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	<title>Maduro archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Maduro archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Venezuela como cuestión geopolítica &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Feb 2019 15:33:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas - políticas o estatales - para decidir un repudio constante al golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/venezuela-como-cuestion-geopolitica-por-horacio-gonzalez/">Venezuela como cuestión geopolítica &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas &#8211; políticas o estatales &#8211; para decidir un repudio constante al golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Solemos escuchar a menudo una recomendación para no detenernos candorosamente en las políticas nacionales, las realidades locales, pues ellas no serían sino un eco menudo y en carácter de mera repercusión refleja, de lo que ocurre en las luchas planetarias, en el sistema-mundo. Para ello, sin que sea la única vía de acceso, deberíamos detenernos especialmente en las cuestiones geopolíticas. Por supuesto, es tentadora esta vía geopolítica para pensar los problemas contemporáneos, si bien es un rito de conocimiento que tuvo su momento mayor de expansión en el siglo XX, época de guerras que hoy podemos llamar “convencionales”. En la visión geopolítica el basamento territorial y marítimo son considerados como organizadores de sentidos del Estado. En la teoría clásica éste se halla en la magnífica soledad de su arquitectura que nada le pide a la naturaleza, salvo que salga del medio. O que permite una añoranza de una mítica bondad originaria que precede a todo armazón cultural.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La geopolítica en cambio estudia campos de fuerzas como si fuera un conocimiento munido de radares, magnetófonos, radios receptores y tecnologías operatorias de los bloques enfrentados para ocupar espacios enemigos, penetrarles sus comunicaciones, tener estaciones de observación, mangrullos disfrazados de ciencia, pero pensando en futuros sueños de la artillería satelital. Mejor dicho, las naciones son relativas y siempre puede llamarse “geopolítica” a una acción de un gran bloque que controla espacios de circulación económica, lingüística y política sobre las líneas interiores de un país cuya hegemonía esté momentáneamente en manos de otro bloque. Es que las naciones son territorios conceptuales y el territorio es un cuerpo vivo que siempre está en estado de rebelión. Eso piensa el geopolítico. Precisa entones saberse generador de fronteras que se afirman o se niegan, se construyen o rechazan. Finalmente, una idea racionalista de intereses y una idea vitalista de ocupación de la tierra, el mar y el aire por naciones, es el numen de la geopolítica. Así las naciones se convierten en piezas de ajedrez, dependientes de un rey impasible que las mueve por caprichos insondables.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jünger, que no era exactamente en geopolítico sino un esteta de la guerra, defendió las ideas de movilización total y del trabajador-soldado, en la que ni una máquina de coser podía ser pensada al margen de las coordenadas de una gran conflagración bélica. Esta equivaldría a una geopolítica con el agregado de la creación de un cuerpo gigantesco vitalizado por millones de vidas cotidianas absorbidas por el mismo objetivo. Es el gran pensamiento geopolítico con una culminación en una ideología estetizada de la nación en armas. Hoy, teóricos de este tipo pueden sonarnos como las discusiones teológicas entre Pelagio y San Agustín. En este tiempo de chatura espiritual resurge una geopolítica de menor alcance, prohijada por el declamado fin de las ideas generales sobre el mundo, la política y lo humano <em>autorealizado</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como consecuencia, puede llegar a tener cierta aceptación una geopolítica entendida como un saber plano que tiene a la historia apenas como lejana tensión divisada a lo lejos. Es cierto que hace de la geografía un pensamiento político, pero contagia al saber histórico con todas las formas agarrotadas de juego de fuerzas tomado en forma sincrónica, no en las arrugas y heridas de la memoria oscuramente transcurrida. Grandes pensadores del concepto de lo político, como Carl Schmitt, han privilegiado la geopolítica en muchos de sus textos, y en otros han esgrimido lo teológico-político, es decir, su contrario. Cuando se dice el “nomos de la tierra, del mar o de espacio aéreo”, esto último en el sentido comunicacional, Schmitt busca entender la expansión de un poder proyectando el “nomos” en tanto ley natural, hacia las opciones que han dividido a Europa. El poder territorial continental o el marítimo. Este último caracteriza a Inglaterra y según Schmitt tiene un momento áureo, o un eco fundamental en un tramo de la obra Hamlet, donde en algún momento preciso el espectador ve resuelta la tensión entre tierra y mar, y Gran Bretaña comprende entonces, teatralmente, se destino de potencia mundial al escoger el mar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>nomos</em>, concepto esencial de la geopolítica, supone un dominio sobre territorios -pueden ser marítimos-, surgidos de la necesidad de un Estado de pensar otros estados como artificiales, despojándolos real o imaginariamente de su territorio, pues resulta vital para el estado que los ve, por razones poblacionales, económicas o lingüísticas, como fundamentales para su seguridad expansiva. La geopolítica es un pensamiento especializado de órganos estatales que ven las potenciales amenazas que ciertas zonas del planeta (cercanas o aledañas) significan para su estabilidad o intereses presentes y futuros de gobierno. Es un saber de fronteras, países artificiales, guerras y creación de Imperios. El geopolítico suele proclamar “el fin de las ideologías”, en el sentido que los controles sobre áreas problemáticas o enemigas son un objetivo que se cumple sin apelar a creencias o andamiajes epistemológicos, sino a intereses. El interés nacional es geopolítico, el proyecto nacional es ideológico. Interés en el sentido en que ciertos spinozistas dicen “agenciamiento de potencias y afectos”, con lo que se debilita la idea de legitimidad. Sobre la cual establece su despliegue discursivo el hombre de ideas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No siempre es fácil separar intereses geopolíticos de los faustos que le competen a la ideología, no solo entendida como un sistema de creencias articulado argumentalmente, sino como una corriente tácita de evaluaciones que son inherentes a las practicas cotidianas. Si repasamos de un plumazo la historia argentina en cuanto al concepto de geopolítica, lo veremos siempre entreverado con cuestiones definidas en el plano de las organizaciones de ideas políticas para trazar comunidades y formas de vida. La guerra llevada contra Paraguay, la campaña del desierto, las cuestiones limítrofes con Chile, el Mercosur -tomamos ejemplos al azar-, son cuestiones geopolíticas basadas en tensiones territoriales explícitas, que sin embargo tienen trasfondo ideológico o una justificación cultural que permanece como discurso central de la acción militar, topográfica económica emprendida. Pero como la geopolítica se piensa como una ciencia neutra, hay que acudir a las espesas ramificaciones de las creencias, organizadas o no en doctrinas, para condenar episodios como la arremetida contra Paraguay o contra los pobladores originarios de la Patagonia. Es decir, en cuanto la geopolítica piensa en crear un Estado de fuerza entendiendo el territorio como recurso, las ideas de Nación con hombres libres crea formas de vida en un territorio concebido como propiedad común ajena al especulador que confunde la vida nacional con el interés de los grandes propietarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los casos referidos, se podrá hablar de libre cambio o de civilización y barbarie, pero la <em>ratio</em> ideológica entrelaza a la manera de un nudo borromeo con la geopolítica, el campo de fuerzas puras lanzado entre montañas, ríos y planicies polvorientas. Y prefiere presentar como geopolítica de la nación, formas de conquista territorial que hieren profundamente los derechos de la población previamente asentados en territorios culturales. O territorio es cultura o territorio es discurso de la estrategia militar. China pudo ser concebida como un país ideológicamente comunista en la época del maoísmo, pero en todo ese inmenso territorio hoy domina una concepción geopolítica que se resuelve en una estrategia (la estrategia tiene casi, o siempre, una dimensión geopolítica) en la que una dirección política de partido, heredera del maoísmo, actúa en un mercado de consumo, de tecnología e intercambios mundiales con claras orientaciones de fuerza: científico técnicas de mercado, económicas de cuño capitalista, etc. Es decir, conquista de territorios y erección de bases de todo tipo en muchos lugares del mundo. La ciencia, muy desarrollada, es también un saber autónomo con reglas de conocimiento heredadas, muy establecidas, pero en estos casos es también un apéndice geopolítico. Sin duda, lo que aquí llamamos geopolítica -ver el mundo con una mirada que observaría una explanada, una lámina o una tabla monótona, sea en la tierra, mar o aire-, parecería el más arduo y fascinante saber del momento. Lo que llamamos ideología, desde ya, es bueno reconocer que se expone a ser vista como el arrogante juego filosófico que le destina a las sociedades el flujo radiante que saldría de privilegiadas cabezas de la filosofía universal. ¿Y quien es capaz hoy de sostener esto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, en verdad, escribo estas líneas dentro de la preocupación general por el destino de Venezuela. Asistimos a la desfachatez del