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	<title>Macrismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Macrismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>¿El amor vence al odio? &#8211; Por Osvaldo Fernández Santos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jan 2018 18:06:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Fernández Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Santiago Maldonado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En un tiempo político y social en que se emula la infausta pintada “viva el cáncer”, se celebran las represiones, se festejan asesinatos y se promueve la existencia de presos políticos, “El amor vence al odio”, es una consigna reconfortante pero su valor de verdad debe ser sometido a caución.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>En un tiempo político y social en que se emula la infausta pintada “viva el cáncer”, se celebran las represiones, se festejan asesinatos y se promueve la existencia de presos políticos, “El amor vence al odio” es una consigna reconfortante pero su valor de verdad debe ser sometido a caución.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por Osvaldo Fernández Santos*</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>
<p style="text-align: justify;">“<strong>E</strong>l amor vence al odio”, es sin dudas una consigna bella, reconfortante, hasta poética, pero su valor de verdad debe ser sometido a caución. En el mejor de los casos, como dicen los jóvenes: no estaría sucediendo.</p>
<p style="text-align: justify;">En un momento en el cual se emula la infausta pintada “viva el cáncer”, se celebran las represiones a trabajadores, mapuches, jubilados, organizaciones sociales, indigentes, niños, adolescentes, murgueros, desocupados…, se festejan los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, se alaba y promueve la existencia de presos políticos; no parece ser el amor, el que prevalece.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué tanto odio? Julio Blanck,  jefe y periodista emblema del grupo Clarín, acercó parte de la respuesta en una confesión de parte, que como es sabido releva la necesidad de pruebas: “En Clarín hicimos periodismo de guerra contra el kirchnerismo”. A riesgo de la obviedad, cabe acotar que “la tribuna de doctrina”, el diario La Nación, y el resto de los medios corporativos, participaron en forma activa de la cruzada de la oligarquía. La guerra es la respuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad es una de las primeras víctimas en toda guerra. Freud en los albores de la primera Guerra Mundial, escribe un texto maravilloso, que tiene la marca de su genialidad y ética: “De guerra y de muerte. Temas de actualidad”.  En él se sorprende y lamenta, cómo por medio de la información sesgada y la mentira abierta, hasta “las más claras inteligencias” y “la ciencia”, son arrasadas por el odio. Luego explica el porqué, y hasta analiza la ilusión detrás de la desilusión.</p>
<p style="text-align: justify;">Más allá que Blanck no fue metafórico en su enunciado, sino consecuente con el ideario de la oligarquía sobre la concepción de Von Clausewitz acerca que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”,  y que “la grieta” atribuida al kirchnerismo, en vastos territorios se intercepta con la lucha de clases; la guerra de las clases dominantes contra el populismo no se parangona con los horrores de la hasta ese entonces llamada “la gran guerra”; pero a su vez el poder de la parafernalia comunicacional del siglo XXI, reduce a un juego infantil, la incidencia en la producción/colonización de la subjetividad de los medios de comunicación de principios del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;">La capacidad en la generación de odio del poder comunicacional de las clases dominantes en Argentina y en Latinoamérica, es siniestro y descomunal, capturando principalmente las subjetividades de las personas despolitizadas, reduciéndolas a identidades homogenizadas en la ilusoria identificación totalizadora con el dominador. El enemigo de clase de la gran burguesía, pasa a ser el enemigo de ciertos sectores de trabajadores, humildes, marginales, y de la clase media. Con lo cual, las fuerzas de seguridad han perdido el triste privilegio de ser la inquietante creación del poder oligárquico para utilizar a los humildes contra los humildes en su defensa y contra los propios intereses de los explotados.</p>
<p style="text-align: justify;">Marx y Engels, advirtieron hace dos siglos, que los trabajadores piensan lo que piensan los dueños de los medios de producción; no obstante, hoy la unificación entre los dueños de los medios de producción y de comunicación, sumados a la capacidad invasiva de la subjetividad que porta la tecnología actual, ha llevado que los oprimidos odien a sus semejantes. Dicho salto de cualidad retardataria, no cesa de tener implicancias subjetivas en la implementación de políticas contrarias a los intereses populares, generando vivencias de indefensión ante la toma de noticia pero no de conciencia, frente a lo traumático de la repetición de la historia. Lo terrorífico deviene familiar, pero la negación defensiva junto a la desmentida oficial, donde se reconocen las consecuencias nefastas de los actos pero se los atribuyen a la teoría de la “pesada herencia” o se las presentan como positivas (ganar menos pero no perder poder adquisitivo), dejan a los sujetos capturados por la racionalidad dominante, inertes para defenderse.  La resistencia activa y creciente por parte de amplios sectores sociales a las medidas que propugnan acentuar la redistribución regresiva de ingresos y derechos, si bien por el momento es defensiva, aporta como posibilidad de construcción de un futuro esperanzador, y puede generar las condiciones de partida necesarias para romper el encantamiento de las subjetividades colonizadas.</p>
<p style="text-align: justify;">La imposición de una cultura de guerra y odio, profundizada por las decisiones políticas, judiciales, y el aparato propagandístico goebbeliano de Cambiemos,  es sintónica con la activación de las mociones inconscientes más primitivas, donde la destrucción del otro que obstruye el placer inmediato  -el enemigo- es deseada. La afectividad exacerbada se impone contra cualquier verdad e intento de argumentación lógica.  El odio posee una fuerza arrasadora.</p>
<p style="text-align: justify;">En la Argentina y el mundo, la dominancia del odio siempre fue ejercida por la gran burguesía, bajo la modalidad del odio clasista. Tan es así, que cuando los obreros tomaron el control de la Comuna de París, Alemania que había vencido a Francia, le devolvió los prisioneros de guerra para que aplaste a los comuneros. Ante la factibilidad igualitaria, nacionalismo<em> ma non troppo.</em></p>
<p style="text-align: justify;">La construcción del capital no fue por medio de la meritocracia sino “chorreando sangre y lodo”. La referencia aunque alude, no se acota al capital originario, como botones de muestra bastan, o mejor dicho deberían sobrar, con mencionar el crecimiento de la familia Macri durante la última dictadura cívico-eclesiástica-militar, donde pasó a poseer 47 empresas habiendo partido de 7; o la apropiación de Papel Prensa por parte de los diarios <em>Clarín</em> y <em>La Nación</em>, y el extinto <em>La Razón</em>. El crecimiento de la inequidad, donde cada vez menos personas acaparan mayores ganancias, mientras se multiplican los pobres, indica que al odio clasista tan mal no le va.</p>
<p style="text-align: justify;">En el proceso de humanización el odio precede al amor. En el ser humano con una constitución psíquica saludable -“normótica” diría Silvia Bleichmar, en guiño coloquial con sus discípulos- el amor no desintegra el odio, se conjugan de forma tal que con los modos que cada cultura habilita, las mociones amorosas hegemonizan la vida del sujeto, sin destituir al odio.</p>
<p style="text-align: justify;">En lo político social, el laboratorio de la historia ha demostrado que la ilusión del amor venciendo al odio, inscripta en la moral judeo-cristiana, nunca se ha corroborado. Para vencer al odio, no alcanza con combatirlo con amor. Resulta imprescindible el amor como reconocimiento de la igualdad ontológica y de derechos del semejante, junto al odio de todo marco de explotación, de injustica, de desigualdad; y la inteligencia para constituir una institucionalidad que garantice la equidad. Claro que para ello hay que lograr la correlación de fuerzas suficientes, juega a favor de la construcción, que en última instancia el capitalismo y la democracia en sentido estricto son incompatibles, y que el Pueblo argentino tiene una identidad de lucha inquebrantable.</p>
<p style="text-align: justify;">Buenos Aires, 21 de enero de 2018</p>
<p style="text-align: justify;">*Psicoanalista</p>
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		<title>Las grietas del peronismo &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Jan 2018 16:35:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es difícil comprender al peronismo y muchas veces parece una faena demasiado expuesta al error. La experiencia de aproximación registra dificultades de aprehensión por los deslizamientos que el mismo peronismo provoca en su evolución. El peronismo fluye por las categorías de análisis, convirtiéndose en algo inclasificable.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Es difícil comprender al peronismo y muchas veces parece una faena demasiado expuesta al error. La experiencia de aproximación registra dificultades de aprehensión por los deslizamientos que el mismo peronismo provoca en su evolución. El peronismo fluye por las categorías de análisis, convirtiéndose en algo inclasificable.</em></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>E</strong>s difícil comprender al peronismo y muchas veces parece una faena demasiado expuesta al error. La experiencia de aproximación registra dificultades de aprehensión por los deslizamientos que el mismo peronismo provoca en su evolución. El peronismo fluye por las categorías de análisis, convirtiéndose en algo inclasificable. Sin embargo, ha habido y hay una tradición de destacados ensayistas que han intentado aprehenderlo. Desde Nahuel Moreno, Silvio Frondizi, Milcíades Peña, Hernández Arregui hasta los actuales Nicolás Casullo, Horacio González, León Rozitchner, Ricardo Forster, Jorge Alemán y otros; por supuesto con diferencia entre ellos. La cuestión central que atravesó y atraviesa todas las aproximaciones ha sido la dialéctica entre la idea y la realidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tradición tiene un denominador común que es la mirada desde el progresismo, que avanza más allá del discernimiento sobre la significación del fenómeno e intenta interpretarlo pero, sobre todo,  movilizarlo  hacia un lugar deseable desde una perspectiva ideológica. En este punto aparece la problemática de la vanguardia, tema central en la construcción de un poder que avance hacia la hegemonía popular y la emancipación. En el kirchnerismo se amalgamó el progresismo de origen socialista y el peronismo revolucionario, cuya razón de ser ha sido la permanencia histórica en la lucha antioligárquica, antiliberal y de equidad social. Esto se fundamentó más en su épica transformadora, en su praxis cotidiana más que en su doctrina. En realidad siempre ha habido tensión entre doctrina y praxis, sobre todo cuando las prácticas estaban condicionadas por la lucha subterránea. Su militancia se adelantó a su cuerpo teórico y elevó como ícono a J.W. Cooke, como si fuera un segundo padre del peronismo. Su destino fue la Cuba revolucionaria, viaje al cual Perón no se subió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puede agregar al Tío Cámpora como delegado y sus 49 días de gobierno; o a las formaciones especiales, que tuvieron su apogeo y declinación con la dinámica pendular que le imprimió Perón a su conducción, que no quería quedar congelado en ningún punto del arco ideológico. Es interesante observar que, mientras Perón movía las cuerdas a diestra y siniestra, muchos militantes y dirigentes quedaban encerrados en algún casillero ideológico.     </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El kirchnerismo concitó a la tradición setentista y operó como vanguardia del peronismo mientras gobernó. Aunque también le correspondieron los peligros comunes a dicha estado y uno de los más habituales es posicionarse en un lugar distante del pueblo y sustituir las condiciones subjetivas de la sociedad por lo deseable. Esta sustitución luego genera choques con la “falsa conciencia”; el desencanto que provoca un ciudadano que vota por su verdugo. Esta conclusión es simplista y el voto es una decisión compleja que supone siempre la positividad de lo que se elige y la negatividad de lo que no se elige. Además, todo esto evita aquella supuesta sentencia de Perón: “<em>cuando se pierde es porque algo hicimos mal”.      </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El kirchnerismo no kirchnerizó al peronismo y no produjo estructuras orgánicas por fuera del Estado, entonces, el proceso de consolidación y acumulación del poder descansó en sus estructuras y no en el barro o la calle. La estrecha dependencia de los liderazgos genera impotencias en la edificación popular de la política y clausura el debate democrático en las bases.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte la expansión a nivel mundial de la democracia liberal, obliga a los populismos o a las izquierdas a replantearse la cuestión de la democracia y los instrumentos para la organización popular. En nuestro país, desde la muerte de Perón y desde el intento partidocrático de la renovación cafierista que desembocó en Menem, se acentuó la desintegración del movimiento y la fragmentación federal del PJ. Además, esto está reforzado por la tendencia mundial hegemónica,  está la elitización como diseño de la política, que en realidad es la adecuación de la política al modelo de funcionamiento de las corporaciones.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La gran lucha de los progresismos y populismos es mantener como actor principal al pueblo como sujeto. Esto en la experiencia regional tuvo y tiene diversas arquitecturas. Algunas experiencias como la nuestra, se han encontrado con la falta de voluntad de política orgánica, con un PJ en decadencia y un kirchnerismo que no pudo plasmar en la realidad concreta lo que se prometía en lo discursivo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La  mirada desde el peronismo k sobre el peronismo es ideológica, fundada en  la épica rebelde del movimiento surgido en el golpe del ´43 y en el 17 de octubre; y enfrentado a la derecha y al otro costado peronista caracterizado como funcional al <em>establishment</em>. Al punto que la historia del peronismo es también sus luchas intestinas. Esa disputa, a veces, ha adquirido formas más institucionales como fue el caso de Huerta Grande, la CGT de los Argentinos, la existencia de los gremios combativos,  o la propia JP. El  origen de la actual CTA es su disconformidad con el modelo sindical peronista de la “burocracia” como lo fue en los ´70 la creación de la Juventud Trabajadora Peronista. La clase trabajadora organizada ha perdido la sustancialidad de sujeto que tenía, tanto desde el peronismo como desde enfoque de la izquierda marxista. Esta situación trasciende al kirchnerismo y abarca a todo el panperonismo. La burocracia sindical se ha vuelto empresaria y eso es un fenómeno cuyo principio se  retrotrae a los ´90.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todos los sectores progresistas que integran el kirchnerismo, se acoplaron también al peronismo pero mediatizados por Néstor o Cristina como únicos garantes de la voluntad transformadora. Hoy, el progresismo enfatiza el rol de CFK como líder, y eso lo pone decididamente en uno de los bordes de la grieta. La composición del voto a la ex Presidenta es de cuño peronista, aunque insuficiente para ganar. Es interés del peronismo no k no perder ese caudal, sobre todo en territorio bonaerense, aunque no tenga tanto el mismo interés en asimilar al progresismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las conductas de Néstor y Cristina (sobre todo la ex Pta) fueron cambiantes respecto al peronismo y al papel de la transversalidad; CFK registra una historia de desencuentros con el PJ. Por otro lado, el peronismo tradicionalmente ha tenido sus reparos con respecto al progresismo o la izquierda. Desde el fondo de la historia, el peronismo tiene el germen del macartismo, sobre todo en su flanco nacionalista o integrista. Algunos de esos resabios anacrónicos se mantienen en sectores por donde, antes, existió el movimiento. Antes eran los “bolches” y ahora son los “troskos”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una característica particular y destacada del kirchnerismo es su compenetración y continuismo de los ´70. Y esto estimuló a peronistas de izquierda y parte de lo que fue la Tendencia Revolucionaria en avanzar sobre las utopías pasadas. El imaginario logró transmutar la derrota histórica en un ilusorio regreso para vencer. Para algunos la guerra revolucionaria no ha terminado; para la sociedad eso quedó muy atrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El adversario interno es él conservadorismo que estaría expresado por la mayoría de los gobernadores, algunos legisladores y ciertos  dirigentes, aunque ellos no se autodefinen de esa manera sino como peronistas por fuera de identidad ideológica.  