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	<title>Triple A archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 06 May 2026 12:14:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Triple A archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Susana “Pirí” Lugones. Un capítulo de la biografía argentina &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Jan 2023 23:28:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Montoneros]]></category>
		<category><![CDATA[Susana “Pirí” Lugones]]></category>
		<category><![CDATA[Triple A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A través de varias generaciones la familia Lugones expresó el derrotero trágico de la historia política argentina, de la defensa y apoyo de Leopoldo padre e hijo a la violencia estatal, hasta la militancia rupturista de Pirí Lugones que la hizo víctima de la dictadura del setenta y seis; desde Cuba el poeta Jorge Timossi dijo de ella: “Nada más que nombrarla. Pirita, fósforo blanco, ignición, combustible, chispas, otra vez, de la vida y de la muerte.”</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>A través de varias generaciones la familia Lugones expresó el derrotero trágico de la historia política argentina, de la defensa y apoyo de Leopoldo padre e hijo a la violencia estatal, hasta la militancia rupturista de Pirí Lugones que la hizo víctima de la dictadura del setenta y seis; desde Cuba el poeta Jorge Timossi dijo de ella: “Nada más que nombrarla. Pirita, fósforo blanco, ignición, combustible, chispas, otra vez, de la vida y de la muerte.”</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Especial para La Tecl@ Eñe</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nicolás Casullo (1944-2008) decía que perteneció a una generación en la que la militancia política hundía sus raíces en la historia familiar, la emancipación de los hijos (y las hijas) venía de la mano de tomar partido por otra historia que generase ruptura con lo heredado. Es notable cómo el concepto de “generación” ha sido subestimado a comienzos del siglo XXI, ha perdido densidad ideológica, la relación y diferenciación entre jóvenes y adultos también. Pensar la Argentina como un conjunto de generaciones que definieron períodos históricos, etapas en el mundo político ha quedado como una antigualla en el desván donde se guardan los trastos de un oficio abandonado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El árbol genealógico, signo de alcurnia o de pertenencia a cierta dinastía, se fue quedando sin raíces y sin ramas, sin embargo la memoria cuando activa sus dispositivos nos lleva a esa travesía de un pasado que en la discontinuidad generacional no pudo dejar de repetir continuidades; la sangre derramada en el siglo XIX se derramó en el XX con otras armas, con otros argumentos que siendo ajenos entre sí, sin embargo,&nbsp; también fueron parte de una misma lógica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la página nueve de su libro “Retrato de familia”, Tabita Peralta Lugones, narra a su modo la novela familiar, no dibuja un árbol, organiza una secuencia y al leerla vemos un capítulo de la novela argentina, decir Lugones hoy es resumir en un apellido una parte de la tragedia nacional. Los personajes de su novela son:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“La madre: Pirí Lugones (1925-1978), traductora editora, asesinada por los militares en Buenos Aires. El Padre: Carlos Peralta (1924-2001) traductor, escritor, exiliado. Leopoldo Lugones: el bisabuelo (1874-1938) poeta argentino, suicida. Leopoldo Lugones: el abuelo (1897-1971) jefe de policía secreta. Torturador e introductor de la picana eléctrica en la Argentina. La abuela casada en primeras nupcias con Leopoldo Lugones hijo. Madre de la madre, casada luego con Marcos V. Violador, neurólogo y escritorzuelo. Alejando Peralta (1950-1971) mi hermano, mi pobre hermano que se suicidó a los veinte años.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En pocas líneas se presentan los personajes que existieron realmente y que hoy como fantasmas traen las contradicciones, los maleficios, los desencuentros de un destino trágico que abrió un círculo con el golpe de estado de 1930 y lo cerró en 1983 con el advenimiento de la democracia dejando polémicas, “apologías y rechazos” hasta nuestros días. Palabras que describen el derrotero de un lugar que renueva violencias en pocos conceptos: asesinato, suicidio, exilio, tortura y desaparición.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Al decir de María Seoane: “Hay estirpes malditas apenas corregidas por la historia. O, en todo caso, descendientes de esas estirpes que redimen el odio que sembraron sus antepasados. Se disuelven juntos en la historia, pero sus nombres quedan asociados a la tragedia. El día que Susana Pirí nació, su abuelo, el poeta Leopoldo Lugones, estaba rabiosamente entregado a la búsqueda de un orden metafísico que diera a las armas el poder omnímodo de matar la idea de ciudadanía surgente, la idea de una república donde se votara, se legislara para las mayorías que venían desde abajo, enancadas en las huestes del partido radical triunfante en las urnas.” (<em>Bravas</em>, 2014, pp17).