macrismo, que se presenta como una pieza geopolítica de la trama mundial de los Estados Unidos, más allá de las ambigüedades que intenta mantener en un mundo de relaciones entre hierros candentes &#8211; China como país “depredador”, firmó el sotreta en el comunicado conjunto con Trump-, lo que producirá resultados reales cuya significación última no estará a su alcance. Aunque en este momento la discusión se centra en el modo en que el país tiene un gobierno que ignora nociones sobre un cuerpo nacional autónomo y una vida social libre. Se abre irresponsablemente hacia todas las tensiones mundiales con un analfabetismo tanto ideológico como político. De ahí que es abandónico con las Malvinas, sumiso con China, zalamero con Putin, perrito faldero con Gran Bretaña y pieza importantísima de la desestabilización de Maduro indicada por el gran guionista de la noche neoyorkina, Míster Trump. <em>Quia vuluit</em>, o sea “Porque sí”. O no tanto, porque en definitiva, sonrisita canchera está preso a los fedayines del FMI, que cuando vienen como inspectores y cancerberos de la economía del país, son más inquisitoriales que los procónsules romanos visitando las Galias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dicho esto, nos asombra la escasa o baja participación de la militancia social y política argentina en la comprensión, defensa y argumentación en torno a la salvaguardia del gobierno de Maduro. Sobrevuelan toda clase de impresiones sobre los errores chavistas (no diversificar la economía del país presa al precio del petróleo), los estilos del manejo gubernamental (autoritarismo, mano dura), las dudas sobre el institucionalismo (las elecciones se prestan a interpretaciones conjeturales o ambiguas), los derechos humanos (Maduro posee un aparato represivo con una densa historia de arbitrariedades) y académicos (un gramscismo de opereta recubre los intereses económicos de una fuerza militar cohesionada en gran parte por negocios). Estas y muchas otras prevenciones circulan, combinadas o una por una, en la conversación habitual, tanto en las izquierdas canónicas como en los partidos que se presentaran a elecciones en nuestro país y no desean “profanarse” recordando la simpatía que le producía en tiempos anteriores ese comandante chispeante, que citaba la idea de “intelectual orgánico” y luego cantaba un bolero de Alí Primera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nos asombra, decimos, porque la Argentina es ahora una base de operaciones geopolítica en los medios de comunicación coaligados en su campo de Agramante, sin temor que la Discordia los distraiga. La campaña golpista brilla a toda hora en voces jóvenes que piden libertad, pan y medicamentos. Y este es otro punto de Discordia, que no trató Ariosto. Efectivamente, un punto imposible de dejar de lado es la penuria por la que está pasando el pueblo venezolano. Que haya sido producida por imperfecciones del plan económico del gobierno o por el bloqueo, poco importa en el momento de la solidaridad necesaria. Pero importa que se torne una pieza sustancial del avance golpista, raudo y preciso, repleto de amenazas chúcaras (Guantánamo) y de bravuconadas del Far West. Desde luego, evitar el derramamiento de sangre es lo principal, pero no es eso lo que les importa a los golpistas, pues en esencia lo necesitan. Por eso es responsabilidad inesquivable del gobierno venezolano contener y autocontenerse en el uso de los medios de disuasión de la incesante artillería golpista (militarizada, comunicacional, internacional), al mismo tiempo que debe instalar nuevas fuentes de aprovisionamiento para la reproducción de la vida civil y la continuidad de una existencia cotidiana no sacudida por el ensueño del halcón norteamericano con los pliegos de las coacciones financieras apretadas entre sus garras (expropiación de la renta de la sucursal en Norteamérica de la petrolera venezolana).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El punto de enclave entre geopolítica e ideología no puede ser sino una búsqueda de cómo las fuerzas conglomeradas en tecnologías de poder mundial y que miran en forma plana el universo, se correlacionan tácitamente con las antiguas ideologías que operaban en planos más visibles de la conciencia pública. Esta cuestión se refiere también a cómo concebimos un nuevo tipo de individuo que desconfía de la ideología declarada, pero cultiva una cualquiera en su movimiento de preferencias y afecto cotidianos. Es un nuevo tipo de individuo que también cree poder llamar ideología a su conversación diaria en términos de un horizonte expectante de interpretaciones de un necesario amparo, ante la supuesta hostilidad reinante, pero hostil en sí mismas. Esta paradoja es íntimamente ideológica y no geopolítica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La intersección hasta ahora muda entre geopolítica e ideología debe hablar. Pero a través de nuevos compromisos. No hace falta disimular ninguna dificultad en cuanto a la vida no encapsulada en fórmulas rígidas (políticas o estatales) para decidir un repudio constante a este golpe de Estado contra el gobierno de Venezuela. No hace falta omitir ningún rasgo de solidaridad con las vidas golpeadas por la incertidumbre, la insatisfacción o la falta de abrigos, para denostar como es necesario hacer, a este brutal intervencionismo. La ruta para esta necesaria condena a esta alianza arrasadora de naciones y pueblos, puede dar la certeza de que todos los males en nombre de los cuales dice actuar para solucionarlos, tienen en gran medida la marca de su autoría, el sello de la bestia. En este juego obtuso, participan otros bloques de poder mundiales. Tampoco es necesario omitirlos, pues sin ellos las tanquetas golpistas ya estarían patrullando la Avenida Bolívar. Pero lo esencial, lo capital, es seguir explorando en la confianza que la gran madeja histórica que nos informa, es la que puede aprovechar todas las fuerzas circunstanciales -necesarias para la lucha-, y darles un sentido renovador, humano.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de febrero de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</em></span></p>
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		<title>VENEZUELA, ESA SANA OBSTINACIÓN POR LA DIGNIDAD &#8211; POR MARCELO BRIGNONI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jul 2024 05:49:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marcelo Brignoni realiza un análisis histórico del proceso revolucionario iniciado en Venezuela por Hugo Chávez que se reafirma tras la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones de este 28 de julio.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73c456819a159085bae78504909e3e45"><strong><em>Marcelo Brignoni realiza un análisis histórico del proceso revolucionario iniciado en Venezuela por Hugo Chávez que se reafirma tras la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones de este 28 de julio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9080a116d1f6a3a381500056177fffa"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35af579f148cb932ed8eb73ebc0f6171">«<em>Me vienen a convidar a arrepentirme</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f43b475454aeadb4853ed9175d185539"><em>Me vienen a convidar a que no pierda</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d03cf08191f691a66f8648d60b7ea305"><em>Me vienen a convidar a indefinirme</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28817b757929b718a2122046cc04a532"><em>Me vienen a convidar a tanta mierda</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35f72bb391de5d222265a4b869c4e34b"><em>Yo no sé lo que es el destino</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9a36e2d93ec0f98e2632128c3900848"><em>Caminando, fui lo que fui</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98c5a33f401043fe01e7611f7858bfe6"><em>Allá, Dios, ¿qué será divino?</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0a561c27c8a5bd1dfb4f97bd9a3d010"><em>Yo me muero como viví</em>«.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c3f05f3f989321ccbf00138f984baeb0"><strong>Silvio Rodríguez</strong></p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce4bf6d7b2ed255d54ced6cbe6c19b9a">Este domingo 28 de julio Venezuela ha elegido presidente y dado un nuevo respaldo al Chavismo, constituido alrededor del Partido Socialista Unificado de Venezuela y sus aliados, encabezado por Nicolás Maduro Moros, el dirigente sindical de los trabajadores del transporte, reelecto como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. El pueblo venezolano ratificó la continuidad del estado de cosas en el país, iniciado por Hugo Chávez desde que llegara al poder en 1999, dejando atrás un sistema político putrefacto que daba sus últimas bocanadas y que no podría impedir la nueva constitución de Venezuela de 1999 que le dio sostén institucional al nuevo país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c66f0c66f34de62381e927002435b8ec">Algo más de 21 millones de venezolanos estaban habilitados para votar y elegir nuevo presidente en su país, con el actual mandatario Nicolás Maduro y el opositor Edmundo González Urrutia que se autoproclamaba favorito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-657c8ddb9aefaeab4556a4946d8d06e7">Además de Maduro y González Urrutia también se postularon Enrique Márquez, Antonio Ecarri, Daniel Ceballos, Luis Eduardo Martínez, Javier Bertucci, Benjamín Rausseo, Claudio Fermín y José Brito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e50b6b1f3817c93d73b8a4b5eb7bc5b"><strong><em>De aquella Venezuela a esta del presente</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be7209f0879b94a55877dbca14425345">El inicio de ese viejo sistema político venezolano colapsado a fines del Siglo XX puede ubicarse allá por el retorno de la democracia en 1958 tras una década de dictadura militar y de la mano de un pacto entre los tres partidos políticos principales de aquel entonces, el democristiano Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y la Unión Republicana Democrática (URD), la que habría de perder importancia en los años siguientes. Estos partidos que habían dominado el breve periodo democrático entre 1945 y 1948 volvían a intentar repartirse el poder formal, en convivencia y sin ningún tipo de conflictividad con la oligarquía venezolana y con los operadores internacionales del petróleo, que asomaban incipientes por entonces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b2103de8aae9d7c08228945fd0036d42">El resultado fue una democracia encorsetada en el <em>Pacto de Punto Fijo</em>, mediante el cual los tres partidos se comprometían a respetar los resultados de aquellas elecciones, y a formar un Gobierno de Unidad Nacional con un programa común que se repartiera el poder estatal entre las tres fuerzas políticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23e30dadf81b88f63fd7bf07e6a7d5f2">Aquel acuerdo iniciaría el camino de la exclusión y proscripción de muchas organizaciones sociales y políticas como sindicatos y varios partidos de izquierda como el Partido Comunista de Venezuela o el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, que de hecho se opusieron al nuevo régimen durante más de una década y fueron perseguidos por ello.