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	<title>periodismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>periodismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Timerman, Cámpora y las conjugaciones del verbo odiar &#8211; Por Jorge Boccanera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Feb 2018 21:38:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Boccanera]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Fernández Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Amia]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cámpora]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las formas del odio y la inquina enlazan el inhumano vía crucis que sufrió Héctor Cámpora en 1979, asediado por un cáncer, hasta obtener el salvoconducto hacia México, con las maniobras jurídicas que a inicios de 2018 impidieron que el ex canciller Héctor Timerman fuera tratado en el exterior por su grave estado de salud.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Las formas del odio y la inquina enlazan el inhumano vía crucis que sufrió Héctor Cámpora en 1979, asediado por un cáncer, hasta obtener el salvoconducto hacia México, con las maniobras jurídicas que a inicios de 2018 impidieron que el ex canciller Héctor Timerman fuera tratado en el exterior por su grave estado de salud.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Boccanera*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A inicios del mes de setiembre de 1979 se le detectó a Héctor Cámpora un tumor en el cuello con peligro de metástasis y muerte por asfixia. El ex presidente llevaba ya dos años y medio refugiado en la embajada mexicana sin que el gobierno militar le extendiera un salvoconducto. Si a otros militantes en su misma condición se les había dado la posibilidad de salir del país, como lo indican las convenciones sobre el tema, la dictadura se había ensañado con  Cámpora. Otros dos asilados corrían su misma suerte; su hijo Héctor Pedro y Juan Manuel Abal Medina, quien iba a permanecer seis años como rehén, todo un record en materia de asilo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El tiempo entre la detección del cáncer al momento en que le fue otorgado el salvoconducto, un 26 de noviembre de 1979, fue para Cámpora un verdadero vía crucis. Aunque minadas sus fuerzas, el régimen castrense lo consideraba un dirigente con la capacidad de aglutinar, una vez en México, a los exiliados. Con “vesanía y programada crueldad” –según reclamaba la prensa mexicana- la junta militar había rodeado la residencia del embajador azteca con elementos fuertemente armados. Incluso trascendió el plan de asesinarlo con francotiradores o de montar un operativo comando para secuestrarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un maniobrar de forma inhumana llenó los casi 90 días de ese vía crucis; el tira y afloje entre gobiernos, las negociaciones enturbiadas por gestos de recelo y, sobre todo, por especulaciones de una dictadura sin contemplaciones que primero ignoró el parte médico y luego lo fue relativizando en un afán por dilatar el tema. Le dejaba prácticamente una sola salida al ex presidente: constatar con su deceso, aquello que decían los partes médicos. Aunque al gobierno no le bastaban esos diagnósticos. Proponía una constatación con médicos propios, con la advertencia de que aun confirmado el mal, no se garantizaba la entrega del salvoconducto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cámpora, enfermo pero con su dignidad intacta, se había negado a prestarse a este juego de especulaciones y a que lo revisaran facultativos designados por los golpistas, menos teniendo en cuenta la fluctuante conducta de la Junta Militar a ese respecto. Pero después de barajar opciones diversas como el traslado a un tercer país y viendo el resultado infructuoso de las negociaciones entre México y Argentina –por ratos muy tirantes, al punto que México cambió cinco embajadores entre 1976 y 1982-, Cámpora accedió,  aconsejado por familiares y amigos, a ser examinado en el Hospital Italiano, a condición de que estuvieran presentes funcionarios de la embajada mexicana, entre ellos el embajador José Lara Villarreal, el consejero comercial y el agregado militar. Se dice que también asistió el doctor Raúl Matera.          </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque el 20 de noviembre una intervención quirúrgica dictaminó un cáncer maligno de laringe con metástasis cervicales, la junta militar trató nuevamente de retrasar la entrega del salvoconducto. Sólo una férrea presión del gobierno de México logró poner en un avión a Cámpora, quien llegó el 27 de noviembre de 1979 y que iba a fallecer en esa tierra un 19 de diciembre de 1980.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo este extenso prolegómeno para decir que el recuerdo de aquel hecho despiadado, resurge en la memoria y se enlaza con fuerza con un hecho sucedido a inicios de este 2018 cuando una red de maniobras jurídicas impidieron que el ex canciller Héctor Timerman fuera tratado en el exterior por un tema grave de salud que viene padeciendo hace años y que requería una urgente intervención quirúrgica. Como si festejaran esa decisión, hubo personajes del periodismo oficialista y el show mediático que se expresaron en tono de chicana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lejos de cualquier tipo de aversión ciega y a pesar de la grave dolencia que lo aqueja, el ex canciller Timerman, frente al montaje jurídico-periodístico que lo atropella con la acusación infundada de “traición a la patria”, escribió una sentida carta por la memoria de sus seres queridos (entre ellos su padre, Jacobo Timerman, secuestrado y torturado en cárceles clandestinas del mal llamado “Proceso”), aclarando los objetivos del memorándum con Irán. Añade luego: “Deseo que un día finalmente haya justicia. Tal vez yo no esté para verla.<strong> </strong>Deseo que jueces probos y honestos puedan, después de tanto tiempo, dar respuestas a los familiares de las víctimas del atentado de la AMIA y a toda la sociedad”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al parecer “la revolución de la alegría” tiene una cláusula: odiar. Un requisito que si venía escrito en la letra chica del folleto de las promesas de campaña de Cambiemos, ahora es una condición prácticamente explícita. Es más, la saña que desencadena en la cinta sin fin de las redes la frase oprobiosa de alguna “celebridad”, revela esa capacidad amplificada de ojeriza y rencor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es nada nuevo. Ya en 1952 había quienes pintaban en la calle la leyenda de “viva el cáncer” en alusión a la muerte de Eva Perón. Tanto éstos como aquellos, llevan puesta la camiseta de la inquina. El odio es una enfermedad incurable.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Turdera, 4 de febrero de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Poeta, docente y periodista</em></span></p>
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		<title>La jibarización del piberío &#8211; Por Esteban Rodríguez Alzueta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Apr 2018 15:23:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Esteban Rodríguez Alzueta]]></category>
		<category><![CDATA[estigmatización social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La jibarización es uno los deportes favoritos del periodismo televisivo, una práctica que fue apropiada por la industria cultural y organiza gran parte de las prácticas periodísticas hoy día. A través de la jibarización se lleva a cabo la estigmatización social del piberío de los barrios pobres en la gran ciudad.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">La jibarización es uno los deportes favoritos del periodismo televisivo, una práctica que fue apropiada por la industria cultural y organiza gran parte de las prácticas periodísticas hoy día. A través de la jibarización se lleva a cabo la estigmatización social del piberío de los barrios pobres en la gran ciudad.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span><span style="color: #000000;"><strong>Por</strong> <strong>Esteban Rodríguez Alzueta</strong>*</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fotografía: Alfredo Srur </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabido es que los conquistadores tallaron palabras cargadas de odio y burla, muy despectivas para denostar a los pueblos indígenas, dueños de estilos de vida y costumbres que estaban muy lejos de las suyas. Los llamaron bárbaros, antropófagos, quilomberos, o jíbaros. Todas estas palabras no eran inocentes, estaban hechas del mismo filo de las espadas que empuñaban. Me gustaría volver sobre esta última palabra que suele detener el zapping de los televidentes, despertando su curiosidad morbo para acumular informaciones inútiles, sin tomar ninguna responsabilidad por aquello que se está viendo, sin pensar en nada. Otra práctica milenaria, como enseguida se verá, que fuera apropiada por la industria cultural para cubrir la realidad y desgarrar a muchos de sus protagonistas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Según la etimología del siglo XVI, <em>xibaro</em> o <em>xivaro</em> comparte el tronco semántico con  la palabra <em>xiroa, </em>una forma castellanizada para designar al hombre o persona (šiwar). ​Los españoles y criollos utilizaron la palabra «jíbaros» o «jívaros» como sinónimo de «salvaje» y la utilizaron para acentuar la animalidad de aquellas comunidades que vivían, según decían, como «animales».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jíbaro fue la denominación despectiva para nombrar a los Shuar, un pueblo amazónico que habitaba en la selva amazónica en las regiones de Perú y Ecuador. Una de las prácticas que llamó la atención del conquistador fue el rito Tzantza. Una vez que los Shuar derrotaban a la tribu enemiga, sus guerreros aprendían al jefe y cortaban su cabeza en un ritual organizado según determinadas reglas y criterios. A través del mismo, después que separaban la cabeza del cuerpo, retiraban la piel del resto del cráneo mediante un corte en V que hacían en la nuca. El proceso de despellejamiento se hacía luego de sumergir la cabeza durante treinta minutos en un recipiente con agua. Luego raspaban la piel para quitar los restos de carne y evitar la putrefacción, y limpiaban su exterior con aceite de Carapa. Después la ponían a secar al sol, rellenando con piedra y arena caliente su interior; cocían los ojos, la nariz y los labios. Colgaban la cabeza en el fuego para disecarla poco a poco con el humo, mientras iban dando forma al cuero con una piedra caliente. Finalmente retiraban las piedras y la arena, y procedían a teñir la piel de negro. El resultado era una cabeza del tamaño de la mano. Los jíbaros, entonces, eran los «cazadores de cabezas».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Tzantza tenía profundos significados simbólicos. Con él se quería retener el alma de la persona enemiga para que el espíritu de este último no pudiera regresar y tomar venganza. En segundo lugar, los miembros Shuar no reducían la cabeza de cualquiera sino del más sabio del grupo enemigo. Buscaban con ello mantener cerca a los difuntos para guardar sus conocimientos en la aldea propia. Y finalmente, la última dimensión de este ritual tenía que ver con la acumulación de prestigio: cuantas más cabezas tenía un guerrero, más prestigio poseía. Las cabezas cortadas y reducidas al tamaño de un puño eran la mejor prueba de la fiereza de la que estaban dotados. El guerrero victorioso, adornado con collares de cabezas cortadas, inspiraba terror y se ganaba respeto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me interesa volver sobre este ritual para pensar una serie de prácticas contemporáneas que fueron perfeccionando la jibarización hasta volverla abstracta, sutil y más extendida. Por eso, después de este rodeo, estamos en condiciones de afirmar nuestra tesis: la jibarización es uno los deportes favoritos del periodismo televisivo. La jibarización es una práctica que fue apropiada por la industria cultural y organiza gran parte de las prácticas periodísticas hoy día. A través de la jibarización se lleva a cabo la estigmatización social del piberío de los barrios pobres en la gran ciudad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-2850 size-full aligncenter" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-2.jpg" alt="" width="900" height="606" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los periodistas no sólo se dedican a sacar las cosas de su contexto histórico sino a descoyuntarlas de su entorno social. Las noticias son una gran guillotina, cortan cabezas para luego exhibirlas públicamente. Transforman la historia en un epifenómeno, sea una ola, un caso o suceso. Pero el objeto que allí se expone es muy distinto al sujeto que quiere mostrar. No es casual que las personas que hayan merecido la atención recurrente de las cámaras de televisión no se reconozcan en las imágenes que proyectan sobre ellos. La televisión es una máquina de simplificar. Aquello que trasmite es el resultado de operaciones de simplificación y amputación brutal. En efecto, cuando simplifican, transforman hasta la deformación. El achatamiento es consecuencia de la urgencia y la pereza intelectual. Pero también del miedo, el resentimiento y los prejuicios que disimulan con las habituales correcciones políticas de la “gente normal”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El recorte periodístico jibariza la noticia y con eso a sus protagonistas. Un enfoque que desquicia y vuelve salvajes a las personas objeto de la atención televisiva. Este efecto de achatamiento es el resultado de un trabajo de edición y montaje, que después se pisará con fórmulas mágicas dispuestas en los zócalos o con voces en off, frases grandilocuentes y pontificadoras, acompañadas con música incidental de fondo que volverá aún más grotesco el relato patético que se quiere compartir. Aquello que se exhibe es un objeto recortado y reducido, deshistorizado, despojado de sus trayectorias biográficas que reemplaza la historia por el escándalo, y la reflexión por la indignación.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como el rostro de los bandoleros impresos en carteles que le ponían precio a su cabeza, el rostro de los pibes y las pibas de barrios pobres de la gran ciudad, serán expuestos en los foros de Facebook que los vecinos alertas y comisarios abren para alertar al barrio y escracharlos. Los muros de estas páginas son paredones de fusilamiento, donde se lincha simbólicamente a los jóvenes acusados de ser ladrones o vendedores de drogas. Roban sus fotos de los propios perfiles que tienen los jóvenes en esas redes y las ofrecen a modo de advertencia y escarnio moral. Esa práctica del escrache la aprendieron viendo la tele, escuchando a su periodista favorito durante los últimos años. ¿Acaso los cronistas y movileros no se dedican a visitar las villas o rincones marginales de la gran ciudad en busca de “salvajes” que les permitan a la gente común o los vecinos alertas descargar diariamente la furia contenida practicando puntería sobre la cabeza que le pusieron en frente? Solo que acá no se trataría de practicar tiro al blanco. En la televisión el único blanco es el negro.    </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-2851 size-full aligncenter" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3.jpg" alt="" width="2048" height="1393" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3.jpg 2048w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3-300x204.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3-768x522.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3-1024x697.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3-215x146.jpg 215w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3-50x34.