<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Magalí Besson archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/category/magali-besson/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/category/magali-besson/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 20:40:13 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Magalí Besson archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/category/magali-besson/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El Reino: Resistencia de la vida frente a la muerte injusta &#8211; Por Magalí Besson</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/el-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Aug 2021 01:31:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[El Reino]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=8254</guid>

					<description><![CDATA[<p>La psicoanalista Magalí Breson sostiene que la avanzada de la nueva derecha no es una ficción, y abre el interrogante: ¿Qué nos propone pensar la serie El Reino sobre nosotros y nuestras instituciones?</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson/">El Reino: Resistencia de la vida frente a la muerte injusta &#8211; Por Magalí Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La psicoanalista Magalí Besson sostiene que la avanzada de la nueva derecha no es una ficción, y abre el interrogante: ¿Qué nos propone pensar la serie <em>El Reino</em> sobre nosotros y nuestras instituciones?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Magalí Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>1.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Nací en una familia anticlerical. Diversas experiencias orientaron la transmisión de un amor y respeto a un Cristo sin iglesia. En el año &#8217;87 fuimos a ver al Papa Juan Pablo ll quien pasó a cuadras de casa en su popular Papamóvil, pero el lujo del Vaticano era un elemento cuestionado como contradicción en mi hogar de centro-izquierda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Más tarde, con la militancia en el Frente Grande, el Obispo Jaime de Nevares simbolizaba para mí otra institución religiosa posible, la que filiada a una vocación democrática se sostiene en el trabajo cotidiano con los pobres y la construcción de otra sociedad en la tierra. Otra iglesia que ya había sido perseguida y reprimida con muerte en la dictadura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Finalmente la posibilidad de trabajar en Centros de Salud de varios barrios periféricos de la ciudad de Rosario durante 20 años me dio la oportunidad de comprender la complejidad del fenómeno religioso en zonas populares. Por un lado diría que las Iglesias venían en parte a responder allí donde no lo hacía el Estado pero también aportaba y aporta algún sostén que hacía posible que el Estado hiciera su aporte. Me refiero concretamente a la base de lazos mínimos que a su vez permiten que alguien logre sostener un espacio de terapia así como la escolaridad en una escuela para adultos a partir de la valoración del saber que otorgaba el estudio de «la palabra» y la motivación de superación recibida en la iglesia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La mayoría de los cultos en los barrios son pentecostales y a estos sectores que crecen hoy en Argentina y en nuestra provincia, Santa Fe, pertenecen aquellos que aspiran a un ingreso en la política participando de candidaturas para la aplicación de programas que implican retrocesos en materia de derechos (siendo el caso de la oposición activa a la Ley sancionada de IVE el ejemplo más paradigmático). Sin embargo no todos los evangélicos (25% en total en nuestro país) tienen alianzas con la derecha y basta conocer mínimamente la labor histórica de la Iglesia Evangélica Metodista para asegurarlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A continuación sólo me detendré un poco más en estas disquisiciones debido a que son otros aspectos que propone la serie <em>El reino</em> aquellos sobre los que me interesa que nos enfoquemos.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>2.</strong> <strong>La (des)creencia en la política.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En <em>El reino</em> no se coloca a todos los evangélicos en la mira, sino a aquellos que construyen sus iglesias a partir del robo, el lavado de dinero y el armado de empresas off shore en el extranjero, entre otros actos que serían muy mal vistos a los ojos de Cristo y que para condensar en un rasgo común, son actos de perjuicio al bien común y de sometimiento a los más débiles. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En esta línea de «no todos son lo mismo» (enunciado que desde los sectores progresistas solemos aplicar a los políticos frente a las acusaciones provenientes de tendencias antipolíticas), la serie se encarga de mostrar también a otros religiosos que trabajan en los barrios, que se preocupan genuinamente por los más desamparados y este es un dato recuperado con contundencia. De hecho, en la misma «Iglesia de la Luz» (nombre del culto presidido por el matrimonio Vásquez Pena en esta ficción) es que podemos hallar estos matices que a su vez diferencian a sometedores de sometidos, sin simplificaciones pero con un mensaje político claro. Refiero al punto a mi criterio más importante de la propuesta de los creadores de la serie y que señala no sólo las contradicciones internas de cada personaje (aunque algunos casi no las tengan) sino las controversias hacia el interior de cada una de las instituciones que participan de la trama y que son fundamentales en nuestra realidad. Porque pensar que <em>El reino</em> es sólo una crítica a las iglesias evangélicas y a su afán de penetrar el campo político es desconocer la potencia de un producto cultural capaz de llegar masivamente con más de una advertencia crucial para nuestro futuro y esto nos involucra a todxs, y a todas las instituciones: judicial, política, policial.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://media.cdnp.elobservador.com.uy/082021/1629122612139.webp?cw=1500&amp;ch=1026&amp;extw=jpg" alt="El Reino: quién es quién en la nueva serie argentina de Netflix"/></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>3. Dogmático no es necesariamente religioso.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No hay una sola Iglesia evangélica; ya lo dijimos anteriormente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Tampoco toda Iglesia es un culto cerrado. Y, lo que más nos interesa subrayar; las instituciones laicas de cualquier tipo no están a salvo de los dogmatismos históricamente atribuidos a la religión. Hay partidos políticos dogmáticos, organizaciones sociales y sindicatos, escuelas de psicoanálisis, colegios, autoritarios, verticalistas, abusivos, endogámicos. Sí, endogámicos como la familia del Pastor Vásquez Pena pero no por ser necesariamente religiosos sino por otras razones cuya exploración podría ser tarea conjunta con el lector interesado en este aspecto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Siguiendo esta línea, responsabilizar a la religión de todos los males podría hacernos incurrir en no ver lo que a cada uno y una nos toca y que excede a la ideología que enunciamos para confrontarnos con el fundamento ético de nuestros actos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La ideología manda en todas nuestras decisiones y si la que hoy se intenta imponer mediante los poderes fácticos es la ideología de la emocionalidad y la irracionalidad odiadora, la fe manipulada puede ser una llave para lograr la credibilidad que necesita el programa político al que la Iglesia adhiera. Pero aquí no termina la cuestión planteada por la serie ya que, el triunfo de ese modo de ver el mundo no es sin tensiones y en ello repara el equipo Piñeiro &amp; Piñeyro cuando expone con acierto en cada personaje y en cada relación humana la dimensión de la ética como límite a la irracionalidad destructiva.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>4. El fundamento de lo humano está en la ética.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La ética entendida como ética del semejante (2009, Bleichmar, S.) hace a una premisa universal de humanización a partir de la cual la representación del otrx para mí mismx es la de un igual con el cual me identifico en el anhelo de quedar al resguardo de ataques injustificados o de la arbitrariedad ajena. Un otro como semejante ante el cual responder por mis actos y a quien dirigir mi acción movidx por el imperativo kantiano que propone que la propia conducta pueda ser elevada al rango de ejemplo universal; ética opuesta a la pragmática desde la cual instrumentar al otrx para mis propios fines, sin reparar más que en la propia conveniencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es obvio decir que aun las instituciones de mayor calidad democrática están conformadas por personas que no en todos los casos se proponen actuar conforme al imperativo kantiano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En este sentido no podría haber instituciones puramente éticas. Sin embargo cabe resaltar que hay instituciones más prestas que otras a cuestionar su fe ciega por sí mismas.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>5. Los personajes y sus instituciones</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En <em>El reino</em> hay personajes claves en los cuales la ética del semejante insiste, incomoda y reacomoda, genera tensiones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Claro que también están los otros, quienes someten, aplastan, mienten, roban,&nbsp; violan y a su vez demandan impunidad sin vivenciar mayores contradicciones internas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es allí donde ingresa otra pieza clave para pensar en las tensiones institucionales y la incidencia de la macropolitica en una micropolítica que no pocas veces nos inclinamos a pensar ilusoriamente como independiente de los grandes proyectos. La macropolítica se sostiene en la producción de tipos de subjetividad determinados: el que valora y el que destituye la ética del semejante; y es en el plano de lo cotidiano donde encontramos nuestra tarea y posibilidad de defensa y creación ¿de pequeños grandes reinos?</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://i0.wp.com/cinefilosoficial.com/wp-content/uploads/2021/08/el-reino-furriel-dos.jpg?resize=1031%2C713&amp;ssl=1" alt="El Reino: una historia oscura de política, poder y religión" width="840" height="580"/></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>5.&nbsp; Reinos desobedientes.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si el panorama que presenta la serie es esbozo de un pasado reciente (con un M. Macri entrenado a imagen y semejanza de un pastor) y de un futuro amenazante para Argentina (a lo que entiendo la autora y el director de la serie suscriben) ¿cuáles serían aquellos resortes desde los cuales relanzar y construir alternativas frente a la impotencia que propone la deconstrucción de nuestras ya débiles democracias? No me alcanza con quedarme tranquila al ver que por ahora los evangélicos de derecha no tienen su propio partido porque me queda claro que quizás no sea esta una condición para el acceso a un mayor poder, en todo caso, posible en la alianza con partidos ya existentes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Muchxs compatriotxs militan, muchxs crían a sus hijos en el amor, la dedicación y el respeto. Muchxs ambas cosas. Otrxs ayudan en una Iglesia, en el comedor de un barrio empobrecido, arman talleres de juego en medio del barro que dejó la inundación, hacen con compromiso su trabajo en el Estado, son compañerxs solidarixs en la oficina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Quizás sea este un momento en el que urja no ejercer tantos juicios sobre los «enemigos de siempre», o al menos no sin antes pasar el escaner a nuestras propias acciones. ¿Cuánto de lo que hacemos a otrxs es realmente lo que nos gustaría que nos hagan a nosotros?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Yendo al campo de la práctica política que queremos defender:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Cuánto de las pequeñas grandes corrupciones políticas partidarias y de las gestiones gubernamentales (las que no abren concursos públicos para tareas técnicas y profesionales, aquellas que marginan a los más calificados y premian con cargos los aplausos de los militantes más obedientes) preparan el terreno para que los desorientados escuchen a un Milei y compren el mensaje de que las organizaciones progresistas son puros supermercados de puestos? Porque afuera del microclima endogámico estos son los dichos que pueden escucharse. Quien quiera escuchar claro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Cuánto de la avanzada de la antipolítica se sostiene en el aún deficiente balance de los modos en cómo la política estructura sus modos de construcción de poder aun en los programas progresistas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Para terminar, entiendo que la serie nos propone un desenlace que es en realidad un relanzamiento. Que no avance la antipolítica y la promoción de antiderechos dependerá también de nuestra ética cotidiana y no de que la CIA se vuelva buena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Para ofrecer su mensaje los autores apelan a una licencia poética que eligen escenificar en paisajes no citadinos, no lujosos pero sí majestuosos de nuestra América profunda. Paisajes próximos a los elegidos por el filósofo y antropólogo Rodolfo Kusch para refugiarse luego de haber sido expulsado de las Universidades por la dictadura cívico-militar en 1976.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No hay casualidad aquí, pero sí hay magia porque Kusch (cuyo retorno a las universidades aún hoy se demora) nos habla de otra religiosidad, no de la que los urbanos, creyentes en el valor de su «patio de objetos», profesantes de la fe en la acumulación. Si traigo a Kusch no es porque crea que en tanto mestizos debemos pensar como los originarios de América, sino para preguntarnos desde dónde late nuestra espiritualidad. Desde dónde alimentamos nuestras creencias más irracionales pero no por eso menos verdaderas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El reino, como Kusch, nos habla de cosas sagradas, porque su propuesta significa resistencia de la vida frente a la muerte injusta. Y es por esto que no es sólo una denuncia a una parte del evangelismo sino una metáfora de la apuesta por la imaginación radical (Catoriadis), por la capacidad humana de inventar realidades, de hacerlo desafiando el dictamen de vivir desde lo posible, para sobrevivir, de vivir mortificando-nos, sin creencia,&nbsp; sin fe, sin esperanza, sin ética.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Fuentes consultadas:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Bleichmar, Silvia El desmantelamiento de la subjetividad. Estallido del yo. Ed.Topía.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Mallimaci, Fotunato (Investigador UBA- Conicet sobre las religiones en Argentina) en Apuntes y resumen. Radio Universidad. UNR, programa del 20/08/21.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Kusch Rodolfo.O.C. Editorial Ross.</em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Rosario, 25 de agosto de 2021</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Psicoanalista y docente de la Facultad de Psicología de la UNR.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&amp;linkname=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&amp;linkname=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&amp;linkname=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&amp;linkname=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&amp;linkname=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&amp;linkname=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson%2F&#038;title=El%20Reino%3A%20Resistencia%20de%20la%20vida%20frente%20a%20la%20muerte%20injusta%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson/" data-a2a-title="El Reino: Resistencia de la vida frente a la muerte injusta – Por Magalí Besson"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson/">El Reino: Resistencia de la vida frente a la muerte injusta &#8211; Por Magalí Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/el-reino-resistencia-de-la-vida-frente-a-la-muerte-injusta-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Lazos de familia» en épocas de atomización neoliberal &#8211; Por Magalí Besson</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/lazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/lazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Oct 2021 00:28:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[Ken Loach]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lazos de familia]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besso]]></category>
		<category><![CDATA[sorry we missed you]]></category>
		<category><![CDATA[uberización de la economía]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=8641</guid>

