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	<title>Política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Política archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Invitación al futuro &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Mar 2018 00:16:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[concentración económica]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es urgente reflexionar sobre nuestro Estado y sus instituciones para remontar este duro presente, afirma Raúl Zaffaroni. Se impone el deber ético de aunar esfuerzos en torno a un nuevo proyecto de Estado que deberá plasmarse en una Constitución acorde a la actual situación del mundo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/invitacion-al-futuro-e-raul-zaffaroni/">Invitación al futuro &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #000000;">Es urgente reflexionar sobre nuestro Estado y sus instituciones para remontar este duro presente, afirma Raúl Zaffaroni. Se impone el deber ético de aunar esfuerzos en torno a un nuevo proyecto de Estado que deberá plasmarse en una Constitución acorde a la actual situación del mundo.</span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por E. Raúl Zaffaroni*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se nos quiere construir mediáticamente un mundo con omisiones –no de lagunas sino de océanos-, <em>fake news </em>y <em>lawfare </em>(o <em>law far</em>), en estricta aplicación del 5º principio de Göbbels (<em>Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar</em>).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero por desgracia, incluso la malignidad tiene sus genios perversos y, como no cualquiera es Göbbels, sus principios no funcionan en manos torpes. Tampoco puede obviarse que los aplicaba con viento en popa de factores favorables, como el crecimiento económico alemán después de un cataclismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A la larga siempre se impone que la única verdad no sea la <em>posverdad</em> construida, sino la <em>realidad</em> vivenciada, que nos va exigiendo con urgencia pensar en el futuro que nos espera a los argentinos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recientemente se ha divulgado un mensaje que, si realmente es auténtico, resulta preocupante: según la versión circulante, alguien invita a que la historia no mire tanto hacia atrás y a “rememorar el futuro”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Por cierto que esto no es producto de ninguna profunda reflexión sincretizante de Heidegger y Einstein, pero más allá del dislate, si la historia deja de mirar hacia atrás, por definición deja de ser “historia”, y si el futuro debe “conmemorar”, será porque pretende inventar otro pasado. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por el contrario, lo que proponemos es <em>mirar el presente y, con la experiencia del pasado, proyectar hasta donde podamos el futuro o, al menos, las tareas más urgentes que nos reclamará la situación presente para ser superada y para prevenir cualquier eventual reincidencia futura.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más tarde o más temprano, nuestro Pueblo demandará soluciones a un presente demoledor, que sólo podrán surgir de los canales democráticos, o sea, de los partidos políticos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En consecuencia, el primer imperativo es cuidar la democracia y, para eso, <em>cuidar la política</em>. Esto significa, ante todo, <em>rechazar la antipolítica</em>, como demolición moral de la democracia, que trata de instalar un nuevo “que se vayan todos”, “todos son corruptos”, “son todos iguales” y similares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La antipolítica pretende instalar un “no quiero saber nada de política” y, más aún, el “no sé nada de política ni me interesa”, para concluir que de la política “se ocupen otros”, que no son otros que los conocidos de siempre, los que demuelen la democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La antipolítica es una invitación al Pueblo para que deje de ser Pueblo, para que renuncia a su condición de “soberano”, sintetizada en las tres letras del “Nos” mayestático, primera palabra de nuestra Constitución Nacional.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los momentos difíciles es cuando se muestra la grandeza, y creemos que ha llegado la ocasión de dejar de lado mezquindades, de perdonar agravios, de postergar ambiciones aunque sean muy legítimas e incuestionables, de recordar errores pero sólo para no volver a cometerlos, de tener presente que el insulto político no tiene la misma entidad que el personal, de alzar banderas para demostrar presencia pero no para dividir, de curar rasguños de luchas menores, de no ceder a la tentación de cualquier oportunismo, de no caer en la trampa de las distracciones y, en definitiva, de cerrar filas, sin ceder singularidades, pero sabiendo que por sobre todas ellas debe ondear la azul y blanca, con su sol bien radiante: la soberanía de nuestro Pueblo y de nuestra Nación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No se trata de salvar la política por la política misma, sino por la democracia, que implica la soberanía del Pueblo y, por ende, la soberanía nacional, como presupuesto ineludible de una coexistencia en paz con un mínimo de dignidad para todos los habitantes, sin violencia, exclusión, explotación ni discriminación alguna, y para defender la vida, la libertad, la salud, la educación y, en general, el camino de desarrollo humano que debe garantizar todo Estado que sea digno del respeto de su población.