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	<title>1976 archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 22 Apr 2026 13:36:32 +0000</lastBuildDate>
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	<title>1976 archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Últimas Imágenes del Proceso &#8211; Por Carlos Caramello</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Caramello]]></category>
		<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[50 años]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Nunca Más]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Víctimas de una suerte de stress post traumático, militamos los desaparecidos, los nietos apropiados, los juicios de lesa humanidad… pero nunca explicamos con claridad contra qué habíamos peleado, cuál era el modelo de país que trataban de imponernos.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5da65af119bcab3cb8e91b61c7f7b7b5 wp-block-paragraph"><strong><em>Víctimas de una suerte de stress post traumático, militamos los desaparecidos, los nietos apropiados, los juicios de lesa humanidad… pero nunca explicamos con claridad contra qué habíamos peleado, cuál era el modelo de país que trataban de imponernos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5ce29d759cc647cf063222b343211c3 wp-block-paragraph"><strong>Por Carlos Caramello*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0919075267a4381b996e0fee05fa2616 wp-block-paragraph"><em>“La peor derrota en todo es olvidar,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-628310b82fe39bc29353871da525116d wp-block-paragraph"><em>y es sobre todo lo que te lleva a la tumba”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c6b8ebeb47f2fc3e6a86116bb803b78 wp-block-paragraph"><strong>Emmanuel Carrère</strong></p>



<div style="height:60px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b238cbf41aab486761745ac1da6f538e wp-block-paragraph">Perdimos. Lo que de lejos semejaba victoria se transformó en un fracaso abrumador. Depusimos las armas y entregamos los medios de construcción de sentido. Los combatientes se transformaron en mediadores. Los comandantes, en personeros de la corrección política. Y Jorge Born devino socio de Rodolfo Galimberti, su secuestrador… Perdimos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f22cd96bedec91574907bdf3ee813d01 wp-block-paragraph">Víctimas de una suerte de stress post traumático, militamos los desaparecidos, los nietos apropiados, los juicios de lesa humanidad… pero nunca explicamos con claridad contra qué habíamos peleado. Cuál era el modelo de país que trataban de imponernos. Qué derechos venían a conculcarnos. En síntesis: ofrecimos un techo, pero no les revelamos la intemperie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4406c0762b1202ed1124d5d7a4718aff wp-block-paragraph">Tampoco fuimos claros en el contra quiénes. Nos solazamos en bajar los cuadros: nos alcanzaban esos mamotretos pomposos vestidos de verde oliva. Culpables, claro -de tan imbéciles que fueron-, enredados en la madeja impredecible que se hila en una rueca de sangre y falsas valentías: el Ejército de San Martín transformado en un hato de cobardes siguiendo las órdenes impartidas a cuatro descerebrados desde la Escuela de las Américas. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee0691bdcc84bc79942309568acf1468 wp-block-paragraph">Los malos, los de verdad, fueron otros. Los no juzgados. Los titiriteros en las sombras, apropiadores de seres y fortunas ejerciendo sus íntimas perversiones en sótanos tapizados; evitando dar la cara que militares y algunos civiles ponían tan contentos a cambio de centavos o falsas honras. Esos. Los verdaderos monstruos, pasaron por debajo del radar con gestos de bonhomía como aquel de Franco Macri que donó las computadoras para el tribunal que juzgó a las Juntas. El mismo Franco Macri que inició el Proceso con 7 empresas y lo cerró con 46. Y acaso sea el ejemplo menos siniestro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2d7c34be48d32a71430ea5ea893a9196 wp-block-paragraph">Perdimos cuando le dimos a Ernesto Sábato el prólogo del Nunca Más para que teorizara sobre sus propios demonios: la contradicción entre almorzar con Videla (que le dio una “excelente impresión” al escritor y lo definió como “un hombre culto, modesto e inteligente”) y, casi al unísono de esa mancada, golpearse el pecho por los muertos y desaparecidos que pusimos los peronistas… justo él, que era algo así como el epítome del gorila.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-102ca75987cab4a6fa96407ecaf6d881 wp-block-paragraph">En la mesa de tortura de <em>Clarín </em>y <em>La Nación</em> apropiándose de Papel Prensa perdimos. Perdimos porque salimos por la derrota de Malvinas y no por el triunfo de la política. Y volvimos a perder cuando pusimos a dos viejitos sin carisma, como Lúder y Bittel, a representar lo que de combativo tenía la juventud. Cuando pintamos en las paredes “<em>Somos la Rabia</em>”, identificándonos con la progresía burguesa parisina de Mayo del ´68, sin asumir que éramos hijos de obreros y que estábamos saliendo del momento más rabioso y opaco de toda nuestra historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b55c60e345c261d1ad3a8bfc70ec959 wp-block-paragraph">Ya veníamos perdiendo desde hacía mucho tiempo. Antes, incluso, de que se inaugurara el peronismo. Cuando el anti peronismo gobernaba y proponía un modelo de país: el centralista Congreso de Tucumán, la Constitución Unitaria de 1819, Caseros, Pavón, Curupaytí, la Generación del ´80, el fusilamiento de los peones de la Patagonia Trágica, el derrocamiento de Hipólito Irigoyen, la legalización de los Golpes de Estado por parte de la Corte Suprema en 1930…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c187998e0aaf220745f0417a5137aa29 wp-block-paragraph">Perdimos cuando Mitre nos birló la Historia para escribir una “oficial” en donde él quedaba como un héroe (pésimo general, peor traductor, pero excelso propagandista). Y volvimos a perder en los democráticos ´80s cuando les entregamos las universidades a los radicales que nos odian (quedan apenas tres y todavía nos dicen: “<em>tienen razón, pero no podemos votar con ustedes</em>”) y los negocios a los que habían craneado y financiado el Proceso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2044cd3de85050c850a6620fc135868e wp-block-paragraph">Perdimos cuando Carolina Serrano, (a) Patricia Bullrich, miembro de la Juventud Peronista aunque hoy lo niegue, dedicó sus últimos treinta años a moler a palos a compañeros, someter y hambrear a jubilados, conculcar derechos laborales, pernoctar con la Mossad, coquetear con el tráfico de armas, disfrazarse de Annie Oakley para celebrar el 4 de Julio en la embajada, lavar dinero tostado y aplaudir como una foca dipsómana cuando el cosplayer de granadero se calotea el sable corvo, símbolo de nuestra soberanía, para devolvérselo al Ejército justo cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado más fatídico y sangriento de nuestra historia. Manyá la metáfora y decime si perdimos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d9bb08cfdb9c2d1b62c46a3fff35d0a wp-block-paragraph">Perdimos cuando no nos animamos a ser lo que dicen que somos. Cuando “<em>la vida por Perón</em>” se transformó en “<em>Perón o heridas leves</em>”. Y nos ganó la corrección política. Y quisimos ser Ellos. Y cambiamos la militancia por el marketing. Y dejamos de formar cuadros y dirigentes para votar candidatos de diseño. Y los punteros se conformaron con los planes; y los sindicalistas con la caja y las listas se llenaron de notorios. Ni siquiera notables. Notorios…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c26bb7194e6cf24fac740d796058f2a wp-block-paragraph">“<em>Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón en volver a intentarlo</em>” nos avisaba, allá lejos, Envar “Cacho” El Kadri. Sólo que esta vez no alcanzará con que nuestros jóvenes sepan “<em>que no todo se compra ni se vende</em>”. Debemos explicarles, con claridad, con certeza, mirándolos a los ojos, qué se puede comprar y qué vender. Y también quiénes quieren comprarnos y vendernos. Pero, sobre todo, que ese asimétrico arte del intercambio capitalista puede y debe consumarse a favor de la Patria.</p>



<div style="height:51px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a4dbe255ce14485b107ae235bd5b861 wp-block-paragraph">*Licenciado en Letras, escritor, periodista y analista político.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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		<title>La invención del límite: el freno de mano como acto democrático &#8211; Por Nora Merlin</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Nora Merlín]]></category>
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		<category><![CDATA[Benjamin]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
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		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A cincuenta años del comienzo del plan sistemático, el horror del terrorismo de Estado nos encuentra en un escenario inédito: la memoria ya no sólo lucha contra el olvido, sino contra la demolición activa de los consensos que fundaron nuestra convivencia democrática.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d7ad0fe89ed69cdc7e4eefdb7b2fdb39 wp-block-paragraph"><strong><em>A cincuenta años del comienzo del plan sistemático, el horror del terrorismo de Estado nos encuentra en un escenario inédito: la memoria ya no sólo lucha contra el olvido, sino contra la demolición activa de los consensos que fundaron nuestra convivencia democrática.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9889b2974190c377cb26cd7ac451578a wp-block-paragraph"><strong>Por</strong> <strong>Nora Merlin</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-946c926131cd82124f5c93c62a26a94f wp-block-paragraph">A medio siglo del golpe de Estado de 1976, la cicatriz más profunda de nuestra historia no solo no cierra, sino que sigue hablando y nos dice que aquel proyecto de exclusión y entrega no terminó en 1983.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c994780a90acca3ac6ae089abad0f683 wp-block-paragraph">Esa herida que no cierra nos advierte que el terrorismo de Estado no fue un fin en sí mismo, sino el brazo ejecutor de un proyecto de nación que buscaba erradicar la política para instalar el saqueo. Nos dice que la dictadura no solo buscó el exterminio físico, sino la aniquilación de la organización popular para imponer un modelo económico que hoy, bajo la máscara de una supuesta modernidad y el desguace del Estado, intenta revalidar sus títulos. La crueldad actual es el método de una gestión que pretende presentarse como una novedad cuando no es más que el mismo plan con otros ropajes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fa088a3b2524ed7fea9ce1e10c42310 wp-block-paragraph">A cincuenta años del comienzo del plan sistemático, el horror del terrorismo de Estado nos encuentra en un escenario inédito: la memoria ya no sólo lucha contra el olvido, sino contra la demolición activa de los consensos que fundaron nuestra convivencia democrática. En este contexto, la crisis de representación y el quiebre de los acuerdos y pactos obligan a que el &#8216;Nunca Más&#8217; deje de ser un eco del pasado para volver a ser la urgencia de nuestro presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bced5ed0165e9d5293ae12ff8a87788a wp-block-paragraph">Si aquel hito nos permitió juzgar el genocidio, hoy el desafío es defender ese legado frente a una avanzada que busca clausurar la democracia a través de la proscripción política y el odio. Ya no son las Fuerzas Armadas el brazo ejecutor ni el Estado el único monopolio de la fuerza bruta. Hoy la violencia se despliega en una cacería judicial que impuso la proscripción de Cristina Kirchner, la mayor líder popular; que se ampara en el linchamiento mediático y se ejecuta en un desguace estatal que condena a la mayoría social, al hambre y al desamparo. La proscripción no es solo un ataque contra una persona, es un mensaje disciplinador para las mayorías. Al clausurar una candidatura, el poder le advierte al pueblo que su soberanía tiene un límite y que hay nombres, proyectos y esperanzas que no están permitidos en las urnas. La estrategia ya no necesita el rastro de las botas porque cuenta con la eficacia del &#8216;lawfare&#8217;, la post verdad, las fake news, la colonización de la subjetividad y la crueldad de un mercado deshumanizante. Si hace medio siglo el objetivo era la eliminación física, hoy el sistema ensaya formas más sofisticadas, pero igual de autoritarias: amputarle al pueblo el derecho a tener derechos, a gozarlos y a luchar por conseguirlos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3126c61c7c8e437ab786bb071614623f wp-block-paragraph">Cuando el pensamiento diferente vuelve a ser objeto de persecución y deshumanización, la democracia nos exige no sólo recordar el límite que pusimos ayer, sino tener la audacia de inventar el freno de mano, como decía Walter Benjamin, que detenga la crueldad de hoy.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-600ea0d5cc1d6cb1964d0b5108bd530c wp-block-paragraph">Hace un tiempo, sosteníamos en este mismo medio, <em>La Tecl@ Eñe</em>, la necesidad de ampliar la consigna histórica y proponer un &#8216;Nunca más al neoliberalismo&#8217;. Era una forma de advertir que el modelo económico también puede ser una forma de terror y que existe una responsabilidad civil —empresarial, judicial y mediática— que no fue juzgada y preparó el terreno para que ese saqueo sea posible. Frente al actual desguace planificado y la crueldad gubernamental, esa advertencia se ha vuelto un imperativo de supervivencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ebb891c0a8bbf6eb0c69d8479464b048 wp-block-paragraph">Hoy la urgencia nos obliga a una operación más drástica. Ya no alcanza con señalar el rumbo del precipicio; cuando el motor de la historia se acelera hacia la deshumanización, la verdadera tarea democrática es accionar el freno de mano. Walter Benjamin, en sus tesis sobre la historia, dejó una advertencia que hoy suena a profecía: tal vez las revoluciones no son el motor que acelera la historia sino el gesto de la humanidad que viaja en ese tren, de tirar del freno de emergencia.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b55508afc65b4288a6e543ca14f9b69a wp-block-paragraph">Durante décadas creímos que la vida era un riel infinito hacia el progreso, y que los derechos conseguidos eran irreversibles. A 50 años del golpe, descubrimos que ese riel era una construcción frágil y que la historia puede descarrilar hacia formas de crueldad que creíamos haber dejado atrás. Cuando la locomotora es conducida por una pulsión de muerte y desintegración, el «progreso» y la “libertad” se vuelven sinónimos de catástrofe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8e2956cb332badbc2093b9dec33b1a1 wp-block-paragraph">El debilitamiento de los pactos democráticos —esos que dábamos por sentados desde 1983— no es un accidente de vía. Es el resultado de una erosión planificada donde el caos se impone y el límite ha sido borrado en favor de un mercado que no reconoce fronteras morales ni sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c5d005bfc831f10cfb443ffc715bce0a wp-block-paragraph">¿Qué significa inventar un límite hoy? Implica entender que el pacto democrático no es un objeto para la contemplación nostálgica, sino una construcción política convaleciente pero viva. Una arquitectura que hoy nos exige poner el cuerpo y ejercitar la audacia de inventar nuevas barreras frente a quienes pretenden demolerla. Si la política actual se presenta como un flujo incesante de violencia simbólica y material, la respuesta debe ser la interrupción popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c8f45ad6f93cffd999a0ef15b978422 wp-block-paragraph">Poner un límite hoy no es un gesto de preservación abstracta, es un acto de autodefensa democrática. Es la reafirmación de que la vida y la dignidad de las mayorías no pueden ser la moneda de cambio de un modelo de saqueo, ni la justicia un instrumento para mutilar la voluntad popular a través de la proscripción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b5d075670b00893a9781bb1ad7c8e47 wp-block-paragraph">Este nuevo &#8216;Nunca Más&#8217; busca la reacción frente al atropello. No es un freno de mano de la tibieza conservadora sino la urgencia de limitar la transferencia de recursos y el revanchismo judicial que hoy pretenden clausurar el conflicto social por la vía de la persecución. Es la política recuperando su capacidad de trazar una frontera infranqueable contra la crueldad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f22e851064a7ca63b15ba11391e0b09 wp-block-paragraph"><strong><em>A 50 años, una nueva urgencia</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4a7e14034b9f816c32a7577adb109fa wp-block-paragraph">Llegamos a este medio siglo de memoria no para mirar las cenizas, sino para avivar el fuego de la responsabilidad. El 24 de marzo de 1976 fue el inicio de la deshumanización absoluta; el 24 de marzo de 2026 debe ser el punto de inflexión donde la democracia recupere su facultad de poner límites al poder absoluto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c79a342b25491b89e72a8686cd0bf00d wp-block-paragraph">Si el tren de la historia nos lleva de regreso a las lógicas del despojo, nuestra tarea más radical es detenerlo. Inventar el límite es reinventar nuestra soberanía popular, la única forma de garantizar que la democracia no sea una selva de crueldad sino el territorio donde la vida en común sea posible.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5db7d18a4405bad1815ada0d33e3a617 wp-block-paragraph">*Psicoanalista, magister en Ciencias Políticas.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



