Des-aceleración del tiempo para que lo humano permanezca – Por Nicol A. Barria-Asenjo

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Des-aceleración del tiempo para que lo humano permanezca – Por Nicol A. Barria-Asenjo

La autora de esta nota sostiene que el antagonismo a superar es que cualquier movimiento que impulse una aceleración de los procesos históricos destruye el sentido activándose el automatismo, y por el contrario, una velocidad extremadamente lenta actúa como barrera para cualquier construcción del sentido mismo o la modificación y lucha conceptual que genera alteraciones prácticas. La des-aceleración permitiría pensar y re-pensar sobre  la situación desesperada en que lo humano se encuentra inserta.

Por Nicol A. Barria-Asenjo*

(para La [email protected] Eñe)

El final, el desenlace, la conclusión, anuncian el cierre de un proceso, sin importar la temática  o fenómeno en que se puedan implicar estos conceptos, hemos de encontrar el elemento tiempo como una especie de núcleo o fondo. Los desenlaces, muy a menudo implican el congelamiento de una modalidad y la apertura hacia otra forma de existencia con características que si bien pueden contener huellas del estado o etapa anterior, innegablemente marcan ese salir del “aquí” e ir hacia un “allá”, ese traslado es identificable por las alteraciones/mutaciones en las esferas de lo material, espiritual, cognitivo, afectivo, y un amplio etcétera. Lo común en relación a los procesos, inicios y desenlaces es el tiempo, Para Byung-Chul Han (2009) “ahora es la libertad la que determina la relación del hombre con el tiempo. Ya no está arrojado al final de los tiempos ni al ciclo natural de las cosas. La historia está animada por la idea de la libertad, del “progreso de la razón humana”. El sujeto del tiempo ya no es un Dios dirigente, sino el hombre libre que se proyecta en el futuro. El tiempo no depende de su destino sino de su diseño” (p.33). Evidentemente, la perspectiva del filósofo alemán va en sentido contrario a la conocida tesis sobre el “fin de la historia” anunciada por Francis Fukuyama (1992), y el punto en común sería que ambos identifican una suerte de permanencia, la estabilidad construida por el proceso del tiempo en tanto tal, el enfoque en un presente que actúa como marco y molde que posibilita la mirada a las condiciones mismas de un tiempo presente o en su contrario un pasado y un futuro.

La aceleración del tiempo, de la historia y la re-dirección desesperada o esperanzada hacia un final anhelado, es en muchos casos lo que produce su opuesto; la des-aceleración o los periodos de detenimiento total.

De lo anterior podemos mencionar algunos ejemplos generales, tales como los procesos políticos, en cuanto estos se activan con efervescencia y aires de revolución, emerge entre las masas populares la ilusión del porvenir diferente para luego, desafortunadamente, ver lentamente el retorno a lo mismo -o algo mucho peor-; en el amor, si se anuncia el final del enamoramiento, el término de una relación amorosa o el paso del amor a otra etapa del amor, proceso del enamoramiento, mientras más deseamos detenernos en ese estado afectivo y relacional o en su contrario soltarlo, el amor con su natural condición de escurridiza huirá hacia donde desee ir.

Las velocidades y el intento de manipular las velocidades o duraciones de ciertos procesos, acontecimientos y estados lleva, en algunas ocasiones, a descarrilamientos en los cuales el sinsentido del tiempo mismo modela subterráneamente la forma y fondo de los fenómenos y acontecimientos así como de sus consecuencias.

Retomando a Byung-Chul Han, afirma que “la aceleración de la que tanto se habla hoy en día no es un proceso primario que acaba comportando distintos cambios en el mundo de la vida, sino un síntoma, un proceso secundario, es decir, un consecuencia de un tiempo que se ha quedado sin sostén, atomizado, sin ningún tipo de gravitación que lo rija. El tiempo se precipita, se agolpa para evitar una falta de Ser esencial, aunque no lo consigue, porque la aceleración por sí misma no proporciona ningún sostén. Solo hace que la  falta de Ser  resulte incluso más penetrante” (p.38)

¿Cuál es el sostén que la humanidad necesita para que se emprenda una construcción que permita  que sobrevivan las singularidades y particularidades identitarias, culturales, naturales, sociales, económicas y políticas que llevan décadas extinguiéndose lentamente?  Para pensar la cuestión de lo humano, hemos inevitablemente emprender una empresa siempre al borde de lo imposible. Las barreras que existen en la práctica y en la teoría para intentar aproximarnos a una construcción siempre parcial de lo que es lo humano o la humanidad, naturalmente quedará en deuda con sus opuestos. Hemos de encontrar en la bibliografía, a través de la Historia de la Humanidad, diversas perspectivas o prismas interpretativos que intentan responder a la pregunta ¿Qué es lo humano? Ahora conviene comenzar a preguntarnos por ¿cuáles son los límites de lo Humano y lo Post-humano? ¿Cómo podemos seguir hablando de lo humano cuando el vaciamiento del concepto está amenazado por diversas definiciones que repiten el sinsentido por la estrategia lanzada por los mismos modelos ideológicos dominantes?

Según Walter Benjamin (2005), hay periodos de la historia que deben ser entendidos como el “sueño del que hay que despertar: una pesadilla que pesará sobre el presente en tanto no se deshaga su hechizo (p.16). Entonces, ¿cuál es el hechizo que nos imposibilita ante la búsqueda de la construcción de modalidades divergentes? ¿Cómo encontrar direcciones racionales, con sentido y que aseguren la permanencia de lo humano con fortalezas y debilidades si estamos insertos en una pesadilla viva? Si la pesadilla viva del presente pesará sobre el presente mismo mutando en eterna repetición tras la máscara de las producciones de lo siempre nuevo, hemos de entender que sus tesis sobre la “eternidad del infierno” retoma fuerza y vigencia entre los umbrales de las luchas políticas actuales que pese a sus reiterados eslóganes de cambio solo devienen repetición. Seguimos dormidos en el presente para despertarnos en una pesadilla mañana.