Esta es una cuestión a resolver; ¿el peronismo debe volcarse necesariamente hacia la avenida del medio o debe mantener la llama del reformismo con estilo revolucionario? ¿O debe responder a su matriz original que lo ponía en el fiel del péndulo?  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El futuro no muy remoto marcará movimientos, tanto en el oficialismo como en la oposición, en función de la renovación de los ejecutivos del 2019. No va a sorprender que aprovechando que el peronismo está dividido, alguna de sus partes defina la política sobre el movimiento defensivo de no perder territorio, más de lo que ya se ha perdido. Lo que lo unifica a todas las partes del peronismo es su vocación de poder, la necesidad de conformar una fuerza de oposición a Cambiemos y de revertir los reveses electorales. Pero hay discrepancias en cómo edificar el perfil opositor. Hoy parece que la dinámica de presión e interlocución en el ámbito legislativo va a ser predominante. La mayor conflictividad este año estará localizada en el ámbito sindical, que ya ha comenzado a velar sus armas frente a las paritarias.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay otras lecturas sobre el peronismo que provienen de la propia matriz, aunque poseen menor difusión, y las mismas se sustentan en la definición de Tercera Posición como surge de la Comunidad Organizada. Algunos de sus pensadores más destacados de esta corriente son Rodolfo Kusch, Jorge Bolívar, Mario Casalla, Pascual Albanese, Jorge Raventos  y otros. En ese enfoque las derechas e izquierdas son como obstáculos frente a la unidad nacional que propugna el peronismo. Por el contrario, se considera que el peronismo, en su humanismo, es la superación de las ideologías. Esta tradición se vincula más con los pensadores protoperonistas del grupo Forja, de orientación nacionalista y distante del internacionalismo proletario.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La imbricación de Patria, Nación y filosofía nacional lucha hoy por sobrevivir, sobre todo enarbolando la carta “Laudato sí” del Papa Francisco, uno de los documentos actuales en el mundo, más críticos del neoliberalismo. Alrededor del Papa se conjuga cierta salida política vinculada con la conformación de movimientos sociales que apunten a ser actores del cambio. No obstante, es muy distante el salto que va de la propuesta axiológica del Papa a la resolución pragmática en el terreno del tablero político. Los gobiernos siguen diciéndole que sí al Sumo Pontífice y desarrollando hacia adentro las políticas que quieren o pueden.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde la trabajosa tarea de unificación, para algunos, el kirchnerismo ya no sería el motor excluyente del peronismo, sino una de las partes de una totalidad que hay que reconstituir. Hay otros diagnósticos que consideran que el kirchnerismo ha cumplido una etapa, que representó un estilo post-crisis 2001 y se agotó en la propia dinámica del conflicto rector que propuso. Las últimas elecciones serían una demostración de su ocaso, a pesar de ser la segunda fuerza electoral. Claro que este diagnóstico y pronóstico está influido por el deseo del peronismo no k de dar por finalizado el liderazgo de CFK. Y contribuye a este pronóstico la situación de retroceso del progresismo en la región y la necesidad de redefinir alianzas regionales e internacionales. El derrumbe del chavismo ayudó en buena medida a esta sensación, si bien el kirchnerismo nunca alcanzó una completa afiliación al Socialismo del Siglo XXI. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El kirchnerismo tiende a denunciar los mecanismos del sistema de poder, pero no dice cómo resolverlo. Cuando promete ir por todo, no nos dice cuál es el todo. Al concentrarse en uno de los extremos del péndulo peronista, se convierte en un peronismo con una sola velocidad, sin versatilidad para jugar en las orillas del adversario. Usa  la política como un duelo: matar o morir. Los sucesos de violencia en el Congreso por la discusión de la ley previsional y las alianzas surgidas de urgencia, fueron una metáfora de la contradicción entre sistema y antisistema. Varios se asomaron al abismo, y lo ocurrido dejó su aprendizaje para todos: el gobierno tuvo una derrota neta, la mayoría de la sociedad estaba y está en contra de la exacción a los jubilados; pero los sucesos de violencia sobre manifestaciones pacíficas produjeron retroceso y el reflejo de los espectadores de ponerse al lado del poder de turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el otro lado, el peronismo no k no promete ninguna renovación profunda pero promete una aceptación más decidida de la democracia formal y el republicanismo. Es decir, promete aceptar la preminencia formal que otorgan las elecciones y  seguir la corriente de la elitización de la sociedad y la política global, lejos de la participación popular. El  retroceso de la participación popular en el mundo es uno de los signos más relevantes de la victoria del neoliberalismo. En cambio, el kirchnerismo sigue especulando con una partida anticipada de Macri, sin calcular los daños que podrían alcanzarlo, considerando que eso es lo que el pueblo quiere.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las preguntas aún sin respuesta para todas las fracciones del peronismo son sobre el modelo de sociedad al cuál se aspira, ¿cuál es el diseño institucional superador al sistema liberal? Sería  importante definir un modelo de capitalismo, un modelo de organización popular, un modelo destinado a desplazar al gobierno actual en elecciones futuras. No seguir en la pura negatividad a Macri, sino formular un proyecto propio. Pasar a la ofensiva, pero conceptual, no con diatribas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El oficialismo se apoya en las corrientes que ocurren a nivel planetario y que corresponden a esta etapa del capitalismo y la democracia,  y se deja llevar por ellas.  En cambio el peronismo, por sus mandatos fundantes, marca un porvenir vinculado a la justicia social, a la equidad y a una mayor responsabilidad del Estado en el desarrollo de la sociedad. Y vuelve a encontrarse con sus fantasmas; el fantasma de la revolución incumplida o el de su propia extinción. Hoy, el peronismo no crece en la sociedad, a pesar de que logró alguna penetración en rangos etáreos menores, producidos por la irrupción transgresora de Néstor Kirchner y CFK.  El peronismo quedó a medias entre el movimientismo y la partidocracia y no es ni una cosa ni la otra. Sin duda que el liderazgo carismático de CFK llena un vacío, pero no lo completa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora se está produciendo un movimiento dirigencial hacia la conversación entre varios sectores del panperonismo. Varios gobernadores que participan del diálogo acaban de firmar un pacto fiscal con el gobierno que le alivia los recursos. Como vemos, la concreción de la unidad es un camino espinoso y difícil, sobre todo cuando se participa en dos mesas al mismo tiempo y cuando está en juego la conducción de la amalgama, no quién es el candidato a presidente sino quién dirige. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las redes sociales hay una enorme circulación de mensajes en el panperonismo. Puede observarse que hay coincidencia  en cuestionar fuertemente al oficialismo, pero hay desacuerdos sobre todo alrededor de la figura de la ex Presidenta. Aparece una significativa rabia (recordamos: “<em>somos la rabia de Perón</em>”) que marca la dificultad de diálogo racional entre peronistas. La caracterización de traidor está a la orden del día, aunque la experiencia indica que los llamados “traidores”, tiempo después, son los que comparten listas de candidatos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es posible que la cercanía de las elecciones disminuya el tono de la controversia sobre la base de una supuesta conveniencia estadística. Muchos piensan que es favorable estar juntos, sumar votos para ganarle a Cambiemos. Es más algunos creen que, aunque se pierda, hay que ir posicionando a un candidato o candidata para fortalecer al peronismo hacia el futuro. El kirchnerismo cuenta con la precandidata de mayor caudal electoral, pero también es la que posee mayor resistencia de parte del electorado y de un sector de la dirigencia peronista. Se ha mencionado la posibilidad de que las fracciones del panperonismo concurran a unas PASO, pero esta alternativa nos parece remota. Hay algunos dirigentes provinciales, municipales, y legisladores de peso que ponen como condición <em>sine qua non</em> que CFK no sea parte del acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay un punto más que considerar en la conformación de las grietas peronistas y es la judicialización focalizada en el kirchnerismo. La cuestión sobre la corrupción en la administración de bienes públicos supera la cuestión moral para convertirse en una cuestión política. Es seguro que hay parcialidad política contra el gobierno de CFK, o es posible que haya fallas procesales a figuras que registran reales o supuestas conductas dolosas, y es seguro que muchos de los que podrían estar implicados están afuera de la imputación (sobre todo el empresariado).  Esto deriva en dos cuestiones importantes, por un lado se acrecienta la brecha entre los que están judicializados y los que no lo están; y por el otro, para una parte importante de la sociedad muchos hechos denunciados son verosímiles. Es muy notorio que una parte del peronismo no diga una sola palabra frente a esta avanzada judicial sobre ex funcionarios. Es que no piensan que esto  sea una campaña contra el peronismo, sino contra determinadas personas que han cometido delitos. El futuro de los juicios genera una gran incertidumbre y el peronismo no K no quiere quedar pegado a los ya socialmente condenados. Es un gran interrogante cómo evolucionará la opinión pública sobre esta cuestión, ¿habrá perdón?, ¿habrá olvido?, ¿habrá revisión judicial?,  ¿la impregnación que esto tiene en la sociedad será categórica para opciones futuras?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sabemos si el peronismo está muerto o si está agonizando, pero todo indica que está en uno de sus momentos críticos. Pero es importante que cualquiera de sus fracciones, tenga el pensamiento que tenga, se mida según la capacidad de construir consensos. Y la fuerza de los consensos plantea un enorme desafío a los dirigentes. Se preguntan cómo construir subjetividad; cómo hacer que el pensamiento de una agrupación o línea o tendencia se convierta en mayoritaria; cómo unir la idea con la realidad.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de enero de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier &amp; Asociados.</em></span></p>
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		<title>Carta V a Jorge Alemán: El sacrificio &#8211; Por Ricardo Forster</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jan 2018 18:53:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Forster]]></category>
		<category><![CDATA[Cartas]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la carta V a Jorge Alemán, Ricardo Forster afirma que sin kirchnerismo no hay peronismo, resignificación de su nombre y de su historia, y que sacrificando a Cristina en pos de la unidad, se pierde inexorablemente la partida aunque se haga esa movida en nombre de vencer al macrismo y su impiadoso proyecto.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"><em>En la carta V a Jorge Alemán, Ricardo Forster afirma que sin kirchnerismo no hay peronismo, resignificación de su nombre y de su historia, y que sacrificando a Cristina en pos de la unidad, se pierde inexorablemente la partida aunque se haga esa movida en nombre de vencer al macrismo y su impiadoso proyecto.</em></span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Forster</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Querido Jorge,</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1-</strong> No deja de extrañarme, y creo que algo de esto se desprende de tus reflexiones en el segundo punto de tu última carta, que, bajo una lógica sacrificial de raíz católica en tiempos en los que la sombra de Francisco es tan significativa y compleja, se pida la cabeza de Cristina en bandeja de plata como el gesto histórico a partir del cual se podría alcanzar la tan mentada y deseada “unidad del peronismo”. Te cito: “El combustible del odio a Cristina, a su voz de mujer interpelante,  es lo que nutre a los gorilas macristas, a los peronistas negociadores e incluso a los Kirchneristas que ven en Néstor al auténtico peronista y a ella como autora de la «grieta». Desde estos presupuestos, que como vos indicas en tu carta tienen como condición excluirla a ella no se puede negociar nada. De esa forma se perdería algo más que una elección, se perdería una identidad y un legado histórico. Por esta orientación los partidos social demócratas europeos perdieron toda su singularidad y su legado”. El reclamo del gesto sacrificial va unido a lo que se podría denominar una lógica <em>ecuménica</em>, esa misma que hace del significante “peronismo” un cajón de sastre en el que todo puede y debe mezclarse más allá de incongruencias, contradicciones insalvables, traiciones diversas, mezquindades, agachadas, travestismos continuos, oportunismos de larga data, metafísicas que hacen del legado de Perón un trascendental desprendido de cualquier fisura fáctica y de los daños irreparables que el tiempo histórico suele hacer sobre ideas, doctrinas, ideologías y proyectos políticos. La entelequia llamada “movimiento nacional” flota por encima de las mutaciones de historias y personajes, permaneciendo prístino y virtuoso a la espera de su definitiva consumación. La fórmula para lograr el triunfo nace de un chantaje sutil: “con Cristina sola no alcanza sin Cristina no se puede”. Sacrificio…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La condición para lograr la “unidad”, esa que supuestamente garantizará la victoria sobre el macrismo, es, queda claro, el gran sacrificio de Cristina. Los honestos, que son muchos, creen que ante la monstruosidad de lo que estamos viviendo bajo la forma de la restauración neoliberal hace que no quede otra alternativa que entregar la Dama aunque eso suponga –cosa que no suelen decir en voz alta– que también se entreguen las convicciones y la condición maldita que heredó el kirchnerismo de lo mejor del peronismo (incluso rescatándolo, como decía Nicolás Casullo, de su prostibularia condición noventista y de sus múltiples agachadas que vienen de lejos sin que ese duro dato de la historia alcance para desnutrirlo de sus fuentes plebeyas y rebeldes a las que volvió a poner sobre la escena nacional el matrimonio del sur tan execrado por propios y ajenos). Es tan insoportable y tan destructivo lo que sucede en la Argentina dominada por la peor derecha que, aunque haya que pagar un precio demasiado elevado, no exista –eso piensan– otra opción que la sacrificial en pos de la unidad. Los deshonestos la tienen clara, ante ellos surge una oportunidad dorada que suelen envolver en celofán de engañosa calidad: si bien Cristina sigue teniendo una alta popularidad con ella al frente no sólo que no alcanza para ganar sino que fragmenta al peronismo y profundiza “la grieta”. Lo deja huérfano de su mejor cualidad: la borrosa frontera de una unidad que permite que “todos estén adentro”. Lo que no dicen, como es obvio, es que el sacrificio es también la condición para la domesticación, otra vez, del peronismo transformándolo en la fuerza política capaz de garantizar la gobernabilidad en medio de la intemperie y la fragmentación social e institucional que seguramente dejará el macrismo. Gatopardistas, quieren que algo cambie para que nada cambie y que el kirchnerismo acabe convertido en una pieza de museo, en uno más de los rostros multiformes de un peronismo capaz de adaptarse a todos los giros de la realidad local y mundial (no sienten ningún escozor ni vergüenza al sumar a su taxonomía del amplio movimiento nacional el proyecto iniciado por Néstor Kirchner y luego seguido por Cristina como continuador neokeynesiano, en la línea temporal-peronista, del menemismo neoliberal. Cada uno tuvo su momento y su “justificación” histórica, lo continuo y trascendente es, claro, el movimiento nacional al que habría que ofrecerle el sacrificio de Cristina). Todo esto no elimina, por supuesto, la inquietante pregunta por el camino a seguir para ganar en el 2019.