Ciénagas y cloacas – Por Hugo Presman

Cambiamos – Por Osvaldo Fernández Santos
29 agosto, 2018
Una colonia no necesita ni ciencia ni tecnología – Por Rubén Dri
3 septiembre, 2018

Ciénagas y cloacas – Por Hugo Presman

Caricatura: Serko

El gobierno está sumergido en una ciénaga económica y a medida que se mueve, más se hunde. Por debajo, el periodismo de guerra y el poder judicial como aliado de aquel, desciende a las cloacas con el estímulo gubernamental que ha abierto una caja de Pandora.                 

Por Hugo Presman*

(para La Tecl@ Eñe)

 

El gobierno está sumergido en una ciénaga económica, en donde a medida que se mueve, más se hunde. Por debajo, el periodismo de guerra y el poder judicial como aliado de aquel, desciende a las cloacas con el estímulo gubernamental que ha abierto una caja de Pandora. Si la caja está en las cloacas, es lógico que el mal olor de los detritus suba atravesando el maloliente vaho de la ciénaga: jueces de la servilleta; un presidente que conoce una amplia gama de los delitos del código penal por haberla transitado; un periodismo hegemónico que ha sido socio del terrorismo de estado, entre algunos de sus innumerables desvaríos, se muestran “sorprendidos” que la política se financia con sobreprecios de la obra pública desde muchísimas décadas y más recientemente también con retornos de los subsidios. Sería ingenuo suponer que en ese mundo clandestino un porcentaje no quede en bolsillos particulares. El kirchnerismo no inventó esta matriz, sino que la usó y en muchos casos la potenció.

El financiamiento de la política con costos multimillonarios es otras de las argucias con las que el poder económico secuestra a la política y la sumerge en la cloaca.

Basta recordar que aún no han sido aprobados las rendiciones de cuenta de los tres partidos principales en las elecciones presidenciales del 2015.  Declaran haber gastado, cada uno, alrededor de 10 millones de dólares y el egreso real rondó los 100 millones de dólares.

La corrupción no puede ser justificada, aunque sí explicada, pero los acusadores están lejos de poder asumirse como fiscales morales.

La corrupción es implícita en las organizaciones sociales. Lo padeció el socialismo real en forma creciente y el capitalismo tiene sus cimientos en la corrupción. Nadie lo describió con más precisión que Carlos Marx, el que mejor lo analizó, cuando escribió en “El Capital”: “En la historia como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida”. O “el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza”.

León Trotsky en “Su moral y la nuestra” escribió: “Cuando un pequeñoburgués habla de moral hay que echar mano al bolsillo, porque la cartera está en peligro”

En el mismo sentido escribía Jorge Enea Spilimbergo, referente histórico de la izquierda nacional, en 1956, en “Nacionalismo oligárquico y nacionalismo revolucionario”: “El contubernio oligárquico ha encontrado su tema: la moral. No hay político «democrático» ni usufructuario en general del 16 de septiembre que no presente al gobierno caído como a una banda de facinerosos que logró mantenerse diez años en el poder, gracias a la ignorancia de los más y al silencio impuesto sobre las minorías «ilustradas». Si antes del pronunciamiento militar la campaña servía para socavar las bases del gobierno peronista, derrocado éste, las comisiones investigadoras y la prensa se apresuran a publicar los escándalos para justificar la dictadura y obtener el apoyo de la opinión pública.

Pero ¿Quiénes han ejecutado el golpe de septiembre? ¿El pueblo? No: la oligarquía; y cómo la oligarquía, la venal y corrupta oligarquía, se erige en custodio de la austeridad republicana y en censora atrabiliaria de sus enemigos, los gobiernos populares. ¿Porque necesita aliados, un mínimo de pueblo, en suma, para poder triunfar? Va a buscarlos a la clase media, cuya debilidad y confusión explota, ocultando sus propios fines tras el canto de sirena de dos otras consignas eficaces.