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5293695d09149b0e1dcdeb990c91e241">El pacto consiguió sus objetivos de evitar irritar a la oligarquía y a las potencias extranjeras y mantener así una fachada democrática restringida que incluso se convertiría en un sistema bipartidista ante el ocaso definitivo de la Unión Republicana Democrática que dejaría a COPEI y a la Acción Democrática como partidos dominantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d1e95ab9fe367195c1401dce3ccd4fa">El crecimiento de los años sesenta y setenta, liderados por la industria petrolífera y la industrialización por sustitución de importaciones, contribuyeron a alcanzar un nivel de estabilidad política excluyente, aunque sin ninguna política redistributiva o de inclusión social de los sectores más postergados de la sociedad venezolana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46abaabb254bd53e0caa360a22d5d2e1">El acuerdo tácito de colaboración, convivencia y alternancia entre un partido de “izquierda socialdemócrata” -AD- y otro de “derecha democristiana” -COPEI- daba la imagen de una “democracia consolidada” al estilo estadounidense.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-65350d6666b7002018e3999c577d5a73">En la década del ´80, con el precio del barril de petróleo en caída libre se iniciaría la debacle final del “bipartidismo de punto fijo”. El declive del sistema político venezolano se dio a partir de su incapacidad de responder a las necesidades de la población a través de políticas concretas más allá de su discurso ideológico. Dos partidos que adherían a un mismo modelo de país, ya insuficiente para responder a las demandas sociales de la época, caerían en bloque por su incapacidad de diferenciarse entre sí -algo similar a lo ocurrido en Argentina en 2023 pero con un horizonte político ideológico antagónico al venezolano -.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-588485f1453c9bba87c428ed62776d0c">El viejo sistema nacido del <em>Acuerdo de Punto Fijo</em> de 1958 se había centrado alrededor de la estabilidad política y de la intervención del gobierno en la economía en acuerdo con el poder económico para hacer más “transitable” la vida cotidiana de los sectores populares. Ante la disminución de los ingresos, el sector dominante en Venezuela, los “ganadores del modelo petrolero”, decidieron que había que ajustar, y como siempre las víctimas serían los más humildes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85f565219f6273f83b728709cfc42a38">Por si faltaba algo, los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional para capear la insolvencia de aquel entonces y la falta de voluntad política de exigirle más aportes a los más ricos, achicó a casi nada el margen de acción del bipartidismo. La segunda presidencia de AD a cargo de Carlos Andrés Pérez firmó un acuerdo con el FMI para un préstamo de emergencia con condicionalidades vinculadas a la receta universal del organismo: privatizaciones, quita de subsidios a servicios públicos populares, reducción de la inversión social y liberalización de precios anteriormente regulados, de los cuales el más relevante era el del petróleo. La inmediata escalada del precio de las naftas y el transporte causó movilizaciones que derivaron en disturbios y violencia, represión del Gobierno y muertes en lo que hoy conocemos como el Caracazo. Las protestas contra el abandono de la plataforma de campaña de Carlos Andrés Pérez y su cambio de 180 grados con relación a lo prometido, aumentaron su impopularidad, que llegó incluso a que la propia bancada de su partido en el Congreso se convirtiera casi en oposición. En poco tiempo, las expectativas de voto a la AD se habían desplomado. Las elecciones presidenciales de 1993 dejaron a la AD con un resultado desastroso, perdiendo casi treinta puntos y pasando de un 53 por ciento a un 23 por ciento de los votos, aunque el final del punto fijismo que también arrastraría a COPEI ya parecía inexorable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01034c2b81cc908e65be8daedbd366e5">Mientras que en los setenta y ochenta aparecían “diferencias” entre AD y COPEI ante la mirada del electorado, en estos tiempos la mirada generalizada indicaba que la población había pasado a identificar a ambos partidos con el mismo paquete ideológico y de políticas públicas fracasadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83705fc09016f3b41405f446c8363c46">El sistema nacido del ´58 estaba basado en clivajes de clase, y había incorporado con relativo éxito a la distribución del ingreso y del poder a representantes de los trabajadores, de los empresarios, de los campesinos y de los profesionales liberales. Eso ya no sucedía y las estrategias de incorporación de intereses de los dos grandes partidos, que habían funcionado durante décadas, dejaron de existir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-888e11c9ce364fb88901f476ee897bfb">El desenlace del colapso es la historia que todos conocemos, que pocos cuentan y que da origen a la República Bolivariana de Venezuela, ya que para 1998 el bipartidismo estaría en caída libre. Ni Acción Democrática ni COPEI presentarían entonces candidatos a la presidencia. La crisis económica continua hizo que el PIB per cápita venezolano llegara a niveles de finales de los 50. A pesar del apoyo de ambos partidos al candidato opositor, Hugo Chávez ganaría de forma abrumadora las elecciones cosechando un 56 por ciento de los votos. Desde entonces, Venezuela nunca volvió a ser aquella.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRwrVV8rCnqLfdDBBJKJR3tYI-n4EDuiE7MdiVZKeKu-qll31b-Fb9O0VHKMq_v4Jgogpo&amp;usqp=CAU" alt="" style="width:661px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Hugo Chávez Frías</em> <em>funda el MBR-200</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88560aedb18b6377bf5c227d57d2d20d"><strong><em>El inicio del chavismo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00a9f6f7d3930aa1b2d186df5ceb2869">Nacido en una familia de maestros en el estado Barinas, ​ Hugo Rafael Chávez Frías se convertiría en oficial del Ejército desde donde fundaría el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) a principios de la década de 1980. Encarcelado en 1992 por el gobierno de Acción Democrática del presidente Carlos Andrés Pérez y liberado en 1994 por un sobreseimiento otorgado por el presidente Rafael Caldera, fundaría entonces el Movimiento Quinta República al frente del cual sería elegido presidente de Venezuela en las elecciones de 1998.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2067383c4430499b2435593e5a39493">Fuertemente influido por Simón Bolívar, pero también por Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez, aquel extraordinario intelectual venezolano de principio del Siglo XIX que proponía que América Latina “inventase su propio sistema político”, Chávez comenzó su gobierno convocando a una Asamblea Constituyente en 1999, donde se redactó la nueva Constitución que cambiaría el nombre oficial del país a República Bolivariana de Venezuela y cambiaria también el destino de millones de Venezolanos y de Latinoamericanos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e834238a7bbcaf8e41bfa214636e3cd7">Cuando Chávez llegó a la presidencia, un informe público de Human Rights Watch, lejos de ser simpatizantes del chavismo, hablaba de un “poder judicial disfuncional y corrupto” e indicaba que la principal corte administrativa de Venezuela “había establecido precios a cobrar a los imputados de delitos, para resolver sus casos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90330ef8a8328c2664cf4ac584661d92">Menos del uno por ciento de la población tenía confianza en el sistema judicial. Como resultado, hubo mucho apoyo para la primera serie de reformas judiciales de 1999, la cual aumentó la independencia e integridad judicial, aun en la mirada de entonces del propio Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0df150081c555fc36e47266aaeeda704">Aquellos viejos aportes de Simón Rodríguez sobre política, economía, educación, ética y sociología serian una de las bases de acción de las presidencias de Hugo Chávez. En la obra principal de Rodríguez: SOCIEDADES AMERICANAS publicada en 1828​ se puede encontrar el proyecto político-económico y educativo para establecer las Repúblicas Americanas al que Chávez daría nuevo impulso proponiendo la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) institucionalizada en 2010.