
¿Rendición peronista? – Por Ricardo Aronskind
8 junio, 2026Muchos son los libros que Alan Badiou escribió para combatir la ilustración oscura desde la cual hoy un puñado de megamillonarios quieren derrumbar el legado de la modernidad.
Por Angelina Uzín Olleros*
(para La Tecl@ Eñe)
En una conversación con Osvaldo Quiroga surgió la necesidad de dar mayor precisión al concepto de acontecimiento en Alain Badiou, puntualizando qué es y qué no es un acontecimiento en la obra del filósofo, dejando en claro que otros pueden definir y caracterizar esa categoría de maneras diversas. Su apuesta filosófica se encuentra en la Meditación 17 de su libro «El ser y el acontecimiento», donde habla del Matema del acontecimiento. La tesis principal anida en la siguiente afirmación: «…el acontecimiento hace un-múltiple de todos los múltiples que pertenecen a su sitio y del propio acontecimiento.” (Pág. 203 de «El ser y el acontecimiento.») Acontecimiento, situación y circunstancia, son los tres conceptos de su teoría que conducen a plantear un pensamiento matemático, un pensamiento poético, un pensamiento amoroso; atravesados en la invención política del «sitio” en el que se da lugar a lo «acontecimental”. Es en esta impronta que el sujeto para Badiou es un fragmento local de una verdad y su pensamiento filosófico en un sentido estricto es el de proponer «una ontología del múltiple puro” para diferenciarse del pensamiento único reforzado por la afirmación de “la muerte del comunismo”.
Para Badiou lo contrario al Acontecimiento es el Simulacro, categorías necesarias para poder trabajar en esa distinción donde elabora una concepción de sujeto en orden a la verdad (verdades matemáticas, poéticas, amorosas, científicas, políticas); el sujeto fiel al acontecimiento es el que prodiga precisamente fidelidad a esas verdades, el sujeto oscuro es el que oculta las verdades y el sujeto reactivo es quien las niega. Considero, desde mi trabajo de lectura y reflexión «local” de la obra de Badiou, que su filosofía aporta mucho al momento actual en el que necesitamos palabras, conceptos, definiciones para nombrar o designar lo que acontece. Muchos debates surgen ante la imposibilidad de dar y darnos un corpus de ideas y palabras para dar cuenta de lo que sucede, en el arte, en la política, en la investigación científica, en las relaciones amorosas.
El acontecimiento irrumpe azarosamente (no puede ser planificado ni objeto de una predicción, como lo son los «hechos” sociales), un acontecimiento ilumina y se inscribe en dirección al bien; por el contrario, el simulacro oscurece y surge en orden al mal; es un simulacro porque se sostiene en la «pulsión de muerte”. Un genocidio es un simulacro, no porque no suceda o no exista; es denominado así por Badiou porque es lo contrario al acontecimiento político, por ejemplo. El simulacro no es lo irracional, lo disparatado, no es la locura ni el sinsentido; lo dice claramente en este párrafo:
«Cuando se dice con ligereza que lo que hicieron los nazis (el exterminio) es del orden de lo impensable o lo inabordable, se olvida un punto capital: que lo pensaron y lo abordaron con el mayor de los cuidados y la más grande de las determinaciones.
Decir que el nazismo no es un pensamiento o, en términos más generales, que la barbarie no piensa, equivale de hecho a poner en práctica un procedimiento solapado de absolución. Se trata de una de las formas del ‘pensamiento único’ actual, que es en realidad la promoción de una política única. La política es un pensamiento, la barbarie no es un pensamiento: por lo tanto, ninguna política es bárbara. Este silogismo no apunta sino a disimular la barbarie – evidente, sin embargo – del capital parlamentarismo que hoy nos determina. Para salir de ese disimulo es preciso sostener, en y por el testimonio del siglo, que el nazismo mismo es una política, es un pensamiento.” (El siglo Pág. 15)
Por este motivo, el título de este artículo es de un libro de Badiou «De un desastre oscuro. Sobre el fin de la verdad de Estado» (Amorrortu, 1998). Me interesa particularmente contrastarlo con otro que se comenta en diferentes medios de comunicación: «La ilustración oscura» (2019) considerado el libro de cabecera de las extremas derechas actuales. El denominado experimento anarcocapitalista es heredero de esta concepción «oscura” de un programa de la modernidad. Hace tiempo el filósofo Jürgen Habermas sostenía que la posmodernidad era una contra-ilustración, esto significa que declaraban el fracaso de una parte de la modernidad para dejar al descubierto como única posibilidad el capitalismo: sus modos de producción y sus subjetividades. En su presentación del texto, Claudio Álvarez Terán dice que se trata de «un cuerpo de ideas que sostienen el proyecto de poder de la oligarquía tecnológica, mediante el aceleracionismo neorreaccionario y la derecha radicalizada.” Nick Land escribe y reúne textos de Curtis Yarvin, Peter Thiel, Marc Andreessen y Alex Karp.
Álvarez Terán presenta en la reseña del libro a los magnates de la aristocracia tecnológica, especialistas informáticos y financistas de Silicon Valley, que dicen construir la nueva Atenas. Formados, además de su conocimiento en tecnologías, también en derecho y filosofía, han tomado bajo su responsabilidad dejar en claro y por escrito cuál es su postura libertaria y neorreaccionaria, que se vincula a la extrema derecha política; se definen en contra de la democracia, la igualdad y las libertades políticas, todos valores centrales de la Ilustración, buscando construir la Ilustración Oscura.
Muchos son los libros de Badiou para combatir la ilustración oscura, donde predomina el simulacro que anuncia la muerte de las ideas, de una pretendida concentración de poder por un puñado de megamillonarios que quieren derrumbar un legado; legado de la modernidad que es revisado críticamente por Badiou, por otros filósofos y filósofas también, pero nunca bajo el horizonte de la muerte de las ideas. Como bien concluyó en la conversación con Osvaldo, que motiva este artículo, Alejandro Kaufman reflexionó diciendo que estos personajes que se autoperciben filósofos (como Peter Thiel y algunos farsantes locales) son, en definitiva, el simulacro que anuncia el fin, la muerte de la gran tradición filosófica, tradición que como todo conjunto está excedida en sus partes y constituye lo acontecimental.
Martes, 9 de junio de 2026.
Dra. Ciencias SocialesCoordinadora Académica Maestría en Género y Derechos UNGS/UADER.

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