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Réquiem para Una Pesadilla en Bicicleta – Por Osvaldo Fernández Santos

Octubre queda aún lejos pero el ocaso de la pesadilla en bicicleta financiera y de trabajadores precarizados en bicicleta, es inminente.

Por Osvaldo Fernández Santos*

(para La Tecl@ Eñe)

         

   «A la memoria de Fray Antonio Puigjané,

                                                                                                                                           un imprescindible.»

 

El 11 de agosto el Pueblo se impuso al gobierno clasista, a los medios concentrados de comunicación, al estado paralelo de derecho, al FMI, y a los EEUU.

La calle se hizo urnas. La calle de las luchas y los sufrimientos, impermeable a la pose del “pavimento”.

Las movilizaciones cotidianas contra la masacre oligárquica del “país normal”, invisibilizadas como problemas de tránsito, o más cínico aún, presentadas como conflictos de derechos con la libre circulación, se encarnaron en votos. La calle ganada por diversos grupos de trabajadores y colectivos avasallados por la planificada expropiación de derechos y recursos -a pesar de la dirigencia de la CGT y a preponderancia también de la oposición política-; junto al padecimiento cotidiano y el hartazgo social ante la expoliación sistemática, se patentizaron en el aluvión de votos que mandó a parar con el genocidio silencioso, a la vez que acotó la posibilidad del fraude electoral.

La experiencia inédita en Argentina hasta el infausto año 2015, del acceso al gobierno de la clase dominante por la vía democrática, resultó, lógicamente, traumática. El vallado temprano de la Plaza de Mayo, anunciaba lo conocido y lo porvenir, que el modelo cambiemita solo cerraba con represión. Represión que fue creciendo ante la resistencia contra las consecuencias de las políticas neoliberales, neocoloniales, y concentradoras de la riqueza. Represión que se fue auto-alimentando con el sentimiento de impunidad del poder infinito que la alianza gobernante suponía poseer y el odio clasista.

La privación ilegítima de la libertad de Milagro Salas al segundo día de gobierno y el tallado de los cuerpos de les trabajadores de Cresta Roja con balas de goma a los pocos meses, fueron los pilares educativos -mezcla de placer, proyecto, y necesidad- con los cuales se ponía en conocimiento de la sociedad los valores de Cambiemos y la metodología para efectivizarlos.

Las inmediatas medidas de liberación del mercado cambiario, quita de retenciones y de plazos para la liquidación de dólares a las patronales del campo, apertura indiscriminada de importaciones, dolarización de las tarifas y los tarifazos inherentes, apuesta a la timba financiera por medio de la anulación de todo control estatal; demuestran que el gobierno no fracasó, sino que cumplió a rajatabla el ideario neoliberal y los negociados asociados. Se denominó “conflicto de intereses” a la corrupción estructural, exhibida sin pudor en la puerta giratoria entre Ceos/Ministros.

El modelo de relaciones de producción propuesto, lo enunció el ex-ministro Alfonso Prat Gay: «Cada gremio sabrá hasta dónde arriesgar empleo a cambio de salario». Las gigantescas movilizaciones contra las reformas previsional y laboral a fines de 2017, marcaron la resistencia histórica de les Trabajadores argentinos, así como la cruenta y desorbitante represión, ratificó la  esencia del gobierno. La lucha de clases quedó expuesta.

Las transferencias de recursos desde lxs trabajadores, la clase media, las Pymes, sectores del empresariado local, hacia las compañías energéticas, la patria sojera y financiera, las amistades y la parentela presidencial, han sido brutal. El exministro Dujovne, con la certidumbre de la impunidad, lo sinceró ante la Comisión Nacional de Valores: “Nunca se hizo un ajuste de tal magnitud, sin que caiga el gobierno”.

“Es la economía, estúpido”, frase que devino concepto, y en su origen fue empleada contra George W. Bush (un neoliberal fundamentalista, apenas un grado menor que Macri), explica en parte el resultado electoral. Las calles ganadas transformadas en votos, también expresaron un límite a la degradante ideología de la alta burguesía presentada como sentido común generalizado. El hartazgo popular se pronunció contra: la post-verdad, la hipocresía, el cinismo, la meritocracia, los trolls, las operaciones de inteligencia, la inequidad, la exaltación y promoción del gatillo fácil, el dos por uno para los genocidas, el aborto clandestino, la degradación institucional, la desarticulación del Estado, la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado, el asesinato de Rafael Nahuel, las escuelas bombas del conurbano, el Estado paralelo de derecho, el odio ante el otro del poder…; y las diatribas hirientes de la sensibilidad y la inteligencia social, como: “la desgracia de caer en la escuela pública”, “los pobres no llegan a la universidad (sinceramiento del proyecto del gobierno)”, “el curro de los derechos humanos”, “aprender a disfrutar de la incertidumbre”, “la grasa militante”, “la segunda conquista del desierto (otro proyecto)”, “La versión que nos da la Prefectura le damos carácter de verdad…», “Pasaron cosas”, “La luz al final del túnel”, “Deberían tener angustia (Los congresales de 1816) de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España.”, “El submarino es muy chiquito y el océano es infinito”, “El segundo semestre”, “La pesada herencia”,…

A partir del 12 de agosto el poder económico y financiero, con el FMI descollando, comenzó a garantizar las ganancias e intentar capturar a Alberto Fernández en las redes del neoliberalismo para proseguir los negocios. La negativa al convite por parte del líder del Frente de Todxs, resulta auspiciosa. Los comunicados del FdT posteriores a las reuniones con el FMI, señalando que el fondo es corresponsable con el gobierno por la crisis del país, generan la esperanza que se discrimine la deuda legítima de la mayoritaria ilegítima generada para fugar capitales.

El gobierno con la experticia demostrada en chocar la calesita (no pudo ni garantizar la seguridad de la final de la Copa Libertadores, produjo el corte de electricidad más grande de la historia que incluyó a países vecinos) y la insensibilidad social que lo caracteriza, ensaya medidas regidas bajo la égida de Groucho Marx, y por supuesto responsabiliza a Alberto Fernández por los negociados y la consecuente masacre social que ha llevado adelante durante cuatro años.

El genocidio silencioso del hambre, el desempleo, la falta de vivienda, la imposibilidad del acceso a la salud, continúa y se profundiza. Octubre queda muy lejos.

El ocaso de la pesadilla en bicicleta financiera y de trabajadores precarizados en bicicleta, es inminente.

 

Buenos Aires, 11 de septiembre de 2019

*Psicólogo – Psicoanalista.

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