Trazos subjetivos en el peronismo/antiperonismo – Por Roque Farrán

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Trazos subjetivos en el peronismo/antiperonismo – Por Roque Farrán

Obra: Daniel Santoro.

Obra: Daniel Santoro.

El filósofo Roque Farrán sostiene que el clivaje peronismo/antiperonismo no se reduce solo a corrientes político-ideológicas antagónicas, sino que definen modos de ser y estilos de subjetivación que muchas veces se aproximan y entrecruzan, y afirma que la complejidad del conjunto del que formamos parte encuentra ciertos bordes de inteligibilidad en la singularidad del caso: una imagen, un recuerdo, una herida, una fecha, pueden darnos la cifra justa del entendimiento.

Por Roque Farrán*

(para La [email protected] Eñe)

¿Por qué la resiliencia, la resistencia, el aguante serían un valor en sí y no la fragilidad, la desistencia, la huida? A veces lo mejor es dejar de hacer, de sostener, de oponer fuerzas. Abandonar un lugar, una relación, una insistencia; la vida misma, llegado el caso. No mitificar la existencia per se ni festejar siempre la persistencia; también dejar de ser vale, dejar de valer vale, dejar de dar valor al valor vale. Quizá lo único que importe, al final, sea tomar la decisión justa, sin arrepentimientos, con conocimiento de causa. Nada más. Lacan decía que no hay progreso: cuando se cree haber ganado algo seguro se ha perdido otra cosa; pasa lo mismo con la inteligencia: cuando uno cree haber entendido algo seguro hay otra cosa que se le escapa; pero a la inversa: cuando uno cree haber perdido algo es porque ha ganado alguna otra cosa, y respecto a la inteligencia también. Quizá lo que se ha ganado, en realidad, no sea una cosa u otra sino un modo de ser, más real, más templado, más seguro de sí y de sus inconsistencias. Algo de eso se juega en el entendimiento del clivaje peronismo/antiperonismo: no son solo corrientes político-ideológicas antagónicas, sino que definen modos de ser y estilos de subjetivación que muchas veces se aproximan y entrecruzan. No se entienden el uno sin el otro, funcionan en espejo y se replican los gestos, muchas veces invirtiendo los signos y afectos. Así pues, la complejidad del conjunto del que formamos parte encuentra ciertos bordes de inteligibilidad en la singularidad del caso: una imagen, un recuerdo, una herida, una fecha, pueden darnos la cifra justa del entendimiento.

1. Existe una fantasía infantil de omnipotencia que suele encarnar en los superhéroes, en la ciencia ficción, e incluso en los relatos paranoides de nuestros pueriles cultores de las jerarquías sociales neoliberales y el New Age, basada en la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si tuviésemos una gran inteligencia o una gran fuerza física? Por supuesto, presupone como toda ideología una respuesta hecha a su medida. Siempre se trata de proezas que todos podemos entender fácilmente, basadas en el incremento superlativo de actos banales: realizar cálculos complejísimos, cruzar múltiples variables, agudizar los sentidos, lanzar grandes objetos, moverse a velocidad de la luz, golpear con una fuerza devastadora, etc. Pero, ¿qué pasaría si poseer una potencia infinita, a nivel del pensamiento y del cuerpo, fuese equivalente a no hacer absolutamente nada? ¿Por qué una infinita potencia se consolaría con esos gestos limitados al lenguaje y el entendimiento finito de los simples mortales? La verdadera potencia, infinita en todos sus atributos, al contrario de lo que se imagina, se ejerce en la impasibilidad absoluta. Llegar ahí exige realizar muchos actos y movimientos concretos, en diversos niveles y planos, entender la causa de lo que nos afecta singularmente en relación al conjunto del que formamos parte. Conocernos a nosotros mismos, sí, según el mandato filosófico clásico, pero sobre todo: cuidar de nosotros mismos.

