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	<title>COVID-19 archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Fri, 02 Jul 2021 02:51:48 +0000</lastBuildDate>
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	<title>COVID-19 archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Experiencia inédita. Pandemia coronavirus  &#8211; Por Clara Schor Landman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2020 14:42:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Clara Schor Landman]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Clara Schor Landman sostiene que la pandemia del COVID-19 es una experiencia inédita que marca un antes y un después, tras la cual ya nada va a ser igual. ¿Qué decir?, ¿qué hacer? Por ahora saber perder saberes, creencias, costumbres, estilos de vida. Y se pregunta: ¿Será posible un cambio cultural: reemplazar los criterios de la política capitalista por criterios de políticas sociales? </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/experiencia-inedita-pandemia-coronavirus-por-clara-schor-landman/">Experiencia inédita. Pandemia coronavirus  &#8211; Por Clara Schor Landman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Clara Schor Landman sostiene que la pandemia del COVID-19 es una</em></strong><strong><em> experiencia inédita que marca un antes y un después, tras la cual ya nada va a ser igual. ¿Qué decir?, ¿qué hacer? Por ahora saber perder saberes, creencias, costumbres, estilos de vida. Y se pregunta: ¿Será posible un cambio cultural, reemplazar los criterios de la política capitalista por criterios de políticas sociales? </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Clara Schor Landman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe) </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>I.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿La lógica del capitalismo estalló? ¿La naturaleza biológica desparramó su faceta destructiva para los seres humanos? ¿Fue sorpresa o previsible? Sabemos poco, casi nada. Por ahora sabemos que es necesario el aislamiento, nuevas costumbres de higiene, un tiempo de cuarentena para reducir la reproducción del virus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay remedios, ni vacuna todavía. Los servicios de salud desbordan de enfermos, escasean los insumos se selecciona la modalidad de atención por edad- los más jóvenes van primero… Médicos, enfermeras, camilleros también contagiados. Espantosa sensación de indefensión subjetiva y social, un enemigo convive con nosotros, sin distinción nos toma a todos por igual.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un enemigo invisible nos goza, nos arrebata la posición subjetiva-elegir, decidir- impone cuarentena. Torsión de la posición de sujetos a posiciones de objetos- nos deciden según el capricho de la peste. Sin defensa frente a lo Real imposible de simbolizar, horrible de soportar frente a peligros de contagio en escala geométrica y riesgos de muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recordaba que hace un tiempo, Jorge Alemán manifestaba que cualquiera que sea la posible caracterización del capitalismo, en su mutación neoliberal, hay un hecho que se impone: el carácter ilimitado del mismo. Se comporta como una fuerza acéfala, que se expande ilimitadamente hasta el último confín de la vida. </span><br />
<span style="color: #000000;">Mutación neoliberal, como capacidad de producir subjetividades que configuró un paradigma individualista, empresarial, competitivo y gerencial de la propia existencia. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Marzo 2020, se desbarajustó el paradigma neoliberal, la peste muestra que es condición necesaria y suficiente estar unidos, solidarios y cada uno en su casa con la finalidad común de ser parte responsable del conjunto social para reducir la expansión del coronavirus. Ya no se trata de “gente”, ni de “vecinos”, sino como lo señaló J. Butler, “nosotros- entre otros- el pueblo es una enunciación que busca dar lugar a la pluralidad social que nombra”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es decir, finalidad común y subjetiva para reducir el goce- satisfacción mortuoria- de la pulsión que ejerce sobre nosotros la fuerza bruta de la peste.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pueblo responsable, ciudadanos responsables en conjunción con un Estado responsable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La experiencia que estamos transitando ya da señales; por una parte, se evidencia que el neoliberalismo no sabe y no le interesan las catástrofes humanas, sigue la lógica de la empresa, de las finanzas, rechaza al Estado responsable de la salud, la vivienda, la educación y el medio ambiente como derechos ciudadanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte, estamos frente al problema que algunos irresponsables abusan  de los derechos, renuncian a su responsabilidad y se disponen a correr riesgo para otros y para sí mismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los medios de comunicación también tienen responsabilidad social; sin embargo, a veces se esfuerzan en dar sentido, argumentos falsos que parecen verdaderos en lugar de informar a la común-unidad: Conjunto de personas que se juntan e interactúan debido a valores, problemáticas comunes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>III.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así como el capitalismo instauró la premisa “todo es posible”, “todo está permitido”, en este momento el Estado, a raíz del coronavirus mundializado, instala la premisa inversa: “no todo es posible”. Prevención, restas, regulaciones, privaciones, límites, cambios en las formas de vivir de cada uno, tanto como de los conjuntos sociales, controles y sanciones para quienes no colaboren en la responsabilidad compartida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Experiencia inédita, marca un antes y un después, ya nada va a ser igual ¿Qué decir?, ¿qué hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ahora saber perder. Saber perder saberes, creencias, costumbres, estilos de vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con el saber perder, ¿Sería posible un cambio cultural: reemplazar los criterios de la política capitalista por criterios de políticas sociales? ¿Otras articulaciones entre el fantasma de cada uno y los imaginarios colectivos? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Principios sociales en tensión con los principios del capital. Necesarias construcciones de otras narrativas para la época.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>IV.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sabemos. Dos referencias para la problemática planteada:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Generar una cultura implica ejercer poder<strong>. </strong>No hay sociedad sin conflicto de poder”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">     Gramsci.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Responsabilidad social en la vida democrática, es prestar servicios a la sociedad ligado al compromiso individual necesario con su propia sociedad”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“A la responsabilidad social se la mide por el impacto que una decisión del sujeto tiene en la sociedad.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">      Aristóteles</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 26 de marzo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Psicoanalista. Dra. Ciencias Sociales UBA</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Investigadora CLACSO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Prof. UNDAV</span></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Los vivos &#8211; Por Sebastián Plut</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 00:06:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[cuarentena]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[salud pública]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sebastián Plut afirma que hay algo que la pandemia nos debe enseñar sobre los mercados: corresponde a su propio funcionamiento la aceleración mortífera a costa de las mayorías, y por ello es imperiosa la intervención del Estado ya que es el único garante de una cohesión que preserve la autoconservación de cada quien. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-vivos-por-sebastian-plut/">Los vivos &#8211; Por Sebastián Plut</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Sebastián Plut afirma que hay algo que la pandemia nos debe enseñar sobre los mercados: corresponde a su propio funcionamiento la aceleración mortífera a costa de las mayorías, y por ello es imperiosa la intervención del Estado ya que es el único garante de una cohesión que preserve la autoconservación de cada quien. </strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Por Sebastián Plut*</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Previo a la pandemia el Presidente Alberto Fernández ya había recurrido a la figura de los “vivos” para ilustrar qué Argentina quiere que se termine: la de los ventajistas, la de los que se aprovechan del otro, la de quienes utilizan su poder bajo la modalidad de la impunidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Poco después, y a partir de decretar la cuarentena obligatoria, retomó la imagen de los “los vivos” para cuestionar a aquellos que eluden las restricciones, ya sea para un hacer viaje, participar de una fiesta, aumentar los precios, despedir trabajadores, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con visible enojo se refirió a tales personajes, en sintonía con el malestar de la mayoría de la población que se avino a respetar las nuevas condiciones de nuestra cotidianeidad y que asumen, costosamente, el precio del aislamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De inmediato, quienes saludablemente recurren al humor destacaron su acuerdo con la sanción presidencial aunque aconsejaron, dadas las circunstancias en que el temor por la salud acecha a la sociedad, utilizar algún otro sintagma en lugar de decir que “se terminó la Argentina de los vivos”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cualquiera sabe, lógicamente, a qué se refiere alguien en estas latitudes cuando se habla de “los vivos”, y se entiende fácilmente que Alberto Fernández no hizo alusión a que con el COVID-19 terminaremos todos muertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, este palimpsesto de significaciones quizá nos permita comprender algo más sobre la conducta de aquellos “vivos”. En todo caso, ¿por qué, al menos en el uso local, la misma palabra indica el opuesto de muerte y simultáneamente la conducta del ventajero?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿No padecerán estos sujetos, los vivos, una vivencia de desvitalización, cual si sintieran morirse, cuando no logran obtener una ventaja a costa de otros, cuando deben admitir que sus privilegios, al menos temporalmente, perdieron vigencia? Se entiende que esta apreciación no los desresponsabiliza de ningún modo, no se sugiere aquí una compasión excepcional por tal posible motivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La rabia que gran parte de la población expresa a diario con quienes incumplen la restricción de salir intuyo que tiene dos fuentes. Por un lado, porque al esquivar la prohibición no solo se exponen al peligro a sí mismos sino al resto de los ciudadanos que sí o sí deben salir de sus casas. Agreguemos, al riesgo vital, que agravándose la situación de contagio eso redundará en la prolongación de la cuarentena para todos y todas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El segundo motivo del enojo es la vivencia de injusticia que provocan “los vivos” con su actitud. ¿Por qué si nosotros aceptamos la restricción, con la carga y sacrificio que implican, otros se arrogan el privilegio de seguir gozando de su libertad?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Viene en nuestro auxilio la definición que Freud dio de “justicia social” en <em>Psicología de las masas y análisis del yo</em>: <em>“La justicia social quiere decir que uno se deniega muchas cosas para que también los otros deban renunciar a ellas o, lo que es lo mismo, no puedan exigirlas”</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta cita nos permite comprender el alcance del daño que promueven “los vivos”, primero, en razón de los riesgos de contagio y, luego, en virtud del ataque a la conciencia moral social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el mismo párrafo Freud describe el proceso de construcción de la mencionada justicia y señala que su trasfondo es la sofocación de la envidia, del deseo de sobresalir por sobre los demás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aquí se revela, entonces, otro componente del mecanismo por el cual “los vivos” logran sentirse “vivos”: ser envidiados por los otros, suponerse detentores de un goce del cual otros están privados.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Dilema y antagonismo</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alberto Fernández expuso el dilema ante el cual nos encontramos, salud vs. economía, y con decisión sostiene que va a cuidar la salud de los argentinos a sabiendas del daño que eso traerá en las economías particulares y en la macroeconomía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Duración e intensidad de la cuarentena son dos variables que determinarán los desenlaces posibles, aun impredecibles. El más severo, quizá, consista en que el dilema deje de ser tal porque los dos términos del mismo queden condensados, en cuyo caso el daño económico de cada familia ya no se distinguirá de la afectación de la salud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El aislamiento y la retracción de la realidad se presentan como persistente monotonía, y cada sujeto y familia tendrán mayores o menores recursos disponibles para afrontar la exigencia de sobreponerse cada día a la reiteración o bien sucumbir a ella. El grado más extremo de la monotonía será el que indicamos más arriba, que la gravedad de la situación sea tal que perturbación de la salud y de la economía no se diferencien.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La conciliación de factores concurrentes nunca es sencilla y el hallazgo de soluciones omniabarcativas suele ser más bien un imposible. De hecho, y saludablemente, Alberto Fernández afirmó que el resultado de todas las decisiones tomadas no está garantizado. Las acciones sanitarias del Gobierno, con el esfuerzo de innumerables profesionales de la salud, acompañadas de un conjunto de medidas tendientes a aliviar el daño económico, se combinan con millones de decisiones singulares en torno de la higiene, las salidas, etc., y también, por qué no, con la por ahora enigmática arbitrariedad con que circula el virus.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un cuarto factor se combina con los tres mencionados y corresponde a los grandes grupos económicos, formadores de precios y de opinión, a la sazón otros “vivos”. En relación con el poder político, los grupos económicos concentran igual o mayor poder que aquél y por razones ideológicas y de intereses pujan a contramano del Gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cuanto al vínculo con el virus, en rigor, parece regir el principio de isomorfismo entre mercado y pandemia, en tanto introductores del caos y su presencia es invisible y amenazante. Esto ha sido lúcidamente ilustrado por el chiste de tapa de Rudy y Paz en Página/12 del 1/04/20: Una periodista le pregunta al conocido empresario y amigo de Mauricio Macri: <em>“Sr. Caputo, su empresa desvinculó más de 700 trabajadores. ¿Por qué?”</em>. A lo cual, el entrevistado responde: <em>“Hay una epidemia… Techint echó a 1500… Roggio dijo que no va a pagar los aumentos acordados… y ahora yo… creo que me contagié”</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por último, resta considerar la eficacia del poder económico en la opinión pública, es decir, en la sumatoria de millones de almas que hoy se encuentran tratando de resistir y protegerse del virus, del encierro y de las limitaciones económicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pese a lo que muchos cientistas sociales pretendieron creer, sabemos que el poder económico busca y encuentra afinidades ideológicas con vastos sectores sociales, incluso en capas económicas medias y bajas. Si bien las razones son múltiples, y a veces son insondables los meandros de la subjetividad ciudadana, aquí opera de manera significativa el par sacrificio-envidia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por un lado, logran que quienes se sacrifican realicen una suerte de disociación por medio de la cual la hostilidad no es dirigida hacia el objeto de la envidia sino hacia otro sector al que se le atribuyen la causa y la culpa de los sacrificios, por ejemplo, al Gobierno. Por otro lado, quienes detentan el llamado “poder fáctico” son destinatarios de una idealización envidiosa, por medio de la cual los sacrificados atribuyen no solo un goce absoluto, sino un derecho absoluto al goce a quienes son “millonarios”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Interviene aquí, indudablemente, el valor sagrado e incuestionable que, para muchos, tiene la propiedad privada, aunque intuyo que aun hay algo más en el fondo de dicha sacralización.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para sintetizar, y abusando de cierta simplificación, distingamos tres personajes en este escenario: los millonarios, los sacrificados-envidiosos y el Gobierno (que incluye a quienes lo apoyan).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El afán acumulador de los primeros es de tal magnitud que no parece caber en la palabra ambición; más bien le corresponden otros términos como desmesura o voracidad y su ejercicio cumple, entre otras, una función en la economía emocional de esos personajes. En efecto, su impunidad y arbitrariedad no solo entran en conflicto con la legalidad de la justicia social sino que también se pretenden mascaradas para desconocer su propio desvalimiento, el cual queda proyectado (y atacado) en los restantes miembros de la sociedad, la mayoría. Solo así se sienten “vivos”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es a partir de la identificación envidiosa con tales personajes que quienes se sacrifican descargan su rabia contra el Gobierno, al que reprochan por no poder desprenderse de su propio desvalimiento y al cual le piden, entonces, que también haga “sacrificios”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El devenir de esta dinámica ya lo conocemos, “los vivos” siguen siéndolo, y los sacrificados-envidiosos se ofrecen como alimento para su voracidad. No advierten, claro está, que atacan a quien los ampara mientras ofrecen su sangre a los vampiros.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Cierre</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Propusimos más arriba la figura del isomorfismo entre las pandemias y la economía especulativa, los llamados mercados. En ambas, hay un pequeño puñado de sujetos que buscan beneficiarse con el sacrificio de millones; en ambas hay un grupo de sujetos que solo logran sentir algo de vitalidad al suponerse únicos y privilegiados; en ambas, se trata de una caterva de narcisistas que viven de ser envidiados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero hay algo que la pandemia nos debe enseñar también sobre los mercados, al menos para quienes aun no estaban convencidos: ni una ni otro tienden naturalmente al equilibrio, sino que corresponde a su propio funcionamiento la aceleración mortífera a costa de las mayorías y por ello, no dejamos de insistir, es imperiosa la intervención del Estado ya que es el único garante de una cohesión que preserve la autoconservación de cada quien.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 8 de abril de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(*) Doctor en Psicología. Psicoanalista. Director de la Diplomatura en el Algoritmo David Liberman (UAI). Profesor Titular de la Maestría en Problemas y Patologías del Desvalimiento (UCES).</span></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>La política en los tiempos del virus &#8211; Por Ricardo Rouvier</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2020 19:40:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Rouvier]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la realidad mundial irrumpió un agente de naturaleza biológica que pone a prueba la infraestructura sanitaria de cada país y genera una recesión económica a nivel planetario, con efecto inmediato en el despojo social. Argentina tiene enfrente al coronavirus, al FMI y a los bonistas, todo junto y al mismo tiempo. Hoy la política nos exige seguir cumpliendo las normas de prevención,  priorizando la vida como bien supremo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-politica-en-los-tiempos-del-virus-por-ricardo-rouvier/">La política en los tiempos del virus &#8211; Por Ricardo Rouvier</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En la realidad mundial irrumpió un agente de naturaleza biológica que pone a prueba la infraestructura sanitaria de cada país y genera una recesión económica a nivel planetario, con efecto inmediato en el despojo social</em></strong><strong><em>. Argentina</em></strong><strong><em> tiene enfrente al coronavirus, al FMI y a los bonistas, todo junto y al mismo tiempo. Hoy la política nos exige seguir cumpliendo las normas de prevención,  priorizando la vida como bien supremo.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Rouvier*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe) </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la realidad mundial irrumpió intempestivamente un agente, solo visible a través de un microscopio electrónico, de naturaleza biológica y con alta incidencia de morbilidad. No proviene del propio funcionamiento sistémico de la humanidad e interviene, pone a prueba, la infraestructura sanitaria de cada país. La catástrofe provocada por el coronavirus que genera una recesión económica a nivel planetario, con efecto inmediato en el despojo social (La OCDE estima una caída de 2 puntos del PIB por cada mes de confinamiento).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cada nación, sobre todo aquellas cuya centralidad está puesta en juego, tratan de evitar los mayores daños, por la cantidad de infectados y fallecidos, y no perder la situación privilegiada en el contexto mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A la dureza de las conductas objetivas, hay que agregar la situación subjetiva de las sociedades frente al temor a la muerte individual y la obscena exhibición de los cuerpos que se extiende ante la escasez del sistema público de salud. Es indudable que el humor colectivo se modifica porque la actitud habitual de “<em>a mí no me va a pasar</em>” se convierte en “<em>a mí me puede pasar</em>”. Esta conducta del ser humano ante lo existencial, ante lo inevitable, deriva en comportamientos que van de la solidaridad hasta el más acendrado egoísmo. La amenaza en su envergadura estimula lo peor y lo mejor de cada uno de nosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se dice que el virus no hace distingos clasistas, sólo establece promedios muy diferentes según rango etario. Sin embargo, la discriminación se produce en sus consecuencias; hay vulnerabilidad en la menor capacidad de ahorro; menor posibilidad de acceder al teletrabajo. Las primeras víctimas de las consecuencias son los trabajadores informales sin auxilio sanitario; cuentapropistas, pymes con menor reserva de capital de trabajo, etc. El desequilibrio de la ecuación económica, si bien afecta al conjunto de las actividades productivas, será mayor o menor según la capacidad de resistencia frente a una crisis. Es decir que el virus es “democrático” en su ingreso pero reproduce la desigualdad en su estadía. Y la explicación es sencilla,  la sociedad ya era desigual antes de que el virus existiese.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El impacto sobre la economía global ha desatado las predicciones que anuncian que el capitalismo está agonizando y/o que los EEUU dejan de ser el país hegemónico, para iniciar una decadencia definitiva. Se han sumado a estas previsiones algunos reconocidos filósofos extranjeros y ensayistas nacionales. Hay algo común, a pesar de las diferencias entre ellos, y es el reconocimiento de la incidencia de la externalidad del fenómeno que cae sobre la sociedad. O sea, que las ciencias sociales tienen como objeto de estudio al sistema de relaciones sociales, pero su capacidad de análisis queda bloqueada cuando interviene un agente extraño a lo humano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este agente embozado se convierte en objetivable una vez que es capturado por las disciplinas biológicas y se busca en laboratorio su ADN. Las profesiones y las disciplinas además de ordenar el conocimiento, clasificarlo, tienden a controlarlo, apuntan a encuadrarlo dentro del orden impuesto por el racionalismo. Frente a esta aparición inesperada surge el pensamiento mágico en una parte de la población que cree que esto es un “castigo” divino.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El papel de la política está focalizado en las actividades preventivas y planificar las acciones para cada día, tratando de abarcar los diversos frentes. La medida anticipatoria es tratar de bajar el ritmo exponencial de la pandemia y mantenerlo en una suspensión de las relaciones sociales cotidianas, quedando concentradas en internet.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la primera cuarentena esto fue tomado con disciplina por gran parte de la población, pero con el correr de los días se pone a prueba la paciencia. La sociedad  con mala fama respecto a su adscripción a la ley, ha tenido hasta ahora una conducta  muy afín a lo pautado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En relación a los efectos posteriores, sería favorable pasar simultáneamente de una deuda impagable a una deuda que en el tiempo pueda honrarse, recuperar la actividad económica, e ir saliendo gradualmente de la cuarentena. Salud y economía en un equilibrio inestable, y apuntando a una máxima exigencia para la gestión. Preocupan los conglomerados del conurbano y de gran Rosario y los gobiernos locales. El cinturón que rodea a CABA, aprieta los dientes y los dirigentes locales se movilizan para neutralizar acciones que recuerden el 2001/02.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por lo tanto, el Gobierno se maneja dentro del parámetro de lo que hay que hacer con los recursos que tiene. Exhibe una gran preocupación, la transmite y está blindado frente a las balas, escasas, que le lanzan. Mérito también de Alberto Fernández que otorga entrevistas a todo el arco ideológico periodístico y no le teme a las repreguntas, generando empatía con la oposición profesional y con sus votantes, y establece otro perfil comunicativo del peronismo.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchos creen que la situación se normaliza en tres meses, otros ven ese pronóstico como demasiado optimista y que, por el contrario, la epidemia durará más tiempo. No sabemos aún hasta donde llegará la deflagración de esta bomba biológica y económica, y eso obliga a los dirigentes de los países centrales a replanificar su recuperación en momentos de crisis financiera y del comercio exterior y caída de los precios de los commodities. Nosotros cargamos con la deuda, en momentos en que la defección financiera se convierte también en epidemia. No tenemos fuentes de crédito, pero eso hoy está relativizado por la recesión mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No sabemos hasta dónde hablar de un mundo nuevo luego de que esto pase. Nos preguntamos: ¿cuánto corresponde a sólidas hipótesis y cuánto al deseo ideológico? Hay un mecanismo sistémico que es la repetición y la resistencia al cambio.  Es decir que hay una fuerza destinada a reordenar todo luego del vendaval, mientras otros verán las grietas del sistema como una oportunidad de avanzar. Sería un error, a los que pretenden avanzar, pedirles una arquitectura definida de lo que viene, una maqueta, un texto único. Si viene un tiempo nuevo hay que inaugurar una nueva utopía, y esa es una tarea exclusiva de la política.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para enfrentar al coronavirus el gobierno adoptó el camino de convivencia con la oposición. También están probando, como en el laboratorio, con el mecanismo de ensayo y error. Las escenas remiten a las de Alfonsín con Cafiero en el balcón en semana santa de 1987.  Es digno de reflexión el derrotero del Presidente de entonces, porque un político con sus virtudes, hoy indiscutido, tuvo que verse sometido a los vendavales de la coyuntura que lo llevaron a su renuncia anticipada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la región, el deseo de un cambio progresista se fortaleció hace unos 20 años atrás. Movimientos sociales y gobiernos populares constituyeron un salto contracíclico a los ´90 y al Consenso de Washington; pero desde hace unos años volvió a revertirse.  Veremos hacia dónde se dirige la crisis actual, pero es posible que se fortalezcan los nacionalismos, con una globalización vigente pero más acotada. Habrá una recuperación lenta del comercio internacional y una recuperación también lenta de los EEUU, y será más rápida en la región Asia/Pacífico. La UE buscará su lugar que, con el derrumbe de la Alianza Atlántica, por ahora está indefinido. No escapa al análisis que una China vencedora de la epidemia, querrá dar un paso adelante en el escenario bipolar que lo tiene como segundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del mundo que surgirá no sabemos cuánto tendrá de nuevo y cuánto del  régimen actual, y replanteará escenarios en las disputas por el poder hegemónico mundial. Nuestro país agrega sus problemas estructurales que suma condicionamientos a la gobernabilidad.  Desde el liderazgo de la lucha sanitaria, el Presidente convoca a un consejo asesor de epidemiólogos mostrando una apertura conceptual importante. En la historia son pocas las experiencias de colaboración entre ciencia y política, y en menos oportunidades esto ha sido bueno para la humanidad, como lo es ahora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nosotros tenemos enfrente al coronavirus, al FMI y a los bonistas, todos  juntos y al mismo tiempo. Hoy, la política nos exige seguir cumpliendo las normas de prevención,  priorizando la vida como bien supremo. Hay conglomerados geográficos cuya urgencia se mide por minutos, y si bien el gobierno inyecta recursos en los sectores  más necesitados, no es seguro que pueda resolver el nivel de la emergencia  sin algún conflicto. La política se extiende en la cadena de gestión que va del ejecutivo nacional a los municipios en donde las necesidades adquieren su mayor relieve y están en primera fila.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de abril de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier &amp; Asociados.</em></span></p>
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		<title>De ciclos históricos agotados, de mutaciones en la subjetividad y de resentimientos varios (capítulo 9) por Ricardo Forster</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2020 13:02:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Forster]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las cacerolas que hoy vuelven a sonar lo hacen para atacar a un gobierno que se enfrenta a una crisis inédita que conjuga, al mismo tiempo, desastre económico heredado por cuatro años de furioso neoliberalismo y una pandemia global que no se sabe cuándo ni cómo terminará. Esas cacerolas son empuñadas por una clase medias asustada, azuzada por los medios de comunicación que trabajan para darle fortaleza a un sentido común desprovisto de autonomía y que ha abandonado todo argumento para refugiarse en el más puro resentimiento.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Las cacerolas que hoy vuelven a sonar lo hacen para atacar a un gobierno que se enfrenta a una crisis inédita que conjuga, al mismo tiempo, desastre económico heredado por cuatro años de furioso neoliberalismo y una pandemia global que no se sabe cuándo ni cómo terminará. Esas cacerolas son empuñadas por una clase media asustada, azuzada por los medios de comunicación que trabajan para darle fortaleza a un sentido común desprovisto de autonomía y que ha abandonado todo argumento para refugiarse en el más puro resentimiento.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong><strong>Por Ricardo Forster*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se ha discutido mucho, hasta alcanzar niveles abrumadores, si las consecuencias de la pandemia acabarán por exacerbar el ciclo histórico del liberalismo –entendido en el sentido de la prioridad del individuo, su libertad y su patrimonio como célula básica de la sociedad–; si esa exacerbación irá paradójicamente en detrimento del propio individuo allí donde avanzan los mecanismos de control y vigilancia magnificados por las tecnologías de la información o si, por el contrario, el aislamiento social obligatorio lo que favorece es el repliegue monádico hacia uno mismo reforzando el individualismo y haciendo que los reclamos <em>libertarios </em>–en el sentido de los anarcoliberales estadounidenses– se profundicen. En una entrevista reciente, Enzo Traverso responde a la pregunta: “¿En esta “sociedad sin contacto” que está en vías de desarrollarse, será más difícil desarrollar la acción colectiva?” “Sí; si nos distanciamos un poco de la contingencia actual para pensar esa crisis desde una perspectiva más amplia, tratando de detectar las tendencias históricas, esta pandemia corre el riesgo de llegar a los límites extremos del liberalismo: la sociedad modelada y transformada por la pandemia hace de nosotros mónadas aisladas. El modelo de sociedad que emerge de la misma no se basa en una vida en común, sino en la interacción entre individuos aislados con la idea de que el bien común no será sino el resultado final de esas interacciones; es decir, la culminación final de los egoísmos individuales. Es la idea de libertad que defiende alguien como Hayek. En la post-crisis, se puede anticipar que se desarrollará la enseñanza a distancia, al igual que el trabajo a distancia y esto tendrá considerables implicaciones, tanto sobre nuestra sociabilidad como sobre nuestra percepción del tiempo. La articulación del biopoder y el liberalismo autoritario abre un escenario aterrador.”<a style="color: #000000;" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> Claramente Traverso se coloca fuera del optimismo zizekeano que ve en el Covid-19 una oportunidad para construir una “salida comunista”, pero tampoco imagina un retorno a la democracia <em>políticamente correcta</em> de países que atravesaron todos estos años ofreciendo un aparente rostro de multiculturalismo junto con ampliación de derechos civiles y políticas de género progresistas mientras aceleraban la precarización de los trabajadores y de las clases medias junto con la financiarización de la economía. El historiador de las ideas italiano más que ver un corrimiento hacia el neofascismo o hacia una alternativa neokeynesiana democrática, lo que cree más posible es un reforzamiento neoliberal de los controles pero todo eso sostenido por la fantasía hayekiana que ve en el “egoísmo individual” la matriz de la sociedad libre de mercado. Un fuerte pesimismo recorre la entrevista ya que Traverso no ve señales que estén indicando que de la pandemia se puede salir poniendo en cuestión el orden neoliberal. Si bien los análisis parten de realidades algo diferentes –Traverso reflexiona sobre la pandemia y sus consecuencias, mientras que Wolfgang Streeck lo hace unos años atrás cuando se preguntaba por el modo como terminaría el capitalismo<a style="color: #000000;" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>–, los dos comparten un agudo pesimismo. Para el italiano el neoliberalismo saldrá reforzado en su capacidad de control; para el sociólogo alemán el problema del final del capitalismo es que no se sabe qué tipo de sociedad o sociedades lo reemplazarán siendo que una de las peores consecuencias de las políticas de los últimos 40 años ha sido la desocialización de la sociedad, es decir, la fragmentación y la ruptura de los vínculos de solidaridad en las clases populares junto con la pulverización de lo común y de lo público. Streeck piensa que ha sido tan brutal ese proceso que muy difícilmente se pueda imaginar un sujeto social a la altura del desafío allí donde no parece emerger un núcleo sólido y compacto en medio de la fragmentación de la clase trabajadora y el híper individualismo dominante<a style="color: #000000;" href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. No diría que Traverso y Streeck se equivocan, es probable que sus anticipaciones se parezcan más a lo que va a suceder, que las de Zizek; lo que sí creo es que la experiencia del Covid-19, inédita y mundial, nos pone delante de una realidad para nada lineal ni predeterminada en la que la propia hegemonía del capitalismo en su forma neoliberal está puesta en duda. ¿Se reseteará como en otras oportunidades y hará de la crisis virtud o, por el contrario, estamos viviendo su tiempo crepuscular en el que, en el mejor de los casos, vegetará un poco más pero sin salir del modo zombi? Preguntas que deberían eludir el pesimismo definitivo o el entusiasmo naíf.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En todo caso, lo que parece expresar lo común de estas posibilidades es que se sigue concibiendo la vida social desde la perspectiva única de la primera persona del singular –núcleo del relato liberal en medio de un sistema que ha masificado exponencialmente las conductas y los imaginarios sociales tanto alrededor del consumo material como virtual–. El <em>Yo </em>domina los relatos desde los tiempos clásicos de la modernidad manteniendo, sin embargo, la tensión con los distintos nombres que buscaron dar cuenta de su opuesto: irracionalismo, inconsciente, Ello, noche del mundo, “la bestia que todos llevamos dentro”, lo pulsional, lo instintivo, lo romántico. Pero, de un modo o de otro eso dice y piensa el discurso dominante, ese conflicto que nos sigue y nos constituye ha sido, en gran parte, sorteado por el sujeto moderno gracias a su potencia consciente y creadora que se ha mostrado capaz de superar los escollos surgidos de su propio mundo onírico e irracional sometiendo tanto a la naturaleza externa como a la interna. En la fantasía, muy presente durante esta pandemia, de la ciencia y la tecnología como los depositarios de nuestras esperanzas de “salvación”, se pone de manifiesto la continuidad de ese ideal ilustrado que sigue irradiando sobre una parte significativa del sentido común bajo aquello que Adorno y Horkheimer tematizaron como la nueva mitología de los tiempos burgueses. La fortaleza del Yo hace demasiado tiempo que ha sido tomada por asalto y sus supuestos defensores han huido del campo de batalla sin mirar hacia atrás<a style="color: #000000;" href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.anred.org/wp-content/uploads/2020/04/49454055281_ec8e402965_c.jpg" alt="La pandemia que estremece al capitalismo (II) – ANRed" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una parte de la estrategia del neoliberalismo es solidificar, en lo íntimo de los individuos, la auto percepción del carácter único y decisivo de su <em>libertad</em>. Sabiendo como lo sabe que el Covid-19 ha desvelado como pocas veces en la historia del capitalismo, sus debilidades y sus responsabilidades en la propagación del virus y sus efectos amplificados por los ajustes permanentes del Estado –en especial de su sistema de salud en casi todo el planeta–. Señalando los peligros que surgen de aquellos discursos y dispositivos políticos que se centran en la crítica del capitalismo y promueven un estatalismo generalizado como alternativa a la crisis pandémica que abarca la salud pero también la economía. Como juego especular de esta posición libertarista y patrimonialista vemos multiplicarse a esas otras derechas que sostienen todo lo contrario: prioridad de la <em>comunidad</em> sobre lo individual, del etnoestatalismo sobre los flujos abstractos de dinero, mercancías y trabajadores desterritorializados, la fortificación de las fronteras nacionales frente a la globalización, la reivindicación de las costumbres, la idiosincrasia y la cultura nacional ante la industria cultural pasteurizada y extranjerizante, el apego al suelo y a los orígenes por encima de la categoría abstracta e iluminista de “humanidad”. Esas derechas extremas, y el capítulo dedicado a Alain de Benoist apuntaba a descifrar sus lógicas –que no todas piensan y actúan del mismo modo–, hoy buscan confrontar, al mismo tiempo, con un neoliberalismo descompuesto en su potencia legitimadora pero que quiere seguir determinando el rumbo pospandemia como si nada hubiera pasado, y un neoestatalismo democrático que moviéndose en la confluencia de distintas tradiciones –socialistas, nacional populares, keynesianas, social-liberales, ambientalistas, feministas e igualitaristas– busca salir de la matriz de un capitalismo que funciona como un zombi y que, bajo la lógica de la financiarización y del extractivismo ciego, ha conducido al desastre. Las derechas extremas están más preocupadas y ocupadas en impedir que se salga de la crisis “por izquierda” (pero no piensan en izquierdas radicales, trotskistas, etc. sino en experiencias que se sitúan en lo que algunos definirían como <em>reformistas o populistas de izquierda</em> y que hoy constituyen, en el imaginario neofascista, el <em>enemigo </em>a combatir). Ellas pueden y van a negociar con los poderes económicos como lo hicieron en las décadas de 1920 y 1930 (¿o a caso olvidamos la relación del nacionalsocialismo y la gran burguesía alemana?). Pero buscarán que esas negociaciones tengan como resultado desplazar el exceso de “liberalismo” –entendido como derechos individuales y sociales, abortismo, relajamiento moral y políticas de género inaceptables junto con una “pandemia” de extranjerización de la vida y la cultura propios de una globalización que tiene que ser redefinida bajo la perspectiva del Estado nacional y el neocomunitarismo–. Esa liberalización de las últimas décadas, esa alianza estratégica entre el gran capital y la democracia de mercado globalizadora es lo que las extremas derechas quieren suspender privilegiando un nuevo autoritarismo neoestatalista y atrincherado en las fronteras nacionales que se corresponda con las necesidades expansivas de ese capitalismo que tiene que buscar otras formas de organización política de la sociedad. El olor a pólvora es lo único que puede salir de esta alquimia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En su último libro –<em>El capital odia a todo el mundo. Fascismo o revolución–</em>, Maurizio Lazzarato tiende a simplificar las opciones que se abren en la actualidad para reducirla, en el caso del capital, a una suerte de maridaje entre neoliberalismo y neofascismo. La tesis del pensador italiano es que a partir de la derrota histórica de la izquierda en la década de 1970 –años del crepúsculo de la revolución–, el capitalismo impuso a rajatablas su dominio y lo hizo sin necesidad de tener que abandonar, al menos en los países centrales –aunque no en los periféricos– la vía democrática. Sin embargo nos dice que el primer laboratorio para desplegar las políticas neoliberales no se construyó en esos países donde todavía persistía el Estado de bienestar sino en medio de una dictadura: la de Augusto Pinochet en Chile que, como ya señalé páginas más arriba, a partir de 1975, y después de su encuentro con Milton Friedman y de la visita de Hayek, se comprometió a que la economía del país trasandino se rigiera por el modelo teórico diseñado en la universidad de Chicago. Chile se convirtió, a lo largo de las últimas cuatro décadas en el alumno ejemplar hasta los estallidos de finales de 2019 en los que una masa compacta del pueblo salió a las calles a expresar su rechazo a ese modelo que había sabido también apropiarse de la democracia. Todo fue privatizado y financiarizado: la educación –en primer lugar y convirtiéndose en una pieza clave del negocio financiero construido a partir del endeudamiento de las familias para que los niños y los jóvenes pudieran estudiar–, la salud, el sistema jubilatorio –otra pieza importante en la mecánica neoliberal de ir despedazando, con precisión quirúrgica, el Estado social–, el agua, hasta llegar al último de los intersticios de una sociedad que quedó completamente atrapada en la lógica de la economización de todas las esferas de la vida y por completo endeudada. Poco tiempo después sería otra dictadura, la de Videla en Argentina, la que implementaría un proyecto económico destinado a desbaratar el Estado de bienestar creado durante el primer peronismo.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://studentsforliberty.org/eslibertad/wp-content/uploads/sites/4/2019/12/Neoliberal-3-1080x675.jpg" alt="El lado oscuro del neo-liberalismo - EsLibertad" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lazzarato, que se detiene en estos antecedentes, muestra que hay una relación directa entre neoliberalismo, lucha de clases, derrota de la revolución e implementación de un sistema llamado a imponerse en las últimas décadas bajo la forma del revanchismo social (ya a partir de los años 1980 el proceso de reconversión que vivirían las sociedades occidentales, incluyendo las más ricas, llevarían el sello de la precarización de las clases medias y populares). Con este rápido recorrido histórico lo que busca es establecer las filiaciones entre el capital y la violencia represiva, primero nazi-fascista durante las décadas del 20 y 30 y, luego, terrorista de Estado bajo las dictaduras sudamericanas de la década del 70 (en realidad la pinochetista se prolongó casi hasta finales de la década siguiente y logró condicionar toda la transición democrática imponiendo la continuidad del modelo implementado por los Chicago boys hasta el día de hoy). Lazzarato señala que no “hay ninguna incompatibilidad entre las dictaduras y el neoliberalismo. Los neoliberales no tienen ninguna duda acerca de esto. El libertario Ludwig von Mises declaró que el fascismo y las dictaduras salvaron la ‘civilización europea’ (entendida como la propiedad privada), mérito que, según él, quedaría grabado en la historia para siempre. En cuanto al inefable Hayek, prefería una ‘dictadura liberal’ a una ‘democracia sin liberalismo’, en nombre de una propiedad privada sinónimo de libertad. Pinochet la garantizaba; con Allende no estaba tan seguro.”<a style="color: #000000;" href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> Para el filósofo italiano queda claro que no hay una incompatibilidad entre la economía de mercado y el fascismo, del mismo modo que no la habría con las dictaduras. A lo largo de varias páginas muestra la complicidad de los regímenes fascistas con los dueños del gran capital. En su rápida recorrida histórica llegará a reducir las experiencias de los gobiernos “reformistas” (el de Lula en Brasil, por ejemplo) como indirectos cómplices de la financiarización de los trabajadores y el pueblo pobre que, vía los créditos para el consumo, quedaron atrapados en la simbólica del neoliberalismo. No deja de llamar la atención, aunque no es tema de estos apuntes, la velocidad con la que Lazzarato pasa por encima de los 15 años de gobiernos populares en Sudamérica vaciándolos de todo contenido rebelde y antineoliberal. Su hipótesis, y a eso se dedica sin ningún grado de incertidumbre o duda, es demostrar las relaciones matrimoniales entre neofascismo y neoliberalismo como la única alternativa que planea el capital. Lo que para mí es uno de los peligros evidentes de la actual crisis del sistema de la economía-mundo, para Lazzarato es lo propio del largo periplo del capitalismo. Derrotada la revolución, y atravesando una crisis muy compleja y de final incierto, nuevamente el capital busca aceitar sus vínculos con los neofascistas. El subtítulo del libro –<em>fascismo o revolución</em>– reduce todo a esa imaginaria confrontación augurando, si lo segundo no fuera posible, el afianzamiento de la alternativa autoritaria. Se puede acompañar en tramos del viaje al autor, pero resulta imposible ir con él todo el recorrido porque eso supondría, hacia atrás y hacia delante, estrechar la complejidad histórica a una linealidad asfixiante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Resulta difícil intentar sustraerse al impacto que el Covid-19 ha producido en cada uno de nosotros. Aunque la rutina va lenta y pausadamente envolviendo con su niebla repetitiva el día a día de la cuarentena eso no significa que nuestra imagen del mundo –parafraseando un famoso texto heideggeriano– no esté francamente fuera de foco, descentrada hasta el punto de que no sabemos muy bien lo que estamos viendo cuando intentamos observar el carácter de los acontecimientos que tienen la cualidad de dejarnos entre confundidos y absortos en pensamientos que se deslizan por territorios en los que las certezas no nos sirven para orientarnos. Es por eso, pienso, que la lectura del libro de Lazzarato, la magnitud de la seguridad con la que expresa su visión del mundo me deja algo impávido. Temor y temblor cuando las preguntas son más importantes que las respuestas; cuando alrededor nuestro se pone de manifiesto que la sociedad no se cura ni siquiera descubriendo que tiene en frente un mal que no ha sido causado por un virus cuya invisibilidad lo hace más insidioso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por esas paradojas de la vida extraña que estamos llevando mientras escribo sobre Lazzarato y sobre las certezas que no nos dejan indagar más allá de sus predicciones incontrastables, los vecinos de mi barrio, no todos pero sí unos cuantos, de esos con los que uno se cruza en el almacén o en la panadería y con quienes intercambia algunos saludos amables, salen a cacerolear para expresar su patológico resentimiento que nubla su capacidad de reflexionar por cuenta propia. Nunca más actuales las palabras del viejo Kant cuando dijo aquello de que la mayoría de las personas prefieren que otro piense por ellos, que su minoría de edad se evidencia en que por pereza y cobardía dejan que sus vidas sean guiadas no por su entendimiento sino por el cura, el médico o el padre. Cacerolas, símbolo que nació en las protestas de los ricos chilenos contra Salvador Allende en el lejano 1973, y que hoy vuelven a sonar para atacar a un gobierno que se enfrenta a una crisis inédita que conjuga, al mismo tiempo, desastre económico heredado por cuatro años de furioso neoliberalismo y una pandemia global que no se sabe cuándo ni cómo terminará y dónde estaremos nosotros cuando eso ocurra, si es que estaremos. Lo hacen azuzados por los medios de comunicación que trabajan, como siempre lo han hecho, para darle fortaleza a un sentido común desprovisto de autonomía y que ha abandonado todo argumento para refugiarse en el más puro resentimiento. El motivo: acusar al gobierno de favorecer la liberación de presos convictos de los peores crímenes. No les importa que en una república no es el poder ejecutivo el que decide quien va preso o quien puede ser liberado ni siquiera en medio de una pandemia y para cuidar aunque sea al personal que trabaja en las cárceles y que puede convertirse en vector del virus en sus hogares, en los medios de transporte y en sus barrios, nada de eso les interesa ni tampoco una mínima compasión hacia esos presos –que son muchos– que están ahí por ser pobres, hacinados y expuestos al contagio. Desean que el Covid-19 se convierta en la pena de muerte que tanto reclaman pero que nunca logran imponer. Es el poder judicial, los jueces quienes deciden de acuerdo a una serie de criterios que los tribunales de casación determinan (se otorga detención domiciliaria a quienes hayan cometido delitos no violentos; quedan afuera de esa posibilidad violadores, feminicidas y abusadores de menores, crímenes de lesa humanidad, secuestros, delitos a mano armada y todo tipo de asesinatos) aquellos que recibirán el permiso para seguir detenidos en sus domicilios disminuyendo el número excesivo de presos que se hacinan en cárceles infrahumanas. No hay piedad en sus gritos, sólo el rugido de la venganza y el oscuro resentimiento. Y sin embargo, aunque se les explique pausadamente cuál es la función de los jueces y a quienes se sacará de las prisiones, no les interesa ni la verdad ni los hechos, porque la primera es manipulable y los segundos ni siquiera tienen importancia porque no los quieren ver. Es parte de la fabricación neoliberal de subjetividad cuya premisa básica es el abandono de cualquier atisbo de reflexión crítica o de argumento pensante. Algo del resentimiento del rebaño del que hablaba Nietzsche se manifiesta de manera contundente en quienes golpean las cacerolas pidiendo más muerte en nombre, graciosa y paradójicamente, de las buenas costumbres, la moral cristiana y el cuidado del prójimo. Cuando pensaba que la vivencia de esta cuarentena podía hacernos mejores, descubro que no hay posibilidad de que algunos hagan experiencia de aquello que ya no los convoca porque han perdido la posibilidad misma de aprender de los dolores y los sufrimientos de la vida. La alquimia de odio y resentimiento sólo puede llevar a que el ruido ensordecedor acalle cualquier intento de argumentar sin agredir. Simplemente el otro se desvanece sin que les llame la atención. La peste de la autorreferencialidad les impide mirar más allá de sus narices haciendo gala del más crudo de los individualismos.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://m.elmostrador.cl/media/2018/10/bolsonaro-neofacista.jpg" alt="El ascenso del neofascismo-neoliberal en Brasil: Orden, Dios ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Se los puede llamar fascistas? La oscura mezcla de racismo y resentimiento propio del pequeño burgués asustado, de ese hombre tan extraordinariamente retratado por Dostoievski en <em>Memorias del subsuelo</em> y caricaturizado por Arturo Jauretche en <em>El medio pelo</em> y en sus <em>zonzeras</em>. El racismo le permite imaginar que puede ejercer el desprecio y el poder sobre aquel que está por debajo de él. Lo vuelve <em>alguien</em>. Le hace hinchar el pecho y sentir que es parte de los elegidos, él es la patria y, aunque tenga poco y nada, puede ver cumplida la promesa que le hizo el liberalismo de ser un propietario. Jean-Paul Sartre –recuerda Lazzarato– escribió palabras memorables para retratar al antisemita y que pueden ser extendidas a todos los racistas. Los antisemitas “pertenecen a la pequeña burguesía urbana [que] nada posee. Pero es precisamente irguiéndose contra el judío como adquiere de súbito conciencia de ser propietarios: al representarse al israelita como ladrón, se colocan en la envidiable posición de las personas que podrían ser robadas; puesto que el judío quiere sustraerles Francia, es que Francia les pertenece. Por eso han escogido el antisemitismo como un medio de realizar su calidad de propietarios.”<a style="color: #000000;" href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a> El objeto de odio y resentimiento, sostiene el filósofo italiano, cambió, ya no es propiamente el judío, ahora es el musulmán, el negro, el inmigrante, los refugiados, los “cabecita negras” surgidos de la noche oscura del maldito peronismo entre nosotros, los trabajadores polacos o turcos para ingleses y alemanes, los latinos para los blancos pobres estadounidenses, los palestinos para los israelíes y la lista podría extenderse a medida que hacemos la cartografía del racismo. Hasta escuchamos, en estos días pandémicos en Buenos Aires, decir que “los presos liberados van a salir a violar”, viejo miedo de aquellos racistas históricos que imaginaban orgías de negros o judíos con sus mujeres. Sigue Sartre: “Es un hombre que tiene miedo. No de los judíos, por cierto: de sí mismo, de su conciencia, de su libertad, de sus instintos, de sus responsabilidades, de la soledad, del cambio, de la sociedad y del mundo; de todo, menos de los judíos”<a style="color: #000000;" href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Difícil agregar algo más a la contundencia sartreana. Triste comprender que no hemos avanzado en el camino del reconocimiento del otro, de la solidaridad y de la hospitalidad. La peste, una vez más, nos pone a prueba y ofrece nuestros distintos rostros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A veces pienso que los viejos reaccionarios al menos elaboraban un discurso que los justificaba. Los actuales resentidos no hablan, las palabras callan cuando suenan las cacerolas. Son otros los que hablan por ellos y escriben los guiones de sus comportamientos y de sus vacías opiniones. ¿El huevo de la serpiente o apenas una farsa que no puede siquiera llegar al estatus de la tragedia? Parafraseando el título del libro de Maurizio Lazzarato diría que “la clase media, una parte considerable de ella, odia a todos los que son pobres, migrantes, distintos”, mientras que los ricos, ese mundo admirado y soñado al que aspiran ilusoriamente alcanzar, los utiliza astutamente para seguir precarizando sus vidas mientras enriquecen las suyas. Lo admirable, como diría Etienne de La Boétie, es que la fascinación que sienten por quienes los mancillan les oculte su imbecilidad.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Entrevista a Enzo Traverso, “El estado de emergencia sanitaria corre el riesgo de ejercer un control total sobre nuestras vidas”, Lobo suelto!, 12/04/2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Wolfgang Streeck escribió un libro valioso y crítico –<em>¿Cómo terminará el capitalismo? Ensayos sobre un sistema endecadencia</em>, Madrid, traficantes de sueños, 2017– en el que describía la crisis, para él, anunciadora de un final próximo que estaba a la vuelta de la esquina y como agudización de todas las variables negativas que se habían generado durante la crisis del 2008 que no hizo más que acelerar la concentración, la desigualdad y la especulación financiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> El escepticismo de W. Streeck está muy condicionado por lo que él ve de Alemania y, en general de los países ricos, casi como si fuera un calco del pesimismo de Byung-Chul Han que parece sólo tener como escenografía social al fragmento desarrollado del planeta y a las clases medias tecnologizadas y consumistas. Les falta, me parece, una sensibilidad y una comprensión para lo que ocurre en el resto del mundo, en particular en Latinoamérica donde hemos sido testigos de extraordinarias movilizaciones anti neoliberales (el caso chileno es emblemático pero no el único). En sociedades brutalmente saqueadas por un capitalismo depredador, con niveles de pobreza en crecimiento constante, sin embargo amplios sectores populares se han movilizado como para devolvernos cierta esperanza en que la desocialización neoliberal no ha llegado al hueso dejándonos completamente vacíos. Es un problema cuando se mira la realidad con catalejos que sólo enfocan una parte de ella. Esa sería una crítica a lo que, por otra parte, es un notable trabajo analítico y de investigación del sociólogo alemán que, algunos años atrás, se atrevió a preguntarse por el modo como terminará, a corto plazo, el capitalismo. Hoy, en medio de la pandemia, nuestra visión de la crisis del capitalismo se acerca mucho más a lo que Giovanni Arrighi llamaba crisis final sin que atinemos a vislumbrar qué lo reemplazará a nivel global o si asistiremos al estallido del sistema-mundo que gobernó nuestras vidas y que hoy hace agua por todos lados sin que la salida pueda ser identificada desde una perspectiva emancipatoria e igualitarista. Todo tipo de sombras acechan loverkrafianamente desde el umbral que nos espera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Remo Bodei trató con erudición e inteligencia crítica la cuestión del <em>Yo</em> y sus derivas desde finales del siglo XIX hasta comienzos del siglo XXI en su <em>Destinos personales. La era de la colonización de las conciencias</em>, Buenos Aires, El cuenco de plata, 2006. El capítulo 10, “El misterio doloroso y gozoso de la obediencia”, es altamente recomendable para intentar descifrar los problemas que estamos atravesando. Tomo un fragmento que, reflexionando sobre la cuestión de la técnica y de la biotecnología, llega a preguntas inquietantes que nos interpelan en medio de la pandemia: “La actual evolución de las biotecnologías y de las técnicas médicas y farmacéuticas es la prueba de cómo las sociedades contemporáneas pueden no sólo sufrir la prepotente violencia de la ‘técnica’, sino también lograr en principio forzar trabajosamente su curso, enderezándolo hacia una ampliación de las <em>chances</em> del yo, de la identidad personal, del individuo y de la libertad (este es el costado “liberal” de Bodei, la busca, en todo el libro, de una suerte de recomposición del yo ante el avance de la masificación en detrimento de la libertad. En todo caso, el capitalismo –en su fase neoliberal– ha llevado al extremo el vaciamiento del yo y la transformación de la libertad en patrimonialidad y mercado como para seguir apostando a ese discurso que opone el yo al nosotros, dejándole la primera persona del plural a los totalitarismos). Precisamente porque no se aplican a la materia inerte sino al cuerpo vivo (o, a través de los psicofármacos, al ‘alma’, con el riesgo político del posible control de las emociones y del comportamiento) éstos transforman la naturaleza de la subjetividad poniéndola ante situaciones inéditas y, justamente, no carentes de peligros. En cuanto constituyen los principales instrumentos y, a la vez, la puesta en juego actualmente más alta de los biopoderes, su papel es ambiguo: a diferencia de los regímenes totalitarios que querían plasmar a los individuos con la violencia, la disciplina y la ideología, las biotecnologías hoy pueden efectivamente crear –con medios no políticos y acaso con fines filantrópicos (¡sic!)– al ‘hombre nuevo’ desnaturalizado: seleccionado genéticamente, conservado en vida en circunstancias en las que de otra manera moriría, dotado, en perspectiva, de múltiples prótesis, resultado de procesos combinados fisiológicos y de bio-ingenieria. La construcción del hombre nuevo es hoy virtualmente posible, sea en dirección de su manipulación heterodirigida (…), sea en la de su emancipación.” (p. 472) Si bien no comulgo con el equilibrio que plantea Bodei, creo que su descripción sigue estando a la orden del día sobre todo ahí donde el Covid-19 ha disparado todo tipo de proyectos ligados a las biotecnologías, al biopoder y a las prácticas de control y vigilancia que ponen en más que seria duda el lado emancipatorio de todas estas experimentaciones en torno al yo y a la vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Maurizio Lazzarato, <em>El capital odia a todo el mundo. Fascismo o revolución</em>, Buenos Aires, eterna cadencia, 2020, p. 41.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Jean-Paul Sartre, <em>Reflexiones sobre la cuestión judía</em>, Buenos Aires, Sur, 1948, p. 23. La lectura del capítulo sobre el racismo contemporáneo del libro de M. Lazzarato me permitió regresar sobre el texto de Sartre y establecer, bajo el paradigma del antisemitismo la lógica del resentimiento de una parte de esa clase media que habita la literatura dostoievskiana y el medio pelo jauretcheano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Ibíd. , p. 48.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires,  de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Filósofo, profesor y ensayista argentino. Es doctor en filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba. Forma parte del equipo de académicos e intelectuales que fue nombrado por el Gobierno nacional como asesores del presidente Alberto Fernández.</span></p>
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		<title>Los otros síntomas del virus &#8211; Por Jorge Halperín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 13:56:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Halpeín]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Halperín]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[minorías rebeldes]]></category>
		<category><![CDATA[oposición]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Halperín analiza en esta nota los otros síntomas producidos por la pandemia del Covid-19: aumento de las desigualdades, un estado general de tristeza, una creciente indiferencia de muchos, la sobrerrepresentación de minorías rebeldes y una invisibilización de las mayorías que acatan las disposiciones sanitarias y se cuidan para cuidar también al otro. Halperín afirma que corremos el riesgo de que los síntomas nos hagan perder la perspectiva y dejar de advertir que el gobierno no ha perdido un solo votante y que el Frente de Todos, aún con sus diferencias, sigue unido.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Jorge Halperín analiza en esta nota los otros síntomas producidos por la pandemia del Covid-19: aumento de las desigualdades, un estado general de tristeza, una creciente indiferencia de muchos, la sobrerrepresentación de minorías rebeldes y una invisibilización de las mayorías que acatan las disposiciones sanitarias y se cuidan para cuidar también al otro. Halperín afirma que corremos el riesgo de que los síntomas nos hagan perder la perspectiva y dejar de advertir que el gobierno no ha perdido un solo votante y que el Frente de Todos, aún con sus diferencias, sigue unido.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong><strong>Por Jorge Halperín*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fastidiados con la pandemia y sus cuidados, algunos ricos y famosos emigran a Punta del Este mientras que los vulnerables se van a Guernica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se conocen desde hace meses los síntomas típicos del Covid-19 (tos, fatiga, algo de fiebre), pero, al cabo de medio año, emergen otros síntomas dentro y fuera del registro médico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y hay cuatro o cinco de ellos realmente inquietantes: el aumento de las desigualdades, un estado general de tristeza, una creciente indiferencia de muchos, la sobrerrepresentación de minorías rebeldes y una invisibilización de las mayorías que acatan las disposiciones sanitarias y se cuidan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Está claro que la pobreza aumentó cinco puntos desde la muy elevada que dejó Mauricio Macri, que la pobreza infantil alcanza al 56% de los chicos, que le desocupación trepó al 13,4 %, y que la falta de ingresos y la desesperación llevó a muchos vulnerables a producir no una sino unas 80 tomas de tierras tan sólo en la provincia de Buenos Aires.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero lo que es malo para el gaucho no es malo para todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En un informe de OXFAM, que es una confederación de 19 ONGs internacionales, se señala que en América Latina 73 multimillonarios incrementaron durante la pandemia su patrimonio en 48.000 millones de dólares, y, en el caso particular de Argentina, el patrimonio de los súper ricos que era de 8.800 millones de dólares en marzo, trepó últimamente a 11.200 millones (¡un 30% en seis meses!).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quienes pelean sin descanso contra el impuesto por única vez a la riqueza, invierten en oro, en la bolsa y en propiedades mientras las persianas de fábricas y comercios están a media asta y las gotitas del virus se expanden.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pandemia no es una tragedia para todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, además de contagiar y matar, licúa no sólo los ingresos de las mayorías sino también los recursos del Estado: los gobiernos de América Latina gastan el 4% de su PBI en salud, lo que viene a ser la mitad promedio de lo que invierten los países de la OCDE. Pero, a causa de la pandemia, en nuestra región se perderán ingresos fiscales por 113.000 millones de dólares, el 59% de los presupuestos en salud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los bolsillos vacíos se combinan con la tristeza. Un académico español habla de la “Tristeza Covid”. Y alude a ese cóctel que estamos digiriendo desde marzo compuesto de encierro, desconfianza del otro, que camina enmascarado y me puede contagiar, repentinas ilusiones por señales de mejoras que rápidamente se derrumban, e incertidumbre, con un futuro en el que sobran los interrogantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es extraño que muchos reaccionen con indiferencia, no sólo al diario conteo de infectados y muertos, que parece conmover menos que la cotización diaria del blue – podríamos describirlo como una negación maníaca -, sino también a las cifras de nuevos pobres, a las tomas de tierra, a la lista de víctimas entre el personal de la salud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y el tremendo efecto de distorsión creado por minorías opositoras que optan por rebelarse, desobedecer las reglas de aislamiento – incluso quemar barbijos -, y gritar su furia contra un gobierno que apenas cumplió diez meses lidiando con un bicho y una herencia catastrófica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y así se hacen muy visibles, casi dominan la escena esas minorías multiplicadas artificialmente por los grandes medios opositores. Y también los grupos despolitizados que salen a contagiarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La desobediencia y la oposición copan la pantalla mientras quedan fuera de registro las mayorías que apoyan al gobierno y obedecen las reglas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y a muchos nos corre un hilo de impotencia observando cómo el virus se ha complotado con un poder corporativo violento para colocarnos en esta encerrona y dejarnos en una espera que se hace eterna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Corremos el riesgo de que los síntomas nos hagan perder la perspectiva y dejar de advertir que el gobierno no ha perdido un solo votante y que el Frente de Todos, aún con sus diferencias, sigue unido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es más de lo que puede decirse hoy de la derecha opositora.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 13 de octubre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Periodista. Autor de <em>“El fin de la obediencia”.</em></span></p>
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		<title>Balance del primer año de gobierno &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jan 2021 21:54:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Balance primer año de gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Gobierno Nacional culmina su primer año de mandato habiendo enfrentado de manera correcta la doble pandemia que resultara de la herencia del macriato y el Covid 19. En materia socioeconómica, y a pesar de los esfuerzos realizados en este primer año de gestión, la coyuntura es muy compleja. El gobierno tiene por delante dos grandes temas: Resolver el tema de carencia de empleo y hacer que los salarios, jubilaciones, pensiones y planes de ingresos varios evolucionen por sobre la inflación.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><strong>Las dos pandemias: herencia macrista y Covid-19.</strong></span></h3>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El Gobierno</em></strong><strong><em> Nacional culmina su primer año de mandato habiendo enfrentado de manera correcta la doble pandemia que resultara de la herencia del macriato y el Covid 19. En materia socioeconómica, y a pesar de los esfuerzos realizados en este primer año de gestión, la coyuntura es muy compleja. El gobierno tiene por delante dos grandes temas: Resolver el tema de carencia de empleo y hacer que los salarios, jubilaciones, pensiones y planes de ingresos varios evolucionen por sobre la inflación.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Artemio López*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Gobierno Nacional culmina su primer año de mandato habiendo enfrentado de manera correcta la doble pandemia que resultara de la herencia del macriato y el Covid 19.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Respecto a la segunda, el reciente inicio de la etapa de vacunación pone una bisagra decisiva a la estrategia gubernamental que se hizo paso entre la incerteza general y una oposición política y de medios cuyo solo objetivo fue obstruir todo intento de solución a los problemas enormes que supuso, y aún supone, enfrentar la pandemia más importante de la historia contemporánea y el operativo de vacunación más extendido de la historia nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para enfrentar la parálisis económica y social inducida por la pandemia el gobierno puso en marcha diversos planes de protección de los ingresos familiares y transferencia de ingresos a sectores sociales y productivos en problemas, cuyos emblemas fueron el congelamiento de tarifas, el IFE y el ATP que atendieron la necesidad urgente de empresas y familias afectadas por la crisis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El total de la ayuda puesta en juego por el gobierno nacional para enfrentar la pandemia supuso el equivalente a 4,9 puntos del PBI. Inédito en la historia nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para enfrentar la herencia de los cuatro años de gestión macrista, sin duda el peor gobierno desde la recuperación democrática y probablemente de la historia nacional, el gobierno nacional puso también en marcha una exitosa renegociación de deuda con los acreedores privados que ganó plazos de pago y supuso un ahorro para la nación de 37.000 millones de dólares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte, logró empalmar jubilaciones y pensiones mínimas con el ritmo de la inflación -que bajó 20 puntos respecto al último año del gobierno de Macri- deteniendo la caída propiciada por el macrismo que supuso en cuatro años la pérdida de 20 puntos de poder adquisitivo en jubilaciones y pensiones, quedando para este año y sucesivos la recuperación del poder adquisitivo perdido y las mejoras respecto al ritmo inflacionario, materia pendiente que seguramente se logrará paulatinamente con la nueva fórmula de cálculo de actualización de jubilaciones y pensiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como dato significativo para un segmento bastante extendido de la población (en especial mujeres jóvenes), el gobierno nacional dio impulso a la aprobación del IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo), una antigua reivindicación progresista urbana, hoy convertida en ley nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En materia socioeconómica y a pesar de los esfuerzos realizados en este primer año de gestión, la coyuntura es muy compleja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al respecto, ya lo había anticipado el INDEC &#8211; cuando el instituto difundió la información del tercer trimestre &#8211; que, en el cuarto trimestre de 2020, habría más de 45 puntos de pobreza. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pobreza por ingresos tiene dos componentes básicos: pérdida de los perceptores de ingreso en los hogares por desempleo en alza y/o, por otro lado, un nivel de ingresos familiar que no es suficiente para alcanzar el ritmo inflacionario y cae por debajo de la canasta ampliada que valoriza la línea de pobreza (hoy $52.000 mensuales para un hogar metropolitano tipo, de 4 miembros).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son los dos grandes temas que tiene el gobierno nacional por delante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Resolver el tema de carencia de empleo &#8211; habrá más de 12 puntos de desempleo abierto cuando se restituya la actividad económica y veamos cuánta gente que quiere volver a emplearse lo logra o no &#8211; y hacer que los salarios, jubilaciones, pensiones y planes de ingresos varios evolucionen por sobre la inflación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://bucket1.glanacion.com/anexos/fotos/32/3536932w960.jpg" alt="Preocupado por el impacto de la inflación, el Presidente le pidió controles &quot;rigurosos&quot; al gabinete económico - LA NACION" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este sentido las noticias no son buenas. El INDEC también dio a conocer ahora la evolución del índice de salario: Entre septiembre 2019 y septiembre 2020 los salarios crecieron 31,8% en promedio, formales e informales, pero la inflación en ese mismo lapso creció 36 puntos, y alimentos y bebidas 42%.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">O sea que por este camino de pérdida del poder adquisitivo del salario real con respecto a la inflación, es inexorable tener cada vez más pobreza por ingreso. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para tener una idea del nivel de penuria salarial existente, hoy, la línea de pobreza está valuada en 52 mil pesos para un hogar de cuatro miembros y el salario que más se repite en la economía argentina o «moda» es de 45 mil pesos, por debajo de lo que requiere para no ser pobre, mientras el salario promedio es de $55.000 mensuales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El promedio de ingreso de los hogares pobres es hoy de 25 mil pesos, la mitad de lo que debieran tener para superar la línea de pobreza, por lo que la brecha de pobreza asciende aproximadamente al 50%, esto es que los hogares debieran recibir extra el equivalente al 50% del valor de la Canasta Ampliada de Pobreza para dejar de ser pobres. Es la mayor brecha de pobreza desde el año 2002. Una calamidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estamos, como señalamos, en una muy situación compleja por esta doble condición: bajos salarios, jubilaciones y pensiones y planes sin actualizar respecto a la inflación, en especial alimentos y bebidas, y pérdida de perceptores de ingreso en los hogares por impacto del desempleo abierto. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En efecto tanto las jubilaciones y pensiones mínimas &#8211; que afectan al 60% de la base previsional- como el salario Mínimo Vital y Móvil se ubican &#8211; aún actualizados &#8211; por debajo de la línea de indigencia o hambre para un hogar tipo metropolitano fijada en $23.000 mensuales hoy. Un verdadero disparate que debe corregirse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y debe corregirse esta circunstancia de penuria salarial y previsional no solo por un hecho de elemental justicia social en un gobierno peronista, sino porque el 80% de las familias argentinas recibe su ingreso bajo forma de salario, jubilación o pensión, y este ingreso familiar es el motor central del consumo doméstico que a su vez explica el 75% del crecimiento económico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, y a pesar de lo números actuales tanto de pobreza como de ingresos familiares, pareciera que de cara al año 2021 el gobierno nacional puede llegar a las elecciones de medio mandato con un rebote importante de la economía, y que aún ante las dificultades de un cuadro social crítico, el apoyo que obtuvo el gobierno en las elecciones del año 2019 se renovará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Incluso, como se ponen en juego las bancas obtenidas en el año 2017 donde a Juntos por el Cambio le fue relativamente bien, es probable que el gobierno sume bancas y hasta pueda tener mayoría en las dos Cámaras, en particular, mejorar su posición en diputados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Complementariamente, la oposición tiene el volumen electoral que tuvo, y al igual que el oficialismo lo mantiene. No hay muchas chances de que en un período de salida de la recesión el oficialismo pierda votos ni la oposición gane demasiado.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.clarin.com/2020/12/10/alberto-y-cristina-en-la___Llp4yttOP_720x0__1.jpg" alt="En el primer aniversario de gobierno, Alberto Fernández y Cristina Kirchner volvieron a mostrarse juntos" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con respecto al funcionamiento de la coalición gobernante, todos los actores coaligados saben que electoralmente el volumen central lo tiene Cristina Fernández. <strong>Es poseedora del 80% de los votos </strong><strong>del FdT,</strong> donde obviamente cada liderazgo tiene miradas diversas: negociadora, progresista, socialdemócrata, popular-democrática, pero en esta coalición con un liderazgo electoral dominante, esos matices conviven perfectamente y <strong>en unidad.</strong> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">O sea, que nadie saca «los pies del plato» siendo fieles al tantas veces incumplido <em>«Todos Unidos Triunfaremos», </em>que de manera vehemente se advierte en el jingle peronista partidario, más conocido como “La Marchita”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La estructura de <em>unidad con dominante</em>, sostenida en la asimetría de liderazgos, amplía los márgenes de juego interno dentro de la coalición oficialista y no parece que el hecho de que cada actor se defina o sea definido de una manera u otra, importe demasiado a nadie, en especial a Cristina Fernández y su liderazgo asimétrico ordenador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Finalmente, si hubiera que sintetizar un análisis de lo más positivo y lo más negativo de este primer año de gobierno:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Lo más positivo</strong> fue la renegociación de la deuda, por el volumen que implicó &#8211; 37.000 millones de ahorro efectivo &#8211; con los acreedores privados, el cambio de la fórmula de cálculo previsional para restituir la que regía en el año 2008 con actualizaciones trimestrales junto a la aprobación legislativa de la IVE.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Lo más negativo </strong>fue la política judicial del gobierno que, en líneas generales, consistió en acompañar sin más las arbitrariedades de la justicia federal  &#8211; sólo comentando sus decisiones de manera crítica &#8211; y el poco músculo en la política de ingresos familiares. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Falta mucho camino por recorrer, hay que dar un mayor impulso a los ingresos familiares, tomar decisiones más contundentes con respecto a mejoras salariales, permitir paritarias y efectivamente ir a fondo con la mejora de jubilaciones y pensiones. El gran déficit sigue siendo los ingresos de las familias argentinas que continúan estando muy bajos, en eso se está muy mal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y esa realidad de deterioro de ingresos no se resuelve discutiendo derechos de tercera, cuarta o quinta generación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si queremos abandonar el ya casi lustro de recesión, el gobierno nacional debe impulsar la recomposición de los ingresos familiares para lo cual la agenda que plantó Cristina Kirchner en el estadio Diego Armando Maradona de La Plata, es estratégica e imprescindible:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alinear tarifas, salarios, jubilaciones y precios resulta imprescindible para desandar la herencia macrista, distribuir el ingreso con un patrón progresivo, poner el país a crecer y de paso, ya que estamos, como quien no quiere la cosa, enfrentar con chances de éxito las elecciones de medio mandato fijadas para octubre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay entonces que generar empleo genuino &#8211; la obra pública que el gobierno desplegará en este año entrante es condición necesaria pero no suficiente &#8211; y distribuir el ingreso de manera más enérgica y progresiva para resolver las carencias socioeconómicas tan extendidas, porque como señalaba Néstor Kirchner: <em>“No podemos ser el ala progresista de un partido conservador”.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 11 de enero de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Director Consultora Equis</span></em></p>
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		<title>No hay gobernabilidad sin autoridad política &#8211; Por Ricardo Aronskind</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Feb 2021 23:30:11 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Ricardo Aronskind realiza en este artículo un análisis de cómo la pandemia del Covid-19 afectó las metas iniciales del gobierno del Frente de Todos - hacer frente a la crítica situación social, reactivar la economía para volver a crecer y evitar el default provocado por la política económica macrista – y también una reflexión crítica sobre la naturaleza del actual gobierno. Aronskind sostiene que con otra actitud política se podrá recomponer la autoridad pública, otorgar credibilidad a las decisiones del Estado, y garantizar la gobernabilidad imprescindible para promover el crecimiento y mejorar la muy regresiva distribución del ingreso que hoy existe en nuestro país.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/no-hay-gobernabilidad-sin-autoridad-politica-por-ricardo-aronskind/">No hay gobernabilidad sin autoridad política &#8211; Por Ricardo Aronskind</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Ricardo Aronskind realiza en este artículo un análisis de cómo la pandemia del Covid-19 afectó las metas iniciales del gobierno del Frente de Todos &#8211; hacer frente a la crítica situación social, reactivar la economía para volver a crecer y evitar el default provocado por la política económica macrista – y también una reflexión crítica sobre la naturaleza del actual gobierno. Aronskind sostiene que con otra actitud política se podrá recomponer la autoridad pública, otorgar credibilidad a las decisiones del Estado, y garantizar la gobernabilidad imprescindible para promover el crecimiento y mejorar la muy regresiva distribución del ingreso que hoy existe en nuestro país. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Durante 2020 el escenario que había imaginado el Frente de Todos antes de las elecciones cambió drásticamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En lo inmediato el FdT enfrentaba alguna metas prioritarias: hacer frente a la crítica situación social, reactivar la economía para volver a crecer luego de dos años muy malos y evitar el default provocado por la política económica macrista -tanto con los acreedores privados como con el FMI-. El estallido de la pandemia del COVID 19 empeoró todos los problemas internos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno frente al nuevo cuadro procuró poner un piso a la caída de la economía vía ayudas a millones de personas y empresas, evitó las quiebras masivas y el hambre, y logró reestructurar la gran deuda con los acreedores privados. Logró efectivamente que el daño no fuera mayúsculo y pudo resguardar a los sectores más castigados del hambre. Hasta empezó a impulsar una difícil reactivación en condiciones muy complejas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, la realidad económica no se agotó allí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno de Alberto Fernández se encontró con los problemas que no había logrado resolver el kirchnerismo (inflación que deteriora los ingresos populares, mercados altamente concentrados, faltante de dólares en relación a las necesidades del país, estado carente de mecanismos efectivos de regulación económica y de recaudación impositiva), agudizados por el macrismo, que gobernó en función de los intereses privados de las diversas fracciones económicas locales y extranjeras que dominan el país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todos esos problemas están hoy pendientes de resolución, y apenas han sido disimulados por la abrumadora pandemia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno no mostró tener, durante su primer año, una clara orientación práctica en el sentido de ir desmontando todas las restricciones que pueden afectar negativamente su accionar. Su programa de gobierno explícito parece haber sido concebido para un contexto de normalidad económica y política del que lamentablemente carecemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Reafirmó su voluntad de revertir la grave desigualdad social, pero pareció carecer de una hoja de ruta para enfrentar los desafíos concretos. Más bien osciló entre diversas ideas, tratando de mostrarse siempre flexible y “no dogmático”, como ocurrió en el caso de la quiebra fraudulenta del grupo Vicentin, donde no pudo resolver ni encauzar el problema en un sentido socialmente útil, ante la hostilidad manifestada por diversos factores de poder contrarios a cualquier forma de intervención del estado en la economía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Procedió correctamente, por ejemplo, a prohibir los desalojos de los inquilinos en dificultades, pero éstos se continuaron produciendo. Congeló precios, que continuaron moviéndose más allá de las disposiciones gubernamentales, desgastando la palabra oficial. Suspendió los despidos, pero algunos grupos económicos los concretaron igual. Es decir, serias dificultades para hacer cumplir la Ley, por más legítima que sea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Provincia de Buenos Aires sufrió durante 2020 una rebelión policial con ribetes opositores. En el momento cúlmine, parte de esa fuerza rodeó amenazante la Quinta Presidencial y la Residencia del Gobernador. La reacción oficial fue buena en cuanto a la forma de resolver las demandas razonables de esa fuerza, reasignando partidas presupuestarias injustificadamente otorgadas a la CABA, pero fue muy débil en cuanto a castigar la inaceptable situación de coerción armada al gobernador y al Presidente de la Nación. El mensaje que recibió la sociedad fue de debilidad oficial frente a un evidente cuadro de anomia institucional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ante la pandemia el gobierno adoptó inicialmente una posición clara de cuidado de la población, de protección para que la gente no tuviera que salir a trabajar, y de evitar daños irreparables en el tejido económico. Pero fue progresivamente cediendo a una presión de inspiración individualista de poco control y de concesión a las presiones empresarias para relajar todo. No sostuvo su discurso inicial de privilegiar la vida, de que las empresas ganaran menos, sino que lo fue disolviendo gradualmente, sin caer nunca en el negacionismo abierto de la oposición. La palabra oficial sufrió varias desmentidas por parte de la vida real.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Afortunadamente, hacia fin de año logró concretarse la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, una reivindicación histórica que ahora deberá ser implementada en forma adecuada en todo el país. Ya hay señales de rebelión conservadora –incluso en el propio poder judicial- para impedir su aplicación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En lo político-económico el gobierno pareció guiado por correctos criterios favorables a la producción y la reparación social, pero tratando al mismo tiempo de respetar el objetivo político de la no confrontación con intereses poderosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La predisposición constante al diálogo y la flexibilidad del oficialismo, sin embargo, no fueron valoradas por la oposición más dura, que manifiesta sistemáticamente una actitud intransigente y desestabilizadora, tanto en la arena partidaria-institucional como en la comunicacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el terreno mediático esto se expresó en una constante denigración del gobierno y de sus figuras principales, en la abierta tergiversación de los hechos políticos y de una interpretación siempre retorcida sobre las decisiones gubernamentales. El importante logro del arreglo con los acreedores privados fue completamente menospreciado y disimulado por los medios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por el contrario, la reacción de “los mercados” locales –es decir, los grandes intereses concentrados-, se expresó en un clarísimo intento de desestabilización cambiaria, a partir de la acción concertada de operadores en diversos mercados marginales que incrementaron la demanda, conjuntamente con la retracción de la oferta de dólares por parte de las empresas exportadoras, más la militante participación de la gran prensa que desató una andanada de rumores para inquietar al público y embarcarlo en la corrida cambiaria. Con mucha dificultad el gobierno logró contener transitoriamente la situación, cuando ya estaba afectando la provisión de bienes al mercado, debido a razones especulativas. Debemos señalar que esa transitoria tregua cambiaria se logró sin haber desmantelado los mecanismos económicos que permiten a sectores muy concentrados poder realizar chantajes cambiarios al gobierno de turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Parece insólito, pero el gobierno nacional se ve obligado a luchar defensivamente contra sectores influyentes del sector privado para tratar de estabilizar la economía y evitar una situación potencial de caos social. Esas corporaciones concentradas locales son mucho más severas en sus reclamos de ajuste de los ingresos populares y del gasto público que el propio Fondo Monetario Internacional y tratan de consolidar un cuadro de situación social altamente regresivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es decir, lo que ha logrado el gobierno hasta el momento, más que formular un sendero positivo de expansión y mejora generalizada, es evitar que se haga más daño al tejido productivo y social del país. La actitud opositora privada no le da respiro ni le facilita ninguna política pública.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por otra parte, las grandes mayorías por el momento no logran tener una presencia significativa en la escena pública.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La inacción de los sectores populares se explica en parte por las restricciones de movimiento y concentración que impone la pandemia, y a la natural espera de quienes apoyaron al F de T de las medidas de un gobierno que se considera amigo. Los diversos espacios políticos populares parecen desactivados, a la espera de novedades positivas que emanen de la acción estatal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto no ha sido interpretado así por la derecha económica y política, que parece suponer que el gobierno no representa a nadie, o que se representatividad se ha ido evaporando. Las vacilaciones gubernamentales sólo agregan mayor audacia al campo opositor, que en algunos casos apuntan a poner en tela de juicio la autoridad gubernamental, o la capacidad de las instituciones democráticas para hacer cumplir las leyes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tampoco ayudan a fortalecer al campo popular las posiciones de la cúpula de la CGT –teórica representante de los intereses de los asalariados-, que suscribió a mitad de año un documento emanado de la Asociación Empresaria Argentina, entidad ultra conservadora y partidaria de mayor inequidad social y precariedad laboral. Es difícil encontrar en todo el espectro político posiciones más antipopulares, y la dirigencia cegetista las ha refrendado, en clara confrontación, por derecha, con la orientación general del gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://images.clarin.com/2020/09/03/cristina-kirchner-sergio-massa-y___OL3GiOuDo_1256x620__2.jpg" alt="Cristina Kirchner fue por Alberto Fernández y va por Sergio Massa" /></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Las lecciones sobre el Estado que ya nos dejó la pandemia:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2020 fue marcado por la expansión global del COVID-19. La desgracia de la pandemia fue una gran ocasión para ver cómo funcionan las sociedades en relación a un fenómeno externo. Especialmente si son capaces de auto organizarse, aprender, y de tomar las medidas más adecuadas para minimizar el impacto humano de la crisis sanitaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con la pandemia vemos que los estados mejor preparados para enfrentarla tienen:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">1) capacidad de planificación y gestión, utilizando diversos recursos tecnológicos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2) capacidad de recopilación de información y de elaboración racional para aprender de la misma,</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">3) capacidad de movilización organizada y efectiva de recursos humanos adecuados. Pero sobre todo,</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">4) poseen autoridad ante la sociedad para tomar las medidas que hagan falta desde el punto de vista colectivo, sin tener que prestar demasiada atención a corrientes ideológicas delirantes o a la cháchara individualista que antepone los caprichos personales a las necesidades de protección de toda la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los estados que mejor gestionaron la pandemia tienen poder de coerción y suficiente validación social para aplicar las mejores medidas para evitar el desastre. Y poseen autoridad política sobre la inmensa mayoría de la población, lo que hace más sencillo tratar con los casos que se salen de la norma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El fracaso de los Estados Unidos (¡ya superaron los 400.000 muertos!) en gestionar la pandemia, no es precisamente debido a las grandes capacidades de planificación, gestión, recopilación de información, etc. que tiene ese país, sino debido al boicot realizado desde el propio poder ejecutivo (Trump) al despliegue de las medidas de protección, atropellando a los propios científicos norteamericanos, y potenciando un individualismo egoísta muy difundido en aquella sociedad. Una pésima interpretación de la idea de “libertad” combinada con muy preocupantes ideas oscurantistas difundidas desde la cúpula del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro caso, las debilidades se manifestaron en un boicot generalizado de los principales medios de comunicación a la información veraz y a las medidas de cuidado tomadas por el gobierno. Este boicot se efectuó –y efectúa- en estrecha coordinación con un discurso opositor irresponsable que aludía a supuestas “libertades” y “derechos conculcados”. A estos hechos premeditados y alevosos, se suman las preexistentes debilidades de las instituciones estatales -como la poca capacidad y pericia de la policía y otros cuerpos para hacer cumplir las disposiciones, combinada con la anomia en los comportamientos individuales y la falta de conciencia colectiva que debería ser el principal soporte de las medidas de cuidado generalizadas. La derecha local, al igual que la norteamericana, apeló a un uso absurdo del concepto de “libertad” para promover el agravamiento del estallido pandémico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En pocos lugares del mundo se ha observado la brutal falta de cohesión nacional que se puso de manifiesto en Argentina. Aquí presenciamos el uso escandaloso de las mentiras y rumores más disparatados por parte del bloque opositor para debilitar los cuidados públicos, y el boicot al propio proceso de vacunación promovido por fuertes intereses locales asociados seguramente a intereses geopolíticos y económicos norteamericanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno, no supo sostener con firmeza y convicción el buen rumbo que había determinado en un comienzo. Ni supo dar cuenta públicamente, comunicando y explicando con claridad, las dificultades humanas y limitaciones económicas que presenta un hecho epidemiológico de este tipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Acertó en encarar un amplio abanico de opciones de compra de vacunas, dada la insuficiente capacidad local para arribar a un producto local. De más está decir que nuestro país, con políticas públicas adecuadas, sostenidas en el tiempo, estaría en perfectas condiciones de alcanzar un grado significativo de soberanía científica y sanitaria que no la haga depender de situaciones inmanejables en otras latitudes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Políticamente se perdió la oportunidad para plantear un buen debate sobre los efectos dramáticos del individualismo irresponsable y sobre la dañosidad social del oscurantismo y desinformación mediática. Hubiera sido una instancia de maduración política, que no se supo aprovechar. Aparentemente no hay ningún actor político que entienda la relevancia pedagógica de ese debate, o que esté dispuesto a encarar ese desafío.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde el principio de la pandemia hemos sostenido que al neoliberalismo global no sólo no le importa una gran cantidad de muertos, sino que considera como positivo económicamente que el COVID pueda dejar en el camino a una gran cantidad de gente mayor –que ya “no produce ni consume”- y a sectores vulnerables que sobrecargan los sistema de seguridad social a los que esta ideología desprecia y pretende descartar. Frenar las economías para salvar gente es para el neoliberalismo un doble mal, y ha tratado de boicotear los cuidados públicos en todas partes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El neoliberalismo local tiene exactamente la misma lógica, y tanto en el discurso como en la práctica, intentó potenciar la pandemia minimizando los riesgos, instando a no cuidarse, presentando la desaprensión como una epopeya de libertad. Lamentablemente no se encontró con un claro y potente discurso de lo público, de la responsabilidad, y de las prioridades que debe tener una sociedad que se respete a sí misma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.elindependiente.com.ar/elindependiente/1.0/img/791903663.jpg" alt="Alberto Fernández y Cristina Kirchner se reunieron para definir el gabinete" /></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La naturaleza del actual gobierno:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La experiencia kirchnerista puede ser analizada como un antecedente significativo de lo que puede esperarse del gobierno del Frente de Todos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recordemos que el kirchnerismo, luego de una primera etapa comandada por Néstor Kirchner muy exitosa, se encontró con una brutal oposición a partir del 2008, destructiva y desestabilizadora. La etapa que comandó NK fue básicamente keynesiana en lo económico, en el sentido que se basó en una fuerte expansión del gasto público y la demanda privada, que a su vez impulsó más la recuperación del empleo y los ingresos de las mayorías. No implicó ninguna confrontación estructural con los poderes fácticos, que habían quedado transitoriamente descolocados por el fracaso descomunal de la “convertibilidad”. Hasta allí, prácticamente todo el peronismo acompañó al gobierno K, porque todos los sectores económicos mejoraron su situación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero cuando el núcleo sojero se lanzó contra el gobierno de Cristina Fernández a comienzos de 2008, encabezando un sorprendentemente amplio abanico social, una parte del peronismo empezó a retirarse de la confrontación, a la que no estaba dispuesto. En ese abandono de la experiencia kirchnerista participaron desde sectores importantes del sindicalismo peronista, del tradicional peronismo territorial articulado en las viejas estructuras del PJ, hasta figuras políticas reconocidas como Alberto Fernández o Felipe Solá.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo que mostró la crisis de 2008 fue que había una parte del peronismo que sólo está dispuesta a apoyar una reactivación en la cual “todos ganan”, pero no otro tipo de situación conflictiva en la que esté involucrado el poder económico. Entendemos que en el conflicto que se abrió en forma permanente desde 2008 entre el establishment y el kirchnerismo, no sólo hay un componente de disputa distributiva (AFJP, YPF, controles cambiarios y de precios), sino que lo que parece inadmisible para la elite corporativa local es que un gobierno –en la etapa democrática abierta en 1983- adquiera una fuerte autonomía política e intelectual, tanto en la política doméstica como en la internacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cristina Kirchner logró a pesar de todo sostenerse en el gobierno y obtener la reelección por amplio margen, pero ya se había producido el desgajamiento de una parte del peronismo, que comenzó a jugar claramente con la derecha política (macrismo) y económica. Massa sirvió en ese escenario para debilitar las posibilidades de continuidad de un kirchnerismo vigoroso, lo que terminó empujando a una respuesta defensiva del espacio de Cristina: la candidatura de Daniel Scioli.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya en esa candidatura estaba prefigurada una suerte de admisión: buena parte del peronismo no se bancaba seguir confrontando con el establishment y con poderes globales, como los representados por los fondos buitres, apoyados indirectamente por el gobierno norteamericano. Una parte del peronismo –afuera y adentro de kirchnerismo- no quería ni pelear ni profundizar más, y Cristina accedió a promover un candidato a la medida de ese ánimo disminuido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuatro años de constante ataque del macrismo, de los medios hegemónicos –hace ya 13 años que no cesan un día de denostar a CFK- y de un poder judicial politizado y conservador, no contribuyeron a fortalecer al kirchnerismo, que sin embargo supo sostener un extendido campo de lealtades bien ganadas por la gestión de los 12 años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El macrismo protagonizó una gestión calamitosa, que carcomió su relato de modernidad y eficiencia. Pero seguía sin resolverse el problema de la construcción de una mayoría electoral alternativa. CFK leyó el cuadro y apostó a reintegrar en un único espacio electoral a los pedazos desgajados en el período previo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El cálculo fue bueno, salió bien, y Alberto Fernández demostró sus grandes dotes de operador y negociador político, rearmando el barco peronista. Volvieron los sindicalistas conservadores, el justicialismo “de centro”, los caudillos provinciales, los intendentes políticamente neutros, los amigos de los poderes fácticos. Eso favoreció que diversas franjas electorales despolitizadas, sin grandes ideas ni convicciones más allá que su situación individual, y que habían sido transitoriamente captadas por el marketing macrista, volvieran a apostar a que el peronismo sería menos inclemente que el gobierno de los CEOs.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://storage.googleapis.com/opi-wpess-prd-storage/1/2020/10/alberto-1024x682.jpg" alt="En una semana de duras internas, Alberto Fernández pidió “no perder el tiempo en disputas que no existen” - OPI Santa Cruz" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Diferencias entre 2021 y la gestión de NK:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero ahora volvemos al punto de partida: la coalición política Frente de Todos tiene una composición similar al primer kirchnerismo –aunque el cristinismo propiamente dicho tiene un peso importante-, donde efectivamente estaban <em>todos</em>, salvo algunos personajes vinculados al pasado y electoralmente acabados. Y eso significa que como conjunto diverso prefiere no sostener confrontaciones con los poderes fácticos, sino protagonizar una alegre reactivación en la que “ganen todos”, como ocurrió entre 2003 y 2007.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La novedad de la situación es que la derecha no es la misma que en los primeros años K. Se ha organizado y unificado tras un liderazgo sumamente reaccionario e ignorante, y ha protagonizado un gobierno calamitoso, a pesar de lo cual fue premiada con el 40% de los votos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es muy autoconsciente de su poder, ha aceitado su dominio y coordinación comunicacional, su presencia en puestos clave del poder judicial, y sus contactos permanentes con Estados Unidos, la Unión Europea y la derecha degradada de toda América Latina. Y ha decidido construir una valla infranqueable a los deseos reformistas de este gobierno: no se acepta nada, ninguna medida, ningún diálogo, ningún acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todas las propuestas de políticas públicas que no les convengan abiertamente serán rechazadas, y cualquier cambio regulatorio –aunque sea menor- será denunciado como chavismo, dictadura y otras desmesuras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Así rechazaron la intervención estatal en una empresa vaciada y denunciada internacionalmente, así rechazaron el modesto Aporte de las Grandes Fortunas, así condenaron un cupo a la exportación de maíz, de la carne o el aumento de retenciones. También rechazan cualquier control de precios y cualquier medida de mínima contención de las exorbitantes ganancias empresarias en los sectores más concentrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta oposición ha formulado una estrategia de ofensiva permanente. La racionalidad y la sensatez de los argumentos han sido dejadas de lado, y ha detectado que el F de T es débil en varios de esos planos. A diferencia del kirchnerismo puro, que con sus limitaciones había estructurado un discurso propio y tenía un liderazgo orgulloso de sí mismo, la actual coalición no tiene un discurso fuerte, vacila, y no quiere confrontar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo vamos a decir con total claridad: para lograr lo básico, lo mínimo, que es la reactivación económica, en la cual coinciden todas las fracciones gubernamentales –que convengamos que es un horizonte muy limitado para un país con el enorme potencial de la Argentina-, el gobierno deberá confrontar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No porque quiera confrontar, ni porque haya variado su filosofía o talante político. Tiene que asumir que tendrá que sostener ciertas confrontaciones porque si no está condenado al inmovilismo y a un creciente deterioro político y electoral.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para garantizar una mínima recomposición de los castigados ingresos populares deberá evitar que los saltos de los precios internos devoren toda mejora en salarios, jubilaciones y otras transferencias a millones de argentinos. Y en los precios internos se resume una estructura de poder en la cual se establecen las súper rentabilidades de sectores poderosos y concentrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el período kirchnerista 2003-2007, la reactivación que ya se había iniciado en los últimos meses de la gestión de Duhalde, fue fuertemente impulsada por las medidas de NK. Fue tan exitosa, que prácticamente garantizó el primer triunfo electoral de Cristina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recién en ese momento, cuando se vio que había surgido un liderazgo alternativo, independiente de los poderes fácticos y que estaba al comando del Estado nacional, ahí la derecha empezó con la confrontación destituyente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el caso de Alberto Fernández, no sólo no tuvo tiempo de reactivar a causa de la pandemia, sino que desde el minuto inicial de su gobierno arrancaron atacándolo en todos los frentes, incluyendo el intento fallido de golpe de mercado cambiario. El boicot sigue, y es incesante, como lo señalábamos antes. La derecha más extrema está tan exacerbada, que parece considerar un objetivo valioso el completo fracaso del gobierno. Incluso de sus más modestas ambiciones en materia de reactivación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Puede comprenderse que frente a un bloque de poder muy importante lo sensato sea no buscar confrontaciones innecesarias. Lo que aquí planteamos es que el bloque de poder dominante parece decidido a trabar, impedir o bloquear las acciones gubernamentales necesarias para mejorar la situación económica y social del país. ¿Qué es preferible hacer?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si al mismo tiempo no se ejecutan acciones para ir revirtiendo la debilidad de las capacidades estatales, sus posibilidades de intervención y regulación, el cuadro defensivo se prolongará indefinidamente. Eso se puede observar en lo que ocurre en el mercado cambiario –donde relativamente pocos agentes están en condiciones de desestabilizar la economía-, en los mercados en donde se forman precios fundamentales (el de alimentos, por ejemplo) –donde también un puñado de productores y distribuidores pueden generar inflación o desabastecimiento-, en las capacidades recaudatorias siempre menguadas –donde la evasión nunca tiene castigo-, en la capacidad de supervisión sobre el comercio exterior y lo que ocurre en los puertos –se va del país mucha más mercadería (cereales y oleaginosas, pesca, minería) de la declarada-, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre los elementos que pueden explicar esta inacción en materia de fortalecimiento institucional y político del Estado, no cabe duda que hay ausencias programáticas claras en el F de T y un falta de debate interno –y con conclusiones precisas- sobre las limitaciones que debió enfrentar en su momento la gestión kirchnerista para poder asentar un modelo social y económico más igualitario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si lo que se busca es seducir a un electorado moderado, que es ideológicamente bastante conservador pero sensible a la situación económica, no parece inteligente sacrificar la economía aceptando el inmovilismo para que la derecha no los asuste, porque los va a asustar el bolsillo y siempre la derecha tendrá algún cuento chino para decirles, aprovechando que tiene un ascendiente ideológico cultural sobre ese sector.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://supernovaradio.com.ar/wp-content/uploads/2021/01/albarto-fernandez-analiza-el-futuro-de-varios-funcionarios-que-cometieron-errores-de-gestion-1024x576.jpg" alt="Albarto Fernández analiza el futuro de varios funcionarios que cometieron errores de gestión | Super Nova Radio" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Actitud:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los inicios de la gestión de Alberto Fernández ocurrió un hecho revelador. El gobierno comenzó a asistir alimentariamente a 11 millones de personas, para lo cual el Ministerio de Desarrollo Social, encabezado por Daniel Arroyo, debió negociar compras masivas con diversos proveedores de productos alimenticios. Ante el trascendido que el gobierno había accedido a pagar a éstas grandes firmas mayoristas precios superiores a los de mercado, el ministro explicó que la situación social era sumamente grave, apremiante, y que los proveedores privados que exigían precios desmesurados “se le plantaron”. Es decir, amenazaron con no aprovisionar al Estado salvo que se aceptaran esos precios de saqueo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">He aquí un núcleo central que viene marcando a la gestión de Alberto Fernández.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No termina de asumir el papel vital que tiene el Estado Nacional para que la Argentina pueda revertir sus problemas y salir a flote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Estado Nacional, sus representantes, deben colocarse de otra forma frente a los intereses privados. El estado nacional no es un actor más, no es un negociante más, no es una pata más de una mesa de negociación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Presidente no es un CEO más, ni es un mediador más, ni es un técnico que “promedia” o pondera intereses sectoriales, según la capacidad de cada cual de “apretar”. Es el conductor responsable de la Nación Argentina. Y debería quedar absolutamente claro, por lo menos para los funcionarios públicos, que la Nación es muchísimo más importante que cualquier interés sectorial que la componga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dado que la función vital del Estado Nacional es garantizar la viabilidad social, sanitaria y económica de la Argentina, no puede pararse como mendicante en ningún tema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ni puede someter a debate sus principales decisiones estratégicas.  El impresionante descalabro de Vicentin, producto de empresarios estafadores, pero también de “fuerzas vivas” y políticas telecomandadas por los estafadores, y por jueces teledirigidos por los estafadores, es una lección de lo que no debe hacerse, y de lo que puede esperarse de un estilo que acepta el diálogo sin una brújula propia, y sin ponderar la calidad de los actores y de los intereses en juego.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el caso de lo ocurrido con las compras gubernamentales de alimentos para 11 millones de compatriotas, debería ser inconcebible la expresión “se plantaron”. Debería desatar toda la capacidad de acción del Estado en todos los niveles para que ese episodio bochornoso no vuelva a repetirse. No se trataba de los honorarios de un decorador de la Casa Rosada, sino del acceso a la comida de millones de personas. La extorsión al Estado no debería tener la más mínima cabida. Y no debería quedar impune.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tampoco en otros temas la extorsión debería ser la regla: “miren que si no voy a echar gente”, “miren que si no va a faltar mercadería”, “miren que si no, no voy a invertir o me voy a ir del país”. Es inadmisible que el Estado Nacional sea llevado a las patadas por cualquier fracción privada y que no pueda sostener su propia agenda de políticas públicas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hace falta otra actitud del elenco gubernamental, y de la fuerza política que lo respalda, si se pretende gobernar con eficacia a la Argentina en 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con otra actitud política se podrá recomponer la autoridad pública, otorgar credibilidad a las decisiones del Estado, y garantizar la gobernabilidad imprescindible para promover el crecimiento y mejorar la espantosa distribución del ingreso que hoy existe en nuestro país.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 2 de febrero de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</em></span></p>
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		<title>UNA DOSIS DE IDENTIDAD &#8211; Por María Marta Quintana  y Fabiana Rousseaux /TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria)</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/una-dosis-de-identidad-por-maria-marta-quintana-y-fabiana-rousseaux-tecme-territorios-clinicos-de-la-memoria/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jul 2021 02:43:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[María Marta Quintana y Fabiana Rousseaux]]></category>
		<category><![CDATA[Abuelas de Plaza de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[CAMPAÑA: UNA DOSIS DE IDENTIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[María Marta Quintana y Fabiana Rousseaux /TeCMe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el marco de la vacunación contra el COVID 19 para mayores de 40 años, Abuelas de Plaza de Mayo lanzó la campaña de visibilización de la búsqueda de nietos y nietas “Date una dosis de identidad, no dudes más”, dirigida a los adultos nacidos entre 1976 y 1980 que por estos días están siendo convocados para recibir la primera dosis de la vacuna. Las Abuelas articulan de este modo, un nuevo nudo de sentido -inscripto en un derrotero de más de cuatro décadas de lucha sobre el que la autoras de este texto reflexionan.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/una-dosis-de-identidad-por-maria-marta-quintana-y-fabiana-rousseaux-tecme-territorios-clinicos-de-la-memoria/">UNA DOSIS DE IDENTIDAD &#8211; Por María Marta Quintana  y Fabiana Rousseaux /TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria)</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>En el marco de la vacunación contra el COVID 19 para mayores de 40 años, Abuelas de Plaza de Mayo lanzó la campaña de visibilización de la búsqueda de nietos y nietas </em></strong><strong><em>“Date una dosis de identidad, no dudes más”, dirigida a los adultos nacidos entre 1976 y 1980 que por estos días están siendo convocados para recibir la primera dosis de la vacuna. Las Abuelas articulan de este modo, un nuevo nudo de sentido -inscripto en un derrotero de más de cuatro décadas de lucha sobre el que la autoras de este texto reflexionan.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por María Marta Quintana<a style="color: #000000;" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> y Fabiana Rousseaux<a style="color: #000000;" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></strong><strong> / </strong><strong>TeCMe (Territorios Clínicos de la Memoria)</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>S</strong>i hay algo que caracteriza la política de búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo es su irreprochable capacidad para leer las coyunturas históricas con el tenaz propósito de encontrar a lxs nietxs apropiadxs durante el terrorismo de Estado. En este sentido, la nueva campaña: “Date una dosis de identidad, no dudes más”, se inscribe en el contexto pandémico dirigiéndose a lxs adultxs nacidxs entre 1976 y 1980, que por estos días (y dentro de una franja etaria establecida por las disposiciones sanitarias que comprende a personas de entre 40 y 50 años) están siendo convocadxs para recibir la primera dosis de la vacuna contra el covid-19. De este modo, considerando que esa es la edad que actualmente tienen la mayoría de las personas que fueron apropiadas, las Abuelas se enlazan a la campaña nacional de vacunación y articulan un nuevo nudo de sentido -inscripto en un derrotero de más de cuatro décadas de lucha- sobre el que quisiéramos reflexionar. Además de celebrar, claro está. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Un poco de historia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A mediados de la infame década menemista, en consonancia con las políticas de impunidad, se puso en marcha una campaña de desprestigio del trabajo de la Asociación y se intentó poner bajo cuestión, de cara a la sociedad, la demanda de restitución de los niños-jóvenes buscados por las Abuelas. Resulta paradigmático el caso de los mellizos Reggiardo-Tolosa, quienes fueron exhibidos en los medios de comunicación para “demostrar” el sufrimiento psíquico de los adolescentes a causa de la decisión judicial de ser restituidos a su familia de origen. Sobra aclarar que lo que se omitía por completo y se soslayaba con eufemismos, era el delito de apropiación y sustitución de identidad que intermediaba en el vínculo que los jóvenes habían establecido con sus apropiadores, a quienes, desde esos mismos medios, se nombraba como “padres del corazón”.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fue en esa misma época que las Abuelas advirtieron la necesidad de rediseñar sus estrategias de difusión, tanto en función de informar y educar sobre el derecho a la identidad como de llegar a lxs jóvenes apropiadxs. Aunque continuarán convocando y sensibilizando a la sociedad para que colabore en la localización de lxs niñxs desaparecidxs, tal como venían haciendo desde finales de la dictadura cívico-militar, es a partir de mediados de los noventa que producirán un giro en el sujeto del enunciado y comenzarán a dirigirse directamente a las personas nacidas entre 1976 y 1980 con posibles dudas respecto de su filiación biológica. El objetivo era invitarlxs a acercarse por cuenta propia y sin intermediarios a la institución; pues, de esa manera, las Abuelas intentaban cernir algo de su deseo mediante enunciados que instauraran una nueva serie significante para lograr des-completar, “equivocar un poco” -podríamos decir-, las certezas “forzadas” sobre las que habían sido criadxs sus nietxs y sobre las que se habían construido sus identidades falseadas. Se trató de una fuerte apuesta, ya que el destinatario era un Sujeto que, dejándose interpelar por la campaña, pudiera escuchar algo que iba -o estaba- más allá del enunciado. Y por supuesto, en ello no había ninguna garantía. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esa deriva táctica de la política de búsqueda, “¿Vos sabés quién sos?” fue la pregunta que la Asociación lanzó y que marcó a toda una generación de jóvenes; incluso con reverberaciones más amplias que las vinculadas a la dictadura, puesto que ancló también en otras historias de filiación e identidad atravesadas por la mentira y el ocultamiento. Esa interrogación no solo convirtió a la duda en un lugar donde poder situarse, sino que dotó de <em>agencia </em>a lxs posibles jóvenes apropiadxs. En otras palabras, ofreciéndoles una pregunta sobre la cual habría nuevas consecuencias, lxs interpeló en tanto (nuevos) sujetos políticos y dividió la responsabilidad de/en la búsqueda y el esclarecimiento de la identidad biológica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con este giro, las Abuelas pusieron de manifiesto -una vez más- que la lucha por encontrar a sus nietxs y restituir sus identidades no era solo el derecho/deseo de ellas, sino, fundamentalmente, el derecho -violentado por el crimen de apropiación- de lxs propixs chicxs. También un derecho colectivo, en la medida en que a partir de la política que inauguró la Asociación se conquistó un derecho humano inexistente hasta ese momento, que deshabilitó usos extendidos de imposición de filiaciones e identidades, trazando una frontera irreductible entre apropiación (ilegal e ilegítima) y adopción (legal y legítima). En este sentido, las Abuelas desentrañaron de forma última la trama ética de la construcción de identidad, haciendo patente que <em>saber quién se es</em> es siempre un saber en reserva pero que requiere del atravesamiento de la ley.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Ética, deseo y cuidado</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son muchísimas las campañas que la Asociación ha lanzado desde entonces, dando cuenta de que su amorosa capacidad de inventiva sigue intacta y que persiste sostenida en torno de la cuestión crucial de la ética, la política y el <em>sujeto dividido</em> anudado al deseo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Revisitando algunos de sus eslóganes más recientes (2013 y 2014), rescatamos ciertas ideas que insisten y que se enlazan de manera singular. Por un lado, las que refieren a la búsqueda colectiva (“Entre todos te estamos buscando”) y por el otro las que llaman a no dejar la duda como legado (“No le dejes a tu hijo la herencia de la duda). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al respecto resulta significativo que la política del Nombre que las Abuelas han instituido trasciende cada relación de amor con lo familiar para hacer causa con un deseo por lo común, que aloja la posibilidad de que ese deseo pueda no coincidir con el que sostiene el nieto/nieta respecto del lugar que ocupa en ese linaje. No obstante, también apelan con determinación a que se haga lugar a la verdad para que algo se pueda inscribir de otro modo, aún cuando no se lo pueda tomar en su totalidad. Tal vez, ya no por un “sí mismo/a” pero sí por lo que de transmisión se juega en todo acto de filiación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora bien, con la campaña actual se puede pensar en otro clivaje de ese deseo. Uno que abre una nueva interpelación, que podría crear las vías para la asunción de otras posiciones responsables, ya no solo en cuanto a la intimidad de cada novela familiar y el derecho colectivo de identidad, sino en el contexto de una narrativa que, en este caso límite frente a la pandemia, alude a la responsabilidad social requerida por las políticas sanitarias. Esto es, un acto de transmisión en las políticas del cuidado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Date una dosis,</strong> [date] <em>algo</em> de identidad y de cuidado, no-todo. Identidad y Cuidado en la coyuntura pandémica donde es necesario hacer causa con otrxs. <strong>Se trata de un pinchazo para “salvar” tu vida y otro para “aclarar” tus dudas.</strong>  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esas expresiones se plasma un universo ético-teórico-político: «salvar» (para la vida) y «aclarar» (para la identidad). La distancia entre salvar y aclarar es una distancia ética. Se puede vivir sin saber quién se es, y se puede saber quién se es, solo si se puede vivir. Pero no saber quién se es, cuando el origen de ese ocultamiento es un crimen de Estado, y en una coyuntura en la que el Estado produce una política para salvar vidas, desliza la cuestión -de una forma novedosa- hacia la responsabilidad en/por lo común. Así, una ética del deseo y una ética del cuidado se anudan en ese modo tan singular de decir/actuar/buscar de las Abuelas y en un momento en que resulta preciso generar una comprensión en torno de una política <em>de</em> la vida y no <em>sobre</em> la vida -diferencia determinante frente a suspicacias “totalitarias” que se escuchan en los debates suscitados por la realidad pandémica mundial respecto de la centralidad del lugar del Estado. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay que destacar ese deseo imprescriptible que irrumpe en cada oportunidad, y el devenir insistencia de la urgencia: lo que no cesa, lo que aguarda para ser leído, y desplaza la identidad al terreno de una construcción deseante. En este sentido, también hay que destacar que lxs nietxs recuperadxs, que transitan por esos derroteros, las acompañan y asumen las campañas de búsqueda de lxs que todavía faltan, con sus propios cuerpos, con sus fotos. Muestran sus carnets de vacunación en las redes sociales, sosteniendo, incluso, la propia duda y hasta el dolor de la pérdida en ese acto. Pero apuestan a que “Duda y Dosis” se re-escriban en un nuevo texto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las Abuelas insisten pero la duda también. Pues, ¿qué es la duda sino el inconsciente retornando? Ellas se dirigen a ese Sujeto, y ese es su gran hallazgo. El Sujeto que aún duda, que aún puede escuchar ese saber no sabido. Avezadas en el arte de descifrar los tiempos, en sus campañas comunicacionales ellas apuestan a hacer pasar un poco de sentido. Pero para ello hay que crear, como advirtió Lacan, un “paso de sentido”, que es, precisamente, lo que estas Mujeres -con mayúsculas- inventan cada vez, porque es la verdad de su deseo lo que está en juego en esas consignas.</span></p>
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<div dir="auto" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span class="pq6dq46d tbxw36s4 knj5qynh kvgmc6g5 ditlmg2l oygrvhab nvdbi5me sf5mxxl7 gl3lb2sf hhz5lgdu"><img decoding="async" src="https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/t39/1/16/1f4e2.png" alt="&#x1f4e2;" width="16" height="16" /></span><strong>GACETILLA DE PRENSA</strong></span></div>
<div dir="auto" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Referencia: Date una dosis de identidad, no dudes más.</em></strong></span></div>
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<div dir="auto"><span style="color: #000000;"><span class="pq6dq46d tbxw36s4 knj5qynh kvgmc6g5 ditlmg2l oygrvhab nvdbi5me sf5mxxl7 gl3lb2sf hhz5lgdu"><img decoding="async" src="https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/t7e/1/16/1f4c5.png" alt="&#x1f4c5;" width="16" height="16" /></span>En el marco del avance de la campaña de vacunación contra el COVID-19 para mayores de 40 años en la mayoría de las provincias argentinas y en CABA, desde Abuelas de Plaza de Mayo lanzamos una campaña para visibilizar en redes sociales la búsqueda de los y las nietas que aún nos faltan. La presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, incentiva a la campaña de vacunación y a la búsqueda de la verdad: “Vacunarte salva tu vida, si tenés dudas de tu identidad busca tu verdad”, sintetiza.</span></div>
<div dir="auto"><span style="color: #000000;"><span class="pq6dq46d tbxw36s4 knj5qynh kvgmc6g5 ditlmg2l oygrvhab nvdbi5me sf5mxxl7 gl3lb2sf hhz5lgdu"><img decoding="async" src="https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/td8/1/16/1f4f2.png" alt="&#x1f4f2;" width="16" height="16" /></span><span class="pq6dq46d tbxw36s4 knj5qynh kvgmc6g5 ditlmg2l oygrvhab nvdbi5me sf5mxxl7 gl3lb2sf hhz5lgdu"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/tde/1/16/1f4f8.png" alt="&#x1f4f8;" width="16" height="16" /></span>La propuesta es sencilla. Postear en redes sociales fotos recién inoculados/as, o con el flamante carnet de vacunación, con el siguiente texto:</span></div>
<div dir="auto"><span style="color: #000000;">Si te estás vacunando en estos días, y naciste entre 1975 y 1980, podés ser uno de los nietos o nietas que buscamos. Si tenés dudas, comunicate con <a class="oajrlxb2 g5ia77u1 qu0x051f esr5mh6w e9989ue4 r7d6kgcz rq0escxv nhd2j8a9 nc684nl6 p7hjln8o kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x jb3vyjys rz4wbd8a qt6c0cv9 a8nywdso i1ao9s8h esuyzwwr f1sip0of lzcic4wl q66pz984 gpro0wi8 b1v8xokw" style="color: #000000;" tabindex="0" role="link" href="https://www.facebook.com/hashtag/abuelas?__eep__=6&amp;__cft__[0]=AZVVYchdff_LTIcR-HHC-mzjqzkZ2pKU8Gl8vpij33GrnTEtqwNo4A9zeDBz2k4jgfBeH2FkBiNk8hOWzDbfD1yDG2tneSwQXSpAyf2bP0j9UokgfI-5zVHbaJYyBzNBfd-m2FD7xzn8PG7TdM6NZvzF&amp;__tn__=*NK-R">#Abuelas</a> abuelas.org.ar Usá el hashtag #UnaDosisDeIdentidad y arrobanos <a class="oajrlxb2 g5ia77u1 qu0x051f esr5mh6w e9989ue4 r7d6kgcz rq0escxv nhd2j8a9 nc684nl6 p7hjln8o kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x jb3vyjys rz4wbd8a qt6c0cv9 a8nywdso i1ao9s8h esuyzwwr f1sip0of lzcic4wl q66pz984 gpro0wi8 b1v8xokw" style="color: #000000;" tabindex="0" role="link" href="https://www.facebook.com/abuelasdifusion/?__cft__[0]=AZVVYchdff_LTIcR-HHC-mzjqzkZ2pKU8Gl8vpij33GrnTEtqwNo4A9zeDBz2k4jgfBeH2FkBiNk8hOWzDbfD1yDG2tneSwQXSpAyf2bP0j9UokgfI-5zVHbaJYyBzNBfd-m2FD7xzn8PG7TdM6NZvzF&amp;__tn__=kK-R"><span class="nc684nl6">Abuelas de Plaza de Mayo &#8211; Sitio oficial</span></a></span></div>
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<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q" style="text-align: justify;">
<div dir="auto"><span style="color: #000000;"><span class="pq6dq46d tbxw36s4 knj5qynh kvgmc6g5 ditlmg2l oygrvhab nvdbi5me sf5mxxl7 gl3lb2sf hhz5lgdu"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/tcd/1/16/1f489.png" alt="&#x1f489;" width="16" height="16" /></span>Quienes se encuentran asistiendo en estas semanas a los centros de vacunación han nacido entre 1975 y 1980 y tienen la edad de los nietos y nietas que hace más de 40 años buscamos.</span></div>
<div dir="auto"><span style="color: #000000;"><span class="pq6dq46d tbxw36s4 knj5qynh kvgmc6g5 ditlmg2l oygrvhab nvdbi5me sf5mxxl7 gl3lb2sf hhz5lgdu"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/t2a/1/16/1f475.png" alt="&#x1f475;" width="16" height="16" /></span>En este momento de sensibilidad, apelamos a la reflexión, e invitamos a aquellos que duden sobre su origen, a que se comuniquen con Abuelas. “Se trata de un pinchazo para salvar tu vida y otro para aclarar tus dudas”, concluye la presidenta de Abuelas.</span></div>
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<div dir="auto" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a class="oajrlxb2 g5ia77u1 qu0x051f esr5mh6w e9989ue4 r7d6kgcz rq0escxv nhd2j8a9 nc684nl6 p7hjln8o kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x jb3vyjys rz4wbd8a qt6c0cv9 a8nywdso i1ao9s8h esuyzwwr f1sip0of lzcic4wl q66pz984 gpro0wi8 b1v8xokw" style="color: #000000;" tabindex="0" role="link" href="https://www.facebook.com/hashtag/unadosisdeidentidad?__eep__=6&amp;__cft__[0]=AZVVYchdff_LTIcR-HHC-mzjqzkZ2pKU8Gl8vpij33GrnTEtqwNo4A9zeDBz2k4jgfBeH2FkBiNk8hOWzDbfD1yDG2tneSwQXSpAyf2bP0j9UokgfI-5zVHbaJYyBzNBfd-m2FD7xzn8PG7TdM6NZvzF&amp;__tn__=*NK-R">#unadosisdeidentidad</a></span></div>
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<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 2 de julio de 2021.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Doctora en Filosofía, investigadora CONICET. </span></p>
<p><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Licenciada en Psicología, psicoanalista.</span></p>
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