<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>fascismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/fascismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/fascismo/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Oct 2023 14:49:47 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>fascismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/fascismo/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Algo se rompió esa tarde &#8211; Por Jorge Giles</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/algo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/algo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Mar 2021 21:15:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Giles]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsas mortuorias en Plaza de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@Eñe]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=7075</guid>

					<description><![CDATA[<p>En la tarde del último sábado 27 de febrero, la oposición al gobierno de Alberto Fernández colgó bolsas mortuorias en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. Se cruzó un límite impuesto por la democracia. La derecha opositora marcó la cancha donde quiere disputar el año electoral y su  después: en el campo de una latencia de muerte impiadosa que persiste en esta nación que habitamos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/algo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles/">Algo se rompió esa tarde &#8211; Por Jorge Giles</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En la tarde del último sábado 27 de febrero, la oposición al gobierno de Alberto Fernández colgó bolsas mortuorias en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. Se cruzó un límite impuesto por la democracia. La derecha opositora marcó la cancha donde quiere disputar el año electoral y su  después: en el campo de una latencia de muerte impiadosa que persiste en esta nación que habitamos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Giles*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">E</span></strong>n la tarde del último sábado 27 de febrero, la oposición al gobierno de Alberto Fernández colgó  bolsas mortuorias en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cada una de ellas con nombres relevantes de la vida política argentina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Llovieron las quejas, los lamentos y el repudio generalizado del sector de la sociedad siempre sensible a la defensa de la vida y los derechos humanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, desde el lado institucional y mediático de la oposición, apenas esbozaron una ligera molestia pero…terminaron justificando la presunta performance del terror. Así estamos en la Argentina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No alcanza con que nos quejemos, nos lamentemos y repudiemos aquel hecho macabro. Es necesario, en primer lugar, no dejar que lo sucedido se caiga de la agenda del debate público, habida cuenta de la gravedad que le asignamos. Por varias razones distintas y complementarias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La derecha en el mundo viene demostrando cómo se aprovecha de la pandemia y sus consecuencias, para rehabilitar y exacerbar sus políticas xenófobas y racistas de siempre. Sólo que esta vez intentan, desde ese posicionamiento del odio, construir un nuevo sentido común que empuje a la sociedad hacia un abismo igual o semejante al de las peores horas sufridas por la humanidad; fascismo, nazismo, dictaduras latinoamericanas mediante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No estamos exagerando. Está pasando ahora mismo. Y no digamos, como algunos decían ingenuamente en los años setenta: “en la Argentina es imposible una dictadura como la de Pinochet”. No sólo fue posible; fue más trágica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos de las diferencias entre una etapa política y otra. Sabemos de las relaciones de fuerza a nivel social. Pero también sabemos que nuestra historia enseña que es un error fatal dejar que crezca el huevo de la serpiente allí donde se manifieste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una latencia de muerte impiadosa en esta nación que habitamos. Hay un odio atávico a todo lo que sabe a nacional y popular, peronista, feminista, marxista, el mundo LGBTIQ+.  Ese odio no se extingue; puede aletargarse por algún tiempo, pero ante determinadas circunstancias y estímulos, se expresa en toda su obscena y cruel desnudez.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Lo peronista” representa, para la derecha nativa, aquello que para la derecha europea son los gitanos, los  judíos, los negros africanos, los inmigrantes, los sudacas. Y así como el fascismo de mitad de siglo XX construyó a su enemigo antes del zarpazo mortal de Hitler y Mussolini, habrá que advertir entonces que en nuestro continente están lanzadas las fuerzas de la derecha más feroz bajo el mismo esquema de ataque a la democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Construido “el enemigo”, van por su aislamiento social y su posterior aniquilamiento; por las circunstancias que hacen al perfil de nuestro país, no necesariamente será un aniquilamiento físico, pero sí moral, cultural y político.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sucedió recientemente con Bolsonaro y con Trump, agitadores con mucho poder, que estimularon el odio contra el diferente como forma de llegar a conquistar el Estado.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algo se rompió esa tarde del último sábado de febrero de 2021. Se cruzó un límite impuesto por la democracia. La derecha opositora marcó la cancha donde quiere disputar el año electoral y su  después. Están convencidos que deben radicalizar sus posiciones; para ello se muestran explícitamente referenciados en la muerte, justo en este país donde ya hubo 30.000 bolsas mortuorias con cuerpos ultrajados en su interior y donde se apilaron, esas bolsas, con los cadáveres de hombres, mujeres y niños, muchos niños, después del bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955. La misma plaza, el mismo odio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los que tenemos la piel marcada por aquellos dolores, no podemos olvidarnos de Videla advirtiendo  mucho antes del 24 de marzo de 1976 que “si tenemos que matar a un millón de personas lo haremos” y al general golpista Ibérico Saint Jean afirmando que “primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores, después a los indiferentes y por último a los tímidos”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ministerio de educación de la dictadura difundió en 1976 un Instructivo para “detectar subversivos en la enseñanza de los hijos”. Un párrafo es suficiente: “el llamado “trabajo grupal”, impulsado por la subversión, sustituye la responsabilidad personal y puede ser utilizado para despersonalizar al chico, acostumbrarlo a la pereza y facilitar así su adoctrinamiento. Para erradicar esta pesadilla, los padres deben participar, vigilar y presentar las quejas que consideren convenientes”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Eso se llama construcción del sentido común. No son excesos verbales ni exabruptos ni jolgorio derechista. En los países de la América Latina, la derecha se convierte rápidamente en fascista cada vez que se siente amenazada por un gobierno al que llaman populista.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://img-s-msn-com.akamaized.net/tenant/amp/entityid/BB1e7WpX.img?h=0&amp;w=600&amp;m=6&amp;q=60&amp;u=t&amp;o=f&amp;l=f&amp;x=539&amp;y=245" alt="Bolsas mortuorias en Plaza de Mayo: denuncian a Patricia Bullrich por incitación a la violencia" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya no están los genocidas blindados; pero la cría civil de aquella dictadura, sigue operando. Y no podemos convivir sumisamente con quienes niegan la vida en democracia. Dentro de la ley, todo;  fuera de la ley, nada. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Argentina ya vivió la experiencia de la mutación de un comité partidario en un “comando civil”  que salía a cazar peronistas. Estamos hablando de hechos que, por ser parte de nuestro bagaje histórico, debieran recordarse a la hora de analizar la realidad que afrontamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En términos políticos esa derecha irá ocupando todo el espacio posible para aumentar su volumen electoral y su capacidad de maniobras desestabilizadoras de la democracia. La perspectiva parece ser la profundización de un antagonismo creciente entre esas fuerzas, dirigidas y manipuladas por el macrismo en cualquiera de sus versiones, los grandes medios hegemónicos de comunicación y los instrumentistas del quirófano judicial, de un lado; del otro, un Frente de Todos que deberá actuar inteligente y rápidamente para representar todo el arco social que se identifique con una democracia participativa, una cultura popular y un ejercicio activo y permanente de la memoria colectiva.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No quedará lugar para pretendidas representaciones del “centro” ideológico. Del centro hacia la izquierda del espectro político, el Frente gobernante deberá tener políticas que los representen a todos y todas. Y eso hay que hacerlo ahora, no por ser un año electoral, sino porque estamos en pandemia y en tiempos de pandemia e incertidumbres es sabido que anidan los peores fantasmas. La disyuntiva es de hierro: gana la muerte o gana la vida; gana el olvido o gana la memoria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si elevamos la vista para mirar el mundo nos encontraremos con escenas diarias de confrontación social por variados motivos, pero casi siempre cruzadas por el denominador común de enfrentar a quienes defienden la vida y la salud de los pueblos y los negacionistas que pugnan por imponer sus desvaríos anti vacunas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El mundo está en plena transformación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estados Unidos, sumido en la peor crisis política social desde su conformación como nación, afronta el desafío de impedir que las consecuencias de su puja interna provoquen la escisión de algunos estados, incluida la probable desintegración como nación. El imperio norteamericano se desmorona ante el avance de un mundo que es cada vez más multipolar, pese a su oposición. Y con un dato novedoso e impactante que marcará toda esta etapa: esta vez el multilateralismo es traccionado y conducido por China y Rusia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que está en juego es el destino de la humanidad misma. Por eso mismo, si algo se rompió aquella tarde de febrero, el Estado deberá impedir con la fuerza legítima que le otorga la ley y la Constitución, cualquier atisbo de semblanza pro-genocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nos queda como hombres y mujeres de a pie, recrear la memoria diariamente, fortalecer el “Nunca más”, defender los derechos humanos sin renunciar un centímetro todo lo construido en democracia y defender y fortalecer al gobierno nacional para ejecutar una por una las decisiones expresadas ante el Congreso de la Nación por el presidente Alberto Fernández.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay que crear comunidad allí donde estemos y nos pretendan fragmentar socialmente. Hay que volver a recrear la idea de que somos un pueblo, una nación, una patria grande, sabiendo que la pandemia vino para quedarse mucho tiempo. Podríamos tranquilizarnos diciendo que el virus del Covid-19 es un suceso extraordinario y que luego de la vacunación masiva volveremos a nuestra vieja “normalidad”. Lo siento; pero si así se piensa es porque no se entiende que esta pandemia es apenas un indicador de que el planeta ha dicho “basta”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">O cambiamos el mundo mejorando las condiciones de vida; o los que descienden de aquellos que arrojaban  cadáveres al río y al mar, ganarán la partida. No nos merecemos ese final. Pero tampoco nos merecemos, por historia y por convicción democrática, hacernos los desentendidos y los superados con los que apuestan al odio y la muerte.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de febrero de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Periodista y escritor. Su último libro publicado es<em> «Mocasines, una memoria peronista»</em>, editado por la cooperativa Grupo Editorial del Sur (GES)</span></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&amp;linkname=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&amp;linkname=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&amp;linkname=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&amp;linkname=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&amp;linkname=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&amp;linkname=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Falgo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles%2F&#038;title=Algo%20se%20rompi%C3%B3%20esa%20tarde%20%E2%80%93%20Por%20Jorge%20Giles" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/algo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles/" data-a2a-title="Algo se rompió esa tarde – Por Jorge Giles"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/algo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles/">Algo se rompió esa tarde &#8211; Por Jorge Giles</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/algo-se-rompio-esa-tarde-por-jorge-giles/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La derecha por su nombre &#8211; Por Claudio Véliz</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Dec 2021 12:48:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Veliz]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Claudio Véliz]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Odio]]></category>
		<category><![CDATA[recetas neoliberales]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=8963</guid>

					<description><![CDATA[<p>Estamos atravesando un tiempo muy peligroso en que las derechas volvieron a mostrar su rostro más siniestro. Las violencias neofascistas se han conjugado, en nuestra región, con el desamparo propiciado por las consabidas recetas neoliberales. En este artículo, Claudio Véliz discurre sobre la pertinencia de ciertas nominaciones, nos ofrece un decálogo de los trillados gestos reaccionarios de “nuestra” derecha y nos invita a repensar la necesidad imperiosa de componer las diversas expresiones populares para enfrentar la virulencia inédita de esta avanzada furibunda.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz/">La derecha por su nombre &#8211; Por Claudio Véliz</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-medium-font-size" style="color:#1606e5"><strong>Un decálogo de <em>sentidos comunes</em> antipopulares</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Estamos atravesando un tiempo muy peligroso en que las derechas volvieron a mostrar su rostro más siniestro. Las violencias neofascistas se han conjugado, en nuestra región, con el desamparo propiciado por las consabidas recetas neoliberales. En este artículo, Claudio Véliz discurre sobre la pertinencia de ciertas nominaciones, nos ofrece un decálogo de los trillados gestos reaccionarios de “nuestra” derecha y nos invita a repensar la necesidad imperiosa de componer las diversas expresiones populares para enfrentar la virulencia inédita de esta avanzada furibunda.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Claudio Véliz*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Tras el estrepitoso desplome de los “socialismos reales”, cuyos acontecimientos simbólicos más emblemáticos fueron el derrumbe del muro de Berlín y la posterior implosión de la Unión Soviética, los más fervorosos promotores de las recetas (neo)liberales desplegaron (con el inestimable auxilio de los oligopolios mediáticos) una obstinada batería de fórmulas, eslóganes y sentidos comunes: “nos hallamos frente al fin de la Historia”, “ha triunfado definitivamente la democracia liberal”, “las ideologías se han vuelto obsoletas”, “hemos superado todas las experiencias colectivistas y/o socialistas”, “todos somos ciudadanos de un mundo cosmopolita”, “el mercado será el exclusivo regulador de las transacciones económicas”, “la libertad derrotó al comunismo”. Pero dichas afirmaciones no se presentaban como posicionamientos políticos o miradas (polémicas) del mundo sino como el corolario inevitable de un devenir despolitizado y posideológico. Cualquier propuesta reticente a tamañas obviedades era considerada autoritaria, anacrónica, nostálgica. Los mercados pasaron a ser sinónimo de “el mundo”, las legislaciones aperturistas y flexibilizadoras se convirtieron en la panacea universal y la privatización de lo público devino destino irrenunciable. La ortodoxia monetarista triunfante consagraba el <em>libre fluir</em> de los capitales cuya contrapartida (deseada) era el endeudamiento y la fuga.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En resumen: apertura comercial, flexibilización laboral, privatización y liberalización financiera constituían el único modo de “estar en el mundo”, de insertarse en una geopolítica planetaria unipolar, de “hacer lo que hay que hacer”. Mientras que la defensa de lo público, las políticas igualitarias e inclusivas, las reivindicaciones sociales y laborales, apenas subsistían como resabios dogmáticos, excrecencias anticuadas de una era superada, persistencias de un colectivismo vencido e impotente. Si los socialismos habían perecido, ya no había razones para los conflictos, los desacuerdos, los combates políticos. En <em>el mundo libre</em> de la posmodernidad neoliberal, la escisión entre Izquierda y Derecha habría perdido, definitivamente, su vigencia. Cualquier alusión a dicha dualidad se tornaba absurda, inadecuada, desatenta, desinformada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Les debemos a los movimientos populares de Nuestra América de principios de siglo su reinvención de la política, su apuesta por la integración regional, su revalorización de las luchas sociales y su reivindicación del protagonismo plebeyo. Pero también, el haber puesto en evidencia los ribetes reaccionarios y conservadores de aquellas “liberalizaciones” asumidas como irreversibles. Al cabo de varias décadas de desamparo aprendimos (entre otras tantas “lecciones”) a llamar a la derecha por su nombre, por ese nombre hábilmente silenciado, disimulado, eludido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">De todas maneras, no podemos negar que, desde hace algunos años, esta obsesión por las máscaras y los disfraces se ha relajado. La derecha nativa ha allanado, pacientemente, el camino para exhibir su rostro más desenfadado, más desinhibido. En estos tiempos aciagos no ha hecho más que alardear de su odio y su hostilidad hacia los sectores más vulnerables (el enemigo elegido a combatir) a los que ha designado de muy variadas maneras: <em>planeros</em>, vagos, negros, populistas, chorros, <em>kukas</em>. Por otra parte, esta modalidad extrema de la violencia <em>política</em> se conjuga, invariablemente, con todos los lugares comunes de la ortodoxia monetarista <em>económica</em>. No debiera sorprendernos en absoluto que, con enorme justicia, muchos politólogos caractericen a esta coyuntura como un <em>neoliberalismo neofascista</em>: explosiva combinación entre extremo liberalismo económico y sádica violencia política. Sus adalides ya no se esmeran en disimular que hablan en nombre del gran capital, que reniegan de los impuestos a las grandes fortunas, que aborrecen de los controles de precios, que se proponen terminar con las indemnizaciones por despido y con todos los derechos laborales, que consideran a los salarios un costo elevado para los empresarios, que prefieren los ostentosos proyectos inmobiliarios a la construcción de viviendas populares, que creen ciegamente en la sagrada mano invisible de los mercados, que volverían a endeudarse una y mil veces más… Y, sin embargo, a pesar de este inédito sinceramiento, se resisten a asumirse “de derecha”: prefieren presentarse como <em>liber</em>ales, <em>liber</em>tarios o defensores de una “democracia de mercado”. El prefijo <em>liber</em> opera como doble comando: asocia la idea de libertad meramente con la liberación de los mercados, al mismo tiempo que disimula sus violencias clasistas y racistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Al menos desde la crisis del marxismo coincidente con el apogeo del neoliberalismo –tal como hemos afirmado–, las categorías de <em>izquierda</em> y <em>derecha</em> han sido subestimadas, revisadas, cuestionadas. Ya por los defensores de una pretendida “tercera vía”, ya por el liberalismo triunfante, ya por ciertas expresiones del campo nacional-popular que se negaban a reconocerse en dicha herencia europeísta de la Francia revolucionaria. Si bien admitimos como válido este último cuestionamiento, también creemos “estratégicamente” conveniente reafirmar dicha distinción. No nos parece oportuno renunciar a una oposición que en términos políticos, sociales y culturales, resulta tan clara y contundente como aún esquiva para sus partidarios. Desde siempre, los sectores populares hemos asociado a la derecha con el elitismo oligárquico, la defensa de los privilegios de clase y el odio hacia todas las expresiones del mundo plebeyo. No creemos que existan razones de peso para repensar dicha nominación en estos tiempos de furia desencajada. Precisamente por ello, les proponemos el siguiente decálogo de las más trilladas expresiones, prácticas y exigencias de sus atildados representantes:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>1. La centralidad del mercado</strong>: ellos aseguran que todas las transacciones económicas deben quedar libradas al arbitrio de los mercaderes. Por consiguiente, consideran que cualquier control y/o regulación estatal contribuye a distorsionar/tergiversar/alterar la libre circulación de los capitales. Identifican al mundo con “el humor de los mercados” y a la liberalización de los flujos mercantiles como la única forma de “estar en el mundo”. Aborrecen de todo lo público en nombre de una pretendida superioridad de lo privado. Promueven la privatización, el endeudamiento, la flexibilización y precarización laborales, la rebaja de los impuestos a las patronales y el ajuste perpetuo del gasto social (es decir, del presupuesto destinado a salarios, jubilaciones, asignaciones sociales, salud, educación, obra pública, vivienda, ciencia y tecnología, etc.).