2. El 22 de noviembre festejamos en Argentina el día en que Perón estableció la gratuidad de la enseñanza universitaria. Sin dudas ha sido un gesto de igualitarismo invaluable que mucho ha contribuido a producir la singularidad argentina. En la universidad pública y gratuita aprendemos acerca de las diversidades culturales, las desigualdades sociales, las contextualizaciones históricas, la investigación rigurosa, las militancias, la crítica, etc. No obstante, podría señalarse que una cuenta pendiente de la formación universitaria ha sido la constitución de sí: la ausencia de una interpelación a ocuparse de sí mismo que afecte tanto a estudiantes como investigadores, funcionarios, técnicos, autoridades y profesores. La tematización y puesta en práctica cotidiana de prácticas de sí que permitan hacer cuerpo efectivo los conocimientos, funciones y compromisos asumidos. Enseñar a leer, investigar, meditar, escribir y transmitir de modo tal que esas prácticas hagan cuerpo y se anuden singularmente en cada sujeto implicado en los procesos de enseñanza, aprendizaje, militancia y servicio social. Prácticas éticas materialistas que muestren el anudamiento del sujeto con las tareas que realiza, y no solo con explicaciones elaboradas de manera ad hoc. Las sobreinterpelaciones ideológicas, y los desquicios delirantes que generan en la sociedad, no pueden contrarrestarse solo con el conocimiento científico objetivo o el compromiso militante; sino que deben ser puestas en su lugar con formaciones éticas consecuentes. Por eso necesitamos, además de la gratuidad y el acceso público al conocimiento, evaluar y sostener el costo subjetivo que implica acceder a una verdad en su ejercicio concreto. Por otro lado, quizá no sea casual que los argentinos seamos tan afectos al psicoanálisis, las psicoterapias y todo lo que tenga que ver con el desarrollo personal (coaching, autoayuda, etc.); la falla en la articulación política e institucional del cuidado de sí lo vuelve materia de múltiples ofertas de mercado, lo cual suele ir acompañado además de la proliferación de gurúes de toda laya. Para mí el gran gesto peronista que reduplicaría la apuesta anterior sería instituir el modo de cuidado de sí de manera abierta, gratuita y obligatoria, para todo aquel que desee estudiar, investigar y transferir conocimientos a la sociedad en su conjunto. Ello no evitaría las oposiciones reaccionarias, pero sí habilitaría que los sujetos respondan por sus causas y afectos sin proyectar en otros sus propias limitaciones o resentimientos.

3. Hace poco leía una entrevista a Longobardi en la que contaba que había sido víctima de bullying en el colegio y había sufrido mucho por eso, luego se había vuelto un demonio (según sus propias palabras). Que de grande y famoso había tenido como empleado a uno de sus verdugos infantiles, pero decidió no tomar venganza con él (su socio le propuso echarlo y él no quiso). No parecía por sus dichos haberlo perdonado, sino que con la relación de poder le bastaba. Pienso en todas las figuras de la derecha mediática y las imagino formadas en la misma matriz lógico-afectiva. El odio, el resentimiento, el desprecio, una superioridad moral falseada, todo eso se condensa en las subjetividades que no trabajaron a tiempo el dolor del golpe y la herida, la humillación y la ofensa sufridas. Ejercen su pequeña cuota de poder con un sadismo verborrágico desatado que se afirma en saberes incuestionados. No llegaron a entender que hay un punto de inaccesibilidad del ser que nadie puede tocar si no es con la palabra justa; que es necesario dar lugar a un punto de no-saber y fragilidad para que emerja algo nuevo. No todo es dañar o ser dañados. Por supuesto, con la crítica erudita o ilustrada no basta; son posiciones afectivas. Hay mucha gente dañada en nuestra sociedad que simplemente no puede escuchar porque eso los remite a su propia herida; necesitan confirmar sus prejuicios sobre el otro. De ahí que no sea solo una cuestión ideológica o económica la que persiste en la imposibilidad de cambio. Abrir nuevos espacios y vías de comunicación donde se pueda expresar la fragilidad de ser, decir lo que no se sabe sin ostentar ignorancia, resulta tanto una necesidad como un derecho. No se trata solo de algo terapéutico sino que hace a la formación social en su conjunto. Por supuesto, tampoco hay garantías en cuanto al resultado, lo que sabemos es que la estulticia no puede ser peor.

Córdoba, 3 de diciembre de 2021.

*Filósofo.

2 Comments

  1. Liliana Etlis dice:

    Seria interesante incluir en las tensiones los conceptos de descolonialidad desde una mirada epistemologica del Sur,que desde hace años se viene trabajando,la interseccionalidad,esto es la clase social,la etnia,el genero,las creencias,etc no se pueden analizar con categorias eurocentricas sino latinoamericanas,no es lo mismo.El tema es interesante si se aborda politicamente,sino se pierde mucho de analisis estructural.

  2. Roque dice:

    Estimada Liliana, le agradezco su comentario y, por supuesto, está libre de desarrollar esos conceptos que le interesan en dialogo con lo que he escrito aquí y en otras partes. En mi caso, también desarrollo una perspectiva propia de pensar situado, la he llamado Nodaléctica y se nutre de la ontología de las multiplicidades infinitas, la crítica ideológica y las prácticas éticas de cuidado de sí. Es mi modo de descentrar la herencia europea, que también proviene de múltiples partes. Es un trabajo siempre por hacer que ninguna categoría o identidad puede suplantar. Saludos!