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2-</strong> “Esto evidentemente no quiere decir que no se deba pactar, sumar, establecer alianzas, extender todo lo que se pueda el frente antimacrista. La urgencia es evidente, pero no se puede hacer de un modo donde el kirchnerisno pierda su dimensión antagónica. Si se realiza de ese modo,  no sólo no está garantizado ganar en el 2019 y si se puede perder para siempre.” Me siento representado por lo que decís en el punto 3. Lo peor que podría hacer el kirchnerismo es imaginarse como el adalid único y virtuoso de la oposición. También le caben los errores, las defecciones, las confusiones, las malas elecciones… Cristina, si bien es quien mejor expresa hoy una opción popular contra el neoliberalismo, no puede –e imagino que no quiere– monopolizar, bajo su nombre y su impronta, el vasto movimiento opositor contra un gobierno que ejerce no sólo con impiedad el poder sino que se ofrece como el garante de una mutación histórico-regresiva de consecuencias terribles para el país. También es cierto que la realidad argentina es lo suficientemente caleidoscópica y azarosa como para invalidar, desde el vamos, cualquier teleología que se quiera portadora de la infalibilidad del curso de la historia. Así como la derecha macrista no tiene la vaca atada ni es expresión de una estrategia invulnerable y demoledora (muchos compañeros y compañeras incrédulos ante la brutalidad del giro neoliberal pasaron del triunfalismo de “no duran tres meses” al pesimismo de “estos tipos se eternizan de la mano de la genialidad de Durán Barba y de la suma del poder económico, mediático y judicial”), el kirchnerismo tampoco constituye, de por sí, el nombre de una victoria ineluctable porque contenga el liderazgo de Cristina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creo, Jorge, que vivimos, como dicen irónicamente los chinos, “tiempos interesantes” que, entre otras cosas, no llevan escrito de forma inexorable el desenlace de esta época indigente. Me inclino, quizás por mi benjaminismo, a suponer que lo único garantizado en el devenir de la historia es la reproducción de la barbarie, que la repetición no es otra cosa que la eternización del infierno del capital que se muestra capaz de devorar pasado, presente y futuro. Pero, y por eso reivindico la interpretación de Benjamin, también estoy convencido de que la realidad se rompe por el lado menos esperado, que continuidad y ruptura se juegan al mismo momento y abren opciones muy diferentes. Ni siquiera un vidente infalible (si algo así existiese) acertaría con el laberíntico discurrir de una realidad nacional cargada de sorpresas y de giros inesperados. Poco sabemos del país que nos esperará en el segundo semestre del 2019 (puede acontecer lo peor: consolidación del macrismo y dispersión de la oposición; puede que suceda todo lo contrario: crisis de representación, agotamiento del modelo de endeudamiento, movilización social creciente, etcétera). Lo cierto es que deberíamos, desde ahora, estar preparados para las distintas alternativas que se irán abriendo y sucediendo pero focalizando en la construcción de un frente lo suficientemente amplio como para expresar a una variadísima gama de opositores y, también, capaz de ser coherente y programático y de no dejarse llevar por el falso espejismo de una “unidad” desfondante y amorfa que sea colonizada por el peronismo conservador. Insisto en que el pedido de “sacrificio histórico” que se le hace a Cristina lleva dentro suyo la captura, otra vez y quizás de manera definitiva, del peronismo, si acabase por fracasar el sueño de la derecha macrista, como continuador de la restauración neoliberal. Supone el fin del antagonismo como nutriente de lo político. En última instancia este es el objetivo de la derecha: afirmar una transformación estructural de la economía y de la sociedad argentina desarmando, también, su memoria igualitarista y sus provocaciones plebeyas que, pese a sus debilidades, incongruencias y gatopardismos siguió habitando el cuerpo zigzagueante del peronismo. Para lograr esto la derecha tiene que aniquilar al kirchnerismo, es decir, a aquello que salió al rescate de una historia arrinconada por sus propias contradicciones. El reclamo de “unidad” conlleva, si el precio a pagar es el sacrificio de Cristina, el fin de lo mejor de esa tradición popular. Por eso estoy de acuerdo con vos, Jorge, cuando escribís que “el kirchnerismo no fue un momento más de la historia política argentina, también fue su corte transversal y una invención de nuevos actores sociales y políticos” que, sin embargo, hoy atraviesa tiempos difíciles y peligrosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3-</strong> La tentación de hablar de <em>superación</em>, siguiendo de modo esquemático la clave hegeliana, supone comprender el devenir de la historia desde una perspectiva lineal y progresiva, lo que convertiría al kirchnerismo en “la etapa superior del peronismo”. Para algunos esto sería óptimo e incluso lograría socialdemocratizar un proyecto demasiado inclinado hacia la disrupción y el exceso populista. Para otros una fantasía clasemediera que aspira a hacer del movimiento creado por Juan y Eva Perón una expresión, ahora sí, racional y progresista, depurada de su enlodamiento, de su plebeyismo y de su condición popular y hasta místico-cristiana. A los primeros la sed aniquiladora del poder económico-mediático que ha buscado, y en algunos casos logrado, transformar al kirchnerismo, a ojos de una amplia franja de la sociedad, en metáfora de una corrupción salvaje que ha dejado las arcas del país vacías (el “se robaron todo” funciona como santo y seña de esta lógica destructiva que permea conciencias desprovistas de autonomía reflexiva y conquistadas por la multiplicación inmisericorde del relato mediático) les impide dar ese paso hacia la “adaptación” y modernización del kirchnerismo que, aunque deseasen que sucediera todo lo contrario, sigue siendo una <em>monstruosidad</em>. A los segundos, ya lo señalé, les interesa, por sobre todas las cosas, dejar que la anomalía de los 12 años quede en el mejor de los casos como un vago recuerdo de una etapa necesaria pero contradictoria en la larga marcha del peronismo. De un modo u otro, y sumando la aspiración central de la derecha, todos coinciden en que el kirchnerismo es casi un fantasma del pasado, algo molesto e insistente que, sin embargo, carece de futuro. De ahí, también, que tengan que desvalorizar a Cristina, que insistan con su jubilación o, más histriónico, con su indispensable <em>sacrificio</em> “en bien del pueblo argentino y del país todo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cristina es lo <em>insoportable, lo maldito</em> de la actualidad, aquello que no puede ser absorbido o capturado por el poder real. Su nombre recuerda que hubo y puede seguir habiendo lo monstruoso, el gran desafío a un país domesticado por la derecha neoliberal. Cristina, como primero Néstor, confrontó al peronismo con sus miserias, sus incongruencias, su deshistorización. Lo puso delante de su ahuecamiento, de una constatación dolorosa: que su nombre ha quedado desnutrido de potencia plebeya allí donde se buscó y se busca normalizarlo convirtiéndolo en funcional al Sistema. Cristina, su nombre, es sinónimo de descentramiento, de ruptura, de antagonismo. Esa es la matriz de su liderazgo y, quizás, de sus encrucijadas y límites en el interior de una sociedad dañada hasta la médula por el intento brutal de sometimiento y domesticación sostenido en la pérdida de la fuerza bruta y la potencia simbólica de lo que fuera, en sus mejores momentos, el peronismo. Digo, querido Jorge, que sin kirchnerismo no hay peronismo, resignificación de su nombre y de su historia. Sacrificando a Cristina se pierde inexorablemente la partida aunque se haga esa movida en nombre de vencer al macrismo y su impiadoso proyecto. La seguimos, abrazo grande. Ricardo</span></p>
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		<title>Los caminos recorridos &#8211; Por Horacio Rovelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Jan 2018 15:09:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Rovelli]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo Ginspun]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[José Ber Gelbard]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio Rovelli analiza en esta nota el recorrido histórico de la subordinación y dependencia económica de nuestro país y destaca cómo con la llegada del kirchnerismo se procuró la generación de empleo, la defensa la producción nacional y la búsqueda de nuevos mercados para nuestra producción fuera de la subordinación al capital internacional.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Horacio Rovelli analiza en esta nota el recorrido histórico de la subordinación y dependencia económica de nuestro país y destaca cómo con la llegada del kirchnerismo se procuró la generación de empleo, la defensa de la producción nacional y la búsqueda de nuevos mercados para nuestra producción fuera de la subordinación al capital internacional.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio Rovelli*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El nacimiento de nuestro país surgió subordinado al interés del imperio inglés, que no pudiendo tomar militarmente posesión del Virreinato del Río de la Plata lo hizo mediante acuerdos con un sector de la incipiente burguesía local atada a las importaciones y posteriormente, fue ganando cada vez más importancia, con la compra de carne y trigo y después otros alimentos y materias primas, con lo cual abaratar el costo de la mano de obra de sus trabajadores, de los esclavos, para insumos para sus industrias, y generar mercados para sus productos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese modelo de subordinación se resintió durante la crisis de 1930, obligando a la burguesía Argentina a cierto  grado de industrialización que básicamente fue llevada a cabo por empresas extranjeras que se radicaron en el país, y en menor medida, por los estancieros que se reconvirtieron en industriales, la más de las veces asociadas al capital extranjero, pero esa etapa (Plan Pinedo) iba a profundizarse y desarrollarse en el peronismo, lo que por un lado reconvierte la economía local al pasar a sustituir parte de los que se importaba, y por otra parte, aparece el movimiento obrero como factor de poder en la nueva sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los sectores conservadores, pese a que seguían siendo los más beneficiados porque en ningún momento se les cuestionó su derecho de propiedad, sí tuvieron que hacer concesiones y aceptar las regulaciones por el Estado, entre ellas la de que el Estado se apropió de parte de los ahorros monetarios de los exportadores y reguló su comercio mediante el IAPI,  que sumado a la hegemonía que iba teniendo y que acrecentó tras la segunda guerra mundial el capitalismo estadounidense, con lo que ambos sectores vislumbraron ponerle fin  a la experiencia justicialista, pero dado la importancia del mercado interno en la Argentina de mediados de la década de 50 del siglo pasado, y que vendemos al mundo alimentos cuyo mercado de referencia y principal productor son los EEUU, se continuó con el mismo modelo económico adaptado a los nuevos tiempos. Esto fue así hasta que fruto de las grandes fábricas con miles de obreros, quienes iban acrecentando la resistencia a las condiciones de trabajo y por mejor salario, por una parte, y la restricción energética por la crisis del petróleo por otro lado, pusieron fin al modelo de sustitución de importaciones generados por Pinedo y por Perón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Durante la segunda guerra mundial los exportadores locales le vendieron carne y trigo a los dos frentes, recién Argentina rompió relaciones con el eje al final de la guerra y cuando el triunfo aliado era inevitable. Pero en esa época atesoraban sus superávit en pesos y en el Banco Central, basta recordar quiénes fueron sus presidentes y directores desde que se creó en 1933, para ver que eran todos de esa “oligarquía con olor a bosta” que decía Sarmiento. Perón nombró como Presidente del BCRA a un gallego, que vivía y trabajaba de chatarrero en Lanús –Gran Buenos Aires, Don Miguel Miranda, quién más que duplicó la emisión monetaria licuando la riqueza atesorada y transfiriendo recursos a los trabajadores y a la industria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuenta la historia que Don Roque Vasalli se entrevista con Perón y le pregunta que hacía en Italia antes de hacer tanques y cañones para el Duce. Vasalli le dice que hacía cosechadoras y demás maquinarias agrícolas. Perón le pide que se instale en el país, pero Vasalli le dice que no tiene capitales suficientes; Perón le dio el predio en Firmat-Santa Fe, y a través del Banco Industrial le concedió generosos créditos (a tasas negativas) para la compra de maquinarias, equipos e insumos y pago varios meses a los trabajadores contratados que Vasalli formó y enseñó en el uso de las mismas.  Los recursos los había provisto el campo argentino gracias a la inteligencia de Don Miguel Miranda y sus colaboradores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También Perón le confió a Miguel Miranda la expropiación de los ferrocarriles a los ingleses como parte de pago de la deuda que ese país había contraído con nosotros, y lo nombró Director del IAPI, e incluso fue el impulsor de productos nacionales (ropa, calzado, enseres personales, etc.) a bajo precio para el acceso a la población, sin embargo, mientras pululan calles, avenidas, plazas, y hasta estatuas de agentes del imperio inglés en el país, no hay una placa recordatoria a ese patriota que murió en el mayor de los olvidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No estaba agotado el modelo de sustitución de importaciones, es más, había llegado a fases de industrialización y exportaciones de ese origen que garantizaban el financiamiento de un crecimiento sostenido. El problema era el conflicto social, el repudio de los trabajadores apoyados por la población de la política represiva de los empresarios y del gobierno militar que se reflejaron en los “Cordobazos”, “Tucumanazos”, “Mendozasos”, y en que aparecen organizaciones armadas que enfrentan la situación. En ese marco es que Agustín Lanusse y un sector de la burguesía nacional (nacional porque está en el país) deciden jugar la carta de hacerlo volver a Juan Perón, que viejo y enfermo acepta retornar a un país que ya no es el que él conoce.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia habla con hechos, los López Rega y la burocracia sindical con el aval de los EEUU,  llevaron a crear las condiciones para que se ejecute el mayor genocidio de nuestra patria e imponer un modelo de subordinación al capital financiero internacional reflejado en la “tablita de Martínez de Hoz”, que posibilitó el endeudamiento para financiar la fuga de capitales, dejando una minoría enriquecida e internacionalizada, y el país con una deuda externa limitante y condicionante de su futuro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los planes stan by del FMI,  el acatamiento por el gobierno de Raúl Alfonsín tras la renuncia de ese otro patriota, también olvidado, Don Bernardo Grinspun, la legitimación de la deuda, el derrape por híper inflación de 1989, el menemismo  y sus diez años de gobierno con las privatizaciones, y la convertibilidad de la moneda con el dólar como si fuera un vale de $1.- = U$s 1, dando lugar a la “Alianza” con total incomprensión de la situación que termina en las aciagas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es más, la crisis del plan de convertibilidad de diciembre de 2001 y la posterior devaluación de nuestra moneda (en abril de 2002 la cotización del dólar era de $ 4.- en el mercado de Montevideo, una de las plazas del mercado negro de divisas de la Argentina) fue traspasada al pueblo argentino con medidas como la de asegurar a los empresarios la conversión de su deuda en dólares a $ 1,40.