UNA DOSIS DE IDENTIDAD – Por María Marta Quintana y Fabiana Rousseaux /TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria)

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UNA DOSIS DE IDENTIDAD – Por María Marta Quintana y Fabiana Rousseaux /TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria)

En el marco de la vacunación contra el COVID 19 para mayores de 40 años, Abuelas de Plaza de Mayo lanzó la campaña de visibilización de la búsqueda de nietos y nietas “Date una dosis de identidad, no dudes más”, dirigida a los adultos nacidos entre 1976 y 1980 que por estos días están siendo convocados para recibir la primera dosis de la vacuna. Las Abuelas articulan de este modo, un nuevo nudo de sentido -inscripto en un derrotero de más de cuatro décadas de lucha sobre el que la autoras de este texto reflexionan.

Por María Marta Quintana[1] y Fabiana Rousseaux[2] / TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria)

(para La [email protected] Eñe)

 

Si hay algo que caracteriza la política de búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo es su irreprochable capacidad para leer las coyunturas históricas con el tenaz propósito de encontrar a lxs nietxs apropiadxs durante el terrorismo de Estado. En este sentido, la nueva campaña: “Date una dosis de identidad, no dudes más”, se inscribe en el contexto pandémico dirigiéndose a lxs adultxs nacidxs entre 1976 y 1980, que por estos días (y dentro de una franja etaria establecida por las disposiciones sanitarias que comprende a personas de entre 40 y 50 años) están siendo convocadxs para recibir la primera dosis de la vacuna contra el covid-19. De este modo, considerando que esa es la edad que actualmente tienen la mayoría de las personas que fueron apropiadas, las Abuelas se enlazan a la campaña nacional de vacunación y articulan un nuevo nudo de sentido -inscripto en un derrotero de más de cuatro décadas de lucha- sobre el que quisiéramos reflexionar. Además de celebrar, claro está. 

 

Un poco de historia

A mediados de la infame década menemista, en consonancia con las políticas de impunidad, se puso en marcha una campaña de desprestigio del trabajo de la Asociación y se intentó poner bajo cuestión, de cara a la sociedad, la demanda de restitución de los niños-jóvenes buscados por las Abuelas. Resulta paradigmático el caso de los mellizos Reggiardo-Tolosa, quienes fueron exhibidos en los medios de comunicación para “demostrar” el sufrimiento psíquico de los adolescentes a causa de la decisión judicial de ser restituidos a su familia de origen. Sobra aclarar que lo que se omitía por completo y se soslayaba con eufemismos, era el delito de apropiación y sustitución de identidad que intermediaba en el vínculo que los jóvenes habían establecido con sus apropiadores, a quienes, desde esos mismos medios, se nombraba como “padres del corazón”.  

Fue en esa misma época que las Abuelas advirtieron la necesidad de rediseñar sus estrategias de difusión, tanto en función de informar y educar sobre el derecho a la identidad como de llegar a lxs jóvenes apropiadxs. Aunque continuarán convocando y sensibilizando a la sociedad para que colabore en la localización de lxs niñxs desaparecidxs, tal como venían haciendo desde finales de la dictadura cívico-militar, es a partir de mediados de los noventa que producirán un giro en el sujeto del enunciado y comenzarán a dirigirse directamente a las personas nacidas entre 1976 y 1980 con posibles dudas respecto de su filiación biológica. El objetivo era invitarlxs a acercarse por cuenta propia y sin intermediarios a la institución; pues, de esa manera, las Abuelas intentaban cernir algo de su deseo mediante enunciados que instauraran una nueva serie significante para lograr des-completar, “equivocar un poco” -podríamos decir-, las certezas “forzadas” sobre las que habían sido criadxs sus nietxs y sobre las que se habían construido sus identidades falseadas. Se trató de una fuerte apuesta, ya que el destinatario era un Sujeto que, dejándose interpelar por la campaña, pudiera escuchar algo que iba -o estaba- más allá del enunciado. Y por supuesto, en ello no había ninguna garantía. 