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pirí creció en el clima de la dictadura del treinta, en las interrupciones violentas del orden democrático, en los años de proscripción del peronismo, su generación fue la de “cuerpos con ideas”, de sujetos que se sostenían existencialmente en la necesidad de transformar lo dado, de diferenciarse de la violencia estatal a la que prontamente pensaron en enfrentar con otras violencias. La vida y la muerte estaban ahí, palpables, visibles, resonando una y otra vez a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. Su compromiso político se volcaba a su actuación en las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas); la actividad cultural porteña no le era ajena, trabajaba en la editorial de Jorge Álvarez, su amigo Oscar Masotta estaba dirigiendo la colección de Cuadernos Sigmund Freud; para Pirí, Alejandra Pizarnik era la gran poeta nacional, su suicidio la afectó y organizó un “velorio laico” en el bar El Ciervo, lugar que Pizarnik solía frecuentar.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="638" height="1024" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/plugones1-e1674343683424-638x1024.jpg" alt="" class="wp-image-10864" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/plugones1-e1674343683424-638x1024.jpg?v=1674343582 638w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/plugones1-e1674343683424-187x300.jpg?v=1674343582 187w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2023/01/plugones1-e1674343683424.jpg?v=1674343582 640w" sizes="(max-width:767px) 480px, 638px" /></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El año 1971 fue para Pirí de enorme conmoción, su padre Polo se suicidó (tuvo un intento fallido y luego logró quitarse la vida), ella decía “Se murió el torturador”; con su hermana “Babú” comenzó a repartir sus bienes, joyas y cubiertos de plata. Necesitaba dinero y pensó que vendiendo todo lo que allí se encontraba podía salir de su ahogo financiero. Le vendió a Osvaldo Bayer el archivo de su padre relacionado con el anarquismo por poco dinero, pero también le regaló a Bayer una biblioteca que había sido de su abuelo Leopoldo. Tito Cossa escribió la necrológica de Polo para <em>La Opinión</em> en la que resaltaba la saga suicida de los Lugones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En ese mismo año el hijo de Pirí se suicidó en El Tigre, Alejandro vivía en una casa que le había alquilado su padre. Pirí sufrió el dolor más grande de su vida; en París su hija estaba esperando un hijo, todas esas emociones se mezclaron en una carta que Pirí le envió a Tabita. Con su dolor a cuestas Pirí se volcó de lleno a la militancia, en 1973 el regreso de Perón al país, era el acontecimiento que los inspiraba, Pirí, Walsh y Verbitsky estaban incorporados a Montoneros; ellos comprendieron que los sucesos de Ezeiza (trece muertos y más de trescientos sesenta heridos ese 20 de junio) expresaba la violencia que estaba por llegar con López Rega y la Triple A.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tabita Peralta Lugones: “Una sociedad represiva como la sociedad argentina (y cuando digo represiva, no quiero decir solamente argentina) y un sistema asesino como cualquier dictadura militar, y en particular, la dictadura militar argentina, tenía la obligación de matar a alguien como mi madre. Porque ella representaba justamente lo que era insoportable para ellos.” “…los metieron en un avión, pegotearon bien el cemento entre los dos pies, introdujeron en las venas una solución tranquilizante, despegaron y volaron, volaron sobre esa agua marrón que es el Río de la Plata, abrieron las escotillas… Y expulsaron en el aire a esos muertos vivientes, ni muertos ni vivos, y miraron caer en el agua esos cuerpos, y los deben haber visto hundirse con una ligera salpicadura.” (<em>Retrato de familia</em>, 2009, pp119-121).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pirí fue secuestrada por las fuerzas de la dictadura y estuvo en el campo de concentración El Atlético y luego continuó su cautiverio en El Banco, éste último funcionó entre diciembre de 1977 y agosto de 1978 en la Brigada femenina XI de la Policía Bonaerense. Un “vuelo de la muerte” se llevó a Pirí Lugones el 17 de febrero de 1978, un día antes, hacía cuarenta años su abuelo Leopoldo Lugones se había suicidado.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Paraná, 22 de enero de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*La autora es Dra. Ciencias Sociales y Coordinadora Académica Maestría en Género y Derechos/UNGS/UADER</p>
