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	<title>La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 15:12:58 +0000</lastBuildDate>
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	<title>La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Estudios sobre el resentimiento político &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 22:21:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Orban]]></category>
		<category><![CDATA[Resentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Trump]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderechas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Hungría, Victor Orbán acaparó el resentimiento electoral contra la clase política tradicional permitiéndole el ascenso al poder, pero el desgaste de su gobierno hizo que el pueblo húngaro comenzara a resentir contra él y sus políticas. Y ahora perdió las elecciones. ¿Le estará ocurriendo lo mismo a Trump y a Milei? ¿O será que las derechas recalculan y cambian de figurines para volver a capturar los mismos sentimientos?</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa98f63872e87198900253eefc652e87"><em><strong>En Hungría, Victor Orbán acaparó el resentimiento electoral contra la clase política tradicional permitiéndole el ascenso al poder, pero el desgaste de su gobierno hizo que el pueblo húngaro comenzara a resentir contra él y sus políticas. Y ahora perdió las elecciones. ¿Le estará ocurriendo lo mismo a Trump y a Milei? ¿O será que las derechas recalculan y cambian de figurines para volver a capturar los mismos sentimientos?</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dbce929446f33b479ac1e2f9ba36622"><strong>Por Julián Axat*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f567da327c28faa353aee3f7f56ae2e2">Por estos días estuve leyendo al padre Leonardo Castellani, de quien me confieso admirador. Siempre me queda el recuerdo de su pedido por el destino Haroldo Conti, hecho ante las narices de Videla, y frente al silencio cobarde de Sábato y Borges. Pero en realidad, por estos días vino a mí gracias a la pluma del novelista español Juan Manuel de Prada, quien cuenta en un libro (“Raros como yo”, 2023) que se enteró de la existencia del escritor católico gracias a las recomendaciones de su amigo, el inefable Fabián Rodríguez Simón, más conocido como “Pepín”, el ingeniero legal de Mauricio Macri, quien debió fugarse a Punta del Este antes de que la justicia lo capture.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a85344d1b634afaef2372136650b05a3">Pero más allá de lo curioso de estas coincidencias entre gustos y personajes, lo que me trae la figura de Castellani es el análisis profundo que realiza del resentimiento como sentimiento de rechazo político y religioso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9da84c6fc1882b10c65942ac4f9f162">En un ensayo que el jesuita escribió en 1937, se mete con las causas de la guerra civil española (1). Y se pregunta “… por qué una parte grande del pueblo pobre de España se puso de golpe a odiar a Dios, sañudamente a querer destruir a Dios, es decir a los sacerdotes, monjas, templos, cálices, crucifijos, imágenes; las imágenes terrenas de Dios… gente humilde que de repente no quiso saber nada más con los curas; la iglesia se había contaminado antes de fariseísmo, ese fenómeno de esclerotización de lo religioso que tiene muchas formas y grados: desde la imperceptible desecación y vuelta a lo exterior que es su comienzo… hasta la odiosa y criminosa hipocresía -mezcla de orgullo, ambición, avaricia, mentira, impiedad, dureza-&nbsp; contra la que tuvo que luchar Cristo….”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f66c3ee9e6f43e5cf856b3df1248f85">En definitiva, Castellani explica el origen de la guerra civil en el resentimiento de la gente humilde que siempre fue devota, porque el pueblo español siempre tuvo olor a sacristía, pero algo tuvo que pasar para que esa misma gente tuviera semejante resentimiento y un día se volcase al bando republicano que era ateo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af1f7830def4ef11db94548c582c145e">Ese resentimiento que analiza el escritor argentino es genuino, no puede subestimarse, es muy profundo y estuvo cimentado por años en un rechazo a las jerarquías católicas que se enriquecieron a su costa delante de sus narinas, y así instalaron formas de vida contrarias a las cristianas, distanciadas del pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98872d01759d372631058f89e9742157"><strong>Saber entender el resentimiento</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-680e7325418c882f1fc85c79bb5c719a">Salvando las distancias de tiempo y espacio, tomo la idea de Castellani para pensar el resentimiento, ya no contra el clero, sino contra la casta política. Insisto con esto de “no subestimar el resentimiento popular”, aun cuando sea bajo, aun cuando sea revanchista. Aun cuando sea una pasión de las consideradas tristes por Spinoza, es, está ahí. Y nace de algún sitio muy humano y tiene un nervio religioso, que subyace a las lógicas de las políticas, explicando parte de lo que ocurre en la actualidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bc755cefc49b4302fb800779419f707">El resentimiento es un afecto administrable por el poder. Hay una fase de captura del resentimiento popular para llegar al poder, y otra fase de administración de afectos, cuando el poder debe ser conservado.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a02fa32fb90ea3c78137e2d30043c8a">En efecto, la captura del resentimiento popular en la fase de cincelamiento de un candidato a Príncipe, no parece ser la misma que la etapa de gestión del resentimiento una vez que éste tiene el poder. Me refiero a la organización técnica, a la explotación sistemática del resentir social de unos contra otros, como modo de legitimación constante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-999fd58b5c02679212dfec93a12aea72">Pues si yo asumí criticando el enriquecimiento de la casta política por su modo de vida y sus miserias, seguramente cuando administre el poder deberé mostrar que sé gestionar el resentimiento de manera de que no me toque y no se vuelva contra mí como un boomerang.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac3f9c41134bcfcf0d6c4242127f3b39">Acaba de ocurrir. En Hungría, Victor Orbán acaparó el resentimiento electoral contra la clase política tradicional lo cual le permitió el ascenso, pero el desgaste de su gobierno hizo que el pueblo húngaro comenzara a resentir contra él y sus políticas. Y ahora perdió las elecciones. ¿No le estará ocurriendo lo mismo a Trump y a Milei? O será que las derechas recalculan y cambian de figurines para volver a capturar los mismos sentimientos <strong>(2)</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-87cf8a6f8e88e5271c039686562d38f3"><strong>El arte de reencausar el resentimiento</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd069a70cca151003f768be61d19ee39">En los últimos años, incluso las propias herramientas que estas fuerzas políticas utilizan para calibrar su discurso &#8211; encuestas de opinión, <em>focus groups</em>, análisis de comportamiento electoral &#8211; comienzan a mostrar esa paradoja. A mediano y largo plazo, las políticas que se presentan como correctivas o liberadoras tienden a producir efectos de empobrecimiento extendido: caída del poder adquisitivo, precarización del trabajo, retracción del Estado en áreas sensibles. Los datos cualitativos de esos mismos <em>focus groups</em> revelan que quienes – inicialmente &#8211; apoyaron esas políticas, comienzan a registrar el deterioro, pero no siempre logran reubicar las causas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d37343ac0289349f30cbc85e03a5222a">Es decir, el resentimiento popular, lejos de disiparse, es un sentimiento que aumenta, porque aumenta la pobreza. Y así se vuelve un sentimiento más difuso, más errático, más disponible para nuevas capturas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e05ff7c0ecfb74de9eb56a09d0afb9bb">Allí radica la eficacia persistente del dispositivo de derecha: aun cuando la promesa fracasa, el afecto que la sostuvo puede seguir activo, y puede ser redirigido hacia nuevos blancos. Nacen nuevos candidatos de derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d591e31a62be6aa181381f0a00cf135">Aquí se abre una posibilidad política que suele ser subestimada. El resentimiento, una vez movilizado, no se disuelve por decreto. Persiste. Y cuando las promesas incumplidas se vuelven evidentes, ese mismo afecto puede reorientarse nuevamente. La pregunta es: ¿hacia dónde?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd07f35c18417f749e28ec452fffa04b">Si la política democrática no logra ofrecer un nuevo marco de inteligibilidad, ese resentimiento puede derivar en formas aún más destructivas. Pero también puede convertirse en otra cosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4fc2a666c9fd533a8a373ee8a12a7139">Reencauzar el resentimiento no implica negarlo ni moralizarlo. Implica, primero, reconocer su núcleo de verdad: hay una experiencia real de injusticia que lo sostiene. Implica, luego, desplazar su objeto: mostrar que el malestar no proviene de los chivos expiatorios señalados, sino de estructuras más profundas que requieren otro tipo de intervención política. Y, finalmente, implica transformar ese afecto en potencia colectiva: del resentimiento aislado a la indignación compartida, de la queja individual a la acción organizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cacbdc3e24d103da90a065541226d46f">Hay, en este punto, una tarea poética y pedagógica decisiva. No basta con denunciar la manipulación de las derechas; es necesario construir relatos capaces de rearticular la experiencia social. Relatos que no simplifiquen hasta la falsificación, pero que tampoco se pierdan en una complejidad que paraliza. Relatos que devuelvan a los sujetos la posibilidad de reconocerse en una historia común, donde el conflicto no se resuelve mediante la eliminación del otro, sino mediante la disputa por condiciones de vida más justas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d646f0af3a394dd1d1a85b05c97830cb">La esperanza, entonces, no reside en la desaparición del resentimiento &#8211; eso sería desconocer la materialidad de las injusticias y de un sentir humano demasiado humano que está &#8211; sino en su transformación. En que ese afecto genuino, que hoy es explotado para dividir, pueda volverse contra quienes lo instrumentalizan. En que quienes fueron convocados en nombre de una promesa de reparación, adviertan el incumplimiento y reclamen, no ya venganza, sino justicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5be4dd426105417bcc87cc696deed735">Un estudio sistemático del resentimiento podría implicar investigar las formas en que éste se manifiesta desde las redes, pero también en modelos actanciales hasta formarse en queja o formalizarse en reclamo de varios, hasta llegar a demanda de justicia. En ese proceso o recorrido, detectaría la transformación de una sensación individual negativa a una construcción colectiva positiva no capturable por los regímenes de derecha. Tarea para sociólogos</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae35c9faf3d0579d8bd99e6eacaddf3a">Tal vez el desafío contemporáneo consista en esto: no en apagar los afectos, sino en disputar su dirección. Porque en esa disputa &#8211; silenciosa, cotidiana, decisiva &#8211; se juega buena parte del porvenir democrático.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9d9c31182f9e77fb2dc1ffccf9af56a1">(1) Leonardo Castellani, “Sobre tres modos católicos de ver la guerra civil española”, Criterio, N.º 502, 14 de octubre 1937.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c5ef16e3168c33d4a9f6eb4aef05c7c5">(2) Véase: La caída de Orbán es una oportunidad de oro. The New York Times, 15/4/2026: <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/04/15/espanol/opinion/hungria-orban-derrota-democracia.html">https://www.nytimes.com/es/2026/04/15/espanol/opinion/hungria-orban-derrota-democracia.html</a></p>



<div style="height:60px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3b4946e6de47322f32b8f29b9280079">*Poeta y abogado.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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		<title>El mito de las falsas denuncias &#8211; Por Carlos Rozanki</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 14:08:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Rozanski]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[abuso infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Carolina Losada]]></category>