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>2. Primero los negocios: </strong>desde sus tempranas reuniones secretas de los años 30, y de un modo ininterrumpido hasta la actualidad, los partidarios de la ortodoxia (neo)liberal vienen batallando sin tregua contra cualquier modalidad de “intervención” estatal en sus negocios privados. Consideran que los aportes tributarios son confiscatorios, lanzan sus encendidas diatribas contra dicho sistema “socializante”, esgrimen que toda política impositiva ahuyenta las inversiones, convocan a no pagar los impuestos por considerarlos “distorsivos”. Sin embargo, cada vez que les toca dirigir los asuntos del Estado no dudan ni un minuto en valerse de toda la parafernalia institucional para favorecer, promover o facilitar sus negociados. Fue en este sentido que se orientó la reforma estatal del <em>menemato</em>, las privatizaciones de empresas públicas, la venta ilegal de armas, la liberalización del ingreso y egreso de capitales, las políticas “aperturistas”, el endeudamiento descontrolado con sus sucesivos <em>megacanjes</em>. Por esta misma senda, el primer gobierno de los CEOs de nuestra historia diseñó su política económica para enriquecer (aún más) al 1 % de los más ricos, mediante medidas tales como: la devaluación, los tarifazos, la liberación de precios, la rebaja impositiva para patrones y rentistas, el endeudamiento o el blanqueo de capitales; pero también, en virtud de la fuga, la evasión, la elusión o las guaridas fiscales. Y todo ello sin contar las maniobras fraudulentas con que dicho gobierno benefició a empresas propias o “amigas”: Shell, Autopistas del Sol, Parques Eólicos, Macair-Avianca, Iecsa, Isolux, Pampa Energía, Cablevisión, Techint, Tecpetrol, los bancos, los medios concentrados o las distribuidoras energéticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>3. Argentina es un país de mierda</strong>: al menos cuando gobiernan sus “enemigos”, la derecha argentina se obsesiona por descalificar todos y cada uno de sus aciertos. Para ello suele apelar a ciertos <em>clichés</em> siempre “a la mano”: “somos un país de mierda”, “todos roban”, “estamos fuera del mundo”, “la presión tributaria es insoportable”, “con mis hijos, no”, “van por todo”, y un sinfín de etcéteras. E inmediatamente, contratacan con los ejemplos que sí deberíamos seguir –según ellos– para ser un país serio. Así, repiten como un <em>karma</em> que deberíamos seguir el ejemplo de Chile o el de los países del norte europeo (valga nuestra sorpresa). En el primer caso, suena comprensible ya que se trata de uno de los países más desiguales del continente, donde las jubilaciones son privadas, la universidad está arancelada y los resabios de la violencia pinochetista resultan ostensibles. En cambio, la mención de las sociedades nórdicas exhibe una ignorancia suprema ya que dichos países se hallan en las antípodas de sus aspiraciones conservadoras: allí, los controles y las regulaciones estatales resultan centrales, el gasto público tiene buena prensa, las asignaciones sociales son elevadas y variadas, la presión impositiva es altísima, y las grandes fortunas aportan más de un 50 % de sus ingresos. Huelga decir que, en las antípodas del conservadurismo ilustrado de los siglos XIX y XX, la derecha actual no cesa de cultivar la ignorancia y la sinrazón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>4. Contra la política, el Estado y los sindicatos: </strong>la retórica autoritaria y conservadora se halla atravesada por sesgos antipolíticos, antiestatalistas y antisindicales. Las siguientes expresiones, repetidas hasta el hartazgo, dan cuenta de dicha orientación: “yo no me meto en política”; “los políticos son todos chorros y conforman una casta privilegiada”; “el Estado es opresivo, nos controla, nos confisca, interfiere en nuestra libertad”; “los sindicalistas son corruptos”, “los sindicatos alimentan la vagancia”, etc., etc. Esta prédica, que ha calado muy hondo en el sentido común de nuestras sociedades, se amplifica y multiplica en momentos de crisis (de alguna forma, el “que se vayan todos” de 2001 responde a un peligroso direccionamiento del hartazgo). Ahora bien, si todos los representantes del pueblo son privilegiados, chorros y corruptos, mientras que la democracia directa asamblearia ha demostrado ser una experiencia que, aunque potente y enriquecedora, resultó efímera, ¿cuál sería nuestra alternativa de gobierno?, ¿qué sería de nuestras sociedades sin política, ni Estado ni sindicatos? La respuesta es en extremo sencilla: nos hallaríamos inmersos en una jungla gobernada directamente por las corporaciones (financieras, económicas, mediáticas) sin la <em>mediación</em> indispensable del juego político democrático, de las regulaciones estatales y de la defensa de nuestros derechos laborales. Si la política es sucia y corrupta solo nos queda entregarnos, atados de pies y manos, al arbitrio absoluto de buitres, banqueros, acreedores, financistas y grandes grupos económicos. Si algo añora esta verdadera “casta” hereditaria es la completa aniquilación del sufragio universal, de los sindicatos y de los controles estatales que obstaculizan sus fabulosos negocios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>5. Lawfare</strong>: desde principios de este siglo una parte considerable de Nuestra América vivió una verdadera “primavera democrática” signada por un conjunto de líderes populares que decidieron hacer justicia con las más acuciantes demandas de sus respectivos pueblos. Así, se impusieron políticas con orientación igualitaria, distributiva, democratizadora e inclusiva. En todos estos países se asistió a un descenso inédito de los índices de pobreza, indigencia y desigualdad, a una notable ampliación de derechos para las mayorías silenciadas y a una sostenida movilización popular que consolidó dichas conquistas. Como no podía ser de otro modo, los grupos dominantes que vieron amenazados sus privilegios, se encargaron de instrumentar su venganza: demonizaron a los líderes y a sus movimientos, estigmatizaron a sus seguidores, los acusaron de violentos y autoritarios, crearon una “mesa judicial”, les abrieron cientos de causas, los obligaron a exiliarse, los encarcelaron, los destituyeron mediante golpes parlamentarios, lanzaron falsas noticias, intervinieron las redes sociales, espiaron ilegalmente a propios y a extraños, judicializaron las políticas públicas (incluso aquellas que recibieron el apoyo mayoritario en el Congreso). Resultaba indispensable instalar que se trataba de políticos corruptos que habían abusado de su poder y/o traicionado a su patria. Los casos de Lula, Correa y CFK son paradigmáticos al respecto, aunque también los de Zelaya, Lugo o Dilma Rousseff. La guerra jurídica continúa y se impone más allá de los cambios en los elencos gubernamentales.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcT4cG7uATn_zH2wMpxptl-akx2vRHo1OLr2_g&amp;usqp=CAU" alt="" width="482" height="379"/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>6. Identificación con el fuerte: </strong>Tal como lo han demostrado numerosas investigaciones psico-sociológicas (muy especialmente, las dirigidas por el filósofo alemán Theodor Adorno y sus colegas de Berkeley, hacia mediados del siglo pasado), uno de los tantos síndromes de la personalidad autoritaria es la identificación con <em>el fuerte </em>y su consecuente hostilidad hacia <em>los débiles</em>. Cuando se internaliza el control social opresivo, muchos sujetos se adaptan a dicho ordenamiento asumiendo, de un modo irracional, la obediencia y la subordinación a la autoridad (e identificándose con quienes se hallan en el vértice de la pirámide). Así, la estructura pulsional sadomasoquista opera, a la vez, como la condición y el resultado de dicha adaptación. Esta constitución tan particular del <em>superyó</em> permite que la hostilidad hacia el padre represor se convierta en amor por su autoridad. De esta manera, una parte de la agresividad resultante de las represiones y los tabúes, es absorbida y transformada en <em>masoquismo</em> (autocastigo, autoimposición de un sacrificio necesario), mientras que la otra parte sobrante se canaliza como violencia <em>sádica</em> hacia aquellos con quienes el sujeto no se identifica: los grupos débiles y marginales (que vendrían a sustituir al padre-autoridad odiado). Aquí, los estereotipos cumplen una función central ya que logran re-dirigir la energía libidinal de acuerdo con las demandas de un superyó muy estricto. No debiera extrañarnos, entonces, que muchos sectores de las clases medias (y no solo) se identifiquen con sus amos o patrones, al mismo tiempo que destilan todo su odio hacia los sectores menos favorecidos (quienes representan ese lugar al que nunca querrían llegar). Así, resulta en cierta forma comprensible (aunque nunca justificable) que muchos se hayan sentido identificados con los terratenientes agroexportadores, o con la empresa Vicentin, o con la “libertad” de Paolo Rocca para despedir decenas de trabajadores, o con los ricos “que no vienen a robar”, o con los CEOs, o con los dueños de grandes fortunas. Y también podemos entender que la contracara de dicha sumisión sea la repugnancia hacia quienes se hallan en la base (o directamente afuera) de la pirámide: los pobres, los que viven de un subsidio, los inmigrantes ilegales, etc.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>7. Marketing, fascismo y posverdad: </strong>Al menos desde los años 90, la práctica política, el discurso propositivo y la discusión ideológica comenzaron a ceder frente a la denominada <em>videopolítica</em>: publicidad de lo privado, centralidad de la imagen, campañas diseñadas en torno del marketing y el <em>focus group</em>, espectacularización de la gestión pública y estetización de la política. La irrupción de las tecnologías digitales y la concentración mediática resultaron decisivas para semejante transformación que ultrajó la palabra política y el debate público para convertirlos en espectáculo, y disimuló el espesor conflictivo de las relaciones sociales, condenando por anacrónico y nostálgico cualquier reclamo y/o reivindicación sectorial. Todas las prácticas y los discursos se tiñeron de un matiz exhibicionista, obsceno, cínico (una modalidad de la ideología que superaba en efectividad al ocultamiento hipócrita de las violencias del poder). Tanto en las revistas de moda como en la TV se exhibían las mansiones de los famosos, los banquetes de las elites, las ferraris del poder, los romances del <em>establishment</em>, los encuentros de funcionarios con estrellas del <em>jet set</em>. Por consiguiente, la emergencia de un gobierno popular que venía a reivindicar la militancia y a recuperar la palabra política no hizo más que enardecer la reacción mediática de quienes solo temían perder prerrogativas. Se imponía, así, una resistente burbuja cognitiva que se retroalimentaba de miedos, virulencias, falsas noticias, estigmatizaciones, eslóganes repetidos, sadismo extremo. Un inédito <em>deseo de no saber</em> (novedosa peculiaridad de la ideología neofascista-neoliberal) se imponía por sobre cualquier discurso racional/argumentación rigurosa. La fórmula vacía (aunque incansablemente repetida) reemplazaba al dato, al indicador, al cotejo empírico. El hedonismo de los ricos devenía siniestro, la desinhibición sustituía a la cautela, las prácticas fascistas descreían de las máscaras democráticas, el cinismo adquiría el rostro de la <em>posverdad</em>. En el marco de esta confusión organizada y administrada fue posible que esta derecha conservadora, violenta y antidemocrática pudiera enarbolar estandartes que históricamente habían inspirado las luchas populares: libertad, cambio, república, democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>8. </strong><strong>De odios y violencias:</strong> cada vez que debe ceder el poder político a gobiernos populares (han sido muy poco frecuentes estos casos a lo largo de nuestra historia), la derecha comienza a preparar su campaña de desestabilización. Durante los gobiernos kirchneristas, las reacciones de violencia, agresividad y descalificación del “enemigo” alcanzaron niveles asombrosos que superaron con creces a las registradas durante el primer peronismo. Apenas sintieron amenazados sus privilegios, los dueños del capital concentrado lograron que todos los dispositivos mediáticos se alinearan para constituir un monstruo temible; un demonio espantoso al que era posible aludir con la sola mención de una letra. Así, consiguieron que las políticas distributivas e inclusivas y la ampliación de derechos en beneficio de los sectores más vulnerables fueran percibidas como un ataque contra “los que progresan gracias a su esfuerzo individual”, contra quienes “no le deben nada a nadie”, contra los que “hicieron méritos suficientes como para alcanzar su posición”, etc., etc. Una vez instalada esta<em> grieta</em> mediática (absolutamente incompatible con los motivos de la conflictividad social), la tarea consistía en disparar contra el chivo expiatorio amenazante, corrupto y autoritario, hasta ponerlo fuera de combate. Las estrategias fueron muy diversas: agitar temores, instigar un rechazo ciego y visceral, incitar a la violencia y al escrache de funcionarios y legisladores, agredir, insultar, provocar, difamar hasta a los más tibios simpatizantes K, e incluso a los neutrales. Al mismo tiempo, lograban crear el clima propicio para manipular los casos de inseguridad callejera y, así, vomitar su persistente reclamo: “meter bala”, pena de muerte, linchamientos y reducción de la edad de imputabilidad. Claro que este cóctel explosivo no podía privarse de la cuota indispensable (en toda <em>derecha</em>) de racismo y odio de clase, dirigida, especialmente contra populistas, mapuches o <em>planeros</em>.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://revistazigurat.com.ar/wp-content/uploads/2020/07/EckraMfXoAIel70-1.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>9. La indignación perpetua: </strong>otra de las tantas estratagemas de la derecha para debilitar o derrocar a los gobiernos populares consiste en la activación permanente de la indignación. Poco importa si dicho objetivo se logra a partir de una noticia falsa, de la tergiversación de un acontecimiento o de la exaltación hiperbólica de algún atributo capaz de generar malestar. De lo que se trata es de instaurar la sensación de que todo está mal, de que no vale la pena respetar las normativas vigentes, de que cualquier esfuerzo es inútil, de que el gobierno protege a los vagos y a los chorros. Nos basta con sintonizar (prácticamente) cualquier canal de noticias para advertir dicha obstinada producción de malestar: las vacunas no sirven, los hisopados están adulterados, nos tienen encerrados para que no salgamos a protestar, no me permiten ser libre, no nos dejan comprar dólares, somos Venezuela, nos apartamos del mundo, no tenemos crédito, etc., etc. También las “corridas cambiarias” (promovidas por un puñado de especuladores) y sus maliciosas “lecturas” mediáticas contribuyen con dicha escena apocalíptica de crisis, confusión e inminente estallido. Las pantallas se tiñen de rojo, suenan las alarmas, el ruido es ensordecedor, el fastidio no tardará en devenir violencia. En absoluta sintonía con estas operaciones de desgaste, la única propuesta de campaña de esta <em>derecha ultraderechizada</em> es la exhibición de un cartel que dice: ¡Basta!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>10. Somos Derechos y Humanos: </strong>la derecha (en cualesquiera de sus expresiones) nunca se arrepintió ni se autocriticó por su activa participación en tiempos del genocidio planificado; incluso, continúa reivindicando lo actuado ante un “enemigo” que, por entonces, era considerado <em>subversivo</em> mientras que hoy se lo suele sindicar, directamente, como <em>montonero</em> (con el objeto, no solo de justificar el terror de Estado, sino también de trazar una línea de continuidad entre aquella juventud guerrillera de raíces peronistas y el kirchnerismo). Dicha reivindicación, sin embargo, no suele tornarse explícita mediante consignas taxativas, “claras y distintas” (salvo en algunos casos en que se afirma que “los militares se quedaron cortos”, o que “debieron haberlos matado a todos”), sino a través de una diversidad de expresiones tendientes o bien a criticar el accionar guerrillero, o bien a denostar a las organizaciones de DD.HH: “queremos una memoria completa”, “no fueron treinta mil”, “el número lo arreglaron en una mesa de negociación”, “a los familiares, lo único que les interesaba era cobrar un subsidio del Estado”, “el curro de los derechos humanos”, “son madres de guerrilleros”, “defienden el comunismo con financiamiento estatal”. Recordemos que durante el gobierno de Macri, no solo volvieron a repetirse muchas de estas fórmulas (en boca del propio expresidente y de varios de sus funcionarios), sino que también se intentó consagrar la impunidad de los asesinos (mediante el 2 x 1), se demoraron los juicios por crímenes de lesa humanidad, se habilitaron los desfiles militares con motivo de las celebraciones patrias, se inició una persecución judicial contra Hebe de Bonafini y se le negó financiamiento a las actividades sociales y culturales que venían desarrollando las organizaciones humanitarias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Un simple recorrido por los portales de noticias, por los laberintos cloacales de las redes sociales o por los discursos y expresiones del arco opositor, resultará suficiente para comprobar la veracidad de cada una de las anteriores afirmaciones. Será muy sencillo advertir, con absoluta claridad, que la derecha <em>les</em> exige a los gobiernos de turno y <em>nos</em> propone, con excesiva vehemencia, a las víctimas de sus requerimientos, opciones como las que siguen: entregarnos a la voracidad de los mercados; anular las indemnizaciones por despido; liberar el dólar y las tarifas; acordar con el FMI “a como dé lugar”; rebajar aportes patronales; eliminar retenciones a las exportaciones; achicar el gasto público; defender a los formadores de precios y a los propietarios de grandes fortunas; estigmatizar a los que viven de la ayuda social; demonizar a políticos y sindicalistas; cultivar el odio; estimular las conductas masoquistas y sacrificiales; incentivar la hostilidad y la violencia hacia los más desamparados; amenazar con el caos; propiciar el uso de armas de fuego; alentar el asesinato por la espalda; defender incondicionalmente a la mafia judicial; negar el genocidio; desprestigiar a la ciencia y a la política; promover una burbuja emotiva y cognitiva resistente a cualquier embate de la crítica, la reflexión y la rigurosidad; indignarse, encender alarmas, hacer ruido, confundir, convencer de que nada vale la pena y de que solo <em>los fuertes</em> podrán guiarnos para salir del laberinto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Frente a tamaña virulencia contra quienes habitan la base de la pirámide social, y en virtud de este colosal poderío sustentado en los dispositivos mediáticos, financieros, judiciales e institucionales (además de sus inquebrantables relaciones con la embajada norteamericana), las vías para resistir los embates de esta derecha neofascista resultan cada vez más acotadas. Cualquier alternativa que favorezca la dispersión en nombre de una pretendida pureza política no hace más que hundirnos en la impotencia. Cualquier exceso de pulcritud ideológica que solo integre a los militantes inmaculados (a las “almas bellas”) se torna imperdonable. Si lejos de intentar conectar/articular/com-poner las <em>diferencias</em> nos limitamos a celebrar su diseminación, habremos contribuido a una derrota segura. Si esta derecha criminal recupera el poder político, podría sentirse tentada a cumplir con su explícita promesa genocida (una Argentina sin kirchneristas/peronistas/populistas/zurdos). Aún estamos a tiempo de evitarlo.