					<description><![CDATA[<p>Magalí Besson comparte en esta nota algunas reflexiones, a partir del film de Ken Loach, Sorry; we missed you (Lazos de familia), sobre los efectos subjetivos, con consecuencias prácticas en la vida, de quienes se referencian en las capas medias e intentan salir acompañados de la atomización que produce la uberización de la economía en la sociedad neoliberal.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson/">«Lazos de familia» en épocas de atomización neoliberal &#8211; Por Magalí Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-medium-font-size" style="color:#0626e5"><em><strong>A propósito del film «Sorry; we missed you», de Ken Loach.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Magalí Besson comparte en esta nota algunas reflexiones, a partir del film de Ken Loach, Sorry, we missed you (Lazos de familia), sobre los efectos subjetivos, con consecuencias prácticas en la vida, de quienes se referencian en las capas medias e intentan salir acompañados de la atomización que produce la uberización de la economía en la sociedad neoliberal.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Magali Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Para comenzar aclaro que en las líneas que siguen no ejercitaré el noble oficio de la crítica cinéfila que pudiera incluir la correspondiente ficha técnica de la película y la retrospectiva de la obra del autor. No porque entienda banal tal ocupación sino porque el tiempo de lectura del que usted dispone posiblemente sea escaso y personalmente prefiero compartir algunos efectos inquietantes de la última y sensacional película de Ken Loach. Efectos subjetivos con consecuencias prácticas (traducidas en reflexiones y decisiones) en la vida de no pocas personas que nos venimos cuestionando, histórica o recientemente, por los claroscuros de nuestra identidad de clase media. Sobre todo cuando dicha identidad toma la deriva trágica que consiste en que la autopreservación de lo que somos y queremos ser quede en oposición a la autoconservación de la vida biológica (Bleichmar, 2009). Un ejemplo de esta oposición&nbsp; podría asociarse con la degradación del enunciado «trabajar para vivir» en el de «vivir para trabajar» al que podríamos agregar el,&nbsp; por desgracia,&nbsp; no siempre metafórico «matarse laburando».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La propuesta del cineasta británico es sensacional sobre todo porque logra hacernos ingresar en la subjetividad de los personajes de manera tal que de pronto nos encontramos vibrando alternadamente de acuerdo al modo de cada uno de ellos y con ellos. Ojalá lo que sigue permita compartir al menos parcialmente la onda expansiva de aquellas vibraciones.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La familia amenazada.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Del repertorio de los personajes centrales del film, los padres de la familia presentada son quienes padecen más intensamente la pauperización material derivada de pérdidas cuantiosas e injustas (de casa, de trabajo, de seguridades) padecidas por familias (en Gran Bretaña y el mundo entero) que, aunque víctimas de un fenómeno social, afrontan la situación de forma solitaria y sufriente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Así, la soledad y el sufrimiento parecen solaparse tras el afán de estos adultos por «volver a dar» para recuperar lo perdido. De diversos modos, condicionados fundamentalmente por la economía pero también por mandatos de género y vicisitudes de la historia personal de cada uno, ambos padres trabajan sin descanso y se hacen presentes para sus hijos recién cuando se cierra el día y con él la posibilidad del encuentro familiar. En aquellos momentos compuestos de imágenes tenuemente iluminadas, encontramos a la madre sosteniendo más de&nbsp; lo que puede desde su disposición de cuidar a todos (incluidos todos y cada uno de sus clientes discapacitados) de forma amorosa y dedicada. Es alguien para quien quedar afectada por la angustia es más frecuente que la vivencia del enojo ante las injusticias, a diferencia de su marido que sí se enoja, aunque lo hace con el hijo con más facilidad que con quienes abusan de él (su jefe).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los sobreesfuerzos de la pareja por sostener sus trabajos sin perder de vista el cotidiano de la familia no tardan en volverse cada vez más insuficientes. Los monitoreos de la crianza a distancia no alcanzan y prácticamente todo es zozobra y desconsuelo para estos padres esclavos de la nueva era laboral überizada. Como sujetos frustrados, y al mismo tiempo ilusionados, comienzan a ver desdibujado el mundo por el que dejan la vida; el que organizaron alrededor del objetivo de ofrecer bienestar a sus hijos. En aquel escenario crítico la mujer le pregunta a su compañero: <em>¿qué nos estamos haciendo?</em> <strong>La inclusión se torna encierro y la exclusión termina por ser la de aquello más querido</strong>.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://images.clarin.com/2021/10/06/seb-rhys-stone-y-abby___F9FxUooJE_720x0__1.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La subjetividad en tensión: entre la explotación cuestionable y los estallidos necesarios.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo más querido, los hijos, son los personajes que ofrecen por su parte el aire fresco que nos permite recuperar el aliento para seguir viendo la película, y para que el sometimiento que sentimos desde la in-cómoda butaca de la identificación se encuentre con las «salidas de emergencia» simbolizadas en las palabras, los grafitis, los&nbsp; dibujos y los actos transgresivos que estos chicos elaboran. Loach nos muestra a una niña de 11 años y a un adolescente de 16 como los principales referentes de la capacidad de transformar el propio sufrimiento en una rebeldía que rechaza lo que sus padres ofrecen a la vez que invitaría a estos a despertar. Estos hijos fueron destinatarios de amor en tanto hijos queridos y ahora actúan dispuestos a devolver ese amor aunque dicha devolución sea con ira y repudios. Y es esta la clave del asunto: el modo en cómo Loach logra que la tragedia que implica someterse para salvarse (ser esclavos para luego ser libres, si es que no morimos en el camino) altere su naturaleza y se convierta en drama recuperando el conflicto, y con este la tensión vital de los estallidos necesarios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La <em>encerrona trágica </em>(la ausencia de tercero de apelación -Ulloa- relacionada con la crueldad de estar encerrados y sin testigos con quien nos maltrata) puede tambalearse y este señor cineasta, con sus 85 años, apuesta a ese tambaleo aunque algunas críticas&nbsp; sobre esta película solo adviertan el refrito de una denuncia estéril en su apuesta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La película nos deja ver con claridad no sólo las relaciones de alienación en el mundo laboral sino los encierros cotidianos que bien pueden consolidarse cuando se considera que no hay opción: o tomás lo que te da el patrón o no sos nadie. O te esforzás solo y sin perder el tiempo en cooperar con tu semejante o sos un perdedor: «nunca tendrás tu casa propia» en el argumento de la película. Tendida la trampa el conflicto desaparece, no hay más salida que la del encierro; en el caso del padre de familia de la película, trabajar 14 hs. para poder pagar la propia herramienta de trabajo: una camioneta para hacer repartos a contrareloj y así tener en 3 años la casa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero la trampa no es ahistórica. Años de neoliberalismo cimentaron la naturalización del cautiverio para la obtención de un disfrute de bienes de consumo o de grandes cosas (a futuro) y el cineasta de las necesarias denuncias nos ofrece, una vez más, pistas para desarmar lo cristalizado. No son las reglas para la gran revolución pero sí valen como señales para que el anticapitalismo comience por nosotros mismos, y me atrevo a decir que esto no es poco.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La denuncia y la apuesta.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sabemos por propia experiencia o por la de terceros cercanos, de la erosión que genera el multiempleo y la precarización laboral en las familias pauperizadas que de lo contrario ven complicado llegar a fin de mes. Sabemos también que el abanico de realidades respecto de las subjetividades emergentes de esta experiencia es amplio en este grupo mayoritario en nuestra sociedad. Pero también podemos atender a otro fenómeno que es el de la ilusión meritocrática que lleva de las narices a los «pauperizados afectivos», es decir, a aquellos para los que la pauperización se da en los lazos de afecto como consecuencia de jerarquizar sus ideales de forma tal que el éxito económico individual sea lo más preciado, incluso por sobre la salud mental de los hijos. Me refiero al éxito asociado a la adquisición de bienes materiales (incluidos méritos profesionales en búsqueda de prestigio) para mostrar, para la foto, para despertar envidia, ¿para ser lo que no son? ¿Los ricos que no son porque apenas son una clase media aspiracional? Quien más quien menos, los que componemos la clase media profesional o comerciante estamos atravesados por algo de ese canto de sirenas. La cuestión es quizás ver si nos dejamos o no ensordecer al momento de establecer las prioridades y los costos de algunos anhelos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los adultos pertenecientes a una clase media que podríamos definir como aspiracional o jaurecheanamente llamada «medio pelo» (no la familia de la película exactamente), en muchos casos están poco con sus hijos y buena parte del tiempo que pasan juntos es para cumplir con demandas y tareas de organización de la vida cotidiana, siendo el jugar sin reloj un lujo que muchas veces permanece en el horizonte anhelado aunque se sepa que el tiempo para ese jugar o simplemente estar encontrados sea hoy. Algunos adultos no lo sufren, otros sí. Los niños casi siempre sí. Quizás estas palabras, y la recomendación de ver la película, sean más para los segundos aunque están todos bienvenidos a repensar los sentidos de su existencia y su responsabilidad frente a los niños que deciden criar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La familia, dice Silvia Bleichmar, es un agrupamiento de personas en el cual la particularidad es que hay dos generaciones de las cuales una es responsable de velar por el cuidado de la otra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El argumento de tener que pagar muchos consumos cuando lo que en realidad se juega es mantener determinado estándar o supuesta calidad de vida presa del consumismo, termina yendo en desmedro de la calidad de los lazos de familia, aunque cuidar a esta última sea la cortada por la que se realizan los esfuerzos. Allí es donde los niños si pudieran dirían: no necesito unas zapatillas caras, quiero que estés más conmigo. Algunos lo dicen, como en la película, en la que los hijos no aceptan que la bienintencionada «salvación de la familia» por el padre implique que ésta implosione. De allí los saludables estallidos de los chicos que buscan salvar de otro modo los lazos de familia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La agresión y la transgresión en los niños, niñas y adolescentes lejos de ser necesariamente patológicas son muchas veces la indicación de la salida al encierro. No escucharlos podría significar la verdadera ruptura, la caída de toda confianza y de toda apuesta de familia: una cara no poco despiadada de la exclusión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El psicoanalista, también británico, Donald Winnicott, nos advirtió respecto de poder pensar el costado saludable de la agresión cuando ésta es la respuesta del sujeto deprivado, violentado que apela a ella como acto subjetivante, como un modo de no quedar borrado o aplastado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hacer el duelo por la armonía de la inclusión soñada no es tarea fácil porque, como todo duelo, lleva tiempo y energía. Salir de la atomización y hacerlo acompañados pueda, tal vez, ser parte de los rituales necesarios para sepultar ese orgullo tan típico de la clase media, y para recuperar la autoestima que nos autorice a organizar unos modos de trabajo y de familia más dignos de ser vividos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Textos consultados:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Bleichmar Silvia. (2009) La subjetividad en riesgo. Ed Topia. (2011) La construcción del sujeto ético. Ed. Paidós</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ulloa Fernando (1995) La novela clínica psicoanalítica. Ed Paidós.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Winnicott D. (2014) Deprivación y delincuencia. Ed. Paidós.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Horstein, Luis. (2000) Narcisismo. Autoestima,&nbsp; Identidad, alteridad. Ed Paidós.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Rosario, 16 de octubre de 2021.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Psicoanalista y&nbsp; docente de la Facultad de Psicología de la UNR.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="http://@BessonMagalii">@BessonMagalii</a></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&amp;linkname=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&amp;linkname=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&amp;linkname=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&amp;linkname=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&amp;linkname=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&amp;linkname=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson%2F&#038;title=%C2%ABLazos%20de%20familia%C2%BB%20en%20%C3%A9pocas%20de%20atomizaci%C3%B3n%20neoliberal%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/lazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson/" data-a2a-title="«Lazos de familia» en épocas de atomización neoliberal – Por Magalí Besson"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson/">«Lazos de familia» en épocas de atomización neoliberal &#8211; Por Magalí Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/lazos-de-familia-en-epocas-de-atomizacion-neoliberal-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Amor, dolor y transmisión. Sobre la serie de Fito Páez &#8211; Por Magalí Besson</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/amor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/amor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2023 14:08:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[El amor después del amor]]></category>
		<category><![CDATA[Fito Páez]]></category>
		<category><![CDATA[serie]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11207</guid>

