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	<title>Hernán Sassi archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Hernán Sassi archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Cine: S4D3 de Raúl Perrone o la sociedad careta &#8211; Por Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Aug 2021 22:27:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Perrone]]></category>
		<category><![CDATA[S4D3]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hernán Sassi analiza la última película de Raúl Perrone, S4D3, presentada hace días en el 5to Festival de experimentación audiovisual en Brasil. Episódica, compuesta por cuadros para una exposición, S4D3 es zapada perruna, cine en estado puro.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #000000;">Hernán Sassi analiza la última película de Raúl Perrone,&nbsp;</span></em><span style="color: #000000;">S4D3</span><em><span style="color: #000000;">, presentada hace días en el 5to Festival de experimentación audiovisual en Brasil. Episódica, compuesta por cuadros para una exposición, S4D3 es zapada perruna, cine en estado puro. </span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">“No lamento mucho que desaparezca el <em>Ancien Régime</em>”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Marqués de Sade, <em>Correspondencia.</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>I.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">“¡Cómo fingen la religión, la virtud, la moral, y cómo ese rostro, dulce en apariencia, le sirve para engañar mejor todavía!”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Marqués de Sade, <em>La Marquesa de Gange</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde el primer día en que dio a luz un fotograma –un “fotograma” raro, en video, porque él ya empezó sadeanamente, haciendo del vicio (el VHS) una virtud (del cine)–, el perro de Ituzaingó nos mostró cuán careta es eso que llamamos sociedad, que no quiere ser comunidad, de ahí que sean visibles sus miserias, siempre expuestas a cielo abierto –a ese que mira el perro desde siempre, también acá–, aunque nunca asumidas, menos cuando un artista –ya “un profesor emérito del crimen”, como era Sade para Michelet; ya un perro que huele mierda como todo perro, pero también, dado que se trata de un cineasta, más de una flor– mete el dedo en la yaga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como esa decadente sociedad del <em>Ancien Régime</em> a la que evoca, ese gran burdel que era la Francia previa al ascenso de la burguesía, esa clase social no menos prostibularia, la secuencia inicial de <em>S4D3</em>, presentada hace días en el <em>5to Festival de experimentación audiovisual</em> en Brasil, es un baile de máscaras, a cada cual más esperpéntica e irreal. Entre ellas, está la de Gastón Pauls, alguien valiente ante la farándula careta, pues es quien asumió que estuvo encerrado en las mazmorras de la merca y no sólo salió, sino que se pone en riesgo –no faltará el imbécil que lo señale como “el merquero”– para que otros no caigan. <em>Seres libres</em>, su programa de entrevistas en <em>Crónica TV</em>, es indicio de esa valentía, una valentía que es también la de Perrone al convocar a un paria de esta sociedad careta, de seres ruines, o más bien sádicos, que gozan con el dolor ajeno, mostrándose ajenos al dolor del otro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esa secuencia, Pauls (¿es Sade?, ¿es su padre libertino?, ¿es el tío que lo educó, cura y también libertino?) deambula ido como estaba cuando le daba a la merca (¿el perro evoca a Sade, y al mismo tiempo, al dolor padecido por el actor?; si es así, no es la primera vez que en una secuencia este perro “mata dos pájaros de un tiro”), y propios y extraños en la farándula del cine y de la TV hacían lo mismo, pero la careteaban e, incluso, lo cual es peor, sermoneaban. Deambula ido entre rostros que fingen “religión, virtud y moral” como es usual en una sociedad careta.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-8069 size-full" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1.jpg" alt="" width="1280" height="720" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1.jpg 1280w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1-300x169.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1-768x432.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1-1024x576.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1-260x146.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1-50x28.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/08/Perrone1-133x75.jpg 133w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1280px) 100vw, 1280px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">“Es el tipo de imagen producida lo que determina la narración, y no al revés”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Raúl Ruiz, <em>Poética del cine</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">“Convertirse en el amo único del universo. Este es el resumen […] de las aspiraciones secretas que anidan en el corazón de todo hombre civilizado”.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Rousseau, <em>Discurso sobre la desigualdad</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Por qué el cine, el verdadero, ese que deja imágenes-preguntas e imágenes-llama, el que se mete en la memoria con escenas que queman, inquietan y hasta molestan, no es masivo? Porque el mal llamado público (no les importa un carajo la esfera pública, ¿por qué seguir llamándolo “público”?) prefiere la papillita en la boca al misterio. Ese público se molesta porque en el cine de David Lynch hay actores/actrices con cabeza de ratón que interactúan como si nada pasara. Se molestarán porque aquí hay uno con cabeza y andar equino. Les fastidia el misterio. Eso es menos lamentable que su destierro de la escena, no sólo cinéfila. Que no haya deseo de misterio es ya haber perdido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El cine es sueño, no vigilia. Si al cine se lo toma como remedo de esto último, es porque ha ganado la dictadura del argumento que impuso Hollywood, esa que rige, a fuerza de estímulo perpetuo, en la hipnosis de las series, el discurso dominante de estos días, el aparato de captura que nos toca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como en un sueño, como en todo el cine de Perrone, en cada secuencia de <em>S4D3 </em>no sabés dónde prestar atención, o dicho de otro modo, cuál es un elemento importante (una mujer se desploma, una pareja baila un tango, dos susurran al fondo, una tiembla en primer plano, la banda toca y alguien sufre en la mismísima Torre Eiffel), cuál secundario, lo cual no quiere decir que todo valga lo mismo, aunque sea democrática la puesta del film dado que es fiel a la de todo sueño. También como en un sueño, el inicio y el final son clave (de sentido y misterio). La secuencia final, en la que una mujer está a merced de un hombre, no es menos sugestiva que la primera. Si ésta evoca a Sade, aquélla al adjetivo que quedó a él aunado. &nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El sueño es imagen, y además, banda sonora. Sin diálogos, <em>S4D3 </em>pide al oído que escuche susurros en francés y en alemán, esa lengua del diablo según dijo alguien; canto gregoriano, teclados y sintetizadores, rock, música clásica y electrónica; pero también &nbsp;sonidos con efecto “de revés” (como cuando alguien busca escuchar al demonio, ¿o a Sade no se lo tuvo por tal y ese es un modo de aludirlo?) o efecto de ir en reversa (como cuando se busca dar un paso atrás, volviendo al origen del cine, para dar dos adelante como hace últimamente Perrone).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Episódica, compuesta por cuadros para una exposición (de lo careta que es la sociedad, aunque no solamente), <em>S4D3 </em>es zapada perruna, cine en estado puro. Como la literatura de Sade, el film de Perrone tiene viñetas de pedagogía de la crueldad. Como aquella obra inasimilable, acaso sirva para que la sociedad se haga cargo de que, antes que las buenas intenciones, a ella la mueve el deseo de pisotear al otro no menos que el goce de verlo sufrir. Sadismo al palo es eso que llamamos sociedad, y Sade todo un filósofo y hasta un precursor de Freud y su principio del placer y su pulsión de muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vástago de la Ilustración (compañero, no solo de celda, de Voltaire, Rousseau y Diderot) antes que mero provocador, que lo fue, Sade nunca quiso excitar, sino convencer (la idea es de Ronald Hayman, uno de sus biógrafos, no el mejor). Satélite desprendido de esa estrella fugaz que fue el cine en su estado más puro –cuando, con las vanguardias, el séptimo arte se asumió sueño e ilusión, y no narración lineal y transparente–, el perro no quiere entretener, sino, en este caso, echar luz (¿un perro iluminista?) en este burdel del hombre civilizado disfrazado con leyes y normas de conducta para el “buen vivir”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Veinte años en cana pasó Sade (algunos en la Bastilla previo a que fuera polvorín), muchos en un asilo de indeseables en Charenton. No podía hacer otra cosa (vejar mendigos, torturar prostitutas, escribir novelas pornográficas, o más bien, obras de una filosofía que no podía ser comprendida) más que todo aquello lo que lo llevara a la reclusión. Perrone no puede más que filmar y montar, todo lo que lo lleva a esa reclusión autoimpuesta en Ituzaingó, que no es refugio para el solipsismo, bien se ve, sino “laboratorio” (así le llama él) para pintar una aldea –que es también el mundo– cada día más hedionda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestro Sade del suburbio, no lamenta que desaparezca esta sociedad careta con sus imposturas y su vida pautada y sin accidentes. No lo lamenta, pero como la literatura de Sade, ese moralista al que se lo juzgó por inmoral, con su cine contribuye para que esta sociedad cambie algún día.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 7 de julio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Docente de Historia Social Argentina (UNDAV), de cine (FLACSO) y de distintas materias del profesorado de lengua en instituciones del Conurbano. Autor de «Cambiemos o la banalidad del bien» (Red Editorial) y de «La invención de la literatura. Una historia del cine» (en prensa), entre otros libros.</span></p>
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		<title>Cine: Dos linajes, dos películas, una misma tragedia &#8211; Por Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Sep 2021 01:15:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[El lugar de la desaparición]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Farina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre El lugar de la desaparición (2021), último film de Martín Farina, un director argentino que filma a su propia familia y descubre que, desde la de Edipo a la de Hamlet –y siguiendo hasta la de las “mamis” y los “papis” de hoy–, no hay familia que no se sostenga en una trama de tragedia en la cual no hay inocentes sino más bien responsables.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cine-dos-linajes-dos-peliculas-una-misma-tragedia-por-hernan-sassi/">Cine: Dos linajes, dos películas, una misma tragedia &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Sobre </em>El lugar de la desaparición<em> (2021), último film de Martín Farina, un director argentino que filma a su propia familia y descubre que, desde la de Edipo a la de Hamlet –y siguiendo hasta la de las “mamis” y los “papis” de hoy–, no hay familia que no se sostenga en una trama de tragedia en la cual no hay inocentes sino más bien responsables.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La primera</strong></p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Hay una ficción que acompaña y sostiene a la ficción borgeana: […] un linaje doble.”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Borges y los dos linajes”, Ricardo Piglia</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la primera escena alguien empuña la cámara y filma a la madre de la familia (su abuela), quien, a un tiempo que hace a un lado el <em>Buenos Aires</em> <em>Herald</em> para tender la mesa familiar, pide no ser filmada y se aparta de la cocina-comedor.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<em>Come on, come on! No, no me saques. I´dont like it!,</em> le dice mientras se retira.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211; <em>¡Parala, parala!&#8230; ¿Parastes?, ¿dejaste la máquina?,</em> pregunta escondida detrás del vano de la puerta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<em>A mí no ahora. Estoy apurada. Tengo que poner la mesa,</em> dice.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<em>No, no estoy ahora. Después sí. Después seguí con la casa, con el living comedor que fue motivo de tantas reuniones y cosas lindas cuando estábamos todos, que a mí me gustaba tanto y éramos treinta y pico. Ahora todos dicen: “Qué suerte, somos menos, más íntimo”. No se dan cuenta. A mí nunca me importó preparar comidas para treinta y pico de personas. Ahora no están los otros hijos queridos. Yo lo único que quería es que estuvieran todos.</em></p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quien filma no lo sabe aún, pero esa es una escena iniciática. Filmado hace como veinte años –acaso, su primer registro, aquel que encendió la llama de cineasta–, ese rechazo a medias permitió ingresar a “la ficción que acompaña y sostiene la ficción” de su propia familia. Quien filma no es inocente. Él, de algún modo, “gatilló”; de ahí que, como me confiesa en una entrevista, si se presentara la misma situación, hoy día apagaría la cámara. (Y erraría si así lo hiciera, pues, como se verá más adelante: en la familia –también en el oficio– no hay que pecar de inocente y hay que estar dispuesto a gatillar.)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quien no se negó a expresar su deseo es “mamá [que] necesitaba los vínculos como el aire que respiraba [porque] era como una <em>matriarca</em> [que]&nbsp; se esmeraba por la unión entre los hermanos”, dice uno de los hijos, uno que “no habla, dispara”, según luego advierte otro hijo en este documental que, como <em>Trelew</em> (2004) de Mariana Arruti, tiene trama de ficción, al igual que toda familia, claro está.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La matriarca estudió con Borges, ese hombre que, ante el linaje de las armas y el de las letras, eligió estas últimas. Ella también las eligió y abrazó la lengua inglesa que enseñó -incluso a ese nieto que la filma y la escucha hablar sobre Shylock de Shakespeare y su mentado antisemitismo que ella misma pone en cuestión–, a tal punto que la casa familiar, donde se filmó todo este documental al cabo de muchos años, terminó conformando un modesto instituto de inglés, lo cual se trasluce en vestigios colgados (un póster de Shakespeare, no casualmente) y en voces oídas entre cuatro paredes (salidas de algún casete guardado, se escuchan, entre otras voces, indicaciones para ejercicios en inglés).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la familia, ese fue el linaje materno, el de la lengua, que es la que une, ni más ni menos. Pero con el tiempo primó un mandato (“Yo crié a mis hijos para que sean unidos”, dice martinfierrescamente ella en un momento) antes que un linaje, y así fue cómo su lugar en la familia terminó siendo el que manifestó cuando se negaba a ser filmada, el de matriarca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Es muy difícil salir de la familia”, continúa Willy, el que mejor entendió a Shakespeare, incluso más que mamá, esa mujer que se negaba a reconocer que en toda familia arrecian tempestades y no reina ninguna desinteresada hermandad.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Mi mamá era la que hacía que todo esté adentro [y] ha puesto el corazón en sostener esa trama. Ella tejía a cualquier precio”, advierte quien sabe (y lo sabe más luego de haber leído <em>King Lear</em>) que acaso no todo hijo honre la trama familiar, en este caso, la ficción que a ella la ubica como tejedora y a él como el que mejor maneja el puñal. “No sé si uno debe tejer a cualquier precio”, avisa Willy; y bien se sabe, quien avisa, no traiciona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De la matriarca de antaño a las “mamis” que no hacen más que quejarse en los <em>chats</em> de <em>Whattsapp</em> de hoy hay un abismo –abierto por la nueva fase del capitalismo que devasta todo pilar simbólico, los roles de padre y madre, entre otros–; también lo hay entre una y otra película que conforman <em>El lugar de la desaparición</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Promediando el film el director vuelve a disparar, ya no a alguien sino a algo. Los títulos de la película recién aparecen cuando, creemos, ya se había presentado “la ficción que acompaña y sostiene la ficción” de esta familia. Farina dispara ahora al relato clásico. Lo “parte al medio”, literalmente.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ya sin mamá, se inicia otra película.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-8525" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-1024x576.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-300x169.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-768x432.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-1536x864.jpg 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-260x146.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-50x28.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3-133x75.jpg 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC3.jpg 1920w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La segunda</strong></p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Lo recordaré siempre con claridad […]. Escuché algo en el comedor o la biblioteca […], como un ahogado susurro de conversación.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora”.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Casa tomada” de Julio Cortázar</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No es fácil dejar una casa. Más fácil es que alguien la ocupe. Más todavía, que ese alguien sea un miembro de la familia. Nadie lo había pensado luego de leer aquel famoso cuento de Cortázar. Ahora lo hacemos. Regalo que nos da el cine: la posibilidad de volver a leer un texto y encontrar lo que estaba ahí y no veíamos; en este caso, no ya un “aluvión zoológico”, sino la tragedia en la que está involucrada toda familia, incluidos los hermanos, por supuesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En toda familia se escribe un relato que ubica a cada quien en un lugar, lo aceptemos o no. Ese relato toma las formas del grotesco (<em>Esperando la carroza </em>de Doria), puede ser “una de terror y de fantasmas” (<em>Papirosen </em>de Solnicki), tener el tono de una telenovela que anuda –aún más– a mamá y “al nene” (<em>Familia </em>de Edgardo Castro) y hasta puede transformarse en tragedia shakespereana como se muestra, con sutileza, en <em>El lugar de la desaparición</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Compuesto de momentos robados a una familia –algunos, en días de idilio en que todo es una fiesta y hasta una distendida clase de inglés de mamá, y otros en años de duelo en que todo se vuelve más sombrío y hay que usar anteojos de sol en casa–, este documental registra la novela familiar de los Markus, una familia en la que, a la muerte de mamá, se evidencia qué rol ocupa cada quién, lo acepte o no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A diferencia del celu –del que somos extensión y no viceversa–, la casa es una extensión de uno, de nuestro pequeño o gran dominio, de nuestros miedos y cerrazones. Pero es algo más hondo aún –en el cine reciente, ya lo mostró Gustavo Fontán, también Valentina Llorens–, es “una infancia inmóvil”, como bien la define Bachelard en <em>Poética del espacio.