El economista Horacio Rovelli realiza en esta nota un análisis de cómo el gobierno nacional a través de su Plan Económico, que como sostiene Rovelli es el del FMI y que implementa el Ministro de Economía Sergio Massa, subsidia a los sectores más ricos de la sociedad en detrimento de los trabajadores y las capas sociales vulnerables del país.
Por Horacio Rovelli*
(para La Tecl@ Eñe)
El modelo económico impulsado por el gobierno nacional es el extractivista, agropecuario exportador y financiero, merced a la renta[1] del subsuelo, del suelo y la creada por la legislación vigente a favor del sector bancario, bursátil y cambiario. Es un modelo orientado y dependiente del exterior y, por ende, requiere de costos internos baratos. Esencialmente el modelo funciona con mano de obra barata medida en moneda dura (dólar, euro, yuan) y en poder adquisitivo de las remuneraciones.
El plan económico es el acordado con el FMI, incluso refrendado por la Ley 27.668 que aprobó “el Programa de Facilidades Extendidas a celebrarse entre el Poder Ejecutivo nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la cancelación del Acuerdo Stand By celebrado oportunamente en 2018 y para apoyo presupuestario».
Y las medidas anunciadas tanto por el Ministro Martín Guzmán y después por Sergio Massa, se insertan en el plan y se subordinan a la prosecución del modelo, de allí que definen como ventajas del país sus riquezas en recursos energéticos, minerales, proteínas y conocimientos
Mientras se le otorga todo tipo de beneficios y de prerrogativas al sector más concentrado de la sociedad, la suba constante del precio del dólar, que fue de un 300% desde el 10 de diciembre de 2019 (el dólar oficial estaba a $ 62.-) hasta el 30 de diciembre 2022 cuyo precio fue de $ 182.-, encarece los alimentos y la energía (La inflación acumulada medida por el IPC del INDEC en el mismo lapso fue del 300%), reduce el salario real (el salario nominal en promedio no se incrementa en la misma proporción), dado el poder concentrado de las grandes empresas alimenticias, de los supermercados y de los vendedores de energía, que igualan el precio interno al externo. Esa suba de precios implica altas tasas de ganancias a las empresas del sector y, paralelamente carcome el poder adquisitivo de las remuneraciones en pesos, de jubilaciones y pensiones, hecho que comprime la demanda de otros bienes, por ejemplo, manufacturas (bienes industriales: autos, línea blanca, celulares, etc.) de parte de los trabajadores y demás que perciben ingresos en moneda nacional, que las empresas compensan vendiendo al exterior.
Esa economía desigual garantiza ingresos a los que tienen acceso al dólar, pero perjudica severamente a los que dependen de la moneda del país.
Lo único que garantiza el acuerdo con el FMI es que la mayoría de los jubilados y pensionados van a cobrar la miseria que cobran ahora y aún menos hasta 2034, que es la vigencia del acuerdo, que van a seguir subiendo los precios de los alimentos al permitirle a las empresas comercializadoras igualar el precio interno con el externo, que se prioriza vender materia prima y granos, con lo que a los asalariados les va a costar más conseguir empleo[2] y que cada vez va a ser, en términos de poder adquisitivo, con una remuneración menor.
Sin embargo en ese marco se subsidia a los sectores más ricos de la sociedad:
En esa perversa lógica, el ministro Sergio Massa se comprometió con la UIA – Unión Industrial Argentina (Pagani-ARCOR; Rocca-Techint; Blaquier; Ledesma; Magnetto-Clarín; etc.) que habrá más dólares a precio oficial para importar y que moderará el ritmo de suba del oficial en el intento de bajar la inflación a 4% mensual hasta marzo 2023 que, teóricamente, es el comienzo de la liquidación de la cosecha gruesa.
