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	<title>Venezuela archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Venezuela archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>A un mes de las presidenciales en Venezuela: los votos en tiempos de guerra &#8211; Por Marco Teruggi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 14:26:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marco Teruggi]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones presidenciales 2018]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marco Teruggi nos envía un informe sobre Venezuela a un mes de las elecciones  presidenciales. Teruggi sostiene que los comicios parecían impensables, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Marco Teruggi nos envía un informe sobre Venezuela a un mes de las elecciones  presidenciales. Teruggi sostiene que los comicios parecían impensables, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Marco Teruggi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 20 de mayo habrá elecciones presidenciales en Venezuela. Parecía impensable, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo. También lo era sostener que el chavismo llegaría con tres elecciones ganadas -constituyente, municipales, gobernaciones- los pronósticos a su favor, que Nicolás Maduro tendría ante sí a un pastor evangélico, Javier Bertucci, y un traidor recientemente derrotado en las urnas, Henry Falcón. La política no es matemáticas y Venezuela no encaja en manuales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La derecha llega con una superposición de derrotas, incapacidades estructurales, descrédito en las masas. Pocos creen en su dirigencia agrupada en el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela, o como pieza solitaria en campaña. Los primeros son la reagrupación de pedazos rotos de la Mesa de Unidad Democrática, desde Acción Democrática hasta Primero Justicia, Voluntad Popular, con la incorporación subordinada de partes de lo que fue denominado chavismo crítico, con la intención de mostrar una nueva amplitud. Su planteo público es recuperar la democracia, lograr elecciones justas. En privado apuestan centralmente a la estrategia golpista/intervencionista. Los segundos, principalmente Vente Venezuela y Antonio Ledezma, sostienen que no habrá solución posible a través de la vía electoral. Esos dos agrupamientos no presentan candidatos para el 20 de mayo. Falcón decidió aprovechar ese vacío para lanzarse como pieza solitaria -¿al vacío también?- con su propuesta de dolarización de la economía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El cuadro nacional, las miserias opositoras, son importantes para entender por qué el chavismo tiene mayores oportunidades en votos. La derecha no tiene liderazgos genuinos, alternativa de país, su violencia del 2017 volvió a poner sobre la mesa quiénes son.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema es que el centro de gravedad del conflicto no reside en Venezuela. El análisis de los derroteros opositores permite entender una parte menor del asunto. Sus decisiones no son muchas veces suyas, en particular cuando es financiada de manera directa, como los 16 millones de dólares que recientemente le aprobó el gobierno norteamericano -eso es solo lo público-. El epicentro del conflicto está en el frente internacional, dirigido por los Estados Unidos, con sus aliados de la Unión Europea, y los gobiernos subordinados del continente. Ahí se planifican las tácticas, la dirección central de los ataques, la construcción de sus escenarios, actores, ángulos de tiro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así como el enfrentamiento ha desbordado el cuadro nacional y tiene centro de operaciones en el exterior, también la lógica del conflicto del enemigo abandonó lo democrático -una tendencia en marcha en el continente- y se encuentra en los territorios de la guerra no convencional que busca periódicamente desenlaces por la vía que sea posible. Las elecciones presidenciales deben analizarse en ese cuadro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La apuesta seguramente sería electoral en caso de haber tenido con qué. Los Estados Unidos, al leer la debilidad de la derecha, optaron por vaciarlas. Rompieron la mesa de diálogo con el gobierno en República Dominicana a principios de año, apostaron por aumentar el bloqueo sobre la economía de manera articulada con sus aliados/subordinados con la amenaza del embargo petrolero, continuar el intento de aislamiento diplomático, demonización comunicacional mundial, y preparar nuevos asaltos en función de cómo evolucionen las variables que impactan en simultáneo. Todas las posibilidades están en desarrollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Retirarse de las presidenciales no significa que no desarrollen política para ese escenario. La estrategia del vaciamiento es la del no reconocimiento internacional de los resultados, y el argumento de la pérdida de legitimidad de origen del gobierno ya que estaría basado en un fraude. Eso abriría las puertas a nuevas acciones que serían legales al estar frente, ahora sí, a una dictadura. Ese planteo ha venido en desarrollo desde el año pasado, con el ensayo fracasado del gobierno paralelo, del cual queda el Tribunal Supremo de Justicia ilegal -por completo desconocido entre la gente en Venezuela- que según la derecha sería el auténtico. No es casualidad que haya vuelto a aparecer mediáticamente en estas semanas, de la mano con la prófuga ex Fiscal General -que se fotografía con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe- y la Asamblea Nacional en desacato, con la línea de enjuiciamiento del presidente para no reconocerlo -nuevamente- y, afirman, destituirlo. Se trata de una acción pensada para el frente exterior: ¿cómo piensan materializarlo en lo nacional?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.telesurtv.net/__export/1524272236764/sites/telesur/img/news/2018/04/20/sedecnevenezuela.jpg_1718483347.jpg" alt="Campaña electoral de Venezuela se hace entre el 22-A y el 17-M" /></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es la única política ante las elecciones: la otra es intentar actos de fuerza para conmocionar al país. El caso más reciente es la operación Gedeón II, donde fue desmantelada una célula que preparaba acciones con explosivo sobre puntos neurálgicos como el Consejo Nacional Electoral, y la comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, ligada a su vez con la trama de Oscar Pérez -presentado como mártir por la mediática internacional- quien en julio pasado había disparado sobre el Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz y lanzado granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia. No se trata solamente de vaciar sino de llegar a los comicios en las peores condiciones, impedirlas, y, de darse, que haya la menor participación posible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pregunta es qué pasará luego del 20 -con una posible victoria de Maduro- además del recrudecimiento de las líneas de ataque en marcha. Algunos indicios se han dado en estas semanas. Uno de ellos es el intento detenido de conspiración dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde fueron arrestados seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos, pertenecientes al Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo, con fuerza en el Batallón Ayala, uno de los principales del país, situado en Caracas. La apuesta hacia el formato clásico de Golpe de Estado está presente, lo financian, lo invocan voceros y medios de la derecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otra hipótesis de resolución sería una acción de fuerza a través de vías fronterizas, con montaje de escenarios de falsa bandera, que abrirían las puertas a una escalada, o con el argumento de la crisis humanitaria. Antonio Ledezma, en línea con Julio Borges, se lo imploraba al vicepresidente norteamericano en Lima, el mismo día de los bombardeos a Siria. Para saber la viabilidad de eso es necesario indagar en los laberintos del poder colombiano, y evaluar hasta qué punto, junto a los Estados Unidos, estarían dispuestos a desatar un escenario de esas características, con desenlace incierto en tiempo y resultados. Lo planifican, no hay duda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pista más fuerte parece estar en el bloqueo económico y las consecuencias que trae. El cerco aprieta cada vez más fuerte, en las sanciones a quienes comercien con Venezuela, la acción central de los bancos, el contrabando masivo de billetes -que recibió un golpe recientemente con la operación Manos de Papel-, los gobiernos que se pliegan a la estrategia norteamericana. El país tiene una matriz económica dependiente del comercio exterior, y de los cinco primeros países de los cuales se importa, el primero es los Estados Unidos, y tres son parte del Grupo de Lima, es decir el espacio de unión de los gobiernos de derecha del continente contra la revolución ante los fracasos de la OEA. Un ejemplo, los medicamentos: se comercia 34% a los Estados Unidos, 10% a Colombia, 7% a España, 5% a Italia, otro 5% a México, 3% a Brasil. El bloqueo impacta de lleno en la población, y ese es su objetivo. Las alianzas con China, Rusia, el lanzamiento de la criptomoneda Petro, son movimientos para romper el cerco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El plan de colapso de la economía -dicho en esos términos por los Estados Unidos- puede conducir al inicio de la acción bajo paraguas de la crisis humanitaria, o desencadenar reacciones populares violentas, espontáneas, de reflejo de ahogado ante una asfixia que se siente por partes. Ninguna de las dos desembocaduras se ha dado hasta el momento, la segunda no es una necesidad, la política, se dijo, no es matemáticas. La estrategia contra Venezuela sigue empantanada en el mismo punto: cómo lograr el desenlace.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué significa para el chavismo ganar elecciones en ese contexto? Estabilizarse en el gobierno, ganar tiempo, no perder un poder político que sería utilizado como espacio desde el cual desatar una revancha histórica a puertas abiertas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras, el cotidiano popular es de una adversidad cada vez más aguda: dificultad para conseguir efectivo, desplazarse, comprar los productos que aparecen a precios hiperinflacionarios, conseguir medicamentos, vivir sin comprar y revender algo de manera especulativa o conseguir dólares con algún familiar fuera del país. Parece por momentos un país que se detiene de a poco, por sectores, sufre una nueva metamorfosis en las subjetividades. Es evidente que la tarea central del gobierno, del chavismo como movimiento, es la de estabilizar la economía. ¿Cómo? Ahí la pregunta, dificultad, alimentada por la complicidad de la corrupción que se instaló en áreas vitales como la industria petrolera y las importaciones, es combatida desde la nueva Fiscalía General.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El chavismo parece en condiciones de ganar no solamente por las derrotas acumuladas de la derecha, sino porque llega de manera unida, representa una base de cerca del 30% de la población, es quien, en este contexto, busca soluciones -así sean paliativas- a las dificultades. La derecha no está en los barrios populares, allí se encuentra el chavismo, en políticas de gobierno y/o organización popular bajo consejos comunales, consejos locales de abastecimiento y producción, comunas, colectivos. El asunto ha sido y es de clase. El problema es que ese contexto material, sumado a errores políticos de dirigencias del chavismo propios de la vieja política, no permiten poner en marcha un espíritu electoral en el país: la campaña no emerge, no se siente en las calles, falta un mes para los comicios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo central -salvo acción repentina de fuerza- es, como muchas veces en Venezuela, lo que vendrá post elecciones, ya que la guerra reorienta sus tácticas según resultados electorales pero no se detiene. Allí está no solamente el centro de gravedad internacional sino también la forma en cómo se abordarán los nudos estratégicos económicos y políticos. Sobre este punto la revolución tiene contradicciones expuestas, como es en el caso de la tierra, su tenencia y producción, la pulsión entre avanzar con corrección de errores o restaurar. Un dilema que encierra debates estratégicos, y no es en abstracto sino en estas circunstancias de economía en guerra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Venezuela es una necesidad continental. Lo que acá pasa impacta sobre el horizonte americano, su retroceso, empate o avance. Los Estados Unidos lo tienen claro. Votar a Maduro es una lealtad necesaria con nuestra propia historia, nuestras posibilidades por venir.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Caracas,  de abril de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Periodista y poeta</em></span></p>