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Willy, el hijo mayor, “quiere construir arriba. Ahora se armó la habitación donde dormíamos cuando veníamos”, le susurra cual Yago al padre uno de los hermanos, uno que ve cómo un par vuelve al paraíso perdido de la infancia y va haciendo cambios en la casa sin encontrar oposición alguna.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Papá no es un “don nadie”. Se ha hecho un nombre, nada menos. Ha llegado a ser Director de un hospital, del <em>Hospital Alvear</em>, más precisamente. Esta “segunda película” registra los blasones de su vida profesional, también su actuación frente a “Yagos”, “Cordelias” y “Macbeths” de entrecasa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aunque figura como “el jefe de la familia” –así lo llama uno de sus hijos–, papá deja que le “bolsiqueen” el placard, como le advierte un hijo cuando presiente que Willy está traspasando todo límite.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-8524" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-1024x576.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-300x169.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-768x432.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-1536x864.jpg 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-260x146.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-50x28.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8-133x75.jpg 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC8.jpg 1920w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mamá había elegido ser el sostén afectivo –más que económico– de la familia. Sin ella, es más sordo y fuerte el secreto a voces. El film deja oír paredes que hablan: hay en el aire indicios y sospechas bien fundadas entre hermanos, también hay aire viciado y sonidos que anuncian que alguien arriba se está haciendo flor de rancho, uno incluso mejor que el que habitaron alguna vez, después se verá.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sin tono de conventillo sino más bien de tragedia griega –de esa que muestra lo que todos saben que ocurrirá y nadie puede detener–, se escucha:</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<em>¿Y vos quién sos? ¡Vos no sos nadie!, </em>dice alguien por ahí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<em>¡No tiene autoridad!, </em>se escucha decir también.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ni en la imaginería literaria –en la <em>Odisea</em> donde Ulises juega a ser nadie– ni en la ficción que sostiene a toda familia, ni en una ni en otra, puede alguien afantasmarse y ser “nadie”. Quiéralo o no, a cada quien le toca un rol en la trama, que en este caso, ya no tiene Penélope que posponga la masacre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay doble linaje en las familias. El que prima en esta “segunda película”, bien se ve, es el de un padre que “deja hacer”, pero no a cualquier hijo, sino a “<em>mi hijo, el doctor</em>”, como también se escucha decir en el film.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aquí no hay padre que enfrente hijos que quieren disputarle su lugar –no hay quien clame por un caballo para salvar su reino–; por el contrario, hay entrega mansa y secreto a voces. Si hay padre que “deja hacer”, hay algo más turbio que una “familia disfuncional” (síntoma de una época de caída de la función paterna, o dicho de otro modo, de un capitalismo que rompe todo lazo); quizá hay implosión no de una casa, sino hasta de la familia como institución.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-8526" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-1024x576.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-300x169.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-768x432.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-1536x864.jpg 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-260x146.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-50x28.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10-133x75.jpg 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/09/EL-LUGAR-DE-LA-DESAPACION_PIC10.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No se escuchan solo rumores, también a alguien que trabaja. A Willy, que sigue la tradición de papá, pero le agrega “la pata anímica, lo emocional” –no por nada lleva ese nombre shakesperiano heredado de mamá–, lo escuchamos atender a una paciente y seguir a paso firme un cometido de seguro inconsciente. Así de terrible son las tragedias griegas e isabelinas que habitan en toda familia, cruces de legados y tramas, enmarañadas, unas dentro de otras, arborescentes o más bien envolventes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Frente a él y a los otros hermanos, no hay patriarca a la vista, de ahí que si la película está “partida en dos”, en ella se muestra, de un lado, la matriarca; del otro, la masacre sin ley ni freno. Frente a los hermanos que deben firmar un nuevo título de propiedad a la muerte de la madre, hay solo un hombre que, como Borges, paulatinamente se está quedando ciego, lo cual no le impide visitar esa otra casa que se construyó no precisamente a sus espaldas. Con tanteos de ciego, tanteos de un Lear que literalmente no ve el amor de unos y la ambición de otros –¿no los ve?, ¿”deja hacer” a conciencia?, ¿quiere ver, al contrario de mamá, cómo corre sangre entre hermanos?–, lo observamos traspasar una reja y subir al reino de un solo hombre, de ese que se dijo, muy livianamente, que era “nadie”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pasa en las mejores familias. Y seguirá pasando. De ahí que contar ese final –como contar íntegra la tragedia de Edipo o de <em>Hamlet</em>– no es contar absolutamente nada que no vuelva a ocurrir una, otra y otra vez (en escala terminal gracias a esta fase del capitalismo), ya en el <em>country</em>, ya en la villa, ya en la modesta o pituca casa de familia de clase media.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo dicho. Willy, acaso haciendo honor a ese nombre que le puso mamá, es, de toda la familia, el que mejor entendió a Shakespeare. Por eso es él quien llega a decir no sólo que pertenece a una “familia quística” –¿quién no?, diría el bardo inglés–, sino también que: “Uno puede vivir impropiamente teniendo un título de propiedad”, sentencia que no negaría el autor de <em>Hamlet</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como en toda tragedia y en toda familia, en<em> El lugar de la desaparición</em> no hay villanos ni víctimas, sino más bien responsables; todos, en mayor o menor medida lo son y este brillante film lo muestra con una sutileza que debemos ponderar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Valga esta película, entre otras razones, para saber qué tragedia se teje en casa y qué responsabilidad le cabe a cada quién.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 28 de septiembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Docente de Historia Social Argentina (UNDAV), de cine (FLACSO) y de distintas materias del profesorado de lengua en instituciones del Conurbano. Autor de «Cambiemos o la banalidad del bien» (Red Editorial) y de «La invención de la literatura. Una historia del cine» (en prensa), entre otros libros.</p>
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		<title>Cine: Al simulacro, más simulacro o hay que creer y jugársela &#8211; Por Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Dec 2021 00:17:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Matías Piñeiro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Se estrena Isabella, nueva vuelta de tuerca sobre una obra de Shakespeare de Matías Piñeiro, un director que hace de la repetición literal un culto a la diferencia.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cine-al-simulacro-mas-simulacro-o-hay-que-creer-y-jugarsela-por-hernan-sassi/">Cine: Al simulacro, más simulacro o hay que creer y jugársela &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Se estrena <em>Isabella</em>, nueva vuelta de tuerca sobre una obra de Shakespeare de Matías Piñeiro, un director que hace de la repetición literal un culto a la diferencia.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>I.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Clásico no es un libro que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">J. L. Borges, <em>Otras inquisiciones</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Somos hablados por el discurso del otro. Es nuestra fatalidad, ser loros repetidores. No la única, por cierto, y acaso una que más bien valdría honrar que temer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En <em>Hamlet</em>, en <em>Othelo</em>, en <em>Lear,</em> Shakespeare le dio cuerpo a esa fatalidad. Hizo lo propio en <em>Medida por medida, </em>de donde Matías Piñeiro extrae, para este nuevo filme, menos un puñado de versos que unas cuantas verdades shakesperianas, una de las cuales insta a perder la inocencia en tiempos de simulacros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En “la comedia más nihilista de Shakespeare”, según Harold Bloom, en esa en que se prueba que al “huir de sí mismo”, casi como en un cuento oriental, no hacemos más que encontrar una y otra vez a un otro, Isabella revela que: “¡Ese que habla es mi hermano! ¡Es, en verdad, la voz de mi padre que sale del fondo de su tumba!”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde su primera película, Matías Piñeiro no tuvo miedo de ser hablado por otro; menos aún, por un padre literario. Desde aquel lejano 2007 en el que el buen cine aún no había sido desplazado por ese relato ramplón que vertebra las series, honró el lazo que lo une a una tradición, un tren de fantasmas con el que lidiamos a perpetuidad, ¡bah!, siempre y cuando el neoliberalismo no lo haga trizas con su mandato de vivir en un presente perpetuo, claro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Piñeiro irrumpió con estilo propio de la mano de D. F. Sarmiento (<em>El hombre robado</em>), con quien se perdió en el “entre nos” (<em>Todos mienten</em>) para encontrarse del mejor modo, explorando los personajes femeninos de las comedias de Shakespeare –reverso de los venales de sus tragedias como Lady Macbeth– en una experiencia que se sucede film a film y que dio en llamar, no sin un toque de distinción, “las shakespereadas”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tanto junto al autor del <em>Facundo</em> como junto al de <em>Pruebas de amor perdido</em>, probó, o mejor dicho, sigue probando, que quien repite y desvía como lo hace un/a verdadero/a autor/a, al repetir literal y borgeanamente como Menard –y al repetir no cualquier texto sino clásicos–, crea.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Nuestras dudas son traicioneras, haciéndonos perder lo que podríamos ganar al arriesgar.”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Shakespeare, <em>Medida por medida</em></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mariel y Luciana no son compañeras como las protagonistas de <em>Rosalinda</em>, <em>Viola</em>, <em>La princesa de Francia</em> y <em>Hermia &amp; Helena</em>, sus predecesoras en este fructífero “eterno retorno” a Shakespeare al que nos tiene acostumbrado Piñeiro en estos años. Aunque conocidas, son también rivales, y a su modo, el reverso la una de la otra: una tiene un hermano, la otra no; una actúa, la otra duda. Ambas van a participar de una audición de <em>Medida por medida </em>porque hay que reemplazar a una actriz y no lo harán dos, sino una. Sola. Así quedará, como es de esperar, más la que pierda que la que gane.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mariel se presenta a la instancia previa en la cual se le comunica cómo será la audición: deberá preparar una escena de la obra y también un monólogo que gire en torno a un dilema moral entre hermanos. Quien se lo explica es un conocido, al que acaba de reencontrar en esa situación por casualidad, quien le sugiere que no refiera que ellos se conocen, no sea cosa que se crea que ella juega con ventaja en la compulsa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“- ¿Tengo que mentir que no te conozco?”, pregunta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“- Sí”, responde él.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El planteo es shakespereano desde el primer hechizo, pues no otra cosa es la secuencia inicial –volveremos sobre ella– y de ahí al final: la vida es teatro y, si así se asume, no queda más que fingir con inocencia, mentir a conciencia e incluso traicionar, si es necesario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como en las otras shakespereadas y como en más de una obra de Shakespeare, no faltará escena en la que no sepamos si es sueño o vigilia el marco que contiene a los personajes (a modo de presagio, Mariel soñará con Luciana ya disfrutando de su papel, pero el director nunca dará indicios de que lo visto es un sueño, tampoco un vaticinio), si es verdad o mentira el discurso que los rige (Mariel prepara un monólogo para la audición en el que le pide plata a su hermano y luego la vemos repetirlo frente a él en una escena en la que no sabemos si miente o dice la verdad).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mariel llora en la audición, pero ese llanto es “puro teatro” porque cuando realmente llora es en el auto luego de enterarse de que, aunque dé vueltas y vueltas sin encontrar apoyo o compañía –no solo teatral–, está sola. Es de las pocas veces en que discernimos entre la verdad y la ficción, que es donde realmente se juega el corazón del film y acaso de toda la filmografía de este brillante director, de los pocos –es la contracara de Rejtman, hombre de una y la misma película– que se repite y es <em>siempre</em> distinto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Creo que hay algo en los textos de Isabella que se me llegó a meter en los nervios”, dice Mariel al promediar la película. Y no es para menos; después de todo, y como sentenciaba el genial Oscar Wilde, “la vida copia a Shakespeare tanto como puede”. Es la vida la que copia a la ficción y no a la inversa, nos decía Wilde. También Freud (¿o no es nuestra vida copia de la ficción que es nuestra novela familiar?). También Piñeiro, “¿Y qué Dios detrás de Dios la trama empieza?”, como escribía Borges, y antes que él, creyó “el transmigrador” Pitágoras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mariel practica frente a un espejo, para la audición –¿o para enfrentar a su hermano a quien realmente le va a pedir plata?; de nuevo, ¿dónde está la verdad y dónde la ficción?–; lo hace frente un espejo que habla como todos –¡vamos!, no solo lo hace el de <em>Cenicienta</em>–, uno que se “prueba el traje de tirano” y le dice: “Mis mentiras valen más que tus verdades”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta línea de texto, réplica idéntica de otro, esto es, un simulacro, nos recuerda el tópico shakesperiano según el cual somos puro simulacro. Como el <em>Quijote</em> de Menard, esta repetición es <em>diferencia</em> porque se da no en cualquier época, sino, en este caso, en tiempos en que ha caído el régimen de verdad y de precedencia, en la Era de los simulacros y de la posverdad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En estos días nuestra vida copia a la ficción creada –algo más que intervenida e influenciada– por máquinas. Hoy se vive gustosamente entre espectros sin ánimo de desafiar este laberinto de espejos que es la sociedad de las pantallas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por el contrario, la obra de Piñeiro apuesta porque en la inexorable repetición (la que repite lo que fue tragedia y lo vuelve farsa) haya realmente <em>diferencia</em> y no el <em>continum</em> de lo siempre igual. Con un cine hecho de repeticiones literales, Piñeiro da indicios de que para ganarle alguna batalla a la lógica del simulacro –cuyo emblema son las redes sociales y las series, que se rigen bajo un mimetismo sin diferencia–, hay que minarla desde adentro, desde su propia lógica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando al simulacro se le opone otro simulacro, eso supone, cuanto menos, correrse del lugar de víctima inocente (del que dice la verdad y es el Bien, mientras los otros mienten y son el Mal) de la sociedad de las pantallas; por el contrario, es un modo valiente de rivalizar en plano de igualdad, un modo de arriesgar aunque podamos perder, como le ocurre a la protagonista.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="512" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-1024x512.jpg" alt="" class="wp-image-8928" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-1024x512.jpg 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-300x150.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-768x384.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-1536x768.jpg 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-260x130.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-50x25.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella-150x75.jpg 150w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/Still-Isabella.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>III.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Una vieja regla del <em>whist</em> indica que en caso de duda se debe jugar triunfo; por eso, cuando se me presentan dos posibles cursos de acción y estoy en duda, elijo el más atrevido.”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">W. E. Hudson, <em>La tierra purpúrea</em></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un cielo rojo es presagio de muerte y uno azul, de alegría sin razón ni final. Para W. E. Hudson, <em>La tierra purpúrea</em> -esa Banda Oriental “que Inglaterra perdió”- no era tanto un territorio de ventura o desventura, sino de entrega a lo desconocido, un emblema de la oportunidad, o dicho de otro modo, del viejo lema según el cual “quien no arriesga, no gana”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A Piñeiro, que es a su modo -como Borges y Hudson- un “sajón argento”, el púrpura no le sugiere otra idea que la de la épica personal. En la primera secuencia del filme una de las protagonistas le pone voz a su pluma:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El color púrpura. Tanto rojo enfriado como azul entibiado. Fragilidad y fuerza a la vez. Color de la ambigüedad, del equilibrio. Y su luz, la luz púrpura, una oportunidad para tomar decisiones.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Durante aquel breve momento del día en el que el cielo se tiñe de púrpura y los vientos se calman, la superficie del agua se vuelve una lámina donde rebota esta luz dando lugar al ritual de las doce piedras, ritual para resolver incertidumbres, para decidir entre la acción o la inacción.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Se recogen doce piedras y se espera la hora de la luz púrpura. Con cada piedra te das la oportunidad de dudar. Cada piedra, una duda. Doce piedras, doce dudas. Y si después de darte doce oportunidades para dudar, no te detuviste y tiraste las doce piedras, es que esa acción es ya una decisión.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Durante la luz púrpura las piedras caen al agua hasta que pasa una de estas dos cosas: te quedás sin piedras porque ya las tiraste todas o en un momento una duda te detiene, quedándote con una piedra en la mano</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En tiempos sin más rituales que los que impone la sociedad de las pantallas, como en tantas comedias de Shakespeare, Piñeiro muestra que hay algo –o alguien– que está por encima de nosotros incidiendo sobre eso que llamamos destino. Lejos de la banalidad y hasta la frivolidad que se le achacó, Piñeiro torna un acto de fe los hechos cotidianos, ya sea el reencuentro entre un padre y una hija, como lo hiciera en <em>Hermia &amp; Helena</em>, ya el decidir si actuar o no.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por intermedio de Piñeiro, Shakespeare, como cuando ideó a Hamlet, “sale del fondo de su tumba” e insta a actuar; a actuar en un doble sentido, tanto aquel que al simulacro le opone otro, este último, vencedor ojalá; cuanto aquel que mueve al acto, a “jugársela” como decimos en estas tierras purpúreas “que Inglaterra [despojó]”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Perder no es quedarse sin un puesto. Perder es no creer, y peor aún, no actuar, nos dice Piñeiro. Eso es realmente haber perdido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¡Que vivan los loros repetidores de las tierras purpúreas! ¡Que vivan los loros que hacen de la repetición, diferencia! ¡Que vivan los que al repetir, aún creen y crean!</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 28 de septiembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Docente de Historia Social Argentina (UNDAV), de cine (FLACSO) y de distintas materias del profesorado de lengua en instituciones del Conurbano. Autor de «Cambiemos o la banalidad del bien» (Red Editorial) y de «La invención de la literatura. Una historia del cine», entre otros libros.</p>