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/Alfredo-Srur-3-110x75.jpg 110w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:2048px) 100vw, 2048px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estoy pensando en las cámaras de “Policías en acción”, un programa racista por donde se lo mire, producido y guionado para reírse de los “negros”, sean los lúmpenes o los policías. Un programa que invita a reírse de la desgracia ajena, donde los productores usan la pobreza en todas sus expresiones como materia prima para burlarse del otro, que selecciona escenas excéntricas para componer gag, un golpe de efecto que ridiculice a la policía y a su clientela. Pero también tengo en mente otros cronistas o reporteros, periodistas civilizados con vocación etnográfica como lo era Juan Castro, o son Rolando Graña, Daniel Tognetti o Martín Ciccioli. Cazadores de “historias” que después serán trituradas por la producción hasta convertirlas en “intrigas”, “leyendas” y “cuentos”. Otras veces, las imágenes correrán en cascada de un canal a otro y, mientras las imágenes se repitan en loops, los periodistas estrellas, de la talla de Gelblung, Viale, Lanata, Fantino, Babi Echecopar, Eduardo Feinmann, Mirta Legrand, se encargarán de vaciarlas de sentido para componer una fantasía a la altura de los fantasmas de sus respectivas hinchadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Periodistas refinados que van en busca del salvaje urbano para jibarizarlo. Cazar una noticia es encontrar la víctima perfecta que van a alimentar durante horas o días para transformarlo en el chivo expiatorio que la televisión –ese gran médium- va a sacrificar públicamente cuando lo ofrezcan a la comidilla de sus televidentes. Ahora bien, su objetivo no sólo es la exposición de aquellos actores vulnerables sino la sobreexposición de ellos mismos. Más aún, me atrevería a decir que la noticia son los mismos periodistas: los programas se organizan para mostrar el cartel que tienen, los contactos acumulados, los riesgos que corrieron estando ahí. Gente famosa, muy canchera, que se anima a entrar a las villas, a caminar por sus pasillos, visitar los tugurios donde la marginalidad, las violencias y la promiscuidad forman –para la televisión- una suerte de bolo fecal. Ellos están ahí, conocen su jerga y por eso pueden hacer entrevistas “locas”, “jugosas”, “muy fuertes”, mientras invaden la intimidad de la comunidad agregándole de paso más estigmas al que ya cargan sus residentes. Incluso se dan el lujo de confrontar sus estilos de vida, retando a sus eventuales entrevistados, haciendo gala de una sensiblería impostada muy paternalista. Periodistas que no dejan hablar, que hacen preguntas que no interrogan, y las respuestas que encuentran se comprimen con un trabajo de edición que borrará los matices, eliminará los silencios, y se quedará con los fallidos que le confirmen lo que ellos ya saben de antemano. Son crónicas que desplazan la historia con las anécdotas, que rompen la conexión entre criminalidad y estructura social desigual, reemplazando al criminal biográfico por el individuo abiográfico, un actor abstracto, inescrupuloso que eligió la violencia como la manera de estar en la sociedad.     </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El bisturí periodístico despelleja a los jóvenes para hacerlos aprehensibles. De ahora en más estarán al alcance de la mano, serán un amuleto que colgarán en la pantalla para manifestar su indignación. La cabeza del pibe jibarizado es el decorado de la noticia que, antes que arrojar luz sobre la realidad que los conmueve, se apresuran a abrir un juicio negativo sobre el monstruito que acaban de componer.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay allí mensajes oblicuos, un discurso en diagonal, hecho para allanar la historia y ganar tiempo. Una historia vaciada de historia hasta que se vuelve mito, imágenes-fuerzas con la capacidad de producir temor y prestigio. Porque en el mismo momento que se denigra a los jóvenes cuando se los estigmatiza, los periodistas adquieren una reputación que les permitirá decir lo que quieran aunque no sepan nunca nada de nada. Se sabe, cuando la verdad no guarda proporción con la realidad, en estas épocas de posverdad, la mejor ficción se paga con una patente de corso para una nueva conquista que necesitará, está visto, de otra guerra de policía. La televisión constituye el poder espiritual de un nuevo poder terrenal. No hay exterminio sin sermón. De la misma manera que la espada era acompañada por la cruz, el micrófono y las cámaras de TV acompañan ahora las pistolas de la vecinocracia.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Plata, 3 de abril de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Docente e investigador de la UNQ. Miembro del Colectivo de Investigación y Acción Jurídica y director del LESyC. Autor de <em>Temor y control</em> y <em>La máquina de la inseguridad</em>. Editor de <em>Hacer bardo.</em></span></p>
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		<title>La posverdad &#8211; Por Héctor Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Nov 2018 23:15:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Héctor Becerra]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[noticias falsas]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Posverdad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Héctor Becerra analiza en esta nota el concepto de posverdad y afirma que la distorsión deliberada de la realidad tiene por fin influenciar sobre la opinión pública de acuerdo a intereses ideológicos y políticos de los grandes medios de comunicación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-posverdad-por-hector-becerra/">La posverdad &#8211; Por Héctor Becerra</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Héctor Becerra analiza en esta nota el concepto de posverdad y afirma que la distorsión deliberada de la realidad tiene por fin influenciar sobre la opinión pública de acuerdo a intereses ideológicos y políticos de los grandes medios de comunicación.</strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Héctor O. Becerra*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La posverdad es un neologismo conformado por las palabras “verdad” y el prefijo “pos” que se refiere a lo que viene después y lo que viene después de la verdad no puede ser reducido a una mentira o falsedad. La posverdad intenta describir la distorsión deliberada de la realidad con el fin de influenciar y condicionar la opinión pública de acuerdo a intereses ideológicos y/o políticos del comunicador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comencemos con la “verdad” que es un concepto que tiene una profunda raigambre en el terreno de la filosofía, la comunicación y el periodismo. En el siglo IV (A-C) los filósofos griegos planeaban que el enunciado: “el sol se ha puesto” era verdadero sólo sí en la realidad el sol se había puesto. La verdad podía ser rápidamente comprobada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El optimismo griego nos embarcó en la ilusión de que la verdad podía ser observada. Tanto nos aferramos a esa ilusión que fueron necesarios veinte siglos –la cifra es escandalosa, pero correcta- para caer en la cuenta que las observaciones estaban contaminadas por aquello que no se quería o no se podía ver. Un refrán que podría haberse originado en esa época sostiene que no hay peor ciego que el que no quiere ver.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aristóteles había observado que cuando se dejaba de empujar un móvil (supongamos un carro) éste se detenía inmediatamente y así lo conceptualizó en su libro <em>Física</em>. Resulta impactante pensar que durante veinte siglos su conceptualización acerca del movimiento se haya tenido por verdadera siendo que era falsa, ya que cuando dejamos de empujar un móvil éste se detiene; <em>pero sólo después de haber recorrido un trayecto</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto que descubre Galileo en el 1600, lo  conceptualiza más tarde Newton y es lo que nos enseñaron en el colegio secundario con el  nombre de principio de inercia: todo cuerpo que no es sometido a ninguna fuerza exterior se moverá con movimiento rectilíneo uniforme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hasta aquí la verdad tiene que ver con el conocimiento de la verdad. En un texto que tiene por título <em>La verdad y las formas jurídicas</em> Foucault rompe con toda la tradición filosófica planteando que la verdad no tiene relación con el conocimiento de la verdad; sino que, la verdad supone una lucha por imponerla. Veamos también una noticia que rompe con la tradición periodística de decir la verdad lo más objetivamente posible. Una investigación de <em>Tiempo Argentino</em> nos informaba sobre las tapas del diario <em>Clarín</em> entre mayo de 2010 y agosto de 2011. De 445 tapas, el 78%; es decir, 347 tenían por título una noticia negativa respecto del gobierno de Cristina y sólo el 07%; es decir, 32 mostraban noticias positivas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tendencia a mostrar acontecimientos negativos queda disociada del idealismo griego de acceder a la verdad a través de su conocimiento. ¿Cómo hacen los lectores de <em>Clarín</em> para comprobar la verdad de esas 445 tapas publicadas periódicamente a lo largo de quince meses? Acá se produce un giro muy interesante para poder acercarnos al concepto de posverdad. Los hechos reales y objetivos pasan a tener menos importancia que los sentimientos y creencias que los lectores de <em>Clarín</em> tengan en los periodistas y editores en el momento de formular una opinión pública.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La dificultad que plantea el acceso a la verdad nos empuja a darle crédito a los intermediarios y los representantes de la verdad; es decir, frente a la dificultad que tiene el lector de noticias para comprobar por sí mismo lo que es verdadero o falso, surge el periodista como alguien que tiene credibilidad y por lo tanto puede relatar la verdad. Resulta interesante pensar que las noticias son el producto de observaciones precarias, tentativas, ya que los periodistas tampoco tienen un acceso a los hechos, de allí que la mayoría de las noticias se obtienen a través de <em>fuentes informativas</em> que son las personas que realmente han llevado a cabo esas observaciones al ser testigos o al participar directamente de esos hechos a los cuales nos referimos. Frente a los inconvenientes que supone el acceso a los hechos reales y a la verdad surge la credibilidad como una forma de compensar esa dificultad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tanto crece la credibilidad y tanto pasan a segundo plano los hechos reales que nos empezamos a encontrar con noticias que dejan de ser un reflejo de la realidad y pasan a depender de quién las formule. El periodista se convierte en alguien más importante que la noticia. Entonces, resulta una tentación  comenzar a <em>maquillar la realidad</em> y para eso se introducen algunos elementos ficcionales. El presidente de la Nación va hacer una visita a unos emprendedores que han inaugurado una pizzería; le avisan a la pareja que van a recibir la visita del primer mandatario y se montan las cámaras de la manera más conveniente. Gran parte de la ciudadanía imagina o sabe que esta noticia no es falsa ya que el presidente es Mauricio Macri, los emprendedores son reales, la pizzería también, etc. El problema es que la noticia tampoco es verdadera ya que no se trata de una situación real y espontánea, hay un diálogo guionado, una puesta en escena, etc.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Destacamos en la posverdad el elemento ficcional que surge de una elaborada proporción de lo verdadero y lo falso. Tratándose de la visita a una pizzería la discusión acerca de su verosimilitud parece ser vana ya que al único lugar adonde nos conduce es a profundizar la brecha entre los argentinos. ¿Pero qué sucede cuando se monta ese mismo dispositivo informativo en acontecimientos que marcan el rumbo de nuestra Nación; por ejemplo, la discusión sobre el presupuesto en el Congreso de la Nación?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nacho Levy de <em>La Garganta Poderosa</em>, un ciudadano turco, otro paraguayo y dos venezolanos, convergen en el momento de la desconcentración de la manifestación, ni siquiera se encuentran en las inmediaciones del Congreso, son personas como nosotros; sin embargo, de pronto, se convierten en personajes del relato oficialista, ellos pasan –involuntariamente- a ser partícipes de un guión elaborado por el gobierno y reproducido luego por la cadena de medios oficialistas en un nuevo intento de <em>maquillar la realidad</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ellos pasan a ser los actores de una tragicomedia montada por <em>Cambiemos</em> para hacerle creer a la gente que nuestros problemas se originan en las organizaciones sociales, de las cuales el periodista de <em>La Garganta</em> es un fiel representante; o mejor, desde las conspiraciones que organizan los extranjeros para sabotear nuestro estilo de vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las personas detenidas son el elemento real. Las piedras dejadas como al descuido en las cercanías del Congreso -por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires- para que algún exaltado termine arrojándolas forman parte del relato guionado. Ese mix de elementos reales y ficcionales propio de la posverdad originan una cortina de humo que intenta ocultar que los problemas de nuestra Patria no están afuera del Congreso; sino adentro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 27 de noviembre de 2018</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Psicólogo. Docente.</span></em></p>