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		<title>Venezuela como cuestión geopolítica &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Feb 2019 15:33:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas - políticas o estatales - para decidir un repudio constante al golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/venezuela-como-cuestion-geopolitica-por-horacio-gonzalez/">Venezuela como cuestión geopolítica &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas &#8211; políticas o estatales &#8211; para decidir un repudio constante al golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Solemos escuchar a menudo una recomendación para no detenernos candorosamente en las políticas nacionales, las realidades locales, pues ellas no serían sino un eco menudo y en carácter de mera repercusión refleja, de lo que ocurre en las luchas planetarias, en el sistema-mundo. Para ello, sin que sea la única vía de acceso, deberíamos detenernos especialmente en las cuestiones geopolíticas. Por supuesto, es tentadora esta vía geopolítica para pensar los problemas contemporáneos, si bien es un rito de conocimiento que tuvo su momento mayor de expansión en el siglo XX, época de guerras que hoy podemos llamar “convencionales”. En la visión geopolítica el basamento territorial y marítimo son considerados como organizadores de sentidos del Estado. En la teoría clásica éste se halla en la magnífica soledad de su arquitectura que nada le pide a la naturaleza, salvo que salga del medio. O que permite una añoranza de una mítica bondad originaria que precede a todo armazón cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La geopolítica en cambio estudia campos de fuerzas como si fuera un conocimiento munido de radares, magnetófonos, radios receptores y tecnologías operatorias de los bloques enfrentados para ocupar espacios enemigos, penetrarles sus comunicaciones, tener estaciones de observación, mangrullos disfrazados de ciencia, pero pensando en futuros sueños de la artillería satelital. Mejor dicho, las naciones son relativas y siempre puede llamarse “geopolítica” a una acción de un gran bloque que controla espacios de circulación económica, lingüística y política sobre las líneas interiores de un país cuya hegemonía esté momentáneamente en manos de otro bloque. Es que las naciones son territorios conceptuales y el territorio es un cuerpo vivo que siempre está en estado de rebelión. Eso piensa el geopolítico. Precisa entones saberse generador de fronteras que se afirman o se niegan, se construyen o rechazan. Finalmente, una idea racionalista de intereses y una idea vitalista de ocupación de la tierra, el mar y el aire por naciones, es el numen de la geopolítica. Así las naciones se convierten en piezas de ajedrez, dependientes de un rey impasible que las mueve por caprichos insondables.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jünger, que no era exactamente en geopolítico sino un esteta de la guerra, defendió las ideas de movilización total y del trabajador-soldado, en la que ni una máquina de coser podía ser pensada al margen de las coordenadas de una gran conflagración bélica. Esta equivaldría a una geopolítica con el agregado de la creación de un cuerpo gigantesco vitalizado por millones de vidas cotidianas absorbidas por el mismo objetivo. Es el gran pensamiento geopolítico con una culminación en una ideología estetizada de la nación en armas. Hoy, teóricos de este tipo pueden sonarnos como las discusiones teológicas entre Pelagio y San Agustín. En este tiempo de chatura espiritual resurge una geopolítica de menor alcance, prohijada por el declamado fin de las ideas generales sobre el mundo, la política y lo humano <em>autorealizado</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como consecuencia, puede llegar a tener cierta aceptación una geopolítica entendida como un saber plano que tiene a la historia apenas como lejana tensión divisada a lo lejos. Es cierto que hace de la geografía un pensamiento político, pero contagia al saber histórico con todas las formas agarrotadas de juego de fuerzas tomado en forma sincrónica, no en las arrugas y heridas de la memoria oscuramente transcurrida. Grandes pensadores del concepto de lo político, como Carl Schmitt, han privilegiado la geopolítica en muchos de sus textos, y en otros han esgrimido lo teológico-político, es decir, su contrario. Cuando se dice el “nomos de la tierra, del mar o de espacio aéreo”, esto último en el sentido comunicacional, Schmitt busca entender la expansión de un poder proyectando el “nomos” en tanto ley natural, hacia las opciones que han dividido a Europa. El poder territorial continental o el marítimo. Este último caracteriza a Inglaterra y según Schmitt tiene un momento áureo, o un eco fundamental en un tramo de la obra Hamlet, donde en algún momento preciso el espectador ve resuelta la tensión entre tierra y mar, y Gran Bretaña comprende entonces, teatralmente, se destino de potencia mundial al escoger el mar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>nomos</em>, concepto esencial de la geopolítica, supone un dominio sobre territorios -pueden ser marítimos-, surgidos de la necesidad de un Estado de pensar otros estados como artificiales, despojándolos real o imaginariamente de su territorio, pues resulta vital para el estado que los ve, por razones poblacionales, económicas o lingüísticas, como fundamentales para su seguridad expansiva. La geopolítica es un pensamiento especializado de órganos estatales que ven las potenciales amenazas que ciertas zonas del planeta (cercanas o aledañas) significan para su estabilidad o intereses presentes y futuros de gobierno. Es un saber de fronteras, países artificiales, guerras y creación de Imperios. El geopolítico suele proclamar “el fin de las ideologías”, en el sentido que los controles sobre áreas problemáticas o enemigas son un objetivo que se cumple sin apelar a creencias o andamiajes epistemológicos, sino a intereses. El interés nacional es geopolítico, el proyecto nacional es ideológico. Interés en el sentido en que ciertos spinozistas dicen “agenciamiento de potencias y afectos”, con lo que se debilita la idea de legitimidad. Sobre la cual establece su despliegue discursivo el hombre de ideas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No siempre es fácil separar intereses geopolíticos de los faustos que le competen a la ideología, no solo entendida como un sistema de creencias articulado argumentalmente, sino como una corriente tácita de evaluaciones que son inherentes a las practicas cotidianas. Si repasamos de un plumazo la historia argentina en cuanto al concepto de geopolítica, lo veremos siempre entreverado con cuestiones definidas en el plano de las organizaciones de ideas políticas para trazar comunidades y formas de vida. La guerra llevada contra Paraguay, la campaña del desierto, las cuestiones limítrofes con Chile, el Mercosur -tomamos ejemplos al azar-, son cuestiones geopolíticas basadas en tensiones territoriales explícitas, que sin embargo tienen trasfondo ideológico o una justificación cultural que permanece como discurso central de la acción militar, topográfica económica emprendida. Pero como la geopolítica se piensa como una ciencia neutra, hay que acudir a las espesas ramificaciones de las creencias, organizadas o no en doctrinas, para condenar episodios como la arremetida contra Paraguay o contra los pobladores originarios de la Patagonia. Es decir, en cuanto la geopolítica piensa en crear un Estado de fuerza entendiendo el territorio como recurso, las ideas de Nación con hombres libres crea formas de vida en un territorio concebido como propiedad común ajena al especulador que confunde la vida nacional con el interés de los grandes propietarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los casos referidos, se podrá hablar de libre cambio o de civilización y barbarie, pero la <em>ratio</em> ideológica entrelaza a la manera de un nudo borromeo con la geopolítica, el campo de fuerzas puras lanzado entre montañas, ríos y planicies polvorientas. Y prefiere presentar como geopolítica de la nación, formas de conquista territorial que hieren profundamente los derechos de la población previamente asentados en territorios culturales. O territorio es cultura o territorio es discurso de la estrategia militar. China pudo ser concebida como un país ideológicamente comunista en la época del maoísmo, pero en todo ese inmenso territorio hoy domina una concepción geopolítica que se resuelve en una estrategia (la estrategia tiene casi, o siempre, una dimensión geopolítica) en la que una dirección política de partido, heredera del maoísmo, actúa en un mercado de consumo, de tecnología e intercambios mundiales con claras orientaciones de fuerza: científico técnicas de mercado, económicas de cuño capitalista, etc. Es decir, conquista de territorios y erección de bases de todo tipo en muchos lugares del mundo. La ciencia, muy desarrollada, es también un saber autónomo con reglas de conocimiento heredadas, muy establecidas, pero en estos casos es también un apéndice geopolítico. Sin duda, lo que aquí llamamos geopolítica -ver el mundo con una mirada que observaría una explanada, una lámina o una tabla monótona, sea en la tierra, mar o aire-, parecería el más arduo y fascinante saber del momento. Lo que llamamos ideología, desde ya, es bueno reconocer que se expone a ser vista como el arrogante juego filosófico que le destina a las sociedades el flujo radiante que saldría de privilegiadas cabezas de la filosofía universal. ¿Y quien es capaz hoy de sostener esto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, en verdad, escribo estas líneas dentro de la preocupación general por el destino de Venezuela. Asistimos a la desfachatez del macrismo, que se presenta como una pieza geopolítica de la trama mundial de los Estados Unidos, más allá de las ambigüedades que intenta mantener en un mundo de relaciones entre hierros candentes &#8211; China como país “depredador”, firmó el sotreta en el comunicado conjunto con Trump-, lo que producirá resultados reales cuya significación última no estará a su alcance. Aunque en este momento la discusión se centra en el modo en que el país tiene un gobierno que ignora nociones sobre un cuerpo nacional autónomo y una vida social libre. Se abre irresponsablemente hacia todas las tensiones mundiales con un analfabetismo tanto ideológico como político. De ahí que es abandónico con las Malvinas, sumiso con China, zalamero con Putin, perrito faldero con Gran Bretaña y pieza importantísima de la desestabilización de Maduro indicada por el gran guionista de la noche neoyorkina, Míster Trump. <em>Quia vuluit</em>, o sea “Porque sí”. O no tanto, porque en definitiva, sonrisita canchera está preso a los fedayines del FMI, que cuando vienen como inspectores y cancerberos de la economía del país, son más inquisitoriales que los procónsules romanos visitando las Galias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dicho esto, nos asombra la escasa o baja participación de la militancia social y política argentina en la comprensión, defensa y argumentación en torno a la salvaguardia del gobierno de Maduro. Sobrevuelan toda clase de impresiones sobre los errores chavistas (no diversificar la economía del país presa al precio del petróleo), los estilos del manejo gubernamental (autoritarismo, mano dura), las dudas sobre el institucionalismo (las elecciones se prestan a interpretaciones conjeturales o ambiguas), los derechos humanos (Maduro posee un aparato represivo con una densa historia de arbitrariedades) y académicos (un gramscismo de opereta recubre los intereses económicos de una fuerza militar cohesionada en gran parte por negocios). Estas y muchas otras prevenciones circulan, combinadas o una por una, en la conversación habitual, tanto en las izquierdas canónicas como en los partidos que se presentaran a elecciones en nuestro país y no desean “profanarse” recordando la simpatía que le producía en tiempos anteriores ese comandante chispeante, que citaba la idea de “intelectual orgánico” y luego cantaba un bolero de Alí Primera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nos asombra, decimos, porque la Argentina es ahora una base de operaciones geopolítica en los medios de comunicación coaligados en su campo de Agramante, sin temor que la Discordia los distraiga. La campaña golpista brilla a toda hora en voces jóvenes que piden libertad, pan y medicamentos. Y este es otro punto de Discordia, que no trató Ariosto. Efectivamente, un punto imposible de dejar de lado es la penuria por la que está pasando el pueblo venezolano. Que haya sido producida por imperfecciones del plan económico del gobierno o por el bloqueo, poco importa en el momento de la solidaridad necesaria. Pero importa que se torne una pieza sustancial del avance golpista, raudo y preciso, repleto de amenazas chúcaras (Guantánamo) y de bravuconadas del Far West. Desde luego, evitar el derramamiento de sangre es lo principal, pero no es eso lo que les importa a los golpistas, pues en esencia lo necesitan. Por eso es responsabilidad inesquivable del gobierno venezolano contener y autocontenerse en el uso de los medios de disuasión de la incesante artillería golpista (militarizada, comunicacional, internacional), al mismo tiempo que debe instalar nuevas fuentes de aprovisionamiento para la reproducción de la vida civil y la continuidad de una existencia cotidiana no sacudida por el ensueño del halcón norteamericano con los pliegos de las coacciones financieras apretadas entre sus garras (expropiación de la renta de la sucursal en Norteamérica de la petrolera venezolana).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El punto de enclave entre geopolítica e ideología no puede ser sino una búsqueda de cómo las fuerzas conglomeradas en tecnologías de poder mundial y que miran en forma plana el universo, se correlacionan tácitamente con las antiguas ideologías que operaban en planos más visibles de la conciencia pública. Esta cuestión se refiere también a cómo concebimos un nuevo tipo de individuo que desconfía de la ideología declarada, pero cultiva una cualquiera en su movimiento de preferencias y afecto cotidianos. Es un nuevo tipo de individuo que también cree poder llamar ideología a su conversación diaria en términos de un horizonte expectante de interpretaciones de un necesario amparo, ante la supuesta hostilidad reinante, pero hostil en sí mismas. Esta paradoja es íntimamente ideológica y no geopolítica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar. Pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas (políticas o estatales) para decidir un repudio constante a este golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela. No hace falta omitir ningún rasgo de solidaridad con las vidas golpeadas por la incertidumbre, la insatisfacción o la falta de abrigos, para denostar como es necesario hacer, a este brutal intervencionismo. La ruta para esta necesaria condena a esta alianza arrasadora de naciones y pueblos, puede dar la certeza de que todos los males en nombre de los cuales dice actuar para solucionarlos, tienen en gran medida la marca de su autoría, el sello de la bestia. En este juego obtuso, participan otros bloques de poder mundiales. Tampoco es necesario omitirlos, pues sin ellos las tanquetas golpistas ya estarían patrullando la Avenida Bolívar. Pero lo esencial, lo capital, es seguir explorando en la confianza que la gran madeja histórica que nos informa, es la que puede aprovechar todas las fuerzas circunstanciales -necesarias para la lucha-, y darles un sentido renovador, humano.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de febrero de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</em></span></p>