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		<title>Libros: El revisionismo como una bella arte y la literatura del “aguante” &#8211; Por Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Dec 2021 14:42:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Acaba de publicarse Fuera de serie (Hasta Trilce, 2021) de Gabriel Lerman, una novela que se propone una lectura de la Historia no menos que intervenir con desespero en el presente.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-revisionismo-como-una-bella-arte-y-la-literatura-del-aguante-por-hernan-sassi/">Libros: El revisionismo como una bella arte y la literatura del “aguante” &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Acaba de publicarse </em>Fuera de serie<em> (Hasta Trilce, 2021) de Gabriel Lerman, una novela que se propone una lectura de la Historia no menos que intervenir con desespero en el presente.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>I.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Alfredo compartía con Jauretche la idea de que era perentorio construir una trama cultural amplia que involucrara a las clases medias, a los comerciantes y a los pequeños y medianos propietarios en una perspectiva nacional”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Gabriel Lerman, <em>Fuera de serie</em>.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un día nos despertamos y teníamos en frente a “la” novela de los noventa, <em>Vivir afuera</em> (1998) de Fogwill, registro de una pesadilla de la que aún no salimos. Otro día, sin que nos diéramos cuenta, pasó sin pena ni gloria la novela “del macrismo”, <em>Ciudad amarilla</em> (2018) de S. Martínez Cartier. En el medio, con pluma nostálgica, hubo autores que se aferraron a un pasado mítico a fin de probar que el peronismo podía no ser neoliberal, y acaso, luego de caído un muro, cuando ya nadie lucha “contra el Capital” como reza una marchita, se animaría al menos a jugar una ficha por la felicidad del pueblo. Entre otros escritores, eso creyó J. D. Incardona, también Gabriel Lerman que, igualmente nostálgico, da un paso más y escribe la novela que faltaba, “la novela kirchnerista”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ubicada en pleno macrismo, cuando el pueblo movilizado advirtió que el desatino de la Corte Suprema al aunar crímenes de lesa humanidad con delitos comunes tiene un límite, el que pone el pueblo precisamente, <em>Fuera de serie </em>aporta una mirada retrospectiva sobre la década del 70 –aunque va más allá como se verá–, momento en que Alfredo Bettanin pinta el tríptico <em>San Martín, Rosas, Perón</em>, obra que funciona de pivote en la novela y también de excusa para el verdadero fin narrativo: echar una mirada revisionista de la Historia y, como tal, intervenir en el presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El relato acompaña a Atilio Diez, un profesor presto a convalidar su cargo mediante un concurso público que le permitirá pasar a planta, ese “paraíso” en el Estado al que, dado el triunfo del neoliberalismo, pocos acceden, incluso bajo gobiernos <em>Nac &amp; Pop</em>. Seguimos sus días y, por su intermedio, nos trasladamos a un “minué montonero”, a los años de FORJA y <em>De frente</em>, al tiempo en el que aún existía la bohemia y se moría por una idea con fusil en mano y pastilla de cianuro en el bolsillo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Según se cuenta en la novela, tras un itinerario tortuoso que supuso el fusilamiento del pintor y el suicidio de su hija (si algo prueba la novela, es que el “Viva el cáncer” y “Muerte a la yegua” no caen en saco roto), el tríptico, antes de ser arrumbado en un desván durante el macrismo, fue exhibido en el Museo del Bicentenario, uno de los tantos enclaves desde los cuales el kirchnerismo exhibía su lectura de la historia argentina. Esta es la verdadera motivación de la novela: ubicarse como relato en lo que se llamó en estos años “batalla cultural”, una batalla perdida –mal que le pese a B. Sarlo, quien daba por cierto hasta hace poco el triunfo del “discurso K”–, pero con guerra en curso, de ahí la importancia de un texto como este.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En <em>Política nacional y revisionismo histórico</em> (1959), Jauretche sostenía que, después de Caseros, el discurso histórico, consolidado desde las universidades y escuelas, pero también desde diarios, revistas, la radio –y hoy agreguemos las redes–, no era más que una falsificación para que el pueblo ignore cómo se conduce una nación y, sobre todo, en beneficio de quiénes. Según el autor del <em>Medio Pelo</em> y las <em>Zonceras</em>, un modo de contrarrestar ese discurso oficial –el discurso del “poder real”, diríamos hoy– era consolidar <em>otra narrativa</em>, menos una contracara boba (típico modo de “bajarle el precio” al revisionismo) que una sólida lectura de la historia que esté al servicio de una política verdaderamente nacional, esto es, una política en beneficio de la Nación y no de un partido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con reacomodamiento de feriados nacionales y monumentos, con celebraciones de fiestas patrias –algunas, pantagruélicas como la del Bicentenario– y discursos henchidos de guiños y menciones a la historia de este país y a sus referentes populares, frente al “Fin de la Historia” planteado por correveidiles del Capital en su fase más feroz, el kirchnerismo apostó por una fuerte lectura de la Historia, una que restituyera la voz de los vencidos.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II.</strong></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Esta historia ha sido para que los argentinos tuviesen una idea irreal del país y de sí mismos. Se logró crear la idea del país como de una cosa abstracta, o de algo ubicado en la estratósfera, ajeno por completo al juego de los intereses sociales y económicos internos, y desde luego, a los externos.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Arturo Jauretche, <em>Política nacional y revisionismo histórico</em>.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como Maradona, C. Menem es recordado por hechos y dichos, unos más hilarantes y esperpénticos que otros, pero todos en sintonía; después de todo, actuamos como hablamos, no viceversa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la memoria popular aún queda el recuerdo del día en que aquel presidente celebró la posibilidad de llegar a la estratósfera “y desde ahí elegirán el lugar donde quieran ir”, dijo visiblemente entusiasmado. Por entonces, Menem era hablado por el discurso neoliberal, lo cual era evidente en una política económica que enviaba a la “estratósfera” a cualquier alternativa en beneficio del pueblo; era hablado en ese rubro mucho más que en lo referido a la relectura de la historia, que incluyó la repatriación de restos de Rosas y una previa iconografía caudillesca que le dio semblante de líder de las clases populares. Dicho de otro modo, cuando no había triunfado el neoliberalismo del todo como hoy, aún era posible que un resquicio del discurso revisionista estuviera presente en la cultura en plena farandulización de la política y extranjerización de la economía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ahora bien, frente al neoliberalismo que nos toca, ese que borra la Historia de los billetes y repone desfiles militares (dos caras de una misma y feroz lectura del pasado y del presente), <em>Fuera de serie</em> repone la <em>Historia</em>. Lo hace bajo el prisma de una novela de tesis revisionista con un afán didáctico en las antípodas de la propuesta estética del tríptico que le sirve de núcleo sensible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como reverso de <em>Salvatierra</em> (2008) de P. Mairal, novela imantada también por una pintura –ésta ficcional–, pero entregada a la pequeña historia en plena “batalla contra el campo”, <em>Fuera de serie</em> elige menos la Historia que un modo militante de leerla. La novela apunta a “Los hombres que hicieron grande a la patria”, los “fuera de serie”. Haciendo a un lado el orden pesadillesco que rige el tríptico de Bettanin –un orden que, de la mano de Goya, Delacroix y Velázquez, rescata E. Rinesi en el posfacio de la novela-, olvidando incluso la lección estético-política que dejó ese panel onírico de L. Favio que fue <em>Sinfonía de un sentimiento</em> (1999), todo un friso revisionista en pleno peronismo neoliberal precisamente, a Lerman lo gana un afán didáctico (y es razonable: lee el pasado para intervenir en el presente) desplegado en páginas y páginas en las que se explican las escenas del tríptico, y es así que la novela por tramos no asume que el arte, incluso el realista y “de batalla” como en este caso –como los cuentos de Scalabrini, Moyano y Rozenmacher, para mencionar algún ejemplo–, está más cerca del Bosco que de <em>Billiken</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La revista <em>Billiken </em>supo ser un instrumento pedagógico que no tenía nada que envidiarle a los textos de primaria del primer peronismo por medio de los cuales se aprendía tanto a leer y a escribir cuanto a honrar a Perón y a Evita. <em>Billiken</em> era apéndice kiosqueril de la versión liberal que había primado en la escuela desde la Generación del 80 al presente, incluido el primer peronismo, aunque no se crea. Por el contrario, <em>Zamba</em>, el mítico dibujo animado de un tiempo ido en que niños y niñas tenían hambre de relatos y de experiencia (no como hoy, que miran absortos cómo otros/as jueguen por ellos/as en las pantallas o abran juguetes que ellos/as nunca abrirán), ese dibujo animado revisionista, no fue solo una necesaria contracara en tiempos en que del liberalismo de Sarmiento y Alberdi ya no queda nada. En <em>Zamba</em> hubo algo más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Además de reverso revisionista,<em> Zamba</em> es una pieza artística. En más de uno de sus capítulos se le tomaba el pelo no sólo a Mitre y Sarmiento, lo cual es esperable en un friso de esta índole para las nuevas generaciones, sino al mismísimo Rosas, que aparece, amén de como un defensor de los intereses nacionales, también como un narcisista insoportable, un personaje salido (que lo era) de <em>Las neurosis de los hombres célebres en la historia argentina </em>de J. M. Ramos Mejía. Dicho de otro modo,como en la obra de Marechal, de L. Lamborghini, de Santoro, <em>en Zamba </em>hay algo que se escapa de la corrección política propia del clisé revisionista.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="960" height="640" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman.jpg" alt="" class="wp-image-9017" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman.jpg?v=1640270316 960w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman-300x200.jpg?v=1640270316 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman-768x512.jpg?v=1640270316 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman-219x146.jpg?v=1640270316 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman-50x33.jpg?v=1640270316 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/lerman-113x75.jpg?v=1640270316 113w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:960px) 100vw, 960px" /></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La paleta de Lerman es muy otra, una que, sin un ápice de humor, se enfoca en la crueldad de una batalla que no es solamente discursiva. Su novela, un texto escrito con fervor argumentativo y hasta documental –a propósito, no son pocos los pasajes en los que se palpa un estudio denso y honesto, y no solo militante, de fuentes soterradas adrede por la historia oficial–, es una novela de trinchera, una suerte de ensayo literario que hilvana escenas a fin de restituir la historia de las clases populares en tiempos en que, ya bajo la lógica de la sociedad de las pantallas, ya por arbitrio de los políticos que encabezan la revolución de derecha triunfante, impera el puro presente.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II.</strong></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Me ata un fuego y mi sueño duerme aquí”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Patricio Rey y sus redonditos de ricota</em>, “Perdiendo el tiempo”.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero <em>Fuera de serie</em> es un texto de batalla no sólo frente al neoliberalismo. De T. Abraham a L. Rozichner, de V. H. Morales a R. Caballero, hace más de una década que, bien desde una raigambre filosófica o bien periodística, esas embestidas son ya moneda corriente. El texto de Lerman, y más leído hoy, al promediar el gobierno de A. Fernández, da un paso más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando la voz de orden –ahora sólo del progresismo, pues la derecha ha dejado hace rato los “buenos modales” de la pretérita democracia burgueesa– es el “diálogo, consenso (<em>y coso</em>, como suele agregarse últimamente)”, y cuando el peronismo “de Puerto Madero” no es otra cosa que un espantoso retorno de lo reprimido de los 90, la novela de Lerman actúa como literatura del “aguante” kirchnerista, una “678 literaria”, una “tanqueta” que funciona como bocanada de aire fresco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si T. Eloy Martínez en su <em>Santa Evita</em> siguió las pistas de una “muerta que vive”, con igual vena periodística Lerman trató de oír los ecos de un tríptico, pero no de cualquiera, sino de uno que recuerda emblemas de un partido que hoy está más cerca del sello de goma que del sólido movimiento de masas que supo ser. En un tiempo en el que el peronismo olvidó banderas y principios éticos que están en la base de un ideario y un puñado de transformaciones que son su orgulloso paraíso perdido, ese óleo, que sirviera de ilustración para una enciclopedia de la historia argentina, hoy es solo una pintura rupestre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Queda a las nuevas generaciones hacer de este ícono –y de otros como el Nestornauta o la leyenda que señala a una “Yegua, puta y montonera”, agregará Lerman– un santo grial que renueve la llama de una necesaria rebeldía tanto frente al este desierto de lo Real neoliberal como frente a su sostén más firme, el progresismo blanco y moralista, según nos advierten –y no escuchamos– A. Erriguel, M. Arenas, C. Quiroga y G. Orellano, entre otros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En este marco,<em> Fuera de serie</em> contribuye a renovar la llama. No es poco mérito.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 23 de diciembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Docente de Historia Social Argentina (UNDAV), de cine (FLACSO) y de distintas materias del profesorado de lengua en instituciones del Conurbano. Autor de «Cambiemos o la banalidad del bien» (Red Editorial) y de «La invención de la literatura. Una historia del cine», entre otros libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>De padres terribles y dioses muertos &#8211; Por Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Feb 2022 03:08:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Maidan]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2014 Sergei Loznitsa presentó Maidan, registro documental de la resistencia de parte del pueblo ucraniano a Putin, también fallido voto de confianza al peor padre terrible, el mercado.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/de-padres-terribles-y-dioses-muertos-por-hernan-sassi/">De padres terribles y dioses muertos &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En 2014 Sergei Loznitsa presentó Maidan, registro documental de la resistencia de parte del pueblo ucraniano a Putin, también fallido voto de confianza al peor padre terrible, el mercado.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por </strong><strong>Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>I.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Manco Cápac, Shih Huang Ti, Augusto o Pedro “el grande”: a un imperio lo sueña un hombre, pero lo forjan, y padecen a intramuros, muchos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En Rusia esos muchos son eslavos, rusos, indo-europeos, caucásicos; <em>mélange</em> cultural aglutinada, borgeanamente, por ese hombre que sueña.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un día ese hombre se muere o lo asesinan, un final esperable, este último, para quien sueña imposibles entre insomnes sin sueño alguno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando eso ocurre, ya en plaza pública, ya a escondidas, los muchos lloran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Salidos de <em>Las 1001 noches</em>, con mechones mongoles o caritas de Mamushka, unos, otros y otras, lloran desconsoladamente al padre terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se murió Stalin y ahí está Sergei Loznitsa para hacer, de incontables horas de archivo lacrimógeno, una pieza memorable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta es una de las señas particulares de <em>Funeral de Estado</em> (2019), documental, que hasta hace poco estaba disponible en Mubi, que vale la pena ver en estos tiempos neoliberales y progres en que huelgan padres terribles, o mejor dicho, en que queda uno solo en pie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Muerto Stalin, pasaron décadas hasta que Rusia volvió a tener un padre terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En Rusia se alegraron cuando ese astuto oficial de la KGB, ese Vicealcalde de San Petesburgo que nunca traicionó al líder que confió en él como delfín, luego de una carrera que nadie puede tildar de meteórica, se convirtió en el Zar del Siglo XXI.