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	<title>Producción archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Producción archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>La disputa entre industriales y el gobierno &#8211; Por Hernán P. Herrera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Mar 2018 16:35:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[Industriales]]></category>
		<category><![CDATA[Inversión]]></category>
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		<category><![CDATA[Tipo de Cambio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El gobierno debería escuchar mejor a los industriales, entender que sin un proyecto de largo plazo, donde haya algún involucramiento del campo, los trabajadores y el Estado, es imposible lograr una industria próspera, con innovación y estabilidad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-disputa-industriales-gobierno-hernan-p-herrera/">La disputa entre industriales y el gobierno &#8211; Por Hernán P. Herrera</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">¿Tiene sentido analizar la relación entre el tipo de cambio real y la industrialización?</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em> </em></strong></span><span style="color: #000000;"><strong><em>El gobierno debería escuchar mejor a los industriales, entender que sin un proyecto de largo plazo, donde haya algún involucramiento del campo, los trabajadores y el Estado, es imposible lograr una industria próspera, con innovación y estabilidad.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hernán P. Herrera*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En esta nota me planteo explorar muy brevemente las relaciones entre el tipo de cambio real y el crecimiento industrial. Antes de sumergirnos en el análisis de los datos, es fundamental señalar con claridad que existen otras variables de importancia, como el crecimiento de los socios comerciales, la estabilidad y la capacidad instalada, que haya madurado en el tiempo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Primero que nada, corresponde definir y poner en juego el concepto de tipo de cambio real. El tipo de cambio real es el precio relativo de los bienes entre diferentes países. Es la relación entre el poder de compra de dos monedas, expresado en unidades monetarias. El poder de compra de una divisa es la cantidad de bienes que pueden ser comprados con una unidad de esa divisa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el siguiente cuadro (cuadro1), vemos que la moneda local es más competitiva cuanto más alto es el indicador, de este modo, el mejor momento para la competitividad que se observa en las fechas seleccionadas, es el de 2002 con 161,0 (ITCR Multilateral). Este trabajo se puede recortar para algunos países. Aquí conviene hacer una salvedad, ya que surgen dos cuestiones: una vinculada al valor propiamente dicho, y otra al contexto y la dinámica en la que se da ese valor (en 2002 el valor era alto como resultado de un modelo de endeudamiento que hizo crisis a fines de 2001 por el agotamiento del crédito). En este último sentido, en 2002 éramos, quizá muy competitivos, gracias a la devaluación dada por la crisis de la convertibilidad, pero con una escasa capacidad productiva para responder a esta oportunidad. Asimismo, mientras se va mejorando el entramado productivo y mejorando el nivel de exportaciones esta competitividad empieza a perderse en conjunto con una mayor fortaleza de la organización del trabajo que cada vez más exige que se mejoren sus salarios, y tienta al gobierno a atrasar el tipo de cambio para sostener la gobernabilidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Cuadro 1:</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2728 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernán-1.png" alt="" width="469" height="227" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernán-1.png 469w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernán-1-300x145.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernán-1-260x126.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernán-1-50x24.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernán-1-150x73.png 150w" sizes="(max-width: 469px) 100vw, 469px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia muestra que la mejora en los salarios de 2015 fue en parte lograda gracias al atraso cambiario desde la macro en vez de una mejora productiva desde la política sectorial. Esto fue un problema, que viabilizó una salida sin ninguna planificación productiva por parte del nuevo gobierno, más preocupado por la inflación y la flexibilización financiera, que por un horizonte productivo sustentable. La inflación, si me permiten la digresión, es un problema de coordinación, vinculado a una relación de fuerzas sociales en pugna que se dirimen en el ámbito de las ganancias y las cantidades adquiridas. Esto último se relaciona con el poder (que tiene relación con los ingresos reales, que se vinculan con el rol del Estado en un país con gran parte de la sociedad propensa a consumir por completo cualquier ingreso extra que obtenga) de cada uno de los actores. Diagnóstico todo este último que no forma parte de la ideología del gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero volvamos a nuestro análisis respecto del tipo de cambio real en el sistema productivo argentino. Cabe destacar que la mejora en el poder de compra de la moneda local no responde a las mismas causas en todos los períodos. En el caso de la pre crisis