- , la brutal diferencia con el valor del mercado la pagó el pueblo con endeudamiento para subvencionar a las empresas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En todo ese escarnio, la rotura del modelo de integración en el mercado interno y su reemplazo por el de valorización financiera, en esa brutal transferencia de recursos de la población a los más ricos, se genera el dominio ideológico que hace que gran parte de la población acepte el culto al individualismo, el sálvese quién pueda, a que cada uno se forja su porvenir independientemente como le va a la sociedad, la falsa meritocracia. Perón anciano repetía <em>“no puede haber realización personal en una sociedad que no se realiza”, </em>por lo que el aislamiento de cada uno es funcional al modelo de valorización financiera que tiene a los sectores más favorecidos como únicos beneficiarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que pasa con el sistema previsional es un claro ejemplo, el exacerbado individualismo dice que cada uno se procure su jubilación  y que reciba según lo aportado. Lo plantea el gobierno de Macri como fundamento de su reforma previsional, que no es otra cosa que modificar el sistema de ajuste para reducir los haberes previsionales incluido el haber previsional inicial, que prácticamente era el 60% de los que se cobrara en actividad y ahora pasa a ser en torno al 40%.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Terminado en desastre el sistema de capitalización del menemismo, el gobierno de Cambiemos desiste del sistema de reparto en el sentido que no comprende que es el Estado el que debe garantizar una jubilación o pensión digna, independientemente de cuanto hayan aportado, porque lo dice la Constitución Nacional, debe velarse por la vida y su dignidad por el solo hecho de habitar el suelo argentino,  aunque en la realidad se trate de trabajadores que fueron tales por más de 30 años, con aportes plenos o no, pero que trabajaron para poder vivir y que viva su familia, la mayoría de la veces percibiendo salarios de miseria, miseria que el gobierno de Cambiemos trata de perpetuar hasta el último día de su existencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todos los jubilados y pensionados actuales y los que lo van a ser, son fruto del golpe cívico-militar de 1976 y de las pobres democracias que lo sucedieron, con plan austral, de convertibilidad y de emergencia económica, mientras se aceptaba y legitimaba la deuda contraída por los grandes empresarios que operan en el país, se aceptan sus precios y tarifas y se pagan tasas de interés astronómica por un crédito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cínico es que los hijos de esos empresarios, socios partícipes y principales beneficiados de la dictadura, pretenden seguir viviendo de rentas, de la bicicleta financiera con nuevas y mayores deudas externas, y seguir descargando sobre los trabajadores (en actividad o pasividad) los costos y las pérdidas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este país, tan siniestro como lo que hemos contado, aparece el gobierno encabezado en primer lugar por Néstor Kirchner, que por un lado impulsó el aumento de salarios por decreto, no decreto para anular leyes y derechos como hizo siempre la derecha en nuestro país, sino un decreto presidencial para recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores. Después armó las paritarias que no se tenían desde antes del golpe cívico-militar y se concedieron todas las libertades para que se ejerza la democracia sindical. Paralelamente generó jubilaciones y pensiones a quienes teniendo la edad (y los problemas físicos que se tienen a la edad) no tenían los aportes por la desocupación o por haber trabajado en negro en  todo el período referido. Finalmente terminó con el negocio de las AFJP, acto que le causó, le causa y le causará la persecución de la burguesía rentista a Amado Boudou, y la creación con los títulos y acciones que las AFJP tenían en su poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES (FGS). Todo ello con la construcción de un sistema de ajuste por salarios estables por convenio (RIPTE) o el ingreso del FGS el mayor de los dos, que garantizó la movilidad previsional y hasta su recomposición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un marco de crecimiento económico y creación de puestos de trabajo, el kirchnerismo defendió la producción nacional y fue capaz de generar nuevos mercados para nuestra producción basándose en los acuerdos del MERCOSUR, del UNASUR, de la CELAC, de convenios de inversión y comerciales con China y Rusia, de abrir nuevos mercados fuera de la subordinación al capital internacional, que permitieron tener record de exportaciones (medidas en dólares nunca se obtuvieron las cifras de ventas externas de ese período) y dentro de ella de productos industriales, poniéndose afuera del alcance de las garras del capital financiero internacional, que el macrismo considera que es la forma (lacaya) que tenemos de vincularnos al mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La alianza Cambiemos recibió el 41% de los sufragios de los que votaron con un gobierno pro capital (que empodera a los empresarios como dice Gustavo Grobocopatel), sin un programa, sin proyectos claros, más allá de la mentira de la “lluvia de inversiones” y ahora del modelo Público Privado de  inversión pública y la sarta de promesas y buenas intenciones que dicen en los medios, pero sin fundamentos y sí siguiendo los pasos de los gobiernos militares, de Menem y de De la Rúa, que son los que acuerdan y se subordinan con el capital financiero internacional. Encima pide que le den tiempo, sí, tiempo para seguir fugando capitales y empobreciendo a la población.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La culpa del Kirchnerismo fue tratar de hacer un país independiente y pretender disciplinar a la clase empresaria, por ejemplo con los acuerdos con China, que los obligaba a tener que reinvertir al menos parte de su renta, sí aprovechando las ventajas naturales que el país tiene (la tierra más fértil del mundo agua, petróleo, litio, mano de obra capacitada y que se puede capacitar más), pero incorporando constantemente nuevas tecnologías y aumentando considerablemente la escala de producción, solos o asociados, para satisfacer la creciente demanda que dicho acuerdo estratégico e integral significaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Salvando el tiempo y la distancia, fue como los acuerdos que firmó con Rusia José Ber Gelbard en 1973 y 1974, incluso obligando a las empresas norteamericanas a venderles a los países socialistas, cumpliendo órdenes nacionales por estar radicadas en nuestro país. Bastó eso para que la conspiración tomara cuerpo, forma y dirección</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Antes por golpe militar y ahora por la debilidad ideológica de gran parte de nuestra población, troncharon el camino recorrido. Debemos retomarlo más temprano que tarde por el pueblo argentino y todo lo que ello significa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 26 de enero de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Economista especializado en temas fiscales y monetarios. Profesor de Política Económica en la Universidad de Buenos Aires. Ex Director de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía. Miembro de EPA (Economía Política para la Argentina).</em></span></p>
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		<title>Ganar y transformar &#8211; Por Carlos Raimundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Feb 2018 20:56:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Raimundi]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Frente]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Militancia política]]></category>
		<category><![CDATA[transformar]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Raimundi afirma que en la construcción de un frente opositor la conducción debe ser ejercida por quien exprese un carácter transformador que en un nuevo ciclo de gobiernos populares deberá intervenir muy radicalmente sobre los núcleos del poder oligárquico. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Consideraciones sobre la Unidad</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">Carlos Raimundi afirma que en la construcción de un frente opositor la conducción debe ser ejercida por quien exprese un carácter transformador que en un nuevo ciclo de gobiernos populares deberá intervenir muy radicalmente sobre los núcleos del poder oligárquico.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Carlos Raimundi*</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">1. Voluntad de Poder</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En política es fundamental la conquista de poder real. Poder de persuasión, poder de convocatoria, poder de ejecución, poder de transformación. Poder para que la históricamente desmesurada tasa de ganancia de algunos sectores se empareje con la ganancia promedio de la economía y fundamentalmente con los ingresos de las y los trabajadores y los sectores más humildes, de modo de propiciar mayor cohesión en la sociedad. Poder para redistribuir el poder y transferir los derechos a sus verdaderos destinatarios. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para ello es necesario conducir el Estado, gobernar. Y eso requiere ganar elecciones, es decir, construir una base social y cultural, un activo militante, una organización política y una mayoría electoral. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quiere decir que la necesidad de ampliar nuestro agrupamiento político con el fin de convocar a mayorías y ganar es un objetivo natural para nosotros. <em>Toda consideración que hagamos sobre el concepto unidad, no provendrá de ninguna concepción sectaria, sino desde una profunda vocación de poder real.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2. Desmontar algunos mitos</strong> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A esta altura del planteo cabe intervenir también sobre algunos slogans que, por reiterados, se tienden –equivocadamente- a naturalizar. Uno de ellos es suponer que la mentada unidad resulta de la suma matemática de dirigentes o sectores. Es decir, si tal sector -a los que generalmente se los denomina con el nombre de un dirigente y la terminación “ismo”- obtuvo tal porcentaje en las elecciones, sumado a otro “ismo” con su respectivo porcentaje y así sucesivamente, nos estaríamos aproximando a obtener esa ansiada mayoría electoral que todos reconocemos necesaria. Pero resulta que la realidad nos indica un grado de acatamiento cada vez más inestable a los referentes políticos y a los sellos que estos representan, lo cual habla de cierta labilidad o deslizamiento de la opinión pública. Es decir, los porcentajes no se replican mecánicamente. Ese débil apoyo se debe, además, al comportamiento cambiante e inconsistente de esos mismos referentes políticos, que, por priorizar conveniencias de corto plazo se tornan tan poco previsibles que hacen que sus votantes no se sientan comprometidos de manera estable. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por eso aquellos dirigentes que más allá de la nominación circunstancial de su frente electoral, sí han estado siempre en una misma posición frente a las grandes definiciones como los derechos del pueblo, de las mayorías, y especialmente de los trabajadores y de los más humildes, esos dirigentes sí mantienen márgenes altos y estables de adhesión popular. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En línea con esto, muchos de esos “ismos”, esas estructuras formales y endebles creadas en los últimos tiempos, no han sido más que inventos, en muchos casos por preponderancia mediática más que por una genuina aspiración popular. En la mayoría de los casos se trató de figuras promovidas y sostenidas durante un tiempo por los grandes medios de comunicación, que al no contar con una densidad personal, con un pensamiento voluminoso, con una mirada estratégica suficiente, terminaron no resistiendo a más de una o dos elecciones y tornaron efímeras aquellas expectativas creadas artificialmente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otra leyenda es seguir creyendo que si se cuenta con grandes aparatos o estructuras partidarias, eso constituye un factor concluyente. Está comprobado que ayudan al despliegue territorial, a distribuir boletas y a la fiscalización del comicio, lo que no es menor. Pero está claro que <em>sin proyecto político seductor no hay aparato capaz de garantizar el triunfo por sí solo</em>. La prueba está en que cuando hubo un clima, un humor social adverso en la Provincia de Buenos Aires, el aparato más aceitado de la política argentina como lo es el partido justicialista de esa provincia no pudo sostener el triunfo de sus candidatos, luego de haberla gobernado ininterrumpidamente durante siete períodos. Y fue una persona desconocida, promovida en tiempo récord por el sistema oficial de comunicación, quien usufructuó de ese cambio de clima social y, contando con muy poca estructura partidaria tradicional, le arrebató la elección. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">María Eugenia Vidal ganó en 2015 la gobernación de la Provincia de Buenos Aires luego de que su partido, el PRO, no presentara lista de legisladores nacionales en la elección de 2013. Paradójicamente, Massa sobrepasó los 40 puntos en 2013 y se redujo a la cuarta parte cuatro años después. Lo que había cambiado era el clima.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sólo resta aclarar que me refiero al PJ como estructura político-electoral, no al Peronismo. Eje inapelable del movimiento nacional, el Peronismo es una cultura, un capital simbólico del Pueblo, una memoria histórica, un caudal arrollador que se encuadra en la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, y, como tal me siento incluido en él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">3. Construir un núcleo de irradiación</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando cada vez más sectores de la población van acumulando grados crecientes de cansancio moral y político, o bien van construyendo niveles crecientes de esperanza, el proceso –sea en un sentido o en otro- se torna indetenible. Pasa por etapas de evolución más lenta que se intercalan con momentos de aceleración. Fase acumulativa-fase disruptiva: se acumula, pero a partir de un momento se irradia, se propaga, se precipita. Para acabar con un proceso, o para lanzar uno nuevo. Por ello, <em>lo central no es reunir el mayor número posible de dirigentes, sino cimentar ese núcleo de irradiación</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El núcleo de irradiación no garantiza la perdurabilidad. Si es sólido perdura, si no lo es se desvanece. Pero ni los aparatos, ni la matemática son hoy día los pilares de las mayorías sociales y electorales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">4. Impronta transformadora </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El debate sobre la tan mentada unidad de la oposición no está planteado entre generosos y sectarios. Todos queremos alcanzar la mayor unidad posible porque todos queremos ganar. Lo que sucede es que no pocos capítulos de la historia reciente nos condujeron a alianzas que a medida que enfatizaban su impronta ganadora, diluían proporcionalmente su impronta transformadora. En lugar de transformar, sólo administraron con algún matiz de diferenciación formal, el mismo modelo de sociedad al que retóricamente expresaban querer cambiar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué quiere decir esto? ¿Que existe necesariamente una contradicción entre capacidad para ganar y capacidad transformadora? Decididamente no existe tal contradicción. Si sostuviéramos eso caeríamos en un dilema en el que no creemos, y cuya superación está en el centro de nuestra militancia política. Me niego terminantemente a creer que quien gana se ha ampliado tanto que ha desdibujado su sesgo transformador, y que quien se propone transformar en profundidad está condenado a no ganar. La historia reciente de los gobiernos populares en América Latina desmiente categóricamente ese falso dilema. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero esa misma historia reciente también nos deja la enseñanza de que cuando no se construyeron alianzas –o “unidades”- hegemonizadas por quienes le imprimían el carácter profundamente transformador, ese fuego sagrado de los líderes, fueron precisamente los aliados dentro de esa misma “unidad”, quienes terminaron desplazando a los Presidentes. Federico Franco desplazó a Fernando Lugo en Paraguay, Michel Temer desplazó a Dilma Rousseff en Brasil, y Lenin Moreno hizo lo propio con Rafael Correa en Ecuador. Los tres, en distintas circunstancias, habían sido sus respectivos vicepresidentes. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La construcción de un gran frente opositor es muy importante, tanto para sus propios integrantes como para el macrismo. Es un signo de voluntad ganadora, y eso genera alerta en el gobierno, y mística en la fuerza propia. Por lo tanto tiene un gran efecto convocante. Mi observación no va dirigida a ponerle límites de nombres y apellidos, aunque a veces ello encierre un significado simbólico importante. Va dirigida a la necesidad de ser conducida por quien expresa su espíritu más intensamente transformador. Porque está claro que un nuevo ciclo de gobiernos populares deberá intervenir muy radicalmente sobre los núcleos del poder oligárquico. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es por paladar negro ni por maximalismo ideológico, sino desde una perspectiva puramente analítica, que se debe evitar repetir experiencias frustrantes de nuestro propio pasado local y regional con alianzas tibias, y en cambio marchar hacia construcciones políticas guiadas por un temperamento altamente interpelador del poder real. Y conducidas por las y los líderes que expresen ese temperamento, ese carácter, ese punto de inflexión del clima colectivo, ese poder de irradiación de na nueva esperanza. Para no sólo ganar, sino también transformar.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 22 de febrero de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>Ex diputado FpV, secretario general del Partido Si</em></span></p>