					<description><![CDATA[<p>La psicoanalista y docente Magalí Besson sostiene que la serie “El amor después del amor”, además de ser conmovedora, poética y realista, quizá sea una ofrenda a tanta canción que espera ser recreada de alguna manera por las pibas y los pibes de un país que, hoy más que nunca, necesita rebelarse con bronca y amor. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/amor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson/">Amor, dolor y transmisión. Sobre la serie de Fito Páez &#8211; Por Magalí Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>La psicoanalista y docente Magalí Besson sostiene que la serie “El amor después del amor”, además de ser conmovedora, poética y realista, quizá sea una ofrenda a tanta canción que espera ser recreada de alguna manera por las pibas y los pibes de un país que, hoy más que nunca, necesita rebelarse con bronca y amor.&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Magalí Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La serie “El amor después del amor” es preciosa, conmovedora, certera, poética, realista. A diferencia de otros productos enlatados, es una serie hecha con el corazón. Habla del amor, sí. Habla de la música y de la poesía rockera de nuestro país, sí. Pero también habla (y mucho) de las pérdidas trágicas de seres queridos, del dolor y del amor necesario para hacer algo vital con ese dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La serie de Fito es por momentos onírica y por tanto una vía regia de acceso a los afectos intensos y por supuesto, también al inconsciente.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A quienes nacimos en el siglo pasado (en mi caso 1976) el relato de EADDA nos apunta a las entrañas, a lo entrañable de los primeros discos o cassettes, de los primeros asaltos, boliches y recitales. Nos hace dar vueltas en los aires de la adolescencia y de la infancia en la que pasamos de escuchar embelesados la tierna y dramática «11 y 6» al viaje sublime de «Ey» casi sin escala Intermedia. Fue una época con traumas negativos (democracia débil, desintegraciones familiares, penurias financieras) y positivos. Dentro de estos últimos, sin duda reconocemos el impacto generado por una sensorialidad desbordante despertada por un rock nacional que combinaba la fiesta con la protesta inteligente de mil modos y con abundantes dosis de metáfora. Decir sin que te pillen había sido ya ejercitado durante la dictadura y los 80 avanzados vendrían a continuar con esa tradición aunque con mensajes cada vez más claros y convocantes: «Multiplicar era la tarea». El descontrol no era en vano. Cierto caos podía ser constructivo y la solidaridad armaba familias también entre amigos, siendo un caso ejemplar el de nuestros obreros del rock.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero hay algo que me interesa más que hablar de mi adolescencia en aquella época y es pensar sobre la posible relación de los nacidos en el siglo pasado con las juventudes actuales a las que interpela o podría interpelar hoy la serie.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lejos de pensar que la mega producción de marras busca sólo ofrecer al mercado una biopic (que cool suena decirlo así ¿no?) de calidad y éxito, me gusta imaginar a Fito y a todos quienes pusieron el cuerpo y el alma en el logro de esta obra, armando un diálogo con los pibes que nacieron en este siglo. Sí, los pibes que escuchan trap o hip hop, los que no vivenciaron el país en manos de los cuervos en la Casa Rosada o no saben quién fue Kennedy pero heredaron una historia cargada de mucha muerte injusta y más impunidad.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Me gusta imaginar que además del mimo que recibimos con esta biografía, los testigos de primera mano de aquellos diamantes culturales (generaciones hoy atribuladas por la nostalgia de una época perdida en la que las armonías musicales parecían conjurar cualquier desarmonía dolorosa impuesta por la realidad), hay una ocasión exquisita que provoca la circulación de la serie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El amor después del amor después del amor.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La sensibilidad que puede quedar activada por la música, por&nbsp; las imágenes de las bandas y sobre todo por las escenas de los recitales que hoy siguen siendo convocantes para los más jóvenes, conectan a varias generaciones más allá de las diferencias de época a la vez que permite hablar de estás. La serie deja claro que lo personal es político. No se canta cualquier cosa y en este sentido el canto al amor también es político. El amor para ese Rock Nacional es arriesgado en la vida y en las letras (entregado y sin especulaciones) y no un caldo de engaños mezclados con reproches abyectos cocinados en la literalidad de las fórmulas algorítmicas de la Industria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si los dispositivos más fuertes de subjetivación actual apuntan a fortalecer un egocentrismo que hace del yo una cáscara vacía mediante los consumos de imagen reproducidos en las redes sociales; a más vacío de identidad, más plasticidad para el consumo; ¿desde qué tipo de amor por nosotros mismos podemos amar a otro? Si amar a otro implica tener plataforma desde donde saltar para arriesgarse a conocer al otro, a estar con y para el otro en las buenas y en las malas ¿es posible el arrojo sin miedo en épocas en las que el otro es una amenaza: de escrache, de cancelación, de femicidio? Parece que hemos quedado lejos del implicado “yo podría haberlo hecho mejor, vos podrías acercarte a mí”, y quizás estas líneas intentan tramitar una novedad que si bien no declara el fin del amor sí demanda construir condiciones para que éste pueda desplegarse.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>¿Cómo pensar hoy el legado de ese rock?&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El personaje Fito es un ser humano, un ser sufriente, un ser enamorado y vuelto a enamorar. Un demente, un lucido, como todos pero con una sensibilidad que tiene la virtud del contagio, como en Charly o en El Flaco. La bronca, la indignación, la amorosidad, la amistad y el amor al colectivo se conjugan para armar esa patria que fue y es nuestro rock nacional.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Qué subrayarías de la serie para trabajarla hoy con adolescentes de una escuela media o charlarla en cualquier lugar? Les pregunto a mis congéneres. ¿Qué preguntas son aquellas capaces de conectar aquel antes con un después que llega a un presente en el que el odio y la indiferencia amenazan con comerse todo?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Algunas preguntas que se me ocurren, podrían ser por ejemplo, ¿Cómo era la relación entre padres e hijos en el momento de la dictadura? ¿Cómo se daba aquella confluencia entre el miedo y las ganas de (dejarlos) salir a la vez? ¿Cómo se puede conectar esto con lo que sucede hoy entre padres e hijos, aunque el temor tenga otras razones? ¿Cómo era «la noche» de aquel entonces y la de hoy? ¿Cómo se conocen y se enamoran los jóvenes de ayer y los de hoy? ¿Y la forma de hacer música? ¿Cuánto y cómo se juega hoy la hospitalidad entre artistas?¿Y la transmisión de la historia entre generaciones a través del arte?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No hay transmisión de la historia sin sensibilidad ni filiación (con la historia personal y con la historia&nbsp; política del país) y estos son elementos imprescindibles en la alquimia producida por EADDA. Quizás a modo de coda, la serie sea una ofrenda a tanta canción que espera ser recreada de alguna manera (seguro diferente) por las pibas y los pibes de un país que hoy más que nunca necesita rebelarse con bronca y amor.&nbsp;</p>