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Envenenar a un opositor, enviar a Siberia a un escriba díscolo, pactar y hasta encauzar a ese corcel indomable, la oligarquía, son gajes del oficio para los que se entrenó Putin desde el primer día en que soñó con lo imposible, conducir un imperio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">También se entrenó para mover fichas a su favor en la política internacional, que es la verdadera política, como dijo un padre terrible en la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un día Ucrania coqueteó con la Unión Europea. El rumor crecía: había un acuerdo en ciernes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A Putin no le cayó simpático ese coqueteo y menos un posible acuerdo. Letonia, Lituania y Estonia ya habían dado el paso a una occidentalización que venía de Pedro “el grande”. Temía que ese país, que había sido parte de la URSS y a él le dolía que no estuviera bajo su dominio, diera un paso más, y con ello, hiciera posible que misiles estadounidenses estuvieran a tiro de Moscú como lo estaban los de la URRS de Nueva York cuando la “crisis de los misiles”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hizo a un lado el judo y el esquí, dos de los pasatiempos predilectos, y viajó Ucrania. Conversó con el presidente de entonces y hasta recitó unos versos del mayor poeta ucraniano; después de todo, no había que convencer sólo al circunstancial presidente, también al pueblo. Su mensaje fue: para padres terribles, “mejor malo conocido que bueno por conocer”.&nbsp; Lo dijo en ruso porque no habla de corrido el ucraniano. También lo dio a entender con hechos, que a veces son más efectivos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vuelto a casa, prohibió la importación de no pocos productos venidos de Ucrania, decretó sólidas barreras arancelarias entre estos dos países y ordenó al ministro del área que a los ucranianos les suban el precio del gas, el “oro traslúcido” ruso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Fin del cuento, o mejor dicho, de una parte de esta historia de la que ahora, a inicios del 2022, conocemos otra: Ucrania dio marcha atrás con el acuerdo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ante esta decisión, parte del pueblo (dividido: unos añoran ser parte de Rusia; otros, se aliviaron cuando dejaron de serlo) salió a las calles a protestar. Palabras y hechos de Putin habían hecho recrudecer el espíritu nacionalista ucraniano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El pueblo se manifestó en Maidan, plaza de la independencia. Y ahí estuvo Loznitsa para retratarlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Eso sí, cuando Putin se entrevistó con el presidente ucraniano, visitó no cualquier sitio, sino un lugar sagrado para la ortodoxia cristiana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Putin sabe que la política es, entre tantas cosas, un acto de fe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo sabe Loznitsa, quien vio que, por entonces, no solo recrudeció el espíritu nacionalista, también los valores de la Iglesia ortodoxa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>III.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Para Fukuyama el “Dios ha muerto” tenía gusto a poco y decretó, de un plumazo, “el Fin de la Historia”. Tal dictamen, que prendió como reguero de pólvora, hablaba menos de un final que del comienzo de una nueva Era abierta poco antes con la caída de un muro. Desde ese derrumbe, bajo el arbitrio del dogma triunfante, el del capitalismo zombie, financiero y trasnacional, al globo se le hizo creer que a las ideologías les había llegado su hora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Llevando al extremo a Adam Smith, repuesto más que nunca Darwin (el darwinismo social es cada vez más feroz), vivito y coleando el lobo de Hobbes, todo marchaba sin sobresaltos bajo la hipnosis del consumo y la depredación neoliberal hasta que dos aviones dieron en el blanco del corazón financiero del Imperio, que primero tembló y luego se prendió fuego a la vista del mundo y a ritmo de <em>thriller</em> de Hollywood.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aún con cenizas humeantes se desató la última (¿última?) guerra santa para civilizar a los bárbaros con turbante que se habían atrevido a volar suelo americano con licencia para matar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De esas cenizas que quemaron el libreto del Fin de la Historia, como Fénix, renació un gran relato, el de la religión; con él reapareció Dios, que ya extrañaba darse una vuelta por la tierra desde que se lo había dado por muerto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El Dios que llena los corazones de musulmanes decididos a la inmolación y el de protestantes dispuestos al escarmiento no volvió solo, también lo hizo el del pueblo de la Europa bizantina, de esa Europa del Este que hacía no mucho se había obsesionado con una comunidad de iguales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este Dios sobrevuela como un ángel de Wenders en <em>Maidan</em> (2014) de Loznitsa, documental que retrata, desde la toma pacífica de la plaza a la ceremonia por los muertos caídos pasando por cruentos pasajes de batalla campal, la resistencia de la población de Kiev en la toma de la plaza de la independencia de Ucrania a fines de 2013 y principios de 2014 en reclamo menos de una autonomía que de la libertad de ser sometidos por el peor padre terrible, el que digita la mano impiadosa del mercado.</p>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://kanopy.com/cdn-cgi/image/fit=cover,height=900,width=1600/https://static-assets.kanopy.com/video-images/8cea0d3c-4487-42ff-84cb-7327d8e80323.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>IV.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No es la toma de la Bastilla, tampoco de la intendencia de París, mucho menos del Palacio de Invierno. En la plaza de Kiev no hay avance y salto mortal, hay recule y resistencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En <em>Maidan</em> Loznitsa pone a prueba aquello que decía Godard en <em>Pierrot el loco,</em> que “una película es un campo de batalla”. Dos decisiones de puesta en escena son las dominantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La primera: la cámara está apostada en el núcleo del conflicto junto a los manifestantes y no abandona la protesta por más que la lluvia de piedras y el humo que la rodea –que no es la niebla de Tarkovsky, Angelopoulos o Solanas, sino gas lacrimógeno– la inviten a hacerlo. Más aún, acompaña las acciones ubicándose agazapada en la retaguardia –tan atrás está que incluso, por momentos, no vemos contra quién pelean los que acudieron a la plaza a dar batalla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La segunda: con tomas fijas y abiertas pero lo suficientemente estrechas como para ver solo parcialmente lo que ocurre (en el film no hay una sola toma panorámica completa de la plaza), Loznitsa explora las múltiples voces que resuenan en fuera de campo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>V.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La primera decisión, aquella que exige mantener la cámara en el centro de los acontecimientos, delinea un escenario bíblico. Es la eterna lucha entre David y Goliat. A este último responden camiones hidrantes que, escupiendo agua a raudales, remedan los elefantes del ejército de Cartago. Suyos son los escuadrones de policía que avanzan en formación tortuga como se les enseñó desde que Craso exterminó Espartaco.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">David, encarnado por un pueblo henchido de fervor nacionalista, sólo cuenta con un ejército improvisado: una piedra, un poste o un trasto es valiosa munición de su tropa; toda madera o chapa, un escudo; y cada casco –de obrero, de soldado, de moto y hasta de bicicleta–, un módico seguro de vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por altoparlantes se pregona el “entrenamiento para activistas civiles dado por un miembro de la revolución naranja”. Se resiste al son de bombos, tambores y de “¡Muerte a la pandilla, gloria a la Nación!”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En su retorno, Dios se deja ver en emblemas y talismanes: la fina cruz bermellón sobre los escudos recuerda a las cruzadas, aunque estos guerreros estén aquí menos para cristianizar a otros que para entregarse con fervor a la evangelización de Occidente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la batalla de posiciones la lucha se vuelve cruenta. Llega el momento de improvisar un quirófano. “¡Se necesita un médico, urgente!”, se escucha por altoparlantes. Mientras se hacen cadenas de pasamanos para rearmar las barricadas, por los parlantes se escucha: “¡Es una victoria táctica! ¡No se muevan de sus posiciones!”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La <em>terra trema</em> y la plaza bulle; se vea este <em>film</em> en sala o en casa, butaca o sillón huelen a quemado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El logro es de Loznitsa, que sabe ubicar la cámara como Tarkovsky, como Angelopoulos, como Solanas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El paisaje es por momentos lunar, por otros el de un basural y hasta el de nuestro Parque Lezama, al que se parece muy lejanamente esa plaza en su extensión y accidentes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pasan días, meses, y la escena se repite hasta el fin de la batalla: renuncia el primer ministro, acuerdo de formación de un gobierno de coalición, elecciones anticipadas, promesas de reforma constitucional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces, muy contadas veces, Dios guiña un ojo a David y deja que una piedra voltee a un gigante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No ocurre muchas veces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y muchas de esas veces, como en este caso, el triunfo es efímero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nada que un feligrés no sepa, y aún así, lucha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hasta hace poco al menos.</p>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://images.mubicdn.net/images/film/114097/cache-99767-1500880406/image-w1280.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>VI.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La segunda decisión, aquella que restringe el cuadro y aguza nuestros oídos, obliga a escuchar voces y melodías venidas del fondo de los tiempos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con planos de manifestantes en inactividad o aprestándose para la batalla, suena <em>La Marsellesa</em> en solo de flauta, también un villancico del Medioevo acuñado a campanadas; una gaita entona una melodía de resonancias religiosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay palabras en el viento: “El pueblo es el dueño de la tierra”; “Ucrania, ¡llegó la hora de la resurrección!”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entre esas voces sobresale una y llama la atención su omnipresencia durante los largos días y noches que acarrea la protesta. Es el fuera de campo existencial de millones que se plasma en la voz de los patriarcas y feligreses de la iglesia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el comienzo, la plaza es, más que un volcán o basural, un templo en el que oímos: “Señor, bendice nuestros actos”, “Los sacerdotes se unirán a nosotros para orar”, “Olvidaron su naturaleza humana”, “Nuestro arrepentimiento nos lleva a la salvación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Teléfono para Nietzsche: Dios no ha muerto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Todavía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>VII.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde que lo dijo Margaret Tatcher, e incluso antes, “no hay alternativa”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La cruzada triunfadora es la del “capitalismo o muerte”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hasta hace poco había algo llamado multitud, un puñado de indignados que irrumpieron en la Puerta del Sol, en un parque de Wall Street y en la ladera del Partenón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Toni Negri, David Hardt y Paolo Virno estaban exultantes. Había un sujeto histórico que detendría el avance del capitalismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero dura poco la maravilla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hoy no hay resistencia al único credo en pie, el que destruye todo lazo, incluido el que aglutinó a una nación como la ucraniana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En 2014 hubo presión de un padre terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hubo desacato de parte del pueblo ucraniano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hubo también un registro de esa épica en la que se mezclaba fervor nacionalista, pero también un sentimiento religioso que parecía perdido cuando no caricaturizado a sabiendas por Occidente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hoy caen bombas sobre Ucrania y hay condena mundial a un padre terrible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mientras tanto, el verdadero titiritero, el ubicuo e impiadoso mercado, se ríe a carcajadas.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 27 de febrero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Docente de Historia Social Argentina (UNDAV), de cine (FLACSO) y de distintas materias del profesorado de lengua en instituciones del Conurbano. Autor de «Cambiemos o la banalidad del bien» (Red Editorial) y de «La invención de la literatura. Una historia del cine», entre otros libros.</p>
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		<title>Cine &#8211; El Testigo Escuchón/Acerca de Azor &#8211; Por Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Apr 2022 00:48:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro y Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Andreas Fontana]]></category>
		<category><![CDATA[Azor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ópera prima del cineasta suizo Andreas Fontana, Azor va más allá del retrato de la última dictadura y ausculta un escenario que, de aquel tiempo a la fecha, no ha cambiado. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cine-el-testigo-escuchon-por-hernan-sassi/">Cine &#8211; El Testigo Escuchón/Acerca de Azor &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Ópera prima del cineasta suizo Andreas Fontana,<em> Azor</em> va más allá del retrato de la última dictadura y ausculta un escenario que, de aquel tiempo a la fecha, no ha cambiado.&nbsp;</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El Testigo Escuchón hace esfuerzos por no ver; oye, en cambio muchísimo mejor. Llega, se queda de pie, se desliza sin ser visto hacia un rincón, curiosea algún libro o una vitrina, escucha lo que hay que escuchar y se aleja, inmutable y ausente. Nadie pensaría que ha estado allí: ¡con tanta habilidad desaparece!</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>De nada se olvida, ¡hay que ver al Testigo Escuhón cuando llega la hora de desembuchar! Es otro, duplica su grosor y crece diez centímetros.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“El Testigo Escuchón”, Elías Canetti</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lo que no vio (o no quiso ver) el abuelo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En los escritos íntimos de Jane Austen brilla por su ausencia la Revolución Francesa. Sin embargo, en ellos, como en su obra, hay una burguesía que pugna por un lugar en la historia, alguien consciente de que, como lo advertía Balzac, para ocupar ese lugar, debe imprimir una nueva moral, desalmada creerá el autor de la <em>Comedia Humana</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el cuaderno de viajes que rescató Andreas Fontana de su abuelo, un banquero suizo que viajó por negocios a la Argentina en los 80, no había una sola alusión a la dictadura militar. Era razonable. El hombre era banquero no de la banca comercial sino de la privada, esa que asiste al puñado cada vez más ínfimo de los salvados del sistema. Como se sabe, al contrario de un servicio secreto, que siempre deja nota escrita de su conjurado accionar, lo hecho entre la banca privada y la elite de la elite no queda apuntado en ningún lado porque es prueba de lo que se hace a espaldas de la sociedad y rompiendo todo código, incluso, como se verá, el de la moral burguesa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La tarea del director fue ahondar en lo no escrito por su abuelo e imaginar, junto a Mariano Llinás, consejero de guión, las charlas que, al amparo de milicos, políticos y hasta un obispo, se daban en plena dictadura con empresarios, lobbystas y banqueros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En tiempos de retorno del negacionismo, de un retorno recargado propio de una revolución triunfante de derecha que se anima a sostener que Rodolfo Walsh no fue otra cosa que un asesino, <em>Azor</em> da un paso más en el análisis de lo ocurrido bajo la dictadura. El resultado es un film perturbador que, centrado en un personaje kafkiano y aunque no se crea mefistofélico, prueba que la amoralidad tecnocrática que domina al globo ha atemorizado y hasta transformado incluso a la elite.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>En la selva oscura</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con su esposa, Yvan De Wiel&nbsp;llega a la Argentina en coche oficial de la Embajada Suiza. No son turistas en tierra extranjera. La francofilia de la cultura argentina, presente en mobiliario de los hoteles y de las fincas que visitan, pero también en el fluido manejo del francés de quienes los reciben gustosos, les hace el entorno familiar. Sin embargo, hay algo que desentona con el paisaje desde los primeros minutos en los cuales ven una requisa militar en plena calle. “Imposible adivinar lo que está pasando en el país”, alguien les advierte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A poco de llegar Yvan se entera de que, quien tenía la cartera de clientes del banco, alguien a quien él iba a acompañar, ha desaparecido. “De tanto pasar tiempo acá, sus métodos se volvieron problemáticos”, le comentan no sin mostrar aprecio por ese hombre que “era brillante, uno de los mejores entre nosotros”. Dadas las circunstancias, a Yvan no le queda más alternativa que reemplazarlo, una tarea por definición imposible; no así superarlo, claro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Visita a los clientes apuntados en el cuaderno del desaparecido, gente de “las altas esferas del poder”, como se reconoce una mujer con la que conversa. “Este país se ha convertido en un coto de caza privado para algunos allá arriba”, le cuenta quien, asustada, le confía que “nos persiguen como a conejos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esa “temporada en el infierno”, que es al mismo tiempo una inmersión en un ámbito al que pocos acceden, la realiza con su esposa, guía, más que mera compañera, pues puede ver lo que él y se lo confía. Camina junto a ella hasta casi la última secuencia del film, tan brillante como el resto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Cuento de tahúres</strong></p>



