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	<title>Golpe de Estado archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>Una violencia de la que no se puede escapar &#8211; Por Manuel Quaranta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 12:30:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manuel Quaranta]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo de 1976]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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		<category><![CDATA[Roberto Bolaño]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>a 42 años del Golpe de Estado</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/una-violencia-la-no-se-puede-escapar-manuel-quaranta/">Una violencia de la que no se puede escapar &#8211; Por Manuel Quaranta</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>(a 42 años del Golpe de Estado)</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Manuel Quaranta*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay (entre tantos) un personaje oscurísimo en la obra de Roberto Bolaño que se llama Mauricio Silva, el Ojo, “El Ojo Silva”, título éste último, además, del cuento que protagoniza él, el Ojo. Las palabras iniciales del cuento son categóricas y simultáneamente algo imprecisas: “El Ojo siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador Allende”. El narrador se refiere a una generación, un conjunto de hombres y mujeres chilenos que tenían alrededor de veinte años cuando cayó Salvador Allende, es decir, cuando un grupo de militares adiestrados y alentados por la CIA, el odio y el terror bombardearon el Palacio de La Moneda  con el objetivo de arrancar de raíz cualquier vestigio del gobierno popular, socialista y democrático e instaurar el primer experimento neoliberal de la historia (¿exagero?); hombres y mujeres, indica el narrador, que con el correr del tiempo comprendieron, si es que verdaderamente existe algo dado a comprender, que era imposible escapar de la violencia, de esa violencia, la de Pinochet y sus secuaces. El narrador, por otra parte, incluye en esa generación, en un giro autobiográfico materializado por el pronombre nosotros (“los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta”), entre otros hombres y mujeres, al mismo Roberto Bolaño, nacido en Santiago de Chile en abril de 1953. Ahora bien, el narrador evita indicar una nacionalidad específica, habla de un continente, o mejor dicho, de una región, no dice Chile, sino Latinoamérica, aunque esa condición, ser chileno, la puede inferir el lector por el peso fantasmal e inequívoco de un nombre: Salvador Allende. El narrador, entonces, habla de Chile, de 1973, de septiembre, de chilenos de alrededor de veinte años. Sin embargo, el juego no se cierra en aquel país ni en ese año, puesto que el narrador afirma “nacidos en Latinoamérica”, o sea, latinoamericanos, en consecuencia si dice latinoamericanos está diciendo chilenos, obviamente, pero también le podemos hacer decir argentinos (y peruanos, bolivianos, uruguayos, etc.); además, cuando el narrador dice, parafraseo, andaban alrededor de los veinte años cuando murió Salvador Allende no quiere significar exactamente la cifra veinte, sino aproximadamente veinte, veinte años, lenguaje difuso el del fragmento inicial que permite un desvío, por la cercanía temporal y la pertenencia espacial, hacia el 24 de marzo 1976. En Argentina. El Golpe Estado.  Reescribo: …de la verdadera violencia no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Argentina en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando se produjo el Golpe (cívico) militar. A esa generación (“los nacidos en Argentina en la década del cincuenta”), que no es la mía y que jamás será la mía, en un discurso memorable (memorable porque la Argentina había estado a un milímetro de caer en el abismo, o había caído y comenzaba, tenuemente, a recuperarse; memorable porque los colores deslavados del video de la asunción presidencial son una muestra cabal del paso del tiempo, una especie de <em>memento mori</em>), Néstor Kirchner (nacido en 1950, justo en el límite mínimo del rango propuesto por Bolaño) le otorgó un atributo: diezmada. Dijo así: “Pertenezco a una generación diezmada”. Y agregó: “Castigada con dolorosas ausencias”. O sea, quiso decir o dijo que pertenecía a una generación incompleta, castigada por la aniquilación, de ahí las dolorosas y notables ausencias. Pero también dijo, de otro modo, que era un resto. El resto de una generación diezmada y dijo, sin decirlo, que era parte de lo que había quedado, del remanente, un sobrante del proceso de exterminio. Remanente, entonces, de un conjunto de hombres y mujeres nacidos entre 1950 y 1960 que creyeron cierta la posibilidad de escribir en el horizonte la palabra revolución. Y fallaron. Fallaron porque de a poco y brutalmente los fueron diezmando (al producirse el golpe, se sabe, la generación ya estaba sensiblemente diezmada, de hecho el verbo aniquilar fue utilizado en febrero de 1975, en pleno gobierno democrático, en plena presidencia de María Estela Martínez de Perón), desapareciendo, exterminando. Y fallaron, entre otras cosas, por errar ciertos cálculos, por relativizar la magnitud del enemigo, por la planificación estatal y sistemática de una carnicería inédita (o pocas veces vista). Y al fallar, esa generación perdió el rumbo, naufragó, que es parecido a decir que perdió los sueños y las ilusiones (puedo estar cometiendo un error, lo que sé lo sé por libros, películas, comentarios, intuiciones). Y arriesgo, fue a causa de esa pérdida desgarradora, lacerante, la de los sueños, las ilusiones, que sobrevino un cambio. Despuntó un cansancio, la sensación de que ya no había pena que valiera la vida. Y un día, así, sin más, los representantes de esa generación descubrieron una verdad: estaban fatigados. Por ese motivo (sumado a otros tantos) algunos de sus miembros comenzaron a recorrer el camino de un escepticismo radical, fundando en la experiencia, y rechazaron cualquier principio de ilusión a sabiendas de que toda ilusión, tarde o temprano, palidece, se vuelve pálida, desaparece. Pero otros, quizás más desilusionados, realistas, según sugieren, se convirtieron. De revolucionarios a fatigados y de fatigados a conversos. Son los que cambiaron de bando. Los que pasaron al enemigo. Y ya no lo nombraron. Porque el enemigo no usa nunca la palabra enemigo. Ellos, conversos, ejemplos perfectos de madurez, criterio y sentido común. Y ahora, sin solución de continuidad, me aventuro en aguas turbias: los nacidos en Latinoamérica entre 1950 y 1959  (existe un margen de elasticidad) fueron la última generación con sueños, la última generación soñadora, la última generación defraudada (¿a quién le hablaba Menem en 1989 a través del slogan “no los voy a defraudar” sino a los adultos de aquella época?). Después vendrían los nacidos entre 1960 y 1969 (ninguna década es rígida), una generación gris, límbica, brumosa, huérfana; y más tarde la mía, hijos (sin serlo) de la dictadura, de la generación diezmada, de los ausentes, de los que fallaron, nacidos entre 1970 y 1979 (aproximadamente), hombres y mujeres despojados de la materia vital de los sueños, privados incluso de los residuos de aquellos sueños frustrados. Una generación que no necesitó ser diezmada o que, en todo caso, fue diezmada por otros medios. Sin embargo, a pesar de las evidentes y trágicas diferencias (me introduzco en aguas aún más turbias), algo nos une, adultos mayores, adultos a secas, jóvenes, adolescentes, niños, niñas y a los que vendrán, y <em>eso</em> que nos une, lamentablemente o no, es una violencia de la que no se puede escapar, una violencia efectiva, firme, que sigue operando directa o indirectamente, una violencia similar a una catástrofe que continúa sucediendo, una catástrofe que no forma parte del pasado, o que no sólo forma parte del pasado, sino que está presente, más presente que nunca. Quizás debido a esa presencia absoluta, la presencia absoluta de una violencia capilar, fina, menos brutal, en apariencia, hoy; desaforada e ilegal algunas décadas atrás, quizás, insisto, por esa presencia que lo envuelve todo, haya otro punto en común, de comunión entre nosotros, argentinos primero, latinoamericanos después (o al revés), y ese <em>eso</em> común, tal vez (a riesgo, repito, de equivocarme), está sobrevolando las palabras finales de el Ojo, “El Ojo Silva”, quien luego de pasar un año y medio (probablemente más) en la India, donde ejerció la paternidad y soportó circunstancias atroces, una noche decide ponerle fin a la temporada: “Aquella noche, cuando volvió al hotel, sin poder dejar de llorar por sus hijos muertos, por los niños castrados que él no había conocido, por su juventud perdida, por todos los jóvenes que ya no eran jóvenes, por los que lucharon por Salvador Allende y por los que tuvieron miedo de luchar por Salvador Allende, llamó a su amigo francés […] y le pidió dinero. Su amigo francés le dijo que sí, que por supuesto, que lo haría de inmediato, y también le dijo ¿qué es ese ruido?, ¿estás llorando? y el Ojo dijo que sí, que no podía dejar de llorar, que no sabía qué le pasaba, que llevaba horas llorando. Y su amigo francés le dijo que se calmara. Y el Ojo se rió sin dejar de llorar y dijo que eso haría y colgó el teléfono. Y luego siguió llorando sin parar”.</span></p>
<p>Rosario, 24 de marzo de 2018</p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Licenciado en Filosofía, docente de la Universidad Nacional de Rosario, escritor.</span></em></p>
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		<title>La consigna “Nunca más” &#8211; Por Nora Merlin</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Mar 2018 14:10:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nora Merlín]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nunca Más]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nora Merlin afirma que Todo neoliberalismo y derechos humanos se excluyen, y que ante los nuevos acontecimientos del país nuestro querido e histórico “Nunca más” para sostenerse en su afirmación radical debe significar también “Nunca más neoliberalismo”.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-consigna-nunca-mas-nora-merlin/">La consigna “Nunca más” &#8211; Por Nora Merlin</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">Nora Merlin afirma que neoliberalismo y derechos humanos se excluyen, y que ante los nuevos acontecimientos del país nuestro querido e histórico “Nunca más” para sostenerse en su afirmación radical debe significar también “Nunca más neoliberalismo”.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Nora Merlin*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las consignas populares son frases, restos de las luchas políticas que se inscriben en la memoria colectiva y participan de un ideario común. Por lo general, son fórmulas breves que condensan cadenas de palabras y múltiples sentidos que no precisan explicitación porque forman parte del código compartido de un grupo social. Se cantan o se gritan cada vez en las marchas, en la calle, en la Plaza, con la fuerza de la repetición ritual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este sentido, cuando decimos “Nunca más” los argentinos sabemos que fue la frase con la que el Fiscal <a style="color: #000000;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_C%C3%A9sar_Strassera">Julio César Strassera</a> cerró su alegato en 1984 sobre la labor de la <a style="color: #000000;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Comisi%C3%B3n_Nacional_sobre_la_Desaparici%C3%B3n_de_Personas">Comisión Nacional acerca de la Desaparición de Personas</a> (CONADEP), y que dio título al Informe publicado que surgió como resultado. “Nunca más” es una consigna que expresa el repudio al <a style="color: #000000;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Terrorismo_de_Estado">terrorismo de estado</a> surgido del golpe realizado por las fuerzas armadas en 1.976, cuyo objetivo mayor fue imponer un plan neoliberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy constatamos que hay otros modos de imponer el neoliberalismo, ya no se trata de un poder exterior sino de un dispositivo concentrado e invisible, económico y comunicacional. Un dispositivo que produce una nueva subjetividad: sin pasado, sin legado ni marcas simbólicas que nos constituyan como colectivo, configurando una masa sugestionada que se somete inconscientemente al poder real y que es capaz de votar en contra de sus propios intereses.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También verificamos en éstos dos últimos años que no hay neoliberalismo sin represión, censura y mentiras, sin medios de comunicación concentrados y justicia adicta al poder. ¿Cómo articular la lógica neoliberal con las demandas de los organismos de derechos humanos, tales como Memoria, Verdad y Justicia? Todo parece indicar que neoliberalismo y derechos humanos se excluyen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las consignas populares al formar parte de una memoria viva no se congelan para siempre en una significación, sino que se actualizan y se resignifican cada vez. A la luz de los nuevos acontecimientos del país nuestro querido e histórico “Nunca más” para sostenerse en su afirmación radical debe significar también “Nunca más neoliberalismo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 24 de Marzo de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Psicoanalista &#8211; Magister en Ciencias Políticas &#8211; Autora de <em>“Populismo y Psicoanálisis”</em> y de <em>“Colonización de la subjetvidad.”</em></span></p>
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		<title>Lula y la historia latinoamericana &#8211; Por Hugo Presman</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/lula-la-historia-latinoamericana-hugo-presman/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Apr 2018 18:20:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Historia Latinoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lula da Silva]]></category>
		<category><![CDATA[post democracia]]></category>