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c92e8cdf8869eec120c601fef1a05755">Acusado de populista, lo que por estas tierras latinoamericanas suele ser un elogio no deseado por quienes así califican, fue una luz que iluminó la gloriosa primera década de nuestra región junto a Néstor Kirchner, Lula da Silva y muchos otros Presidentes Populares.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fdc64250257d795c1014353185da9ce">Un breve repaso de las elecciones ocurridas entre 1998 y 2013 permite desestimar el falso e impune calificativo de “dictadura chavista”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b926adeb96c9001bd9ba2921ff5c85bf"><strong><em>Elecciones presidenciales de 1998</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a43d0defd790e3e16a3f14f981f918f">Chávez ganó con un 56 por ciento de los votos frente al 40 por ciento de Henrique Salas Romer, su más cercano contendor. Asumió el 2 de febrero de 1999 jurando sobre la «moribunda» Constitución de 1961.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-84b6c500a0324d1426f75094b922d10c"><strong><em>Referendo constituyente de abril de 1999</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-758b3c7116df4042c897c4736d212be6">Alrededor de un 90 por ciento de los votantes apoyaron convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva carta magna.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6fc576846bc59657c8bb77eb658899a0"><strong><em>Referendo constituyente de diciembre de 1999</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c4cb98f1b140c711d75e1fcd3c217ce">El 72 por ciento de los votantes aprobó la nueva Constitución, lo que inició la llamada «Revolución Bolivariana». La nueva Constitución determinó la unicameralidad del Congreso -hoy Asamblea Nacional-, reorganizó los poderes públicos, aumentó el período presidencial de cinco a seis años, estableció la posibilidad de reelección inmediata por un período, dio derecho al voto a militares activos y cambió el nombre oficial del país a República Bolivariana de Venezuela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9caebf69b3040e9749e6340bbafea74b"><strong><em>Elecciones presidenciales de 2000</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1e6274df67d4dd9ab4b57a355fcdb63e">Chávez obtuvo el 60 por ciento de los votos frente al 37,5 por ciento de su principal contendor, Francisco Arias, para el mandato que inició en el 2001. Se convocó también al electorado a legitimar los cargos por elección popular de gobernadores y alcaldes, tras aprobarse la nueva constitución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4154cf458d6038110dafb04e81e077ba"><strong><em>Elecciones regionales de 2004</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7435cfe308e42c2455927264715fb554">El Chavismo ganó en 22 de los 24 estados y más del 80 por ciento de las alcaldías. La oposición se debilitó, al perder seis de las ocho gobernaciones que controlaba y la gran mayoría de las 220 alcaldías que mantenía desde el 2000.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3bf44e96da360de90d3d53b1e1e0008a"><a><strong><em>Referendo</em></strong></a><strong><em> sobre permanencia en el poder de 2004</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e77316371289f73ef26fae90c7f768a">Acusado de organizar un fraude por Estados Unidos y sus fuerzas políticas delegadas en Venezuela en agosto de ese año, el gobierno convocó a un referendo para saber si Chávez debía seguir en el gobierno. El 59 por ciento de los casi 10 millones de votantes decidieron que Chávez debía seguir en el poder en un referéndum activado por la oposición para revocar su mandato.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eaf321bef966b1c9eb87f01c995a1f55"><strong><em>Comicios legislativos de 2005</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-538862770df4c9f9dcbc39e0e0d2f245">Los 165 escaños de la Asamblea fueron ganados por el gobernante Movimiento Quinta República (MVR) -agrupación de la cual nacería el PSUV- o por partidos simpatizantes de Chávez, luego de que la oposición se retirara de la contienda alegando falta de confianza en el sistema electoral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04cf0f07f4a332ad808df38311eb7890"><strong><em>Elecciones presidenciales de 2006</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-959b85bd04dd413dd47fa483e5993379">A principios de diciembre, Hugo Chávez seria reelegido con un 62 por ciento de los sufragios frente al 37 por ciento del candidato opositor Manuel Rosales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-200be4c9d15143f5d4966ce4a3b28ede"><strong><em>Referendo sobre reforma constitucional de 2007</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d0a0e29fa771837b7dadabc00d422443">Chávez sufriría su primera derrota electoral, la que aceptó sin chistar, tras años de aplastantes victorias. Su propuesta para reformar la Constitución y profundizar su proyecto socialista fue rechazada por los votantes aquel año.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9f6e63490413efae8d9d8c3689ca5dc"><strong><em>Comicios regionales de 2008</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-340bb05161f7d83ed3313ff14e7aef61">Se realizaron a fines de noviembre para elegir 603 cargos entre gobernadores, alcaldes y concejales. Aunque la oposición ganó emblemáticos estados y alcaldías, el oficialista PSUV logró conquistar nuevamente la mayoría de los cargos en juego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-da7c0fee77d31eeb33007aae386daf13"><strong><em>Referendo sobre enmienda constitucional de 2009</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd9bb0bd5b9c6e1c5facdd6922eb1ddc">A fines del 2008, Chávez propuso un referéndum para eliminar los límites a la reelección de cargos públicos fijados en la Constitución de 1999. La votación se llevó a cabo en febrero del 2009 y el «Sí» ganó con casi el 55 por ciento de los votos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cd2b021609419ad3b593ca5fe9c0f58"><strong><em>Elecciones legislativas de 2010</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0a34261e442b7a1063481904631d443">En septiembre fueron elegidos los miembros de la Asamblea Nacional (AN) hasta el 2016. El oficialismo ganó la mayoría de las bancas en disputa. No obstante, la oposición celebró que el voto popular fue muy igualado y que el PSUV no alcanzó los dos tercios de los escaños requeridos para aprobar grandes reformas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6204b2b705a0742b5b6902cb70494d9"><strong><em>Elecciones presidenciales de 2012</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7bc4312b3c428934f2de3e303bc5b5e8">El 7 de octubre Chávez fue reelecto con el 55 por ciento de los votos -cerca de 8 millones y medio de sufragios- en una elección en donde se midió con el opositor Henrique Capriles que logró el 44 por ciento.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://ubch741918259.files.wordpress.com/2018/09/lluviacha.jpg?w=600" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Hugo Chávez Frías</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9b5ae2b7840a557431c6a58657e3b64"><strong><em>Elecciones regionales de 2012</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-015dfd2c24de6dd74301410078b256d6">En diciembre el PSUV arrasó con 20 de las 23 gobernaciones en juego, a pesar de la ausencia del presidente Chávez, quien para ese momento convalecía en Cuba de la enfermedad que más tarde lo mataría. El gobernador del central estado Miranda, Henrique Capriles, logró su reelección, la que fue reconocida por el gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a6e2d47d5f97b6478eea948c28cc217">Con la muerte de Hugo Chávez en 2013 sobrevendría una etapa de claroscuros muy difíciles de afrontar para el pueblo venezolano y para los gobiernos del PSUV liderados por Nicolas Maduro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d6400a4c27623b2c47f79a2930ac60b">Sin embargo, ni conspiraciones, ni intentos de Golpes de Estado, ni bloqueos de Estados Unidos y sus países satelitales, ni asesinatos brutales a manos de la guarimba de Leopoldo López y sus secuaces, pudieron torcer el rumbo de la felizmente obcecada y combativa dirigencia popular venezolana, que capeó todos los temporales para llegar a este presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-054e28764938e27b130267e69390b8fe">En 2013, Nicolás Maduro ganó las elecciones en Venezuela y sucedió a Hugo Chávez al frente del Gobierno con mandato hasta el 2019. Por entonces, la gran ex Presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela Tibisay Lucena, anunciaba que con el 99 por ciento de los votos escrutados Maduro lograba 7.505.338 votos, el 51 por ciento de la votación, 234.935 votos más que el candidato de la oposición, Henrique Capriles, que obtenía 7.270.403, un 48 por ciento de los votos. El candidato de la oposición a la Presidencia de Venezuela, Henrique Capriles, no reconoció los resultados y Nicolás Maduro aceptó que se hiciera una auditoría que la oposición nunca quiso convalidar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1047c4d36018886b5205867335a869b7">Sobrevendrían las guarimbas de la oposición que incluyeron asesinatos y personas quemadas vivas en la vía pública y que, iniciadas el 12 de febrero de 2014 en Caracas, convocadas por los líderes de la oposición al pueblo venezolano Antonio Ledezma, María Corina Machado y Leopoldo López serian justificadas por Estados Unidos y la Unión Europea, tan afines a la hipocresía sobre Derechos Humanos. ​Tendrían un saldo de 43 fallecidos y más de 500 heridos según un informe de la Fiscalía General de la República.​</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://fotos.perfil.com/2024/07/26/trim/987/555/nicolas-maduro-20240725-1842503.jpg" alt="" style="width:801px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76f48cb89a43fe1c2587131e84826299">El gobierno lograría derrotar la conspiración internacional en su contra y así el 20 de mayo de 2018, Nicolás Maduro volvería a ser reelegido como presidente de Venezuela hasta enero del 2025. Maduro obtendría entonces 5.823.728 de votos contra 1.820.552 votos de Henri Falcón, mientras que el candidato Javier Bertucci lograría 925.042 votos y Reinaldo Quijada 34.614.