<div style="height:23px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Ahora llegaban hombres nuevos con bigotito, sueño, valijas y camperas azules. Gente joven: una generación entera de recambio”.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>En otro orden de cosas</em>, Fogwill</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como su compañero fantasma, Yvan es un profesional de lo único que privilegia el capitalismo en pie, las finanzas. Aprendiz obligado y sin maestro, va a tomar lecciones sobre la marcha de quienes son parte de la transformación que se da por esos años y aprovechan para sacar tajada. Para el aprendizaje, no ha tenido que hacer mucho, sino ser un mero testigo de charlas, o más precisamente, un “Testigo Escuchón”. A lo escuchado, supo responder una y otra vez “Comprendo”; y a la larga, luego de tanto escuchar el cuento de tahúres contado por los protagonistas, finalmente comprende, no en cualquier lugar, sino en un espacio acordemente afrancesado, en el círculo de armas, un “club de caballeros”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Allí le cuentan que algo ha cambiado: “La pista de esgrima fue reemplazada por la cancha de squash y un sauna”. Quedan atrás tanto rituales de la aristocracia (que nos llegaron de oídas de Europa) como de un imaginario inexistente, el de la burguesía nacional; ya no es el mismo mundo de las finanzas que conocieron quienes trabajan en la banca privada hace décadas: “Se ha declarado una guerra de codicia” y “la nueva generación (de las finanzas) es más agresiva”, lo alecciona el obispo que aprendió a ser “codicioso cuando los otros son prudentes”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Después de un derrotero borgeano en el que debe probar quién es, Yvan prueba también que aprendió, más temprano que tarde, que no hay rédito en ser una sombra de otro, y menos, alguien neutral como Suiza, su país de origen sobre el que se escucha decir: “Después de un tiempo de lidiar con los suizos, se van a dar cuenta quiénes son los esclavos de quiénes.” Ahora ya puede ser realmente <em>otro</em>. <strong><u></u></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se anima a llegar más lejos que su antecesor. En un galpón en el que se atiborran objetos se escucha: “178 licuadoras, 664 máquinas de coser, 234 ventiladores, 65 televisores a color…”. El inventario del saqueo a plena luz del día asienta que también hay un <em>Alfa Romeo</em> que no desentona con el paisaje; después de todo, como le decía el obispo, no solo había que reeducar a la juventud: “los parásitos hay que erradicarlos <em>incluso dentro de las mejores familias</em>”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si bien <em>Azor</em> se inscribe en una tradición que, habiendo dejado atrás la teoría de los dos demonios hoy reeditada, analiza la complicidad civil (una tradición que va de <em>Villa</em> a <em>En otro orden de cosas</em> y de <em>Los rubios</em> y <em>Cuatreros</em> a <em>Rojo</em> y <em>Responsabilidad empresarial</em>),no es solo una película sobre la dictadura. Film de mil capas como toda gran obra, es además, la más fina y ominosa radiografía de la racionalidad técnica de las finanzas, una racionalidad amoral (no inmoral) que lleva a la elite a una zona oscura de la que ya no hay vuelta atrás. Fuga hacia adelante y salto al vacío de un capitalismo en nueva fase iniciada en los 70, esta ruptura de todo código –ruptura hasta con los códigos de la mafia– es el aire que respiramos aún hoy.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 6 de abril de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Prof. y Dr. en Letras, y Mag. en Comunic. y Cult., es docente en profesorados del Conurbano, ensayista y crítico de cine. Publicó <em>Hoteles. Estudio crítico</em> (2007), <em>Cambiemos o la banalidad del bien</em> (2019), <em>La invención de la literatura. Una historia del cine</em> (2021). Estuvo a cargo de <em>El Nuevo Cine murió </em>(2021) y prologó <em>Escritos corsarios</em> de P. P. Pasolini (2022).</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>SINOPSIS</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><br>1980. Yvan De Wiel, un banquero privado de Ginebra del más alto nivel, viaja a Argentina en plena dictadura militar para reemplazar a su socio, objeto de los rumores más inquietantes, al desaparecer sin dejar rastro. Entre salones lujosos, piscinas y jardines bajo vigilancia, se instala un duelo a distancia entre los dos banqueros que, a pesar de sus métodos diferentes, son cómplices de una misma forma de colonización discreta y despiadada.</p>



<div style="height:29px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Trailer Azor</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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		<title>Entrevista a Milagro Sala, presa política &#8211; Por Guadalupe Marando y Hernán Sassi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Oct 2022 12:10:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Milagro Sala]]></category>
		<category><![CDATA[Presa poítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esta entrevista fue realizada en la casa de Milagro Sala pocos días antes del inicio de la pandemia. En materia judicial, su condición sigue siendo la misma: presa política. El mismo también es su pensamiento: sabio y vivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/entrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi/">Entrevista a Milagro Sala, presa política &#8211; Por Guadalupe Marando y Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph" style="color:#1006e5"><strong>Lo que representa a nuestros antepasados es valorar la vida del otro.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Esta entrevista fue realizada en la casa de Milagro Sala pocos días antes del inicio de la pandemia. En materia judicial, su condición sigue siendo la misma: presa política. El mismo también es su pensamiento: sabio y vivo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Guadalupe Marando* y Hernán Sassi*</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-Hernán Sassi: Mi formación como docente es en realidad una deformación porque donde estudiamos no recorremos textos que nos remitan a nuestra propia identidad. Tenemos una concepción liberal, sarmientina, que naturaliza el desprecio y el odio al gaucho y a los pueblos originarios. Una concepción que atraviesa incluso al peronismo, de ahí el nombre de los ramales de trenes.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Te quería preguntar cómo fue el proceso para recuperar tus propias raíces, si es que eso fue así, y cómo vos lo trabajaste en la Tupac porque vos has reimplantado rituales, hecho templos; en definitiva, trabajaste para recuperar una identidad perdida en tu comunidad.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-Milagro Sala:</strong> En lo que acabás de decir tenés mucha razón porque lamentablemente en ningún libro de Argentina se cuenta la verdadera historia de los pueblos originarios. Después del avasallamiento hacia América latina, hacia los pueblos originarios, nunca nadie, insisto, contó la verdadera historia. Nosotros sabíamos vivir bien, comer bien. Antes no había la división entre Argentina, Bolivia, Chile; éramos todos una sola avellana. Podíamos caminar por nuestro territorio en la forma y el tiempo en que queríamos. Podíamos cazar, pescar, cultivar las tierras; podíamos comer lo que nosotros queríamos. Cuando vinieron los españoles, cuando llegó Colón con la cruz y la espada, nos vienen a decir “a estos indios vamos a enseñarles a vestirse”. Y te implementaron el catolicismo “de prepo”. Bueno, esa historia no se cuenta en ningún lado. Te cuentan que Colón vino y descubrió América. Para ellos Colón descubrió América. Nosotros ya vivíamos acá, ya soñábamos, éramos alguien acá. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Creo que toda la arqueología que se ha hecho en América deja mucho que desear hacia ellos porque ellos no podían creer nuestro trabajo acá, el de las pirámides en Méjico, cómo se hacían nuestros rituales. Por ejemplo, los rituales que vos acabás de decir. Nuestras ceremonias eran a la mañana y a la tarde porque valorábamos la tierra, valorábamos el aire que corría, al Tata Inti que es el sol para los <em>karai</em>, a la Mamita Quilla que es&nbsp; la luna para nosotros y también para los <em>karai</em>,&nbsp; En un momento nos prohibieron hablar en nuestra lengua. Eso no se cuenta en ningún libro. Y es por eso mismo que hay sectores que son desclazados. Ni ellos mismos saben de dónde vienen. O tienen vergüenza de contar de dónde vienen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando me preguntabas si hicimos templos, nosotros hicimos una réplica del templo de Kalasasaya [Tiwanaku, Bolivia] en Jujuy, en homenaje a Tupac Amaru. Y también destacamos que las ceremonias eran para nosotros muy importantes porque eran la comida de todos los días, el valorar lo que es nuestro. Y lamentablemente a muchos de nuestros hermanos le prohibieron hablar su propia lengua. Por eso nosotros queremos que se cuente la verdadera historia que no se cuenta en ningún lado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Me acuerdo que, hace siete, ocho años, cuando empezamos a hablar sobre nuestra historia, de dónde venimos, cómo somos y por qué hacemos las ceremonias viajaron un grupo de diputados de acá de Jujuy, entre ellos Pablo Baca [ex diputado radical, actual presidente del superior tribunal de justicia que enfrenta un juicio político por los audios que dejaron entrever la falta de independencia del Poder Judicial en la causa de Milagro], a hablar a Buenos Aries con el Canal <em>Encuentro</em>, diciendo que todo lo que decíamos era mentira. ¡Más vale que es mentira para ellos! Porque ellos van por la tierra nuestra, por el litio, por la minería. Nos sacaron el agua y el territorio de nuestros hermanos. Por eso a ellos no les conviene que contemos la verdadera historia y lo que nosotros venimos reclamando hace mucho tiempo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si vos me preguntás por qué volviste a hacer ceremonias, te digo que mi abuela es boliviana, yo soy descendiente de bolivianos; ellos nos enseñaron qué es la Pacha Mama, la ceremonia del año nuevo de los pueblos originarios, cómo valorar la tierra y el aire. Si vos mañana me mandás que mate una hormiga o un pajarito, yo no te la mato. Porque son seres que tienen derecho a vivir. Nosotros como humanos tenemos que aprender a respetar el lugar donde vive cada animalito. Algunos te dicen “la piedra no tiene vida”. Para nosotros la piedra sí tiene vida. “El agua no tiene vida”, te dicen. Para nosotros el agua sí tiene vida. Todo tiene vida. El aire tiene vida. Un árbol tiene vida. Los yuyos tienen vida. Por ejemplo, nuestros tátara abuelos, contaba mi abuela, de que para vos consumir un animal, una cabra, una llama o una vaca, vos pedías perdón, pedías autorización porque le sacabas la vida al otro. Cuando ibas a pescar lo mismo, antes pedías autorización. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No sé si vieron esta película, ¿cómo se llama? A muchos jóvenes se las recomiendo. <em>10.000 años antes de Cristo</em>. Raúl [se refiere a Noro, su esposo], ¿cuál era la otra película que a mí me gusta ver? Esa que vienen unos invasores a querer matar el árbol de la vida, ¿cómo se llama? Papi. [Le pide a su esposo] en mi mesita de luz hay varias películas, quizá ahí está.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Yo no me canso de verlas esas películas. Yo cada vez que veo esas películas, y no me canso de verlas, por ahí se me caen las lágrimas porque es lo que representa a nuestros antepasados: valorar la vida del otro. Ya sea de un animal, de la naturaleza, pero valorarlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-HS: Eso también lo llevaste a la Tupac. Es valorar la vida del otro que ese otro tenga salud, educación, vivienda. Recuperar la identidad también es volver a valorar el otro en un contexto en que el otro es una amenaza.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Eso hoy lo llaman cooperativa. Nosotros le decimos comunidad organizada. Para nuestros antepasados, si vos eras de una zona donde yo no pertenecía, vos pescabas y yo cazaba, llegaba una época del año en donde nosotros nos juntábamos y nos cruzábamos las cosas, intercambiábamos. No sé, pescado por llama, el telar tuyo por un cuero mío. Vos me dabas semillas y yo cuero. Fijate que la semilla tenía un valor mucho&nbsp; más fuerte que un pedazo de oro. Si vos ponías una bandeja de oro y una bandeja de semillas, los hermanos te elegían la de semillas. Porque la bandeja de semillas te daba para trabajar la tierra, te daba de comer, te mantenía vivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">[Vuelve Noro con unas películas de esas que se venden en el tren. Se las entrega a Milagro. Ella va pasando una por una y comenta]</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¡Esta es! <em>Apocalipto</em>. Esta era. <em>Mohana</em> también es muy buena. <em>Coco</em> también te enseña. Ah [aparece un DVD de Sandro], yo soy fanática de Sandro, ah, sí, soy fanática.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Son películas que los jóvenes y los nietos tendrían que ver porque te dejan mucha enseñanza. Mirá, estaban cazando y justo cruzan una comunidad o tribu como le quieran decir. Venían todos con sangre y astados. El que venía le pide autorización para pasar. Le dicen que sí, que pasen. Tenían hambre. Ellos justo estaban matando un animal. Los que venían entregan un pescado y los otros se lo intercambian por otro animal. Hacen intercambio. El hijo del jefe de esta comunidad lo mira al otro que está todo con sangre, lastimado, y está asustado. El padre le dice que el miedo que tiene no lo tiene que llevar a la comunidad porque si no, va a desgraciar. Eso es parte de nosotros. A nosotros nos enseñan que no tenemos que tener miedo. “Sacá el miedo”, nos dicen. ¿Y qué significa? Significa sacar el odio, el rencor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si vos hablás con un <em>karai</em>, con los gringos, con los empresarios mineros, te dicen que uno está loco. Que uno se ha quedado con la historia pasada. No es que nosotros nos quedamos con la historia pasada. Nosotros queremos que se nos respete como somos como nosotros los respetamos a ellos. Ellos están europeizados. Si ellos pretenden que los respetemos, ¿por qué no nos respetan a nosotros, a nuestra historia, a nuestra cultura? Me vienen con esa fiesta de <em>Halloween</em>. Y vos decís, ¿qué <em>Halloween</em>? ¿Por qué no enseñamos que tenemos que valorar nuestra tierra y hacer nuestras ceremonias? El año nuevo de los pueblos originarios, por ejemplo.</p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-10346" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-1024x768.jpg?v=1665058078 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-300x225.jpg?v=1665058078 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-768x576.jpg?v=1665058078 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-1536x1152.jpg?v=1665058078 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-2048x1536.jpg?v=1665058078 2048w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-195x146.jpg?v=1665058078 195w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-50x38.jpg?v=1665058078 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/salas-100x75.jpg?v=1665058078 100w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-HS:</em></strong><em> <strong>Ustedes lo trabajaban en la Tupac.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Nosotros sí, lo inculcábamos y hacíamos ceremonias. Demostrábamos que eran importantes las ceremonias. Por ejemplo, ahora viene el carnaval y todo el mundo dice: “Carnaval, carnaval, que sale el diablo”. Eso es lo que nos han hecho creer los <em>karai</em>, los gringos. Para nosotros el carnaval no es carnaval. Es un momento en que salen todos los hermanos de los pueblos originarios y festejan lo que han logrado durante todo el año, su cosecha. Entonces hay que rezar y hacer fiestas. Hay que agradecerlo por la chicha, por la fruta. Hay que ser agradecido a la tierra, a la vida, al aire, al agua que corre todos los días. A eso hay que ser agradecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Te vuelvo a insistir, los paganos, los españoles, los conquistadores, los que nos han venido a imponer la cruz matado a miles y miles de hermanos nuestros, nos han robado todas las riquezas, las tierras. Vos te vas a Perú y en Cuzco vos ves en cada esquina hay una iglesia. Y vos preguntás, ¿por qué en cada esquina hay una iglesia? No porque son recontracatólicos sino porque encima de nuestras casas donde hacíamos ceremonias plantaron una iglesia para que desaparezcan las ceremonias. Eran nuestros templos. El de la Mamita Quilla, el de la luna, el del Tata Inti. Cada lugar tenía su templo para hacer ceremonias. Eso somos nosotros. No son ellos. Somos nosotros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-Guadalupe &nbsp;Marando: Vos no decís “yo”, decís “nosotros”. ¿Qué circunstancias de tu vida te llevaron a hablar así?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Porque así nos formaron a nosotros. Eso somos nosotros. Porque no soy yo, somos todos. Porque nosotros hemos trabajado siempre en comunidad y nos cuidamos en comunidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-GM: ¿Pero cuándo te diste cuenta?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Por lo que hacía mi abuela. Mi abuela practicaba esas ceremonias. Yo soy descendiente de bolivianos y en Bolivia quizá es más fuerte implementar las ceremonias. Perú es mucho más fuerte. La Argentina es más colonizada. Es distinto. Para nosotros volver a desafiar de que nosotros vivimos y existimos es&nbsp; volver a resaltar nuestras ceremonias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-HS: Es entendible que vos seas un referente difícil de asimilar para distintos sectores de la sociedad. Para cierto sector de la política que viene con prácticas clientelísticas, vos sos problemática. Lo sos también para el “poder real”, Blaquier y compañía. Pero, ¿lo sos también para otros miembros de la comunidad de pueblos originarios? Te pregunto porque no escuché a algún referente pronunciarse sobre tu situación, solidarizándose con vos. Me preguntaba si también sos problemática justo para tus hermanos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Si estoy viva es gracias a los hermanos de los pueblos originarios. Más vale que hay sectores que responden a los gobiernos de turno, en este caso, a Gerardo Morales, que van a decir que yo saqué tierras y qué sé cuánto. Pero yo nunca pasaría por encima de los abuelos. A los abuelos les tengo mucho respeto. A pesar de que yo tengo cincuenta y seis años, si mañana viene un abuelo y me reta porque estoy haciendo mal las cosas, seguramente que agacharé la cabeza y sabré escuchar. Porque es lo que nos enseñaron a nosotros. Ahora en Jujuy volvieron a hacer comunidades donde esas comunidades no respetan a los abuelos. Son comunidades que te hacen la contra dentro del gobierno de la provincia para decir que nosotros estamos de acuerdo con el litio o con la explotación de la tierra. Cuando los abuelos no están de acuerdo.