de 2001 venía mejorando (el poder adquisitivo del peso, pero no así la demanda que caía por el aumento del desempleo) por el creciente endeudamiento que fortalecía el peso gracias al ingreso de divisas, lo cual, fue inestable, efímero y llevó a una crisis de trágicas consecuencias sociales en 2001 y 2002. Entre 2007 y 2011 la pérdida de competitividad fue dada por un gran ingreso de divisas comerciales en función de buenos términos del intercambio, con la soja a U$S 500 (ó más) y una importante mejora en las exportaciones industriales. Entre 2012 y 2015, la apreciación del peso fue sostenida con regulaciones del Estado, y en muchos casos forzada para pisar las tensiones inflacionarias causadas por las diputas distributivas y el aumento de la presión tributaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A partir de fines de 2015, y luego de la devaluación inicial del gobierno de Cambiemos, que osciló una devaluación del 40 al 60%, la apreciación vuelve a tener un <em>driver</em> basado en la deuda externa. Deuda que no es utilizada para mejorar la propia capacidad de repago de esa deuda (por ejemplo fortaleciendo alguna estrategia de exportaciones o sustitución de importaciones). El problema de esto es que se abre una ventana muy grande para una mayor volatilidad, ya que no siempre es fácil acceder al crédito, que es uno de los grandes problemas para sostener un proceso productivo creciente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gráfico que muestro a continuación (gráfico 1) sería el núcleo de este pequeño artículo: por cuanto en él queda verificado que no se trata sólo de un tipo de cambio alto, sino también de la estabilidad y la maduración de los proyectos de inversión. O sea, que juega el tipo de cambio real alto en conjunto con un horizonte de largo plazo (además de factores exógenos como podría ser el crecimiento de los socios comerciales). En estas series se verifica que el tipo de cambio alto acompañó el crecimiento industrial pero la caída del mismo no generó una caída industrial de la misma proporción sino más bien un amesetamiento de la performance industrial. Esto puede tener que ver con la protección del Estado tanto en la estrategia de administración de importaciones como en la promoción del mercado interno. Cabe destacar que si esta promoción estatal hubiera sido acompañada por un plan industrial que dote de certidumbre a la inversión el rumbo habría sido 100% virtuoso. En este sentido se desperdició una verdadera oportunidad histórica.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-2729 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-2.png" alt="" width="754" height="341" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-2.png 754w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-2-300x136.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-2-260x118.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-2-50x23.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-2-150x68.png 150w" sizes="(max-width: 754px) 100vw, 754px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como se puede observar, por otro lado, en el gráfico a continuación (gráfico 2) las exportaciones han acompañado en buena medida los registros de tipo de cambio alto. Pero con un agregado no menor: es importante que haya una cierta maduración de este tipo de cambio en el tiempo, sosteniendo niveles competitivos mientras se mejoran y se perfeccionan las inversiones. Entonces el aumento de exportaciones de manufacturas coincide con un tipo de cambio alto y con un mundo que compra más productos, coordinando ambos elementos de una manera virtuosa. El año 2009 es una buena prueba de que el mundo debe moverse para comprar productos, siendo un elemento por momentos más determinante que el tipo de cambio real (ver gráficos 1 y 2).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, un tipo de cambio real bajo, sostenido en el tiempo, es letal combinado con un mundo que no crece, y ninguna estrategia de promoción industrial. Como se puede ver entre 1997 y 2001 y ¿entre 2016 y 2017?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 2:</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-2730 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-3.png" alt="" width="619" height="338" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-3.png 619w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-3-300x164.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-3-260x142.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-3-50x27.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-3-137x75.png 137w" sizes="(max-width: 619px) 100vw, 619px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En segundo lugar, es interesante comparar los datos del cuadro (cuadro 1) de tipo de cambio real, con la <em>performance</em> industrial de nuestro país. A continuación hay dos gráficos de distinta fuente (gráfico 3) que sirven para hacer una lectura sin detenerse en la discusión de las fuentes (ya que en este caso usé dos bases de datos, una de origen estatal y otra privada). Desde 1994 hasta 2001, según EMI INDEC, existe una caída en la producción industrial (entre puntas), cosa que también se refleja en los datos de IPI OJF. En estos últimos además se ve un crecimiento industrial permanente mientras se mantiene el tipo de cambio real (entre 2002 y 2007). Desde 2011 hasta 2015 podemos ver una caída entre puntas que se confirma en ambas fuentes. Finalmente en ambos casos se vislumbra una mejora entre 2016 y 2017, pero por debajo de los niveles de 2015.