POSTEMILLAS – ¿Massamenemismo o Menemassismo? – Por Vicente Muleiro

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POSTEMILLAS – ¿Massamenemismo o Menemassismo? – Por Vicente Muleiro

La etapa que se inaugura con la gestión de Sergio Massa en Economía presenta y promete un retroceso hacia la doliente década de los años ’90. 

Por Vicente Muleiro*

(para La [email protected] Eñe)

                     Postemilla.1. Absceso que supura. 2 Punta visible de un tumor        

Es una massa. Ese nombre, su historia fresca y bamboleante, nombra. Pero con los cruces y las crisis en el medio no resulta tan fácil la nomenclatura. Aunque si la memoria se activa y traza relaciones entre el paquete de medidas inicial y el primer grupo de quienes tuvieron acceso al nuevo Príncipe es posible arriesgar una: ¿Massamenemismo? ¿Menemassismo?

Complicaciones. Primera complicación: entre las imágenes bautismales hay dos que parecen obturar una definición tajante. En una Cristina Fernández y Sergio Tomás Massa lucen sonrientes y separados por la mesa más larga que se encontró por ahí. En otra Máximo Kirchner se acerca a felicitar al diputado renunciante e inminente superministro con una sincera carga afectiva. ¿Hay alguna que otra foto más del ala K? Puede que haya alguna más, pero seguro que vale menos. 

Fotos movidas. Para ese grupo liviano en cantidad pero pesado en términos políticos -lo suficientemente pesado como para que caigan a buscar sangre las aves de rapiña de los medios del eje-mónico- esas dos fotos son polivalentes: para algunos firman la rendición; para otros es la única puerta entreabierta; para tantos más es la escenificación del actual nudo tardoperonista; para tantísimos más  una igualación en el pozo ciego de la realpolitik. Y se podría seguir.

La política es bilardista. ¿Cómo llegó ese barco bandeado del Tigre a dar semejante zarpazo de poder? Porque hay quienes lo vieron resucitar con su presidencia en Diputados pero no tanto como para encestar en las grandes ligas. Sucede que las crisis queman dirigentes a toda velocidad y abren súbitos espacios a otros. Un vértigo de errores no forzados en combinación con una derecha que ataca espacios sin descanso le armaron un lugar a quien ayer nomás había confesado públicamente que no tenía huestes para salir a pelear la presidencia en 2023. La política es muchas veces así: bilardista. Se trabaja mucho para ganar por poco.

Presten atención. El primer grito fuerte lo pegó el director del Banco Nación Claudio Lozano. Miren, dijo, presten atención:  Massa metió de coté a Danielito Marx,  el que piensa en la deuda externa como statu quo,  el ariete del Plan Brady, el de las manos sucias con blindajes y megacanjes, un apto para todo servicio que se deba prestar en el ocaso, un Tiresias que solo aparece en los declives. Después sonaron y aún suenan alarmas como en un pueblo bombardeado en la alta noche.

¡Ahí vienen lo bomberos! .Es que más o menos así lo había cantado Ernesto Laclau en La razón populista: dime qué demandas atiendes primero y te diré quién eres. Y, si se hace foco ahí, el panorama da para el tembleque. Los bomberos massistas partieron sirena al viento a apaciguar a los que viven declarándose en emergencia, pero no a los que están de veras en emergencia.

La vida está en otra parte. Entonces con este desencuadre no es tan arduo nominar la época o el recomienzo de época. Para eso que se llama proyecto nacional la centralidad está, como la vida para Milan Kundera, en otra parte.  Hasta tapar la filtración fiscal con un trapo rejilla roto y sobado parece una medida progre cuando en verdad es un reflejo condicionado de cualquier Estado que se precie de ser capitalista.     

¿Cómo le ponemos? Por lo tanto: modelo exportador + pago de deuda + buenos negocios pa’ el famoso grupo  folk “Los de siempre”. O sea: línea Erman González-Cavallo, cada uno con sus caprichos, núcleos de mordida y altas diferencias en la eficacia. ¿Massamenemismo? ¿Menemassismo?. Desplazamientos, claro: contexto, nombres, décadas. Hay otras codiciadas energías en danza. Y otra morfología política: no es tan fácil decir que se trata de una traición. En todo caso la emboscada la tendieron los excesos de erre: errar, erraste, erramos.

MassaoMenemlomismo, respondió una chica ingeniosa ante una consulta formulada en la web sobre cómo  bautizar los días que comenzaron a transcurrir.     

Buenos Aires, 8 de agosto de 2022.

*Escritor, dramaturgo, poeta y periodista.

2 Comments

  1. Noé Jitrik dice:

    Muy buena prosa, no hay nada como el juego de palabras para hacer saltar las combinaciones de facto.

  2. apico dice:

    Excelente su nota. Para quienes vivimos como una traición al Menemato, no tenemos duda que el QUERIDO Sergio ,al IGUAL QUE EL ODIADO MAURICIO, se referencian ambos en Carlos Saúl. Cambiaron las condiciones económicas y sociales, pero late el mismo fenómeno de que gobiernen los que tienen la sarten por el mango, «y el mango también. A cualquiera de los nombrados, les falta la de empatía que generaba Carlitos, y tanto uno como el otro, venden su alma al diablo, como Carlitos, para satisfacción personal. Menem, duró 2 mandatos, Macri uno, y ¿Sergio?…Tal ves , pero con alta probabilidad de no cumplir, llegue al final de un Frente que no fue.