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		<title>La mirada de Enrique Raab: Puertas de entrada a los desafíos de la cultura popular del presente &#8211; Por Claudio Zeiger</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Nov 2020 20:36:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Zeiger]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Rabb]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Claudio Zeiger sostiene en esta nota que postular la actualidad de Raab no pasa por preguntarse qué hubiera pensado de los realities o de las redes sociales como dadoras de fama y protagonismo veloz y efímero, sino entender que aquello que lo llevaba a ejercer un periodismo de cruces y comparaciones ofrece puertas de entrada a los desafíos de la cultura popular del presente.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-mirada-de-enrique-raab-puertas-de-entrada-a-los-desafios-de-la-cultura-popular-del-presente-por-claudio-zeiger/">La mirada de Enrique Raab: Puertas de entrada a los desafíos de la cultura popular del presente &#8211; Por Claudio Zeiger</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Claudio Zeiger sostiene en esta nota que postular la actualidad de Raab no pasa por preguntarse qué hubiera pensado de los realities o de las redes sociales como dadoras de fama y protagonismo veloz y efímero, sino entender que aquello que lo llevaba a ejercer un periodismo de cruces y comparaciones ofrece puertas de entrada a los desafíos de la cultura popular del presente.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Claudio Zeiger*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las redacciones de los años 60 y 70 vieron pasar a toda una generación de periodistas muy preparados, cultos y audaces. Pero casi todas las redacciones de entonces –de <em>Confirmado</em>, <em>Primera Plana</em> y <em>Análisis</em> a <em>Siete Días</em>, <em>Clarín</em> o <em>La Opinión</em>&#8211; vieron pasar a Enrique Raab.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si fuera poco, su militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el áspero PRT, lo llevó a integrar también la redacción clandestina de la revista partidaria <em>Nuevo Hombre</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Escribía de todo. O casi de todo. Sobre casi todo. La pasión por la cultura argentina y el espectáculo masivo que atraían a las clases medias y a los sectores populares por igual en tiempos de inusitada expansión de las industrias nacionales del libro, el cine y la TV, se complementaba con una constante comparación entre lo nacional y lo universal. Raab podía y sabía poner en escala todo eso que lo atraía. Dueño de una mirada crítica a veces impiadosa, la curiosidad lo volvía al sendero de la comprensión y la objetividad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Enrique Raab vivía con su pareja gay cuando fue secuestrado la noche del 16 de abril de 1977. Su pareja fue liberada. Raab es desde entonces un desaparecido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy puede decirse que Enrique Raab es una referencia esencial para un periodismo cultural que se pretenda plural, heterogéneo, dúctil. Pero su obra es poco conocida. Desde 2015 está disponible una recopilación de artículos seleccionados y comentados por María Moreno: <em>Enrique Raab: Periodismo todoterreno</em>. En la tapa blanco y negro aparece la foto de un hombre con un ligero parecido a Luis Sandrini, un personaje que seguramente le habrá interesado mucho. Este libro se suma así a <em>Enrique Raab: Claves de una biografía crítica</em> de Máximo Eseverri y <em>Crónicas ejemplares</em> (textos de Raab, selección y prólogo de Ana Basualdo).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, la actualidad de Raab está dada, a mi entender, por dos ejes: el primero, es que, a pesar de obvias diferencias, el periodismo de los años 70 pre golpe militar y los años actuales, enfrentan encrucijadas similares a causa de que las dos épocas exhiben una formidable expansión de técnicas, recursos, formatos y géneros. Piénsese en todos los desafíos que se le presentan actualmente a la crónica y a la entrevista, que subsisten cuando la virtualidad los hace absolutamente prescindibles, o artificiales o convencionales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El otro eje que lo vuelve tan actual, es que lo que denominamos cultura &amp; espectáculos, una suerte de antinomia que por pereza se yuxtapone, se enfrenta no sólo a la tradicional confrontación entre cultura alta y cultura de masas, sino que tanto la cultura “alta” como la cultura de masas, están absolutamente atravesadas y contaminadas por todas las novedades vertiginosas de la cultura digital. En este sentido, postular la actualidad de Raab no pasa por preguntarse qué hubiera pensado de los realities o de las redes sociales como dadoras de fama y protagonismo veloz y efímero (aunque también es obvio que le habría interesado muchísimo) sino entender que aquello que lo llevaba a ejercer un periodismo de cruces y comparaciones, a detenerse, por ejemplo, en la figura del gordo Porcel como una representación acabada del hombre argentino de los 70, o indagar en la popularidad de Palito Ortega, o criticar fuertemente la cinematografía de Leonardo Favio, o auscultar la precariedad actoral y estética de Juan José Camero en la constelación del cine argentino, o seguir atentamente la filmación de <em>Los gauchos judíos</em> en campos del ejército, ofrece puertas de entrada a los desafíos de la cultura popular del presente. Hoy enfrentamos el desafío de qué hacer con tantos productos culturales que llegan a una enorme cantidad de personas circulando por la televisión, las redes y plataformas con efectos ultra homogeneizadores. Hoy no hay prácticamente posibilidad de discernir entre lo popular y lo masivo, y es tan evidente que “la mirada irónica” es un refugio insuficiente como que los sectores populares ya no se pueden adscribir sin más a una mirada virgen e inocente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué hacer con esto? ¿Rechazarlo de plano? ¿Volver a refugiarse en una cultura que se proclama pluralista y democrática, pero ejerce con rigor el principio de autoridad de la crítica? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No entregarse a un populismo bien pensante (“la bendición de objetos plebeyos que hacían los estudios culturales”, señala María Moreno), pero sí quitarse las anteojeras. Quizás. Entonces se puede volver a Raab. Él sin dudas legó un punto de vista que afronta lo culto y lo popular, la cultura y el espectáculo, sin esas anteojeras que tanto nos cuesta erradicar, para dejar despejada una mirada libre de prejuicios y de elitismo.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 7 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Escritor y periodista. Editor de los suplementos Radar y Radar Libros del diario <em>Página/12</em>.    </span></p>
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		<title>Extrema Derecha &#8211; Por Gabriel Fernández</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jan 2021 22:56:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gabriel Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[poderes concentrados mundiales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los adelantos comprensivos que la humanidad desarrolló entre los siglos XIX y XX, relacionando las posiciones políticas con los intereses económico sociales, están quedando sepultados por un aluvión rocoso que sitúa la narrativa según los intereses del poder. Las categorías izquierda y derecha son funcionales a la propaganda de los poderes concentrados, y el periodismo, transmutado en propaganda, no es periodismo, es propaganda alineada a los estados del llamado centro mundial.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/extrema-derecha-por-gabriel-fernandez/">Extrema Derecha &#8211; Por Gabriel Fernández</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Los adelantos comprensivos que la humanidad desarrolló entre los siglos XIX y XX, relacionando las posiciones políticas con los intereses económico sociales, están quedando sepultados por un aluvión rocoso que sitúa la narrativa según los intereses del poder. Las categorías izquierda y derecha son funcionales a la propaganda de los poderes concentrados, y el periodismo, transmutado en propaganda, no es periodismo, es propaganda alineada a los estados del llamado centro mundial</em></strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Gabriel Fernández *</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se reitera a cada paso, pero ¿quién indaga su fundamento? Si hay una expresión utilizada en la mayor parte de las coberturas internacionales, es “<em>derecha</em>”.  Ningún artículo explica concienzuda y  profundamente de qué se trata; sólo sugieren que involucra las miasmas evaluadas perjudiciales para el ser humano: populismo, violencia, corrupción; llegado el caso, terrorismo y para azoramiento del lector avisado, comunismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se había probado en grageas contundentes sobre la Argentina, allá lejos y hace tiempo, cuando desde Winston Churchill hasta Vittorio Codovilla y Américo Ghioldi determinaron que el peronismo estaba situado en esa zona del arco político, sin considerar –o mejor, por eso mismo- los avances sociales, económicos y civiles que implicó. Fue refrendado décadas después en referencia al panorama político iraní: los dirigentes anti imperiales de la Revolución Islámica resultaron catalogados como conservadores mientras quienes tironeaban por mejorar el vínculo con los Estados Unidos merecían el mote de reformistas o renovadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, todos los estudios y textos difundidos sobre la situación mundial contienen la caracterización y se amparan entre sí al puntuar que la misma incluye un emotivo llamado al combate. Combate por una indeterminada <em>democracia</em>; frente a la “amenaza” de ese difuso sector, esa democracia encuentra justificación para dejar de serlo, anular todos los derechos que dice defender y desplegar actos de censura, violencia represiva y anulación de libertades.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy, los medios concentrados en el orden global y tantos alternos que presumen de críticos, coinciden en que el poder hegemónico, con determinante orientación financiera, no es la “derecha” sino aquellos espacios que lo combaten de un modo u otro, y por tanto son condenables a priori. Aún cuando alcen banderas mucho más ligadas a los valores declamados históricamente por esa democracia y requieran construcciones más justas en los ámbitos económicos, sociales, culturales y políticos. Nada; son de “derecha” y listo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta es la gran paradoja de nuestros tiempos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El origen histórico de la dualidad izquierda &#8211; derecha puede hallarse en un suceso circunstancial: la ubicación de los delegados con diferentes orientaciones conceptuales en la asamblea nacional francesa de agosto-septiembre de 1789. Cuando se debatió acerca de la futura Constitución, los diputados partidarios del veto real (alineados con la aristocracia o el clero) se agruparon a la derecha del presidente. Quienes se oponían a este veto se colocaron a la izquierda. Así, lo que podía ser una definición parcial restringida sobre un territorio o, eventualmente, sobre un continente, se expandió hacia el resto de las naciones y damnificó el conjunto de los análisis políticos para siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con intención no exenta de pereza los estudiosos de la vida internacional y sus facetas particulares, extremaron tales definiciones y descubrieron con placer que al aplicarlas no necesitaban hondura ni fundamento: la mera caracterización bastaba para delimitar buenos y malos, reduciendo en trazo maniqueo situaciones bien complejas que ameritaban evaluaciones compuestas por muchos más datos y factores. Como siempre hay alguien que mete la púa y genera un sonido chirriante, comprendieron que el añadido de la palabra “<em>extrema</em>” configuraba una recurrencia brillante que consolidaba la idea y la hacía inexpugnable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A lo largo de las décadas el manejo de las conceptualizaciones generó instancias curiosas. Durante un lapso prolongado el “mal” se situó a la izquierda, con el objetivo de desprestigiar las luchas protagonizadas por muchos pueblos hacia su descolonización. Los mismos rasgos que hoy observamos en los análisis internacionales eran empleados en las “descripciones” de lo que sucedía en los años 60 y 70, con alguna prolongación. Eso sí: siempre, el lado bueno resultó fotografiado como democrático y el espacio de los malvados mereció el sello de totalitario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo el período que abarca desde la Segunda Guerra Mundial hasta el presente mostró puntos en común significativos. La “democracia” resulta encarnada en aquellas fuerzas políticas que defienden la hegemonía del gran capital y el “autoritarismo” en las que lo objetan de distintas maneras. El proceso tuvo serias dificultades argumentales que no arredraron a los formuladores: la salvaje dictadura argentina de 1955 fue catalogada como libertadora y democrática; pero hay ejemplos semejantes en muchos países. En esa línea, las brutales incursiones imperiales sobre otros territorios también recibieron esos halagos verbales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El forzamiento interpretativo se agudizó según la nación en la cual se concretaba la contradicción. Las posturas de fuerzas orientadas a defender el propio territorio ante los avances de potencias centrales eran rápidamente catalogadas como una variante del nazismo o del fascismo. Las desplegadas en el eje Europa – Estados Unidos recibían el vibrante aplauso por sostener la Seguridad Nacional. En las dos décadas recientes, este planteo se modificó y aquellas corrientes que proponen instancias industrialistas soberanas en los países centrales, caen bajo el fuego amigo dispuesto por el interés de un espacio financiero que, gobernando los medios, no admite el capitalismo productivo ni siquiera fronteras adentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este punto es decisivo. Resulta preciso estar siempre dispuestos a absorber las nuevas realidades para entenderlas y narrarlas. Eso nos permite observar que las mismas acciones comunicacionales elaboradas a partir de la mitad del siglo anterior son utilizadas sobre actores que pasaron de ser aliados a formar parte del ejército adversario. De otro modo no se logra aprehender porqué una lucha inter sistémica desata en esta actualidad caliente furias tan profundas como las que generó aquella que buscaba una transformación integral en el esquema mismo de organización planetaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si no llama tanto la atención el proceder de los espacios comunicacionales ligados directamente con las empresas y los estados del llamado centro mundial, resulta en verdad esplendente y doloroso que desde aquellos lejanos tiempos hasta la actualidad se sumaran los que otrora abrevaron en una comprensión objetiva y material de la vida humana. Unos por intención y otros por deficiencia o cooptación, anularon el análisis del sentido profundo del accionar político de cada protagonista para situar su narración en los rasgos epidérmicos del mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por estas horas se ha alcanzado la intoxicación plena. Los adelantos comprensivos que la humanidad desarrolló entre los siglos XIX y XX, relacionando las posiciones políticas con los intereses económico sociales y admitiendo que todos ellos se encuentran siempre en movimiento, están quedando sepultados por un aluvión rocoso que sitúa la narrativa según los intereses del poder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El esbozo de solución está, entre otros, en Arturo Jauretche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es preciso tomar distancia, preparar el mate y pensar. ¿A quiénes representan los acusados? ¿Qué acciones han tomado o proponen adoptar para caer tan mal a los voceros de la cúspide económica? ¿Quiénes forman parte, hoy, de esa cúspide? ¿Cuáles son sus perspectivas reales?  ¿Cuán democráticos son los que se presentan como tales? ¿Qué medidas concretas han adoptado al ejercer funciones de gobierno?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las categorías izquierda y derecha son funcionales a la propaganda de los poderes concentrados. Que algunos de los involucrados en las imputaciones posean defectos notables y sean reactivos a nuestra aprobación no implica que ese estilo de pre juzgamiento político resulte aceptable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El periodismo, transmutado en propaganda, no es periodismo. Es propaganda. Y algunos que por estas horas creen ser muy buenos y democráticos, están contribuyendo a aniquilar las posibilidades de avance que poseen nuestros pueblos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de enero de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*<em>Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica / Sindical Federal</em></span></p>
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		<title>Antes &#8211; Por Gabriel Fernández</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Jun 2021 00:24:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gabriel Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Antes era mejor]]></category>