<div style="height:38px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Rosario, 5 de mayo de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Psicoanalista y docente en la Universidad Nacional de Rosario.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&amp;linkname=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&amp;linkname=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&amp;linkname=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&amp;linkname=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&amp;linkname=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&amp;linkname=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Famor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson%2F&#038;title=Amor%2C%20dolor%20y%20transmisi%C3%B3n.%20Sobre%20la%20serie%20de%20Fito%20P%C3%A1ez%20%E2%80%93%20Por%20Magal%C3%AD%20Besson" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/amor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson/" data-a2a-title="Amor, dolor y transmisión. Sobre la serie de Fito Páez – Por Magalí Besson"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/amor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson/">Amor, dolor y transmisión. Sobre la serie de Fito Páez &#8211; Por Magalí Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/amor-dolor-y-transmision-sobre-la-serie-de-fito-paez-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>BLONDI O LA FIBRA FRATERNA DE LA PARENTALIDAD &#8211; POR MAGALI BESSON</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/blondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/blondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jul 2023 12:41:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[bLONDI]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Dolores Fonzi]]></category>
		<category><![CDATA[Matrenidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11379</guid>

					<description><![CDATA[<p>La psicoanalista y docente Magali Besson realiza en esta nota un análisis de la película Blondi, y sostiene que el núcleo fundamental de su propuesta nos recuerda que no hay legalidad ni posibilidad de pensar a nuestro semejante si no es sobre la base del amor, aunque este pueda construirse en medio de situaciones de desorden.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/blondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson/">BLONDI O LA FIBRA FRATERNA DE LA PARENTALIDAD &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>La psicoanalista y docente Magali Besson realiza en esta nota un análisis de la película Blondi, y sostiene que el núcleo fundamental de su propuesta</em></strong> <strong><em>nos recuerda que no hay legalidad ni posibilidad de pensar a nuestro semejante si no es sobre la base del amor, aunque este pueda construirse en medio de situaciones de desorden.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Magali Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)&nbsp;</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Dolores Fonzi escribe, dirige y actúa su ópera prima; una película que puede leerse como efecto de una intersección entre problemáticas cruciales que, presentadas con un estilo&nbsp; provocador y fresco, logra divertirnos a la vez que nos conmueve desde una humanidad que nos&nbsp; interpela en el punto de nuestros prejuicios más arraigados, aquellos que definen cierta cultura de la clase media, o como diría un amigo poeta, de «la media clase». Sin embargo no me detendré extensamente en estas consideraciones ya que, no es la idea hacer un análisis sociológico ni menos aún psicológico de lo que Fonzi nos presenta en Blondi. La idea es en todo caso ir a un núcleo aún más fundamental de su propuesta y para eso, y tratando de no develar el desenlace, comienzo por comentarles de qué va la historia.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La película</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Fonzi interpreta a Blondi, una mujer de 33 años que tiene un hijo de 18, Mirko (Toto Rovito) . Es decir, fue mamá a sus 15 años, por lo que la crianza del niño involucró también a la abuela, madre de Blondi, en una interpretación atesorable de Rita Cortese. Del padre no sabemos más que de su ausencia.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En cuanto al personaje de Dolores, lejos de las melenas platinadas de las actrices de Hollywood, Blondi sin «e», presenta un estilo más acorde al de una adolescente cuya mirada descontracturada de la vida admite vivir sin peluqueria y sin&nbsp; demasiada culpa la posibilidad de tardanzas recurrentes, fiestas improvisadas y un estilo de encuentro comunitario que deja en deuda la consigna de la organización propia de la familia hiper disciplinada.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Su empleo como encuestadora no la apasiona pero ello no le impide hacerlo con ímpetu y compromiso al tiempo que disfruta especialmente de la familia y de las salidas en compañía de Mirko. Ama la música pero, sobre todo, ama a su hijo. Disfruta sinceramente de esa relación filial-amistosa desde la que comparten charlas, marihuana, música y la cama grande. Blondi comparte y se divierte sin que esto le impida preocuparse en caso de que algún supuesto peligro pueda rozar a Mirko, logrando encender en ella una decidida alarma materna (que no se apaga a pesar de sus cuelgues y dependencias a formas de evasión que podríamos problematizar en otro momento).&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Frente a la exposición de aquel cotidiano familiar protagonizado por este par filiatorio tan singular y en el que pareciera predominar el ocio y lo compartido, desde alguna voz identificada con la moral de las buenas costumbres podrían escucharse algunas protestas al estilo de: «!Que mal que está esa chica!? ¿Qué podría pasarle a este chico con una madre así?».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Blondi sería la madre adolescente que hace tambalear la autoridad y el respeto por la ley. Sin embargo, ¿de qué autoridad estaríamos hablando? ¿Y de qué ley? Por las dudas, una vez más la moral de «la buena familia» contraataca desde su ilusión aspiracional de padres perfectos para hijos perfectos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Entre la moral y la ética, los límites y las legalidades&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La psicoanalista Silvia Bleichmar nos aportó un distingo fundamental entre la idea de impartir límites y la de construir legalidades. Mientras la puesta de límites apela al cumplimiento de una pauta por mero respeto a la autoridad sin una necesaria convicción acerca de su legitimidad (algo tan escuchado en discursos de coaching para padres así como en instituciones&nbsp; incapacitadas de pensarse a sí mismas y que reclaman límites y sanciones para los desobedientes),&nbsp; la construcción de legalidades se funda en la ética del semejante. Esta ética se sostiene en el amor que emana del reconocimiento del semejante como un igual y a la vez como un otro diverso al que poder cuidar más allá de sus necesidades biológicas.&nbsp; Las acciones guiadas por esta ética implicarán la evitación de hacerle al otro lo que no quiero que me hagan a mi así como la responsabilidad de auxiliarlo cuando este lo necesite y más aún si su situación es de dependencia por su condición de niño o de desvalimiento por otras razones. En resumen, la ética del semejante sostiene el cuidado del otro sin perseguir su dominio arbitrario.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>No toda autoridad garantiza responsabilidad&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Abriendo una pregunta sobre la autoridad de las madres a partir de la película ¿podríamos arriesgar que la ausencia de jerarquías tradicionales  entre madre e hijo o la no aparición de un conflicto interno en torno a ciertas transgresiones convierten a Blondi en una madre irresponsable o antiética?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es más,  a partir de sus transgresiones típicamente adolescentes (cómo la de robar en el supermercado tal como aparece en la película) ¿se podría sostener la idea de la influencia nociva para el hijo como si pensáramos que los hijos estuvieran condenados a ser meras réplicas de sus padres? </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La responsabilidad no queda asegurada por una determinada moral.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Qué implica ser una madre o un padre responsable? ¿Pasaría por hacer cumplir al hijo una agenda de actividades o por promover que nunca lleguen tarde o dejen de asistir a sus compromisos? ¿Prepararlos para que ganen dinero?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El contraejemplo de la aparente anomia de Blondi es personificado en la película por su hermana Martina (Carla Peterson), una «chica bien» cuyo cabello rubio y prolijo armoniza con el brillo de su casa de catálogo. Casada y con éxitos laborales y económicos, no parece estar sin embargo contenta. Y como es de esperar para una producción que pretende generar tensiones lejos de personajes unidimensionales, esta mujer tan perfecta no tarda en explotar y en revelar su necesidad de comunidad. Las propias presiones la alejaron demasiado de algunos deseos que cree que no son para ella aunque intenta disruptivamente recuperarlos. Es así como se va de su rutina pero no fumando marihuana ni por un rato sino por varios días y sin aviso. A su rescate va Blondi, «la hippie y falopera» que atiende a los sobrinos que se quedaron sin saber qué pasó con la madre. Al rescate va Blondi, la que hizo de la maternidad un proyecto de vida en una época en la que una mujer sin éxitos personales por fuera de lo materno, podría ser considerada&nbsp; como una fracasada. Ella interpela a su hermana perfecta en su desencuentro con el amor y el sentido más allá del aparente éxito.&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://infobrisas-s2.cdn.net.ar/st2i1700/2023/05/infobrisas/images/51/07/510776_cf0ac749155c9660c68985a19df55b53e3c216d521607da146fa23d65cfcc6b6/xs.webp" alt=""/></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El éxito de Blondi</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A distancia del estereotipo de madre alienante, Blondi se puede retirar de la escena cuando llega el momento, y diría que este es el punto en el que radica una de las maniobras más interesantes del relato ya que, ante las apelaciones del hijo a estar tranquilo en su pieza, a salir solo o dormir en camas separadas, la madre escucha y acepta.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Y digo que este es el punto que más me interesa subrayar porque, en contraste con lo mostrado en esta película, asistimos a la exposición de otros cotidianos en los cuales los padres invaden a sus hijos en nombre de buenas intenciones o de «buenos planes», como el del ingreso a un colegio «de categoría» (se puede ver en la película «El Suplente»), sin que estas expectativas parentales generen tantas críticas (a pesar de sus tristes consecuencias) como puede hacerlo una madre sin pareja y que comparte «demasiado» con su hijo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Blondi abre la pregunta por la ética más allá de los contenidos morales presentes en los estilos de crianza. Es así como en su modo de ejercer cuidados podemos advertir que brota una posible fibra fraterna de la maternidad (aunque también podría ser de la paternidad) que nos mueve a pensar en una relación filiatoria que suspende el afán de dominio por los otros (hijos) para verlos en su alteridad y para, también, divertirnos con ellos, como lo hicimos con nuestros hermanos; sin pretender que sean nuestra réplica o los responsables últimos de realizar nuestros sueños rotos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Blondi nos recuerda que no hay legalidad ni posibilidad de pensar a nuestro semejante si no es sobre la base del amor, aunque este pueda construirse en medio de situaciones de desorden (maternidad adolescente, entrevero de territorios y transgresiones a discutir pero más en sus efectos que a priori).&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En este sentido, la ilusión de ser exitosos para criar hijos exitosos es parte de aquello que Fonzi coloca en el blanco de sus dardos con elementos que pueden generar polémica al tiempo que definen un fundamento, a mi criterio, inteligente: lo que nos une más allá de las diferencias con otras trayectorias vitales radica en nuestra relación con lo que priorizamos. Y aquí sí necesitamos hablar de jerarquías, porque no es lo mismo priorizar el éxito individual que el proyecto cotidiano y en plural. Quizás tenga más que ver con esto el empezar por el detalle de cuidar las relaciones con los más próximos, con aquellos a quienes más queremos, para poder disfrutar con lo que tenemos, entre lo dado y lo inventado.&nbsp;</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Referencia:</strong>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Bleichmar, Silvia «Violencia social, violencia escolar. De la puesta de límites a la construcción de legalidades»&nbsp; Ed Noveduc.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Rosario, 4 de julio de 2023.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Psicoanalista y docente de la materia Psicología de la infancia en la Facultad de Psicología de la Universidad de Rosario.&nbsp;</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&amp;linkname=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&amp;linkname=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&amp;linkname=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&amp;linkname=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&amp;linkname=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&amp;linkname=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fblondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson%2F&#038;title=BLONDI%20O%20LA%20FIBRA%20FRATERNA%20DE%20LA%20PARENTALIDAD%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/blondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson/" data-a2a-title="BLONDI O LA FIBRA FRATERNA DE LA PARENTALIDAD – POR MAGALI BESSON"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/blondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson/">BLONDI O LA FIBRA FRATERNA DE LA PARENTALIDAD &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/blondi-o-la-fibra-fraterna-de-la-parentalidad-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>EL DERECHO A NO SER TAN MANSOS &#8211; POR MAGALI BESSON</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/el-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Oct 2023 14:51:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión Pública]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11800</guid>