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		<title>Un camino de cornisa &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Feb 2019 15:57:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis económica y social]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[oposición]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La grave situación económica y social luego de tres años de gobierno de Cambiemos se evidencia en una destrucción acelerada presentada como gradualismo, sostenida por un muro de protección mediático y una oposición cómplice representada por gobernadores peronistas, por el PJ colaboracionista y el Frente Renovador de Sergio Massa. El apoyo del establishment financiero internacional y de los gobiernos occidentales más poderosos cuyas economías se benefician con la apertura indiscriminada de la economía argentina, completan el cuadro de situación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-camino-de-cornisa-por-hugo-presman/">Un camino de cornisa &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La grave situación económica y social luego de tres años de gobierno de Cambiemos se evidencia en una destrucción acelerada presentada como gradualismo, sostenida por un muro de protección mediático y una oposición cómplice representada por gobernadores peronistas, por el PJ colaboracionista y el Frente Renovador de Sergio Massa. El apoyo del establishment financiero internacional y de los gobiernos occidentales más poderosos cuyas economías se benefician con la apertura indiscriminada de la economía argentina, completan el cuadro de situación.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todos los números en rojo. Caída del consumo, de la inversión, del PBI, inflación récord, el endeudamiento acercándose al 100% del PBI; cierre de empresas por miles; aumento de pobres e indigentes; ciudades donde los locales cerrados o en alquiler irritan los ojos. No es un panorama de Siria afectada por una guerra interminable. No es una radiografía de la Franja de Gaza bloqueada por el ejército israelí. No es Venezuela, usada como el destino irremediable del espantapájaros de moda del populismo. Son tres años de Macri, con una suma interminable de despropósitos, que sin embargo constituyen un éxito extraordinario de un gobierno que viene a refundar un país para convertirlo en colonia. <strong>Donde muchos ven errores, por el contrario son objetivos alcanzados</strong>. <strong>Donde la racionalidad más elemental ve un desastre, ahí está el éxito de lo que han venido a realizar: baja radical de los sueldos y jubilaciones, desindustrialización, arrasamiento de derechos laborales, precarización del trabajo, desocupación como disciplinamiento sindical, destrucción de los orgullos argentinos que constituían una de las puertas de acceso al futuro: CONICET, INVAP, Energía Atómica. Cierre de escuelas, estrangulamiento financiero de las universidades, abandono de la ciencia argentina. Un país para la mitad de la población</strong> <strong>actual.</strong> Si en tres años se fugaron del país 60 mil millones de dólares, la fuga de cerebros no se podrá cuantificar en dólares sino en atraso. Una cortina de acero cae sobre el futuro de los trabajadores, de las industrias, de los jubilados actuales y futuros, de las universidades, de la educación, de la ciencia, de los discapacitados, de los sectores más vulnerables de la población considerados desechos en una cultura del descarte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Es el parte de guerra de una destrucción acelerada presentada como gradualismo.</strong> El país convertido en un casino, donde bancos y prestadoras de servicios se enriquecen a niveles superlativos, con tasas siderales, bonos con rendimientos estratosféricos, tarifas incrementadas sin antecedentes mundiales. Todo ello justificado por “la herencia recibida”, que tenía problemas importantes a resolver pero fue la mejor recibida de un gobierno precedente desde 1983; y el falaz argumento de haber evitado una “crisis terminal” que no existía pero que es la que van a dejar. La reestructuración de la deuda, un default no declarado, o el default liso y llano está al final de cuatro años, que son los peores de un gobierno que llegó legítimamente por elecciones. Todo esto ha sido posible por un muro de protección mediático de los medios poderosos colaboracionistas y por una oposición cómplice representada por gobernadores peronistas acorralados y genuflexos, por el PJ colaboracionista y el Frente Renovador de Sergio Massa oponiéndose en la televisión y votando a favor del gobierno en el Congreso. Por un radicalismo a la derecha de Alvear y que integrando una alianza electoral es a Macri, lo que Macri es a EE.UU. Regado todo de elogios comprensibles del establishment financiero internacional muy beneficiado y de los gobiernos occidentales más poderosos cuyas economías se benefician con la apertura indiscriminada de la economía argentina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Volviendo al argumento más remanido de la pesada herencia recibida por el macrismo, es interesante transcribir al respecto un informe del JP Morgan al comparar los tres primeros años del macrismo con los últimos tres de Cristina Fernández, que son los más desfavorables, se llega a que del 2012 al 2015 el país creció un escaso 1,5% y la inflación fue del 182%. Entre 2016 y 2018, con Cambiemos, el PBI acumula una caída del 3% y la inflación suma el 211%.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA HIPOCRESÍA EN SU MÁXIMO NIVEL</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mauricio Macri, al salir del Hospital Bernardo Houssay: “Contento de verificar una vez más que si nos proponemos, lo hacemos, que si realmente trabajamos en equipo, diciéndonos la verdad, con honestidad, todos los problemas tienen solución. Podrá costarnos un poco más, podrá tardar un poco más, pero en este camino de trabajo en conjunto tenemos un gran futuro por delante… La salud está primero, <strong>y el principal compromiso que asumimos como Gobierno fue cuidar a los argentinos</strong>, cuidar a los argentinos dejando atrás 10 años de desidia, de abandono.”   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Tierra del Fuego afectada: “Estamos construyendo bases sólidas y eso lleva un proceso de trabajo, pero lo bueno es que ya comenzó y que este es el camino, no hay otro. Es por acá.” </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Afirmó Macri: «Los jubilados serán prioridad para nosotros. Trabajaremos para normalizar lo pendiente y diseñar una respuesta al reclamo del 82% móvil». Solo en el 2018 perdieron el 20% entre lo que cobran y el aumento del índice de precios al consumidor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“El primer presidente argentino que asiste a un acto local por el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto” según <em>Clarín</em>, es el mismo, esto no lo dice ni lo publica <em>Clarín</em>, que en complicidad con la dirigencia de la DAIA y de la AMIA, oculta el Juicio por Encubrimiento que según el radical Mario Cimadevilla, el ex titular de la Unidad Especial AMIA nombrado por Macri: <strong>“El presidente no está dispuesto a cumplir el compromiso de buscar la verdad sobre el atentado: sólo proteger amigos del gobierno y de sujetar la investigación a los intereses de EE.UU y de Israel”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El presidente de la AMIA Agustín Zbar, que luego retrocedió y pidió licencia por tiempo indefinido, en su carta a la DAIA, sostuvo: <strong>“Al desistir de esta querella contra la Senadora y ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, además de reparar un grave error de la gestión anterior,</strong> <strong>la DAIA empezará a tomar distancia de una causa que está en el centro de la famosa grieta que divide a la mayoría de los argentinos…” Y luego declaró: “No me animo a decir que el memorandúm es un pacto de impunidad con Irán”. </strong>Una grieta en un edificio enorme de mentiras que el gobierno impulsa</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras destruye a miles de empresas y aumenta la desocupación, el presidente afirma: “Nunca ha habido en la historia un presidente que se preocupara tanto por la generación de empleo.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puede hacer una enciclopedia con las declaraciones de un gobierno basado sistemáticamente en mentiras. Vaya como una muestra impúdica, las afirmaciones de la Ministra de Educación del gobierno de la Ciudad, Soledad Acuña, que desde un video afirmaba: “Algunos docentes, vecinos, vecinas, me siguen preguntando si es verdad que vamos a cerrar escuelas en la ciudad. La respuesta es clara y se lo dije personalmente a las rectoras, representantes gremiales… Nosotros no vamos a cerrar ninguna escuela y el 6 de marzo empiezan las clases en todas las escuelas nocturnas…  Nosotros no cerramos escuelas, las abrimos.”      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las escuelas nocturnas no cierran. Eso es cierto. El edificio continúa abierto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mentira es que no hay inscripción a primer año, y el año que viene a segundo</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y después a tercero. Y así siguiendo hasta que las escuelas no tengan más cursos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Soledad Acuña es la expresión más clara de un gobierno que es un sistema de mentiras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después de una maravillosa lucha de los docentes y la sociedad, la resolución 4055 fue derogada por el gobierno de la ciudad. Es que se logró un triunfo extraordinario: el miedo al cierre de 14 escuelas nocturnas se transfirió al miedo de Horacio Rodríguez Larreta de poder seguir encontrándose en actos armados, con ciudadanos de la Capital y terminar siendo víctima de sus repudios.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos.perfil.com/2019/02/04/840/0/alternativa-federal-04022019-638938.jpg" alt="Resultado de imagen para massa pichetto lavagna" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>UN CAMINO DE CORNISA CON EL ABISMO AL COSTADO</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con el panorama descripto parece increíble que un gobierno pueda ser reelecto. Sin embargo es probable, en donde “los republicanos” van a recurrir desde las noticias falsas de las que son expertos, hasta el fraude. Su núcleo duro visceralmente antikirchnerista, es sólo el envoltorio de un antiperonismo ancestral y constituye su base de sustentación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además, empezó la campaña con ideas claras: un candidato, Mauricio Macri, y una campaña omitiendo los resultados económicos y basado en el discurso de seguridad de la mano dura, la falsa transparencia, la presunta lucha contra las mafias, el combate contra el narcotráfico, y contrastando con la presunción que enfrente sólo hay una asociación ilícita de ladrones que “se robaron un PBI” </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero su triunfo posible está basado fundamentalmente en una oposición absolutamente dispersa, que mientras expresa claramente la herencia atroz a recibir, actúa en forma contradictoria con lo enunciado. Una oposición que no tiene un candidato. Desde el círculo rojo levantan la figura de Roberto Lavagna, para jugar el papel que en otras circunstancias jugaron Sergio Massa y Florencio Randazzo. Detrás de él se alinea lo que se conoce como peronismo racional o perdonable y el sindicalismo ultra negociador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peronismo responde en su concepción verticalista, al que asume el poder relativo. Una versión moderada y timorata es altamente probable que se desbarranque en el camino de cornisa. Una versión excesivamente radicalizada, sin cintura política, es posible que se estrelle con el murallón enfrente del abismo. Es necesario una conducción audaz con cintura política. Que lleve – sino por convicción, por necesidad- la reestructuración de la deuda con el FMI, junto a medidas imprescindibles para superar la crisis e incluso vendidas como necesarias para pagar la deuda: el Estado se hace cargo del comercio exterior, se nacionalizan los puertos, la aduana bajo control popular, se regula estrictamente el sistema financiero, se lanza una política industrial y se recupera el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Se termina con la administración de la pobreza y se la combate con generación de trabajo. Se lleva el Estado con escuelas, deportes y bibliotecas a las villas para combatir el narcotráfico. La ciencia y la tecnología son políticas de Estado y se asume una política exterior alineada sólo con los intereses propios y latinoamericanos. Se interviene en las cadenas de comercialización con mercados centrales por barrio y ciudades.