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2731 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4.png" alt="" width="789" height="311" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4.png 789w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4-300x118.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4-768x303.png 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4-260x102.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4-50x20.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-4-150x59.png 150w" sizes="auto, (max-width: 789px) 100vw, 789px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuevamente la solución es política: coordinar intereses, objetivos, el tipo de cambio sin atraso, siempre buscando estabilidad en el largo plazo, con un plan industrial que haga hincapié en la certidumbre y las exportaciones de valor agregado, con niveles de distribución del ingreso que no hagan intolerable la inflación, con regulación financiera y niveles de deuda que no comprometan la independencia económica ni condicionen la toma de decisiones del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el gráfico que sigue abajo, el último (gráfico 4), se puede verificar la importancia de pensar un proyecto que industrialice el país en el largo plazo. La importancia de desarrollar la industria, que es unos de los sectores que más empleo genera, que más derrame tiene en términos de empleos indirectos, y que tiene algunas ramas que requieren cierta calificación. Pero no sólo eso, además es el empleo clave para contener a los sectores populares del conurbano, ya que si bien existen ramas o tareas muy calificadas, también existen ramas o tareas que pueden contener a personas menos preparadas, heterogeneidad que coincide con la sociedad urbana argentina.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2732 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-5.png" alt="" width="680" height="430" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-5.png 680w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-5-300x190.png 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-5-231x146.png 231w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-5-50x32.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/03/hernan-5-119x75.png 119w" sizes="auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Finalmente, volviendo a la pregunta del inicio, ¿tiene sentido analizar la relación entre el tipo de cambio real y la industrialización? La respuesta es que sí, pero no de manera aislada de otras variables. La Argentina está perdiendo la verdadera oportunidad histórica de usar el desendeudamiento inédito que atravesaba en 2015 para endeudarse como camino de estabilidad cambiaria antes que como oxígeno de la fuga de capitales, como está mostrando la gestión de Cambiemos desde 2016 (la formación de activos externos según el BCRA supera los 35.000 millones de dólares desde que asumió Macri). El gobierno debería escuchar mejor a los industriales, entender que sin un proyecto de largo plazo, donde haya algún involucramiento del campo, los trabajadores y el Estado, es imposible lograr una industria próspera, con innovación y estabilidad, elementos fundamentales si se quiere un país desarrollado y gobernable.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 14 de marzo de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">*Polítólogo. Maestría en sociología económica. CEP, CEPA, EPPA.</span></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Fuga de capitales, deuda externa y sostenibilidad de la economía &#8211; Por Horacio Rovelli</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/fuga-de-capitales-deuda-externa-y-sostenibilidad-de-la-economia-por-horacio-rovelli/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2020 23:49:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Rovelli]]></category>
		<category><![CDATA[BCRA]]></category>
		<category><![CDATA[exportación]]></category>
		<category><![CDATA[fuga]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Producción]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestro país no tiene un problema de restricción externa clásico, esto es, no es que necesitamos que crezcan las exportaciones para que la economía lo haga en forma sostenida y compatible con la balanza comercial, sino que el problema de la economía argentina es que no hay controles sobre la producción y la exportación, ya que de lo que se declara, mayoritariamente se fuga.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Nuestro país no tiene un problema de restricción externa clásico, esto es, no es que necesitamos que crezcan las exportaciones para que la economía lo haga en forma sostenida y compatible con la balanza comercial, sino que el problema de la economía argentina es que no hay controles sobre la producción y la exportación, ya que de lo que se declara, mayoritariamente se fuga.