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		<title>Memorialismo y pase generacional. A 50 años del golpe militar &#8211; Por Julián Axat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Axat]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[50 años]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[pase generacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué hacemos después de todos estos años para que las mediaciones políticas y de memoria que seamos capaces de construir no nos separe de la gente de a pie, de los más jóvenes; y de la esperanza de una nueva forma o proyecto de emancipación?</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/memorialismo-y-pase-generacional-a-50-anos-del-golpe-militar-por-julian-axat/">Memorialismo y pase generacional. A 50 años del golpe militar &#8211; Por Julián Axat</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-634eca2b17e47166c0ad7c58724bb5e9 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Qué hacemos después de todos estos años para que las mediaciones políticas y de memoria que seamos capaces de construir no nos separe de la gente de a pie, de los más jóvenes; y de la esperanza de una nueva forma o proyecto de emancipación?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dbce929446f33b479ac1e2f9ba36622 wp-block-paragraph"><strong>Por Julián Axat*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a16f28c30969260437f1daa7de536d7 wp-block-paragraph">Hay una cita de Andreas Huyssen que dice así: “El porvenir no habrá de juzgarnos por olvidar, sino por recordar y aun así no actuar en consecuencia”.<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> Han pasado 50 años del último golpe militar en la Argentina, ¿hemos actuado en consecuencia? Creo que en parte si, pero en parte no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b086ba1b3cf93491255eeecc833262f1 wp-block-paragraph">Cuando pienso que si, pienso en los juicios de lesa humanidad, en la lucha de las Madres y de las Abuelas. Pero cuando digo que no, miro la realidad Argentina actual y la política que la gobierna; entonces entiendo que ese no es producto de que hemos fabricado un tipo de memoria que no nos ha permitido impedir este desastre al que llegamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a12ca6e55d1388ec4d9467867f18199 wp-block-paragraph">En resumidas cuentas, siguiendo a Huyssen, creo que no hemos actuado en consecuencia, y nuestra memoria a 50 años deja bastante que desear.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13ae04c93ade00f78db2573ccbd17359 wp-block-paragraph">¿Qué ha pasado en términos de memoria para llegar a esto?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b066c08ae7fb6f700b899f8aa2c6d698 wp-block-paragraph">Este artículo gira en torno a esa pregunta, y lo hace exponiendo dos tensiones. La primera: los límites de la capacidad de ejercer la memoria en un contexto ultra-neoliberal, que conlleva a la banalización y encapsulamiento memorialista, sin permitir su efecto repolitizador hacia las nuevas generaciones despertando niveles mayores de consciencia sobre lo ocurrido.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea60ab877349e765c2d75bce196a12b4 wp-block-paragraph">La segunda, está concatenada a la cuestión anterior, y tiene que ver con que los límites históricos que afrontamos. Acaso una estructura que nos hace seguir hablando en círculos y repeticiones, en un lenguaje anquilosado, cargado de clishés; atado a un tipo de representación política que no seduce a las nuevas generaciones, ni les despierta real interés en lo ocurrido hace 50 años, especialmente sobre quienes fueron los desaparecidos y por qué lucharon; de manera que esa narrativa les sirva para reconectar, poder tomar la posta y asumir su propio destino. Generar sus luchas y su búsquedas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-08f75e9d7cd6ccfd3fa2fa6921dcd94a wp-block-paragraph"><strong><em>La palabra concentracionaria que nos habla</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7979cb5678f118be84f9228852dc386f wp-block-paragraph">“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, repetía Theodor Adorno luego de la guerra. La frase que generó escándalo la escribió para llamar la atención sobre las formas de transmitir memoria a las nuevas generaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3dfcbb385d8ebeb8566fd38ec1759550 wp-block-paragraph">Encontrar una pedagogía o lengua suficiente que pueda dar un salto y no quedar bloqueada con lo anterior. Porque para el filósofo alemán, todo tipo de representación (incluso la política), estaba contaminada con lo sucedido en las cámaras de gas. La enseñanza sobre lo ocurrido requería un nuevo lenguaje, que no sea el anterior que permitió el ascenso del nazismo. Porque esa narrativa, esa representación, es la que permitió Auschwitz. Y Auschwitz no debe repetirse.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad9d8e048fa0b5c29b42b72b8e23addf wp-block-paragraph">Si aplicamos la regla adornaniana a nuestro país, la poesía salió gravemente herida de la ESMA, no solo porque en ese lugar desaparecieron miles de personas sino también porque desde sus sótanos se prescribió un sistema de lenguas y cuerpos. Siguiendo la misma tesis, un ejercicio de la buena memoria supone que la ESMA no debe repetirse, sobre todo a 50 años del golpe. Pero nada asegura que eso no pueda volver a ocurrir; de hecho muchas veces muchos aspectos de la narrativa que llevó a la ESMA está presente entre nosotros sin que nos demos cuenta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-145ab82f4f5d46b60a0d02d52464fec5 wp-block-paragraph">&nbsp;Ya Juan Gelman al recibir el premio Rulfo en el año 2000 expresó que: “Ninguna catástrofe, natural o provocada por el hombre, ha podido jamás cortar el hilo de la poesía, esa sombra sin cuerpo que nace de las huellas del límite para borrarlo de la faz de la sangre. A pesar de los genocidas, la lengua permanece, sortea sus agujeros, el horror que no puede nombrar”.<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9e22cb10f184ef169e52c027aa1dc966 wp-block-paragraph">Si seguimos la esperanza Gelmaniana, sería entonces posible explorar una poética-política que asuma el lenguaje de la catástrofe concentracionaria, enfrentándolo a complicidades y agujeros del habla cotidiana; es decir, aquello del pasado que se filtra en el presente.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-317b76dc75ed8cca3deff6a10b70a880 wp-block-paragraph">¿Es posible una depuración ética. Algo así como una palabra justa. Un tipo de mediación que tenga la capacidad de transmitir el mensaje de los desaparecidos y las víctimas a las nuevas generaciones, pero que a la vez posibilite una acción política nueva?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57d4645af7765a1c1febf1851e14b224 wp-block-paragraph">El lenguaje que dejó como saldo la dictadura, a nivel de la representación política sobre todo,&nbsp; ha sido obturador en democracia. Quedó cargado de mediaciones concentracionarias: la lengua del amigo-enemigo en el lenguaje político, los discursos que dan justificación de la violencia institucional; pero también el lenguaje banal burocrático de las instituciones estatales, aquel que con indolencia de formulismos abandona todos los días a miles de personas al hambre, a la desnutrición, el abandono, al margen, etc. Estos son solo algunos ejemplos de las herencias de un neoliberalismo receptáculo de mecanismos concentracionarios y de estados de excepción. Hay otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6fbc7d973ab6ca263b0761c34d2a0391 wp-block-paragraph">Creo que la más grave consecuencia de este mecanismo obturador que ha obrado desde la ESMA y que no hemos podido depurar de nuestra lengua, es aquel que nos pueda permitir entender y transmitir las razones poderosas que estaban detrás del golpe, y que implicaron una masacre de 30.000 personas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ac9a92cc82ffac2091585430a4c5e67 wp-block-paragraph">Hay aquí dos imposibilidades que advierto sustanciales. Los límites de la justicia a 50 años del golpe. Y los límites de la transmisión generacional de la memoria, y -especialmente- de la memoria política luego de esos mismos 50 años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a1040cce6aa38a0afc8bfcd56583ff1 wp-block-paragraph"><strong><em>La imposibilidad poética como límite de la justicia</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd76927a7dfd12897f4017503f4082a5 wp-block-paragraph">En el lado de las practicas judiciales es también fundamental dar con un tipo de lenguaje que pueda dimensionar y valorar el pasado (poéticamente hablando); logrando un tipo de procedimiento que abra la posibilidad de comprensión; asimile, lo represente de tal forma que, al ser juzgado, tenga un nuevo valor social. Para que la ESMA no se repita hacia el futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-228c394b3861d6c47ba078edb7bd97f3 wp-block-paragraph">El lenguaje de la justicia comprometida funciona como un lenguaje poético que limpia y asimila el Mal y sus consecuencias. Pues al nominar de determinada forma lo ocurrido, no solo lo vuelve a comprender, sino que produce un cambio sobre el teatro de la realidad de lo juzgable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ff4eac0db694b98789640f4e7da8d9c wp-block-paragraph">Es aquello que dice el jurista Raphael Lemkin, al construir la definición de “Genocidio” para las grandes masacres del siglo XX, cuya semántica legal logra una operación lingüística de largo alcance que repara.<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>&nbsp; Sin una correcta nominación, los hechos pierden excepcionalidad y gravedad que los lleva a ser imprescriptibles y de una entidad que ofende los cimientos de la humanidad, a la ahora de llevar a cabo una acusación y condena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a3bad85cbff700db96a5ccbe4f3c10a wp-block-paragraph">En la Argentina el sistema de justicia y sus practicas ha recorrido un largo camino, para nominar correctamente lo sucedido. Pero lo ha terminado haciendo como ejemplo en el mundo. Así ha logrado juzgar en el Juicio a las Juntas de 1985 a los jerarcas militares. Y luego de una etapa de impunidad que duró 20 años, recién en 2005 removió las trabas para los juicios de lesa humanidad, generando procesamientos y condenas a cientos de represores y cómplices civiles.<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-096618f0a3aff788fb864c205f6979cd wp-block-paragraph">Ese nuevo lenguaje de la justicia, y de sus operadores, en el que se habla de plan criminal, de dominio mediato-inmediato de los hechos y de violación sistemática de los derechos humanos, es una nominación ética&nbsp; que rechaza la lengua de la barbarie. Es decir, que no está cimentado en la ESMA, sino que va contra su posibilidad y su repetición.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25b348f4971f5de870bbb89cd0d87eaa wp-block-paragraph">Se trata de un lenguaje jurídico limpio de lo concentracionario, que se ajusta a los términos de lo que debe ser valorado como daño y catástrofe, incluso en el lenguaje cotidiano que viene a suturar. Ya sea el lenguaje de la víctima como el del verdugo, y de la sociedad civil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-315de75f9a5bfae531f7c98b1507c2c9 wp-block-paragraph">Sin embargo, por distintas razones, avizoramos que este lenguaje ha encontrado un límite que no ha podido franquear en estos 50 años; o si lo ha hecho en algunos casos puntuales, no ha podido juzgar determinados tipos de estructuras de poder que siguen teniendo un peso específico en la Argentina actual.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea37171554432e6cb3acf4e65df2a2c1 wp-block-paragraph">Me refiero a que la justicia y sus practicas no han podido avanzar de manera generalizada sobre aspectos de complicidad económica, empresarial,<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a> financiera,<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a> de justicia,<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a> y del sistema de inteligencia,<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>&nbsp; montados detrás del golpe de 1976.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2653c5eac13de8fc0352a58c1f6d0d98 wp-block-paragraph">Es decir, la memoria en términos de practica de justicia no ha logrado los consensos políticos necesarios para avanzar en este sentido, por lo que ha sido fútil frente a este tipo de poder y complicidad. Al punto que este tipo de engranajes siguen -en parte- funcionando con las mismas lógicas que hace 50 años, y han actualizado sus maneras con los gobiernos de derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5896f4d241d5a31ccc149c23655bf987 wp-block-paragraph">En el fondo este tipo de poder impune ha sido obturador de una memoria más profunda, que desenmascare y pueda sanar formas de lenguaje y narrativas de representación política que permitan transformaciones estructurales, en términos económicos y sociales. Que permita entender a las nuevas generaciones</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-499f3c082cd307d2dc953a29c84e544e wp-block-paragraph"><strong><em>La imposibilidad poética como limite de la política&nbsp; (el frustrado pase generacional)</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28222fda25890e8d6870c04211788e6b wp-block-paragraph">En línea con la tesis de Adorno, así como en términos de poética de justicia, la capacidad de juzgamiento de ciertas estructuras de poder es (y ha sido) un límite de su lenguaje; también lo ha sido la imposibilidad de lograr un pase generacional entre aquellos que pertenecen a un mundo que ya pasó y el que está por venir. Entre los que nacieron en una época y los que nacieron en otra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3cc3994f11e291c4cdbbec081b2c35b wp-block-paragraph">Cuando decíamos más arriba que el lenguaje de la representación política está cargado de mediaciones concentracionarias (la lengua del amigo-enemigo, el exterminio del otro, la negación de los desaparecidos, la justificación de la violencia institucional, el lenguaje burocrático banal, la intolerancia, la indolencia. etc), eso también impacta y contamina las formas de transmisión de experiencias de lo ocurrido hacia las nuevas generaciones. Me refiero a la conexión (invisible) entre las luchas del pasado y las luchas del presente.<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77c8df343d91835392f8bc4823645a74 wp-block-paragraph">Cando decimos “pase” generacional posible, nos referimos a la transmisión de la experiencia de la memoria política, como forma de aprendizaje para acceder al poder o para ejercer el buen gobierno. Y para esto también es necesario un nuevo lenguaje (no se puede usar siempre la lengua de los padres, hay que fabricar una propia).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c3b02b94da9b48432e66e7837cd0fa1 wp-block-paragraph">A Juan Domingo Perón le gustaba hablar en términos generacionales. Perón era un gran lector de Ortega.&nbsp; “En torno a Galileo” (1933),<a href="#_ftn10" id="_ftnref10">[10]</a> es un ensayo en el que Ortega y Gasset sostiene que el desarrollo de la Historia puede explicarse a partir de la sucesión de generaciones (Galileo no nace de un repollo es la conjunción de factores que confluyen en la estructura generacional que le da vida como acontecimiento intelectual).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8909a4587c9fad67fb3b232aeddfbc1 wp-block-paragraph">En el sentido que le da Ortega, una generación es el conjunto de personas que han nacido en la misma época y que tienen incidencia sobre este marco epocal; pero no basta el hecho biológico compartido, es necesario que una generación se defina por su capacidad de acción, es decir, que se autoperciba capaz de producir o crear una cosa nueva a partir de una sensación compartida, generada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb20e796fef305d19c62a979062837dc wp-block-paragraph">Los dos significados de generación (el sustantivo y el verbo) no pueden separarse.&nbsp; El método generacional para medir la historia es algo caprichoso, en tanto periodiza en función de los recortes de quien la cuenta, colocando en su interior un <em>ethos</em> común que puede variar entre las personas que se ha elegido para representarla. Este posible abuso taxonómico de quien fabrica una generación para dar cuenta de ella o favorecerse (tan común en la periodización y en el mundillo del arte) en las generaciones políticas queda desbordado por la capacidad real de organizar y sostener la irrupción de un conjunto de personas nacidas por cercanía, y que –por transcurso de un tiempo y pertenencia– han madurado lo suficiente para ejecutar un cambio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2c2499cf5468c715687ae8846829da72 wp-block-paragraph">Es decir, no basta la idea de proximidad generacional para pensar “generación política”. Es necesario medir su potencia transformadora de la Historia. Y ello se da o no se da. Si no logra esa potencia, entonces muere, es generación de tránsito, generación de papel, o expresión de deseo de quien la alienta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1f5acb63e963502c49593291da0e2662 wp-block-paragraph">Tomar la posta generacional no es tomar “el bastón de mariscal”, sino asumirse hacedor de los tiempos venideros, una responsabilidad que coagula, como en el momento que Néstor Kirchner irrumpe en la política Argentina a partir de 2003, asumiéndose hacedor, mensajero de su generación, hijo de las Madres y de las Abuelas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3698cb3037b6444e5c22651d01835744 wp-block-paragraph">Hay dos citas muy interesantes que contienen el concepto de generación y que al cruzarse permiten pensar la idea de transferencia generacional (¿pues acaso de eso estamos hablando de legar un mundo a las generaciones venideras a partir de generaciones cuya potencia de cambio les deje a las anteriores un mundo vivible y digno?). La primera de las citas es de Juan D. Perón en una carta dirigida a la generación del año 2000, escrita en 1947, que dice: “La juventud argentina del año 2.000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas…”. La frase tiene un espectacular parecido con la cita de Walter Benjamin: “A nosotros como a cada generación del pasado nos fue concedida una débil fuerza mesiánica, sobre la que el pasado hace valer un requerimiento” (Tesis IV).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c5bf9cb2132e9a8a3de77dbe97d16e83 wp-block-paragraph">¿A qué generación le habla Perón?, los hijos del 2000 se parecen demasiado a los hijos del 2001, a aquellos que luego del estallido de diciembre y del “que se vayan todos” volvieron a creer en la política. Siguiendo esta línea creo que la generación diezmada refiere a los destinos a los que llama el spot de Abuelas, y que siguen buscando en la penumbra su identidad: “Si naciste entre 1975 y 1983 y dudás de tu identidad, o sabés de alguien que puede ser hija o hijo, comunícate con Abuelas”.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-943eb8cd28be8b112e3c916b86f05014 wp-block-paragraph">¿Acaso en ese llamado del <em>spot </em>de Abuelas no está definido el recorte generacional? ¿Quiénes tienen la posta? ¿Los que dudan de su identidad y deben afirmarla?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58875c6efe020ad30dd564fd54e9d502 wp-block-paragraph">A diferencia de los que pertenecen a la generación anterior que le tocó ir a Malvinas, nacieron en los 60 y adolecieron en dictadura, surgieron como generación “de tránsito o intermedia”, suelen tener otra perspectiva frente al neoliberalismo. Los hijos e hijas (también HIJOS) de la generación que nacieron entre 1975/1983 construyeron en los 90 una consigna de identidad frente al proceso de impunidad: “nacimos en su lucha, viven en la nuestra”, es decir llevan a la dictadura atravesada en sus cuerpos porque fue parte de su infancia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd313fa318e7c5ae453aca3c97c4be59 wp-block-paragraph">¿Acaso lo “diezmado” no es la huella de la herida que debe cicatrizar a través de la política, del salto y la transferencia del legado? Volviendo a Walter Benjamin, si a cada generación el pasado le concede una débil fuerza, (¿ese requerimiento es el de los muertos, desaparecidos, de qué espectro surge?).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b9394c6c6465fffebe021e1adf85289 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Qué generación habla sin la ESMA?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69eb2b701876d211ff730ed6478e8150 wp-block-paragraph">Y aquí asumo una critica de mi propia generación. La que quedó dudando cual Hamlet ¿qué hacer frente al requerimiento de los espectros?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f100451830c012e6ed257d6dfa43722f wp-block-paragraph">Me refiero a la posibilidad/imposibilidad de asumir -como generación- una identidad colectiva fuerte, con voluntad de poderío emancipador que la conecte con las historias de la luchas anteriores de sus progenitores, a su manera, sin repetir sus métodos y lenguas.<a href="#_ftn11" id="_ftnref11">[11]</a>&nbsp; Que -a la vez- tenga la capacidad de incidir y disputar el sentido de su propia historia, frente a los líderes actuales de la derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a43a2027263fbca57cbde8f5188bdf14 wp-block-paragraph">Esta falta de un puente que una a dos generaciones, está sin duda atada a la imposibilidad de memoria abierta, a una incapacidad poética del “nosotros” como proyección diluida de sujeto histórico. Seguramente, también a un lenguaje truncado que nos hace balbucear, sin aura, cayendo en mil rencillas, fragmentándose, reproductor de un letargo que abreva más en la cultura de la derrota de los 90´, y no en aquello que sucedió a partir de diciembre de 2001, o a fines de 2003.<a href="#_ftn12" id="_ftnref12">[12]</a>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d25b1dc22dcedc077713fd622919b0f wp-block-paragraph">La imposibilidad de construir un pase generacional quizás provenga de una falta de análisis, de acto de des-enmascaramiento donde la memoria ocupe un lugar central, que ponga en cuestión el lenguaje de la política heredada, y -sobre todo- descontamine elementos concentracionarios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1493ef035a8e8c2b94d425b41b56b56a wp-block-paragraph">Qué hayan existido referentes del propio campo popular con tendencias derechistas y reaccionarias que reproducen el lenguaje concentracionario, da cuenta de un camino sinuoso en términos de representación de quienes conforman el llamado “campo nacional y popular” a 50 años del golpe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b230413aa19511dc10408203b154cc0d wp-block-paragraph">Obturan el pase generacional aquellos que hacen de la representación política una osamenta vacía y sin legitimidad real en el pueblo o sus bases. Aquellos que se atornillan a sus cargos y se heredan a sí mismos entre sus esbirros, dándole de comer a la derecha que luego denuncia a “la casta”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d075ade3ca4651b6d4ec52e086329a78 wp-block-paragraph">La elección vertical y “a dedo” de referentes dentro del movimiento nacional y popular, ha sido una mala herencia. Ha coadyuvado a bloquear el pase generacional democrático, obturando la memoria de los muertos, reproduciendo -en muchos casos- la lengua del amigo-enemigo, la justificación de la violencia institucional actual, el lenguaje burocrático banal de la intolerancia, la marginación, el abandono, la desidia, etc. En resumidas cuentas: el esquema y tipo de valores que ha llevado a la derecha al poder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df035e83781298a9c2561f1c76d7561c wp-block-paragraph"><strong><em>Recordar y no actuar en consecuencia</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91579a66f97ea890e465b8b45d1b582f wp-block-paragraph">Vuelvo a la cita de Andreas Huyssen que utilicé en un inicio. Allí encuentro a un nosotros que será sentado el el banquillo del porvenir, no por haber olvidado (como siempre se cree: “no olvidar”), sino por el contrario: por recordar demasiado, pero sin actuar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3b328490826b2746bfc3a56409b51787 wp-block-paragraph">Recordar sin acción es lo mismo que lo que hace “Funes el memorioso” de Borges,<a href="#_ftn13" id="_ftnref13">[13]</a> que lo recuerda todo pero no puede razonar ni hacer nada con ella, es una memoria –a la larga- inútil. Se parece mucho al ritual que hemos hecho -tantas veces-, el acto de colocar placas de desaparecidos en paredes cada 24 de marzo; pero después resulta que nos olvidamos que siguen ahí; aun cuando en cada nombre olvidamos que estaba viva una lucha. Siendo que las luchas de esas vidas amputadas podrían estar atadas en algún punto a las luchas del presente. En cabeza de las nuevas generaciones que pasan a su lado, sin darse cuenta de que están ahí todos los días fijadas.