<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 26 Oct 2026 16:52:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Lula, Massa, Milei y Bolsonaro &#8211; Por Marcelo Brignoni</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/lula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/lula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2026 16:44:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Campo popular]]></category>
		<category><![CDATA[Lula]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22371</guid>

					<description><![CDATA[<p>Marcelo Brignoni sostiene que el reciente ballotage de Brasil, con la reelección de Luis Ignácio "Lula" da Silva, impone una serie de reflexiones en relación con lo que pasó y pasa en la dirigencia política del llamado "campo popular" de nuestro país.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni/">Lula, Massa, Milei y Bolsonaro &#8211; Por Marcelo Brignoni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d630b80c37ebdde66bc8329dda8335a wp-block-paragraph"><strong><em>Marcelo Brignoni sostiene que el reciente ballotage de Brasil, con la reelección de Luis Inácio «Lula» da Silva, impone una serie de reflexiones en relación con lo que pasó y pasa en la dirigencia política del llamado «campo popular» de nuestro país.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9080a116d1f6a3a381500056177fffa wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40716273a5824c4f9d9e116e44bdd0bb wp-block-paragraph"><em>«La mayoría de los poderosos derrotados, que extrajeron su aura de la posición que ocuparon, a partir del momento en que la pierden, es como si los hubieran desenchufado de la corriente. Se desinflan como esos muñecos que hay en la entrada de los parques de atracciones. Nos cruzamos con ellos por la calle y no logramos comprender cómo tipos así pudieron suscitar tantas pasiones, que a pesar de todo ellos creen seguir suscitando</em>».</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3b6c30537f4678e1afffb9eebbd8e1a3 wp-block-paragraph"><strong>Giuliano da Empoli</strong></p>



<div style="height:59px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-041782ed30373e2768aac528517035ba wp-block-paragraph">El reciente ballotage de Brasil y la reelección de Luis Ignacio Lula Da Silva, uno de los dos máximos dirigentes políticos populares de la historia sudamericana, impone una serie de reflexiones, en algún sentido comparativas, con las diferencias lógicas entre nuestros países, en relación con lo que pasó y pasa en la República Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5703f1c663dafe05219c941db5eb1c7b wp-block-paragraph">La primera reflexión es la certificación de algo que venimos señalando hace bastante tiempo: la pretensión de ubicar lo sucedido en Argentina con el triunfo y el avance de Javier Milei, como parte de una supuesta y gigantesca ola global indetenible de ultraderecha, es cuanto menos insuficiente para explicar lo que sucede en nuestro país. Nada menos que México y Brasil lo desmienten de modo taxativo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-80421306bce28f8c967a2a42f36c1b58 wp-block-paragraph">Entonces, ¿por dónde empezar? sería la pregunta de rigor, y tal vez los logros de los gobiernos de AMLO y de Lula, en comparación con el fracaso del gobierno de Alberto Fernández, CFK y Sergio Massa, sea un buen punto de partida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74f1eb47c975a17ce26116b71d05c07a wp-block-paragraph">En Brasil, el Movimiento Popular le ofreció a su ciudadanía la candidatura de Lula en cumplimento de su contrato electoral, los logros de su gobierno y su coherencia de décadas que incluyó su injusta persecución y cárcel, donde no recibió ninguna visita de CFK, como sí lo hiciera el propio Lula con ella a su paso por Buenos Aires.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-af77ad882ad971ae3ef1f1612462f972 wp-block-paragraph">En México, Morena y AMLO plantearon una renovación de liderazgo y gestión con Claudia Sheimbaun como candidata y luego Presidenta del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c6cb4aefacfd06d392af8e2c91a5a00 wp-block-paragraph">En Argentina, mientras tanto, luego de «los grandes aciertos» de las candidaturas de Daniel Scioli y Alberto Fernádez, se les dijo a nuestros compatriotas que Sergio Massa, pésimo Ministro de Economía y confiable contertulio de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, era «el representante del campo popular».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b4299ca91a09d04f5208d8cf1aa4f211 wp-block-paragraph">¿Qué podía salir mal?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34979b159412361d79afe8c108b8ec7b wp-block-paragraph">¿Quién se hace cargo de esas pésimas decisiones?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-567e27efe49404c0bd58a16a92a8bd65 wp-block-paragraph">¿Quién aún hoy defiende aquellas estrategias?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66a0b9b96883287fc80cef7bc3ee4467 wp-block-paragraph">¿Quién aún cree que la absoluta falta de ejemplaridad y austeridad personal de buena parte de la dirigencia del Movimiento Popular Argentino, no trae consecuencias políticas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a8f1bd7fa4d9063c3137fdbb7772f228 wp-block-paragraph">¿Quién aún cree que la absoluta falta de democracia interna para la toma de decisiones, es un mecanismo que atraerá ciudadanos y ciudadanas desencantados?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41d872949b495064f049fdd92caa2fe3 wp-block-paragraph">Ante todas estas preguntas, si hacía falta una nueva verificación de la falacia de esa «ola indetenible de ultraderecha», las elecciones de este domingo en Brasil desestiman fácilmente aquella caracterización errónea que sólo ha sido una excusa de ocasión para esconder el estrepitoso fracaso de la conducción del Movimiento Popular de Argentina en los últimos 12 años, que cree no haber tenido «ninguna responsabilidad» en todas y cada una de las derrotas de estos años y que por ende cree merecer «una nueva oportunidad», sin la renovación imprescindible que pueden ofrecer «los traidores», y con los mismos generales de todas de nuestras derrotas al mando de un ejército que nuestra sociedad ya desecho por inútil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f51b70f900259c94b348559fd3f96ae8 wp-block-paragraph">Por otro lado, y mientras escribo estas líneas, leo que algunos analistas adjudican buena parte del triunfo de Lula a que el Poder Judicial de Brasil «no se corrompió tanto» como el argentino. Lo que ese análisis omite señalar es que todos y cada uno de los jueces corruptos de Argentina en el fuero federal, no ocuparían sus despachos si el peronismo oficial no los hubiese votado, incluidos los tres cortesanos que no estarían allí sin el apoyo del Partido Justicialista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4f275e134a638ddf87289c86b0c7a48b wp-block-paragraph">Construir una alternativa de gobierno razonable y sensata a la ignominia de Milei y sus payasos, lo que debiera ser un compromiso irrenunciable, debe partir de la base de renovar prácticas y dirigentes de este Partido Injusticialista que hoy esta más cerca de formar parte de los problemas de Argentina que de las soluciones que necesita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6745786b40d827c77671338923488790 wp-block-paragraph">Nadie llega a la Presidencia «por default», y aquella vieja consigna de que el peronismo volverá a ganar sin hacer nada porque «los otros son peores», es una estupidez tan falsa como dañina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4cc1d27e65e534df79c5e0edaed1cfb9 wp-block-paragraph">La famosa frase <em>«es una locura hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes</em>«, incluida por Rita Mae Brown en su novela «Muerte Súbita», tal vez sea el mejor consejo para la dirigencia supuestamente popular de nuestro país que mientras tanto finge demencia y transita los anillos de Saturno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9538e7db49cb8faf36007aad754f4cc0 wp-block-paragraph">O tal vez esa muerte súbita esté acechando a este peronismo de <em>outlet</em> sin que siquiera se dé cuenta.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f1e9d22d5a7bddbf25aded371d1143d5 wp-block-paragraph">26 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRUK9FYccJ2OwNa4ahuA45JkmHXeykLqvIH2gF8Nl8Tjw&amp;s=10" alt="" style="width:185px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027d5fed0fb907bac8b7f1b2af88c551 wp-block-paragraph">*Analista político.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&amp;linkname=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&amp;linkname=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&amp;linkname=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&amp;linkname=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&amp;linkname=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&amp;linkname=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni%2F&#038;title=Lula%2C%20Massa%2C%20Milei%20y%20Bolsonaro%20%E2%80%93%20Por%20Marcelo%20Brignoni" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/lula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni/" data-a2a-title="Lula, Massa, Milei y Bolsonaro – Por Marcelo Brignoni"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni/">Lula, Massa, Milei y Bolsonaro &#8211; Por Marcelo Brignoni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/lula-massa-milei-y-bolsonaro-por-marcelo-brignoni/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Olla a presión &#8211; Por Hernán P. Herrera</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/olla-a-presion-por-hernan-p-herrera/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/olla-a-presion-por-hernan-p-herrera/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Oct 2026 04:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[dólar]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[precios]]></category>
		<category><![CDATA[recesión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22356</guid>

					<description><![CDATA[<p>La inflación de septiembre dio 1,9%, pero los precios mayoristas subieron 3,2% empujados por el petróleo y el gas. Con el mundo en plena escalada energética, los precios minoristas se moderan y el dólar se mantiene quieto porque la demanda interna está deprimida. Reactivar con este esquema devuelve la presión por los márgenes y por el dólar.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/olla-a-presion-por-hernan-p-herrera/">Olla a presión &#8211; Por Hernán P. Herrera</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9c900c5549ab5fb0cf582a969dbf375b wp-block-paragraph"><strong><em>La inflación de septiembre dio 1,9%, pero los precios mayoristas subieron 3,2% empujados por el petróleo y el gas. Con el mundo en plena escalada energética, los precios minoristas se moderan y el dólar se mantiene quieto porque la demanda interna está deprimida. Reactivar con este esquema devuelve la presión por los márgenes y por el dólar.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-effb3c7f08fa3005c1e62bf20f0a30b4 wp-block-paragraph"><strong>Hernán P. Herrera</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8bc18db9eb64a38156ab427ee100ab61 wp-block-paragraph">El INDEC informó que los precios al consumidor subieron 1,9% en septiembre en el total del país, con una inflación núcleo de 1,7%. En nueve meses el índice acumula 23,6%, más que el 22% de igual período de 2025, y la variación interanual pasó de 31,5% en diciembre a 33,4%. Con la canasta de gastos de 2017/18, que el Gobierno postergó, el dato del mes se acerca a 2,1% según el cálculo del Instituto Argentina Grande.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78ef1721851cdf4ec43c9fb9c9b0e81a wp-block-paragraph">Tres días después, los precios mayoristas mostraron dónde está el fuego. El índice de precios internos al por mayor subió 3,2% en septiembre y cerca de la mitad de esa suba la explicaron el petróleo crudo y el gas, que aumentaron 15% en el mes y 67,7% en un año. La energía eléctrica mayorista acumula una suba interanual de 54,2% y los combustibles refinados, de 51,1%. Sin embargo, la mayor carga del índice mayorista (la inflación de los productores) cae sobre los productos locales, antes que en los importados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd2d4fa03a1bc72f7f26eea2ddedab8f wp-block-paragraph">Es la traducción local de un mundo en llamas por la energía: la guerra en Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz devolvieron el Brent por encima de los 100 dólares en septiembre, y el gas europeo llegó a más que duplicar su precio en el año.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-578543c7b787cffe53831eeb7347c21b wp-block-paragraph">Lo llamativo del índice mayorista es lo que subió poco: los productos manufacturados nacionales aumentaron 26% en un año y los importados apenas 11,8%, con un dólar mayorista que pasó de $1.455 al cierre de 2025 a $1.518 a mediados de octubre (una suba de 4,3%). La industria paga una energía que sube al ritmo del mercado internacional y de la quita de subsidios, y vende a precios que el dólar quieto y una demanda sin pulso mantienen abajo. La diferencia sale de los márgenes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4690e2b9090884c91335bf231444c787 wp-block-paragraph">En el consumidor se repite el patrón: los bienes subieron 29,2% en un año y los servicios 41,9%, con los regulados en 43,3%. La energía llega a los hogares por las tarifas, mientras los precios de los bienes quedan contenidos por una demanda que no convalida aumentos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ac6dc446730a43800e6b7b50d882a24 wp-block-paragraph">La inflación mensual bajó de 3,4% en marzo a 1,7% en agosto en los mismos meses en que la economía se acercaba a la recesión técnica. El PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre frente al primero (serie desestacionalizada), con el consumo privado en baja de 2,4%; en julio, el estimador mensual de actividad del INDEC se hundió 2,9% frente a junio, la peor caída mensual desde abril de 2020, y en agosto la industria usó 58,5% de su capacidad instalada. Caputo lo atribuyó a “shocks transitorios”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56b8ee9881d64a6b8d6b42b21fd7501b wp-block-paragraph">El freno tuvo un diseño deliberado: para contener el dólar antes de las elecciones de 2025, el Banco Central llevó los encajes bancarios a máximos en más de tres décadas; todavía a mitad de 2026 un préstamo personal costaba entre 65% y 70% anual con una inflación anualizada de 25% a 30%, y la mora de las familias en el sistema financiero llegó en julio a 12,9% de la cartera, la más alta en más de veinte años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d94b383e4036995495594b14fd4e8f2 wp-block-paragraph">Ese crédito caro cayó sobre ingresos atrasados: en julio, el salario privado registrado subía 29,7% interanual contra una inflación de 33,8%, una pérdida real de 3,1% según el índice de salarios del INDEC, y el salario mínimo acumulaba una caída de alrededor de 40% en su poder de compra desde noviembre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34afaa636f2251af39bd9dfad800832a wp-block-paragraph">La misma recesión sostiene el dólar. Con el consumo y la inversión en baja, las importaciones cayeron 3,5% en el segundo trimestre (serie desestacionalizada), y la energía cara aporta divisas: el superávit comercial energético superó los 6.900 millones de dólares en el primer semestre, un récord para ese período. En ese contexto, el Banco Central compró 15.482 millones de dólares en el año y el mayorista cotiza 27% por debajo del techo de la banda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd6b22d4d6a1b2eda1e4b675048a3eb5 wp-block-paragraph">Es la paradoja energética exportadora: la guerra que encarece la energía en el mundo suma dólares a la calma cambiaria, y la producción local paga esa energía cada vez más cara.