La Ilusión de lo Nuevo en la Repetición de la Historia – Por Nicol A. Barria-Asenjo

Foto: Raúl Ferrari
Patriarcales y Humanos – Por Osvaldo Fernández Santos
9 marzo, 2022
¿Gobernará el ajuste? – Por Artemio López
10 marzo, 2022

La Ilusión de lo Nuevo en la Repetición de la Historia – Por Nicol A. Barria-Asenjo

Ilustración: León Ferrari

Ilustración: León Ferrari

La escritora y ensayista Nicol A. Barria-Asenjo sostiene en este texto que el camino hacia la búsqueda de lo nuevo, es una respuesta desesperada a una de las crueles verdades que nos negamos a aceptar: la vida humana, nuestra época y la historia de la humanidad son un devenir de la repetición.

Por Nicol A. Barria-Asenjo*

(para La [email protected] Eñe)

El afán por diferenciación y/o singularidad discursiva que trascienda las estructuras temporales parece responder a una suerte de consecuencia de aquellas búsquedas que en nuestra época tienen un lugar central. Ante cualquier evento con características milagrosas o por el contrario con cuota de catástrofe, los eslóganes que aparecen espontáneamente son lo “nuevo” y el subtítulo inmediato sería “Siglo XXI”. Pese a que se sabe de ante mano que no hay verdades originarias y que cualquier producto engendrado entre la telaraña ideológica es una repetición, la ilusión de lo nuevo, lo diferente y lo original prevalece. Tal vez, este fenómeno que aparece en el camino hacia la búsqueda de lo nuevo, es una respuesta desesperada a una de las crueles verdades que nos negamos a aceptar; la vida humana, nuestra época y la historia de la humanidad son un devenir de la repetición.

Otras modalidades conceptuales que han permanecido en algunos círculos de los debates teóricos son los “Pos”; “Post” y el “Neo”, con mayor acento y frecuencia encontramos estos prefijos en las narrativas políticas, por mencionar algunas hemos de destacar las figuras del postmarxismo; neofascismo; pos capitalismo; pos política y un sin fin de estructura lingüísticas que son tomadas para intentar generar saltos en las estructura temporales; marcar un sello distintivo o adelantarse a la coyuntura del presente desde elementos socio-político, culturales o económicos. Podríamos retomar la tesis kantiana relativa a los enunciados como un sinsentido estricto pese a composición y forma gramatical, en estos casos pese a la buena composición y estructura, responden a un sinsentido porque permanecen en definiciones abstractas.

Alain Badiou (2012) intentando abordar una temática tan compleja como lo es el amor, expresa que “simplemente, porque amamos las verdades. Ahí está lo que da todo su sentido a la filosofía: la gente ama las verdades, incluso cuando no saben que las aman” (p.14) a lo cual habría que añadirle su opuesto, la filosofía y las personas también aman las ilusiones que son capaces de representar un fragmento de la verdad; las mentiras y falsedades que pueden masticarse como verdades parciales.

Por tanto, siguiendo con Badiou para él: “en el caso del amor hay que rehacer su declaración, y a menudo con toda urgencia. Se podría decir: hay que (re)hacer el punto” (P. 17) su conjetura respecto al amor puede ser extrapolada a la mirada hacia la historia y su devenir; aquí como humanidad-especie tenemos la urgencia de (re)hacer la concepción misma de la historia; la verdad bajo la cual creemos caminar no es más que una ilusión con sabores a verdad y por tanto nuestra verdad está construida sobre pilares conceptuales que debemos recuperar tanto como re-pensar.  Hay un urgencia de encontrar lo que John Langshaw Austin (1962)  denominó como “acción o expresión realizativa” (p. 47) una oración que “Indica que emitir la expresión es realizar una acción y que ésta no se concibe normalmente como el mero decir algo” (p.47) un debate en torno al decir y el hacer que advierte sobre las posibilidades y la dependencia de las consecuencias a la acción y el decir.

Ahora bien, no quiero caer en un pesimismo radical u olvidar lo que a vista general aparecerá ante el lector como “obviedades”. Por supuesto, que hay cuestiones que efectivamente responden sustancialmente a la categoría de lo nuevo. Empero, aquí emerge otra disyuntiva porque el signo externo o el objeto en tanto tal, pueden no ser congruentes con la espiritualidad o materialidad que bordea a la historia presente,  ni guardar huellas con un pasado reciente y aun así ser una reproducción de elementos del pasado que devienen repetición transformada. La cuestión es que incluso esas novedades pintorescas luego retornan en nuevas formas de repetición de lo nuevo; mutaciones de lo nuevo que son promovidas una y otra vez como el nuevo sello distintivo de la época.