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es sólo cuestión de cerrar filas para ganar una elección, en una coalición coyuntural que ante el desgaste de una gestión sólo tenga en mira un resultado electoral y nada más. Este objetivo sería inobjetablemente legítimo y válido en otras circunstancias, pero no es suficiente en la presente, porque ahora se impone remontar una regresión grave y, para eso, por lo menos, debe haber una idea o un conjunto de ideas motoras y rectoras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tratándose de política, esas ideas motoras no podrían referirse a otra cosa que al Estado, que es el escenario de la política, que ahora cruje. No en vano la antipolítica, desde los tiempos de Martínez de Hoz, quiere “achicar el Estado”, con la tradicional mentira de que eso “agranda la Nación”, cuando en verdad, en el mundo actual significa su entrega a la voracidad de los intereses financieros y a la concentración de riqueza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchos aspectos del Estado deben mover a reflexión y, obviamente, la definición de la agenda corresponde a los canales democráticos de la política, o sea, a los partidos. Lo único que pretendemos señalar en estas líneas es la urgencia del tema y quizá lo que consideramos un núcleo temático que no debería soslayarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es de toda evidencia que algo funciona muy mal en el Estado: un poder ejecutivo electo por una mayoría de menos del 2% de los votos, con mandato por cuatro años, compromete con deuda en dólares el futuro de los presupuestos nacionales por décadas, prometiendo entregar en poco más de un año, un país que, de seguir el actual ritmo de endeudamiento, estaría obligado a pagar por muchos años una suma superior a los 200.000 millones de dólares. Recordemos que el crédito de la Baring Brothers, contratado por Rivadavia, se terminó de pagar en la administración de Perón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Necesariamente esa suma astronómica será de dinero que no se podrá destinar a salud, educación, caminos, infraestructura productiva, desarrollo regional, etc., con el consiguiente costo de vidas humanas por atención selectiva de la salud (especialmente de niños y tercera edad), violencia por incentivación de conflictividad interna, deterioro de la previsión, aumento de delitos contra la propiedad, inseguridad laboral y accidentes viales, entre otras cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es indiscutible que quien gana una elección debe gobernar, aunque gane por un voto, pero debe hacerlo dentro de los límites que le impone la legalidad. Una democracia que permita que una mayoría coyuntural, por haber ganado una elección, pueda ejercer un poder ilimitado, no es el modelo de democracia que defendemos todos cuando invocamos esa palabra, sino que abusa de la palabra para encubrir un autoritarismo cesarista plebiscitario, modelo que, obviamente, no siempre requiere un César como cabeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i1.wp.com/www.celag.org/wp-content/uploads/2018/01/deReojo.jpg?resize=1280%2C640" alt="Resultado de imagen para lawfare argentina macri justicia medios de comunicación" /></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No nos confundamos: no defendemos cualquier “democracia”, sino la democracia plural, porque también se autoproclamaban democráticos el fascismo y el estalinismo.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un constitucionalista escribió hace tiempo que, en la democracia plural, la mayoría debe respetar a la minoría, porque de no hacerlo, no sólo niega los derechos de la minoría, sino también el derecho de la propia mayoría a cambiar de opinión. Este es el sentido de una democracia idónea para una coexistencia pacífica, mínimamente ordenada e igualitaria, capaz de recuperar un elemental sentido de fraternidad humana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero esa democracia es incompatible con un gobierno que compromete el derecho al desarrollo humano progresivo por décadas, encubierto con una poderosa concentración de medios de comunicación que, como parte de la concentración de riqueza, acalla toda voz disidente y obliga a la autocensura. Es de sobra sabido que los discursos y creaciones de realidad únicos siempre fueron propios de regímenes autoritarios o claramente no democráticos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además, en la Argentina de hoy, todo funcionario electo que tenga a su cargo alguna responsabilidad de gobierno, es fácilmente coaccionado por el ejecutivo nacional, merced a un problema que no hemos resuelto desde 1853 y que, como todos sabemos, hizo que la Provincia de Buenos Aires se segregase de la Confederación hasta 1860: el reparto de los recursos recaudados por el Estado nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tampoco lo resolvimos en 1994 y esta brecha es la que ahora aprovecha el ejecutivo, no sólo para acallar a gobernadores e intendentes, sino para forzarlos a que disciplinen a sus legisladores nacionales para votar sus proyectos de deterioro previsional, de precarización laboral, etc. De este modo va desapareciendo la separación de poderes y, con ella, el sistema de pesos y contrapesos republicano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creemos que no es nada sano subestimar la complicada situación y la responsabilidad de quienes tienen el deber de velar por partes considerables de nuestra población y, por eso, justamente, es altamente recomendable abstenerse de repartir etiquetas de “traidor” y similares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mucho se está hablando del <em>Lawfare</em>, como combinación del monopolio mediático creador de realidad y segmentos de la justicia. Como método lo único nuevo es el nombre, pero lo demás es reiteración de lo sucedido después de los golpes de Estado de 1955 y 1976. La diferencia no es de método sino de circunstancia: ahora lo emplea un gobierno electo pero que, al igual que los “de facto”, dispone de una altísima concentración de medios de comunicación y casi no tolera voces críticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El extremo judicial del ahora llamado <em>Lawfare </em>tampoco es gratuito, sino que resulta de una institucionalización defectuosa del Poder Judicial. No existe ninguna estructura judicial semejante en un país democrático: cinco personas, en nuestra Nación, sin que la Constitución ni ninguna ley los autorice, por mera decisión pretoriana, se han proclamado desde décadas como la última instancia de todos los procesos que se tramitan en nuestro territorio, emitiendo unas 15.000 sentencias por año.     </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En estas condiciones, es elemental pensar que las ideas rectoras deben referirse principalmente a un serio replanteo institucional del modelo de Estado que necesitamos para navegar un mundo en que domina el capital financiero transnacional. En particular, salta a la vista la necesidad de replantear y fortalecer sus instituciones republicanas y democráticas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No puede ocultarse por más tiempo que hemos llegado a la actual situación como resultado de una institucionalidad defectuosa, que permite a un ejecutivo coyuntural comprometer nuestro destino por décadas, que debilita las bases del federalismo, del régimen municipal, de las mayorías en las Cámaras del Congreso, de la independencia judicial, es decir, que no sólo está debilitando a la democracia, sino al propio sistema republicano de gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Constitución manda que nuestro sistema de gobierno sea republicano, representativo y federal. ¿Pero qué nos queda de República si se opaca la separación de los poderes y su sistema de controles? ¿Qué nos queda de “representativo” si el ejecutivo se permite coaccionar a los legisladores a través de los gobernadores? ¿Qué nos queda de federalismo si los gobernadores deben ir al pie del ejecutivo para conseguir los recursos para pagar a sus administraciones?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es urgente reflexionar sobre nuestro Estado y sus instituciones. El proyecto de Estado plasmado en la Constitución de 1853-1860-1994 ya no funciona, y el de 1949 fue brutalmente cortado por un bando militar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Prueba clarísima de las falencias de nuestro proyecto de Estado plasmado constitucionalmente, es que éstas han permitido que lleguemos a esta situación de verdadera crisis institucional y de compromiso de nuestro desarrollo futuro por décadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Será urgente pensar cómo remontar el presente, pero será difícil hacerlo con un barco que institucionalmente hace agua cuando, al mismo tiempo, apremia acorazar la nave para superar las olas tempestuosas del mundo actual y, lo que no es un detalle menor, también para evitar que el enorme esfuerzo de recuperación que hagamos sea neutralizado nuevamente en el futuro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un proyecto de Estado es tarea de toda la ciudadanía, canalizada a través de los vehículos naturales de la democracia plural. No se trata de una tarea de juristas; ningún equipo de sabios encerrados en un laboratorio podrá alumbrar un proyecto de Estado democrático. Será obra de juristas asegurar su forma, su envase por así decir, pero el contenido siempre será responsabilidad de todos y todas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es sólo la política lo que está en juego, sino el Estado como palco sobre el que ésta se desarrolla y los pilotes democráticos que lo sostienen. En esta hora se impone el deber ético de aunar esfuerzos, cerrar filas, pero en torno a un nuevo proyecto de Estado que, en algún momento, se debería plasmar en una Constitución acorde a la actual situación del mundo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Comenzar a pensar hoy en una nueva Constitución futura, en un proyecto de Estado como condición para remontar la actual situación y prevenir su recurrencia, es una urgente tarea política de enorme dimensión, pero no por eso se deben bajar los brazos antes de comenzar. No debe nadie atemorizarse por la magnitud de la tarea. No es posible marchar hacia el futuro con depresión ni dejar que el pesimismo inmovilice. Todo puede fracasar, pero ningún mal es eterno en este mundo, y tampoco es irremediable, porque el Pueblo y la Nación seguirán existiendo.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si San Martín hubiese pensado como algunos deprimidos y pesimistas, no hubiese cruzado los Andes; sin embargo, Chile es independiente, pese a Cancha Rayada.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 3 de marzo de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires        </span></em></p>
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		<title>¿Por qué lo insultan a Macri? &#8211; Por Norberto Alayón</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/lo-insultan-macri-norberto-alayon/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Mar 2018 18:49:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Norberto Alayón]]></category>
		<category><![CDATA[Canto MMLPQTP]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Norberto Alayón propone en esta nota un análisis del significado posible de los insultos viralizados hacia el Presidente Mauricio Macri. Lo verdaderamente insultante no son los cánticos sino el proyecto de degradación nacional, afirma Alayón.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/lo-insultan-macri-norberto-alayon/">¿Por qué lo insultan a Macri? &#8211; Por Norberto Alayón</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">Norberto Alayón propone en esta nota un análisis del significado posible de los insultos viralizados hacia el Presidente Mauricio Macri. Lo verdaderamente insultante no son los cánticos sino el proyecto de degradación nacional, afirma Alayón</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Norberto Alayón*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué significado se le puede atribuir a los insultos reiterados que viene recibiendo el presidente Macri en la actualidad y que se viralizan y se incrementan en ámbitos y circunstancias muy diversas? He escuchado el cántico tarareado y silbado en colectivos de transporte público, por jóvenes y no tan jóvenes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Se trata de algo obsceno, agraviante, que afecta la investidura presidencial? ¿De un accionar insustancial, simplemente chistoso? ¿De un estado de ánimo exasperado por las medidas de un gobierno antipopular?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque la expresión “MMLPQTP” aparece literalmente como contundente, no se refiere -por supuesto- a la madre del presidente. Se refiere, en la jerga corriente, al presidente y a su gobierno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algunos sectores adictos al gobierno aparentan escandalizarse, quieren prohibir o sancionar los cánticos, intentando negar el sentido simbólico de la expresión, criticando el lenguaje soez empleado. Pero resulta que se trata del lenguaje cotidiano que se utiliza mayoritariamente en la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la reciente inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, la propia vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, le dijo al titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó: “Ayudame, boludo; no me dan pelota”. No le dijo zonzo, necio o estúpido. En Chile, un sinónimo de boludo es “huevón”. Bolas, pelotas, huevos se refieren también a ciertos atributos masculinos. ¿Michetti lo agredió, lo insultó groseramente a Monzó? ¿Habrá asociado a Monzó como poseedor de una hipertrofia puntual en su anatomía o sufriente de varicocele?