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-325fb27a4e0d71f927da175929ed8c94 wp-block-paragraph">En agosto, en el Council of the Americas, el Presidente negó el costo social de este esquema: “El desempleo no aumentó, tampoco cayeron los salarios”, afirmó. Un mes después, el INDEC informó una desocupación de 7,9% de la población económicamente activa en los 31 aglomerados urbanos durante el segundo trimestre, igual al registro más alto de su gestión. (El organismo aclara que la suba interanual del total no es estadísticamente significativa; en el interior, donde la tasa llegó a 7,6%, sí lo es.)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f4d3cd73492c70f793cb57da01dc575 wp-block-paragraph">Lo que avanza es la sustitución de empleo. Entre junio de 2025 y junio de 2026, el SIPA registró en todo el país 121 mil personas asalariadas privadas menos (una caída de 1,9%) y 40,5 mil monotributistas más (una suba de 1,9%), y desde noviembre de 2023 la pérdida de asalariados privados registrados ronda los 270 mil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-891fbf612fbef07a7e3e1b5067def457 wp-block-paragraph">La informalidad llegó al 45% de las personas ocupadas en los aglomerados urbanos y la tasa de actividad subió 0,8 puntos porcentuales en un año: más integrantes de cada hogar salen a buscar ingresos. Los 500 mil empleos que repite el oficialismo surgen de una cuenta del INDEC que suma puestos de todas las modalidades, informales incluidos, y que arranca un año antes de su asunción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd9148b47b50db3558b455b8c97677f1 wp-block-paragraph">La Superintendencia de Riesgos del Trabajo contaba en julio 480.067 empleadores en todo el país, contados por CUIT y con al menos una persona asalariada registrada: 32.290 menos que en diciembre de 2023, una caída de 6,3% tras dieciocho meses seguidos de baja. (La SRT advierte que la reducción puede reflejar también reorganizaciones o cambios de CUIT; año y medio de retroceso sin pausa describe un fenómeno económico.) Comercio e industria están entre las ramas más afectadas, las que pagan la energía cada vez más cara y venden en un mercado interno sin demanda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4904116c389b36919a2d2b7426eada0c wp-block-paragraph">Ahí está la trampa. Los precios y el dólar quedaron anclados en una brecha de producto negativa en los sectores que viven del mercado interno (el PBI agregado se sostiene en actividades primarias que generan poco empleo). Cerrar esa brecha con la misma estructura reabre dos presiones al mismo tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82fe89dff9b9ff1d87e1dc20e700fbca wp-block-paragraph">En los márgenes, lo esperable es que las empresas que hoy absorben la distancia entre una energía que en los precios mayoristas subió entre 51% y 68% en un año y sus precios de venta, que subieron 26%, busquen recomponerlos apenas aparezca la demanda; la suba que hoy se contiene en la puerta de cada fábrica o comercio, pasará entonces a las góndolas. Es la puja distributiva concreta, que la recesión inclinó en contra de los trabajadores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2fb87fbf78e36d43cd82fab0d6b1b94 wp-block-paragraph">Por el lado externo, cuando la economía argentina crece, las importaciones crecen varias veces más: pero en el caso argentino esa relación se rompió. A pesar de la caída industrial de 11% sobre 2023, o de la construcción en 23% desde el mismo año, las importaciones aumentaron 27% a precios constantes. Esto es por la apertura, y es parte del problema que atraviesa la oferta: pinzas entre la baja demanda y el aumento de la competencia importada. A eso se suma la demanda de dólares para ahorro, que superó los 15 mil millones en el primer semestre. Bajar tasas y soltar crédito, lo que el Gobierno prepara con su paquete para reactivar los préstamos en pesos, abarata el paso al dólar, y el traslado a precios que hoy frena la falta de ventas vuelve con la demanda. El colchón energético ayuda, aunque una parte depende de una guerra y de un precio que nadie controla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-211b7a23f14df6ae315bdcdd1da134af wp-block-paragraph">Entre 1999 y 2001, bajo la convertibilidad, la Argentina conoció la versión extrema de esta lógica: los precios al consumidor bajaron tres años seguidos mientras la desocupación urbana trepaba de 14,5% a 18,3%, y la salida llegó por la vía más costosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d1de3bac60eac934a82714e8a9f72e4 wp-block-paragraph">El año próximo la economía crecerá 4%, dice el gobierno en el Presupuesto 2027. Para que esa expansión conviva con precios estables hacen falta herramientas que el programa descarta: una coordinación de precios y salarios que ordene la recuperación de ingresos y márgenes, y una estrategia productiva que baje el contenido importado del crecimiento y use la renta energética para algo más que sostener el tipo de cambio. Es una discusión que una sociedad de 47 millones de personas necesita dar. Mientras tanto, la estabilidad se sigue pagando con empleadores que desaparecen y familias que no llegan a cubrir sus cuotas.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e945f98f4ab31cdb7cc4890cedd5f249 wp-block-paragraph">25 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQp9y5KIT4-X1yYlaxEGVl7ZCBcHDnRyGkslySu7ZkluTu3YPwmcWBUmoTu&amp;s=10" alt="" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover;width:193px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-888e8edc58d49c027e9eb0db881d0a35 wp-block-paragraph">coordinador del Área de Economía del Instituto Argentina Grande. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f92ced2118e86660f7db9efd6a69856d wp-block-paragraph">IG @hernanpherrera</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&amp;linkname=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&amp;linkname=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&amp;linkname=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&amp;linkname=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&amp;linkname=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&amp;linkname=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Folla-a-presion-por-hernan-p-herrera%2F&#038;title=Olla%20a%20presi%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20P.%20Herrera" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/olla-a-presion-por-hernan-p-herrera/" data-a2a-title="Olla a presión – Por Hernán P. Herrera"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/olla-a-presion-por-hernan-p-herrera/">Olla a presión &#8211; Por Hernán P. Herrera</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/olla-a-presion-por-hernan-p-herrera/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Elogio a la potencia del síntoma &#8211; Por Sofía Guggiari</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/elogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/elogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Oct 2026 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sofía Guggiari]]></category>
		<category><![CDATA[angustia]]></category>
		<category><![CDATA[eros]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[síntoma]]></category>
		<category><![CDATA[Ulloa]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22347</guid>

					<description><![CDATA[<p>La idea de que existe una vida sin síntomas y sin angustias parte del mismo discurso del poder que abusa y que se apropia de nuestra potencia erótica, deseante y vital. Frente a una situación de injusticia, sin síntomas ni angustia, hay encerrona trágica.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/elogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari/">Elogio a la potencia del síntoma &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9962957c42d1a6be6ee419f103342122 wp-block-paragraph"><strong><em>La idea de que existe una vida sin síntomas y sin angustias parte del mismo discurso del poder que abusa y que se apropia de nuestra potencia erótica, deseante y vital.</em></strong> <strong><em>Frente a una situación de injusticia, sin síntomas ni angustia, hay encerrona trágica.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-570ba81aa56a34a870e3debdf6a17115 wp-block-paragraph"><strong>Por Sofía Guggiari*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00b836478f8c8595f3b900eaa747d6a1 wp-block-paragraph">En la terapia de grupo se habla de la angustia. Ese afecto pegajoso, espeso que toma el cuerpo. Lo vuelve un extraño. A veces un tirano. De cuando la angustia se vuelve invisible. Se proyecta. O se sostiene y sostiene para no verla con claridad. De cuando es efecto de la crueldad del otro en nosotros y nos desorienta. De cuando nos pone en peligro. O nos obliga en todo caso al riesgo de hablar. De cuando se vuelve síntoma. Finalmente, de cómo se hace para hacer algo o de cómo hacerle un lugar. Pero una participante interrumpe la conversación compartida y lanza una flecha en el corazón del problema: <em>Yo estoy angustiada todo el tiempo. Estoy angustiada por la guita, por la situación social, por la gente que tengo alrededor. Me siento muy impotente. Me siento mal todo el tiempo. No me pidan que le haga un lugar a la angustia</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bc620905c29af8ac0343a44b36e95a5 wp-block-paragraph">¿Cómo hacemos para hacerle lugar a la angustia cuando ya ocupa demasiado espacio? <em>Me siento mal todo el tiempo. No me pidan que le haga un lugar a la angustia. </em>¿Es lo mismo el sufrimiento permanente, la angustia como afecto vivo, o el síntoma? ¿Podría ser lo afectivo y lo erótico del síntoma lo que interrumpe esta captura del malestar?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8009095d420c43c1dc17875a3f2bb9b wp-block-paragraph">Fernando Ulloa, psicoanalista argentino, desarrolló un concepto para referirse a situaciones de cronificación del sufrimiento. Cuando éste se prolonga en el tiempo y parece no haber salida: lo llamó la <em>encerrona trágica</em>. Se trata de una escena en la que sólo hay dos lugares posibles: quien sufre y quien ejerce el daño. Sin terceridad o instancia de intervención, que rompa con esa relación cerrada.&nbsp;El hecho de que quien sufre depende de quien le hace daño para vivir va generando progresivamente un estado anímico de desesperanza y acostumbramiento. Se naturaliza el malestar.&nbsp;Ulloa nombró cultura de la mortificación a ese estado en el que se pierde, poco a poco, la posibilidad de imaginar que las cosas podrían ser diferentes. Como si ya no hubiera nada que hacer, como si no existiera otra salida posible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56ba65ec08edfd08af1a06a6e3a030f0 wp-block-paragraph">La naturalización del sufrimiento, ese malestar permanente que se aguanta, más bien se soporta; es la encerrona trágica de la que habla Ulloa. El poder abusando de la vida. La angustia, en su sentido de energía de lo vivo, y el síntoma son otra cosa. Esta diferencia es crucial de hacerla hoy. La angustia es un afecto que interrumpe, a veces terrible, que invade e intensifica el cuerpo. El síntoma es movimiento libidinal, nunca consciente, ni voluntario, en una situación de impedimento o imposibilidad. Se mueve. Insiste. Busca su lugar. De modo desplazado. Pero, en todo caso, se trata siempre de la posibilidad de excitación y sensibilidad de un cuerpo. De una insistencia libidinal y, por lo tanto, erótica.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7fe3811926b353a56cbc0f278d90c900 wp-block-paragraph">Así, lo erótico, como dice la filósofa Sara Torres, como lo que intensifica, invade, toca, angustia, excita, amenaza con disolvernos, habita en la posibilidad de sintomatizar. Algo que es propio de la experiencia de vivir. De vivir una vida que valga la pena. Vivir, que no es lo mismo que sobrevivir. A diferencia de la encerrona trágica que tiende a lo mortífero, a la detención del movimiento. Decir <em>Eros dulce amargo,</em> como lo nombra la poeta Anne Carson; decir que Eros es dolor, placer, pero Eros al fin, también quiere decir que, en el síntoma, en lo que insiste, que excede mi voluntad, que me produce malestar, que me resulta una incógnita, en lo que me angustia, ahí está Eros, porque ahí está lo vivo. Afecto queriéndose enunciar. La idea de que existe una vida sin síntomas y sin angustias parte del mismo discurso del poder que abusa. Y que se apropia de nuestra potencia erótica, deseante y vital.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-606585ba60a595c95332ce5c839788d3 wp-block-paragraph">Sin síntomas, sin Eros, no habría salud. Frente a una situación de injusticia, sin síntomas ni angustia, hay encerrona trágica.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7d7259dfabec0ab818d966ef17038ee wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b291dec428a1c0cae3050c6bb9b7d0ef wp-block-paragraph">Estamos angustiadxs todo el tiempo por las condiciones en las que nos obligan a vivir y, al mismo tiempo, sin poder dejar de cumplir las expectativas que ese mismo modelo de vida nos impone. ¿Acaso no sería esta nuestra encerrona actual?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43ff91841d325b085b54d2b6c5ea1a1c wp-block-paragraph">La figura del <em>zombi hiperactivo</em>, propuesta por Suely Rolnik, nombra una forma de vida en la que perdemos la posibilidad de escuchar el saber que tienen los afectos en el cuerpo: eso que nos inquieta, nos moviliza y nos pide una transformación. Y, sin embargo, seguimos compulsados permanentemente a producir, rendir y adaptarnos, como si no pudiéramos detenernos nunca. Entonces, no se puede parar de trabajar. No se puede parar de hacer cuentas. No se puede parar de pensar. Pero tampoco se puede parar de estar <em>angustiada por la guita, por la situación social, por la gente que tenemos alrededor</em>, y con la sensación de que no podemos hacer nada más que seguir<em>. </em>Dice Rolnik, vidas anestesiadas. Yo diría: no anestesiadas en nuestra posibilidad de sentir, sino todo lo contrario. Tan afectadxs, con tanto dolor, que no se puede hacer de eso una singularidad para leer y escuchar. Y quizás también porque circulan, cada vez con más frecuencia, discursos que desacreditan este saber del cuerpo en su dimensión sensible y vibrátil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd81dc10c58c75ba4cdeeaff7d525bb1 wp-block-paragraph">Frente a la encerrona trágica del malestar, a la sensación de impotencia, a la experiencia de que no hay salida, quizás haya que volver a reorientarse por la potencia de la plasticidad de la libido y la fuerza creativa que abre el deseo. Escuchar ahí donde algo está llamando a que se abra. Entonces, elogio al síntoma, al afecto que interrumpe el poder, al inconsciente, al delirio, al sueño, a Eros. No como falta ni como patología, sino como portal. Una reorientación hacia la vitalidad.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a67e97d365810d9d3e029eed9790ee6f wp-block-paragraph">24 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://www.agenciapacourondo.com.ar/sites/www.agenciapacourondo.com.ar/files/styles/secciones/public/2023-09/foto%20sofi%20horizontal%201.jpg?itok=9EtpLZ2v" alt="" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover;width:186px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4993fc6eb449c24f671cd09d0317fa5a wp-block-paragraph">*Psicóloga.