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1010" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-1010x1024.jpg" alt="" class="wp-image-10351" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-1010x1024.jpg?v=1665058401 1010w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-296x300.jpg?v=1665058401 296w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-768x778.jpg?v=1665058401 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-1515x1536.jpg?v=1665058401 1515w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-144x146.jpg?v=1665058401 144w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-50x50.jpg?v=1665058401 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-74x75.jpg?v=1665058401 74w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-85x85.jpg?v=1665058401 85w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala-80x80.jpg?v=1665058401 80w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/10/sala.jpg?v=1665058401 1697w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:1010px) 100vw, 1010px" /></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&#8211;<strong>G.M: ¿Los abuelos quiénes son?</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Los más viejos, los que han vivido toda una vida en comunidad. Por ahí vienen a un joven y le dicen: “Te voy a dar un subsidio para que puedas ir a la universidad” y los compran. A los abuelos no. Ellos dicen: “Yo he nacido acá, me quedo acá y acá voy a morir”. Ellos no se van del territorio. Pertenecen ahí y están ahí. Yo creo que la coherencia de los hermanos pasa por &nbsp;decir “Yo soy esto”, “Esto es lo que a mí me representa” y “De acá no me muevo”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mirá, nosotros nos sentamos alrededor del fuego. Nosotros tenemos el abuelo fuego y cada uno se sienta y dice lo que siente, dice lo que piensa. El abuelo fuego te hace hablar. Y a veces cuando vos sos falso en algo, el abuelo fuego te hace dar cuenta de que te estás equivocando y los abuelos que te rodean te hacen ver que te estás equivocando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una vuelta yo renegaba y renegaba porque no veía cómo podíamos sacar de unas tierras nuestras de la comunidad de El Talar a los terratenientes que nos habían robado la tierra. Entonces ellos [los abuelos] me decían: “Hermana, ellos, los que están ocupando las tierras nuestras, son inquilinos. En algún momento se tienen que ir. ¿Cuándo ellos se van? Cuando nosotros queramos. Cuando nosotros nos organicemos”. Con eso me dijo todo. Y por supuesto que a la semana organicé a muchísimos compañeros, fuimos y los sacamos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&#8211;<strong>GM: A la semana.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Porque me cayó la ficha que dependía de la lucha nuestra. Y no dependía de un Papá Noel como dicen los europeos u otros de afuera que vengan a decirnos cómo los tenemos que sacar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-HS: El europeo también está en cada uno.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-MS:</strong> Los gringos tienen que aprender a respetar nuestras ceremonias como nosotros los respetamos a ellos. El gringo siempre te pide respeto. Viene, te avasalla y te pide respeto. Siempre se cree que son más sabios que los hermanos que viven en las comunidades. Miralo a él [con la cabeza señala a un joven que vino a visitarla y no abrió la boca en toda la conversación sino solo para mascar hojas de coca], él no te habla. ¿Y sabés por qué no te habla? No porque sea un ignorante, no porque sea un zonzo que no sabe. Sino porque el silencio es parte de la sabiduría de los pueblos originarios. Escucharlo, mirarlo al otro. Y decir lo justo y lo necesario. Y no más.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vuelvo a insistir. Muchos te dicen: “Yo te voy a ayudar a que puedas vender tu artesanía o tu tejido. Pero a este tejido le tenés que poner dos botones”. ¿Por qué? Si ese tejido lo han hecho los hermanos, tenés que aceptar como es. No tenés que aceptar que te impongan. Si no, estamos repitiendo la historia de los colonizadores.</p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Dra. y Prof. en Letras, traductora, docente universitaria y de escuela media, miembro de la institución Centro de Lecturas: debate y transmisión, dedicada al psicoanálisis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">**Prof. y Dr. en Letras, y Mag. en Comunic. y Cult., es docente en profesorados del Conurbano, ensayista y crítico de cine. Publicó&nbsp;<em>Hoteles. Estudio crítico</em>&nbsp;(2007),&nbsp;<em>Cambiemos o la banalidad del bien</em>&nbsp;(2019),&nbsp;<em>La invención de la literatura. Una historia del cine</em>&nbsp;(2021). Estuvo a cargo de&nbsp;<em>El Nuevo Cine murió&nbsp;</em>(2021) y prologó&nbsp;<em>Escritos corsarios</em>&nbsp;de P. P. Pasolini (2022).</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fentrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi%2F&#038;title=Entrevista%20a%20Milagro%20Sala%2C%20presa%20pol%C3%ADtica%20%E2%80%93%20Por%20Guadalupe%20Marando%20y%20Hern%C3%A1n%20Sassi" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/entrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi/" data-a2a-title="Entrevista a Milagro Sala, presa política – Por Guadalupe Marando y Hernán Sassi"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/entrevista-a-milagro-sala-presa-politica-por-guadalupe-marando-y-hernan-sassi/">Entrevista a Milagro Sala, presa política &#8211; Por Guadalupe Marando y Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>MI PERONISMO DE JUGUETE &#8211; POR HERNÁN SASSI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Dec 2023 13:18:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una crónica personal sobre el peronismo y su transformación en un “peronismo en cuotas”.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/mi-peronismo-de-juguete-por-hernan-sassi/">MI PERONISMO DE JUGUETE &#8211; POR HERNÁN SASSI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77be11c4d8ea8afb3275662997ef78dd wp-block-paragraph"><strong><em>Una crónica personal sobre el peronismo y su transformación en un “peronismo en cuotas”.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93033f356e31dd00b115f0e5fc822a97 wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-94b5cf841672f0aca0e0e6d5fde220a4 wp-block-paragraph">Seamos sinceros, de ganar el que hizo todo –obsecuencia, traición y hasta cantar con les pibes en “el Pele”– menos ganar, habría ajuste de los mismos de siempre. Ya sé, Massa no iba a reivindicar a los milicos, pero tampoco habría de continuar, como no hizo el gobierno que integró, esa singularidad argentina con patente K, la política de DDHH; no iba a frenar el gradualismo al que nos malacostumbramos; y menos aún, resucitaría las tres banderas peronistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-09060a5da98c144490acfcdd90d0709e wp-block-paragraph">Con una mano en el corazón, era mejor que no ganara.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-90c2bbc2e278c55d9e2752317c9932de wp-block-paragraph">No miremos con saña al mensajero despeinado, y menos aún, a sus votantes; agradezcámosles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-212f820dbb55a963e573e196a7a308f4 wp-block-paragraph">Mutis por el foro y, de paso, agradecimiento también a Mariana Moyano, nuestra Casandra, que desde “la tanqueta” advirtió del tembladeral auto-inflingido, en el exilio interno avisó que Milei no era un loquito y desde el llano hasta predijo, antes de irse tan pronto y tan mal, que, de no considerarnos también nosotros/as esclavos de la <em>Matrix</em>, seríamos boleta.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f8c1743f6079711b27c7cc24a8cdde1 wp-block-paragraph">***</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03027de84a862a977d08f36b0b672471 wp-block-paragraph">Sepamos hacernos la señal de la cruz o no, los peronistas somos católicos y familieros. De todos en la familia, amamos a Mamá como a nadie, más desde el libro de lectura del 52.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8fb483ef8916294cb85a4028d6bb02e5 wp-block-paragraph">&nbsp;Mamá fue empleada municipal y peronista. De Menem a Massa fui el Sarmiento que nunca faltó a la escuela (a votar), leal a todos, incluso a Duhalde, que avisó, sin que nadie le diera bolilla, que la fiestita del 1 a 1 estaba “agotada”; “por exitosa”, decía con astucia porque nadie quería bajarse de ese trencito de la alegría.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6ed3a7ba314783403389764df854b0ed wp-block-paragraph">Conocí las mieles del peronismo neoliberal cuando empecé a trabajar de cadete y a cursar en la UBA, donde luego asistí a clases públicas para defenderla del avance de la Alianza, ese menemismo “sin corrupción”, ponele.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bc313cbd7b21435a801bf5148630040 wp-block-paragraph">El kirchnerismo me abrió las puertas de colegios y universidades, ahora como docente; también me acogió como padre de familia. Y realmente fue generoso. Era más fácil parar la olla antes que ahora: sobraba guita para irse de vacaciones no solo en verano, sino también en invierno (siendo docente, eh); e incluso, hasta alcanzaba para ahorrar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-613ef048e9e736e1839279f8df371ae7 wp-block-paragraph">Por entonces, me inflaba el pecho cuando empezó a toda máquina con una amplitud que hacía que se sumaran muchachones de la Ex-UCD, radicales de todo pelaje y peronistas que nunca lo habían sido; con estatización de empresas y una planificación de otra Era, hasta con lo planes quinquenales que usa China y todo. Tengo el ladrillo de De Vido que lo atestigua, un libraco que da cuenta de un Estado sólido y vigoroso que duraría siglos, no años. Es que además de incorregibles, en aquel tiempo, como allá por el 45, éramos megalómanos los peronistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de283564daf4f7debdf2d69d502c786c wp-block-paragraph">En esos años yo me enorgullecía de que el hombre duro en la Secretaría de Comercio llamara hoy a las 3, mañana a las 4 y pasado a las 5 de la madrugada al capo de <em>Mastellone</em> para, con tono de Corleone, sugerirle que ni se le ocurriera subirle el precio a la leche que compraba toda madre, sostén de familia en esta tierra sin padres. “Eso sí, el del queso <em>brie</em> subilo todo lo que quieras”, le decía bajito antes de colgar el Guille, ese hombre insobornable a quien veía, ni más ni menos, como a un padre terrible con los malos y un pan de Dios con su grey, todo el que ganara el pan con el sudor de su frente y aportara su granito de arena para la consolidación de la Patria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-70a4a42f5fcbd115f56b7d82bac88919 wp-block-paragraph">En esas y otras decisiones, y en más de alguna compadrada, yo veía que el Estado estaba al servicio de trabajador y de una comunidad organizada en la que los empresarios ganaban guita a lo pavote y había hasta movilidad social ascendente en días en que el capitalismo la había desterrado hasta en EE.UU. (quien no lo crea, vea <em>El alma dividida de América</em>, 2018).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bbe33cbfab0a96bbbfb0e7abc3a351b wp-block-paragraph">&nbsp;Para decirlo con Soriano, el kirchnerismo fue mi “peronismo de juguete”. Y eso es lo que le duele a más de uno (radicha, conserva, pero también de izquierda, no vaya a creerse): que el momento más feliz del pueblo que mi generación vivió haya sido peronista, y que el peronismo sea, o mejor dicho haya sido, un reservorio ético y un resabio de lo humano en esta Era post-humana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6ee1b8abdfa683b9363162266ee9bcdd wp-block-paragraph">Pero bien se sabe que todo paraíso es un paraíso perdido. Año más, año menos, hace cosa de una década fue quedando atrás ese edén y un día me di cuenta de que, pasado el tiempo, tenía más de juguete que de peronismo.</p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2f8c1743f6079711b27c7cc24a8cdde1 wp-block-paragraph">***</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27391cc78d332fb99b290ca1b8417066 wp-block-paragraph">Bajo todos los días en Gerli para ir a trabajar al profesorado “Abuelas de Plaza de Mayo”. Paso por una canchita de fútbol que Ferraresi mandó a hacer a la vera de la estación del tren. El arco al que patean los pibes es nuevo, flamante, como flamante es su red y la red que va de un corner al otro, porque hay hasta red alta como un ombú inmenso y protector para que vuelva rápido la pelota para seguir jugando y para que, de paso, no le pegue en el marulo a los pibes que trepan en los juegos multicolores de al lado, también nuevos como la alfombra de caucho, nueva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-83608bcb70bd6cb70672580448ac04f0 wp-block-paragraph">Conozco bien la zona: era un potrero, pero con los panes de pasto relucientes y hasta el abono alrededor de cada árbol, parece una de papi, de esas que hay que pagar mucha plata para alquilar por hora. Para jugar acá no hay que pagar nada, salvo lo que ya hemos pagado de impuestos, que según se ve, al menos en Avellaneda, se han distribuido muy bien. Nada tuve que pagar tampoco cuando hace poco le hicieron una resonancia a mi hija en un Hospital nuevo en Temperley y el gatero de Marbella me salvó de desembolsar 70.000 mangos que no tenía en mi cuenta sueldo a fin de mes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e04f085b8e3d96cb5c9226473d6f4997 wp-block-paragraph">Uno y otro son ramalazos de un peronismo que seguía viendo vivo en alguna intendencia, pero muerto en la cúpula, donde se olvidaron hace tiempo que “primero es la Patria, después el movimiento y después los hombres”. Uno y otro son espejismos porque es pasar la canchita y salir del Hospital de Diagnóstico de Lomas, y encontrarte con una Argentina toda hecha un gran Conurbano, en la que del glorioso <em>Fifty/Fifty,</em> y de políticas para la niñez (educativas, deportivas, de salud, recreativas) que el peronismo había puesto en marcha en los ´40 como no hubo en el mundo, dejamos un 50% de los pibes pobre, algo imperdonable para un movimiento en el que “los únicos privilegiados [eran] los niños”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6f3a0b39a69e97f7762b38c5f2848d05 wp-block-paragraph">Empecé a pensar que no tenía porqué durar por siempre el peronismo. Podía vegetar de reencarnación en reencarnación cada cual más humillante como nuestro primo, el radicalismo. O bien podía fantasmear olvidándose de las mayorías en su eterna pelea con el voto en blanco como gusta la izquierda desde que nació el peronismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad47c8e16d4cd8ee00dc207158396e1a wp-block-paragraph">Como sea, algo que me unía a mi vieja estaba en terapia o muerto. Hasta con algunos compañeros empezamos a bosquejar un libro que diera cuenta de uno o lo otro. El libro se transformó en <em>Mamá, Perón y Sarmiento: educación en el Apocalipsis zombie</em> en el que pienso, entre otras cosas, por qué si habíamos dado vuelta como un guante la salud con Perón y Carrillo, con quienes quedó atrás el higienismo, no habíamos podido hacer lo propio con la educación durante el kirchnerismo, incluso con duplicación del presupuesto, lluvia de libros y netbooks, becas de todo tipo, cursos de formación docente a rolete y la mar en coche.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://noticias.unsam.edu.ar/wp-content/uploads/2018/05/foto-mural-Santoro-800x494.jpg" alt="" style="width:520px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Obra: Daniel Santoro</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-39509adb360e8641ecbef6afc62e1a03 wp-block-paragraph">La cosa es que, hace más de una década, empecé a notar lo que llamé “peronismo en cuotas”, ráfagas de reivindicación de derechos sociales que se escurrían como agua entre las manos. Las pocas veces que mencioné cierto malestar en público confirmé un stalinismo que <em>te la voglio dire</em>. Los que nos animábamos a hablar fuimos tildados de “contreras” por decir que la inflación en el segundo mandato de Cristina horadaba el salario de los trabajadores; por decir que el festival del ausentismo docente perjudica no solo a los pibes y las pibas, sino más aún a las familias de la clase trabajadora; por recordar que las empresas del Estado podían ser eficientes (y no solo una agencia de colocaciones) como lo habían sido con Perón (y no te enojes Male, pero yo no puedo pagar lo mismo de <em>Aguas</em> que la piba que estudia en el Profe pa salir de pobre ni que el que pagaba Ganancias); también por decir que una PYME no debía pagar los mismos impuestos que Grobo; e incluso, por decir que si nosotros ni siquiera hablábamos de reforma laboral bajo el capitalismo de plataformas, vendría a hacerlas el mercado con algún personero y eso sería peor, mucho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3fe7c5327aa66528c74a6532bbe061e9 wp-block-paragraph">Hoy el peronismo es literalmente de juguete. En parte, no es nuestra culpa. El neoliberalismo se infiltró capilarmente en toda forma de Estado, se la tache de populista o no. Así como nosotros durante la “década ganada” abríamos universidades a lo loco, pero en ellas subcontratábamos a cada quien (haciendo que empleados, muy calificados incluso, facturasen “por sus servicios prestados” como si de una legión de <em>Services</em> de aires acondicionado se tratara, una legión que perdía derechos que el peronismo había promulgado y sostenido en el pasado), no otra cosa hace el mismísimo EE.UU., quien fuera el gendarme mundial y hoy subcontrata soldados, lotea su propio ejército, y ha privatizado su sistema de espionaje y hasta las prisiones. El neoliberalismo se nos metió tanto en la piel que un día nos desayunamos con que “Mi cuerpo, mi decisión”, un lema que acompañábamos, resultó ser idéntico a lo que pregona Milei, quien dice que la venta de órganos “es una decisión de cada uno”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c213d095598c343ee434e21b79813f48 wp-block-paragraph">Es decir, parte de nuestras defecciones son hijas de un cambio de época, un capitalismo salvaje que se perpetúa en la micro y en la macro, en nuestro caso, desde los milicos hasta acá, sin importar del gobierno que se trate. Y ojo, no nos sintamos mal y menos solos. Hasta Rusia y China, otrora comunistas, se rindieron a la dictadura de los hombres de negocios, y aquí y acullá se impone su discurso triunfante.