<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Violencia política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/violencia-politica/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/violencia-politica/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Thu, 10 Nov 2022 23:52:48 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Violencia política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/violencia-politica/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>A un paso del abismo político &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/a-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/a-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Sep 2022 18:53:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Derechas]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lawfare]]></category>
		<category><![CDATA[Magnicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=10152</guid>

					<description><![CDATA[<p>Conrado Yasenza recorre los intrincados caminos por los que la violencia simbólica se materializa para hacerse carne en la figura de Cristina Fernández. Y augura -de no mediar un profundo cambio en el estado de cosas-, una mayor debilidad de la democracia que sólo podrá mitigar la movilización popular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/a-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza/">A un paso del abismo político &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Conrado Yasenza recorre los intrincados caminos por los que la violencia simbólica se materializa para hacerse carne en la figura de Cristina Fernández. Y augura -de no mediar un profundo cambio en el estado de cosas-, una mayor debilidad de la democracia que sólo podrá mitigar la movilización popular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estas líneas son escritas bajo el influjo brutal que despierta, por un lado, la conmoción ante el intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la Argentina Cristina Fernández, y por otro, la consternación envuelta en un halo de relativo sosiego gracias a lo que impidió, el jueves 1 de septiembre, la tragedia; inimaginable el clima social que estaríamos viviendo en este momento de haberse concretado; imposible discernir qué puertas del abismo o el infierno se hubieran abierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es este tiempo en el que pudo irrumpir ese hecho del horror, que configura una nueva y profunda herida&nbsp;&nbsp;– una más &#8211; en el cuerpo social de la Nación. El intento de magnicidio fue real y es un hecho gravísimo. Es el resultado de una extensa serie de ataques verbales y simbólicos que fueron virando al plano físico. Basta recordar el episodio vivido en abril de 2017 por Cristina Fernández y la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, quienes sufrieron el asedio a la casa de la gobernación, junto a una bebé de 18 meses. Y en el mes de marzo de este año, los ataques con piedras arrojadas al despacho de la vicepresidenta en el Senado de la Nación, donde se encontraban reunidos Cristina Fernández, la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti (Frente de Todos-Mendoza), su par Oscar Parrilli (FdT-Neuquén) y el diputado nacional Máximo Kirchner, en el marco de la sesión en la Cámara de Diputados donde se trataba el acuerdo de refinanciación de la deuda externa contraída en&nbsp;&nbsp;2018 por el gobierno del presidente Mauricio Macri.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Luego, y más acá en la línea temporal, irrumpieron en la escena pública las bolsas mortuorias en las rejas de la Casa Rosada, las guillotinas en las manifestaciones de esa escabrosa capa social que odia por voluntad propia y sobre la cual trabajan los medios hegemónicos de comunicación. En la escalada de pronunciamientos violentos siguió el pedido de pena de muerte realizado&nbsp;&nbsp;por el diputado Francisco Sánchez de Juntos por el Cambio, y el sintagma escrito en twitter, territorio tecnológico donde se revuelve el caldo pestilente del odio,&nbsp;<em>«son ellos o nosotros»</em>&nbsp;de Ricardo López Murphy. Ese ellos o nosotros es una apelación a la desaparición del otro, a su aniquilamiento, e implica que ese otro deja de ser un adversario político para transformarse en un enemigo social que encarna la suma total de las desgracias que el país vive. Un adversario corrido del campo de interacción política delimitado por las reglas de la democracia hacia el territorio donde al enemigo se lo combate hasta su exterminación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si les parece demasiado exagerado, relean o vuelvan a ver y escuchar las declaraciones de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entonces, para ser claros, ese límite absoluto que proponen las democracias burguesas, la idea de convivencia democrática, no se violó la noche del 1 de septiembre, sino que ya había sido vulnerada con anterioridad, podríamos decir, desde marzo de 2008 con el denominado conflicto con el campo por la resolución 125, firmada por Cristina Fernández y el entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández, que establecía retenciones móviles para las exportaciones agropecuarias; en buen romance, las asociaciones agrofinancieras se unificaron ante el intento oficial de redistribuir la renta agraria. En ese conflicto se cifra la siembra del terreno en el que creció el fruto de la discordia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero además, hay que inscribir este clima de violencia política en el marco de un dispositivo de destrucción de proyectos populares democráticos que el neoliberalismo imperante realiza a nivel regional; sobran casos o figuras políticas que dan valor de verdad a este método: Marcos Ominami en Chile, Rafael Correa en Ecuador, Lula da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia y Cristina Fernández en Argentina. El dispositivo de