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&amp;linkname=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Felogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari%2F&#038;title=Elogio%20a%20la%20potencia%20del%20s%C3%ADntoma%20%E2%80%93%20Por%20Sof%C3%ADa%20Guggiari" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/elogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari/" data-a2a-title="Elogio a la potencia del síntoma – Por Sofía Guggiari"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/elogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari/">Elogio a la potencia del síntoma &#8211; Por Sofía Guggiari</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/elogio-a-la-potencia-del-sintoma-por-sofia-guggiari/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Escasez de la escasez. Padecimientos de la plétora &#8211; Por Pedro Cazes Camarero</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/escasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/escasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Oct 2026 04:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pedro Cazes Camarero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22263</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pedro Cazes Camarero realiza en este trabajo un riguroso análisis del concepto de "escasez de la escasez" bajo el signo de la revolución científico-técnica. Cazes Camarero sostiene que ya no se discute únicamente quién recibe una cantidad insuficiente de riqueza. Se discute por qué una riqueza técnicamente abundante debe seguir siendo escasa. Y ése podría ser uno de los puntos en los cuales General Intellect, Crítica del Programa de Gotha, teoría del precio y Magma Rojo convergen en una misma problemática: la transición histórica desde una sociedad organizada alrededor de la producción de bienes escasos hacia otra en la cual el conflicto fundamental puede llegar a ser la producción política de la propia escasez.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/escasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero/">Escasez de la escasez. Padecimientos de la plétora &#8211; Por Pedro Cazes Camarero</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b57084920fbbe6631ec53f16d3ca57d7 wp-block-paragraph"><em><strong><em><strong>Pedro Cazes Camarero realiza en este trabajo un riguroso análisis del concepto de «escasez de la escasez» bajo el signo de la revolución científico-técnica. Cazes Camarero sostiene que ya no se discute únicamente quién recibe una cantidad insuficiente de riqueza. Se discute por qué una riqueza técnicamente abundante debe seguir siendo escasa. Y ése podría ser uno de los puntos en los cuales General Intellect, Crítica del Programa de Gotha, teoría del precio y Magma Rojo convergen en una misma problemática: la transición histórica desde una sociedad organizada alrededor de la producción de bienes escasos hacia otra en la cual el conflicto fundamental puede llegar a ser la producción política de la propia escasez.</strong></em></strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1614157e534307baa11a2de7346d912d wp-block-paragraph"><strong>Por Pedro Cazes Camarero*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79b38334116a63bf36e125970cf073fe wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><br></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74cd25323f635e4afea4b0d2d3189712 wp-block-paragraph">Históricamente, desde la antigüedad hasta el fordismo, la economía ha sido una economía de la escasez debido a la impotencia humana para producir suficiente riqueza para satisfacer las necesidades de todos. Esa impotencia procedía de las limitaciones científico-técnicas arrastradas por la humanidad. La productividad del trabajo iba aumentando, pero a mediados del siglo XX todavía era demasiado débil para que todas las necesidades humanas fuesen cubiertas fundando un mundo de la riqueza, ya que no de la felicidad (obviamente el concepto mismo de «necesidad» fue evolucionando y creciendo). Como es sabido, a partir de las últimas décadas del siglo pasado se desencadenó una revolución científico-técnica con la digitalización, Internet, la Inteligencia Artificial, etc., que produjo por vez primera la posibilidad de una civilización de la plétora. Esto ya fue previsto por Marx en los <em>Grundrisse</em> de 1857 y lo denominó «General Intellect». La capacidad productiva potencial de la humanidad ha superado masivamente sus necesidades por primera vez en la historia. Esto debería generar la felicidad colectiva, pero se está desencadenando en un contexto capitalista de dominio político y militar de la elite financiera internacional. Esta fuerza social percibió velozmente que su dominio global se hallaba en grave riesgo, al desaparecer el valor en forma de trabajo humano acumulado en las mercancías. La producción de riqueza sin valor se halla mucho más generalizada de lo que parece, debido a que la elite financiera ha improvisado ciertos métodos para reducir artificialmente la riqueza disponible, reintroduciendo la escasez. Esta escasez inducida a propósito ya no se debe a limitaciones científico-técnicas en la productividad, sino a la manipulación del sistema de precios, que se ha liberado de su papel histórico de constituir la forma monetaria del valor, ya que el propio valor de las mercancías viene desapareciendo a raíz de la introducción del «General Intellect». Los precios se han convertido en el modo de captura de poder y riqueza de la elite financiera, pues pueden ser manipulados con cierta discrecionalidad. Pero como el «General Intellect» continúa operando, los dispositivos de creación de escasez artificial están mostrando ciertas limitaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fb628b1f27480c342c84675d18012335 wp-block-paragraph"><strong>Hipótesis: </strong><em>Si el sistema no logra introducir la suficiente escasez como para evitar la plétora de bienes de uso generada por el </em>General Intellect,<em> tendríamos una «escasez de la escasez».</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4437fadd2b63906c8861e0d1cfe6fe3a wp-block-paragraph">La hipótesis permite formular una contradicción específica del capitalismo cognitivo: <em>el sistema ya no padecería primordialmente escasez de bienes, sino una insuficiente capacidad para producir la escasez necesaria para mantenerlos bajo la forma mercancía y sostener su precio.</em> A esta situación podemos denominarla, provisionalmente, <em>«escasez de la escasez</em>«. El punto de partida es el siguiente: el <em>General Intellect</em> —conocimiento social acumulado, ciencia, automatización, digitalización, inteligencia artificial, redes y creciente capacidad de reproducción a costos marginales muy bajos— tiende a multiplicar la capacidad social de producir valores de uso. Podemos representarlo esquemáticamente: <em>General Intellect → aumento de la potencia productiva → aumento de la abundancia potencial</em>. Pero el capital requiere que una parte sustancial de esos bienes continúe siendo <em>apropiable, excluible y vendible</em>. Por consiguiente, cuanto mayor sea la potencia productiva social, mayor puede llegar a ser la necesidad de dispositivos jurídicos, tecnológicos, financieros y políticos destinados a evitar que esa abundancia potencial se transforme en disponibilidad común. Así: <em>valorización capitalista → necesidad de exclusión → producción institucional de escasez</em>. La contradicción aparece cuando: <em>capacidad de producir abundancia > capacidad de imponer escasez.</em> Ese desajuste es precisamente lo que proponemos denominar <em>escasez de la escasez.</em> No significa que toda escasez material desaparezca. Continuarán existiendo bienes naturalmente limitados, recursos ecológicos finitos, localizaciones irreproducibles y cuellos de botella productivos. La tesis se refiere a otra cosa: a una tendencia histórica por la cual una parte creciente de la riqueza social puede producirse o reproducirse en cantidades tales que<em> la escasez necesaria para mantener determinadas relaciones mercantiles deja de surgir espontáneamente y debe ser producida institucionalmente.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b0da610a160dd6ada8ba7c97f69598a wp-block-paragraph">En Marx, el precio no es simplemente expresión de la escasez. El valor remite al trabajo socialmente necesario, mientras que en la oferta y la demanda, incluida la escasez relativa, intervienen en las oscilaciones de los precios de mercado. Por ello, no deberíamos decir que en el capitalismo clásico el precio era sencillamente consecuencia de una «escasez objetiva». En el capitalismo del <em>General Intellect</em>, una proporción creciente de los precios puede depender de <em>escaseces institucionalmente construidas:</em> patentes, derechos de autor, licencias, suscripciones, <em>paywalls</em>, plataformas cerradas, obsolescencia programada, restricciones de acceso a bases de datos, monopolios tecnológicos, marcas, estándares propietarios y derechos exclusivos de explotación. Cuando la escasez material resulta insuficiente para sostener la apropiación mercantil, el capital necesita <em>producir condiciones de exclusión.</em> El precio cambia entonces parcialmente de estatuto. Ya no aparece solamente como resultado de relaciones económicas previas, sino también como <em>instrumento que regula políticamente el acceso.</em> Aquí se inserta nuestra <em>teoría del precio:</em> el precio comienza a desplazarse desde su función predominantemente mensuradora y circulatoria hacia una función de <em>captura, selección y exclusión.</em> El interrogante ya no sería únicamente: <em>¿cuánto vale esto?</em>, sino también: <em>¿quién puede acceder, bajo qué condiciones y mediante qué pago?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8965ff4e1508ec80f5394942ee5a6102 wp-block-paragraph">Pensemos, como ejemplo, en bienes cuyo costo marginal de reproducción puede aproximarse a valores muy bajos: información, programas informáticos, fórmulas, imágenes digitales, música, conocimiento científico, determinados diseños, secuencias, algoritmos. Su comportamiento es peculiar respecto de la mercancía material tradicional: <em>pueden ser utilizados simultáneamente por una gran cantidad de personas sin ser destruidos por ese uso.</em> En esos casos, la exclusividad debe introducirse mediante dispositivos exteriores al objeto: <em>valor de uso abundantemente reproducible + costo marginal muy bajo → dificultad creciente para sostener la escasez mercantil</em>. El problema deja entonces de ser la tradicional+:<em>«cómo producir suficiente</em>» y se transforma parcialmente en: <em>«cómo impedir que lo producido resulte excesivamente disponible</em>«. Marx entrevió un problema relacionado en el conocido <em>Fragmento sobre las máquinas</em> de los <em>Grundrisse</em>: cuando el conocimiento social general se convierte crecientemente en fuerza productiva inmediata, el tiempo de trabajo encuentra dificultades para continuar funcionando como medida adecuada de una riqueza cuya producción depende cada vez más de la ciencia, la cooperación y el saber social acumulado. Nuestra hipótesis agrega un segundo momento: <em>si el tiempo de trabajo pierde progresivamente capacidad para regular la apropiación de una parte creciente de la riqueza, el sistema debe reforzar otros mecanismos de regulación; entre ellos, el precio, el derecho de propiedad y la producción de escasez.</em> De este modo: <em>crisis de la medida por el valor → fortalecimiento del precio → necesidad de escasez institucional → posibilidad de una escasez de la propia escasez.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ea677eb11a21b1999f265bdeb9289e8 wp-block-paragraph">Si millones de personas pueden utilizar simultáneamente determinado conocimiento sin agotarlo, surge inevitablemente una pregunta: <em>¿por qué alguien debería poseer el derecho exclusivo de impedir ese uso?</em> . La contradicción clásica: <em>capital / trabajo</em> no desaparece, pero comienza a superponerse con otra: <em>acceso / exclusión.</em> Esto puede modificar profundamente la constitución de las subjetividades políticas. Las luchas dejan de referirse exclusivamente al salario, la jornada laboral y las condiciones de trabajo. Se amplían hacia el acceso al conocimiento, los medicamentos, el software, la vivienda, la conectividad, la energía, los datos, la cultura, la educación y las infraestructuras comunes. El antagonismo ya no concierne solamente a <em>quién produce,</em> sino también a <em>quién tiene derecho a acceder a aquello que la sociedad ya posee capacidad técnica para producir.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea436ab5ac9154b75c184acc897d9e6b wp-block-paragraph">Aquí Deleuze resulta particularmente pertinente. La sociedad de control no necesita prohibir absolutamente un bien: puede <em>modular diferencialmente el acceso.</em> El dispositivo ya no dice necesariamente: <em>«esto no existe</em>«. Dice: <em>«esto existe, pero usted no está autorizado a utilizarlo</em>«. La exclusión se vuelve modulable, individualizada, revocable y programable. Aparece entonces una paradoja  (Deleuze, 1992). Cuanto más abundante puede llegar a ser potencialmente una sociedad, <em>mayor puede ser la cantidad de mecanismos de exclusión necesarios para conservar determinadas relaciones mercantiles.</em> Surgen nuevos cercamientos: <em>tierra → fábrica → patente → software → datos → algoritmos → acceso digital</em>. No se trata de afirmar que todos esos procesos sean idénticos a la acumulación originaria descrita por Marx. Se trata de señalar una analogía histórica: aquello que potencialmente podría circular como riqueza social común es cercado mediante nuevos derechos de exclusión. El objeto del cercamiento ya no es solamente la tierra. Puede ser también el <em>conocimiento social acumulado.</em> La contradicción resulta particularmente aguda porque gran parte de ese conocimiento no ha sido producido por un individuo aislado, ni siquiera por una sola empresa. Procede de generaciones enteras de ciencia, educación, cooperación, instituciones públicas, trabajadores, universidades, infraestructuras sociales y redes. El capital intenta entonces constituir títulos privados sobre productos del <em>intelecto social colectivo </em>(Deleuze, 1995/97)<em>.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c12ab1e809947a9f6f40c0e19321c4ea wp-block-paragraph">Si producir deja de ser, en determinados sectores, el principal problema técnico, el centro estratégico puede desplazarse hacia el <em>control de los accesos. </em>La empresa dominante no tiene necesariamente que ser aquella que fabrica con mayor eficiencia. Puede ser aquella que controla: plataformas, patentes, interfaces, estándares, redes, datos, derechos de acceso e infraestructuras. Aquí podemos recuperar nuestra discusión acerca de ganancia, renta e interés. No debemos afirmar que esas categorías marxianas desaparezcan o se vuelvan literalmente idénticas. La hipótesis más prudente y, a la vez, más fértil consiste en sostener que <em>pueden comenzar a compartir crecientemente una lógica transversal de captura. </em>Es decir:<em> ganancia — renta — interés → modalidades diferenciadas de apropiación de flujos de riqueza social. </em>La categoría de <em>captura</em> no sustituye mecánicamente a las anteriores. Las atraviesa. El problema estratégico pasa crecientemente por <em>establecer derechos sobre flujos de riqueza producidos socialmente.</em></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://maquinacrisica.org/wp-content/uploads/2016/04/filosofia-marx-e-deleuze.jpg" alt="" style="aspect-ratio:1.6020557352354792;width:607px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf2000c01e8826f5e06194deb8d931a1 wp-block-paragraph">Imaginemos una sociedad técnicamente capaz de proporcionar cantidades crecientes de determinados bienes utilizando cada vez menos trabajo humano inmediato, mientras una parte considerable de la población continúa experimentando restricciones de acceso. La forma tradicional de legitimación comienza a debilitarse. Durante siglos podía afirmarse: <em>«no alcanza para todos</em>«. Pero si para determinadas categorías de bienes resulta técnicamente evidente que <em>podría alcanzar</em>, la pregunta cambia: <em>¿por qué no puedo acceder?</em> La respuesta deja de ser puramente tecnológica. Se vuelve política: <em>porque existe una institución que atribuye a alguien el derecho de excluirme.</em> La transformación de la pregunta es decisiva. La pobreza, la privación o la inaccesibilidad ya no pueden presentarse exclusivamente como efectos de una insuficiencia de las fuerzas productivas. Aparecen cada vez más como resultado de una <em>arquitectura social de propiedad, distribución y apropiación.