Detrás de la quiebra – Por Julián Axat

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Detrás de la quiebra – Por Julián Axat

En este artículo, Julián Axat, habla de la quiebra del frigorífico Swift en 1971, lugar donde trabajaba su padre al momento de desaparecer, y traza un parangón con la situación de la quiebra del caso Correo Argentino.

Por Julián Axat*

(para La [email protected] Eñe)

 

Hace pocos días publiqué en el diario Página/12 una nota titulada “A propósito de las quiebras (revisitando el caso Swift-Deltec)”(https://www.pagina12.com.ar/353885-a-proposito-de-las-quiebras-revisitando-el-caso-swift-deltec). La misma giraba en torno a la proyección del caso “Swift-Deltec”, a 50 años del famoso fallo del juez Losada. Un capítulo escandaloso en la historia del capital foráneo y el vaciamiento de empresas, que muchos estudiamos en la facultad de derecho, y que sigue teniendo absoluta vigencia a la luz de casos resonantes, como el del “Correo Argentino”, cuya reciente declaración de quiebra (ahora suspendida por una apelación) mantiene en vilo la posible extensión de la quiebra al Grupo societario SOCMA.  

Lo que el juez Salvador María Lozada, a través de su fallo demostró, es que «Swift» y «Deltec» eran la misma persona jurídica, y que por ende, el primero no podía ser deudor de la segunda (así se había presentado a concurso reclamando créditos como acreedor). Luego de una investigación del síndico, quedó expuesto el ardid y la maniobra de fuga de “Deltec” fingiendo ser mero acreedor de “Swift”, por lo que el juez extendió la quiebra a la matriz. En definitiva, se negó el pedido de “Deltec” de ser verificada como acreedora,  no se hizo lugar a la homologación del acuerdo preventivo y se decretó la quiebra de “Swift”.

Como bien cuenta Horacio Verbitsky en el inicio de “Robo para la Corona” (1991), la escandalosa quiebra de Swift, que  integraba el grupo Deltec, estaba vinculada al ex ministro de Economía de Onganía, Adalbert Krieger Vasena. Su presidente era en ese momento el teniente coronel Enrique Holmberg, primo del comandante en jefe del Ejército, teniente general Alejandro Lanusse. Luego fue adquirido por el Frigorífico Rioplatense, del grupo argentino Huancayo, que en 1980 lo vendió a la transnacional norteamericana Campbell (véase crónica completa del caso Swift, también en http://www.abphe.org.br/arquivos/gabriela-gresores.pdf).

Es sabido que las mafias capitalistas que hoy gobiernan el mundo, se siguen manejando como entonces “Deltec”, y colocan sus domicilios en paraísos fiscales, mientras confeccionan auténticas fachadas societarias superpuestas, especialmente en países con débil control jurídico y contable, en los que también se juega la forma del vaciamiento y fuga. La filtración de documentos del estudio Mossack Fonseca, los llamados “Panamá papers”, son un claro ejemplo que deja al descubierto la cantidad de compañías inscriptas en paraísos fiscales que ocultan y ocultaban la identidad  (real) de los propietarios, entre ellos, el del ex presidente argentino Mauricio Macri.

Estoy seguro que el actual Procurador del Tesoro, o –acaso- a la fiscala Gabriela Boquín, cuando piensan en la declaración de la quiebra en la causa “Correo”, deben de pensar en la ya vieja doctrina “Swift-Deltec”, que quedó cristalizada en el artículo 54, párr. 3ro, de la ley 19.550. Algo que los tejes y manejes de los abogados intentarán evitar a toda costa, para no hacerse cargo de la (escandalosa) deuda abultada tras 20 años de vaciamiento.

*

Pero luego de escribir aquella nota en Página/12, me preguntaba por qué la escribí. Qué me llevó a hacerlo.

Más allá de una inquietud común como ciudadano, yo tengo algo que ver con aquella historia. Y quizás, las lecciones que deja el caso, me permiten pensar algunas aristas que no son consideradas. Y viene a mí la imagen de lxs trabajadores. Pues el pueblo ha sido robado a través de medios fraudulentos,  pero en lo inmediato son los trabajadores lxs directamente perjudicados (no he visto ni escuchado, sino muy poco a lxs trabajadores del Correo, decir qué opinan de la quiebra). ¿Qué piensan los trabajadores perjudicados de la empresa que son parte de la quiebra? ¿Son escuchados o silenciados? ¿Les interesa esa posición al periodismo, a la sociedad civil, a los jueces de las quiebras?

Más allá de los parecidos entre las quiebras fraudulentas pasadas y actuales, de algún modo decía que yo tengo que ver con aquellas preguntas. Pues, a veces, el circuito de las quiebras es una decisión de la alta política y no del llano. De la parte más vulnerable, que es silenciada y debe irrumpir como fuerza, sin el cual el capital no podría funcionar.

 

 

Cuando digo que yo tengo que ver con aquellas preguntas, me refiero a que luego de declarada la quiebra, a fines del año 1974, mi propio padre Rodolfo Jorge Axat, luego de militar en las FAR y pasar a formar parte de Montoneros, inicia un proceso de proletarización que lo destina como obrero (al entonces recientemente quebrado) frigorífico Swift de Berisso. La estatización y la intervención militar de la fábrica luego de la quiebra, produjeron la inmediata reacción y una etapa de luchas y huelgas que terminarán desatando una fuerte represión dentro del sector. Y con el golpe de 1976, la desaparición de muchos de esos trabajadores, entre ellos mi padre, el 12 de abril de 1977. Pero ya esto es otro capítulo de lo que dejó el vaciamiento del Swift y la extensión de la quiebra; me refiero a “la responsabilidad civil empresaria” con el golpe, y todas las consecuencias que llevaron a su cierre definitivo en 1983 (véase la gran tesis de Eleonora Bretal sobre el Swift de Berisso: https://ediciones.ungs.edu.ar/wp-content/uploads/2019/09/9789876304313-completo.pdf).  

Hoy, como ayer, los más perjudicados inmediatos siguen siendo lxs trabajadores, de eso no queda duda. Como hoy tampoco queda duda en el caso “Correo”, cuando no se escucha la voz de lxs trabajadores en el asunto (estoy seguro, porque me consta, que la fiscala Gabriela Boquín, sí defiende esos intereses y los escucha). Visto a la distancia, la proyección del caso “Swift-Deltec” funciona como pieza de ingeniería propia del derecho argentino a rescatar, que bajo una mirada des-colonizadora y periférica, permite (y permitiría) a la justicia desentrañar la subordinación al capital trasnacional y sus manipulaciones mafiosas locales, no solo en perjuicio de la economía, sino especialmente de los trabajadores, que siempre son los verdaderos invisibilizados (véase otro ejemplo: https://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/18-6443-2002-06-18.html).

Quizás  por estos días que se declaran quiebras tan importantes, debiera revisarse (sacar del arcón de los juristas) la vieja doctrina Losada a la luz de las experiencias presentes y pasadas. Sería un modo de entender, que si a veces chocamos con la misma piedra, es que no hemos aprendido –en términos de derecho y memoria– de nuestra propia Historia.

 

La Plata, 14 de julio de 2021

*Abogado y escritor.

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