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Foto: Télam/ [email protected]

El ex Juez Carlos Rozanski afirma en esta nota que para frenar el avance neofascista es necesario elaborar rápidamente respuestas institucionales adecuadas y suficientes las cuales permitirán no sólo afianzar en el 2023 la presencia popular en la casa de gobierno sino, además, establecer la base para reformas estructurales que permitan tener una justicia verdaderamente democrática que garantice el fin de la impunidad a los violentos.             

Por Carlos Rozanski*

(para La [email protected] Eñe)

Juntos por el Cambio, Pro, Avanza Libertad y La Libertad Avanza, es la nueva versión del horror. Es la actualización de las caracterizaciones más perversas que han emergido en las peores etapas de la humanidad. Son la derecha.

Las distintas facetas de sus expresiones y gestos, se han ido modificando en el siglo pasado y el actual con el fin de reponerse de los fracasos totalitarios experimentados, y resurgir de las oscuras cenizas. La Italia que supo saludar con su brazo en alto a Benito Mussolini, hoy saluda a su primera ministra Giorgia Meloni. Que por cierto no es ni calva ni usa el uniforme pardo del “Duce”. Se trata de un fascismo “aggiornado”, con el mismo odio fundacional pero con modos, a veces, más cuidados. Su xenofobia se replica en la versión local de la derecha, en boca de Cristian Ritondo, agrediendo en plena sesión a Cecilia Moreau al grito de “Venezolana”. O en su dedo índice de la mano izquierda entrando y saliendo en el orificio formado por su pulgar e índice derechos. Se trata de un símbolo gestual universal representativo del pene penetrando una vagina. Así, la escena casi dantesca de un Congreso Nacional hoy atacado por vándalos disfrazados de opositores, nos llena de dudas. No acerca de la magnitud de las agresiones ni su significado. Un diputado como Javier Milei, que promueve la venta de órganos, o un senador como Luis Juez que afirma que la democracia no le cambió la vida a ningún argentino, no generan dudas. El mismo Juez, representante de un pueblo al que calificó en televisión como “pueblo de mierda” (SIC). No, ni ellos, ni sus compañeros, ni los intereses que representan nos plantean dudas. La hesitación es respecto del otro sector, el agredido, el destinatario de la violencia. Cecilia Moreau y todos sus pares del oficialismo gobernante incluyendo las y los legisladores de la izquierda. No perdamos de vista que cuando Milei intensifica el tono de sus insultos, uno de sus preferidos es el de “zurdos de mierda”. Teléfono de Bertolt Brecht, por si se olvidan la preferencia histórica del nazifascismo a la hora de perseguir al progresismo en general y muy especialmente la izquierda marxista y a miembros de la colectividad judía independientemente de su filiación partidaria.

Es que ese universo no violento (oficialismo e izquierda), no muestra en esta emergencia el nivel de reacción adecuado y proporcional a las agresiones planificadas de una derecha cada día más violenta. Está demostrado que los comunicados de repudio, si bien imprescindibles ante ataques como los actuales, son absolutamente insuficientes para frenar a las disparadas hordas macristas. Remedios legales no faltan. Por el contrario. La legislación argentina es una de las más completas del mundo en cuanto a defensa ante violaciones a los Derechos Humanos. La Constitución Nacional actual le brinda la mayor jerarquía a los tratados y convenciones en la materia, por ejemplo, en la facultad de expulsar legisladores por inhabilidad moral.

El principal déficit surge, entonces, en la insuficiencia institucional para afrontar esas agresiones y darles respuesta. Y sin respuesta, las agresiones aumentan y los agresores se vuelven cada vez más violentos. Y como es sabido, detrás de cada uno de ellos está el verdadero objetivo de las irrupciones antidemocráticas neoliberales, que no es otro que el saqueo y la transferencia de recursos. Sí, transferencias de los más vulnerables a los sectores más concentrados y poderosos de nuestra comunidad. Y así como en los setenta el saqueo se garantizaba con balas, picana y autos verdes, hoy se viste de amarillo. Y, en el nombre de la República, la libertad o la meritocracia, construyen subjetividad desde los medios hegemónicos, operan desde los ex servicios y ejecutan desde los estrados judiciales. Elaborar rápidamente respuestas institucionales adecuadas y suficientes es el desafío más grande que atraviesa nuestra comunidad. Frenar el avance neofascista es lo que nos va a permitir no sólo afianzar en el 2023 la presencia popular en la casa de gobierno. Va a ser, además, la base para reformas estructurales que permitan tener una justicia verdaderamente democrática que garantice el fin de la impunidad a los violentos, racistas, xenófobos y misóginos que hoy gozan de los botines mal habidos.

Buenos Aires, 5 de diciembre de 2022.

*Ex Juez de Cámara Federal y Ex Presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de La Plata.

2 Comments

  1. Cesar Páez dice:

    Terrorífico pero real. Un artículo a divulgar. Gracias.

  2. Mirian callisti dice:

    Excelente artículo. Se necesita más acciones de parte del gobierno,ya pasó el tiempo eterno del dialogo- Sin acciones nuevas no hay una genuina reacción de la población-