En consonancia con lo anterior, Theodor Adorno (1951) afirmó que “la visión de la vida ha devenido en la ideología que crea la ilusión de que ya no hay vida (p. 9). Desde esta perspectiva comienza a verse un claro nexo entre la ideología dominante en un periodo histórico y los modos de concepción y existencia misma que pueden co-existir o sobrevivir a la ideología. Así como la ideología delimita la concepción de lo humano, lo humano es modificado siempre en los límites de lo que la ideología transforma y/o permite. Retomando a Adorno encontramos que: “Sólo en virtud de su oposición a la producción, en tanto que no del todo asimilada por el orden, pueden los hombres dar lugar a una producción más dignamente humana. Si se eliminara completamente la apariencia de la vida, que la propia esfera del consumo con tan malos argumentos defiende, triunfaría la deformidad (Unwesen) de la producción absoluta” (P.  10)

Tal vez, es lo dignamente humano lo que logra enlazar los conceptos que han actuado como centrales en esta reflexión: el tiempo y lo humano. El tiempo puede permitirse condensar las definiciones de lo humano en tanto que mantiene las condiciones temporales mismas como un enemigo de las variaciones del significado que lo humano puede o no tener en un cierto periodo histórico. El antagonismo a superar es que cualquier movimiento que impulse una aceleración de los procesos históricos destruye el sentido activándose el automatismo, y por el contrario una velocidad extremadamente lenta actúa como barrera para cualquier construcción del sentido mismo o la modificación y lucha conceptual que genera alteraciones prácticas. Tampoco es posible pensar en una des-temporalización. Sería entonces, la permanencia activa una opción que posibilita la racionalización y el evitar el sin-sentido; una des-aceleración a la velocidad actual en que la coyuntura global prevalece es necesaria, la radicalización viene después. La des-aceleración permitiría pensar y re-pensar sobre  la situación desesperada en que lo humano se encuentra inserta, acomodando las palabras de Srecko Horvat a mi argumento, podríamos tomar lo siguiente “Esta melancolía no implica sufrimiento por las oportunidades perdidas, sino que más bien crea una grieta emancipadora en la distopía actual al recordar esas mismas oportunidades y hacer realidad el potencial no satisfecho hasta la fecha” (p.168). Las poesías del futuro, las nuevas poesías del futuro no florecerán desde una radicalización del presente y un trabajo duro que posibilite un estado permanente en relación a las velocidades; trabajar en el presente esperando tener un futuro asegurado, es más de lo mismo.

REFERENCIAS.

-Adorno, T (1951) Minima moralia. Reflexiones aus dem beschädigten Leben. Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main.  Trad. Minima Moralia. Reflexiones desde la vida dañada, 1998. Taurus.

-Benjamin, W. (2005). Libro de los Pasajes. Tiedemann, Rolf, ed. (Luis Fernández Castañeda, Isidro Herrera y Fernando Guerrero, trads.). Madrid: Akal.

-Benjamin, W. (2012). Para la crítica de la violencia. En Ángelus Novus. (H. A. Murena, trad.). (pp. 101-120). Granada: Editorial Comares.

-Han, Byung-Chul (2009) Duft der Zeit. Trd al español “El aroma del tiempo”, Barcelona, 2015: Herder.

-Horvat, S (2000) Poesía del futuro: Paidós.

 

Santiago de Chile, 9 de mayo de 2022.

Autora. Nicol A. Barria-Asenjo.

Autora de columnas, ensayos y artículos académicos publicados en medios de comunicación nacionales e internacionales. Editor de números especiales de revistas científicas y académicas. Autora de los libros: «Construcción de una Nueva Normalidad. Notas de un Chile Pandémico» (Madrid, Psimática Editorial, 2021); «Karl Marx y Antonio Gramsci en el Siglo XXI. Apuntes para re-pensar el porvenir» (Argentina, La Docta Ignorancia, 2022); «(Des)ideologizar lo humano» Barcelona, España, Terra Ignota, en prensa, 2022.

2021.Editora invitada del Dossier «Ideología, Política y Pandemia» Revista InternaLonal de Filosofía Hodós; 2021- Editora invitada del número especial «Filosofía y Pandemía» en la revista Discusiones Filosóficas, Universidad de Caldas, Colombia; En prensa 2022- Editora invitada del monográfico especial «ŽIZEK: CÓMO PENSAR EN UN MUNDO AL REVÉS» en la Revista Enrahonar, Universidad Autónoma de Barcelona; En prensa 2023- Editora invitada del monográfico especial » POR QUÉ LA FILOSOFÍA ES IMPORTANTE PARA LA POLÍTICA ¿POR QUÉ LA POLÍTICA IMPORTA EN LA FILOSOFÍA? » co-editado con Slavoj Zizek, para la Universidad Autónoma de Madrid.

Próximas publicaciones de la autora: 

«Zizek: ¿Cómo pensar con claridad en un mundo al revés?» Chile, LOM, en prensa, 2022; «Manifiesto. A struggle of Universalities» Editado por Nicol A. Barria-Asenjo & Slavoj Zizek, en prensa, 2022; «Modalities of Political Jouissance» Editado por Nicol A . Barria-Asenjo & Slavoj Zizek, en prensa, 2023; «The Knot of Philosophy and Politics» Editado por Nicol A . Barria-Asenjo & Slavoj Zizek, en prensa, 2023.

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