La «moral» es una de ellas; vale decir, la lucha contra la «corrupción» del peronismo: gobierno y sindicatos. Que se trata de un pretexto destinado a legitimar el alzamiento en armas contra un gobierno de mayoría popular, lo dice quien lo esgrime: el grupo social más comprometido por sus fraudes, peculados y entregas.

No obstante, el recurso obtiene resultados inmediatos e inflama el corazón de ciertos sectores de la pequeño-burguesía: tienen éstos su lista de agravios contra el movimiento de las masas, justos algunos, hijos de la miopía o el resentimiento los más. La propaganda oligárquica moviliza este sector social a modo de fuerza de choque, tras banderas especiosas como «moralizar», «restaurar las libertades», etc. El resultado está a la vista: conquistado el poder, luchan en el conglomerado heterogéneo clases y sectores para copar la situación. Y, por lógica inflexible, ella cae en manos de quienes laboraron para sí, mientras se desplazan al llano las fuerzas que practicaron la enajenación como conducta sistemática. Así, el nacionalismo católico desemboca en el plan Prébisch; la democracia de Frondizi, en las ejecuciones de junio; la pulcritud moral de unos y otros, en el gobierno controlado por los agiotistas de la «década infame».”

Arturo Frondizi en “Estrategia y táctica del movimiento nacional” publicado en 1964 escribió en el capítulo “La corrupción, pretexto para derribar gobiernos populares”: “No ha habido hazaña -militar, política, económica, cultural- de trascendencia para el afianzamiento de nuestra nacionalidad y el acrecentamiento de su patrimonio material y espiritual, que no haya sido objeto de las más irresponsables campañas de difamación tendientes a invalidarlas, menospreciarlas o postergarlas.”

La corrupción debe y tiene que ser denunciada y juzgada. Resulta tan obvia como improcedente la moralina reemplazando hipócritamente lo conocido por “la sorpresa y la estupefacción”, como si alguien ingresara a un prostíbulo y se mostrara perplejo que ahí se consuman relaciones sexuales o que un militante de la izquierda trotskista entrara a una fábrica y ahí descubriera que el empresario construye su ganancia en base a la plusvalía.

 

EL PODER ECONÓMICO CANTA

Lo llamativo es que por primera vez el poder económico en forma direccionada y selectiva, integrado por miembros fundamentales del empresariado, han pasado por tribunales y algunos, los menos, una semana detrás de las rejas. No lo ha hecho un gobierno populista sino el primer gobierno pro-empresario y promercado, llegado por elecciones, apoyado electoralmente por el “círculo rojo” y el más pequeño “círculo negro” quien protagoniza este acontecimiento insólito que degrada el valor de sus empresas. Hay dos hipótesis al respecto: un origen poco claro como los famosos cuadernos de Centeno, finalmente quemados por el chofer, presunto autor de los mismos, del que quedan fotocopias y a los que accedió el presidente 10 días antes del conocimiento público por “la gentileza” de un juez y de un fiscal, calificados de independientes, que se apropiaron de la causa con el fin premeditado en primera instancia, no de hacer justicia sino de meter tras las rejas a la expresidente.  Se abrió una caja de Pandora que salpica a todos los contratistas de obras públicas, del que las empresas del presidente y la familia presidencial son protagonistas importantes y como coprotagonistas funcionarios del kirchnerismo. Como este poder judicial es históricamente funcional al poder económico resulta llamativo lo que pasa y entonces entra a tallar una hipótesis conspirativa ya que al producirse una desvalorización del valor de las empresas nacionales con importantes daños económicos y fiscales, se acentúa la posibilidad de extranjerización, con un gobierno de rodillas ante EE.UU, lo que allanará  posiblemente el camino para que empresas yanquis sustituyan a las empresas argentinas en el “Club de la Obra Pública”.    

Premeditadamente o fruto de su proverbial ineptitud, el gobierno de Mauricio Macri estaría sustituyendo la endeble y cobarde burguesía nacional por una extranjera.          