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio Rovelli*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestro país no tiene un problema de restricción externa clásico, esto es, no es que necesitamos que crezcan las exportaciones para que la economía lo haga en forma sostenida y compatible con la balanza comercial. De hecho, desde el año 2003 hasta  los últimos datos oficiales a septiembre de 2020, demuestran que se acumuló un superávit comercial total (las exportaciones superaron a las importaciones) en 155.746 millones de dólares, que es una suma significativa en cualquier lugar del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El problema real es que esa suma se fuga casi en su totalidad, es más, no solo se fuga ese superávit comercial, sino que incluso se endeuda al país pero no para hacer obras de infraestructuras, para construir viviendas, para hacer puentes, caminos represas, tener nuestra propia marina mercante o una suficiente red ferroviaria; no, sino que nos endeudamos para que una minoría fugue capitales al extranjero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La economía Argentina es un importante exportador de alimentos, según informa la Bolsa de Comercio de Rosario, el nodo portuario del Gran Rosario, que abarca al complejo industrial oleaginoso y portuario que en 70 kilómetros de costa sobre el Río Paraná que van desde la localidad de Timbúes (al norte) y hasta Arroyo Seco (ubicada al sur de la ciudad), y donde se encuentran localizadas unas 31 (treinta y uno) terminales portuarias que operan distintos tipos de cargas, de las cuales unas 21 (veintiuno) despachan granos, aceites y subproductos; se convirtió en la zona portuaria de exportación de productos más importante a nivel mundial, le sigue después el distrito aduanero estadounidense de Nueva Orleans, Luisiana, en Estados Unidos, y en tercer lugar por volumen exportado se ubica el puerto brasilero de Santos. En 2019, desde el polo rosarino se despacharon 79 millones de toneladas granos, harinas y aceites, mientras que del puerto norteamericano y del brasilero salieron 64,45 y 42,65 millones de toneladas respectivamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La magnitud que tiene el nodo del Gran Rosario se demuestra en que en el año 2019 se embarcó el 78% de las exportaciones de granos, harinas y aceites de Argentina. El segundo lugar lo ocupa el nodo Bahía Blanca con el 11%. Durante el año pasado, a los puertos del Gran Rosario ingresaron 2.632 buques oceánicos, alcanzando la cifra más alta desde que se lleva registro en los últimos 20 años. Se embarcó 41,43 millones de toneladas de poroto y subproductos de soja, (87 % del total embarcado por Argentina), 29 millones de toneladas de maíz en grano (81 % del total) y 6,9 millones de toneladas de harina y grano de trigo (61% de los despachos de Argentina).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son contadas con los dedos de las manos las empresas que comercializan y tienen los puertos porque son propios y/o los tienen concesionados y realizan las ventas externas por declaración jurada, no existe un control estricto de lo que exportan, si se pesa se lo hace deficientemente, entonces las exportaciones son incluso mayores a las declaradas. Triangulan sus operaciones, lo demuestra claramente el caso Vicentin, su asociación con la multinacional Glencore en “Renova SA”, realizan contabilidad paralela ocultando las ventas y ganancias reales. Cómo es posible que sobre el Río Paraná existan más barcazas del Paraguay que de la Argentina, solo se explica para no pagar impuestos y derechos de exportación. Esa y no otra, fue la verdadera y principal razón porque esas grandes empresas comercializadoras de granos torcieron el brazo al Decreto de intervención de Vicentin y su posible transformación en una empresa mixta con la división YPF Agro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es más, Glencore posee el 50% de la explotación del yacimiento de oro y cobre de Bajo La Alumbrera<a style="color: #000000;" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> en Catamarca y existen decenas de denuncias presentadas ante la justicia, inclusive por la Universidad de Tucumán (que es la que descubrió el yacimiento), que al hacerse las exportaciones por declaración jurada no se sabe exactamente qué exporta y qué cantidad, pidiendo investigar sus ventas que las realiza del puerto de Rosario. Puerto cuyo Administrador General es Gustavo Nardelli, socio de Vicentin.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si debería aumentar el valor agregado de los productos que vendemos, ¿cuánta mano de obra tiene una tonelada de soja? Pero a las grandes empresas no les interesa, lo que sí les interesa es depreciar nuestra moneda para que por cada dólar que declaran e ingresan le den mayor poder adquisitivo en el mercado argentino.  Presionan sobre nuestra moneda, y con ello medido en dólares bajan los costos nacionales incluido y principalmente el salario y, de esa manera, deprimen el consumo de alimentos y con ello tienen mayores saldos exportables.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL ROL DEL BCRA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no solo no hay control sobre la producción y su exportación, sino que de lo que se declara, mayoritariamente se fuga. En la gestión de Cambiemos se fugó todo el superávit comercial y además el país se endeudó por más de 100.000 millones de dólares. De los cuales 86.200 millones fueron comprados por más de siete millones de personas físicas y jurídicas, pero los primeros 100 compradores lo hicieron por 24.679 millones de dólares en menos de cuatro años, a razón promedio de 246,8 millones de dólares cada uno de ellos. Nunca se comunicó quiénes eran, pero es fácil deducir que son los mismos que no quieren pagar el aporte solidario a una Administración Pública que enfrentó sola de soledad absoluta, gracias al heroísmo de los médicos y paramédicos de los distintos hospitales y programas de salud, muchos pagaron con su vida, un porcentaje importante se infectaron con el Covid y todos trabajaron horas y horas poniendo en riesgo incluso a su familia en cumplimiento del