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Avellaneda,10 de diciembre de 2021-</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>* Sociólogo, docente e investigador (UBA, UNDAV) – <a href="mailto:claudioveliz65@gmail.com">claudioveliz65@gmail.com</a></em></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&amp;linkname=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&amp;linkname=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&amp;linkname=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&amp;linkname=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&amp;linkname=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&amp;linkname=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz%2F&#038;title=La%20derecha%20por%20su%20nombre%20%E2%80%93%20Por%20Claudio%20V%C3%A9liz" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz/" data-a2a-title="La derecha por su nombre – Por Claudio Véliz"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz/">La derecha por su nombre &#8211; Por Claudio Véliz</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-derecha-por-su-nombre-por-claudio-veliz/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>7</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Silbidos de un Vago N°21 &#8211; Argentina: La sombra de Weimar, la política y la lectura detenida &#8211; Por Noé Jitrik</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Dec 2021 14:42:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Noé Jitrik]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[José Pablo Feinmann]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=8994</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Noé Jitrik* (para La Tecl@ Eñe) En memoria de José Pablo Feinmann. Creo que José Pablo Feinmann acierta en su artículo publicado en Página 12<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik/">Silbidos de un Vago N°21 &#8211; Argentina: La sombra de Weimar, la política y la lectura detenida &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Noé Jitrik*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>En memoria de José Pablo Feinmann.</em></p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Creo que José Pablo Feinmann acierta en su artículo publicado en <em>Página 12 </em>el domingo 14 de noviembre -día de las elecciones, como se recordará<em>, de </em>ambigua resultado, es lo que prudentemente se puede decir- cuando evoca lo que pasaba en Berlín, capital de la Alemania pos bélica, llamada de Weimar, antes del advenimiento, podemos usar esta estruendosa palabra, del nazismo. Confusión de roles, la mentira a la vuelta de la esquina, brutalidades policiales, especulación desenfrenada y corrupción generalizada, inflación que devoraba todo, espías de todo tipo, pérdida de las esperanzas de cambio, ambiciones tortuosas y, por encima y por debajo, la dificultad de vivir, sin héroes en los que ampararse, la amargura de la derrota, el crimen sin explicación y tantos otros rasgos que describían una sociedad en descomposición. Y nadie que lo enfrentara con ánimo de frenar y curar el orgullo herido, nadie moralmente decidido y fuerte, casi todos en fuga, nadie a quien apelar para frenar esta vertiginosa caída. Y, en la sombra, quienes se preparaban para apropiarse y frenar lo que podría salir de tamaño desorden, o sea una revolución que podía haber seguido a la rusa. Lo que quedaba del ejército alemán y su resentimiento y los nazis que amedrentando, golpeando, persiguiendo, asesinando, impusieron algo que parecía un orden, siniestro, feroz, pero al que las masas se habían plegado casi con alegría.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Feinmann compara lo que pasaba en esa Alemania con lo que pasa aquí, en este país, y previene y advierte lo que ya sabemos pero que no nos animamos a definir y no lo enfrentan quienes deberían enfrentar esos brotes llamados técnica y respetuosamente “ultraderecha”, pero que en realidad están destinados a caer, irremisiblemente, en el modelo, si lo podemos llamar así, nazi. Brotes fangosos, amenazantes, ésos que se auto designan como “libertarios”, el esperpéntico Milei, el caviloso y siniestro Espert que cultiva una pinta de sentencioso obispo. Esa ralea crece, las elecciones les han dado un espaldarazo, hay gente que los apoya, gritan y amenazan como si esos gritos fueran a detener el alza de los precios de los alimentos o la inflación. Así empezaron los nazis sobre una república desconcertada y moralmente derrotada. ¿La nuestra? ¿O somos demasiado pesimistas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En casi toda descripción del estado de salud de un anciano, después de enumerar sus males físicos, la imposibilidad de moverse por ejemplo, o la dificultad de respirar, se suele completar el cuadro señalando que, sin embargo, conserva su lucidez, una cualidad sin duda extraordinaria. Lo contrario sería la sombra y eso no da lugar a ningún rescate, paralítico y sin poder reunir dos palabras con sentido, qué más se puede decir. ¿Pero en qué consiste esa cualidad? En ese estado físico, y pese a él, puede ser una gran capacidad intelectual que se manifiesta porque quien es de esta manera celebrado sigue aportando al pensamiento y a la creación. O bien, modestamente, a que equilibra recuerdos del pasado con una conciencia del presente aunque no vaya muy lejos en la elaboración de esa ecuación; más resignadamente, a que saluda a quien corresponde, recuerda los nombres de quienes lo rodean, tiene preferencias televisivas y hasta políticas y lleqa a leer un libro entero. Cualquiera de esas manifestaciones es celebrada pero a veces sospecho que es por benevolencia sin entrar demasiado en detalles. Casi siempre eso es suficiente para tranquilizarse pero no se aplica si el merecedor de ese juicio sigue funcionando como lo hizo siempre y tiene algo que decir respecto de los conflictos en los que chapotean, normalmente, quienes actúan junto a él. ¿Se puede decir que Juan Filloy, a los 104 años, era “muy lúcido”, cuando era evidente que era tan genial como lo había sido siempre? Un ejemplo molesto para los benevolentes, debe haber muchos más: ¿Freud muy “lúcido”? ¿El Papa Francisco muy lúcido?” ¡Qué pregunta!</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://media.ambito.com/p/aeb1e8ebbacdf10b0f9fdbf5e1369929/adjuntos/239/imagenes/039/538/0039538116/jose-pablo-feinmann-2jpg.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No se puede dejar de pensar en lo que sucederá después de estas últimas elecciones. En términos generales, la ecuación no será muy diferente de lo que ocurría antes: lo que se presenta como JxC intentará, seguramente, para conservar al menos cierta descolocada coherencia, seguir impidiendo todo lo que pueda las iniciativas del Frente de Todos, no vale la pena describirla, son muy conocidas sus penosas tácticas y su difusa estrategia; el FdT se propone ajustar sus modos de acción y tropezará con parecidas dificultades. Hay diferencias entre ambos protagonistas; JxC no se caracteriza por la sutileza, arremetió y seguirá arremetiendo y si tiene la oportunidad seguirá en lo mismo que ya ejecutó, una mezcla de autoritarismo arrogante y una mentalidad de arrebatiña y de hechos cumplidos; al FdT se le presenta una opción: o sigue poniendo la mejilla frente a las artimañas del bandolerismo protegido por el capitalismo monopólico o se pone firme y abandona las vacilaciones que lo llevaron a parecer, solamente digo parecer, inoperante. Creo que ambos mencionan, cada uno a su favor, que la diferencia entre ambos es de “modelos”. Puede ser, si por tal cosa entendemos en un caso la voluntad de no sucumbir ante las presiones del capitalismo monopólico y las extorsiones que minan toda posibilidad de soberanía y vida humana y, por el otro, lo contrario, o sea entregar el rosquete sin sonrojarse. Sobre lo que podemos esperar del enfrentamiento entre las dos fuerzas numéricamente más fuertes se puede seguir razonando, pero lo mejor será esperar las jugadas y examinarlas después y, entretanto, pensar en otros términos o niveles, eso se llama especular y no nos queda otra posibilidad. Es más fácil considerar las dos más llamativas novedades: tanto el crecimiento de la izquierda, de nutriente trotskista, como el de la &nbsp;ultraderecha, una especie de proto fascismo a la criolla. Como en el Congreso tendrán casi la misma cantidad de representantes tal vez se entable entre ellos un enfrentamiento de tipo futbolístico que podría llegar a ser dramático, como lo fue en la Alemania nazi, o bien&nbsp; grotesco aunque parece claro que puede haber un convenio de reciprocidad entre esos fascistoides, cuyos jefes, además de ser uno peludo y el otro calvo, son, a priori, incapaces de terciar en un análisis de cualquier problema que requiera algo de inteligencia, adherirán casi sin pensarlo a JxC, mientras que la independencia de juicio de los acérrimos defensores de los trabajadores los hará más sensibles a considerar lo que se juega en cada uno de esos problemas para los trabajadores de quienes se presentan como los únicos que piensan en ellos y los únicos que los defienden. Todo es hipotético, mera propuesta de pensar. ¿Llevará a alguna parte?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pareciera que las librerías de la Argentina –supongo que también las de todo el mundo- se están reanimando un poco; lectores que han atravesado indemnes la pandemia y el desánimo vuelven a recorrer los anaqueles y de pronto se llevan algún libro, el mundo sigue andando. Y con las librerías las editoriales: las grandes publicando, casi como siempre, libros que suponen que se van a vender inexorablemente y, como siempre, suelen meter la pata además de ignorar la literatura que, como siempre, se refugia en las pequeñas, heroicos soldados de una gesta silenciosa, no se sabe cómo aguantan pero se sabe, igualmente, que la fe mueve montañas. Pero, por debajo, sinuosamente, como una sierpe, se mueve otra cosa, la lectura que es el alimento de libros, librerías, editoriales y hasta imprentas. Pareciera que lo que era obvio antaño, en estos tiempos hay que explicarlo, encomiarlo, defenderlo y, complementariamente, origina políticas de lectura que ojalá tengan éxito. Hay, se lo digo a mi amigo Juan Chaneton tomando un café, una crisis de la lectura. En otras palabras, leer no incide, como ocurría en otro momento, en el imaginario ni parece que proporcione respuestas, en el entendido de que el ser humano necesita respuestas para orientarse en la torpe selva del vivir cotidiano. Juan lo ratifica pero, observación decisiva, según él la cris es preliminar, no se lee porque la sociedad misma y sus expectativas de transformación están como detenidas, siendo la detención una de las peores manifestaciones de la crisis. Y para rematar la reflexión, cuando el mundo estaba tenso porque parecía que el sistema se estaba resquebrajando y muchos se sentían soldados de esa causa, buscar en los libros era imprescindible, los libros reforzaban las convicciones y alimentaban las esperanzas. De ahí ciertos fenómenos editoriales, Eudeba, el “Boom”, ese extraordinario baile cuya música era el psicoanálisis, el marxismo, la semiótica, la crítica, la novela, la teoría: se leía, en el transporte, durante la noche, hasta de pié. En consecuencia, ¿en qué consiste la crisis? O, en otras palabras, cuál es la forma de la cultura en la que vivimos ahora, a diario, abandonados los recuerdos, sin apelar a la melancolía.  </p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 18 de diciembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>*Crítico literario, ensayista, poeta y narrador.</em></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&amp;linkname=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&amp;linkname=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&amp;linkname=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&amp;linkname=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&amp;linkname=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&amp;linkname=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fsilbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik%2F&#038;title=Silbidos%20de%20un%20Vago%20N%C2%B021%20%E2%80%93%20Argentina%3A%20La%20sombra%20de%20Weimar%2C%20la%20pol%C3%ADtica%20y%20la%20lectura%20detenida%20%E2%80%93%20Por%20No%C3%A9%20Jitrik" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik/" data-a2a-title="Silbidos de un Vago N°21 – Argentina: La sombra de Weimar, la política y la lectura detenida – Por Noé Jitrik"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik/">Silbidos de un Vago N°21 &#8211; Argentina: La sombra de Weimar, la política y la lectura detenida &#8211; Por Noé Jitrik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/silbidos-de-un-vago-n21-argentina-la-sombra-de-weimar-la-politica-y-la-lectura-detenida-por-noe-jitrik/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Es antipolítica la izquierda? &#8211; Por Diego Sztulwark</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/es-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/es-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Apr 2022 11:33:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[antipolítica]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[izquierdas]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderecha]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=9583</guid>

					<description><![CDATA[<p>Diego Sztulwark sostiene que las izquierdas en Argentina expresan a su manera la existencia de colectivos sociales organizados cuyas estrategias se encuentran ante el desafío de la crisis. Sztulwark afirma que el motor de la antipolítica es la interpretación que la ultraderecha da a la evolución subjetiva de la crisis social.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/es-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark/">¿Es antipolítica la izquierda? &#8211; Por Diego Sztulwark</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Diego Sztulwark sostiene que las izquierdas en Argentina expresan a su manera la existencia de colectivos sociales organizados cuyas estrategias se encuentran ante el desafío de la crisis. Sztulwark afirma que el motor de la antipolítica es la interpretación que la ultraderecha da a la evolución subjetiva de la crisis social.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>00.</strong> Escuchamos hace tiempo, y ahora es ya un estruendo, que lo que crece en la opinión pública es la “antipolítica”, entendida por lo general como una capitalización ultraderechista de una bronca extendida con el régimen político calificado como tradicional.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>01.</strong> Por ultraderecha hay que entender varias cosas a la vez. Por un lado, es un dispositivo de orden social que desea reestablecer las jerarquías sociales -toda clase de supremacía: de clase, sexual y hasta étnica- en condiciones de desmovilización popular, en la que la sobredimensión de lo mediático no encuentra el contrapeso de la calle. Por otro, una táctica neoliberal para reencauzar el resentimiento social creciente con el propio neoliberalismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>02.</strong> La mayor fuerza de la antipolítica neofascista es funcionar como una política de la verdad: al denunciar como falsa y eufemística la lengua políticamente correcta de las políticas convencionales, que hablan de igualdad pero generan desigualdad, se sitúan por medio de la desinhibición discursiva -y con relativa facilidad- en el inverosímil sitio de la transgresión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>03.</strong> La antipolítica nos muestra una división en la propia derecha política y social, puesto que una parte de ella sigue apostando a los pactos de dominación vigentes, mientras que otra parte lo considera insuficiente y radicaliza su posición en la lucha de clases para asegurar -desde el lenguaje mismo- lo que, según creen, ya no garantiza el pacto tradicional de dominación. Veremos a dónde cae la apuesta política de las burguesías y sus socios mayores del mercado mundial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>04.</strong> El motor de la antipolítica es la interpretación que la ultraderecha da a la evolución subjetiva de la crisis social. Esa evolución puede rastrearse sin problemas a partir de la convulsión de 2001, que mostró que el pleno empleo de calidad era una ilusión en la fase neoliberal del capitalismo, y que no cabía ya deducir ciudadanía de empleo. Diciembre del ‘17 (las toneladas de cascotes arrojadas desde Plaza de los dos Congresos a quienes aprobaban la reforma previsional, o el comienzo del fin del reformismo macrista en el gobierno) constituyó el último aviso sobre la imposibilidad de resolver esas crisis con políticas abiertamente neoliberales. Al no leer la pandemia como desastre capitalista, los políticos tradicionales se pusieron del lado errado de la mecha: cuidando las vidas en el estrecho espacio que dejan las incuestionadas relaciones sociales en crisis. Lo mismo se pretende con la actual espiral inflacionaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>05.</strong> La izquierda política en la Argentina no tiene expresión unitaria. Una parte significativa esta en el kirchnerismo -el kirchnerismo no sería lo que es sin esa izquierda- y otra parte (creciente) se ve representada por el Frente de Izquierda y los diversos partidos de izquierda no peronista. Pero hay más: porque una parte importante de la izquierda argentina actúa autónomamente, es decir, a partir de acciones organizativas y verbales no alineadas desde lo partidario ni lo electoral. Esas izquierdas (peronistas y no peronistas, autónomas) expresan a su manera la existencia de colectivos sociales organizados -sindicales, territoriales, de intelectuales, de género- cuyas estrategias se encuentran ante el desafío de la crisis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>06.</strong> La crisis desmadrada tiene dos destinos extremos. La antipolítica reaccionaria o una reconfiguración de las izquierdas, de la radical a la tibiamente progresista. Sólo que los movimientos son inversos. Ahí donde las derechas se amalgaman, verticalizan y endurecen, las izquierdas solo podrían actuar eficazmente revisando sus premisas identitarias, abriéndose a la acción virtuosa de la movilización popular, dispuesta a reconfigurarse para viabilizar pulsiones igualitarias actualmente pospuestas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>07.</strong> La izquierda progresista se equivoca al llamar anti-política a las subjetividades de la crisis. Por el contrario, la antipolítica es la lectura antidemoctática y reaccionaria de las pulsiones igualitarias que la crisis podría adoptar. Sólo que la igualdad de la que tanto se habla, no cabe en las actuales relaciones sociales neoliberales de existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>08.</strong> La izquierda es y no es una antipolítica. Es una antipolítica convencional, y de no serlo deja de ser de izquierda. Y esto por la sencilla razón de que en la izquierda late el saber sobre la correspondencia orgánica entre forma política y modo de acumulación y de explotación social. Pero es también su contrario antagónico, porque sólo la reacción a esa relación entre política y economía actúa como cuestionamiento político -si, propiamente, noblemente político- a un sistema que la antipolítica neofascista defiende de modo abierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>09.</strong> Lo único que le falta a la izquierda -a las izquierdas todas, por separadas ya que no podrían unirse por libre iniciativa- para disputar la crisis con la antipolítica reaccionaria es una política de la verdad a la altura de las circunstancias. Ya que si las fuerzas políticas convencionales son cínicas al afirmar que la igualdad es posible por la vía de los votos -y no de una radical movilización de cuerpos, instituciones y lenguajes- la política de la verdad neofascista es sincera en su cinismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>10.</strong> La política de la verdad de la izquierda no vendrá de arriba, ni como táctica electoral ni como acierto en el plano de la gestión. Todo eso podría ayudar y mucho, pero no sustituye el impulso que viene de abajo. La izquierda no es antipolítica, ni política del sistema. Incluso la palabra izquierda podría aquí estar sobrando. Lo que falta, en cambio, es un tipo de pragmatismo de la radicalidad capaz de enhebrar una narración popular de y para la crisis, sin la cual las fuerzas democráticas quedan estructuralmente a la defensiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>11.