Por ejemplo, Según Maurizio Lazareto (2020)  encontramos lo siguiente, cito en extenso: “El capitalismo nunca salió de la crisis de 2007 / 2008. El virus se injerta en la ilusión de los capitalistas, banqueros y políticos de lograr que todo vuelva a ser como antes, declarando una huelga general, social y planetaria que los movimientos de protesta no pudieron producir. El bloqueo total de su funcionamiento muestra que en ausencia de movimientos revolucionarios, el capitalismo puede implosionar y su putrefacción comienza a infectar a todo el mundo (pero de acuerdo con estrictas diferencias de clase). Esto no significa el fin del capitalismo, sino sólo su larga y agotadora agonía que puede ser dolorosa y feroz. En cualquier caso, estaba claro que este capitalismo triunfante no podía continuar, ya Marx, en el Manifiesto, nos lo había advertido. No sólo contempló la posibilidad de la victoria de una clase sobre la otra, sino también su implosión mutua y su larga decadencia. La crisis del capitalismo comenzó mucho antes de 2008, con la convertibilidad del dólar en oro, y se intensifica de manera decisiva desde finales de los setenta. Una crisis que se ha convertido en su forma de reproducirse y de gobernar, pero que inevitablemente conduce a guerras”, catástrofes, crisis de todo tipo, y, si se da el caso y hay fuerzas subjetivas organizadas, eventualmente, en rupturas revolucionarias. Samir Amin, un marxista que mira al capitalismo desde el sur del mundo, lo llama larga crisis”. (1978 – 1991) que ocurre exactamente un siglo después de otra larga crisis” (1873 – 1890)  (parr, 1, 2 y 3 )

Si para el autor el capitalismo puede implosionar infectado todo, en ese mismo proceso de implosión también se produce un bloqueo hacia lo porvenir; capturando el estado previo a la implosión capitalista que no sería el momento del crecimiento del germen neoliberal, sino más bien, aquel espacio que podríamos llamar como pre ideológico. La agonía del capitalismo y la acumulación con frecuencia creciente del capital congelan las estructuras temporales desencadenando vacíos conceptuales sobre los cuales el lenguaje deambula articulando realidades desde lo discursivo.

Tomemos un ejemplo reciente, la pandemia del Covid-19 al principio, con el caos mundial y las crisis globales; el pánico generalizado, la angustia y miedo ante ese virus que se promovía como algo nuevo, recordemos que se habló de la primera peste del siglo XXI; el primer virus que amenaza con la extinción de la especie.

En la medida en que el virus hacia lo suyo arrebatando vidas por cada rincón del globo, se comenzaron a recordar con ánimos de esperanza que la historia de la humanidad ha pasado por eventos similares o incluso peores. Entonces, no era posible mirar al covid-19 como un acontecimiento que marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad, era solo una repetición de algo que ocurrió y seguirá ocurriendo cada vez de manera más frecuente.  Tampoco es posible culpar al capitalismo y la globalización porque en la antigüedad sin la existencia del modelo económico y sin aviones o las herramientas e instrumentos tecnológicos de la actualidad, los virus se transportaban sin dificultad de igual manera, entonces ¿Quiénes son los culpables y responsables?

Tomemos nuevamente las palabras de Alain Badiou (2020) pero esta vez a propósito del covid- 19: “Además, el verdadero nombre de la epidemia en curso debería sugerir que, en cierto sentido, estamos ante «nada nuevo bajo el sol contemporáneo». Este verdadero nombre es SARS 2, es decir, «Síndrome Respiratorio Agudo Severo 2», un nombre que señala la «segunda vez» de esta identificación, después de la epidemia de SARS 1, que se extendió por todo el mundo en la primavera de 2003. En aquel momento, se la denominó «la primera enfermedad desconocida del siglo XXI». Está claro, pues, que la actual epidemia no es en absoluto la aparición de algo radicalmente nuevo o sin precedentes. Es la segunda de este siglo y puede situarse como descendiente de la primera. Tanto es así que la única crítica seria que se puede dirigir hoy a las autoridades en materia de previsión es la de no haber financiado, después del SRAS 1, las investigaciones que habrían puesto a disposición del mundo médico verdaderos instrumentos de acción contra el SRAS (….)  Parece que el desafío de la epidemia está disipando por todas partes la actividad intrínseca de la Razón, obligando a los sujetos a volver a esos tristes efectos -misticismo, fabulación, oración, profecía y maldición- que eran habituales en la Edad Media cuando la peste barría la tierra.(parr, 3)

Uno de los conceptos mencionados por Badiou es el de Razón, sin lugar a dudas estamos inmersos en tiempos de carencia total de la Razón, pero esto no es una conjetura novedosa, el Capitalismo no es un proceso de Racionalización, es un “vivir el momento” interminable en el cual el colapso se previene solo por la sistemática prevención y reducción de la protección hacia lo humano.

Es muy conocido el hecho de que los sistemas de salud llevan décadas sintiendo esta política de lo justo y lo medible; no hay médicos ni tampoco huellas de lo necesario -o mínimo- para atender a la población global. Cuestión similar ocurre en las empresas y fábricas donde se usa solo lo necesario -e incluso menos que esto- para reducir gastos y riesgos para la acumulación del capital.