</em> El conflicto político se desplaza entonces desde la administración de la insuficiencia hacia la legitimidad de la exclusión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b4e8f686e702dda238a3e16613aca5db wp-block-paragraph">Aquí adquiere especial importancia la <em>Crítica del Programa de Gotha</em>. Marx distingue allí dos momentos de la sociedad comunista. En una primera fase, la nueva sociedad todavía emerge marcada por las condiciones de la sociedad capitalista precedente. El derecho conserva, por ello, características del <em>derecho burgués: </em>los individuos reciben de acuerdo con determinada medida de su contribución laboral. Marx muestra, sin embargo, que esa aparente igualdad continúa siendo desigual. Los individuos tienen capacidades diferentes, situaciones familiares diferentes y necesidades diferentes. Aplicar una misma medida a sujetos desiguales reproduce desigualdades. La cuestión se transforma profundamente en la fase superior de la sociedad comunista. Marx vincula esa posibilidad a varias condiciones: superación de la subordinación esclavizante a la división del trabajo, transformación del trabajo mismo, desarrollo integral de los individuos y <em>crecimiento de las fuerzas productivas hasta que las fuentes de la riqueza cooperativa fluyan abundantemente.</em> Sólo entonces puede formularse el principio: <em>«De cada cual según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades</em>«. La relación con nuestra hipótesis es sumamente interesante, aunque no debemos identificar ambas formulaciones. Marx no habla de «escasez de la escasez», ni desarrolla allí el problema del <em>General Intellect</em> tal como nosotros lo estamos planteando. Pero proporciona una clave fundamental<em>: la forma de distribución adecuada a una sociedad depende de su nivel histórico de desarrollo de las fuerzas productivas.</em> Mientras la riqueza social permanezca fuertemente condicionada por la escasez y por la necesidad de medir el aporte individual de trabajo, una distribución ligada a la contribución puede conservar cierta base material. Pero ¿qué ocurre si el <em>General Intellect</em> modifica esa base? Si <em>menos trabajo inmediato → mayor producción potencial</em>, y simultáneamente: <em>conocimiento social → principal fuerza productiva</em>, <em>la vinculación entre derecho de acceso y cantidad individual de trabajo comienza a perder parte de su fundamento material</em>. Aquí la <em>Crítica del Programa de Gotha</em> adquiere una actualidad inesperada. No porque estemos ya ante la «fase superior del comunismo», sino porque el capitalismo mismo podría estar creando <em>algunas de las condiciones materiales de abundancia</em> que Marx consideraba necesarias para superar una distribución estrictamente regulada por el trabajo, mientras simultáneamente desarrolla dispositivos destinados a impedir que esa abundancia se convierta en libre acceso. La contradicción sería entonces extraordinaria: <em>el capitalismo desarrolla las fuerzas productivas que vuelven técnicamente imaginable la abundancia, pero necesita producir artificialmente escasez para conservar las relaciones capitalistas de apropiación.</em> Desde esta perspectiva, la «escasez de la escasez» puede interpretarse como un punto de tensión entre dos principios históricos. Por un lado: <em>distribución según derechos de propiedad, trabajo, ingreso y capacidad de pago.</em> Por otro: <em>distribución crecientemente orientada por necesidades socialmente reconocidas.</em> La cuestión deja de ser puramente moral. Se convierte en un problema material. Si determinados bienes existen en abundancia potencial, condicionar su acceso exclusivamente a la capacidad de pago comienza a aparecer no como una necesidad económica evidente, sino como una <em>decisión institucional.</em> Éste podría ser uno de los puntos más fuertes de articulación entre Marx y nuestra teoría del precio. En el capitalismo industrial, la mercancía aparecía como forma necesaria de organizar productos cuya producción exigía importantes cantidades de trabajo social. En determinados sectores del capitalismo cognitivo, en cambio, la mercancía puede necesitar <em>ser reconstruida artificialmente</em> allí donde la reproductibilidad tiende a disolver su escasez. El precio pasa entonces a desempeñar una función suplementaria: <em>no solamente expresar relaciones económicas, sino impedir que una abundancia potencial se convierta en acceso universal.</em> Desde la perspectiva de Gotha, podríamos formular la contradicción del siguiente modo: <em>las fuerzas productivas comienzan a producir condiciones materiales compatibles con una distribución menos dependiente del trabajo individual, mientras las relaciones capitalistas mantienen el acceso subordinado al ingreso y a la propiedad.</em> La «escasez de la escasez» sería, en ese sentido, una de las formas contemporáneas de la contradicción <em>entre fuerzas productivas y relaciones sociales de apropiación.</em></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQmP7QMN278YTZRqY0H89bjnEn1sT88wiHZHbUy5U0ZXE-_C-jSXDJ0FQGe&amp;s=10" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Monumento a Karl Marx en Chemnitz, Alemania.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dbc911a7fe05ae9693696b27f9c3882d wp-block-paragraph">La conexión con Gotha permite comprender mejor un segundo efecto político. La legitimidad del capitalismo industrial se organizó alrededor de una secuencia relativamente estable: <em>trabajo → ingreso → consumo</em>. El derecho a acceder a los bienes aparecía ligado al empleo y, a través del salario, a la participación en el proceso productivo. Pero el <em>General Intellect</em> introduce progresivamente otra relación: <em>menos trabajo humano inmediato necesario → mayor riqueza potencial</em>. Si la sociedad necesita cantidades decrecientes de trabajo humano directo para producir determinados volúmenes de riqueza, surge una pregunta políticamente incómoda: <em>¿por qué el derecho al ingreso y al acceso debería continuar dependiendo exclusivamente del empleo?</em> No se trata solamente del problema del desempleo tecnológico. Se trata de una transformación posible de la relación entre <em>trabajo, riqueza y ciudadanía.</em> Aparecen así debates acerca de renta básica, servicios universales, reducción radical de la jornada, ingreso social, comunes y propiedad colectiva del conocimiento. La formulación de Gotha permite llevar el problema todavía más lejos. El trabajo dejaría progresivamente de ser únicamente aquello que legitima recibir una parte de la riqueza social. La riqueza social aparecería crecientemente como producto de una cooperación histórica acumulativa imposible de atribuir individualmente. Ciencia, lenguaje, cultura, educación, algoritmos, información y conocimiento técnico son resultado de generaciones enteras. Por consiguiente, la pregunta política podría transformarse, ya no: <em>¿cuánto trabajó usted para merecer esto?</em>, sino: <em>¿qué parte de una riqueza social común debe estar disponible para todos por el solo hecho de formar parte de la sociedad que la produce?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d27bc9a4ce5fa311b2f19f5b1615ae0 wp-block-paragraph">Debemos evitar cualquier conclusión teleológica. La abundancia tecnológica&nbsp;<em>no conduce automáticamente al comunismo.</em> El capitalismo posee una enorme capacidad para producir nuevas escaseces. Puede hacerlo mediante propiedad intelectual, deuda, privatización, monopolización, obsolescencia, segmentación de mercados, control algorítmico, destrucción de capacidad productiva o regulación jurídica del acceso. Incluso puede transformar bienes previamente poseídos en servicios continuamente alquilados. La secuencia es significativa: <em>poseer </em><em>→</em><em> alquilar </em><em>→</em><em> suscribirse</em>. La suscripción convierte un bien o una función potencialmente disponible de manera permanente <em>en&nbsp;acceso temporal, condicionado y revocable.</em> El usuario ya no posee necesariamente el objeto. Posee una autorización provisional. La diferencia es política. Quien controla la plataforma conserva la capacidad de modificar el precio, las condiciones de acceso, las funciones disponibles e incluso la continuidad misma del servicio. Aquí la noción deleuziana de&nbsp;<em>sociedad de control</em>&nbsp;alcanza una notable pertinencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8cbfe8597b0e150a8a9acee9af48bf5e wp-block-paragraph">Si la escasez económica deja de surgir espontáneamente en determinadas áreas, debe ser <em>producida y defendida institucionalmente. </em>Cuanto menos natural resulte una escasez, mayor puede ser el conjunto de dispositivos necesarios para sostenerla:<em> derecho + Estado + tecnología + finanzas + vigilancia. </em>Aparece así una relación paradójica:<em> mayor abundancia potencial → mayor necesidad de mecanismos de control para preservar la exclusión. </em>La abundancia no produciría automáticamente libertad. Podría producir sociedades extraordinariamente productivas y, simultáneamente, extraordinariamente controladas. No porque las cosas falten, sino porque resulta necesario <em>impedir que circulen libremente. </em>De este modo, la cuestión de la escasez se desplaza desde la naturaleza hacia la política. La función de determinados aparatos estatales, jurídicos y tecnológicos no consistiría ya solamente en administrar bienes insuficientes, sino <em>en hacer cumplir derechos de exclusión sobre bienes potencialmente abundantes. </em>Ésta podría ser una fuente específica de autoritarismo postfordista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-977e3747e26703d2acb0f592fa9c16fb wp-block-paragraph">La hipótesis de la «escasez de la escasez» permite precisar nuestra noción de <em>Magma Rojo</em>. El Magma Rojo puede concebirse como el espacio ontológico-político que aparece cuando la potencia social de producir desborda continuamente las formas institucionales destinadas a capturarla. No constituye una nueva clase social. Tampoco una formación económica estable destinada necesariamente a suceder al capitalismo. Es un <em>campo abierto de indeterminación, conflicto y producción de nuevas formas sociales.</em> Podemos representarlo así: <em>potencia productiva social <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2194.png" alt="↔" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> dispositivos de captura</em>. La «escasez de la escasez» constituye uno de sus síntomas privilegiados. Revela algo conceptualmente importante: <em>la relación capitalista ya no administra únicamente la producción de riqueza; debe administrar activamente su no-disponibilidad.</em> Ese desplazamiento modifica la naturaleza misma del conflicto. El antagonismo ya no se limita a la apropiación del excedente producido. Incluye la lucha por determinar <em>qué puede circular, quién puede acceder y qué debe mantenerse artificialmente escaso</em>. El Magma Rojo aparece precisamente en esa zona en la que ninguna de las dos tendencias está definitivamente resuelta. Por un lado: <em>abundancia, cooperación, conocimiento común, reproductibilidad, acceso.</em> Por otro: <em>propiedad, exclusión, escasez producida, renta, precio y control.</em> No existe un desenlace garantizado. La abundancia potencial puede devenir común, pero también puede convertirse en un capitalismo rentista mucho más concentrado y controlado. Ésa es la apertura ontológica que queremos conservar mediante la noción de Magma Rojo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34ac03264273ca609ae4dd5919ceddae wp-block-paragraph">Podemos ahora formular la hipótesis en una forma más precisa: <em>En el capitalismo del </em>General Intellect<em>, una de las contradicciones centrales tiende a desplazarse desde la escasez de bienes hacia la insuficiencia de los mecanismos capaces de mantener escasos aquellos bienes cuya producción o reproducción se vuelve potencialmente abundante. Cuando la potencia social de producción supera la capacidad institucional de exclusión, aparece una «escasez de la escasez»: una crisis potencial de la forma mercancía que obliga al capital a reforzar el precio, la propiedad y el acceso como dispositivos políticos de captura</em><strong>.</strong> La secuencia completa sería: <em>crisis de la medida por el valor → centralidad creciente del precio → producción institucional de escasez → escasez de la escasez → crisis política de la exclusión</em>. Podemos distinguir, entonces, cuatro formas históricas o analíticas:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4627c43dfdf993795b716960bae853ca wp-block-paragraph"><em>1. Escasez material:</em>&nbsp;existe una insuficiencia física o productiva efectiva del bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f53156ea22a49ba1297bae25b47d773 wp-block-paragraph"><em>2. Escasez mercantil:</em>&nbsp;la disponibilidad está condicionada por las relaciones de producción, intercambio e ingreso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f60322ce795238b899318eb1ed95928d wp-block-paragraph"><em>3. Escasez institucionalmente producida:</em>&nbsp;el bien podría ser mucho más abundante, pero derechos de propiedad, monopolios, patentes, plataformas o mecanismos tecnológicos restringen deliberadamente su acceso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-999840713838741e91a148811adc7fef wp-block-paragraph"><em>4. Escasez de la escasez:</em>&nbsp;incluso esos dispositivos comienzan a resultar insuficientes para contener la abundancia potencial creada por las fuerzas productivas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9e1fcc64120a26ce3736c34d0b16636b wp-block-paragraph">Esta cuarta situación abre una crisis específicamente política. Ya no se discute únicamente quién recibe una cantidad insuficiente de riqueza. Se discute&nbsp;<em>por qué una riqueza técnicamente abundante debe seguir siendo escasa. </em>Y ése podría ser uno de los puntos en los cuales&nbsp;<em>General Intellect</em>,&nbsp;<em>Crítica del Programa de Gotha</em>, teoría del precio y Magma Rojo convergen en una misma problemática: <em>la transición histórica desde una sociedad organizada alrededor de la producción de bienes escasos hacia otra en la cual el conflicto fundamental puede llegar a ser la producción política de la propia escasez. </em>La incorporación de Gotha refuerza especialmente los puntos en los cuales su texto original ya estaba planteada la contradicción entre abundancia potencial y exclusión, pero faltaba el puente entre esa contradicción y&nbsp;<em>la crítica marxiana a convertir el trabajo individual en medida permanente del derecho a participar de la riqueza social </em>(Negri, 1991; Hardt y Negri, 2009;Vercellone, 2007, 2010).</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-762c43dd9584f8527a17820f6d8115a9 wp-block-paragraph"><strong>Referencias bibliográficas</strong>:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7c82954d3e59e7a70f24bf22c55c8d9 wp-block-paragraph"><strong>Deleuze, Gilles. </strong>1992. “Postscript on the Societies of Control.” <em>October</em> 59: 3–7.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a3172ec1dbb273a34d2e22d3af636fb wp-block-paragraph"><strong>Deleuze, Gilles. </strong>1995/1997. <em>Negotiations, 1972–1990</em>. Translated by Martin Joughin. New York: Columbia University Press.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa241a54660d60fbcaf9e6920618d401 wp-block-paragraph"><strong>Hardt, Michael, and Antonio Negri. </strong>2009. <em>Commonwealth</em>. Cambridge, MA: Belknap Press of Harvard University Press.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f000a48db386faf070d4fcb1dcff478 wp-block-paragraph"><strong>Marx, Karl. </strong>1991. <em>Capital: A Critique of Political Economy. Volume III</em>. Translated by David Fernbach. London: Penguin Books/New Left Review<strong>.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88ca33f93712d2523bbd1f3bc237b10b wp-block-paragraph"><strong>Marx, Karl.</strong> 1875 [1989]. “Critique of the Gotha Programme.” En <em>Marx and Engels Collected Works</em>, vol. 24, pp. 75–99. London: Lawrence &amp; Wishart.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-734f448d16749673b43dc87ad5fcb0e9 wp-block-paragraph"><strong>Negri, Antonio. </strong>1991. <em>Marx Beyond Marx: Lessons on the Grundrisse</em>. Edited by Jim Fleming. Translated by Harry Cleaver, Michael Ryan and Maurizio Viano. New York: Autonomedia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-593abe238e2314c445f0e282449bc1dc wp-block-paragraph"><strong>Vercellone, Carlo. </strong>2007. “From Formal Subsumption to General Intellect: Elements for a Marxist Reading of the Thesis of Cognitive Capitalism.” <em>Historical Materialism</em> 15 (1): 13–36. <a href="https://doi.org/10.1163/156920607X171681"><strong>https://doi.org/10.1163/156920607X171681</strong></a><strong>.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9b7dd8c574b3f9491fa7036a4380a68 wp-block-paragraph"><strong>Vercellone, Carlo. </strong>2010. “The Crisis of the Law of Value and the Becoming-Rent of Profit.” En Andrea Fumagalli y Sandro Mezzadra (eds.), <em>Crisis in the Global Economy: Financial Markets, Social Struggles, and New Political Scenarios</em>, pp. 85–118. Los Angeles/New York: Semiotext(e).</p>