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se debe recordar lo mejor del pasado sólo como un aval para confiar en que se tendrá la decisión y el coraje para luchar contra poderosos intereses.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sería un grave equívoco quedarse sólo con el esclarecimiento del desastre que deje el macrismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo en un mundo muy desfavorable y rodeado de proyectos antagónicos, esos que tienen coraje para ir contra los sectores más débiles de su país y una genuflexión extrema con los poderosos internos y externos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A riesgo de ser redundante, es imprescindible una propuesta de cara al futuro. Lo mejor del pasado lo avala, pero para ganar hay que enamorar. Despertar expectativas de que abrir las puertas del futuro es posible, más allá de todos los inconvenientes que haya que superar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se necesita una fórmula que encarne estos valores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quien juegue a la división es socio del macrismo.          </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>POSDATA: LA SITUACIÓN DE VENEZUELA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Venezuela atraviesa una crisis que vista desde afuera resulta difícil imaginar: cómo se vive con una inflación que va en camino de alcanzar a la alemana entre 1921 y 1923 (a lo largo de 1922 el costo de vida pasó de 41 a 82.000.000, es decir se multiplicó por dos millones, siendo esta anomalía una de las causas del surgimiento del nazismo). En Venezuela supera el millón. Recordemos que la hiperinflación argentina de 1989/ 1990, fue de 3079% el primer año, que dejó una herida profunda en la memoria colectiva, lo que abonó el terreno a la convertibilidad, cuya prolongación en el tiempo concluyó con la peor crisis de nuestra historia. Eso explica la emigración venezolana de alrededor de 3.000.000 de personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno de Hugo Chávez quedará en la historia de Venezuela y de América Latina por sus avances sociales, por sus significativas mejorías en salud y educación, por la construcción de millones de viviendas con la concepción que tenía Evita, por su generosidad latinoamericana y por levantar la bandera más revolucionaria del siglo XIX y del siglo XXI que es la unidad del continente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sus limitaciones que lo explican pero no lo justifican, está dentro de lo considerado como “la maldición del petróleo”, esa que constituye un falso impedimento de la matriz productiva. A su sucesor Nicolás Maduro le ha tocado el período de una baja del precio del barril del petróleo a mucho menos de la mitad, junto con un aumento de la belicosidad y bloqueo norteamericanos. Muchísimas son las criticas que se le pueden formular a su gobierno, desde la vereda de apoyo de los gobiernos populares, pero no precisamente en el momento que el sector más violento encarnado por “Voluntad Popular” del insólito Juan Guaidó, autoproclamado presidente en una plaza, recibe el apoyo golpista del vicepresidente norteamericano quien afirmó:  «Estamos con ustedes y seguiremos con ustedes hasta que se restaure la democracia y recuperen su derecho a la Libertad». Cuando el gobierno de Donald Trump congela activos y cuentas de la petrolera PDVSA, por aproximadamente 11.000 millones de dólares, o cuando el Banco de Inglaterra bloqueó el retiro de reservas venezolanas en oro, o cuando la Comunidad Económica Europea reconoce al pseudo gobierno opositor que designa embajadores y puede ser beneficiado con los fondos venezolanos bloqueados, <strong>la posición a tomar no admite dudas.</strong> La intervención norteamericana es descarada: Trump en comunicación telefónica con Guaidó “le reiteró su apoyo y con quien acordó mantener una comunicación regular para respaldar el camino de Venezuela hacia la estabilidad y para reconstruir la relación bilateral”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las “democracias occidentales” no van por la democracia venezolana, sino por su petróleo y oro.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno tiene el apoyo de las fuerzas armadas que no han podido ser fracturadas en forma significativa y de los sectores populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es claro que la existencia de un doble poder no puede ser sino más que transitorio.       </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La oposición política venezolana es brutal, pero el gobierno de Maduro debe encontrar un camino a su asfixia interna e internacional. La cintura política es fundamental. Si se supera esta dramática situación, el gobierno deberá emprender un sendero de reflexión sobre los errores que condujeron a esta encerrona. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de febrero de 2019</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</em></span><br />
<span style="color: #000000;"><em>Además es coautor del libro “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana” </em></span></p>
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		<title>Macri y Bolsonaro en la línea de la Casa Blanca &#8211; Por Rodolfo Yanzón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jul 2019 16:29:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Yanzón]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsonaro]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[TRump. DDHH]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bolsonaro y Macri no están comprometidos con los derechos humanos. El seguidismo a Trump es una de las tantas circunstancias que lo confirman. Ambos presidentes citan el informe de la ONU sobre Venezuela y los DDHH al solo fin de estar en línea con las presiones de la Casa Blanca. En ese contexto el FMI anunció el envío de cinco mil millones de dólares con los que el macrismo hará campaña electoral.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/macri-y-bolsonaro-en-la-linea-de-la-casa-blanca/">Macri y Bolsonaro en la línea de la Casa Blanca &#8211; Por Rodolfo Yanzón</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Bolsonaro y Macri no están comprometidos con los derechos humanos. El seguidismo a Trump es una de las tantas circunstancias que lo confirman. Ambos presidentes citan el informe de la ONU sobre Venezuela y los DDHH al solo fin de estar en línea con las presiones de la Casa Blanca. En ese contexto el FMI anunció el envío de cinco mil millones de dólares con los que el macrismo hará campaña electoral.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Rodolfo Yanzón*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El FMI anunció el envío de cinco mil millones de dólares con los que el macrismo hará campaña electoral. La noticia es anunciada de manera positiva por los medios oficialistas, los mismos que mantienen silencio ante la fuga de dólares por parte de una élite y de la consiguiente deuda que quedará para el pueblo. Una situación similar a la sucedida durante la última dictadura y que por décadas pagarán los trabajadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre esas noticias positivas pensando en la campaña electoral, el macrismo anunció con bombos y panderetas el acuerdo con la Unión Europea. Dicho acuerdo recibió críticas domésticas porque afectaría a la industria y a las economías regionales. Pero también las recibió de países europeos como Irlanda, Francia, Bélgica y Polonia, por el riesgo que implicaría para los sectores agrario y ganadero, pero además por cuestiones ambientales, como la posible deforestación de la Amazonia. Esta última crítica apunta directamente al Presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien se había despachado contra el Acuerdo de Paris en el marco del Convenio de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Según el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales, organismo brasileño que investiga el espacio ambiental, durante el mes de junio de este año la deforestación en la Amazonia aumentó un 60% con relación a 2018, por presión de la agricultura, la ganadería y la explotación de madera. Macri, por su parte y apoyando similares intereses, defendió el uso de agrotóxicos en Entre Ríos mientras la sociedad civil exigía que no se fumigaran los terrenos lindantes a escuelas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A eso se suman las presiones de la dirigencia empresaria -macrismo incluido- que ve en el acuerdo con Bruselas una nueva posibilidad para arremeter contra los derechos de los trabajadores, tal como informa el 6 de julio Nicolás Balinotti desde las páginas del diario <em>La Nación</em>; aunque, según dirigentes sindicales europeos, el tratado contendría cláusulas de protección ambiental y laboral. Balinotti reconoce que, a diferencia de lo que ocurre en los países del Mercosur (donde los empresarios están bien representados por los gobiernos), en Europa los sindicatos son tenidos en cuenta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el último año, Bolsonaro tampoco se privó de reivindicar la tortura y la dictadura, cargar contra las políticas de género y las minorías, e insultar cuantas veces pudo a las mujeres que ponían al descubierto su ignorancia retrógrada. Macri ve en él a un socio con el que comparte la visión sobre el movimiento obrero y la genuflexión que prodigan a Donald Trump. La diferencia más grande que existe entre ellos es que en la Argentina Macri no puede decir las barbaridades que su par brasileño reproduce en su país, lo que, desde luego, no es una incapacidad del hijo de Franco, sino una virtud de la sociedad civil. Sin embargo, el ataque a sindicatos y movimientos sociales es un arma compartida por todo el espectro macrista, que los acusa de mafiosos, kirchneristas, vagos y antisociales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese discurso ramplón, parte del marketing macrista que recurre al timbreo (lo colectivo es mala palabra) y a la categoría de “vecino” (no la de “ciudadano”, que conlleva reconocerle sus derechos políticos), es heredero de las ideas autoritarias incorporadas al acervo represivo desde la década del 50 con la aplicación del plan Conintes (1958-1961) y su vástago brutal, el plan criminal de la última dictadura. Tales ideas sostenían y sostienen como principio esencial, que la política, la organización y lo colectivo eran y son mala palabra. Se trata de desprestigiar la política, impedir que a través de la política los pueblos transformen su realidad. De encapsular a la persona y apelar al individualismo se llega a la pretensión macrista de derribar el modelo sindical existente para generar acuerdos por rama, siempre que no se pueda evitarlos. Cuanto mas atomizado el movimiento obrero, mejores expectativas para los negocios de la élite.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No bastó con desjerarquizar al Ministerio de Trabajo convirtiéndolo en secretaría. El macrismo busca reducir los aportes patronales para sumar esa cocarda al logro, ya cumplido, de la reducción de los salarios (en 2015 el salario en la Argentina era el mayor de la región, mientras que hoy está en el décimo lugar), y obedecer, de ese modo, las exigencias del FMI.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A tono con la genuflexión que profesan Bolsonaro y Macri, ambos se acuerdan que existen pactos internacionales de DDHH ante la crisis de Venezuela. A tal punto de haber tirado por tierra con el principio de autodeterminación de los pueblos, como en su momento amenazaron Trump y su títere Juan Guaidó, a quien los gobiernos del Brasil y la Argentina tratan de Presidente (e). Del informe de la alta comisionada de la ONU sobre Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se desprende la existencia de un grave deterioro del Estado de Derecho en Venezuela, incluida la imposición de torturas contra opositores políticos. La situación impone que la comunidad internacional exija el fin de esa situación y la existencia de una investigación imparcial de los hechos y el juzgamiento de los responsables. Pero no es siguiendo a Trump que ello se logra.