derribo de gobiernos progresistas o nacionales democráticos tiene un esquema en el que participan sectores del Poder Judicial, medios hegemónicos de comunicación y facciones de la oposición política:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">1) Se ataca y se difama a un líder popular para estigmatizarlo. Este primer paso es realizado por facciones de la oposición política y medios de comunicación; 2) Se instalan en&nbsp;&nbsp;esos medios denuncias de todo tipo, en general, denuncias conformadas por construcciones ideológicas e informaciones falsas; y 3) se trasladan esas denuncias al terreno judicial donde se inicia la estrategia de darle sustento legal y transformarlas en causas para iniciar lo que conocemos como guerra jurídica. Hay, quizá, un último paso que consiste en negar esa estrategia, declarar desde medios, Poder Judicial y sectores de la oposición política, la inexistencia de la guerra jurídica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así se genera en el humor social un clima de violencia política amplificada, donde las redes sociales cumplen un rol fundamental, que por su misma naturaleza no puede dejar de escalar. En esa atmósfera es que aparece el sujeto, que no es un lobo solitario ya que está inscripto en esa temperatura social, es producto de ella, que realiza el pasaje al acto. Y es ese peligroso pasadizo por el cual llegamos al intento de asesinar a la actual vicepresidenta de la Nación. Un momento bisagra en nuestra historia política desde la recuperación de la democracia que ni siquiera es comparable con los atentados en 1987 contra el ex presidente Raúl Alfonsín. Primero por contexto político: el partido militar estaba muy activo y el tiempo de regreso a la democracia era muy exiguo. Segundo porque el nivel de disputa entre partidos políticos no es comparable con el clima de enfrentamiento visceral de la actualidad. Un hecho lo demuestra: A la plaza por la defensa de la democracia del 87 concurrieron una multiplicidad de actores sociales y políticos que se reflejó en el palco donde el peronismo acompañó al presidente Alfonsín.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El desafío de este momento es enorme ya que supone por un lado, una restitución de ciertas reglas que la democracia le impone a los partidos políticos para la necesaria convivencia – estamos hablando siempre de campos de acción delimitados por la estructura de las democracias burguesas &#8211; , y por otro, establecer algún tipo de estrategia confrontativa con el dispositivo de dominación a nivel universal que es el neoliberalismo, con todo su andamiaje de construcción y cooptación de subjetividades violentas o apáticas, aunque parezca una contradicción; se necesita de mucha apatía generada por las frustraciones que el esquema de poder neoliberal le impone a las democracias, volviéndolas muy frágiles y con poco margen de acción política; si no, obsérvese las escasas posibilidades de realizaciones mínimamente distribucionistas que estas democracias pueden impulsar. Se necesita de esa abulia social que genera bronca y frustración para poder instalar un clima de violencia política sostenido en el resentimiento y el rencor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un capítulo aparte merece la urgente discusión en torno a los límites; sí, leyó bien, límites, que deben imponerse a la propalación y circulación desde medios con posición dominante, de expresiones violentas, insultos hacia las investiduras presidenciales o de gobierno, difamaciones e informaciones falsas, incitaciones al odio, que estos medios realizan y transmiten en una suerte de <em>loop</em> sin fin. No podemos seguir entrampados en que las limitaciones a decir cualquier cosa sean interpretadas como un ataque a la libertad de prensa. En ese sentido una reposición de la Ley de Medios Audiovisuales se vuelve urgente aunque no se observa como suficiente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si todo esto ocurre quizá se abra un tiempo donde dirimir dialécticamente el conflicto vuelva a ser el objeto de la práctica política. De lo contrario estaremos condenados a vivir en una sociedad intoxicada por el peor de los sentimientos: el rencor, pariente no muy lejano del odio y la violencia. Como antídoto esperanzador nos queda la multitudinaria plaza del 2 de septiembre. Allí, en la calle, en la movilización, se restañan las heridas y se renuevan potencialidades y energías.</p>



<div style="height:37px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Avellaneda, 3 de septiembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Director/Editor de la revista digital La Tecl@ Eñe, Docente en UNDAV.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&amp;linkname=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fa-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza%2F&#038;title=A%20un%20paso%20del%20abismo%20pol%C3%ADtico%20%E2%80%93%20Por%20Conrado%20Yasenza" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/a-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza/" data-a2a-title="A un paso del abismo político – Por Conrado Yasenza"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/a-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza/">A un paso del abismo político &#8211; Por Conrado Yasenza</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/a-un-paso-del-abismo-politico-por-conrado-yasenza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>12</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El acto en cuestión &#8211; Por Diego  Sztulwark</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Sep 2022 21:09:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Andrés Sabag Montiel]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Magnicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Nazi]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=10161</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los