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2fcfb9ae98baa3cd4eea490f8aaf0444">El mamarracho de la oposición a Venezuela, mal llamada oposición venezolana, que nunca reconoció el triunfo de Maduro en 2013 ni su reelección en 2018 llegaría al colmo de su desatino, al anunciar un “Gobierno Interino”, electo en una plaza con un señor autoproclamado presidente llamado Juan Guaidó, respaldado impunemente por varios países, con Estados Unidos a la cabeza y la Unión Europea como su furgón de cola, lo que representó uno de los mayores papelones del “occidente democrático” del que se tenga memoria. Parte de esa operación incluiría robarle a Venezuela recursos soberanos en EE. UU. y Gran Bretaña entre otras barbaridades contrarias al derecho Internacional del que el G7 tanto se ufana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-601f5687be6735d773a8722deb3764ac">Ahora aparece un nuevo desafío, el triunfo de Nicolas Maduro acompaña tiempos de cambio de un nuevo Orden Internacional Multipolar con un Estados Unidos en decadencia que esconde tras bambalinas a su Presidente senil que ni siquiera pudo presentarse a la reelección.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8e7d9700c5aa81f8e7328b6428199478">Como suele decir el ex gobernador de Carabobo, actual representante de la Asamblea Nacional ante el Consejo de Estado y compañero de armas de Hugo Chávez, Francisco Ameliach, «vamos a combatir en cualquier terreno a los enemigos de la patria».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-06b918c85c9d2a6ec714bda45f610510">Junto al pueblo venezolano lo están haciendo con un alto grado de eficacia.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54b37655f6625da7524014f424ca3697">Buenos Aires, 29 de julio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027d5fed0fb907bac8b7f1b2af88c551">*Analista político.</p>
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		<title>Maduro vs. Trump &#8211; Por Luis Bruschtein</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jan 2026 13:54:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los documentos Santa Fe 1 y 2 preanunciaron el asesinato de Torrijos y la invasión a Panamá. La “Estrategia para la Seguridad Nacional”, que presentó la Casa Blanca en diciembre, anunció con claridad la agresión contra Venezuela. Con esos ejemplos los países latinoamericanos tienen derecho a hablar de imperialismo con respecto a los Estados Unidos. </p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9bf6c8a62f831737de20b28fd7b52576"><strong><em>Los documentos Santa Fe 1 y 2 preanunciaron el asesinato de Torrijos y la invasión a Panamá. La “Estrategia para la Seguridad Nacional”, que presentó la Casa Blanca en diciembre, anunció con claridad la agresión contra Venezuela. Con esos ejemplos los países latinoamericanos tienen derecho a hablar de imperialismo con respecto a los Estados Unidos. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ddcd5c74e626147523ac374c0a9e0921"><strong>Por Luis Bruschtein*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-613da8ed2ed581c6aacb6b2739befdec">Los documentos de Santa Fe 1 y 2 (1980 y 1986) delineaban la estrategia de Estados Unidos que comenzó con el asesinato del general Omar Torrijos (1981) en Panamá y luego con la invasión a ese país (1989). De la misma manera, la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, impulsó el Maidán (2013) en Ucrania, para involucrar a Rusia en un largo conflicto armado con ese país. Una estrategia similar sigue ahora Donald Trump en su escalada contra Venezuela. Y al igual que los documentos que preanunciaron el asesinato de Torrijos y la invasión a Panamá, la “Estrategia para la Seguridad Nacional” que presentó la Casa Blanca por escrito en diciembre, anunció con claridad la agresión contra Venezuela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2cb0e1a1b4d7a42dc09af6ab72a1ad7c">Los documentos de Santa Fe se difundieron cuando el presidente norteamericano James Carter firmó con el presidente panameño Omar Torrijos la devolución del canal de Panamá. El contenido era tan imperialista y truculento que muchos pensaron que se trataba de una <em>fakenews </em>conspiranoica. Pero describían letra por letra lo que hizo Estados Unidos con Panamá tras el reemplazo de James Carter por Ronald Reagan en la Casa Blanca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-046de4257ef15a0a82a0406f69c63233">Santa Fe 1 y Santa Fe 2 fueron escritos por personajes que luego formaron parte de los gabinetes de Reagan y George Bush. Criticaban a gobiernos como los de Torrijos o Salvador Allende, y justificaban el respaldo a las dictaduras y las invasiones a países de la región en función de los intereses y la “seguridad nacional” de Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25ef05c5c68ae44de5bf6c65d0f6dee5">Santa Fe 1 y 2 son muy parecidos a los lineamientos establecidos en el documento que difundió la Casa Blanca a mediados de diciembre, en los que expresó la intención de intervenir en la región según sus intereses. Analistas internacionales dieron como ejemplo de ese intervencionismo agresivo, la sumisión del gobierno argentino por la deuda externa y la intromisión de Trump en las elecciones argentinas y hondureñas, así como el despliegue de la poderosa flota de guerra en el Caribe, frente a Venezuela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-877d6caad8c6012a3df212e00ed38ccd">Con esos ejemplos, y con muchos antecedentes similares en la historia, los países latinoamericanos tienen derecho a hablar de imperialismo con respecto a los Estados Unidos. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dccb803009d33084792fbc819cf8651d">Victoria Nuland impulsó el Maidán en Ucrania y el golpe de Estado para instalar a un presidente antirruso. Y luego motorizó el incumplimiento de los acuerdos de Minsk con Moscú. El movimiento implicó la balcanización de Ucrania, que tenía una historia y una cultura con muchos puntos en común con Rusia. A Washington no le preocupaba el desmembramiento ucraniano si con eso conseguía involucrar a Rusia en una guerra formal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa80104bb13504e59d85fec391ee6816">Era evidente que Ucrania no podía ganar ese conflicto y que iba a una masacre frente a Rusia. Pero en Washington calcularon que una guerra con miles de muertos afectaría la economía y provocaría la desestabilización del presidente Vladimir Putin, con la consiguiente desintegración de Rusia en varias regiones. Incluso destruyó los gasoductos que proveían de gas ruso a Europa, aun cuando implicara la crisis de la economía alemana y europea. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce10a220a8931c9afe93b51f126d1ec0">El tiro le salió por la culata porque Rusia reorientó sus gasoductos hacia Irán y China, y su economía creció en vez de achicarse. Y el liderazgo de Putin se fortaleció. Una Europa decadente y ya desconectada de Rusia, mantiene la ilusión del derrumbe ruso, y sus gobiernos instalaron una ola militarista y rusofóbica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93bb256ebdda03384c08344a5b582431">Más preocupado por China, Trump quiere ahora presionar a Ucrania para que acepte la paz con Rusia y ceda los territorios del Dombás y Crimea —casi un tercio del territorio ucraniano—, ocupado por Rusia con la aceptación de sus habitantes que en inmensa mayoría son rusohablantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7bb865ff749a51384647d82e1b82e8ab">El mismo día que se producía un alto el fuego en Ucrania, Trump se reunió con el presidente de ese país y anunció el bombardeo a un puerto venezolano. Trump se cansó de decir desde el llano que, si era presidente, ya se hubiera apoderado del petróleo de ese país, pero ahora usó la excusa de combatir al narcotráfico, cuando Venezuela nunca estuvo en el mapa de ese delito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f981e222a1f9f6a8a76f069f09d4a20c">Esa misma semana, China realizó un gran despliegue naval en el mar de China, frente Taiwán. Fue una advertencia de cualquier intervención en su zona de influencia, ante el rearme japonés y los discursos separatistas del nuevo gobierno taiwanés, ambos apoyados por la Casa Blanca. Estados Unidos, China y Rusia están disputando sus zonas de influencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34a85fd1f975c4b68f4b4bad823e18df">Pero Washington no la tiene fácil. El liderazgo de Trump es mucho menos fuerte que los de Putin y Xi-Jinping, como quedó demostrado en las últimas elecciones. La economía norteamericana no está bien.     </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fd3e39525216fdee5845fe9af8b84ed">Por eso, la disputa en Venezuela no se define por la fuerza de las armas sino por la fortaleza de los liderazgos del presidente venezolano Nicolás Maduro y de Trump. El norteamericano no se puede arriesgar a una invasión de infantería. La sociedad no soportaría la llegada de cientos de ataúdes como en la guerra de Vietnam. Si no ataca por tierra, sólo le queda la provocación permanente a la que por ahora Venezuela no respondió. Si el liderazgo de Maduro soporta esas provocaciones, Estados Unidos no tiene muchas más cartas, a menos que arriesgue una invasión que tendría consecuencias imprevisibles en la sociedad norteamericana. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35504bdae633597b625546c7ee251846">Los latinoamericanos deberán decidir si se someten a los intereses norteamericanos, como varios de sus presidentes, incluyendo al argentino Javier Milei, o se plantean un camino independiente que sólo sería posible intensificando los procesos de integración regional.</p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4138b0ba8bcd7d480cde90a3a2a2fa3">Viernes, 2 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-082baa2fe05f63bfe2f9a96fb0ae997c">*Periodista.</p>