		<category><![CDATA[cipayismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[pensadores nacionales]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El  periodista y director de La Señal Medios Gabriel Fernández señala que el cipayismo tradicional –lo de afuera es mejor- ha parido un sucesor: el cipayismo temporal –lo de antes fue mejor-. Entre ambos, despliegan con fuertes fundamentos el desprecio por lo propio, cuyo cenit suele ser el desmerecimiento de nuestros jóvenes, de nuestros trabajadores, de nuestros pensadores.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/antes-por-gabriel-fernandez/">Antes &#8211; Por Gabriel Fernández</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El  periodista y director de La Señal Medios Gabriel Fernández señala que el cipayismo tradicional –lo de afuera es mejor- ha parido un sucesor: el cipayismo temporal –lo de antes fue mejor-. Entre ambos, despliegan con fuertes fundamentos el desprecio por lo propio, cuyo cenit suele ser el desmerecimiento de nuestros jóvenes, de nuestros trabajadores, de nuestros pensadores.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000000;">Por </span>Gabriel Fernández</strong> *</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">S</span></strong>i se aprovecha la posibilidad de observar algunos asuntos presentes por el espejo retrovisor, el nivel de comprensión puede mejorar. Al revés de lo que algunos infieren de modo natural, esa mirada –con un enfoque adecuado- descorre velos actuales y sitúa el ayer en su justo lugar.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL FÚTBOL</strong>. Una constante en nuestras vidas es simple y reconocible: la aseveración “antes se jugaba mejor”. Atraviesa todos los <em>antes</em>, desde el ahora. Al transitar varias décadas, puede colegirse que esa era la frase predilecta en los años 60, cuando los mayores hacían referencia al período “de oro” ubicado entre los 40 y los 50.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La frase se vivificó en cada tramo. Lo mismo dijeron los adultos en los 70 para referirse a los tiempos inmediatamente previos. Y así se cristalizó en los períodos siguientes, apenas actualizada por otros nombres, otras jugadas, otras formaciones. En la mayor parte de las alocuciones, surgía acompañada por “hoy se juega mal, falta esto y sobra lo otro”; se sigue escuchando, con algún decibel menos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así fue que nos preguntamos  en qué consistía ese <em>antes</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al entender que abarcaba casi ochenta años de fútbol, concluimos en dos asertos: <strong>muchas personas idealizan el pasado, durante el cual fueron jóvenes e impetuosas, y sus comentarios incomprobables les brindan un aura de sapiencia digna; esas personas se pierden de disfrutar el presente liso y llano que les provee la disciplina artística popular por excelencia y la industria cultural más impactante, lo cual las lleva a devaluar su propia era y en definitiva, a sí mismas.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto es lo que también sucede con el periodismo argentino y con su componente analítico más vigoroso: el Pensamiento Nacional.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL PERIODISMO</strong>. Es curioso, pero al difundir un parecer con esos rasgos, los sabios retrospectivos se suman al tono aristocratizante de quienes añoran las vacas y las mieses y además, destituyen anticipadamente los logros que, en medio de las dificultades, nuestro pueblo hace nacer día a día. Período a período.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Somos tantos los que a esta altura del partido coincidimos en la crítica acerva a los medios concentrados, su periodismo de guerra y sus periodistas adocenados, que podemos dar por asentado ese hilván. No por terminado, pues siempre hay más tela para cortar y nuevas trampas a descubrir, pero si por aprehendido. De hecho y pese a las objeciones y desajustes, el tramo kirchnerista sirvió para que una enorme porción de la opinión pública comprendiera que los medios son empresas y que su decir encarna intereses que barren verdades.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La cuestión es que a lo largo y a lo ancho del país se ha generado un sinnúmero de espacios comunicacionales, llevados adelante por periodistas populares, de innegable vinculación conceptual con aquella lejana prensa federal, con esa reverberante prensa anarquista, con los Cuadernos de Forja, con los periódicos resistentes y subterráneos, y con los intentos más estructurados de tiempos cercanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(La calidad siempre estuvo imbricada en esa historia. Para no efectuar una nómina que ya realzamos en varias ocasiones, sintenticemos: los tres más grandes periodistas de nuestra historia se desplazaron en ese antes: José Hernández, Arturo Jauretche y Rodolfo Walsh. Desde otra franja, apenas Domingo Faustino Sarmiento consiguió hacer vibrar al lector con su pluma).</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por supuesto que hubo zonas de encuentro más que apreciables (intersecciones) y excepciones en uno y otro sentido. Pero aquél lugar común de “los liberales <em>–se les llama la derecha y quizás no resulte una gran definición-</em> sí que saben hacer medios”, configura una auto denigración bien propia de quienes postulándose transformadores, abrevan en la derrota con el argumento de ejercer el realismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por estas horas las informaciones más certeras y los análisis más agudos del presente nacional e internacional pueden hallarse en ese archipiélago de espacios periodísticos; podemos certificar el emerger de generaciones que –usufructuando las nuevas tecnologías- operan como rutas de persistencia que se actualizan y se dinamizan de continuo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>LA ARISTOCRACIA</strong>. Las objeciones a esta evaluación manan de una confusión: la de identificar los caños de difusión con la dimensión (veracidad, belleza, contundencia) de la elaboración. Esto nos lleva a una réplica demasiado ostensible aunque por lo visto, importante: las empresas monopólicas tienen más dinero, más recursos, que quienes contrastan con su línea editorial, derivación pública del interés privado. Llegan más lejos, claro. Pero gritar más fuerte no implica tener razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre todo es válido indicar que las nuevas construcciones comunicacionales están afincadas en la creciente integración al mundo político y cultural de delegados y militantes relacionados con los movimientos obrero y social que enlazan con esos jóvenes trabajadores de prensa. Existe, abajo, un clima que forma, contiene e incentiva los nuevos rumbos del Pensamiento Nacional aplicado a la narración del presente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, son varias las voces que se desgañitan –en las redes, paradojalmente- anunciando el fin del peronismo desde un super peronismo, del periodismo desde el periodismo y del Pensamiento Nacional desde una faja que estima educativo extrapolar discursos y fragmentos clásicos a modo de recetas fijas o citas de las escrituras sagradas. Todos ellos consideran que <em>antes</em> se jugaba mejor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Arturo Jauretche no merece ser evocado como rara avis, sino como uno de los generadores (relanzadores en verdad, con su idea de eslabón) de las nuevas camadas. Fue intenso cuando recriminó a sus antiguos compañeros la pulsión por quedarse en <em>viudas tristes</em> en vez de observar y valorar el panorama. Sabía que resulta más fácil asumir el rol de genio incomprendido, de aristócrata del purismo, y se zambulló en los nuevos tiempos –que son <em>estos</em>, con su presencia rectora- pues los energizó como nadie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otro error sencillo radica en la comparación anti temporal basada en la notoriedad. Suele suceder, cuando se recomienda zambullirse en alguna gran narración periodística gestada desde uno de los innovadores espacios nacional populares, que el militante derrotado antes de pelear exclame “¡Y a esos quién los conoce!”, infiriendo locamente que cuando Walsh escribía en <em>Noticias</em> la gente lo seguía por la calle para solicitar autógrafos como puede ocurrir hoy con un presentador televisivo. Como se ve, todo parte de una mitificación del ayer en detrimento de las acciones cotidianas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cual, dicho sea de paso, puede constituir una buena excusa para no pelear, ni crear, ni aventurarse, ni decir. Si “nadie hace nada”, si “todo es menos”, si “ya no tenemos aquello” ¿para qué lanzarse a construir contra viento y marea? Mejor ocuparse de los negocios personales y, de tanto en tanto, erguirse como azote imperioso del hoy y crítico filoso del ingenuo <em>cusifai</em> que brega con lo que tiene. Ese, que comete errores, claro, pero da batalla.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>AFUERA Y AYER.</strong> Lo hemos apuntado. El cipayismo tradicional <em>–lo de afuera es mejor-</em> ha parido un sucesor: el cipayismo temporal <em>–lo de antes fue mejor-</em>. Entre ambos, despliegan con fuertes fundamentos el desprecio por lo propio, cuyo cenit suele ser el desmerecimiento de nuestra gente. De nuestros jóvenes, de nuestros trabajadores, de nuestros pensadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una fina trama cultural permite que el ayer habite en el presente y lo potencie. Su negación nos deja sin peldaños, su entronización, sin futuro<strong>. Las banderas sin historia carecen de épica.  Las banderas cristalizadas, no flamean.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El aprendizaje, continúa.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 11 de junio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*<em>Director La Señal Medios / Área Periodística Radio Gráfica / Sindical Federal</em></span></p>
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		<title>El discurso del Sr. Neylas. Notas sobre «El peronismo de Cristina», de Diego Genoud &#8211; Por Diego Sztulwark</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jul 2021 21:12:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Genoud]]></category>
		<category><![CDATA[El peronismo de Cristina]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Escribir sobre política y periodismo en tiempos como los que corren puede ser una trampa, sostiene en este artículo Diego Sztulwark. Bajo la premisa que hace referencia al periodismo como practica que desea iluminar el conflicto que la ley viene a pacificar, Sztulwark lee "El peronismo de Cristina", libro de Diego Genoud que se desliza entre escenas, maniobras y personajes del llamado peronismo, entre 2015 y 2020.  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Escribir sobre política y periodismo en tiempos como los que corren puede ser una trampa, sostiene en este artículo Diego Sztulwark. Bajo la premisa que hace referencia al periodismo como practica que desea iluminar el conflicto que la ley viene a pacificar, Sztulwark lee </em>El peronismo de Cristina<em>, libro de Diego Genoud que se desliza entre escenas, maniobras y personajes del llamado peronismo, entre 2015 y 2020.   </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>“¿O vamos a entender ahora la política como renovación parcial de las cámaras legislativas o los vaivenes de las internas peronistas? En este país hay que hacer la revolución. Sobre esa base se puede hablar de política. De lo contrario…”.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Ricardo Piglia, 1985.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>00- Distinción</strong>. En tiempos no tan lejanos, se creyó conveniente distinguir “lo político”-división, conflicto e invención- de “la política” -dato permanente, sistema de instituciones, estabilización de la representación-. Si no prometía superar los marcos de la academia, la distinción alcanzó, sin embargo, una cierta utilidad para detectar las relaciones que se dan entre ambos polos: los mecanismos de neutralización -la política como enfriamiento y contención-, o bien de conflicto entre ambos, cuando lo social se politiza de modos inconvenientes, pero también los momentos en que lo político circula de modo vivo por la sociedad atravesando a la política misma. Actualmente la reivindicación de la política se ha vuelto unánime. Se habla tanto de política que ya no se la distingue de la comunicación. A tal punto se pavonea, que hasta el santo desconfía. ¿A qué viene tanta comunión entre quienes se odian? Las sospechas apuntan a un tipo de escenificación de las contradicciones más profundas como de aplazar y reconducir todo efecto disruptivo. La política no se vuelve comunicación sin que lo político quede envuelto en un pesado silencio: lengua inaudible y reverso de todo lo comunicable. La política arrincona, lo político se repliega en las exigencias de supervivencia. En épocas como estas, escribir sobre política es una trampa, o una dócil participación en la escena bien dispuesta por el discurso de los medios. O bien es otra cosa. Para decirlo con una imagen exageradamente clara: no se trata de periodismo como investigación del crimen para reponer la ley, sino de un tipo de periodismo -de noble tradición- que busca la escena del crimen como formando parte de la ley misma y que, por tanto, escribe desmontando las ilusiones y creencias que fomenta el orden. Con esto en mente -el periodismo como practica que desea iluminar el conflicto que la ley viene a pacificar-, leemos <em>El peronismo de Cristina</em>, libro de Diego Genoud que se desliza entre escenas, maniobras y personajes del llamado peronismo, entre 2015 y 2020.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1. Periodismo</strong>. Hay una escena notable en una película alemana reciente, <em>El joven Marx</em>. Un importante industrial alemán, el Sr. Neylas, es abordado por tres jóvenes que lo interrogan por el trabajo infantil en fábricas. Uno de ellos es el hijo de un querido amigo suyo: el Sr Engels. El grupo se completa con Mary Burns, proletaria irlandesa que trabajaba en una fábrica del Sr Engels, en Manchester, y el periodista Karl Marx. El Sr Neylas, propietario de fundiciones, considera que emplear niños es “duro pero necesario”, ya que “sin el trabajo infantil no seríamos capaces de competir”. Por lo demás, le resulta absurdo dar explicaciones de carácter personal por el hecho de recurrir a contrataciones irregulares a fin de eludir el pago de salarios justos. Un mínimo de conocimiento de economía política -razona- permite comprender que el monto salarial no obedece jamás a criterios personales sino mas bien a mecanismos objetivos, como son las determinaciones del mercado. Acota el Sr. Neylas, a título completamente subjetivo, lo siguiente: “no puedo ser el único que deje de contratar niños. Iría rápido a la bancarrota”. Y La bancarrota es inadmisible: “así funciona la sociedad”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Marx: no se trata de “la sociedad”, sino de las “las relaciones de producción existentes”. Usted, Sr. Neylas, “no es la sociedad”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sr. Neylas: &#8211; “No sé qué quiere decir con relaciones de producción”. Y mirando a los ojos al periodista, completa: lo suyo “me suena a hebreo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Sr. Neylas declara no comprender la diferencia -marxiana- entre sociedad y relaciones de producción, diferencia que le suena a “hebreo”, lengua de un <em>crimen</em> que para un burgués cristiano es cómodo de atribuir al judío, a un pasado mítico. Para Marx, en cambio, situar esa diferencia supone, ante todo, que el crimen se comete actualmente, y que el periodismo -y luego la crítica de la economía política- debe investigarlo produciendo las distinciones conceptuales necesarias. El campo de entendimiento del Sr. Neylas forma parte de un tipo específico de personificación de esas relaciones sociales, que se identifican a sí mismas como “la sociedad”, del mismo modo que la presencia de Mary Burns, en un salón burgués en que se prohíbe la presencia de mujeres, personifica de un modo nítido el antagonismo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://kmarx.files.wordpress.com/2014/02/revol-1848.jpg" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2. Comunicación</strong>. El discurso del Sr. Neylas es una presentación muy sintética de aquello que del discurso burgués no ha dejado de triunfar. No, quizás, bajo la forma de un capitalismo nacional-industrial. Pero sí en el punto en que la comunicación y el dinero se revisten mutuamente en una extensa red de signos que operan produciendo la identidad -la idea de una inocencia- entre sociedad y acumulación. Unión imaginaria de una comunidad en torno al capital, y la cómoda exclusión del hebreo, como el culpable a priori, que cargando con toda la culpa expía a la comunidad. De ahí la reconducción de la frase de Marx hacia el gueto, asimilado a un hermetismo de tipo talmúdico. Lo que Marx inquiere es estructuralmente incomprensible para la sociedad concebida como estructura sin crimen. ¿Quién es el criminal sino aquel que atenta contra un orden indiviso? El discurso del Sr. Neylas perdura incluso allí donde la burguesía como clase nacional industrial declina. Y en ese triunfo revela por sí mismo la íntima comunión entre comunicación y economía política. La lucha perpetua de las fuerzas de la civilización y del progreso por borrar de una vez toda inadecuación, y el conflicto no es más que un intento por eludir el carácter criminal del mundo del capital. Inadecuación propia de lo político como lucha de clases, que el periodismo aprendió a narrar con la máxima sofisticación en el texto político más agudo y penetrante:<em> El 18 brumario de Luis Bonaparte</em>. Si el discurso de la comunicación triunfa, es por escases de procesos revolucionarios que nos hagan pensar de otra forma. Se trata de un discurso –Guy Debord lo captó en 1967 como lógica del espectáculo- que opera reduciendo lo político a la política, que narra despojando a los protagonistas -sus peleas y sus contextos- de las fuerzas históricas que personifican. Son historias contadas desde la ley del vencedor como única razón comprensible.