<a href="#_ftn14" id="_ftnref14">[14]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-509d9d8583d7925b1a11cf9da317b55d wp-block-paragraph">En todo el momento se advierte una tensión entre memoria quieta y memoria en movimiento. La segunda ha logrado avanzar en los juicios y en la política expansiva de archivos, en el apoyo al trabajo de las Madres en la resistencia y las Abuelas en sus búsquedas. En la recuperación de los espacios y sitios. Pero también ha quedado limitada, encorsetada y encapsulada al punto de que los gobiernos posteriores (y de derecha) les fue fácil ir desestabilizándola (cierre de archivos, de espacios, despido de abogados de querellas, etc). Es claro que para la derecha ha sido más fácil atacar y borrar la memoria estática, que la memoria en movimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae9a8b7209916bdae78e39fd97affe61 wp-block-paragraph">Muchos de los avances y retrocesos tienen que ver con las políticas negacionistas y el avance de las teorías de los dos demonios recargados; pero aun así, hay un aspecto más profundo, que tiene que ver con la propia dinámica que se ha construido desde los organismos de derechos humanos y referentes. Así, por ejemplo, la lógica de gueto de la memoria (los entendidos del tema) ha sido perjudicial y limitante, cuando era necesario abrir el juego hacia nuevas personas o referentes.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8795aa5ce48337e7ddefae124ac018b6 wp-block-paragraph">La memoria desconectada y estática no ha implicado una carnadura real y se ha tornado quimera de la memoria. Y esas formas han sido funcionales al ascenso de las extremas derechas del presente, pues la negación no solo nace del rechazo, también es producto de la burocracia, de la ignorancia, la desinformación y las manera banales de dar tratamiento al pasado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d4a98665b8921731fb4f09c9acde7ccd wp-block-paragraph">Recuerdo que en el año 2005 se publicó un libro magnífico que se tituló <em>Memoria en construcción. El debate sobre la ESMA</em>.<a href="#_ftn15" id="_ftnref15">[15]</a> Los interrogantes sobre qué hacer con la ESMA eran muchos, recién se había recuperado. El texto de Horacio González me estremece cada vez que o leo, porque habla de la imposibilidad de la representación del horror, en la construcción (simbólica-arquitectónica) de un sitio de memoria (museo) por el que han pasado miles de desaparecidos. Al final de su texto dice:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d25e1bcc84550cd53c50d662b3a5304 wp-block-paragraph">“(…) No cabe duda que en este debate vuelven a atarse las lianas del arte y la política, que en épocas pasadas buscaron su posible cofradía o el nexo soñado que les permitiera ser las alas de un mismo acto de sentido. Según cómo las atemos, se responderá al enigma de la Esma, en cuanto representación de la frontera dolorosa de lo humano y en cuanto búsqueda de la mecánica atemporal que la produjo. Una historicidad que arrastre su antípoda, su vacío pendiente y visible [Esma es, al fin y al cabo, el nombre de un edificio, de piedras, cables de luz y fachadas]. Y también que muestre una intercalación de lo visible y lo invisible y una reinvención pedagógica que, a pesar de que no osamos imaginar sus alcances, sean quizá las líneas principales de nuestro debate… Ojalá podamos resolver este núcleo dramático de nuestra experiencia social apelando a nuestras fuerzas artísticas reveladas y a la pasión intelectual que siempre debió hacerse presente en los momentos en que era necesario rehacer el vivir común, la flecha misma de la existencia colectiva.”<a href="#_ftn16" id="_ftnref16">[16]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1de86239958077817efe2dea96aea397 wp-block-paragraph">La ESMA no es el edificio. El el (estado) de representación. La ESMA es el lenguaje y su imposibilidad de nombrar lo que contuvo y transmitirlo hacia afuera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8f20eb995a5f6ab4559cb31e4ba30a7c wp-block-paragraph">En ese sentido, en estos 50 años, deberíamos interpelar nuestras practicas sobre cómo recordar y hacer.&nbsp; Por eso me interesa en estos 50 años del golpe, analizar con suma honestidad en qué hemos fallado aquellos que estuvimos, o nos tocó el horror de cerca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc3066b5eead1d45adf06f301379c781 wp-block-paragraph">Salir del papel de víctima permanente, y asumir un tipo de responsabilidad sobre los modos de acercar el pasado a los nuevos imaginarios de quienes no lo vivieron. Y ello implica reflexionar profundamente sobre cómo la lengua del exterminio ha persistido en la historia a pesar de todo. Cómo ha sido limitante y nos ha hablado sin que nos demos cuenta. Y cómo ha sido -en algún punto- funcional al ascenso de las derechas y su negacionismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1a8d1f68087db609be5d4396cfc7434 wp-block-paragraph">¿Qué tomamos de nuestros padres, qué amuleto, qué resto que nos permita lograr un pase generacional tan anhelado para asumirnos más cerca de ellos o de nuestra identidad? ¿Qué hacemos después de todos estos años para que las mediaciones políticas y de memoria que seamos capaces de construir no nos separe de la gente de a pie, de los más jóvenes; y de la esperanza de una nueva forma o proyecto de emancipación?</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3de4aabd940df3157c386521371dc333 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Huyssen, Andreas, (2002) En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalización, México, FCE</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-60e28a3cf0a43852a32ea9cadd7160e2 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Discurso Premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe 2000. Premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe 2000, México (26 de noviembre del 2000). Véase: <a href="https://www.juangelman.net/premios/premio-juan-rulfo-de-literatura-latinoamericana-y-del-caribe-2000/">https://www.juangelman.net/premios/premio-juan-rulfo-de-literatura-latinoamericana-y-del-caribe-2000/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82c0a82d66867dc1edc3466bdebc2f0f wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lemkin: “Genocidio” y otros poemas recobrados. Publicada por <em>riobelbo</em> en 28 de agosto de 2023. Véase: <a href="https://riobelbo.com/2023/08/28/8909/">https://riobelbo.com/2023/08/28/8909/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b6194c1f17550e4f7005dc1776f716c5 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Véase toda la información cargada en la Página de la Proculesa: <a href="https://www.fiscales.gob.ar/lesa-humanidad/?tipo-entrada=informes">https://www.fiscales.gob.ar/lesa-humanidad/?tipo-entrada=informes</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5bfe111aa3a8b612a61be81c060cdab wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El «Nunca Más» empresarial refiere a la investigación y denuncia de la complicidad de diversas empresas y empresarios argentinos en los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar (1976-1983). Sectores corporativos facilitaron listas de trabajadores, logística o secuestros, siendo casos emblemáticos Acindar, Mercedes Benz, Ledesma y Molinos Río de la Plata (véase: <a href="https://www.cels.org.ar/especiales/empresas-y-dictadura/">https://www.cels.org.ar/especiales/empresas-y-dictadura/</a>)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-999e4c52fb223a3ad516319ea13c96ff wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Véase: Deuda externa, legalidad y memoria. La repetición cíclica de una historia de impunidad, en El Cohete a la Luna, Marzo 2022: <a href="https://www.elcohetealaluna.com/deuda-externa-legalidad-y-memoria/">https://www.elcohetealaluna.com/deuda-externa-legalidad-y-memoria/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eba03caba791c991ef276234d51985bb wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Usted también, doctor? Complicidad de jueces, fiscales y abogados durante la dictadura. Juan Pablo Bohoslavski (comp). Siglo XXI, 2015.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9e781141e2210635f0a4c9a0de879304 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Side y dictadura, Véase CELS: <a href="https://www.cels.org.ar/sideydictadura/">https://www.cels.org.ar/sideydictadura/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8babf0e2d7bebd3ef173e5f88f5cb28c wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tomo aquí una idea de Daniel Feierstein, de una entrevista reciente que dice: “se sigue viendo a los derechos humanos como una rama del kirchnerismo. Hay algunos destellos que son interesantes: que en 2025 haya sido, luego de 19 años, otra vez la marcha única es un dato interesante. Me parece que todavía falta mucho en la recuperación de esa potencia plural. Después hay una lógica de narración de la propia lucha —que es uno de los ejes de mi próximo libro— que no ha logrado recuperar las condiciones que nos llevaron a derrotar la impunidad. Todo ese proceso de lucha fue escamoteado en la memoria popular. Esa potencia no puede conectar con las nuevas generaciones porque no les fue transmitida por las generaciones que vivieron esos hechos. El proceso quedó subsumido a que el kirchnerismo se lee a sí mismo como heredero de las luchas de los ’70 —“somos los hijos de las Madres”— y como resultado de la crisis de 2001. Esto es: no se lee como un proceso de lucha, sino que la crisis de 2001 se ve como una explosión espontánea que salió de la nada. Si la derrota de la impunidad es resultado solamente de una decisión presidencial, entonces ese proceso de lucha desaparece. O sea, lo único que hay que hacer es votar bien para que otro presidente haga las cosas que queremos….” Pagina/12, Luciana Bertoia, 7/2/2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26cab2f2afa1776d2185861b8ee9b354 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10">[10]</a>&nbsp;&nbsp; “En torno a Galileo”, Ortega y Gasset. Edit. Porrúa, 2001.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd227d81907895f03fd3fb0e2191ac8d wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref11" id="_ftn11">[11]</a>&nbsp;&nbsp; Véase: “Los hijos de la generación diezmada. Para Cristina Fernández de Kirchner, ahora tienen la posta los hijos de la generación diezmada. ¿Pero qué significa ese concepto? ¿Quiénes entran en esa definición?”. La Tecla Eñe. 19/5/2023: <a href="https://lateclaenerevista.com/los-hijos-de-la-generacion-diezmada-por-julian-axat/">https://lateclaenerevista.com/los-hijos-de-la-generacion-diezmada-por-julian-axat/</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-257c405f34e41145d62707658a8ece79 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref12" id="_ftn12">[12]</a>&nbsp;&nbsp; Véase Axat, Julián; Tavernini, Emiliano. Entrevista «La poesía como máquina del tiempo. Entrevista. En Aletheia, 8 (16). En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.8713/pr.8713.pdf</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48b00c9ae4a6db6d79d7b46908e19901 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref13" id="_ftn13">[13]</a><em>&nbsp;&nbsp; Funes el memorioso</em> (Artificios, 1944; Ficciones, 1944).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b4621dcae8bc3e07a35b2d4643f26533 wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref14" id="_ftn14">[14]</a>&nbsp;&nbsp; Me resulta curiosos que un aula del Colegio Nacional de La Plata, lleve el nombre de mi padre desaparecido. Se trata del aula de música, siendo profesor de ese colegio pregunté a muchos alumnos (sin decir que se trataba de mi padre) si sabían quien era el de la placa. Ninguno sabía nada sobre él, pero habían visto la placa ahí y sabían que se trataba del aula Axat.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f1be3c8f9c155c460a89cd87aafe867d wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref15" id="_ftn15">[15]</a><em>&nbsp;&nbsp; Memoria en construcción: el debate sobre la ESMA,</em> Marcelo Brodsky. La Marca editora, 2005.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9ca0aeb4b6664de8ecd30daf5bfa11a wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref16" id="_ftn16">[16]</a><em>&nbsp;&nbsp; Memoria en construcción</em>, idem, Horacio Gonzáles, Pág. 75.</p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3b4946e6de47322f32b8f29b9280079 wp-block-paragraph">*Poeta y abogado.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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		<title>El fuego y la memoria &#8211; Por Violeta Percia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Violeta Percia]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[50 años del golpe]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[presente]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Benjamin]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuál es la historia que deberíamos poder contar para resolver este tiempo histórico que se repite? A 50 años del golpe cívico militar del 76, conocemos la historia del horror, conocemos la función que tuvo para imponer un modelo de saqueo y transferencia del capital, en el disciplinamiento y la obturación de una organización social comunitaria. Si hay un poder en esa historia que todavía seamos capaces de contar, la memoria seguirá siendo suficiente para que el recuerdo del fuego ilumine un lugar en el bosque.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-fuego-y-la-memoria-por-violeta-percia-2/">El fuego y la memoria &#8211; Por Violeta Percia</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e42969d50eb171e2a5515439a7e844a1 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Cuál es la historia que deberíamos poder contar para resolver este tiempo histórico que se repite? A 50 años del golpe cívico militar del 76, conocemos la historia del horror, conocemos la función que tuvo para imponer un modelo de saqueo y transferencia del capital, en el disciplinamiento y la obturación de una organización social comunitaria. Si hay un poder en esa historia que todavía seamos capaces de contar, la memoria seguirá siendo suficiente para que el recuerdo del fuego ilumine un lugar en el bosque.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3317952e1691ba60a1282be3f01ad18c wp-block-paragraph"><strong>Por Violeta Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-84690a4a5c210b79732e0daf87306c40 wp-block-paragraph">A cincuenta años del golpe cívico-militar en Argentina, asistimos a un mundo que ya no existe, que se encamina aceleradamente a un nuevo orden, pero repitiendo métodos cuyos fines son bien conocidos. Escribió Walter Benjamin que “Lo realmente nuevo es aquello antiguo que se ha olvidado bien”. Una repetición encantada de lo antiguo. Si el capitalismo es lo antiguo que se presenta como nuevo, o que renueva sus métodos para acelerar sus fines, hay algo más antiguo que se ha olvidado, que está en peligro: el mundo de la vida. Que se pone en peligro en una nueva fase.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ebda3200b9a528915ca92bdc8bd756b wp-block-paragraph">Hay algo enigmático en este pliegue de la historia que Marx captaba en <em>El 18 Brumario</em> como dialéctica entre la tragedia y la comedia (¿entre la realidad y la pos-verdad?) que no ha dejado de volver a la escena de lo político. El modo en que la historia se repite “primero como tragedia y luego como farsa” –o se repite al mismo tiempo como tragedia y farsa representando todo el guion a la vez. La repetición de la dominación que no deja descansar a los muertos. La banalidad del mal, según Arendt. Una repetición donde se produce una diferencia, un pliegue en el devenir histórico que puede ser también intempestivo. El asedio espectral del pasado que vuelve transformado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab041a3be5824c3f49632dae7a28890d wp-block-paragraph">Como anota Benjamin, probablemente Marx pensaba en las representaciones del poder grotescas como liberadoras del tiempo histórico, en las fuerzas del cómico cuya función crítica ya no apela a la compasión (y a un sentido más que humano), sino a la identificación de lo “demasiado” humano. Marx seguía el modelo de los dioses griegos que pasaron de la tragedia a la comedia dejando pensar la marcha de la historia, en la que la última fase de una figura histórica global es su comedia. Situaciones absurdas, lenguaje vulgar, juegos de palabras (como la antonomasia o apodonomástica), elementos fantásticos como animales que hablan: los dioses de la comedia eran cáscaras vacías de un poder en decadencia, o que se aparecía para mostrar lo peor del común de los mortales. Si hay algo que se “desenmascara” en este final de la historia que está construyendo occidente es que no sólo el rey está desnudo, está igualmente desnudo el pueblo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55a790e556a0334791f5152c801b61b4 wp-block-paragraph">La alienación y el desposeimiento siempre estuvieron en el núcleo del capitalismo, sin ellos, dijeron desde Marx a Guy Debord, el mismo no podría funcionar. Los métodos de Milei para semejantes fines, como dice Milagros Arias, son un poco de IA por aquí y hambre por allá. El avance de Milei como fachada deja detectar formaciones discursivas que recuerdan la espectacularidad de los fascismos, que reciclan formas de la representación total como provocación y espectáculo. Pero también ejecuta métodos represivos de persecución, inteligencia y espionaje ilegales, que se superponen con otros métodos de criminalización y judicialización (de la protesta, de la política, de la huelga), con leyes y decretos “antiterroristas” que suponen incrementaciones de las penas. El poder económico asumiendo toda la interpretación de la ley, el orden jurídico cómo único orden de la palabra. Todo un dispositivo jurídico capaz de detonar y bloquear lo político. La neutralización de la palabra por el poder tecnofeudal del algoritmo. Todo encaja en un dispositivo de control destinado a hacer perdurar este estado de cosas que se pretende instaurar: las “reformas estructurales” para vivir en una “Argentina normal”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc3d0c8bfc7f4d334cb3de9be80e8965 wp-block-paragraph">¿Cuáles son los nombres de lo que vuelve?, ¿las fuerzas de la historia que retornan? Una novedad bien antigua: reforma laboral, primarización de la economía, modelo extractivista, patio trasero de EEUU, guerra comercial –en una fase recargada o superior del capitalismo: en la que al modelo agroexportador de monocultivo y concentración de tierras ahora también se le abren prebendas en el modelo extractivista de energía y “minerales raros” (banalizando este desplazamiento del biopoder en su capacidad de daño sobre todas las vidas, humanas, no-humanas y más que humanas, llegan a hablar livianamente de minas de uranio que sería como tener nuestro propio Hiroshima).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-08e2566ec60992339505cefda4a17e07 wp-block-paragraph">De la Campaña al “desierto” a la desertificación planificada: continuidades de un “régimen neolibertador”, como lo llamó Myriam Bregman, en el tiempo espectacular de una neorevolución libertadora (que no apela a ninguna alegría) con Cristina Kirchner como símbolo del revanchismo del poder y su voluntad escarmentadora. Un bloque histórico que torturó, asesinó y se llevó como mano de obra esclava para sus propios campos, estancias e ingenios azucareros a miles de familias de pueblos y nacionalidades originarias, que “hicieron desfilar el cuerpo de Evita, tuvieron dieciocho años exiliado a Perón, bombardearon la Plaza de Mayo, 30.000 desaparecido, el robo sistemático de más de 500 bebés nacidos en cautiverio” y ahora, arroja a vivir en situación de calle a miles de personas. Vuelve como farsa la cara perversa del capitalismo neoliberal-colonial expresando abiertamente (en los discursos públicos) un goce con el dolor del(a) otro(a) que ya no sólo no se esconde, sino que es parte de la estrategia política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40b5a986c0bebbfd564f5d1e7a549ce0 wp-block-paragraph">La de Milei, sin embargo, es una farsa calculada. Él mismo ha montado una comedia como crítica política orientada a demoler la democracia. A exponerla como un paradigma caduco, vacío, impotente ante el poder –y la representación total– del capital. La idea de democracia se pone en riesgo, al menos en una de sus expresiones, en lo que entendemos como un Estado que garantiza derechos. Lo expresa así un gobierno (alineado a un orden geopolítico que burla el derecho internacional) diciendo que abraza como política de Estado una moral que no necesita (ni conoce) el derecho –cuyo único límite es la propia mente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ffcd39378c71cf548ee4f390c465267 wp-block-paragraph">El proceso de Memoria, Verdad y Justicia fue el acontecimiento político que construyó una idea de democracia que en el presente se pone en crisis, y hace falta preguntar bien cuál es el punto de acumulación de esa idea que había alcanzado un consenso –que no se ponía en discusión. Porque en la farsa trágica del presente lo que está en disputa (no es la calidad de la democracia) es la escena pública como espacio de la representación (discursiva y política). Lo que está en riesgo (una vez más, pero en otra fase) es el horizonte de la palabra y de sus condiciones de verdad. El mundo antiguo que amenaza con desaparecer es el mundo de la palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9ba4685cc8d0f58c6727e7a904fcd4d wp-block-paragraph">Sobre la necesidad (y la función) del testimonio, Nora Strejilevich escribió que lo que resulta aún más insoportable que el terror es “la herida cultural que hizo posible que el horror exista”. Testimoniar es confrontar el horror y otorgarle sentido al presente. Es decir que lo central del testimonio se inscribe en la urgencia de transformar la sensibilidad de una sociedad en una época determinada, transformar esa sensibilidad que permitió que el horror tenga lugar. La pregunta por cuál es la sensibilidad social que hace posible hoy que la devastación humana avance repite en la memoria, a 50 años del golpe del 76, la pregunta que hacía Nora. Pero podemos preguntarlo de otro modo: ¿cuál es la sensibilidad que bloquea la posibilidad de pensar y de alguna manera nombrar un ser en común, una sensibilidad y una imaginación política para cuidar el mundo de la vida que está en riesgo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d728921bfaa76af6af21a9cabc412bc0 wp-block-paragraph">La literatura testimonial escrita por sobrevivientes de las dictaduras latinoamericanas de Brasil, Paraguay, Chile, Argentina, Uruguay, Guatemala tuvo en los distintos países un rol esencial en la organización de la memoria, en las luchas por los derechos humanos y la democratización en la región, en el reclamo de justicia y reparación de los hechos vinculados al terrorismo de Estado, pero también en la organización de las expectativas políticas. En Argentina la función testimonial del horror cobró un lugar central no sólo en la literatura sino en el teatro, el cine documental, el cine de ficción y, sobre todo, en el diálogo con una crítica que articuló la conversación en torno a la construcción de una memoria colectiva como acontecimiento político –que marcó el curso de parte de la historia nacional durante la segunda mitad del siglo XX–.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99719e4ed558f8efc836ff7e5df7d8dd wp-block-paragraph">Esa literatura de testimonio del terrorismo de Estado funciona todavía como un dique de algo que no admite ser interpretado de otro modo. La representación del horror, en su basta y compleja suma literaria-crítico-poética, supone un punto de detención. Por eso, incluso si repite la idea del terrorismo, el poder corre su sentido hacia otra forma de conceptualizar al enemigo. Se pone entonces en disputa el tiempo histórico, el tiempo de otra historia que se anuncia bajo las profecías autoritarias de un choque cultural, de la grieta, del fin del peronismo como fin de la historia. Y de ese modo disputa un poder de subjetivación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0df868a30da863fd1bd6198b71ca2d9 wp-block-paragraph">En la literatura testimonial sobre la dictadura hay diferentes épocas. Está la literatura escrita por sobrevivientes; la literatura de lxs hijxs, también como sobrevivientes; pero la crítica literaria le pone fin a su auge (o sentido) como género en los años 90, que se caracterizará por la emergencia de las escrituras del yo. Pienso que esa dimensión autorreferencial es también la necesidad de dar testimonio de la existencia en un presente en crisis; sin embargo, la literatura de los 90 y los 2000, por algún motivo, no será la literatura de una memoria colectiva; rara vez ese yo considera su historia individual como formando parte de una historia compartida, haciendo de su historia personal un campo político de disputas en el orden hegemónico de los sentidos, volviéndose capaz de producir una crítica a las subjetividades neoliberales, mucho menos de hacer emerger alguna noción de pueblo. No es el lugar para pensar en profundidad las escrituras del yo de los 90 y los 2000, los modos en que emerge en ellas el narcicismo, el individualismo, el deseo, las drogas y el consumo como dimensiones estetizantes, produciendo narrativas testimoniales o de autoficción que de un modo u otro exaltan el orden social. No obstante aventuro una sospecha: la emergencia de fuerzas sociales –aun cuando sean articuladas desde identidades concebidas en términos diferenciales, de género, raza, diversidad sexoafectiva, ecologistas, estudiantes– no es suficiente si no disputa el poder de ocupación y de subjetivación del neoliberalismo (del capitalismo) en cuanto produce la subjetividad como sujeción a una lógica individualista, narcisista, extractivista, privatista, consumista; y está hecha de fisuras y falseamientos de la vida social.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-59c46ad4cadb7832ee9952912a60e8c2 wp-block-paragraph">En los procesos de reparación y de memoria que se llevan adelante en Colombia, se dice que la Mala Muerte implica interrumpir y colonizar la Vida. Esta interrupción se manifiesta de dos maneras: sobre la idea de la necesaria aniquilación del otro y su conversión en enemigo para resolver antagonismos; y negandoliderazgos, proyectos, cuestionamientos y posibilidades no sólo en su realización, sino antes en la posibilidad de su enunciación (<em>Tiempos de vida y muerte: memorias y luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia</em>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e39db8c09b91af9821757b9c0f04f36 wp-block-paragraph">Volvamos al comienzo, al mundo antiguo que está en riesgo, ese <em>mundo de la vida</em> que se dispone a entrar en un nuevo orden. ¿Qué hay de ese mundo que hoy ya no está que es necesario recordar? O antes, ¿qué de ese mundo es necesario que retorne y, para eso, hace falta recordar? ¿Qué es lo que hay que testimoniar, entonces, para intervenir en la conversación del presente, para interferir la esfera discursiva? El activista y pensador brasileño Ailton Krenak llama futuros ancestrales a la posibilidad de una irrupción reparadora del pasado en el presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ebd07eb4c0fdda568052ec148c9637bc wp-block-paragraph">Hay una historia de la mística judía compilada por Sholem y citada por Agamben que cuenta que cuando el Baal Shem debía resolver una tarea difícil iba a un lugar en el bosque, encendía un fuego, pronunciaba unas oraciones y aquello se arreglaba. Cuando una generación después se presentó la misma crisis, se dirigieron al bosque y dijeron, no sabemos encender el fuego, pero podemos decir las oraciones. A la generación siguiente, ante la misma encrucijada, el rabí dijo: no sabemos encender el fuego, ya no podemos pronunciar las oraciones, pero conocemos el lugar en el bosque, y en efecto fue suficiente. Pero transcurrida una nueva generación el nuevo rabí debió enfrentar una vez más aquel problema y sentado en su silla dijo: ya no podemos encender el fuego, no somos capaces de decir las oraciones y no conocemos siquiera el lugar en el bosque, pero todavía podemos contar la historia. Y con eso bastó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-490465f50486cb04dc52e06dcb9e218f wp-block-paragraph">¿Cuál es la historia que deberíamos poder contar para resolver este tiempo histórico que se repite en su diferencia? A 50 años del golpe cívico militar del 76, conocemos la historia del horror, conocemos la función que tuvo para imponer un modelo de saqueo y transferencia del capital, en el disciplinamiento y la obturación de una organización social comunitaria (y en el límite comunista). Lo que enseña la fábula es que no sería posible repetir la experiencia política de los 60 y 70, tampoco la de la década kirchnerista, pero la continuidad de esas experiencias está dada por la posibilidad de contar dónde estuvo la historia de las luchas e interrupciones, la historia en la que se traman otras subjetividades que buscan oponer al poder de sujeción y de ocupación neoliberal otra imaginación política, para conservar un lugar de representación (mimética y política) capaz de enunciar e imaginar los cuidados y las responsabilidades que implica el mundo de la vida. Tenemos que poder contar una historia del pueblo en la cual las historias individuales puedan hallarse en el sentido de un camino compartido y de palabras en común. Si hay un poder en esa historia que todavía seamos capaces de contar, la memoria seguirá siendo suficiente para que el recuerdo del fuego ilumine un lugar en el bosque.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a8441333f4f399a58d76c20dcd9e551b wp-block-paragraph">Violeta Percia es doctora en Letras, escritora e investigadora. Trabaja como profesora en la Universidad de Buenos Aires.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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		<title>A 50 años del golpe: Concentración mediática y disciplinamiento político; las dos grandes victorias de los socios civiles de la dictadura &#8211; Por Daniel Cecchini</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Cecchini]]></category>
		<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[50 años del golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Concentración comunicacional]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Se cumplen cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y la concentración mediática que nació de la complicidad de los dictadores con los propietarios de los grandes medios, ha impuesto sus propios discursos, que eran y son los del poder económico concentrado. Esa es la gran victoria de un poder comunicacional que torna la institucionalidad en simulacro y que hace inviable la existencia de una democracia real en la Argentina.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99f3f7295d7735177886455446a34e26 wp-block-paragraph"><strong><em>Se cumplen cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y la concentración mediática que nació de la complicidad de los dictadores con los propietarios de los grandes medios, ha impuesto sus propios discursos, que eran y son los del poder económico concentrado. Esa es la gran victoria de un poder comunicacional que torna la institucionalidad en simulacro y que hace inviable la existencia de una democracia real en la Argentina.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7d5671248ac6c2f7a7d31146365da5c wp-block-paragraph"><strong>Por Daniel Cecchini*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fbb43bd0aaffa5be27819bb151b7931e wp-block-paragraph">Es difícil aceptar que, en una sociedad que hace décadas impuso la consigna “Nunca Más” como un límite infranqueable, medio siglo después del golpe de Estado que inauguró la dictadura más sangrienta y devastadora de la historia se cuestione la existencia de 30.000 desaparecidos y se debata si lo que ocurrió en la Argentina fue una “guerra sucia” y no la instalación de un Estado Terrorista que aplicó un plan sistemático e ilegal para la eliminación de la disidencia política y social para así poder implementar un proyecto económico que apuntaba a destruir la industria, precarizar el trabajo y atar al país, en una situación de total dependencia, al carro del capitalismo financiero internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4649309306477a1c777b2ca025084b13 wp-block-paragraph">Sin embargo, la cuestión ha sido instalada intencionalmente desde el poder con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos, que machacan sobre el tema con la participación en sus paneles de variopintos personajes, a muchos de los cuales no es difícil encontrarles un linaje que los emparenta con los actores civiles y militares del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, y a quienes acompañan en la tarea lúmpenes de la política a los que la crisis de representatividad de la institucionalidad democrática ha puesto en lugares estratégicos del poder político.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-78798e170fe72483e7f69d1a3c80daf1 wp-block-paragraph">Conviene preguntarse entonces si aquella dictadura, o mejor dicho sus verdaderos artífices y los intereses que representaban, se retiraron realmente derrotados cuando se recuperó la democracia en diciembre de 1983. Para responder a esta pregunta es necesario sincerar una realidad que contradice la supuesta épica que le canta loas a una sociedad que supuestamente resistió y obligó a retirarse a la dictadura. Porque aquel régimen no fue derrotado por una sociedad resistente, sino que implosionó debido a sus propios errores: el desastre económico y la delirante fuga hacia adelante que fue la guerra de Malvinas. Esto no quiere decir que no haya habido resistencias valientes, como la de los organismos de Derechos Humanos que hicieron conocer las atrocidades de los dictadores, o la de algunos sectores del sindicalismo – no todos – que encabezaron las movilizaciones de los trabajadores a partir de 1979. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bed0a7cfde0b86bdfffdde6ad75b31f9 wp-block-paragraph">Para decirlo claro: no fue la sociedad argentina, esa “mayoría silenciosa” – como se la llamaba en los medios de comunicación de la época – la que derrotó a los dictadores del Estado del que se habían apropiado. Esa mayoría pasó todos esos años mirando hacia otro lado o paralizada por el terror. Fue la que acuñó esas frases terribles con que se aludía, en voz baja, a las desapariciones y justificaban el terror: “Por algo será” y “En algo andaría”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c346874b0869916acbcd73f45dc6af8 wp-block-paragraph">Es esa misma sociedad – los hijos y nietos de aquella “mayoría silenciosa” – la que hoy está sujeta del mismo imaginario que “justificó” aquel golpe de Estado y ahora avala las políticas y la represión del gobierno mileísta: el descreimiento en la política como herramienta de transformación, la demonización de los partidos políticos tradicionales y de sus dirigentes, la necesidad de una “mano dura” contra el desorden y la criminalización de las protestas sociales, por señalar a solo algunos de sus elementos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8242746b9a9f8d5db2acce76cb3df626 wp-block-paragraph">Una posible explicación de este aggiornado retorno al pasado puede buscarse en las que fueron las victorias silenciosas de los poderes que promovieron y perpetraron aquella dictadura, y plantaron como semillas para condicionar la débil democracia recuperada en 1983: la concentración mediática como herramienta de instalación de discursos hegemónicos, la falta de audacia de una corporación política renacida de sus cenizas y que prefirió preservarse a sí misma antes que producir cambios que inquietaran al poder, y la perversión del concepto de militancia, una práctica que pasó de ser un instrumento de cambio social a convertirse en un espacio tibio y “políticamente correcto”. Y no solo eso: dejó de ser un modo de vida en pos del objetivo de transformar la realidad y devino en un medio de vida para sus practicantes. Con las excepciones del caso, que siempre las hay.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c64a32de30822c8abbc2b19326c259cb wp-block-paragraph"><em><strong>La concentración mediática</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e1dd22edbac2238d26d94cb6347c383 wp-block-paragraph">Para sostener su programa económico y ocultar el plan sistemático de aniquilamiento de la disidencia política y social que necesitaba para aplicarlo, la dictadura implementó también una fuerte política de medios de comunicación, con la que buscó imponer un discurso (des) informativo único. En ese sentido, no solo utilizó una censura de prensa defensiva, sino que se puso a la ofensiva. Para ello contó no sólo con todo el aparato comunicacional del Estado –los medios públicos y las radios y los canales de televisión intervenidos-, sino también con el apoyo, al principio incondicional, de los medios privados más poderosos de la Argentina. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ff76fa620eca59fcb765597e3fa5e8a wp-block-paragraph">Con el despojo al Grupo Graiver de las acciones de Papel Prensa para entregarlas a los dueños de <em>Clarín</em>, <em>La Nación</em> y <em>La Razón</em>, los dictadores construyeron una sociedad de conveniencia que les garantizó su complicidad. Para concretarla, los dictadores utilizaron presiones, amenazas, secuestros, desapariciones, torturas y asesinatos. Paralelamente –y en pleno conocimiento de la utilización de estos instrumentos del terrorismo de Estado–, los propietarios de los tres diarios crearon una empresa fantasma con la única finalidad de quedarse con las acciones de Papel Prensa que los herederos y socios de David Graiver fueron obligados a entregar. Todos los implicados se beneficiaron con la maniobra. Los grupos económicos concentrados necesitaban a los militares para eliminar a la disidencia política y social. Los dictadores requerían medios cómplices de sus políticas y de sus acciones. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d015e677e2625fff1939d26bcea36d52 wp-block-paragraph">Otros medios no fueron cómplices, pero tampoco se pusieron en la vereda de la oposición. Las amenazas, las desapariciones de trabajadores de prensa y los manejos con la pauta oficial fueron argumentos más que suficientes para callar total o parcialmente sus voces. En los primeros años de la dictadura, sólo <em>The Buenos Aires Herald</em> y <em>La Prensa</em> – desde veredas ideológicas diferentes &#8211; se atrevieron a publicar información sobre la desaparición de personas y sufrieron duras represalias. La resistencia informativa sólo podía desarrollarse desde la clandestinidad. En ese sentido, la agencia <em>Ancla</em>, creada por Rodolfo Walsh, fue un verdadero ejemplo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a022f8fbb7847a56be1dd6020501fab wp-block-paragraph">Con el monopolio de la producción local del papel de diarios, <em>Clarín</em>, <em>La Nación </em>y <em>La Razón</em> no sólo instalaron una suerte de dictadura contra la libertad de expresión, que les permitió asfixiar a sus competidores haciéndolos quebrar o comprando sus empresas a bajo precio. Recuperada la democracia, los dos primeros utilizaron ese poder para extender sus tentáculos sobre emisoras de radio y canales de televisión abierta, como también más tarde pudieron casi monopolizar el naciente universo de las empresas de televisión por cable. Lo hicieron utilizando su poder económico, pero también presionando para eliminar toda legislación que se los impidiera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b27273c4e242337ba748acaa77c717bb wp-block-paragraph">Con ese tremendo poder de fuego comunicacional, ya en democracia no sólo impusieron sus propios discursos – que no eran ni son otros que los del poder económico concentrado – a la sociedad, sino que disciplinaron bajo amenaza de destrucción a los tres poderes del Estado. Funcionarios del Ejecutivo, diputados, senadores, jueces y fiscales comenzaron a temer sus operaciones de prensa. Héctor Magnetto sintetizó esas operaciones en una sola frase: “Ningún gobierno resiste cinco tapas en contra del diario <em>Clarín</em>”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-629a506f8d1ecccb09a29d55cf1bd0b1 wp-block-paragraph"><em><strong>Los poderes disciplinados</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-365eaddf2a5cdc32f8c0f6f6a97e3eae wp-block-paragraph">No se puede hacer política con miedo si lo que se pretende es desafiar al poder económico para transformar la realidad. Y fue precisamente miedo lo que instalaron los medios concentrados en la corporación política argentina de la democracia recuperada: miedo a sus ataques, miedo a sus denuncias, miedo a un bombardeo de operaciones periodísticas que amenazaba con destruir sus carreras. Como en todos los casos, vale repetirlo, hubo y hay excepciones, pero no son más que eso, excepciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57da589a0ef57d91fc9aca32a38569cb wp-block-paragraph">Más allá de los discursos encendidos de muchos dirigentes en la campaña electoral de 1983 y en los primeros tiempos de democracia, la mayoría de la corporación política renació tibia y temerosa de sacar los pies del plato. De alguna manera, la dictadura la había domesticado al punto que, como los animales sujetos a experimentos de reflejo condicionado, temiera rozar los límites de lo “políticamente correcto” – esto es: lo permitido por el poder – por el temor a una descarga eléctrica. Para que esto ocurriera, el papel de los medios hegemónicos fue fundamental. A eso se sumó, a partir de 2010 aproximadamente, la irrupción de las redes sociales, mucho mejor manejadas por la derecha política – que entendió de inmediato su poder – que por el progresismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e09c10e32d5ec5b9d024746308f36a54 wp-block-paragraph">Entre los gobiernos que se sucedieron desde diciembre de 1983 hasta hoy, muy pocos se atrevieron a desafiar seriamente a ese poder mediático. La mayoría terminó rindiéndose con armas y bagajes. Alfonsín comenzó denunciando sus operaciones periodísticas y terminó retrocediendo, y ni así pudo terminar su mandato. Carlos Menem se entregó desde el primer momento e implementó el plan económico que le fue impuesto. A Fernando De la Rúa lo ridiculizaron exacerbando su propia ridiculez al punto de destruirlo. Eduardo Duhalde tuvo aire porque le otorgó a <em>Clarín</em> la pesificación asimétrica que le reclamaba. Néstor Kirchner comenzó negociando y al comprobar que cuanto más entregaba era más lo le que pedían, intentó desafiarlo. Mauricio Macri fue blindado mediáticamente porque compartía los mismos intereses y Alberto Fernández practicó el deporte de recular en chancletas cada vez que<em> Clarín</em> lo atacaba, pese a que antes de ser presidente había sido uno de sus servidores más fieles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ce00ef7691dd169683782e51c785273 wp-block-paragraph">En este repaso, los gobiernos kirchneristas fueron los únicos que buscaron romper ese cerco disciplinador que le imponían los medios hegemónicos como instrumentos del poder económico concentrado. Néstor Kirchner intentó la construcción de un conglomerado de medios para hacerles frente con el Grupo 23, que incluyó al diario <em>Tiempo Argentino</em>, el semanario <em>Miradas al Sur</em>, el Canal <em>CN23</em> y Radio América. Cometió el error de poner al frente de esa construcción al empresario Sergio Szpolski, cuya única aspiración era enriquecerse a costa de la financiación estatal que recibía el grupo, al que terminó vaciando impunemente cuando se aproximaba el final del ciclo kirchnerista. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-473437d48e57aef3bc445ac583c8e6a8 wp-block-paragraph">Impulsada por Cristina Fernández de Kirchner, y producto de un debate en todo el país, La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (N° 26.522), más conocida como la “ley de medios”, que apuntaba a acabar con la concentración mediática, fue quizás el mayor intento realizado en democracia para democratizar la comunicación y brindar alternativas informativas a la sociedad. Aprobada por el Congreso Nacional en un momento muy particular, jamás pudo ser implementada debido a los frenos a su aplicación que se impusieron desde el Poder Judicial, abundante en jueces y fiscales disciplinados, ya fuera por temor o por ligazón con los medios a los que afectaban las disposiciones de la ley. Terminó siendo letra muerta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f9b531ea2bf41770e0d182f8f501807 wp-block-paragraph">Cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la concentración mediática que nació de la complicidad de los dictadores con los propietarios de los grandes medios no sólo ha incrementado su poder, sino que crece con la fuerza de un cáncer que afecta a todo el cuerpo social. Desde ella se impone un sentido común a un gran sector de la ciudadanía que lo adopta de manera acrítica, sin siquiera darse cuenta de que va en contra de sus intereses cotidianos. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c5c916e23a80538b1816fe5aecf9f2a0 wp-block-paragraph">Conscientes y temerosos de ese poder, representantes, funcionarios, jueces y fiscales, se someten también a sus mandatos porque entienden que oponerse a ellos pone en peligro su existencia como tales, en el marco de un sistema perverso donde la representación política y la función pública se han convertido en medios de vida y no en instrumentos para transformar la realidad y defender los derechos de los ciudadanos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8745d47b6258f65f80010fe8677677b5 wp-block-paragraph">Es una de las grandes victorias, todavía vigente, de los socios civiles de la última dictadura, porque mientras subsista este orden de cosas, la institucionalidad seguirá siendo apenas un simulacro que hace inviable la existencia de una democracia real en la Argentina.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-082baa2fe05f63bfe2f9a96fb0ae997c wp-block-paragraph">*Periodista.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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		<title>La nueva moralidad &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:25:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[50 años]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Milei-Villarruel]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl González Tuñón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la calle hay hombres y mujeres cansados: han fallado en el amor o la amistad, que son formas de la política. Esta es la nueva moralidad, que quiebra la estruendosa trampa de la abdicación en la larga noche de la soledad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-nueva-moralidad-por-conrado-yasenza/">La nueva moralidad &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-559a4124a9cf060780e9fc7f87fe1d4d wp-block-paragraph"><strong><em>En la calle hay hombres y mujeres cansados: han fallado en el amor o la amistad, que son formas de la política. Esta es la nueva moralidad, que quiebra la estruendosa trampa de la abdicación en la larga noche de la soledad.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-013d689c6220ed1f0e5a184aa561fb8c wp-block-paragraph">El país que ha derramado su sangre no se recupera con facilidad de la pérdida de densidad histórica y política. Si se prefiere, la sangre que alimenta la vida se diluye en cada curva de la memoria. El poder sabe de la potencia liberadora de la memoria, por eso intenta dejarla atrás. Le quita dimensiones. Es una sombra que intenta explicarnos que el dolor es compartido, que siempre hay un Caín y un Abel. El discurso del poder reclama la potestad sobre la memoria, bajo la fantasmagoría de la memoria completa, que no es otra cosa que la reactualización recargada de la teoría de los dos demonios.<br><br>Sin embargo, ese olvido retorna. Entra en la historia como una memoria política y sale como otra, que esa réplica de la completitud intenta envolver en algún recodo entre la violencia, la muerte y el dolor. La siniestra narración de la sangre traicionada se reconfigura en escenario y discurso que cuestiona la cifra abierta de nuestra democracia. Son dos efigies: una, la del poder. Para el 24 de marzo de 2024, Juan Bautista Yofre fue la voz y el rostro del spot “memoria completa”. Yofre, “El Tata”, fue secretario de Inteligencia del Estado entre 1989-1990, y el hombre al que algunas voces señalan como quien habría utilizado los archivos de la ex SIDE para escribir alguno de sus libros. Quizás haya sentido una profunda admiración por David John Moore Cornwell, más conocido como John Le Carré, quien utilizó como fachada sus cargos diplomáticos en Bonn, y luego en Hamburgo durante la Guerra Fría, para escribir una de las piezas fundamentales de la literatura de espionaje, “El espía que surgió del frío” (<em>The Spy Who Came in from the Cold</em>). En ese spot había otra cara, una aproximación a la sombra de un contorno: un tal Luis Labraña, que dijo haber sido montonero y haber inventado en Holanda La Cifra cuestionada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a9d98e60d2b20e63d65fdcfe77b087b wp-block-paragraph">El 24 de Marzo de 2025, Victoria Villarruel, vicepresidenta de la Nación y fundadora de&nbsp;Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTyV) – la versión invertida del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) – dijo en un comunicado, refiriéndose a la políticas de Memoria, Verdad y Justicia, que “en estas largas décadas la memoria ideologizada reemplazó a la historia, convirtió a los uniformados en los únicos responsables y a quienes integraron las organizaciones armadas terroristas en víctimas.”. Reactualización de la doctrina Sábato &#8211; el escritor habitado por demonios &#8211; en clave castrense.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7953a1c0568d1f6a24e249c4b107c829 wp-block-paragraph">Así construye el gobierno de Javier Milei su doctrina de «memoria completa», que de completa tiene su vocación por el negacionismo y la justificación, pero que se inscribe en la lógica presidencial de la guerra relámpago. Todos los días un golpe distinto: movilidad y sorpresa para intentar ocultar los datos de la miseria planificada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ed15ac4cc181e3d08db03628d97606e1 wp-block-paragraph">Notificaciones de despidos a diario y por miles, que alimentan el goce oficial. La estatalidad al servicio del daño. Jardineros del poder que espesan los matorrales de este tiempo de crueldad y dolor. Jardineros consagrados por el capital, que no será el del siglo XX, pero es, al fin, el capital. Un sistema profundamente desigual que ni siquiera iguala en la muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9cabde0ea7d4b36a5b371117d7118aeb wp-block-paragraph">El problema es complejo porque ante el daño surge una pregunta: ¿qué ocurre en una sociedad que se ha roto y se autoinflige el daño?; que cree, o quiere creer, que la mortificación y la crueldad pueden ser esos lugares, que determinan acciones, en los cuales refugiarse ante este estado general de confusión, miedo y horror.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f6dd46af2a43d8da16e4872493a56fc3 wp-block-paragraph">¿Qué hacer? Como urgente, evitar el abatimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3dd800b1996ea7db1ab056b3acc223b wp-block-paragraph">¿Cómo? Hay una vieja fórmula que por vieja no debe desdeñarse: reza que la voz de los de abajo debe ser escuchada e interpretada para luego poder conducirla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37ed8e5e5c222c30abdc0e12e129e35e wp-block-paragraph">Lo contrario, y en este tiempo de guerra al sistema democrático y al pueblo en su conjunto, es la reproducción fallida de estructuras políticas de poder construidas de arriba hacia abajo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb94789b238058db7609c459dc2c331d wp-block-paragraph">Es tiempo de escuchar para interpretar y conducir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe9359063ba47d40141bcfeedaf4711c wp-block-paragraph">Nos enfrentamos a un presidente que no cree en la democracia. La institucionalidad no es ni una preocupación ni un límite para Milei. El Estado, para el presidente, es un nido de ratas, es excremento. Qué se hace con esa institucionalidad deshumanizada: se la rompe, se la echa, se la destruye. Esto es central.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-831ceccb43e0f1111f78186803de4789 wp-block-paragraph">Una parte del pueblo movilizado se ha hecho presente cuando fue convocado, puso en acto su potencia ante el quietismo de una representación política degradada. Pasiones tristes de la mala rosca política. No tener en cuenta este dato de la realidad es convocar al desaliento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92016789ed66eeea59701cf3e4db96c8 wp-block-paragraph">El vamos viendo de la dirigencia que se manifiesta opositora al gobierno autoritario de Javier Milei, es una carta marcada no por los tiempos del jugador sino por el que reparte las cartas. Un burgués asustado se lanza hacia los brazos protectores del autoritarismo. Un sistema político que no tiene mediocampo se arroja al abismo del tiempo de las no respuestas. Eso explica, en parte, el temor a no exigir nuevas cartas (las que, dicen, los marca como golpistas).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b0c6160a935ccb2f5c90ad346e9c772 wp-block-paragraph">El dolor social, colectivo y personal nos está destemplando el corazón. Y si ese dolor se instala, penetra con él la tristeza, y allí el cuerpo se derrumba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9697afc9e4b5dc61e22fa82e1e881250 wp-block-paragraph">El poeta Raúl González Tuñón escribió <em>La luna con gatillo</em>. Estos versos, de ese bello y extenso poema, son reveladores de este tiempo de falacias libertarias:</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-197f5ef887eb91cbcf20e9bc63cd60a8 wp-block-paragraph"><em>No se puede ser libre enteramente</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bebcef95b808c34b56a5ee8fe4b28ea wp-block-paragraph"><em>ni estrictamente digno ahora</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2379d156512213ac8d8fd8f6c74bdac2 wp-block-paragraph"><em>cuando el chacal está a la puerta</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e48b9d188d1c5f82df953be7adc83573 wp-block-paragraph"><em>esperando</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0ff8a536668a32feb596538ff2567ab wp-block-paragraph"><em>que nuestra carne caiga, podrida.</em></p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a1a1d93cdf6d93c07636ae3e4c7c375 wp-block-paragraph">No se puede, no.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45fc5aaad3a3dfeb54642a202fddf107 wp-block-paragraph"><em>Subiré al cielo,</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-715ea9e0eaaf6b1e70a983041f473c50 wp-block-paragraph"><em>le pondré gatillo a la luna</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5139345bc0f628ab4f6ed9c17b5a506f wp-block-paragraph"><em>y desde arriba fusilaré al mundo,</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81310358e1d3997e9e76b388ac0a9780 wp-block-paragraph"><em>suavemente,</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54c30840d16f4ca553d2e5e50cdfa89a wp-block-paragraph"><em>para que esto cambie de una vez.</em></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b8630ea1da57b305462e4f6c38b4e17f wp-block-paragraph"><strong>Coda</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b651c4cdcbabac164f03d9270d21d401 wp-block-paragraph">En la calle hay hombres y mujeres cansados: han fallado en el amor o la amistad, que son formas de la política. La inocencia ha dejado ya de ser una excusa. Hay heridas, y sus reflejos. En el pecho hay rencores, broncas que no callan y que se mueven a un ritmo cotidiano, mientras los egoísmos se enceran y sacan lustre frente al abismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fb5c2f2db12e94de08c1cc9e278e4f76 wp-block-paragraph">Esta es la nueva moralidad, que quiebra la estruendosa trampa de la abdicación en la larga noche de la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f679a9f0fb246dbf05156de243334c9b wp-block-paragraph">Ojalá reaccionemos.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-696ca45aadd0021d8b9d3d48d85059be wp-block-paragraph"><br>*Periodista. Director de la Revista La Tecl@ Eñe. Docente en la Universidad Nacional de Avellaneda.</p>



<div style="height:14px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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		<title>El golpe que no cesa &#8211; Por Ricardo Aronskind</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-golpe-que-no-cesa-por-ricardo-aronskind/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:27:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Aronskind]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[mARTÍNEZ DE hOZ]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La actualidad ilumina el pasado y le da sentido. La Argentina 2026 es hija, o nieta, de la Argentina de 1976. La realidad de hoy aparece claramente prefigurada en el proyecto político-económico que animó el surgimiento de aquella dictadura.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-golpe-que-no-cesa-por-ricardo-aronskind/">El golpe que no cesa &#8211; Por Ricardo Aronskind</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac847169570424f5c66535745948477b wp-block-paragraph"><strong><em>La actualidad ilumina el pasado y le da sentido. La Argentina 2026 es hija, o nieta, de la Argentina de 1976. La realidad de hoy aparece claramente prefigurada en el proyecto político-económico que animó el surgimiento de aquella dictadura.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1bd1fe80e423a842e3defb925bb61ef8 wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Aronskind*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c616adf59034cf1b7d16cdb111f0ad7 wp-block-paragraph"><strong><em>La elite argentina asesina al país del progreso</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20394444d282716ed0ddc75b17af24f7 wp-block-paragraph">La actualidad ilumina el pasado y le da sentido. La Argentina 2026 es hija, o nieta, de la Argentina de 1976. No era necesario que fuera así, no era la única posibilidad. Pero la lamentable realidad actual aparece claramente prefigurada en el proyecto político-económico que animó el surgimiento de aquella dictadura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3eee45c0e8575c1ba616be02d7706ed2 wp-block-paragraph">La evolución de la sociedad argentina en un sentido socialmente regresivo, de empobrecimiento material y cultural no es otra cosa que el despliegue, a largo plazo, de ese proyecto político-social. La dependencia material e ideológica, también.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55929bf8b14dd982612d16f89c824d04 wp-block-paragraph">Si hay que fechar en qué momento la clase dominante argentina decidió dar por terminado su propio proyecto nacional, es en el transcurso de esa dictadura, porque para sostener el experimento desindustrializador forjó una alianza con el capital financiero internacional y encadenó al país a la dependencia de las potencias occidentales, como reaseguro de las propias debilidades hegemónicas de ese proyecto económico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-908286ac6d214c617cc4cbbebda85066 wp-block-paragraph">En ese camino, la elite argentina terminó por hipotecar cualquier proyecto de derecha viable: todo experimento neoliberal incluye un componente financiero que no sólo traba la posibilidad de alguna expansión productiva exportadora, sino que lleva al propio experimento al derrumbe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8e064d1b4e843205f1ff363171f9b3e wp-block-paragraph"><strong><em>La Argentina pre 1976</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8dab46ba4c50b5ef4b575635bf3ad28 wp-block-paragraph">Vale la pena recordar que Argentina, antes del 76, era un país de desarrollo intermedio, con estándares muy por arriba de la región latinoamericana en materia de alfabetización, pobreza, urbanización, industrialización e ingreso per cápita. Su economía mostraba un sector industrial que casi triplicaba la producción agropecuaria. El país venía creciendo desde los años ´30 y su sociedad se había sofisticado y complejizado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0de50e1e19ebd369c436bbeb42862e7 wp-block-paragraph">La sociedad argentina no valoraba demasiado a la democracia antes de 1976.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e26a453bc77b941bc4cce2ca250147a wp-block-paragraph">Los golpes militares se habían sucedido sin pena ni gloria desde 1955. El golpismo –la intervención de las elites antidemocráticas en el proceso político a través de diferentes fracciones militares- estaba naturalizado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be3b2eea0464e96b2aa087ffbbec4d4d wp-block-paragraph">Los presidentes civiles Frondizi, Illia e Isabel Perón cayeron sin que hubiera resistencia civil significativa en ningún caso. Los ascensos y movimientos de personal dentro de las fuerzas armadas podían dar pistas significativas sobre quién sería el próximo presidente argentino.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ce8fda4337307e44255e5d973c923ef wp-block-paragraph"><strong><em>Las fuerzas armadas</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e8c6142aaacbd2ec4241dd8f397633b wp-block-paragraph">Las fuerzas armadas que ejecutaron el golpe del 76 tenían una historia compleja y contradictoria. Habían existido diversas corrientes de pensamiento internas –conservadores, nacionalistas, radicales, peronistas, desarrollistas, fascistas-. En las décadas previas al golpe habían recibido formación ideológica por parte de los franceses y los norteamericanos, sesgados hacia el anticomunismo y la represión de los movimientos tercermundistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f30a703130ef4a35e3b29ab6b88d0fd3 wp-block-paragraph">No había control civil sobre el estamento militar, que se había autonomizado, y cuyas ideas estaban influenciados por potencias extranjeras. Así se reforzó la propia ideología reaccionaria y antipopular de diversas fracciones de las fuerzas armadas, que ya eran conservadoras y antiperonistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5624c657c98da7465fdf857a8914c670 wp-block-paragraph">Para Estados Unidos, en plena guerra fría contra los soviéticos y el comunismo, era clave la formación de los militares del “patio trasero” sudamericano. Lo estudiado en esos cursos de adoctrinamiento ideológico norteamericano constituyó, posteriormente, el núcleo argumentativo de los cabecillas de las Juntas Militares en los Juicios de Lesa Humanidad. Alucinaban que salvaban a “Occidente”. Mientras entregaban la economía argentina al capital internacional, veían un imperialismo que tenía color rojo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f04d6cc63c3afe203905128f12b14ea wp-block-paragraph">A pesar de que la “lucha contra la subversión” –en realidad una guerra irregular clandestina contra toda la izquierda-&nbsp; fue una meta compartida por todas las fuerzas, con pocas excepciones internas, las FFAA no eran tan homogéneas a la hora de apoyar otros aspectos de la gestión de la propia dictadura. Hubo duros choques internos en torno a las políticas económicas neoliberales, a la forma de decidir y conducir la guerra de Malvinas, y al propio desemboque político de la dictadura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-80fba4b3dacb7864ff16d03000fc2869 wp-block-paragraph"><strong><em>A qué vino la dictadura</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3338907382fa895c118dff9e81c582a wp-block-paragraph">El “Proceso de Reorganización Nacional” fue una creación de civiles, desde el propio nombre que se auto asignó esa dictadura. Es allí, en círculos de empresarios, historiadores, abogados, clérigos, filósofos, sociólogos y economistas reaccionarios, donde hay que buscar los lineamientos ideológicos y políticos de la dictadura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-821e32f2d1390fa0a641bf9b2f934b28 wp-block-paragraph">El plan económico ejecutado por Martínez de Hoz, figura que sintetizó a la elite de la industria, el agro y las finanzas de aquel momento, fue preparado por lo menos un año antes del golpe, cuando el gobierno peronista no había cumplido siquiera dos años de gestión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d393a9ca2949688cd09e46a830d583e6 wp-block-paragraph">Dado que la lucha contra la guerrilla estaba prácticamente terminada en marzo de 1976, y que en ese momento faltaban sólo meses para que se convocara a nuevas elecciones nacionales, es evidente que el asalto al estado se hizo para imponer transformaciones antipopulares y antinacionales para las cuales el funcionamiento de instituciones democráticas, partidos, sindicatos, prensa libre, hubiera sido un estorbo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26593e1cd14658946af8946a8496fccc wp-block-paragraph">La dictadura no se limitó a reprimir y atemorizar, sino que volcó todo el aparato del estado, y de los medios de comunicación privados que se plegaron rápidamente al poder militar, al lavado de cerebro colectivo de la población argentina. Durante 7 años y medio se le machacaron en forma monopólica, a la desguarnecida población argentina, las ideas económicas y sociales de la clase dominante argentina -graciosamente llamadas liberales-.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86ceb53d1380ee1367234ce641c53a32 wp-block-paragraph">La represión posterior al golpe fue un programa de exterminio planificado, que apuntó a quebrar la capacidad de resistencia de los sectores populares y democráticos a la reconfiguración social, económica y política que estaba en la cabeza de los ideólogos de la dictadura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31f0f6cf287d676c69e6bb56ed9ec0a5 wp-block-paragraph">Fue también un golpe a favor del capital extranjero, en especial el financiero, que inició el ciclo de endeudamiento externo y de injerencia de las grandes potencias occidentales en nuestras políticas públicas a través del FMI. Allí comenzó la subordinación –hasta hoy- de las distintas fracciones de la clase dominante argentina al capital financiero occidental.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-597108c8a69310e16b06c618a71d2e70 wp-block-paragraph">La deuda externa que se contrajo en ese período se transformó en el instrumento que obligó a sucesivos gobiernos a aceptar, bajo amenaza de sanciones y aislamiento internacional, los lineamientos sub-desarrollantes que exigen las grandes potencias de occidente, comandadas por Estados Unidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0735a1e4ff9989d23b74fc4463d8b1a3 wp-block-paragraph">La dictadura endeudó al Estado, a las empresas públicas y a otros organismos. Dinamitó al sector público y lo maniató financieramente para imposibilitar que siguiera siendo el motor del desarrollo nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6fdcc2e83debefa428e37ebaa407a333 wp-block-paragraph">Debilitó al tejido productivo, llevándolo a la concentración. Así, expulsó del circuito productivo a masas de trabajadores que no pudieron reinsertarse posteriormente en la actividad productiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e65e6a57d75a0f046971304b58534c34 wp-block-paragraph">Generó pobreza y desempleo, cortando un largo ciclo histórico de mejora económica y social que había arrancado con la industrialización de los años ´30 y la redistribución peronista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4be0958bc416a6096846634c09c539b wp-block-paragraph"><strong><em>Lecciones</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66bd93a22060a0cc750dbff253c3943a wp-block-paragraph">Dos claves para interpretar la dictadura, que pueden ayudar a entender y transformar la Argentina actual:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e19efb48f2f0b38174e92384508cabbd">La dictadura nunca fue “militar”, sino cívico militar. En la pos-dictadura, al centrar la atención en los crímenes cometidos por los militares -el personal político de la dictadura-, se perdió de vista que quienes ejercieron el poder fueron los sectores económicos dominantes, decididos a dirimir por la vía violenta cuestiones de fondo: la distribución del poder y de la riqueza en Argentina.</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a4125a0053008f047f511ef6de02b542">La invisibilización de los verdaderos beneficiarios y promotores de la dictadura llevó a tener una democracia vaciada, en la cual la población jamás entiende por qué ocurren las crisis económicas de los experimentos neoliberales, ya que no conecta política-economía y sociedad. El “que se vayan todos”, jamás aludió a quienes promovieron –y promueven- el proceso de degradación nacional hasta la actualidad.</li>
</ol>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c3575f8e599b5438543fc5389a331ee wp-block-paragraph">*Economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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		<title>A 50 años de la dictadura hay que revolucionar la política &#8211; Por Carlos Girotti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Girotti]]></category>
		<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[50 años del golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[memoria verdad y justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A cincuenta años de la implantación del terrorismo de Estado, una burguesía lumpen se aviene a entregar la soberanía nacional, todos los recursos naturales, el manejo de la política exterior y sumir a la inmensa mayoría de la población en una ciénaga de miseria y de odio de todos contra todos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bde9cb30502f69aa4e3ab33a535a148d wp-block-paragraph"><strong><em>A cincuenta años de la implantación del terrorismo de Estado, una burguesía lumpen se aviene a entregar la soberanía nacional, todos los recursos naturales, el manejo de la política exterior y sumir a la inmensa mayoría de la población en una ciénaga de miseria y de odio de todos contra todos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22b6c2c8ff3860442004abe0b7aae886 wp-block-paragraph"><strong>Por Carlos Girotti*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b0a99dfdd13602682d6af46ba3cf1757 wp-block-paragraph">La principal derrota infligida por la implantación del terrorismo de Estado consistió en que, desde entonces -y de esto ha transcurrido medio siglo- la palabra revolución fuera erradicada de la lengua política. Hasta las y los revolucionarios caídos pasaron a ser “víctimas”. Sus ideales, sus pertenencias partidarias, sus trayectorias militantes y la dignidad con la que enfrentaron a sus verdugos, todo, sin excepción, fue eclipsado con la victimización social y cultural de la que fueron objeto tras la restauración democrática.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5eec38718408c4306ac5f563da168bea wp-block-paragraph">Durante estos cincuenta años, la camaradería sonriente de quienes, con sus armas en el suelo como señal de rendición, poco antes de ser masacrados en los calabozos de la Base Almirante Zar, en Trelew, viró estampita; una iconografía de un tiempo pretérito que ni valía mentar porque piantaría votos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eba0b83002ba4f340219a8ebff9a6025 wp-block-paragraph">Los miles de obreros industriales que, desbordando a sus direcciones sindicales, coparon la Plaza de Mayo durante el “Rodrigazo” y luego se rearticularon en las Coordinadoras de Gremios, Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados, más tarde fueron convertidos en el réquiem del sindicalismo combativo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6b97b388a2e203ec8ddc2d7144f6b0d9 wp-block-paragraph">Hablar de revolución durante este medio siglo fue hablar de Historia, de estudios de caso, de exhumaciones de anécdotas de la clandestinidad y el destierro. Nunca, como en estos cincuenta años, la revolución devino tema de cátedras, simposios y <em>papers</em> para no corporizarse jamás en otro tipo de práctica social que la recreara, ya no como un imperativo de la hora sino, al menos, como un futuro construible desde lo cotidiano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-94f0c0e555668849bc756033fbd02dae wp-block-paragraph">Las acciones que promovieron la memoria, la verdad y la justicia -imprescindibles puntales éticos para una sociedad que llegó a negar a los desaparecidos y consintió la desmalvinización- tampoco refirieron a la necesidad de la revolución para cambiar de raíz las relaciones de poder instaladas desde 1976.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c878b7cb4cefa7c66cf72f106b805737 wp-block-paragraph">La sistemática degradación del Estado de bienestar surgido en la posguerra, fruto de los embates sucesivos de la clase dominante a lo largo de los últimos 80 años, arrinconó a la clase trabajadora en una fase defensiva caracterizada tanto por el auge del corporativismo economicista, como por la paulatina fragmentación de sus filas a instancias de la tercerización, el fraude laboral y la informalidad cada vez más creciente. El único horizonte posible pasó a ser el pasado, volver a una época venturosa que, a medida que transcurría el tiempo y se sucedían las agachadas en un peronismo cada más descompuesto en internas, solo aparecería tangible durante los tres gobiernos kirchneristas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7a5ca79531b705011dd82456b39e437 wp-block-paragraph">La implosión de la Unión Soviética y sus aliados y el posterior surgimiento del capitalismo de Estado, desalentaron cualquier expectativa revolucionaria. Las postrimerías del siglo XX y el inicio del actual acentuaron la certeza de que habría de ser “más fácil asistir al fin de la Humanidad que a la desaparición del capitalismo”. No obstante, el impulso dado por Hugo Chávez al “socialismo del siglo XXI”, y la emergencia de China como emblema exitoso de un capitalismo de Estado regido y dirigido por su Partido Comunista, así como el nacimiento de los BRICS y la UNASUR, habrían dado más oxígeno a la esperanza de consolidar un nuevo bloque interregional que, sin ser ni aspirar a constituir una nueva Tricontinental, pusiera coto al neoliberalismo y al nuevo patrón de acumulación fundado en la financiarización. La derrota del ALCA en Mar del Plata fue la pila bautismal de una nueva estrategia de poder nacional y popular basada, precisamente, no en cuestionar de raíz al capitalismo sino en consolidar un esquema de alianzas que morigerara sus aspectos más brutales y desembozados y posibilitase, otra vez, el <em>fifty-fifty</em> como modelo de distribución de la riqueza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fea8999fa613c54a231306ed04d160db wp-block-paragraph">Pero no fue posible. Los titubeos para avanzar contra la dominación imperial norteamericana en momentos en que ésta iniciaba su declinación mundial, las infundadas esperanzas en que un buen plan de negocios entre el Estado y los grandes grupos económicos locales saciaría la voracidad ilimitada de éstos, la pertinaz dependencia con la restricción externa por no avanzar en la nacionalización del comercio exterior, la sustitución del protagonismo popular por la ocupación de cargos estatales como estrategia de acumulación de fuerzas y, por fin, la derrota electoral frente al macrismo, acentuaron la convicción en la dirigencias políticas nacionales y populares que, para volver a ganar el gobierno, lo único que podían hacer era inclinarse a su propia derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc76b5a831b73b45f34812a67d1bc29a wp-block-paragraph">Este desatino fue el que precipitó, tras la pandemia y la aceptación de la deuda contraída por Macri con el FMI, el acelerado proceso de descomposición del peronismo. Para las grandes mayorías populares resultó tan incomprensible como inaceptable que un gobierno proclamado peronista no solo no avanzara un centímetro en favor de sus intereses, sino que, para intentar ganar las nuevas elecciones, girara aún más hacia su derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35c79e55fbe5f61273d06a56f93c21ae wp-block-paragraph">El abandono de las banderas que durante ochenta años posibilitaron mantener esa identidad de combate -que tantas veces llevó a la clase trabajadora y a los más amplios sectores populares a defender una perspectiva de liberación nacional y social- ahora sucumbía, por sus propias contradicciones ideológicas, ante un ignoto bufón neocolonial. De allí a la implosión del kirchnerismo no hubo más que un instante, escenificado con la injusta detención de Cristina Fernández y las respuestas -tan frágiles como dispares- que ante el hecho dieron las dos grandes fracciones que se constituyeron en medio de la derrota electoral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04b31d66968311219f35ef9908ba1e49 wp-block-paragraph">Probablemente, ningún acontecimiento sea tan emblemático del abandono de la perspectiva revolucionaria que históricamente habitó en lo más dinámico del peronismo como esta fractura expuesta del kirchnerismo. Siendo, como fue, la experiencia más avanzada desde la restauración democrática, el kirchnerismo optó por pontificar que «no había sistema más eficaz para la producción y distribución que el capitalismo». Canceló así la posibilidad de recrear, en términos de Cooke, una visión revolucionaria que volviera a proyectar al peronismo como “el hecho maldito del país burgués”. Por eso no es comprensible la disputa interna entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner. ¿Qué debaten, más o menos neokeynesianismo o un programa anticolonialista? ¿En torno a qué son las terribles diferencias? </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b30180a9818845ac878437bc234f821a wp-block-paragraph">Una larga lista de temas sobre los cuales tendrían sentido las polémicas y hasta las divisiones debería incluir la nacionalización del comercio exterior, de los puertos privados y del subsuelo, la reindustrialización complementaria con una escala regional, la plena integración a los BRICS, el inmediato retiro de tropas extranjeras, el repudio al guerrerismo de Trump y Netanyahu, la reasignación de fondos genuinos para las universidades y el sector científico y tecnológico, el fomento a la industria naval, la recuperación del plan nuclear y aeroespacial, la intangibilidad de los glaciares, la reforma de la Corte Suprema y de todo el sistema de justicia, el fin del trabajo precario, la disminución de la jornada laboral, la restitución de jubilaciones y pensiones dignas, un plan nacional de salud fundado en la promoción y modernización del hospital público en todo el territorio de la Nación, un plan nacional de viviendas como eje de la obra pública, la expropiación de tierras en manos extranjeras, el absoluto monopolio estatal sobre la extracción y comercialización de litio, tierras raras y otros minerales críticos, la derogación de la Ley de Entidades Financieras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19dadfe97dc12d68eef420401f29a805 wp-block-paragraph">¿Faltan temas? Sin dudas, Aquí no está la pretensión de presentar una versión corregida y ampliada de los Programas de La Falda, Huerta Grande y el de la CGT de los Argentinos, pero lo que se impone como ineludible es el señalamiento, la crítica a un modo de entender la política que, a lo largo de medio siglo, gambeteó la responsabilidad de profundizar aquello que, desde los albores de la Resistencia Peronista, pasando por la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, el Cordobazo, el Rosariazo, la eclosión de las organizaciones revolucionarias y, en definitiva, la estrategia de confrontación obrera y popular resumida en la consigna “Luche y Vuelve”, se convirtió en el santo y seña de la lucha por la liberación nacional y social: La Patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-721da2e6fa672adb7416b5e2492786f8 wp-block-paragraph">A cincuenta años de la implantación del terrorismo de Estado, una burguesía lumpen se aviene a entregar la soberanía nacional, todos los recursos naturales, el manejo de la política exterior y sumir a la inmensa mayoría de la población en una ciénaga de miseria y de odio de todos contra todos. Esta perspectiva neocolonialista, que, por supuesto va de la mano con la determinación de Trump y Netanyahu de poner a la Humanidad al borde de un abismo insondable, les impone a todas las fuerzas del campo popular un cambio revolucionario en el modo de entender y practicar la política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4de98f29984a0cd2830932cda61e848c wp-block-paragraph">No es concebible enfrentar al neocolonialismo con jetoneos, <em>selfies</em> y discursos de ocasión. Es preciso una nueva dirigencia, forjada en la cotidianeidad de las luchas en las que se resiste al oprobio, a la bajeza de pegarle a los ancianos, a la brutalidad de reprimir a los despedidos, a la crueldad de los femicidas con permiso, a la sobreexplotación de los “uberizados”, a la violencia descomunal de compelir a la gente a dormir en las veredas sin un mendrugo de pan a la mano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-360496e639e857c66dd9734ea99a317f wp-block-paragraph">Revolucionar la política es revolucionar la calle, los territorios del hambre y el desamparo y aun aquellos en los que la resistencia es un motivo más para la alegría, para la sororidad y la fraternidad, para el respeto por el semejante y para experimentar, sin cálculos ni barreras, la más profunda admiración por quien combate a pecho descubierto contra el robo de la patria de todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4046dacc29f08bc2b0e836fae36237e8 wp-block-paragraph">Lo que nunca debiéramos haber abandonado en los últimos cincuenta años es lo que hoy tenemos que recuperar: el sentimiento revolucionario de ser parte del destino común de liberarnos de las cadenas con las que quieren aherrojarnos de por vida.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-91d15b3e59ecb3dfbee90614ec591dfb wp-block-paragraph">*Sociólogo. Secretario de Enlace Territorial de la CTA de los Trabajadores.</p>
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		<title>Cincuenta años &#8211; Por Marcelo Percia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 02:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[Cincuenta años]]></category>
		<category><![CDATA[dicatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un secreto de cinco décadas: mientras, aun en tiempos de huidas y derrotas, no renunciemos a pensar más allá del presente. Nunca nos vencerán.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cincuenta-anos-por-marcelo-percia/">Cincuenta años &#8211; Por Marcelo Percia</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-86522346c080eda74aefb4b481c60dcf wp-block-paragraph"><strong><em>Un secreto de cinco décadas: mientras, aun en tiempos de huidas y derrotas, no renunciemos a pensar más allá del presente. Nunca nos vencerán.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8165046facb4724401f4931f4d628df8 wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2871b850e774299af495a0acda1e6d4a wp-block-paragraph">Cincuenta años sosteniendo una pregunta, ¿podremos impedir que el encanto de lo común desaparezca? ¿Acaso podríamos vivir sin ese contento de las cercanías?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b22bde28bda0e68494d5841fa0ff6931 wp-block-paragraph">Para Nicolás Casullo el desencanto del mundo no sólo tenía que ver con su mecanización, burocratización, homogenización mediática y empaquetamiento para el consumo. Ponía el acento en el olvido. Un mundo sin memorias de emancipación, sin la alegría de las revueltas, sin estéticas de las disidencias, sin las afectividades de las demasías, apenas continuaba como una mera inercia giratoria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bc6b92a90bf749c0f0079bc57e54632 wp-block-paragraph">Cincuenta años sintiendo que nos están engañando. Sabiendo que se puede decir cualquier cosa y se puede creer en cualquier cosa. Sabiendo que se trata de decidir qué y con quiénes creer. Y sabiendo que el <em>qué</em> de la creencia no importa tanto como el <em>con quiénes</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57a349f326629570c15bf2a58eb28c78 wp-block-paragraph">Medio siglo insistiendo en que el lenguaje no interesa como información, sino como común afectación. No hablamos para colgar datos de las paredes, sino para nutrir la tierra y los días con nuestras conversaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19762bf600ff101143e0cfb754b989f8 wp-block-paragraph">La nave del sentido no se piensa como embarcación solitaria dentro de una botella de vidrio o frente a una o muchas pantallas simultáneas. La nave del sentido navega contra la corriente del sentido común. Naufraga muchas veces. Se hunde poblando la superficie de sus inquebrantables restos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e97815233c36f5934f605a676fe9065 wp-block-paragraph">Cincuenta años diciéndonos el último verso de <em>Soy un arlequín</em>, de Enrique Santos Discépolo, que dice: <em>“¡Cuánto dolor que hace reír!”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2dc013ea2fa83d724d3f776cf4b4ad6 wp-block-paragraph">La risa del dolor como inocente escondite de lo que duele.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-baec886c92dd5b4349f024646d498062 wp-block-paragraph">¿Dónde te duele la vida? Con esta pregunta comienza la clínica. Con esta pregunta, que suelta la clínica, comienza la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-039fd0281d89894816b5b7494f9ec122 wp-block-paragraph">¡Qué curioso: la misma pregunta con la que se reinicia la política!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9112a40c799c62ff16186dbf72178fe wp-block-paragraph">Edgardo Gili solía decir, tras la crisis del 2001, que la política transforma el desamparo en una forma de vecindad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49ff5da641f008cb0e3df69b79ad19ef wp-block-paragraph">Cincuenta años regando una rama seca que floreció y se secó muchas veces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9afba9d40baefc963dfac2ad85d2140d wp-block-paragraph"><em>El sacrificio</em> de Andréi Tarkovski (1986) comienza cuando un padre y un hijo plantan un árbol seco en una playa desierta. Mientras trabajan, el padre relata a su hijo la historia de un monje que vivía en un monasterio ortodoxo que una vez plantó un árbol muerto en la ladera de una montaña. El monje pidió a su discípulo que subiera a la colina cada día y que regara la rama marchita hasta que volviera a la vida. Cada mañana, el joven discípulo llena un balde con agua y asciende durante horas hasta la alta cima para regar el árbol sin vida. Durante años repite el mismo ritual. Hasta que en un hermoso día sube hasta la alta colina y encuentra el árbol cubierto de flores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0571e029d82af3d64540664660cc41e0 wp-block-paragraph">Así vivimos convencidos de que si día tras día realizamos la ceremonia de la vida, el mundo no desaparecerá.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0407e4032770051477820e09cac8fb6f wp-block-paragraph">Cincuenta años atesorando sabidurías de los desiertos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-963273ceb78d8777e4b1b0741c00bc7a wp-block-paragraph">Nietzsche escribe hacia el final del siglo diecinueve: <em>“El desierto crece”</em>. Heidegger, a propósito de esa proposición, piensa que se refiere a la desertificación. Dice que la desertificación resulta peor que la destrucción porque, mientras la destrucción afecta a lo construido, la desertificación imposibilita cualquier construcción futura.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4cbe1d3d4c6e780904a4c4491cc77652 wp-block-paragraph">Pero, los desiertos no están desiertos: están habitados por vidas y perseverancias que no sabemos. En los desiertos la vida resiste. Como sucede con el cardón que acumula durante siglos mínimas gotas de improbables lluvias. O como hacen las semillas que esperan bajo la arena una humedad súbita. O líquenes y musgos invisibles que acompañan el insomnio de los suelos. O reptiles que practican el mimetismo con las inmóviles rocas. O diminutos insectos que beben en la niebla y se guarecen en las infrecuentes sombras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a3eac40ea6b7e82999945fdc9de4da93 wp-block-paragraph">Cincuenta años sintiendo que con cada desaparición, con cada injusticia, con cada crueldad, con cada bala, con cada cárcel, con cada bomba, el mundo que quisimos muere. Y, sin embargo, tener la convicción de que, con cada acto de cuidado, el romance de la vida con el deseo se reinicia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa4d5d8f91c6a4de8a0dd0d4653cfac wp-block-paragraph">Pedro Orgambide escribió al volver de su exilio en México en 1983: <em>“Escribo para que la muerte no tenga la última palabra. Escribo para rescatar del olvido los rostros, las voces, los gestos de los que ya no están. Es mi forma de cuidar lo que amamos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff40a6b1855937662b8fec1ee9bde9a0 wp-block-paragraph">Cincuenta años intentando la práctica de una escritura sin universales masculinos ni recurrencias a la segura idea de <em>sujeto</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-933269c1af8e01c945d805e3633fc3e2 wp-block-paragraph">Una lengua más allá de los géneros, no como gesto gramatical inclusivo, sino como habla de la desposesión, la impertinencia, la desidentificación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-07032374840581ba6f49a7f9f320cddf wp-block-paragraph">Un habla infinitiva, antes de toda ficción de sujeto. Un habla impersonal protagonizada por las afectividades. Un habla de la espera, la demora, la ausencia, la cercanía, la distancia, el azar, el deseo. Un habla que se prefiere femenina, mientras tanto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75ac4a8ce9e94c6a78a51fc86bd3cb02 wp-block-paragraph">Lo femenino no como concesión, cortesía o sustitución, sino como lugar donde buscar el desgarro vivo de una lengua no colonizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7146f6eff5d22caaccf9e7b830eed167 wp-block-paragraph">Un habla femenina, como imaginaba Hélène Cixous (1975), que reponga<em> la desquicia de los nombres y las propiedades</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-754b8a73a3a00d9991ad8a751906a66a wp-block-paragraph">Cincuenta años proclamando el derecho a la consternación y al abatimiento. Pero no sólo para padecer o declarar <em>qué mal nos sentimos</em>, sino para tener la oportunidad de pensar, en estados de consternación y abatimiento, teniendo con quiénes palpar sus astillas políticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bd37eb311d4c00f3f1f838b551ad4461 wp-block-paragraph">Cincuenta años constatando que, mientras sigamos pensando cómo vivir sin dañar la vida, el mundo renace.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29c826740af30634d09263c4b9175db9 wp-block-paragraph">Escribe Juan Carlos De Brasi (1994): <em>“La consternación no es el final del pensamiento, sino su comienzo necesario cuando el mundo se torna ilegible. Pensar en común es palpar la herida para que la cicatriz no sea olvido, sino memoria activa de lo que aún puede ser”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab3f551f98d3c33b0a9d9ef0c215074e wp-block-paragraph">Cincuenta años ordenando escombros. Rememorando cómo ocurrió el mundo que colapsa. E imaginando cómo ocurrirá cuando lo hagamos de nuevo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6ea5d52cb065ddf7a3a598c73b29a9b4 wp-block-paragraph">Cincuenta años agitando el derecho a tener más de una opción. El derecho a no tener que caer en el capitalismo de los consumos y de las sustancias. El derecho a la embriaguez de un común estar que no daña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2383c8fb968eb6faf474dee3289cd763 wp-block-paragraph">Cincuenta años en las orillas incómodas de esta pregunta: ¿en qué momento la palabra <em>derecha</em> recuperó un prestigio que ya no tenía?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d442f80179a9a0d7e0c2b6763d433d4 wp-block-paragraph">No se trata sólo de los gobiernos, sino de derechas de la sensibilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e43bf990f2b77fa9a0c00e4278400d2 wp-block-paragraph">Derechas que no quieren tener nada que ver con las debilidades; derechas que sienten la vida en común como obstáculo; derechas que proclaman la muerte de las milenarias lenguas del cuidado; derechas que niegan catástrofes del aire, de la tierra, del agua, del fuego.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f507c04653b2966dfa03d459d9d332f8 wp-block-paragraph">Medio siglo diciendo que no están avanzando las derechas, sino que están como estuvieron siempre: amplificando el sentido común que tiene respuestas para todo y revistiendo miedos con indolencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4054cba51fcb571f8274842f42efc0ee wp-block-paragraph">Nicolás Casullo (2007) solía decir que el pensamiento de las derechas se enhebra como un compendio del sentido común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb6f570b2cc9164ba114544ddfb24406 wp-block-paragraph">Cincuenta años atesorando legados de los años sesenta y setenta. Uno: <em>se necesita pasar de un enojo contra la vida en común a un común enojo contra los poderes que nos privan de la confianza en la proximidad</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a396c7c988bfa776013f939be892742d wp-block-paragraph">Sin olvidar que el deseo de un común vivir supone saber lo difícil y dramático que, a veces, resultan las cercanías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-798fbb55ea6a67e14a5378211c7b774b wp-block-paragraph">Cincuenta años preparándonos para la muerte del capitalismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01b38a89216dd1bd50cd1c4cbeeef4a3 wp-block-paragraph">Walter Benjamin (1940) escribe en el <em>Libro de los pasajes</em>: <em>“La experiencia de nuestra generación: que el capitalismo no morirá de muerte natural”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b925f45f46ab3e605f74a9e58ea1186 wp-block-paragraph">El capitalismo caerá: por una gran revuelta planetaria. O por saturación y hastío de sus repeticiones mortíferas; o porque la tierra, el agua, el aire y los bosques digan basta; o porque ya habrá caído, sin que nos diéramos cuenta, cada vez que alguien pronunció la frase: <em>“si necesitás, contá conmigo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51d1f16e92f9a5fae5105b1917deef1c wp-block-paragraph">Cincuenta años discutiendo la sentencia que dice que <em>“Resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-974d053c05ac70bc67e174b2a8a22489 wp-block-paragraph">Insistiendo en que cuando sintamos más dolor por el fin del mundo que por el hecho de renunciar a los juguetes y golosinas del capitalismo, estaremos ante su final.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-581d4508a21e215857f72aac82b04340 wp-block-paragraph">Cincuenta años escuchando que siempre se puede estar peor. Que estamos viviendo tiempos de catástrofes y que no queda margen, banquina, orilla, para descansar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b3a2ad392ac40d0ea279bdadbc0bb26 wp-block-paragraph">La palabra catástrofe tardó en lengua castellana en significar desastre, calamidad, siniestro, ruina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f85faf3aa24140b03d40c930134c42b6 wp-block-paragraph">El <em>Diccionario de Autoridades</em> definía, en 1729, <em>catástrofe</em> como <em>“la última parte de la fábula, tragedia, o comedia, en la cual los enredos, marañas y suspensiones, en que ha estado afligido el ánimo, tienen un final alegre o triste”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d4433ec1a1a87995b13f02dc6f0af7f7 wp-block-paragraph">Cincuenta años preguntándonos si llegará un día en el que el ansia de propiedad nos prive del deseo de una vida en común.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e22556db0ee059d8ac58793bed13affb wp-block-paragraph">Escribe Horacio González (2014): <em>“La vida en común exige, precisamente, una desposesión: la capacidad de estar en el mundo sin el escudo de lo propio”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f3bf7dc34816d07f85953fd57860c1e wp-block-paragraph">Cincuenta años custodiando el legado del prefijo de la vida: el secreto de un común vivir. Un común reír, un común pensar, un común luchar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a197e76c239f273a09b1cdb8eb0693d1 wp-block-paragraph">Cincuenta años afirmando, una y otra vez, que la expresión <em>vida en común</em> resulta redundante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0452962d0b505dd26b25943b3f4756ec wp-block-paragraph">El tesoro de lo común como prefijo del vivir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf31f717ab11afd8cdbae7033ef3bcac wp-block-paragraph">Cincuenta años para comprender que nadie inventa la pólvora. Que nada de lo que hacemos merece considerarse excepcional. Que esa decepción fastidia, pero también reconforta saber que otras existencias, que tampoco descubrieron la pólvora, alegran la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e8164f1fc874785e5e15c33eeecc95ef wp-block-paragraph">Medio siglo para saber que esa mezcla explosiva que no pertenece a nadie se llama deseo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-027e21f128c4c0a1bc2136ab128019ab wp-block-paragraph">Cincuenta años para saber que el silencio forma parte del lenguaje de la revolución</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21b0ec646d71b5dfd35befc4d937b0eb wp-block-paragraph">No sólo el silencio en nuestras memorias, en nuestras marchas, en nuestras protestas, en nuestros dolores; sino, también, el silencio que nos queda después de todas esas acciones. El silencio que precede al porvenir deseado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a7ea759f7b76b15c9c5196988e128368 wp-block-paragraph">Aprendimos a no hablar demasiado. Aprendimos que el porvenir, cuanto más deseado, más silente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd40f5cb156386be657edbf04b651ff2 wp-block-paragraph">Cincuenta años de vigilias. Pero no por el nerviosismo de los días, ni por las notificaciones en los celulares, esa ansiedad de no querer perderse nada; sino por temor a que sin nuestras memorias insomnes, los sueños de otros mundos desaparezcan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49bd0f882e424ebb431a22df025eec89 wp-block-paragraph">Cincuenta años discutiendo un antiguo aforismo griego que dice: <em>“Por el presente se vislumbra el porvenir”</em>. Postulando que existen muchos presentes en un presente e innumerables porvenires en cada uno de esos presentes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-992e6c750665f6105c6781d583f60d3e wp-block-paragraph">Cincuenta años sabiendo <em>“lo incierto”</em> y la abrumada indecisión de las incertidumbres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfa9852e5c8567fe00b96da3591291f2 wp-block-paragraph">Cincuenta años en los que seguimos buscando sin encontrar lo que buscamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-478c590756054e017a39e3fdf0176216 wp-block-paragraph">Cincuenta años pensando el vivir. El cansancio de vivir. La restauración de la ternura y los nombres que abrigan la soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-592f1c902caff599fdfc87e0e436ec35 wp-block-paragraph">Cinco décadas haciendo los rituales del adiós. Sabiendo que un adiós se compone de muchos adioses. Y que los adioses no siempre suponen despedidas. A veces, inician conversaciones con la ausencia. Infinito dolor el de la partida que se lleva todo. Hay partidas que vacían de ganas al mundo y, también, llenan al mundo de deseos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bea3a75a164329aaf560d6f48f2c661c wp-block-paragraph">Cincuenta años para entender cuántas cosas se dicen diciendo pocas cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34eca4e02851f3888110d17270e974e5 wp-block-paragraph">Intentando decir en qué consiste estar en la vida, en la historia, en el tiempo que nos ha tocado en tantos sentidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b3c33617cee707731f1499d6a1807a6f wp-block-paragraph">Medio siglo en las venas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28295ced22960c38ba756ea6569cd5e1 wp-block-paragraph">Cincuenta años sin saber por qué hacemos lo que hacemos. Hasta decidir que eso no importa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8876367a67e58dd76cbc860a6d18bc5e wp-block-paragraph">Así conversamos sin saber qué nos pasa. Y, al cabo, no interesa saberlo. Sólo importa conversar aunque no nos digamos nada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24602cc4cd396effe39d6464f79ffe16 wp-block-paragraph">Sólo decirlo, no hace falta más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5a5eb4eb6ff1dc61f22b6a1e2c1ce19 wp-block-paragraph">Desilusiones miran a las promesas avanzar tan seguras de sí que sienten ganas de seguirlas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9214c90930e8b14add4a5e028e11a8cf wp-block-paragraph">Cincuenta años habilitando rarezas, no más que eso. Haciendo nacer divinidades raras de las emociones. Divinidades mudas, ausentes, que decidieron no volver o que quizás nunca estuvieron. Divinidades que se aburren o no pueden la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19d5d5f0346c57bb6108e070e73c7c6a wp-block-paragraph">Cincuenta años para aprender a abrazar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6cd7ba8c749c101436e169d5517d2558 wp-block-paragraph">Cincuenta años sin coincidir con la versión oficial de las cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8cbd6f3347084ea30740f92a3d25e5ae wp-block-paragraph">Cincuenta años calculando cómo protegerse de un maremoto cuando no hay refugio a donde ir, árbol al que trepar, monte al que subir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9247a7a4cd8eb0eba8552b5b67dd96b2 wp-block-paragraph">Cincuenta años portando pesimismos como paracaídas de la ilusión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-221565fd3f5148baeffa172e9d246edb wp-block-paragraph">Cincuenta años haciendo nuestra lista de lugares comunes para encontrar refugio en la intemperie. Una lista ajada de tan usada. Acaso mecánica, o hecha de contraseñas elementales de supervivencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-581a50ae8235cb9d897e02fa0c6c152b wp-block-paragraph">Veamos: entre ir hacia la meta y perderse andando, perderse andando; entre lo definitivo y lo posible, lo posible; entre la carretera principal y sendas laterales imprevistas, sendas laterales imprevistas; entre la seguridad de lo ya pensado y el vértigo de lo impensado, el vértigo de lo impensado; entre lo acabado y lo inacabado, lo inacabado; entre la certeza y la vacilación, la vacilación; entre la luz que enceguece y la penumbra, la penumbra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b64a8b16b16bfd12f18d67c118f8602 wp-block-paragraph">Perderse andando, lo posible, sendas laterales imprevistas, el vértigo de lo impensado, lo inacabado, la vacilación, la penumbra… ¿nuestros naipes marcados en el juego del pensar?