		<category><![CDATA[Falsas denuncias]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Rozanski advierte que nos encontramos ante una situación social en la que se conjugan dos universos criminales: los perversos abusadores de infancias y quienes se enriquecen con el asesoramiento y defensa de imputados por abusos. De esa confluencia, sostiene Rozanski, nace el mito de las falsas denuncias como disparador para la demonización de madres protectoras y profesionales, y para beneficios económicos a tono con el retroceso civilizatorio que vivimos con el gobierno de Javier Milei.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ad96b9952ecf6b8bc3752d6f70c9fa2"><strong><em>Carlos Rozanski advierte que nos encontramos ante una situación social en la que se conjugan dos universos criminales: los perversos abusadores de infancias y quienes se enriquecen con el asesoramiento y defensa de imputados por abusos. De esa confluencia, sostiene Rozanski, nace el mito de las falsas denuncias como disparador para la demonización de madres protectoras y profesionales, y para beneficios económicos a tono con el retroceso civilizatorio que vivimos con el gobierno de Javier Milei.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d27f6a1d0747955c80bc3bac4c981e3"><strong>Por Carlos Rozanski*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-149aa7c4d3fc7fb6b27da54978a67a24">El abuso sexual contra las infancias es una escena criminal límite. Es el delito más impune de la tierra y a la vez el que más daño psíquico genera. Acompaña la vida entera de las víctimas y el contexto más frecuente de su ocurrencia es dentro del grupo familiar o conviviente, y en segundo lugar, en el interior de diversas instituciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-385dab13731403406fee6cfda443486c">En ese sentido, el develamiento de un abuso opera como un detonante atronador dentro del sistema donde se manifiesta. En el ámbito familiar, en particular, interpela nada menos que la primera regla social en la historia de la humanidad que es la prohibición del incesto. A partir de ese momento, la explosión se irradia como círculos concéntricos a los espacios que rodean a la central relación “victimario-víctima”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d84deab4b46cd8bb79ec191df9de274">Así, a partir del develamiento en cada caso de abuso, familiares no abusadores, instituciones educativas, servicios sociales y por supuesto el poder judicial, se verán sometidos a un desafío que deberán enfrentar. Y lo harán de acuerdo con los recursos emocionales, intelectuales y materiales con que cuenten.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-850c217a8d945ada01a01a07ee3e03e4">Del resultado de cada intervención, dependerá la supervivencia misma de la niña, niño o adolescente agredido así como la calidad de esa perduración.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7091306072491ee9b6fa5ec12868f3cd"><strong>A través del tiempo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-84c9526bb323fe608a919076e8b0a510">Si bien los abusos contra las niñeces tuvieron lugar a lo largo de la historia, nunca fueron problemáticos para los agresores. Así, si algún niñx relataba esa clase de hechos, rápidamente se cerraba el tema con la universal afirmación: <em>“los chicos mienten”</em>. En las últimas décadas, a raíz de los avances notables, fundamentalmente de parte de la psicología, el trabajo social y el derecho, esa perversa muletilla dejó de tener mayor efecto. Ello por cuanto si bien las características de los abusos se reiteraban en cada uno de los casos así como las principales consecuencias, ya&nbsp; no alcanzaba con atribuirle mendacidad a las/os agredidas/os.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c4beb079bffb8aabcfa15135fd2f350">Se desencadenó entonces una violenta reacción (<em>backlash</em>) por parte de los abusadores y sus mercenarios asesores, desplazando la responsabilidad ya no a los niños <em>mentirosos</em>, sino a las madres que les lavan el cerebro para que crean que fueron abusados (inexistente síndrome de alienación parental – SAP-).  De ese modo, con las denominaciones más variadas a partir del descrédito del argumentado SAP, se comenzaron a identificar como <em>“co-construcción”</em> o <em>“implantación de memoria”</em> o cualquier otra ocurrencia que sirviera para descalificar a las madres que denunciaban.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9265b21db94728bc3b12f85941d87fa">Nace así en nuestro país el mito de las falsas denuncias mediante el cual, y mendazmente, se atribuye a madres acusar maliciosamente a los progenitores de abusar de sus hijas/os. Con frecuencia, consiste en atribuirle a esas mujeres la intención de dañar a los hombres o también de querer obtener dinero de manera extorsiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2c9bcf2e715490be99ae28fe535924f6">Cuando algunos buenos fallos judiciales comenzaron a rechazar esos abyectos argumentos, ya desenmascarados por organizaciones internacionales como la propia Naciones Unidas, las agresiones se direccionaron a las profesionales de la psicología y la salud en general que osaran informar la posibilidad de abuso. Entonces, ya no se argumentará la mentira del niño o su madre, sino la de profesionales -mayormente psicólogas-, que en su afán de enriquecerse elaboran “informes falsos” para que las madres denuncien y los progenitores sean castigados por hechos que no cometieron.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f84994fb8ff9f2848f7a203cb8f8e680"><strong>La situación hoy</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-332d162b84491cbe3e5c2f25e4c0e8e9">Como se sabe, nuestro país atraviesa hoy una situación sociopolítica muy grave originada en el accionar de un gobierno de extrema derecha. El poder ejecutivo está en manos de Javier Milei, quien sostiene ser el bíblico Aarón, intérprete de la sabiduría de su hermana Karina a quien atribuye ser Moisés, enviada de Dios. Milei es un personaje que además se autodefine públicamente como <em>“rubio, de ojos celestes y con pene”</em> (SIC) (1). Es fácil deducir que estamos ante un escenario muy proclive a la instalación de los más delirantes mitos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bdf6d8596fe92293a1bf7f0ef6dff548">A su vez, y con vinculación a la pedofilia, es el mismo presidente que envió a Nueva York a su ministro de justicia (Mariano Cuneo Libarona) a ofrecer negocios a un depredador sexual (Timothy Ballard) con causas en Argentina. Entre otros servicios le ofreció “reuniones con jueces” para favorecer su situación judicial en nuestro país. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85dc0c161d7c6aa32dc2a3295823c8f1">Así, el ahora exministro, además le ofreció a Ballard la sanción de leyes relacionadas con la trata de personas y abusos sexuales contra las infancias. Esa oferta no se puede desvincular de los proyectos de Carolina Losada y Lilia Lemoine presentados por cada una de ellas en el Congreso” (2) .</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f95b92bdbf6775e594355e166c0816c4">Sucede que hay una sintonía, muy visible hoy, entre el régimen del presidente Milei y aquellos graves delitos sexuales de la más variada factura. La maniobra abarca la pedofilia, la trata de personas con fines sexuales, la difusión y comercio de materiales de representación sexual de niñas, niños y adolescentes y la explotación sexual infantil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a06dd1ae45e48dcfd5a92106c2622dfa">En ese sentido, desde el primer día del gobierno de LLA, se comenzó a difundir una inédita exaltación de la masculinidad como sinónimo de “lo bueno” y la femineidad como sinónimo de “lo malo”. Así, se disolvió el Ministerio de la Mujer con el argumento de que no sólo que no era necesario, sino que las verdaderas víctimas de violencia son los hombres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-752a142b9512e241b44f47fcbb9e9fad">Surgieron incluso organizaciones como “Varones Unidos” liderada por Pablo &nbsp;Laurta, quien hoy se encuentra preso por los femicidios de su esposa y suegra y el secuestro de su pequeño hijo. Además, está imputado por tenencia de material de abuso sexual infantil (MASI). Al respecto, no es un dato menor que el nombrado Laurta tenga vinculación con altos personajes del gobierno de Milei y muy cercanos a él, como Nicolás Márquez, denunciado en 2008 por abuso sexual contra su hija de tres años y medio, y Agustin Laje, Director de la Fundación Faro vinculada a Javier Milei.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a4c20f360e56d1929e40dbf3bc62acd">En ese contexto, se conocieron distintas iniciativas elaboradas para perseguir y sancionar severamente a madres protectoras y profesionales que auxilien a niñes víctimas de distintos crímenes y abusos sexuales. La finalidad es aterrorizar y disuadir tanto a quienes detectan agresiones sexuales a sus hijas e hijos como a psicólogas, médicas, abogadas y demás profesionales, y también a las entidades defensoras de los derechos de los niños que asistan o intenten dar protección a las víctimas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5628c8c0980c4466d8e6501c677efc31">Para ello utilizan como engañoso argumento que los proyectos se refieren a “falsas denuncias” (SIC) cuando es universalmente conocido que en esta temática (agresiones sexuales contra las infancias), esas llamadas “falsas denuncias” en el exterior son estadísticamente insignificantes y no se registra ni una sola en nuestro país. (3). Al respecto, es útil recordar que en España, por ejemplo, sobre 1.055.912 de denuncias investigadas por la Fiscalía General del Estado de ese país, el porcentaje de falsas denuncias fue de 0,008 y se refiere a violencia de género. Sobre abuso sexual contra las infancias, al igual que en Argentina, <strong>no hay</strong>.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-672f44912f2b33b1f8ab7b30a59eee2e"><strong>Proyecto Losada</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7f277cd5664494e542fbe8fe2188d58">Si bien Lilia Bolukalo Lemoine presentó un proyecto similar en la cámara de diputados, el de mayor repercusión es el que por tercera vez intenta imponer la senadora nacional Carolina Losada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5264d33d80c89e1af171f7fb91c4f7c8">Para promocionar su proyecto, Losada llevó a cabo un nuevo evento en el Senado de la Nación (tercer acto) en el cual dio exposición pública a violadores de sus hijas/os que la justicia no llegó a condenar por el “beneficio de la duda” (SIC). En un intento similar del año 2024, había llevado a una joven brutalmente abusada por su padre para que se “retracte” públicamente arrepintiéndose, en llanto, de haberlo denunciado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ad36389becfafa16d7626baae1d6a8f">Meses después de ese incalificable espectáculo, la sentencia a 15 años de prisión por esos horribles crímenes contra la joven, cuando tenía entre 6 y 10 años, fue confirmada por un tribunal superior en doble conforme. El pedófilo está preso y la senadora, que finge desmemoria, sigue exhibiendo obscenamente otros casos de pedofilia por ahora impunes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc572fe00e19f094ad4727924568d9c2">Lo reseñado obliga a reflexionar acerca del significado de que en nuestro Congreso Nacional se pretenda sancionar una ley sobre un fenómeno que no existe y que fue generado para beneficiar a los autores de los crímenes más graves que pueden sufrir nuestras niñeces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-07d0dcbb9be10b82e79d49af4b102fee">En síntesis, estamos ante una conjunción de dos universos de criminales. Por un lado, los perversos abusadores de infancias, y por el otro, quienes se enriquecen con las defensas de los imputados, así como con el asesoramiento a los delincuentes que comercian con esos incalificables abusos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b76bf86905e02f0a630a155a11072bd5">De esa confluencia, nace el mito de las falsas denuncias como disparador para la demonización de madres protectoras y profesionales respetuosos y para beneficios económicos incalculables, todo en época de retroceso civilizatorio como el que vivimos con Milei en el país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c5dc219a941c8c7c52b4a97afe68b4e">También resulta ilustrativo recordar que para la instalación de ese mito -en una porción de la sociedad-, se llegaron a crear organizaciones de “padres separados de sus hijos” y otras denominaciones para aquellos que, por beneficio de raras dudas, continúan en libertad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5bfe98bcbe9a3d51580fa690ccee15fc">Ese universo ficticio en el que los violadores son héroes y a la vez víctimas del “hembrismo” que los persigue, como suele decir la legisladora Losada, es parte del distópico funcionamiento institucional que generó Javier Milei en el país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d39200cd0cdbcc696477774f4800b023">Frenarlo es una necesidad imperiosa de la gran mayoría de los integrantes de nuestra sociedad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d2eb711e5915e3ea8fc05576adbccab3">Después, siempre es tarde.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4699b34139e6feb2112d15721db15b4">(1)14/5/2022 Feria del Libro de CABA.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d2230b9d8db8608932ebbdebbc5c0783">(2) Página 12, 6 de agosto de 2025. Carlos Rozanski, “Un ministro suelto en Nueva York”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bff87d73ee7e86120af2f85a04cbbfd">(3) Ídem Página 12 6/8/2025.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-521a8cdf50318a9c613a90dc19f91ffc">Martes, 15 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5c4a527e516a284cb7a1b3b5d78d8a0">*Ex Juez de Cámara Federal y ex presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N.º 1 de La Plata.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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		<title>Unas fotos. Archivos y glaciares &#8211; Por María Pía López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2026 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[María Pía López]]></category>