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué será entonces lo agresivo, lo obsceno, lo insultante? Recuerdo haber visto, en el año 2009, una pintada en un muro de la ciudad de Victoria (Entre Ríos), dirigida a la presidenta de la Nación en ejercicio. Decía, “Cristina: No te vayas con Chávez. Andate con Chuda”. Todo un delicado adjetivo, que hombres y mujeres le adjudicaban (también el de “yegua” y otros) -por medio de radios,  televisión y algún diario- a Fernández de Kirchner.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">O bien otras expresiones muy agresivas y mucho más peligrosas, aunque sin emplear las llamadas “malas palabras”, como aquellas de Mauricio Macri del 2010, siendo Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando propuso “tirar por la ventana a Néstor Kirchner”. O la del monseñor Antonio Baseotto, obispo castrense, en el 2005, que decía que el ministro de Salud Ginés González García merecía que “le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar”, lo que no es un simple insulto o agresión, ya que tiene antecedentes concretos y muy cercanos en nuestro país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los cánticos críticos hacia el presidente hacen evidente el estado de exasperación, de rabia, de catarsis, de impotencia ante las oprobiosas medidas que viene adoptando el gobierno en claro perjuicio de los sectores medios y bajos de la población y -en espejo opuesto- en ominoso beneficio de los sectores más ricos de la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Oficialistas y opositores saben de sobra que el gobierno miente, en forma sistemática e impune, con malicia y frivolidad, socavando hasta la esencia misma del necesario funcionamiento democrático.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo verdaderamente obsceno, lo ciertamente grave e insultante, no son los cánticos, más allá del lenguaje empleado. Lo inmoral es el proyecto de degradación nacional, con consecuencias actuales y futuras, que representa y despliega impiadosamente el partido PRO y su Alianza Cambiemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchos miembros del gobierno y sus aliados expresan ante esta reacción popular una vacía e hipócrita moralina. Se hacen los ofendidos o pretenden victimizarse, se desgarran las vestiduras, ante ciertos epítetos que ellos mismos utilizan corrientemente. Como seguramente los emplearán, a diario, los sectores de la elite económica que estudian o estudiaron en suntuosos colegios privados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el año 2014, Mauricio Macri (hoy insultado por las políticas que pone en práctica), en una especie de alarde de galán gracioso y de machismo explícito, lindante con el incentivo al acoso de género, dijo que “a todas las mujeres les gusta que le digan qué lindo culo que tenés”. No apeló siquiera a algún vocablo refinado o eufemístico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A lo mejor, en este combo perverso y simultáneo de medidas antipopulares y de mentiras sistemáticas que despliega el gobierno, a algunos les termine gustando que la gente le diga, le grite, le cante lo que se merecen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 7 de marzo de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Trabajador Social. Profesor Consulto de la UBA.</span></p>
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		<title>Sobre insultos y palabras de amor &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Mar 2018 22:39:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[Ariel Arango]]></category>
		<category><![CDATA[Dalmiro Sáenz]]></category>
		<category><![CDATA[Insultos]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguajes obscenos]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[MMLPQTP]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un sector de la denominada “sociedad normal” no deja de escandalizarse ante las malas palabras que encienden las alarmas sobre la maldad del insulto: MMLPQTP hiere algunos oídos que sienten que el poder no debe ser manchado por el uso del lenguaje soez.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/insultos-palabras-amor-angelina-uzin-olleros/">Sobre insultos y palabras de amor &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Un sector de la denominada “sociedad normal” no deja de escandalizarse ante las malas palabras que encienden las alarmas sobre la maldad del insulto: MMLPQTP hiere algunos oídos que sienten que el poder no debe ser manchado por el uso del lenguaje soez</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Angelina Uzín Olleros</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recuerdo un debate en un programa de comienzos de la década de los ’90 en torno al libro de Dalmiro Sáenz, no era por su contenido, ni sobre la trama que se exponía, el título <em>Las boludas</em> resonaba en la moral de las personas bien educadas y políticamente correctas. Dalmiro sin embargo se esforzó en su momento en dirigir la atención sobre su libro aclarando el contenido del mensaje: “En la obra, el poder pertenece a los hombres. Las mujeres, las boludas sometidas, representan a las clases explotadas. La derecha, bajo mil disfraces, ejerce en el mundo su poder. Pero al mismo tiempo es acosada por su propia obra. Entre los débiles explotados existen vigorosas debilidades con nuevas y astutas armas nacidas de la lucha.” <a style="color: #000000;" href="#_edn1" name="_ednref1">[I]</a> Cuánta actualidad en un texto que Sáenz escribió cuando todavía no hablábamos de femicidios ni de violencia de género,  tampoco como una preocupación declarativa;  hoy podemos ver que la violencia real y simbólica se castiga con “fuerza de ley”. Años más tarde el film dirigido por Víctor Dinenzon fue criticado por un contenido de imágenes machistas que, en el argumento original del libro, el