hechos ocurridos el jueves arrojan los siguientes resultados: magnicidio fallido y comunicación exitosa. Se abren nuevas preguntas. Una guerra declarada por una derecha que hay que volver a examinar en detalle y un desafío para quienes, no conformes con el actual devenir de la democracia pero sin salirse de ella, deben elaborar nuevas estrategias a la altura del conflicto, a partir de la movilización popular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/">El acto en cuestión &#8211; Por Diego  Sztulwark</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Los hechos ocurridos el jueves arrojan los siguientes resultados: magnicidio fallido y comunicación exitosa. Se abren nuevas preguntas. Una guerra declarada por una derecha que hay que volver a examinar en detalle y un desafío para quienes, no conformes con el actual devenir de la democracia pero sin salirse de ella, deben elaborar nuevas estrategias a la altura del conflicto, a partir de la movilización popular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por</strong> <strong>Diego Sztulwark*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Apretó el gatillo, 35 años, argentino-brasileño. Nazi: ¿es esto “la derecha”?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El jueves por la noche vimos mil veces las mismas imágenes: Cristina a distancia de fusilamiento de un arma corta cargada. Conmovidos por una tragedia que milagrosamente no se produjo, fuimos ayer a la Plaza de Mayo. Movidos por la memoria, como si fuera un 24 de marzo. En el camino pensamos: el discurso de la derecha “pasó al acto”. No fue solo un intento de homicidio, sino también una “escena” consumada: el magnicidio fallido fue un mensaje completamente realizado. Esa es la paradoja del jueves: ahí donde el acto asesino se frustró, triunfó el acto de comunicación. Fue así, viendo mil veces la misma escena, que comprendimos lo que las performances hechas previamente -pequeñas movilizaciones ultrareccionarias, disparates verbales de opositores, actos jurídicos arbitrarios o las editoriales más encendidas de los medios- no nos permitían terminar de asumir: la clase de enfrentamiento que se nos plantea.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo primero que nos comunica esa escena, este paso al acto, es que aun si fue hecho por un solo individuo, no se trata de ningún modo de una acción privada. No precisamos conocer entretelones para percibir con claridad que el acto en cuestión realiza -no sabemos si de un modo totalmente individual o no- discursos muy instalados, que tienen su origen en antiguos conflictos en la historia de las luchas sociales, y en el funcionamiento de poderes agrarios, patronales, bancarios y comunicacionales muy actuales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A lo que hay que agregar el detalle de “argentino-brasileño” que emplean los medios para hablar del joven que gatilló el arma y que añade una dimensión regional, en la que anida el bolsonarismo político, que tan bien confluye con la caracterización ideológica de “nazi” atribuida al agresor. El paso al acto pertenece, entonces, por entero al mundo público y se corresponde con el campo de significaciones -campo de prácticas, de cuerpos, de clases sociales, de un bloque de clases, de personas que toman decisiones- políticas muy precisas. Hablamos de este campo como “la derecha”. En las marchas se les dice “che gorila”. Pero el hecho, hasta donde sabemos, corrió por cuenta de Fernando Andrés Sabag Montiel, de quien aún sabemos muy poco. Pero al que no dejamos de prestar atención, porque suponemos que en él podríamos encontrar las claves de un funcionamiento -el que va del discurso al acto asesino- que precisamos entender (porque, aparentemente, se trata de un funcionamiento nuevo en nuestra vida política: el del sicariato, o el del nazi delirante, o el hombre frustrado-capturado por pasiones aniquiladoras, etc?). Una primer pregunta que se nos plantea es<strong> ¿cómo vamos delimitando con alguna precisión el funcionamiento actual de ese universo llamado de derecha, en sus matices y dinámicas, para discernir en ella un tipo de comportamiento que no se limita, como muchos dijeron ayer, a romper el “pacto democrático” de no introducción del uso de las armas en el campo político?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Indudablemente, se ha cruzado un límite inadmisible, todos lo sabemos. Pero ese límite no es sólo el de la defensa de la democracia, de la exclusión de las armas y el del <em>Nunca más</em>. No sólo porque las armas se han usado estos años en conflictos políticos, ni porque no sea cierto que no haya violencia política en la Argentina (y no hablemos de lo que se llama violencia social) Ni siquiera porque de haberse producido el magnicidio, se hubiera abierto un abismo quizás más próximo a la proto-guerra civil que al golpe viejo de estado. Si se pasó un límite, este no tiene que ver con una amenaza claramente exterior a la democracia, que podría ser exorcizada por la vía de un cierre unánime de la dirigencia política y social. Se trata más bien de una crisis misma de ese campo democrático, puesto que es él el que ha quedado desafiado a dar respuestas a fenómenos que se originan en su propio fracaso. En la medida en que la democracia de la que hablamos y en la que vivimos desde 1983 no se ha delimitado con nitidez de la violencia económica y geopolítica que la atraviesa, está obligada a considerar sus conflictos y contradicciones como sus propios problemas. Sólo que esos problemas originan acciones que no se conducen necesariamente -como entendimos a la perfección el jueves- de acuerdo a las reglas del campo de la representación electoral y el juego parlamentario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quizás podamos entonces hacernos una segunda pregunta: <strong>¿cómo nos toca reaccionar desde el campo “democrático” mismo a este desafío