					<description><![CDATA[<p>La psicoanalista y docente Magali Besson aborda la cuestión de los modos violentos en que se manifiesta la opinión pública y su correlato cancelatorio. Y plantea un interrogante: Cómo recuperar el espíritu de la contienda en medio de las violencias sordas y los silencios cobardes.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson/">EL DERECHO A NO SER TAN MANSOS &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>La psicoanalista y docente Magali Besson aborda la cuestión de los modos violentos en que se manifiesta la opinión pública y su correlato cancelatorio. Y plantea un interrogante: Cómo recuperar el espíritu de la contienda en medio de las violencias sordas y los silencios cobardes.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Magali Besson</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El conflicto amenazado.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La avanzada de los modos violentos de opinión política que buscan cancelar al otro diferente impactan en buena parte de quienes nos sentimos parte del campo democrático.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El rechazo de la tensión se impone y el odio sordo acecha desde su lema: «es conmigo o en contra mío».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Son épocas en las que esta premisa también subyace en los modos de institucionalidad democrática degradados y de las construcciones políticas que de un lado y otro de la cancha desatan las paranoias y las fidelizaciones más miserables. La corrección política intenta evitar el conflicto y la polémica se juzga como pérdida de tiempo o riesgo para el orden entendido como signo de buen funcionamiento de las cosas, incluidas las relaciones. Asistimos así a una pobreza en materia de discusiones que no tarda en empobrecer las relaciones.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La caída de la contienda en los modos actuales de la violencia.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por estos días tan teñidos por la situación de la inminente elección nacional suelo escuchar redoblada la posición: «no hablo de política porque si lo hago es para pelear». Aunque las ganas del diálogo se hagan sentir, el silencio parece imponerse ante el riesgo de la violencia sorda. Y no es para menos cuando la situación se da en el ámbito de lo familiar o de la convivencia laboral pero, ¿no podremos encontrar mejor opción que el silencio en todas las situaciones?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Con la idea de que la emocionalidad ganó a la razón damos por perdidos algunos diálogos que ni siquiera intentamos: «si están como locos, ¿qué les vas a decir?»; «si les comieron la cabeza, no te escuchan, no te gastes» son algunas de las sentencias que justifican el no participar pero; ¿adónde van a parar las palabras no dichas?&nbsp;¿A la impotencia, al propio enojo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Las trincheras para la contienda.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Quienes trabajamos en instituciones educativas tenemos una tarea tan trabajosa como potencialmente valiosa si pensamos en que, 1. debemos ver cómo restituimos el valor de la palabra comenzando por nosotros mismos, los docentes, y 2. Cómo reconstruimos con los estudiantes y sus familias&nbsp;proyectos que permitan avizorar un futuro con la idea de que algo se puede ganar y por ende, también perder, por lo que la acción de cuidar y hacer esfuerzos mutuos no son en vano. Cuidar la escuela, el instituto o la universidad;&nbsp; cuidar el tiempo de estudio, cortar con el uso abusivo del celular,&nbsp;son algunas de las condiciones que pueden reconciliarnos con la idea de no quedar impotentes frente a la propuesta violenta del desguace del Estado y de la comunidad. Pero para ello las instituciones tienen que poder encontrar un lugar en una realidad viable para el conjunto. Viable y sobre todo creíble y creable. ¿Se puede hacer esto sin dar lugar a la contienda y cuando hablar de derechos o historizar y tomar posición frente a los acontecimientos actuales es objeto de acusación de adoctrinamiento?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Discusión democrática en época de linchamientos.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Una docente de literatura me comenta que viene desde hace meses trabajando con los adolescentes la idea de que ciertos discursos políticos violentos no contienen la novedad prometida: «los chicos necesitan una asimetría, que les demos argumentos. El problema es cuando me acusan de kirchnerista y me atacan incluso de muy mala manera. Pero con varios puedo conversar. El problema son las frustraciones que ellos cargan sin que les pertenezcan y la caída de la ilusión en caso de poder escuchar algo que ponga en jaque aquello en lo que se están apoyando».&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Qué les hace ilusión a estos adolescentes? ¿Qué necesitamos armar entre todos y qué necesitamos demandar a un gobierno? son preguntas simples pero no siempre trabajadas. Sus preguntas, las de los estudiantes, no la de los docentes, son parte insoslayable de cualquier proyecto educativo democrático. Si aparece alguna ilusión es porque hay algún germen de futuro que habrá que disputar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En otra escena un grupo de alumnos de un EEMPA defiende a los policías imputados por un crimen de gatillo fácil ocurrido en Rosario y acusan a la docente de defensora de los DDHH de delincuentes. La amedrentan tras una clase. La docente convoca a un docente externo a hablar sobre la problemática del derecho al agua. Al leer la lógica anti-derechos de algunos de los estudiantes, el docente invitado&nbsp; les recuerda que ellos están en esa escuela porque el Estado no les preguntó por qué dejaron de asistir regularmente en otro momento. Hay una necesidad y hay un derecho. ¿Cómo transmitir esto sin que la asimetría que debemos guardar se convierta en pasto para desresponsabilizar a nuestros semejantes en condiciones de desventaja? Ese entiendo es un punto de recuperación de la contienda, el gesto de no desubjetivar a nuestro posible interlocutor.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ahora, ¿cómo dar lugar a la argumentación y a la discusión cuando el otro no escucha, cuando la ilusión no está dispuesta a ponerse en duda o cuando el odio le gana a otros afectos? Quizás allí se trate de reconocer el límite. La contienda necesita refundar el antagonismo y la contradicción necesita de dos términos.&nbsp; Sin embargo, enunciar las condiciones que entendemos necesarias para la contienda saludable puede ser un modo de retirada no silenciosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por otro lado, la&nbsp; idea de que estamos ante un fenómeno de anulación a gran escala del pensamiento crítico por efecto de la emocionalidad puede ser un elemento necesario de nuestro diagnóstico. Ahora, apelar a no hacer el esfuerzo porque «no tiene sentido, no escucha,&nbsp; no entiende o es burro» ¿No será otro modo de declinar nuestra supuesta actitud democrática? ¿No será también una coartada para no dar siquiera apertura al diálogo y al trabajo que esto supone?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿No se trataría en cambio de deponer la expectativa del convencer ansiosamente al otro (quizás apremiados por reparar nuestros narcisismos dañados por lo que fue mal de los programas progresistas) para contentarnos con abrir al menos un hilo de intercambio? ¿Jugar un intercambio sin más regla que la de ser respetuosos a la vez que irreverentes?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Seguir identificando qué tipo de registro de interpelación y escucha queremos ofrecer? ¿Será que a veces no podemos avanzar porque es más conveniente el silencio tenso que la tensión que nos impone el riesgo del propio desborde temido? No nos damos la libertad de equivocarnos ni un poco. Reforzamos el corset narcisista, no nos mezclamos con la chusma y mientras, La Libertad avanza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La propia frustración tiene que poder tramitarse para poder escuchar la frustración ajena. Si no es la sensación de fracaso por los proyectos personales inconclusos quizás pueda ser aquello que no nos contenta de la comunidad de la que formamos parte,&nbsp; porque muchos semejantes sufren, porque no hay proyecto colectivo que alcance para poder sentir el protagonismo que haga retroceder la amenaza de depresión o de ansiedad desatada en nosotros mismos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La contienda no puede reponerse sin esta tarea de revisión de las propias frustraciones y responsabilidades. De no poder elaborar estas tensiones es esperable que cualquier embate inesperado de la realidad nos amenace con devenir en pelea y descarga automática del propio resentimiento e impotencia.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Quizás para poder encontrar el registro anhelado tengamos que abandonar los libretos y dejar que las palabras surjan como puedan, a veces con una pregunta, a veces con una ironía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Las preguntas y respuestas irónicas o incisivas que no son con odio (en busca de la eliminación) sino con voluntad de delimitación podrían ser pensadas como un punto de llegada que implica haber elaborado las propias tendencias destructivas y el temor defensivo a que nos desborden. De allí que en muchas ocasiones nos quedemos en silencio aún cuando el diálogo no está del todo impedido. Mira si atacó o me atacan… Mira si daño o me dañan… Mejor seguir así, resignados, charlando con los de la misma madriguera, en la cueva.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Alojar la tensión agresiva para no sucumbir ante el odio.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Poder pensar la distinción entre la tensión agresiva necesaria para la diferenciación con el otro del odio que demanda la eliminación del otro es una de las condiciones que necesitan nuestras contiendas. Para que podamos ir por encuentros más reales en los que afectarnos no tenga que ver con guerrear pero sí con dejar que las diferencias proliferen con sus tensiones. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Quizás solo de esa forma pueda luego tener lugar una ternura más genuina en nosotros mismos y en aquellos interlocutores que aunque se sientan vencidos puedan intuir que no se quedaron enojados porque los escuchamos y respondimos sin venganza pero también sin tanta piedad. El derecho a no ser mansos también es parte de los derechos democráticos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><br>Rosario, 18 de octubre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Psicoanalista y docente en la Universidad Nacional de Rosario.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&amp;linkname=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&amp;linkname=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&amp;linkname=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&amp;linkname=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&amp;linkname=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&amp;linkname=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson%2F&#038;title=EL%20DERECHO%20A%20NO%20SER%20TAN%20MANSOS%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson/" data-a2a-title="EL DERECHO A NO SER TAN MANSOS – POR MAGALI BESSON"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson/">EL DERECHO A NO SER TAN MANSOS &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/el-derecho-a-no-ser-tan-mansos-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>UN AMOR MANDADO A NO PENSARSE &#8211; POR MAGALI BESSON</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/un-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/un-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jul 2024 19:16:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Asperger]]></category>
		<category><![CDATA[Feminsimo]]></category>
		<category><![CDATA[Goyo]]></category>
		<category><![CDATA[Patriarcado]]></category>
		<category><![CDATA[Película]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=13326</guid>

