23 marzo, 2026

Titiriteros impunes – Por Jorge Elbaum

¿Cuánto de lo que padecemos en la actualidad, inscripto en el gobierno de Javier Milei, es tributario de antecedentes no saldados del ejercicio de terror estatal instituido en 1976? Responder a este interrogante implica hacer visible la responsabilidad de los dos actores centrales que estructuraron el golpe militar de 1976, y que permanecieron ocultos eludiendo tanto la justicia como el escarnio público: los grandes empresarios argentinos —que en la década del '80 fueron catalogados como los Capitanes de la Industria— y el Departamento de Estado.
23 marzo, 2026

El hilo de Ariadna que une a la dictadura con Milei – Por Hugo Presman

Hugo Presman establece algunos de los múltiples puntos de contactos entre dos procesos históricos, haciendo énfasis en un aspecto poco frecuentado que es transitar escenarios de irrealidad. Es importante señalar una diferencia fundamental: uno fue una dictadura criminal nacida de un golpe de estado y el otro surge por elecciones legítimas y en su desarrollo transita una democracia de baja intensidad.
23 marzo, 2026

Movimiento a la igualdad: a 50 años – Por Rocco Carbone

Entre la memoria del terror y la intemperie del presente una misma sombra insiste: la del poder que banaliza la vida, fractura lo común y convierte la desigualdad en destino. Desde las ruinas del genocidio a la anestesia del mercado absoluto, persiste una lógica que desprecia la existencia comunal y teme a la igualdad. Si la historia es lucha, también puede volver a ser movimiento. Este texto interroga esa continuidad y convoca, otra vez, a torcer el rumbo de la historia.
23 marzo, 2026

A 50 años del golpe: Concentración mediática y disciplinamiento político; las dos grandes victorias de los socios civiles de la dictadura – Por Daniel Cecchini

Se cumplen cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y la concentración mediática que nació de la complicidad de los dictadores con los propietarios de los grandes medios, ha impuesto sus propios discursos, que eran y son los del poder económico concentrado. Esa es la gran victoria de un poder comunicacional que torna la institucionalidad en simulacro y que hace inviable la existencia de una democracia real en la Argentina.