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://comunidad.pami.org.ar/wp-content/uploads/2022/09/WhatsApp-Image-2022-09-07-at-2.39.15-PM-4.jpeg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Obra: Daniel Santoro</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c207e161680cbcf2d5a1691d7439849 wp-block-paragraph">Pero algo de culpa tenemos. El peronismo es una filosofía, una ética y un modelo alternativo de sociedad que tomaba lo bueno de esos dos imperialismos de los que había que cuidarse, y mucho: el capitalismo y el comunismo. Es realmente imperdonable haber rifado tamaña “realidad efectiva que debemos a Perón”, según reza la marchita, entregándonos a banderas y conceptos que nada tienen que ver con el humanismo cristiano (con el perdón de la mesa puesta por los anacronismos) que nos identificaba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29caefde83f2704f196b2354c6b8a2eb wp-block-paragraph">Nos comimos la curva del Mayo Francés, esa “rebelocracia” o “rebeldía <em>pret a porter</em>”, “la primera revolución posmoderna” (los hallazgos, más que provocaciones, son de Adriano Erriguel),<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> que, comandada por “gente enamorada de sí misma”, está más atenta a las minorías que a la clase trabajadora. Como el cristianismo para un azteca, el progresismo fue nuestra fatalidad, el modo de sepultar una lengua y un modo de concebir al otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-efb2f23fb5764ba57f879bf80eb3b8b3 wp-block-paragraph">Tal vez algún día el peronismo deje de ser un partido de clase media (ojalá bajar Ganancias haya sido no ya la frutilla del postre de un gobierno de espanto, sino el fin de todo un modo de pensar) y vuelva a ser una fuerza plebeya en pos de las mayorías que son quienes se desloman en la informalidad (¿los pensaremos alguna vez como nuestro sujeto político?), esos que votaron a Milei porque nosotros, con una política laboral y social opuesta a la de Perón y Evita, los veníamos humillando con entrega de bolsones de polenta a Movimientos sociales y a las escuelas públicas cada día más en ruinas. El pueblo no perdona esa canallada. Y era necesario “que truene el escarmiento”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0431ad2424ba34dd4d6934b5aea02f3a wp-block-paragraph">Así las cosas, es mejor no comandar del Estado. Estar preocupado en qué tajada sacar desenfoca y cansa. Y lo que es peor, no deja pensar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e58d68c8bbe543129bad5dad7ac7ef8e wp-block-paragraph">&nbsp;Que el veranito de Vaca Muerta y el viento de cola por no tener que sobrellevar peste alguna lo administre otro. No malgastaremos tiempo en pase de facturas ni en autocrítica fingida. Necesitamos tomarnos un largo descanso. Nos vamos al rincón de pensar. Porque cuando pase esta etapa final del capitalismo habrá que tener lista una idea de comunidad posible. Hay que estar preparados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a3eab8e7ae95239ffc88e99595e7417 wp-block-paragraph">Me niego a resistir a tontas y a locas, cuando muchas veces resistimos a lógicas neoliberales que ya conforman nuestro modo de pensar y sentir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41f606ee4fe61b5b265ae56e83ab4dd0 wp-block-paragraph">Mientras dura el saqueo, sostengámonos, y aprendamos de nuestros pueblos originarios, animémonos a las preguntas fundamentales y hagamos que la palabra tenga más peso que las imágenes huecas que hoy nos arrinconan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a0ebf5f6fa2b6c55cb09ef33a1fb959 wp-block-paragraph">Habrá que volver a viejos textos, a leyendas (humanistas, marxistas, las que sean; incluso liberales porque hay que dar batalla frente a quienes dicen serlo y no lo son) de un pasado que hay que reavivar con nuevos textos y mitos nuestros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2779c7d1eaa008a007bdcc25292e97b wp-block-paragraph">Si la devastación es de la cultura, la reconstrucción debe ser cultural, no de un partido. No será fruto sino del encuentro en casas, escuelas y hasta en galpones. Se dará en las distintas formas del arte, en charlas y hasta en grupos de estudio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-423ef9111fbd652411a675a69fbbda60 wp-block-paragraph">Como padre y docente, confío en lo mucho que tenemos por hacer. Y creo que, hoy más que nunca, la tarea es, antes que nada, civilizatoria. Donde hay un desfondado, alguien sin amarra a nada ni a nadie, tiene que haber un sujeto sujetado a alguien y a una idea de comunidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-513ef26e7fac979b9a068bea40d48190 wp-block-paragraph">A no entregarse que la lucha es sin cuartel y diaria para no ser uno mismo un desfondado. El partido es largo. No hay que flaquear. Sin esperanzas en mi generación, la responsable (no la única, claro), tengo mucha en la siguiente, que es con la que creo recuperaremos algo de lo humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bfb56defcbe606b971184e3521f6361 wp-block-paragraph">Con ella haremos que palabras y cosas estén unidas nuevamente. Que ellas recuperen la memoria y en ellas resuenen nuevas utopías. Arrojaremos nuestra botella al mar y habrá quién la recoja.</p>



<div style="height:37px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e362c0e3eaa12b00f796bdb05236407c wp-block-paragraph"><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> Adriano<em>. Pensar lo que más les duele. Ensayos metapolíticos</em>, Madrid, Homo Legens, 2020.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77264cf4f42803ecfdea7cf16de99770 wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 15 de diciembre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5877f90d785ea05c15fa03054cc2c2a5 wp-block-paragraph">*Docente de cine (FLACSO) y de distintas materias del profesorado de lengua en instituciones del Conurbano. Autor de «Cambiemos o la banalidad del bien» (Red Editorial) y de «La invención de la literatura. Una historia del cine», entre otros libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>LIBROS: OTRA VEZ LA PREGUNTA POR LA TÉCNICA &#8211; POR HERNÁN SASSI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Oct 2024 13:59:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[La pregunta por la técnica en China]]></category>
		<category><![CDATA[Yuk Hui]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En “La pregunta por la técnica” Heidegger dio cuenta de esta “inconsciencia tecnológica” de Occidente. El libro de Yuk Hui La pregunta por la técnica en China. Un ensayo sobre cosmotécnica retoma esta indagación y propone, como el autor alemán, una salida.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/otra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi/">LIBROS: OTRA VEZ LA PREGUNTA POR LA TÉCNICA &#8211; POR HERNÁN SASSI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5145b8be6e72817fb2f234f70f2c2bf0 wp-block-paragraph"><strong><em>En “La pregunta por la técnica” Heidegger dio cuenta de esta “inconsciencia tecnológica” de Occidente. El libro de Yuk Hui La pregunta por la técnica en China. Un ensayo sobre cosmotécnica retoma esta indagación y propone, como el autor alemán, una salida.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93033f356e31dd00b115f0e5fc822a97 wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac2b5cc73d66b9969eba29cc51019dca wp-block-paragraph"><em>Donde hay máquinas seguramente habrá preocupaciones por las máquinas. Y donde hay reocupaciones por las máquinas seguramente habrá corazones de máquina.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37c9de89a6207cd27dd03e39a8bbddd3 wp-block-paragraph">Zhuang Zi</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-268da7f20dbac74ed1ee038d33ea5cd0 wp-block-paragraph"><strong>I.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8d3ba94a6d00d756572b59120df67d4 wp-block-paragraph">Los chinos dan en creer que, a excepción del budismo, no tomaron préstamos de otra cultura, menos inventos. Llegaron a prohibir, incluso, la importación de máquinas, huevo de la serpiente, avizoraban. Tenían de qué enorgullecerse puertas adentro: brújula, pólvora, carbón como fuente energética, imprenta y telescopio. Occidente no se quedaba atrás: reloj y telar mecánicos, máquina de vapor y ferrocarril, telégrafo y computadora. No importa quién gritó “Eureka” primero, sino a qué tipo de sociedad sirvieron algunos inventos que, desde la Revolución industrial, se volvieron grilletes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a10f0e43a468bee7a8f6e4393dfe0a47 wp-block-paragraph">La técnica había servido a fines comunales, pero el desarrollo tecnológico sin freno, cuando la técnica se volvió sinónimo de tecnología, devino fin en sí mismo y lo cambió todo. Hace cien años, Jünger advertía: “La tecnología no es el cuerno de la abundancia, sino genera la misma cantidad de problemas que los que soluciona”. Con excepción de Rousseau y Thoureau, pocos predijeron que entregarle el mundo, llave en mano a la máquina, era un suicidio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fc22fce25119f11c54bb8929c06abbd wp-block-paragraph">Con la consolidación del capitalismo, queda abolida la esclavitud, pero la humanidad se vuelve feliz esclava de las máquinas. Bastó poner a la razón como única guía, al progreso como fin, y la ciencia como vara.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-938af64f6e9b029d4b16109f7ea95d91 wp-block-paragraph">En “La pregunta por la técnica” Heidegger dio cuenta de esta “inconsciencia tecnológica” de Occidente. Editado por Caja negra, el libro deYuk Hui <em>La pregunta por la técnica en China. Un ensayo sobre cosmotécnica</em> retoma esta indagación y propone, como el autor alemán, una salida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e37d60b823acb3bc0e1025d58dfed3c6 wp-block-paragraph"><strong>II.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-863cab8dc94c1baa0309f101475e7f3a wp-block-paragraph">La filosofía china se ocupó de la naturaleza y la moral. Como nuestros pueblos originarios, los chinos no sobrevaloraban la razón; más aún, la desdeñaban. Si Aristóteles distinguía al hombre como un ser que razona, abrevaran en Lao Tse o en Confucio, los chinos, que siempre hicieron culto de la vida sencilla, creían que el hombre debía ser, según Ling Yutang, más bien “razonable antes que alguien que solamente razona”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-480cce5508d75b8d29f9b23bab8ee459 wp-block-paragraph">Dada esta preferencia, en China no hubo desarrollo científico como en Occidente. Tampoco filosofía de la técnica. Al menos no antes del Siglo XIX, cuando se da una “Modernización sin Modernidad” fuera de Europa, también en China.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ccf58196840c979979e87101c0e8340f wp-block-paragraph">Según Yuk Hui, tras las guerras del opio China asumió que debía “Aprender de Occidente para superar a Occidente<strong>”</strong>. Aprendió rápido. Dilapidó una herencia cultural de milenios para ser la potencia mundial del Siglo XXI.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d93fb3b39b6d0ce0aee51ef79365dff wp-block-paragraph">En este libro, que estudia el pensamiento chino a la luz del occidental, Yuk Hui destaca que si no hubo una pregunta por la técnica en China, sí había habido “cosmo-técnica”, un orden en las antípodas de la razón instrumental, desarrollo científico-técnico que, si desarrolló la bomba atómica, el Zyklon B de Auschwitz y la Inteligencia Artificial, es porque no rinde cuentas ante nada ni nadie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b107876a582dd066b7f37eddd603a0c8 wp-block-paragraph">En la antigüedad se creía que la conducta no nos pertenece del todo y más bien es fruto de dioses o fuerzas cósmicas. Los chinos creían que lo hecho por el emperador y hasta los vaivenes del imperio estaban aunados a fenómenos naturales. Terremotos, rayos y sequías no aparecían sin ton ni son, sino respondían a un orden moral que regía al cosmos y al hombre, diestro en inventos regidos también bajo un mismo orden cósmico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abe0b7d7a745486fa5e31e4c02e40eea wp-block-paragraph">Según Jünger, la pregunta por la técnica, en el fondo ética, no pueden hacerla los técnicos. Yuk Hui plantea el peligro de que, de seguir apostando únicamente al progreso tecnológico de la mano de científicos y de especialistas en cibernética, “China deje de ser China” y los millones que la habitan serán no más que desarraigados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-445bf722a763e46d304922c6b3371af8 wp-block-paragraph">El autor retoma la senda de Jünger, Munford y, sobre todo, Heidegger, al subrayar el papel destructivo de la tecnología. Con la “maquinización” abierta desde el Siglo XVIII en Occidente, el hombre empezó a modificar incluso el tiempo geológico, una mutación que palpamos en tierra seca donde pasaba un río o cuando padecemos, ya sin sorpresa, 30 grados en un día de invierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-09f3e9af4b36f26d4275af9b446ccd26 wp-block-paragraph">La “maquinización” le dio al hombre como especie la sensación de total dominio sobre la naturaleza. El peligro, en palabras de Heidegger, es que “pierda su casa”, el planeta que habita, lo cual, según Yuk Hui, es muy probable de aquí a 200 años.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="770" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/10/Yuk-Hui_HKW-1024x770.jpg" alt="" class="wp-image-13954"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Yuk Hui</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9980f69c7835057ca18ec09dc33801f2 wp-block-paragraph"><strong>III.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03f879cad9bfea197eec10b530a43d04 wp-block-paragraph">Sarmiento y Roca celebran el telégrafo, viajan en ferrocarril y uno de ellos, orgulloso, habla por teléfono. Menem imaginó vuelos de línea a la estratósfera, Néstor Kirchner proyectó el tren bala a Córdoba y Milei cae rendido a la Inteligencia Artificial. En Argentina abrazamos los avances tecnológicos a beneficio de inventario. Y, salvo Rodolfo Kusch, Martínez Estrada y Christian Ferrer, no hemos hecho la pregunta por la técnica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42308091901846248d2ff1aa19a74e6f wp-block-paragraph">Ante la amenaza que supone la pérdida de control del desarrollo tecnológico, Yuk Hui no propone, como Latour, “reiniciar la Modernidad”. Si Heidegger planteaba un “regreso a casa”, a los presocráticos, el autor chino, quien ve que la globalización lleva a un peligro doble (la sumisión a la tecnología y el ascenso de expresiones fascistas), sostiene que la única salida no es un repliegue a lo local, a lo incontaminado por la técnica, sino el redescubrimiento de la cosmo-técnica, un modo de reponer el cosmos en el caos, y una forma de retorno a un pensamiento moral capaz de encontrar un orden más allá de la razón tecnológica y la ley del mercado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a88360569a9c110e64ede6f15696c076 wp-block-paragraph">Para el autor chino hay un modo de reconciliar técnica y naturaleza, un modo de arrebatarle el dominio del mundo que hemos entregado a máquinas que funcionan demasiado bien como para hacerlas a un lado fácilmente. Hubo en Argentina quien pensó al respecto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b170f48404b2efc9a346db3b7e6fe99 wp-block-paragraph">Para Rodolfo Kusch, el “descubrimiento de América” nos desarraigó y nos metió de prepo en la Modernidad. Las elites locales hicieron que nuestro triste destino sudamericano fuera, hasta el día de hoy, ser copia de Occidente, esa “cultura para cosas y no para hombres”, según él creía. Para Kusch “recobrar el miedo […] y los cuatro elementos [era] mucho más importante que ir a Marte”. Este pensador incomprendido propuso hacer a un lado la “sacralización de los utensillos”, esta sumisión a la técnica que también critica Yuk Hui.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e9e19cd3a35a05a45d8a1c1f26ba5c83 wp-block-paragraph">Uno y otro vieron que la técnica, entendida al modo de Occidente, suponía una verdadera trasmutación de valores y sentidos que hay que revertir. Para hacerlo, basta asumir nuestra esclavitud –al celular, por ejemplo, pero no solamente– y decidirnos a contar con algo más digno que un “<em>corazón de máquina”</em>.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a1fe264ed96b8e4e31e553259e36a722 wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 5 de octubre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bcd4041b8af540071329438c6b26f9c wp-block-paragraph">*Prof. y Dr. en Letras, y Mag. en Comunic. y Cult., es docente en profesorados del Conurbano, ensayista y crítico de cine. Publicó <em>Hoteles. Estudio crítico</em> (2007), <em>Cambiemos o la banalidad del bien</em> (2019), <em>La invención de la literatura. Una historia del cine</em> (2021). Estuvo a cargo de <em>El Nuevo Cine murió </em>(2021) y prologó <em>Escritos corsarios</em> de P. P. Pasolini (2022). Autor de P3RRON3. </p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fotra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi%2F&#038;title=LIBROS%3A%20OTRA%20VEZ%20LA%20PREGUNTA%20POR%20LA%20T%C3%89CNICA%20%E2%80%93%20POR%20HERN%C3%81N%20SASSI" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/otra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi/" data-a2a-title="LIBROS: OTRA VEZ LA PREGUNTA POR LA TÉCNICA – POR HERNÁN SASSI"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/otra-vez-la-pregunta-por-la-tecnica-por-hernan-sassi/">LIBROS: OTRA VEZ LA PREGUNTA POR LA TÉCNICA &#8211; POR HERNÁN SASSI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>¿QUIÉN ALFABETIZA A LOS ALFABETIZADORES? &#8211; POR HERNÁN SASSI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2024 22:38:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[Eduación]]></category>
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		<category><![CDATA[Planes de alfabetización]]></category>
