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POSTEMILLAS: El sexo del enemigo – Por Vicente Muleiro

Nadie desconoce el dominio histórico de la derecha en la urbe liberal y la irradiación política de lo que sucede en las capitales, donde residen organismos y despachos del Estado, pero a la ciudad convertida en castillo nobiliario y ciudadela armada hasta los dientes, conviene estudiarle las fisuras de sus muros, antes que definirlos inexpugnables.

Por Vicente Muleiro*

(para La [email protected] Eñe)

                         

                 Postemilla. 1. Absceso que supura. 2 Punta visible de un tumor.                                   

 

Ese oculto deseo gorila. La sexualización del enemigo como intento de barbarización es de vieja data. La padecieron Juan Domingo Perón, Eva Duarte y muy especialmente CFK, con una tapa sicalíptica de una revista  de noticias del sucio perfil, cuyo director cree que posar con anteojos redondos y fondo de biblioteca adensa la inteligencia y deja en el olvido su condición política-periodística  amarillista. El clima de debate político sirve para recordar una vieja sentencia  pseudopsicoanalítica que hacía reír mucho hace décadas por la calles de Villa Freud: “Los gorilas  sexualizan tanto al peronismo que dejan entrever el íntimo y no tan oculto deseo de ser violados por él.” 

 

La gente decente. El pelotazo en contra más grande de la campaña hasta aquí, lo pateó el ínclito Fernando Iglesias. Pese a su condición de vomitón serial hay que reconocer la sinceridad sin filtro de sus miserias. El grotesco deja caer en el olvido que el puntapié inicial fue dado por “la gente decente” de La Nación+ en boca del “analista político” Carlos Pagni.

 

Tango del perdedor. “Y me entregué sin luchar”, canturrea  mirando la garúa el tanguero lúgubre de Cafetín de Buenos Aires. Ese arquetipo porteño parecía encarnarse en las fuerzas políticas que son oficialismo en el gobierno nacional y oposición en la ciudad. Nadie desconoce el dominio histórico de la derecha en la urbe liberal. Jamás podría asombrar que los medios del Eje (mónico) pronostiquen otro triunfo por goleada. Pero al larreberretismo las cosas se le complicaron un tanto. El  marco discursivo de la disputa se les ha ensuciado tras la intención de convertir la cabeza de los votantes en una bolsa de basura. Pero el container desbordó, los residuos –que supieron estar en el centro- dan asco por los costados. Solo les queda darse por ganadores. Algo que debiera antagonizar con una oposición porteña más milonguera, más metida en el baile y con ganas de no rifar ni una baldosa.

 

Fotos movidas. Sí, sí, ya sabemos. La única ocasión que  triunfó en las legislativas un dizque peronista resultó ser uno de los motores de la entrega neocolonial de los ´90, el “Negro” Erman González. Pero también hubo una administración con otro contorno aunque luego se incendió por incompetencia y desamor ante una tragedia joven. Ah, y Cristina Kirchner ganó en las presidenciales en 2011. En cualquier caso ¿dónde está escrito que las preferencias de una sociedad son una foto fija? ¿Ser liberal en lo económico, autoritario en lo político y despectivo en lo social es la única identidad posible en Buenos Aires? ¿No ser de ese palo enjabonado  apenas pasa por insultar –por lo bajo- a los gorilas de la vecindad?

 

Ahora te hacés llamar CABA. Dar por hecha una derrota es un monstruo impolítico. Se sigue tratando de lo capital, de la Capital, aunque ahora le llaman CABA. Y de frenar la concepción filistea e inmobiliaria, de emparejar una espantosa brecha en lo territorial, social y urbanístico. Se trata de reponer, con y sin nostalgia, una identidad potente que se borronea tras ese sueño de una Dubai de cuarta que duerme en unas pobres cabezas aculturizadas.    

 

King Kong y Godzilla. En términos de decisión política y de presencia nacional, la irradiación de lo que sucede en las ciudades, y sobre todo en las capitales, donde residen organismos y despachos del Estado, es clave. Hay que preguntar a los asesores de imagen de Mauricio Macri cuánto aportó su mandato porteño para entender que a su presidencia venal no la consiguió en una rifa. Rendirse y/o negociar en pos de que esa ciudad quede en las garras del enemigo jurado y frecuentemente conjurado, es más alarmante que King Kong arrancando el Obelisco o Godzilla ingresando por la General Paz.

 

La amarga sopa corporativa. La socióloga neerlandesa Saskia Sassen advirtió que es desde las altas moles espejadas de las ciudades donde se cocina la sopa  corporativa que le amarga el sabor al mundo. Por contrapartida, sus calles visibilizan a los movimientos sociales y sus reivindicaciones. Les consta en Buenos Aires a las valiosas portadoras de pañuelos de variado color. A la ciudad, convertida en castillo nobiliario y ciudadela armada hasta los dientes, conviene estudiarle las fisuras de sus muros, antes que definirlos inexpugnables. Gobernar una ciudad es controlar de cerca al demencial mundo Ceo y acompañar a los tambores de la rebeldía.

 

Buenos Aires, 9 de agosto de 2021.

*Escritor, dramaturgo, poeta y periodista.

3 Comments

  1. Claudio Javier Castelli dice:

    ¡Muy bueno!

  2. Diego. dice:

    Una especie de diccionario, mejor y más interesante que la RAE y Wikipedia juntas. ¨Ser liberal en lo económico, autoritario en lo político y despectivo en lo social…¨ es parte de la sociedad, de CABA y otros lares, que da asco, parafraseando a Rodolfo Paéz.