					<description><![CDATA[<p>Magali Besson, psicoanalista y docente de la Universidad Nacional de Rosario, realiza en esta nota una lectura de la película “Goyo”. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson/">UN AMOR MANDADO A NO PENSARSE &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9e9b75e0114f4eb3dc70c7fe27bcf1a"><strong><em>Magali Besson, psicoanalista y docente de la Universidad Nacional de Rosario, realiza en esta nota una lectura de la película “Goyo”.&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7eab40d9e10b079758003a7adfe85a8"><strong>Por Magali Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4c4894217d8d1744ecd50c2c89f0656"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ebf107701ee81f2a2747d8680d9d253c">Cuando leí que la película “Goyo” aludía al giro que da la vida de una mujer que, habituada a ser maltratada por su marido descubre que puede ser más y mejor querida a partir de encontrarse con un hombre con un diagnóstico psiquiátrico (sin especificar lo que sucedería entre ellos), lo primero que sentí fueron ganas de verla. Hace muchos años me dedico al tratamiento de padecimientos psíquicos y estimé que Goyo podría llegar a ser una obra que añadiría ese llamado tan necesario a:&nbsp;</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e017f068b8e146ba514ba002433187b"><strong>1.</strong> Reflexionar sobre cuáles son las formas de vida realmente peligrosas o dañinas (atribuidas por lo general e injustamente mucho más a las psicosis que a los aspectos perversos o de rigidez neurótica de las personas).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a674aa32064347717cb07e4d13be8753"><strong>2.</strong> Provocar una reflexión sobre el estatuto de la sensibilidad en la constitución de las masculinidades, así como también en las relaciones amorosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a17bda5404c502e760897eadb2adc9e5">Con auténtica curiosidad y disposición a la emoción fui al encuentro de lo que terminó siendo una película más en la lista de aquellas producciones aleccionadoras que -capacitismo mediante- ofrecen una versión inverosímil de la inclusión de personas impedidas o muy limitadas en los encuentros con otros al tiempo que invisibilizan un padecimiento de mayorías: el de las mujeres sacrificadas por ser las garantes de dicha inclusión.&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f261a721903687839c3630ccec603213"><strong><em>Algo sobre la película&nbsp;&nbsp;</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee4246564adfa180c17d8a3eb6329851">Goyo (Nicolás Furtado) tiene un diagnóstico de Asperger, modo de funcionamiento psíquico caracterizado por una forma de organización del pensamiento limitada por la dificultad de construir y asignar significaciones (representaciones intelectuales y afectos) personales a los saberes adquiridos que, por lo general, versan en torno a un tema exclusivo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4cb8c91b9ff6b73e2804acf2601edf0d">Vive con dos hermanos amorosos que de diversas maneras lo cuidan y se preocupan por él. Logra confiar y hasta por momentos discutir con ellos y enfrentar conflictos, con mayor o menor producción de angustia según la ocasión. En base a esta descripción somera podríamos decir que Goyo es un muchacho con un síndrome de Asperger muy particular, por no decir poco probable.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0808b115d20f2722000e6aff2b9076f4">Eva Montero (Nancy Dupláa) es una mujer de barrio, madre de dos hijos varones y trabajadora. Es amorosa y responsable con sus hijos y puede permitirse transformaciones ligadas a sus relaciones familiares. Lo expuesto como más crítico es la tensión sostenida con un marido violento que no quiere admitir la decisión de Eva de separarse de él.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fbb97410298623797f0ec0b7497f0bd4">Eva y Goyo trabajan en el Museo Nacional de Bellas Artes. Allí se cruzan. Él se enamora a primera vista mientras ella no lo ve. Coucheo mediante de su hermano mayor, Goyo invita a Eva a tomar algo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-026d9bc4b5c5fa149ef9207c345fc631">En una primera cita propuesta por Goyo el diálogo entre ambos parece empezar a darse para quedar inmediatamente interrumpido por una suerte de diferencia de lenguas. Los contenidos más personales o contingentes de la charla quedan interceptados rápidamente por el aporte de datos de parte de Goyo, quien alterna una preocupación sensible por Eva con una incapacidad de interpretación de lo que esta le dice que, extrañamente, no impide la antesala del encuentro amoroso. Goyo insiste y Eva acepta continuar. Como si aquí la capacidad de comprensión de la mujer lograra armar una rara ecuación que permite que el encuentro marche. Ecuación entre la limitación subjetiva y los saberes del varón (“¡Qué inteligente sos!” le dice ella ante la enumeración de los datos sobre arte que él exhibe y que a la vez parecen medirse desde posibles ideales insatisfechos ya que, ella apenas terminó la escuela y según su percepción de sí misma “no sabe nada”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d592196feb12609905f674df6f16429">En esa ambigüedad tan bien construida que puede dejar al espectador comprando acríticamente el producto, se mueve el encuentro entre una mujer que (como se muestra en la escena de la cena en la lujosa casa de Goyo) baila y seduce y un hombre cuya rigidez corporal le impide despegar sus brazos del tronco de su cuerpo. En esa secuencia de encuentros la extrañeza y distancia que despierta en Eva la forma de pensar y conversar de Goyo parece quedar compensada por la simpatía hasta que se da el punto de inflexión y la simpatía se refuerza con la atracción sexual y hacen el amor. Eva se hace tocar y toca a Goyo.&nbsp; Eva hace.&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://bucket.somosohlala.com.ar/s3fs-public/styles/img_internal/public/2024-07/goyo.jpg.webp?itok=HMJV0QEH" alt="" style="width:758px;height:auto"/></figure></div>