específico que proviene de su propia constitución? </strong>La movilización de ayer, fuerte e inmediata respuesta, nos permite avanzar colectivamente en la reflexión. ¿Cómo vamos a hacer frente a un poder asesino, esbozado con claridad el jueves, un poder que se apropia el campo de la extra-legalidad, desafiando desde ahí al campo democrático mismo? ¿De dónde extrae el campo democrático, tan comprometido con esos focos neofacsistas, los recursos indispensables para desactivar este tipo de agresiones? Resulta imposible avanzar en esta reflexión sin cuestionar la democracia como el estrecho espacio de representación parlamentaria. Sin una fuerte movilización en todos los planos la democracia deviene pura impotencia. Por lo que la pregunta merece ser planteada de otra manera: <strong>¿cómo crear una capacidad de acción que, desde una lógica de masas -eso que somos cuando hacemos lo que hicimos ayer, y aun sabiendo que lo ayer todavía no alcanza- sea capaz de apuntar a desactivar esos focos de neofascismo que se desarrollan en las articulaciones de la economía y del aparato de medios informáticos, comunicacionales y rentísticos de nuestra democracia?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El problema es el del enfrentamiento y, por tanto, incluye al de la violencia. Pero no al de la violencia en general -abstracción que no logra pensar nada-, sino al de violencia asesina que casi mata a Cristina. Y hay que decir también algo obvio sobre Cristina, porque por más que sea ella, como sabemos, una figura central de un presente en crisis, protagonista de una serie de dilemas de muy difícil resolución, que involucra la entera política del actual gobierno; y por más que desde que se declaró perseguida por el poder judicial se venga presentando como líder del peronismo, ha sido votada, apoyada y defendida más de una vez y de muchas maneras por cientos de miles de personas del diverso mundo de las izquierdas que, sin alinearse con ella en sus prácticas e ideas, han asumido -de diversos modos y en distintas ocasiones- zonas de enemistad compartida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es desde estas zonas muchas veces compartidas, que es posible procesar -desde sectores del peronismo, colectivos autónomos o del mundo de las izquierdas- el problema de la irrupción de un acto de violencia fascista que nos incluye aunque no lo queramos. Y si digo “fascista” no es solo para emplear una palabra de funcionamiento fácil (que usamos con el riesgo de deshistorizarla), ni porque los medios atribuyan esa ideología al sujeto que apretó el gatillo, sino por el contenido mismo del acto, que no se deja calcar sobre la historia de otros atentados individuales que hemos conocido a comienzos del siglo pasado a manos de anarquistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un Sabag Montiel carece por completo de la estatura libertaria de un Simón Radowitzky, cuya violencia individual contra el jefe policial Falcón, se apoyaba en su responsabilidad en la salvaje represión obrera del 1 de mayo de 1909. Por tentador que pueda ser repudiar “toda” violencia, cualquiera sea y por principio absoluto, es preciso reflexionar sobre el contenido de “este” tipo de violencia concreta y específica que irrumpió tan explícitamente esta semana. Se trata de un tipo de violencia que actúa en alianza imaginaria -aún no sabemos si esa alianza es además con grupos reales- con las formaciones de poder más antipopulares, aquellas que segregan sus fantasías de aniquilación del otrx no como parte de una situación de opresión históricamente determinable, sino como pulsión que brota espontáneamente de su propia forma de existencia. Un tipo de afirmación de sí que requiere la destrucción del otro. Si se confirma lo que vamos sabiendo, iremos descubriendo que “locura” y “método” no se excluyen para nada en este caso. Delirio personal y campo social, pulsión individual y contenido racional alucinado se fusionan en uno, en un acto que nos habla de la naturaleza del enfrentamiento que debemos elaborar por medios y lógicas muy diferentes a las suyas. Puesto que encarnar y desarrollar esa diferencia a fondo sería también el modo de arribar a una forma propia y antagónica de justicia respecto de aquella que proclama el acto de asesinar. A la violencia que aterroriza, que difunde pavor y recluye, comenzamos a enfrentarla ayer en una formidable movilización. Ese ritual colectivo es el que nos permite elaborar en una primera instancia el miedo e invertir su dirección. No se trata solo de discursos de “odio” a los que podemos oponer los del “amor”. Ni sólo de la defensa de las políticas del presente, como ratificación que sólo nos condena a una mayor impotencia ante una ofensiva creciente. Sino de desactivar una articulación política específica y de hacerlo a partir de una serie de actos de fuerza ante una maquinaria fascista que, si bien sufre visibles influencias globales, ha tenido en nuestro país tiene una evolución propia. Es evidente que una serie de acciones que apunten a desactivar los focos de violencia fascista proliferantes supone una transformación de las políticas en curso en todos los planos, ya que estas últimas no han dejado de afirmar en fuertes alianzas con esos mismos focos de donde proviene la agresión. Ayer era imposible estar en otro lugar que en la Plaza común. Hoy nos toca quizás, desde esa presencia colectiva, asumir el enfrentamiento en cuestión en cada rincón, en cada conciencia, en cada partícula del lenguaje. Nos cambiaron las preguntas, nos toca cambiar a tiempo las repuestas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 3 de septiembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&amp;linkname=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark%2F&#038;title=El%20acto%20en%20cuesti%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Diego%20%20Sztulwark" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/" data-a2a-title="El acto en cuestión – Por Diego  Sztulwark"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/">El acto en cuestión &#8211; Por Diego  Sztulwark</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/el-acto-en-cuestion-por-diego-sztulwark/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Pandemia de odio &#8211; Por José Muchnik</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2022 23:52:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Muchnik]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Odio]]></category>