		<category><![CDATA[preso político]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman pone en contexto la llegada de Lula da Silva a la presidencia de Brasil y sostiene que el líder del PT sabe que ha llegado a la cárcel siguiendo el destino que han recorrido los referentes latinoamericanos que lucharon por sus pueblos: el exilio, el asesinato o la cárcel.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lula-la-historia-latinoamericana-hugo-presman/">Lula y la historia latinoamericana &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hugo Presman pone en contexto la llegada de Lula da Silva a la presidencia de Brasil y sostiene que el líder del PT sabe que ha llegado a la cárcel siguiendo el destino que han recorrido los referentes latinoamericanos que lucharon por sus pueblos: el exilio, el asesinato o la cárcel.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los libertadores que lucharon por la Unión Latinoamericana o enfrentaron al imperio de turno o al poder económico local, o generalmente a los dos, terminaron casi todos exiliados, asesinados o murieron en la cárcel. San Martín casi 26 años viviendo en su exilio en Francia; Artigas treinta años asilado en el Paraguay hasta su muerte; Mariano Moreno envenenado; Bernardo Monteagudo asesinado; Martín Miguel de Güemes asesinado; François Dominique Toussaint-Louverture, protagonista de la rebelión de los esclavos haitianos contra Francia, murió preso en una cárcel francesa; Manuel Dorrego fusilado; Rosas murió exiliado en Inglaterra; Antonio José de Sucre, asesinado; Francisco Solano López, murió en Cerro Corá combatiendo en la infame guerra de la Triple Alianza;  Juan Bautista Alberdi exiliado en Francia; Felipe Varela exiliado en Chile; Angel Vicente Peñaloza, “el Chacho”, después de rendirse, asesinado por Pablo Irrazábal uno de los vesánicos coroneles de Mitre; Francisco Morazán, referente de la unidad centroamericana, fusilado; Emiliano Zapata, uno de los referentes más diáfanos de la Revolución Mejicana, asesinado; Augusto César Sandino, héroe de Nicaragua asesinado;  Simón Bolívar muere camino al exilio; Manuel Ugarte en Niza;  Getulio Vargas se suicida, igual que Salvador Allende mientras era bombardeado el Palacio de La Moneda; Juan Domingo Perón exiliado y proscripto por 18 años; Pedro Albizu Campos, patriota y político puertorriqueño que luchó por la independencia de su país murió en la cárcel. Son sólo algunos ejemplos de una larga lista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Imposibilitados los militares de actuar como brazo armado del establishment por sus experiencias fallidas, los medios de comunicación y la justicia son ahora los nuevos encargados de desplazar o accionar para derrotar electoralmente a los gobiernos populares de la última década del siglo XX y de las primeras del siglo XXI. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mercosur, Unasur, Parlasur fueron hitos de la gran bandera de la Unión Latinoamericana, en una convergencia que empezó con Hugo Chávez en Venezuela, siguió con Lula en Brasil, luego Néstor Kirchner, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, José Mujica en Uruguay,  acompañando Michelle Bachelet en Chile y Daniel Ortega en Nicaragua.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Con diferencias y matices conformaron un momento histórico sorprendente, muy difícil de imaginar desde la negrura de los noventa. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las muertes prematuras de Chávez y Kirchner, el golpe de estado contra Manuel Zelaya en Honduras, la derrota del kirchnerismo en Argentina, el desplazamiento por golpes institucionales de Fernando Lugo en Paraguay y de Dilma Roussef en Brasil, de José Mujica en Uruguay por su ala partidaria más conservadora, la traición de Lenin Moreno en Ecuador, <strong><u>diluyen un sueño y emerge una feroz restauración conservadora. </u></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los que condenan a sus países a ser colonias se constituyen en fiscales de los que luchan para dejar de serlo. Precisamente de  aquellos gobiernos populares que tienen la pésima costumbre de distribuir un poco de arriba hacia abajo.  Para ello usan la bandera de la corrupción. Nada menos que el poder económico cuyo desarrollo se concretó y consolidó a través del robo, la explotación y el despojo, en alianza con medios que han cometido toda clase de tropelías y un poder judicial que tiene inflamadas las rodillas de sus jueces por su permanente servilismo, se presentan como los cruzados de la ética y la moral. No es que no haya corrupción en gobiernos populares, pero eso no es lo que realmente molesta a los hipócritas denunciadores, sino la mejora en la distribución y en la ampliación de derechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Luiz Inácio da Silva, Lula, uno de los políticos centrales de las últimas cinco décadas, fue llevado a la cárcel. Con argumentos jurídicos más que endebles, está ahí porque en elecciones libres nadie duda que sería nuevamente presidente. El círculo rojo en Brasil no tiene como en la Argentina un candidato que además de confiable sea ganador como Mauricio Macri en Argentina, y esa es una diferencia sustancial. El mejor posicionado en las encuestas, en un lejano segundo lugar con alrededor del 17% de los votos, es un dinosaurio que responde al nombre de Jair Bolsonaro, discriminador, xenófobo y propagandista de la dictadura. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia de Lula, si hubiera sido norteamericano, la conocería el mundo, a través de decenas de películas y series.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pobreza omnipresente de su infancia en el nordeste, el hambre atenuado con los frijoles, maíz y mandioca cultivados en la pequeña huerta familiar, el recuerdo de su prolífico padre que abandonó el hogar en donde se mezcló su condición de alcohólico y su intención de buscar trabajo como estibador del puerto de  Santos. El  viaje de trece días en camión hasta San Pablo, compartiendo con su madre y 6  hermanos (tres varones y tres mujeres) una pequeña ración de queso. Su modesto alojamiento en San Pablo. Su primer empleo de lustrabotas con escasos doce años, y luego en una tintorería. Su diploma de tornero mecánico. Su ingreso a la fábrica metalúrgica Villares en San Bernardo do Campo en los alrededores de San Pablo. Su incorporación al sindicalismo. Su elección como secretario del Sindicato con el 90% de los votos. Las grandes huelgas de 1979 y 1980.  La represión impiadosa de la dictadura. Los helicópteros artillados apuntando al Lula orador.  La cárcel. La muerte de su madre, cuando se encontraba en prisión a la que reconoce como la persona que más influyó en su vida. La intervención del sindicato. La fundación el 10 de febrero de 1980 del PT, el Partido de los Trabajadores.  La presidencia del mismo que ejerció hasta 1987. En 1982 se presentó a la gobernación del estado paulista. Fue el diputado más votado en 1986. Se postuló como candidato presidencial en 1989, 1994 y 1998. Las derrotas consolidaron al PT, lo que le  permitió el acceso a intendencias importantes como San Pablo, Porto Alegre, Brasilia. Y finalmente su acceso a la presidencia el 1 de enero del 2003, luego de  alcanzar casi el 62% de los votos en la elección de octubre del 2002.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese Lula, aficionado al fútbol, hincha del Corinthians, que vio separarse a sus padres cuando tenía nueve años, el que aprendió a leer a los diez, que perdió el meñique de la mano izquierda a los dieciocho en un accidente de trabajo, y que accedió a la Presidencia de Brasil a los cincuenta y siete años.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2917 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/lula.jpg" alt="" width="600" height="340" /></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA PARTICULARIDAD DE LOS GOBIERNOS DE LULA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se sabe que para hacer una tortilla hay que romper los huevos. Para incorporar a los excluidos y mejorar la distribución de los ingresos de los sectores populares, hay que afectar en diferente grado, conforme a la relación de fuerzas, al poder económico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un contexto muy particular de crecimiento notable del precio de los comodities, Lula logró incluir a treinta millones de brasileros sin afectar al establishment. Logró que los excluidos accedieran a tener una heladera, a comer tres veces por día, a tener dientes para hacerlo, a viajar por primera vez en avión,  a ingresar a  la enseñanza y muchos a entrar a la universidad. Crecimiento económico notable, política exterior con importantes grados de independencia, justificó que Lula se retirara con más del 80 % de aceptación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después de tres intentos frustrados de llegar al Palacio del Planalto, Lula debió negociar con el establishment y es así que su política económica se alineó con la ortodoxia. El presidente del Banco Central fue Henrique de Campos Meirelles, del riñón financiero perteneciente al Modebras y necesitó del apoyo de las iglesias evangélicas muy poderosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo increíble de esta situación es que los sectores medios y altos, sin ser afectados económicamente pero soliviantados por los poderosos medios derechistas, se opusieron en los hechos al ascenso de los sectores populares. Esto revela claramente que los sectores altos y franjas considerables de los sectores medios alienados culturalmente a los poderosos, son un obstáculo en todo intento de transformación social. La batalla cultural hacia las clases medias  para ganarlas, es una materia que los gobiernos populares no han logrado resolver exitosamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como dijo alguna vez Lula, hablando en IDEA, con el beneplácito de los poderosos de la Argentina que lo oponían al kirchnerismo, como el ejemplo a seguir, les dijo: <strong>“Yo no estudié la pobreza, yo fui pobre”</strong>.  Por eso durante su campaña que lo llevó a la presidencia afirmó<strong>: </strong><strong>“El mercado debe saber que los brasileños tienen que comer tres veces por día.”</strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-2918 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/luas.jpg" alt="" width="770" height="471" /></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LULA Y LA HISTORIA LATINOAMERICANA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lula sabe que ha llegado a la cárcel siguiendo el destino que han recorrido los referentes latinoamericanos que lucharon por sus pueblos: el exilio, el asesinato o la cárcel. De alguna manera lo adelantó en las horas previas a su detención: “Si me arrestan no lograrán arrestar mis pensamientos, no lograrán arrestar mis sueños. Si no me dejan hablar, hablaré por la boca de ustedes. Si mi corazón deja de latir, él latirá en el corazón de ustedes”. O cuando afirmó en su discurso último: «Si fue un crimen ayudar al pueblo, entonces voy a seguir siendo un criminal»</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es el mismo Lula que el 17 de octubre del 2012, según la BBC era “el político más popular del planeta.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Apunta bien el politólogo Edgardo Mocca en Página 12: “En Brasil se acaba de producir la quiebra del proceso de democratización de América del Sur, iniciado con la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia argentina en 1983. Y vale recordar que la democracia se recuperó después de un proceso de golpes de estado y dictaduras que se inició, justamente, en Brasil en 1964 con el golpe contra Joao Goulart. Esos golpes que recorrieron la región tuvieron, en todos los casos, el sello indeleble del pentágono norteamericano y de la doctrina de seguridad nacional nacida en su cuna… El mensaje del poder en Brasil tiene un enorme alcance regional. Es una declaración de guerra preventiva, es el aviso de que no se tolerarán hacia el futuro liderazgos y proyectos que pongan en juego la “paz de los poderosos”. Si con los medios y con los jueces no alcanza, está en pie el recurso extremo para la defensa de los negocios y su sacrosanta libertad.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El instrumento fue el juez Sergio Moro, un actor secundario, un juez con precaria formación jurídica según los entendidos, al que la historia le reservará un olvidable papel. Cuando debían votar 11 jueces la posibilidad que Lula siguiera libre, el jefe del ejército, Eduardo Villas Boas advirtió, por si el Tribunal pudiera hacer justicia: “<strong>repudio a la impunidad». </strong>El periodista brasilero Clovis Rossi, del ”Folha de Sao Paulo” escribió: <strong>“En Brasil se ha perdido la vergüenza de defender la dictadura militar”.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La injusticia de la situación la registra el analista de política internacional Marcelo Cantelmi que escribió en Clarín del 7 de abril: “La ex presidente del PT fue expulsada del gobierno por un Parlamento colmado de dirigentes con causas judiciales por corrupción, pero la mandataria no pudo ser acusada de delito alguno… Esa maniobra llevó al gobierno a un presidente, el actual Michel Temer, cruzado de causas de corrupción más vastas y sólidas que las que se arguyen contra Lula… Otros casos, como el del ex canciller de Temer, José Serra (del Partido de la Social Democracia Brasileña, el mismo del expresidente Fernando Henrique Cardoso)  señalado por recibir 7,2 millones de dólares en cuentas en Suiza de la trama del Petrolao, fue beneficiado con el archivo de su expediente por la misma fiscal que recomendó la acción contra Lula… ( El ex presidente) fue condenado en dos instancias a 12 años de prisión por haber recibido un departamento triplex  de la constructora OAS a cambio de negociados que habría facilitado el líder del PT. Pero ese soborno nunca fue probado en profundidad. Se sostiene en la confesión, en el marco de la investigación del Lava Jato, del gerente de esa firma constructora. Parece poco para tanto”. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El odio de ciertos sectores quedó patentizado en una grabación, donde desde la torre de control se le dice a la tripulación del avión que llevaba a  Lula a la cárcel:  <strong>«Tirá esa basura por la ventana»… «Llevalo y no lo traigas nunca más». </strong>Parece un replay  de una  serie de audios recopilados por la periodista Patricia Verdugo en su libro-CD “Interferencia Secreta” donde se puede escuchar en la voz de los propios militares cómo se desarrolló la toma del palacio de gobierno, y en uno de ellos se escucha a Augusto Pinochet, refiriéndose al posible exilio de Allende  en Cuba, afirmar  que tras salir del país: “El avión se cae”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras los medios y las elites del continente celebran su triunfo, Lula en la cárcel deberá confiar en la lealtad de tantos humildes a los que benefició, recordando una certera frase de Octavio Paz: <strong>“Quien ha visto la esperanza, no la olvida, la busca, bajo todos los cielos y en todas las gentes”</strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 15 de abril de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Periodista. *Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span><br />
<span style="color: #000000;">Además es coautor del libro “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana”</span></p>
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		<title>Venezuela como cuestión geopolítica &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Feb 2019 15:33:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas - políticas o estatales - para decidir un repudio constante al golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/venezuela-como-cuestion-geopolitica-por-horacio-gonzalez/">Venezuela como cuestión geopolítica &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas &#8211; políticas o estatales &#8211; para decidir un repudio constante al golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Solemos escuchar a menudo una recomendación para no detenernos candorosamente en las políticas nacionales, las realidades locales, pues ellas no serían sino un eco menudo y en carácter de mera repercusión refleja, de lo que ocurre en las luchas planetarias, en el sistema-mundo. Para ello, sin que sea la única vía de acceso, deberíamos detenernos especialmente en las cuestiones geopolíticas. Por supuesto, es tentadora esta vía geopolítica para pensar los problemas contemporáneos, si bien es un rito de conocimiento que tuvo su momento mayor de expansión en el siglo XX, época de guerras que hoy podemos llamar “convencionales”. En la visión geopolítica el basamento territorial y marítimo son considerados como organizadores de sentidos del Estado. En la teoría clásica éste se halla en la magnífica soledad de su arquitectura que nada le pide a la naturaleza, salvo que salga del medio. O que permite una añoranza de una mítica bondad originaria que precede a todo armazón cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La geopolítica en cambio estudia campos de fuerzas como si fuera un conocimiento munido de radares, magnetófonos, radios receptores y tecnologías operatorias de los bloques enfrentados para ocupar espacios enemigos, penetrarles sus comunicaciones, tener estaciones de observación, mangrullos disfrazados de ciencia, pero pensando en futuros sueños de la artillería satelital. Mejor dicho, las naciones son relativas y siempre puede llamarse “geopolítica” a una acción de un gran bloque que controla espacios de circulación económica, lingüística y política sobre las líneas interiores de un país cuya hegemonía esté momentáneamente en manos de otro bloque. Es que las naciones son territorios conceptuales y el territorio es un cuerpo vivo que siempre está en estado de rebelión. Eso piensa el geopolítico. Precisa entones saberse generador de fronteras que se afirman o se niegan, se construyen o rechazan. Finalmente, una idea racionalista de intereses y una idea vitalista de ocupación de la tierra, el mar y el aire por naciones, es el numen de la geopolítica. Así las naciones se convierten en piezas de ajedrez, dependientes de un rey impasible que las mueve por caprichos insondables.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jünger, que no era exactamente en geopolítico sino un esteta de la guerra, defendió las ideas de movilización total y del trabajador-soldado, en la que ni una máquina de coser podía ser pensada al margen de las coordenadas de una gran conflagración bélica. Esta equivaldría a una geopolítica con el agregado de la creación de un cuerpo gigantesco vitalizado por millones de vidas cotidianas absorbidas por el mismo objetivo. Es el gran pensamiento geopolítico con una culminación en una ideología estetizada de la nación en armas. Hoy, teóricos de este tipo pueden sonarnos como las discusiones teológicas entre Pelagio y San Agustín. En este tiempo de chatura espiritual resurge una geopolítica de menor alcance, prohijada por el declamado fin de las ideas generales sobre el mundo, la política y lo humano <em>autorealizado</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como consecuencia, puede llegar a tener cierta aceptación una geopolítica entendida como un saber plano que tiene a la historia apenas como lejana tensión divisada a lo lejos. Es cierto que hace de la geografía un pensamiento político, pero contagia al saber histórico con todas las formas agarrotadas de juego de fuerzas tomado en forma sincrónica, no en las arrugas y heridas de la memoria oscuramente transcurrida. Grandes pensadores del concepto de lo político, como Carl Schmitt, han privilegiado la geopolítica en muchos de sus textos, y en otros han esgrimido lo teológico-político, es decir, su contrario. Cuando se dice el “nomos de la tierra, del mar o de espacio aéreo”, esto último en el sentido comunicacional, Schmitt busca entender la expansión de un poder proyectando el “nomos” en tanto ley natural, hacia las opciones que han dividido a Europa. El poder territorial continental o el marítimo. Este último caracteriza a Inglaterra y según Schmitt tiene un momento áureo, o un eco fundamental en un tramo de la obra Hamlet, donde en algún momento preciso el espectador ve resuelta la tensión entre tierra y mar, y Gran Bretaña comprende entonces, teatralmente, se destino de potencia mundial al escoger el mar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>nomos</em>, concepto esencial de la geopolítica, supone un dominio sobre territorios -pueden ser marítimos-, surgidos de la necesidad de un Estado de pensar otros estados como artificiales, despojándolos real o imaginariamente de su territorio, pues resulta vital para el estado que los ve, por razones poblacionales, económicas o lingüísticas, como fundamentales para su seguridad expansiva. La geopolítica es un pensamiento especializado de órganos estatales que ven las potenciales amenazas que ciertas zonas del planeta (cercanas o aledañas) significan para su estabilidad o intereses presentes y futuros de gobierno. Es un saber de fronteras, países artificiales, guerras y creación de Imperios. El geopolítico suele proclamar “el fin de las ideologías”, en el sentido que los controles sobre áreas problemáticas o enemigas son un objetivo que se cumple sin apelar a creencias o andamiajes epistemológicos, sino a intereses. El interés nacional es geopolítico, el proyecto nacional es ideológico. Interés en el sentido en que ciertos spinozistas dicen “agenciamiento de potencias y afectos”, con lo que se debilita la idea de legitimidad. Sobre la cual establece su despliegue discursivo el hombre de ideas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No siempre es fácil separar intereses geopolíticos de los faustos que le competen a la ideología, no solo entendida como un sistema de creencias articulado argumentalmente, sino como una corriente tácita de evaluaciones que son inherentes a las practicas cotidianas. Si repasamos de un plumazo la historia argentina en cuanto al concepto de geopolítica, lo veremos siempre entreverado con cuestiones definidas en el plano de las organizaciones de ideas políticas para trazar comunidades y formas de vida. La guerra llevada contra Paraguay, la campaña del desierto, las cuestiones limítrofes con Chile, el Mercosur -tomamos ejemplos al azar-, son cuestiones geopolíticas basadas en tensiones territoriales explícitas, que sin embargo tienen trasfondo ideológico o una justificación cultural que permanece como discurso central de la acción militar, topográfica económica emprendida. Pero como la geopolítica se piensa como una ciencia neutra, hay que acudir a las espesas ramificaciones de las creencias, organizadas o no en doctrinas, para condenar episodios como la arremetida contra Paraguay o contra los pobladores originarios de la Patagonia. Es decir, en cuanto la geopolítica piensa en crear un Estado de fuerza entendiendo el territorio como recurso, las ideas de Nación con hombres libres crea formas de vida en un territorio concebido como propiedad común ajena al especulador que confunde la vida nacional con el interés de los grandes propietarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los casos referidos, se podrá hablar de libre cambio o de civilización y barbarie, pero la <em>ratio</em> ideológica entrelaza a la manera de un nudo borromeo con la geopolítica, el campo de fuerzas puras lanzado entre montañas, ríos y planicies polvorientas. Y prefiere presentar como geopolítica de la nación, formas de conquista territorial que hieren profundamente los derechos de la población previamente asentados en territorios culturales. O territorio es cultura o territorio es discurso de la estrategia militar. China pudo ser concebida como un país ideológicamente comunista en la época del maoísmo, pero en todo ese inmenso territorio hoy domina una concepción geopolítica que se resuelve en una estrategia (la estrategia tiene casi, o siempre, una dimensión geopolítica) en la que una dirección política de partido, heredera del maoísmo, actúa en un mercado de consumo, de tecnología e intercambios mundiales con claras orientaciones de fuerza: científico técnicas de mercado, económicas de cuño capitalista, etc. Es decir, conquista de territorios y erección de bases de todo tipo en muchos lugares del mundo. La ciencia, muy desarrollada, es también un saber autónomo con reglas de conocimiento heredadas, muy establecidas, pero en estos casos es también un apéndice geopolítico. Sin duda, lo que aquí llamamos geopolítica -ver el mundo con una mirada que observaría una explanada, una lámina o una tabla monótona, sea en la tierra, mar o aire-, parecería el más arduo y fascinante saber del momento. Lo que llamamos ideología, desde ya, es bueno reconocer que se expone a ser vista como el arrogante juego filosófico que le destina a las sociedades el flujo radiante que saldría de privilegiadas cabezas de la filosofía universal. ¿Y quien es capaz hoy de sostener esto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, en verdad, escribo estas líneas dentro de la preocupación general por el destino de Venezuela. Asistimos a la desfachatez del macrismo, que se presenta como una pieza geopolítica de la trama mundial de los Estados Unidos, más allá de las ambigüedades que intenta mantener en un mundo de relaciones entre hierros candentes &#8211; China como país “depredador”, firmó el sotreta en el comunicado conjunto con Trump-, lo que producirá resultados reales cuya significación última no estará a su alcance. Aunque en este momento la discusión se centra en el modo en que el país tiene un gobierno que ignora nociones sobre un cuerpo nacional autónomo y una vida social libre. Se abre irresponsablemente hacia todas las tensiones mundiales con un analfabetismo tanto ideológico como político. De ahí que es abandónico con las Malvinas, sumiso con China, zalamero con Putin, perrito faldero con Gran Bretaña y pieza importantísima de la desestabilización de Maduro indicada por el gran guionista de la noche neoyorkina, Míster Trump. <em>Quia vuluit</em>, o sea “Porque sí”. O no tanto, porque en definitiva, sonrisita canchera está preso a los fedayines del FMI, que cuando vienen como inspectores y cancerberos de la economía del país, son más inquisitoriales que los procónsules romanos visitando las Galias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dicho esto, nos asombra la escasa o baja participación de la militancia social y política argentina en la comprensión, defensa y argumentación en torno a la salvaguardia del gobierno de Maduro. Sobrevuelan toda clase de impresiones sobre los errores chavistas (no diversificar la economía del país presa al precio del petróleo), los estilos del manejo gubernamental (autoritarismo, mano dura), las dudas sobre el institucionalismo (las elecciones se prestan a interpretaciones conjeturales o ambiguas), los derechos humanos (Maduro posee un aparato represivo con una densa historia de arbitrariedades) y académicos (un gramscismo de opereta recubre los intereses económicos de una fuerza militar cohesionada en gran parte por negocios). Estas y muchas otras prevenciones circulan, combinadas o una por una, en la conversación habitual, tanto en las izquierdas canónicas como en los partidos que se presentaran a elecciones en nuestro país y no desean “profanarse” recordando la simpatía que le producía en tiempos anteriores ese comandante chispeante, que citaba la idea de “intelectual orgánico” y luego cantaba un bolero de Alí Primera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nos asombra, decimos, porque la Argentina es ahora una base de operaciones geopolítica en los medios de comunicación coaligados en su campo de Agramante, sin temor que la Discordia los distraiga. La campaña golpista brilla a toda hora en voces jóvenes que piden libertad, pan y medicamentos. Y este es otro punto de Discordia, que no trató Ariosto. Efectivamente, un punto imposible de dejar de lado es la penuria por la que está pasando el pueblo venezolano. Que haya sido producida por imperfecciones del plan económico del gobierno o por el bloqueo, poco importa en el momento de la solidaridad necesaria. Pero importa que se torne una pieza sustancial del avance golpista, raudo y preciso, repleto de amenazas chúcaras (Guantánamo) y de bravuconadas del Far West. Desde luego, evitar el derramamiento de sangre es lo principal, pero no es eso lo que les importa a los golpistas, pues en esencia lo necesitan. Por eso es responsabilidad inesquivable del gobierno venezolano contener y autocontenerse en el uso de los medios de disuasión de la incesante artillería golpista (militarizada, comunicacional, internacional), al mismo tiempo que debe instalar nuevas fuentes de aprovisionamiento para la reproducción de la vida civil y la continuidad de una existencia cotidiana no sacudida por el ensueño del halcón norteamericano con los pliegos de las coacciones financieras apretadas entre sus garras (expropiación de la renta de la sucursal en Norteamérica de la petrolera venezolana).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El punto de enclave entre geopolítica e ideología no puede ser sino una búsqueda de cómo las fuerzas conglomeradas en tecnologías de poder mundial y que miran en forma plana el universo, se correlacionan tácitamente con las antiguas ideologías que operaban en planos más visibles de la conciencia pública. Esta cuestión se refiere también a cómo concebimos un nuevo tipo de individuo que desconfía de la ideología declarada, pero cultiva una cualquiera en su movimiento de preferencias y afecto cotidianos. Es un nuevo tipo de individuo que también cree poder llamar ideología a su conversación diaria en términos de un horizonte expectante de interpretaciones de un necesario amparo, ante la supuesta hostilidad reinante, pero hostil en sí mismas. Esta paradoja es íntimamente ideológica y no geopolítica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar. Pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas (políticas o estatales) para decidir un repudio constante a este golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela. No hace falta omitir ningún rasgo de solidaridad con las vidas golpeadas por la incertidumbre, la insatisfacción o la falta de abrigos, para denostar como es necesario hacer, a este brutal intervencionismo. La ruta para esta necesaria condena a esta alianza arrasadora de naciones y pueblos, puede dar la certeza de que todos los males en nombre de los cuales dice actuar para solucionarlos, tienen en gran medida la marca de su autoría, el sello de la bestia. En este juego obtuso, participan otros bloques de poder mundiales. Tampoco es necesario omitirlos, pues sin ellos las tanquetas golpistas ya estarían patrullando la Avenida Bolívar. Pero lo esencial, lo capital, es seguir explorando en la confianza que la gran madeja histórica que nos informa, es la que puede aprovechar todas las fuerzas circunstanciales -necesarias para la lucha-, y darles un sentido renovador, humano.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de febrero de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</em></span></p>
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		<title>Las venas abiertas &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2019 18:36:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras resurge la música de una América Latina erguida y soberana, Bolivia sufre un golpe de Estado orquestado por el poder económico de la Bolivia blanca de Santa Cruz de la Sierra, y en el contexto de un EE.UU con Donald Trump volviendo su poder sobre nuestro dolorido territorio.    </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-venas-abiertas-por-hugo-presman/">Las venas abiertas &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Mientras resurge la música de una América Latina erguida y soberana, Bolivia sufre un golpe de Estado orquestado por el poder económico de la Bolivia blanca de Santa Cruz de la Sierra, y en el contexto de un EE.UU con Donald Trump volviendo su poder sobre nuestro dolorido territorio.</em></strong><strong><em>         </em></strong><strong>            </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Teccl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De la primavera que empezó con Hugo Chávez, siguió con Lula, se consolidó con Néstor Kirchner, se prolongó con Evo Morales, Rafael Correa, Fernando Lugo, Pepe Mujica y Cristina Fernández, el invierno de la reacción neoliberal dejó una Venezuela herida y desangrada, una Bolivia aislada en los últimos años, y un Uruguay haciendo equilibrio. En el fondo, y como siempre con sus poderosos claroscuros, la solidaridad y apoyo de Cuba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El invierno marchitó la primavera: el kirchnerismo derrotado por un macrismo feroz; Dilma desplazada por motivos banales; Lula encarcelado por la “íntima convicción” de un juez del poder; Rafael Correa traicionado; Fernando Lugo desplazado por una zancadilla.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo en el marco de un EE.UU con Donald Trump volviendo su mirada y su poder sobre nuestro dolorido territorio, apoyando y sosteniendo a una derecha que es la continuación de los intereses norteamericanos: Iván Duque en Colombia, Martín Vizcarra en Perú , Lenín Moreno en Ecuador, Sebastian Piñera en Chile, Mario Benítez en Paraguay y Jair Messias Bolsonaro en Brasil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un proceso en el que, como diría el inconmensurable Leon Trotsky, es desigual y combinado. El mismo que cuando el México acogedor de Lázaro Cárdenas le brindó asilo en un planeta que le negaba visado, le bastó unos pocos meses para deducir que América Latina no tenía destino si no se unía, en la misma línea de todos los libertadores del siglo XIX.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Legado que recogió el ensayista, historiador y político Jorge Abelardo Ramos al afirmar: “América latina no se encuentra dividida porque es ‘subdesarrollada’ sino que es ‘subdesarrollada’ porque está dividida”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy en el gélido invierno neoliberal, Alberto Fernández nos vuelve a ilusionar con una primavera tan esperanzadora como difícil; Lula sale de la injusta cárcel en un Brasil conducido al medioevo por el brutal Bolsonaro; en México, Andrés Manuel López Obrador acerca un horizonte un poco diferente. En Chile estalló el modelo presentado como óptimo: un pueblo que soportó la matriz económica de la dictadura pinochetista que se prolongó durante la democracia con casi todo privatizado durante treinta años, decidió recoger el mensaje final del gigantesco Salvador “Chicho” Allende y tomó las amplias alamedas, como lo pronosticó el presidente mártir en su discurso postrero, en las que se volvió a escuchar “El pueblo unido jamás será vencido” de los inolvidables Quilapayún.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El resultado como siempre es incierto, pero lo que se puede asegurar es que Chile ya no será igual. Lo mismo se puede decir de Ecuador, donde las convulsiones populares hieren la legitimidad de un gobierno impiadoso. Situaciones parecidas se viven en Haití y Honduras.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.infobae.com/new-resizer/DVonbqPk7gMz7XxJT3WFDrhFSkU=/750x0/filters:quality(100)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/L6ZD7JGXAJEDJPSZBWL2O4GNGI.jpg" alt="Resultado de imagen para Grupo de puebla" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un nuevo grupo, el de Puebla, que integran referentes y no países, se reunió en Buenos Aires. Se volvió escuchar la música de las palabras que acarician al corazón y fortalecen el espíritu de lucha. La que intenta recuperar derechos y levantar la unidad latinoamericana. Aquella música que ejemplificó con la precisión que lo caracterizaba el escritor uruguayo Eduardo Galeano: <strong>“Era un mago del arpa. En los llanos de Colombia, no había fiesta sin él. Para que la fiesta fuera fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí, con sus dedos bailanderos que alegraban los aires y alborotaban las piernas. Una noche, en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes. Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>-Se llevaron las mulas. Y dijo:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>-Y se llevaron el arpa.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Y tomó aliento y se rió:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>-Pero no se llevaron la música.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La música siempre está en las profundidades de los pueblos. Enorme distancia entre gobiernos que recogen aquella frase formidable de Evita, “donde hay una necesidad hay un derecho”, de los otros que ven en cada necesidad un negocio. Los mismos que consideran que los derechos del pueblo son privilegios y los privilegios de los poderosos constituyen derechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alberto Fernández, que llega a la presidencia mediante una notable jugada estratégica de Cristina Fernández que dio un parcial pase al costado y facilitó la unión del peronismo, viene manifestando que la sociedad argentina fue diferente por el otorgamiento de derechos y ahora nos vienen a decir que para progresar hay que <strong>amputarlos.<u>    </u></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Pero debe quedar claro que mientras resurge la música de una América Latina erguida y soberana,  y como es un proceso desigual y combinado; o tal como decía Federico Engels “la historia avanza de contradicción en contradicción”, viene el contraataque en Bolivia</strong> <strong>de un poder económico clasista y racista y con el mismo odio que levanta ancestralmente la derecha bajo las falsas y huecas consignas del republicanismo, la democracia en peligro, la libertad amenazada, o la corrupción. </strong>Esto no significa obviar los reiterados errores y limitaciones comunes de los gobiernos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El derrocamiento de Evo Morales en Bolivia es una puñalada en la espalda de la incipiente y débil primavera. </strong>La venganza y el odio andan sueltos en el altiplano y el posicionamiento de las fuerzas armadas es un retroceso de décadas. En la reunión de presidentes en Buenos Aires, en el 2007, Lula dijo: <strong>“Evo es lo más extraordinario de lo que nos ha sucedido en Sudamérica. Nadie refleja más que él, la cara de Bolivia”.  </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La conspiración surgida como es habitual en la pretendida Bolivia blanca de Santa Cruz de la Sierra, que ya protagonizó un intento secesionista hace unos años, en el 2010, encabezado por el hoy fugitivo Branko Marinkovic, en lo que se conoce como la media luna que integran además Beni, Pando y Tarija.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De ahí sale un personaje como <strong>Luis Fernando Camacho</strong> que compite con Bolsonaro en su magnitud de troglodita, que ingresó a la Casa de Gobierno de La Paz, ante la ausencia de Evo Morales, donde colocó su escrito sobre una biblia y la bandera boliviana arrodillándose en el piso. Es el que dio el ultimátum de 48 horas al presidente para que abandonara el gobierno y <strong>forma parte de una de las varias logias de Santa Cruz bajo la denominación de “Los Caballeros de Oriente”.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Escenas como la que sufrió la alcaldesa de la ciudad de Vinto, Patricia Arce, vejada, arrastrada por la calle, orinada y pintada de rojo, luego que los vándalos incendiaran el edificio de la alcaldía, demuestra hasta qué punto pueden llegar los que hoy se proclaman vencedores. Igual que a Lula, a Evo no le perdonan haber logrado avances económicos y culturales notables que colocan a su presidencia como una de las mejores, tal vez la mejor, de ese país con una historia muchas veces heroica pero la mayoría de las veces trágica.       </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Uruguay el Frente Amplio posiblemente pierda las elecciones en el balotaje y se sume con menor virulencia al eje dominante.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La lucha es desigual y poblada como siempre de obstáculos. Las fuerzas armadas desprestigiadas y prescindentes hasta ahora han sido reemplazadas por los medios de comunicación y una justicia que hoy más que nunca es la última trinchera del poder. Los empresarios que protagonizaron las revoluciones burguesas en Europa y EE.UU, en América Latina son dirigentes colonizados que apoyan políticas neoliberales que terminan mayoritariamente debilitándolos o directamente fundiéndolos. Constituyen una clase dominante pero no dirigente. Lamentablemente cuentan con el apoyo de franjas de clases medias y aún de sectores populares cooptados por el discurso neoliberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una anécdota que Alberto Fernández le cuenta a Rafael Correa en un reportaje que le realizó el ex presidente ecuatoriano, ilustra esa situación: “Tuve hace un tiempo una reunión con un empresario argentino, una de las empresas multinacionales que tiene Argentina, o sea que comercia más allá de las fronteras argentinas. Entonces le pregunté cómo le estaba yendo con el gobierno de Macri. Me contestó mal, muy mal, los dos últimos balances fueron negativos. Entonces le pregunté cómo le había ido con Cristina y me dijo: No, no, con Cristina no dejábamos de ganar plata. Entonces le pregunté por quién había votado. Sonrojado me contestó por Macri. Y ahora que va a hacer, insistí. Me contestó: “No sé”. Le dije: Lo que te pasa es que te da vergüenza votar como tus obreros. La verdad que a vos te va bien cuando hay gobernantes que quieren que te vaya bien a vos y a tus obreros. Y a vos cierta pertenencia de clase no te permite votar como tus obreros. Y se quedó callado”. Fernández no lo dice, pero el empresario al que se refiere es Luis Pagani, de Arcor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace unos días el gerente de la línea aérea low-cost Fly Bondi, Julián Cook, declaró: “Amo a la Argentina y espero que algún día salga del peronismo, un cáncer que destruye el país poco a poco hace décadas. No puedo creer que Cristina volvió”. No serían tan graves las afirmaciones de este empresario extranjero si no fuera que cuenta con el aval de importantes empresarios nacionales. Así lo cuenta el periodista Alejandro Bercovich en el diario BAE: “Le valió discretísimas felicitaciones de dueños de grandes compañías del sector energético y de accionistas de dos bancos nacionales. Ninguno de ellos se atrevería a reproducirlas en público, pero muchos todavía piensan así. Como en los años 50.”</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://sfo2.digitaloceanspaces.com/elpaiscr/2019/11/Marco-Enr%C3%ADquez-Ominami.-Twitter.jpg" alt="Resultado de imagen para Marco Antonio Enríquez-Ominami puebla" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay profundos dilemas que resolver que las experiencias populares no han podido superar como la restricción externa. El actual consejero y amigo de Alberto Fernández,  Marco Antonio Enríquez-Ominami, ex diputado chileno y tres veces candidato a la presidencia de su país, sostiene: “Chile demostró cómo el crecimiento sin inclusión no se sostiene y Argentina mostró también cómo la inclusión sin crecimiento (se refiere a los últimos años de Cristina) tampoco se sostiene.”  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>A pesar de todo, se ha roto la homogeneidad territorial neoliberal</strong>. No hay una puerta de salida sino una ventana abierta por lo que entra un oxígeno reconfortante, por donde sale el sonido de la música de políticas liberadoras. Por otra ventana, los sucesos que se están desarrollando en Bolivia nos remiten a un pasado colonial. El gobierno en retirada de Mauricio Macri reconoce implícitamente a los asaltantes, como ya lo hizo claramente con el gobierno inexistente de Juan Gerardo Guaidó en Venezuela. Es la línea de Brasil y EE.UU. Las venas abiertas en carne viva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los dos principales medios de la Argentina se niegan calificar un golpe cívico-militar-policial, un golpe del establishment, con la denominación que le corresponde. <em>La Nación </em>titula: “Vacío de poder en Bolivia: presionado por el Ejército, renunció Evo Morales”. <em>Clarín</em> solo pone la calificación de golpe como dicho por el presidente destituido: “Evo Morales renunció, denunció un golpe y que pidieron su captura”. Esos son los medios que escrituraron el republicanismo a su favor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es un partido con resultado incierto el que se juega en América Latina. Pero mientras que se lo juegue, la derrota no es un destino ni la victoria una utopía.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 11 de noviembre de 2019         </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 16 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana” </em></span></p>