<p class="wp-block-paragraph">25 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://pajarorojo.com.ar/wp-content/uploads/2025/04/Pedro-vertical.jpg" alt="" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover;width:196px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3700aace4d265dedd1ade1cb054a8a57 wp-block-paragraph">*<em>Magister Scientiae</em> en Metodología de la Investigación Científica (UNER).</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&amp;linkname=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&amp;linkname=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&amp;linkname=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&amp;linkname=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&amp;linkname=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&amp;linkname=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fescasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero%2F&#038;title=Escasez%20de%20la%20escasez.%20Padecimientos%20de%20la%20pl%C3%A9tora%20%E2%80%93%20Por%20Pedro%20Cazes%20Camarero" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/escasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero/" data-a2a-title="Escasez de la escasez. Padecimientos de la plétora – Por Pedro Cazes Camarero"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/escasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero/">Escasez de la escasez. Padecimientos de la plétora &#8211; Por Pedro Cazes Camarero</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/escasez-de-la-escasez-padecimientos-de-la-pletora-pedro-cazes-camarero/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Jugar con plata &#8211; Por Rafael Bielsa</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/jugar-con-plata-por-rafael-bielsa/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/jugar-con-plata-por-rafael-bielsa/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2026 14:39:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rafael Bielsa]]></category>
		<category><![CDATA[AFJP]]></category>
		<category><![CDATA[AFP]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Fondos de inversión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22307</guid>

					<description><![CDATA[<p>No es  una práctica común analizar qué ocurre cuando empresas privadas (AFJP y AFP, en el caso de Chile) quedan a cargo de capitales ajenos de la magnitud de los aportes para pensiones y jubilaciones.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/jugar-con-plata-por-rafael-bielsa/">Jugar con plata &#8211; Por Rafael Bielsa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b396257c92069e5dcf19ed79f05570e7 wp-block-paragraph"><strong><em>No es  una práctica común analizar qué ocurre cuando empresas privadas (AFJP y AFP, en el caso de Chile) quedan a cargo de capitales ajenos de la magnitud de los aportes para pensiones y jubilaciones.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-debc3133f6c0249b6719c0166e0ac8d0 wp-block-paragraph"><strong>Por Rafael Bielsa*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-65ef5c8d61edc956cefc947d1b6bff70 wp-block-paragraph">Es frecuente escuchar a quienes sostienen que los recursos gerenciados por las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), transferidos al Estado argentino en 2008 mediante la Ley 26.425, quedaron desde entonces bajo el control de la «casta política». En ese marco, algunos afirman que dicha transferencia equivalió en parte a la apropiación de recursos por un valor comparable a «dos productos brutos internos», o incluso superior. Al momento de la estatización, el stock de fondos administrados por las AFJP representaba aproximadamente entre el 6 % y el 8 % del Producto Bruto Interno de ese año.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79d076ae28b49ef9e313b25c2729e40d wp-block-paragraph">En cambio, despierta mucho menor interés examinar con la misma tenacidad qué ocurre, de manera habitual y documentada, cuando empresas privadas quedan a cargo de capitales ajenos de esa magnitud. Un caso reciente ilustra este punto: el de las AFP chilenas, que administran un sistema de capitalización individual complementado por un pilar público no contributivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ceb7079328a1826d755050903f6cc3cd wp-block-paragraph">En octubre de 2026 se conoció que las posiciones en derivados de tasas de interés extranjeras (principalmente <em>swaps</em>) de las AFP chilenas habían pasado de una valorización positiva de unos US$1.400 millones a una negativa de aproximadamente US$7.700 millones a septiembre. Un <em>swap</em> (intercambio) es un contrato financiero mediante el cual dos partes acuerdan intercambiar flujos de pagos o activos durante un período determinado, según reglas previamente establecidas. El derrumbe de la valorización tuvo su consiguiente impacto en el valor de los fondos, especialmente del Fondo E (el más conservador, pensado para quienes están cerca de jubilarse). Para ser claros: se trata de una variación de valorización de mercado (<em>mark-to-market</em>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ee8c8c2409567e9aaf6d088aad7bf82 wp-block-paragraph">La Superintendencia de Pensiones de Chile impuso nuevos límites a la exposición a derivados en abril de 2026, con un período de adecuación que difería su aplicación plena hasta comienzos de noviembre. De este modo, la regulación fue introducida antes de que las pérdidas de valorización de septiembre se manifestaran plenamente, pero cuando la acumulación de posiciones de riesgo ya había alcanzado una magnitud considerable. En tal sentido, puede decirse que la reacción regulatoria fue extemporánea. Los derivados financieros son contratos cuyo valor depende de la evolución de un activo subyacente, como una moneda, una acción, una tasa de interés o una materia prima. Pueden emplearse para la cobertura <em>(hedging</em>) y la gestión de riesgos, aunque también constituyen instrumentos aptos para la especulación y la asunción de apuestas financieras sobre precios futuros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7801ee1d886ecef4240c26c93d0de1f3 wp-block-paragraph">Para dejar esto aún más en claro: además de las exposiciones a tasas de interés extranjeras mediante <em>swaps</em>, esos fondos invierten en empresas (acciones y bonos corporativos, tanto locales como del exterior). Clarísimos: al momento del estallido social de octubre de 2019, los activos de los fondos de pensiones se situaban en torno a los US$205.000–215.000 millones; entre el 74% y el 77% del PIB chileno. Cerraron el año en US$215.373 millones. Como algunos de los Sonetos Medicinales de Almafuerte: <a>«¡Avanti!», «¡Piu avanti!», «¡Molto piu avanti!».</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a6b330c34a54fa40154dbac425b55a5 wp-block-paragraph">Chile, en términos generales y comparados, muestra un alto grado de apego a su institucionalidad formal. En ese aspecto, sus creaciones institucionales y regulatorias suelen ser modernas, sofisticadas y rigurosas. Las empresas que administran los fondos de pensiones en Chile son actualmente siete: Capital, Cuprum, Habitat, Modelo, PlanVital, UNO y Provida. Deben cumplir normas estrictas de inversión, rentabilidad mínima y separación de patrimonios entre el fondo y la administradora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b6bca3364874aa8e88210445e752f1f2 wp-block-paragraph">Son fiscalizadas y supervisadas principalmente por la Superintendencia de Pensiones. El Consejo Técnico de Inversiones actúa como órgano técnico-asesor en materia de régimen de inversión. El sistema se completa con el Instituto de Previsión Social (IPS), encargado de la administración y el pago de los beneficios del pilar no contributivo (incluida la Pensión Garantizada Universal) y que puede prestar apoyo operativo a las AFP.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0bda0f48aa38b5f1c68a9bf05dc88b3 wp-block-paragraph">Los fondos de pensiones administrados por las AFP pertenecen a los trabajadores afiliados. Así lo ha reconocido reiteradamente la jurisprudencia constitucional chilena, que admite la existencia de un derecho de propiedad sobre los recursos acumulados en las cuentas de capitalización individual, afectado a una finalidad previsional específica. Precisamente por ello, el debate sobre las pérdidas recientes trasciende las variaciones ordinarias de los mercados y plantea inevitablemente la cuestión de las responsabilidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f0321456db642f7be2e5970a7ffd3ad wp-block-paragraph">El actual superintendente de Pensiones, <a>Joaquín Cortez, </a>ha reconocido la preocupación de las autoridades regulatorias, ha señalado que se adoptaron medidas para contener el aumento de la exposición y ha recordado, al mismo tiempo, que las decisiones concretas de inversión corresponden a las AFP. La observación no es menor: cuando los recursos pertenecen a terceros, la identificación de los responsables de su administración deja de ser una cuestión técnica para convertirse también en una exigencia de rendición de cuentas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-beb7c52d5675100dcb3ea01f0c9f9090 wp-block-paragraph">Las semejanzas con ciertos debates argentinos resultan difíciles de ignorar. El biministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, atribuyó la caída del Fondo E y las pérdidas asociadas a determinadas posiciones financieras a decisiones adoptadas por el gobierno anterior. No precisó cuáles habrían sido esas decisiones ni explicó de qué manera habrían incidido causalmente en los resultados observados. La imputación quedó así formulada en términos retóricos más que analíticos. <a>Afinidades trasandinas.</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61e531068b6017febf1264bd0d6fd2c0 wp-block-paragraph">No faltaron críticas a ese enfoque. Algunas voces sostuvieron que el ministro parece sentirse más cómodo distribuyendo responsabilidades retrospectivas que exhibiendo resultados propios de gestión. Incluso el economista Mario Marcel consideró necesario advertir que controversias de esta naturaleza no deberían reducirse al terreno de la disputa partidaria. La observación merece atención. Cuanto mayor es el impacto sobre los ahorros de millones de personas, mayor debería ser también la obligación de individualizar decisiones, responsables y mecanismos concretos. De otro modo, la explicación corre el riesgo de transformarse en una mera transferencia de responsabilidades. En Chile hay cerca de 12 millones de afiliados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d76686b5822a7895bb4d4d7a6355594 wp-block-paragraph">Identidades trasandinas: según el Banco Central vernáculo, respecto de las operaciones con el oro nacional, la compulsa de la Auditoría General de la Nación, órgano de control externo, estaba observando aisladamente el resultado negativo de ciertos derivados vinculados al oro y no el resultado total de la estrategia. Según la entidad, la AGN «recortaba los números» y realizaba un cálculo incompleto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff64936a1e97394161cc6c57b101f17f wp-block-paragraph">La elevada exposición a derivados sobre tasas de interés en Chile terminó pasando la factura. El Fondo E registró una rentabilidad real negativa de 10,4% en los primeros nueve meses del año y reabrió una pregunta incómoda: ¿quién responde cuando la gestión prudente prometida a los afiliados cede lugar a apuestas cada vez más agresivas sobre la evolución de los mercados? El aumento de la exposición a tasas largas estadounidenses mediante la extensión de la duración de derivados no constituyó un fenómeno repentino ni imprevisible. Era un proceso visible para quienes seguían el mercado y había dado lugar a advertencias regulatorias y técnicas. Sin embargo, el «efecto manada» hizo que una AFP encontrara una oportunidad de mayor rentabilidad, por la vía de realizar este tipo de operaciones, y las otras la siguieran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30a2f1898211a7556c827994a82c6952 wp-block-paragraph">La Asociación de AFP procuró encuadrar el episodio como una cuestión de cartera, lo que implica insistir en que el eje de la discusión es la rentabilidad de las inversiones. Sin embargo, las carteras no se construyen por generación espontánea. Detrás de ellas existen decisiones concretas, adoptadas por personas concretas, que incrementaron la exposición al riesgo. La promesa implícita del sistema no consiste en maximizar rentabilidades a cualquier precio, sino en administrar prudentemente el ahorro previsional de terceros. Cuando los resultados son favorables, el mérito se atribuye a la gestión; cuando sobrevienen pérdidas significativas, la responsabilidad no puede disolverse en la abstracción de una cartera. Socias en las utilidades; responsables también en las pérdidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5edd8274986968bf3f8c43fafacc2869 wp-block-paragraph">En ese contexto, Mario Marcel planteó un interrogante: «Sería interesante saber cuáles eran los esquemas de bonos que tenían los ejecutivos de las AFP que estaban a cargo». La controversia no sólo ha puesto bajo escrutinio las decisiones de inversión adoptadas, sino también el propio funcionamiento del sistema. Se anticipan investigaciones sobre quienes ocupan las gerencias generales y de inversiones de las siete administradoras, junto con acciones judiciales y actuaciones administrativas vinculadas a las pérdidas registradas. Las AFP y los ejecutivos más directamente involucrados en el diseño, aprobación y ejecución de la estrategia procurarán responder lo menos posible a las preguntas que comienzan a formularse.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-197f775ff958ff7045e2fced999d77f3 wp-block-paragraph">La expresión «jugar con fuego» es antigua y universal. Describe la inclinación humana a provocar fuerzas cuyo alcance cree dominar y cuya capacidad destructiva suele subestimar. Jugar con plata, introduce un agravante: la sustancia ya no amenaza únicamente a quien la manipula; cuando los recursos son ajenos, los costos del error recaen sobre otros. La historia financiera está poblada de episodios de esa naturaleza. Cambian los instrumentos, cambian los protagonistas y cambian las justificaciones; lo que rara vez cambia es la confianza excesiva de quienes creen que esta vez la plata les hará caso.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd6e7c0e1dde70dbfc1570b4db27df4b wp-block-paragraph">22 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://static.eldiario.es/clip/3ee1b5a2-dbd1-4558-ab9d-efee8623132b_avatar-200-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" style="width:181px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-934330b44410d870ee39d102d936b37d wp-block-paragraph">*Abogado y escritor. Ex Canciller de la República Argentina.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&amp;linkname=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&amp;linkname=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&amp;linkname=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&amp;linkname=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&amp;linkname=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&amp;linkname=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fjugar-con-plata-por-rafael-bielsa%2F&#038;title=Jugar%20con%20plata%20%E2%80%93%20Por%20Rafael%20Bielsa" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/jugar-con-plata-por-rafael-bielsa/" data-a2a-title="Jugar con plata – Por Rafael Bielsa"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/jugar-con-plata-por-rafael-bielsa/">Jugar con plata &#8211; Por Rafael Bielsa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/jugar-con-plata-por-rafael-bielsa/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un revólver en la cabeza &#8211; Por Martín Kohan</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/un-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/un-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2026 11:38:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Kohan]]></category>