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bolsonaro y Macri no están comprometidos con los derechos humanos. El seguidismo a Trump es una de las tantas circunstancias que lo confirman, no sólo por la alta responsabilidad que EEUU ha tenido en las violaciones a los DDHH durante los últimos años -especialmente con los centros ilegales de detención como los de Guantánamo y Abu Ghraib y las torturas sistemáticas a los allí cautivos-, sino también con su política de amedrentamiento y persecución contra hombres como Julián Assange y Edward Snowden, que dieron a conocer al mundo las violaciones a DDHH cometidas por EEUU y sus sistemas de vigilancia masiva. En ese contexto, se debe resaltar el silencio de Macri y Bolsonaro en torno a las amenazas proferidas por Trump a través de la hegemonía militar de su país, sin dudar en la utilización de mentiras -fake news, como sucedió con las proferidas sobre Irak y Libia- para conseguir sus objetivos. Días atrás el mundo asistió atónito -debió haberse horrorizado- a las bravuconadas de Trump respecto de lo sucedido con dos barcos petroleros en el estrecho de Ormuz y el derribo de un dron norteamericano por parte de Irán por violación de su espacio aéreo. La respuesta de Trump fue tomar la decisión de bombardear tres objetivos iraníes. Esa iniciativa fue sugerida por su asesor en “seguridad”, John Bolton -uno de los responsables de la agresión contra Irak y persistente fustigador de la Corte Internacional de Justicia en relación con los crímenes contra el pueblo palestino- y por el Secretario de Estado Mike Pompeo -que llegará a la Argentina el próximo 19 de julio para hablar sobre terrorismo, tema con el que están claramente identificados con Israel, Brasil y la Argentina-. Si bien la operación fue cancelada con los aviones atacantes en pleno vuelo y la bravuconada no pasó a mayores -mientras que Japón, China, Europa y Rusia pedían moderación-, todo indica que, en carrera electoral con miras a su reelección, Trump no mide las consecuencias de sus actos y, por lo tanto, el mundo está en peligro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A Bolsonaro y Macri no les importa los derechos humanos. Hoy citan el informe de la ONU sobre Venezuela al solo fin de estar en línea con las presiones de la Casa Blanca. Recordemos, siempre, que, siendo candidato a Presidente, Macri reivindicó al comisario Carlos Sablich en el programa de Mirtha Legrand, que en esos días había sido condenado a 16 años por torturas, en base a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Bayarri, Juan Carlos c/ Estado Argentino”, en la que se destacó que Bayarri, uno de los acusados del secuestro de Macri en 1992, había sido torturado por la banda de los comisarios que integraba Sablich, que terminó siendo hombre de confianza del hoy Presidente. En ese entonces, Macri fustigó públicamente a la víctima de torturas y reivindicó al comisario condenado, menospreciando no sólo el pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sino también el del tribunal argentino que condenó a Sablich.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En ese contexto, no sorprende que Macri haya elegido como compañero de fórmula a Miguel Angel Pichetto, un peronista que hizo del discurso xenófobo/ aporofóbico y del alineamiento con los EEUU unas de sus armas predilectas. Mientras el macrismo apela sistemáticamente a la mentira, ayudado por medios de comunicación afines y a parte del sistema judicial; el odio a la política, a los pobres y a los trabajadores y a toda posibilidad de contar con un país que pueda tomar sus propias decisiones, serán el eje de su campaña.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de julio de 2019</span></p>
<p><span style="color: #000000;">*Abogado, DDHH</span></p>
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		<title>Mitologías. O lo-s que Sirve-n a La Nación (la Patria es otra cosa) &#8211; Por Sebastián Russo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2020 21:10:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sebastián Russo]]></category>
		<category><![CDATA[conurbano]]></category>
		<category><![CDATA[La Nación]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Sirvén]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Sebastián Russo responde en este artículo a la nota de Pablo Sirvén, Venezuela ya llegó y vive en el conurbano, publicada en el diario La Nación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/mitologias-o-lo-s-que-sirve-n-a-la-nacion-la-patria-es-otra-cosa-por-sebastian-russo/">Mitologías. O lo-s que Sirve-n a La Nación (la Patria es otra cosa) &#8211; Por Sebastián Russo</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El sociólogo y docente universitario Sebastián Russo, responde en este artículo a la nota de Pablo Sirvén, Venezuela ya llegó y vive en el conurbano, publicada en el diario La Nación.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Sebastian Russo*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alguien dice, titula: «Venezuela ya llegó y vive en el conurbano»<a style="color: #000000;" href="https://mail.google.com/mail/u/3/#m_-1788636995157876694_sdfootnote1sym"><sup>1</sup></a>. Arribando a un grado sumo, casi inaudito, no solo de antiperiodismo (si se leyó antiperonismo, no se rectifique lector/a), sino de ignorancia y prejuicio. La nota de opinión periodística es un género, en tal caso una retórica, de una larga y refinada tradición en las letras argentinas. Y digo «letras» porque es el momento en el que la lectura de un periódico se ralentiza, disfruta, penetra. Donde se detiene la máquina de tirar noticias y adviene un otro vínculo con las palabras, las ideas. De hecho es ésta escritura la que me decidió en mi carrera universitaria: ni estrictamente periodística, ni literaria, ni de cientificismo social, o todo eso junto («sociólogos», firmaban Christian Ferrer, Horacio González, en el suplemento Zona del<em> Clarín</em> noventezco, y allí fui) Dentro de un diario, lejos de la fácil conmoción de fotos o títulos, la nota de opinión es la pausa, el respiro; únicas formas en las que advenga algo que perdure y no pase, o no tan rápido. Es decir, la nota de opinión, tanto se lee sin tanto apuro, como se escribe con alguito más de acaricie de barbilla, pitada de cigarro, mirada evocativa. Posiblemente esto también haya ocurrido en el caso de Pablo Sirvén (con su nota de opinión dominical en el diario <em>La Nación</em>). No estamos diciendo necesariamente que escribió a las apuradas. Precisamente allí la desolación, el daño povocado(r). Y no es que uno esperara alguna otra cosa, aunque sí. De los que asumen la condensación reflexiva de eso que entienden que flota de modo disperso y «alguien tiene que decirlo», se espera, se debe esperar como mínimo asuman su rol. ¿Qué rol? El de no ser (tan) tribunero e incluso hacer pensar a los propios. Aún más, hacer pensar a los otros, intentando darle hondura a temáticas que incluso son las que arman tal «nosotros y los otros», el campo de disputas que configura aquello que llamamos sociedad. Y allí, del desconsuelo en forma de pregunta (¿en serio Sirvén?) al daño, a la ruptura de toda capacidad de dialogo. Algo allí se desgarra (de más), tal como ocurrió (aquí sin la gravedad institucional pero sí intelectual) ante el documento firmado por líderes de la oposición acusando de crimen de estado ante el asesinato de Fabián Gutiérrez (sin pruebas, sin nada, solo con intento de daño) Cuando la intención es dañar, se hace imposible la convivencia democrática. Distinto es la contraposición de argumentos. Ya que en esta última anida la posibilidad de una construcción en el disenso, en la primera solo destrucción. Aunque se arrepienta (y no es el caso) con el que intenta dañar (como con el que traiciona) es muy difícil reengendrar una conversación. Incluso perdonar. La matriz cristiana del diario en el que escribe Sirvén podría ser sustrato y motorizador de este tipo de actitudes (tampoco viene siendo el caso)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alguien sostiene: El conurbano «ya» es (dice, con alerta y elocuencia, del que ve lo que no se está viendo) Venezuela. Venimos trabajando con estudiantes de universidades de José C. Paz y San Miguel (dos de las localidades «analizadas» por Sirvén) sobre los mitos que a veces solapadamente, a veces un poco más grosera, se enuncian sobre el conurbano, y de repente esto. Una cristalización mítica que redunda ya no solo en universos irreconciliables (esos que una Universidad Nacional, aunque cueste, e íntimamente se sepa del quiebre estructural entre ellos, debe así todo instar a entrelazar) sino en alertar quien es ese mitólogo que está del otro lado, qué capacidad de raciocinio, de empatización y por tanto de daño tiene. El mito no es una mentira, es una construcción discursiva en la que se cree. Que incluso en nuestras tierras (en trance) forjaron y forjan tramas comunitarias de saberes y empatías colectivas que fueron (son) formas de resistencia popular ante la mitología, asumida como anti mítica, del capitalismo ilustrado («ya» Nietzsche, los frankfurtianos, Barthes y Jauretche, por caso, informaron) Pero que no asumido como tal, en tanto discurso, y no como verdad de Perogrullo, deviene precisamente una evidencia indestructible y destructora de todo matiz, de todo contra-discurso al que se impone. Es de hecho el discurso mítico occidental capitalista el que menos se cuestiona y asume como mítico (he allí su mentada asunción transparentista). Algo que no ocurre, claro está ni con el occidente pre capitalista (griegos, romanos claman) ni en las formas populares de culturas de los “orientes» del mundo (de chinos, mayas y gauchitos gil)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alguien dice: El conurbano devino Venezuela. Y otro, por caso yo, me vi en la necesidad de decir, escribir, pensar algo sobre esto, menos sobre el «argumento» que sobre lo pre argumental, el pre juicio que subyace en estas ideas (previas), desde una tribuna histórica como <em>La Nación</em> que supo tener a José Martí en sus filas (léase a Matías Farías en <em>Desierto y Nación II</em> sobre tales «notas de opinión» del viajero latinoamericanista) Decir algo, ante la supina imbecilidad del (sí) argumento, «insultado en mi inteligencia», como se dice; agredido por años de trabajo en «la Venezuela argentina»; sintiendo la necesidad de compartirlo con mis estudiantes. Pero no, por qué agredirlos con esto, bastante agredidxs ya han estado por parágrafos similares, en tal caso, desde una gobernadora que desestimó sus capacidades condenándolos al inmovilismo que nunca tuvieron, ni tienen, gracias precisamente (también) a las Universidades que ella misma calumnió. Decir algo que supere y emerja de la desazón de trabajar cultural, simbólicamente, ante esta «contraparte»: la de los «locutores de los dueños de la tierra» que cierran todo vínculo conversacional. Así todo, y siendo tan estereotipado y hueco (vacío y cheto), de tal arrogancia y desconocimiento (por tanto, malicioso) su argumento, que se hace vano intentar contra-argumentar. Sobre todo porque las que se utilizan son las armas del francotirador. Cómo discutir siquiera con alguien que apunta y tira sin pensar. Hay allí sin duda un poderío, y es la de la lengua liberada. La de los que en histórica posición de privilegio sienten que su garganta está llena de (comunes) verdades. Como los que escupen libertad ante la cara de otro. «Gola amartillada» se le dijo (el gran Alorsa y su Guardia Hereje) que tenía a Maradona. Pero claro, diciendo lo incómodo para los poderes, y no lo sumiso al sentido común que emerge de comunicadores/bravucones, que luego se repite en la cola de espera en la carnicería y así. Sentido común que por otra parte hay que interrogar: tomar e interrogar. Poner en tensión, no desecharlo, por el contrario. Partir de allí, para decir algo que haga al mundo un poco mejor. No replicarlo para el aplauso troll de comentaristas que desde el universo imaginario que tienen de/por «La Nación», se apresuren a decir, eso mismo, bien dicho: a los negros balas; encontrando lo que siempre deseó en su sueño de pequeño propietario con anhelos de individualidad empresarial, ahora editorializado. Principio de tautología mítica o profecía autocumplida. He allí una responsabilidad enorme que no se asume, o si se asume, lo que se hace es pre-disponer los cañones para el asalto, y ya no de supermercadito alguno en «plan saqueo», como parece no advertir sino azuzar esta nota, sino aquello por lo cual el presidente que ese diario promovió y defendió (Macri) entiende ahora es el momento de decir, salir, azuzar. “Desobediencia civil» llamó otro intelectual de «la nación», a desconocer una medida que a ellos oprime/aburre y a otros (los otros, la patria) salva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Digamos (algo más): El conurbano no es Venezuela. Porque Venezuela no es lo que Sirvén cree que es. Porque el conurbano no es lo que Sirvén (-los que sirven a- La Nación) cree que es. Humilla a uno y otro. Y no por lo que son Venezuela y el conurbano. Sino por la simplificación insultante. Por el insulto que intenta promoverse diciéndolo. Sos Venezuela, sos conurbano, dicen, queriendo decir: sos la mierda, sos la barbarie. Y he allí la clave. <em>La Nación</em> busca (siempre buscó/construyó) bárbaros. Necesita poner afuera la herrumbre putrefacta de sus adentros. Necesita crear un afuera, para seguir siendo lo que siempre fueron. La élite pretendidamente civilizada de una nación negra, mapuche, clandestina, plural. Que intentó siempre emblanquecer desde sus páginas pro dictatoriales y anti derechos. En ese sentido, somos el conurbano, somos Venezuela. Porque somos los pueblos que los Ceos del mundo intentan volver carne de cañón de sus empréstitos. De sus empresas fantasmas, que hacen trabajar cada vez a menos, para fugar en su propia concepción de paraíso y libertad, aquellos lugares donde su renta quede intocada, y ningún impuesto exprese la necesidad y deber de ser ellos también parte del pueblo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de julio de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo UBA. Docente UNPAZ/UNGS/UBA</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="https://mail.google.com/mail/u/3/#m_-1788636995157876694_sdfootnote1anc">1</a><a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/venezuela-llego-vive-conurbano-nid2395482"> https://www.lanacion.com.ar/opinion/venezuela-llego-vive-conurbano-nid2395482</a></span></p>
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		<title>Un voto erróneo &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Oct 2020 23:10:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Grupo de Lima]]></category>
