. A partir de ahí todo fue clandestinidad.
Las cartas que Alicia le escribía a John tenían poca referencia a la cuestión política y reafirmaban sus sentimientos de amor hacia él; su correspondencia recordaba los tiempos en que compartían su vida y leían a Neruda, ella encabezaba esas cartas en francés «Mon amour, ah, quelle tristese…», él por su parte le relataba sus padecimientos en aquel aislamiento. En la penitenciaría de Ushuaia, Cooke también recibió una carta de Perón en la que lo nombraba su delegado personal, fechada el 2 de noviembre de 1956. Luego de muchas peripecias y un plan de escape de ella desde Montevideo, Alicia y John se reencontraron, luego de dos largos años, en Chile; allí comenzaría formalmente la pareja que todos recuerdan, por su vínculo amoroso y por su participación en esa parte de la historia argentina y latinoamericana. La madre de Alicia les llevó a su hijo Pedro, que tenía por entonces 10 años, a Chile.
Luego de diferentes acontecimientos y la custodia de miembros de la resistencia peronista, Alicia y John estaban imbuidos en la revolución cubana, utopía que alcanzaría a los y las militantes por aquella. Cuando Alicia conoció al Che lo definió como su alma gemela; en 1960 tanto ella como su compañero John compartieron largas conversaciones con Guevara. En su libro Mazzeo afirma: «Alicia construye una Evita que encabeza la guerra del pueblo junto al Che. A diferencia de otros mitos del peronismo que multiplicaban los modelos de acción que no desbordaban el campo de objetividad tolerado por las clases dominantes, que desarmaban ideológica y políticamente a la clase trabajadora, el mito de Evita era un mito identificado con la corriente revolucionaria: era el cadáver embalsamado de Evita, era la Evita muerta y desaparecida convertida efectivamente en corriente interna, en jefa de fracción que obligaba a pensar la ‘unidad nacional’ bajo coordenadas no burguesas».
Presente, ahora y siempre:
Alicia dejó escritos en formas de cartas, de poemas y de ensayos filosóficos, magistralmente reunidos en un volumen de más de 800 páginas recopilados por Santiago Allende, Nicolás Del Zotto y Emiliano Ruíz Díaz, reivindicando el trabajo de Horacio González en la Biblioteca Nacional por recuperar el pensamiento de Eguren. Cito textualmente uno de los escritos de ella para el final del artículo: «Hasta el momento de la muerte hay tiempo para poner definitivamente en limpio todos los borradores. Lo malo es que no sabemos cuándo se nos aparecerá ese momento. ¿Y si llegara cuando los borradores están todavía en borrador? El que tiene que pensarnos no es un librero ni un miembro de un jurado sino un amoroso esclarecedor y tendrá que vérselas con todo, con todo lo nuestro». (Alicia Eguren 1951). Mucho tiempo después a ella le llegó la muerte en forma de desaparición forzada, dejando vida, militancia y convicciones.
El caso «Alicia Eguren de Cook» fue incluido en la causa 14.217/03 caratulada “Escuela de Mecánica de la Armada s/delito de acción pública”. En un fragmento de la megacausa ESMA figura: «Eguren de Cooke, Alicia Graciana fue privada ilegítimamente de su libertad el día 26 de enero de 1977, en la vía pública, en la ciudad de Buenos Aires, antes de las 18 horas. La víctima fue vista en cautiverio en la ESMA y fue señalada como la viuda de John W. Cooke, ex delegado personal del general Perón y fue trasladada finalmente en el mes de abril de 1977. Aún permanece desaparecida».
Bibliografía consultada:
Eguren, Alicia (2023) Escritos. Buenos Aires. Colihue.
Mazzeo, Miguel (2022)Alicia en el país. Apuntes sobre Alicia Eguren y su tiempo. Buenos Aires. Colihue.
16 de octubre de 2026.

Dra. Ciencias SocialesCoordinadora Académica Maestría en Género y Derechos UNGS/UADER.

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