<div style="height:16px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



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		<title>Política Metafísica &#8211; Por Marcelo Brignoni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Jan 2026 14:23:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Brignoni]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[EE.UU]]></category>
		<category><![CDATA[Invasión]]></category>
		<category><![CDATA[Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[Trump]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente legítimo y el asesinato de por lo menos sesenta venezolanos, es la puesta en marcha de un nuevo plan para nuestra región en el que Donald Trump ha asumido el papel de presidente de América Latina.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0656d8d58848a3f61625fdc4fe9c9b1"><strong><em>La invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente legítimo y el asesinato de por lo menos sesenta venezolanos, es la puesta en marcha de un nuevo plan para nuestra región en el que Donald Trump ha asumido el papel de presidente de América Latina</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9080a116d1f6a3a381500056177fffa"><strong>Por Marcelo Brignoni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aef067b0d272af26a71f7b26b6465a2b"><em>Es imposible que los países de América Latina</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a91609193acc1e7f244389fc5a0e8a34"><em>&nbsp;(y del Sur Global en general) practiquen la democracia cuando el imperio más poderoso y letal del mundo interviene constantemente en sus elecciones, los ataca, les impone sanciones y financia desestabilizaciones y golpes de Estado.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-02dae17693ccd805ef7f9627eb322ca9"><em>La verdadera democracia no existirá</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-494849255e9042804ced8513ebb68a3a"><em>mientras exista el imperialismo</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1241716d1b1fb626c2b88ab54c14d1e3">Benjamín Norton</p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88d46e89e07caa412b4573be8487ceda">Asistimos estos días a la puesta en marcha de la nueva estrategia de <em>Wild Power</em> enunciada por Donald Trump y sus secuaces, en la recientemente difundida <a><em>Nueva Estrategia de Seguridad Nacional </em></a><em>2025.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9b5eddfdadd36e4728c4190d008593a">Como bien señala el historiador estadounidense Greg Grandin, tanto en su libro “América, América”, publicado en mayo de 2025, donde describe con lujo de detalles las atrocidades de Estados Unidos en nuestra región, como antes también en su galardonado “El Fin del Mito”, y antes aun en “El Taller del Imperio: América Latina, Estados Unidos y el Auge del Nuevo Imperialismo”, <em>“Estados Unidos se ha acostumbrado a su brutalidad y a una prerrogativa única: su capacidad para organizar su propia política interna en torno a la promesa de una expansión constante e interminable”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-89661455f229f717977dc31149f4b000">La invasión a Venezuela, el secuestro de su Presidente legítimo y el asesinato de por lo menos sesenta (60) venezolanos, es la puesta en marcha de un nuevo plan para nuestra región en el que Donald Trump ha asumido, por propia decisión, su papel de Presidente de toda América Latina, asignándose prerrogativas de mandatos, políticas públicas, decisiones geopolíticas, persecución política y criminal, instrucciones judiciales y todo lo demás correspondiente a las atribuciones de gobiernos soberanos que EE.UU. ha decidido que ya no lo serán, transformándolos en delegaciones del Departamento de Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22cdcc4bc5c22d85f6e51ceb3a42daa5">La novedad, en todo caso, de este nuevo escenario, de un país que ha masacrado, invadido, torturado, bombardeado y asesinado por el mundo como ningún otro en los últimos ochenta años, es la muestra de sinceridad explícita del presidente de Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c27d1cd0f2b5848d7cad9ec479d8ae5">La decisión de Trump de exponer sin filtros las intenciones de su gobierno y su país, incomodan mucho a sus hipócritas aliados, acostumbrados a esconder las atrocidades del Grupo de los 7 y la OTAN en “la defensa de la democracia y los DD. HH”, hoy valores irrelevantes e innecesarios en el accionar y en la propia comunicación del inquilino de la Casa Blanca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5fd3cdc661b13c6b4aa5bf915b55b9fa">Sin embargo, esa brutalidad que resulta incómoda para los “viejos aliados”, significa un bálsamo protector y justificante de gobiernos como los de Netanyahu, Milei, Kast y similares, que son los que Trump busca expandir en América Latina, Europa y Medio Oriente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73c2b17aee3fa827b6e2740a9e0f2c96">La Casa Blanca ha decidido que su política exterior se dedicará, en el futuro cercano, a imponer gobiernos de máxima obediencia y brutalidad política, por cualquier medio y en todos los países posibles. No hay ningún interés en contener en su accionar a aquellos valores que los demócratas transformaron en el concepto de “soft power” y que tanto bienestar les produjeron a miles de políticos, periodistas y jueces alrededor del mundo, a sueldo de la USAID y las demás agencias estadounidenses de influencia, “blindados” entonces por el propio Estados Unidos como defensores de “la libertad y la democracia”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9f0edc2fe1096020c61796264865ccd">Un baño de realismo para los supuestos aliados de la “democracia occidental” que ahora verifican el desprecio de Trump para con ellos y con sus ideas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-587c89b827b7eef8fc3e53139572854a">La resolución de Trump de transformar, en los hechos y en el marco de su política exterior, a los “intereses permanentes” de Estados Unidos en los “intereses circunstanciales” de su facción política, es ya una decisión tomada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3bd21639d07c9f79e36c28533fedb8e7">La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional no habla ya de aquellos “viejos valores”. No se trata de apoyar la democracia. No se trata de defender principios que el llamado “occidente” ha dado por sentados desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de proyectar un poder global que sólo refleje los intereses económicos temporales estadounidenses. De hecho, Trump mencionó, en su conferencia de prensa posterior a la invasión a Venezuela, veintisiete (27) veces la palabra petróleo y ninguna la palabra democracia. Punto final al <em>soft power</em>, bienvenida triunfal al <em>wild power.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5918e817ca180bc83e466001742b93b4">Este relanzamiento de Trump también coincide, tal vez no casualmente, con una crisis política y económica interna que lo acosa, marcada por la sucesión ininterrumpida de derrotas electorales de todo tipo, iniciadas en Nueva Jersey y Virginia, a la que se sumaron la pérdida de la Alcaldía de Nueva York ante su archirrival Zohran Mamdani, la disputa por los límites de los circuitos electorales de California, de la que también salió derrotado ante Gavin Newsom, e incluso la inesperada derrota en Miami ante la demócrata Eilen Higgins. Frente a este panorama, los muchachos del MAGA aspiran a salir adelante buscando e instalando de facto fronteras afuera, nuevos aliados, fraudes, invasiones y asesinatos mediante de ser necesario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a060968d9abf4783072c35315cb10cfb">El plan en marcha aspira a que empresas estadounidenses controlen todos los recursos naturales estratégicos de la región latinoamericana, incluidos, sobre todo, el petróleo, los minerales críticos y las tierras raras. Su gobierno pretende crear una nueva cadena de suministro latinoamericano, con delegados como Javier Milei, que finjan como presidentes y con mano de obra cuasi esclava, desregulaciones laborales mediante, que le permita sustituir importaciones desde China, hoy aun imprescindibles para hacer funcionar la economía de Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f13766e981979c1dc69dd0b1978cf093">Mientras todo esto sucede, la política latinoamericana del siglo XXI, salvo honrosas y escasas excepciones, oscila entre propuestas medievales que se identifican con Trump y actores políticos que le hablan a un mundo que ya no existe, y que pretenden el cumplimiento de normas que ya nadie cumplirá, recitando un mantra de propuestas de solución que hoy no pueden reclamarse en ningún lugar ni tribunal. Los creyentes y devotos de la Gobernanza Global, la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional están hoy como aquellos sacerdotes que quieren convencer a los ateos de la existencia de Dios. Nadie cree ya que eso que enuncian como existente, realmente exista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb3c124f1e707d0a648155e250f9c142">En las Universidades de Relaciones Internacionales se estudian muchas teorías políticas e históricas de los sucesos y épocas del mundo. Entre ellas el realismo político, que nace como una escuela de pensamiento en la teoría de las Relaciones Internacionales y que percibe al Estado y a su control como entidad suprema de ordenamiento social y planificación económica. Surge en respuesta al Idealismo Político, centrado en una idea de convivencia pacífica y armoniosa de la sociedad, cuya verificación histórica es bastante difícil de hallar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86ba9ff70c0cff4b887e68b2971cff3b">Nuestros idealistas políticos del siglo XXI son como lobos aullándole a la luna, sin entender lo que está sucediendo. Los tiempos de Rousseau y el contractualismo parecieran hoy herramientas arqueológicas ante la vigencia brutal de los diagnósticos de Maquiavelo, Hobbes y Carl Schmitt sobre el mundo real.