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		<title>Entrevista a Eugenio Raúl Zaffaroni Bolivia: Golpe de Estado al presidente indio &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Nov 2019 21:45:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Zaffaroni]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta entrevista realizada por La Tecl@ Eñe a Eugenio Raúl Zaffaroni, el actual miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, reflexiona sobre el golpe de Estado en Bolivia y sus consecuencias para la región, las implicancias de las declaraciones del Secretario de la OEA, Luis Almagro, y el rol fundamental de México y Alberto Fernández, para salvaguardar la vida del presidente Evo Morales.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><strong><em>Bolivia: Golpe de Estado al presidente indio.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En esta entrevista realizada para La Tecl@ Eñe a Eugenio Raúl Zaffaroni, el actual miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos reflexiona sobre el golpe de Estado en Bolivia y sus consecuencias para la región, las implicancias de las declaraciones del Secretario de la OEA, Luis Almagro, y el rol fundamental de México y Alberto Fernández, para salvaguardar la vida del presidente Evo Morales.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Por Conrado Yasenza</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>Conrado Yasenza:</em> <em>¿Qué es jurídicamente lo que ha sucedido en Bolivia?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>Raúl Zaffaroni:</em> </strong>Claramente se trata de un golpe de Estado con el propósito de anular una elección ganada por el MAS. Nadie dudaba del triunfo, había dudas sobre la diferencia, es decir, si debía o no realizarse un balotaje, pero no sobre el triunfo. Nosotros tenemos casos bastante similares en nuestra accidentada vida política. Con el golpe de Estado del 6 de setiembre de 1930 se estableció el gobierno “de facto” de Uriburu, pretendidamente legitimado por la Corte Suprema que resucitó la “doctrina de facto” enunciada para Mitre por los jueces nombrados por él mismo. Uriburu, que fue uno de los dictadores más ridículos de nuestra tiste historia, llamó a elecciones en la provincia de Buenos Aires, que el 5 de abril de 1931 ganó la fórmula radical Pueyrredón-Guido y que inmediatamente anuló, proscribiendo a la U.C.R. Más analogía aún presenta el golpe de Estado contra Frondizi del 29 de marzo de 1962, en que detuvieron al Presidente y lo llevaron preso a la isla Martín García, que desde entonces la llaman popularmente YPF, porque allí tuvieron presos a Yrigoyen, Perón y Frondizi. Para evitar que el general golpista Poggi asuma la presidencia, lo hicieron jurar ante la Corte a José María Guido, que era presidente provisional del Senado y que al día siguiente, con su firma, disolvió el Congreso Nacional y anuló las elecciones en que había ganado el justicialismo. Durante ese gobierno “de facto” que tenía a Guido como fantoche de los militares, se produjo el enfrentamiento entre golpistas “azules” y “colorados”, del que resultó la  hegemonía de Onganía en las Fuerzas Armadas, quien le dio el golpe a Illia en 1966. Pero por lo menos Guido, como títere de los golpistas, estaba en la línea de sucesión presidencial, la señora que ahora dicen que preside Bolivia no lo estaba, pues es la senadora de un partido que tiene el 4% de los votos. Ningún argentino, sólo con pensar en nuestra historia, puede dudar que lo de Bolivia es un clarísimo golpe de Estado.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; CY<em>:</em> <em>¿Qué consecuencias puede tener para la región?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">&#8211;<strong><em> RZ: </em></strong>Se trata de un claro riesgo de regresión política para toda la región. Conocimos las destituciones, los juicios políticos acelerados, pero mantenían formas republicanas, pero un golpe de Estado al viejo estilo es, sin duda, un enorme riesgo de regresión. Después de esto no hay garantía para ninguna de nuestras democracias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #808080;"><strong><em>“Claramente se trata de un golpe de Estado con el propósito de anular una elección ganada por el MAS… Ningún argentino, sólo con pensar en nuestra historia, puede dudar que lo de Bolivia es un clarísimo golpe de Estado. Se trata de un claro riesgo de regresión política para toda la región. Después de esto no hay garantía para ninguna de nuestras democracias.”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; CY<em>: ¿Qué opina de la actitud del gobierno argentino?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>RZ</em>: </strong>El actual régimen argentino corona su gestión con el desprecio por la democracia, la soberanía, es decir, que no me extraña lo que hace respecto de Bolivia, diría que no podía esperar otra cosa de quienes no dudaron de hacerle el juego colonialista al poder financiero transnacional, hipotecando a la Nación a lo largo de cuatro penosos años, para enriquecerse a veces con maniobras escandalosas, como la de un presidente del Banco Central que hacía subir y bajar el dólar por días. Han despilfarrado en la grosera “bicileta financiera” cientos de miles de millones de dólares. Se han burlado de nuestras tradiciones incluso internacionales, de nuestro respeto de siempre al derecho de asilo, materia en la que hemos sido generosos, sin mirar color político y, especialmente en una situación de violencia, cuando no sólo peligra la libertad sino también la vida. Nos hemos olvidado también de la generosidad de otros países hacia nuestros propios compatriotas, en momentos aciagos, lo que nos obligaba a la reciprocidad. La actitud de nuestras autoridades y en especial de nuestra cancillería es una vergüenza para todos los argentinos, por la que debemos pedir disculpas al pueblo boliviano y a todos los demás de nuestra región.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; CY:</em></strong> <em><strong>¿Cómo explica la actitud y las declaraciones de Luis Almagro? </strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>RZ:</em> </strong>En verdad, nunca tuve una buena impresión de este señor, pero ahora estoy directamente asombrado. Nunca pensé que fuese alguien tan torpe como diplomático, que fuese capaz de tamaña mala praxis diplomática, jamás me pasó por la imaginación que un Secretario de la OEA diga las cosas que dice, que cada vez que hay un conflicto serio, con violencia y muertos, este señor en lugar de procurar mediar, calmar las cosas, asentar el prestigio de la institución con un mínimo de imparcialidad, es decir, salvar vidas humanas, vaya presuroso a echar nafta al fuego, incluso sin que nadie lo llame. Eso, en el mejor de los casos, es la mayor muestra de impericia diplomática que se pueda imaginar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>CY: ¿Lo hace por servilismo a Trump?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>&#8211; RZ:</em></strong> Son dos conductas muy diferentes. La motivación de Almagro la ignoro y tampoco es lo más importante, pero lo cierto es que revela torpeza, mala praxis. No opino lo mismo sobre Trump, porque es el presidente de los Estados Unidos y hace su discurso político, juega su rol político, interno e internacional, y guste o no, no se le puede objetar impericia, porque es innegable que lo hace bastante bien desde la perspectiva de sus intereses. Pero el Secretario de la OEA es un diplomático, tiene a su cargo una delicada función internacional, está al frente de un organismo regional, continental. La OEA es una organización respetable, con sus luces y sombras, como todo lo humano perfectible, pero respetable. Ninguna de sus anteriores cabezas hizo cosas análogas. ¿Quién en el futuro confiará en la OEA después de estos errores garrafales? ¿Cómo es posible que diga que Evo Morales fue quien dio el golpe por presentarse a la elección? No sé si se podrá recuperar la OEA del deterioro que a su imagen le está provocando su gestión. Está destruyendo el prestigio de una más que secular política internacional continental que, con sus altos y bajos, en el fondo siempre fue tendencialmente democrática, y que oportunamente abrió espacio para el sistema interamericano de Derechos Humanos. Todo eso lo está arruinando la mala praxis de Almagro.  Si se me permite la expresión, diría que su mala praxis diplomática lo está convirtiendo en el sepulturero de la OEA. Lo más racional que podrían hacer los gobiernos de la región, incluyendo a Trump -que insisto, no tiene nada de torpe-, es reemplazarlo en cuanto termine su mandato, porque de lo contrario, su impericia diplomática acabará con la OEA. Ni a Trump ni a nadie le sirve un instrumento destrozado.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #808080;"><strong><em>“… jamás me pasó por la imaginación que un Secretario de la OEA diga las cosas que dice, que cada vez que hay un conflicto serio, con violencia y muertos, este señor en lugar de procurar mediar, calmar las cosas, asentar el prestigio de la institución con un mínimo de imparcialidad, es decir, salvar vidas humanas, vaya presuroso a echar nafta al fuego, incluso sin que nadie lo llame.”</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> &#8211; <strong><em>CY:</em></strong> <em><strong>¿Cree que el asilo en México y las gestiones de Alberto Fernández para lograrlo, le salvaron la vida a Evo Morales?</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&#8211; <em>RZ:</em> </strong>No tengo duda al respecto, lo querían muerto, como a Gualberto Villarroel en 1946. Villarroel era un presidente reformista a quien la oligarquía boliviana no perdonó y terminó colgado por una turba en una farola. Su familia fue acogida en la Argentina por Perón. No olvidemos que revisando la historia de Bolivia, fueron pocos los presidentes que murieron en la cama. Seguro que México, el grupo de Puebla y las gestiones de Alberto Fernández –que no fueron menores- le salvaron la vida a Evo, puede decirse que fue un esfuerzo regional y Alberto nos salvó la dignidad a los argentinos. Frente a eso, no podemos obviar la conducta indigna –por no decir criminal- de los países que negaron el paso de la aeronave por su espacio aéreo o que no dieron lugar al aterrizaje y reabastecimiento. Penosa actitud, por cierto, espero que si alguno de sus autores se hallase un día en la misma situación de emergencia, no haya nadie que le niegue el tránsito para salvar su vida. ¡Pensar que estos avanzan con la Biblia en la mano! No sé mucho de teología. ¿Será harejía o sacrilegio usar la Biblia para estas cosas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de noviembre de 2019</span></p>
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		<title>Bolivia, aparta de mí ese cáliz &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Nov 2019 21:54:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Linera]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González reseña en este artículo algunas de las memorias históricas que convierten a Bolivia en el centro ígneo de la política latinoamericana, con sus riquezas minerales pero más que eso, con su pervivencia de la vida anterior a la llegada de los Pizarro o los Valdivia. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/bolivia-aparta-de-mi-ese-caliz-por-horacio-gonzalez/">Bolivia, aparta de mí ese cáliz &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Horacio González reseña en este artículo algunas de las memorias históricas que convierten a Bolivia en el centro ígneo de la política latinoamericana, con sus riquezas minerales pero más que eso, con su pervivencia de la vida anterior a la llegada de los Pizarro o los Valdivia.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">                                                               </span><span style="color: #000000;"><em>Está Bolivia con su vientre a cuestas…</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">                                                               César Vallejo, <em>España aparta de mí ese cáliz</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Basta mirar el mapa y ver. Ver el modo en que sobre Bolivia se descargan las tensiones territoriales que la circundan. Esas guerras de conquista y despojo territorial, merecían el rápido resumen de quienes buscan causas evidentes, el caucho, el guano, el salitre. Veamos. Esa franja que corona como un sombrero triangular el límite norte boliviano, gracias a los seringeiros brasileños que ocupaban la zona y al Mariscal de Rio Branco, fue apropiada por Brasil después de innumerables escaramuzas sucedidas a fin del siglo XIX, con una empresa de caucho inglesa en el medio de las hostilidades (ese territorio es el actual Estado brasileño del Acre). En 1879, mientras el ejército argentino de Roca ocupa las poblaciones indígenas de la Patagonia, el ejército chileno que había dado por terminada la larga “guerra del Arauco”, se lanza a la guerra del Pacífico, logra tomar Lima y toda la zona de Antofagasta, la salida al mar de Bolivia, que queda incorporada hasta hoy a Chile. En cuanto a la zona del Chaco Boreal, las tres cuartas partes debieron ser cedidas al Paraguay a mediados de la década del 30, luego de la larga guerra de sangre y barro, en una selva de espinillos dominada por los altos quebrachos colorados, donde las tácticas prusianas del ejército Boliviano quedaban relegadas ante la actuación experimentada del mariscal paraguayo Estigarribia. El petróleo, siempre se dijo, reemplazó aquí al salitre como magna explicación de la guerra ente dos ejércitos en el que sus soldados, en su gran mayoría, eran indígenas cuyo mundo simbólico no pertenecía al de las guerras nacionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bolivia vio amenazados sus reclamados derechos sobre la zona de Tarija, que casi un siglo antes había sido motivo de una guerra, esta vez con Argentina, que sostenía que era un legado que le pertenecía desde la creación del Virreinato del Rio de la Plata. El gobernante de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, que tenía en esa guerra a sus aliados tucumanos y santiagueños, debe desistir por un problema más importante. Francia comienza a sitiar en 1838 el puerto de Buenos Aires. Las guerras que salían del vientre sudamericano debían postergarse, aunque tanto Lavalle era amparado por la escuadra francesa, como el presidente boliviano Santa Cruz protegía a los exilados unitarios. Toda frontera es una línea con geometría bélica sobre el territorio y matemáticas de recelo, desconfianza y odio sobre las conciencias. El cierre de Bolivia una vez despojada de partes del trópico y de perspectivas marítimas, configura un caso excepcional; a diferencia de Suiza, no juega con la neutralización de los conflictos, a diferencia del Paraguay, el encierro territorial de esta última nación ya había sido resuelto en la cruenta guerra de finales del siglo XIX, bajo su trágica manifestación de soldaditos muertos no solo como minúsculas marionetas en los extáticos cuadros de Cándido López. Esta ciclópea manifestación bélica encubría la disputa de Brasil y Argentina por obtener la corona triunfal que el gran bonapartista de Asunción les privaba. Solano López, egregia y padeciente figura, era amigo de Napoleón III, con sus cañones Krupp, su incipiente ferrocarril, y con lo que podríamos llamar “un pueblo en armas”, resistía hasta beber la última gota del vaso. Al punto de que los mediadores ingleses varias veces intentaron poner fin a esa lucha entre los esteros y pantanales, ya más ligada al festín de las masacres que el libre comercio que estaba en los planes militares, más abstractos que el guano peruano o antes el estaño y hoy el litio boliviano, pero más presentable para el ideario militar que según Alberdi, destilaba glorias falsas y acero. Acero que debía pasar de ser la materia de la que surgía el cañón, para pasar a tomarse el componente de arados, cables submarinos y pacíficas locomotoras. Con argumentos ingenuos, Alberdi tenía razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si el sueño de Bolívar, la Gran Colombia, el enlace de Colombia con Venezuela, y luego su congreso en Panamá, su “Istmo de Corintio”, duró poco; en cambio el nombre de Bolívar quedó pegado a la territorialidad de Bolivia. Algún congresal de la época, luego de resuelta la guerra con España, profirió, que así como “Roma es el nombre que responde al fundador Rómulo, Bolivia será  el nombre en el que resuena el libertador Bolívar”. En materia de uniones territoriales, el general Santa Cruz, el enemigo de Rosas, no tuvo mejor suerte con su Confederación peruano-boliviana, avalada por el sentido común, los legados étnicos, las clarinadas de la batalla de Ayacucho y la indemostrable artificialidad de las fronteras. Siempre un tercero las deshace; cada país latinoamericana puede ser  hoy ese  tercero, ante los esbozos fantasmales de Manuel Ugarte, José Ingenieros o Alfredo Palacios, que resultarían formas anómalas de la utopía Ibero indigenista, hispanoamericana o latinoamericana, como sea que desee pensarse esta, Nuestra América que muy tempranamente esbozó Martí. Mariátegui, en cambio, postula tener más relación con la democracia withmaniana de Norteamérica y nombra a Waldo Frank -el norteamericano de izquierda que hizo su itinerario intelectual desde Victoria Ocampo a Rodolfo Walsh-, antes que al español Primo de Rivera, o al socialista francés Jean Jaurés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Precisamente, ecos del falangismo español de Primo de Rivera podrían haber llevado a la fundación de la Falange socialista boliviana, a fines de los años 30, que derivaría, luego de los previsibles tropiezos en las orillas donde se detiene o desvía el torrente, en las campañas del socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, un líder infrecuente, un pre-Evo surgido de la izquierda tradicional, asesinado en las escalinatas de la Confederación Obrera en La Paz, en los años 80. Fue el escritor de una gran novela, <em>Los deshabitados</em>, no desdeñaba la práctica de la crítica cinematográfica, y era también figura referencial de una peculiar “izquierda nacional”, que en su caso -como ministro del general  Ovando-, decide la nacionalización de una de las grandes compañías norteamericanas  de petróleo. Los militares que habían participado bajo la dirección de las Rangers en el asesinato de Guevara, en algunos casos, notoriamente el general Torres, a su vez asesinado por un comando del operativo Cóndor en Buenos Aires en 1974, perciben el lugar crucial que ocupa el calvario boliviano.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fhce.umsa.bo/assets/images/gallery/casac5.jpg" alt="Resultado de imagen para Marcelo Quiroga Santa Cruz, bolivia" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Marcelo Quiroga Santa Cruz</em></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si personajes inesperados que irrumpieran inverosímilmente u ocuparan el lugar del sacrificado mayor, con el cual, en ese momento como enemigos, habían tenido mucho que ver. Y como si ahora ese general aindiado, Torres, estuviese en el mismo lugar que el mártir universal que lo había precedido en el sacrificio, al que el ejército regular que él integraba había contribuido, con distintos matices, a asesinar. Algunos ahora se habían convertido a un credo de izquierda socialista, buscando sorber aquellos remotos orígenes en aquella falange de los años 30. Guevara no se había equivocado al elegir el lugar de su holocausto. Había visto en ese osario histórico boliviano los signos de todas las energías continentales que señalaban un punto misterioso de irradiación. Por su nombre, por su selva, por sus límites presionados por todos los demás Estados latinoamericanos, acumulando exhalaciones y bálsamos madurados en alambiques que nunca acababan de mostrar su producto final, Bolivia conservaba, regularmente ensayado, un marxismo para campesinos, un trotskismo para mineros, un nacionalismo para una clase política intelectual urbana. Ernesto Guevara anota en su diario que en los campesinos ve una mirada de incomprensión, por sus ojos pasaba otra historia, una indiferencia que describe en su famosa agenda de fabricación alemana, entre perplejos vértigos de asma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1952, esta es vez bajo ciertos influjos del peronismo -como asimismo bajo los ecos de la YPF argentina se crea la YPF boliviana-, el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario, reorienta la política petrolífera, anuncia una trabajosa reforma agraria, disuelve el ejército y el colegio militar y crea milicias campesinas. La fascinación trotskista por el país “atrasado” según las leyes del desarrollo desigual y combinado, sobrevuela por la política de la central obrera, donde es inequívoca la presencia de Juan Lechín, y entusiasma momentáneamente a los mineros de Catavi y Siglo XX, las dos grandes minas de estaño de Potosí, que en el pasado sufrirían masacres por parte del ejército, y las sufrirían luego, con los gobiernos militares que sucedieron a Paz Estenssoro.  El revolucionario nacionalista que no era visto con malos ojos por los Estados Unidos, un avatar muy parecido al del Apra peruano. Pero a cada vuelta en círculos por la geografía de Bolivia, históricos étnicos y sociales -e ideológicos en sentido clásico-, encontramos variadas y lejanas recurrencias, tales como el asombro del blanco por las condiciones de vida y trabajo indígenas. Así ocurre con Mariano Moreno recorriendo las afueras de potosí como estudiante en Chuquisaca, cuyo otro nombre es Ciudad de La Plata. Y así también con la creación de partidos políticos que encajan provisoriamente en huellas transitadas en los preludios de esos mismos tiempos. Porque aquel falangismo socialista que ya referimos, siguió perviviendo como un partido político cuya rama obrera se denomina MAS -Movimiento al Socialismo- y hacia mediados de los 90, produce una alianza con el ascendente movimiento cocalero, que se presenta como el campesinado indígena ligado a la economía de la hoja sagrada, que readquiere con su ligadura con Pachamama y la cultura popular, la dignidad antropológica que el Estado le negaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En vertiginosos acontecimientos, se sucede la definición política del movimiento cocalero, producto de la crisis de la minería, convertida en cooperativas empresariales.  Crisis también del minifundio, el MAS se define como un movimiento social con su “instrumento político” totalmente adosado a él. La definición de <em>instrumento político</em>, sin duda, tenía una doble faz, la de no politizar burguesamente al movimiento social que se veía atravesado por la sacralidad de su cultivo, y otra, la de desmerecer lo político como un área autónoma de la ética social. Como sea, el joven orureño Evo Morales, presidente de la federación cocalera, adapta una alianza con ese MAS que tenía una larga raíz que lo conectaba con el falangismo socialista -ambiguo en su oscilación entre nacionalismo y socialismo-, lo que el otro gran dirigente indígena de aquella hora, cuestiona. Son de Quispe las palabras que lo llevan a rechazar la alianza de Evo, por coquetear con un partido de extracción que, en esta opinión, no pasaba el escrutinio mínimo que debía hacer cualquier hombre o mujer de izquierdas. Con el MAS le viene a Evo el militante intelectual Álvaro García Linera, un matemático con pensamiento agudo, un marxista refinado que junto a su capacidad problematizadora que repone temas ortodoxos de manera novedosa, no deja de evocar los lenguajes de época, como el título spinoziano que le pone a uno de sus libros, <em>Potencia plebeya</em>. Es complejo el pensamiento de Álvaro García Linera, se escucha en él una corriente subterránea de índole gramsciana, en los últimos tiempos aderezada con una opción por el desarrollo de las fuerzas productivas como una parte del sujeto histórico transformador. Pero en lo fundamental, se expresa en una continuidad sugestiva con el pensamiento de otro intelectual también recordable, y de primorosos argumentos, René Zabaleta Mercado. Este gran profesor boliviano había dejado un concepto importante, el del <em>Estado Aparente</em>. Se trata de la adaptación de un tema gramsciano, donde la vitalidad de la sociedad civil cultural no puede ser representada cabalmente por ninguna estructura institucional. García Linera da por finalizado ese descompás, con la creación del Estado Plurinacional.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.resumenlatinoamericano.org/wp-content/uploads/2019/05/Binomio-Evo-Alvaro-620x400.jpg" alt="Resultado de imagen para Evo y linera" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto, ésta es una forma nueva y una renovación de la idea del Estado. Al hacerlo Plurinacional, introduce de forma novedosa el problema de la hegemonía, en este caso, una trans hegemonía, aunque así no se la haya llamado. No solo el Estado pierde su condición de ente equiparado y homologado a la Nación, con lo cual la silueta del Estado-Nación estará formada por dos figuras que se interceptan complementariamente, poniendo bajo el control de un presente vivo con una historia museificada, a una Nación que aunque es plural al aceptar tanto la razón etnográfica en todas sus variaciones como la conciencia religiosa en todos sus cultos, se presenta solo como una acción incesante de creación de hegemonías en medio de esa plurinacionalidad. La Nación está, de alguna manera, “por debajo” del Estado. Pero éste conserva su capacidad decisoria, y también está “por encima” de las naciones, que no son instituciones políticas, meros “instrumentos” -como decía la primera conceptualización de los movimientos cocaleros-, sino el terreno inagotable donde se produce el ejercicio hegemónico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recordemos las frecuentes afirmaciones de Linera, ni una abordabilidad lineal que haga del pluralismo un hilo en que no exista ese eslabón superior, o una concentración en un dado punto de la hegemonía de la capacidad exclusiva de decidir. Ni un consenso hasta el infinito, lo que debilitaría un poder central, ni un poder central que no sea a la vez una imagen gestada del lado de la coerción que no sepa evaluar las disparidades de todo el agregado plural. La clave es que, por primera vez en la historia occidental moderna, el Estado clásico mantiene sus instancias, pero cada una de ellas se desnivela hacia la pluralidad de naciones y éstas abren sus formas homogéneas de comunidad hacia la capacidad de inclinarse hacia el Estado. Ante el Estado no hay pluralidad étnica cultural, ante las naciones bolivianas no hay universalidad estatal. De esos sugestivos equilibrios nos habló siempre García Linera, con método de exposición ordenado y preciso. Contra estas concepciones y estilos de la vida intelectual, también se hizo el golpe. Linera no corresponder al linaje de Pachamama o de Viracocha. Él dijo en su último discurso en Bolivia, esa arena salina de grandes significantes históricas, que tenía el orgullo de haber servido a un gobierno presidido por un indio. El indio estaba a su lado, conmovedor dúo. Una desfigurada versión de la Biblia, escrita por los soldados del Emperador romano, los estaba expulsando. En los versículos en que debían leerse, se destilaba el orden policial de los antiguos conquistadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La contraparte de esa mutación en el Estado, es la formulada experiencia y laboratorio político para el resto de las naciones. En Bolivia convivía lo que sin duda era una herencia de las izquierdas nacionales -el control estatal del gas, los minerales, el petróleo y ahora el mitológico litio-, con el crecimiento de versiones deformadas de un evangelismo de guerra, que usan el propio Libro no como lectura sino como objeto sin vida, mero instrumento, una maza de piedra arrojadiza sobre el pueblo-mundo boliviano, el pueblo de Viracocha, que el plano más profundo donde todo se confunde en una argamasa única de deseos y llantos, bien pudo haber dicho, si este credo se lo permitiera, Padre, aparta de mí este Cáliz. Las religiones que surgen de las meditaciones más profundas sobre lo humano, les permiten a sus deidades, sea Jesucristo o el Sámara budista, que haya siempre un momento de abyección que lo canonizado desea apartar. Esa contradicción hace a la calidad dialéctica de la conciencia religiosa. De allí emana una plasticidad de la figura real del sacrificado. Lezama Lima, el gran poeta cubano, le adjudicó a Guevara, luego de su asesinato en Bolivia, el carácter de Viracocha.