En esa deriva táctica de la política de búsqueda, “¿Vos sabés quién sos?” fue la pregunta que la Asociación lanzó y que marcó a toda una generación de jóvenes; incluso con reverberaciones más amplias que las vinculadas a la dictadura, puesto que ancló también en otras historias de filiación e identidad atravesadas por la mentira y el ocultamiento. Esa interrogación no solo convirtió a la duda en un lugar donde poder situarse, sino que dotó de agencia a lxs posibles jóvenes apropiadxs. En otras palabras, ofreciéndoles una pregunta sobre la cual habría nuevas consecuencias, lxs interpeló en tanto (nuevos) sujetos políticos y dividió la responsabilidad de/en la búsqueda y el esclarecimiento de la identidad biológica.

Con este giro, las Abuelas pusieron de manifiesto -una vez más- que la lucha por encontrar a sus nietxs y restituir sus identidades no era solo el derecho/deseo de ellas, sino, fundamentalmente, el derecho -violentado por el crimen de apropiación- de lxs propixs chicxs. También un derecho colectivo, en la medida en que a partir de la política que inauguró la Asociación se conquistó un derecho humano inexistente hasta ese momento, que deshabilitó usos extendidos de imposición de filiaciones e identidades, trazando una frontera irreductible entre apropiación (ilegal e ilegítima) y adopción (legal y legítima). En este sentido, las Abuelas desentrañaron de forma última la trama ética de la construcción de identidad, haciendo patente que saber quién se es es siempre un saber en reserva pero que requiere del atravesamiento de la ley.

 

Ética, deseo y cuidado

Son muchísimas las campañas que la Asociación ha lanzado desde entonces, dando cuenta de que su amorosa capacidad de inventiva sigue intacta y que persiste sostenida en torno de la cuestión crucial de la ética, la política y el sujeto dividido anudado al deseo. 

Revisitando algunos de sus eslóganes más recientes (2013 y 2014), rescatamos ciertas ideas que insisten y que se enlazan de manera singular. Por un lado, las que refieren a la búsqueda colectiva (“Entre todos te estamos buscando”) y por el otro las que llaman a no dejar la duda como legado (“No le dejes a tu hijo la herencia de la duda). 

Al respecto resulta significativo que la política del Nombre que las Abuelas han instituido trasciende cada relación de amor con lo familiar para hacer causa con un deseo por lo común, que aloja la posibilidad de que ese deseo pueda no coincidir con el que sostiene el nieto/nieta respecto del lugar que ocupa en ese linaje. No obstante, también apelan con determinación a que se haga lugar a la verdad para que algo se pueda inscribir de otro modo, aún cuando no se lo pueda tomar en su totalidad. Tal vez, ya no por un “sí mismo/a” pero sí por lo que de transmisión se juega en todo acto de filiación.

Ahora bien, con la campaña actual se puede pensar en otro clivaje de ese deseo. Uno que abre una nueva interpelación, que podría crear las vías para la asunción de otras posiciones responsables, ya no solo en cuanto a la intimidad de cada novela familiar y el derecho colectivo de identidad, sino en el contexto de una narrativa que, en este caso límite frente a la pandemia, alude a la responsabilidad social requerida por las políticas sanitarias. Esto es, un acto de transmisión en las políticas del cuidado.

Date una dosis, [date] algo de identidad y de cuidado, no-todo. Identidad y Cuidado en la coyuntura pandémica donde es necesario hacer causa con otrxs. Se trata de un pinchazo para “salvar” tu vida y otro para “aclarar” tus dudas.  