Los empresarios, en general, autoritarios y soberbios ante los subordinados, se convirtieron en niños cantores cuando sólo le mostraron la fotografía de una celda. Como el sistema Bonadío-Stornelli consiste en que el interrogado deben confesar delitos coprotagonizados exclusivamente con el gobierno kirchnerista para recuperar su libertad o en caso contrario quedar preso, los arrepentidos se multiplican.  Acá no hay picana como en épocas nefastas, pero la amenaza de prisión actúa como poderoso disuasivo. En el campo de concentración El Atlético había un cartel que decía: “Si lo sabe cante, o sino aguante”. Irónicamente no fue necesario pegarles para que hablen; casi lo contrario: debían pegarle para que se callen.   

Pero tal vez dentro de algunos años, muchos de los arrepentidos de hoy se transformen en los nuevos arrepentidos del mañana, acusando de haberlos torturado psicológicamente el juez y el fiscal. Todo indica que en algún momento, este proceso sujeto a enormes vicios puede seguir el camino del juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA, donde el juez y los dos fiscales están ahora sentados en el banquillo de los acusados. En ese espejo, pueden llegar a mirarse Bonadío y Stornelli, cuyas irregularidades se cuentan por decenas, empezando por haberse apropiado indebidamente de la causa.

 

Resultado de imagen para Macri clarín y bonadío

Caricatura: Serko

 

El abogado Mariano Cúneo Libarona, hombre del establishment, abogado del empresario Sergio Taselli advirtió en una declaración que refleja lo patético de la situación: “Si no sale en libertad, va a mentir y a involucrar a alguno. ¿Qué querés que haga? ¿Se va a quedar preso un hombre de 74 años que tiene un hijo de 4 años?   

No es llamativo sino perfectamente coherente con en este poder judicial que Paolo Rocca el empresario económico más poderoso de la Argentina haya reconocido haber pagado una coima y no fuera detenido ni se haya arrepentido. Tampoco el primo del presidente Ángelo Calcaterra que mintió, no ha conocido el interior de ninguna celda.

El corte del período investigado determinado por un juez de la servilleta a partir del 2008, a pesar de que las fotocopias de los cuadernos se inician en el 2005, tiene el claro propósito de despegar al presidente Macri y su familia cuando manejaban directamente las empresas, no necesitaban testaferros como a posteriori, y eran miembros conspicuos del Club de la Obra Pública.       

Las crónicas del diario empresarial Ámbito Financiero sobre los pajarracos cantores son las más pintorescas. Una de ellas cuenta: “El empresario septuagenario fue uno de los primeros quebrados psicológicamente ante el fiscal Carlos Stornelli. Habiendo pasado el peor fin de semana de su vida (preso en una celda de 5×4 en la división Drogas Peligrosas con un vendedor de paco del oeste del conurbano bonaerense como vecino) ya le había anunciado al fiscal que quería ser un nuevo arrepentido. El fiscal habló con el juez Claudio Bonadío y este le dio el visto bueno para abrir una negociación. El empresario se sentó ante ambos el lunes a primera hora y comenzó a proporcionar datos bastantes débiles y, lo peor sin posibilidades de ser comprobados. Stornelli le aclaró que con ese nivel de declaración su situación no cambiaría y que, en consecuencia, no podría acceder al status de “arrepentido”, con lo que continuaría en prisión “por mucho tiempo”. “Piense que tengo nietos” rogó el constructor. “Yo también tengo nietos. Y tampoco los vi este fin de semana. Tiene una hora para pensar” fue la respuesta. El empresario se unió con su abogado durante 45 minutos, armó sus papeles y pidió un nuevo round con el fiscal. Su declaración fue un giro definitivo a la causa al denunciar la cartera total de empresas constructoras que se beneficiaron con mecanismos como los que el mismo había utilizado. Antes de despedirse pidió dos atribuciones finales al fiscal: que nunca más se lo deje filmar como un reo en vivo y en directo para todo el país; y que puede tomarse un tiempo libre de condicionantes judiciales para salvar su empresa. Luego, le aseguró, se retiraría. Recibió la aprobación por lo primero, pero el gesto adusto de ambas autoridades lo asustó….”               