</strong> La izquierda -las izquierdas todas- derrocha su propia posibilidad si se acomoda en un lugar interpretativo racionalista y sensato, cuando se trata de hacer de la interpretación la dimensión meditante de un acto de transformación.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 19 de abril de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Investigador y escritor.&nbsp;Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fes-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark%2F&#038;title=%C2%BFEs%20antipol%C3%ADtica%20la%20izquierda%3F%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20Sztulwark" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/es-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark/" data-a2a-title="¿Es antipolítica la izquierda? – Por Diego Sztulwark"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/es-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark/">¿Es antipolítica la izquierda? &#8211; Por Diego Sztulwark</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/es-antipolitica-la-izquierda-por-diego-sztulwark/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El acto en cuestión &#8211; Por Diego  Sztulwark</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Sep 2022 21:09:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Andrés Sabag Montiel]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Magnicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Nazi]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=10161</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los hechos ocurridos el jueves arrojan los siguientes resultados: magnicidio fallido y comunicación exitosa. Se abren nuevas preguntas. Una guerra declarada por una derecha que hay que volver a examinar en detalle y un desafío para quienes, no conformes con el actual devenir de la democracia pero sin salirse de ella, deben elaborar nuevas estrategias a la altura del conflicto, a partir de la movilización popular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/">El acto en cuestión &#8211; Por Diego  Sztulwark</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Los hechos ocurridos el jueves arrojan los siguientes resultados: magnicidio fallido y comunicación exitosa. Se abren nuevas preguntas. Una guerra declarada por una derecha que hay que volver a examinar en detalle y un desafío para quienes, no conformes con el actual devenir de la democracia pero sin salirse de ella, deben elaborar nuevas estrategias a la altura del conflicto, a partir de la movilización popular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por</strong> <strong>Diego Sztulwark*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Apretó el gatillo, 35 años, argentino-brasileño. Nazi: ¿es esto “la derecha”?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El jueves por la noche vimos mil veces las mismas imágenes: Cristina a distancia de fusilamiento de un arma corta cargada. Conmovidos por una tragedia que milagrosamente no se produjo, fuimos ayer a la Plaza de Mayo. Movidos por la memoria, como si fuera un 24 de marzo. En el camino pensamos: el discurso de la derecha “pasó al acto”. No fue solo un intento de homicidio, sino también una “escena” consumada: el magnicidio fallido fue un mensaje completamente realizado. Esa es la paradoja del jueves: ahí donde el acto asesino se frustró, triunfó el acto de comunicación. Fue así, viendo mil veces la misma escena, que comprendimos lo que las performances hechas previamente -pequeñas movilizaciones ultrareccionarias, disparates verbales de opositores, actos jurídicos arbitrarios o las editoriales más encendidas de los medios- no nos permitían terminar de asumir: la clase de enfrentamiento que se nos plantea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo primero que nos comunica esa escena, este paso al acto, es que aun si fue hecho por un solo individuo, no se trata de ningún modo de una acción privada. No precisamos conocer entretelones para percibir con claridad que el acto en cuestión realiza -no sabemos si de un modo totalmente individual o no- discursos muy instalados, que tienen su origen en antiguos conflictos en la historia de las luchas sociales, y en el funcionamiento de poderes agrarios, patronales, bancarios y comunicacionales muy actuales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">A lo que hay que agregar el detalle de “argentino-brasileño” que emplean los medios para hablar del joven que gatilló el arma y que añade una dimensión regional, en la que anida el bolsonarismo político, que tan bien confluye con la caracterización ideológica de “nazi” atribuida al agresor. El paso al acto pertenece, entonces, por entero al mundo público y se corresponde con el campo de significaciones -campo de prácticas, de cuerpos, de clases sociales, de un bloque de clases, de personas que toman decisiones- políticas muy precisas. Hablamos de este campo como “la derecha”. En las marchas se les dice “che gorila”. Pero el hecho, hasta donde sabemos, corrió por cuenta de Fernando Andrés Sabag Montiel, de quien aún sabemos muy poco. Pero al que no dejamos de prestar atención, porque suponemos que en él podríamos encontrar las claves de un funcionamiento -el que va del discurso al acto asesino- que precisamos entender (porque, aparentemente, se trata de un funcionamiento nuevo en nuestra vida política: el del sicariato, o el del nazi delirante, o el hombre frustrado-capturado por pasiones aniquiladoras, etc?). Una primer pregunta que se nos plantea es<strong> ¿cómo vamos delimitando con alguna precisión el funcionamiento actual de ese universo llamado de derecha, en sus matices y dinámicas, para discernir en ella un tipo de comportamiento que no se limita, como muchos dijeron ayer, a romper el “pacto democrático” de no introducción del uso de las armas en el campo político?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Indudablemente, se ha cruzado un límite inadmisible, todos lo sabemos. Pero ese límite no es sólo el de la defensa de la democracia, de la exclusión de las armas y el del <em>Nunca más</em>. No sólo porque las armas se han usado estos años en conflictos políticos, ni porque no sea cierto que no haya violencia política en la Argentina (y no hablemos de lo que se llama violencia social) Ni siquiera porque de haberse producido el magnicidio, se hubiera abierto un abismo quizás más próximo a la proto-guerra civil que al golpe viejo de estado. Si se pasó un límite, este no tiene que ver con una amenaza claramente exterior a la democracia, que podría ser exorcizada por la vía de un cierre unánime de la dirigencia política y social. Se trata más bien de una crisis misma de ese campo democrático, puesto que es él el que ha quedado desafiado a dar respuestas a fenómenos que se originan en su propio fracaso. En la medida en que la democracia de la que hablamos y en la que vivimos desde 1983 no se ha delimitado con nitidez de la violencia económica y geopolítica que la atraviesa, está obligada a considerar sus conflictos y contradicciones como sus propios problemas. Sólo que esos problemas originan acciones que no se conducen necesariamente -como entendimos a la perfección el jueves- de acuerdo a las reglas del campo de la representación electoral y el juego parlamentario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Quizás podamos entonces hacernos una segunda pregunta: <strong>¿cómo nos toca reaccionar desde el campo “democrático” mismo a este desafío específico que proviene de su propia constitución? </strong>La movilización de ayer, fuerte e inmediata respuesta, nos permite avanzar colectivamente en la reflexión. ¿Cómo vamos a hacer frente a un poder asesino, esbozado con claridad el jueves, un poder que se apropia el campo de la extra-legalidad, desafiando desde ahí al campo democrático mismo? ¿De dónde extrae el campo democrático, tan comprometido con esos focos neofacsistas, los recursos indispensables para desactivar este tipo de agresiones? Resulta imposible avanzar en esta reflexión sin cuestionar la democracia como el estrecho espacio de representación parlamentaria. Sin una fuerte movilización en todos los planos la democracia deviene pura impotencia. Por lo que la pregunta merece ser planteada de otra manera: <strong>¿cómo crear una capacidad de acción que, desde una lógica de masas -eso que somos cuando hacemos lo que hicimos ayer, y aun sabiendo que lo ayer todavía no alcanza- sea capaz de apuntar a desactivar esos focos de neofascismo que se desarrollan en las articulaciones de la economía y del aparato de medios informáticos, comunicacionales y rentísticos de nuestra democracia?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El problema es el del enfrentamiento y, por tanto, incluye al de la violencia. Pero no al de la violencia en general -abstracción que no logra pensar nada-, sino al de violencia asesina que casi mata a Cristina. Y hay que decir también algo obvio sobre Cristina, porque por más que sea ella, como sabemos, una figura central de un presente en crisis, protagonista de una serie de dilemas de muy difícil resolución, que involucra la entera política del actual gobierno; y por más que desde que se declaró perseguida por el poder judicial se venga presentando como líder del peronismo, ha sido votada, apoyada y defendida más de una vez y de muchas maneras por cientos de miles de personas del diverso mundo de las izquierdas que, sin alinearse con ella en sus prácticas e ideas, han asumido -de diversos modos y en distintas ocasiones- zonas de enemistad compartida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es desde estas zonas muchas veces compartidas, que es posible procesar -desde sectores del peronismo, colectivos autónomos o del mundo de las izquierdas- el problema de la irrupción de un acto de violencia fascista que nos incluye aunque no lo queramos. Y si digo “fascista” no es solo para emplear una palabra de funcionamiento fácil (que usamos con el riesgo de deshistorizarla), ni porque los medios atribuyan esa ideología al sujeto que apretó el gatillo, sino por el contenido mismo del acto, que no se deja calcar sobre la historia de otros atentados individuales que hemos conocido a comienzos del siglo pasado a manos de anarquistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Un Sabag Montiel carece por completo de la estatura libertaria de un Simón Radowitzky, cuya violencia individual contra el jefe policial Falcón, se apoyaba en su responsabilidad en la salvaje represión obrera del 1 de mayo de 1909. Por tentador que pueda ser repudiar “toda” violencia, cualquiera sea y por principio absoluto, es preciso reflexionar sobre el contenido de “este” tipo de violencia concreta y específica que irrumpió tan explícitamente esta semana. Se trata de un tipo de violencia que actúa en alianza imaginaria -aún no sabemos si esa alianza es además con grupos reales- con las formaciones de poder más antipopulares, aquellas que segregan sus fantasías de aniquilación del otrx no como parte de una situación de opresión históricamente determinable, sino como pulsión que brota espontáneamente de su propia forma de existencia. Un tipo de afirmación de sí que requiere la destrucción del otro. Si se confirma lo que vamos sabiendo, iremos descubriendo que “locura” y “método” no se excluyen para nada en este caso. Delirio personal y campo social, pulsión individual y contenido racional alucinado se fusionan en uno, en un acto que nos habla de la naturaleza del enfrentamiento que debemos elaborar por medios y lógicas muy diferentes a las suyas. Puesto que encarnar y desarrollar esa diferencia a fondo sería también el modo de arribar a una forma propia y antagónica de justicia respecto de aquella que proclama el acto de asesinar. A la violencia que aterroriza, que difunde pavor y recluye, comenzamos a enfrentarla ayer en una formidable movilización. Ese ritual colectivo es el que nos permite elaborar en una primera instancia el miedo e invertir su dirección. No se trata solo de discursos de “odio” a los que podemos oponer los del “amor”. Ni sólo de la defensa de las políticas del presente, como ratificación que sólo nos condena a una mayor impotencia ante una ofensiva creciente. Sino de desactivar una articulación política específica y de hacerlo a partir de una serie de actos de fuerza ante una maquinaria fascista que, si bien sufre visibles influencias globales, ha tenido en nuestro país tiene una evolución propia. Es evidente que una serie de acciones que apunten a desactivar los focos de violencia fascista proliferantes supone una transformación de las políticas en curso en todos los planos, ya que estas últimas no han dejado de afirmar en fuertes alianzas con esos mismos focos de donde proviene la agresión. Ayer era imposible estar en otro lugar que en la Plaza común. Hoy nos toca quizás, desde esa presencia colectiva, asumir el enfrentamiento en cuestión en cada rincón, en cada conciencia, en cada partícula del lenguaje. Nos cambiaron las preguntas, nos toca cambiar a tiempo las repuestas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 3 de septiembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&#038;title=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/" data-a2a-title="El acto en cuestión – Por Diego  Sztulwark"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/">El acto en cuestión &#8211; Por Diego  Sztulwark</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Pandemia de odio &#8211; Por José Muchnik</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2022 23:52:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Muchnik]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Odio]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderechas]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=10552</guid>

					<description><![CDATA[<p>La pandemia del odio se extiende por el mundo a través de un sistema destructivista cuyos personeros son los misópatas: No se trata de una “derecha sin complejos”, sino de enfermos de odio que instigan la violencia, hacen apología del crimen, cometen asesinatos, atentan contra autoridades políticas democráticamente elegidas, actúan fuera de las reglas de la convivencia republicana y ponen en riesgo el pacto civilizatorio de nuestra humanidad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/">Pandemia de odio &#8211; Por José Muchnik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>La pandemia del odio se extiende por el mundo a través de un sistema destructivista cuyos personeros son los misópatas: No </em></strong><strong><em>se trata de una “derecha sin complejos”, sino de enfermos de odio que instigan la violencia, hacen apología del crimen, cometen asesinatos, atentan contra autoridades políticas democráticamente elegidas, actúan fuera de las reglas de la convivencia republicana y ponen en riesgo el pacto civilizatorio de nuestra humanidad.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por José Muchnik*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Como una baba amarilla se extiende el odio<a href="#_edn1">[i]</a>, el racismo, la persecución de minorías, los atentados políticos contra personalidades y líderes que alzan su voz contra la injusticia y la discriminación. El 1ero de Septiembre de este año, falló el disparo destinado a asesinar a Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de la república. Argentina estuvo al borde del precipicio. La pandemia de odio no tiene fronteras ¿Cuántos líderes sociales, indigenistas, campesinos, periodistas, defensores de la naturaleza, de los derechos de la mujer, de los homosexuales…? ¿Cuántas Marielle Franco?<a href="#_edn2">[ii]</a> ¿Cuántos Santiago Maldonado?<a href="#_edn3">[iii]</a> ¿Cúantos Rafael Nahuel?<a href="#_edn4">[iv]</a> ¿Cuántas Berta Cáceres?<a href="#_edn5">[v]</a> ¿Cuántos 43 de Ayotzinapa?<a href="#_edn6">[vi]</a> ¡¡¡¿Cuántos?!!! Cuántos más caerán por desear otra vida, por repartir horizontes a los excluidos, por decir pachamama es nuestra tierra, cuidémosla, por decir esta cultura es nuestra, respetadla… En América Latina el virus del odio ataca con virulencia, ya no se limita a “guerrilleros subversivos”, su espectro se amplió, ataca a todos los que sueñan cambiar el orden de la infamia. Al norte el virus recrudeció ¿Escucharon a Donald referirse a los latinos violadores ladrones drogadictos…? Para justificar el Muro del Odio en la frontera con México. Mejor no hablar de la “civilizada” Europa, neonazis en Alemania; Vox en España, Fratelli d’Italia Meloni Meloni, Le Pen y Zemmour en Francia… A decir de la prensa bien hablada una “derecha sin complejos” vuelve a ocupar la escena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Misópatas: la batalla del lenguaje.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">“Mal nombrar las cosas es aumentar la desgracia del mundo” afirmó el escritor Albert Camus. Misópatas, enfermos de odio, del griego <em>miso</em> (odio) y <em>pathos</em> (enfermedad). Hay que llamarlos por su nombre, nombrar seres y cosas es esencial para su existencia, por algo nombramos ríos y mares, árboles y pájaros, calles y ciudades, por algo nos nombran al nacer. Nombrarlos sirve a identificarlos, no se trata de una difusa nebulosa, de una “derecha sin complejos”, se trata de enfermos de odio, instigan la violencia, hacen apología del crimen, cometen asesinatos, atentan contra autoridades políticas democráticamente elegidas, actúan fuera de las reglas de la convivencia republicana. ¡Libertad de odiar no! Libertad que atenta contra los principios de convivencia en sociedad ¡No! Falsos Libertarios que rinden culto al libre mercado y se oponen a que las mujeres dispongan libremente de su derecho de procreación ¡No! Las leyes y dispositivos jurídicos en vigencia existen, que se apliquen para castigar a los misópatas, propaladores del odio. .</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La batalla del lenguaje es decisiva. Insisto: no ganaremos batallas en el orden social, político o económico si perdemos la batalla del lenguaje. Los ideólogos del “destructivismo” lo tienen claro, el secuestro de la palabra “Libertad” para ponerla a trabajar a su servicio es ejemplar, “Libertad Avanza”, “Fundación Libertad” “Partido por la Libertad”, libertarios Qanon en USA… ¿Les recuerda algo? Se trata de misópatas liberticidas. Desde antes, cuando inventaron el “libre cambio” en los comienzos del “liberalismo” para designar un mercado que no tiene nada de libre o nombraron “libre competencia” para disimular el reino de los monopolios y opacas firmas offshore. Nada nuevo, desde siempre los grupos dominantes manipularon el lenguaje según sus intereses. Los que deseamos cambiar el orden de las sillas, abrir caminos para llegar a otros horizontes, debemos asumir esta batalla, que los nombres y las cosas coincidan, que Justicia sea Justicia, que Democracia sea Democracia, liberar la Libertad secuestrada por los heraldos del odio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Podemos incluso tratar de cambiar la manera de nombrar las cosas, nadie lo prohíbe. Digo “destructivismo” porque esto no nace espontáneamente de un día para el otro, son las consecuencias de siglos de un modelo de desarrollo que podemos calificar de “destructivista”. Llamarlo capitalista, como lo hacemos de costumbre, sería, a esta altura de la historia, casi un halago. Este modelo de desarrollo no nos capitaliza, sino que nos destruye, destruye tanto el capital humano como el capital que recibimos de la naturaleza. En aras de maximizar rentabilidades y beneficio monetario las grandes compañías destruyen a la gente que devienen seres descartables cuando ya no son rentables. Destruyen la naturaleza: tierra, bosques, aire, ríos, mares… son sacrificados en el altar de la rentabilidad y máximos beneficios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>La construcción del odio</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Podemos hablar de una pandemia de odio? ¿Existen rasgos comunes entre los grupos que pululan en todo el mundo? Antes que nada precisemos que este tipo de odio no nace espontáneamente después de la lluvia, ni se decide por decreto, es fruto de un proceso histórico. El principal común denominador es la deshumanización del “otro”, tratar de que no vean más a ese “otro” como a un ser humano, entonces se puede pasar a la fase de aniquilación. En la historia de la humanidad ningún genocidio vino sólo, se requieren siglos y siglos de demonización de las víctimas, de construcción de relatos, mitos, mentiras… Las matanzas de indígenas en América necesitaron un soporte ideológico, eran salvajes, casi animales, no tenían alma<a href="#_edn7">[vii]</a> ¿Qué impedía masacrarlos? Qué impide marginalizarlos, despreciarlos hoy en día, en nuestros democráticos países, las huellas del odio no son de arena, quedan grabadas, marcan historia y mentes. Muchas mediciones de cráneos, muchas publicaciones científicas<a href="#_edn8">[viii]</a>, hicieron falta para justificar que los negros capturados en África pertenecían a una raza inferior, podían decir entonces que esclavizarlos era un acto humanitario para que accedan a la civilización. Muchos siglos hicieron falta para demonizar a los judíos, desde la “teoría del deicidio”<a href="#_edn9">[ix]</a>, hasta los “Protocolos de los sabios de Sion”<a href="#_edn10">[x]</a>. Hitler no nació de un repollo, fue un odio cultivado durante siglos que llegó a su apogeo en campos de exterminio y cámaras de gases ¿Y el genocidio del pueblo armenio por el gobierno de los Jóvenes Turcos del Imperio otomano? ¿Y el genocidio del pueblo Tutsi en Rwanda? ¿Y en Camboya? ¿Cómo llegaron a exterminar veinte por ciento de la población? (dos de los diez millones de habitantes) Entre camboyanos, misma nacionalidad, misma religión… ¿Cómo se explica? ¿Por qué?