		<category><![CDATA[Informe Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González afirma que la decisión argentina sobre Venezuela alineada al grupo de Lima, no parece satisfacer los criterios necesarios para preservar al gobierno de Alberto Fernández de los acechos cada vez más duros de una derecha amorfa pero efectiva. El gobierno está en peligro pero no se salvará si juega continuamente a ver qué conviene hacer cada día agónico según venga la mano de los poderes que gruñen y destilan veneno desde sus guaridas, las mismas que están atacando con insistente cotidianeidad a Venezuela.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-voto-erroneo-por-horacio-gonzalez/">Un voto erróneo &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Horacio González afirma que la decisión argentina sobre Venezuela alineada al grupo de Lima, no parece satisfacer los criterios necesarios para preservar al gobierno de Alberto Fernández de los acechos cada vez más duros de una derecha amorfa pero efectiva. El gobierno está en peligro pero no se salvará si juega continuamente a ver qué conviene hacer cada día agónico según venga la mano de los poderes que gruñen y destilan veneno desde sus guaridas, las mismas que están atacando con insistente cotidianeidad a Venezuela.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La decisión argentina sobre Venezuela alineada al grupo de Lima no parece satisfacer los criterios necesarios y por supuesto exigentes, para preservar al gobierno de Alberto Fernández de los acechos cada vez más duros de una derecha amorfa pero efectiva, minoritaria pero decidida, enfermiza pero que muestra una neurosis eficaz, lanzando ensoñaciones represivas por doquier, pero confiando que una inquietante locura haya ganado al pueblo argentino. Esto no así. Hay un pueblo argentino en estado amortiguado y sorprendido por el debilitamiento de sus áreas militantes más decididas, reemplazadas en plazas públicas por alquimistas, manosantas y augures de la catástrofe, cuando no por la pluma de nonagenarios con su imaginación hace tiempo derrotada. Por momentos, el gobierno deja la impresión de que empresarios, comunicadores y patanes de distinta proveniencia, le levantan con una manopla ensordecedora el gigante de la opinión pública. Ante el cual un arrebato comprensible de prudencia obligaría a hacerlo retroceder. Entonces le confía a Daer un acuerdo con los empresarios, duda sobre las medidas a emplear en un caso socialmente tan sensible como la ocupación de tierras por los que surgen del último escalón de la sobrevivencia, y disimula el horrible agravio que ha recibido por parte de las fuerzas policiales, que no necesitan explicar ya nada, todos los peritajes están a su favor. Es claro que no podemos desconocer que es el gobierno que dio asilo a Evo Morales, y no es menos cierto que es un gobierno democrático en la tempestad, con su capacidad de movilización que está intacta, pero por razones comprensibles no se puede expresar. Pero asombra que concluya ahí el razonamiento y que se piensa como una gran obra de la imaginación hacer un 17 de Octubre con «avatares virtuales». Por un lado, los que tenemos la decisión de apoyar al gobierno como un a priori casi kantiano. Porque el mundo se ha vuelto irracional, al punto que no alcanza decir que se aproxima el gran florilegio de las derechas, sino que vendría más bien una oscuridad política que mixturaría en el mismo alambique neotecnologías de inmovilización social, racismos arcaicos y unas ciencias políticas escritas por verdugos esdrújulos de las democracias que quedan en pie. Pero en cuotas generosas recibimos una sorpresa tras otra. ¿Es cierto que es mejor retroceder paso a paso hasta trazar una raya de deshonra sobre la arena? ¿Es cierto que el valor institucional de por sí sería un escudo protector si no se le agregan conductas más enérgicas y decididas? El gobierno dijo que no estaba de acuerdo con el Grupo de Lima pero no se iba de él. Ahora se entiende esa ambigüedad, que acaba de romperse al aceptar el sectario informe Bachelet. Y nuevamente, un velo de ambigüedad recubre el gobierno. No es que jueguen con nuestro apoyo, pues lo apoyamos de todas maneras y no tenemos otra autoridad que la de nuestra opinión libre, que no se exenta en ningún momento de ver los obstáculos siniestros que se yerguen contra Fernández. ¿Pero no sería mejor tomar el toro por las astas en vez de seguir haciendo verónicas que parecen surgidas de cálculos políticos defensivos de alta profundidad política, pero que en realidad anuncian la resignación de valores esenciales que el gobierno nacional sabe que debe mantener? ¿Para qué esa escisión del voto condenando el bloqueo y aceptando que en Venezuela se violan derechos humanos? El concepto de derechos humanos no es una abstracción histórica. ¿Pensaríamos que es el mismo, desde Aristóteles hasta Chomsky, desde el Tirano de Siracusa hasta Trump?  No, tiene historicidad, tramas de singularidad que lo sustentan, modalidades específicas en que son esgrimidas por personajes que se aprestan todos los días para violarlos, y como ejemplo, el reciente brote de «comprensión de Rosenkrantz. Es cierto que el tema es dificultoso, recorre los límites últimos de la política. Pero ante estos hechos que cargan graves símbolos de la actualidad, no se puede responder con cálculos diplomáticos de menor cuantía. El gobierno está en peligro, eso lo sabemos y por eso lo apoyamos. Pero no se salvará si juega continuamente a los dados, a ver qué conviene hacer cada día agónico según venga la mano de los poderes que gruñen y destilan veneno desde sus guaridas, las mismas que están atacando con insistente cotidianeidad a Venezuela. ¿No era mejor, en todo caso, abstenerse en el tema, tan «bacheletizado», y plantear ante Venezuela un tipo de relación franca, valiente, diciendo realmente lo que se piensa de un gobierno que se defiende ante fuerzas provocativas cuyas demás terminales son las que en la Argentina reclaman al gobierno de Fernández que diluya todavía más los compromisos históricos que todos vimos que se habían tomado? Ante un cielo lleno de nubarrones, no parece mejor instituir un desánimo ordenado antes que una vigorosa advertencia que ponga en un plano superior la soberanía de juicio y eleve la justicia de estas decisiones tan vitales. Si la política es un conjunto incesante de opciones que nunca nos dan respiro, notamos con alarma que demasiadas opciones que van apareciendo se parecen a la de las almas atemorizadas que ven en la quietud la realización de sus existencias políticas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo, escritor y ensayista. Ex Director de la Biblioteca Nacional</span></p>
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		<title>Fábulas Democráticas Occidentales &#8211; Por Marcelo Brignoni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Oct 2020 14:37:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
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		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marcelo Brignoni realiza un recorrido histórico del surgimiento de la ONU y analiza sus aspectos organizativos y su complemento discursivo. Brignoni afirma, con relación al voto argentino de condena a Venezuela en las Naciones Unidas, que suponer que a Estados Unidos y a la Unión Europea les importa fortalecer la democracia por estas latitudes, habla mucho peor de nosotros que de ellos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Marcelo Brignoni realiza un recorrido histórico del surgimiento de la ONU y analiza sus aspectos organizativos y su complemento discursivo. Brignoni afirma, con relación al voto argentino de condena a Venezuela en las Naciones Unidas, que suponer que a Estados Unidos y a la Unión Europea les importa fortalecer la democracia por estas latitudes, habla mucho peor de nosotros que de ellos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Marcelo Brignoni*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Terminada la Segunda Guerra Mundial, en cuyo triunfo de los aliados, el Ejército Rojo de la entonces URSS fue el factor más determinante, los muchachos del capitalismo occidental entendieron que tenían que llevar adelante una nueva conceptualidad y organización internacional para evitar que el comunismo “se los comiera”. De aquella desesperación surgieron varias ideas y organizaciones. La ONU y el FMI fueron las más destacadas en lo organizativo. La apelación a la democracia y a los derechos humanos, su complemento discursivo cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se trataba de buscar herramientas que permitieran mantener la libre acumulación del capital, la sociedad dividida en clases y la pobreza extendida producto de la desigualdad, pero presentada como consecuencia inexorable de la “falta de esfuerzo individual” suficiente. Aquellas ideas llegan hasta nuestros días. El comunismo mientras tanto, cayó sepultado por el muro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Iniciado el Siglo XXI y con toda la “izquierda democrática” europea asimilada a consentir que “pobres hubo siempre”, la anomalía populista sudamericana comenzaba su desarrollo. El puntapié inicial lo daría Venezuela y su enorme Hugo Chávez, criticado por sus errores, pero denostado por sus aciertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras los muchachos europeos nos hablaban de gobernanza, de nuevos derechos, de sociedad civil y de otros espejitos de colores para evitar la discusión real sobre el poder, sobre los recursos existentes y su distribución, en América Latina se recobraban las mejores tradiciones nacional populares. Historias y luchas que permitirían que por primera vez en décadas y luego del ominoso Plan Cóndor y sus dictaduras sicariales, sobrevinieran liderazgos como el de Chávez, Lula, Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa y varios más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La lucha ganada por la globalización financiera, que había logrado, después de tumbar el Muro de Berlín, transformar a viejos dirigentes socialistas europeos en perros falderos de la banca, se trasladaba a América Latina, ahora sí el foco que alumbraba globalmente el inconformismo con la sociedad de mercado y la pretensión de nuevas utopías de igualdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como era claro entonces y también ahora, todas las sucursales sudamericanas de los “partidos de izquierda democrática”, como ellos mismos se definen, aunque no sea cierto, se ubicarían en la más feroz oposición a los gobiernos populares en Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las terminales de la sociedad civil financiadas por los demócratas americanos harían el resto del trabajo, armando voluminosas carpetas de “prácticas corruptas” que denunciaban que la “calidad democrática” de nuestros países era intolerable. Obviamente, según la mirada de los empleados de la USAID americana y de la burocracia descendiente de los colonizadores genocidas, que habitaban Bruselas por aquellos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El lawfare y los golpes judiciales parlamentarios llegarían después, ante la persistencia del respaldo popular a esos liderazgos latinoamericanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que después de todo lo acontecido en nuestra región, supongamos que a Estados Unidos y a la Unión Europea les importa fortalecer la democracia por estas latitudes habla mucho peor de nosotros que de ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es verdad que el mecanismo prebendario de cooptación con remuneraciones en dólares o en euros, produce la presencia de varios sudamericanos en el ejército de sacos cortos y zapatos puntiagudos de los organismos multilaterales, pero ese precio es demasiado barato para que nuestros pueblos sigan pagando con el hambre y la desesperanza. La acumulación de ganancias y destrucción del medio ambiente, que las empresas transnacionales del hemisferio norte producen por estas tierras, lejos está de beneficiar a la “democracia”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió, dijo Serrat alguna vez, y nunca sucedió que Estados Unidos o la Unión Europea hayan tenido otro interés que saquearnos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con solo mirar Arabia Saudí, veremos que el “compromiso con la libertad y la democracia” de Occidente es “ajustable a intereses”, y también puede ser pagadero en dólares o en petróleo. Aun cuando la disolución de opositores en ácido, luego de trozarlos en propias embajadas, sea una práctica de la dictadura gobernante en aquel país, la misma no será catalogada de esa forma, en tanto las transferencias se acrediten oportunamente en bancos del primer mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cada texto del neoliberalismo del hemisferio norte donde se lee defensa de la libertad debe leerse defensa de la propiedad, donde se lee defensa de la democracia debe leerse defensa del accionar impune de sus empresas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Solo la unidad regional y la reivindicación de nuestra historia y nuestras luchas nos hará mejores, con sociedades más igualitarias y con potencia para actuar en defensa de nuestros intereses y los de nuestros pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Suponer que nuestro norte debe ser integrarnos al “mundo democrático occidental” nos acerca más al tilingo de Jauretche que a un mejor futuro para nuestra patria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestra mirada sobre Venezuela debe ser analizada desde esta perspectiva. Lo demás, es literatura política colonial.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 8 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Analista político. Columnista del programa radial <em>Vayan a laburar</em>, emitido por AM750.</span></p>
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		<title>¿Hemos arado en el mar? &#8211; Por Jorge Giles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Oct 2020 22:40:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Giles]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[EE.UU]]></category>
