
Problemas de grupo – Por Diego Sztulwark
9 julio, 2026El presidente Milei, durante los festejos del 9 de julio en Tucumán, dijo que su gobierno es el promotor de la «Segunda Independencia» argentina, declaración que contrasta con la política de subordinación a los Estados Unidos de Norteamérica.
Por Carmen Coiro*
(para La Tecl@ Eñe)
Durante los festejos del 9 de Julio en Tucumán, el presidente Javier Milei se ufanó de estar gestando «la Segunda Independencia» nacional, mientras sus políticas económicas y diplomáticas conducen al país hacia una virtual neocolonia.
La sumisión total del mandatario a la agenda de los Estados Unidos se tradujo en el abandono de los principios básicos de la política exterior nacional, que se venían manteniendo con mayor o menor suerte desde la recuperación de la democracia. Milei practicó el giro más drástico de la política exterior argentina.
Desaparecieron de la agenda posiciones históricas como la neutralidad, la no injerencia en los conflictos de otros Estados, el apoyo a resoluciones pacíficas de las disputas de terceros, y la adhesión al multilateralismo.
El entusiasta apoyo a las acciones beligerantes de los Estados Unidos e Israel en Medio Oriente se constituyó, hasta ahora, en la más fuerte muestra de la renuncia a la tradicional neutralidad del país.
Como inmediata consecuencia, el gobierno teocrático iraní declaró a la Argentina, que conoció la tragedia de dos atentados terroristas, como país «enemigo de Teherán».
El Gobierno, decidido a aislarse de las organizaciones internacionales y regionales, y a reducir inversiones en áreas estratégicas, deja al país en desventaja ante cualquier escenario de conflicto que sus polémicas posturas internacionales puedan generar.
Ha elegido confiar en que su alineamiento acrítico a la primera potencia mundial le permitiría gozar de la protección necesaria.
En ese contexto puede enmarcarse la visita a Ushuaia, en abril del 2024, de la jefa del Comando Sur estadounidense, general Laura Richardson, acompañada por Milei y el entonces ministro de Defensa Luis Petri, destinada a proyectar una «base militar integrada», lo que causó alarma y obligó a la vocería presidencial a desmentir que fuera a tratarse de una instalación exclusivamente estadounidense.
Se aseguró que sólo vendrían tropas de ese país para realizar ejercicios de entrenamiento conjunto y acciones de cooperación.
Otras regiones en posible riesgo, como la Triple Frontera y Vaca Muerta, también son objeto de conversaciones con el gobierno estadounidense, dispuesto a contribuir con equipamiento y personal militar para controlar al menos parcialmente la seguridad de esas áreas.
El factor de mayor y más prolongado conflicto, la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, quedó en cambio bajo un manto de sombra, lo que parece no generar inquietud en el Poder Ejecutivo.
De hecho, al hablar el año pasado en un nuevo aniversario del inicio de la guerra con Gran Bretaña, el Presidente afirmó que «buscamos hacer de Argentina una potencia tal que ellos, (los kelpers), prefieran ser argentinos, y que ni siquiera haga falta la disuasión o el convencimiento para lograrlo».
Así, el líder de La Libertad Avanza suprimió el concepto de negociaciones bilaterales con Gran Bretaña, mantenido desde 1983 hasta su llegada a la presidencia, para optar por la trilateralidad, al incorporar la opinión de los kelpers lo cual modifica la histórica posición diplomática argentina con relación al principio de «libre determinación de los pueblos», que no puede aplicarse a los habitantes de Malvinas por ser una población implantada.
Una lógica similar había sido aplicada por el dictador Leopoldo Galteiri durante la fase previa al conflicto bélico.
Tampoco emitió pronunciamiento alguno cuando el 19 de febrero del 2024 el entonces canciller británico David Cameron – durante la gestión del premier Rishi Sunak – visitó las Malvinas y dijo que esperaba que «siempre» se mantengan inglesas.
Los pronunciamientos sobre el tema que haga la representación permanente argentina ante la ONU en la asamblea del 8 se septiembre próximo, carecerán de sustancia. Ese organismo ya vio cómo el alineamiento a los EE.UU. llevó a los enviados mileístas a votar en contra de la propia historia de la diplomacia argentina.
Ejemplos sobran, pero se destaca el voto en contra de la declaración a favor de la prevención y el fin de la tortura. Hubo tres votos en ese sentido en total en la Asamblea. Los otros dos fueron de los Estados Unidos e Israel.
En aras de lograr un sitio cercano al trono de los poderosos, los representantes argentinos, al igual que los de Trump, se negaron a participar en el Pacto del Futuro de la ONU, que aborda cuestiones tan sensibles como el desarrollo sostenible, la paz y seguridad internacionales, la ciencia y la tecnología, las generaciones futuras y la transformación de la gobernanza mundial.
También se resolvió el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo que implica mayores barreras para la cooperación, el intercambio de buenas prácticas y el acceso a insumos indispensables.
Convencido de ser una suerte de mesías, Milei sostuvo en la última celebración de la Declaración de la Independencia, que hoy «el mundo nos respalda, nos mira, nos respeta» porque la Argentina, a su entender, «lidera el cambio de paradigma a nivel global» y recibe «un apoyo sin precedentes de parte de los Estados Unidos».
El respaldo sólo se refleja, por ahora – además de elogios y palmadas en la espalda – en el otorgamiento de préstamos, pero lejos está la anhelada firma del Tratado de Libre Comercio con ese país.
La secretaria de Agricultura estadounidense, Brook Rollins, fue clara al respecto: «América primero, no a China, no a la India, no a la carne argentina, no a los lácteos de Canadá. Primero América».
En lo que resta de su gestión, es previsible que Milei continúe enajenando autonomía, recursos naturales estratégicos y pilares fundamentales de nuestra soberanía, con la excusa de estar encarando una cruzada contra los «enemigos de la libertad».
Su mesianismo quedó graficado cuando habló en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Palm Beach, el 15 de noviembre de 2023.
«El mundo –dijo entonces- ha sido sumergido en una oscuridad profunda y exige a gritos ser iluminado», y definió así su visión del futuro global: «Estados Unidos liderando el Norte, la Argentina el Sur, Italia en la Vieja Europa e Israel como centinela de la frontera de Medio Oriente», ofrecen «la esperanza de paz y prosperidad, porque no hay causa más noble que la de Occidente».
Milei está dispuesto a aceptar cualquier costo para lograrlo, sólo que el precio no lo paga él, sino todos los argentinos.
Sábado, 11 de julio de 2026.

*Periodista. Trabajó en las agencias DyN, NA y AFP.

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