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0182641d9336677665953f25d1266138 wp-block-paragraph">Decía Nicolás Casullo (2007): <em>“El pensamiento crítico hoy corre el riesgo de transformarse en un objeto de vitrina, en una gesticulación académica que ha perdido su peligrosidad. Es un lenguaje que ya no muerde, que se ha vuelto inofensivo en su propia elegancia conceptual, mientras la realidad transcurre por fuera de sus categorías”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d207b3d8afe3ceba41a6ac234992b54 wp-block-paragraph">Cincuenta años pensando y pensando sin llegar a saber la vida. Tener el privilegio de estar hoy aquí para decir: que acaso en eso resida lo que más importa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a42b97385b1182fbdfa1b74434003353 wp-block-paragraph">Cincuenta años resistiendo a transformarnos en parásitos de una derrota.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f181da2b1cd6d6b0be7801f95e09363 wp-block-paragraph">Escribe Ezequiel Martínez Estrada (1956): <em>“Los médicos saben que las enfermedades son costumbres y que el enfermo se adviene tan cómodamente a su enfermedad que llega a convertirse en un parásito de ella. Siempre saca algún provecho de sus males”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6f252a3ea32ac8fcf62f9901de3a01fd wp-block-paragraph">Cincuenta años padeciendo el mal de la creencia: No poder creer. No poder creer lo que está pasando. No querer creer. No creer aun creyendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b2f8bf254473d611821707454123593b wp-block-paragraph">Cincuenta años contradiciendo esa hermosa idea de Fernando Pessoa que dice: <em>“Si el corazón pensara dejaría de latir”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c5deeaf0e8cc1809ddbe2ae28e11dfe wp-block-paragraph">Cincuenta años intentando el acto suicida de pensar con el corazón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8938d4423e463f91c0ae986dc6f365ae wp-block-paragraph">Cincuenta años discutiendo las ideas de archivo y de memoria queriendo una memoria viva naciendo cada día.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73af1cdb3bc705d963156a3e84f9907f wp-block-paragraph">Una historia consiste en decidir qué hacer con las memorias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c709083661eb89688e9e7a7817b069e8 wp-block-paragraph">Cincuenta años preguntándonos cómo tener memoria de lo que no nos podemos representar. Pensando la memoria no como los recuerdos que tenemos, sino como decisión de no olvidar. Salvar la memoria para salvar no sólo a quienes no están, sino a quienes vendrán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24018bf2455a28d919718d875618d6dc wp-block-paragraph">¡Dónde existe una necesidad, nace un derecho! ¡Nunca más! ¡Ni una menos! ¡Ya no esta normalidad! ¡Basta de crueldad! ¿Cómo hacer un común vivir sin ceder a las desquicias de la civilización de la fuerza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ebd877c0a487efc757aef371136f400 wp-block-paragraph">No queremos un porvenir sin esas memorias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ab493214e7404695586c197ba2cdf67 wp-block-paragraph">Cincuenta años haciendo de cada 24 de marzo un imperativo no sólo del recuerdo, sino como dirían Yerushalmi o Zito Lema, rituales y ceremonias de reavivación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-960cf7cfbd53619401f5bd2b5fe7afcb wp-block-paragraph">Cincuenta años constatando qué lindo resulta encontrarse con cercanías con la excusa de hacer algo. Consiguiendo, en el curso del encuentro, que la excusa se convierta en una cosa bella.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c3b51fa0a1dc963499c639e873e59d3e wp-block-paragraph">Cincuenta años profetizando que llegará el día en el que ambiciones y avideces se aburrirán de la cantinela de ser más o tener más. Que llegará el día en el que los adverbios de cantidad se emplearán como signos de emancipación: estar no más y no menos que estar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-232f892aa98ef9549b569b13b84e6179 wp-block-paragraph">Necesitamos profetizar un mundo en el que nos guste vivir. Necesitamos esa profecía no para creer en ella, sino para desearla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2e8dfca7dcc1fda7f34407a38bc61f0 wp-block-paragraph">Cincuenta años afirmando que no se sabe cómo viviremos en unos años. Pero cada vez que alguien diga <em>“te extraño”</em> o proponga <em>“hablemos para pensar”</em>, se reiniciará el mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2105aa3a3eb54fc1bdd5973754b665e1 wp-block-paragraph">Cinco décadas para saber que cada vez tiene más sentido la conversación (aun la de bueyes perdidos) como acción política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9739c2dd99013cc5cf14334ad12667a2 wp-block-paragraph">Cincuenta años reiterando que cada época acalla, con sus soluciones, la misma pregunta: ¿cómo la vida? En cada época, voces sin respuestas, de diferentes maneras, claman: <em>¡Basta, así no!</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e6a12e6a3baada6354ebffe245ed2f8e wp-block-paragraph">Cincuenta años gritando: ¡No! No se trata de una locura, ni de una maldad, ni de una crueldad personal. Se trata de la desquicia, la maldad, la crueldad del capital. De sus narrativas de terror. De su fascinación por la fuerza. De sus delirios de invulnerabilidad, inmunidad, inmortalidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a2c4a89d1354583c00d2256e6ec2134 wp-block-paragraph">Cincuenta años sintiendo, en muchos momentos, vergüenza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55dcfe8d04926699823048dd1436326e wp-block-paragraph">Primo Levi (1986) en <em>Los hundidos y los salvados</em>, escribe sobre la <em>vergüenza del mundo</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9d4cf09c110275799a52c9ffbc00474 wp-block-paragraph">Una culpa difusa por los horrores de los tiempos en que vivimos. Una falta borrosa por lo que no hicimos y por lo que hicimos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5aa0b9d136155c7c25004c05c56bd2cb wp-block-paragraph">La espantosa percepción de que en la historia la responsabilidad por todos los actos cometidos en este presente, nos iguala.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e2f86a6bece71dd188d3d604ca72eeb wp-block-paragraph">El automatismo de dar la espalda a lo que no queremos ver aun viéndolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51fa9f7882a3bb131d3cb54e3a7c0c12 wp-block-paragraph">La esperanza de que no querer ver y no querer saber o de que, por un segundo, esa ceguera y esa ignorancia, alivien nuestra complicidad y connivencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e2601564bf672c6ef39da0ee1c555f6d wp-block-paragraph">Tal vez Agamben (1998) tenga razón cuando piensa la vergüenza como reserva ética de la civilización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d1f44d7762aa30ac3688d9aeb38df14d wp-block-paragraph">Acaso no queda otra que seguir andando con el encogimiento del ánimo y la pesadumbre en el pecho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f422a4fb96f33a15ca485b5097ca9d96 wp-block-paragraph">Cincuenta años evitando pensar utopías como quimeras futuras de dudosa realización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d0f21aeacfb20acefdb20daffa684e8 wp-block-paragraph">O como porvenires que no viviremos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f44588d2eba878693e740750c59dbb0b wp-block-paragraph">O como cuenta Max Brod (1920) que dijo Kafka: una <em>“infinita esperanza, pero no para nosotros”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1a0fa97e1da480996020d4457be87a9e wp-block-paragraph">Medio siglo concibiendo utopías como existencias en el presente desestimadas, silenciadas, negadas. Como insurrecciones calladas en las arrugas de los días.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9acaf287dd94c40912bf994703e6a61f wp-block-paragraph">Utopías no como latencias sino como solidaridades inesperadas, como disponibilidades que no piden nada a cambio, como ternuras no posesivas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6fc587269257d0385c1a0818a32a508d wp-block-paragraph">Utopías no sólo como chispazos o destellos de luz en momentos de peligro como imaginaba Benjamin (1940), sino como fuegos inmemoriales que están ahora y siempre estuvieron abrigando cada presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-251d2e44c3513c047aa19c18823082d3 wp-block-paragraph">Utopías ahora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1707f4c113dccb1700099f857da81821 wp-block-paragraph">Zonas que pulsan en simultaneidad, en paralelo, en superposición al horror.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16a7e944565454ba7dabc7415d851f11 wp-block-paragraph">Porvenires realizándose ya en los pliegues de la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ced482aa192d68520e27bda156cba6da wp-block-paragraph">Lo venidero como urgencia en este instante conspirando en todas partes, incluso más allá y más acá de las instituciones de cuidado de los <em>estados</em> como hospitales o escuelas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2df46835632a85e5c365181ff6c978eb wp-block-paragraph">Utopías de todas las formas de cuidado dándose en este momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3dc9721eff0592345516d0b218f0c3ad wp-block-paragraph">Las de criar, alimentar, arrullar, abrazar, contar historias, escuchar y escuchar y seguir escuchando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6990340a6dcee8e70c228bae88b0f9eb wp-block-paragraph">Acaso una búsqueda cercana a lo que Foucault (1967) piensa como <em>heterotopías</em> o <em>espacios otros</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-adbd1935d874b738e818bc236abf1150 wp-block-paragraph">Gregorio Kaminsky decía que la presencia no tenía que pensarse como la ocupación de un espacio, sino como una disponibilidad. Estar, ante todo, significa sostener la pregunta por lo que nos pasa, sin la pretensión de capturar una verdad, sino habitando el <em>entre-dos</em> de la fragilidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c10e8503b0fd750617571377f4f2fa6f wp-block-paragraph">Cincuenta años hasta llegar a decir que la vida no necesita clasificación ni conducción, sino respeto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5571e7304f4275f8dfe966ac30ce5db8 wp-block-paragraph">Una inclinación, sin recelo ni obediencia, ante la sola presencia de otra vida existiendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ceb887768376314bcd12b75dc87374b wp-block-paragraph">La convicción de que cualquier debilidad solicita una proximidad entre debilidades.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-04f8b3865ed12067d43ab8f86273e1e5 wp-block-paragraph">El dolor de saber que el respeto compone un umbral de cuidado que muchas veces, sin querer, vulneramos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6e702970ed4e72692d2711316d3306e wp-block-paragraph">La advertencia de que el respeto no puede concederse como un gesto de tolerancia o benevolencia del poder, sino como derecho que iguala.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46416d0c6e56e35402cbdeb930d04148 wp-block-paragraph">El respeto como insistencia que vuelve a mirar otra vida que se cree conocer o descifrar hasta llegar a sentir la extraña alegría de desconocerla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6d36d6a2335d35e62e66a885f84a0ed wp-block-paragraph">El respeto como militancia desmilitarizada del silencio que resguarda la vida de griteríos interpretativos que la fatigan y la dañan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7b9b33764e9515f15fac081d64ca493a wp-block-paragraph">Cincuenta años tomando precauciones cada vez que estuvimos a punto de emplear la idea de <em>lo popular </em>como contraseña de virtud.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d95d25e67367aff9f0a86acd8c855f59 wp-block-paragraph">Sabiendo que ese nombre o representación forma parte de las referencias intraducibles de la política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0abefcf7630a01216ad13e690f7e8cd0 wp-block-paragraph">Recordando que lo popular puede situarse como campo de engaños, obediencias, sometimientos, deslumbres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8933de820bc7f7f4a9b2ea1f2e4fc51 wp-block-paragraph">O sostener lo popular, como quería Horacio González (1999), como lenguaje en disputa, como pulsión que desordena las cláusulas del poder, como grito o estallido que siempre sorprende.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9794ecc8042e2bacea8627de65d68ed wp-block-paragraph">Un secreto de cinco décadas: mientras, aun en tiempos de huidas y derrotas, no renunciemos a pensar más allá del presente, no nos vencerán nunca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0d53493f2d1c75b777bf6f30a6fdb9f wp-block-paragraph">Cincuenta años, muchos de ellos, procurando que los deseos simularan ramas secas para cantar sus desdichas como el urutaú.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83fd071df6b3200a8a7870d1329c73b1 wp-block-paragraph">Cuenta una leyenda guaraní que de tanto dolor una vida se refugia en lo alto de un árbol seco. Acaso por un desamor, acaso por la guerra, acaso por estar enamorada del sol. Su cuerpo tibio primero se vuelve madera y después ave. Una vida alada que aprende a ver con los ojos cerrados. Se escucha el interminable lamento en su canto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b2203c82989166566ce016e3a7cada79 wp-block-paragraph">No se deja ver. Se confunde su presencia con la corteza de los árboles muertos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58c3b1b7b1a7d6971bf6a25659ce0964 wp-block-paragraph">Cincuenta años mientras tanto la clínica. Aprendiendo a decir. Preguntando antes de decir. Volviendo a escuchar antes de decir. Decir preguntando, decir vacilando, decir casi sin decir. Decir, sin embargo, decidiendo atenerse a las consecuencias. Decir incluso, a veces, retirando lo dicho. Decir notificando que no se sabe cómo decir, que se duda de lo que se está diciendo, que no se encuentran palabras. Decir escuchando lo que se está diciendo. Sabiendo que lo dicho se dice por primera vez, recién cuando sucede escuchado segundas y terceras veces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7eefcedc44bd424fad3b1b35c122f42c wp-block-paragraph">Decir haciendo sonar lo escuchado como si se tratara del llamado de un pájaro.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ddedeb4b198f1526cb09230990d0521f wp-block-paragraph">*Psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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		<title>La conspiración y el golpe &#8211; Por Osvaldo Papaleo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 13:36:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Osvaldo Papaleo]]></category>
		<category><![CDATA[1976]]></category>
		<category><![CDATA[CGT]]></category>
		<category><![CDATA[Gelbard]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Isabél Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Rucci]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para entender el golpe militar del 24 de marzo de 1976 es central analizar la conspiración, que comenzó estando Perón vivo, y que fue alentada e impulsada por los intereses permanentes de grupos oligárquicos, militares y civiles. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-conspiracion-y-el-golpe-por-osvaldo-papaleo/">La conspiración y el golpe &#8211; Por Osvaldo Papaleo</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14a13f8f0942364ea8b1d0971cdcdb42 wp-block-paragraph"><strong><em>Para entender el golpe militar del 24 de marzo de 1976 es central analizar la conspiración, que comenzó estando Perón vivo, y que fue alentada e impulsada por los intereses permanentes de grupos oligárquicos, militares y civiles. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f578b5e555452166a04c9c8ad66b9a9a wp-block-paragraph"><strong>Por Osvaldo Papaleo*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:68px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1d0e89949caa3b14cb2b96e1d9a20465 wp-block-paragraph">Hay varias cuestiones para&nbsp;entender el golpe militar del 24 de marzo de 1976. La conspiración comenzó&nbsp;estando Perón&nbsp;vivo y fue alentada e impulsada por los intereses&nbsp;permanentes de grupos oligárquicos, militares y civiles. La región estaba contagiada de dictaduras, Uruguay, Brasil y Chile, y la presencia&nbsp;permanente de Henry Kissinger era el matiz que denunciaba&nbsp;esos intereses en acción.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93d9b4e65b7d8fd6fbeeda8a36528b2d wp-block-paragraph">Cuando observamos la realidad política del país vemos un&nbsp;peronismo&nbsp;vital, con un frente&nbsp;político del campo&nbsp;nacional que había obtenido victorias electorales contundentes. Éramos mayoría en ambas cámaras&nbsp;y Peron comenzó a impulsar medidas destinadas a consolidar el pacto&nbsp;social que finalmente suscribieron&nbsp;Rucci y Gelbard en representación de la CGT y la CGE. El discurso del 12 de junio del General en Plaza de Mayo alerta sobre operaciones de sectores empresarios que comenzaban con el desabastecimiento en las&nbsp;góndolas de los comercios. Ese día primero se realizó una&nbsp;cadena nacional donde&nbsp;el presidente expuso&nbsp;las dificultades&nbsp;que se iban originando y como resultado&nbsp;de&nbsp;esa advertencia la CGT convocó espontáneamente&nbsp;al pueblo&nbsp;a la Plaza de Mayo. Pocos días&nbsp;después, con la desaparición física del conductor,&nbsp;todo se agravó. La transición posterior generó cambios en el gabinete&nbsp;y la centralidad del mismo ya no fue de los actores del Pacto Social&nbsp;(Rucci había sido asesinado en septiembre del ‘73) y la renuncia&nbsp;de José Gelbard conllevó un deterioro entre las relaciones del sector sindical, con empresarios&nbsp;e incluso con los nuevos funcionarios del gabinete nacional. Entre los enemigos internos y externos se comienza a sabotear el plan económico que termina con el Rodrigazo. Y posteriormente&nbsp;resultó&nbsp;evidente el enfrentamiento del movimiento obrero&nbsp;con López Rega y la caída&nbsp;de éste en agosto de 1975 fue el desenlace de esa interna. Además, los grupos armados que ya habían enfrentado a el general&nbsp;en vida de éste también agotaron una situación que aparecía como terminal. Ahí comienza&nbsp;lo que yo denominaría la batalla&nbsp;final y principal&nbsp;de la salida política. Por un lado, nosotros con el movimiento obrero como estandarte que nos opusimos al reclamo de sectores&nbsp;políticos&nbsp;y militares a la renuncia de la presidenta constitucional. El primer proyecto de la insurrección de los comandantes&nbsp;golpistas era acompañado por sectores políticos propios y de la oposición, que de diferentes formas y métodos pugnaban para que Isabel Perón presentara una dimisión que facilitara la instalación de un régimen&nbsp;simulado de democracia, al estilo de Bordaberry en Uruguay. En ese tironeo, llegamos a la noche de la tragedia. No obstante, nuestra intención de encontrar una salida consensuada nos llevó a una convocatoria&nbsp;a elecciones para septiembre de 1976.Convocamos a las principales figuras de la oposición&nbsp;para que&nbsp;en cadena nacional expusieran&nbsp;su solidaridad con el sistema democrático de gobierno. No logramos un objetivo pacificador. El golpe era acompañado por los principales medios periodísticos,&nbsp;ya encolumnados en la asonada dictatorial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9371bd743a7fae8bde5634c45755fb91 wp-block-paragraph">Conviviendo en su pretensión&nbsp;con&nbsp;los opositores, y a los que se sumaron varios senadores y diputados&nbsp;del&nbsp;PJ que siguieron insistiendo con la abrupta salida de la presidenta. Y ahí aparece&nbsp;en toda su dimensión el gran rol que cumple la señora&nbsp;Isabel Martínez de Perón. Sabiendo de las consecuencias que tendría para&nbsp;ella no presentar la renuncia,&nbsp;eligió ese camino&nbsp;forzando a una salida&nbsp;no planificada por los golpistas que siempre pensaron que conseguirían quebrarla. Era claro&nbsp;que los cinco años de detención que después&nbsp;cumple con toda dignidad, fue el precio de no facilitar el camino de quienes&nbsp;esperaban una salida hipócrita&nbsp;para ejecutar el genocidio que posteriormente cometieron con una pátina de gobierno constitucional. El rol de la señora presidenta es históricamente innegable. El retorno&nbsp;a la democracia&nbsp;de 1983 tiene mucho que ver con la dignidad de esa posición y la de los sectores consecuentes al legado del general&nbsp;Perón, que siempre&nbsp;mantuvieron una lealtad inquebrantable con el pensamiento&nbsp;justicialista. No hubo héroes, pero existieron gestos encomiables de quienes, al margen de su situación&nbsp;personal, sufrieron cárcel&nbsp;y torturas durante un periodo en el que existieron&nbsp;30.000 muertes y desapariciones de una generación de argentinos.&nbsp;</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6811ca79ea2e13cdcab3e64752c22b3c wp-block-paragraph">*Periodista y destacado politico peronista. Fue secretario de Prensa y Difusión durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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