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.telesurtv.net/__export/1507184684876/sites/telesur/img/news/2017/10/05/el_presidente_evo_morales_entregx_la_unidad_educativa_ernesto_che_guevara_el_12_de_septiembre_-_abi.jpg_1718483347.jpg" alt="Resultado de imagen para che guevara en bolivia" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El evangelismo neoliberal, está acosado y absorbido por una interpretación solo literal de la Biblia, que lleva a una militancia de salvación solo si se inscribe cada individuo en un orden de reproducción disciplinaria, comenzando con la oración forjada en un plano dictatorial, sin pliegues contradictorios de la conciencia del creyente. La señal de salvación del calvinismo o el luteranismo, ya completamente degradadas, se convierten en empresas que escapan del tipo ideal del capitalismo austero, sino que la palabra profética se fusiona con los medios de comunicación, las profecías represivas y una felicidad cautelada por formas obligatorias de acatamiento a una comunidad mesiánica, pero en verdad una maquinaria de sujeción consolatoria de las poblaciones marginadas. El golpe en Bolivia no ocurrió por una sola de estas vetas, sea el evangelismo militarizado de los menos mestizados, el ejército que vacilante optó por la sombra opresiva de la Escuela de las Américas, la policía en su mayoría indígena que se retiró la whipala de la solapa, la excesiva confianza de Evo y Linera en el asentamiento profundo que ya había logrado la plurinacionalidad democrática, sea el olvido de que Bolivia es el centro ígneo de la política latinoamericana, con sus riquezas minerales pero más que eso, con su pervivencia de la vida anterior a la llegada de los Pizarro o los Valdivia. Y los Almagro, tanto el español del siglo XVI como el encarado de la OEA, funcionario profesional de los golpes bajo el martillo canónico de una institución que habrá que rechazar y reemplazar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay un cáliz, un recipiente de memorias. Aquí reseñamos un puñado de ellas. El papel de la Argentina, del cáliz argentino, que cuando se vuelva a poner en el centro de los compromisos más válidos, deberá acentuar mucho más su pensamiento y acción sobre Bolivia, para que sus legítimos gobernantes produzcan ese vamos a volver, que no solo es la vuelta de lo apartado por la violencia (allí llamada “sugerencia”), sino de las formas de sensibilidad político histórico-populares, encarnadas por quienes, gobernantes antes, con la experiencia de un injusto derrocamiento, pueden llegar a tornarlos más sabios y profundos en materia de los nuevos poderes, “hegemonía más pluralidad”, que le darán un nuevo sentido de mayor plenitud a las naciones y pueblos.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de noviembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, escritor y ensayista. Ex Director de la Biblioteca Nacional. Director de la filial argentina del Fondo de Cultura Económica.</em></span></p>
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		<title>El golpe del odio al indígena y la Biblia en la mano &#8211; Por Rodolfo Yanzón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Nov 2019 22:40:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rodolfo Yanzón]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Rodolfo Yanzón sostiene en esta nota que a Evo Morales no lo derrocan por un fraude sino porque con sus políticas intentó reducir la desigualdad. Además afirma que la desigualdad es el escollo principal para llegar a una democracia verdadera.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-golpe-del-odio-al-indigena-y-la-biblia-en-la-mano-por-rodolfo-yanzon/">El golpe del odio al indígena y la Biblia en la mano &#8211; Por Rodolfo Yanzón</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Rodolfo Yanzón sostiene en esta nota que a Evo Morales no lo derrocan por un fraude sino porque con sus políticas intentó reducir la desigualdad. Además afirma que la desigualdad es el escollo principal para llegar a una democracia verdadera.  </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Rodolfo Yanzón*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El golpe de Estado en Bolivia y la represión desatada contra dirigentes y militantes del MAS y los sectores afines a Evo Morales, impactan de manera directa sobre el sistema político e institucional de los países de la región. En la Argentina algunos medios y el oficialismo instalaron un simulacro de debate que, en verdad, terminó como campeonato nacional del eufemismo, un concurso para esconder la frase “golpe de Estado”. Otros, tanto por derecha como por izquierda, criticando decisiones políticas del gobierno de Evo Morales y aludiendo a denuncias sobre un supuesto fraude, terminaron siendo funcionales a quienes buscan justificaciones para lo injustificable, como la nota de Tomás Linn <strong>“Un golpe que derrocó a un déspota”</strong> en <em>La Nación</em>. No hay ningún motivo para justificar o comprender (en su segunda acepción) un golpe de Estado; como no lo hay para justificar que la policía mate por la espalda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para quienes pretenden ocultar el “golpe de Estado” el asunto se pone peor con el paso de los días. La represión se intensifica, los muertos y heridos se multiplican (en Senkata, la policía y el ejército mató varias personas mediante disparos a la cabeza) y cuenta con el respaldo impúdico de Jeanine Añez, quien pretende otorgar por decreto impunidad a los militares, a la vez que autorizó asignarles unos 5 millones de dólares para equipamiento (porque la represión también es un negocio). A ello se suma el silencio cómplice de los medios y el empeño que pone la dictadura en silenciar y perseguir al periodismo internacional (“no hablen con marxistas” les exigen).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El dirigente ultraderechista y ligado a sectores evangélicos, Luis Camacho, exige llamado a elecciones, mientras quienes se apoderaron del manejo del Estado no encuentran cómo resolver el dilema que les suscita la fuerte presencia del MAS, tanto en lo institucional como en lo político. Ni siquiera quienes denunciaron fraude desconocieron que el MAS era la primera fuerza política boliviana, dato no menor si se observan los intentos para proscribirlo de una eventual elección.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ningún golpista se autodefine como tal, todos hablan de libertad y de patria, invocan al pueblo y a dios. Muchos han sido los que analizaron la importancia de las palabras a la hora de imponer el nazismo y cómo su repetición fue una de las principales técnicas de manipulación. Pero Jeanine Añez no dice que esa libertad o esa patria fueron mancilladas a partir de un supuesto fraude o de la reelección de Morales. En las imágenes dentro del palacio del quemado se la oye vituperar a Evo Morales. Según ella, la libertad que pregona fue violada desde el mismo instante en que el MAS obtuvo su primera victoria electoral y consagró a Morales como el primer Presidente indígena del continente. La quema de la whipala y la presencia estelar de los ultraderechistas, biblia en mano, fueron claras muestras del odio al indígena que, a la vez, es pobre y campesino. A Morales no lo derrocan por un fraude. Y ni siquiera por ser indígena. Lo derrocan porque con sus políticas intentó reducir la desigualdad. Y, eso, a la derecha latinoamericana, la enfurece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la Argentina las denuncias de fraude comenzaron en 2015 con las elecciones de Tucumán. Hablaban de clientelismo, de compra de votos. Hablaban de castigar la pobreza, de quitarles derechos, sobre todo el del voto. Volvieron con las sospechas de fraude en estas últimas elecciones. Y si bien esas manifestaciones quedaron en la nada, debe tenérselas en cuenta, porque se trata del nuevo golpe, disciplinar al gobernante y a gobernados y, de no poder, fomentar la deslegitimación del primero hasta que caiga. Y <strong>toda denuncia de fraude que provenga de esos sectores será sostenida por EEUU. Los latinoamericanos debemos estar atentos, porque la derecha desprecia los derechos humanos y la democracia por igual.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Carlos Pagni</strong> (en <em>La Nación</em>) dice que la situación boliviana sirve de insumo para reforzar posturas propias, que quienes postulan el golpe de Estado serían las fuerzas políticas de izquierda y/o progresistas, mientras quienes lo ocultan son las de derecha. Si lo que quiere decir Pagni es que la derecha -no sólo en la Argentina sino en toda Latinoamérica- poco a poco se va desprendiendo de su disfraz de demócrata, tendría cierto sentido. Pero sus críticas apuntan sobre todo al presidente electo Alberto Fernández, con lo que trata de marcarle la cancha en un terreno sumamente delicado, en el que los EEUU tienen directa responsabilidad, tanto en el golpe como en el rol de la derecha (Bolsonaro, Macri, Piñera, Moreno y Duque), y será, sin duda, un actor privilegiado en las negociaciones con el FMI.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pagni desliza una equivocación al decir que Morales interrumpió el recuento electoral (que lo hacía una empresa privada) cuando vio que estaba perdiendo. <strong>Nadie desconoció que el MAS ganaba la elección. Lo que se discutía era si superaba por 10 puntos a su rival principal, Carlos Mesa</strong>. <strong>Dice Pagni que eso produjo el levantamiento de sectores contrarios a Morales.</strong> <strong>No hace mención a la información que sostiene que el golpe se venía preparando desde hacía meses, en el que estaban comprometidos varios sectores, pero sobre todo la Embajada norteamericana que volcó fondos a través de las iglesias electrónicas para reclutar criminales para los levantamientos previstos ante una victoria de Evo Morales</strong> y para la instalación de máquinas de conteo rápido de votos (no es importante quien vota, sino quien cuenta los votos).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien Pagni dice que existen motivos para hablar de golpe, insiste en que es imposible separar la responsabilidad de Morales, con lo que reedita para Bolivia la doctrina macrista en el caso Chocobar. Relaciona la situación boliviana con la chilena para decir que se condena según el color político del gobierno, y se pregunta, entonces ¿cuándo es legítima la protesta? ¿y cuándo la represión? <strong>Cuando se compara el proceso boliviano con el chileno no debe olvidarse que quienes ocultan el golpe de Estado en Bolivia hablan sobre las denuncias de fraude y critican a Morales, mientras que alaban el modelo chileno, tanto en lo político como en lo económico</strong>. El estallido popular en las calles de Santiago desnudó el mito de la derecha, la misma derecha que jamás cuestionó que el Congreso y el Presidente chilenos son elegidos según las leyes que dejó Pinochet. La Constitución es la del dictador, y uno de los principales reclamos de los manifestantes es el llamado a una constituyente que brinde al país una herramienta democrática y respetuosa de los derechos humanos. Esa constitución dejó en manos de la derecha pinochetista al menos la mitad del poder con su sistema binominal, que nadie -hasta ahora- quiso tocar. “Democracia en la medida de las posibilidades” decía el entonces Presidente Patricio Aylwin. Y así fue. Chile es el país más desigual de la región, donde la salud y la educación son privilegios, donde la clase trabajadora es una convidada de piedra y, terrorista, si levanta la cabeza. En esa Constitución, el pinochetismo fijó la quita de derechos políticos para los opositores a la dictadura y por ello, aún hoy, sostiene la persecución. Pero el modelo a seguir, según la derecha latinoamericana, era el chileno. Y tenía razón, porque protegía sus mismos intereses.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bolivia dejó, al menos, cierta esperanza, no sólo por la oposición al golpe de buena parte de su pueblo, sino por la actitud asumida por el Presidente mexicano Andrés López Obrador, y la del Presidente argentino electo, Alberto Fernández. Por ellos, Morales y Alvaro García Linera salvaron sus vidas. Fernández dijo que la Argentina debía volver a ser el país que recibía a los perseguidos. En estos cuatro años Macri no ha hecho más que colaborar con la persecución, incluso despreciando la Convención Internacional sobre Refugiados. Que estas palabras de Fernández sean uno de los principios esenciales de su gobierno, sobre todo en estas horas en las que la derecha en la región muestra su desinterés absoluto por la democracia y los derechos humanos. Y no puede ser de otra forma, porque si hay algo en común en lo que sucede en Bolivia y Chile (y pueden agregarse a la lista Ecuador, Uruguay, la Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia, Venezuela) es que día a día queda más claro que el capitalismo es incompatible con la democracia; que la democracia no es tal si no se respetan los derechos humanos, y que la desigualdad es el escollo principal para llegar a una democracia verdadera. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 20 de noviembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Abogado DDHH</span></em></p>