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3. Coyuntura</strong>. Leemos el libro de Diego Genoud no para refrescar la memoria de los episodios recientes -que tenemos muy presentes-, sino, en todo caso, para ver si comprendemos algo de lo que nos llega como flujo continuo de datos, y como sensación molesta de estar, a pesar de tanta conexión, perpetuamente mal informados. Leemos haciendo preguntas a la escritura para que nos revele conexiones que nos ayuden a entender mejor lo que nos sucedió durante estos años, lo que nos pasa ahora: ¿por qué Macri y los suyos, no lograron consolidarse en el control del estado? ¿qué se puede esperar de la coalición actualmente en el gobierno? Preguntamos a partir de la adopción de cierta secuencia cronológica como punto de partida elemental:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2011, CFK arrasa en las elecciones presidenciales con casi un 54% de los votos;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2013, Massa divide al peronismo bonaerense y comienza el declive del Frente para la Victoria;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2015, Macri gana la presidencia por casi tres puntos porcentuales;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2017, Macri revalida en elecciones de medio término;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2019, agosto: Macri pierde en las PASO por paliza. Octubre: la fórmula Fernández-Fernández es electa en primera vuelta.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta secuencia reduce la narración política a episodios pertenecientes al exclusivo terreno de lo parlamentario -el juego electoral y sus circunstancias-, y concluyen en el reiterado esquema de la polarización. Y en el orgullo que los principales agentes de la política sienten por la salud del sistema de representación, tal y como se lo construyó luego del 2001. Las preguntas que nos hacemos intentan ampliar la mirada hacia la zona no electoral de la política, y a la pregunta por el sistema político no como dato natural de partida, sino más bien como efecto deseado de la propia práctica política. Apuntan a desplazar las fronteras en las que se suele confinar la lectura de lo político en la coyuntura de estos últimos años: 1- Lo político en tanto anomalía que no se reduce a la política electoral (muy presente en el año 2017); 2- Los modos en que lo político es conducido a la representación (2018-19); 3- Las tensiones extremas que insinúa la pandemia (2020/21).</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://malba.s3.sa-east-1.amazonaws.com/wp-content/uploads/2018/02/28113652/87460_d-copia1-750x503.jpg" alt="Curso Literatura argentina y peronismo en los años setenta Malba" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4. Peronismo</strong>. Nacido para mediar tensiones, procesar mutaciones y marcar límites a arbitrariedades sociales, el propio peronismo carga con el recuerdo persistente, sino amenazante, de 2001. Alejandro Horowicz llegó a contar la existencia sucesiva de cuatro peronismos (siendo el cuarto, un asunto de poder más que de programa). David Viñas consideraba que la perdurabilidad del peronismo en la vida de la lxs argentinxs se debía menos a una determinada coherencia política y más a una particular capacidad de expresar un modo del ser nacional. Y León Rozitchner escribió que al general Perón había que considerarlo en el extremo opuesto al del general Videla en el arco de la dominación burguesa que va del tiempo a la sangre. El peronismo sigue ocupando el centro estructural de las tres posiciones que determinan el juego de la política: el clasismo de tipo patronal, antiperonista clásico, que quiere borrar definitivamente toda mediación en la dominación de clases (formado políticamente en el espacio de intersección entre el radicalismo y el macrismo, con sus versiones más o menos agresivas); la voluntad de mediación, que va tomando formas diferentes según coyunturas, y que se expresa en las diversas tendencias del peronismo, muy distintas entre sí (desde hace casi dos décadas conducidas, con mejor o peor fortuna, por el kirchnerismo); la amenaza perpetua de la crisis desbordada, con la consiguiente emergencia de una lucha de clases por fuera del sistema político, como ocurrió en 2001, como por momentos se esboza en las luchas colectivas vinculadas a movimientos socio-ambientales, feministas o del ámbito de la precarización laboral, y como ocurre en los picos de las luchas que se observan en Colombia y sobre todo en Chile.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5. Fronteras</strong>. Si Cristina consigue liderar el peronismo y darle una fisonomía nueva, incluso luego de la derrota del 2015, es porque se había convertido simultáneamente -citamos palabras de Genoud- en garante de casi todo: “para el sistema político que la negaba, era todavía más importante: el dique de contención de sectores que se aferraban a su estampita para seguir creyendo en la partidocracia”. Fue el kirchnerismo quien aportó una comprensión de la crisis del 2001 capaz de conectar -pasando de un término al otro- desborde y política, reverso y anverso, excepción y norma, por medio de una “lectura institucionalista del desborde social” que, si bien reconocía el valor pasado de la inventiva popular, en el presente se convertía en una amenaza que la “política estaba obligada a conjurar”. Néstor y Cristina Kirchner actuaban como “políticos tradicionales que asumían un rol excepcional de figuras fronterizas” aunque sus adversarios “entre mezquinos y suicidas”, no estuvieran en condiciones de reconocer ese valor ni, por tanto, de agradecerlo. Esta operación de frontera es la clave para comprender el “espacio que edificaron, el sistema de partidos accedía a un grado de legitimidad sorprendente, tanto en relación con el pico de la crisis del 2001 como con una realidad social que nunca logró horadar el núcleo duro de la pobreza y comenzó a degradarse en forma acelerada a partir de 2015. Macri era el principal beneficiario de ese rol de contención que cumplía Cristina. Sin ella, también para él todo hubiera resultado más traumático”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6. Continuidades</strong>. La política que renace luego de 2001 tiene una nueva conciencia del valor de la mediación y de la representación. Ese impulso dura casi una década, y es puesta a prueba a partir del 2013. Si la segunda década del siglo contiene un balance implícito negativo del anudamiento entre promesa de consumo y estructuración de la precariedad, la política como conciencia de la representación responde favorablemente, con un formato de polarización capaz de llevar los desencantos a las urnas, en una escenificación en la que no se perciben los vasos -o ríos- comunicantes entre ambas costas. En 2015 el experimento encuentra su diseño final –el “macrismo”- y dura tan poco -como mucho, dos años- hasta hacerse trizas en diciembre del 2017. Desde entonces, importantes sectores empresariales retoman el sueño menemista -nunca del todo abandonado-, la apuesta a un partido popular del orden, tan bien visto por segmentos importantes del propio peronismo (peronismos del medio, burocracias sindicales, gobernadores de provincias importantes). ¿Cómo olvidar la regia combinación de aquel menemato en el que las llamadas reformas del mercado articulaban adecuaciones geopolíticas, “clima de negocios” y voto popular? Las celebradas columnas políticas de Jorge Asís -tenidas en cuenta por Genoud- popularizan razonamientos en esa línea; y en el extremo de las apuestas, el economista-gurú de la Universidad de Columbia, Guillermo Calvo, anunció en julio del 19 (plena campaña electoral Macri/Fernández-) que sólo el triunfo del Frente de Todos haría posible un plan de ajuste. No deja de sorprender las variantes que puede adoptar el discurso del Sr. Neylas</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.clarin.com/2017/08/14/Hytju0AwZ_600x338.jpg" alt="Discursos de madrugada: Cristina busca ser ganadora a cualquier precio y relanza su campaña" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>7. Derrotas</strong>. El peronismo político es el efecto de una serie de maniobras. Su unidad, su programa y su liderazgo se definen en una arena táctica en la que  A cada coyuntura adversa, una iniciativa. Sólo ella cuenta como recurso con una conexión consistente con el mundo popular. Si 2015 fue el peor año, porque la derrota electoral derivó en dispersión definitiva del Frente para la Victoria, al 2017 llegó con la consolidación de Unidad Ciudadana, un frente anti ajuste, movimientista, casi basista. Ante el desafío del peronismo del medio en Provincia de Buenos Aires -Felipe Solá, Alberto Fernández, Sergio Massa, Florencio Randazzo- la candidatura de Cristina Fernández terminó de consolidar su primacía dentro del propio peronismo. Vista de cerca, aquella derrota estrecha fue una victoria táctica fundamental: el contraste entre el respaldo electoral de Cristina –“sola y perseguida”, precisa Genoud- y el del de los líderes peronistas involucrados en le operación de deskirchnerizar el peronismo –“los machos alfa”, los llama-, terminó de ordenar la dirección en que se formaría la nueva unidad: “con Cristina no alcanza, sin ella es imposible”. El año 2017 anticipa al 2019: una derrota victoriosa termina por romper el dispositivo montado -dentro y fuera del peronismo- para acabar con Cristina. A partir de ahí, el ingenioso operador de Puerto Madero -proveniente del PJ capital, diseñado en su momento por Carlos Grosso- abrirá las puertas a sus viejxs compañerxs, que no tardarán en encolumnarse tras ella, y será electo candidato a presidente. Y sin embargo, el valor principal de la jugada de Cristina haya pasado desapercibido: su victoriosa derrota del 2017 fue importante también porque la colocó como la única referente -de tipo electoral- capaz de conectar con el descontento popular que irrumpiría en las calles unos pocos meses después de la elección, en diciembre de 2017.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>8. </strong><strong>Piedras</strong>. El 7 de junio de este año -cuando <em>El peronismo de Cristina</em> ya estaba en las librerías-, ocurrió un diálogo inesperado, tan interesante como errado. El diputado nacional y referente económico de Juntos por el Cambio, Luciano Laspina, se desahogó en el programa televisivo de Carlos Pagni, quien había presentado a su invitado como alguien particularmente sagaz a la hora de leer la economía desde la política. Puesto a relatar las razones del fracaso de la estrategia de su propio gobierno -la toma masiva de deuda como complemento necesario al “gradualismo”-, el diputado sintió la necesidad de “hacer una salvedad”, al modo de una “lección para lo que viene”. En sus palabras: “A veces pasa inadvertido en el análisis histórico lo que fue el gobierno de Mauricio Macri”, el hecho que “diciembre del diecisiete fue, creo yo, la primera desestabilización, en Latinoamérica, a un gobierno centro liberal o de centro de mercado, que estaba intentando hacer reformas de consolidación fiscal”. A la pregunta obvia de Pagni “¿Te referís a lo que pasó en la plaza?”, el diputado de Juntos por el Cambio respondió: “Por supuesto, las 14 toneladas de piedras anticiparon lo que después pasó en Chile, a todo lo que le pasa a Colombia y lo que le pasó al propio Ecuador”. La conclusión de Laspina fue la siguiente: “Ese fue un golpe tremendo para el gobierno de Mauricio Macri, porque lo dejó totalmente en shock desde el punto de vista político, y venía de arrasar en las elecciones parlamentarias”. Interesante, decíamos, pero errado. Porque la Argentina no siguió el camino de las calles ni el de las piedras -no siguió el camino de Chile ni de Colombia. Si una ruptura se hizo evidente a partir de la irrupción masiva de la lucha callejera, fue la del gobierno de Macri con su propia base empresaria, que no tardó en comprender que ese presidente no sería capaz de aplicar las reformas prometidas. De ahí, la decisión de ir al FMI para sustituir la falta de apoyo interno en su propia clase. Pero 2017 no fue 2001. Porque incluso en su momento de mayor fragilidad, el sistema político supo conducir la calle hacia la representación. Lo que queda sin pensar en este tipo de desahogos es la presencia misma de la política en su sentido convencional, no sólo como cuenta de votos a las coaliciones mayoritarias sino como algo previo y más fundamental: como mecanismo de conversión de la acción colectiva en acción electoral.</span></p>