		<category><![CDATA[Adelina Dematti de Alaye]]></category>
		<category><![CDATA[Archivo de la Memoria Trans]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Fotos]]></category>
		<category><![CDATA[Glaciares]]></category>
		<category><![CDATA[Madres de Plaza de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[Nuestra Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[Quipu]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cada foto da cuenta de un momento, y ese instante encierra un mundo: el que se abre cuando ella comienza a narrar. A veces, las fotos como los glaciares montañosos, son surcos de agua guardada entre las rocas; otras, luminoso esplendor del agua cristalizada. Los archivos terrestres son la garantía última del aire que respiramos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/unas-fotos-archivos-y-glaciares-por-maria-pia-lopez/">Unas fotos. Archivos y glaciares &#8211; Por María Pía López</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bbf4f0979ac37a99508c2e2bdc59649f"><strong><em>Cada foto da cuenta de un momento, y ese instante encierra un mundo: el que se abre cuando ella comienza a narrar. A veces, las fotos como los glaciares montañosos, son surcos de agua guardada entre las rocas; otras, luminoso esplendor del agua cristalizada. Los archivos terrestres son la garantía última del aire que respiramos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd0b0e26b8848b73aec0a6c587954014"><strong>Por María Pia López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0254ccf122e4495af07089e02e7ba286">Una mujer sentada frente a una mesa. Decenas o centenares de fotos desparramadas allí. Cada foto es una historia. De una familia. De un amor. De una migración. De un trabajo. De un lugar de residencia. De una fiesta comunitaria. De un acto. Cada foto da cuenta de un momento, pero en ese instante encierra un mundo: el que se abre cuando ella comienza a narrar. Cuentan que el quipu era para los incas un sistema de cuentas: cada hilo tenía un color que refería al tipo de cosas o especies que se contaban, el cereal, las personas, las ovejas. Y cada nudo expresaba una cantidad. Pero también había quipus que anudaban historias, relatos que el quipumayo podía reconocer en el roce con el nudo y empezar a contar. Así, la historia registrada es de cuentas y cuentos. Las fotos funcionan, en <em>Nuestra tierra</em> &#8211; allí está la escena que comento &#8211; como nudos de un quipu: activación de una memoria oral, fuente de una narrativa, pero también archivo popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8f8d7aeef30a84a1cdc8e958e40a8e0">Fotos que fueron tomadas y guardadas. Que tardaron en ser expuestas ante la cámara de la directora, porque eran más bien el reservorio sensible de una historia vivida como privada, la de los lazos afectivos, la de la trama familiar o amistosa. Pero las fotos ahora mostradas y reproducidas por la cámara de cine funcionan como la interrupción de una negación, la que aparece cuando se considera el archivo del registro de la propiedad, con sus escrituras amañadas o el de la historiografía que de un plumazo borra la composición compleja del mundo indígena para declarar su inexistencia. El archivo, en tanto reserva y acopio, se vuelve zona de disputa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-864fc4684c052db6eeab220c9a4ff250">Parte del esfuerzo de un archivo popular, surgido como privado y convertido en público por la acción de otra cámara, es el de afirmar una existencia, unos modos de vida, una forma de habitar el mundo y estar en la tierra. El Archivo de la Memoria Trans, creado en 2012 por activistas travestis, fue pionero en operar ese pasaje del estar privado de la foto a la composición de un reservorio colectivo que venía a mostrar lo que había sido obligado a florecer en la clandestinidad, esas existencias trans perseguidas y violentadas a lo largo del tiempo. Si a las personas de pueblos originarios se les exige una inmóvil adhesión a los rasgos identitarios, a les desertores de la norma sexo-genérica se los castiga por la fuga respecto de la identidad asignada. La identidad, en uno y otro caso, es tanto la demanda coercitiva de un quieto reconocimiento, como la afirmación política que realizan esos sujetos perseguidos para defender sus derechos. Y aquí no debería entenderse derechos como un artilugio liberal, menos como una concesión, sino como la demanda del reconocimiento de unas formas de vida. El AMT da cuenta de esa tenaz insistencia: la de seguir viviendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d07f944b717f37029f3093d684ba228">Pero quiero referirme a otro archivo: el que constituyó Adelina Dematti de Alaye, Madre de Plaza de Mayo, mientras buscaba a su hijo Carlos, detenido-desaparecido. Ella decidió, desde el comienzo de su búsqueda, registrarla. Con fotos y documentos, copia de los escritos presentados, boletas y boletos. Pensaba que cuando Carlos apareciera, podría mostrarle todo lo hecho. Como Chicha Mariani juntó juguetes y muñecas para su nieta Clara Anahí. Pero Chicha murió sin encontrar a Clara y Adelina sin hallar a Carlos. Quedó el archivo extraordinario de esa madre fotógrafa, que iba a todos lados con su cámara y sacaba como podía, a escondidas, para documentar. Dejó las cajas en las que preservó el material, en el Archivo histórico provincial Ricardo Levene. Y cuentan que iba una vez por semana a conversar con las investigadoras y ante cada foto o documento comenzaba a narrar la historia. Ahora todo eso está contado en un libro hermoso llamado «Los martes Adelina»<em>, </em>publicado por Ediciones bonaerenses<em>.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3028fc4f337c1c46702f25228474988c">Una foto fue tomada el 19 de noviembre de 1982. Aún en dictadura, las Madres realizan una suerte de escrache al presidente de facto Reynaldo Bignone. Irrumpen en un acto en La Plata. Tienen carteles que piden aparición con vida. En un momento, compran todos los globos que tiene un vendedor, atan el cartel a los globos, se ponen los pañuelos blancos en la cabeza y el cartel asciende, con el grito impreso entre globos de colores. Hay una foto sacada por Adelina, se ven un puñado de mujeres con pañuelos, de espaldas, un cartel que se levanta entre globos coloridos. Como la mayoría de sus fotos, son sacadas desde abajo, con un enfoque parcial, el que surge de la camarita escondida entre la ropa o al borde de la cartera. El acto de los globos es extraordinario. Valiente, lúcido, imaginativo. Como tantos que han legado esas mujeres. Pero la foto no es menos extraordinaria. Está narrando un comienzo, una fundación, un instante, que para nosotrxs es eternidad. Me gusta esa escena: miran alrededor, buscan entre lo que circula y existe en ese espacio de paseo lo que permitirá irrumpir, ven al vendedor y los globos dejan de ser el regalo lúdico para las infancias para ser un modo de comunicación, una herramienta política, un hecho subversivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13cbde4f9923794f96b9f3c8d833edcf">En esas fotos dispersas sobre unas mesas, en esas conversaciones que se tejen en un filme, un archivo, un libro que recoge otro archivo, laten unos modos de vivir, un estar en la tierra y entre los cuerpos, una osadía política, que son atacados cotidianamente. <em>Serigrafistas queer</em> pensó marzo con la consigna Memoria, verdad y glaciares, y estas fotos, estos archivos, son parte de nuestros glaciares amenazados, pero también imprescindibles, surgentes, vitales. A veces, como los glaciares montañosos, son surcos de agua guardada entre las rocas; otras, luminoso esplendor del agua cristalizada, pero estos archivos terrestres son la garantía última del aire que respiramos.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eab223eb300ddd5b682673ce46d0828f">Martes, 14 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1eb6797e4c7f1f5d38b6022a2279bc9">*Socióloga, ensayista, investigadora y docente.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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		<title>Teatro. Elogio de la diferencia &#8211; Por Osvaldo Quiroga</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/teatro-elogio-de-la-diferencia-por-osvaldo-quiroga/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 23:10:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Osvaldo Quiroga]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA["Como bestias"]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Piñeiro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La novela de Violaine Bérot, “Como bestias”, llega al teatro bajo la dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz. Un espectáculo de rara hermosura y gran coraje que trae desde el escenario ecos de otros sonidos que los argentinos conocemos muy bien.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/teatro-elogio-de-la-diferencia-por-osvaldo-quiroga/">Teatro. Elogio de la diferencia &#8211; Por Osvaldo Quiroga</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d3ce5e740e209f9c3697defd7dc156a"><strong><em>La novela de Violaine Bérot, “Como bestias”, llega al teatro bajo la dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz.</em></strong> <strong><em>Un espectáculo de rara hermosura y gran coraje que trae desde el escenario ecos de otros sonidos que los argentinos conocemos muy bien.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c77d59edfb1ddd9d85eb8941119a8c12"><strong>Por Osvaldo Quiroga*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f33479292c72bdf7cc05bcb4a20e992d">¿Qué ocurre cuando nos encontramos con alguien que es radicalmente diferente a uno? ¿Y si además lo acompañan hadas que cantan y danzan en el escenario? De entrada sabemos que estamos en el territorio de lo no racional, o de lo fantástico, o frente a un híbrido que combina diversos lenguajes. El teatro es más verdadero que la realidad. Pensar la vida misma sin el arte es casi imposible. Quizá por eso Violaine Bérot escribió “Como bestias”, una novela que llega a escena con dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz. Hace falta, digámoslo de entrada, cierto coraje para hablar de aquello que los otros condenan, o miran con desconfianza, o les sirve para salir de sus rutinas y criticar lo que no conocen. En realidad, los personajes de “Como bestias” tienen miedo de pensar, de aventurar que hay otros mundos posibles. No todos. Hay algunos que comprenden lo que está ocurriendo. Quizá no tienen las palabras para expresarlo con claridad. Pero la intuición de algunos de ellos es más poderosa que el prejuicio de otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99a2022bdc3866052b64a2066ab8cc33">La madre, desde su profundo silencio, sabe que no hay tal monstruo, como algunos creen. A su hijo le dicen “el oso” por su gran tamaño, pero también por su relación con la naturaleza y, sobre todo, por la profunda sabiduría que tiene sobre el mundo animal. Todos saben en ese pueblo de montaña que el muchacho cura a los animales. Lo que no pueden soportar es lo que no saben. ¿Qué ocurre con la niña que vive en la cueva de las hadas y que el oso protege?