		<category><![CDATA[Grupo de Lima]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[ONU]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Giles sostiene que en el voto contra Venezuela se cometieron tres errores estratégicos: se aceptó dócilmente el argumento de que allí se debatió y votó sobre los derechos humanos ; se dejaron de lado las banderas de nuestra política exterior, como la no injerencia en los asuntos internos de las naciones, y  se desperdició una oportunidad inmejorable para actuar junto  con México y otros países no alineados con los EE.UU a fin de transformar la actual correlación de fuerzas a nivel global.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Jorge Giles sostiene que en el voto contra Venezuela se cometieron tres errores estratégicos: se aceptó dócilmente el argumento de que allí se debatió y votó sobre los derechos humanos ; se dejaron de lado las banderas de nuestra política exterior, como la no injerencia en los asuntos internos de las naciones, y  se desperdició una oportunidad inmejorable para actuar junto  con México y otros países no alineados con los EE.UU a fin de transformar la actual correlación de fuerzas a nivel global. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Giles*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia sigue enfermando y matando. La derecha en el mundo, también. El fuego intencional incendia todo el continente. El cambio climático ya es irreversible. El planeta resiste en terapia intensiva. El FMI exige el pago de la deuda externa; con recetas variadas, pero exige. Los más ricos se resisten a poner una moneda en solidaridad con sus pueblos. La lista de pálidas, continúa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿De dónde tomarse, entonces, para seguir teniendo esperanzas en un país y un mundo mejor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Arriesgamos una respuesta aprendida en los calabozos: de nuestras convicciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pues bien, si esto fuera así, lamentamos decir que una parte sustancial de esas convicciones fueron dejadas en la puerta de nuestra política exterior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Perdón Néstor Kirchner. Perdón Comandante Chávez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La libre autodeterminación de los pueblos y el sueño eterno de la Patria Grande son, según sabemos todos y todas, pilares centrales de nuestras convicciones políticas. Votar la resolución presentada por el Grupo Lima, lo peor del barrio, y separarnos del digno voto de México, conforma una elección sobre el lugar que queremos ocupar, como país, en el tablero geopolítico regional y mundial. Y esa elección tira por tierra aquel primer principio enunciado. Y aquí no importan los aderezos y decoraciones discursivas con que se justifica el voto, sino el voto en sí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los pocos referentes, poquísimos, que ensayaron una justificación pública del voto, expusieron un pragmatismo posibilista que no se veía desde los años 90, en pleno menemismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No se está discutiendo la situación de los Derechos Humanos en Venezuela. Primera falacia a desentrañar en cualquier análisis que se precie de ser honesto intelectualmente, se ubique uno donde más lo desee. Se está discutiendo poder y en ese sentido, los Estados Unidos dictan cátedra al respecto desde hace muchos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Grupo Lima se creó con los gobiernos de la derecha regional para enfrentar y poner fin al proyecto de la UNASUR, de la mano del imperio del norte. De allí salió esta resolución que la Argentina votó. Esa derecha sabe mejor que nadie que golpear, morder y rasgar la piel del hermano pueblo de Venezuela, es la antesala del golpe final contra el Chavismo todo, no sólo contra el gobierno de Maduro. Y si cae Venezuela, como antes hicieron caer a la Bolivia de Evo, al Ecuador liderado por Correa, a la Honduras de Zelaya y al Brasil de Dilma y Lula, entonces, más temprano que tarde, harán hocicar al gobierno de Argentina. Estamos rodeados, es cierto. Y por eso mismo hay que romper ese cerco de la derecha con creatividad y arrojo. Ningún gobierno popular en América Latina se salvó jamás retrocediendo y abandonando sus políticas sustanciales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la debilidad siempre es conveniente actuar con fortaleza y convicción. Es el mejor legado de Néstor Kirchner. La tradición diplomática argentina, en tanto, reserva entre sus mejores logros la neutralidad activa ante conflictos mayores. En este cambio de época, es conveniente hacer memoria. Y agarrar los libros, que no muerden.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.cienradios.com/wp-content/uploads/sites/3/2018/09/01.jpg" alt="Uberti reveló cómo Néstor Kirchner y Hugo Chávez se robaron 50 millones de dólares - Radio Mitre" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero además ¿acaso esta compleja situación implica que los pueblos de la América Latina renunciaron a sus intereses históricos de construir el sueño bolivariano y sanmartiniano de la Patria Grande? Claramente, no.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el voto contra Venezuela se cometieron tres errores estratégicos: a) se aceptó dócilmente el argumento de que allí se debatió y votó sobre los derechos humanos ; b) se tiraron por la borda las mejores banderas de nuestra política exterior, como la no injerencia en los asuntos internos de las naciones y c) desperdiciamos una oportunidad inmejorable para acumular fuerzas con México y otros países no alineados con los EE.UU. a fin de transformar, precisamente, la actual correlación de fuerzas a nivel global.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no es nuestro propósito detenernos a considerar exclusivamente una cuestión de principios; dejando en claro, que los militantes populares se nutren existencialmente de esos principios para hacer política o, caso contrario, se transforman en meros operadores de la vieja política. Ya en los noventa nos decían que el mundo cambió y era mejor adaptarse antes que sean “otros” los que ocupen esos espacios de poder. Y fue así que muchos se convirtieron lisa y llanamente, en esos “otros”. Se trata en cambio de reafirmar, apasionada y racionalmente, como lo hicimos siempre, de que ningún proyecto que se precie de nacional, popular y democrático, puede crecer en el seno del pueblo (perdón por la licencia setentista) abandonando sus banderas, o lo que es peor, intentando explicar lo inexplicable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿No es mejor reservarse y preservar una cuota de estas convicciones para desarrollarlas cuando haya otras condiciones internas y externas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿No es mejor decir que no se comparte lo votado en la ONU, porque más que nunca somos hermanos con el pueblo venezolano y porque les estaremos agradecidos de por vida por la solidaridad en la Causa Malvinas y la ayuda económica cuando el gobierno de Néstor Kirchner navegaba entre los escombros que le dejó el neoliberalismo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿No es mejor decir que pese a esta crisis provocada por la posición oficial seguiremos apoyando y defendiendo al gobierno nacional ante los ataques furiosos de una oposición de ultra derecha que lo hostiga en clave destituyente?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿No es mejor decir que somos una coalición de gobierno y que por lo tanto las contradicciones internas las resolveremos democráticamente en el momento que las circunstancias lo ameriten?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las preguntas vienen al caso porque muchos tememos que la frustración, la desconfianza, el desánimo, arrastre a muchos espacios populares por igual, en el caso que esos espacios se atrincheren en la defensa acrítica del error estratégico cometido. Dependerá de cómo se procese esta instancia crucial para saber qué responder al interrogante que plantea el título de nuestra nota. Nos gustaría responder que no hemos arado en el mar, como se lamentó el Libertador Simón Bolívar, allá lejos y hace tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y así será si no nos ganan el fundamentalismo de las patrullas perdidas ni el pragmatismo posibilista que lo explica todo. Ojalá el gobierno enmiende su error y abone el sueño inconcluso de la Patria Grande. Ojalá.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 8 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Periodista y escritor. Su último libro publicado es<em> «Mocasines, una memoria peronista»</em>, editado por la cooperativa Grupo Editorial del Sur (GES)</span></p>
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		<title>Venezuela y el voto equivocado &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Oct 2020 13:03:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[ONU]]></category>
		<category><![CDATA[polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La polarización existe y escapar de ella es estructuralmente imposible, solo queda elegir “en que polo” ubicarse: En la ONU, el gobierno nacional votó como Unidos por el Cambio lo hubiera hecho en atención a su propia ideología y la de su base electoral. Si este episodio se reiterara y se constituyera finalmente como tendencia, política y electoralmente traería consecuencias muy negativas al Frente de Todos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La polarización existe y escapar de ella es estructuralmente imposible, solo queda elegir “en que polo” ubicarse: En la ONU, el gobierno nacional votó como Unidos por el Cambio lo hubiera hecho en atención a su propia ideología y la de su base electoral. Si este episodio se reiterara y se constituyera finalmente como tendencia, política y electoralmente traería consecuencias muy negativas al Frente de Todos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por </strong><strong>Artemio López*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se sabe, la búsqueda del “voto independiente” o “voto blando” fue la estrategia electoral que fracasó en el último lustro y hundió a las experiencias de “tercera vía”. Solo se mantuvieron activas y exitosas alternativas polarizadas, tanto <em>Juntos por el Cambio </em>como el <em>Frente de Todos</em> bajo los liderazgos de CFK y Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De hecho el resultado de la elección del año 2019 constituyó la segunda elección más polarizada entre dos candidatos del período democrático iniciado en 1983 (solo superado por la <u>elección de aquel año</u>), con el <em>Frente de Todos</em> y <em>Juntos por el Cambio</em>, acaparando el 88,52% de los votos positivos, casi 24 millones de votos obtenidos por ambas minorías sobre 27 millones de votos válidos totales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La polarización extrema es entonces un hecho incontrastable. En este sentido, un dirigente no “busca” la polarización, se encuentra con ella y actúa en consecuencia (o no). El reconocimiento de la polarización “realmente existente” entonces no es una estrategia política “de diseño”, se trata de una estrategia política (y electoral) basada en “la evidencia”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este contexto, parece romántico, voluntarista y (¡ay!) muy equivocado, negar la existencia de un hecho social y objetivo como la polarización que recorre con fuerza el sistema de representación social, política y electoral en el país. Ahora bien, pretender “superarla” ya es una necedad de proporciones gigantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con el voto del gobierno nacional en la ONU sancionando a Venezuela se pretendía superar la grieta – un voto aliado a USA, Gran Bretaña y al conjunto de la ultraderecha regional -.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No solo no se logró ese imposible efecto de superación, por el contrario, el voto del gobierno patentizó un notable desapego por el núcleo duro electoral del <em>Frente de Todos</em>, núcleo que implica un piso muy alto, equivalente al menos al 80% de los votos totales de la fuerza. Se trata de un error conceptual muy grande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto, más del 80% de los votantes del <em>Frente de Todos </em>tiene una imagen <strong>mala o muy mala</strong> de la política exterior norteamericana y en sentido contrario se expresan los votantes de <em>Unidos por el Cambio</em> donde tienen primacía las opiniones buenas o muy buenas. Así las cosas, el voto en la ONU fue un error estratégico grave también desde el punto de vista electoral.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno se desentendió del sentimiento extendido del extenso núcleo duro del <em>Frente de Todos</em>, <strong>donde prima el sentimiento anti norteamericano, favorable a la no injerencia en los asuntos de otros países y el rechazo a la sanción a Venezuela.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si este episodio se reiterara y se constituyera finalmente como tendencia, política y electoralmente traería consecuencias muy negativas al <em>Frente de Todos.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como señalamos, la polarización existe y escapar de ella es estructuralmente imposible, solo queda elegir “en que polo” ubicarse: <strong>En la ONU el gobierno nacional votó como <em>Unidos por el Cambio</em> lo hubiera hecho en atención a su propia ideología y la de su base electoral.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La polarización existe y lo acontecido en el último lustro político, social y electoralmente en el país lo demuestra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El docente universitario y militante de<em> La Cámpora</em>, Nicolás Vilela, en su nota “La decisión de Cristina”, señala con gran precisión lo sucedido:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>“¿Cuál fue la gran discusión en estos años dentro del peronismo? El liderazgo de Cristina. La militancia decía que tenía que conducir para garantizar una oposición frontal y competitiva; el sector “dialoguista” decía que no, porque había que “darle tiempo” a Macri (es notable el eco tenebroso de estas palabras hoy) y porque la época de Cristina había terminado, motivo por el cual había que abrirse a nuevos liderazgos. Hay que decir que, “sinceramente”, la militancia tuvo razón. Cristina conduce. De manera soberana, inesperada, tomó la decisión de poner a Alberto a la cabeza de la fórmula. Nadie lo previó.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Ningún sector del peronismo ni del establishment fue a pedírselo: ni siquiera se lo imaginaban. Así que el celebrado “triunfo de la moderación” es un nuevo error de lectura de los analistas políticos. Si Cristina tuvo margen para elegir a Alberto, es porque no fuimos una oposición moderada y porque nuestra línea política conservó los votos y la representación de una parte importante de la sociedad. Esta es la secuencia que hay que subrayar: Alberto es candidato por decisión de Cristina, y Cristina tiene poder de decisión porque la militancia ganó el debate interno sobre el liderazgo.”</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La polarización continúa y el liderazgo de Cristina, también.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;">*Analista político. Director Consultora Equis</p>