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<p><img decoding="async" src="https://www.elcohetealaluna.com/wp-content/uploads/2018/06/big-one-arresti-ndrangheta-facce1.jpg" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>9. Mafia.</strong> Lo de las piedras no fue la república sino la organización paraestatal de intimidación y espionaje que operó desde el corazón del gobierno de Macri. Genoud lo describe así: Armado hasta los dientes con todo tipo de recursos bélicos y tecnológicos. La operatoria mafiosa del apriete y el chantaje se ramificaba hacia el poder judicial, los servicios de inteligencia, los medios de comunicación, la comunidad de negocios, las estructuras policiales y difusas (precisas pero encubiertas) relaciones con EE.UU e Israel. De ese trasfondo surgió la operación de los Cuadernos de Centeno y de las causas judiciales armadas, cuyo objetivo último era “sepultar al kirchnerismo”. Genoud arriba por esta vía a lo que puede considerarse como la doble ineficacia del macrismo en el gobierno, a la hora de plasmar el programa político del bloque de poder que apostó por él: No logró destruir el obstáculo populista, y mucho menos plasmar la nueva síntesis nacional, anunciada en el slogan de “el cambio”. El doble fracaso en el cumplimento de sus objetivos devino en la rápida desintegración -durante el 2018- del bloque nacional que lo apoyaba y creó las condiciones del insólito reagrupamiento de la coyuntura del 2019. Sin esa dispersión hubiera sido impensable la vuelta al redil de muchos protagonistas clave del peronismo antikirchnerismo. Pero su arrepentimiento no hubiera bastado para concretar el retorno, si de manera simultánea el kirchnerismo no hubiese concluido por su cuenta que para triunfar en las elecciones del 2019 resultaba indispensable ampliar la oferta electoral. Bajo la consigna de la unidad del peronismo, El Frente de Todos no se constituía como un frente antineoliberal, sino como un frente nacional antimacrista, amplio y heterogéneo, reunión de aquellos que -de organizaciones populares a empresas de capital concentrado- tenían razones para acabar por la vía electoral con el gobierno del presidente Macri.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>10. Pandemia</strong>. La pregunta que flota en el aire -lo que podría definir la cuestión que define la coyuntura- es difícil de definir en palabras, porque si bien reúne los temas urgentes de la deuda, las tarifas y los salarios, la cuestión a formular tiene que abarcar los efectos de la pandemia que, si bien terminó de romper cierto consenso neoliberal en el diseño de políticas públicas, no destrabó las relaciones de fuerza ni la claridad conceptual en torno a cómo avanzar en un sentido distinto. En otras palabras: ¿puede el sistema de partidos alumbrar un consenso no neoliberal, ser el eje en torno al cual cambie la economía, o bien, muy por el contrario, la falta de líneas claras de avance revierte en el sentido inverso, haciendo del eje actual el patrón de acumulación, la precondición inalterable a la que política debe adaptarse confrontando con la ingobernabilidad crónica que hace fracasar los proyectos conservadores? La política que tiende al centro pretende ignorar que la pandemia agrava las contradicciones previas. Desde el ángulo conservador, todo el problema se plantea en términos de fastidio con unos políticos populistas que desestabilizan a piedrazos para instaurar luego regímenes que consideran autoritarios. Su mirada tiende a obsesionarse con el mismo punto: ¿cómo hacer una política capaz de investir legitimidad a las deseadas “reformas de mercado”? Es la pregunta que divide a macristas de menemistas. Si una parte del bloque conservador se decantó por la agresividad directa, otra parte toma nota de la rápida derrota que Trump sufrió a manos del Covid. La salida de la pandemia, sin embargo, podría darse -según algunos pronósticos de economistas globales- por el lado de la letra “k”, esto es, la partición horizontal de dos tendencias simultáneas: una mitad de la población hundiéndose en la pobreza y la otra abrazada al telecapitalismo.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://is3-ssl.mzstatic.com/image/thumb/Publication125/v4/ae/15/e9/ae15e969-1509-c1ad-8cf3-36acd0c6ab7c/1033832922.jpg/1200x600wz.png" alt="El peronismo de Cristina en Apple Books" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>11. Milagros</strong>. “Lo primero que hay que entender es la lógica del poder permanente”. Estas son las cosas que algunas de sus fuentes le explican a Genoud. La referencia vale para el partido judicial y para el poder económico, reguladores externos de la función estabilizante del sistema político de bancas y partidos. Es la paradoja central que plantea Genoud. Los mismos que se benefician de las mediaciones que impiden que la pobreza estalle como anarquía, son los que más asedian a quienes se ocupan de las tareas de contención. Cosa que graficó el papa Francisco con su rostro, en aquel memorable encuentro con el presidente Macri en Roma. El paciente zurcido de mediaciones sociales pacíficas y representaciones institucionales, constituye, en la argentina actual un “milagro de la ciencia política”. Las palabras pertenecen a José Luis Manzano, figura de vanguardia en el proceso de indistinción y fusión de la función de dirección política, operación empresarial. Entrevistado por Diego Genoud -y esta entrevista es uno de los méritos indiscutibles del libro- el ex dirigente del peronismo renovador, antiguo jefe de bancada del bloque justicialista en el Congreso y ex ministro del interior del gobierno de Menem, declara: “Lo que más me conmueve es la sorprendente legitimidad que demuestra el sistema político en el país del que se vayan todos y en el continente de las convulsiones recurrentes”. En palabras de este activo accionista de empresas de energía, enfático defensor de un peronismo de centro izquierda, admirador de Cristina y defensor del actual gobierno de Fernández: “Si no se hubiera construido una coalición de centro izquierda que expresara las demandas de la gente, el corte hubiera sido horizontal” (como en 2001), y “se iba el sistema político para un lado y la gente para el otro”. Es la eficacia de la grieta. “Pensá que en otros países la gente sale a romper vidrieras y a putear”. Según Manzano, fue la capacidad de contención del sistema político lo que se puso en juego durante el colapso del macrismo: “Todo 2019 la gente fue mordiendo el freno”, es decir, aceptando trocar calle por urnas.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>12. </strong><strong>Clases</strong>. Otro entrevistado por Genoud, Horacio Rosatti -ministro de justicia de Néstor Kirchner y juez supremo nombrado por Macri, considerado un político peronista en una corte suprema macrista-, reflexiona sobre el peronismo en sus dos calidades. Como político, describe las virtudes del peronismo como “anárquica” en su trama interna (cualquiera puede entrar, cualquiera puede liderar), “flexible” en su valoración de la idea de “lealtad” (cada militante interpreta libremente a qué cosa le declara su fidelidad) y “adaptativo” a contextos diversos. Pero lo principal para entender al peronismo, dice, es una cierta aproximación a la cuestión social. A diferencia del marxismo -explica Rosatti- el peronismo busca la concordia colectiva, y sabe que para lograrla es preciso considerar la situación de los que menos tienen, “el marco de cierta armonía entre capital y trabajo”. Una perspectiva social diferente a la de la lucha de clases. En cuanto teórico del derecho, el juez considera que “el sistema que establece nuestra constitución para la relación capital trabajo es muy claro: Capitalismo, porque se habla de propiedad privada inviolable, pero no de cualquier manera sino en relación con lo social”. La cuestión de la regulación de las relaciones entre las clases sociales no deja plantearse, y según se desprende el libro de Genoud, el episodio del desalojo de las tierras de Guernica, en octubre del 2020, debe ser tomando cuenta, porque allí se hizo visible un límite fuerte del dispositivo político de gobierno: El gobernador Axel Kicillof, el secretario general de La Cámpora, el Cuervo Larroque y el secretario de seguridad, Sergio Berni, actuaron entonces forzados por la justicia, por buena parte de los intendentes del Frente de Todos y por la presión de los grandes medios nacionales de comunicación, y por la irresistible influencia del mercado inmobiliario. Genoud habla de impotencia política. Y de la decisión de ponerse “en la vereda de enfrente de un ejército de desocupados”. La impotencia vuelta decisión política: “El cristinismo decidió adoptar una costumbre que no figuraba en su manual de campaña: Ubicar a los desesperados en la esfera del delito”. Para conquistar un equilibrio dinámico capaz de navegar entre la presión del bloque conservador y los eventuales desbordes de la crisis, Genoud cree que el peronismo busca un funcionamiento a partir de la conducción en tándem bonaerense: Máximo Kirchner y Sergio Massa.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>13. Escrituras</strong>. El periodismo no es sólo un oficio sino también un dilema en torno a las estrategias narrativas que organizan el flujo de la información. A la tensión entre datos y literatura se suma el problema mayor de las técnicas de control del lenguaje estandarizado impuesto por las formaciones empresarias de la comunicación. En el fondo -esto lo decía Piglia- toda narración remite a un crimen o un viaje. Por eso la palabra “independiente” no agrega nada. O en todo caso, el periodismo se torna independiente cuando activa estrategias en el orden del lenguaje y en el plano de la organización (tipo de relación con los medios de comunicación). Si leemos a Diego Genoud, no es tanto que comunicador, sino mas bien por el tipo de dramaturgia que pone en acto, en el que personajes, fechas y vínculo relatan el comportamiento de fuerzas -de viaje o de crimen- que es preciso conocer. Y seguramente también enfrentar. La filosofía implícita en Genoud -un residuo de su escritura, unas marcas personales- nos prepara para un realismo distinto al realismo de los poderes, que más tarde o más temprano puede resultarnos extremadamente necesario.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 4 de julio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política. </span></p>
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		<title>POSTEMILLAS &#8211; “¡Estudien o van a acabar de periodistas!” &#8211; Por Vicente Muleiro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Aug 2021 22:44:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vicente Muleiro]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Convertir a las redacciones en una central de información canallesca les permitió a las empresas líderes reclutar a los más desalmados periodistas, y el batallón corporativo se dejó llover por el dinero, la mentira, el autoritarismo para destripar el oficio que decían amar.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/postemillas-estudien-o-van-a-acabar-de-periodistas-por-vicente-muleiro/">POSTEMILLAS &#8211; “¡Estudien o van a acabar de periodistas!” &#8211; Por Vicente Muleiro</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Convertir a las redacciones en una central de información canallesca les permitió a las empresas líderes reclutar a los más desalmados periodistas, y el batallón corporativo se dejó llover por el dinero, la mentira, el autoritarismo para destripar el oficio que decían amar.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Vicente Muleiro*</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Postemilla. 1. Absceso que supura. 2. Punta visible de un tumor.</em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Mandobles con rima. </strong>El periodismo recibe mandobles desde siempre. Por ejemplo, el poeta español Francisco Villaespesa (1877-1936) dejó escritas estas cuartetas:</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El buen Juan, que de estudiante,</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>no supo ser abogado,</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>nunca fue buen comerciante</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>pero tampoco empleado.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Pasó a las artes revista</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>y al final de la jornada,</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>no sirviendo para nada,</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>se ha metido a periodista.</em></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El consejo del profe.</strong> Ese gran narrador mexicano y afilado cronista que es Juan Villoro se formó como sociólogo con la certeza de que, para ser escritor, esa disciplina le iba a servir más que estudiar letras. Contó que un profesor los aleccionaba con esta frase: “¡Estudien muchachos o van a acabar de periodistas!”. Lo recuerda cada vez que, con frecuencia, escribe para los diarios.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>No hagas literatura, maricón.</strong> Tenía que ser algún culposo integrante de la propia&nbsp; tribu quien diera el latigazo. Y lo dio el checo Karl Krauss (1874-1936): “No tener una idea y saber expresarla: eso hace al periodista”. Es una frase representativa de la chantada y los chantas que circulan en los medios. Pero es injusta. Hay millares de textos fundamentados en todo el mundo y en todas las épocas. Y refulgentes brillos literarios encendidos por prosa de prensa en todos los idiomas. Sin embargo, gran parte de los periodistas (el gremio con más anti-intelectuales por metro cuadrado) se sienten humillados si se les recuerda que el oficio tuvo su gran salto formal como vertiente de la literatura que reinaba en la segunda mitad del siglo XIX a través de su&nbsp; género más popular: la narrativa realista. “No hagas literatura”, ordenan los mediocres capos de redacción cuando se enteran que un subordinado escribe cuentos, poesía, ensayo. Claro que tienen un problema: los que transitan la doble vía suelen estar entre los mejores.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lo peor de cada casa.</strong> Convertir a las redacciones en una central de información canallesca les permitió a las empresas líderes reclutar a los más desalmados de la cuadra: el que se hace amigo del service y comparte el negocio con él (con el visto bueno de la corporación, si no, no podría hacerlo y no lo defenderían). El ex militante de izquierda que hoy curte macartismo. El que escribía novelas de crítica social y ahora escupe sobre las etnias originarias. Profes que daban clases clandestinas durante la dictadura militar y hoy se aplican al peor terrorismo verbal. El filósofo humanista que celebra la pos verdad. El que habla desde la ética y fue captado pidiendo coima a un empresario para hacerle una nota en su diario. (La escena está en un video imborrable).</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Punto de inflexión</strong>. Winston Churchill escribió: “Infeliz del joven que a los 19 años no fue comunista”. Frase puntiaguda, muy descriptiva de las &nbsp;juventudes occidentales de clase media a partir de la segunda posguerra del siglo XX. También del deseo conservador de que el humo rebelde no ascendiera como ascendió hacia las barricadas de los ’60-‘70. Acordamos: el cambio de ideas políticas, aún brusco, está en el repertorio de lo humano. Pero las conversiones de la Armada Brancaleone de la tele, la radio y los diarios de las corpos abochorna en un punto: casi todos respiraron el aire criminal y padecieron la mordaza dictatorial videlista, algunos padecieron el exilio. También está el que sonrió con los genocidas en los mismísimos centros de desaparición, es verdad. Pero muchos de los que hoy sienten devoción por funcionarios que se disfrazan con uniforme de fajina, caminaron con las Madres y acompañaron las marchas de Derechos Humanos.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Los años de formación</strong>. Todos estos amarillistas –en lo político y en lo periodístico, aun los que tienen cucardas de posgrado y se animan a escribir con esdrújulas- hicieron sus primeros pasos en el periodismo político con los valores que despuntaron en la posdictadura, con el clima del alfonsinismo con epicentro en el Juicio a las Juntas, con la trunca renovación peronista que intentó encabezar Antonio Cafiero. En esa atmósfera también se apunta la presencia del Partido Intransigente como ámbito de reciclaje del setentismo, y aún la izquierda débil en votos y fuerte en las calles. El paraguas que pretendía combinar reparación social y democracia parecía amplio.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Cambio y fuera</strong>. Pero el batallón corporativo se dejó llover por el dinero, la mentira, el autoritarismo y destripó el oficio que decían amar. Peor aún: hay quienes, a fuerza de repetir sus falsedades teatrales, se encarnaron en ellas con la vehemencia de los convencidos. No pueden cuestionarse nada porque una sola fisura los derrumbaría. Y hacer periodismo, hoy más que nunca, es vivir en estado de tensión y cuestionamiento con su práctica.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 30 de agosto de 2021.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Escritor, dramaturgo, poeta y periodista.</p>
</div></div>
</div></div>
