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Foto: Prensa Diputados

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Jorge Giles afirma en esta nota que el gobierno nacional ha claudicado ante el FMI y sus representantes locales. Giles sostiene que la unidad del Frente de Todos debe prevalecer, pero esa unidad debe tener la capacidad de volver a encender la chispa transformadora que anida en la sociedad.
Por Jorge Giles*
(para La [email protected] Eñe)


La primera hoja de la claudicación ante el FMI ya está aprobada. Abróchense los cinturones porque se viene el ajuste en serio. Habrá más penas y olvidos de ahora en más. Aumentarán las tarifas, subirán los precios de los alimentos a precios internacionales, crecerá el desempleo, no habrá nuevos planes sociales para emparchar las heridas del hambre y la miseria crecientes, achicarán el “gasto social” en nombre de la sagrada reducción del déficit, no emitirán más monedas para paliar la crisis, reducirán las transferencias del Estado nacional a las provincias y a las empresas estatales que siempre son un blanco fijo para la voracidad del FMI en todo tiempo y lugar, los empleados públicos entran nuevamente en zona de riesgo, y si sobra un peso de todo lo recaudado, minga que te lo van a compartir en nombre de la distribución de la riqueza y la justicia social: irá a parar a la sagrada reducción del déficit. Es lo que se aprobó. Pero tranquilos: no habrá default.


El capitalismo financiero duerme en paz: sus bancos y sus fugadores seriales están a resguardo.
De garante de este “acuerdo” estarán los propios funcionarios del FMI, Macri y compañía, y los resignados funcionarios que le faciliten la tarea cada tres meses; o cuando el Fondo lo requiera. Esta vez no nos privamos de nada: el FMI, servicio cama adentro.


Ellos, los que integran esta verdadera OTAN financiera, gobernarán el país junto a los funcionarios locales. Y no es que darán “consejos” sobre las medidas a tomar. No, no. Ellos, los del FMI, están habilitados por este “acuerdo” para ejercer el poder de veto sobre cada medida que el gobierno nacional quiera tomar. Todo lo que vimos y sufrimos con el macrismo, lo veremos y sufriremos ahora con la presencia casi permanente del FMI. Son ellos los autores originales de la partitura neoliberal. Nosotros, los argentinos y argentinas, seremos meros ejecutantes, es decir, víctimas de las políticas que se “acuerden” con el organismo. Y hay un agravante respecto a invasiones anteriores: esta vez aterrizaron con el aval del Parlamento argentino. Tanta impunidad es intolerable. Como es incomprensible la resignación posibilista de aquellos dirigentes, funcionarios y/o legisladores con alguna que otra historia de compromiso social.


Recomendamos leer detenidamente el documento presentado por los diputados y diputadas encabezados por Máximo Kirchner, fundamentando su posición la noche de la votación por el “acuerdo”. De manera más específica se expresan las razones técnicas que explican ese voto negativo del sector más dinámico del Frente de Todos. Insumo para el debate.


Pero más allá de lo técnico, que a veces nos resulta engorroso entender para los que no somos economistas, lo cierto es que la Argentina tiene experiencia y por tanto conciencia desde hace varias décadas, de los dos enemigos externos que la viven acosando: la Inglaterra que sigue usurpando Malvinas y las riquezas naturales de nuestro mar Atlántico; y el FMI, bajo la hegemonía de los EE.UU, que siempre fue, es y será sinónimo de pobreza, dependencia y humillación nacional. Ambos dos enemigos, con sus testaferros locales encabezados por Macri.


¿Qué hacemos hoy con esa experiencia histórica que es un patrimonio de los pueblos que luchan?


¿Qué hacemos hoy con esa conciencia nacional y social en medio de un mundo en guerra y con la paradoja que gobierna el país un presidente nominado por la principal líder del movimiento popular como es Cristina? Hay que saber leer bien esta complejidad. Y esto vale para todos los sectores del FdT, porque llegamos hasta acá no por exceso de kirchnerismo, sino por falta de él.


No alcanza con diagnosticar ni pontificar las posibles respuestas a esta encrucijada histórica en la que estamos sumergidos. Alcanza con hacer Política; pensar y hacer Política desde el lugar donde cada uno tenga un aporte para hacer. No resignarse, no rendirse, no claudicar: hacer política.