deber, y cobrando sueldos miserables, pero más miserable y  egoísta de los magros ingresos que se la paga, son los ricos de este país y los funcionaros que hacen la vista gorda y se desentienden de la fiscalización que les corresponde como tarea principal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La acción del BCRA es condenable bajo todo punto de vista, por un lado tienen un marco legal heredado de la dictadura militar que es la Reforma Financiera de 1977 que le permite a las entidades financieras, sobre todo a los 10 –diez- bancos  privados más grandes, ser la palanca central del sistema económico y que los bancos deben desempeñar el papel de dirección técnico-política de las políticas fiscales y monetarias. Y de la Ley 24.144 de Carta Orgánica del BCRA, que la hizo Domingo Felipe Cavallo para permitir que la deuda externa contraída por el Tesoro de la Nación (El Estado Nacional) el que se endeuda (deuda que pagamos los ciudadanos de a pie) y después le vende esos dólares a los bancos (como operador cambiario de última instancia)<a style="color: #000000;" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De esa manera, por ejemplo, el superávit comercial de enero hasta septiembre de 2020 que totalizó 11.562 millones de dólares, a lo que se le debe agregar 4.008 millones de dólares que disminuyeron las Reservas Internacionales en ese lapso, que suman 15.570 millones de dólares, de los cuales se emplearon unos 3.000 millones de la moneda norteamericana para pagar los servicios de la deuda externa hasta el 22 de abril de 2020 que nos declaramos en default.  Unos 1.300 millones de dólares en la venta del llamado dólar ahorro, al “chiquitaje” que compra hasta 200 dólares por mes. Pero los 11.270 millones de dólares restantes se vendieron irresponsablemente, más de 5.000 millones en pago de adelantos de importaciones, o sea, productos que no habían ingresado a la aduana del país, por eso el INDEC no los contabiliza porque no están en la Argentina (a un precio de $ 70 a $ 80 desde enero hasta septiembre 2020, asegurándole el cambio) y otros 6.200 millones de dólares a supuesta deuda externa privada del Banco Galicia, del Banco HSBC, del grupo IRSA (Eduardo Elsztain, dueños del Banco Hipotecario, de campos y de shoppings en todo el país), etc.,  que es probable que figure esa deuda pero seguro que tienen mayores activos en el exterior y que están entre los primeros 100 compradores de dólares en le gestión de Cambiemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Puede ser legal, pero es inmoral, máxime que dejan con muy pocas reservas de libre disponibilidad al BCRA y de allí la corrida cambiaria, saben, los grandes bancos y operadores del mercado financiero local, que en algún momento el BCRA no va a poder mal vender más divisas. Esa corrida se refleja en la suba generalizada de los precios (básicamente exportamos alimentos) y de allí la pobreza y los serios problemas para llegar a fin de mes de la mayor parte del pueblo argentino.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Referencias:</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> El otro 50% pertenece a las empresas canadienses Goldcorp y Yamana Gold cuentan con 37,5% y 12,5% respectivamente del capital.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Debería haber ya una ley que anule esa facultad que tiene le BCRA y prohibir expresamente que venda dólares que es deuda del Tesoro de la Nación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 24 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Economista especializado en temas fiscales y monetarios. Profesor de Política Económica en la Universidad de Buenos Aires. Ex Director de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía.</em></span></p>
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		<title>Algo de lo que nos dejó González &#8211; Por Daniel Rosso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Jan 2022 00:23:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Rosso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Daniel Rosso afirma que el neoliberalismo intenta apropiarse de los conceptos de producción y trabajo diseminando una moral propia al interior del intercambio mercantil: según esta moral, el campo nacional y popular es el defensor de la improductividad del trabajo; por ello, sostiene Rosso, es imprescindible construir otra historia desde los intereses de los sectores nacionales y populares.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/algo-de-lo-que-nos-dejo-gonzalez-por-daniel-rosso/">Algo de lo que nos dejó González &#8211; Por Daniel Rosso</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El sociólogo Daniel Rosso afirma que el neoliberalismo intenta apropiarse de los conceptos de producción y trabajo diseminando una moral propia al interior del intercambio mercantil: según esta moral, el campo nacional y popular es el defensor de la improductividad del trabajo; por ello, sostiene Rosso, es imprescindible construir otra historia desde los intereses de los sectores nacionales y populares. &nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Daniel Rosso*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Los intercambios de trabajo ficcional</strong></p>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El neoliberalismo se ha apropiado del discurso moral. Pero, además, lo ha relocalizado: lo ha ubicado en el interior de la teoría del valor. Simplificando mucho, según esta última, el valor de un bien o de un servicio depende de la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlo. Por