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		<title>Golpe en Bolivia: la ruptura del campo progresista &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Nov 2019 23:17:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La novedad que el golpe contra Evo revela es la ruptura interna del campo progresista, que mediante nuevos discursos juzgan lo sucedido en Bolivia no como un hecho irreductible y antidemocrático, sino como un mero episodio que es susceptible de ser criticado desde distintos ámbitos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La novedad que el golpe contra Evo revela es la ruptura interna del campo progresista, que mediante nuevos discursos juzgan lo sucedido en Bolivia no como un hecho irreductible y antidemocrático, sino como un mero episodio que es susceptible de ser criticado desde distintos ámbitos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hace mucho tiempo atrás un golpe militar constituía un límite infranqueable. Hombres y mujeres de distintas corrientes políticas y teóricas condenaban sin atenuantes el golpe de Estado. Incluso la Unión Europea, por su propia conformación histórica condenaba, aunque fuera implícitamente, la práctica golpista. Ahora Europa, después de manipular hasta el hartazgo el tema Venezuela para descalificar a los proyectos democráticos de izquierda, acepta a la presidenta golpista sin objeciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero la verdadera novedad es la ruptura interna del campo clásicamente «progresista»</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Actualmente, distintos discursos que se definen como progresistas o no admiten de entrada ser de derechas, constituyen nuevos lugares de enunciación. Esta es la novedad que el golpe contra Evo revela; existen nuevos discursos que juzgan lo sucedido en Bolivia convirtiéndose en instancias metahistóricas que pueden enjuiciar el golpe no como un hecho irreductible y antidemocrático sino como un mero episodio que es susceptible de ser criticado desde distintos ámbitos. En el mismo tiempo que se producen los hechos más dramáticos y sangrientos del Golpe, se analizan los «errores» del gobierno destituido. Incluso subrayando que así se cumple de verdad con el espíritu crítico. Por ello comprobamos que demócratas, psicoanalistas, marxistas, feministas, etc., sienten la obligación de aportar su crítica y la minuciosa enumeración de los desaciertos del gobierno caído.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En otros tiempos, sensibilidades muy distintas confluían con facilidad en la condena al Golpe. El Golpe ha dejado de ser un límite; un sector progresista muy importante se reconoce en el deber de discutir y evaluar las cualidades supuestamente negativas del Presidente caído. De este modo se pone entre paréntesis el engranaje mundial que gestiona el Golpe y se analiza la caída del Gobernante por sus propios errores «antidemocráticos».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta nueva ruptura, en el que se  puede denominar el campo progresista, pone en cuestión el propio término. O habrá que admitir la nueva realidad incómoda y que está a la vista en todo occidente: que hay un progresismo de izquierdas y otro de derechas. Quizá sea un síntoma más de la incompatibilidad entre Capitalismo y Democracia. En el Capitalismo, la democracia es todo y nada a la vez, y por tanto, cada discurso marca su horizonte privilegiado mientras los antagonismos reales se diluyen.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Madrid, 27 de noviembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Psicoanalista, escritor y poeta. Su último libro publicado es «Capitalismo. Crimen perfecto o Emancipación».</em></span></p>
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		<title>No es la cuarentena, es el peronismo &#8211; Por Jorge Giles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2020 23:05:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Giles]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación dominantes]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría de Gene Sharp]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Giles se pregunta en esta nota si la verborragia de Eduardo Duhalde anunciando “golpes y guerras civiles” habría que inscribirla en el contexto de la serie de exabruptos opositores y de ataques de los medios de comunicación dominantes, que intentan, en conjunto, promover la última fase de la operación de fractura de la institucionalidad democrática, en la cual se obliga al presidente a renunciar, según lo enseña la teoría de Gene Sharp acerca de los llamados “golpes blandos”.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/no-es-la-cuarentena-es-el-peronismo-por-jorge-giles/">No es la cuarentena, es el peronismo &#8211; Por Jorge Giles</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Jorge Giles se pregunta en esta nota si la verborragia de Eduardo Duhalde anunciando “golpes y guerras civiles” habría que inscribirla en el contexto de la serie de exabruptos opositores y de ataques de los medios de comunicación dominantes, que intentan, en conjunto, promover la última fase de la operación de fractura de la institucionalidad democrática, en la cual se obliga al presidente a renunciar, según lo enseña la teoría de Gene Sharp acerca de los llamados “golpes blandos”.</strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Giles*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peronismo, en el gobierno y en el llano, desarticula por arriba y articula por abajo. Irrumpe en la superestructura de la vieja República y en sus viejas instituciones, como alguien que no fue invitado a la fiesta del poder. No importaran sus modales, sino su identidad plebeya, su historia y la memoria que de ella guardan los más humildes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tan así que al mensaje pacificador, de unión nacional y de consenso social pregonado por el presidente Alberto Fernández, no le responden con misivas de concordia desde la oposición política mediática; ni lo escuchan, ni les interesa lo que dice y hace por la salud y la economía de los argentinos. Les basta con saber que es un presidente peronista que optó por la unidad junto a Cristina Fernández de Kirchner. Y para peor no se despega de ella ni la enfrenta como quisieran. Por el contrario, si le preguntan, responderá sin medias tintas que habla mucho con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es que la pandemia, lejos de imponer una tregua en el enfrentamiento histórico entre las dos visiones del país de los argentinos, potencia aun más los intereses en pugna. Las encrucijadas históricas en tiempos de catástrofes, no suelen dar lugar a juegos de “caballeros”, aunque requieran saber de la astucia, la paciencia y el arte del ajedrez; son a todo o nada. Ganan las blancas o ganan las negras; como si la declaración de “tablas” fuera para tiempos normales, no extraordinarios, como los actuales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entender esta dialéctica de la realidad quizá ayude a comprender, por ejemplo, que la declaración de guerra de los grandes medios contra el gobierno nacional demuestra que están decididos a horadar la línea de flotación estatal desde el minuto cero de la actual gestión. No hubiesen dado la orden de entrar en operaciones, quizá, si contaban con el vaciamiento ideológico del rumbo nacional y popular del gobierno. Es decir, si el gobierno se rendía desde el arranque.  Pero esto es Peronismo y Alberto Fernández preside una coalición de gobierno compleja, contradictoria a veces, pero unida por una misma visión de futuro para todos y todas. Irrita mucho más a esa oposición saber que una de las columnas centrales de ese frente que gobierna, quizá la más importante, abreva en las fuentes que supieron construir Néstor y Cristina y que en esas fuentes continúan bebiendo. Es el Kirchnerismo que le dicen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora sí vale introducir en el análisis la siempre eterna novedad peronista de renegociar la deuda externa e interna que el gobierno hereda de los gobiernos de derecha, como el macrismo; más la recuperación paulatina de los instrumentos del Estado que son vitales para la salud, la ciencia, el trabajo, la cultura y otros. A los que se suma en estos días la importante declaración como servicios públicos esenciales a los servicios de telefonía fija y móvil, de TV y de Internet.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pasamos de hablar  con Macri, del valor desenfrenado de las Lelics, a los planes de vivienda y obras públicas como reparadores y recuperadores del tejido laboral, con Alberto. El giro casi copernicano está ocurriendo y no nos damos cuenta del todo. Los adversarios sí se dan cuenta y se desesperan. Que la Argentina integre soberanamente la lista de países con las mejores chances de lograr la vacuna contra el Covid-19, incluyendo la asociación con China, seguramente mete mucho ruido en los jardines de la Casa Blanca. Todo esto enfurece a esa porción importante de dirigentes y cerebros ocultos que abrevan en los vencedores de Caseros y Pavón. No es un recurso de melancolía banal apelar a la historia larga, sino un ejercicio de memoria para saber identificar a los enemigos eternos del desarrollo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para resaltar lo antes dicho: no es la cuarentena lo que los enloquece, es el peronismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este marco, la verborragia repulsiva de Eduardo Duhalde anunciando “golpes y guerras civiles” hay que inscribirla en la serie de exabruptos opositores, como las declaraciones de Ernesto Sanz, soplador de nucas de gobiernos democráticos, las falacias permanentes de Macri, la violencia verbal y simbólica de las manifestaciones recientes, la negativa del macrismo a debatir en el Congreso las leyes que requieren estas circunstancias, entre otros despropósitos. Pero no tendría que sorprendernos. Derrotado el gobierno del lawfare, le sucede ahora la ejecución de las nuevas fases previstas en la teoría de Gene Sharp acerca de los llamados “golpes blandos”. Por eso no es correcto que la línea de defensa argumental contra las amenazas de Duhalde pase por salvar el honor de las Fuerzas Armadas. Eso es errar en la caracterización del momento. Porque la naturaleza del golpismo en el siglo XXI es diferente a la conocida en los golpes de estado que supimos conocer y padecer en el siglo XX. Ya no son los miembros de las Fuerzas Armadas los protagonistas del golpismo. Hoy son los bolsones antidemocráticos que anidan en la justicia, en los medios hegemónicos y en la política que los representan a través de los rumores, las falsas denuncias, la erosión permanente de la credibilidad del gobernante, el ametrallamiento mediático y judicial contra los dirigentes populares, el llamado a desobedecer cuestiones sanitarias que ayudan, incluso, a la preservación de la vida de la misma tropa incauta que se moviliza tras sus consignas desestabilizadoras. Todo esto hay que denunciar juntando fuerza y pensamiento crítico allí donde se libran estas batallas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando Duhalde se propone como “factor de unidad” está ninguneando al presidente que sí tiene todos los meritos para revalidar ese título. Y cuando lo compara con De la Rúa, ¿está confesando a propios y ajenos que entrarán en la última fase de la operación de fractura de la institucionalidad democrática?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sharp es el autor del manual del “buen golpista” de este siglo, donde desarrolla las cinco fases a ejecutar, que aquí sólo enunciaremos:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="color: #000000;">Ablandamiento del terreno y promoción del malestar social.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Deslegitimación del gobierno con campañas del estilo: “en defensa de la libertad”. (¿Les suena conocido?).</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Calentamiento de la calle.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Combinación de diversas formas de lucha, como marchas, operaciones de guerra psicológica, ola de rumores falsos, etc. En todas estas fases intervienen como infantería estratégica, y por tanto indispensables, los medios masivos de comunicación y sus repetidoras.</span></li>
<li><span style="color: #000000;">Fractura institucional; se obliga al presidente a renunciar. Todo esto “enseña” Sharp.</span></li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por último diremos, que la batalla cultural hoy pasa por confrontar abiertamente con estos predicadores del odio y la fragmentación social. El poder del gobierno democrático radica en su propia legitimidad de origen y gestión, en el apoyo popular, en el apoyo de las instituciones democráticas, el movimiento feminista, el movimiento obrero, los movimientos sociales, las organizaciones religiosas ecuménicas con base territorial, los sectores representativos de la cultura y el arte popular, los aliados internacionales y todos aquellos que están dispuestos a defender la democracia avanzando en la conquista de los nuevos derechos que nos merecemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos obligados a fortalecer este anillo protector de la democracia y su gobierno,  legítimamente elegido por la voluntad popular. La pandemia, en tanto la forma que adquiere la situación catastrófica que vive el mundo, nos obliga también a ser creativos en imaginar y promover una Nueva Normalidad… <strong><em>para que reine en el pueblo, el amor y la igualdad</em></strong>. Como enseña la Marchita. Ni más ni menos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 25 de agosto de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Periodista y escritor. Su último libro publicado es «Mocasines, una memoria peronista», editado por la cooperativa Grupo Editorial del Sur (GES)</span></p>
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