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0709834f6c815fbb0bd7d40bbfd4f257">Las historias de las insubordinaciones fundantes que permitieron que hoy sean países centrales los que lo son, deben ser el espejo donde mirar nuestro futuro, pero el realismo periférico que nos acompañe debe hacernos comprender que, como bien dijera Carlos Escudé, las autonomías relativas de países periféricos como el nuestro se han recortado a instancias mínimas, y por ende la profundización de alianzas internacionales más explicitas es el único futuro que puede mirar con esperanza el pueblo trabajador argentino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-029c86579ead3a6f04d82df8e095b789">Quienes aspiren a ser su dirigencia deberán asumir nuestro realismo periférico, que nos condiciona en nuestro accionar, aunque nuestra orilla deba estar del otro lado del río de Escudé, junto a los BRICS y sobre todo a Rusia y China, y lejos del sometimiento a Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c728d50521fd3651a2ade074ed163ab7">Fingir demencia y suponer que sin aliados estratégicos externos podremos volver a tener por la vía electoral un gobierno popular y antiimperialista, no es nada más que política metafísica, alejada de la realidad de este tiempo que nos toca y encaminada por esa errónea vía a nuevas frustraciones y debacles sociales.</p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7847abfb31b1aee3e9e7cdcb1fe8d98a">Lunes, 5 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027d5fed0fb907bac8b7f1b2af88c551">*Analista político.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



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		<title>El discurso histórico de Trump &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 11:37:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho Internacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tres de enero de 2026 será considerado un día histórico, porque esa dimensión tuvo el discurso del presidente de los Estados Unidos. Un discurso que<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-discurso-historico-de-trump-por-e-raul-zaffaroni/">El discurso histórico de Trump &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78b2272fba34b20e1cfea127c3c57a27"><strong><em>El tres de enero de 2026 será considerado un día histórico, porque esa dimensión tuvo el discurso del presidente de los Estados Unidos. Un discurso que se proyectará hacia el futuro con consecuencias que, de momento, son imprevisibles.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19fef564cc4732626971fac9eef57b4b">El tres de enero del flamante 2026 <a>será considerado un día <em>histórico</em>, porque esa dimensión tuvo el discurso del presidente de los Estados Unidos. Un discurso no es <em>histórico </em>porque sea ponderable o repugnante, porque sea bueno o malo. La historia no es una sucesión de hechos pasados; no nos interesa si Colón había comido tallarines el 11 de octubre de 1492. Lo que es histórico es lo que desde el pasado se proyecta en los sucesos del presente y, seguramente, ese discurso se proyectará hacia futuros presentes con consecuencias que, de momento, son imprevisibles.</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f95d8a4e70f2cbb4c93c89eb39520ac2">En el siglo pasado hubo múltiples interferencias norteamericanas –por así llamarlas- sobre nuestra América; sería inútil recordarlas, pero ningún presidente de los Estados Unidos confesó abiertamente su objetivo ni afirmó que no toleraría a ningún gobierno nuestro que obstaculizase o molestase sus propósitos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68da90b6a2f4f25f19171ff2f06f3735">El operativo de secuestro de Nicolás Maduro era explicado al público por el narcotráfico y su supuesta dictadura, es decir, al viejo estilo de inventar pretextos, cuando de repente, sin aviso previo y sin ninguna necesidad, Donald Trump confiesa que su objetivo real es el petróleo y al parecer, decide sancionar a todo Estado de la región que lo moleste, algo así como hace setenta años los soviéticos en Hungría y, por ende, cabe preguntarse si acaso no está anunciando una nueva Cortina de Hierro. Con la más absoluta sinceridad exige Trump públicamente la subordinación de toda la región y se erige en su tutor y nominador de interventores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df933a6140d822b0ec8612c2286b7627">La interferencia norteamericana en sí misma no es una novedad ni mucho menos, porque la verificamos con la promoción del <em>lawfare</em> criminalizador de nuestros líderes (Castillo, Lula, Cristina Kirchner, Evo, Glas, Correa, Milagro, Amado Boudou, etc.) con pretexto de corrupción o de cualquier otro, mediante las heces (llamadas <em>fake news</em>) de los medios de comunicación concentrados y los vómitos (llamados <em>sentencias</em>) de algunos verdugos ataviados de jueces. Tampoco es una novedad su más reciente intervención en las elecciones de nuestros países, con abiertos apoyos a los candidatos de su gusto y la descalificación y estigmatización de otros. Ni siquiera lo son las intervenciones bélicas de todos los tiempos (desembarcos en Veracruz, invasión a Guatemala, a Panamá, etc.), pero siempre hubo pretextos, y eso es lo que otorga a su discurso una dimensión histórica, pues se trata de la gran confesión: tengo el poder y hago lo que quiero, no me importan los organismos internacionales, voy a liberarme de todo el que pretenda molestarme, por las buenas y por las malas y <em>cuídese el culo</em> quien me perturbe.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13f8f8b1b91263ac04c787f1f615cfa3">No se trata ahora de alimentar brotes <em>antiyankees</em> ni mucho menos, sino de destacar que lo que comenzó el 3 de enero es algo nuevo, un antes y un después que no puede pasar inadvertido, porque es <em>histórico</em> en razón de sus imprevisibles efectos futuros. Si de lo que se trata es de elevar una nueva Cortina de Hierro y convertir a todos los países latinaomericanos en satélites, esto es nuevo. Si no lo fuese, no se explica el sinceramiento brutal de Trump, salvo que obedeciese a un gravísimo error político o a alguna falla personal, pero esas son hipótesis que de momento al menos carecen de asidero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-327b958e9923ab477c38200aa30e96dc">Además de lo señalado, cabe observar que una potencia que pretende satelizar una región siempre fue totalitaria (los nazis con sus territorios ocupados, el estalinismo con Europa oriental) y, por cierto, al parecer algo grave está pasando con la propia institucionalidad de los Estados Unidos, pues su presidente ignoró al Congreso. No es Roosevelt solicitando autorización al Congreso al día siguiente de Pearl Harbor para declararle la guerra al Eje, sino precisamente su imagen contrastante. Por otra parte, en el librito <em>anarcoaustríaco</em> de Walter Block, que Mileil repartió a sus ministros, varios ex-presidentes norteamericanos son estigmatizados como <em>socialistas</em>. Nada bueno está anunciando el discurso histórico de Trump, ni para nuestra América ni para los Estados Unidos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e8db94cb92b48b3bd93dac1b77aecf3d">Cuando alguien deja de lado todos los pretextos y dice claramente <em>tengo el poder y haré lo que quiero en la medida de mi poder</em>, violando la norma más elemental del derecho internacional, abre la puerta para cualquier otra violación, no solo por su parte, sino también ajena: ¿Por qué otra potencia habrá de respetar el límite jurídico, si el otro me muestra que no lo respeta? En la experiencia común, cuando se rompen acuerdos (y el derecho internacional son acuerdos), cuando alguien ignora las reglas del juego, los otros se consideran habilitados para hacer también lo que quieran: <em>¿Si el otro incumplió el acuerdo, por qué he de respetarlo yo?</em> Esto, que se maneja en la sociedad de fomento o en el club deportivo del barrio, es lo mismo que vale en el caso del derecho internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40d79ea9d5bf7f3605c00b4c6e595249">La conclusión que a primera vista parece más lógica –y también la más deprimente- sería que <em>el derecho internacional ha muerto. </em>¿Pero será verdad que el derecho internacional está muerto? Todo depende de lo que se entienda por <em>derecho</em>, es decir que eso sería verdad cuando se lo concibe como algo bucólico, como una normativa que siempre se respeta, como algo casi intangible y que está establecido de una vez y para siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca95dc44f5f9dc391386def765e3eec6">Pero hay otra forma de concebir al derecho que, de algún modo, expresó con claridad Rudolf von Jhering, un jurista alemán del siglo XIX, para el cual <em>el derecho es lucha</em>, porque siempre es algo dinámico, no es algo que se concede, sino que se obtiene por lucha. También del siglo XIX fue otro jurista, menos conocido en razón de que era nuestro, brasileño y del nordeste, Tobias Barreto, cabeza de la llamada escuela de Recife, quien se percató claramente de que la guerra –como el poder de penar- no son fenómenos jurídicos sino políticos puros, pues el <em>poder bélico y el punitivo</em> los ejercen quienes tienen el poder de hacerlo y en la medida de ese poder: el que <em>quiere penar pena</em> (como en el <em>lawfare</em>) y el que <em>tiene las armas hace la guerra</em> (como Trump).