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En Argentina son años y años de demonización del peronismo y de sus líderes, desde el “Viva el cáncer” frente al lecho de muerte de Evita hasta la bala que no asesinó a Cristina, el mismo odio, los mismos colmillos tendidos. Desde “el problema de Argentina es el peronismo” hasta el “son ellos o nosotros”<a href="#_edn11">[xi]</a> el mismo hilo destructor, las mismas proscripciones, la misma metralla en Plaza de Mayo, los mismos fusilamientos en basurales de José León Suarez. Hicieron falta muchas cloacas, mucha agua pestilente diseminada por medios, prensa, redes… para que ese criminal se embeba del odio necesario, empuñe el arma, intente su magnicidio. Y… cuesta decirlo… cuesta hablar de lo que fuimos capaces, de nuestro propio genocidio ¿Cómo fue posible? ¿Cómo fue posible torturarlos, fusilarlos, tirarlos al mar? Nuestros 30.000 desaparecidos fueron el resultado de la deshumanización, del odio inculcado durante años, no eran compatriotas, eran anti-patrias, no respetaban la civilización, los valores occidentales y cristianos, eran la parte impura / maldita de nuestra sociedad, había que extirparla… y así trataron de hacerlo. La vida no transcurre en blanco y negro, también los asesinos necesitan “buenas acciones”, sentir que aún pertenecen a la especie humana, decidieron entonces darles una oportunidad a los bebés, los “confiaron” a familias capaces de darles una “buena educación”. Como los colonizadores ingleses en Australia o en Canadá, luego de someter a los aborígenes les arrancaban los hijos para “formatearlos” en escuelas religiosas “comme il faut”, para ellos un “acto humanitario”. El virus del odio mata, es contagioso, no debemos tratarlo a la ligera.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio.jpg" alt="" class="wp-image-10556" width="403" height="403" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio.jpg?v=1668124321 225w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-150x150.jpg?v=1668124321 150w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-146x146.jpg?v=1668124321 146w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-50x50.jpg?v=1668124321 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-75x75.jpg?v=1668124321 75w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-85x85.jpg?v=1668124321 85w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-80x80.jpg?v=1668124321 80w" sizes="(max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure></div>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Crisis y pandemia de odio en el siglo XXI</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Podíamos esperar que ya bien avanzado el siglo XXI las olas de odio disminuyan, pero asistimos a todo lo contrario. No debe sorprendernos, las crisis producen caldos de cultivo apropiados para su reproducción. Pestes, sequías, depresiones económicas, catástrofes naturales… fueron siempre favorables a las explosiones de odio, en todos los tiempos y bajo diversas variantes. Razón de más para sonar la alarma en este momento, no sólo se agudiza la crisis económica, la exclusión social, los conflictos políticos… Irrumpe la crisis medioambiental, ya no es una hipótesis a futuro, una suposición de ecologistas trasnochados, el cambio climático está ahí, en América, Europa, China, India… un verano infernal, ríos del mundo clamando socorro, bosques y selvas retorciéndose entre llamas… Terreno más que favorable para la emergencia de misópatas, de esa “derecha sin complejos” que siembra odio, vocifera, invectiva, pide muertes… también asesina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El odio se encarna en la subjetividad del individuo, para que ese sentimiento individual adquiera una dimensión colectiva, para que la dimensión psicológica y la dimensión social converjan, actúan los “manipuladores del odio”, ellos saben explotar resentimientos individuales encauzándolos para odiar en masa, odiar a un grupo cultural, étnico, social, político, religioso… Los movimientos de odio reconfortan al mismo tiempo a los individuos que en ellos participan, les confiere un sentimiento de pertenencia grupal, el efecto jauría. Las acciones criminales contra sus víctimas tienen el doble objetivo de conferirles existencia, ocupando el espacio público, y de reforzar la dinámica grupal. Por eso hay que tomar muy en serio el crecimiento de estos grupos misópatas, pues tienen su anclaje social, conexiones con los medios, sectores empresarios, políticos&#8230; No alcanza con tildarlos de “neofascistas”, debemos analizar los fundamentos y modos de acción de los odiadores seriales del siglo XXI. El virus amplió su espectro de ataque; los blancos del odio se multiplicaron: movimientos por el derecho de la mujer a la interrupción del embarazo, contra la violencia machista, asociaciones en defensa de los homosexuales, asociaciones indígenas… se suman a sus blancos tradicionales: “comunistas”, “zurdos”, líderes sociales, sindicales… Sus modos de acción también evolucionaron, las nuevas tecnologías les confieren mayores posibilidades de reclutamiento y de difusión, odios antiguos con armas nuevas: fake news, redes, bigdata… El cóctel es explosivo; al hablar de pandemia de odio no exagero, actualmente en Europa y en USA, la teoría del “gran reemplazo” o de la “gran sustitución”<a href="#_edn12">[xii]</a>refuerza el renacimiento de la xenofobia y del “supremacismo blanco”, se desarrolla incluso un “laisser faire” una cierta pasividad / insensibilidad frente a los propagadores del odio. ¿Cuántos inmigrantes ilegales se ahogaron hoy en el Mediterráneo? ¿Cuántos se congelaron el último invierno en los bosques de Europa? ¿Cuántos murieron de sed en el desierto de Sonora? ¿Se trata de humanos? Vaya a saber. La prensa ya ni siquiera informa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>El amor también existe</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Antes de que surjan irónicas sonrisas aclaro: no pretendo enfrentar a los misópatas con poemas de amor. Tampoco nos dejemos ganar por el odio, ni la insensibilidad, va de nuestra existencia como país, va de nuestra condición de seres humanos libres. La libertad exige una ética, exige valores. Se trata de una lucha de largo aliento, pretender erradicar los crímenes causados por el odio, a carácter religioso, político, social o cultural, es como querer entrar en otra era de la humanidad. Más que una utopía formulamos una orientación y una advertencia, para combatir el odio hará falta tiempo y perseverancia, no alcanzará con leyes y castigos jurídicos, será fundamental desarrollar la educación y prevención contra el virus. En manuales escolares, en los medios, en los programas culturales… mostrar los hechos, transmitir la memoria, las consecuencias de los movimientos inspirados por el odio, en nuestro país y en el mundo. Mostrar también que solidaridad y fraternidad entre semejantes es posible, que es posible luchar contra el racismo, por la justicia social… Valores constituyentes de una ética que permita construir otra política, otra economía, otra relación con la naturaleza, para salir de la catástrofe que estamos viviendo ¡Y el amor! El amor en las evoluciones y relaciones sociales ¡También es posible!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>“Por eso estos versos / para ti / para nuestros hijos / para nuestros hermanos / para los excavadores del futuro / Para decirles / hubo también amor / hacia los fines de la era del oprobio / No solamente bombas / no sólo ciudades arrasadas / no sólo grises mercaderes / Hubo también amor / por eso existen”<a href="#_edn13"><strong>[xiii]</strong></a></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¡No ganaréis nuestro odio! ¡A ustedes hablo odiadores seriales! ¡No ganaréis nuestro odio! No entraremos en vuestro pantano, no saldremos por la ciudad a pasear horcas y guillotinas, no pronunciaremos vómitos en el Palacio de Justicia, no fabricaremos fake news como flechas envenenadas… No miréis así, sabéis bien de lo que hablo. ¡No ganaréis nuestro odio! ¡Tampoco ganaréis nuestro miedo! Un antes y un después, el desafío está lanzado, la lucha será larga, paz y justicia lo valen.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Notas:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref1">[i]</a> Odio: “Sentimiento violento de repulsión hacia alguien, acompañado del deseo de causarle, o que le ocurra, algún daño.” (Diccionario María Moliner, 2002, Madrid</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref2">[ii]</a> Marielle Franco, Rio de Janeiro (1979), feminista, militante de los derechos humanos, y de los derechos de las mujeres negras en Brasil, asesinada en su ciudad de nacimiento en el año 2018.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref3">[iii]</a> Santiago Maldonado (1989) 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires, artesano, defensor de los derechos de los pueblos originarios, asesinado en 2017, en el Pu&nbsp;Lof Mapuche de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cushamen">Cushamen</a>,&nbsp; Chubut.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref4">[iv]</a> Rafael Nahuel: joven mapuche de 22 años, integrante de la comunidad Lafken Winkul Mapu, asesinado el 25 de noviembre de 2017 en Río Negro, como consecuencia de un disparo por la espalda realizado por un integrante del grupo Albatros de la Prefectura Naval.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref5">[v]</a> Berta Cáceres (1971) <a href="https://www.google.com/search?sxsrf=ALiCzsYzyB3JjboSbRG7Zcu6DY2lxqraAQ:1662660696790&amp;q=La+Esperanza+Departamento+de+Intibuc%C3%A1,+Honduras&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LWz9U3MDQ2KSgxLlTiBHHMKtKzjbXEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlYDn0QF12KgUGJeVaKCS2pBYlFJYm5qXkm-QkqqgmdeSWZSafLhhToKHvl5KaVFicU7WBl3sTNxMAAAS6pWCW0AAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjY-drh5YX6AhURQRoKHehLDsQQmxMoAXoECFgQAw">La Esperanza, Honduras</a>, líder indígena lenca, feminista y activista del medio ambiente. Asesinada en 2016 en <a href="https://www.google.com/search?sxsrf=ALiCzsYzyB3JjboSbRG7Zcu6DY2lxqraAQ:1662660696790&amp;q=La+Esperanza+Departamento+de+Intibuc%C3%A1,+Honduras&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LWz9U3MDQ2KSgxLlTiBHHMKtKzjbXUs5Ot9AtS8wtyUvVTUpNTE4tTU-ILUouK8_OsEouLgSgzL7EkNWURq4FPooJrMVAqMa8qUcEltSCxqCQxNzWvJF8hJVXBM68kM6k0-fBCHQWP_LyU0qLE4h2sjLvYmTgYALRK0qN-AAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjY-drh5YX6AhURQRoKHehLDsQQmxMoAXoECFcQAw">La Esperanza, Honduras</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref6">[vi]</a> Se refiere a los 43 estudiantes de la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_Normal_Rural_de_Ayotzinapa">Escuela Normal Rural de Ayotzinapa</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9xico">México</a>, que permanecen desparecidos desde el &nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/27_de_septiembre">27 de septiembre</a>&nbsp;de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/2014">2014</a>&nbsp;, luego de la intervención de las policías municipales de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Iguala_de_la_Independencia_(Guerrero)">Iguala</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Huitzuco_de_los_Figueroa">Huitzuco,</a>&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cocula_(Guerrero)">Cocula</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tepecoacuilco_de_Trujano">Tepecoacuilco</a>, la policía estatal de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_de_Guerrero">Guerrero</a>&nbsp;y elementos del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ej%C3%A9rcito_Mexicano">Ejército Mexicano</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref7">[vii]</a> Hizo falta la bula “Sublimus Deus” del papa Pablo III, en 1536, para estipular que los indígenas tenían alma</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref8">[viii]</a> El antropólogo <a href="http://www.deutsche-biographie.de/sfz64945.html">Theodor Mollison</a>&nbsp;y el médico Eugen Fischer se dedicaron a comienzos del siglo XX a la medición de cráneos para probar la superioridad de la raza blanca, entre sus discípulos figuraba el siniestro Josef Mengele. Los cráneos africanos los obtenían de las masacres de los pueblos hereros y namas, Namibia actual, primer genocidio del siglo XX, entre 1904 y 1907, cometido por el ejército alemán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref9">[ix]</a> Desde la antigüedad se imputó a los judíos de deicidio, la muerte de Jesús, recién en 1965 la declaración &nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nostra_Aetate"><em>Nostra Aetate</em></a> del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Concilio_Vaticano_II">Concilio Vaticano II</a>&nbsp;iniciado por&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_XXIII">Juan XXIII</a>&nbsp; desliga la responsabilidad colectiva de los judíos en la muerte de Jesús.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref10">[x]</a> Los&nbsp;<em>Protocolos de los sabios de Sion</em>, es un libro apócrifo, escrito a pedido de la policía secreta&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zarismo">zarista</a>, publicado por primera vez en&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/San_Petersburgo">San Petersburgo</a>&nbsp;en 1902, cuya finalidad era mostrar una supuesta conspiración judía para dominar el mundo. Una manera de justificar los numerosos pogroms (matanza de judíos) en la Rusia de esa época.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref11">[xi]</a> Expresión de Ricardo López Murphy, diputado nacional, agosto 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref12">[xii]</a> Teoría del gran reemplazo,&nbsp; desarrollada por el escritor francés Renaud Camus, en 2010, retomada por movimientos de extrema derecha franceses y europeos. Sostiene que existe una conspiración para reemplazar las poblaciones europeas originarias, por inmigrantes provenientes de África del norte y otros países a mayoría musulmana, apunta específicamente a un supuesto expansionismo islamista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ednref13">[xiii]</a> Extraído de Arqueología del amor, en Di-Amantes, J. Muchnik, 2019, ed. CICCUS, Buenos Aires.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">París, Francia, 10 de noviembre de 2022. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"> *Poeta y antropólogo.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&#038;title=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/" data-a2a-title="Pandemia de odio – Por José Muchnik"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/">Pandemia de odio &#8211; Por José Muchnik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿QUÉ SABER? &#8211; POR ROCCO CARBONE</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/que-saber-por-rocco-carbone/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/que-saber-por-rocco-carbone/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Aug 2023 02:45:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[La libertad Avanza]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11525</guid>

					<description><![CDATA[<p>Rocco Carbone reflexiona sobre la emergencia del fascismo que en la Argentina se da a través de La Libertad Avanza, cuyo líder es Javier Milei. Carbone afirma que cuando se expande el discurso y el sentido común del fascismo, la democracia se encoge. La resistencia popular es una idea que puede tomar cuerpo en un frente social y político amplio que intente detener el fascismo antes de que se adueñe del Estado y ocupe el poder.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-saber-por-rocco-carbone/">¿QUÉ SABER? &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Rocco Carbone reflexiona sobre l</em></strong><strong><em>a emergencia del fascismo que en la Argentina se da a través de La Libertad Avanza, cuyo líder es Javier Milei. Carbone afirma que </em></strong><strong><em>cuando se</em></strong><strong><em> expande el discurso y el sentido común de</em></strong><strong><em>l</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>fascismo,</em></strong><strong><em> la </em></strong><strong><em>democracia </em></strong><strong><em>se encoge.</em></strong><strong><em> La resistencia popular es una idea que puede tomar cuerpo en un frente social y político amplio que intente detener el fascismo antes de que se adueñe del Estado y ocupe el poder.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Existe un libro famoso con un título sencillo y memorable. Es <em>Qué hacer</em>.Tan fundamental como el <em>Qué hacer</em> es <em>qué saber</em>. Es necesario saber que empezaron a demoler la casa en la que vivimos con nosotrxs adentro. El domingo 13 se ha cuantificado el peligro, pero ya sabíamos de su existencia. Y <em>ese peligro</em> debe ser nombrado como tal, sin encubrimientos, para imaginar qué hacer frente a él. Es el peligro del fascismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El fascismo, en el siglo XX, fue un hecho y un morbo intelectual, moral y político. Fue una expresión de clases y de sentimiento. El fascismo emergió en un momento de depresión, de catástrofe y en un instante de doble decepción: frente al liberalismo racional y al marxismo. ¿De dónde emergía la catástrofe? De la Primera Guerra Mundial que estalló de manera sorpresiva. Fue una sacudida imprevista y conmovió el cuadro de orden, la razonabilidad, la “tranquilidad” que la civilización occidental venía cultivando desde siglo XIX. Se combatió en toda la superficie europea, involucró a los pueblos de los países beligerantes, y se refractó también sobre la vida de los pueblos de los países neutrales. Esa catástrofe provocó miedo en el ser humano, por la falta de protección y por la situación de aislamiento en medio de los peligros de la vida. Y cuando el ser humano atraviesa un período denso de incertidumbre, se vuelve a sentir fuerte y seguro si entra a formar parte de un gran ejército o de las masas o de un movimiento mesiánico. Se trata de la seducción fascinante de la fuerza. Luego de la catástrofe de la Primera Guerra Mundial, ¿qué hizo el asombro? Empujó a las masas a una impaciencia creciente y al desprecio de la racionalidad, del compromiso, de cierta idea de progreso. En ese contexto de catástrofe, de incomodidad, de crisis emergió ese movimiento audaz, carente de un sistema positivo de ideas, pero capaz de atraer y fascinar a las masas: el fascismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Milei aparece en un contexto similar. La catástrofe de la pandemia es la primera dimensión de una gran crisis cognitiva. Es comparable con la Primera Guerra Mundial. Porque ambas se dieron de manera sorpresiva, pero también porque tanto la guerra como la pandemia conmovieron el cuadro de orden, la razonabilidad, la “previsibilidad” de la existencia. Con la pandemia se rompió un orden cognitivo sobre el que no nos hemos detenido oportunamente. Y ese orden cognitivo está siendo afectado por una guerra que tiene latencia mundial y por el “cambio climático”. Esta es una oración torpe que de decir algo nombra la precarización de la existencia de cada ser viviente (humano, animal y natural). La segunda dimensión de la conmoción general que nos atraviesa es la crisis tanto del peronismo como del neoliberalismo mafioso. De hecho, en las elecciones del domingo 13, Unión por la Patria sacó 20 puntos menos respecto de lo que sacó el Frente de Todxs en 2019; y Juntos por el Cambio sacó casi 4 puntos menos respecto de Macri. Esto habla de una inestabilidad política y existencial. De esa inestabilidad se alimenta el fascismo de Milei. Y cuando el ser humano tiene miedo, cuando atraviesa una situación de incertidumbre prolongada y global, cuando los paradigmas a los que está acostumbrado se desestructuran, se vuelve a sentir fuerte, seguro, si entra a formar parte de un ámbito que promete fortaleza y salvación. Se trata de la seducción fascinante de la fuerza y de la promesa de la promesa. Creo que de todo esto, en distintos lugares del mundo, volvió a emerger una fuerza que tomó consistencia ideológica: el fascismo, que entre nosotrxs se llama Libertad Avanza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El caos favorece al fascismo y a la derecha ultra cuando logran convertirlo en orden. Cuando se expande la idea y el discurso y el sentido común del fascismo, la democracia se encoge. En la Argentina late de nuevo el impulso de matar, y se verifica bajo la forma de la aniquilación (de Facundo Molares), la desaparición (ampliamente expandida en Jujuy), la proscripción (de la vicepresidenta Cristina Fernández). Se verifica también bajo la forma de la amenaza. La derecha ultra y el fascismo se jactan de esto: de sus amenazas, de las intimidaciones, del miedo, de los dolores que provocan en el presente y de las promesas de dolores futuros. Lo escuchamos el domingo a la noche en los búnkeres. “Un cambio que deje atrás <em>para siempre</em> la decadencia” (Bullrich). “Hay que saltar, hay que saltar, el kirchnerismo no existe más” (respuesta del público). “Hemos logrado construir esta alternativa que dará fin al kirchnerismo. Estamos frente <em>al fin</em> de la casta, basada en esa <em>atrocidad</em> que dice que donde hay una necesidad hay un derecho y cuya máxima expresión es la <em>justicia social</em>” (Milei). Macri puso en contacto estos modos de la inmoralidad. De hecho, llamó a sumar los esfuerzos de Bullrich y Milei. Una vez más verificamos que Milei es Macri. “Una vez más” porque a fines del 2021 Milei había dicho que de tener que elegir entre el Estado y la mafia, se quedaría con la mafia, porque -según él- tiene códigos, cumple, no miente y porque la mafia compite.