eso, en el capitalismo intercambiamos cantidades de trabajo. ¿Qué denuncia la moral neoliberal? La sustitución, en una parte de los intercambios, del trabajo productivo por su representación imaginaria o ficcional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los ñoquis, los vagos, los trabajadores estatales, los funcionarios políticos, los docentes, los “planeros”, entre otros, participarían de transacciones donde en lugar de “trabajo” lo que en realidad ofrecerían es la negación del mismo. Se trataría de una cuestión de bautismos alterados: lo nombrado, el trabajo, irrumpiría como lo inverso de lo que ese nombre designa. De allí que en&nbsp; lugar de la crítica de la plusvalía, lo que se generaliza es la crítica del intercambio ficcional: el cuestionamiento a transacciones en las que el Estado distribuye ingresos a cambio de cantidades de trabajos insuficientes o inexistentes por parte de diversos actores sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es decir, en los procesos de producción, donde el capital se apropia de parte del valor, el neoliberalismo insiste con otra sustracción: la realizada por el trabajo. En estos casos, en lugar de plusvalía habría subvalía. Dicho de otro modo: lo que se denuncia es la inmoralidad de un “trabajo” que aparece en el intercambio como la representación de lo que no es trabajo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">¿Cómo funciona, entonces, esa denuncia moral? Como la impugnación de intercambios ficcionalizados o improductivos. Dicen: un sector de la sociedad participa del intercambio pero a través de la representación imaginaria del trabajo que intercambia. El trabajo del ñoqui es el del día que pasa a cobrar su “trabajo”. El trabajo del “planero” es el del que se moviliza para demandar una mejora en la condición de beneficiario de un plan. El “trabajo” del funcionario “corrupto” es el de organizar los actos de corrupción. Hay una reducción del trabajo a la organización de los actos por los cuales no se trabaja.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">De ese modo, la moral neoliberal elabora e impulsa sus denuncias desde el interior de procesos definidos como improductivos. Es la gran paradoja del populismo: ser impugnado por el capitalismo financiero por desestimular la productividad de la economía. Emerge, de ese modo, el fantasma de un progresismo vacío y a la defensiva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La moral rota, entonces, no es sólo la consecuencia de actos individuales sino del modo general de funcionamiento del Estado: este adquiere dinero de los contribuyentes y lo transfiere a sectores de la sociedad que en lugar de trabajo ofrecen su representación falsificada. Por contraste, el neoliberalismo propone una idea de “justicia” que consiste en que todos los trabajadores y trabajadoras participen con la misma autoexigencia en el campo de la producción. Finalmente, la teoría del valor y su funcionamiento efectivo, tiende a quedar del lado de Javier Milei, José Luis Espert y Juntos por el Cambio quienes expresan un consenso en torno a la productividad. Es el capitalismo financiero apropiándose de lo que destruye. Además, desplazan el problema: desde la desocupación y el trabajo mal pago, hacia los trabajadores que “no trabajan”. Las víctimas son los culpables.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://fotos.perfil.com/2014/05/03/trim/950/534/la-diputada-nacional-deja-mensajes-insolitos-en-las-redes-sociales-0502-g1.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Carrió: la jefa de personal de todos los argentinos y las argentinas</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En un libro reciente de entrevistas con Horacio González titulado “Gonzalianas &#8211; &nbsp;Conversaciones sin apuro”, el entrevistado, en diálogo con Gisela Catanzaro, dice refiriéndose a Elisa Carrió: “es la que divide todas las acciones políticas en aprobadas y desaprobadas, como una Corte Suprema de la Nación, pero que la imparte una persona (…) en Carrió y en su cuerpo está el castigo moral y el látigo, pero en su mirada astuta que mira para todos lados para ver el efecto de la frase en lo inmediato, está la elección o los votos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Carrió se presenta, en su circunloquio narcisista, además de como paladín contra la corrupción, como la jefa de personal de todos los argentinos y las argentinas. Por eso, no mira a otros: se mira ella en la mirada que despliega sobre sus interlocutores. No suelta las palabras: las vigila mientras hacen su trabajo de inoculación moral. Está claro: esos deslizamientos ópticos de Carrió hacia todos los lugares son el movimiento silencioso de una hegemonía. Eso es lo que capturó González: el desplazamiento visual en el que se percibe la intención de fundar “la verdad” única y definitiva. Es el momento exacto en el que el discurso de la república se transforma en un relato donde se extinguen todos los diferimientos lingüísticos y todos los nombres llegan a su formulación última. La república es un campo santo de palabras sepultadas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Todos los nombres</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En la misma publicación, en diálogo con Diego Sztulwark, González rememora la famosa frase de John William Cooke: “los comunistas somos los peronistas en la Argentina”. La política es definida por su capacidad de inestabilizar significados. Allí donde decía peronismo dice comunismo y allí donde decía