		<category><![CDATA[ultraderechas]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=10552</guid>

					<description><![CDATA[<p>La pandemia del odio se extiende por el mundo a través de un sistema destructivista cuyos personeros son los misópatas: No se trata de una “derecha sin complejos”, sino de enfermos de odio que instigan la violencia, hacen apología del crimen, cometen asesinatos, atentan contra autoridades políticas democráticamente elegidas, actúan fuera de las reglas de la convivencia republicana y ponen en riesgo el pacto civilizatorio de nuestra humanidad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/">Pandemia de odio &#8211; Por José Muchnik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>La pandemia del odio se extiende por el mundo a través de un sistema destructivista cuyos personeros son los misópatas: No </em></strong><strong><em>se trata de una “derecha sin complejos”, sino de enfermos de odio que instigan la violencia, hacen apología del crimen, cometen asesinatos, atentan contra autoridades políticas democráticamente elegidas, actúan fuera de las reglas de la convivencia republicana y ponen en riesgo el pacto civilizatorio de nuestra humanidad.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Muchnik*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como una baba amarilla se extiende el odio<a href="#_edn1">[i]</a>, el racismo, la persecución de minorías, los atentados políticos contra personalidades y líderes que alzan su voz contra la injusticia y la discriminación. El 1ero de Septiembre de este año, falló el disparo destinado a asesinar a Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de la república. Argentina estuvo al borde del precipicio. La pandemia de odio no tiene fronteras ¿Cuántos líderes sociales, indigenistas, campesinos, periodistas, defensores de la naturaleza, de los derechos de la mujer, de los homosexuales…? ¿Cuántas Marielle Franco?<a href="#_edn2">[ii]</a> ¿Cuántos Santiago Maldonado?<a href="#_edn3">[iii]</a> ¿Cúantos Rafael Nahuel?<a href="#_edn4">[iv]</a> ¿Cuántas Berta Cáceres?<a href="#_edn5">[v]</a> ¿Cuántos 43 de Ayotzinapa?<a href="#_edn6">[vi]</a> ¡¡¡¿Cuántos?!!! Cuántos más caerán por desear otra vida, por repartir horizontes a los excluidos, por decir pachamama es nuestra tierra, cuidémosla, por decir esta cultura es nuestra, respetadla… En América Latina el virus del odio ataca con virulencia, ya no se limita a “guerrilleros subversivos”, su espectro se amplió, ataca a todos los que sueñan cambiar el orden de la infamia. Al norte el virus recrudeció ¿Escucharon a Donald referirse a los latinos violadores ladrones drogadictos…? Para justificar el Muro del Odio en la frontera con México. Mejor no hablar de la “civilizada” Europa, neonazis en Alemania; Vox en España, Fratelli d’Italia Meloni Meloni, Le Pen y Zemmour en Francia… A decir de la prensa bien hablada una “derecha sin complejos” vuelve a ocupar la escena.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Misópatas: la batalla del lenguaje.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Mal nombrar las cosas es aumentar la desgracia del mundo” afirmó el escritor Albert Camus. Misópatas, enfermos de odio, del griego <em>miso</em> (odio) y <em>pathos</em> (enfermedad). Hay que llamarlos por su nombre, nombrar seres y cosas es esencial para su existencia, por algo nombramos ríos y mares, árboles y pájaros, calles y ciudades, por algo nos nombran al nacer. Nombrarlos sirve a identificarlos, no se trata de una difusa nebulosa, de una “derecha sin complejos”, se trata de enfermos de odio, instigan la violencia, hacen apología del crimen, cometen asesinatos, atentan contra autoridades políticas democráticamente elegidas, actúan fuera de las reglas de la convivencia republicana. ¡Libertad de odiar no! Libertad que atenta contra los principios de convivencia en sociedad ¡No! Falsos Libertarios que rinden culto al libre mercado y se oponen a que las mujeres dispongan libremente de su derecho de procreación ¡No! Las leyes y dispositivos jurídicos en vigencia existen, que se apliquen para castigar a los misópatas, propaladores del odio. .</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La batalla del lenguaje es decisiva. Insisto: no ganaremos batallas en el orden social, político o económico si perdemos la batalla del lenguaje. Los ideólogos del “destructivismo” lo tienen claro, el secuestro de la palabra “Libertad” para ponerla a trabajar a su servicio es ejemplar, “Libertad Avanza”, “Fundación Libertad” “Partido por la Libertad”, libertarios Qanon en USA… ¿Les recuerda algo? Se trata de misópatas liberticidas. Desde antes, cuando inventaron el “libre cambio” en los comienzos del “liberalismo” para designar un mercado que no tiene nada de libre o nombraron “libre competencia” para disimular el reino de los monopolios y opacas firmas offshore. Nada nuevo, desde siempre los grupos dominantes manipularon el lenguaje según sus intereses. Los que deseamos cambiar el orden de las sillas, abrir caminos para llegar a otros horizontes, debemos asumir esta batalla, que los nombres y las cosas coincidan, que Justicia sea Justicia, que Democracia sea Democracia, liberar la Libertad secuestrada por los heraldos del odio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Podemos incluso tratar de cambiar la manera de nombrar las cosas, nadie lo prohíbe. Digo “destructivismo” porque esto no nace espontáneamente de un día para el otro, son las consecuencias de siglos de un modelo de desarrollo que podemos calificar de “destructivista”. Llamarlo capitalista, como lo hacemos de costumbre, sería, a esta altura de la historia, casi un halago. Este modelo de desarrollo no nos capitaliza, sino que nos destruye, destruye tanto el capital humano como el capital que recibimos de la naturaleza. En aras de maximizar rentabilidades y beneficio monetario las grandes compañías destruyen a la gente que devienen seres descartables cuando ya no son rentables. Destruyen la naturaleza: tierra, bosques, aire, ríos, mares… son sacrificados en el altar de la rentabilidad y máximos beneficios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La construcción del odio</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Podemos hablar de una pandemia de odio? ¿Existen rasgos comunes entre los grupos que pululan en todo el mundo? Antes que nada precisemos que este tipo de odio no nace espontáneamente después de la lluvia, ni se decide por decreto, es fruto de un proceso histórico. El principal común denominador es la deshumanización del “otro”, tratar de que no vean más a ese “otro” como a un ser humano, entonces se puede pasar a la fase de aniquilación. En la historia de la humanidad ningún genocidio vino sólo, se requieren siglos y siglos de demonización de las víctimas, de construcción de relatos, mitos, mentiras… Las matanzas de indígenas en América necesitaron un soporte ideológico, eran salvajes, casi animales, no tenían alma<a href="#_edn7">[vii]</a> ¿Qué impedía masacrarlos? Qué impide marginalizarlos, despreciarlos hoy en día, en nuestros democráticos países, las huellas del odio no son de arena, quedan grabadas, marcan historia y mentes. Muchas mediciones de cráneos, muchas publicaciones científicas<a href="#_edn8">[viii]</a>, hicieron falta para justificar que los negros capturados en África pertenecían a una raza inferior, podían decir entonces que esclavizarlos era un acto humanitario para que accedan a la civilización. Muchos siglos hicieron falta para demonizar a los judíos, desde la “teoría del deicidio”<a href="#_edn9">[ix]</a>, hasta los “Protocolos de los sabios de Sion”<a href="#_edn10">[x]</a>. Hitler no nació de un repollo, fue un odio cultivado durante siglos que llegó a su apogeo en campos de exterminio y cámaras de gases ¿Y el genocidio del pueblo armenio por el gobierno de los Jóvenes Turcos del Imperio otomano? ¿Y el genocidio del pueblo Tutsi en Rwanda? ¿Y en Camboya? ¿Cómo llegaron a exterminar veinte por ciento de la población? (dos de los diez millones de habitantes) Entre camboyanos, misma nacionalidad, misma religión… ¿Cómo se explica? ¿Por qué?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En Argentina son años y años de demonización del peronismo y de sus líderes, desde el “Viva el cáncer” frente al lecho de muerte de Evita hasta la bala que no asesinó a Cristina, el mismo odio, los mismos colmillos tendidos. Desde “el problema de Argentina es el peronismo” hasta el “son ellos o nosotros”<a href="#_edn11">[xi]</a> el mismo hilo destructor, las mismas proscripciones, la misma metralla en Plaza de Mayo, los mismos fusilamientos en basurales de José León Suarez. Hicieron falta muchas cloacas, mucha agua pestilente diseminada por medios, prensa, redes… para que ese criminal se embeba del odio necesario, empuñe el arma, intente su magnicidio. Y… cuesta decirlo… cuesta hablar de lo que fuimos capaces, de nuestro propio genocidio ¿Cómo fue posible? ¿Cómo fue posible torturarlos, fusilarlos, tirarlos al mar? Nuestros 30.000 desaparecidos fueron el resultado de la deshumanización, del odio inculcado durante años, no eran compatriotas, eran anti-patrias, no respetaban la civilización, los valores occidentales y cristianos, eran la parte impura / maldita de nuestra sociedad, había que extirparla… y así trataron de hacerlo. La vida no transcurre en blanco y negro, también los asesinos necesitan “buenas acciones”, sentir que aún pertenecen a la especie humana, decidieron entonces darles una oportunidad a los bebés, los “confiaron” a familias capaces de darles una “buena educación”. Como los colonizadores ingleses en Australia o en Canadá, luego de someter a los aborígenes les arrancaban los hijos para “formatearlos” en escuelas religiosas “comme il faut”, para ellos un “acto humanitario”. El virus del odio mata, es contagioso, no debemos tratarlo a la ligera.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio.jpg" alt="" class="wp-image-10556" width="403" height="403" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio.jpg?v=1668124321 225w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-150x150.jpg?v=1668124321 150w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-146x146.jpg?v=1668124321 146w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-50x50.jpg?v=1668124321 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-75x75.jpg?v=1668124321 75w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-85x85.jpg?v=1668124321 85w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/11/odio-80x80.jpg?v=1668124321 80w" sizes="(max-width:767px) 403px, 403px" /></figure></div>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Crisis y pandemia de odio en el siglo XXI</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Podíamos esperar que ya bien avanzado el siglo XXI las olas de odio disminuyan, pero asistimos a todo lo contrario. No debe sorprendernos, las crisis producen caldos de cultivo apropiados para su reproducción. Pestes, sequías, depresiones económicas, catástrofes naturales… fueron siempre favorables a las explosiones de odio, en todos los tiempos y bajo diversas variantes. Razón de más para sonar la alarma en este momento, no sólo se agudiza la crisis económica, la exclusión social, los conflictos políticos… Irrumpe la crisis medioambiental, ya no es una hipótesis a futuro, una suposición de ecologistas trasnochados, el cambio climático está ahí, en América, Europa, China, India… un verano infernal, ríos del mundo clamando socorro, bosques y selvas retorciéndose entre llamas… Terreno más que favorable para la emergencia de misópatas, de esa “derecha sin complejos” que siembra odio, vocifera, invectiva, pide muertes… también asesina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El odio se encarna en la subjetividad del individuo, para que ese sentimiento individual adquiera una dimensión colectiva, para que la dimensión psicológica y la dimensión social converjan, actúan los “manipuladores del odio”, ellos saben explotar resentimientos individuales encauzándolos para odiar en masa, odiar a un grupo cultural, étnico, social, político, religioso… Los movimientos de odio reconfortan al mismo tiempo a los individuos que en ellos participan, les confiere un sentimiento de pertenencia grupal, el efecto jauría. Las acciones criminales contra sus víctimas tienen el doble objetivo de conferirles existencia, ocupando el espacio público, y de reforzar la dinámica grupal. Por eso hay que tomar muy en serio el crecimiento de estos grupos misópatas, pues tienen su anclaje social, conexiones con los medios, sectores empresarios, políticos&#8230; No alcanza con tildarlos de “neofascistas”, debemos analizar los fundamentos y modos de acción de los odiadores seriales del siglo XXI. El virus amplió su espectro de ataque; los blancos del odio se multiplicaron: movimientos por el derecho de la mujer a la interrupción del embarazo, contra la violencia machista, asociaciones en defensa de los homosexuales, asociaciones indígenas… se suman a sus blancos tradicionales: “comunistas”, “zurdos”, líderes sociales, sindicales… Sus modos de acción también evolucionaron, las nuevas tecnologías les confieren mayores posibilidades de reclutamiento y de difusión, odios antiguos con armas nuevas: fake news, redes, bigdata… El cóctel es explosivo; al hablar de pandemia de odio no exagero, actualmente en Europa y en USA, la teoría del “gran reemplazo” o de la “gran sustitución”<a href="#_edn12">[xii]</a>refuerza el renacimiento de la xenofobia y del “supremacismo blanco”, se desarrolla incluso un “laisser faire” una cierta pasividad / insensibilidad frente a los propagadores del odio. ¿Cuántos inmigrantes ilegales se ahogaron hoy en el Mediterráneo? ¿Cuántos se congelaron el último invierno en los bosques de Europa? ¿Cuántos murieron de sed en el desierto de Sonora? ¿Se trata de humanos? Vaya a saber. La prensa ya ni siquiera informa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El amor también existe</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Antes de que surjan irónicas sonrisas aclaro: no pretendo enfrentar a los misópatas con poemas de amor. Tampoco nos dejemos ganar por el odio, ni la insensibilidad, va de nuestra existencia como país, va de nuestra condición de seres humanos libres. La libertad exige una ética, exige valores. Se trata de una lucha de largo aliento, pretender erradicar los crímenes causados por el odio, a carácter religioso, político, social o cultural, es como querer entrar en otra era de la humanidad. Más que una utopía formulamos una orientación y una advertencia, para combatir el odio hará falta tiempo y perseverancia, no alcanzará con leyes y castigos jurídicos, será fundamental desarrollar la educación y prevención contra el virus. En manuales escolares, en los medios, en los programas culturales… mostrar los hechos, transmitir la memoria, las consecuencias de los movimientos inspirados por el odio, en nuestro país y en el mundo. Mostrar también que solidaridad y fraternidad entre semejantes es posible, que es posible luchar contra el racismo, por la justicia social… Valores constituyentes de una ética que permita construir otra política, otra economía, otra relación con la naturaleza, para salir de la catástrofe que estamos viviendo ¡Y el amor! El amor en las evoluciones y relaciones sociales ¡También es posible!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“Por eso estos versos / para ti / para nuestros hijos / para nuestros hermanos / para los excavadores del futuro / Para decirles / hubo también amor / hacia los fines de la era del oprobio / No solamente bombas / no sólo ciudades arrasadas / no sólo grises mercaderes / Hubo también amor / por eso existen”<a href="#_edn13"><strong>[xiii]</strong></a></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¡No ganaréis nuestro odio! ¡A ustedes hablo odiadores seriales! ¡No ganaréis nuestro odio! No entraremos en vuestro pantano, no saldremos por la ciudad a pasear horcas y guillotinas, no pronunciaremos vómitos en el Palacio de Justicia, no fabricaremos fake news como flechas envenenadas… No miréis así, sabéis bien de lo que hablo. ¡No ganaréis nuestro odio! ¡Tampoco ganaréis nuestro miedo! Un antes y un después, el desafío está lanzado, la lucha será larga, paz y justicia lo valen.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Notas:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1">[i]</a> Odio: “Sentimiento violento de repulsión hacia alguien, acompañado del deseo de causarle, o que le ocurra, algún daño.” (Diccionario María Moliner, 2002, Madrid</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2">[ii]</a> Marielle Franco, Rio de Janeiro (1979), feminista, militante de los derechos humanos, y de los derechos de las mujeres negras en Brasil, asesinada en su ciudad de nacimiento en el año 2018.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3">[iii]</a> Santiago Maldonado (1989) 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires, artesano, defensor de los derechos de los pueblos originarios, asesinado en 2017, en el Pu&nbsp;Lof Mapuche de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cushamen">Cushamen</a>,&nbsp; Chubut.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4">[iv]</a> Rafael Nahuel: joven mapuche de 22 años, integrante de la comunidad Lafken Winkul Mapu, asesinado el 25 de noviembre de 2017 en Río Negro, como consecuencia de un disparo por la espalda realizado por un integrante del grupo Albatros de la Prefectura Naval.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5">[v]</a> Berta Cáceres (1971) <a href="https://www.google.com/search?sxsrf=ALiCzsYzyB3JjboSbRG7Zcu6DY2lxqraAQ:1662660696790&amp;q=La+Esperanza+Departamento+de+Intibuc%C3%A1,+Honduras&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LWz9U3MDQ2KSgxLlTiBHHMKtKzjbXEspOt9AtS8wtyUoFUUXF-nlVSflHeIlYDn0QF12KgUGJeVaKCS2pBYlFJYm5qXkm-QkqqgmdeSWZSafLhhToKHvl5KaVFicU7WBl3sTNxMAAAS6pWCW0AAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjY-drh5YX6AhURQRoKHehLDsQQmxMoAXoECFgQAw">La Esperanza, Honduras</a>, líder indígena lenca, feminista y activista del medio ambiente. Asesinada en 2016 en <a href="https://www.google.com/search?sxsrf=ALiCzsYzyB3JjboSbRG7Zcu6DY2lxqraAQ:1662660696790&amp;q=La+Esperanza+Departamento+de+Intibuc%C3%A1,+Honduras&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAOPgE-LWz9U3MDQ2KSgxLlTiBHHMKtKzjbXUs5Ot9AtS8wtyUvVTUpNTE4tTU-ILUouK8_OsEouLgSgzL7EkNWURq4FPooJrMVAqMa8qUcEltSCxqCQxNzWvJF8hJVXBM68kM6k0-fBCHQWP_LyU0qLE4h2sjLvYmTgYALRK0qN-AAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjY-drh5YX6AhURQRoKHehLDsQQmxMoAXoECFcQAw">La Esperanza, Honduras</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6">[vi]</a> Se refiere a los 43 estudiantes de la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_Normal_Rural_de_Ayotzinapa">Escuela Normal Rural de Ayotzinapa</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9xico">México</a>, que permanecen desparecidos desde el &nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/27_de_septiembre">27 de septiembre</a>&nbsp;de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/2014">2014</a>&nbsp;, luego de la intervención de las policías municipales de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Iguala_de_la_Independencia_(Guerrero)">Iguala</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Huitzuco_de_los_Figueroa">Huitzuco,</a>&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cocula_(Guerrero)">Cocula</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tepecoacuilco_de_Trujano">Tepecoacuilco</a>, la policía estatal de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_de_Guerrero">Guerrero</a>&nbsp;y elementos del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ej%C3%A9rcito_Mexicano">Ejército Mexicano</a>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7">[vii]</a> Hizo falta la bula “Sublimus Deus” del papa Pablo III, en 1536, para estipular que los indígenas tenían alma</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8">[viii]</a> El antropólogo <a href="http://www.deutsche-biographie.de/sfz64945.html">Theodor Mollison</a>&nbsp;y el médico Eugen Fischer se dedicaron a comienzos del siglo XX a la medición de cráneos para probar la superioridad de la raza blanca, entre sus discípulos figuraba el siniestro Josef Mengele. Los cráneos africanos los obtenían de las masacres de los pueblos hereros y namas, Namibia actual, primer genocidio del siglo XX, entre 1904 y 1907, cometido por el ejército alemán.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref9">[ix]</a> Desde la antigüedad se imputó a los judíos de deicidio, la muerte de Jesús, recién en 1965 la declaración &nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nostra_Aetate"><em>Nostra Aetate</em></a> del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Concilio_Vaticano_II">Concilio Vaticano II</a>&nbsp;iniciado por&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_XXIII">Juan XXIII</a>&nbsp; desliga la responsabilidad colectiva de los judíos en la muerte de Jesús.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref10">[x]</a> Los&nbsp;<em>Protocolos de los sabios de Sion</em>, es un libro apócrifo, escrito a pedido de la policía secreta&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zarismo">zarista</a>, publicado por primera vez en&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/San_Petersburgo">San Petersburgo</a>&nbsp;en 1902, cuya finalidad era mostrar una supuesta conspiración judía para dominar el mundo. Una manera de justificar los numerosos pogroms (matanza de judíos) en la Rusia de esa época.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref11">[xi]</a> Expresión de Ricardo López Murphy, diputado nacional, agosto 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref12">[xii]</a> Teoría del gran reemplazo,&nbsp; desarrollada por el escritor francés Renaud Camus, en 2010, retomada por movimientos de extrema derecha franceses y europeos. Sostiene que existe una conspiración para reemplazar las poblaciones europeas originarias, por inmigrantes provenientes de África del norte y otros países a mayoría musulmana, apunta específicamente a un supuesto expansionismo islamista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="#_ednref13">[xiii]</a> Extraído de Arqueología del amor, en Di-Amantes, J. Muchnik, 2019, ed. CICCUS, Buenos Aires.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">París, Francia, 10 de noviembre de 2022. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"> *Poeta y antropólogo.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&amp;linkname=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpandemia-de-odio-por-jose-muchnik%2F&#038;title=Pandemia%20de%20odio%20%E2%80%93%20Por%20Jos%C3%A9%20Muchnik" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/" data-a2a-title="Pandemia de odio – Por José Muchnik"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/">Pandemia de odio &#8211; Por José Muchnik</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/pandemia-de-odio-por-jose-muchnik/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