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		<title>ESA SANGRE DERRAMADA &#8211; POR ALAN BENÍTEZ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Dec 2023 16:58:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alan Benítez]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[María Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con su vida, su sangre transmutada en alcohol y aquellas noches de bares y cofradía, María Moreno re-inventó un periodismo en extinción, ese que muestra pero no se deja ver. Quizás haya descubierto la fórmula para que el violento oficio de escribir siga vivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/esa-sangre-derramada-por-alan-benitez/">ESA SANGRE DERRAMADA &#8211; POR ALAN BENÍTEZ</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b585f9b7974faa5026d65f0e61c0d06 wp-block-paragraph"><em><strong>UN PERFIL DE MARÍA MORENO</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d71e8ffe9b95a7d4bade3ee086e7a85d wp-block-paragraph"><strong><em>Con su vida, su sangre transmutada en alcohol y aquellas noches de bares y cofradía, María Moreno reinventó un periodismo en extinción, ese que muestra, pero no se deja ver. Quizás haya descubierto la fórmula para que el violento oficio de escribir siga vivo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f8a41cedfe3afea429ae83ea13278e7 wp-block-paragraph"><strong>Por Alan Benítez*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-954b5140a0f41b870fa02ca0fd1c0056 wp-block-paragraph">Cristina Forero ya no existe. Su vida se terminó en el preciso instante en que Rodolfo Walsh y Manuel Puig se cruzaron en la mente de quien nacería como María Moreno: el primero la educó bajo la premisa de que un buen testimonio podía ser mejor que una novela; el segundo le enseñó que las palabras tienen cualidades pictóricas y musicales. No hay una fecha precisa de cuándo ocurrió ese sexo fructífero, pero algunos calculan unos 40 años atrás, con el regreso de la Democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0428b95f1409a161f33df9ef0583d73 wp-block-paragraph">Antes hubo otra vida. Cristina nació en la Buenos Aires de 1947, convulsionada por esa nueva forma de entender la política (y la vida) llamada peronismo. De adolescente, y por las presiones de su madre bioquímica, tenía calificaciones altísimas en el secundario. Pero iniciada la década del 60 y ya en el tercer año, decidió dejar la escuela. Ahí fue cuando empezó a trastocar su vida.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb09b5e60b58a91a4278dc68bab7c39f wp-block-paragraph"><em>“Contra un fondo de tubos de ensayo por los que circulaba algo en ebullición, mi madre me hacía una prueba de magia. Con un vaso en cada mano, los dos llenos de un líquido transparente -luego supe que era alcohol-, vertía al mismo tiempo los contenidos en una pipeta de vidrio. El color se volvía un carmín traslúcido, que evocaba el color de una prenda ensangrentada que se enjuaga”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3c0c109237804a8be5e52fa01e4eb2d wp-block-paragraph">Black out(Random House, 2016)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34ebf780a862d9deb98338042f239d5c wp-block-paragraph">Cristina había empezado a sangrar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d96a6d5d35c5b84bdd254271695bf89c wp-block-paragraph">Rompió con la tradicionalidad educativa de su madre, decepcionó a sus docentes que la adoraban y dejó de tener horarios convencionales. En <em>Contramarcha </em>(editorial Ampersand, 2020), Moreno dijo sobre aquella Cristina que supo ser: “<em>después vino una deriva gozosa entre los caídos del sistema escolar, libertarios de poca monta, buscavidas amistosos que tomaban de la cultura lo que les venía bien, sin disciplina impuesta ni peso de los ideales en tiempos en que la palabra ‘bohemia’ ya no se pronunciaba sin ironía. Eran mis compañeros del nocturno en el que terminé la escuela secundaria</em>”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ec89e2b4e9bf7a1d475ea6f52be8817 wp-block-paragraph">Así podría decirse que Cristina Forero comenzó a transicionar en María Moreno. Hace poco, en la revista Barbarie (2023), reconoció que ese tipo de formación entró en crisis con Internet, porque antes se trataba “no de formarse solo sino formarse en todas partes. Esa cultura era muy de la época (de los ‘60 y ‘70s), con un Enrique Raab, un Rodolfo Walsh, que tenía el secundario incompleto&#8230; Gente que tenía maestros a los que elegía, no los de la universidad, pero donde la ciudad en sí misma era una gran usina para aprender”. María se metió en eso que algunos llaman lumpenaje y terminó dentro de los bares de noche en Buenos Aires, bebiendo whisky y compartiendo historias con escritores/periodistas como Claudio Uriarte, Miguel Briante, Charlie Feiling y Norberto Soares.</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-572a2d8069e9a9955533f3649d8dadd9 wp-block-paragraph"><em>“Mucho más tarde, durante los años en que bebí sin parar, solía tener hemorragias. El diagnóstico de endometriosis no ponía en peligro mi vida y yo era suficientemente fuerte como para conservar un número normal de glóbulos rojos. Tenía un hijo, no pensaba tener otro. Sin embargo, mi imaginación se disparaba cuando creía que el líquido ardiente que me llevaba sin cesar a los labios, me bajaba transformado en sangre, manchándome la ropa”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3c0c109237804a8be5e52fa01e4eb2d wp-block-paragraph">Black out(Random House, 2016)</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7cca2c7d07ac7575878322c370e61aa wp-block-paragraph">Mujer. Madre. Alquimia. Alcohol. Sangre. La profecía estaba cumplida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67516313d379ec6b3dc1995ce250a382 wp-block-paragraph">Si uno fuera amante de los datos cronológicos diría que Moreno comenzó como redactora en el diario <em>La Opinión</em>; luego colaboró en <em>Sur</em> y las revistas <em>Babel</em> y <em>Fin de Siglo</em>. Pero no está del todo claro cuándo Cristina terminó de convertirse en María. El escritor Alan Pauls dio una pista: fue en aquella década del ‘73 al ‘83, que uno podría decir que estuvo marcada por la violencia y la sangre de un país que arreglaba sus conflictos puertas afuera y a los tiros. Pero en el caso de Moreno, la procesión fue por dentro. Mientras todavía reflexionaba sobre si era realmente una periodista, sufrió endometriosis, a la que supo describir como “una enfermedad sin tragedia”, con la que sangraba constantemente y ese era el momento de la sangre derramada: había desapariciones, fusilamientos, atentados… y aparte estaba la expresión ‘la sangre derramada no será negociada’” (Rodríguez, 2019). Se liberó de la enfermedad con una operación en 1983, con el regreso de la Democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01f6c04fbc3155842d32b008f6b8cd15 wp-block-paragraph">Durante ese tiempo, y a pesar de la censura impuesta por la Dictadura, Moreno forjó una escritura híbrida, entre ebria y sobria. Para eso fue clave el alcohol y el feminismo, un tema del que se hablaba poco pero que ella lograba meter entre líneas. La periodista dirá que lo que más hacía era micro ensayos o epifanías (Rodríguez, 2019) donde fue pasando de un feminismo de la diferencia (que reconoce que no solo existen diferencias con los hombres sino entre mujeres) a otro más político y de intervención crítica (Lezcano, 2020). Para hacerlo más sencillo: Moreno sabía que se venía de un feminismo blanco que había dejado de lado a las lesbianas y a las negras, y que la única manera de dejarlas entrar a escena era revelando que, incluso dentro de ellas, existía la discriminación. Lo mismo hará a mediados de los ‘80s con las travas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d9637c6ceb9c611fb454c66b10e1a17 wp-block-paragraph">Pero antes de eso, y para los fanáticos del orden normal de las cosas, en 1982 inventó el suplemento <em>Mujer</em> en el diario <em>Tiempo Argentino</em> (luego de que se le ordenara crear un suplemento para hombres) y en 1984 sacó a la luz la revista <em>Alfonsina</em>, dirigida a un público que recién en los años ‘90 se llamará queer. Así y todo, dirá de esos años que no se consideraba periodista, que lo que hacía eran ensayos laicos (Lezcano, 2020). Pero ya era ella, “hija de un matrimonio muy igualitario imaginario entre Puig y Walsh” (Rodríguez, 2019). Era ella, erótica y tóxica, conquistando la literatura de la libertad sexual.&nbsp;</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd0dffb92b3476755682ce6525f66bfa wp-block-paragraph"><em>¿Por qué tanta congoja, tanta pena?</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc382086ff09a0c6026cbce40e6d0169 wp-block-paragraph"><em>Ella es tan pero tan atroz</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4badefaf45ef401c128c5dbd9377a962 wp-block-paragraph"><em>como una mente afiebrada,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f6c8311ab2398d5e821efe26e9dba497 wp-block-paragraph"><em>piensa que es el amor</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e2c3d5dbd7f5c6dc0a11a9088f6ceb25 wp-block-paragraph"><em>antes de conocerlo y se resguarda.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45a529f86dca321136142b7d9cad24cd wp-block-paragraph"><em>Yo, la dama del rickshaw,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fa7dfa76c9698e03c20bb3c1b0a2241 wp-block-paragraph"><em>con otra dama</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7c173045eb747557d4bc8b871faff5d wp-block-paragraph"><em>que no conoce el camino pero tiene un látigo.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd28bec3a4c8099973b3181eb378ce89 wp-block-paragraph">La bailarina &#8211; El affair Skeffington (Mansalva, 1992)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de9c749e5524e46a835ad72b7d835d7e wp-block-paragraph">A pesar de este recorrido, María Moreno no era lo que se dice “una persona conocida”. Pero algo de eso cambió en 1992 cuando publicó la novela y poemario “El affair Skeffington”, que relataba la historia ¿real? de una mujer casada que a principios del Siglo XX llega a París y descubre una sexualidad tan caliente que por momentos siente que se quema.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa68ab1b714ebb0968e1ea5f726cc3bb wp-block-paragraph"><em>“Trizas,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0567f869d91914b98de6249a47352a8b wp-block-paragraph"><em>hecha trizas.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e1249ebcf4c029c920782ba502c4a4a1 wp-block-paragraph"><em>Que cada cual</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56a5f007d2d734b3143e9b90a0ae96a1 wp-block-paragraph"><em>tome una</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca54384393ae25d02e71c387b08da2e8 wp-block-paragraph"><em>y suba al tiovivo,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7e1c02200dcab6f94b012176b8b648c wp-block-paragraph"><em>ávidos, amantes, montones míos.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-940f66bd2aa8bd7482fc1885b252f979 wp-block-paragraph"><em>ENFERMERA</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10b84b0b4c178b914013c0a3dce4fda0 wp-block-paragraph"><em>PRENDA FUEGO A ESA IDEA</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f57158a246efe4d43abebd1c47575f95 wp-block-paragraph"><em>Nadie hará un memorándum:</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b92e289ed53458b0c3ec273486f61b4 wp-block-paragraph"><em>en la mente</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-415b461a9d854de3933b970b08f89e65 wp-block-paragraph"><em>el fuego no quema la carne”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99cc195b70c707b9d4f787b2dd8fb59a wp-block-paragraph">1914 /1918 &#8211; El affair Skeffington (Mansalva, 1992)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/ZO2S7POVSBB7ZMGR7TINWZAY7Q.jpg" alt="" style="width:840px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto:</em> <em>Alejandro Santa Cruz/Télam</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ccc6376ca1d3e54fe2dd2e87dfb8e05f wp-block-paragraph">Luego vino el libro de no ficción “El petiso orejudo” (1994), que recupera la historia de un niño criminal a comienzos del siglo XX. Y muchas notas en <em>Página 12</em>. “La verdad es que me cuesta reconocer una identidad como novelista y poeta, aunque en esa época tampoco me pensaba como ‘periodista’ porque asociaba el periodismo con acudir al lugar de los hechos, al ‘periodismo del pisotón’, como decía Tom Wolfe. Hasta que a Ricardo Piglia se le ocurrió decir que eran crónicas. Que tampoco son crónicas, porque yo no voy a ninguna parte, lo que hago son operaciones de escritorio”, dijo a la periodista Hinde Pomeraniec (2022), el año pasado, mientras se recuperaba del ACV que sufrió en julio del 2021 y afectó a todo su lado derecho, donde se ubica el brazo con el que escribe.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44e200bfc20c058577f3319d0693d18d wp-block-paragraph"><em>Ya fue bastante amarte,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad0d679b512f1b6d380f9cfdb2d0ef01 wp-block-paragraph"><em>reposar un sin fin en tu regazo</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fdbfcd14c6695dade90f9eeefed8a79d wp-block-paragraph"><em>–cuarenta años para un minuto</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0cef58b582f124fc68ec9b762d09f18 wp-block-paragraph"><em>no deja de ser un trato justo–,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3995c060dc27070a27656b699b7c2d74 wp-block-paragraph"><em>tu mano en la noche del hospital también</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea306e3ab0b976aaef069b555d3fbeb2 wp-block-paragraph"><em>aunque no pudieras escuchar el murmullo</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d01b842014decaee09277167f3a03e9b wp-block-paragraph"><em>oculto bajo el rebozo de la mascarilla:</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a518f88bc94422d6a5c852e99446be9c wp-block-paragraph"><em>“He atrapado el secreto, querida,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0f5c9e5a431ef6635314d863253ac4d wp-block-paragraph"><em>la muerte no nos dice nada”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2e7a9389f8e44e36ff5a6907c6f6b99 wp-block-paragraph">Sobreviviente -El affair Skeffington (Mansalva, 1992)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-706bdc3cfcd140a1d8504a2a91ce9ce4 wp-block-paragraph">Sus crónicas, ensayos y entrevistas han sido recopilados en <em>A tontas y a locas</em> (2001), <em>El fin del sexo y otras mentiras</em> (2002), <em>Vida de vivos</em> (2005), <em>Banco a la sombra</em> (2011), <em>La comuna de Buenos Aires. Relatos al pie del 2001</em> (2011), <em>Teoría de la noche </em>(2011), <em>Subrayados</em>, <em>Leer hasta que la muerte nos separe</em> (2013), <em>Panfleto: erótica y feminismo</em> (2018) y <em>Contramarcha</em> (2020). Pero aparte hay dos libros que la pusieron en la élite de la escritura latinoamericana: <em>Black out</em> (2016) y <em>Oración</em> (2018).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d6f616c1184776ed8fc83357f181f5c wp-block-paragraph">¿Cuál es el secreto que guarda Maria Moreno? Una pista: “No intento reescribir sobre lo mismo, utilizo textualmente a veces. Autoplagio en tanto y en cuanto reciclo párrafos enteros, cuando retomo el tema y coloco esos textos antiguos dentro de otro contexto, incluso con otra intención, también cambia el sentido. Es como una especie de perversión: me encargan algo y yo inmediatamente quiero robarme a mí misma” (2019, Rodríguez).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e47da7eb9a22536402d59870137dee55 wp-block-paragraph">Reutilizarse, transicionar y trasvertise en palabras. María Moreno hizo de su prosa un estilo único, donde sus crónicas se acercan y se alejan como cuerpos que se ponen labio a labio para al final no darse besos. Así se ha consolidado como una escritora que provoca y evoca: “Lean a Marx, a Freud, a Mariátegui, a Perón y a Simone de Beauvoir, los textos teóricos feministas producidos en Francia, Italia, Inglaterra y EE.UU. en los ‘70, los de afrofeminismo, a Silvia Federici, Rita Segato, a María Pía López y todo lo que puedan de ficción. ¡No lean periodismo!” (2020, Lezcano).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b18546b44d01aefc50c20d8756441efa wp-block-paragraph">Con esta vida, estos tragos, esa sangre y aquellas noches, Moreno re-inventó (¡o plagió!) a un periodismo en extinción, ese que muestra pero no se deja ver. Quizás haya descubierto la fórmula para que el violento oficio de escribir siga vivo.