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		<title>Peronismo y humanismo crítico &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Mar 2018 14:48:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González analiza las implicancias del llamado a la unidad del peronismo y sostiene que la base de un frente capaz de derrotar al macrismo está en la capacidad de amalgama de todos los que perciban el modo de expropiación económica y cultural al que está sometido el país. La peronización del macrismo y la urgencia electoral es otro de los puntos de análisis de González en este texto.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/peronismo-humanismo-critico-horacio-gonzalez/">Peronismo y humanismo crítico &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Horacio González analiza las implicancias del llamado a la unidad del peronismo y sostiene que la base de un frente capaz de derrotar al macrismo está en la capacidad de amalgama de todos los que perciban el modo de expropiación económica y cultural al que está sometido el país. La peronización del macrismo y la urgencia electoral es otro de los puntos de análisis de González en este texto.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>I</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Persiste el ciclo del peronismo? Es necesario que los peronistas que actúan como tales –es decir, respondiendo sin mayores exigencias al llamado de una identidad-, perciban bien el modo profundo de esa significación, y por lo tanto, qué implica un llamado a la “unidad del peronismo”. A nadie puede dejar de llamarle la atención, ahora, que se llaman peronistas personajes ubicados en lugares de fuerte expresión política en el esquema macrista. Están tan a la vista, que el pensamiento crítico, absorto, no alcanza a dar cuenta de ello. ¿No será entonces mejor dejar de lado la reflexión sobre el jefe de la bancada <em>macrista</em> en el senado, el senador <em>peronista</em> Pichetto; el jefe de la bancada <em>macrista</em> en diputados, el <em>peronista</em> Monzó, los numerosos peronistas que votan la legislación que hace aprobar el gobierno en las cámaras, y los notarios gobernadores peronistas que rezan, y no sólo por intereses de “gobernabilidad presupuestaria”, por el cuadro de insignias del angélico presidente Macri y la incauta libélula Vidal? El que desee ingresar sin problemas al dilema existencial que propone la llamada “unidad del peronismo”, es aconsejable que aparte ese cáliz del peronismo enterrado por convicción en las arenas cambiantes de cambiemos. Pero esas arenas resisten con su difusa identidad a los juegos de espejos macristas a pesar de todos los temas que figuran en la carpeta del peronismo clásico; estatizaciones –se niegan-, industrialización –se la combate – distribución de la renta –se la hostiga. ¿Entonces el peronismo sería un rincón cultural de la conciencia que podría abarcar cualquier plan económico? Esta idea el menemismo no la inventó, pero la promovió por doquier. ¿Es la misma que se invoca hoy? Fijeza cultural y mutabilidad económica. ¿Es serio eso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No cabe duda que pensar las cosas así, escudito en la solapa e integración a todos los planes neoliberales “exitosos” que se presenten, es el colmo del oportunismo, para calificarlo de una manera clásica. Los promotores de la “unidad del peronismo” en su trazo más grueso, ponen cierto empeño, a veces más o menos leve, en aclarar que esos peronistas no entrarían en la “unidad peronista”. Pero de inmediato se genera el problema de las categorías, “exhaustivas y excluyentes”. No se diga entonces que está aclarado este problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peronismo sin más está atravesado por todas las reales y efectivas contradicciones económicas y existenciales del momento. Así que su unidad podría ser –por hablar filosóficamente- una mala infinitud. Se pensará que esto siempre es así; pero más fácil será decir que este sería un peronismo para reemplazar al macrismo, más o menos en sus mismos términos, corrigiendo tal o cual exceso en la política económica, tal o cual exceso en la “política verbal”, tal o cual exceso en la súper-representación de los intereses empresariales en estado puro, un empresario de sector = un ministro. Ahora bien, podrá decirse que esto es considerar con mucho escepticismo el modo en que se usa el vocablo “peronismo”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No lo es. Ningún compañero que se sienta incluido en esa identidad debe dejar de pensar en esos temas precisamente en nombre de una expresión verosímil e histórica de la identidad. Porque no existe un peronismo “verdadero”, que sería el que depurado después de sacarles las crestas menemistas, macristas, y que al final de la larga marcha hacia el carozo, no deje aparecer un Perón concluyente: tercermundista perfecto y para los más exigentes, un Cooke lector de Sartre o de Lenin. El peronismo es sólo y nada más que una memoria, y eso no es poco sin mucho. Son los que lo emplean para colocarlo como etiqueta de unidades indiferenciadas, como frascos de una farmacopea, o que toman todo según uno de los lados de la perinola, los que usufructúan el último mendrugo de la innegable capacidad que tiene esa invocación –que resuena con tintes dramáticos en los pliegues rememorantes del colectivo social argentino-, para congregar a entusiastas compañeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que nadie sienta esto como una ofensa. El peronismo es un campo nominalista donde todos, incluso el macrismo, en especial el macrismo, hacen sus operaciones. Es el territorio donde no hay impostores porque de antemano se ha sustraído la idea de verdad. Al no haber peronismo verdadero –salvo el que sepa recrear como un hilo vibrante del pasado trágico del país-, tampoco hay impostores, sino solo especuladores del diccionario venerable de la historia nacional. Es duro decirlo, pero es así. La historia del peronismo hecha con criterios reformuladores y actuales está por hacerse porque lo impiden –sin saberlo, acaso debemos decir-, los que lo invocan protegidos, aún hoy, por la infinidad de frases contradictorias del General, una de las cuales siempre va a caber en el repertorio copioso de los practicantes habituales de la política no menos habitual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>III</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para tener la conciencia tranquila frente a la historia del peronismo, hay que hacerla no como un historiador profesional con documentación exquisita en la mano, sino recordando todas las palabras que hemos empelado en nuestra vida militante que creímos que anudaban las necesidades de un presente dado con una herencia que obligatoriamente nos pertenecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tampoco es así. El peronismo formuló una maquinaria arácnida, iba desde el “peronistas somos todos” hasta la expresión habitual de la invectiva de “traidor”, y desde “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” hasta “si un peronista se cree más que lo que es, se trasforma en oligarca”. Evidencias de una identidad siempre en movimiento, lo que le garantizaba perdurabilidad y al mismo tiempo le daba tal dispersividad, que finalmente producía ortodoxias tan diversas, que cada ortodoxia tenía como reverso su propia heterodoxia. ¿Pero entonces no hay un piso mínimo de aglomeración de hechos que permita reconocer la identidad a través de sus mutaciones, y las mutaciones a través de la identidad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con el menemismo ya se hizo difícil pues estaban dispuestos a abandonar la idea del Estado centralizador y la soberanía económica del país –piezas molares del peronismo-, pero se mantenían ciertos rituales, diversas heráldicas, la idea del “jefe”, que además, en este caso, tenía una gran capacidad adaptativa, incluso reflejada en las estetizaciones diversas a las que era sometida su figura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Miles y miles de peronistas aceptaron que ese nombre quedara como un pellejo vacío en cuanto a su memoria programática misma, mientras seguía en uso el conjunto de ritualidades, con su fuerza dramática tan reconocible. El mismo Perón, cuando consideraba las etapas con las que evolucionaba toda historia, mencionaba un período de construcción ideológica (equiparable a los enciclopedistas franceses), otro de institucionalización  y otro de consolidación doctrinaria. Así hablaba. Como sea, esta esquiva sucesión de etapas, con el que todo proyecto político sueña prolongarse en la historia, no tiene siempre la misma suerte de la Revolución francesa, quizás la que lo habría cumplido más acabadamente. De la publicidad de ideas a la creación de instituciones ya sólidamente rocosas, impermeables a lo social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La perdurabilidad casi siempre tiene que ver con el exceso de ritualización. En el caso del peronismo, fue alcanzado de distintas maneras por la paradoja central que lo fundó, postular la unidad nacional (y para ello era necesaria una movilización de masas que a la vez originaba rechazo) y promover un lenguaje revolucionario (que entretejía los ecos de las dos grandes revoluciones contradictorias de la época, y producía una división en las izquierdas y el nacionalismo). Toda esta complejidad estaba destinada a perdurar menos por su audaz operación política –que cerraba un ciclo entero en la Argentina-, que por los picos dramáticos a los que alcanzaba el peronismo con los constantes sacudones en la escena política. El concepto de “movilización”, tomado de viejas doctrinas prusianas –que en algún momento molestó al entonces peronista Carlos Astrada-, el fresco resumen de todos los enemigos en la idea de “oligarquía” –que atrajo a no pocos sectores de izquierda-, y el gusto por las vicisitudes cambiantes que elevaban la temperatura social constantemente, fueron núcleos de atracción del peronismo histórico que explican su arraigo y verosimilitud. Primero, el cautiverio de Perón y el modo en que irrumpió en la Plaza de “las patas en la fuente”. Luego, el bombardeo a la Plaza del 55; antes la ruptura con la Iglesia –uno de los pilares del 45-, después el vertiginoso incendio de las iglesias, los años de exilio, y un Perón que poco a poco se asentaba en lo que llamó “el rol de padre eterno”. La adopción del nombre de “resistencia” para miles de grupos, no necesariamente interligados entre sí, que se caracterizaban por distintos tipos de acciones contra los sucesivos gobiernos que habían proscripto al peronismo, generaban acciones arriesgadas y no pocos martirologios. Y como cierre de un largo ciclo de casi dos décadas, la vuelta de Perón, dónde tenía que optar qué actitud tomar frente a las “formaciones especiales “ –prefirió llamarlas así-, que eran un fuerte síntoma de época, entre el tercermundismo, los socialismos en cada nación dependiente, y la lucha armada como método de acción, todo lo cual hizo de los dos o tres años que antecedieron al gobierno de Perón, un ramillete de actividades entre la tragedia colectiva y el festejo de las figuras más arriesgadas de la hora, en el itinerario iluminado del “guerrillero heroico”. ¿Cómo no ver estrías poderosas de la memoria allí?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://adribosch.files.wordpress.com/2015/10/elecciones-2015-2108528w620.gif?w=620&amp;h=349" alt="Resultado de imagen para peron menemismo" /></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>IV</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo esto ocurrió en una napa superior de la actividad histórica, donde se movían miles y miles de nuevos movilizados, en una suerte de nueva superestructura cultural radicalizada que tenía distintas contemplaciones, alianzas  o aversiones hacía lo que permanecía, esos aires graníticos del antiguo peronismo doctrinario, que tenía su propia lista de sacrificados y su lenguaje ya definitivamente cerrado en una doctrina que admitía adhesiones de lenguas diversas –la de Arregui, Puiggrós, Jauretche, el marxismo nacional, el fanonismo sartreano populista, el malditismo cookista etc.-, pero que en su fondo último tenía guardado las 20 verdades, clavadas en la carne social durante la década estatal del peronismo, fortísima en dictámenes, consignas, imágenes, historias de redención. Y por añadidura, el “llevo en los oídos una música maravillosa”, que derramaba hacia un futuro de improbables lo que sin embargo es un balance siempre pendiente entre las acciones de igualitarismo social, de redención grupal, de astucias políticas diversas –en general arropadas bajo el nombre de “conducción”-, y de guerras internas, tal como las satirizó Soriano en su momento, pero que tenían más gravedad que el aire bufo que este novelista les dio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>V</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al ocupar toda la escena, el peronismo –como obra magna de su conducción basada en “si voy con los buenos me quedo solo”, protagonizó una batalla campal en su propio seno, literalmente expresada en Ezeiza en 1973, donde puede considerarse que se cierra su ciclo vital.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dicho esto, el peronismo en su forma activista y operante –en su praxis y su estética-, ha cerrado su productividad histórica. Pero no es lo mismo si lo consideramos una memoria abierta a múltiples significaciones, que deben originar –en los grupos y personas que lo invocan-, una actitud interpretativa novedosa. Una hermenéutica social, democrática y de izquierda popular, regida por lo que provisoriamente llamaremos un humanismo crítico. Ya en el intercambio de cartas entre Jorge Alemán y Ricardo Forster se esbozan estos lineamientos. Pero aunque inspirados en ellos, me hago cargo también en su integridad de lo que aquí se dice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es evidente que hay una urgencia en 2019. La urgencia es una interesante categoría política. Significa que el tiempo es un ser inaprensible y pone límites a todo sin que sepamos cuándo ni dónde. “Actuamos a contrarreloj”. ¿Cuándo no es así en la acción política? Toda la discusión sobre el agrupamiento de fuerzas debe tener una dimensión temporal –en  este caso el ciclo electoral-, una dimensión cualitativa –el Frente se rige por una conceptualizad explícita y pública, en general de índole programática-, y una dimensión trans-profesional. Esta última se refiere a como proceden los políticos profesionales y cómo debe proceder el político de lo que surge, ante el numen de la urgencia que para muchos, también para mí, debe presidir lo que se haga. Me refiero a políticos que miden lo real en términos de “con esto no alcanza”, o sin esto es imposible pero con esto solo no va. Siempre el pensamiento de la escasez como posible de ser resuelto en una sumatoria de agregados ya existentes, sin que se prevea la emergencia de nada novedoso o contingente. ¡Si la escasez es siempre inspiradora así como está! La política se convierte entonces en un arte de trastienda oficiado por los profesionales que saben lo que “alcanza”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otro lado, la urgencia tiene que ver también con la posibilidad de afinar la definición de lo que es el gobierno de Macri. Neoliberalismo, sí, de acuerdo. Offshore, of course. Deuda externa que después compran en parte ellos mismos, endeudamientos imposibles de pagar, desprecio del mundo del trabajo, no sólo salarial sino también en cuanto a la dignidad del trabajo, incesante conflicto de intereses, que dicen querer cuidar pero que es el motor interno de este grupo de “asaltantes del poder”, trabajar en forma determinista por los intereses que simultáneamente los poseen –ellos a los intereses y los intereses a ellos-, y que al mismo tiempo “representan” en su condición de “funcionarios con cargos en el Estado”. El Equipo, o sea, la gran conjuración de los tecnócratas. ¿Cómo definirla pues?