		<category><![CDATA[Endeudamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Fin de mes]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[precarización]]></category>
		<category><![CDATA[revólver]]></category>
		<category><![CDATA[salarios]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22320</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Jefe de Estado dijo que es mentira que en la Argentina existan quienes no llegan a fin de mes. El Presidente no ha podido, no ha querido, o no pudiendo tampoco quiso, establecer una relación ineludible entre no llegar a fin de mes  y la pérdida o la precarización de los trabajos, y el deterioro de los salarios frente a una inflación que persiste.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan/">Un revólver en la cabeza &#8211; Por Martín Kohan</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b4a3399bb8120dbc7f5c8dbea54474d wp-block-paragraph"><strong><em>El Jefe de Estado dijo que es mentira que en la Argentina existan quienes no llegan a fin de mes. El Presidente no ha podido, no ha querido, o no pudiendo tampoco quiso, establecer una relación ineludible entre no llegar a fin de mes  y la pérdida o la precarización de los trabajos, y el deterioro de los salarios frente a una inflación que persiste.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d5a58146b4977b67ddb89bc1d1f2883 wp-block-paragraph"><strong>Por Martín Kohan*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b79614324d84e302ebfc3caff8ae98ab wp-block-paragraph">Lo dijo más de una vez, y siempre con una obstinación destemplada. Según el Presidente de la Nación, es mentira que existen quienes, en la Argentina que él gobierna, no llegan a fin de mes. Lo niega empecinadamente, apelando a esta presunta evidencia: que, en caso de ser así, esa gente debería ya haber muerto, haberse muerto por lo pronto de hambre, y acumularse en consecuencia los cadáveres, cosa que evidentemente no ocurre. En otras ocasiones se refirió el Presidente al problema generalizado del endeudamiento severo, asfixiante en muchos casos; pero lo hizo para desentenderse así sin más del asunto, alegando que a los que se metieron en deudas nadie les puso un revólver en la cabeza para que lo hicieran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bd73e2021b4705391f6e00a06cc8927d wp-block-paragraph">Sobre una cosa y sobre la otra se ha pronunciado nuestro Jefe de Estado. Y al parecer no ha podido, o no ha querido, o no pudiendo tampoco quiso, establecer una relación necesaria entre lo uno y lo otro. A saber, que hay muchos que, efectivamente, no llegan a fin de mes, por la pérdida o por la precarización de los trabajos, o por el deterioro continuo de sus salarios en relación a una inflación que persiste, y es en razón de eso que han tenido que endeudarse, comprometiendo gravemente su presente y su futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77aa0c0012441f1ce54c04d54edeba6c wp-block-paragraph">Lo que dijo el Presidente lo dijo entre abundantes insultos, lo que puede dar a pensar que en cierto modo presiente lo endeble de su planteo, y precisa por eso mismo reforzarlo con esas dosis de violencia obtusa para la que se entrena en las redes sociales durante varias horas al día. Pero hay algo que cala más hondo en su rudimentaria concepción del mundo. Y es que eso que alguna vez se encuadró, y prontamente se descartó, en términos de darwinismo social, él lo sostiene como si tal cosa. Esto es, que en la vida hay fuertes y hay débiles; que los fuertes han de prevalecer, por ser fuertes justamente, y los débiles han de perecer, justamente por ser débiles, y que está bien que así sea. De ahí que el Primer Mandatario argentino  alegue que no se llenan de cadáveres las calles, porque a su criterio es eso lo que debería ocurrir con quienes no consiguen llegar a fin de mes. Si no atinan a agenciarse una vida, su destino tiene que ser el perderla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b45be2cd08d1c8f61da2ee5968081b2c wp-block-paragraph">No menos básica, no menos elemental, es su noción de libertad. La del revólver en la cabeza es la única forma de condicionamiento que es capaz de reconocer. De ahí que suponga, como supone, que aquel a quien no le hayan puesto un revólver en la cabeza es enteramente libre para elegir lo que mejor le cuadre, y que luego habrá de hacerse responsable de aquello que eligió o no eligió. Al no entablar relación alguna entre una cosa y la otra (porque no puede, porque no quiere, porque al no poder tampoco quiso), es incapaz de considerar que no llegar a fin de mes puede resultar tan coercitivo, a la hora de tomar decisiones, como un revólver en la cabeza; que aquel al que le ponen un revólver en la cabeza no puede elegir libremente, pero aquel que no llega a fin de mes, tampoco puede.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfbfae9384d6521d90f2b28f5a290586 wp-block-paragraph">No se muere, no: no se muere. Pero no llega a fin de mes. Y es porque no llega a fin de mes, que se endeuda. La secuencia es clara, es comprensible, es casi obvia, es evidente. Las razones por las cuales el Presidente de la República se niega a reconocerlo, tal vez no sean un puro afán de negación, tal vez no sea porque no le conviene admitirlo nada más. Tal vez existan limitaciones de base, tan hondas como alarmantes, que le impiden entender qué es lo que pasa. Puede que en parte no quiera entender. Pero puede que en parte de veras no pueda.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd6e7c0e1dde70dbfc1570b4db27df4b wp-block-paragraph">22 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://www.fundacionkonex.org/custom/web/data/imagenes/repositorio/2024/07/03/19360/202407030715316e181de88811c3bf05ae5309289e3e23.jpg" alt="" style="width:180px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-447c38fbb6605f0cca6eabd2379a0e80 wp-block-paragraph">*Escritor y docente universitario. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan%2F&#038;title=Un%20rev%C3%B3lver%20en%20la%20cabeza%20%E2%80%93%20Por%20Mart%C3%ADn%20Kohan" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/un-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan/" data-a2a-title="Un revólver en la cabeza – Por Martín Kohan"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan/">Un revólver en la cabeza &#8211; Por Martín Kohan</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/un-revolver-en-la-cabeza-por-martin-kohan/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La política de una puntada &#8211; Por Héctor O. Becerra</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2026 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Héctor Becerra]]></category>
		<category><![CDATA[Bordando Luchas]]></category>
		<category><![CDATA[Desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[María Claro]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22269</guid>

					<description><![CDATA[<p>Una aguja, unos hilos y un pedazo de tela del tamaño de una hoja A4 se transformaron en instrumentos de memoria colectiva. La experiencia de Bordando Luchas, coordinada por María Claro, esa militante social incansable, fue revelando algo de esa potencia. Amigos, familiares, personas y organizaciones de distintos lugares comenzaron a bordar los nombres y apellidos de los desaparecidos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra/">La política de una puntada &#8211; Por Héctor O. Becerra</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6aafe06f61f427785bed4b4b13569a4c wp-block-paragraph"><strong><em>Una aguja, unos hilos y un pedazo de tela del tamaño de una hoja A4 se transformaron en instrumentos de memoria colectiva. La experiencia de </em>Bordando Luchas,<em> coordinada por María Claro, esa militante social incansable, fue revelando algo de esa potencia. Amigos, familiares, personas y organizaciones de distintos lugares comenzaron a bordar los nombres y apellidos de los desaparecidos. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-372a23673590276b3103c4927592e358 wp-block-paragraph"><strong>Por Héctor O. Becerra</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b4e3437ab4bb773a963981ae66009498 wp-block-paragraph"><em>¿Por qué bordan a sus desaparecidos?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aeffc4d29124c1b4c53d4103bfc521ed wp-block-paragraph">La pregunta puede parecer extraña. Bordar pertenece, al menos en nuestra memoria cultural, a otro tiempo: al de las madres y las abuelas sentadas junto a una mesa, ocupadas en una tarea paciente, minuciosa, casi silenciosa. Sin embargo, a cincuenta años del golpe de Estado de 1976, esa vieja práctica doméstica adquirió una dimensión inesperada. Una aguja, unos hilos y un pedazo de tela del tamaño de una hoja A4, se transformaron en instrumentos de memoria colectiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69065ef53da321bd6baff6d51c132282 wp-block-paragraph">La experiencia de <em>Bordando Luchas</em> coordinada por María Claro, esa militante social incansable, fue revelando algo de esa potencia. Amigos, familiares, personas y organizaciones de distintos lugares comenzaron a bordar los nombres y apellidos de los desaparecidos. Después aparecieron las fechas de la desaparición, fotografías, dibujos y distintas formas de intervención. Los bordados comenzaron a llegar desde las provincias argentinas, también desde el exterior. Miles de fragmentos fueron reuniéndose hasta constituir una obra colectiva. El 4 de octubre de este año, en el Parque de la Memoria, una nueva jornada de bordado retomó aquellas experiencias anteriores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19ea6482c3a471ba687917722ad20e8a wp-block-paragraph">¿Qué tiene el bordado para producir semejante convocatoria?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73256cbee782b3c48f9a8f78d1e7c4df wp-block-paragraph">Una primera respuesta sería decir que se trata de una forma de homenaje. Y seguramente lo sea. Pero, esa explicación parece insuficiente. Porque aquí no se trata solamente de recordar. Tenemos algo más: <em>se hace algo con ese recuerdo</em>. Algo que compromete el cuerpo y que transforma el dolor en una actividad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bb8df4c441e9d56a245adbc65e797acc wp-block-paragraph">Se borda un nombre y esto no es un detalle menor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e47082cf80d29d6e0b61e1ac9cb9dd61 wp-block-paragraph">La desaparición forzada no consistió únicamente en matar. También procuró borrar las huellas, negar la existencia, sustraer los cuerpos y, con ellos, una parte de la posibilidad misma de elaborar una pérdida: el duelo. Frente a esta operación de borramiento, el bordado realiza una operación inversa: inscribe. Donde alguien quiso producir una desaparición aparece un familiar, un amigo, que vuelve a escribir un nombre. Pero, no lo escribe solamente con tinta, lo atraviesa con una aguja. La mano sostiene el hilo, la aguja penetra la tela y vuelve a salir. Una puntada, otra puntada y una más. El nombre va apareciendo lentamente. Hay una temporalidad particular. No es una acción instantánea. El recuerdo requiere tiempo, repetición y trabajo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73b4acc0d39672398a26754e7e7875dc wp-block-paragraph">Dice María Claro: «<em>La gente que borda no se calla: a veces cuentan sobre las personas que están rememorando. Dicen y dicen; a veces el relato es muy largo, hay una necesidad de expresarse. Otras, con un video, refieren quién es la persona, a qué se dedicaba. Eso sí habla por sí mismo</em>«. Tal vez por eso resulta tentador hablar de una catarsis. Pero, la palabra no alcanza. En el tema de los bordados se pone en juego algo más que la palabra, porque muchas veces las palabras no alcanzan. No hablamos de catarsis, entonces, porque no parece que se trate de descargar un dolor para quedar liberado del dolor. El dolor permanece. Lo que cambia es la relación con el dolor. Podríamos decir que el dolor encuentra una forma de inscripción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f449381f74f544bac56c7687b13aaa6f wp-block-paragraph">El psicoanálisis nos ha enseñado que aquello que no puede ser elaborado simbólicamente puede retornar de distintas maneras. Pero, también nos permite pensar que la elaboración psíquica no consiste necesariamente en borrar una experiencia dolorosa, sino en encontrar modos de inscribirla, de ligarla, de darle alguna forma. El bordado ofrece una operación particularmente concreta: hace algo con aquello que duele. Y todavía aparece otra cuestión. El bordado pertenece a una tradición femenina y doméstica. Muchas de nuestras madres y abuelas aprendieron a bordar cuando eran jóvenes. Era una actividad asociada al ámbito privado, al cuidado, a la paciencia, a la espera, a la transmisión de saberes de una generación a la otra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ed9bf77dbe0adfe3854cea6dddb9cac wp-block-paragraph">Ahora, aquella práctica sale de la casa. La aguja abandona el espacio doméstico y llega al espacio público. <em>El bordado se convierte en memoria política</em>. Es como si una antigua actividad enseñada por las abuelas adquiriera, con el paso de las generaciones, un nuevo significado del que participaron también los varones, que se sentaron a bordar. Aquello que alguna vez pudo haber sido una tarea doméstica silenciosa, se convierte en una forma pública de decir: <em>esto ocurrió, estas personas existieron, estos nombres no serán borrados</em>.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="771" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-1024x771.jpg" alt="" class="wp-image-22292" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-1024x771.jpg?v=1792511110 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-300x226.jpg?v=1792511110 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-768x578.jpg?v=1792511110 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-1536x1156.jpg?v=1792511110 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-100x75.jpg?v=1792511110 100w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017-480x361.jpg?v=1792511110 480w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/10/IMG-20261020-WA0017.jpg?v=1792511110 1600w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>María Claro, coordinadora de Bordando Luchas.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abed1d8f89a7e7e30917f2798f38436f wp-block-paragraph">Además, los bordados se unen. Un retazo con otro. Un nombre con otro nombre. Una historia familiar con otra historia familiar. Una ciudad con otra ciudad. Un país con otro país. El hilo cumple entonces una función que excede su condición familiar: une aquello que la desaparición había separado. El desaparecido pasa a formar parte de una memoria colectiva. Por eso resulta tan conmovedora la transformación de pequeños bordados individuales en enormes superficies que necesitan ser enroscadas para ser transportables. Cada persona realiza una acción diminuta, pero miles de acciones diminutas producen algo enorme.