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La justicia ha muerto – Por María Pía López

La justicia ha muerto; sus agentes no, apenas usurpadores de un nombre, vaciadores. Ha muerto, entre estertores de operaciones mediáticas y servidumbres a todos los poderes, menos el del pueblo.

Por María Pía López*

(para La [email protected] Eñe)

La justicia ha muerto. Tapada bajo los escombros de corruptos edificios que se erigieron en su nombre.

Ha muerto, entre estertores de operaciones mediáticas y servidumbres a todos los poderes, menos el del pueblo.

Fantasmales, se agitan sus palabras, se apela a su nombre otrora santo y se lo hace en vano, en tertulias entre jueces que se reúnen, en escondidos lagos, para amañar pruebas y planificar operaciones.

Se la invoca, mientras se persigue inocentes, en expedientes judiciales innobles alimentados de todos los oprobios.

La justicia ha muerto. Quedan los jueces y los fiscales y sus siervos. Muchos de ellos encargados de tirarle las piedras que la lapidaron. Cada piedra, una sentencia infame, cada piedra, un privilegio sostenido, cada piedra, una mentira puesta a circular.

Como está muerta, sobre sus despojos se erigen las instituciones de la infamia. Allí está Milagro, la gran encarcelada, por un montón de expedientes. Y está Cristina, la perseguida, la que se enfrentó y no se lo perdonan. Pero también están las cárceles abarrotadas de pobres, de oscuras y oscuros, de nadies.

Las cárceles que reclaman su cuota de mapuches, para que no molesten allí donde los millonarios cercan las tierras y erigen mansiones para que los asesinos de la justicia se reúnan.

El periodismo de los medios concentrados ya había muerto, y en sus silencios florecen sin cesar los negocios empresarios. Academias de periodismo, dicen que tienen, y no se entiende qué enseñarían sino a poner bajo la alfombra aquello de lo que no hay que hablar, pero también a simular los trazos de historias inverosímiles. Estamos hablando de las tierras del sur y el nivel de falseamiento de los conflictos con las comunidades mapuches es más hondo que el de los diarios que agitaron las represalias a las huelgas patagónicas en 1921.

La justicia ha muerto. Sus agentes, serviles ante esas dinámicas de la ocultación. Sus agentes, no, apenas usurpadores de un nombre, vaciadores.

No le llamemos justicia a eso que resta, a lo que vino a ocupar su nombre, a la carroña y a la mentira. Guardemos el nombre de la asesinada, para que algún día podamos reclamar su retorno. Justicia, queremos justicia. Contra los jueces y sus mandantes, contra los fiscales y sus dueños, contra quienes se pretenden dueños de todo lo viviente.

Buenos Aires, 5 de diciembre de 2022.

*Socióloga, ensayista, investigadora y docente.

4 Comments

  1. Sara Berlfein dice:

    El grupo Clarin corrompio no solo a la justicia tambien a muchos periodistas ME RESULTA TAN TRISTE COMO MANIPULAN AL PUEBLO Y ES GRAVE

  2. Humberto dice:

    Una infamia

  3. apico dice:

    Correcto y simple comentario sobre la «justicia, ya muerta». Sin justicia, no hay democracia, sin democracia, hay dictadura. Hoy los dictadores no llevan uniformes, si togas. Su destino, tarde o temprano, será el de aquellos. De lo contrario, nos convertiremos en un Paiz fallido. Confío en el Pueblo Argentino, pero las mafias una ves enquistadas, son muy difíciles de remover.

  4. Cesar Paez dice:

    Aterrador poema que exige ser escuchado. Gracias.