<div style="height:32px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53f8428839286cc78774f6053eea73d7"><strong><em>El respeto por la complejidad de la realidad es una cuestión política</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20490530987b7351d054fbe9b887620d">El tratamiento en la película de la limitación de Goyo para relacionarse con mujeres y la atracción erótica despertada en una mujer que lo ama aun con su condición, no pueda ser mejor&nbsp; simplificado que en una película de Marcos Carnevale (véase como otro caso paradigmático su película Corazón de león), donde ocurren cosas inverosímiles, lo cual no sería en sí mismo un problema si la película tuviera el formato de un cuento de hadas (de un mundo paralelo) y no fuera tomada tan en serio por tantos espectadores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d4bc7b5cb19bd9bd77f9677383c1e94">Quizás algunas personas dirán que es ficción, que es una metáfora o qué; en el colmo de la desmentida de nuestras percepciones de las contradicciones y los imposibles, en realidad a Eva le gusta Goyo “así como es” o “que todos somos especiales y tenemos alguna cosita”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8db68273d9cce82b0a0408a54f1727be">Personalmente, pienso que el punto más complicado es el de la pregunta por ¿Que hace que Eva Montero -más allá de su confusión- sienta que hacer el amor con Goyo es algo hermoso?&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abb0be2866d486b211ebc8896e41270c">¿A qué se debe esa supuesta hermosura?&nbsp; ¿Será la comida que este le sirve y ella se chupa de los dedos, la casa lujosa, el retrato que Goyo le dedica? ¿Todo eso alcanza para hacer del abismo subjetivo un puente que permita el diálogo entre tan diversas lenguas, entre, ya no, contenidos diferentes de pensamiento, sino lógicas distintas de concebir la actividad misma del pensar? Y si eso fuera posible, ¿de qué amor se trataría? De uno que se contenta con no ser el mal amor del maltrato, el amor del feo, ¿del violento, pobre y negro?&nbsp; ¿“¿Tiene Asperger, pero me trata bien”?&nbsp; ¿En serio?</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9af039222a6390c7ce29568d877180d"><strong><em>Sobre el no pensar como modo de funcionar</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-946a72e78b9053487b3af35718fd620a">En una de las escenas finales Goyo arremete en su idea, quiere una relación con Eva y para esto le pide que “no piense” como quien ofrece una contraseña de acceso a un ilusorio “¡solamente sentí!”&nbsp; Y así se suman más deberes en la lista de Eva…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-927959159deeb9abff089b2606871fcb">¿O será que la propuesta termina siendo la de concebir que solo es no pensando que podemos relacionarnos con el otro diferente? Qué mensaje por lo menos peligroso y más en un momento político del país en el que hay sectores poderosos que llaman a destruir la política; también la de los lazos amorosos que, por cierto, nunca pueden ser sin pensar y sin tensionarse con las diferencias.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b10d4b02436f9d5fb82692ffcf7d4e7">¿La paridad entonces se fundaría en “solo sentir”? ¿En una especie de amor vaciado de sentidos?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-901942ceb5ee39ab41d3d88dd8a7e578">Este amor inverosímil Entre Goyo y Eva propone que la posibilidad de duda y confusión que define el modo de pensar de una de las partes (no casualmente la de la mujer) quede alineado en el “no pensar” de la otra y aun así todos puedan ser felices dejando de lado “lo feo”.&nbsp;</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ec109e8845b2b2d10e5857d3ce91692"><strong><em>El uso de lo bello para la suspensión del pensamiento crítico</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4f572479c237a4791ee1a053d95205f1">Las tomas del museo de Bellas Artes, los paseos recoletos, la realidad retocada por “el pincel digital de Van Gogh”, el gusto de los vestuarios y de las locaciones configuran sin lugar a duda parte de la estrategia de fascinación que produce la película en muchas personas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e93b3d2072204a6d3321912848885fd3">Que en épocas de tantos impedimentos se pueda hacer creer en la posible realización de algo imposible (ese amor sensual en supuesta paridad y sin sacrificios) nos puede alejar por un rato de las frustraciones personales y del espanto diario de vivir en la Argentina de Milei. Las plataformas de entretenimiento ayudan a relajar nuestro ya extenuado juicio crítico y nos da licencia para no pensar demasiado y solo ver cosas lindas. No lo cuestiono, pero me niego a la corrección política de decir que tal licencia es sin consecuencias prácticas en casos como el de Goyo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ebc1062afe968cc2c9b184df7031bb7">Personalmente espero poder seguir sospechando de este tipo de producciones que al igual que tantas otras propagandizan inclusiones falaces (que nada aportan a la tarea de hacerlo en serio) y disciplinamientos para las mujeres que ya venimos de siglos padeciendo la versión patética de un amor mandado a no pensarse.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8939776883e15905478621148ecd9542">Rosario, 20 de julio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e025161d04b5f1b44e8c992eebc2a532">*Psicoanalista, trabajadora de salud pública en la ciudad de Rosario y docente de la UNR.&nbsp;</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&amp;linkname=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&amp;linkname=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&amp;linkname=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&amp;linkname=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&amp;linkname=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&amp;linkname=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson%2F&#038;title=UN%20AMOR%20MANDADO%20A%20NO%20PENSARSE%20%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/un-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson/" data-a2a-title="UN AMOR MANDADO A NO PENSARSE – POR MAGALI BESSON"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson/">UN AMOR MANDADO A NO PENSARSE &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/un-amor-mandado-a-no-pensarse-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 &#8211; POR MAGALI BESSON</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Nov 2024 13:01:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[censura]]></category>
		<category><![CDATA[Cometierra]]></category>
		<category><![CDATA[Dolores Reyes]]></category>
		<category><![CDATA[libertarios]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=14308</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/">COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86df4be34ca614600a7cba29899375d6"><strong><em>¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7eab40d9e10b079758003a7adfe85a8"><strong>Por Magali Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8933736c594b026d8313f7175daa5253">Hace un año atrás, cuando me regalaron dos veces el mismo libro el día de mi cumpleaños, intuí que allí se cifraba algo más que una moda. Empezando porque el libro en cuestión ya tenía cuatro años de editado y siguiendo por el gusto literario de quienes hicieron el obsequio, sabía que iba a encontrar una historia en la cual seguramente lograría hacer una inmersión. Eso es lo que, al menos, le pido a un libro, que me lleve a otro plano aunque sin alejarme demasiado del que habito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51bf35d82bf5f91bc3ebe9631bde548c">Aquellos fueron días de especial ansiedad, y esto que comento tuvo lugar la noche anterior al balotaje que daría la victoria definitiva a Milei como presidente. Sabíamos, entonces, que probablemente íbamos a tener que armarnos con recursos varios para sobrellevar el cachetazo. Sabíamos, también, que en ese arsenal un elemento infaltable sería la literatura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d7d2e8695d7171aaab5236984a7dd0e">Así me llega <em>Cometierra</em> y unos días después, <em>Miseria</em> (la continuación del anterior) de Dolores Reyes. Luego lo regalé, lo presté… lo divulgué convidando de esa tierra y de sus epifanías a quienes quisieran constatar por nuevos medios que el universo inspirador del conurbano no podía quedar reducido a series como “El puntero” (2011).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75ffa00566d25ccb1b942a32ce782dcd">Cometierra es una piba. Más piba que adolescente. Porque Cometierra es huérfana o casi. Porque su refugio seguro es un hermano mayor con el que se cuidan mutuamente y porque su universo conoce poco de oposiciones parentales y mucho de la oposición que impone la sordidez de la pobreza y de la injusticia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c10e862fa167701975a1f57132c94e8">Cometierra tiene un don. Saboreando la tierra pisada por personas que están desaparecidas, logra visualizar los últimos momentos con vida, o previos a una desaparición que no siempre deriva en tragedia. Cometierra hace un sacrificio, se entrega a esa tierra que la sacude, que la sumerge en el horror y que le impone el compromiso de usar su poder para devolver algo de paz a quienes les fue arrancado un ser querido o para evitar que lo peor suceda cuando la desaparición aún no es sinónimo de muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e7c43421f9f0b4e98c2d9c0e835fed1">En un país con 30.000 desaparecidos por razones políticas, con 2.544 víctimas por femicidio desde 2015 a la actualidad, con 60 secuestros denunciados (se estima que hay 3 casos por uno denunciado) con fines de trata de persona solo durante 2019 (año de la edición del libro <em>Cometierra</em>) y la estadística de una persona&nbsp; asesinada cada 19 horas por violencia represiva institucional, víctima del gatillo fácil durante el mismo año (según un informe de la Correpi); hablar de comer tierra puede encontrar más de una resonancia. Los integrantes del Equipo de Antropología Forense podrían darnos su versión; las y los habitantes, militantes y laburantes que se entierran en el barro de los barrios ofrecen la propia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5ac19338654ad7d398c96bce7ab4cf9">Pero comer tierra para alucinar la verdad oculta por el poder, como buena ficción, supera la realidad cotidiana y nos lleva a un terreno en el cual el superpoder no consiste tanto en la divinidad no humana sino en lo profundamente humano del uso ético de ese recurso. Cometierra no hace su trabajo a las apuradas, se compromete y no genera falsas ilusiones. Por el contrario: es cautelosa, acompaña en el dolor a los que lo padecen e identifica la necesidad de ayuda y de amor con una delicadeza tan extraordinaria como su poder de adivinación. Se entrega y corre algún riesgo, pero sobre todo se entrega con conciencia de los que sufren, y este detalle quizás es parte indispensable de su don, en definitiva, un don humano. Así, Cometierra pasa del registro sobrehumano a la profunda humanidad. De ser una piba de barrio pobre que deviene amante de un policía, a ser investigadora de desapariciones. Dolores se da el gusto de quebrar estereotipos y es por esto que la censuran… porque marea a las cabezas unidimensionales, binarias, racistas y aniquilatorias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21b6c41cd3ef365d91d25fc453e05304">Dolores Reyes, además, tiene siete hijos y comenzó a publicar de forma masiva en los últimos años. Fue en un taller coordinado por Selva Almada donde surge la perla que luego será su novela <em>Cometierra</em>. Escrituras de madrugada antes de levantar a sus hijos para ir a la escuela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c257a582fd5b64a8920bd58a5e933a2">Y esto es lo que no le perdonan. Que una mujer madre y trabajadora docente, lea las grietas de nuestra tierra incendiada y reúna con amor sus partes rotas. Y que, además tenga éxito mundial, la convierte definitivamente en un blanco de asedio para las existencias totalitarias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a40a3215e9d42c9e1495cfdaf2a34d2">No es solo por ser mujer, sino porque además es madre, negra, trabajadora, “conurbanence” y escritora galardonada que la quieren desaparecer.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lavaca.org/wp-content/uploads/2023/05/dolores-reyes.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dolores Reyes.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7aabae1577e50cfb20a9507b3be68311"><strong><em>Pero escribió en Los Ángeles…</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-415ffa3e948b52b28778fe4085f83bc4">Hace unos días en el programa de Eduardo Feinmann, el ex ministro de educación de&nbsp; Mauricio Macri, Alejandro Finocchiaro, dijo que era preferible que los estudiantes de las escuelas secundarias lean a Charles Bukowsky que a Dolores Reyes, y que era inadmisible que chicos de 16 años lean la palabra “pija» en un texto ofrecido por la escuela. Dudo que este señor objete que los mismos chicos hayan visto el show de Tinelli cuando tenían 6 años o que generaciones varias hayan leído la escena de la violación de “El matadero” de Echeverría en Literarura de quinto año sin elevar la voz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c8f153dfadbbfc6f567d67978ac2b93">Y este es el segundo punto que urtica a quienes no tienen pudor en echar mano a la peor versión de la moral judeocristiana para asfixiar todo lo que ofrece luz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20a26697b04cb5016a21e2efe431a1f2">Para los Feinmann &nbsp;y los Finocchiaro, nada parece ser más lacerante que el poder del deseo reunido con el amor en un erotismo, que a su vez se reconoce en una trascendencia que sepulta al amor romántico de la pareja sustraída del mundo para fundirse con el sentido que solo aporta un proyecto comunitario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56d9620c4751a4303049bf8f3be57eda">Por supuesto que estas líneas no pretenden rankear escritores ni ser policía de ninguna expresión. Solo podríamos decir que cada uno escribe de lo que conoce, diciendo genuinamente de sus experiencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ebec0a3e3487e82323e440ef72ec042">Lo que molesta a los portavoces mediáticos de los grandes empresarios evasores no es la sexualidad dicha en forma más o menos explícita, sino la insubordinación de la misma ante la pornografía que jamás cuestionaría la desnudez televisada con fines comerciales. Más vale un cuerpo desubjetivado (sin afectos ni historia) que un cuerpo de pobres deseantes que desafían la injusticia desde la valentía alimentada de erotismo y el sostén de una fratría antipatriarcal.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16556dd98db05c517435b93c3a78512f">¿Qué escena se esconde detrás de la censura a <em>Cometierra</em>?, me preguntó hace unos días Conrado Yasenza incitando una reflexión cuyo contenido coincide, en parte, con los motivos por los que aquel libro me conmovió y maravilló.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f76a2d62982d51f84fb7481674fb905">Hoy diría que los censores, cuando son verdugos, muchas veces gozan del miedo de sus víctimas. Disfrutan de quebrarlas y en ello obtienen un placer sexual. Pero hay algo más en la reunión de aquel placer sexual con la deliberada búsqueda ideológica de hacer que los argentinos dejemos de pensarnos a nosotros mismos desde nosotros mismos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f377efa92063dc6069d5076ee9974c32">Querer reducir el libro de Dolores Reyes a un folletín de sexualidad pornográfica, no es más que la pretensión de querer negarle el derecho que se ganó al romper con la literalidad que estos mismos censores y (guardianes del capital espurio) buscan sembrar con su divulgación de contenidos idiotizantes. ¿Quién quisiera comer tierra por puro deporte? ¿Por qué tierra? ¿Qué verdad hunde raíces en la tierra? Son preguntas que jamás podrán quedar borradas por la referencia amarillista a la genitalidad de algún personaje de esta ficción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83a777473f0db9f924ed3544b1669ce6">Parece que en esta ocasión los señores tijeras están más próximos a quedarse con las ganas que a poder ganar la batalla. No sólo porque la reacción de los intelectuales ha sido y es intensa y extensa, sino porque ya hay miles de pibes de diversas clases sociales leyendo <em>Cometierra</em> y ofreciendo sus propias bocas deseantes al encuentro con las historias de nuestra tierra, las de ellos y las de otros.</p>



<div style="height:38px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83d6bb3f8d0884b920e0eac355a1e7cf">Rosario, 30 de noviembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4114e5c6117815808fca84415da84f6e">Docente de la RISAM Comunitaria de Rosario y coordinadora del Laboratorio de investigación en psicoanálisis «Partir de la clínica».</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&amp;linkname=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&amp;linkname=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&amp;linkname=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&amp;linkname=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&amp;linkname=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&amp;linkname=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fcometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson%2F&#038;title=COMETIERRA%20Y%20LOS%20SE%C3%91ORES%20TIJERAS%202.0%C2%A0%E2%80%93%20POR%20MAGALI%20BESSON" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/" data-a2a-title="COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 – POR MAGALI BESSON"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/">COMETIERRA Y LOS SEÑORES TIJERAS 2.0 &#8211; POR MAGALI BESSON</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/cometierra-y-los-senores-tijeras-2-0-por-magali-besson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nazareno y la elección por los afectos &#8211; Por Magali Besson</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/nazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/nazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Oct 2025 13:49:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Magalí Besson]]></category>
		<category><![CDATA[Diablo]]></category>
		<category><![CDATA[Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[Leonardo favio]]></category>
		<category><![CDATA[Nazareno]]></category>
		<category><![CDATA[Tripe A]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=17465</guid>

					<description><![CDATA[<p>El cine de Leonardo Favio es un clásico que sigue interpelándonos, que aporta al análisis de las tragedias argentinas y amplía su mirada sobre la humanidad actual.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson/">Nazareno y la elección por los afectos &#8211; Por Magali Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c885b79501bd177101c77f7233b01cc6"><strong><em>El cine de Leonardo Favio es un clásico que sigue interpelándonos, que aporta al análisis de las tragedias argentinas y amplía su mirada sobre la humanidad actual.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7eab40d9e10b079758003a7adfe85a8"><strong>Por Magali Besson*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9dd022ba34501aae2f959a69ccd39be" style="color:#1307e3"><strong>A 50 años del estreno de «Nazareno Cruz y el lobo», de Leonardo Favio</strong>.</p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9353c5206ca05bc92fc8d075c07c7630">En épocas de nuevos genocidios que intentan instalar la idea de que hay vidas que merecen ser vividas mientras otras están condenadas a su eliminación, me asiste cotidianamente la pregunta por el valor que los seres humanos estamos dispuestos a darle a nuestra existencia en momentos de clara puesta en crisis de la noción misma de futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6725e4d1cdb7552b7c6eb2cbf9f8bfc3">Frente a un pueblo que resiste como el palestino, me pregunto consternada por el odio que despierta el repudio a ser reducido a la condición de oprimido. Parece ser insoportable para los poderes destructivos, asistir a la acción de humanos que aún hoy se disponen a dar la vida por otra vida; una que valga más que el solo gesto resignado de conservarla.</p>