autor quiso rechazar enfáticamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En aquellos programas cuando publicaron <em>Las boludas</em>, el libro de Ariel Arango también tuvo su repercusión, en <em>Las malas palabras </em>la tesis es que las palabras no son buenas ni malas, el tabú cae sobre ellas para clasificarlas moralmente. Arango sostiene que: “La <em>mala</em> palabra o palabra obscena es así la que viola las reglas de la escena social, la que se sale del libreto consagrado y dice y muestra lo que no debe verse ni escucharse. Por ello, obscenidad y pornografía son palabras que van, a menudo, de la mano. Son voces afines. Pornografía proviene del griego pornographos, que significa literalmente <em>escribir sobre las rameras</em>. O sea, la descripción de la vida de las prostitutas. Y la obscenidad, la sexualidad impúdica, es precisamente el métier de estas mujeres. La obscenidad es por lo tanto el género, y la pornografía una de sus especies. Y este conocimiento, sin duda, es fecundo para nuestra inquisición. Sabemos ahora que las<em> malas</em> palabras son <em>malas</em> porque son obscenas. Y son obscenas porque nombran sin hipocresía, eufemismo, o pudor, lo que no debe mencionarse nunca en público: la sexualidad lujuriosa y veraz.”<a style="color: #000000;" href="#_edn2" name="_ednref2">[II]</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como el mito del <em>eterno retorno de lo mismo</em> un sector de la denominada “sociedad normal” y “gobierno transparente” no deja de escandalizarse ante las malas palabras, enciende en nuevos rostros y voces las alarmas sobre la maldad del insulto: MMLPQTP hiere algunos oídos que sienten que el poder no debe ser manchado por el uso del lenguaje soez. En el denominado “Hit” del verano MMLPQTP la palabra puta es la que más resuena pero, paradojalmente, no quiere insultar a la madre sino al hijo. En otros tiempos ser un hijo natural, extramatrimonial, era el peor de los insultos; busquemos en la extensa filmografía de Hollywood cuántas veces aparece la ofensa al “maldito bastardo”; pero en los últimos años la ley obliga a reconocer a todos los hijos incluso con el auxilio de la ciencia y el Banco de datos genéticos. Hilando fino el padre que se niega a reconocer a su hijo la mayoría de las veces argumenta que no sabe si es hijo de él, por esa razón la madre es una puta y el insulto cobra fuerza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Arango en otro libro se explaya diciendo “…sabemos ahora de la antigüedad de las putas y de su extensión en todos los pueblos; sabemos también  que  han  soportado  a  menudo los reglamentos y  gabelas   que   les imponía   un  fisco  voraz,  al  que,  no  obstante, supieron ofrecerle generosas donaciones; que muchas llevaban una vida miserable y atendían a sus clientes en chozas tenebrosas pero que otras disfrutaban en la opulencia y los hospedaban en espléndidas mansiones; que frecuentaban desde lo seres más viles hasta los  hombres  más  ilustres; que  ofrecieron  sus   cuerpos  como  modelos  a  los más grandes artistas y su ingenio como estímulo a los más destacados pensadores; que influyeron a veces en la marcha de los gobiernos a través de los políticos que cobijaban en su cama; como sabemos, además, que estas impúdicas mujeres, ¡tuvieron y tienen hijos!, a los que llamamos, con toda propiedad…hijos de puta.”<a style="color: #000000;" href="#_edn3" name="_ednref3">[III]</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la historia de las mujeres y en la historia de las ideas la metáfora del parto marca un antes y un después, hay una historia de progreso moral y una historia de inmoralidad; las mujeres han parido hijos como la historia revoluciones, pero también las mujeres y la historia parieron hijos de puta. Sin embargo podemos invertir el sentido y convertirlo en palabras de amor, por ejemplo: ésta canción, ésta movilización, éste festejo es “de puta madre”… como dicen los españoles. La puta madre invierte el insulto y lo transforma en elogio, otra paradoja del lenguaje y de la realidad. Es de puta madre es palabra de amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora bien, desde sectores que se expresan básicamente por redes sociales (no en la calle o en las marchas o en las canchas de fútbol, o en los teatros) el verdadero insulto a la madre del “hijo de puta” MMLPQTP no es decir que ella es una puta sino afirmar que la madre es en realidad una parte de la oligarquía argentina que desde antaño gobierna para los ricos y a los pobres los observa con piadosa caridad. La obscenidad es política, económica, una pornografía cultural de despojo ancestral e injusticia social.</span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre Ríos, 31 de marzo de de 2018</span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Dra en Ciencias Sociales . Máster en Filosofía. Docente en UADER y UNR. Escritora.</em></span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="https://twitter.com/AngelinaUzinO" target="_blank" rel="noopener undefined" data-content="https://twitter.com/AngelinaUzinO" data-type="external">@AngelinaUzinO</a></span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="http://angelinauzinolleros.com/" target="_blank" rel="noopener undefined" data-content="http://angelinauzinolleros.com" data-type="external">angelinauzinolleros.com</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(I) Página 12. Entrevista a Dalmiro Sáenz sobre su libro <em>Las boludas</em>. 18/3/2006.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Las mujeres tienen el permiso para mostrar su parte débil.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(II) Arango, Ariel. <em>Las malas palabras</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(III) Arango, Ariel. <em>La madre voluptuosa.</em></span></p>
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		<title>Brasil: el PT y una breve historia cultural &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Apr 2018 13:36:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[Braisl Cultura 1970]]></category>
		<category><![CDATA[Chico Buarque]]></category>
		<category><![CDATA[Glauber Rocha]]></category>