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a86281928571657ffd6ddedd4735fa2e wp-block-paragraph">Hay aquí una política de la puntada, Una política que no necesita de grandes discursos para hacerse visible. Frente a los dispositivos del poder, frente a la violencia y frente a los mecanismos destinados a disciplinar y silenciar, aparece una actividad aparentemente insignificante: sentarse y bordar.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0d8b34382f5c365977e1eeec85dd406 wp-block-paragraph">Una aguja.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d16b46122690d423ecbfd3c4ef926f25 wp-block-paragraph">Unos hilos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c0149fa8df6cec893acd9ac99f21cd7 wp-block-paragraph">Un nombre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a997bd1f45d5ab38b9b7beb261b56115 wp-block-paragraph">Después aparece otro nombre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-404e766b3afe5559a5a3d0e790349714 wp-block-paragraph">Y otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-404e766b3afe5559a5a3d0e790349714 wp-block-paragraph">Y otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56387e710e862294d94bb91d5e0e6d6d wp-block-paragraph">Hasta que son 30.000.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-044be09b8fde675b5e86cbbe5ffdb260 wp-block-paragraph">En un trabajo anterior sobre lo que denominé el <em>infantilismo argentino</em>, intentamos pensar la vigencia del terrorismo de Estado que da lugar a mecanismos de sometimiento, inmovilización y regresión del pueblo argentino. Hoy resulta interesante observar el fenómeno desde otro lugar. Porque si existe una sociedad que puede ser sometida a mecanismos de domesticación animal, también existen formas de acción que -aunque parezcan minúsculas- recuperan la capacidad de hacer. Bordar es hacer. No es solamente mirar hacia atrás. Bordar es producir una marca en el presente y disputar el sentido de lo ocurrido. Por eso quizás la experiencia tenga una dimensión restitutiva. No porque pueda restituir aquello que fue perdido -ningún bordado puede devolver un cuerpo-, sino porque puede restituir algo que la desaparición forzosa de personas intentó destruir: la singularidad de un nombre, una historia y un lugar en la memoria de los otros. No devuelve al desaparecido, pero devuelve su nombre al espacio común. Y tal vez allí encontremos una de las razones de la extraordinaria respuesta que ha tenido esta experiencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36057139684330a28568510c2ae43a0f wp-block-paragraph">Hay algo en la repetición de la puntada que recuerda que la memoria tampoco es un acto único. La memoria se hace y se rehace. Se transmite. Se vuelve a contar. Se vuelve a escribir. Se vuelve a bordar. Cada puntada parece decir: no te olvidamos. Pero, quizás diga algo más. No vamos a permitir que desaparezca nuevamente. Porque hay una diferencia fundamental entre la desaparición y ser borrado de la memoria. Contra el olvido podemos trabajar, y a veces ese trabajo puede comenzar con algo tan pequeño como una aguja atravesando una tela. La memoria, entonces, no solamente se recuerda. Se borda.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-182f4e501ad70abf843516275b2c45b6 wp-block-paragraph"><em>Fotos: Gentileza del autor.</em></p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd6e7c0e1dde70dbfc1570b4db27df4b wp-block-paragraph">22 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://deporteanews.com/wp-content/uploads/2019/08/hbecerra.jpg" alt="" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover;width:203px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe2aad3775dffa863e244d67db6938b0 wp-block-paragraph">*Subeditor de la sección ética en El Equipo, el Newsletter de Deportea. Autor de «La maravilla de estar comunicado».</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&amp;linkname=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&amp;linkname=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&amp;linkname=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&amp;linkname=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&amp;linkname=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&amp;linkname=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra%2F&#038;title=La%20pol%C3%ADtica%20de%20una%20puntada%20%E2%80%93%20Por%20H%C3%A9ctor%20O.%20Becerra" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra/" data-a2a-title="La política de una puntada – Por Héctor O. Becerra"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra/">La política de una puntada &#8211; Por Héctor O. Becerra</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-politica-de-una-puntada-por-hector-o-becerra/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Maradona &#8211; Por Alberto Félix Fernández</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/maradona-por-alberto-felix-fernandez/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/maradona-por-alberto-felix-fernandez/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2026 23:54:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alberto Félix Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[50 años]]></category>
		<category><![CDATA[Argentinos Juniors]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22312</guid>

					<description><![CDATA[<p>El 20 octubre de 1976, y a diez días de cumplir 16 años, Diego Armando Maradona debutaba en la primera división de Argentinos Juniors. Una fecha crucial para una vida de dimensiones incomparables.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/maradona-por-alberto-felix-fernandez/">Maradona &#8211; Por Alberto Félix Fernández</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e59361bb28869ff9cd552257679a7ef wp-block-paragraph"><strong><em>El 20 octubre de 1976, y a diez días de cumplir 16 años, Diego Armando Maradona debutaba en la primera división de Argentinos Juniors. Una fecha crucial para una vida de dimensiones incomparables.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86ec4dc0373f8021079a4130d8767439 wp-block-paragraph"><strong>Por Alberto Félix Fernández*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44c4857122cb88209d792db6f41e2eac wp-block-paragraph">El miércoles 20 de octubre de 1976 era un día de semana, laborable. Un día más en el calendario. Esa tarde en La Paternal jugaron Argentinos Juniors y Talleres de Córdoba. Partido por el torneo de la AFA. Uno más del programa anual. Lo que derivó después nadie lo imaginaba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bdcab270adb343dd2923189ea6bc085d wp-block-paragraph">Un chiquilín, a diez días de cumplir 16 años, debutó en Primera. Diego Maradona empezaba a cumplir su sueño. Los testigos de ese partido no fueron muchos, pese a que había referencias de la calidad técnica de ese muchachito lleno de rulos que desde hacía rato, al finalizar los primeros tiempos, saltaba al campo de juego y desde sus pies hacía volar conejos con forma de pelota. Un Mago.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-030ee96295de6107c91a5f9e9b595cc1 wp-block-paragraph">El experimentado periodista Beto Devoto (hombre de oficio que dirigía la sección deportes de <em>Clarín</em>, cargo que también ocupó en el desaparecido <em>El Mundo</em>) detectó que en ese chico había más que su destreza para no dejar caer la pelota al piso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e22d157e6c364cb6562db62e5259db50 wp-block-paragraph">Beto Devoto dejó impreso en <em>Clarín</em> un recuadro donde resaltaba la técnica y los malabares que hacía el niño Diego, que por entonces tendría no más de 11 años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-300c58e4a438dfb83f7ef498b1855c7b wp-block-paragraph">Jorge Cyszterpiler fue vital en la vida de Diego. Un par de años mayor que él, lo arropó con su afecto y hasta le ofreció su casa cercana a la cancha de Argentinos para que no tuviera que viajar tanto tiempo hasta Villa Fiorito. Cyszterpiler, astuto e inteligente, tejió una red de contactos con los periodistas y fue él quien logró despertar curiosidad para ver su debut, aún sin saber que se concretaría ese 20 de octubre de 1976. Así fue que consiguió que la plana mayor de <em>El Gráfico</em> estuviera presente, por ejemplo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-80b3a89b5c7ed8eba6a7fe45a0190425 wp-block-paragraph">A partir del debut Diego comenzó a crecer con una fuerza imparable, tan arrolladora como su juego, y se instaló en la cumbre del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51853321da60c744d262a5d679887b40 wp-block-paragraph">Es importante establecer que hace medio siglo la difusión y la publicidad no tenían la potencia que se alcanzó con la actual tecnología.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-810d4d7d9d71be8b30bb256f6f559dc2 wp-block-paragraph">Maradona fue tan grande que basta con mencionarlo y decir que uno es argentino para lograr que se abran puertas herméticamente cerradas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40e3e4149b7bee34ec82fe05f4db4d00 wp-block-paragraph">Aquel 20 de octubre de 1976 es una fecha que tiene una dimensión incomparable. La vida de Diego es incomparable, porque él fue muchos personajes al mismo tiempo. Algunos generaron críticas y polémicas, y otros que muestran al genio del fútbol, al hombre solidario, al ocurrente que siempre tenía una frase a mano que inmediatamente se hacía inmortal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c06bbfd0f0c72272ecafb4901098898 wp-block-paragraph">Maradona nunca abandonó sentimentalmente Villa Fiorito, que es lo mismo que decir que defendió con amor a los pobres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c40a3e6f1dd063d76290aafc4a29d9d6 wp-block-paragraph">Se lo extraña. Al hombre, más que al mito.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-024569d4dc77aedc3997f5d3347d6e37 wp-block-paragraph">21 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/07/image-20-300x300.png?v=1784328715" alt="" style="width:192px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14cef1e9f8fb775570e675b8afcd98ea wp-block-paragraph">*Periodista. Trabajó en el diario Clarín desde 1968 hasta el 2000.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&amp;linkname=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&amp;linkname=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&amp;linkname=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&amp;linkname=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&amp;linkname=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&amp;linkname=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmaradona-por-alberto-felix-fernandez%2F&#038;title=Maradona%20%E2%80%93%20Por%20Alberto%20F%C3%A9lix%20Fern%C3%A1ndez" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/maradona-por-alberto-felix-fernandez/" data-a2a-title="Maradona – Por Alberto Félix Fernández"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/maradona-por-alberto-felix-fernandez/">Maradona &#8211; Por Alberto Félix Fernández</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/maradona-por-alberto-felix-fernandez/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La vida obtusa. Contra la nueva moral del sentimiento &#8211; Por Diego Tatián</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2026 13:21:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Tatián]]></category>
		<category><![CDATA[moral]]></category>
		<category><![CDATA[Narcisismo]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[sentimientos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22295</guid>

					<description><![CDATA[<p>En este artículo Diego Tatián reflexiona acerca del daño que la absolutización de los sentimientos ha producido en la vida compartida bajo las sociedades neoliberales. La recuperación de un suelo común que haga posible una conversación entre diferentes presupone una crítica del narcisismo individualista que reverencia al sentimiento como una prueba de la verdad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian/">La vida obtusa. Contra la nueva moral del sentimiento &#8211; Por Diego Tatián</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e27d80c6b470fd03194b3b68621208b3 wp-block-paragraph"><strong><em>En este artículo Diego Tatián reflexiona acerca del daño que la absolutización de los sentimientos ha producido en la vida compartida bajo las sociedades neoliberales. La recuperación de un suelo común que haga posible una conversación entre diferentes presupone una crítica del narcisismo individualista que reverencia al sentimiento como una prueba de la verdad</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3fadab3a01e2871e4d77d33437f797d wp-block-paragraph"><strong>Por Diego Tatián*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-50081e14e78f1efeca5a88f3b961bf54 wp-block-paragraph">La expresión «Moral del sentimiento» remite originalmente a una corriente filosófica del siglo XVIII, uno de cuyos máximos exponentes fue el filósofo escocés David Hume. Esa corriente postula que el origen de nuestras valoraciones morales no es la razón sino el «corazón». Es decir, que los seres humanos somos inmediatamente emocionales y afectivos, y antes de cualquier idea que podamos tener sobre los hechos, estos nos producen «agrado» o «desagrado». Las condenas y los elogios son juicios sobre personas, que en realidad expresan los sentimientos que esas personas o lo que ellas hacen nos producen. Consustancial al empirismo y al escepticismo, esa filosofía sostenía, por tanto, que no es posible fundar la moral universalmente (pues el sentimiento no es universalizable), pero esa restricción no vuelve imposible la vida ética, que presupone en el sentir humano más semejanza que diferencia, es decir, que los corazones sienten de manera similar. Pero si bien el origen de los juicios morales es afectivo y emocional, esos afectos no son absolutizados, sino que se vuelven en cada caso objeto de la reflexión, la revisión, el autoexamen y una conversación sobre ellos para su moderación o su enmienda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-273b5adcba528d97b07c084eeac30c00 wp-block-paragraph">La moral del sentimiento fue muy importante para cuestionar un cierto autoritarismo de las morales tanto teológicas como intelectualistas, que subordinan la complejidad de la vida humana a ideas que acaban por ser ineficaces para orientar la acción y para contener las pasiones tristes que toda sociedad genera. La conversación moral, en efecto, reconoce el <em>hecho</em> de los sentimientos, pero no los considera un destino, sino que procede de inmediato a la pregunta: ¿qué hacemos con ellos? ¿Cómo los impedimos cuando son portadores de daño, para sí y para otros? ¿En qué modo los transformamos en dirección de una vida tranquila? ¿Cómo los orientamos hacia una idea de justicia? No se trata pues de una moral que convalida los sentimientos de hecho, sino que parte de ellos para pensar y construir una ecuanimidad posible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-490cae88c4fd94414a893befac70b21d wp-block-paragraph">Lo que aquí se menciona como «nueva» moral del sentimiento es, sin embargo, algo completamente diferente de lo antes reseñado; algo que cunde: una reivindicación del sentimiento en su inmediatez, tal y como se presenta, cual si fuera por sí mismo vicario de alguna verdad o de algún derecho. Como si revelara alguna certeza por el solo hecho de que alguien lo experimenta. Como si los sentimientos no pudieran ser también -al igual que las ideas- ideológicos, falsos, inducidos, o coartadas negacionistas que adjudican a otros la responsabilidad por impotencias propias, para no quedar desnudos frente a lo que no queremos ver ni reconocer. No siempre el sentimiento de haber sido dañado, por ejemplo, coincide con haberlo sido efectivamente. Como los sentidos, también los sentimientos pueden ser distorsivos. Los sentimientos suceden, pero esa facticidad natural no los vuelve objetos de culto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3c8d4db02711326332ad8227aa6a326 wp-block-paragraph">Cuando la distancia crítica entre lo que siento y la causa a la que adjudico lo que siento se pierde, se pierden también los hechos y el mundo mismo como posible regulación de la vida en común: solo quedo yo y lo que me pasa, lo que me gusta y lo que no me gusta, lo que me afecta y lo que me es indiferente -lo que me agrada y lo que me desagrada, para emplear los términos empiristas-. Clausurada la pregunta por lo que Adam Smith llamaba «imparcialidad» y Kant llamó «pensamiento extenso» (ser capaz de considerar la perspectiva impropia; ser capaz salir de sí mismo), se impone un puro narcisismo del sentimiento, sin mundo que importe, sin apertura crítica, sin examen de sí, sin imaginación de los otros ni del punto de vista ajeno. Solo importa lo que <em>me sucede a mí</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b4800abb4dfaf101c189f49432b9bc5 wp-block-paragraph">La incapacidad de desconfiar del sentimiento tal y como se presenta tiene uno de sus avatares más antiguos en el odio racista, o la repugnancia hacia otros seres humanos en cualquiera de sus modos (Martha Nussbaum ha escrito páginas iluminadoras sobre la repugnancia como sentimiento social). Pero en el mundo neoliberal esa incapacidad es elevada a sistema, inoculada a gran escala por las redes y por el estímulo omnipresente de reafirmar lo que cada uno ya cree, lo que cada uno siente, lo que a cada uno le gusta… como si eso fuera garantía de algo. La habilitación cultural y social de una arrogancia ególatra lo impregna todo: el periodismo, la educación, la política, y su desembocadura es la imposibilidad de la vida tranquila -que no es una vida sin conflictos ni sin las intensidades que motivan la pregunta barthesiana por «cómo vivir juntos». También la imposibilidad de construir una lucidez colectiva sobre esos conflictos y esas intensidades inherentes a una sociedad democrática.