<div style="height:12px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0eaaf6f74488ac8d96da66bfa5ddee1"><em><strong>¿Puede ser la domesticación un proyecto de vida</strong>?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99026ca040b63484d03f2eb669042b33">«Nazareno Cruz y el lobo» es la cuarta película de Leonardo Favio. Su personaje principal, tal como lo sabemos por la leyenda guaraní del Lobizón, está marcado por la maldición que lo condena a transformarse en lobo en las noches de luna llena. Pero este destino trágico no se da por mera evolución, sino que se inaugura cuando la condición maldita deja de ser potencial para volverse acto. ¿Como? A través del amor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b99939b65bb9a91c5503a238f2dcffe2">Nazareno podía transcurrir una vida sin amor y así seguir viviendo tranquilo o, al contrario, enamorarse y quedar expuesto a volverse feroz y finalmente correr el riesgo de ser asesinado.&nbsp;Como la maldición, el amor no parece ser algo elegible para nuestro hombre. Simplemente ocurren y no hay intención alguna de rectificar ninguno de ambos asuntos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5b24a7ea557457766cf51eac6d173cf">Nazareno cumple los 21 años y se enamora. Su vivencia de amor intensa y genuina parece dejarnos claro el mensaje de que la autoconservación de la vida biológica no alcanza para que la vida tenga sentido. Como el viento que sopla huracanado en los campos que lo vieron crecer desde niño, crece su amor por una mujer a la que se entrega recordándonos que no somos nada si no hay otro que nos saque del puro amor a nosotros mismos. Es así como se enamora primero de Griselda y después de la idea de tener un proyecto de vida con ella. Desde ese momento las cosas se alteran. El diablo vigilante desde siempre aparece para tentar a Nazareno, que podría abandonar su condición de lobo si acepta renunciar a Griselda. Pero Nazareno, lejos de verse seducido por la supuesta calma y el oro ofrecido por mandinga redobla y le pregunta:</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5254abeef14df2d915477255da765c55">“¿Cómo es tener un hijo?” &#8211; El diablo le responde que no sabe porque no es padre y tampoco es hijo.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0233abe2fa0843bce22c78e0986a2f43"><strong><em>Un diablo no tan maligno. Un pobre diablo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7743083ee5292865d577c289c675f830">El diablo es un diablo “humano” que somete a su pesar. Sobre el final de la historia nos enteramos que no le hace bien cumplir con la tarea para la cual fue creado.&nbsp;Le dice a Nazareno que ya está cansado. Quiere cambiar y necesita para esto de un mensajero que tenga acceso al Supremo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a209b0a1a87e6705aca36f7cdaf65bc2">Cumpliendo con su tarea, el diablo busca tentar a Nazareno, pero a la vez necesita a este hombre que puede amar para que, una vez muerto, lo represente ante dios.&nbsp;La tragedia parece no quedarse solo del lado del buen Nazareno, sino del mismo diablo no tan maligno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf9a3b506c386375f3cfa3b98a03533c">Nazareno no duda. No hay contradicción en él. Muere por eso. El diablo sigue en pie, pero hace lo que ya no quiere. Entonces ¿Quién está más atrapado?</p>



<div style="height:12px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b23bbfc26c1f5afe6873fc761d6cf82"><strong><em>¿Nazareno niega un destino o lo asume?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34bce72c61d884eb5e90f537a047db3b">¿Podemos vivir solo evitando el peligro que portan los sentimientos y las contradicciones, solo porque algún día estos podrían traernos conflictos? ¿Cuánto de estas preguntas tienen lugar en la situación de automatismo alienado que define al productivismo como forma de reproducción de la vida?</p>



<div style="height:13px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://revistamestiza.unaj.edu.ar/wp-content/uploads/2023/04/Nazareno-Cruz-y-el-lobo-1024x575.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotograma de la película «Nazareno Cruz y el lobo».</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3305577aae08c1ce5bda3099fec284e"><strong><em>La obstinación del amor.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a69f3a1f2a05b6b13f99f414e557dc8c">Nazareno no se deja someter. Solo quiere amar sin que le interese ni la riqueza material ni el poder ofrecido por un diablo con facha de estanciero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0eaadca9fe83c115b6efb6b2d336b759">¿Qué más actual que este planteo en el marco de una sociedad pornográficamente consumista que nos dice que hay que tener cosas para mostrar/ser y así evitar quedarnos afuera, desterrados y olvidados? ¿Qué más tentador que la obtención de un poder de dominio en una cultura donde la voluntad de adueñarse de todo dejó de ser una ambición criticable y, por el contrario, se valora como sinónimo de inteligencia, capacidad y éxito?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a794af44f172ec401e06ef34fc4cc5a6">Rita Segato dice que hay un momento de la vida en el que nos vemos forzados a elegir entre las cosas o los afectos. No hay espacio para ambos proyectos como prioritarios. Uno va en desmedro del otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0db8bd5638eb0567642faa8356462fcc">Rita también dice que con Gaza muere un modo de humanidad. Hay que parir una nueva. ¿Sería una nueva humanidad ya no de Nazareth sino de Gaza o de los pueblos originarios americanos, histórica y actualmente despojados?&nbsp; Una humanidad en la que ya no asistamos como espectadores al horror impuesto por los peores diablos, los diablos (in)humanos.</p>



<div style="height:13px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2786cbec14fa3003bf2915553443a26"><em><strong>Sobre el bien y el mal. La vida en los &#8217;70</strong>.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4d043da47b14a3e91870dd582f3df2c">Como toda obra maestra devenida clásico, es mucho lo que podemos seguir estudiando y revelando de ella.&nbsp;De los infinitos elementos que componen su alquimia elijo dejar para una próxima el examen del poder simbólico de su estética para comentar una hipótesis sobre el contexto de su filmación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-811f58df5a9ae45860e672f0ae673e26">En 1975 la Argentina estaba atravesada por una violencia que comenzaba a contar con nuevos métodos.&nbsp;La Triple A venía haciendo su tarea sistemática de exterminio, y es en aquel mismo contexto que Favio manifiesta lo que parecería ser el anhelo de un maligno que no lo sea tanto ya que, después de todo, el diablo de su película es un hombre (¿alienado?)&nbsp;que puede advertir que no le hace bien hacer daño.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dccdffb89a761f8341d0e028ac87f228">Muchos compañeros y compañeras hoy desaparecidos o sobrevivientes no admitían la opción de irse. Pero no necesariamente por querer quedarse heroicamente a dar la vida, sino porque no llegaron a calcular la capacidad de mal del Mal. La Tripe A y el gobierno militar no fueron el diablo malo/bueno de Alcón. Fueron pura maldad sin posibilidad de aquella dialéctica entre el bien y el mal, posiblemente anhelada por Favio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c048c9b905fb0639ff205c4c9d5847e6">Como Nazareno, muchas y muchos de aquellos compañeros sintieron que tenían un destino. Era una generación hija del peronismo del &#8217;45 y del &#8217;50. Había un destino construido en un clima de época en el que los niños fueron privilegiados (aun Favio en su condición de niño pobre lo fue al ser bien tratado en una institución), y por ello amaban como lo hicieron.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0d7cf299f8830ae2016757d18b66472"><strong><em>¿Qué nos dice Nazareno de nosotros en nuestro presente?</em></strong></p>



<div style="height:13px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e3c9820cc7b1b3dd901343e703ca5a8">Posiblemente nos diga que no debemos rendirnos ante el destino de vivir en un planeta al que destruyen mientras la humanidad misma está en disputa. Que tenemos la posibilidad de no ser domesticados, acostumbrando nuestra sensibilidad a los más terribles horrores cometidos contra nuestros semejantes más vulnerables.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa7933d1ed7e10be60a3f4472f376899">La vida sin vocación de futuro no vale nada, y a veces el riesgo de salir de uno mismo y entregarse a algo descontrolado (aunque en Nazareno sea al extremo) puede que sea parte del <strong>mensaje vital de Nazareno.</strong> Tener a quien transmitir y animarse a encontrarse con su indomesticación; tener alumnos, tener hijos, pacientes, niños y jóvenes en espacios de militancia son algunos de los modos de abismarse a ese territorio desconocido y descontrolado, más aún en tiempos de individualismo extremo y mandatos que pretenden reducir la invención de otras vidas posibles a la supervivencia biológica y a la existencia mercantilizada en el presente.</p>



<div style="height:61px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79f8a0b8dff0df3dca9b3ce3be5d4fe9"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b2a90db4cff90c7b95f28eca1194bc3">Rita Segato. <a href="https://share.google/JYtmx5cWT0F2ezWjS">https://share.google/JYtmx5cWT0F2ezWjS</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-64d59d8ca162690645955d70c96e0af5"><a href="https://share.google/VW3BwKSNslPShURFT">https://share.google/VW3BwKSNslPShURFT</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7eb324eea31b2ec4edf262cfcdfdfdc0"><a href="https://share.google/7HPpFphEr5neItyNU">https://share.google/7HPpFphEr5neItyNU</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e05278cea71a6eeef0bdb6d52f10f7b">Silvia Bleichmar.&nbsp; <a href="https://seminario-rs.gc-rosario.com.ar/conf-silvia-bleichmar-30-07-2003?page=0,3">https://seminario-rs.gc-rosario.com.ar/conf-silvia-bleichmar-30-07-2003?page=0,3</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7ceca0c09e7c818f1bd21eee77c5aa7">Favio por Favio. Entrevista de Roberto Quirno a Leonardo Favio. Canal 7.</p>



<div style="height:62px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9da83ca1f55b8caf3d4e7c495aa3b6f">Viernes, 3 de octubre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-651aaecf378794a786dbc9a60053bdef">*Psicoanalista. Docente y supervisora clínica de la Risam Comunitaria de Rosario.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="AV-2548 Favio por Favio. Capítulo: Crónica de un niño solo" width="1200" height="900" src="https://www.youtube.com/embed/7fYYSGv9dFc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ea9de3557edab6b4469dff93e6affdc"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d79a4e0f8c1f0af200c01d08f4b65948">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;<strong>Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe</strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;al mes ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;al mes. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&amp;linkname=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&amp;linkname=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&amp;linkname=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&amp;linkname=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&amp;linkname=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&amp;linkname=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fnazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson%2F&#038;title=Nazareno%20y%20la%20elecci%C3%B3n%20por%20los%20afectos%20%E2%80%93%20Por%20Magali%20Besson" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/nazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson/" data-a2a-title="Nazareno y la elección por los afectos – Por Magali Besson"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson/">Nazareno y la elección por los afectos &#8211; Por Magali Besson</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/nazareno-y-la-eleccion-por-los-afectos-por-magali-beson/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