		<category><![CDATA[tecnocapitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde la pandemia se culpa a la escuela por no enseñar lo básico, a leer y escribir, y se ponen en marcha planes de alfabetización a la carrera. El problema parece estar en la pantalla, guardiana del sueño en la vigilia, pero en realidad, es responsabilidad de adultos, que hace tiempo dejamos de ser responsables.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c55fa30bf978a3589f6300f13b4dff2 wp-block-paragraph"><strong><em>Desde la pandemia se culpa a la escuela por no enseñar lo básico, a leer y escribir, y se ponen en marcha planes de alfabetización a la carrera. El problema parece estar en la pantalla, guardiana del sueño en la vigilia, pero en realidad, es responsabilidad de adultos, que hace tiempo dejamos de ser responsables.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93033f356e31dd00b115f0e5fc822a97 wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-268da7f20dbac74ed1ee038d33ea5cd0 wp-block-paragraph"><strong>I.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a2e081562a67d8b0cec9f1e33c93ca12 wp-block-paragraph">Paseo con disfraz por la taberna, diálogo con el mandarín, cura o delegado, y hasta lectura de cartas de obreros y de amas de casa. El mandatario quiere saber de qué habla la feria. Rastrear el humor social impreso en el celular es moneda corriente; también los <em>focus group</em>, capilaridad empresaria multiuso. Meses atrás, un ministro de educación provincial contó que, al término de una de estas encuestas, con lágrimas en los ojos, una madre pidió “que le enseñen a mi hijo el alfabeto”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b18fd26b49065b8582de098e6cefbf64 wp-block-paragraph">Occidente se desvela y desempolva planes de alfabetización sin éxito.<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> Desde la post-pandemia, a nivel provincial y nacional se ponen en marcha en nuestro país, donde, según políticos, padres y madres con preocupación real o fingida, los docentes somos los únicos responsables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f1f283920acacf29383c4d35582fdc84 wp-block-paragraph">Como las armas, las tintas la carga alguien. Aunque en Matemáticas los resultados son levemente peores, algo que intuye el chino del barrio que pide personal,<a id="_ftnref2" href="#_ftn2">[2]</a> la derecha paleo-liberal manipula resultados de las pruebas de Lengua<a id="_ftnref3" href="#_ftn3">[3]</a> y agita campañas de padres y madres que visibilizan, antes que ayudan a revertir, problemas de lectura y escritura<em>.</em><a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[4]</a> Echar leña al fuego de la escuela, en manos del progresismo hace décadas, es la consigna de la derecha anti-sarmientina.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/11/pintada-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-14183" style="width:495px;height:auto" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/11/pintada-768x1024.jpg?v=1731364044 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/11/pintada-225x300.jpg?v=1731364044 225w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/11/pintada-1152x1536.jpg?v=1731364044 1152w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/11/pintada.jpg?v=1731364044 1200w" sizes="auto, (max-width:767px) 480px, (max-width:768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto real (y no meme) sacada por la profesora Daniela Parra.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7b2236063b4541c1902c68dd18b34112 wp-block-paragraph">Con ínfimo presupuesto destinado al área (40% menos del año precedente) y la intención de abolir la obligatoriedad de enviar el crío al colegio (para que trabaje como esclavo desde antes de la adolescencia), la reacción conservadora, que ha vuelto a ganar en las urnas, pero mucho antes la confianza de millones en la salvación individual, se propone refundar la educación con prédica emocional y financiera. Una, ayuda a soportar el Apocalipsis planificado del tecno-feudalismo al que sirve la derecha; la otra, ofrece la chance de dejar de ser esclavo mediante el aprendizaje de la alquimia con criptos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-503fd9d9b49bffed998397517e99b4c3 wp-block-paragraph">La derecha que nos toca crea esclavos felices. Nada cambió desde que Esteban Bullrich instaba a educar para manejar drones, dedicarse a la cervecería artesanal o crear nuevos empleos (cuyo modelo era el dueño de <em>Mercadolibre</em>); y, sobre todo, para “crear argentinos y argentinas capaces de <em>vivir en la incertidumbre y disfrutarla</em>”. Quedó trunco el sueño de ascenso social que cumplieron liberales, radicales y peronistas, es tortuoso el aprendizaje de un oficio y lejana –también para pocos– la posibilidad de entrar en una universidad. En ese marco, para los y las jóvenes que pueblan las aulas del secundario, esta derecha les ofrece un escenario afín al puro presente al que nos condena el “realismo capitalista” que clausuró el futuro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47bce02df0ba24436319c4a108a8e115 wp-block-paragraph">Con capacitación de ONGs financiadas por corporaciones, evaluaciones estandarizadas (que apuntan al reconocimiento de palabras por minuto, como si se tratara de máquinas, no de estudiantes) y préstamos del Banco Mundial que engrosan la deuda externa (se aprueban 2.000 millones de dólares y contando), proponen cambiar el enfoque en la alfabetización. Si Sarmiento iba del deletreo al silabeo,<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a> ellos quieren volver al enfoque fonológico de la maestra normal y desandar el aprendizaje con la palabra completa que, según prueban, viene dando muy malos resultados.<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3534270cdef588a74b01cf3d94403de0 wp-block-paragraph">&nbsp;La derecha sabe que ya no hay piso simbólico, y lejos de restituirlo, lo desfonda más. Reemplaza la argumentación por la persuasión emocional, promueve <em>fake news</em> y se abraza a un mesianismo refractario al ideal ilustrado de la escuela. Pero lo más preocupante es que orada la palabra, que es la que sostiene al bicho humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35b2f6b23fc3e3ae700e51b6ea6a11c7 wp-block-paragraph">No hace mucho, Facundo Marra dijo que “casta” es lo que a cada uno le parezca. Lo propio podría haber dicho de la “libertad”, que ha perdido la impronta liberal de quien sabía que <em>había otro</em> y algo llamado bien común. Ahora bien, si no hay <em>lengua común</em>, ¿desde dónde alfabetizar?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e37d60b823acb3bc0e1025d58dfed3c6 wp-block-paragraph"><strong>II.</strong></p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0d8fdd0bba8a88e26a8a699b4f7f2e6 wp-block-paragraph"><em>Leer un texto con la disposición subjetiva de un espectáculo de video tiene como resultado un trastorno serio en las operaciones más elementales de comprensión: imposibilidad de poner en cadena el conocimiento; imposibilidad de “retener” el sentido de lo que se lee.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-775b4556cc00fcf13e832ddec1b8a384 wp-block-paragraph"><em>Pedagogía del aburrido. Escuelas destituidas, familias perplejas. </em>I. Lewcowicz y C. Corea</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac0e65612b5781bfb14ae4a6f80ab6e5 wp-block-paragraph">Era descorazonador llegar a casa y ver que había pasado la hora de los dibujitos animados<em>. </em>Amigos y vecinos del barrio ayudaban a matar el tiempo jugando a las escondidas y a la pelota hasta disfrutar, recién al día siguiente, con nuevas aventuras de <em>Tom y Jerry</em>, <em>Los autos locos</em> y <em>El coyote</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6436fe81bdc8c7af52ccb28abf569ec4 wp-block-paragraph">Todo cambió con la televisión por cable, que hizo solitaria la espera y escondió el tiempo, desde entonces sin espesor. ¿A qué salir a jugar a la calle con tanto entretenimiento disponible, con esa nueva posibilidad de <em>estar sin estar</em> pegado a una pantalla, la misma que tiene mi hija de diez en su juego en red con amigos desconocidos, la que yo tengo al leer mensajes en el celular e interactuar en redes?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-96096150e6559ee5f2288e263c703489 wp-block-paragraph">Durante mucho tiempo “leer entre líneas” fue simplemente leer. Barthes decía que la lectura se da, no cuando seguimos a pie y juntilla las líneas de un párrafo, sino cuando levantamos la cabeza del libro. Como para Freud una palabra que se escapa de la boca, la lectura, siempre “irrespetuosa porque interrumpe el texto”,<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a> ocurre en intersticios en los que aparece una idea o una intuición. Ese vacío necesario fue obturado por la ingesta bulímica de información en la pantalla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd5f2213bfed1974a9234b96be233cfb wp-block-paragraph">Lewcowicz y Corea vieron que frente a la televisión por cable había un sujeto “lúdico” y “fluido”, alguien que, de tanto estímulo, termina “aburrido no por represión, sino por saturación”.<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a> Según ellos, esa hipnosis destituía la “subjetividad pedagógica” que sabía lidiar con la espera (de no saber) sin la cual no hay deseo (de saber). En ese libro injustamente olvidado, sin melancolía proponían pensar “el aprendizaje en la fluidez” y disponer de estrategias pedagógicas para reponer el sujeto de conocimiento y el deseo por el saber sin el cual no hay educación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58b51bff33c749011fd248340fb9b4a3 wp-block-paragraph">Según los autores, desde que prima la percepción sobre la conciencia en la sociedad de la información, lectura y escritura “están al servicio de la navegación”. Desde entonces, y no desde la aparición del celular, se lee como se ve un video, se olvida rápido como todo lo que aparece en pantalla, y se escribe como se habla, a la carrera. Sabemos que no es lo mismo leer que pasar la vista por las palabras en una pantalla. También que no es lo mismo escribir que compartir datos que van y vienen sin nosotros como aduana, o más bien, fiel. Falta saber qué hacer para alfabetizar ante este cambio que no es sólo tecnológico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9980f69c7835057ca18ec09dc33801f2 wp-block-paragraph"><strong>III.</strong></p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d592608f1d261087b470fe79fced768d wp-block-paragraph"><em>Solo si hay alguien a quien hablar la música de la voz va a metamorfosearse en palabras dirigidas […] que significan algo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-79682cd09862edf6c9b02d93778051cc wp-block-paragraph"><em>Raíz cúbica del crimen. Incestos </em>de Gérard Pommier</p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81f6555a8fdbdfe3fe85a5fae2dd57a4 wp-block-paragraph">La mamá de Flaubert está preocupada. Con casi ocho, su hijo no sabe leer ni escribir. “¿No será un idiota?”,<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a> se preguntó, y le regaló el título a Sartre, que, en el final de su vida vuelve a la infancia de Flaubert, cuando “ve las palabras desde afuera” y no las capta como signo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce3dc8f45237f091e4fa94f43cca5e26 wp-block-paragraph">Sartre confirma que “jamás la palabra era suya”, pero no por sus ataques epilépticos ni por trastornos de atención e hiperactividad, como diagnosticaría la neurociencia, mitología sobre la que gira la educación contemporánea, sino por su “mala relación con el Otro”, el fantasma de su madre, que en esa familia burguesa y patriarcal hacía las veces de hermana mayor a fin de sostener la autoridad de un padre “que solo ocupaba un lugar secundario”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d26ba7f91fbde30c797726da626802d wp-block-paragraph">En criollo, Flaubert estaba tan solo como los pibes y pibas, de toda clase social, que vegetan 24/7 frente a la pantalla a la que fueron abandonados –muchas veces con sobreprotección– como antaño se hacía en el atrio de una iglesia. Pero el problema no es la pantalla, sino la soledad y el haber hecho a un lado la responsabilidad que nos cabe como adultos. Si hay generaciones que creen que pueden educarse con videítos de YouTube y con un chat de Inteligencia Artificial, es decir, sin la familia ni la escuela, la culpa no es de Elon Musk ni tampoco de la derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bd5d20c34493ef7dc952d1ffd12f91b9 wp-block-paragraph">Hace rato que del balbuceo se sale más por hipnosis de pantalla y de estímulo visual que con la adánica voz de mamá. El buscador de <em>Google</em>, puerta de acceso al juego en red o al video de <em>TikTok</em>, acerca el alfabeto a quien no sabe gatear, pero sí contentarse con una pantalla. Es por ese plano inerte por el que pibes y pibas de Latinoamérica, además del alfabeto, aprenden a hablar en neutro, que es un modo de <em>estar sin estar</em> en el lenguaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-152e31092756cd25e5bf8bd3b8580560 wp-block-paragraph">Por la pantalla se pierde, diría Barthes, “el grano de la voz” de quien contaba tanto una leyenda alrededor del fuego en el campo como el cuento de las buenas noches en la ciudad. Se perdió a quién le debemos la palabra, que fue sostén en culturas orales y escritas. Por eso hay pibes que aún no saben leer, pero si la maestra del jardín pregunta “¿Con M de…?”, ya no responden “Con M de Mamá”, sino “Con M de <em>McDonalds</em>”.<a href="#_ftn10" id="_ftnref10">[10]</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-048a3ae1ff53be40ccee6d4b423313f2 wp-block-paragraph">La lengua no se adquiere por ósmosis, sino gracias a la interacción con alguien a quien, según el psicoanalista Carlos Quiroga, uno le hace falta. Tenían razón Lewcowicz y Corea cuando decían que <em>“La dispersión no está en Internet, sino en nosotros”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31c32867a9f06e10b1df198d0aff1469 wp-block-paragraph">Flaubert “cree en todo lo que le dicen” y, como los pibes que confían más en un youtuber y en la Inteligencia Artificial que en cualquier adulto, “no relaciona las palabras con quienes las han dicho”. No cree, “elige creer”, dirían hoy. Sartre dice que Flaubert debe “creer en las palabras porque son un don gracioso que le obsequian sus padres”. La escuela hace bien en reponer planes de alfabetización. Lo sepa o no, intenta que la palabra vuelva a atar al crío a alguien. Aunque los papis y mamis de chat nos desprecien, los docentes les estamos dando una mano. Algún día nos lo van a agradecer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6a984f2eab830a2bc525a8af7144b25 wp-block-paragraph"><strong>IV.</strong></p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2017/11/21203141/Kaspar-Hauser.jpg" alt="" style="width:362px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Kaspar Hauser y su carta en una obra teatral de 1928.</figcaption></figure>
</div>


<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7d0d562894bb3c55270b76df2cf045c5 wp-block-paragraph">&nbsp; <em>Madre, me han quitado todo</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-59771ff5e934118093321d519d5e7059 wp-block-paragraph"><em>El enigma de Kaspar Hauser</em> (1974) de Werner Herzog</p>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72d2bbcfeb74bd8fe206c3978ee22963 wp-block-paragraph">Herzog llevó a la pantalla la historia de un joven, abandonado de niño, que creció en una buhardilla sin contacto humano alguno. Indolente como todo aquel que está pegado a una pantalla, un día apareció en una plaza y quien lo vio se preguntó lo mismo que la madre de Flaubert. No sabía hablar más allá de un puñado de palabras y ni reflejos tenía. La película prueba tanto la necesidad del otro para adquirir el lenguaje cuanto la deshumanización de la sociedad, que sólo ha avanzado desde entonces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-881338e8148bf7a8e8de97f774f88a8b wp-block-paragraph">Nuestra situación es tan difícil como la de Kaspar Hauser, pero a diferencia de lo que afrontó él, debemos aceptar el desarraigo de haber tenido palabra y ya no tenerla. Pertenezcamos a una cultura oral o alfabetizada, la dificultad para leer, escribir, hablar y escuchar es una y la misma. Hay algo roto entre las palabras y las cosas. Esa “des-alfabetización” de las últimas décadas es menos producto de una cultura de la imagen que se impuso con intercambio de <em>emojis</em> y esa media lengua usada en chats, que fruto de la desaparición del otro en la familia, la escuela y el Estado, instituciones “desfondadas” dirán Lewcowicz y Corea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42f454d3d0ad5b50bfb92d4acf95c073 wp-block-paragraph">Hay que tomar el riesgo de dar la palabra, de trasmitir el legado que está en toda lengua. Habrá que soplar algo de vida a esta lengua muerta que habla en nosotros con series, memes y chats que de tanto decir, ya no dicen nada. Si lo hacemos, saldremos del solipsismo al que nos trajo esta etapa del capitalismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f3dcad68ce8d856d1239af676b901cc4 wp-block-paragraph">La palabra debe volver a estar atada a otro/a. Si no hay relato ni ley que sé sentido, ni hay tampoco quién sostenga uno y otra, no habrá alfabetización. Nos cabe ocupar un lugar en la lengua, ser alguien para el otro, eso que no fueron, para Flaubert, ni el padre ni la madre. Es el desafío que tenemos por delante, no sólo a docentes, también padres, madres y políticos. El resto es pan comido. ¡Hasta María Eugenia Vidal puede dar una mano actualizando el UPA!<em>,</em> método rápido y efectivo que enseñó a leer a generaciones durante décadas.<a id="_ftnref11" href="#_ftn11">[11]</a> La lectura y la escritura, después de todo, son técnicas. Con esfuerzo, bien o mal, se adquieren. Hasta Kaspar Hauser pudo. Lo que tenemos por delante es algo bastante más difícil, pero no imposible.</p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://www.telemundo47.com/news/nyc-busca-fortalecer-la-alfabetizacion-con-nuevo-plan-de-lectura-para-escuelas-publicas/2387112/">https://www.telemundo47.com/news/nyc-busca-fortalecer-la-alfabetizacion-con-nuevo-plan-de-lectura-para-escuelas-publicas/2387112/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">(2) Foto real (y no meme) sacada por la profesora Daniela Parra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Según Marisa Suffia, docente miembro del equipo técnico del Departamento de ámbitos del Desarrollo de la Educación de la Secretaría de Educación de la Provincia de Buenos Aries, “Las últimas pruebas Aprender 2023 mostraron mejoras en Lengua con respecto a años anteriores. El informe indica que el 66,4% de los y las estudiantes de sexto grado se ubica en los niveles de desempeño satisfactorio y avanzado en Lengua. Dentro del 33,6% restante, poco más de 1de cada 10 tiene un desempeño “por debajo del básico”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> <a href="https://www.infobae.com/educacion/2023/05/04/casi-la-mitad-de-los-alumnos-no-alcanzan-el-nivel-minimo-en-lectura-y-lanzan-una-campana-para-revertirlo/">https://www.infobae.com/educacion/2023/05/04/casi-la-mitad-de-los-alumnos-no-alcanzan-el-nivel-minimo-en-lectura-y-lanzan-una-campana-para-revertirlo/</a><strong><u></u></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Sarmiento, D. F. <em>Método de lectura gradual,</em> Bs. As., Museo Histórico Sarmiento, 2011.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Facundo Manes, abanderado del mesianismo neuro-científico, sostiene que: “métodos de enseñanza de la lectura basados en aprender a leer a partir de oír palabras completas han traído resultados negativos en comparación a los métodos basados en el reconocimiento del sonido de cada letra y de sílaba, en el desarrollo de la conciencia fonológica. La explicación podría estar en experimentos que muestran que el método holístico estimula el hemisferio equivocado, el derecho, en la mayoría de las personas, quitándole la eficiencia que tiene el hemisferio izquierdo par la discriminación del sonido de cada letra, una habilidad necesaria para poder leer”. Manes, F; Niro, M. <em>El cerebro argentino. Una manera de pensar, dialogar y hacer un país mejor,</em> Bs. As. Planeta, 2016, 217-218.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> Barthes, R. “Escribir la lectura”, en <em>El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura</em>, Barcelona, Paidós, 1987.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> Lewcowicz, I; Corea, C. <em>Pedagogía del aburrido. Escuelas destituidas, familias perplejas, Bs. As., Paidós, 2004.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> Sartre, J. P. <em>El idiota de la familia. Gustave Flaubert desde 1821 a 1857</em>, Bs As, Editorial Tiempo Contemporáneo, 1095.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10">[10]</a> La anécdota es real. Me la cuenta una maestra de inicial de una escuela pública del Conurbano.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_ftn11" href="#_ftnref11">[11]</a> <a href="https://www.infobae.com/politica/2024/02/28/maria-eugenia-vidal-lanza-hacemos-una-fundacion-especializada-en-educacion/">https://www.infobae.com/politica/2024/02/28/maria-eugenia-vidal-lanza-hacemos-una-fundacion-especializada-en-educacion/</a></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a1fe264ed96b8e4e31e553259e36a722 wp-block-paragraph">Lomas de Zamora, 5 de octubre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41f2ae269ddadcd096d885ca5e301089 wp-block-paragraph">*Prof. y Dr. en Letras, y Mag. en Comunición y Cultura, es docente en profesorados del Conurbano, ensayista y crítico de cine. Publicó&nbsp;<em>Hoteles. Estudio crítico</em>&nbsp;(2007),&nbsp;<em>Cambiemos o la banalidad del bien</em>&nbsp;(2019),&nbsp;<em>La invención de la literatura. Una historia del cine</em>&nbsp;(2021). Estuvo a cargo de&nbsp;<em>El Nuevo Cine murió&nbsp;</em>(2021) y prologó&nbsp;<em>Escritos corsarios</em>&nbsp;de P. P. Pasolini (2022).  Su último libro esditado es «P3RRON3. El Corsario».</p>
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