Igual tenor son los convenios con las empresas que incluye la construcción de un oleoducto entre Vaca Muerta y el puerto Punta Colorada de Sierra Grande, en la provincia de Río Negro, en forma conjunta con YPF SA, con una inversión total estimada en 1.260 millones de dólares. El ducto se extenderá a lo largo de 700 kilómetros, de los cuales 635 serán en territorio rionegrino. Paralelamente reforzarán el ducto a Puerto Rosales en Bahía Blanca y acuerdan con la petrolera malaya Petronas construir una planta de GNL para la industrialización del gas y aprovechar todo el potencial de recursos de Vaca Muerta
En esa oportunidad, el Ministro Sergio Massa dijo que la decisión de inversión de cada una de las compañías pone a la Argentina frente a la oportunidad más grande de construir orden fiscal sobre la base de haber alineado un recurso estratégico, inversión privada e incentivos del sector público. Lo que se olvidó de decir es que Pampa Energía SA en la gestión de Cambiemos compró 903 millones de dólares y en sus balances y estados contables puede demostrar el 60% de esas compras. Que el Grupo Techint, propietario de Tecpetrol SA, compró 783 millones de dólares y no puede demostrar la mitad de esas compras. Y que PAE compró 98,4 millones e igual, las tres empresas son grandes evasores fiscales de una deuda que el gobierno de Alberto Fernández prometió investigar y no lo hizo.
El 23 de junio de 2021 el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), autorizó la venta del 51 % del paquete accionario de EDENOR que controlaba Pampa Energía SA, a favor de Daniel Vila, José Luis Manzano y Mauricio Filiberti. Los dos primeros propietarios del multimedio América, muy allegados a Sergio Massa, y el segundo, proveedor exclusivo de cloro a la empresa AYSA S.A., presidida por Malena Galmarini, esposa de Massa.
Otras distribuidoras del interior también fueron beneficiadas con un modelo similar de acuerdo de refinanciación. Pero Edenor y Edesur representan casi la mitad de una deuda total de las distribuidoras de todo el país con Cammesa por $486.419 millones.
Pero la crítica furibunda es para los subsidios que perciben los sectores desclasados y empobrecidos por el modelo que no genera trabajo en el mercado interno, cuando en el año 2022 la Administración Nacional asistió a 1.113.899 personas discapacitadas para trabajar; 281.656 madres de 7 hijos o más; 28.739 ex combatientes o ex presos políticos; 4.383.520 que reciben la asignación universal por hijo (AUH); 103.498 en asignación por embarazo; 3.677.148 ayuda escolar a AUH; a 1.276.000 trabajadores que percibieron la mitad del salario mínimo vital y móvil en el año 2022 por el Plan Potenciar Trabajo; más políticas alimentarias y becas progresar que en conjunto significaron un gasto total de $ 1.652.300 millones (El 2,15% del PIB).
Referencias:
[1] Renta: Apropiación de una ganancia extraordinaria, que estará determinada por la diferencia entre el precio de producción individual y el precio de producción general de la rama (costos más beneficio)
[2] Preguntémonos cuanta mano de obra demanda la exportación de una tonelada de soja o de maíz.
[3] La Dirección General de Aduana (DGA) denunció una maniobra de subfacturación en la exportación de carbonato de litio de la empresa estadounidense Livent Lithium, que es la primera empresa del país en producir carbonato de litio con el proyecto Fénix en el Salar del Hombre Muerto. La investigación arrojó que entre 2018 y 2019 la minera generó un perjuicio en derechos de exportación y le aplicó a la empresa involucrada en las operaciones una multa de $ 6.700 millones.
[4] El límite de compra vigente es de 200 dólares por mes para empresas y personas.
Buenos Aires, 11 de enero de 2023.
*Economista especializado en temas fiscales y monetarios. Profesor de Política Económica en la Universidad de Buenos Aires. Ex Director de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía.
1 Comment
La descripción que hace Rovelli de lo que sucede con el manejo político de la economía en el país es perfecta. La pregunta que queda por hacer es la siguiente: ¿Tiene actualmente la Argentina otra posibilidad para cumplir con el pago del Acuerdo Stand By celebrado (in)oportunamente en 2018 por el anterior gobierno?