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El campo nacional y popular puede rechazar el misticismo reaccionario de la derecha que se amasa con odio, puede rechazar las formas del poder mafioso, puede rechazar los modos violentos de Milei que se empalman con modos empáticos, puede rechazar su culto de la fuerza (desde su símbolo zoológico que es el león) que se anuda con profecías huecas. El campo nacional y popular puede extirpar todas estas cosas de su vida interior y de la vida política nacional también. Es posible preparar la resistencia del campo propio, más allá de los logros y los resultados. La resistencia popular es una idea y puede tomar cuerpo en un frente social y político <em>amplio</em>. Ahora es cuando: éste es el momento, antes de que el fascismo inerve el Estado y el poder. Un frente de confluencia de las grandes fuerzas democráticas, de tradición de izquierda y peronista. Esa fuerza -la resistencia- debe empeñarse en abrir profundos interrogantes sobre qué quiere decir democracia a 40 años de la dictadura y el genocidio; sobre qué tipo de democracia, qué tipo de Estado, qué tipo de intervención estatal son necesarios en la Argentina. La emergencia del fascismo aberrante debe ser detenida. Tal vez no será inmediato, tal vez lleve tiempo, y sin embargo deberemos insistir sobre ese <em>qué saber</em> para saber <em>qué hacer</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Este texto contiene lenguaje inclusivo por decisión del autor.</em></p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 14 de agosto de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*CONICET.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fque-saber-por-rocco-carbone%2F&#038;title=%C2%BFQU%C3%89%20SABER%3F%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/que-saber-por-rocco-carbone/" data-a2a-title="¿QUÉ SABER? – POR ROCCO CARBONE"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/que-saber-por-rocco-carbone/">¿QUÉ SABER? &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/que-saber-por-rocco-carbone/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>ANARCO-FASCISMO &#8211; POR ROCCO CARBONE</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/anarco-fascismo-por-rocco-carbone/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/anarco-fascismo-por-rocco-carbone/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Aug 2023 01:58:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11581</guid>

					<description><![CDATA[<p>Estas reflexiones pueden leerse como un hilo de Twitter nacional y popular. O sea, seguidas o salteadas. Cada tuit –antiguas fichas de investigación– arranca con una pequeña oración en cursiva que sintetiza su contenido. Se trata de una especie de rayuela. Cada salto es un asalto al peligro del fascismo, palabra sobre la que se proyecta cierto negacionismo difundido en sectores del campo propio, porosos a ese flujo libidinal oscuro, y en el campo antagonista, cuyos integrantes conspicuos la arrojan contra su otredad social y política.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/anarco-fascismo-por-rocco-carbone/">ANARCO-FASCISMO &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Estas reflexiones pueden leerse como un hilo de Twitter nacional y popular. O sea, seguidas o salteadas. Cada tuit –antiguas fichas de investigación– arranca con una pequeña oración en cursiva que sintetiza su contenido. Se trata de una especie de rayuela. Cada salto es un asalto al peligro del fascismo, palabra sobre la que se proyecta cierto negacionismo difundido en sectores del campo propio, porosos a ese flujo libidinal oscuro, y en el campo antagonista, cuyos integrantes conspicuos la arrojan contra su otredad social y política.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Apropiadores</em>.</strong> La lengua del campo antagonista (al campo popular) es confusional. Tiene dos movimientos correlativos e inversos. Es apropiadora de palabras del acervo popular y negadora del devenir de la identidad propia. Ahora se apropiaron de la palabra <em>libertarios</em> como opuesta a lxs anarquistas (como América Scarfó, Severino Di Giovanni, Miguel Arcángel Roscigna o Simón Radowitzky) y la arrojan contra el Estado para estimular desconfianza hacia las instituciones de lo común. Se dicen anarquistas porque son fascistas. Pier Paolo Pasolini decía en <strong><em>Salò o le 120 giornate di Sodoma</em>: “</strong>Nosotros los fascistas somos los únicos verdaderos anarquistas, por supuesto una vez que nos hayamos apoderado del Estado. De hecho, la única anarquía verdadera es la del poder”. Con Milei y la Libertad Avanza -que no necesariamente entre sus votantes, aunque debe reconocerse que los movimientos fascistas históricamente no fueron meros accidente de la historia, sino que fueron concebidos en el seno de sociedades taladradas por colosales aparatos de propaganda, la Argentina no es una excepción- se ha desatado entre nosotrxs el anarco-fascismo. El <em>fascismo</em> -el “enano fascista”- es una latencia, adormecida o chiquita pero presente en la historia y en la vida de los pueblos, y adecuadamente estimulada puede volver de modo enérgico. Esa estimulación en la Argentina está siendo provocada por Milei. Este promueve un anarco-fascismo, uno de cuyos sostenes es Macri.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Desafortunadamente</em>.</strong> En la Argentina se verifica una resistencia ante la palabra <em>fascismo</em>, que se comprueba en algunos sectores del campo popular. Se la considera una etiqueta fácil cuando en realidad se trata de un concepto obstinado que mal haríamos en dejar de examinar en sus variaciones históricas. Negar la palabra no borra ni diluye su operatividad en el campo político, donde se evidencia a través de discursos y prácticas sociales. Desestimar la palabra <em>fascismo</em> referida a Milei y la Libertad Avanza y calificarlos de “extrema derecha” sirve sólo para atenuar el problema y solapar el peligro que inherentemente implican.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em><strong>¿Una categoría europea?</strong></em> <em>Fascismo</em> no es un concepto particular. Indudablemente, refiere a la experiencia política italiana y con matices a la alemana, pero a lo largo de la historia encontramos movimientos y partidos fascistas en otros países. En el Reino Unido, por ejemplo, con la <em>British Union of Fascists</em>, conducida entre 1932 y 1940 por un ex laborista -Oswald Mosley- que se había formado en la escuela de John Maynard Keynes. Más o menos en la misma época, entre 1932 y 1938, en China -que nada tiene que ver con el continente europeo-, se expandió la sociedad de Camisas Azules del Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) dirigida por Chiang Kai-shek. El fascismo italiano, por ejemplo, consideraba a la Cuba gobernada por Gerardo Machado y Morales como un lugar apropiado para implantar el primer régimen fascista en América. Julio Antonio Mella, símbolo del movimiento estudiantil y obrero latinoamericano, a Machado lo llamaba el “Mussolini tropical”. Este mandó a asesinarlo mientras Mella residía en México. Le encomendó el asesinato a Santiago Trujillo, jefe de la policía secreta cubana. Estipulada sobre la base de una paradoja, la eliminación de Mella apuntaba a que “reinara la paz y la tranquilidad social” en Cuba. Son las oscilaciones propias del fascismo. Tina Modotti, compañera de Mella, a un mes del asesinato sostuvo que “era un símbolo de la lucha revolucionaria contra el imperialismo y sus agentes, una bandera en la lucha de los obreros y campesinos de todo el continente; en la conciencia y en los movimientos de masa de los trabajadores”. Al respecto, puede leerse un libro precioso: <em>Julio Antonio Mella y Tina Modotti contra el fascismo</em> de Adys Cupull y Froilán González (La Habana, 2005). En otro orden de cosas, en Cuba -y otros países de América- Amedeo Barletta revistaba como administrador de los bienes de la familia Mussolini, además de operar como ideólogo del fascismo con una marcada influencia en los círculos de poder. Barletta emigró a la Argentina entre fines del 30 y mediados de los 40, antes de volverse a Cuba. Si lo hizo es porque en la propia Argentina existió un Partido Fascista Argentino (PFA), en la década infame. Esa estructura le heredó la sigla a otra institución oscura y federal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esto que repaso un tanto a las apuradas es para demostrar que la categoría <em>fascismo</em> no refiere a experiencias estrictamente europeas por más que sus eclosiones conspicuas se dieron en Europa. Quiero decir que el <em>fascismo</em> fue un movimiento internacional. En el siglo XXI también. Milei y la Libertad Avanza tiene múltiples terminales nerviosas en distintas latitudes latinoamericanas y europeas.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQODDIHuN2QVWJWxM8Ymr8b2SxevObzTkSG8g&amp;usqp=CAU" alt="" width="491" height="511"/></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Movimiento de la gran mentira</em>. </strong>Todo fascismo tiene un profeta. Sin embargo, las palabras de esos profetas deben de ser examinadas con sumo cuidado. “En todo el curso de la historia los políticos nunca fueron particularmente respetuosos de la verdad. Mussolini y Hitler fueron los primeros en hacer de la mentira una verdadera creencia pública. Esta práctica a menudo confundió a sus enemigos y también a los historiadores. Muy simplemente, a personas como Hitler y Mussolini nunca se les puede tomar ‘la palabra’ y el drama está en que la historia de las ideas se fija precisamente sobre las palabras y las citas. Tener que ocuparse de mentirosos confesos como ellos compromete el método tradicional de la historia de las ideas. [&#8230;] Al tratar con figuras como aquellas de Hitler y Mussolini, la cosa más segura debería ser no confiar nunca y no creer nada de lo que dijeron. En los discursos públicos, ambos se atenían notoriamente a la más escrupulosa ambigüedad. [&#8230;] Mussolini describía explícitamente su propio método como técnica de la ‘ducha escocesa’: Mussolini ‘alternaba continuamente frío y calor, puntos de vistas radicales y conservadores, actitudes razonables e intransigentes, según lo considerara oportuno en función de las circunstancias’. El problema entonces no radica en si estos profetas realmente creían en ciertas ideas, sino en si realmente podemos creerles incluso cuando decían que lo hacían” (Gilbert Allardyce, “What fascism is not: thoughts on the deflation of a concept”, en: <em>American Historical Review</em>, abril 1979, pp. 367-388). Estas contradicciones se escenifican en la proxémica de Milei, que contrapuntea violencia y empatía, reacción y rebeldía. Se escenifican también en sus acciones: en plena pandemia recibió dos dosis de Sinopharm pero en el debate televisivo previo a las elecciones de 2021 declaró no querer inmunizarse por la “evaluación de renta-riesgo” (?). Lo mismo se verifica en su discurso público: “En el capitalismo vos sólo podés ser exitoso sirviendo al prójimo”, 26/11/2021). El corazón de la explotación -el capitalismo- es convertido en servicio al prójimo y la repulsa, la insolidaridad en su contrario especular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em><strong>La libertad es su negación.</strong></em> No es nada extraño que hablando de <em>fascismo</em> se cometan errores de juicio, de trazo grueso, de interpretación política e histórica. Simplificar o, lo que es peor, negar el <em>fascismo</em> produce grandes daños humanos: tratarlo como una opinión -ademán frecuente en los medios de comunicación nacionales- y no como un crimen, también. Una costumbre errónea es designar con la palabra <em>fascismo</em> todo tipo de reacción. El fascismo es un sistema de reacción integral y tiende a suprimir sistemáticamente toda forma de organización autónoma del campo popular. Por eso mismo, Avanza libertad o la Libertad Avanza son nombres adecuados para nombrar el movimiento anarco-fascista, porque puesto que el corazón del fascismo es contradictorio, afirmar la libertad implica su negación.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://intervencionycoyuntura.org/wp-content/uploads/2022/11/riveramural02.jpg" alt="" width="787" height="425"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fragmento del mural de Diego Rivera en el Instituto de las Artes de Detroit.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Fascismo, capitalismo, estatalidad</em>. </strong>Entre las décadas del 20 y el 40 del siglo pasado, el <em>fascismo</em> se presentó como variante de las tensiones y pujas del capitalismo en su fase imperialista. Hoy se presenta como alternativa de la dominación ilimitada del capital, de las corporaciones, y de la “totalización” de los dispositivos y prácticas neoliberales potenciadas por las cryptoperaciones y la matrix de las redes sociales. En su momento estuvo empalmado con la exaltación de las identidades nacionales, de la fuerza y organicidad de los Estados, del poder uniforme y aplanador de la “masa”. En cambio, hoy se expresa con fórmulas “individualistas”, atomizadas, de disgregación, de erosión y rechazo del Estado. Estos que repaso son motivos que pertenecen a las variaciones históricas del <em>fascismo </em>y a las modulaciones de sus registros. Lo que quiero decir es que el <em>fascismo</em> varía en función de las variaciones del capitalismo y su relación con la estatalidad. En este sentido, mal haríamos en leer la historia política de manera lineal y literal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El nacionalismo del siglo XX, en el XXI devino en sacralización de la propiedad privada: “dar trabajo”, “sacar de la pobreza”, antes cualidades del Estado, ahora se volvieron acciones declarativas de los “privados” feudalizados, máquinas de producción de subjetividad disponibles para el anarco-fascismo. En esta serie de cosas, los “valores de la raza” se trocaron hoy, en la Argentina, en la consigna “somos estéticamente superiores”. La cuestión “colonial” en países como la Argentina se da menos bajo la veta de la expansión que bajo el signo de un sentido común -aún- no declinado (Comuna Argentina, “Contra el fascismo: un manifiesto”, <a href="http://www.tiempoar.com.ar/politica/contra-el-fascismo-un-manifiesto/">www.tiempoar.com.ar/politica/contra-el-fascismo-un-manifiesto/</a>, 8/1/2022).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Políticamente</em>.</strong> El <em>fascismo</em> excluye a todas las demás fuerzas. De allí la elaboración <em>totalitaria</em> de discurso “anti-casta”. Como indica Américo Cristófalo, <em>casta</em> comparte raíz con castidad, castizo, castillo, castellano. Casta señala una supuesta pureza y levanta una especie de fortificación entre un antagonista construido como otredad corrupta y una afirmación identitaria basada en la “pureza”. En una inversión prototípica de la lengua de la reacción, <em>casta</em> indica menos a lxs otrxs que a los que se es. De esto desciende también la oración enunciada por Milei en el búnker de las PASO de la Libertad Avanza: “Hemos logrado construir esta alternativa que <em>dará fin</em> al kirchnerismo. Estamos frente <em>al fin</em> de la casta, basada en esa atrocidad que dice que donde hay una necesidad hay un derecho y cuya máxima expresión es la <em>justicia social</em>”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Mafia y fascismo</em>. </strong>Se trata de aversiones nihilistas, arrojadas contra su otredad social y política, sea el kirchnenismo o la casta. Un punto de contacto decisivo entre el discurso público de Macri y el de Milei consiste en arrojar respectivamente la palabra <em>mafia</em> y la palabra <em>fascismo</em> en contra de sus antagonistas, que por otra parte coinciden. Se trata de la lógica de la negación o del espejo invertido: del<em> no soy yo, son lxs otrxs</em>. Activan una transferencia de su identidad política profunda. Conocemos ese mecanismo. Incluso en la serie <em>Peaky Blinders</em> se escenifica el empalme entre un fascista como Oswald Mosley y un mafioso como Thomas Shelby.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Estas cuestiones postulan una simetría y una confluencia: Milei es Macri. Por las declaraciones de Milei acerca de que la mafia es preferible al Estado, porque Macri tendría un rol destacado en su eventual gobierno -cumpliría la función de “súper embajador” para abrir mercados- y porque Macri habría dicho “Si no gobiernan ellos (el peronismo), ni nosotros (Juntos por el Cambio), gobernaremos nosotros a través de Javier. Lo importante es el fin del populismo” (Leandro Renou, “Macri ya vende que gobernará vía Milei”, <a href="http://www.pagina12.com.ar/580553-macri-ya-vende-que-gobernara-via-milei">www.pagina12.com.ar/580553-macri-ya-vende-que-gobernara-via-milei</a>, 20/8/2023).</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://i2-prod.dailypost.co.uk/incoming/article16870193.ece/ALTERNATES/s615/0_Sir-Oswald-Mosley-arrives-in-Manchester-before-his-speech-at-Belle-Vue-October-1934-For-MEN-Media.jpg" alt="" width="670" height="446"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Oswald Mosley y The Billy Boys, 1934.&nbsp;(Foto: Mirrorpix)</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Las mafias abren nuevos mercados activando su herramienta principal: la violencia. Para las mafias como también para el <em>fascismo</em> la violencia (y sus formas) son un factor ordenador y de regulación social. La violencia es el elemento central sobre el cual se monta la ideología de esos poderes lóbregos. Para ella no todos son iguales. Están aquellos capaces de ejercer violencia, de dominarla, refinarla y convertirla en un método confiable de poder, de orden, y de regulación de la sociedad. Estos sujetos integran una élite. Más allá, están los débiles: lxs no-mafiosxs y lxs no-fascistas. Sobre la base de este binarismo se articulan todas las formas imaginables de la desigualdad. Este constructo ideológico que repongo aquí lo explicó Luciano Liggio, un mafioso siciliano (de Corleone) ligado a Cosa Nostra y uno de los mayores imputados del maxi-proceso de Palermo (1986-1987). Parafraseándolo: estamos nosotros, los mafiosos, los fascistas, los fuertes y del otro lado están lxs débiles: “los moluscos” (aquí no hay paráfrasis). Las explicaciones de Liggio, por más paradójico que parezca, tienen una terminación nerviosa en la Argentina, en las intervenciones de Maslatón antes de la música aviolinada que le ponen lxs durísimxs. Además de insinuar una suerte de saludo fascista en distintas ocasiones públicas<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>, desarrolla una filosofía antimoluscos: “Yo no soy como ese 30% de la población que es débil y que siempre necesita que le digan qué hacer, yo me gobierno a mí mismo. Así como están los que tienen miedo, los que se sienten débiles, [&#8230;] están los que no tienen miedo, los que se sienten fuertes [&#8230;]. Yo estoy en este grupo”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>. Más adelante agrega: “Necesito tener enemigos, lo vivo como una necesidad”. Si se hurga en el arcón de frases epigramáticas de Mussolini encontramos: <em>“Molti nemici, molto onore” (Muchos enemigos, mucho honor).</em><em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Del genocidio al CONICET</em>.