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-307dee0780ccf65e18ff81e1d253b2bf wp-block-paragraph">Lo que sentimos no es necesariamente -por el hecho de que somos nosotros quienes lo sentimos- un heraldo del Bien, ni el fundamento de una superioridad moral, ni la súbita revelación de una verdad incuestionable, sino que su ostentación acrítica se vuelve una forma -una más- de la vida obtusa. Sin ir más lejos, la Argentina se halla sumida bajo la vanidad de un gobernante que se percibe a sí mismo como depositario de sentimientos cuya brutalidad se multiplica por alarde, y por los que se siente habilitado a todas las violencias y todas las elementalidades. Pero en mi opinión no se trata simplemente de alguien incontinente, que confunde el insulto y la exhibición de estulticia con la honestidad, sino de un emergente social. Mal haríamos, creo, en no ver allí el signo cultural de algo más extenso en el que eso que nos humilla como ciudadanos tiene su raíz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc2e2ed176d50be908498dda5d1cd934 wp-block-paragraph">La restitución de la conversación civil y familiar, y amical y fraternal sobre los sentimientos para ponerlos en perspectiva, someterlos a crítica cuando corresponde y disipar el engreimiento pueril -y violento a la vez- como forma de relación consigo mismo y con los demás, tal vez permita comprender que nadie es el centro del mundo. Y a vivir como uno más, agradecido de que haya mundo (es decir sentimientos, pasiones, cuerpos; también hechos, ideas y almas…), y de simplemente estar en él.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-024569d4dc77aedc3997f5d3347d6e37 wp-block-paragraph">21 de octubre de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/01/Tatian-1024x624.jpg?v=1768771801" alt="" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover;width:173px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86997aadc3dd5f97c08c35d29319c36c wp-block-paragraph">*El autor es investigador del Conicet y docente de la UNSAM.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&amp;linkname=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&amp;linkname=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&amp;linkname=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&amp;linkname=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&amp;linkname=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&amp;linkname=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian%2F&#038;title=La%20vida%20obtusa.%20Contra%20la%20nueva%20moral%20del%20sentimiento%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Tati%C3%A1n" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian/" data-a2a-title="La vida obtusa. Contra la nueva moral del sentimiento – Por Diego Tatián"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian/">La vida obtusa. Contra la nueva moral del sentimiento &#8211; Por Diego Tatián</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-vida-obtusa-contra-la-nueva-moral-del-sentimiento-por-diego-tatian/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Planificar en tiempos de incertidumbre &#8211; Por Nahuel Sosa y Pablo Bercovich</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/planificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/planificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 14:01:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Nahuel Sosa]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Bercovich]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Planificación]]></category>
		<category><![CDATA[Planificación o Dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=22274</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los autores publicaron el libro «Planificación o dependencia» y este jueves 22 de octubre convocan a un debate en la Facultad de Sociales para conversar sobre la importancia de una planificación popular como hoja de ruta capaz de unificar reclamos en tiempos de desarticulación para ordenar todo lo que el mercado desordena. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/planificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich/">Planificar en tiempos de incertidumbre &#8211; Por Nahuel Sosa y Pablo Bercovich</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc827742f74151822b9ec1a9f57423d4 wp-block-paragraph"><em><strong>Los autores publicaron el libro «Planificación o dependencia» y este jueves 22 de octubre convocan a un debate en la Facultad de Sociales (UBA) para conversar sobre la importancia de una planificación popular como hoja de ruta capaz de unificar reclamos en tiempos de desarticulación para ordenar todo lo que el mercado desordena.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57c422687cf41d7032414d05b7e2413d wp-block-paragraph"><strong>Por Nahuel Sosa* y Pablo Bercovich**</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be036a1d4e8daa57a2933e0de0542f34 wp-block-paragraph">La unidad hasta que duela es una bella consigna, pero como estrategia política merece ser repensada. Como práctica electoral puede ser efectiva, pero como práctica de gobierno resulta impotente. Por eso se trata de dotar de sentido a esa unidad, generar una unidad de ideas y proyectos. Es una síntesis de minorías dispersas en mayorías diversas. Es una unidad que se teje al calor de las luchas. La planificación juega un rol clave en este punto porque, en esencia, una planificación popular expresa un modo de unidad, aquel que surge de las demandas insatisfechas y de las acciones colectivas. La planificación, es la hoja de ruta que da certezas en tiempos de incertidumbre y puede&nbsp;unificar reclamos en tiempos de desarticulación para ordenar todo lo que el mercado desordena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-511dd4ef9f057595e9ead9e3f0f9eba1 wp-block-paragraph">La tarea es pensar en una planificación en la cual la unidad tenga claridad y sentido político. Para Carlos Matus, economista experto en planificación estratégica, se planifica a partir de estructurar problemas de la agenda pública para reponer cierta organización frente a la incertidumbre. Es un proceso continuo, y es una herramienta política, en tanto «planificar no es otra cosa que intentar someter a nuestra voluntad el curso encadenado de los acontecimientos cotidianos que, al final, fijan una dirección y una velocidad al cambio que inevitablemente experimenta un país a causa de nuestras acciones».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b1c71fdaa66306177a5db5e101a8250 wp-block-paragraph">Nos interesa marcar que la planificación no es una cuestión técnica; pensarla sólo de ese modo es quitarle toda su potencia. Se trata, más bien, de una cuestión transversal, que está presente en nuestra cotidianidad, en la memoria colectiva y en el seno de nuestra sociedad. Tener un plan es tener un destino común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64176bc0f523569d09c6ce72d41f6273 wp-block-paragraph">Cuando una comunidad no planifica pierde capacidad de decidir por sí misma, de proyectarse. Predominan la fragmentación y el desánimo. Planificar colectivamente es una necesidad histórica. Los grandes planes marcan un punto de inflexión, son clivajes que determinan un antes y un después. Las encrucijadas que imponen los acontecimientos políticos y económicos muchas veces se resuelven con planes que se convierten en imaginarios comunes y, luego, conforman una identidad. Son proyecciones y hasta epopeyas de tal magnitud que pueden constituir la idiosincrasia de una Nación. Partimos de la siguiente premisa: lo primero que aleja a una planificación popular de una neoliberal es que la primera busca el desarrollo nacional. No son los mercados los que determinan el proyecto de país ni tampoco quienes imponen las condiciones para definir el rumbo. Por el contrario, el rol que ocupen debe estar sujeto a las necesidades del conjunto de la población para alcanzar mayores niveles de bienestar y calidad de vida, debe estar sujeto a potenciar los sectores estratégicos para promover el crecimiento económico, la inclusión social y el despliegue de nuestras capacidades productivas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27eb68a0b4d27c12da1482b615ce9cea wp-block-paragraph">La planificación del Estado sin sujetos sociales que se involucren puede ser efectiva desde el punto de vista técnico pero absolutamente incompleta e inerte desde el punto de vista político. Es el saber popular articulado con el saber académico. De allí surgen las mejores políticas públicas para mejorar las condiciones de vida en los territorios. Existe el Estado y existen los individuos. Pero en el medio existen las mediaciones. organizaciones libres del pueblo, formas diversas que encuentra la comunidad para agruparse y organizarse. Creer que las planificaciones son transferencias del Estado hacia las personas negando el rol de las organizaciones es caer en la trampa neoliberal. Es desconocer nuestra rica historia de luchas y conquistas sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-881176cf2b7b563cbe6ab74010d35f0a wp-block-paragraph">La contracara de un plan tampoco es un no plan, sino que es, nada más y nada menos, que un plan digitado por otro o por otros. Si nos resignamos y no planificamos, en realidad nos estamos privando de nuestra capacidad de incidir en la realidad, de modificarla y de transformarla, de hacernos cargo de nuestras historias, de nuestras acciones y decisiones. Si no planificamos, nos planifican.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e25b363c74f34175d0d0031af7cc0e6b wp-block-paragraph">El pueblo argentino ha salido de las crisis planificando. En estas situaciones, la planificación no es una cuestión meramente técnica, académica o económica. Por el contrario, es profundamente política. Es un horizonte que logra sintetizar diversas demandas insatisfechas y seguir adelante con una nueva alternativa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b42bf121d8e4a5da029cc56c2ada054e wp-block-paragraph">El 20 de diciembre de 2023 el gobierno de Javier Milei estableció el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 70/2023, denominado Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina. El DNU contenía 366 artículos, una suerte de reforma constitucional de hecho. La extrema derecha asumió el gobierno con objetivos y metas claras. No hubo vacilaciones. A modo de ejercicio prospectivo podríamos preguntarnos, cuando un proyecto popular vuelva a gobernar en nuestro país, ¿cuál debería ser su DNU inaugural? ¿Cuáles serían las reformas prioritarias? ¿Alcanzaría sólo con “reformas” o serían necesarias transformaciones profundas y estructurales? ¿Las estatizaciones serían una opción sobre para empresas privadas que funcionan mal? ¿El Estado no debería tener incidencia y participar en los directorios de empresas estratégicas de insumos que necesita nuestra industria? ¿Cómo nos posicionamos geopolíticamente con Estados Unidos y China? ¿La posibilidad de una reforma agraria, la redistribución de tierras públicas y cambios en las estructuras agrícolas para mejorar su producción seguirán siendo temas inoportunos para debatir? ¿No sería acaso posible garantizar un nuevo plan quinquenal de viviendas y lotes a partir de las tierras públicas ociosas? Podríamos continuar ampliando la serie de interrogantes, pero lo que nos interesa destacar es que su importancia radica en que son una hoja de ruta en la medida en que construyamos respuestas articuladas, siempre y cuando no esperemos demasiado para hacerlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4399ce73332dedf77ea334fd087685 wp-block-paragraph">Con esta impronta nos encontramos el jueves 22 de octubre en la Facultad de Sociales a las 19hs junto con la cátedra&nbsp; «Planificación en comunicación» Porque a la antipolítica hay que enfrentarla involucrando a la sociedad en los grandes debates políticos, siendo protagonista en la elaboración de los nuevos planes. Y en este sentido la planificación es mucho más que un programa de gobierno, una plataforma electoral o un conjunto de equipos técnicos. Es la herramienta política para dar vuelta la página.</p>



<div style="height:33px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://www.elcohetealaluna.com/wp-content/uploads/2026/10/WhatsApp-Image-2026-10-15-at-10.12.37.jpeg" alt="" style="aspect-ratio:0.703149055283415;width:348px;height:auto"/></figure>
</div>


<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c22f4a8f20be8bc5bf9075a678c8f4bc wp-block-paragraph">20 de octubre de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd4516b3b4a03a432d8744379bf306fb wp-block-paragraph">*Magíster en Sociología Económica (IDAES-UNSAM) Sociólogo (UBA)&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ef14299099cd11d46d1268ec682881f2 wp-block-paragraph">**Director de la Consultora Marca PyME. Ex Subsecretario PyME de la Nación. Profesor y Magíster (UBA). Autor del libro Planificación o dependencia.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17f0c610d1b6c643abe513f0e7bf908 wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>,&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$15.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&amp;linkname=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&amp;linkname=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&amp;linkname=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&amp;linkname=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&amp;linkname=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&amp;linkname=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fplanificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich%2F&#038;title=Planificar%20en%20tiempos%20de%20incertidumbre%20%E2%80%93%20Por%20Nahuel%20Sosa%20y%20Pablo%20Bercovich" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/planificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich/" data-a2a-title="Planificar en tiempos de incertidumbre – Por Nahuel Sosa y Pablo Bercovich"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/planificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich/">Planificar en tiempos de incertidumbre &#8211; Por Nahuel Sosa y Pablo Bercovich</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/planificar-en-tiempos-de-incertidumbre-por-nahuel-sosa-y-pablo-bercovich/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