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.diariocalchaqui.com/img/2015/12/Macri-y-el-peronismo-1-650x400.jpg" alt="Resultado de imagen para macri peron" /></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>VI</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si recurrimos al saber de los politólogos, conjunto de técnicas gnoseológicas ya casi encaminadas de antemano a justificar las configuraciones de poder que presentan una adhesión actual a lo empírico del presente, esta es un democracia de derecha con los mismos problemas que tuvieron Alfonsín, Menem o Kirchner, donde haciendo suma y restas y aplicando algún que otro algoritmo más, se trataría de un momento constitucional distinto con problemas diferentes –algún que otro tiro por la espalda, varios jueces en la zona de indignidad, algún que otro desliz autoritario del presidente-, pero nada que no sea dentro de lo posible dentro de las democracias, en un mundo que sostiene con dificultad los viejos parámetros progresistas o iluministas. Este diagrama pasa por alto el modo en que la historia carga las palabras, todas las palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No obstante, se tiene la indefinible sensación de que no está todo dicho sobre el macrismo ni que sea posible hacer algo interesante con esa o cualquier otra politología. ¿Cómo explicar las relaciones empresariales y políticas del macrismo, sus dilemas con el mismo mundo del que proviene, sus apuestas osadas para embeberse de cualquier tema que no controlan y especialmente la relación peronismo-macrismo? Está lejos de ser una relación fácilmente catalogable, cuanto más tengamos estos términos en un estante más o menos fijo, donde como conceptos supongamos que ya están dados e incluidos en los diccionarios de alguna real academia. No es así, es claro. Pero tengamos en cuenta el modo en que el macrismo subiste en sectores sociales bajos que se incorporaron sin esfuerzo en su campaña de moralismo ficcional, basado en los casos conocidos y ultra promocionados de la “corrupción” entendida como figura del mal, la inseguridad como forma de la vida que se estrecha, la ciudad como manera de circulación rápida y a la luz de un pragmatismo del orden y de la justicia como frágil cobertor de una venganza sangrienta contra una amenaza exterior, que puede ser un joven delincuente o un narcotraficante como rostros malignos que obstruyen un “ideal de existencia”. Es este estilo la religión de las mercancías macristas. Pero no sabemos mucho sobre el modo en que, a pesar de sus notorias políticas de rebajamiento del nivel salarial y otras consustanciales con este tozudo rumbo, es aceptado como ese tal ideal de existencia, tan indefinible como penetrante en el lenguaje cotidiano, ajeno a los que hablan los políticos tradicionales, pero no Macri con su ignorancia trágica de las complejidades del mundo histórico-social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De tal modo, la urgencia (electoral) debe combinarse como lo que también urge no menos (la urgencia argumental y enunciativa). Esto último no es aparentemente una zona propicia en las reuniones para crear un frente opositor que se han realizado en diversos ámbitos de país, y se seguirán realizando. Se trata, para decirlo cabalmente, de un problema de índole intelectual que trasciende a todos y que a veces es apartado con desgano en nombre de la primera urgencia sin percibir que es parte de la misma urgencia. Cuál es la de definir el fenómeno por el cual el macrismo se “peroniza” en ciertas áreas de su actuación y el peronismo en sus áreas derechistas y otras no menos difusas, va y viene de los alrededores de Macri y la Vidal, no sólo por explicaciones basadas en cuestiones presupuestarias de los distritos que manejan- comprensibles desde ya-, sino que dejan entrever oscuras y sistemáticas compatibilidades.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchas veces la “primer urgencia” –electoral-, deja escapar de la boca de compañeros la idea que el orden intelectual siempre involucrado en la política, puede resolverse acusando a los que supuestamente lo cultivan, de estar en un termo, de hablar en difícil o escribir cosas largas. El problema es conocido, es antiguo y atravesó todas las corrientes de expresión. ¿Para qué repetir lo ya sabido? Ni hay que enrarecer las cosas porque sí, en nombre de deleites “intelectuales “, ni pasearse por los patios de la política olfateando “intelectualismo” a toda costa, denunciado con dos o tres frases de ocasión que provinieron también de intelectuales de la tradición popular, quizás acertados en su momento, pero equivocados en su forzado trasplante al hoy. Estos prejuicios, sorprendentemente, son muy amplios y a veces tropiezan más de la cuenta en ellos, los que quieren verse “embarrados de militancia viva, y no en el tapper”, y nada más que porque fueron a una reunión en algún ateneo suburbano, adquieren el derecho a fastidiarse cuando se desciende a las maquinarias conceptuales últimas de los problemas históricos. Hace siglos que nadie sale ganando exponiendo estas ofuscaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>VII</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No, mis amigos. El problema intelectual en la actual situación tiene varias aristas. Por ejemplo, ¿se pusieron a analizar qué significa la visita de Patti Smith a la Argentina? El numeroso público que se dio cita en el Centro Kirchner es un público juvenil, entremezclado, variado en edades y gustos, motivado por una cantante y poeta destacada de las contraculturas norteamericanas de los años 60. No es eso lo que está en discusión, ni el arte de Patti Smith ni mucho menos las fotografías de Maplethorpe. Sino las condiciones de producción de ese tipo de espectáculos, financiado por fundaciones internacionales –en este caso la Fundación Cartier, una suerte de FMI para artistas de retro-vanguardia-, condiciones de producción que están lejos de ser discutidas por Patti Smith –quizás porque cree estar en un país que se sacó de encima un odioso “populismo”-, y que en verdad corresponden al estadio más elevado de la industria cultural en el mundo, donde ya da lo mismo Alejandra Pizarnik, Duchamp, Perlongher o Aby Warburg. Pues fueron sustraídos de sus propias condiciones existenciales, y ya es el momento de extirparlos de sus mundos lingüísticos y fenomenológicos, para considerarlos como algo más que se le agrega a Lollapallooza o algún torneo de ese tipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Doy apenas otro ejemplo, más complejo. En estos días el Teatro Nacional Cervantes organiza un festejo sobre el bicentenario de Marx, con figuras intelectuales competentes y grupos teatrales de vanguardia. ¿Quién se animaría a decir que ésta no sería una muestra de amplitud en un órgano oficial de la cultura que tiene la reputación de ese venerable instituto teatral? En los gobiernos Kirchner hubo muchos de esos actos –y alguno de ellos, muy importante, precisamente en ese lugar, con prominentes figuras de la izquierda mundial-, pero más allá de que el kirchnerismo es una proyección inevitable pero no fácil de definir de una mutación del peronismo –lo que hoy, muchos que lo aceptaron en su momento, lo niegan para no caer bajo los balinazos de Madmoiselle et Monsieur Carpetá-, no es difícil aceptar que por ser el peronismo <em>latu sensu</em> una cultura con sus propios héroes culturales, alguno de ellos del primer nivel literario del país, se susciten ciertos resquemores con Marx, con Borges, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero ocurre que esta dos figuras, como tantas otras, ya están globalizadas. No es por eso que subsisten, sino porque aun contienen el alma secreta de un horizonte general del pensamiento crítico y de la literatura que se expresa luciendo sus raíces milenarias. ¿Pero salvando esta peculiar situación, no sería posible debatir qué significa que una “política cultural” del macrismo incluya a Marx? ¿Pluralismo, oportunismo, imposibilidad de pensar un gobierno como un todo y un sector que se peroniza, otro se marxistiza, con convocatorias a figuras culturales relevantes? Todo eso puede ser y es, menos aceptar que el macrismo es un generoso pluralismo que se suma al feminismo mundial, al marxismo conmemorativo o al ecologismo radical.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Por qué entonces no pensar también en las condiciones de producción de eventos como éstos en medio de un gobierno neo liberal proscriptivo, insensible a las demandas sociales y practicante de justificaciones atroces a las muertes en la calle que producen por goteo y con diferentes excusas dirigidas a su público conservador –popular y no popular-, que poco se interesa por el cumpleaños fantasmal del hombre de Tréveris? ¿O será que los intelectuales que estudian marxismo o que aceptan genuinamente esa identidad van a denunciar a este gobierno en uno de sus más importantes recintos teatrales? Quizás. Ojalá. Y aun así algún funcionario dirá que fue una gesta del pluralismo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.unidiversidad.com.ar/cache_2/cfk2_1000_750.jpg" alt="Imagen relacionada" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Volviendo a la tan mentada  y urgente “unidad del peronismo”, veo en ella un conjunto de problemas ostensibles. Esta no puede ser una lógica lineal para juzgar lo que “alcanza” o no “alcanza”, sino un logro del pensamiento crítico expandido y renovado. Y en esa misma medida, no escindible de un gesto que nada tiene que ver con agregados, añadidos, lechos de procusto o pensamientos sobre “amplio y flojo versus enérgico y escaso”, sino con la emisión de un grito o una voz propiciatoria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No habrá frente ni ningún otro ensamble productivo de nuevas historias, si queda en manos de pragmatismos de última hora, profesionales del reacomodo incesante y permanente. No lo habrá si no se revisa el pensamiento mismo del corazón del peronismo. Y así, cuando queden sus piezas expuestas a las críticas de su osatura última, nada impedirá que funciones mucho más ambiciosas en términos de memoria proyectual o imán para novedades teórico-prácticas, queden disponibles para un conjunto social renovado. Hay una maquinaria cultural perono-macrista-ucerreísta o macrista-radico-peronista que se ha conjugado bajo banderas de la derecha que absorbe todo en nombre de un pluralismo de fachada, que como nunca escinde vida cultural de furias destructivas de las bases formativas del país, tal como se entendían en momento muy importante de su historia durante el siglo XIX y XX.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La base de este frente capaz de derrotar al macrismo está en verdad en la capacidad de amalgama de todos los que al unísono perciban el modo de expropiación económica y cultural al que está sometido el país y –si le damos una extensión un poquito más dramática- el pueblo nación. Esta última –omitimos el guion- no es una entidad metafísica sino un linaje cultural que en este justo momento de la torsión política argentina, merece el esfuerzo superior de crear palabra nuevas, segundas y terceras identidades que no abandonen necesariamente las de cuño tradicional-, y estos nuevos vocablos son los que merecerán estar esparcidos por todas partes, en numerosas tradiciones políticas. Y que aunque no lo parezca, a veces no viene mal que grupos o personas específicas, con su clamor angustioso, lo susciten, fuera de toda regla, de expectativa ya trillada o de horizontes axiomáticamente transitados. En este contexto, valga la palabra, no parece oportuno abandonar el “vamos a volver”, pues no tiene correlato en las cosas sino en las ideas aun no formuladas de la historia.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 20 de marzo de 2018</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</span></em></p>
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		<title>La dictadura militar genocida y el macrismo &#8211; Por Rubén Dri</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 14:31:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rubén Dri]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo de 1976]]></category>
		<category><![CDATA[democracia de baja intensidad]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe cívico militar]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Madres y aubelas de Plaza de Mayo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No puede afirmarse que el gobierno de Cambiemos es una dictadura en sentido clásico. Existe división en los poderes del Estado pero al tratar de penetrar en su funcionamiento, aparecen profundas grietas que dejan ver claramente un sistema que cada vez se parece más a una democracia de baja intensidad.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">No puede afirmarse que el gobierno de Cambiemos es una dictadura en sentido clásico. Existe división en los poderes del Estado pero al tratar de penetrar en su funcionamiento, aparecen profundas grietas que dejan ver claramente un sistema que cada vez se parece más a una democracia de baja intensidad.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Rubén Dri*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En principio parece una exageración propia de un dogmatismo incapaz de diferenciar los proyectos políticos y sus implicaciones de tipo social. ¿Hay algún punto de de conexión, de similitud, de cercanía, entre una dictadura cívico-militar genocida y una democracia con sus implicaciones en muchos aspectos  cercenadoras de derechos humanos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre una dictadura militar y un gobierno que llega al poder mediante elecciones hay, de entrada, una diferencia esencial que de ninguna manera se puede minimizar. Pero apenas uno pone esa diferencia que separa ambos regímenes en dos gobiernos separados por una zanja infranqueable, aparece, en determinados rubros, una cercanía que preocupa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Siempre que se presenta este problema, viene a la mente el régimen nazi que se instala en Alemania en 1933 y que colapsa en 1945, después de haber provocado una de las mayores tragedias de la que se tenga conocimiento. Se suele olvidar que Hitler no llegó al poder mediante un golpe militar o de otro tipo, sino por elecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Podemos decir que Hitler llega al poder ocultando sus verdadero proyecto, mintiendo, pero eso no es diferente a muchas maneras de llegar que conocemos bien. El macrismo en ese rubro no tiene nada que envidiarle. No podía ser de otra manera, en la medida en que el ideólogo es Durán Barba, o sea, Goebbels. Cinismo, mentira sin límites, son características del durán-barbismo que todos los días presenciamos y sufrimos. A partir de allí las diferencias son abismales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La dictadura cívico-militar fue el instrumento utilizado por las clases oligárquicas dominantes desde su triunfo en contra del proyecto popular en la segunda parte del siglo XIX, en una coyuntura en que dichas clases sintieron como nunca peligrar su hegemonía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El proyecto que triunfa es el de un país chico, centrado en la pampa húmeda con salida a través del puerto de Buenos Aires. Un país agroexportador, dependiente del imperio británico y luego norteamericano. En ese sentido no se entiende que la UIA haya tardado en darse cuenta que en ese proyecto la  industria no tiene lugar o, en todo caso, un lugar totalmente secundario y rezagado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese proyecto sólo se puede imponer con el sometimiento de las clases populares o, en otras palabras, con una gran represión. Así fue en sus inicios con la “guerra de policía”, como  llamó Mitre al exterminio de las montoneras federales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando los sectores populares, los que constituyen el pueblo, lograron romper el sometimiento y reflotaron el proyecto de Patria Grande Latinoamericana, suscitaron el odio visceral de la oligarquía que no trepidó en volver a la represión sangrienta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es así como se produce el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 con el objetivo de terminar con el avance de los sectores populares. La profundidad y ensañamiento de la represión militar respondió a la profundidad a la que había llegado la resistencia y el avance  popular frente la explotación capitalista. Toda una generación despareció en los campos de exterminio de la dictadura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde sus entrañas el pueblo fue forjando la nueva resistencia. Como hongos después de una lluvia fueron surgiendo los organismos de derechos humanos, siendo las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo los más conocidos. Nuevamente el pueblo pasa de la sumisión a la resistencia y de ésta a la construcción de poder, a la recuperación de derechos. Un poco más de una década (2003-2015) de luchas, de conquistas de derechos, de celebraciones populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los miembros de la oligarquía, señores del capital, logran nuevamente desalojar el pueblo del gobierno y comenzar una nueva etapa de dominación. Vuelve el país agroexportador dependiente, colonizado. Es un “revival” del proyecto liderado por Martínez de Hoz.