comunismo ya no dice nada. La transferencia del sentido de una palabra a otra deja detrás un vacío. En este caso, el peronismo lleva hacia la política la arbitrariedad del signo. Nombrar es cambiar los nombres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Más adelante, en diálogo con Javier Trimboli, González recuerda que en el caso del Facundo lo que no se sabe bien es si “es una apología o una crítica. Porque en realidad lo que utiliza como sistema es la hipálage. Es decir, una figura que sustituye a otra de modo tal que produce una cierta comodidad nombrar a una en otra. Rosas es la hipálage de Facundo. Y el mariscal Carlos Antonio López es la hipálage de Rosas, de modo que hay una triada: Facundo, Rosas, López. Y el uso de esa figura también hace del Facundo un libro cuyo nombre abarca a otros nombres. Y Alberdi, que es el primer más agudo lector, indica que siendo así, todas las descripciones que hace de Facundo le corresponden a él (…) Usted es Facundo. Por eso, el libro hubiera sido mejor que se llame Faustino (…) Facundo es usted, Rosas es usted”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Nombrar en la historia argentina es designar lo mismo con distintos nombres. Por eso, a diferencia del diálogo alrededor de la frase de Cooke, donde nombrar es cambiar los nombres, en la conversación sobre Facundo nombrar es, además, multiplicarlos: de una a otra charla, nos desplazamos de designar una cosa con el nombre de otra, al uso de numerosos nombres para nombrar lo mismo. Por lo cual, estamos ante lo específico del lenguaje: una acumulación de bautismos que nunca alcanzan. La política, entre otros campos, extrae su movimiento de esa falta: un nombrar incesante siempre condenado a volver a nombrar. Es, justamente, en ese desajuste entre el nombre y lo que el nombre no logra designar donde se produce el movimiento de la hegemonía.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="623" height="630" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1.jpg" alt="" class="wp-image-9217" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1.jpg?v=1643070173 623w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1-297x300.jpg?v=1643070173 297w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1-144x146.jpg?v=1643070173 144w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1-50x50.jpg?v=1643070173 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1-74x75.jpg?v=1643070173 74w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1-85x85.jpg?v=1643070173 85w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/01/Horacios1-80x80.jpg?v=1643070173 80w" sizes="auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px" /></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Volver a nombrar</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">De la crisis del 2001 salimos, entre otras cosas, con el discurso de la producción y del trabajo. Desde entonces, hubo un activismo incesante del neoliberalismo por apropiarse de esos conceptos. Lo ha intentado y lo intenta diseminando una moral propia en el interior del intercambio mercantil: según esta moral, el campo nacional y popular es el defensor de la improductividad del trabajo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Frente a esa búsqueda &nbsp;por clausurar de ese modo lo nombrado urge volver a nombrar, volver a nombrarse, volver a recrear las propias políticas y los propios discursos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Algo de esto nos dejó González como gesto póstumo: ante la languidez mórbida del activismo neoliberal, que intenta cerrar moralmente las palabras y las identidades, lo que nos queda es la vocación de vincularnos con la falta propia y, por lo tanto, con la reinvención de nuevas políticas y de nuevos discursos. Repetir el nombre es repetir lo que al nombre le falta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Si hay una historia neoliberal emergente de la producción y del trabajo, es imprescindible construir otra historia desde los intereses de los sectores nacionales y populares. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Los mejores nombres son los que aún no han sido pronunciados, nos diría probablemente González en nuevas conversaciones que seguimos y seguiremos necesitando.&nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 24 de enero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Sociólogo, docente y especialista en Comunicación. Ex Subsecretario de Medios de la Nación.</p>
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		<title>De Yabrán a Bunge. La vidriera argentina vuelve a los ´90 &#8211; Por Matías Jauregui</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 12:39:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matías Jáuregui]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[capitalización financiera]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Matías Jauregui]]></category>
		<category><![CDATA[Producción]]></category>