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab8970dc4ddba7df0332ba330d42ae0a">Dos filas de personas sentadas en el escenario conforman lo más parecido a un tribunal. La policía actúa como supuestos jueces. Cada uno de los integrantes del pueblo pasa al frente, se sienta en una silla y da su testimonio. El lenguaje verbal pone al descubierto los prejuicios, las dudas, la mediocridad y también el miedo frente a lo desconocido. Las hadas hacen lo suyo. Pero ellas no atestiguan; solo juegan con dulzura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e90cd97d21909dd663afb1b4de88054b">El dispositivo escénico del director Marcelo Moncarz es eficaz y poético. Los puntos de vista de cada personaje, orquestado como monólogo frente a una autoridad que no es visible para el espectador, tienen cada uno su propia impronta. El diseño de iluminación, la escenografía y el vestuario son grandes logros del espectáculo. Pero como siempre en el teatro son los cuerpos de los intérpretes los que marcan la diferencia. ¿Cómo olvidarse, por ejemplo, del relato de la farmacéutica en la admirable interpretación de Yamila Ulanovsky? ¿Quién es la bestia? ¿El muchacho que protege a una niña o el violador que destruye una vida? ¿Quiénes son las bestias en una sociedad que no puede ver las diferencias que hay entre unos y otros? En todas las dictaduras se persigue al diferente. Tal vez por eso resulta tan impactante ese otro lugar que se abre en el escenario y que aturde con sus sonidos, ecos de otros sonidos que los argentinos conocimos muy bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-edac900c4532230120105566a47ebf49">Las excelentes actuaciones de todo el elenco nos ubican frente a un espectáculo de rara hermosura. Es como si desde una herida abierta surgiera una luz que encandila, pero que si la seguimos, abre un mundo para cada uno de nosotros.</p>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff01fcc3b6a4eb6e2d6429690a3e93b3">(<strong>“Como bestias”</strong>, dramaturgia de Claudia Piñeiro y Marcelo Moncarz sobre una novela de Violaine Bérot. <strong>Adaptación:</strong> Pablo Martín Sánchez. <strong>Dirección:</strong> Marcelo Moncarz. <strong>Intérpretes: </strong>Diego Albornoz, Cecilia Cósero, Jerónimo Dodds, Pablo Finamore, Daniela Flombaum, Jorge García Marino, Luis Alberto González, Cecilia Labourt, Luz Miraldi, Silvina Muzzanti y Matías Panaro. <strong>Escenografía:</strong> Gabriela Gerdelics. <strong>Vestuario</strong>: Jorge López. <strong>Iluminación:</strong> Sergio Nicolás Iriarte. <strong>Música:</strong> Tom CL. En <em><strong>Hasta Trilce</strong></em>, Maza 177. Los lunes, a las 20).</p>



<div style="height:51px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized is-style-rounded"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="400" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image.png" alt="" class="wp-image-19330" style="width:130px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image.png?v=1775577834 400w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-300x300.png?v=1775577834 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-150x150.png?v=1775577834 150w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-146x146.png?v=1775577834 146w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-50x50.png?v=1775577834 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-75x75.png?v=1775577834 75w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-85x85.png?v=1775577834 85w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/image-80x80.png?v=1775577834 80w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8398a6ec1b37db1aac4bde8984fb46c6">*Periodista especializado en Cultura, creador de El Refugio y Otra Trama. Actualmente al frente de El Refugio en la radio de Las Madres de Plaza de Mayo, AM 530 Somos Radio.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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		<title>El Cementerio de Praga se mudó a la Argentina &#8211; Por Daniel Cecchini</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 15:45:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Cecchini]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Adorni]]></category>
		<category><![CDATA[Bombardeo mediático]]></category>
		<category><![CDATA[conspiraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[represión]]></category>
		<category><![CDATA[Rusos]]></category>
		<category><![CDATA[Umberto Eco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las falsas conspiraciones que denuncian el presidente y sus acólitos son tantas que es difícil recordarlas y llevar la cuenta. Denunciar conspiraciones y conspiradores no sólo sirve para ocultar – o por lo menos encubrir temporalmente - el plan de destrucción del país, sino para justificar la represión violenta de quienes lo resisten.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90b1c1068307fdeb8c15d6131bad8874"><strong><em>Las falsas conspiraciones que denuncian el presidente y sus acólitos son tantas que es difícil recordarlas y llevar la cuenta. Denunciar conspiraciones y conspiradores no sólo sirve para ocultar – o por lo menos encubrir temporalmente &#8211; el plan de destrucción del país, sino para justificar la represión violenta de quienes lo resisten.</em></strong> </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7d5671248ac6c2f7a7d31146365da5c"><strong>Por Daniel Cecchini*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b99e2f3cfd7278af32397de837e3ad6b">En <em>Conspiraciones y tramas</em>, un artículo de 2007 recopilado en “De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera”, Umberto Eco escribía: “Consecuencia paradójica: detrás de cada falsa conspiración, quizás se oculte siempre la conspiración de alguien que tiene todo el interés de presentárnosla como verdadera”. Al leer la frase, da la impresión de que el autor de “El nombre de la Rosa” podría estar escribiendo hoy sobre la Argentina de Javier Milei y la banda de lúmpenes y saqueadores que han llegado a la función pública colgados de sus anchos pantalones. También se podría pensar que Eco se quedó corto, porque las falsas conspiraciones que denuncian el presidente y sus acólitos para ocultar la suya verdadera no son una o dos, sino muchas, tantas que es difícil recordarlas y llevar la cuenta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b8bbf92e856c0b3105a9c73a2207845f">Están la de los periodistas ensobrados por el kirchnerismo, la del gobierno ruso (peor aún: de la difunta Unión Soviética, al decir de esa caricatura política llamada Lidia Lemoine) que con sus rublos infernales paga campañas de desprestigio, la de los <em>woke</em> dirigidos por homosexuales, siempre pedófilos, y mujeres aborteras que atentan contra la moral y las buenas costumbres de los argentinos de bien, las que pergeña la casta política para preservarse frente a la cruzada purgadora del gobierno, la de los parásitos del Estado, la de los sindicalistas corruptos, la de los empresarios prebendarios, la de los zurdos de mierda, la de los jubilados desestabilizadores (excluyendo a los que le prestan plata a Manuel Adorni) y siguen las firmas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe750fd4ee8736e25957428c7a1eb3a4">Todo esto propalado y potenciado por medios y periodistas adictos, que vienen a ser, paradójicamente, a los únicos que el gobierno no denuncia como “ensobrados”. Hay que darles tiempo a Milei y sus muñecos parlantes para que denuncien como criminales a quienes aseguran que la Tierra es redonda o que el sol sale por el Este y se pone en el Oeste.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a888e5fe35d3c6420d9030b11bceff9">Como la sociedad no es homogénea, Milei necesita denunciar conspiraciones a medida para convencer a los diferentes sectores de la población. En ese sentido, y para seguir con el bueno de Umberto Eco, su estrategia parece una copia calcada de la que instrumenta el protagonista de “El Cementerio de Praga”, el enigmático y desequilibrado capitán Simonini – y su otro yo, producto de su locura en desarrollo, el abate Dalla Píccola -, un falsificador experto, creador de las más importantes teorías conspirativas del siglo XIX, a quien adjudica la original invención de <em>Los Protocolos de los Sabios del Sión</em>, gestados en una secreta reunión rabínica que sitúa durante una noche oscura en el cementerio que da el nombre a la novela. “De ese modo, poco a poco, (a Simonini) se le fue abriendo camino en la mente una idea que, él no lo sabía, era muy hebrea y cabalística. No tenía que preparar una escena única en el cementerio de Praga y un discurso único del rabino, sino distintos discursos, uno para el cura, el otro para el socialista, uno para los rusos, el otro para los franceses. Y no tenía que prefabricar los discursos: tenía que producir hojas separadas que, mezcladas de modo distinto, darían origen a uno o a otro discurso. Así él podría vender, a diferentes compradores, y según las necesidades de cada cual, el discurso apropiado”, escribe Eco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5481332de44c708558ca33bf7b154e76">Las similitudes no acaban ahí, porque el Simonini de la novela es un hombre tremendamente desequilibrado, aunque eficaz en su tarea. En el caso de Milei, detrás de cada falsa conspiración se esconde un supuesto enemigo y si esas conspiraciones se multiplican, como viene ocurriendo <em>in crescendo</em>, es porque necesita cada día más enemigos para sostenerse. Necesita que se hable de ellos para distraer a la sociedad de los casos de corrupción, como la estafa de $Libra, los injustificables préstamos a funcionarios, el 3% de Karina a costa de la atención de los discapacitados, y de las consecuencias de una política económica que potencia la dependencia del país, multiplica la desocupación, entrega soberanía y hace imposible que millones de argentinos puedan llevar una vida mínimamente digna.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="633" height="368" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-12.40.45.jpg" alt="" class="wp-image-19428" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-12.40.45.jpg?v=1776095317 633w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-12.40.45-300x174.jpg?v=1776095317 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-12.40.45-251x146.jpg?v=1776095317 251w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-12.40.45-50x29.jpg?v=1776095317 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-12.40.45-129x75.jpg?v=1776095317 129w" sizes="(max-width: 633px) 100vw, 633px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cementerio judío de Praga.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9886d2b1d415b011479b58d794650b2">Denunciar conspiraciones y conspiradores no sólo sirve para ocultar – o por lo menos encubrir temporalmente &#8211; el plan de destrucción del país, sino para justificar la represión violenta de quienes lo resisten. Porque los conspiradores son enemigos y, se sabe, para los enemigos ni justicia. Criminalización, represión y bombardeo mediático son las patas del trípode. Cada una de ellas refuerza a las otras en un juego de retroalimentación que se traduce en una espiral de violencia estatal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0ebc6eae058631efe832e1a3e938fb6">En este sentido, la estrategia de Milei y los suyos para justificar la violencia, tampoco es original. Sin caer en una extrapolación histórica, el discurso suena repetido. En “Un enemigo para la nación: orden interno, violencia y ´subversión&#8217;”, 1973-1976”, la historiadora Marina Franco revisa el proceso de construcción de la figura del “subversivo” durante las presidencias de Raúl Lastiri, Juan Domingo Perón e Isabel Martínez de Perón hasta llegar al golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976. Se trata de gobiernos constitucionales y formalmente democráticos, como el de Javier Milei.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f878857b629315c5a937ab662efb9ac">Por un lado, a partir de hechos concretos, documentos reservados y discursos públicos, Franco reconstruye cómo durante esos gobiernos se fue aplicando y justificando una escalada represiva con el objetivo, en primera instancia, de acallar la protesta social y, después, de aniquilar al “enemigo interior”, término difuso que englobaba a opositores políticos, integrantes de organizaciones revolucionarias, estudiantes politizados, comisiones internas antiburocráticas e intelectuales críticos. Por el otro, la historiadora investiga el papel de la prensa para instalar la idea de que la Argentina vive en una situación de caos nacional provocada por ese “enemigo interno”, instrumentado por enemigos externos (en aquellos años, la subversión internacional y, por lo tanto, apátrida ahora, por caso, los gobiernos ruso e iraní), y así inscribir en el imaginario de gran parte de la sociedad la necesidad de reprimir sin reparar en medios ni leyes y, finalmente, lograr apoyo civil para la anulación de cualquier garantía democrática.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-588c80c2171e8aec3cc5f3788a8a1734">No se trata de rememorar una época lejana, sino de situar un mecanismo. En la Argentina mileísta hay presos políticos, procesos judiciales manipulados desde el Ejecutivo (lo corroboró el propio presidente al asegurar que Cristina Fernández de Kirchner seguirá presa), represión callejera y un accionar policial violento y criminal cuyo caso emblemático es el disparo del prefecto Guerrero a la cabeza del fotógrafo Pablo Grillo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a4fa435cb95fa5501104a6a728ace669">En este contexto también hay que situar los gestos y discursos negacionistas y hasta reivindicadores de la última dictadura que surgen del seno del propio gobierno. Este año, al video oficial emitido el 24 de marzo al conmemorarse los 50 años del golpe, se sumó por estos días una “parada militar” realizada en la Plaza Malvinas de La Plata, ordenada por el ministro de Defensa, general Carlos Presti. Se la presentó como un acto de homenaje a los caídos del Regimiento en la Guerra de Malvinas, pero fue repudiado por el Cecim, la organización que reúne a los excombatientes platenses. La única lectura posible es que se trata de una provocadora reivindicación del Terrorismo de Estado por parte de este gobierno: esa plaza ocupa los antiguos terrenos del Regimiento 7 de Infantería, donde funcionaba la jefatura Área 113. Desde allí, el padre del ministro, el genocida Roque Carlos Presti, comandó la represión ilegal en los primeros tiempos de la dictadura, y tuvo bajo su órbita a 18 centros clandestinos de detención y tortura. La violencia estatal también necesita de símbolos que la enaltezcan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5706d9f72b1bedc21cf5c6140235ba75">Frente a este panorama es difícil calcular por cuánto tiempo más serán eficaces las falsas teorías conspirativas con las que el gobierno y sus medios adictos intoxican todos los días a la sociedad, como tampoco se puede saber hasta dónde llegará el nivel de violencia en la represión de las protestas sociales. En un presente donde las instituciones republicanas se han convertido en cáscaras vacías, y la oposición política está más preocupada por su supervivencia dentro del simulacro de la representatividad en las próximas elecciones que por defender los intereses de sus votantes, la respuesta parece estar en la calle.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0829053345e8df1a7ae52702e166c37a">Lunes, 13 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-082baa2fe05f63bfe2f9a96fb0ae997c">*Periodista.</p>



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		<title>“Unidad Básica”. Poética teatral del golpe y la resurrección &#8211; Por Andrés Mangone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 13:48:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Andrés mangone]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Mangone]]></category>
		<category><![CDATA[Pompeyo Audivert]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad Básica]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=19405</guid>

					<description><![CDATA[<p>“Unidad Básica” es un ejemplo teatral de potencia poética y de una política de encuentro en el tiempo incierto, muy difícil de sostener, en estos días tan críticos para la población.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/unidad-basica-poetica-teatral-del-golpe-y-la-resurreccion-por-andres-mangone/">“Unidad Básica”. Poética teatral del golpe y la resurrección &#8211; Por Andrés Mangone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d0bf5ea312daefc508ae56f9765a1a6"><strong><em>“Unidad Básica” es un ejemplo teatral de potencia poética y de una política de encuentro en el tiempo incierto, muy difícil de sostener, en estos días tan críticos para la población.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-95b6732439e2e75c7de8b93382a1ab8f"><strong>Por Andrés Mangone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2ef7cb6035e8f544ab35787e70f81de">Para cuando estrenamos “Unidad Básica”, en 2003, con Pompeyo veníamos compartiendo la dirección de la investigación y la formación de alumnas y alumnos en su estudio El Cuervo desde hacía ya unos cinco o seis años, en los cuales habitualmente incorporábamos temas muy propios de la historia de nuestro país para agitar nuestras producciones. Y continuamos con esa estrategia durante muchos años más, como son los casos de “Museo Ezeiza 73”, “El Farmer”, “Muñeca” y “Trastorno”, por nombrar algunos. Pero lo cierto es que los temas, a los cuales solíamos llamar “aparentes”, entraban en juego como elemento secundario de la composición escénica. Nuestro eje siempre ha sido la actuación como núcleo de la producción dramática, independiente y anterior a cualquier circunstancia temática. “Aparente” porque efectivamente nuestras escenas se enmascaran en asuntos reconocibles para facilitar la pertenencia al hecho teatral, pero nuestra política compositiva rompe con fines serviles a relatos y representaciones, para dirigir las fuerzas de ocupación y parasitación del tiempo y el espacio anidadas en los cuerpos actuantes, con la fe de acceder a través de las relaciones de actuación a expresiones mucho más intensas y singulares, propias de la capacidad de asociación libre de la que somos capaces en el seno del ensayo. Quiero decir, la potencia expresiva desatada en nuestros trabajos casi que podría prescindir de los asuntos superficiales que aparentan tramitar, o podrían ser reemplazados por otros, y el material estaría casi intacto en su naturaleza teatral. Y digo “casi” porque no negamos que los temas seleccionados o capturados en las investigaciones finalmente aportan su fuego propio, o su propia capacidad de encender aún más el dispositivo, y más aún, la relación misma con el público se establece en un campo de unidad y pertenencia que habilita unas señalizaciones en la ruta poetizante que pretendemos. Pero los fines de ardor poético teatral, requieren una política formalista que, al mismo tiempo, mantenga viva la fuerza de distanciamiento, el ejercicio técnico actoral para desplazar los límites de representación a una zona lindante provocadora. Las señales están presentes durante el hecho, y también traicionadas. Así es como pensamos la teatralidad, pertenencia y ruptura, territorio y desterritorialización, la escena es tal cuando los cuerpos ocupan un espacio, munidos de una política de composición y una serie de consignas formales para organizar el dramatismo de vernos lanzados a la zona liberada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e4c4c7012264611836054c4612db5e8">“Unidad Básica” es un ejemplo de producción teatral bajo estas coordenadas, y de una política de encuentro en el tiempo incierto, muy difícil de sostener en estos días tan críticos para la población. También es cierto que hay similitud entre el presente y el año 2002, durante el cual un grupo de estudiantes de El Cuervo se juntó durante meses por fuera de las clases a improvisar con la técnica incorporada. Luego de acumular ensayos y grabaciones, se generó una cantidad de escrituras dramatúrgicas de participación colectiva, que finalmente fueron podadas y fijadas por la dirección, para pasar a un proceso de ensayo tradicional. La obra nos sumerge en una casa local partidaria de dudosa localización en el tiempo y el espacio de la patria, habitada por un matrimonio y un supuesto hijo al que llaman también “indio”. Esta familia rota por donde se la mire, suspendida y atrapada en la incertidumbre y la soledad, recibe de pronto la visita de Beto y Pelusa, dos compañeros que huyen por el sur del país escapando de un golpe. En esta dinámica de encierro cíclico, cinco cuerpos se atrincheran en un escenario con el fin de entregar sus gritos sagrados, disimulando sus identidades poéticas bajo consignas y personajes. Los golpes se repiten, y también la capacidad de resurrección. Así estamos, temblorosos en el borde de un proscenio. Una luz precaria se enciende y se agitan rastros de una ferocidad adormecida. Queremos componer algo, necesitamos despertar porque llegamos a esta zona del tablado lindante con el abismo: <em>“Queremos salir de acá, pero no sabemos cómo…”.</em></p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d4827ffb4d279f7e393ee43d934e1a5c">*Codirector, junto a Pompeyo Audivert, de “Unidad Básica”. La obra se puede ver los domingos a las 18.30hs en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación.</p>



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		<title>La crueldad &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 12:14:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Crueldad]]></category>
		<category><![CDATA[Kast]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[motosierra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La crueldad viejísima - pero muy trabajadora - goza de envidiable buena forma. Una crueldad que usa a las finanzas como arma de colonización masiva bajo un capitalismo ultraliberal que sólo apuesta por la deshumanización y la desigualdad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-crueldad-por-jose-luis-lanao/">La crueldad &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42e8654bcded1dbfbe9a7e0e744fbf58"><strong><em>La crueldad viejísima &#8211; pero muy trabajadora &#8211; goza de envidiable buena forma. Una crueldad que usa a las finanzas como arma de colonización masiva bajo un capitalismo ultraliberal que sólo apuesta por la deshumanización y la desigualdad.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e5cde92ba2bbe400120218206a8d8d0"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76dfa675a20c3c1a4d6d0db088af0e6f">En la imagen Milei presume de uno de sus “perritos”. Este no ladra, pero enseña los dientes. Ambos presidentes lo acarician con la actitud de quien posa junto a un caniche o a un sabueso premiado. La brutalidad, claro, no reside en la máquina, que carece de inteligencia y sensibilidad, sino en los dos bípedos, que deberían gozar de ambas. Que dos dirigentes políticos se representen así revela una concepción del mundo en la que la voluntad de gobernar se muestra bajo la mecánica de una violencia destructiva. La motosierra convertida en emblema donde todo lo arrasa, porque no distingue entre lo superfluo y lo imprescindible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21d2d924d322af760601386cd35ddaec">Una “mascota” decidida a convertir al Estado en una montaña de aserrín. Resulta inquietante la satisfacción con la que se exhiben junto a ella. No hay pudor ni conflicto moral. Hay sed de sangre y huesos astillados, como si el dolor ajeno fuera una variable de carácter menor; como si la cultura, la educación o la sanidad pública fueran obstáculos donde aplicar un tratamiento de fuerza bruta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a2f1ae311c008ef158e18ebd9e6a9d94">El extremismo calculado vende. La furia está bien financiada. El temor a ser considerado cruel ha desaparecido. Un buen enemigo es el mejor abono para cultivar identidad.&nbsp;Azuzar la crueldad frente al adversario enardece a las propias huestes y robustece la sensación de pertenencia. La crueldad viejísima &#8211; pero muy trabajadora &#8211; goza de envidiable buena forma. Una crueldad que usa a las finanzas como arma de colonización masiva bajo un capitalismo ultraliberal que solo apuesta por la deshumanización y la desigualdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7cd2b708e67745ce06168d116692dbb">Es así como la vida se presenta como herramienta de supervivencia. Deudas para comprar comida y medicamentos. Deudas para pagar el alquiler. Deudas para pagar deudas. La crueldad económica se agudiza bajo un proyecto neoliberal sostenido en lógicas fascistas de empobrecimiento y crimininalización. Peligramos si todo se pliega al poder de la riqueza, porque la libertad de todos depende de los límites del dinero. Aunque parezca contradictorio, confiar en la democracia supone recelar de las personas en quienes delegamos poder: la honradez espontánea aumenta en proporción al número de ojos vigilantes. Así impedimos que se desintegre la integridad. Hay que exigir más control sobre el poder para defender mejor lo público, ya que la corrupción es también una forma de privatización. Las declaraciones de principios se complementan con declaraciones de bienes. Donde se necesita investigar, cuidado con desregular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc0c521fb575b1ef1b91b745ba70deb1">No hay razones para ser optimista; sí las hay para creer que es urgente adoptar un compromiso radical para reducir el atropello. Lo significativo del presente es que la crueldad ha cobrado un protagonismo extremo. Si quienes la ejercían ayer trataban de enmascararla, hoy se exhibe sin complejos. La crueldad aumenta al tiempo que su popularidad, pero nada como el poder para transformarla en una exhibición contagiosa. Ese es el secreto de su éxito. Si nos parecía que la crueldad de Milei era un arrebato personalista, ahí está parte de la sociedad para jalearle.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a4ed96f2826b776950bfc7011e55240">Es curioso que lo grotesco de la foto no sea un defecto, sino un rasgo ignominioso de maldad. No se trata de mala propaganda, sino de lógica de poder comunicativo. Hoy el poder ya ni siquiera pretende decir la verdad. No es torpeza comunicativa: es una forma de gobernar. Ya no se gobierna sobre los hechos, sino gracias a ellos. Hay una diferencia entre un gobierno que miente y un gobierno que “trolea”. El primero todavía rinde homenaje a la verdad ocultándola; el segundo ha abandonado el juego por completo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c6de703ff7c6856f239ce4f72003f68">Frente a un poder que gobierna mediante la mentira y la crueldad, la única respuesta posible es construir realidad juntos: ciudadanos que graban, medios que verifican, comunidades que comparten lo que ocurrió. No como prueba aislada, sino como experiencia compartida de una comunidad que valida colectivamente lo que ve y lo que vive. Sin esa cadena, el régimen de irrealidad gana. La alternativa no es que alguien ponga sus ojos, su cuerpo y su vida en juego para que creamos lo que vemos. No deberíamos necesitar mártires para saber lo que es verdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5dca0910a1204bcf2df97cf56d1af5bc">Uno puede dejar de comer, pero no de pensar. Hay gente que hoy le pregunta a la Inteligencia Artificial a quien votar. No hay ficción capaz de seguirle el ritmo a la realidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48ef5b14a41a3e309d19c0f827daf2e2">Hubo un tiempo en que estaba mal vista la mentira, la crueldad, el odio. Es cierto. Hubo un tiempo.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0829053345e8df1a7ae52702e166c37a">Lunes, 13 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ccb1c035db966d969ec4af3cf0998fce">*Periodista. Colaborador de Página 12, “Las Mañanas” de Víctor Hugo Morales. Ex Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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		<title>Medio Oriente: de Craso error viene Parto con dolor &#8211; Por Eric Calcagno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 15:07:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Eric Calcagno]]></category>
		<category><![CDATA[César]]></category>
		<category><![CDATA[Craso]]></category>
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		<category><![CDATA[Medio Oriente]]></category>
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		<category><![CDATA[Siria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las crónicas, si son buenas, siempre dejan enseñanzas para quien sepa leerlas. Hablamos de un craso error y de un parto con dolor. Así pasó al idioma lo sucedido en la batalla de Carras, en el año 53 antes de Cristo, porque un rico especulador pretendió ser amo del mundo. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f84c4b21462215b33e55b7e786212ce"><strong><em>Las crónicas, si son buenas, siempre dejan enseñanzas para quien sepa leerlas. Hablamos de un craso error y de un parto con dolor. Así pasó al idioma lo sucedido en la batalla de Carras, en el año 53 antes de Cristo, porque un rico especulador pretendió ser amo del mundo. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24a6b3325b10f00a7e621c1b575d42e6"><strong>Por Eric Calcagno*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-63bfe90109b48b3206ca2aa88bdb74b2">“Roma, de nuestro corresponsal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-708d1172df4694cb96e8296a97e4e90c">Las noticias que nos llegan de Medio Oriente son preocupantes. Todavía estábamos con la recién adquirida tranquilidad política en Roma, que nos daba el acuerdo entre Pompeyo, Craso y César. Es cierto que el equilibrio es precario, pero es mejor lo que nos deparaba el continuo conflicto civil. Pompeyo, aunque plebeyo, bien representa los intereses de los optimates, y por eso ha recibido las provincias ibéricas. César es el elemento que estabiliza el triunvirato. Apoyado por Craso, que le costea la vida pública (¡y la privada!), el joven Julio es el único de los tres cuyos pergaminos atestiguan orígenes patricios, e incluso divinos. Igual es muy joven, y le toca la Galia, un asunto más que chivo. Veremos cómo le va. Craso, aunque de lejano origen popular, supo suplir ese defecto insalvable con la fortuna más cuantiosa de Roma. Es cierto que acumuló sumas fabulosas sobre la venta de las propiedades de los proscritos por Sulla (que fue llamado dictador por los populares), pero bueno, ¿quién puede envidiar a un empresario exitoso? Craso apenas empezó con 300 talentos y llegó a 7.100 talentos (algo como 15.000 millones de dólares, poco, comparado con Elon Musk, pero es la antigüedad), gracias a la perspicacia que desplegó en los negocios inmobiliarios. Sólo los mal pensados afirmaban que compraba edificios incendiados, a veces por casualidad, para hacer la diferencia con nuevas construcciones. Y después vender, pero sobre todo alquilar. Calumnias. ¿Quién quemaría para comprar barato lo que después vende caro? También debemos destacar el invariable rol que Craso desempeñó tanto en las guerras sociales, esas en las cuales nuestros vecinos pretendían, así como así, la ciudadanía romana, como en las guerras serviles, esas en las que los esclavos deseaban abandonar la natural condición que les es propia. Todos recordamos con qué ímpetu Craso aplastó a las hordas de Espartaco antes de compartir la gloria con Pompeyo, cuyas tropas llegaban para asegurar la victoria. Como&nbsp;sea, Craso nos adornó la Vía Appia de seis mil esclavos subversivos que quedaron crucificados, como ejemplo para todos los serviles y para todos los tiempos. Así que Marco Licinio Craso bien merecido tuvo el nombramiento en Siria, para dar una definitiva solución al tema de la frontera este para asegurar nuestra presencia romana. Es el momento de la civilización. No importa que Cicerón haya dicho en el Senado que el conflicto con los partos era “una guerra sin causa” ya que había un tratado de paz vigente, ni que un Tribuno de la Plebe también repruebe la expedición ¡Ahí está la casta que tanto mal le hace a Roma! ¡Los envidiosos de todas extracciones contra lo mejor que tenemos! Pues bien sabemos que Craso, de infinita fortuna personal, no necesita del erario púbico ya que es bastante rico. Bien sabemos que los pudientes no necesitan robar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-003ac5c583ca425aa3c695a1b6bd053c">Vayamos a los hechos. Altas fuentes nos reportan que la comunidad griega de Siria, así como el propio Rey de Armenia, convencen a Craso acerca de la necesidad de una campaña militar contra los partos. Nadie lo había hecho antes de Alejandro Magno… ¡Es el momento! Es tiempo que los dorados laureles de la gloria militar ciñan la frente de quien ya es dueño del oro, pues es lo único que le falta a Craso. Nada podrá detener nuestras siete bravas legiones. Junto con 4000 jinetes, y otro tanto más de auxiliares, ¡los partos deberán enfrentar a 40.000 soldados conducidos por Craso, que tiene experiencia, y por Publio Craso, el hijo, que tiene el entusiasmo de la juventud! Además, preocupado por la situación en Armenia, el rey parto Osroes, se lleva la mayor parte de sus fuerzas ¡y deja apenas una decena de miles de partos para enfrentar la mayor maquina militar de toda la antigüedad!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-076326c31aecb8b0d96f1a7060f58f46">Llegan despachos recientes del frente de batalla. Según parece, nuestras tropas decidieron tomar el camino más directo a través del desierto. En un acto de cobardía, los pocos partos al mando de un tal Surena rechazan el combate directo. Con la felonía que los caracteriza, los partos se han quejado de la agresión “injustificada” y se dedican a atacar de manera puntual nuestras líneas de abastecimiento. Pero nuestro avance continúa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4662d35bf106eb3dc8bf2d37d8329f4">Al pasar la ciudad de Carres, Craso decidió formar las legiones en un gran cuadrado con los bagajes en el medio, así es posible evitar el continuo ataque de la caballería ligera de los partos, que superados en cuatro a uno, no osan enfrentarnos. Sí, es cierto que las flechas que nos tiran con arcos compuestos (cuya precisión parece hipersónica) nunca fallan en la formación cerrada que adoptamos. Pero los legionarios avanzan. Seguimos adelante, la legión vencerá al desierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5ee69c9adfc0fccfac9b677c35cd738">Nos llegan mensajes confusos. Parece que guías persas, partos digo, contratados por el mismo Craso, dirigieron las legiones desierto adentro, lejos de los pozos de agua. Y el agua es fundamental en este tipo de guerras. Ojalá pudiésemos desalinizarla. Ya vendrá. Mientras tanto la cabellaría de Surena se acerca a nuestras líneas, vacía el carcaj de flechas mientras cabalga, y luego escapa. Cobardes. Pero las flechas no duran para siempre. Aunque nos llega un reporte acerca de una caravana de camellos cargados de flechas de repuesto, donde los partos repostan y vuelven a la carga. Eso no es guerra. No pelean como nosotros, los occidentales. Son bárbaros. Por eso Marco Licinio Craso decidió mandar al propio hijo Publio a la cabeza de una <em>task-force </em>de soldados y caballería gala para terminar con eso. ¡Ya van a ver!</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="839" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/flecha-1024x839.jpg" alt="" class="wp-image-19394" style="width:678px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>La flecha del parto.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a366ed5e33bf4a688df1268443035c18">Estimamos que los videos de los partos que hemos recibido a través de las redes son parte de las <em>fake news</em>. No hay una verificación independiente, tengamos cuidado en creer otra cosa que la suponemos saber. No es posible que unos pocos centenares de partos a caballo hayan emboscado miles de romanos. Encima, fingen huir, y en esa cabalgata o montan al revés o logran darse vuelta y lanzar con precisión los proyectiles que matan nuestras tropas, les clavan las manos al escudo o los pies al piso. Es la flecha del parto. Pero parece que a Publio Craso lo esperaban un millar de catafractas, que según la palabra griega significa soldados y caballos recubiertos de armadura en placas flexibles. Esa poca caballería pesada demostró particular crueldad al cortar la cabeza de Publio y mostrársela a los legionarios romanos. Nuestras fuentes indican que Craso también la vio, y entonces fue el principio del fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b48fccc506fe0599050f21358499a23">Cansados, sedientos, heridos, los legionarios comenzaron a retroceder, hasta que los ataques partos, con la combinación de armas livianas y pesadas, transformaron la retirada en una debacle. No había modo de salir de ahí. Diversos trascendidos hablan de la pérdida de todo el bagaje, la mitad de las tropas, un cuarto de prisioneros y otro cuarto de sobrevivientes que huyen en desorden hacia la costa siria. Parece que se han perdido todas las águilas de las legiones. Las bajas de los enemigos son insignificantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fba13fab9de7d164ede1db2cbac6e979">Tememos lo peor para Marco Licinio Craso. Sin señal clara, con pocos satélites Starlink en la zona, las imágenes que recibimos son atroces. No sabemos si fue asesinado por los propios oficiales, si cayó en una trampa de los partos durante negociaciones posteriores a la derrota, o si fue tomado prisionero en el campo de batalla. No podemos confirmar que Craso estaba vivo o muerto en el momento que Surena manda a verter oro fundido en la boca del romano, mientras le recomienda saciarse de lo que vino a buscar. Sin embargo, parece que Surena mandó la cabeza de Craso al rey Osroes. Como en ese momento el rey parto se deleitaba con una obra teatral de Eurípides, las Bacantes jugaron con la cabeza de Craso durante la representación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c4398987d90830f389b8192c81c4e14">Hasta aquí llega la lectura y traducción de estos pergaminos, que no ha sido fácil, habida cuenta del mal latín antiguo que manejo y del peor griego clásico que ejerzo. Me queda claro que un empresario inmobiliario exitoso, devenido en líder de occidente, emprendió una guerra en Medio Oriente por hacer caso a influencias locales que buscaban dirimir conflictos propios. Sin declaración de guerra, atacó territorios que desconocía en manos de una cultura que no entendía. Pensaron que sucedería de igual modo que en otras operaciones militares. Resuenan las palabras que Marguerite Yourcenar pone en la cabeza del emperador Adriano, quien mucho tiempo después también negocia en medio-oriente: “los partos nos temían; nosotros desconfiábamos de los partos; la guerra nacería del acoplamiento de nuestros dos temores”. Pero Adriano negocia y obtiene la paz. Lo logra porque logra ponerse en el lugar del otro, y pensar que les pediría a los romanos si él fuera parto, qué defenderían, cuáles son los motivos que los impulsarían a una guerra inútil. Pero eso es una sabiduría que se ha perdido. Por eso hablamos de un craso error, y en este caso de un parto con dolor. Así pasó al idioma lo sucedido en la batalla de Carras, en el año 53 antes de Cristo, porque un rico especulador pretendió ser amo del mundo<em>. Ceteris paribus.</em></p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9c968ebd4dacd95c37d74e0cce3a6ddd">Domingo, 12 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a8af049b88ffe64f05138ab0309ff29">*Sociólogo. Ex Senador de la Nación, Diputado y Embajador en Francia.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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		<title>La obra oculta del último Berni &#8211; Por Diego Tatián</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 14:20:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diego Tatián]]></category>
		<category><![CDATA[Berni]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Tatián]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Artista fundamental del siglo XX argentino, antes de morir en 1981 Antonio Berni produjo un conjunto de trabajos impresionantes en los que testimoniaba las atrocidades de la dictadura. Algunos de ellos resguardados por la familia del pintor, otros fueron hallados casualmente sin que antes se supiera de su existencia.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-obra-oculta-del-ultimo-berni-por-diego-tatian/">La obra oculta del último Berni &#8211; Por Diego Tatián</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03be77fa996a5135d73cb6d95cea3235"><strong><em>Artista fundamental del siglo XX argentino, antes de morir en 1981 Antonio Berni produjo un conjunto de trabajos impresionantes en los que testimoniaba las atrocidades de la dictadura. Algunos de ellos resguardados por la familia del pintor, otros fueron hallados casualmente sin que antes se supiera de su existencia.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3fadab3a01e2871e4d77d33437f797d"><strong>Por Diego Tatián*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57c6d0c68a22b6f227e222ff1ad77e8b">En 1925 Antonio Berni obtuvo una inesperada beca del Jockey Club de Rosario para estudiar en Europa. Junto a Héctor Basaldúa, Raquel Forner, Horacio Butler entre otros constituyó lo que más tarde se conocerá como Grupo de París y fue tocado para siempre por la intensidad de las vanguardias -como 10 años antes le había sucedido a Pettoruti-; en particular por el surrealismo, sin el que no sería posible explicar buena parte de su obra. Allí se vincula con Breton, Duchamp, Éluard, pero particularmente importante es la relación de amistad que construyó en esos años con el poeta Louis Aragon, quien lo atrajo hacia las temáticas sociales, las ideas de izquierda y la participación en el Movimiento Antiimperialista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c66a499f72ff7698e91f4c300997225">Regresó a la Argentina en 1930 y de los años siguientes al retorno datan sus grandes cuadros con motivos sociales: <em>Manifestación</em> (1934), <em>Desocupados</em> (1934, rechazado por el Salón Nacional de ese año) o <em>Chacareros</em> (1935, un óleo sobre arpillera que evocaba El Grito de Alcorta). Particular importancia reviste la experiencia del grupo Polígrafo Ejecutor (Siqueiros, Castagnino, Lázaro, Spilimbergo, además de Berni), que en 1933 realiza <em>Ejercicio plástico</em>, un extraño fresco en el subsuelo de la casa de Natalio Botana en Don Torcuato. Aunque el muralismo le interesa (es uno de los artistas que en los años cuarenta pintaron murales en la cúpula de las Galerías Pacífico), en una polémica con el mismísimo Siqueiros defiende la pintura de caballete.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb13f10c04e9a730a60cc0a127636028">Durante los años 1951, 1952 y 1953 Berni viaja repetidamente a Santiago del Estero, donde pasa temporadas conviviendo con campesinos y leñadores, y allí realiza otro gran ciclo de realismo social: la serie “Motivos santiagueños”, que será expuesta en la galería Creuze de Paris en 1955, con un hermoso texto de Aragón sobre el “quebracho” que presentaba el catálogo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-423d3c0acd715bd47efd32bcd610090e">Entre fines de los años 50 y los años 70 Berni concibió emblemáticos cuadros de crítica social protagonizados por dos personajes entrañables, que se suceden como si contaran un cuento: un niño y una costurera de barrio devenida en prostituta llamados Juanito Laguna y Ramona Montiel. En ellos trabajó con materiales de desecho hallados en basurales, papeles usados, chapas, cartones, maderas, telas o artículos de sastrería, que ensambló y combinó con el xilocollage, el grabado y la pintura.</p>



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<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="687" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/berni-1981-tempera-sobre-papel.jpg" alt="" class="wp-image-19381" style="width:368px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/berni-1981-tempera-sobre-papel.jpg?v=1775916730 687w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/berni-1981-tempera-sobre-papel-201x300.jpg?v=1775916730 201w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/berni-1981-tempera-sobre-papel-98x146.jpg?v=1775916730 98w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/berni-1981-tempera-sobre-papel-34x50.jpg?v=1775916730 34w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/berni-1981-tempera-sobre-papel-50x75.jpg?v=1775916730 50w" sizes="auto, (max-width: 687px) 100vw, 687px" /></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0030cd8a6dbfc32442ab1dc2a176668b">Su vida bajo la dictadura tras el golpe de Estado de 1976, fue y continúa siendo objeto de controversia. Un artículo del diario <em>La Nación</em> de mayo de 1978 informa sobre una visita de Massera a Berni mientras el pintor restauraba los murales en la cúpula de las Galerías Pacífico, y transcribe parte de la conversación. En 1979 ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes, y en 1977 había realizado una exposición retrospectiva en el Museo de Bellas Artes de Caracas, que motivó una enfática acusación de colaboracionismo con la dictadura y de ser un artista del régimen por la crítica y escritora Marta Traba -quien vivía exiliada en Venezuela en ese momento. Discípula de Jorge Romero Brest, Traba había tenido ya un juicio displicente sobre Berni (“la fatigante obra de Antonio Berni”) en un libro de 1973, <em>Dos décadas vulnerables en las artes plásticas latinoamericanas, 1950-1970</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff0f170e7d2be9a2b40a830f9f7d9ae6">Mientras tanto, Berni desarrolló una obra oculta hasta el momento mismo de su muerte en Buenos Aires el 13 de octubre de 1981. En 2014, con motivo de una mudanza, fueron halladas dos carpetas con casi 400 dibujos que nunca habían sido exhibidos y el artista había mantenido oculto a lo largo de sesenta años. Bajo el título <em>Revelaciones sobre papel 1922-1981</em>, una parte de ellos fue expuesta en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en 2016, con curaduría de Marcelo Pacheco (cuyo trabajo sobre el material hallado demandó un año de minuciosa investigación para identificar los episodios políticos que los dibujos evocaban).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1fc47c1727cb53fecc0b2b81494a4046">Lo que allí se retrata es la violencia política en su manifestación más cruda: la Guerra civil española, Vietnam, Corea, Tlatelolco, el Mayo Francés, la represión de las dictaduras latinoamericanas -y en particular de la argentina. Uno de los dibujos más impresionantes es el que cita la clásica fotografía del guerrillero del Vietcong mientras era asesinado con un disparo en la cabeza por el general survietnamita Nguyễn Ngọc Loan en 1968; otro evoca “Muerte de un miliciano español”, la icónica fotografía de un combatiente republicano captado en 1936 por Robert Capa en el momento exacto en que es abatido; y muchos otros remiten inequívocos a las atrocidades de la dictadura argentina.</p>



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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="463" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1-1.jpg" alt="" class="wp-image-19384" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1-1.jpg?v=1775916931 700w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1-1-300x198.jpg?v=1775916931 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1-1-221x146.jpg?v=1775916931 221w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1-1-50x33.jpg?v=1775916931 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1-1-113x75.jpg?v=1775916931 113w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4be6087c5c6e63dc8e3f44c79114e500">Años después, en noviembre de 2023, una exposición en la Galería Cosmocosa llamada <em>La guerra</em> mostraba asimismo trabajos nunca vistos con anterioridad, o apenas alguna vez. Uno de ellos es en mi opinión la obra más aterradora del arte argentino. <em>La torturada</em> (originalmente, al parecer, se llamó <em>Confesión lograda</em>) es un objeto espeluznante realizado en 1976, hasta ese momento prácticamente desconocido -antes de la exposición en Cosmocosa solo había sido mostrada en una muestra de 2006 en el MNBA de Neuquén. Se trata de un ensamblaje donde una mujer rubia, semidesnuda sobre una tabla y con la cara deforme acaba de ser sometida a una sesión de tortura por picana. Junto a ella, los dos torturadores tras haber realizado su trabajo se disponen a fumar. En la parte inferior se leen unos versos del poeta turco Nazim Hikmet: “Y al amanecer, al amanecer y al amanecer, una prisionera, atada a la mesa con correas, tumbada boca arriba, con los pechos salpicados de sangre, es interrogada en el fondo de un sótano. Los torturadores fuman cigarrillos. Uno es un chico de veinte años; el otro tiene sesenta. Tienen las camisas sudadas, las mangas arremangadas y las espadas y los electrodos están usados”. Casi insoportable de mirar, esta obra fue mantenida oculta por Berni hasta su muerte, y luego por su familia durante veinticinco años más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3b4c10632e5e711e327c2b29681ee299">En la muestra de 2023 también pudo verse <em>Mujer en la playa</em> [o <em>Vuelos de la muerte</em>, como a veces es llamada] (1981). Se trata de la última obra de Antonio Berni: una tela inconclusa de importantes dimensiones, pintada con acrílico y óleo. Si bien nada explicita que este cuadro alude a los vuelos de la muerte, resulta casi imposible no pensar en ellos al observarlo. La conexión se impone como inevitable: un avión atraviesa un cielo umbrío mientras una mujer desnuda aparece tirada en la playa. Entre 1976 y 1979 decenas de cadáveres habían sido arrastrados por el agua rioplatense a las costas uruguayas primero, y luego a las de San Clemente, Mar del Tuyú, Santa Teresita, Mar de Ajó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c62dc2abd110acc5f4c8b8f1cc3cdbf1">De 1981, año de su muerte, datan asimismo los impresionantes murales de la Capilla del Colegio San Luis Gonzaga en la localidad bonaerense de General Las Heras. Se trata de <em>Crucifixión</em> y <em>Apocalipsis</em>, dos obras donadas a la capilla que encriptan una desolada crítica política en clave religiosa. A diferencia de los trabajos antes mencionados -que permanecieron ocultos hasta bien entrado el siglo XXI-, después de muchos bocetos y estudios preparatorios (como <em>Cristo en el departamento,</em> <em>Cristo en el garaje</em>, <em>Magdalena,</em> <em>Enigma doloroso…), </em>las pinturas de Las Heras fueron inauguradas el 21 de junio de 1981. No es posible para quien las observa -y sobre todo no lo era para quienes las observaban en ese momento- soslayar la alegoría ni el sentido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b8cceed39e0b348757b6b1b29c06a401">Lo que un artista muestra y lo que oculta obedece seguramente a motivos opacos y misteriosos, como también misteriosas son sus debilidades y sus valentías. La obra última de Antonio Berni (pinturas, murales y dibujos) ofrendan el testimonio impresionante y radical de una sordidez cuyos efectos no terminan de quedar atrás.</p>