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son los mismos dominadores de siempre, es la misma oligarquía renovada, la misma pero diferente, o diferente, pero la misma, que se renueva periódicamente y que ahora vuelve resuelta a cumplir con el mismo mandato: todo el poder, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. ¿Y la República? “Te la debo”, dice el presidente que se sienta en el sillón presidencial en el que, para burlarse del pueblo al que mintió, sentó a su propio perro, luego de celebrar payasescamente su triunfo en el mismo balcón en el que Perón dialogaba con el pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cuál es la diferencia entre el proyecto que Martínez de Hoz puso en práctica, custodiado por las Fuerzas Armadas, y el que ahora implementa un racimo de empresarios? El proyecto es el mismo: país dependiente, reducido nuevamente a colonia, agroexportador, pero los medios sufren cambios profundos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No se puede decir que se trate de una dictadura en sentido clásico. Aparentemente funcionan todos los poderes del Estado, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, pero apenas uno trata de penetrar en su funcionamiento, aparecen no ya rendijas, sino profundas grietas que dejan ver claramente un sistema que cada vez se parece más a una dictadura que a una democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay campos de concentración, centros clandestinos, pero hay presos políticos, no hay “desparecidos” pero ¡cuánto se le parece un caso como el de Santiago Maldonado! Hay libertad de expresión, pero si usted se atreve a ser opositor, no tiene espacio donde expresarse. Víctor Hugo, Navarro, y tantos otros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para ser suave digamos que se trata de una democracia “de baja intensidad”. Cada vez más baja. Todavía no lograron liberar a todos los genocidas condenados por los crímenes de lesa humanidad cometidos, pero están en camino. No les es fácil porque el trabajo en el tema de los derechos humanos caló hondo en la conciencia popular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuevas luchas nos esperan con la consigna que nos dieron las Madres: La única lucha que se pierde es la que se abandona. No la abandonaremos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de marzo de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Filósofo y teólogo</span></p>
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		<title>El silenciamiento de las voces críticas &#8211; Por Osvaldo Drozd</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Apr 2018 14:12:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Osvaldo Drozd]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación hegemónicos]]></category>
		<category><![CDATA[Trolls]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con la llegada de Cambiemos al gobierno no sólo se cerraron diferentes canales de comunicación, también se produjo la unificación del discurso mediático oficialista en el que se pregona el desprestigio de cualquier voz contraria al gobierno.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silenciamiento-las-voces-criticas-osvaldo-drozd/">El silenciamiento de las voces críticas &#8211; Por Osvaldo Drozd</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Con la llegada de Cambiemos al gobierno no sólo se cerraron diferentes canales de comunicación, también se produjo la unificación del discurso mediático oficialista en el que se pregona el desprestigio de cualquier voz contraria al gobierno.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Osvaldo Drozd*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con la llegada de Mauricio Macri al gobierno en 2015 se instaló la idea de que se iba a salir de un supuesto régimen en el que la libertad de prensa había estado sojuzgada. En lo concreto, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual terminó siendo derogada por un DNU y la existencia de una variedad de medios y programas que no comulgan con el pensamiento de Cambiemos fueron paulatinamente erradicados hasta un estado mínimo. La diversa programación periodística que hoy puede verse por la TV, escucharse en radio o leerse en los principales matutinos impresos, guarda un alineamiento político- ideológico bien elocuente. Por más que hablen de persecución, los actuales popes mediáticos durante el anterior gobierno tuvieron un protagonismo superlativo. Que hayan sido escrachados por movimientos sociales no es lo mismo que haber sido acallados por la intervención estatal. La Argentina nunca fue ni Corea del Norte, ni Cuba ni siquiera Venezuela, aunque con la labor periodística se corra más riesgos en Colombia o en México. En nuestro país fue promulgada en 2010 la ley que derogaba las penas de prisión por delito de calumnias e injurias en la actividad periodística por pedido de la CIDH. De todas formas, sería necesario hacer un balance crítico acerca del funcionamiento concreto de los medios surgidos durante el gobierno anterior para poder entender la facilidad con la que se produjo el gran desguace a partir de 2015, que no afectó nada más que a las principales empresas emergentes como fuera el grupo encabezado por Sergio Szpolsk sino también a una variada red de medios alternativos que comenzaban a desarrollarse de manera autogestiva.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los actuales voceros periodísticos esbozan una falacia para justificar la falta de voces críticas en los principales medios. Aseguran que hoy se puede acceder a la información en cualquier lugar de internet y por ese motivo habría mayor democracia. Es verdad que la red ofrece una variedad muy grande de opciones para informarse pero esto no reemplaza ni puede competir contra los principales canales televisivos que son lo que el ciudadano medio tiene más a su alcance. Todos los que desde la labor periodística acceden a internet para conseguir información saben muy bien que esto tampoco es lo que se pinta como la gran apertura hacia el universo, y que hay que conocer un poco para saber en dónde buscar ya que los principales motores de búsqueda están sujetos a algoritmos que direccionan de acuerdo a intereses corporativos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los medios tradicionales hoy cuentan con sus propios portales en internet y entrar a ellos a través de las redes sociales nos va a hacer encontrar con una legión de los denominados “trolls”. Mucho se habla de ellos pero hay poca sistematización para combatirlos o controlarlos. Es de destacar que recientemente Amnistía Internacional y también la diputada del FIT Myriam Bregman, denunciaron la existencia y el comportamiento de esos usuarios con cuentas falsas, bots y también personas reales que se dedican a campañas de desprestigio a los opositores o a insultar a usuarios que hacen comentarios contrarios al gobierno. Se podría decir que hay muchas notas en los medios hegemónicos subidas a la red que dan la sensación de ser escritas para ser replicadas por los trolls. Basta con titular una nota con el nombre de algún ex funcionario cuestionado para que se produzca una avalancha de insultos y reflexiones hechas con la más descarada moralina. Es posible encontrar en los comentarios que se diga que hay gente que no tiene derecho a decir nada por haber apoyado al anterior gobierno. Cualquiera que diga algo contra el gobierno actual será tachado de kirchnerista. La famosa grieta mostrando un desnudo pornográfico. La existencia de cuentas falsas para generar odio y violencia no es algo que pueda considerarse demasiado democrático. En la agenda trolling no cuentan ni los argumentos ni las razones. Sólo se trata de callar al que piensa diferente a través de insultos o falacias. Esta actitud también se replica en programas televisivos como <em>Intratables</em> en el cual, sentados todos en redondo, pareciera que todo se decide por mayoría simple. Casi todos los “periodistas” tienen un mismo posicionamiento político y deben debatir con algún solitario invitado opositor hasta que salga sangre. Si a pesar de eso no les va del todo bien, el hablar encima o el silenciar a la fuerza también les sirve como argumento válido para hacer colapsar al otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La sensación que produce la realidad que los medios hoy construyen es que nada válido se puede decir sin que eso sea utilizado para fines completamente alejados a lo que se enuncia o en todo caso lo que se diga o escriba necesariamente caerá en saco roto porque el destinatario parece haberse corrido del lugar hacia donde el mensaje iba dirigido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es probable que con la emergencia de diferentes medios masivos con un perfil “progre” durante el anterior gobierno, muchos de los que escribimos hayamos supuesto que eso podía leerse masivamente. Otros podían pensar que le daban letra a una ciudadanía oficialista mostrando los principales logros. Lo importante sería saber que eso no llegaba más que a determinados círculos de militantes y algunos dirigentes con alguna tradición de activismo comprometido. Contrario a los que hoy se diga, la mayoría se informaba por los mismos medios que en la actualidad. El sentido común imperante sigue siendo casi el mismo a pesar de que hoy los que siempre tuvieron el poder tengan la libertad para decir a los cuatro vientos sus verdades ponzoñosas. Lo que habría que saber desde el campo popular es qué métodos emplear para revertir este clima de época. En un pequeño texto llamado <em>Gasolinera</em>, Walter Benjamin decía que “Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca frente a una turbina y la inunda de lubricante. Se echan unas cuantas gotas en roblones y junturas ocultas que es preciso conocer”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Berisso, 6 de abril de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Periodista</em></span></p>
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		<title>El peronismo y la unidad &#8211; Por Edgardo Mocca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Jun 2018 17:00:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Edgardo Mocca]]></category>
		<category><![CDATA[2019]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Unidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La unidad del peronismo tiene sentido si se inscribe en la lucha por recuperar derechos y por la creación de condiciones dignas de vida para trabajadores y sectores populares, afirma Edgardo Mocca. Unidad con un programa de emergencia para la reparación y con estrategias comunes para reconstruir lo destruido.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La unidad del peronismo tiene sentido si se inscribe en la lucha por recuperar derechos y por la creación de condiciones dignas de vida para trabajadores y sectores populares, afirma Edgardo Mocca. Unidad con un programa de emergencia para la reparación y con estrategias comunes para reconstruir lo destruido.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Edgardo Mocca*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La dirigencia política y sindical del peronismo está ante un dilema de hierro. Su sector más incorporado a la lógica del dominio político de las corporaciones estaba convencido de que el macrismo tenía pavimentado el camino de la consolidación de la recreación neoliberal del país. Y en ese contexto al justicialismo le estaba reservada la tarea de la renovación de sí mismo. Una renovación que tenía como destino la creación de un partido preparado para la alternancia dentro de un esquema político signado por la resignación a la condición colonial del país y la posición de una variante “popular” de ese esquema: una nueva fase de la “renovación” que desembocó, con Menem, en la experiencia del partido-movimiento popular creado por Perón reconvertido en la pieza principal del consenso de Washington en la región.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los tiempos se apresuraron. Ni el más optimista de sus partidarios se atreve a augurarle a Macri algo mejor que una dura supervivencia política en los tiempos amargos de la soberanía política del fondo monetario. Claro que a esta creciente certeza colectiva se opone el dispositivo de la mentira incesante de los grandes oligopolios mediáticos; todavía convence a una importante minoría social pero los tiempos del optimismo y el culto a la “derecha moderna y democrática” parecen haberse agotado tempranamente. Queda la variante más dura del ajuste que necesitará inevitablemente de la prepotencia violenta que es tradicional en las clases privilegiadas del país. Eso puede funcionar un tiempo, pero difícilmente alcance a construir un esquema de dominación consistente como esperaban sus sostenedores de derecha y la nueva intelectualidad progresista ganada una vez más por las profecías del fin de la historia. En los pocos meses que nos separan del lanzamiento del “reformismo permanente” y su brutal escenificación con el histórico atropello contra los jubilados el clima ha virado bruscamente. Viró en la calle y en el congreso. En las canchas de futbol y en los recitales. Hoy una gran parte de la sociedad argentina ha dejado de creer en el gobierno de los muchachos bien intencionados que no tienen suficiente experiencia y se encontraron un país en ruinas. La dura experiencia del empeoramiento cotidiano de la vida fue erosionando la fábula. La insensibilidad, el revanchismo, la acumulación desaforada del oscuro círculo de patrones y gerentes que gobiernan el país y el progresivo deterioro económico han tocado el techo de su eficacia. Ya no alcanza la demonización de los gobiernos kirchneristas para legitimar el dolor y la privación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La parte decisiva de la estructura federal del justicialismo parece compartir este diagnóstico. Así se viene reflejando en la actividad del Congreso en el que la falsa “mayoría” macrista se ha convertido en minoría a la defensiva. Los gobernadores siguen ejerciendo una cuidadosa prudencia en la relación con el gobierno nacional, más asociada a sus necesidades de caja que a la confianza en el futuro de la revolución de la alegría. La mayoría de ellos decidió ausentarse del reciente congreso del partido contra la barbarie intervencionista de Macri y de Barrionuevo, lo que constituye un síntoma de la situación: a ninguno de ellos se le ocurrió la peregrina idea de ir a Ferro a defender los principios de la responsabilidad y la defensa de la gobernabilidad. El horno no está para bollos. El humor mayoritario, por un lado, y la ocupación de la calle por la protesta popular por otro, han modificado radicalmente la coyuntura política. Todo eso constituye el telón de fondo de la discusión sobre la unidad electoral del peronismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para entrar en el tema hay que evitar la mirada fetichista que postula un peronismo esencial, siempre igual a sí mismo. Que fue mutando desde el menemismo hasta la experiencia de los Kirchner sin ninguna crisis que lo pusiera frente al espejo de su propia historia, que habría seguido siendo la marca monopólica de lo nacional-popular incluso después de la pavorosa entrega del patrimonio y del desastre social en el que terminó la ominosa década del noventa iniciada por el menemismo. No hay una esencia inefable del peronismo. El peronismo es su historia. Y la parte más reciente de esa historia es un parteaguas definitivo; el abandono de la huella de la experiencia de los gobiernos peronistas entre 2003 y 2015 lo pondría en el lugar de los partidos cuya época gloriosa quedó definitivamente en el pasado. Así está pasando con gran parte de los partidos socialdemócratas de Europa: abandonaron su tradición popular, se afiliaron al neoliberalismo y terminaron perdiendo progresivamente su caudal electoral y su importancia política.