		<category><![CDATA[Wenceslao Bunge Saravia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando un país se ofrece como barato, lo que se pone en juego no es desarrollo, es liquidación de tierra, energía y recursos estratégicos. Ese es el modelo económico actual, que es el de los años '90. Nada de producción real, sino articulación entre política, finanzas y negocios orientados hacia el exterior.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28de6acfc40017d8bc3a76ec108895a8"><strong><em>Cuando un país se ofrece como barato, lo que se pone en juego no es desarrollo, es liquidación de tierra, energía y recursos estratégicos. Ese es el modelo económico actual, que es el de los años &#8217;90. Nada de producción real, sino articulación entre política, finanzas y negocios orientados hacia el exterior.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5208524dd22412be63e7a9df03a3cbcb"><strong>Por Matías Jáuregui</strong>*</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3711e8769525d091a55a85c1723ed31b">Hay nombres que no son sólo nombres. Son señales. Y a veces, cuando uno está lejos, escribiendo estas líneas desde España, caminando por Andalucía y hablando con productores valencianos, esas señales se vuelven más nítidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77becfeedc5d9addd31235e3918e8fdf">El actual embajador argentino, Wenceslao Bunge Saravia, no es simplemente una designación diplomática. Es la expresión de una lógica de poder que en la Argentina ya conocemos. La de los años ´90. La de la articulación entre política, finanzas y negocios que operan más para afuera que para adentro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-651e047e4ae5ff216a1b0b817f4cad38">No es un dato menor su historia. Su entorno familiar estuvo vinculado a Alfredo Yabrán, símbolo de una etapa donde el poder económico se movía por fuera del control democrático. Ese mundo de los ‘90 no desapareció, mutó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a134fd8df5286f4c702a497476d05d9f">Bunge no viene del entramado productivo argentino. Su trayectoria se construyó en Europa, en el corazón del sistema financiero: <em>Credit Suisse</em>, fondos de inversión, negocios inmobiliarios. Un perfil formado para hablarle al capital, no al productor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac85ded346c1df0b6c905dbc6e376647">Y eso se nota en su agenda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce050564810ceae0d4630941cd37ce0c">No hay interés en abrir mercados para las economías regionales, ni en fortalecer cadenas de valor, ni en defender condiciones para exportar mejor. Hay otra prioridad, la de atraer capital.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf238e2a8369d19d5cec3fa202342465">Pero, ¿cómo se atrae ese capital?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2b6eea30090b3d749b75cc89b4dd9b7">Con una frase que repite ante empresarios españoles: “inviertan ahora, porque después va a ser más caro”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f54375bb7a4a8922ae51fb483c737b5f">Traducido al argentino, la Argentina está barata.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f5e86ce7e8bc6c3b42e567e51d93c58">Y cuando un país se ofrece como barato, lo que se pone en juego no es desarrollo. Es liquidación. Tierra, energía, recursos estratégicos. Todo en vidriera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48363b214600648fc4a2d01300b9b174">El problema es que ese esquema no es nuevo. Es el mismo que prometía modernización en los ‘90 y terminó en concentración, extranjerización y pérdida de control nacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2cdc9b2afdf84c7028564a0746c7c8ec">Mientras tanto, acá en España, la escena es otra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-209c9617cafe793ad0f691d65d98f42f">Recorriendo el sur español, se ve claramente cómo aparece un Estado que interviene. Que protege. Que ordena. A través de la Política Agraria Común, los productores reciben subsidios, reglas claras, respaldo para sostenerse en el territorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0f5bfe651aa58edbcbcc0ac99ef286d">En Valencia, las cooperativas son estructuras económicas reales. Permiten que pequeños y medianos productores sigan existiendo. Hay política. Hay decisión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-70f27a02c6819cdcb133812f0da35814">En la Argentina de hoy, en cambio, el camino es inverso: desregulación, apertura, retiro del Estado. El productor queda solo, compitiendo contra sistemas que sí están protegidos como el español.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c370494e9e929fc8a83ab05a208b3fc">El acuerdo Mercosur–Unión Europea aparece como oportunidad, pero en el territorio se vive con tensión. De ambos lados. Porque el problema no es comerciar. Es desde dónde se negocia y quién fija las reglas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-caca29f3fa34f9534d78f53e99b51e74">A eso se suma un contexto global inestable, donde las potencias redefinen posiciones. España, dentro de Europa, conserva márgenes de autonomía. Argentina, en cambio, parece haber optado por alinearse sin matices a EE.UU. Y eso también impacta en el modelo productivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-76c1af688eb6a9afc5765adbc6b27112">Lo que no aparece en la discusión es lo más importante: agregado de valor, desarrollo industrial ligado al agro, fortalecimiento de cooperativas, integración territorial. Es decir, producción real.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2aca0589c47379e8d88e730ea20e981f">Desde acá, mirando y comparando, la pregunta que se me ocurre es: si la Argentina se presenta en el mundo como una oportunidad financiera… ¿quién está defendiendo la producción nacional?</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c0385b91667eb4827510357329bde1f">Lunes, 20 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b9e3467fff0e146725b3b2e40c57ffeb">*Ingeniero Agrónomo y productor Agropecuario (zona Tandil)</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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