En esas expresiones se plasma un universo ético-teórico-político: «salvar» (para la vida) y «aclarar» (para la identidad). La distancia entre salvar y aclarar es una distancia ética. Se puede vivir sin saber quién se es, y se puede saber quién se es, solo si se puede vivir. Pero no saber quién se es, cuando el origen de ese ocultamiento es un crimen de Estado, y en una coyuntura en la que el Estado produce una política para salvar vidas, desliza la cuestión -de una forma novedosa- hacia la responsabilidad en/por lo común. Así, una ética del deseo y una ética del cuidado se anudan en ese modo tan singular de decir/actuar/buscar de las Abuelas y en un momento en que resulta preciso generar una comprensión en torno de una política de la vida y no sobre la vida -diferencia determinante frente a suspicacias “totalitarias” que se escuchan en los debates suscitados por la realidad pandémica mundial respecto de la centralidad del lugar del Estado. 

Hay que destacar ese deseo imprescriptible que irrumpe en cada oportunidad, y el devenir insistencia de la urgencia: lo que no cesa, lo que aguarda para ser leído, y desplaza la identidad al terreno de una construcción deseante. En este sentido, también hay que destacar que lxs nietxs recuperadxs, que transitan por esos derroteros, las acompañan y asumen las campañas de búsqueda de lxs que todavía faltan, con sus propios cuerpos, con sus fotos. Muestran sus carnets de vacunación en las redes sociales, sosteniendo, incluso, la propia duda y hasta el dolor de la pérdida en ese acto. Pero apuestan a que “Duda y Dosis” se re-escriban en un nuevo texto.

Las Abuelas insisten pero la duda también. Pues, ¿qué es la duda sino el inconsciente retornando? Ellas se dirigen a ese Sujeto, y ese es su gran hallazgo. El Sujeto que aún duda, que aún puede escuchar ese saber no sabido. Avezadas en el arte de descifrar los tiempos, en sus campañas comunicacionales ellas apuestan a hacer pasar un poco de sentido. Pero para ello hay que crear, como advirtió Lacan, un “paso de sentido”, que es, precisamente, lo que estas Mujeres -con mayúsculas- inventan cada vez, porque es la verdad de su deseo lo que está en juego en esas consignas.

 

📢GACETILLA DE PRENSA
Referencia: Date una dosis de identidad, no dudes más.
📅En el marco del avance de la campaña de vacunación contra el COVID-19 para mayores de 40 años en la mayoría de las provincias argentinas y en CABA, desde Abuelas de Plaza de Mayo lanzamos una campaña para visibilizar en redes sociales la búsqueda de los y las nietas que aún nos faltan. La presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, incentiva a la campaña de vacunación y a la búsqueda de la verdad: “Vacunarte salva tu vida, si tenés dudas de tu identidad busca tu verdad”, sintetiza.
📲📸La propuesta es sencilla. Postear en redes sociales fotos recién inoculados/as, o con el flamante carnet de vacunación, con el siguiente texto:
Si te estás vacunando en estos días, y naciste entre 1975 y 1980, podés ser uno de los nietos o nietas que buscamos. Si tenés dudas, comunicate con #Abuelas abuelas.org.ar Usá el hashtag #UnaDosisDeIdentidad y arrobanos Abuelas de Plaza de Mayo – Sitio oficial
💉Quienes se encuentran asistiendo en estas semanas a los centros de vacunación han nacido entre 1975 y 1980 y tienen la edad de los nietos y nietas que hace más de 40 años buscamos.
👵En este momento de sensibilidad, apelamos a la reflexión, e invitamos a aquellos que duden sobre su origen, a que se comuniquen con Abuelas. “Se trata de un pinchazo para salvar tu vida y otro para aclarar tus dudas”, concluye la presidenta de Abuelas.

 

 

Buenos Aires, 2 de julio de 2021.

[1] Doctora en Filosofía, investigadora CONICET. 

[2] Licenciada en Psicología, psicoanalista.

1 Comment

  1. Luisa Vivanco dice:

    Mi sincera admiración a la creatividad, coraje, de las queridas Abuelas! Ojalá encontremos nuevos nietos y nietas, cada vez que ocurre, nos sanamos un poquito todos. Es un festejo colectivo.

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