		<category><![CDATA[Guattari]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lula]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[PT]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González analiza en este articulo la relación entre el surgimiento del PT y los movimientos culturales, políticos e intelectuales del Brasil de los 70. González afirma que un vasto aprendizaje está ocurriendo ante millones de brasileros y latinoamericanos que develará una fuerza social, cultural e intelectual nueva en Brasil, que será torbellino inspirador para el resto de los países.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Horacio González analiza en este articulo la relación entre el surgimiento del PT y los movimientos culturales, políticos e intelectuales del Brasil de los 70. González afirma que un vasto aprendizaje está ocurriendo ante millones de brasileros y latinoamericanos que develará una fuerza social, cultural e intelectual que será torbellino inspirador para el resto de los países.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En los comienzos del Partido dos Trabalhadores, no parecía fácil acertar con un tono cultural, un compuesto mayor de horizontes que contemplaran la riqueza de signos musicales, poéticos, teatrales y filosóficos que se imbrican en la historia brasilera. Surgido el PT del ambiente industrial e intelectual de la ciudad de San Pablo, en medio de las grandes huelgas metalúrgicas de finales de la década del 70, hubo un tajo en su origen. La nueva clase trabajadora no aceptó fácilmente una conjugación con el movimiento intelectual que emanaba de la mayor universidad brasilera, la universidad de San Pablo. Luego de salir de las primeras detenciones en los departamentos de la policía política de San Pablo, Lula –con el aspecto de un barbado anarquista del siglo XIX, rostro ceñudo y atravesado por tupidos presagios-, insistía en que el movimiento sindical y el movimiento estudiantil debían marchar separados. Eso duró poco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ya no había pasado mucho tiempo, que la novedad del PT –o lo que de inmediato sería el PT-, mostraba la realidad indisimulable de una nueva clase obrera movilizada que ante las patronales de la Volkswagen pedía más, haciendo de la barriada donde estaba el sindicato –no el voluminoso  edificio que veíamos días pasados por televisión, sino un modesto local acorde con la poca importancia que les deparaba a la vida sindical en el país-, un constante pulular de obreros movilizados dispuestos a las “últimas consecuencias” y grupos estudiantiles que enseguida habían visto allí un nuevo despertar del “sujeto de la historia”. En algún momento Lula dirá que la solución para el movimiento obrero era tener su propio partido, lo que seguramente hubo de ser una ardua discusión. Porque Lula, aun con su  estilo ultrista –lo que fue motivo de reflexión en su último discurso antes de marchar a la ergástula infame que le propinó el juez Moro-, atraía la atención de los partidos políticos que en pleno régimen militar ya declinante, se preparaba para saltar a escena. Uno de esos partidos era el MDB, formado y tolerado por los propios militares como “oposición consentida”, que se movía con un pequeño abanico de candidatos de modestos opositores republicanos al régimen militar. Uno de ellos era el conocido profesor Fernando Henrique Cardoso, que en años anteriores debió marchar al exilio y se había hecho conocido en toda Latinoamérica por su Teoría de la Dependencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puede decir que el primer choque importante de Lula con la política establecida, fue su paso elíptico y bien elaborado para evitar ser enlazado por ese partido de antiguos políticos provenientes de viejos partidos social-liberales previos al golpe del 64, que a través de la incorporación de Cardoso, no se les escapaba que Lula podía representar un “brazo social” o una “prolongación trabajadora” de esa timorata burguesía civil, a la manera de un frente ante los militares en declinación, que a la vez, lentamente acariciaban una sucesión civil segura. Parecía incluso que Cardoso, que en la época era tenido como un enhiesto hombre de la centroizquierda latinoamericana -aunque para entonces se lo escuchaba con énfasis apartarse del “tercermundismo revolucionario”, denominando así el ámbito de ideas al que para algunos parecía estar filiado-, consideraba el movimiento sindical nuevo como un modelo socialdemócrata a ser integrado a lo que imaginaba como las nuevas democracias acauteladas en última instancia por licencias sigilosas otorgadas por militares y empresarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero a la primera  prueba electoral –la elección por la intendencia de San Pablo- el PT presenta su propio candidato. Fue su prueba de fuego, el acta de nacimiento. Cardoso pierde la elección ante el caricaturesco ex presidente Jânio Quadros, pues le faltaron los votos que estrenaba el PT como “partido político de los trabajadores”, votos que fueron al joven legislador Suplicy, desde entonces acompañando a Lula en el largo ciclo que vino después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Modelo político para estudiar: si Lula hubiera aceptado el frente más anchuroso contra un candidato tan dudoso como Quadros –para no exponer al progresismo alivianado a que perdiera su candidato Cardoso-,  no hubiera habido nunca PT. A lo largo de todas las circunvalaciones de la historia, la actitud del PSDB –el partido que luego fundó Cardoso, hoy con 85 años-, durante el juicio a Dilma, podría considerarse un demorado y oscuro resarcimiento, tan sibarítico como comprometido con las derechas más alucinadas. El partido de Cardoso le dio el primer Canciller a Temer, una figura hoy opaca y taimada que como Cardoso había revistado en las izquierdas “antidependencia” en los años 60.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por la época en que nace el PT –con al apoyo de diversas izquierdas políticas y estudiantiles, y muy en especial por las comunidades eclesiales de base-, esta clase obrera no reclamaba reflejarse en raíces antiguas, el capítulo anterior del Trabalhismo de Vargas, luego de Goulart y luego de Brizola –ese operariado de la preindustrialización de Brasil, y para más datos, del “populismo” con aquellos dudosos aires populistas, pero acompañado por antropólogos como Darcy Ribeiro, con su gracejo de apologista de la cultura del mestizaje brasileño como categoría nacional y popular. No eran estos temas del PT.  