</p>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-412f0c4338780a0d2dc9d6a00656d96e wp-block-paragraph">Pomeraniec, H. (9 de diciembre del 2022). <em>María Moreno: “Si no hubiera bebido me habría suicidado”. </em>En Infobae.<em> Recuperado el 17 de noviembre del 2023 en </em><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/12/09/maria-moreno-si-no-hubiera-bebido-me-habria-suicidado/"><em>https://www.infobae.com/leamos/2022/12/09/maria-moreno-si-no-hubiera-bebido-me-habria-suicidado/</em></a><em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61a35f702f4ca69888b6412ef274e251 wp-block-paragraph">Hopenhayn, D. (9 de mayo del 2023). <em>María Moreno, escritora argentina:“Las palabras de la política te cagan el estilo”</em> en Revista Barbarie. Recuperado el 18 de noviembre del 2023 en <a href="https://www.barbarie.lat/post/mar%C3%ADa-moreno-escritora-argentina-las-palabras-de-la-pol%C3%ADtica-te-cagan-el-estilo">https://www.barbarie.lat/post/mar%C3%ADa-moreno-escritora-argentina-las-palabras-de-la-pol%C3%ADtica-te-cagan-el-estilo</a><em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8c8e99b4ec4043a7134115d5ab0a68b wp-block-paragraph">Lezcano, W. (julio de 2020).<em> María Moreno: «Me interesa la fuerza performática de la protesta» en</em> Revista Almagro. Recuperado el 17 de noviembre del 2023 en <a href="https://www.almagrorevista.com.ar/maria-moreno-me-interesa-la-fuerza-performatica-de-la-protesta">https://www.almagrorevista.com.ar/maria-moreno-me-interesa-la-fuerza-performatica-de-la-protesta</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55fc906b8af80ae9f56f10bea6f7f7c1 wp-block-paragraph">Rodríguez, A. (22 noviembre 2019). <em>Entrevista a María Moreno: “El alcohol me salvó de experiencias que me parecen más terribles” </em>en Revista Letras Libres. Recuperado el 18 de noviembre del 2023 en <a href="https://letraslibres.com/libros/entrevista-a-maria-moreno-el-alcohol-me-salvo-de-experiencias-que-me-parecen-mas-terribles/">https://letraslibres.com/libros/entrevista-a-maria-moreno-el-alcohol-me-salvo-de-experiencias-que-me-parecen-mas-terribles/</a></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8c73440587f2ecf15c71ed7ab02a9b2 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 16 de diciembre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cbcac4b60cb606502465cbde7d6dce6f wp-block-paragraph">*Periodista (TEA) y estudiante de la Licenciatura en Periodismo (UNDAV). Este texto surgió en el marco de la materia Periodismo y Literatura-UNDAV.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&#038;title=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/esa-sangre-derramada-por-alan-benitez/" data-a2a-title="ESA SANGRE DERRAMADA – POR ALAN BENÍTEZ"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/esa-sangre-derramada-por-alan-benitez/">ESA SANGRE DERRAMADA &#8211; POR ALAN BENÍTEZ</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>MARÍA MORENO: ESCRITURA EN CONTAMINACIÓN &#8211; POR CONRADO YASENZA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 May 2024 22:52:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[María Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Piglñia]]></category>
		<category><![CDATA[Walsh]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Moreno propone una experiencia de lectura y escritura siempre arriesgada que nos ofrece la posibilidad de explorar la mejor manera de narrar un hecho, de alcanzar esa altura literaria que detectó Ricardo Piglia y que vuelve realidad aquella reflexión de Rodolfo Walsh sobre las posibilidades artísticas del documento o el testimonio.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a31509c4403f8d29cb97f0153a75417 wp-block-paragraph"><strong><em>María Moreno propone una experiencia de lectura y escritura siempre arriesgada que nos ofrece la posibilidad de explorar la mejor manera de narrar un hecho, de alcanzar esa altura literaria que detectó Ricardo Piglia y que vuelve realidad aquella reflexión de Rodolfo Walsh sobre las posibilidades artísticas del documento o el testimonio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05cd49ac725e129640538452bf30bd7f wp-block-paragraph"><strong>María Moreno: “El mejor escritor argentino”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-398972bae2fdf9f6cb14d6846c6da1d9 wp-block-paragraph">María Moreno viene de una época y de un contexto histórico: la bohemia existencialista de los años ´70. Sus vínculos con el mundo del periodismo y la escritura son los de una amistad forjada en los bares y en las redacciones. Hay hitos periodísticos de los cuales es protagonista: colaboró en el diario<em> Sur</em> y en las revistas <em>Babel </em>y <em>Fin de Siglo </em>(una idea genial del poeta y periodista Vicente Zito Lema), donde creó el suplemento <em>La Cautiva</em>. Fue secretaria de redacción del diario Tiempo Argentino, el de la transición democrática, y creadora de su suplemento <em>Mujer</em>. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-375faa42cd8923dfd50857492a4c5125 wp-block-paragraph">María Moreno es casi un lirio plebeyo que se inscribe en la virtuosa contaminación de géneros que el periodismo y la literatura han cultivado en nuestra historia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-248d8fc673cbe6fef21f10d5478dc54f wp-block-paragraph">Aun así, fue difícil descifrarla para el universo literario hasta que Ricardo Piglia dijo que “es uno de los mejores narradores argentinos actuales. Tal vez el mejor.”, así, desafiando las clasificaciones de género. Y la hizo visible, ofreció claves para leerla y volverla accesible para el mercado editorial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18b60bd60e76d9babee0094c491e9e16 wp-block-paragraph">La novela documental o el testiminio ficcionalizado encuentran a María Moreno en una extensa búsqueda personal que implica un tipo de escritura donde la crónica no es una simple mezcla de ficción y realidad sino una propuesta que intenta esquivar el novedoso auge del periodismo narrativo, que tiene su origen en aquellos textos fuertemente políticos que fueron escritos antes y al calor del surgimiento de nuestro Estado Nación. Quizás en esa novedad se inscriba la discusión académica entre el <em>yo de la ficción</em> y <em>el autobiográfico</em>, entre el <em>yo de la experiencia</em> y <em>el de la escritura.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f76ef9425e9e2ff848a04a70931ce9d wp-block-paragraph"><em>Black Out</em>, por ejemplo, no es un libro sobre el yo enunciador de María Moreno; es su yo de autor atravesado por el yo que narra y en esa narración crea un periodismo engarzado a la escritura y a operaciones narrativas que hacen que la sangre, el alcohol, los bares o la suciedad no sean una imagen literal de quien las cuenta como si escribiera literatura del yo; se trata de otra cosa que evita la literalidad, o por lo menos propone un pacto con el lector, aunque a veces éste dialogue con la periodista escritora en una suerte de lógica de la empatía que contesta como si hablara con el yo del libro; quizás el contrapunto con ese autor que el lector siente tan cercano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-281fcae23d23ae0de80bc95dea1f80f9 wp-block-paragraph">Y sin embargo <em>Black Out</em> es, según lo ha expresado su autora, el libro más trabajado desde los procedimientos literarios que lo alejan del tono confesional. Es decir, un libro en el cual mediante procedimientos metafóricos de escritura temas como el alcohol o la suciedad se transforman en micro-ensayos sociales.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7460541fe024967a79da43b11ee701b0 wp-block-paragraph"><strong>Bares y patriarcado</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b651c545df1c207ce0869dee305f7bc wp-block-paragraph">Pero en un principio fueron los amigos. Todos hombres, escritores periodistas, representantes del poder sin ser los periodistas oficiales del poder; por el contrario, esos hombres periodistas representan un modo de intervención intelectual extinta o en extinción – como los bares y todo lo que desde allí se podía observar y aprehender de la vida misma -, críticos del poder y de los medios de comunicación desde esos medios. Periodistas escritores que encarnaban una estructura patriarcal, sí, pero a su vez, un modelo de intervención estética y pública de vanguardia, con un proyecto no de acomodamiento a lo establecido sino de irrupción, disruptivo y de intervención crítica. Los amigos muertos de María Moreno: Claudio Uriarte, Jorge Di Paola, Miguel Briante, Norberto Soares y Charlie Feiling.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2c9efcc8b4f97d33e33e8ff221353d4 wp-block-paragraph">Desde este modo de inserción de Moreno en esa estructura patriarcal, que incluye el beber, y beber fuerte, en <em>Black Out</em> no se relata una experiencia personal, sino que lo que realiza Moreno es describir esa política de coaliciones masculinas que no se modifica por su presencia – ella tampoco lo intenta-; es una descripción narrativa de la amistad que surge al interior de esa coalición, de esa estructura patriarcal. Un procedimiento escritural que tiene su arraigo en el feminismo existencialista de los años 70 del siglo pasado. El distanciamiento como una manera de narrar a través del micro-ensayo; una escritura periodística muy alejada del espacio noticioso y cercana a la exploración, a la crónica como laboratorio de invención literaria.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e594ae4c4967abd25eb55e5398f6fc1c wp-block-paragraph"><strong>La periodista escritora</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0665ef29659ad9757defb5692d9aea5d wp-block-paragraph">María Moreno ha dicho que “está formateada para escribir en diarios o revistas”, es decir, el talón de Aquiles de lo recordable por efímero. La escritura en la prensa ha definido su formato <em>nota con título y cantidad de caracteres</em>, el régimen de lo noticiable y de su periodicidad. Es lo que ella describe como trabajar por encargo; esto es para Moreno y para su forma de trabajo una relación entre la escritura, el espacio y el tiempo real: 24 horas y por una paga.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d53cfd9b4cea19bfa3e0c490152564c3 wp-block-paragraph">Además, no trabaja estrictamente en términos informativos o noticiosos, y no acude al territorio. María investiga mucho, entrevista y escucha; y luego escribe. Y esto nada tiene que ver con la invención de un hecho sino con su estilo para contar. Hay un ejemplo notable, su libro sobre el asesino serial de niños Cayetano Santos Godino, el petiso orejudo. Moreno ha definido ese trabajo como una novela documental para la cual realizó una rigurosa investigación que luego ficcionalizó mediante la creación de dos voces narrativas: la de un “cronista de policiales moderno” y la de “un novelista macabro de la más exquisita y tropical imaginación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ac4cedd000c76a6ec789124ac03f0ce wp-block-paragraph">Cobra mayor sentido, entonces, lo de la crónica como laboratorio escritural y de expresión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf862fcdf70ed4802c98d2e2ae3dd9ff wp-block-paragraph">La escritura periodística y su fugacidad, por aquello de que con el diario del día anterior se envuelven las verduras, le permitió aprender a hacer, dentro de esa relación, lo que desea en términos de escritura. En sus libros Moreno trabaja sin red, es decir, sin la red del encargo, experimentando con la escritura, con sus fraseos barrocos, con la utilización de lecturas que de alguna manera se comparten con el lector, y utilizando el propio archivo, que es vasto.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd509a6d2bb0b8606767f7becb764078 wp-block-paragraph"><strong>La importancia del archivo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f615626d5e1a969239b125a1b12ef5c wp-block-paragraph">La importancia del archivo es central en Moreno ya que sus investigaciones suelen ser abundantes en datos. Allí entra en juego una de las ideas atractivas de Moreno: El autoplagio, que en realidad es un recurso de su picaresca intelectual para expresar que ese archivo es el maná de muchas de sus notas y libros; datos o hechos que reutilizados en otro contexto cobran otra significación, nuevos sentidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5b087304b2020d9b8f2cd5440701311 wp-block-paragraph">Esto se observa nítidamente en su libro <em>Oración: Carta a Vicki y otras elegías políticas</em>, donde, y partiendo de las dos cartas necrológicas y políticas (como las define ella) escritas por Rodolfo Walsh, la carta a Vicki y la carta a los amigos, Moreno registra los testimonios de Patricia Walsh, de familiares de detenidos desparecidos – todas mujeres – de sobrevivientes de la última dictadura, de performers como Mariana Eva Pérez, <em>La princesa Montonera</em>, hija de desaparecidos durante la dictadura cívico militar, quien concibió un diario a través de un blog para narrar su experiencia del dolor desde un lenguaje irónico; o cineastas como Albertina Carri y su película <em>Los Rubios</em>.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d1b9d4d41b8ddde1738c9bf6c3e9ab2 wp-block-paragraph"><strong>Metáforas del black out</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ece80b0bfd8f45f5c617fba114e68b40 wp-block-paragraph"><em>Black Out</em> es un libro atravesado por la metáfora de la sangre y el alcohol; la metáfora literaria es la del alambique: una persona que ingiere alcohol y tiene hemorragias, es decir, la transmutación en el cuerpo del alcohol en sangre; una operación literaria alejada del tono confesional. Moreno sufrió de endometriosis desde 1976 a 1983; allí otra metáfora que percibió el escritor Alan Pauls: la sangre derramada del cuerpo social durante la última dictadura militar y la sangre derramada del cuerpo individual. Síntoma y símbolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-736f37d26921d3ab04e31c7340f3e7cc wp-block-paragraph">La metáfora de la sangre puede ser visualizada como una inversión del mandato materno que en el libro está narrado en la escena de la madre bioquímica que mezcla en una pipeta con alcohol el contenido transparente de dos tubos de ensayo, que se transforman en otro líquido color borravino. Quizás, el recorrido metafórico de la transmutación corpórea del alcohol en sangre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf5e5229111f3e203b397dd15a4b850a wp-block-paragraph">La metáfora de la sangre y el alcohol puede entenderse también como un recurso de escritura que intenta contraponer al cuerpo siempre erotizado de la posmodernidad, un cuerpo real deteriorado, abyecto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c3ef9d24038b36b0ce3c8b274692ae2b wp-block-paragraph">Así volvemos al inicio: estas operaciones narrativas intentan evitar esa lectura literal que el lector pueda hacer del libro.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ef5911397635f8aeb8be6147d82838e wp-block-paragraph"><strong>Final</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abe8aae8b3320e0905d69d7c59b2a2c6 wp-block-paragraph">María Moreno, la periodista que ingresó al mundo del libro desde la literatura, propone una experiencia de lectura y escritura siempre arriesgada, compleja, sutil, barroca, que nos ofrece la posibilidad de explorar la mejor manera de narrar un hecho, de alcanzar esa altura literaria que detectó Ricardo Piglia y que vuelve realidad aquella reflexión de Rodolfo Walsh sobre las posibilidades artísticas que el documento o el testimonio abrirían en un futuro bajo las formas de la novela testimonial o el periodismo narrativo de investigación.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5de04bbab6846e83ef4e582c5ed6831 wp-block-paragraph">Avellaneda, 9 de mayo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc373d20aa0c09acffb7ec63b9f1bdb4 wp-block-paragraph">*Periodista. Docente en UNDAV.</p>
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