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		<title>Juicio CNU 2 &#8211; Por Daniel Cecchini</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/juicio-cnu-2-por-daniel-cecchini/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2026 14:50:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Cecchini]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[CNU]]></category>
		<category><![CDATA[Comando Libertadores de América]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado 1976]]></category>
		<category><![CDATA[Juicio CNU2]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo paraestatal]]></category>
		<category><![CDATA[Triple A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mentiras, operaciones y omisiones sobre la vinculación militar con las bandas parapoliciales del terrorismo de estado previo al golpe de Estado de 1976. Por Daniel Cecchini*<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-00f84b696d06d99b6328f9d1f910a5d5 wp-block-paragraph"><em><strong>Mentiras, operaciones y omisiones sobre la vinculación militar con las bandas parapoliciales del terrorismo de estado previo al golpe de Estado de 1976.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7d5671248ac6c2f7a7d31146365da5c wp-block-paragraph"><strong>Por Daniel Cecchini*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6c731a01c0de19d585138db8027fdcf wp-block-paragraph">Por estos días se está desarrollando en el Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata el juicio contra tres integrantes de la banda parapolicial Concentración Nacional Universitaria (CNU) por crímenes de lesa humanidad perpetrados contra 13 víctimas entre diciembre de 1975 y abril de 1976, un período que se extiende desde antes del derrocamiento del gobierno peronista de María Estela Martínez de Perón hasta después del golpe que instaló la última dictadura cívico militar en nuestro país. La causa, conocida como CNU 2, tiene como acusados a Carlos Ernesto Castillo (a) “El Indio”, Juan José Pomares (a) “Pipi” y Antonio Agustín Jesús (a) “Tony”, responsables de secuestros, asesinatos, torturas y robos cometidos en sus operaciones como parte del aparato terrorista del Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b0e3b53ce31aae3eb3c637607d7ad55 wp-block-paragraph">Los testimonios y otras pruebas que se van conociendo en el desarrollo de este proceso judicial, mayormente ignorado por los grandes medios de comunicación, vuelven a poner en foco el accionar de las bandas paraestatales en el período previo al derrocamiento del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón y su continuidad después de consumado el golpe al incorporarse a los grupos de tareas del plan sistemático de represión ilegal del Estado Terrorista instaurado por la dictadura. No solo en el caso de la CNU, sino también en los de la Triple A y el Comando Libertadores de América, por nombrar a las tres bandas paraestatales más notorias de ese período.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7dcf6b925ff9a46044c024ff161f8977 wp-block-paragraph">Como en juicios anteriores, también vuelve a quedar claro que desde antes del 24 de marzo de 1976 estos grupos venían actuando a las órdenes de las Fuerzas Armadas, lo que echa por tierra el discurso que trataba de mostrar a un país convulsionado por el enfrentamiento de organizaciones de ultraderecha y de ultraizquierda, todas dedicadas a socavar el sistema democrático, en el que los militares debieron intervenir para devolverle la paz a la sociedad argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a1eff0308535d263e5b736b7bda49938 wp-block-paragraph"><strong>Breve historia de la CNU</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67517b5b9808e5be9cee35aa450e58c8 wp-block-paragraph">Conviene repasar de manera breve la historia de la CNU para echar luz sobre el papel que cumplió como instrumento de las Fuerzas Armadas antes del golpe. No fue así desde el principio, sino que constituye un caso atípico dentro del abanico de grupos paraestatales que actuaron durante los gobiernos peronistas antes del golpe del 24 de marzo de 1976.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a607320fc8468b5112c663a1c760f4f3 wp-block-paragraph">No fue, como la Alianza Anticomunista Argentina – que nació en la jefatura de la Policía Federal y las catacumbas del Ministerio de Bienestar Social lopezrreguista &#8211; o el Comando Libertadores de América – que operó desde un principio a las órdenes de la jefatura del Tercer Cuerpo del Ejército en Córdoba-, una banda creada desde el poder, sino que tenía una existencia previa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d3e8680c15b628466f51665e941f3e2 wp-block-paragraph">Surgió a fines de la década de los 60 en La Plata como una agrupación universitaria de ultraderecha, políticamente alineada con el peronismo y el catolicismo preconciliar, y con un fuerte sesgo antisemita. Si se quisiera hacer una genealogía habría que buscar sus antecedentes en Tacuara y en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES), de cuyos militantes se nutrió. La CNU se forjó en el Instituto Cardenal Cisneros, donde su ideólogo, el helenista y latinista Carlos Alberto Disandro, divulgaba su particular concepción del mundo entre los jóvenes universitarios de la clase media platense. Pronto derivó en un grupo de choque de ultraderecha que, bajo la consigna “<em>Delenda est marxisticas universitas</em>”, se dedicó a perseguir e intimidar a militantes de organizaciones revolucionarias y peronistas situadas a su obvia izquierda. Saltó sangrientamente a la fama el 3 de diciembre de 1971, cuando una patota armada atacó a los tiros una asamblea que se estaba realizando en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mar del Plata y asesinó a uno de sus participantes, la estudiante Silvia Filler, de 19 años.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b5aaa82e6297f66907f0cf873defc5d wp-block-paragraph">El 20 de junio de 1973, sus integrantes, comandados por Alejandro Giovenco, Feliz Navazzo y Patricio Fernández Rivero, participaron de la masacre de Ezeiza junto con otros grupos de la ultraderecha peronista apoyados logísticamente por el Ministerio de Bienestar Social de José López Rega y la Policía Federal. En enero de 1974 &#8211; después del desplazamiento del gobernador Oscar Bidegain &#8211; la CNU se puso a las órdenes del nuevo gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el sindicalista de ultraderecha Victorio Calabró, y comenzó a operar en el territorio provincial con protección de la Policía Bonaerense, que la apoyó con personal, armas y liberación de zonas para sus acciones criminales. Desde entonces y hasta poco después del golpe sus grupos de tareas cometieron atentados, secuestros y asesinatos amparados por el Estado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7f3f11bea64144aeacc90775665f8ab wp-block-paragraph">A partir de octubre de 1975, coincidentemente con la firma de los decretos de “aniquilamiento de la subversión” del gobierno peronista, también operó bajo las órdenes del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. En La Plata – donde hoy se están juzgando unos pocos de sus crímenes – recibía órdenes y realizaba operaciones ilegales conjuntas con hombres del Regimiento 7 de Infantería, a cargo del entonces coronel Roque Carlos Presti – padre del actual ministro de Defensa – y del Batallón de Infantería de Marina 3.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b31dd897fecb53dd8a8c0d5b07821b9b wp-block-paragraph">Los grupos de tareas de la CNU platense fueron desactivados en abril de 1976 por orden de Prestí, cuando su accionar, muchas veces indisciplinado, dejó de ser útil para el plan sistemático de exterminio puesto en práctica por la dictadura cívico militar. Para entonces había sembrado de cuerpos acribillados la ciudad de La Plata y sus alrededores con el objetivo de provocar el terror entre la población. Sus víctimas sumaban más de un centenar. Los “blancos” habituales eran estudiantes y docentes secundarios y universitarios, militantes de superficie de las organizaciones de izquierda y de la tendencia revolucionaria del peronismo y sindicalistas combativos de las reparticiones estatales y de las fábricas del cordón industrial platense.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="267" data-id="19627" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/2-4.jpg?v=1777905563" alt="" class="wp-image-19627" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/2-4.jpg?v=1777905563 400w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/2-4-300x200.jpg?v=1777905563 300w" sizes="(max-width:767px) 400px, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Carlos «Indio» Castillo. Foto: María Paula Ávila.</em></figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="425" height="640" data-id="19628" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/1pomares-1.jpg?v=1777905640" alt="Carlos «Indio» Castillo y Pipi Pomares. Fotos: María Paula Ávila y Eva Cabrera." class="wp-image-19628" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/1pomares-1.jpg?v=1777905640 425w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2026/05/1pomares-1-199x300.jpg?v=1777905640 199w" sizes="(max-width:767px) 425px, 425px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Juan José «Pipi» Pomares. Foto: Eva Cabrera.</em></figcaption></figure>
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<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-df58218814b4b4dd3860a3ed60bd4d2c wp-block-paragraph"><strong>Mentiras e impunidad</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f6bf69091c3c2b905bf45f64a435e28 wp-block-paragraph">Cuando el 24 de marzo pasado, al cumplirse 50 años del golpe, el gobierno de Javier Milei difundió su ya clásico video <em>Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia COMPLETA</em>, omitió por completo – valga la redundancia – el papel cumplido por las Fuerzas Armadas a través de las bandas parapoliciales en el terrorismo de Estado previo al golpe. Para referirse a ese período eligió presentar el testimonio de Arturo Cirilo Larrabure, hijo del mayor Argentino del Valle Larrabure, capturado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y retenido en una “cárcel del pueblo”, donde se suicidó en agosto de 1975, tras 372 días de cautiverio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ab1b3d97853a32305994beb715e301f wp-block-paragraph">La muerte de Larrabure, presentada falsamente como un asesinato, fue utilizada entonces por las Fuerzas Armadas para dar un golpe de efecto propagandístico en la creación del clima que necesitaban para conseguir que el gobierno peronista promulgara los decretos de “aniquilamiento de la subversión” primero y justificar el golpe de Estado después. Para hacer más impactante la historia, se difundió la información nunca comprobada de que el militar había sido torturado y presentaba signos de desnutrición. Fue la versión oficial incluso desde antes de que se realizara la primera autopsia, que dictaminó que la causa de la muerte había sido “por estrangulación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3becae08057372fde5159a9c683aa676 wp-block-paragraph">La misma falsedad fue repetida, ahora en boca del hijo del militar, en el video del gobierno mileísta. Los hechos fueron muy diferentes. El expediente original de la causa, que incluye la autopsia realizada en el momento del hallazgo del cuerpo, dice con absoluta claridad que no hubo tortura ni asesinato. Otro informe elaborado por los médicos forenses Avelino Do Pico y Guillermo Osman Dick, determinó que “no surgen lesiones producidas por el paso de corriente eléctrica”. Sin embargo &#8211; y contra todo dato material &#8211; el mismo día de la primera autopsia, 24 de agosto de 1975, los jueces federales Febres y Niclison declararon que se trataba de un homicidio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f01d013704797b1266dc555ee6f40e8e wp-block-paragraph">En 2008, el periodista Carlos Del Frade realizó una exhaustiva investigación sobre el caso y puso al desnudo la maniobra de hacer pasar un suicidio como homicidio para fines propagandísticos. “La autopsia practicada en el cuerpo de Larrabure jamás ofreció como conclusión la certeza de un homicidio, al contrario, era un cadáver que presentaba indicios de buena alimentación y buen cuidado sin la menor marca de tortura o golpe alguno. Larrabure no estaba siendo castigado ni tampoco mal alimentado. No se lo iba a matar. Eso se desprende de las autopsias practicadas el 24 de agosto y confirmadas hasta fines de setiembre de 1975, según precisan las fuentes consultadas para esta investigación. Es probable que esto figure en el expediente judicial. Fueron aquellos dos jueces porteños, Febres y Niclison, los que impusieron la teoría del homicidio mucho antes de practicarse el primer examen. Larrabure no fue asesinado. El Ejército y la Policía Federal en complicidad con aquellos magistrados inventaron la historia oficial del supuesto homicidio. Sirvió para impulsar el genocidio. Nada más y nada menos”, escribió en sus conclusiones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-418711fcbc0d319927ae96261c01a96b wp-block-paragraph">De la misma manera que las Fuerzas Armadas utilizaron el suicidio de Larrabure para montar una siniestra operación de propaganda, nunca reconocieron el papel que jugaron en la represión ilegal durante los gobiernos peronistas ni su vinculación con las bandas paraestatales del terrorismo de Estado previo al golpe. Sin embargo, cuando en septiembre de 1983 los dictadores ya en retirada quisieron garantizar la impunidad para sus crímenes de lesa humanidad con el decreto que llamaron de manera obscena “Ley de Pacificación Nacional”, no pusieron el 24 de marzo de 1976, el día que perpetraron el golpe, sino el 25 de mayo de 1973 como la fecha que serviría de punto de partida para “todos los hechos de naturaleza penal realizados en ocasión o con motivo del desarrollo de acciones dirigidas a prevenir, conjurar o poner fin a las referidas actividades terroristas o subversivas” que no se podrían juzgar una vez recuperada la democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b3666688311eb761f04165ea059c618d wp-block-paragraph">A confesión de parte, relevo de pruebas. Aunque las pruebas sobren, como el juicio CNU 2 vuelve a poner en evidencia, y el gobierno de Javier Milei pretenda volver a imponer un relato mentiroso del pasado para hacerlo funcional a sus siniestros intereses del presente.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99ac93f7310fa9f4a17260c6dd4afc6f wp-block-paragraph">Lunes, 4 de mayo de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-082baa2fe05f63bfe2f9a96fb0ae997c wp-block-paragraph">*Periodista.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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