Entraba a la historia sin recelos ni autolimitaciones.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://elfurgon.com.ar/wp-content/uploads/2018/02/Lula-portada.jpg" alt="Imagen relacionada" /></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>Lula y Guattari</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo se presentaba fácil, masivo, alegre, orgulloso. Los políticos se inclinaban pero los que buscaban los votos de esos torneros mecánicos y autopartistas de las fábricas alemanas de los suburbios paulistas, volvían trasquilados. En esos momentos de fines de los 70, años felices fundacionales, Guattari iba a Brasil a enseñarle a los petistas cómo instalar redes de radios “rizomáticas” y daba conferencias sobre porqué “los grandes movimientos colectivos no toman necesariamente un rumbo emancipador”. Advertía, con razón, algunos riesgos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El tejido cultural petista, más ligado a la gran metrópolis paulista, con su poderosa universidad –sostenida en la bibliografía corriente basada en las nutritivas ondas de lectura universales de la época, muchas de las cuales aún perduran-, relativizó no siempre sin válidas razones, las corrientes artísticas que se venían amando desde los años 60, acompañando los aires de aquellos momentos en que también en Brasil actuaban los “asaltantes del cielo”. Pero, musicalmente, ya se escuchaba no solo en Brasil sino en toda Latinoamérica el Funeral de Labrador, una de las partes del magnífico poemario “Muerte y vida severina” de Joâo Cabral de Melo Neto, con música compuesta por el joven Chico Buarque. Era un oratorio fúnebre de rigurosa elaboración poético-musical, que de alguna manera contaba la historia del propio Lula. Los migrantes acosados por la seca y el latifundio, emigrando a las grandes ciudades acompañados por el sufrimiento y la muerte. Lula aún no sabía que ya su vida era un tema de la gran poesía nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por la misma época, Glauber Rocha daba a conocer una de sus grandes películas –de las más importantes del cine del siglo XX-, a la que Deleuze es una de las pocas que incluye en su estudio sobre el tiempo, el movimiento y el cine-, <em>“Dios el diablo en la tierra del sol”,</em> basada en el milenarismo del bandolerismo social nordestino. Este fundamental cineasta muere al comienzo de los años 80. El PT ya estaba asentado, y poco después gobernaría la nación mediante variadas alianzas, sobre la base de conocimientos donde predominaban las ciencias sociales, encuadres económicos y lenguajes político-sindicales ajenos al cine alegórico-épico de Rocha, quien había criticado la “sociología del profesor Cardoso”, como demasiado cerca de la Fundación Ford y demasiado lejos del acervo literario brasilero, Guimarães Rosa o Jorge Amado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el dramático acto de Sâo Bernardo do Campo, hace unos días, alguien le dijo a Lula que estaba Glauber Rocha filmando. Era un error, quien filmaba era su hijo. Lula exclama ¡Glauber Rocha! La historia como todos sabemos tiene raros vericuetos. Los nombres son muchas veces la sintaxis atrancada de nuestra conciencia. Lula quizás pensó que Glauber vivía, pero estaba el hijo con su cámara, y en ese fundamental acontecimiento donde todo se arracimaba sobre su cabeza, su corazón y sus recuerdos, en su error acertaba.  Y entonces, igual se iba produciendo un gran evento, que era el máximo dirigente popular brasileño anudando en su memoria todos los lienzos sueltos, volátiles de la compleja cultura brasilera. Glauber tenía en su poder un secreto sobre Lula, y sus valoraciones diferentes sobre el decurso histórico los separaban. Pero no demoró mucho para que Lula hubiese abierto su conciencia a todos los rumbos pasados y presentes de la cultura brasilera, y estaba despojado de los prejuicios sobre Glauber que una parte aligerada de la vida intelectual paulista seguía manteniendo, por acentuar más el peso incómodo de las opiniones políticas del gran director de cine, antes que sus enigmáticas y preciosas filmaciones.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-2940 size-full alignnone" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/glauber_rocha-1-1024x420.jpg" alt="" width="1024" height="420" /></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>Glauber Rocha</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otro caso a ser considerado es la relación más estrecha que encarna Chico Buarque con Lula, luego del episodio del enjuiciamiento parlamentario a Dilma. Chico Buarque es hoy, probablemente, la máxima figura cultural de Brasil, no solo en el ámbito de la música y la poesía conjugadas, también en el de la novela y el compromiso público. Vástago del movimiento de la bossa nova, de algún modo recogiendo también las tradiciones del tropicalismo pero inclinándolas hacia un fuerte lirismo social, Buarque es hijo de un gran historiador del liberalismo republicano brasilero –tomando muchos temas de los libros de su padre para sus canciones-, un inspirado libretista de obras teatrales, y sus canciones tienen un reverbero de extraordinaria exaltación cauta e ingeniosa en los temas sociales y amorosos. Mantiene viva la memora de Tom Jobim, sus novelas no son un simple agregado a sus grandes canciones sino originales piezas con ribetes vanguardistas y excepcionales vislumbres de lo que es la novelística contemporánea. Durante décadas mantuvo un conjunto de definiciones democráticas, socialmente avanzadas y llamativamente asociadas a un sistemático coraje para defenderlas, lo que combinaba con la alta calidad de su obra. Ejemplo poco común en Latinoamérica, pues de los tantos casos parecidos, éste descuella por la profundidad de su poética social, de su reflexión sobre la escritura y las ironías de la historia que infunde sentido a sus temas. Los últimos acontecimientos bañados con el ácido infausto del golpismo lo vieron en la primera fila del apoyo a Lula, de símbolo a símbolo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un vasto aprendizaje está ocurriendo como comedia y como tragedia ante millones de brasileros y latinoamericanos. “Mais cedo que tarde” se develará una fuerza social, cultural e intelectual nueva en Brasil, que será torbellino inspirador para el resto de los países. La derecha brasilera es dura, granítica, educada por Tradición Familia y Propiedad, proviniendo de los integralismos protofascistas de los años 20, pasando por rebordes del varguismo en los mediados de los treinta, cuestión muy delicada que tiene dos caras, el golpismo del ejército brasileño en los años 60, influido por el generalato norteamericano, del cual depende su formación, y el suicidio de Vargas, ya cercano a una visión soberanista del Brasil, de vuelta de sus efusiones corporativistas, dejando una clase trabajadora anterior al PT cuya memoria no es desdeñable.