</strong> En el <em>fascismo</em> encontramos siempre una propensión al genocidio. Que -lo sabemos- comporta una lesión grave a la integridad de lxs integrantes de un grupo, supone el sometimiento intencional de ese grupo a condiciones de existencia que implican su destrucción física, moral, psicológica, cognitiva. El&nbsp;<em>fascismo</em>&nbsp;es el crimen que consiste en criminalizarlo todo, en función de su (supuesta) superioridad esencial. En este sentido, el discurso anti-casta es una hostilidad a todo lo que no está contenido dentro de los confines de la Libertad Avanza. Este concierne a la estatalidad, obviamente a todas las expresiones (políticas, sindicales, culturales) del campo nacional y popular pero también a lo que difusamente llamamos “derecha”. Además, el <em>fascismo</em> tiende a erradicar todo lo que se le opone. El <em>fascismo</em> debe ser entendido como la destrucción del Estado y de la comunidad. No podemos olvidar que entre 1942 y 1945, en las varias naciones de la Europa ocupada, todos los grupos fascistas participaron del mecanismo mortal de la “solución final”. Auschwitz no fue solo un problema alemán. <em>Eso</em> -el horror sistemático- es la destrucción del Estado y de la comunidad. Radicar el fascismo exclusivamente en la nación alemana y en la nación italiana significa desestimar el peligro de una fuerza que oportunamente estimulada puede volver.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Uno de los antagonistas radicales del fascismo es el pensamiento crítico (Gramsci quizá sea su símbolo mayor), que en la Argentina es elaborado en parte por la cientificidad nacional. De allí las declaraciones de Milei contra el CONICET. El fascismo es el verdugo dispuesto por el capitalismo en crisis para deshacerse de la emancipación, para desaparecerla. Allí, el genocidio. Y si la emancipación late en algún lugar es en las culturas del trabajo. De allí que desciende la promesa de Milei de la voladura de ministerios. El grupo al que quiere desaparecer es el de lxs trabajadores organizadxs (sea en sindicatos o cooperativas) y con derechos. Rappi (explotación) para todos y todas, dólares (un puñadito) para todos y todas, sociedad dañada en tanto sumatoria anónima de individuxs, lazos sociales quebrados, Estado de asfixia de la vida común popular. El fascismo quiere arrojarnos al lugar del dolor.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.semana.com/resizer/vHU80liGtAsFcDColwXKKOm4Ovg=/1280x720/smart/filters:format(jpg):quality(80)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/semana/CKTBIWM5QRG5TOOWHZ4FLK32ZA.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8216;Síntesis fascista&#8217; de Alessandro Bruschetti.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Fascismo, futurismo, patriarcado</em>.</strong> Un artículo de lo más considerable -de Verónica Gago y Luci Cavallero, publicado en <em>Tiempo argentino</em> (“PASO 2023: un análisis feminista del rugido del león”, <a href="http://www.tiempoar.com.ar/generos/paso-2023-un-analisis-feminista-del-rugido-del-leon/">www.tiempoar.com.ar/generos/paso-2023-un-analisis-feminista-del-rugido-del-leon/</a>, 14/8/2023)- y que sin embargo muestra cierta reactividad ante la categoría <em>fascismo</em>, reconoce en Milei la “propuesta de llevar al máximo de radicalidad el gobierno financiero de nuestras vidas [&#8230; que] se combina a la vez con un discurso reaccionario, misógino y patriarcal”. Y este precisamente es un rasgo clásico del <em>fascismo</em>. Si hurgamos en el arcón de la historia fascista, descubrimos una vanguardia estética y política -el Futurismo- con la cual estuvo nexado. Un hilo largo y espeso une el movimiento artístico y político futurista con la experiencia fascista clásica. El propio Mussolini, luego de ser expulsado del Partido Socialista, expresó sus simpatías por los futuristas, reconociéndolos como fascistas. Y el propio Marinetti -fundador del Futurismo- en 1924 declaró que el fascismo se nutrió de los principios futuristas. Mutuos reconocimientos. En clave filosófica, Benedetto Croce, en un texto publicado en <em>La Stampa </em>el 15 de mayo de 1924 -“Il Fascismo e il Futurismo giudicati da Benedetto Croce”- escribía una oración sintomática: “Verdaderamente, para quienes tengan sentido de las conexiones históricas, el origen ideal del ‘fascismo’ puede encontrarse en el ‘futurismo’”. Si se aceptan estos lazos, es preciso agregar una capa de revoque. En 1909 Marinetti publicó el <em>Primo Manifesto del Futurismo</em>. En el punto 9 declara: “<em>No</em>sotros queremos glorificar la guerra, única higiene del mundo, el militarismo, el patriotismo, <em>el gesto destructor de los libertarios</em>, las bellas ideas por las que se muere <em>y el desprecio de la mujer</em>”. Los fascistas se apropian de los modos libertarios y trastocan su humanismo en gesto destructor. Es también a la luz de estas conexiones históricas que en nuestra escena contemporánea se puede explicar lo que anotan Gago y Cavallero: “<strong>el voto a Milei tiene un componente masculino muy importante.&nbsp;</strong>Masculino y joven. Que es en parte una reacción a los avances feministas”. El futurismo era un movimiento juvenil, como toda vanguardia, y despreciaba a la mujer. Si esto se acepta, la categoría en cuestión, <em>fascismo</em>, es todo salvo “demasiado fácil”, “demasiado ineficaz”, ni “abstracta” para pensar el momento de infortunio que atraviesa el campo nacional y popular y la Argentina toda, que se balancea entre la euforia (empalmada con la “fe”) de los 30 puntos del campo antagonista y el negacionismo del campo propio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em><strong>¿Campaña del miedo?</strong> </em>En cuanto a su vertiente europea clásica, el <em>fascismo</em> puede ser pensado como el triunfo del triunfo de la revolución. De la revolución bolchevique y de los conatos sagrados de la completa emancipación política y económica en Italia, Alemania y en España también. Quiero decir que el <em>fascismo</em> clásico fue derrotado porque en el campo antagonista vibraba la revolución. Esto debe ser motivo de examinación profunda porque la democracia -al menos en clave histórica- nunca se miró en los ojos del <em>fascismo</em>. A 40 años de la vuelta a la institucionalidad democrática, ésta (nosotrxs) deberá examinarse profundamente para saber constituirse en parapeto del anarco-fascismo. Sin dejar de recurrir a los modos de lucha -que son modos reflexivos- que conocemos, se impone la pregunta sobre <em>qué saber</em> para saber <em>qué hacer</em> <em>democráticamente</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En este sentido, es deseable pensar en la efectividad de una campaña del miedo. Una campaña de ese tipo ante el fascismo elaborada desde el campo propio podría tener un hondo dramatismo porque el miedo, el resentimiento, la frustración y las insatisfacciones son la sede de la reserva libidinal movilizada por el <em>fascismo</em> (además de que la movilización que proyecta es afectiva, libidinal, pulsional). Una campaña del miedo es problemática también porque el miedo es ambivalente (puede surtir el efecto de arrojarse aún más a las fauces de lo que no es sino otro tipo de gato), pero sobre todo porque lxs ciudadanxs que se referencian en la Libertad Avanza lo hicieron -sospecho suponiendo acertar- por <em>miedo</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Miedo</em> quiere quiere decir <em>incertidumbre</em> (ante el mundo destruido, prueba de eso es el “cambio climático”, oración que nombra la precarización de la existencia de cada ser viviente: humano, animal y natural), <em>decepción</em> (frente al peronismo y a Cambiemos), <em>empobrecimiento</em>&nbsp;(por la soberanía económica acosada e intervenida por el FMI convocado por Macri), <em>insatisfacción</em> (el capitalismo es un régimen de insatisfacción permanente, magnificada por la reducción del consumo), <em>esquizofrenia</em> (ante una existencia intervenida por la mediaticidad monopólica y duplicada por las redes sociales, que en mayor o menor medida afectan todas nuestras existencias, se tenga -o no- acceso a un celular y una conexión a internet porque la ciudad es un gran celular, un gran hermano que mira y escucha a través de sus cámaras).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Antifascismo</em>.</strong> El fascismo quiere arrojarnos al lugar del dolor, la angustia, la humillación y el exilio. Resistir ese flujo libidinal oscuro que desmiente la razón y la confunde. La resistencia puede verificarse a través de la consolidación de un frente de confluencia de las grandes fuerzas democráticas, de tradición de izquierda y peronista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ser antifascista significa ubicarse del lado de la humanidad y cultivar un humanismo radical popular. Debemos pugnar por que <em>fascismo</em> vuelva a ser una palabra extranjera, una categoría intraducible fuera de un contexto y de un período histórico.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Referencias:</strong></p>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> “El debate entre Carlos Maslatón, Néstor Pitrola y Roberto García Moritán”, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=s7uEycB90nk&amp;t=837s">www.youtube.com/watch?v=s7uEycB90nk&amp;t=837s</a> (8/11/2021). Véase el minuto 24.40 cuando aparece el saludo fascista.</p>



<p><a id="_ftn2" href="#_ftnref2">[2]</a> Juan Luis González, “Carlos Maslatón. 100 por ciento barrani”, <a href="http://www.revistaanfibia.com/carlos-maslaton-100-por-ciento-barrani/">www.revistaanfibia.com/carlos-maslaton-100-por-ciento-barrani/</a> (23/8/2021).</p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 24 de agosto de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*CONICET.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fanarco-fascismo-por-rocco-carbone%2F&#038;title=ANARCO-FASCISMO%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/anarco-fascismo-por-rocco-carbone/" data-a2a-title="ANARCO-FASCISMO – POR ROCCO CARBONE"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/anarco-fascismo-por-rocco-carbone/">ANARCO-FASCISMO &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/anarco-fascismo-por-rocco-carbone/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>6</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>(NO) ME GUSTÁS &#8211; POR ROCCO CARBONE</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/no-me-gustas-por-rocco-carbone/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/no-me-gustas-por-rocco-carbone/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Oct 2023 00:04:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Rocco Carbone]]></category>
		<category><![CDATA[código binario]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo celular]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11779</guid>

					<description><![CDATA[<p>Rocco Carbone afirma en esta nota que la estructura elemental del fascismo es homóloga al código binario de las redes, porque es un movimiento contradictorio, de negación (0) y afirmación (1) y sostiene que esto se entiende nítidamente si pensamos en el discurso terrorista de la dolarización prometida (1) por Milei, silenciada en el debate presidencial (0) del domingo 1º de octubre en Santiago del Estero. Carbone concluye que puesto que la estructura elemental del fascismo es homóloga al código binario de las redes, podemos decir que el fascismo de Milei es celular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/no-me-gustas-por-rocco-carbone/">(NO) ME GUSTÁS &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Rocco Carbone afirma que puesto que la estructura elemental del fascismo es homóloga al código binario de las redes, podemos decir que el fascismo de Milei es celular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>Nunca deja de haber aquello que nos espera en el fondo de los tiempos, con un reclamo de actualización.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Horacio González</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Modelo organizativo: 0/1</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La computación, la informática, la electrónica se constituyen sobre un código binario. Sobre una lengua mínima constituida por dos dígitos: 0 y 1. En realidad se trata de dos símbolos que físicamente aluden a dos niveles de tensión eléctrica. En la lógica booleana (por George Boole, un matemático inglés) esos dígitos asumen los valores de falso y verdadero, o nada y universo. Antes de Boole, Leibnitz -filósofo y matemático alemán- se había ocupado de la aritmética binaria en <em>Explication de l’arithmétique binaire</em>. El sistema numérico binario es la metáfora de una estructura elemental de pensamiento y comunicación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sobre esa racionalidad mínima se constituyen también las “redes antisociales” (Horacio Verbitsky lo ha identificado de modo decisivo): no me gusta (0) y me gusta (1). Este binarismo es particularmente evidente en Youtubeque activa los íconos de pulgar abajo (0) y pulgar arriba (1), presentes también en la primera versión de Facebook. En las redes no es necesario elaborar un argumento para expresar una “idea”: basta apretar el ícono de un corazoncito o un <em>like</em>, palabra que ha colonizado nuestra lengua nacional y ha producido un nuevo sentido, el <em>megusta, megustear</em>; de forma análoga, el encierro pandémico alumbró el (<em>des)mutear</em>. El signo mínimo de las redes es una simpática pelotita: el emoticón, palabra de proximidad con <em>emoción</em> que, refraseada, puede nombrarse como impulso, inmediatez y delivery. Esto quiere decir que las redes han aumentado exponencialmente las componentes emotivas en la comunicación. Bien visto, escinden la racionalidad de la emotividad y construyen un sistema de pensamiento y de comunicación binario y excluyente. Las componentes emotivas que sostienen las redes tienden a colonizar las formas del pensamiento. Si la tentativa de la explicitación de la categoría del <em>sentipensar</em> nos sugiere una necesaria paridad entre la emotividad y la racionalidad, la lógica de las redes acentúa una dimensión por sobre la otra, énfasis cuya emergencia se manifiesta cada vez que aparece “yo siento que”, vaciamiento argumentativo que empasta la prosecución de cualquier diálogo posible. A partir de los medios y las redes sociales, ciertas informaciones tienen la capacidad de influenciar rápidamente la opinión pública de pueblos enteros y a menudo logran forzar la elección de sus aparatos políticos. Es lo que ha pasado en Brasil con la campaña de Bolsonaro en 2018, a través del uso de <em>fake news</em> a través del WhatsApp activado adrede en los circuitos de las redes familiares y de las amistades. Las redes, entonces, encarnan un modelo organizativo. Achatan los modos propios de las lenguas nacionales que nos permiten pensar el mundo, aprehenderlo y movernos en él. Aplastan nuestro pensamiento. Prueba: cuando un sentimiento escapa a la alternativa 0/1, a <em>me gusta/no me gusta</em> se precipita el discurso del odio: la acumulación cloacal de improperios, que&nbsp;representan pulsiones destructivas. Las encontramos escenificadas en Twitter o Instagram. La globalización de los medios de comunicación y de las redes ha aumentado la importancia de las componentes emotivas (no racionales) en la elección de las soluciones a tales o cuales problemáticas emergentes. Resultado: sentido común colonizado, emotivamente (emotividad escindida de la racionalidad y comprendida como su opuesto excluyente) constituido y razón suspendida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El fascista es negacionista</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La estructura elemental del fascismo es homóloga al código binario de las redes, porque es un movimiento contradictorio, de negación (0) y afirmación (1). Esto se entiende nítidamente si pensamos en el discurso terrorista de la dolarización prometida (1) por Milei, silenciada en el debate presidencial (0) del domingo 1º de octubre en Santiago del Estero. Ese binarismo se escenifica también en la proxémica del propio Milei, que en sus discursos suele alternar agresividad (0) con empatía (1), o reacción (0) con rebeldía (1). Milei impresiona, fascina y atrae expandiendo un poder dual: proyecta la imagen de un hombre de fuerza colosal, que tiene una dimensión moral y otra física (león y motosierra); y esa imagen se sobreimprime con otra, condescendiente (o de burla: ver caras propias de un niño de jardín de infantes que en los debates presidenciales le destinaba a Myriam Bregman), que le depara a su interlocución. Y la política como la moralidad, dependen estrechamente de la lucha de clases.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Bullrich entra solo por la mitad en esta articulación de sentido, porque escenifica sólo “fuerza” -que en realidad es expresión de un régimen de crueldad-, por ende, encarna un poder reducido a la mitad respecto del que expande Milei. La “fuerza” de Bullrich vibra en la “doctrina Chocobar”. Luis Chocobar es el policía que mató a Pablo Kukoc, un joven de 18 años que le había robado una cámara a un turista estadounidense: Frank Joseph Wolek. El domingo 8 de octubre, Chocobar la acompañó al debate presidencial y ella se tomó el trabajo de mencionarlo desde el estrado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En otro orden de cosas, todo lo que no puede ser afirmado (1) debe ser negado (0). <em>El fascista es negacionista</em>. Negar el “cambio climático” -oración demasiado difusa que en realidad nombra la precarización de la existencia humana, natural y animal- es propia del discurso fascista. Ese negacionismo implica postergar al infinito la transformación de ese modelo económico (y societal) que llamamos capitalismo. Entre nosotrxs lo suscribe el elegido por Milei para dirigir el CONICET. Y el propio Milei: el mundo está en alerta por el calentamiento global pero para él se trata de un ciclo de temperatura más en el que los descalabros propios de la maquinaria capitalista no tienen ninguna incidencia. La nuestra es una época de mentiras. Y la mentira emerge de las contradicciones, las luchas y el choque de las clases. En las épocas históricas en que las contradicciones sociales son particularmente agudas, la mentira pasa a representar la agudeza extrema de esas contradicciones sociales.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.nuevatribuna.es/asset/zoomcrop,480,270,center,center//media/nuevatribuna/images/2023/08/17/2023081709181285331.jpg" alt="" width="684" height="385"/></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Fascismo celular</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Alguien que de fascismo sabe -Carlos Máslatón<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>-, sostiene que en Milei hay “un giro al fascismo. Milei traicionó a la militancia liberal para privilegiar sólo los negocios de la casta política. Es espantoso lo que le está pasando a él. Entre su evolución psicológica hacia el odio a todas las cosas y personas, y el ambiente cultural político que lo ha rodeado y entornado, está migrando su ideología del liberalismo teórico hacia el más inhumano fascismo” (Juan Luis González, <em>El loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina</em>, 2023, p. 220). Puesto que la estructura elemental del fascismo es homóloga al código binario de las redes, podemos decir que el fascismo de Milei es celular. Esto es: basado en ese aparatito que integra <em>celularmente</em> nuestra humanidad, enchufado a nuestros cuerpos, a nuestra existencia, de manera más profunda que cualquier prenda íntima. Cada unx de nosotrxs se ha vuelto una especie singular de nube de datos en la que el celular hace minería de datos (lo que hace es acopiar) a través de un sinnúmero de aplicaciones: teléfono, redes sociales, banco, mercado libre (monopólico), estatalidad, sexoafectividad, mapa, dieta y cantidad de pasos o latidos del corazón por día. Desciende de esto que el celular es un colosal aparato de control y propaganda que ha transformado el ser humano en su aplicación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La lógica de una fuerza que se presenta como autoridad -el fascismo- se enlaza con la del celular, y a través de la aplicación fascistiza al sujeto, esto es: estimula, organiza y proyecta lo que preexiste desperdigado. La aplicación es una pedagogía cognitiva. Al comienzo es áspera, rara, difícil, hostil porque hay una distancia. En la medida que se interactúa con ella se vuelve más lógica, y se la incorpora. “Espontáneamente” se empieza a pensar en los términos de la aplicación. Cuando exportamos esos términos al mundo -a la vida humana y social-, la fascistización se ha llevado a cabo y el celular (aparato y hecho social) se ha vuelto <em>celular</em> (injertado en las células).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Base social y bloque histórico</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La base social del fascismo celular está constituida por la uberización o la rappización del trabajo. Se entiende por esto el individuo que trabaja <em>en el</em> celular, un sujeto alienado y frustrado. Y el individuo dentro del capitalismo, paradójicamente y no tanto, constituye una extraordinaria gran mayoría. Bien visto, ese mismo sujeto, alienado y frustrado, el sujeto productor, puede dar pleno desarrollo a sus potencialidades creativas activando la herramienta histórica para la consecución de la libertad, que es el fin de la explotación del ser sobre el ser, y la igualdad, identificada con la justicia social. Marx condensó las dimensiones identificadas por el Iluminismo -libertad y felicidad- y propuso su consecución simultánea a través de la liberación del sujeto productor. Se trata de un símbolo potente y aún latente: conocemos su nombre y sus impactos en varios planos: las relaciones políticas, el ordenamiento jurídico-constitucional, la esfera socioeconómica. Debe ser pronunciada con cuidado y un leve estremecimiento: revolución. Es una idea del campo propio que debe ser cuidada en procura de no ser abandonada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esa base social <em>celular</em> se hace sostén de un bloque social que el fascismo celular trata de enlazar a través de una alucinación: la dolarización. Eso es un cemento de ideas y valores. Ese bloque social aún no se ha solidificado, pero de prosperar significaría una formación histórica dotada de consistencia y futuro (por su juventud). En ese bloque en potencia, el pequeño ahorrista que cambia un puñado de pesos por centavos de dólar en procura de ganarle aunque más no sea un par de horas a la inflación -que no representa apenas una cuestión económica, pues también tiene una dimensión psico-política; su descontrol comporta un ataque permanente al principio de previsibilidad y a la autoridad del Estado –estaría enlazado con el gran evasor. De otro modo: la alucinación de la dolarización tiende a configurar un bloque social único, que integra clases antagónicas como si fueran la misma. Su finalidad es la paralización de la lucha de clases. Jorge Alemán también identificó esta cuestión y habla de “un macizo ideológico construido en los últimos años, una lumpen burguesía que se fusiona con el nuevo mundo lumpen del ‘precariado’” (<a href="https://lateclaenerevista.com/humillacion-por-jorge-aleman/">https://lateclaenerevista.com/humillacion-por-jorge-aleman/</a>, 5/10/2023). Necesario es intervenir sobre esa ligazón: es de incumbencia de la política, que se imagina a sí misma bajo el signo de una democraticidad radical; y necesario también es resistirnos a la maquinaria totalizadora del celular, que es la del fascismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La uberización/rappización del trabajo y el fascismo celular comparten una misma génesis o más bien un mismo instante de salto exponencial: la pandemia, que provocó una crisis desmesurada -perceptiva y humana- pues conmovió el cuadro de orden, la razonabilidad y la previsibilidad de la existencia. El capitalismo que propone el fascismo celular es sacrificial. Su modelo de trabajo es la mano de obra semiesclava y prescindible, y su modelo social implica lazos sociales intervenidos (afectados, fragilizados o derruidos) por el celular. Por eso mismo articula una crítica dirigida a la estatalidad, sostén de lo común y de la reciprocidad. El capitalismo que pergeña el fascismo celular quiebra la reciprocidad necesaria porque cuando un ser humano se enlaza con otro, cuando se configuran clases sociales con conciencia de ser, se puede dar la emergencia de un cuidado recíproco, del ocio, y <em>eso</em> afecta las ganancias. El capitalismo <em>laissez-faire</em> expandido por el fascismo celular no puede tolerar nada de eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El sistema numérico binario es la metáfora de una estructura elemental de pensamiento y comunicación; y está <em>también </em>en los cimientos de constitución y expansividad del poder mafioso, que alterna lo ilegal (0) con lo legal (1). El uso de los medios de comunicación y de las redes es un elemento consolidado en las nuevas estrategias comunicativas de las distintas mafias. Por eso mismo, una vez más, Milei es Macri.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.infobae.com/new-resizer/8qOL2zSn3AL4oRfVJb89JM9oMAU=/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae/public/AR7VL275XBKTVL3B3AVLR4WIJU.jpg" alt="" width="745" height="497"/></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Poder de gobernanza</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El Muro de Berlín en su materialidad expresaba dos ideas: un freno al capitalismo y que existía otra forma de vida en común posible, antagónica con los modos de imaginación y realización capitalistas. Con la caída del Muro la expansión del capitalismo pasó a ser ilimitada. Así lo expresa la palabra <em>globalización</em>. Y con el fin de la Guerra Fría y la relativa estabilidad del mundo bipolar, se empezó a llevar a cabo una aceleración del escenario internacional. Esta se debe a la globalización de la economía y de los mercados financieros, al impacto global de los medios y las redes sociales -que en la percepción de cierta opinión pública han reducido las distancias-, y a la erosión de los Estados-nación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La erosión del Estado se debe a actores concurrentes. Por abajo, se organizan fuerzas locales anti emancipatorias, reaccionarias, de derecha, fascistas celulares y, sobre todo en Europa y los Estados Unidos, los etno-nacionalismos. Por arriba, instituciones globales como la ONU, el FMI, la OTAN o regionales como la Unión Europea. A estas instituciones los Estados transfieren una parte de su soberanía, pues se subordinan a sus decisiones para obtener su aval, cobertura, sostén o créditos. Es el caso de la Argentina ante el FueMacrI. Existen, sin embargo, otras fuerzas que erosionan los Estados. Son fuerzas poderosas y transnacionales: las multinacionales, las finanzas internacionales, el terrorismo y la criminalidad organizada de tipo mafioso. En la Argentina, dos actores concurrentes se han impuesto quebrar el Estado-nación o de reducirlo al tamaño de un maní: el FMI, convocado por la Alianza Cambiemos -cuya teoría del Estado está informada por un doble poder mafioso (legal-ilegal)-, y el fascismo celular de la Libertad Avanza, que volvió a ser estimulado desde el corazón de la pandemia. Este descansa en parte en las redes, que crean una escena en la que se concentra mucho poder en manos de pocas personas. Elon Musk, por caso, tiene un poder de gobernanza extraordinario <em>y encubierto </em>(en el sentido de que se tiende a no percibirlo) sobre poblaciones globales, sobre esa gran porción <em>del mundo</em> que tiene acceso a Twitter. Cuando la República Popular China se opone a la pervasividad de Whatsapp elabora menos un gesto de censura que una disputa de poder. Afirma su propia autonomía en la clave del poder y las comunicaciones. En este sentido, la estilística de las redes que tenemos en el celular expresa la propia acumulación capitalista (el inmenso poder del capital) que contradice la estatalidad, esto es: lo común. Las redes además son fascistas porque su código es homólogo al del fascismo. Actualmente carecemos de formas de defensas colectivas y, por ende, efectivas frente a ese poder y <em>eso</em> quiere decir abrir de nuevo las compuertas de la historia que nos conectan con la esclavitud. Hasta tanto la uberización del trabajo no encuentre modos decisivos de defensa sindical ante el capital de la aplicación, esas compuertas nos arrojarán al sistema colonial-esclavista con la ventisca rápida de un clic.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La Argentina puede hacer el esfuerzo de sacarse las telarañas de los ojos para ver, examinarse a sí misma para reconstruirse y generar una vida en común con sentido, una profundización de la democracia en defensa de la estatalidad, que es tal vez el modo más constructivo de encarar el conflicto que atraviesa a nuestro pueblo.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 13 de octubre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*CONICET</p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> “Ruso traidor, a sujetos como vos los nazis los terminaron liquidando de todas maneras en los campos de concentración. No vas a zafar de que te agarre un fundamentalista islámico y te boletee, por boludo y colaboracionista”: esto le dirigió Maslatón a Ernesto Resnik -científico, biólogo molecular, inmunólogo y biotecnólogo argentino residente en Minnesota- el 6 de mayo de 2019 por Twitter (@ernestorr, 8/10/2023).</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&amp;linkname=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fno-me-gustas-por-rocco-carbone%2F&#038;title=%28NO%29%20ME%20GUST%C3%81S%20%E2%80%93%20POR%20ROCCO%20CARBONE" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/no-me-gustas-por-rocco-carbone/" data-a2a-title="(NO) ME GUSTÁS – POR ROCCO CARBONE"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/no-me-gustas-por-rocco-carbone/">(NO) ME GUSTÁS &#8211; POR ROCCO CARBONE</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/no-me-gustas-por-rocco-carbone/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>11</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>LA LIBERTAD AVANZA Y LA DEMOCRACIA: UN OXÍMORON -POR SEBASTIÁN PLUT</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Oct 2023 14:45:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[Antidemocracia]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[La libertad Avanza]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11834</guid>

					<description><![CDATA[<p>La triste tradición de dictaduras en nuestro país, terminada hace 40 años gracias a la lucha de los organismos de DD.HH., quizá nos dejó desprevenidos ante un fenómeno que, en rigor, no resulta inédito: un grupo antidemocrático puede llegar al gobierno no solo a través de un golpe de Estado sino, también, por medio de elecciones.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut/">LA LIBERTAD AVANZA Y LA DEMOCRACIA: UN OXÍMORON -POR SEBASTIÁN PLUT</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>La triste tradición de dictaduras en nuestro país, terminada hace 40 años gracias a la lucha de los organismos de DD.HH., quizá nos dejó desprevenidos ante un fenómeno que, en rigor, no resulta inédito: un grupo antidemocrático puede llegar al gobierno no solo a través de un golpe de Estado sino, también, por medio de elecciones.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Sebastián Plut*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Milei ha dicho, creo que más de una vez,&nbsp; que la diferencia entre un genio y un loco es el éxito. Hecha esta afirmación, le propone a su interlocutor: <em>“después de las elecciones hablamos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>I.</strong> La triste tradición de dictaduras en nuestro país, terminada hace 40 años gracias a la lucha de los organismos de DD.HH., quizá nos dejó desprevenidos ante un fenómeno que, en rigor, no resulta inédito: un grupo antidemocrático puede llegar al gobierno no solo a través de un golpe de Estado sino, también, por medio de elecciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Digo un “grupo” porque no percibo que <em>La libertad avanza</em> sea un partido político y, además, porque así evito utilizar un término más agresivo. Si listamos algunos de los nombres que constituyen tan estrafalario clan, tenemos a Javier Milei, Karina Milei, Victoria Villarruel, Lilia Lemoine, Ramiro Marra, El Dipy, Ricardo Bussi, Carolina Píparo, Alberto Benegas Lynch, Francisco Oneto, entre otros. &nbsp;Ciertamente, la costura que los junta no es otra cosa que la irracionalidad y la violencia.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Una vez que tomé nota de esta lista, recordé algo que Freud le escribió a A. Zweig en 1934:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>«Ahora está todo tranquilo, la calma de la tensión, dicen, es como estar esperando en la cama de un hotel que arrojen el segundo zapato contra la pared. Así no se puede seguir, algo debe suceder. Ya sea que nos invadan los nazis o que termine de dorarse nuestro fascismo horneado en casa”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>II.</strong> No comparto la premisa según la cual quien no tenga hijos, <em>per se</em>, no es apto para gobernar un país. No solo porque las razones para no tener hijos pueden ser de diversa índole, sino porque la capacidad de amar o la solidaridad surgen de muy diferentes fuentes posibles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sin embargo, si aun así consideramos este punto, no deja de llamar la atención que los candidatos a presidente y vicepresidenta no solo no tienen hijos, sino que el primero llama <em>“hijos de cuatro patas”</em> a sus perros, y la segunda reivindica el terrorismo de Estado que, entre otros crímenes, incluyó la apropiación de los hijos de desaparecidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Podemos dar todavía un paso más, y no me refiero al curioso hecho de que hasta hace poco tiempo, Ramiro Marra vivió de ser hijo. Me refiero a las metáforas utilizadas, por ejemplo, por Milei (cuando habló del Estado como un pedófilo en un jardín de infantes con niños atados y envaselinados) o por Benegas Lynch, quien al hablar de la ESI propuso que los padres que la defienden pasen las partes por la cara de sus hijos. Agreguemos, incluso, la propuesta de ley de Lemoine para que los varones puedan desistir de su paternidad cuando la mujer queda embarazada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Aunque nada de esto justifica, de todos modos, la premisa señalada al inicio, se trata de afirmaciones y hechos que ponen de manifiesto la profunda desestimación de la diferencia entre generaciones, entre humanos y animales, de género, o con el que piensa distinto. Dicha diferencia, el registro y respeto de la misma, es una condición esencial para la democracia.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.infobae.com/new-resizer/THOaSLO4ONQRRJNyDoN3X2ra8cE=/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae/public/63VPW4AJ4STZBXGMG675GIP77E.jpg" alt="" width="668" height="445"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: REUTERS.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>III.</strong> Ramiro Marra se la pasó diciendo que metería presos a los líderes de organizaciones sociales. Sin reparos, los llama “delincuentes”. Su afirmación, no solo desconoce la diferencia entre poderes (el Poder Ejecutivo no mete personas en la cárcel) sino que esa fue la única política pública que describió durante el tiempo que fue candidato a Jefe de Gobierno de CABA. Es decir, como tal solo se habría dedicado a la práctica punitiva, a encarcelar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">No muy lejos se encuentra su referente nacional, Javier Milei, quien, bajo la forma de un sintagma congelado, balbucea “estatista-colectivista-peronista-socialista-comunista-delincuente”, a lo cual suele agregar una buena porción de insultos. Dicho sea de paso: recordemos cuánto insisten en que ellos, y solo ellos, son <em>“personas de bien”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es decir, quien “no abraza las ideas de la libertad” (lo cual, en realidad, significa quien “lo cuestiona a él”) es criminalizado de inmediato. Nuevamente, imposibilidad extrema de comprender las diferencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuando los libertarios, entonces, ostentan la prédica de un Estado mínimo debemos entender que solo aspiran a la supresión de una legalidad protectora, solo buscan eliminar las políticas públicas que funcionan de sostén y de regulador social; no obstante, sí reforzarán la ley para perseguir, reprimir, encarcelar y, por qué no, matar. No en vano, la candidata a vicepresidenta, Victoria Villarruel, es “especialista” en seguridad. En suma, encarcelar opositores, lo sabemos de sobra, no coincide en nada con la democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>IV.</strong> Javier Milei canta <em>“Yo soy el león…”</em>, un tema de La Renga. Dejemos de lado los conflictos que el candidato tuvo con la banda musical y, también, omitamos el significado que dicha letra tiene para quienes la compusieron. Una letra que, además, dice <em>“por favor, no huyan de mí”</em>, para luego anunciar <em>“soy el rey y te destrozaré”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Porqué Milei -al hacer uso de la canción- pide que no huyan de él y qué efectos desea generar al anunciar que te destrozará, escapa a los límites de nuestro análisis. Desde luego, reiteramos, no se trata de examinar la mente de quien escribió la letra, sino la de quien, por algún motivo, la hace propia, representativa de sí misma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo primero que nos surge es un interrogante acerca de la relación causa-consecuencia entre el ruego (“no huyan de mí”) y la amenaza (“te destrozaré”). ¿Acaso el otro huye por la amenaza o ésta es la resultante de la huida del otro? Atinamos a esta última alternativa: la razón de la ira de Milei es la vivencia de haber sido abandonado por el otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero hay algo más y es el inicio de la canción, <em>“Yo soy el león”</em>. Si bien en otra ocasión ya examinamos su relación con la animalidad (consistente con el vínculo que siente con sus perros), ahora deseamos subrayar el verbo “ser”. Esto es, Milei se presenta a partir de lo que es, de su ser, y no tanto a partir de lo que haría. De hecho, son públicas las entrevistas a votantes de él que desconocen sus propuestas, o bien dicen que lo votarán porque no hará lo que promete. Es decir, no lo votan por sus futuras (presuntas) acciones, sino por mantener con él un vínculo de ser que no es más que el vínculo narcisista para alimentar el ego de un abandonado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La ilusión de omnipotencia, también lo sabemos, está más que lejos de la democracia.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.infobae.com/new-resizer/EiOC5OWIdhGt7PD5SDWmeU5cZjc=/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae/public/MCP2WDE4C5WXPI7CPEW7VRAZLU.jpg" alt="" width="675" height="470"/></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>V.</strong> Las frases citadas en el punto II., así como tantos otros insultos y ofensas que suele proferir Milei, no deberían ser dichas, al menos públicamente. Y no es que Milei las dice porque carece de hipocresía, sino porque carece de pudor. Milei es un sinvergüenza, en el más literal de los sentidos, no posee vergüenza. Por eso mismo, recordamos las ocasiones en que públicamente desafió a tener un debate a diversos opositores, afirmando <em>“le voy a pegar un baile morboso”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Qué sensaciones tiene el candidato cuando imagina que exhibiría un baile morboso? ¿Qué fantasías de humillación están contenidas en su subjetividad?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Podríamos incluir aquí, y para finalizar, su descripción del peso como un <em>“excremento”</em>. En algún sentido, no es una novedad, ya que Freud, hace más de un siglo, estableció la relación de equivalencia entre las heces y el dinero, más específicamente cómo el dinero puede recibir la temprana atención con que los niños aprecian sus deposiciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Aquella equivalencia, también sostuvo Freud, luego puede desplazarse hacia el vínculo con los hijos, y lo que podemos concluir, entonces, es el camino regresivo que nos ofrece la subjetividad de Milei, ya que los niños podrán, cual mercancía, transformarse en dinero y, luego, nuestras vidas no serán más que desechos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Dicho de otro modo, cuando los seres humanos son arrojados como desechos, la democracia ya no existe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Palabras finales</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Luego de este repaso, volvamos al inicio. Milei, luego de decir que la diferencia entre un genio y un loco es el éxito, concluyó: <em>“después de las elecciones hablamos”</em>. Milei, entonces, busca que millones de argentinos le ratifiquen que no está loco. Y eso, tampoco tiene ninguna relación con la democracia.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 25 de octubre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Doctor en Psicología. Psicoanalista.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&amp;linkname=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&amp;linkname=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&amp;linkname=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&amp;linkname=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&amp;linkname=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&amp;linkname=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut%2F&#038;title=LA%20LIBERTAD%20AVANZA%20Y%20LA%20DEMOCRACIA%3A%20UN%20OX%C3%8DMORON%20-POR%20SEBASTI%C3%81N%20PLUT" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut/" data-a2a-title="LA LIBERTAD AVANZA Y LA DEMOCRACIA: UN OXÍMORON -POR SEBASTIÁN PLUT"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut/">LA LIBERTAD AVANZA Y LA DEMOCRACIA: UN OXÍMORON -POR SEBASTIÁN PLUT</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-libertad-avanza-y-la-democracia-un-oximoron-por-sebastian-plut/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