El modelo deviene en espontaneidad y ante cualquier imprevisto, ya sean crisis económicas, crisis sanitarias, conflictos o intentos de revolución los únicos sacrificados son las capas populares bajas, porque si bien el capital no tiene planes a futuro sobre el cuidado de la naturaleza y la dignidad de las personas, si tienen un plan en relación a lo que es posible sacrificar: los trabajadores y clases bajas.  Incluso si hay que sacrificar a la especie y al mundo a cambio de salvar la vida del capital y la supervivencia del modelo que se impuso entre lágrimas, balas, bombas y sangre.

Probablemente algunos de los eventos que podría ser considerados como cruciales a la hora de abordar la cuestión de la repetición en la historia y la carencia de lo nuevo,  es la primera guerra mundial. Lazzarato (2020) dirá sobre este periodo: “La socialización del capital, a una escala y a una velocidad hasta ahora desconocidas, haría que los beneficios y las rentas florecieran de nuevo, provocando una polarización de los ingresos y los patrimonios, una superexplotación de los pueblos colonizados y una exacerbación de la competencia entre los imperialismos nacionales. Este corto y eufórico período, entre 1890 y 1914, la Belle époque”, desembocó en su contrario: la Primera Guerra Mundial, la revolución soviética, las guerras civiles europeas, el fascismo, el nazismo, la Segunda Guerra Mundial, el inicio de los procesos revolucionarios y anticoloniales en Asia (China, Indochina), Hiroshima y Nagasaki. La belle époque” inauguró la era de las guerras y las revoluciones.  Estas últimas se sucederían a lo largo de todo el siglo XX, pero sólo en el sur del mundo, en países con un gran retraso” en el desarrollo y la tecnología, sin clases trabajadoras, pero con muchos campesinos. Nunca en la historia de la humanidad se ha conocido tal frecuencia de rupturas políticas, todas ellas, como dijo Gramsci sobre la soviética, contra el Capital” (de Marx)” (párr. 7 y 8)

Sin embargo, la Primera Guerra Mundial fue seguida por la Segunda Guerra Mundial, una horrible repetición en la cual todo lo aprendido en el pasado sirvió para que las potencias procedieran incluso peor que en la Primera Guerra Mundial.

Para concluir, hemos de considerar que a nivel discursivo somos adictos a lo nuevo y la diferenciación, pero es algo que solo queda en el discurso, los engranajes de la historia producen repeticiones sin que logren ser re-elaboradas o representadas por los actores principales. Lo nuevo, es la amenaza y desde allí es mucho más sencillo entender el por qué el comunismo, el socialismo y la radicalidad de la izquierda es lo que se intenta imponer como el verdadero miedo y catástrofe que debe evitarse sin importar que sea lo que se tenga que hacer, desde violencias políticas, vulneración de derechos hasta golpes de Estado. Las diferencias en las formas de existir y las radicalidades que lleven a modificaciones en las formas de política es el gran abismo que se intenta evitar por parte de la elite global. Por lo anterior, lo nuevo es a fin de cuentas la única opción que queda tomar si es que queremos detener la crisis ecológica, la segregación y los niveles de violencia que se instauran como normalización de nuestros tiempos.

REFERENCIAS:

Austin, J. Como hacer cosas con palabras. Palabras y acciones: Paidós. 

Badiou, A (2020) On the epidemic situation.  recuperado de: https://www.versobooks.com/blogs/4608-on-the-epidemic-situation

Badiou, A  y Nicolás Troung (2012) Elogio al amor: Paidos

Boron, Atilio. Estado, capitalismo y democracia en América Latina. Colección Secretaria Ejecutiva, Clacso, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Agosto 2003. p. 320. 950-9231-88-6. Disponible en la World Wide Web: http://www.clacso.org/wwwclacso/espanol/html/libros/estado/estado.html

Lazzarato, M (2020) ¡Es el capitalismo, estúpido! Recuperado de: https://lobosuelto.com/maurizio-lazzarato-es-el-capitalismo-estupido/

Santiago de Chile, 9 de marzo de 2022.

*Escritora y ensayista chilena. Autora de columnas, ensayos y artículos académicos publicados en medios nacionales e internacionales. Editora de números especiales en revistas Científicas y académicas.
Autora de los libros “Construcción de una Nueva Normalidad. Notas de un Chile Pandémico” (Madrid, Psimática Editorial, 2021) “Karl Marx y Antonio Gramsci en el Siglo XXI. Apuntes para re-pensar el porvenir” ( Argentina, La Docta Ignorancia, 2022) y “(Des)ideologizar lo humano. Sobre la (im)posibilidad de un devenir contra-hegemónico” (Barcelona, Terra Ignota, en prensa 2022)
Upcoming Publications: “Manifesto. A struggle of Universalities” Edited by Nicol A. Barria- Asenjo y Slavoj Zizek and “Modalities of Political Jouissance” Edited by Nicol A . Barria- Asenjo & Slavoj Zizek.

Comments are closed.