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El proyecto del macrismo consiste en ser la maquinaria político-electoral que consume el sueño del fin de la Argentina peronista, del país de la voluntad industrialista, de las poderosas organizaciones sindicales, de la enorme capacidad de movilización de su pueblo, del estado activo y reparador de las injusticias del capitalismo. Lo alienta en esa dirección el éxito electoral, inédito en una fuerza de raigambre conservadora. Extrajo su fuerza del abierto antagonismo que sucedió a la catástrofe de fines de 2001 y estalló con el conflicto que enfrentó al gobierno kirchnerista con las patronales agrarias en 2008. Ese antagonismo no ha cesado con el triunfo de Cambiemos. Limita toda posibilidad, en tiempos previsibles, de instalar un partido del orden, centrista, moderado y conciliador. Lejos de atenuarse ha cobrado nueva fuerza con la grave crisis que se desarrolla en estos días y promete días muy difíciles para los argentinos y argentinas. Ya las elecciones del año pasado mostraron que las anchas avenidas del centro no tienen destino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El proyecto de unir al peronismo –o a una parte fundamental de él- tiene sentido y puede conducir al éxito si se inscribe en la lucha por recuperar derechos atropellados y por volver a colocar al país en la huella del ejercicio de su soberanía y en la creación de condiciones dignas de vida para sus trabajadores y sectores populares en general. No es el ejercicio de un cálculo aritmético que sume guarismos electorales y agrupe ambiciones personales en el reconocimiento de una pertenencia histórica reconvertida de mito histórico popular en un sello que autoriza a quienes lo utilizan a cualquier destino político. Eso va necesariamente al fracaso y a la frustración. El rumbo de las gestiones por la unidad solamente puede estar apoyado en la comprensión de que el destino del país no se va a jugar en octubre de 2019 sino que se está jugando ahora. En la calle y en el Congreso. En la combinación entre movilización popular rebelada contra el ajuste descargado bajo la bendición y el monitoreo del FMI y una clara y terminante oposición legislativa a todo cuanto apunte a darle sustento legal al saqueo que está en marcha. La unidad –del peronismo y de toda la oposición- solamente será creíble si es práctica presente y no solamente retórica proyectada hacia el futuro. Es la unidad pensada como instrumento político del pueblo para cerrar paso al catastrófico rumbo que esta segunda Alianza le está dando a la política argentina. Es la unidad como herramienta para que podamos encontrar una forma pacífica para resistir hoy ese rumbo y preparar su diametral transformación en las seguramente duras condiciones que la irresponsabilidad de los actuales gobernantes habrá creado para un futuro gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Unidad sin proscripciones internas. Unidad de todas las fuerzas populares capaces de confluir, sin sectarismo ni macartismo. Unidad con un programa de emergencia para la reparación y con estrategias comunes para reconstruir lo destruido. Unidad que transmita confianza y esperanza. Que reivindique la política frente al desencanto que deja este episodio de soberbia y abuso de la confianza popular perpetrado desde diciembre de 2015.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de junio de 2018</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">Politólogo, periodista y profesor universitario.</span></em></p>
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		<title>Para después del diluvio &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jul 2018 22:17:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[medios concentrados de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[persecución ideológica]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[políticas regresivas]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma Constitucional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre los males inmateriales que dejará el gobierno de Cambiemos no será menor el desencanto con la llamada justicia, protagonista clave de esta política transicional regresiva. Luego del diluvio es indispensable construir un nuevo proyecto de Estado, adecuado a una sociedad más justa y a una Nación más soberana.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Entre los males inmateriales que dejará el gobierno de Cambiemos no será menor el desencanto con la llamada justicia, protagonista clave de esta política transicional regresiva. Luego del diluvio será indispensable un nuevo proyecto de Estado, adecuado a una sociedad más justa y a una Nación más soberana, institucionalmente sólido como para evitar que lo burlen los voraces de poder y dinero. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por</strong> <strong>E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">       </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Heráclito tenía razón: <em>todo pasa. </em>El tiempo-espacio se curva dicen los físicos, lo que parece depender de la ley de la termodinámica, conforme a la cual el calor siempre pasa a lo frio y nunca a la inversa. Pero lo que es verdad en física no lo es en la dinámica del poder: allí no rigen las leyes de la termodinámica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por eso, que mucho se habla en el mundo de una <em>justicia transicional</em> para caracterizar procesos de cambio o <em>transición </em>de dictadura a democracia o de violencia a paz, es cuestión de reflexionar un poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No estoy seguro de que exista una <em>justicia transicional, </em>aunque no dudo de que hay <em>políticas transicionales </em>condicionadas por varios factores, según las circunstancias. Pero en general, el término se usa como si rigieran en la política las mismas leyes de la termodinámica, o sea, que toda transición sería del calor al frío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lamentablemente no es así, pues hay <em>transiciones</em> en sentido contrario y, por ende, existen <em>políticas transicionales regresivas</em>, que transitan de la democracia a la dictadura o de la paz a la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son varias las naciones de nuestra región que viven esa <em>política transicional regresiva</em> y, por supuesto, también nuestro país. No es necesario mirar la casa vecina, porque entre nosotros se repite la misma regresión hasta en sus detalles, pues sólo nos diferencian algunos datos más o menos folklóricos o coyunturales. Basta mirarnos el ombligo para verificar que tenemos presos políticos -empezando por el escandaloso caso de Milagro Sala-,  jueces perseguidos por sus sentencias, censura de medios de comunicación, discurso único mediático, represión y letalidad policial, jueces dóciles, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La economía argentina, agotó a increíble velocidad la nafta del tanque y ahora está consumiendo la reserva a cien millones de dólares por día. Mientras la banda toca a toda orquesta, ya se siente el roce del iceberg en el casco del <em>Titanic, </em>que sigue impertérrito rumbo al desastre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero Heráclito tenía razón: <em>todo pasa. </em>El diluvio también pasó. Es hora de pensar qué hacer después del diluvio. La vida seguirá, el Pueblo Argentino también, quizá en una parte con la bronca propia del estafado, del que compró la máquina de hacer dólares que otros se están llevando y que, por desgracia, pagaremos todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los males que dejará el diluvio son muchos, tanto materiales como inmateriales. Entre los últimos no será menor el desencanto con la llamada <em>justicia, </em>protagonista importante y clave de esta <em>política transicional regresiva. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El método de repartir estiércol y otras inmundicias a través de los medios de comunicación monopolizados, para luego manipular a los <em>jueces propios </em>–como descaradamente reclamó el presidente- y obtener prisiones preventivas y condenas arbitrarias, es clave en esa <em>transición regresiva.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no podremos pensar qué hacer después del diluvio si no comprendemos qué es esta pesadilla que vivimos, esta especie de dictadura sin dictador y con uniforme escolar de democracia con trencitas y expresión infantil de globitos amarillos.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que la tradicional política transicional no ha visto antes es, precisamente, que en política no rigen las leyes de la termodinámica, porque si la única <em>transición</em> fuese hacia la democracia y la paz, llegaríamos a la conclusión de que todos estamos más o menos camino del Paraíso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las cosas no son así, en política hay transiciones hacia adelante y hacia atrás, porque el Estado de derecho es un modelo ideal nunca del todo realizado. Es útil como modelo orientador, pero a condición de saber que los Estados de derecho reales que hay en el mundo son<em> corsés institucionales</em> que contienen los esfuerzos de quienes buscan hegemonizar el poder, porque en toda sociedad hay quienes quieren hacerse del poder para manejarlo arbitrariamente en beneficio propio y de su minoría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Justo es señalar que pocas veces esta hegemonización para la arbitrariedad enriquecedora, propia y de grupo, se ha visto tan clara como en el actual momento de nuestra pobre Nación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tienen todo el poder: los medios monopólicos creando realidades ilusorias, repartiendo inmundicias, los votos del Congreso mediante la extorsión a los gobernadores, los carpetazos amenazantes contra cualquiera, los <em>jueces propios </em>dispuestos a cualquier antojo, los jueces <em>impropios </em>amenazados; tienen todo menos un programa económico sustentable, porque su ciega voracidad los ha llevado a destripar a la gallina de los huevos de oro. Sólo por eso el diluvio llegará y también pasará.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cómo se llegó a esto? Muchos se lo preguntan y no tienen una respuesta clara, porque no han caído en la cuenta de que el <em>corsé institucional </em>de nuestro Estado de derecho era demasiado débil, diría que completamente vulnerable. Y los gerentes de transnacionales y sus empleados supieron aprovechar hasta el último resquicio de institucionalidad defectuosa para hacerlo estallar. Ya no tenemos Estado de derecho, sino la voluntad arbitraria del grupo de <em>chief executive officers </em>y sus empleados y amanuenses que se hicieron del poder engañando con globitos y repartiendo estiercol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Gobierno representativo, republicano y federal? El artículo 1º constitucional parece una ironía, una manifestación de buena voluntad, lirismo constitucional para escolares, de cuya irrealidad hasta los niños se dan cuenta. Después del diluvio nos espera la durísima tarea de tratar de hacer de esa ironía una realidad. No será tarea fácil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre otras dificultades, no será menor la urgencia de curar la herida profunda que este poder arbitrario infirió a la democracia misma y, por supuesto, al Estado de derecho, porque debilita directamente nuestra cultura jurídica y cívica, de tan paciente y compleja formación. Para volver al Estado de derecho será necesario pensar una institucionalidad fuerte, inventar el nuevo corsé a la altura de las agresiones actuales, y eso importará poner nuevos límites institucionales al poder.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero la bronca de estafados y damnificados será grande. Muchos se rebelarán ante la propuesta de nuevos límites al poder: ¿Por qué limitar el poder? ¿Acaso no nos pasó esto por no ejercer suficiente poder? ¿No nos ha pasado por respetar demasiado los límites? ¿Acaso los otros respetan límites? ¿Siempre nosotros debemos ser los tontos? ¿Volveremos a ser tan idiotas y a respetarlos, cuando ellos nos ensucian, nos encarcelan y nos largan las policías de gatillo fácil?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este es el daño inmaterial que está provocando la pesadilla que vivimos, porque mina la base misma de la democracia en el sentir popular. La verdadera <em>brecha </em>es la que están abriendo en la convicción democrática de nuestro Pueblo; es la herida que nos dejará esta reverberación repugnante de 1955.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero lo difícil no es lo imposible: lo superaremos. Cuando este vómito histórico colonialista de <em>gorilismo tardío y vendepatria </em>haya pasado, con esfuerzo y paciencia curaremos la herida. Nuestro Pueblo no es suicida ni violento por esencia, difícil pero no imposible es la tarea de restablecer la confianza en los límites institucionales, superando la bronca emocional con la prudencia de la razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para eso <em>es de vital importancia mostrar que la prudencia de la razón no es ingenuidad</em>. A las preguntas del ciudadano indignado se debe responder que no queremos volver a respetar límites que otros no respetan y nos juegan sucio, sino <em>establecer nuevos límites que debamos respetar todos</em>, lo que importa una tarea bien diferente y nueva<em>. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No se trata de reponer un corsé que no ajusta, que falla por todos lados, sino que nos urge pensar un nuevo corsé institucional, firme, realmente republicano, representativo y federal en serio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La actual Constitución Nacional es poco menos que un papel que se usa cuando conviene a la riqueza concentrada y a los intereses colonialistas, pero que después se cuelga en lugar poco conveniente. Es indispensable un nuevo proyecto de Estado, adecuado a una sociedad más justa y a una Nación más soberana, institucionalmente sólido como para evitar que lo burlen los voraces de poder y dinero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos comenzar a pensar en la enorme tarea que habrá que llevar a cabo después del diluvio. Temas centrales de nuestro Estado y que debemos debatir y resolver son, por ejemplo: control del poder presidencial, gabinete de ministros, coparticipación federal, pluralidad de medios de comunicación, control legislativo del endeudamiento, titularidad de las bancas legislativas, financiación de partidos políticos, servicios de inteligencia, función de las Fuerzas Armadas, control de los cuerpos de seguridad, tribunal constitucional, casación nacional, consejo de la magistratura, defensa del medio ambiente, pueblos originarios, presupuestos participativos, consejo económico-social y un largo <em>etcétera</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La bronca emocional no se puede contener con ingenuidad, sino con la prudencia racional activa, no pasiva ni mucho menos <em>ingenua</em>, que sólo puede estar dada por la firme decisión de una institucionalidad nueva y mucho más sólida, por un corsé con las menores fallas posibles, que impida el reflujo de una <em>política transicional regresiva </em>como la que sufrimos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque la demolición sea muy fuerte, aunque los límites republicanos se hayan pisoteado como nunca en los últimos treinta y cinco años, en lo institucional debemos comprender que esta pesadilla no ha hecho más que derrumbar ruinas institucionales que ya no servían para contener a quienes había contenido, y el abuso descontrolado del poder arbitrario por parte de los oportunistas de turno, no es más que la mejor verificación de la inutilidad de las ruinas demolidas por la barbarie plutocrática.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después del diluvio no será cuestión de reconstruir lo institucionalmente demolido, porque no sirve, sino de construir una nueva institucionalidad que, hasta donde sea humanamente posible, sea capaz de impedir que cualquier nuevo grupo de advenedizos oportunistas la pueda abatir en el futuro.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 15 de julio de 2018</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires</span></em></p>
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