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a86b9a434ddf071ef275af7bd91b128d">¿Y el derecho? Combinemos las dos perspectivas y veremos que lo jurídico, lo propio del derecho, no es el poder punitivo ni el bélico, sino su contención, su acotamiento, que se obtiene por lucha en la que, dada su naturaleza, hay momentos en que se avanza y otros en los que se estanca o retrocede. Mientras haya lucha, mientras haya voces que se levanten y pueblos que resistan, el derecho estará vivo y, felizmente, nunca se agota la voluntad de lucha, aunque nos muerda la impaciencia o los costos humanos de los tiempos de <em>no-derecho</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a001886fa05851b039cb66d8826dca62">Seremos muchos que alzaremos nuestras voces, como otrora lo hicieron los que sufrieron las pulsiones del <em>no-derecho</em> en tiempos no tan lejanos, y volveremos a avanzar por el camino del derecho, que en definitiva si no es el de la razón, por lo menos es el más racional, porque la fuerza, por potente que se muestre, siempre es pasajera y en alguna medida frágil. Más aún, puede decirse que los momentos de mera fuerza, de <em>no-derecho</em>, tienen algo de patológicos, morbosos, enfermos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0960a2e31273877a926be52d72041f64">Aunque sea pura coincidencia, no deja de llamar la atención que el domingo 4 de enero, cuando el Papa León XIV pidió garantizar la soberanía de Venezuela, invocase a José Gregorio Hernández, el santo popular venezolano, canonizado por Francisco, que era médico y curaba por las noches. Alguna noche de estas puede ayudarnos con alguna intervención psiquiátrica.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0aa746f74507fc0c95fa771ec7ec135">Miércoles, 7 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-52481a4d2de22fc68b7fefc44764e265">*Profesor Emérito de la UBA. Fue ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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		<title>La acción militar como nostalgia hegemónica &#8211; Por Jorge Taiana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Jan 2026 03:17:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Taiana]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Maduro]]></category>
		<category><![CDATA[Multipolaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Naciones Unidas]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre el repliegue hegemónico y la multipolaridad: la intervención de Estados Unidos en Venezuela como punto de inflexión para la región.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-accion-militar-como-nostalgia-hegemonica-por-jorge-taiana/">La acción militar como nostalgia hegemónica &#8211; Por Jorge Taiana</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d59d116cb4182c07b6d2da823cdda29"><strong><em>Entre el repliegue hegemónico y la multipolaridad: la intervención de Estados Unidos en Venezuela como punto de inflexión para la región.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8014e10d9077622714f0fbefef483775"><strong>Por Jorge Taiana*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:71px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8cad108c2c5faea8fda0ba85c36fd9a6">La reciente intervención militar y el secuestro del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, llevados a cabo de manera unilateral por Estados Unidos, constituyen una violacion a los principios que rigen el derecho internacional, en tanto vulneran de forma directa la Carta de las Naciones Unidas, en particular los principios consagrados en sus artículos 1 y 2.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73a296d43caa1274b66c63204f8c4686">Pero también es un hecho que marca un punto de inflexión en materia geopolítica, al ser la cruda expresión del accionar de una potencia cuya hegemonía se encuentra en repliegue, en el marco del agotamiento de un orden unipolar que, luego de la caída de la URSS, la había consolidado como actor dominante de la escena internacional. En las últimas décadas, el surgimiento de potencias como China, India, Turquía, Brasil, Indonesia, Rusia y otros países pertenecientes al llamado Sur Global, abrió la puerta a una configuración multipolar que, más que una tendencia pasajera, se reafirma y consolida como una realidad irreversible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f918e2fa63f5895d3cdf35afdccf3e06">Este es el contexto en el que el presidente Trump se expresa en una retórica que busca reforzar la hegemonía estadounidense y la subordinación estratégica en aquellos espacios en los que percibe posibilidades mayores de control. El objetivo es asegurarse áreas de influencia en un mundo caracterizado por la interdependencia económica, producto de la globalización, imponiendo políticas vinculadas al comercio, a la producción, y otras medidas que restringen las cadenas de suministro con el objetivo de obtener ventajas estratégicas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2cb74a4e2dc3574263003f088cfb42e3">En este marco, cabe preguntarse si todavía existen condiciones para la unilateralidad en un escenario donde los márgenes de acción de los Estados Unidos se encuentran condicionados no sólo por las relaciones con otros Estados, sino también por la disputa tecnológica -en especial en el campo de la inteligencia artificial- y por actores no estatales como los grandes conglomerados multinacionales, el capital financiero y los gigantes tecnológicos. Asimismo, pretender revertir la presencia de otros países en la región mediante acciones militares y una retórica coercitiva, pareciera ser más una expresión de nostalgia hegemónica que una estrategia eficaz de reposicionamiento global. Lo ocurrido en Venezuela demuestra con claridad esta tensión. Por primera vez en dos siglos Estados Unidos invade un país de América del Sur y secuestra su Presidente para recuperar su hegemonía en América Latina y reafirmar una jerarquía hemisférica cuestionada por la dinámica multipolar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7bb84c07af11de4e64b3e933c27be93">La erosión que han sufrido en los últimos años los mecanismos de integración latinoamericana adquiere una relevancia particular. El debilitamiento de espacios como la UNASUR, la CELAC y el MERCOSUR redujo la capacidad de respuesta colectiva frente a las presiones externas, al tiempo que reforzó una lógica bilateral asimétrica que históricamente ha caracterizado la relación con Washington. Hace dos décadas, la experiencia del rechazo al ALCA en la IV Cumbre de las Américas, celebrada en Mar del Plata, demostró que la región era capaz de articular posiciones comunes y avanzar hacia mayores márgenes de autonomía. Hoy, esa capacidad aparece sensiblemente erosionada en un momento en el que la necesidad de una voz regional coordinada se vuelve más urgente que nunca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62f8784b36a874d621f0953b2c5873a5">En lo que respecta a nuestro país, el posicionamiento del gobierno de Milei frente a los acontecimientos en Venezuela, rompe con una tradición en materia de política exterior que, a lo largo del tiempo, ha reivindicado la autonomía, el principio de no intervención  y la defensa del interés nacional. Desde la oposición de Roque Sáenz Peña a la Doctrina Monroe, que en la Conferencia Panamericana de 1889 dijo “America para la humanidad”, a la formulación de la Doctrina Drago en 1903, desde la neutralidad yrigoyenista a la tercera posición de Perón, existe una línea histórica en la política exterior argentina que, con avances y retrocesos, y salvo en determinados períodos, ha tendido a concebir la inserción internacional no como una subordinación automática, sino como un ejercicio de soberanía que busca espacios de mayor autonomía para el despliegue del interés nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c07ecc216488b588dcd2b71642de82f">La reciente posición del gobierno argentino, que respaldó sin matices el accionar estadounidense, se inscribe en una lógica distinta: la de una política exterior ideologizada que, lejos de fortalecer la posición del país, lo coloca en una situación de alineamiento acrítico, incluso muchas veces en contra de nuestros propios intereses.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-daa4ea093c3124d30def6685bc898e3e">Nuestro país, al igual que el resto de la región, se enfrenta a la disyuntiva de aceptar una lógica de subordinación hemisférica o reconstruir -sobre la base de la integración regional, la cooperación, el respeto al derecho internacional y el multilateralismo-, las capacidades necesarias para defender la soberanía, la integridad territorial, la legalidad internacional y la paz como bienes estratégicos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05ecc754547048a21c6c673d4c88f944">La Argentina debe rechazar de manera categórica toda forma de intervención en los asuntos internos de otros Estados, no solo porque contradice principios fundamentales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, como la integridad territorial, la autodeterminación de los pueblos y la prohibición del uso unilateral de la fuerza, sino también porque contribuye a profundizar una dinámica de inestabilidad y debilidad sistémica que pone en riesgo nuestras posibilidades de desarrollo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4af98206a20bfd92bd37cbfc4d4ee73b">Por último, la posición argentina debilita el reclamo histórico sobre Malvinas, basado en la defensa del derecho internacional, la integridad territorial y el rechazo a toda forma de imposición por la fuerza, así como también socava nuestra proyección en el Atlántico Sur, en la Antártida y en el paso interoceánico, todas áreas estratégicas que adquieren mayor relevancia a lo largo del siglo XXI.</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-87833271ea9291052b51393ba86a2449">Domingo, 11 de enero de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0992d5f861e63635bef1800acb8fcade">*Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires. Ex Canciller, Ministro de Defensa y Senador Nacional.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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