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		<title>Respuesta al editorial del sábado de Eduardo Aliverti &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Oct 2020 18:15:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[almas bellas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Aliverti]]></category>
		<category><![CDATA[kirchnerismo flotante]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Horacio González* (para La Tecl@ Eñe) &#160; El amor por los lugares comunes, en política, puede ser una pasión persistente. Pero suele ser dañosa y<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/respuesta-al-editorial-del-sabado-de-eduardo-aliverti-por-horacio-gonzalez/">Respuesta al editorial del sábado de Eduardo Aliverti &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El amor por los lugares comunes, en política, puede ser una pasión persistente. Pero suele ser dañosa y contradictoria, además de oportunista. Si tuviéramos una Escuela de Periodismo Radial y necesitáramos dar una clase tanto sobre el uso del clisé desafortunado como sobre el calculado desprecio de los pensamientos que se ofrecen para la discusión, ya sabríamos qué recomendarle a los alumnos. Elegiríamos el editorial del sábado pasado de Eduardo Aliverti, donde condena con sus modulaciones graves y silencios cavernosos, un conjunto de opiniones sobre el voto argentino con relación a los derechos humanos en Venezuela. El conjunto de frases despreciativas y contrahechas que usó revela que escuchó lecciones, revisó manuales, investigó rápidamente a quien quería lisonjear y a quienes deseaba atacar por ser más frágiles, y luego de sentirse protegido, se palpó las municiones que pensaba usar esa mañana radiante de gran editorialista, espíritu fustigante a los imberbes que escapan del redil de sus mayores y “le hacen el juego a la derecha”. Ya comenzó con novedosos conceptos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es la tonta frase mil veces empleada por los aprendices de la política que creen estar ya en la superestructura de los genios, pero muestran con insistencia que siguen tan indigentes como el primer día en que pensaron en las consecuencias de toda acción humana. Si fuera por esta opinión perezosa, no diríamos nada. Sería una vez más la aplicación de un esquema de pensamiento mil veces desgastado que alguien puede creer que les gusta a los oyentes por su grado de ostentosa de simplificación. Y más si lo dice con tono solemne alguien que está notablemente enamorado de su voz. Pero tenemos la obligación de no pasar por alto las demás cosas que se dijeron, que entrañan una gravedad inusual en este momento del país, donde nadie puede atribuirse el saber superior de decidir “qué le interesa a la gente”. Esto sí que es asombroso porque el amigo Aliverti se dispuso a dar lecciones de comportamiento político sobre un tema que advirtió que “no le interesaba a nadie”. Lógico, con los problemas que hay, establezcamos prioridades, y como hombre sensato que desea primero asegurar la estabilidad material de la existencia… “doppo filosofare”… ¿por qué va a interesarse entonces en los problemas de Venezuela? Sin embargo, él nos va a hacer el favor de dedicarle unos minutitos preciosos de aire, a este tema tan ínfimo, para brindar sus enseñanzas a unos personajes “flotantes” que de espaldas a la realidad, se entretienen divagando por senderos que la audiencia no desea transitar. Ya sabeos que el conductor radial cuida la salud de la audiencia y sabe siempre lo que ella reclama.</span><br />
<span style="color: #000000;">A esos personajes flotantes los llamó con imaginativa precisión “kirchneristas flotantes”, atribuyendo la autoría del despectivo concepto a funcionarios gubernamentales que no identificó, pero dejando claro que esos pobres náufragos eran seres que precisan de orientación, de un enmarque, de conducción, y por lo tanto, siendo benevolentes, por lo menos de “contención”, expresión que emplean los asistentes sociales. Comenzó entonces designando a sus destinatarios, los desubicados de siempre, los batidores líberos, los francotiradores que todo militante responsable, como él, desde su micrófono, sabría muy bien cómo disciplinar. Pasemos entonces a las frases plenipotenciarias que escucharemos en su propia meditación pastoral. No nos detendremos en su idea sobre lo que interesa o no interesa a los radioescuchas y al pueblo en general. ¿Él lo sabe? ¿Nosotros lo sabemos? ¿O más bien somos los hijos de una memoria que en su fuero íntimo posee la intuición irrefutable de que estos temas son nuestros temas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es que más grave que legislar desde su asiento radial sobre qué es lo que interesa “a la gente”, es su opinión sobre la crítica. Resulta ahora que “la crítica es un goce”. Este descubrimiento sorprendente que descalifica milenios de literatura y filosofía sería jactanciosos si no significase un irresponsable uso de conceptos y palabras. Con esto nos lleva a la aniquilación de toda intencionalidad en el juicio político, a la pérdida de la mínima objetividad que deben tener, y al ultraje de la vida política no basada en un respeto abstracto a un orden, un jefe o una situación de hecho que parece inmutable y pétrea. Al combinar los distintos niveles donde suelen aparecer estas dos ideas -la crítica en el mundo real y el goce en el mundo subjetivo-, se lanza al precipicio de una jerga que empleada al voleo, es tan dañina como carente de posibilidad de explicar cualquier cosa que sea. ¿No habría primero que decir que, si es un goce la crítica, comparte ese signo con las demás actividades humanas y que si así fuera, no puede ser tan brutal la actividad de reducir una a otra, que desmerezca todo argumento en disconformidad, declarándolo un capricho de los narcisistas? No parece que psicologizar la historia e historizar el plasma íntimo de las vidas, sea un acto de explicación pertinente para tirarlo al aire como quien tira arroz a los novios en el atrio. La carencia absoluta de seriedad de esta idea chabacana pero entradora, en quienes crean que allí hay conocimientos, es seguida por el audaz Aliverti por la afirmación de que ese goce oscuro del crítico es propio de las almas bellas. Eso, si las almas bellas gozasen. Pero dejemos estos intríngulis maliciosamente contradictorios para divanes más sapientes que el nuestro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://t1.up.ltmcdn.com/es/images/6/1/1/la_filosofia_de_hegel_resumen_3116_600_square.jpg" alt="La filosofía de Hegel - ¡¡RESUMEN CORTO!!" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El concepto de “alma bella” está en la Fenomenología del espíritu y otros escritos de Hegel. Pero Hegel tuvo suerte, como si fuera un popular locutor de radio, y su concepto se difundió tan intensamente que se olvidó su erudito origen y su significado más intenso. Evidentemente, esta es una figura compleja porque lo que el alma bella piensa de sí misma -evidentemente su desgracia, su frustrada divinidad, su mala infinitud-, es difícil que lo pueda concretar en términos de la inmortalidad que busca. Pero Hegel no se burla de ella pues es el propio Cristo el poseedor de esa alma, el que no separa sus pensamientos de esa posibilidad del infinito. Lejos de tantas consideraciones que harían inapetente la mañana radial de sábado, Aliverti, confundido por sus asesores filosóficos, enchufa el alma bella a lo que no querría someterse al crudo imperio de la realidad, si es posible, aferrada a su incurable abstracción. No como hace él todos los días, poner las manos en el barro, comprender lo complicado y aceitoso de toda historia y medir con su centimetraje de decibeles, qué se puede decir y qué no se puede decir para “no hacerle el juego”…etc., etc. No le gusta jugar, está bien, comprendemos, hay una derecha apostada detrás de las banderas de Patricia Bullrich y otros notorios truchimanes, por lo tanto… ¡nada de gozar con la crítica! </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo el tema de estos improperios que el político maduro le propina al “izquierdista infantil”, viene por el voto argentino en la cuestión de Venezuela, ya lo dijimos. A muchos no nos gustó ese voto y nos pareció más grave que el retroceso frente el caso de Vicentin, y aprovechamos para decir, que no coincide con otras actitudes valientes que el gobierno había tenido, alojando a perseguidos como Evo y despreciando a la marioneta rellena de papeles de diario grasientos que Estado Unidos reconocía como presidente venezolano, ese tal Guaidó. Acá es momento de aclarar lo obvio: que respetamos al Presidente, que respetamos al Canciller, no nos burlamos ni nos reímos, comprendemos la tarea de un gobierno atacado por todos los flancos por el conglomerado más hostil y mañoso de las derechas corporativas de las últimas décadas. No ignoramos dónde estamos parados, opinamos libremente con la confianza de que no medimos lo que decimos en tablas de supuestas conveniencias ni nos guiamos por el criterio de “cómo viene la mano”. No precisamos que Aliverti nos discipline ni somos flotantes de nada. Ni siquiera nos auxilia el salvavidas del “significante flotante”. Simplemente apoyamos al gobierno con voz propia y a diferencia de los sermones de Aliverti, hablamos con franqueza y sin cálculos respecto a con quienes hay que quedar bien. Creemos que vale más nuestra disconformidad de hoy con esa decisión desafortunada, que los aplausos de los rápidos voceros que se presentaron para reeducar almas bellas y gozadores del juicio, siempre sentadas en sus cómodos sillones, no como los bullentes y arriesgados micrófonos militantes donde Aliverti combate sudoroso ofreciéndole correctivos y flotadores a los “kirchneristas sueltos”. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No obstante, si cualquier ciudadano alerta quiere volver a escuchar el sentencioso editorial proveniente de Aliverti, verá que a él también no le gustó demasiado ese voto, porque llamó a tragar sapos. Y citó a una cierta voz venezolana grabada que afirmaba que el voto argentino había sido “acordado”. Puede ser, aunque no es creíble. Si lo fuera no cambia el fondo del hecho, No pensamos la política contrastando lo visible que no nos gusta con un supuesto secreto que la radiofonía sigilosa del locutor poseería. ¿Tiene él un dato que los demás mortales desconocemos? ¿Eso le gusta a Aliverti, el adjetivo rápido, despectivo y la prueba con nula capacidad probatoria? Además, la advertencia sobre tragar sapos nos avergüenza un poco. ¿Eso tiene para decirles a sus escuchas, luego de condenar las almas bellas? A estas supuestas almas, que si no les gusta algo, lo dicen. Al estómago de Aliverti no le gusta algo y lo traga. No veo cuál situación es mejor. Lo que veo es que después de descargar su ira contra los kirchneristas flotantes vagando por la atmósfera -con lo cual debe haber quedado bien en su imaginación de hombre atento y conserveta-, luego dice que el episodio venezolano no estuvo tan bueno, al punto que hay que tragarlo -con lo cual su imaginación quedaría bien ahora con sus radioyentes de “centro izquierda”. ¿Es que arrojar miel un poco para cada lado no es también un goce? En la edición del lunes de <em>Página12</em>, Aliverti publica una parte de lo dicho en la radio (la parte batracofágica) pero omite su injustificado ataque a quienes tenemos una voz libre y sin ataduras para apoyar lo que consideramos digno de ser apoyado. ¿Pensó que la letra impresa, que fija los pensamientos de otro modo que la oralidad ingeniosa, no era una masilla adecuada para dejar grabados sus agravios? En fin, son apreciaciones mías. Lo cierto es que esa advertencia radial, alivianada en su reaparición escrita, contiene problemas que sería bueno discutir de otra manera. No esparciendo inagotables afirmaciones sin fundamento, tomadas de la última clase de filosofía al paso que recibió en su primer día de escuela. Le recomendamos que se aplique más en sus estudios.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional.</span></p>
<p>Aquí el editorial de Eduardo Aliverti del sábado 10/10/2020 en Marca de Radio: <a href="https://soundcloud.com/user-981543510/editorial-de-eduardo-aliverti-10102020?fbclid=IwAR1nWkwe8QB0DsOwB8U7BMi7MPuLPl1-3joWF7PTzdMT9maa-4BKpB8c77Y">https://soundcloud.com/user-981543510/editorial-de-eduardo-aliverti-10102020?fbclid=IwAR1nWkwe8QB0DsOwB8U7BMi7MPuLPl1-3joWF7PTzdMT9maa-4BKpB8c77Y</a></p>
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