 

CIÉNAGAS Y CLOACAS

El gobierno ha consumado una obra maestra del terror bajándole el telón a cualquier futuro vivible. Treinta y dos meses fueron más que suficientes para que el futuro quedara estacionado en el peor pasado. “Cambiemos”, su slogan electoral exitoso, significa el diseño de una colonia donde lo más exportable sean argentinos. Ezeiza vuelve a ser un camino para los científicos sin presupuesto, para el Conicet arrinconado, para los profesionales y técnicos de ese orgullo nacional que es el INVAP, para la desintegración del INTA, del INTI, del SENASA. La falsa pesada herencia no sirve ni como falaz excusa para el estrangulamiento de las universidades públicas, para el apuñalamiento ladino de las universidades del conurbano. Rápidamente se desindustrializa el país, se cierran comercios por miles, se transfieren ingresos de abajo hacia arriba, se perpetra un suicidio ideológico en un país con tremendos faltantes de dólares, abriendo irresponsablemente la importación, eliminando todos los controles sobre la entrada y salida de capitales en un planeta asolado por la especulación financiera, se elimina toda limitación temporaria para la liquidación de divisas, se modifica un sistema impositivo regresivo en uno superlativamente regresivo ampliando la disminución impositiva al capital y disminuyendo los beneficios a los trabajadores.  Se abre irresponsablemente la economía en un mundo que se cierra, se fugan los capitales, se van dólares en atesoramiento, en turismo y en importaciones superfluas que se obtienen por endeudamiento, mientras el bien más escaso que es el dólar se lo despilfarra y en consecuencia vuela; la inflación se descontrola, hay déficits superlativos comercial y de balanza de pagos. Aparece después de muchos años el FMI, con sus ajustes gigantescos y retornó del riesgo país. El endeudamiento sin límites conduce hacia un nuevo default. Tanto el gobierno habló que el kirchnerismo conducía el país a Venezuela, para que el macrismo termine identificándose con Grecia. Todo ello bajo la etiqueta dogmática que es “el único camino”. Ignorantes de cómo llegaron los países desarrollados a serlo, con proteccionismo y no librecambio, intoxicados de un ideologismo caduco, la Argentina retrocede velozmente intentando conformar un país para menos de la mitad de la población actual, imponiendo un modelo agro-extractivo-exportador atravesado por el de rentabilidad financiera.

Esta es la ciénaga que el gobierno construyó. En su intento de rescatarse, bajó hacia las cloacas que lo embadurna de pies a cabeza, pero tratando de acotar la corrupción sólo al período kirchnerista, que por cierto tuvo manchones de corrupción imposibles de soslayar con cajas en Obras Públicas, Transporte, Energía, Venezuela, y campañas electorales, entre otras.

Es posible afirmar que el kirchnerismo sin corrupción hubiera sido mejor, y que el macrismo con su corrupción estructural, en el caso que careciera de ella, no sería menos devastador. Lo mismo sucedió con el menemismo, donde el periodismo entretenía con la corrupción mientras se remataba el país. Eso implica, que para este o cualquier otro análisis, la corrupción no es la mirilla a través de la cual se analiza un modelo. Al mismo tiempo, dialécticamente, la corrupción debe ser acotada a su mínima expresión, para mejorar un modelo y para acotar las demoledoras críticas que el periodismo militante del poder económico realiza no por aborrecer la corrupción en la que siempre están inmersos, sino por las políticas económicas que lo afectan.  

Ciénagas y cloacas. Shakespeare, un autor clásico y por eso siempre contemporáneo puso en boca de uno de sus personajes: “Una noche negra, que no habrá de aclararse sin un gran temporal”  

 

Buenos Aires,  2 de septiembre de 2018

*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.
Además es coautor del libro “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana”     

1 Comment

  1. Sara Berlfein dice:

    No es es gobierno el que se hunde somos nosotros el pueblo los que nos hundimos por obra deliberada de este gobierno Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *