Oscar Masotta, anacrónico – Por Yael Noris Ferri

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Oscar Masotta, anacrónico – Por Yael Noris Ferri

Oscar Masotta, Buenos Aires, 1966. (Cloe Masotta y Susana Lijtmaer)

Oscar Masotta, Buenos Aires, 1966. (Cloe Masotta y Susana Lijtmaer)

La psicoanalista Yael Noris Ferri propone en esta nota, pensar la actualidad de la obra de Oscar Masotta para el psicoanálisis de la orientación Lacaniana y para la cultura argentina, tomando como vector de análisis el anacronismo de sus enseñanzas.

Por Yael Noris Ferri*

(para La [email protected] Eñe)        

                                 

“Oscar Masotta no contaba a Jacques Lacan, sino que intentaba

explicarlo con una claridad expositiva que llegaba a una audiencia

exotérico sin ceder en el rigor esotérico que intentaba alcanzar”

                                                                                                            Germán García

Lo primero que irrumpe es el nombre de la revista en la que encontré los primeros textos de  Oscar Masotta: “Pasado y Presente”, editada en Córdoba en 1965, donde está publicada su conferencia “Jacques Lacan o el Inconsciente en los fundamentos de la filosofía”. Este primer encuentro marca un pensar a Masotta en el tiempo. Nadie como él expresa esa búsqueda por sostener la transmisión del concepto de inconsciente y su dimensión anacrónica y en trabajar rigurosamente para contagiar el psicoanálisis. Un “Masotta anacrónico” mediando con los textos de Lacan, a través de los tiempos, la cultura y la lengua, porque ante todo él había comprendido que en los seminarios de Lacan existía un gran valor, anclando allí su transferencia. Eso posibilitó el ingreso de la obra de Lacan a la Argentina, introducir su enseñanza y práctica al idioma castellano.

Los efectos que tuvo Masotta en la cultura pertenecen a ese anacronismo, evidenciado en los grupos de estudio que convocaba fuera del ámbito académico, llegando a más de 400 estudiantes. En una de sus clases, “Leer a Freud”, revolucionó el psicoanálisis que hasta allí pululaba en Buenos Aires. Desacartona la idea de un kleinismo rígido y trae la idea sencilla y memorable de que no hay nada más lacaniano que leer a Freud, leerlo en acción, leerlo patas para arriba. A propósito de ello dirá: “La obra de Lacan, que induce una interpretación precisa y una lectura dura de los textos de Freud, al concederle su verdadera dimensión, y si facilita el proyecto, no resuelve la tarea”.

Hoy, algunos de sus estudiantes dispersos por la lengua castellana, como decía Germán García quien más difundió la enseñanza de Masotta, forman la orientación Lacaniana. Lo testimonia el psicoanalista Miquel Bassols, quien fue presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis en el período 2014 a 2018, y actualmente Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Su texto “Oscar Masotta, un lugar de enunciación” expresa que Masotta marcó un antes y un después, un corte y a la vez una causa.: el enorme entusiasmo por la transferencia de trabajo, creando lazos entre Barcelona y Buenos Aires, situándose así como antecedente de la creación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Sin embargo, no se trata de pensar exactamente el pasado sin el concepto de memoria. A propósito de ello, Didí Huberman expresa que:

“Es la memoria lo que el historiador convoca e interroga, no exactamente “el pasado”. No hay historia que no sea memorativa o mnemotécnica: decir esto es decir una evidencia… Pues la memoria es psíquica en su proceso, anacrónica en sus efectos de montaje, de reconstrucción o de “decantación” del tiempo. No se puede aceptar la dimensión memorativa de la historia sin aceptar, al mismo tiempo, su anclaje en el inconsciente y su dimensión anacrónica.”

Este año Bassols, presentó el libro “Tendremos que encontrar un lugar para encontrarnos” de Cloé Masotta. Ese texto es un memorándum de cartas que Cloé rescata sobre la memoria, esa “zurcidora ciega”. Dirá Bassols: “Más allá del recuerdo encubridor, la memoria, sin embargo, dejó escritas las cosas de la vida, en mensajes que debemos aprender a descifrar, también en cartas como las que Cloe rescató a uno y otro lado del Atlántico para hacer este libro”.

Leer desde el socorro de un bordado que ha creado un estilo, un significante que marca el cuerpo, hace posible que no se caiga en la banalidad del olvido, esa es, quizás, la apuesta  de Cloé Masotta. Pero ese bordado, que es la voz de Masotta, trasciende los lazos filiales. Se hace escuchar en cada libro publicado, sus clases, seminarios, su incalculable deseo por transmitir las lecturas de Lacan y hacer del discurso analítico, no una simple traducción del francés, sino la apuesta por un psicoanálisis que se mueve en la cultura. Tan grande fue su apuesta, que cuando la dictadura argentina lo amenazó de secuestro, no renunció a seguir con su transmisión de Lacan y exiliado, volvió a empezar en España, formando nuevos analistas. Los usos de un recuerdo vivo marcan el antecedente de Oscar Masotta en la  formación de la Orientación Lacaniana y en su vigencia.

 

Córdoba, 1° de mayo de 2021

*Psicoanalista en la ciudad de Córdoba. Adherente al C.I.E.C, asociado al Campo Freudiano. Escribe y publica en revistas literarias y de Cultura.

2 Comments

  1. César Fonseca dice:

    […]transferencia de trabajo, creando lazos … a través de palabras, textos, cartas, conversaciones, seminarios, etc. Pocos lo hicieron como él, el Psicoanálisis -en tanto discurso- de éstos lados le debe mucho, Aún.
    Gracias Yael por éste gran recorte.
    Saludo cordial .

  2. Néstor Sosa dice:

    Me.encantó este trabajo sobre Masotta. Me.gustó el término ‘anacrónico’. Sin embargo…es una manera mas de mencionarlo. Podríamos decir también ‘herético’.

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