Empecemos por hacernos cargo que esta es una coyuntura donde el poder y sus expresiones en la derecha nos vienen ganando la palabra. Ellos hablan a través de sus poderosos medios y comunicadores todo el día y todos los días. Así construyen sentido común en una sociedad que sufre mayoritariamente de anomia, desmemoria y desesperanza. Desde el televisor y la radio distribuyen a toda hora las pastillas de consignismos que nos harán repetir luego como si fueran pensamientos nuestros. No es sólo una eficaz política de comunicación estatal la que podrá remediar esta infección generalizada. Menos ahora. Es el activo de la sociedad, llamado militancia, la única herramienta apta para dar batalla. Y la mejor y la única herramienta que tiene un militante en el terreno que se desempeñe, es la palabra. No nos pueden quitar la palabra. Y mucho menos podemos ser funcionales al objetivo vetusto de las clases dominantes de manejar a su antojo todos los diccionarios. En esta coyuntura, salvo honrosas excepciones, nadie le habla a la gente. No se le informa de nada. Se la deja solita a su alma digerir como puede las líneas que le llegan por los poderosos medios. Ni el silencio de los dirigentes ni el discurso posibilista construyen épica ni movilización popular. Y sabemos que sin movilización no hay transformación posible. No hay tiempo que perder, el 2023 está a la vuelta de la esquina. Pero cada tres meses la Argentina vivirá en zozobra ante cada inspección del Fondo, especialista en correr el arco todo el tiempo. Es muy peligroso iniciar este camino minado sin que el pueblo esté informado, concientizado y movilizado. Hay que ponerle fin a esas formas palaciegas de hacer política que recurrentemente los sectores populares cometen. “Queremos saber de qué se trata” dijeron desde la Plaza en nuestro nacimiento como patria en Mayo de 1810. Participar está en nuestro ADN como país. Este pueblo salió a las calles el 17 de Octubre de 1945 cuando nadie sabía dónde estaba Perón y corrían versiones encontradas sobre la voluntad del Coronel. Néstor y Cristina rompieron con ese secretismo cuando convocaban a la militancia ante cada coyuntura crítica. Y hablaban. Como habla y clarifica Cristina cuando apunta la responsabilidad política de quienes atacaron su despacho en el Congreso: el FMI y sus socios locales. Ojalá hayan aprendido todos los sectores que hoy gobiernan. La unidad del Frente de Todos debe prevalecer, sin dudas. Pero esa unidad debe tener la capacidad de volver a encender la chispa transformadora que anida en la sociedad. Con el FMI no enamoramos a nadie; con reducir el déficit y achicar el “gasto social” menos. Hay que animarse a debatir democráticamente, a prepararse maduramente para elegir los candidatos en las próximas PASO y a ser solidarios con los que hoy sufren la crisis y sufrirán aún más cuando el FMI empiece a “exigir” ajustes y reformas estructurales anti populares. Aún podemos hacerlo. Y debemos hacerlo trazando en el horizonte un país que merezca ser vivido. Ni más ni menos.

Buenos Aires, 11 de marzo de 2022.

*Periodista y escritor.

4 Comments

  1. Muy buenos artículos del Compañero Jorge Giles…

    • Graciela dice:

      A mí criterio NO debe prevalecer la unidad. Unidad para qué? Para terminar apoyando políticas de derecha? Hacia donde vamos?!!! Es hora de romper y empezar dignamente. Hay posibilidades de hacer algo pero no con quienes van en la misma dirección que fue Macri.

  2. CLAUDIO FERNANDEZ dice:

    UNIDAD? PARA QUÉ? SI ES MOMENTO DE PERDER , PERDER CON LO PROPIO.

  3. Ungue dice:

    Querido Jorge partamos por el principio, Alberto con Lopez Obrador le salvaron la vida a Evo y destruyeron el grupo Lima pilar de la politica imperialista yanqui con la cual pensaban invadir Venezuela. Error de Alberto pensar que la política se autodepuraria. Error de Alberto poner la politica exterior en manos de Beliz. En cuanto al FMI la cuestion no esta cerrada, la lucha sigue siempre en condiciones desfavorables porque nuestra economía es debil frente a los poderosos. Si en lo que falta para las elecciones se pone plata en el bolsillo de los trabajadores y el pueblo podemos ganar o sino perdemos por un largo período de hegemonía de la derecha