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<figure class="aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="982" height="640" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1.jpg" alt="" class="wp-image-19386" style="width:672px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1.jpg?v=1775917062 982w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1-300x196.jpg?v=1775917062 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1-768x501.jpg?v=1775917062 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1-224x146.jpg?v=1775917062 224w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1-50x33.jpg?v=1775917062 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/04/Berni-1968-1-115x75.jpg?v=1775917062 115w" sizes="auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px" /></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-623a44ca493913538077260562f65d93">Sábado, 11 de Marzo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86997aadc3dd5f97c08c35d29319c36c">*El autor es investigador del Conicet y docente de la UNSAM.</p>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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		<title>¿Unir las luchas? Hacia una política del compostaje &#8211; Por Alejandra Nina Rodríguez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 13:51:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alejandra Nina Rodríguez]]></category>
		<category><![CDATA[Autonomía]]></category>
		<category><![CDATA[Compostaje]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Militancias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La autora de la nota afirma que la urgencia de “unir las luchas” desde las militancias, puede funcionar como un velo que oculte las grietas y un modo de postergar lo que incomoda. Alejandra Nina Rodíguez sostiene que oxigenar los procesos implica abrir las estructuras cerradas para que circule el aire de la crítica.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/unir-las-luchas-hacia-una-politica-del-compostaje-por-alejandra-nina-rodriguez/">¿Unir las luchas? Hacia una política del compostaje &#8211; Por Alejandra Nina Rodríguez</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bb9456e82ce282e0627d83e4cb11211"><strong><em>La autora de la nota afirma que la urgencia de “unir las luchas” desde las militancias, puede funcionar como un velo que oculte las grietas y un modo de postergar lo que incomoda. Alejandra Nina Rodíguez sostiene que oxigenar los procesos implica abrir las estructuras cerradas para que circule el aire de la crítica.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1fda58539378c55a73a76c3005118fac"><strong>Por Alejandra Nina Rodríguez*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b1c94c957da7850d1d9e4998a3b85707">Desde hace un tiempo, la premisa de “unir las luchas” se escucha de modo reiterado al interior de algunas militancias. Sin embargo, se vuelve urgente reparar en esta idea, sacarla del lugar de imperativo &#8211; que parece clausurar el debate antes de iniciarlo &#8211; para asumir la ardua tarea de profundizar en su espesura política. Dos son las cuestiones a pensar/desandar respecto de este lema. En primer lugar, la exigencia de «unión» parece negar del tejido que ya está vivo y entrelazándose, desconoce las capilaridades y los lazos que, desde la diversidad, vienen componiendo una transversalidad política, estética y performativa del espacio público a la vez que dinamizando marchas multitudinarias en alianzas con otros sectores como lo han sido, por ejemplo, las dos marchas antifascistas desarrolladas en los últimos años y dinamizadas por la Columna Mostri. En segundo lugar, plantear la unidad como un automatismo, ignora el esfuerzo real que exige habitar la diferencia y la labor minuciosa de reconstruir lazos dañados. Una masa crítica con horizonte de transformación no se construye vociferando consignas livianas o demagógicas en un <em>streaming</em>. Tal vez no se trate de unir, sino de compostar las luchas. El compostaje es ese proceso artesanal y silencioso que ocurre en el terreno micropolítico, donde el deseo de componer desde lo que nos separa nos permite abonar un suelo común que tanto necesitamos. Menos consigna de molde y más trabajo de tierra; menos unidad uniforme y más composición vibrante. Llevar a la compostera una mirada crítica sobre el sustrato sensible, estético y político que hizo germinar el fenómeno de Milei es un ejercicio imprescindible, la trabajosa tarea de hurgar en nuestra propia tierra. En este proceso de descomposición y regeneración, la pregunta se vuelve un surco necesario: ¿qué dispositivos performativos están labrando las sensibilidades actuales y qué fibras de nuestros propios modos de vida resuenan con la frecuencia de este tiempo? No se trata solo de un evento electoral, sino de una trama de deseos y sentidos que ha encontrado en el presente un terreno fértil para echar raíces. Nos toca auscultar las resonancias de este proyecto en nuestras subjetividades: ¿qué del «sálvese quien pueda» o de la fragmentación habita nuestras prácticas políticas? Compostar este momento implica reconocer que el fenómeno no es un hongo aislado, sino el fruto de un ecosistema que debemos airear, remover y transformar desde sus cimientos más íntimos. A menudo enfocamos el pensamiento crítico contra los poderes externos que nos oprimen y perdemos de vista cómo hemos internalizado sus mecanismos. Es necesario reconocer que la opresión no sólo está afuera, sino que también estructura nuestras prácticas cotidianas y nuestras formas de percibir la realidad. Sus lógicas se han filtrado en nuestra forma de ver, sentir y relacionarnos dentro de nuestros propios espacios de militancia y activismo. ¿Qué de nuestra militancia debemos dejar morir para que su descomposición nutra nuevas formas de lo político y la política? ¿Qué elementos de nuestro activismo actual necesitan pasar por el tamiz del compostaje para que nuestras diferencias se vuelvan tierra fértil y no muros?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4707f1586b578c54a6e4111e19309462">Sostenemos el deseo de una existencia otra, pero permanecemos en una inercia que cede al Estado y a su dispositivo penal-policial la gestión de nuestros conflictos, transformando la potencia del conflicto en una dinámica de tutelaje que tiene el castigo como única respuesta. Esta delegación no sólo expropia el conflicto, sino que nos deja inermes al clausurar/castigar cualquier potencia de resolución comunitaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7b98c9f75541d3552d0b4fa8cd7abf22">Mientras el Estado reclama para sí el monopolio de lo público como gestión institucional, nuestras trayectorias insisten en producir lo público como vivencia compartida y situada. Desde hace tiempo, múltiples experiencias venimos fermentando prácticas que no nacen de la espera ni de la concesión. No aguardamos una articulación externa ni un «empoderamiento» dictado desde las oficinas públicas. Nuestra potencia no es un derivado del vínculo con el aparato estatal; no necesitamos que una política de «inclusión» valide nuestra existencia para reconocernos como sujetos políticos. Esta postura no se traduce en un antiestatismo ciego o abstracto. Reconocemos la dimensión material de la política pública: entendemos la diferencia vital que supone el acceso a la salud en un hospital público o contar con una asignación familiar. Sabemos que, bajo las reglas del capital, la ausencia de estas políticas arroja a cuerpos y territorios a una precariedad aún más voraz. Sin embargo, en el corazón de nuestras organizaciones, este plano coexiste con otro: la insistencia en la autonomía. Construimos desde una posición que, si bien reconoce la interdependencia con el Estado, se niega a ser absorbida por él. Nos resistimos a ceder a la soberanía estatal la facultad de definir qué es lo público. Lo hacemos porque nuestras prácticas ya están prefigurando lo público como un tejido de afectos, cuidados y experiencias comunes. Estos lazos son, por definición, irreductibles a la lógica del control punitivo y a la métrica de la eficiencia institucional. Nuestra política no busca ser «gestionada»; busca ser habitada, reinventada. Frente a lo público como propiedad del Estado, sostenemos lo público como una construcción de lo común, donde la resolución de los conflictos y la producción de vida se dan en el encuentro, sin mediaciones que nos expropien de nuestra potencia ni dispositivos que nos silencien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f8d838202f946b27263ee5caae1ffd2">La urgencia de “unir las luchas” puede funcionar como un velo que oculte las grietas y un modo de postergar lo que nos incomoda. Sin embargo, componernos desde nuestras diferencias intentando un común sólo será posible en la conversación honesta sobre aquello que nos duele y nos separa. Vociferar unidad sin discutir lo que nos incomoda: el racismo, el despojo extractivista, el punitivismo, los supremacismos y las jerarquías que sostenemos al interior de las militancias, es un ejercicio estéril. ¿Cómo hacer del diálogo y la escucha un fundamento ético allí donde las distancias son más profundas? No queremos una unión uniforme; queremos que nuestras diferencias hablen. Quizás el camino sea “contaminarnos” del otrx, despejar el ruido de las consignas y estar dispuestos a mover los cimientos de nuestras militancias. Asumir este camino implica habitar la vulnerabilidad de las rajaduras y los desmoronamientos. Solo en el quiebre de lo que creíamos sólido pueden emerger otros modos de hacer: sensibilidades políticas que nazcan de una escucha radical, de la redistribución de las voces históricamente legitimadas y de la construcción de liderazgos desjerarquizados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-436751f006857f4babc6e1c86fd43514">Tal vez de eso se trate la política del compostaje: de volcar nuestros activismos a la tierra, permitiendo que la diferencia actúe como un organismo vivo que transforme los residuos de nuestras viejas prácticas. Crear, habitar y reconocer esas ecologías políticas nos desafía a cultivar una mayor sensibilidad hacia todas las fuerzas materiales &#8211; orgánicas e inorgánicas -que nos atraviesan y nos rodean (cuerpos, afectos, vegetales, animales, objetos, flujos de energía, tecnologías). Se trata de ensayar lo que Jane Bennett denomina “ensamblajes vibrantes”: formaciones donde la materia no es un sustrato pasivo, sino una fuerza pulsante que exige nuevas formas de escucha y contempla la diversidad de elementos que componen el mundo. Oxigenar los procesos implica abrir las estructuras cerradas para que circule el aire de la crítica, permitiendo que muera y se deshaga lo que ya no resulta, lo que nos vuelve rígidos y nos impide germinar lo común. Solo así podremos nutrir una nueva tierra donde nuestras luchas no solo sobrevivan, sino que broten con una vitalidad renovada, indómita e irreductible a las lógicas del capital.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8dc8d39490c32ef8313717743d7f09a3">Sábado, 11 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d82e838766c38704888465372daaf47">*Activista integrante del Colectivo YoNoFui, el Comité de Revolución Imaginaria (CRI) y la Columna Mostri.</p>



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