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-2942 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/04/lulas-1.jpg" alt="" width="512" height="341" /></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son hilos a ser tejidos nuevamente, fibras sueltas que implican debates sobre estrategias políticas y culturales por igual, que por un momento, sin caudillismo ninguno, sin una voz única que apague a las demás sino que las reponga multiplicandamente, pasan por la voz ruda de Lula haciendo desfilar por sus recuerdos minuciosos y sutiles, varias historias al mismo tiempo. Las que él protagonizara en el vórtice de los acontecimientos y las que quedaron en el camino, que un nuevo y fino cordón de enhebrar podrá nuevamente aglomerar. </span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 18 de abril de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</em></span></p>
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		<title>Las hijas del fuego o el fuego de las hijas. El porno como política. &#8211; Por Florencia E. González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Apr 2018 15:58:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Florencia E. González]]></category>
		<category><![CDATA[Albertina Carri]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Las hijas del fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[porno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Florencia E. González nos envía su crítica al último filme de Albertina Carri, Las hijas del fuego, a través de la cual abre una serie de interrogantes sobre la condición política del porno y las contradicciones del despliegue panfletario feminista que contiene un manifiesto en manos de una directora que huye de los panfletos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-hijas-del-fuego-fuego-las-hijas-porno-politica-florencia-e-gonzalez/">Las hijas del fuego o el fuego de las hijas. El porno como política. &#8211; Por Florencia E. González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;"><strong>Florencia E. González nos envía su crítica al último filme de Albertina Carri, </strong></span></em><span style="color: #000000;"><strong>Las hijas del fueg</strong></span><span style="color: #000000;"><strong>o</strong></span><em><span style="color: #000000;"><strong>, a través de la cual abre una serie de interrogantes sobre la condición política del porno y las </strong><strong>contradicciones del despliegue panfletario feminista que contiene un manifiesto en manos de una directora que huye de los panfletos.</strong></span></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Florencia E. González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe) </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La última función del Bafici de las <em>Hijas de fuego</em> de Albertina Carri en una sala de Caballito se fue llenando de a poco, mayoritariamente con mujeres. El entusiasmo fue creciendo igual que la expectativa. La sinopsis y los comentarios previos bien lo valían avalados por la figura de Carri que suele romper moldes y dejar tela para cortar largo rato. Esa expectación que promete cuerpos jadeantes termina cuando se enciende la pantalla con la propaganda del Gobierno de la Ciudad y del Festival, y se amontonan silbidos de todo tipo. Es que irrita el tono ameno y cool para lavar el espíritu contracultural que aún mantiene este festival independiente, enojan las formas livianas para inculcar deberes cívicos, la interpelación infantil y tanta imagen que contrasta con las situaciones críticas que se viven en la ciudad maqueta del gobierno. La platea enfervorizada no tarda en cambiar los chiflidos por alaridos de aprobación cuando comienza la película, gritos que acompañan los rostros de las actrices como señal de reconocimiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El diseño y concepto de los títulos del comienzo son alentadores. Los nombres conocidos, incluso el de la directora Carri, se entremezclan en orden y roles con los debutantes o con poco rodaje, desplazándose por una ruta imaginaria, dibujada. La sensación de horizontalidad, de deshilachamiento de individualidades, de movimiento y de definiciones que se alcanzan al andar, inestables, dinámicas y que puedan quizá volverse otras, distintas pero iguales, impregna sentido desde esos primeros fotogramas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La voz en off de una de las protagonistas conduce el hilo del relato. La primera escena de masturbación de este personaje ofrece una estética, un punto de vista extrañado y enrarecido entre húmedas piedras. Pero esa construcción visual no volverá a ocurrir. Es como si el sexo se volviera cada vez más descarnado, obligado, desencantado, más feo, más realista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recién desembarcada en Ushuaia proveniente de la Antártida, la protagonista recuerda aquellas mujeres anónimas, muchas de ellas científicas que anduvieron por esos lares y que nadie recordará. En rigor, ella tampoco lo hace ya que su alusión no pasa de ser nominal. Luego se encuentra con su novia y llega el encuentro sexual con pocos pero largos planos que cuentan la escena. Hace su entrada un tercer actor, contrastante: un dildo negro que va de acá para allá, de allá para acá. Luego le dirá a su novia que pretende filmar una película porno, cuya voz entonces se ubica más fácilmente cercana a la de la directora, algo así como su alter ego o la carta de intención de la película que se funde con la voluntad del personaje. Van al bar y se encuentran a una mujer ninja que de dos patadas reduce a primitivos insultadores. Sexo para tres. Esa voz en off sigue la clave de enunciación cuando inician el viaje y se van sucediendo escenas de mujeres teniendo sexo solas, de a dos, tres, entre varias, en un road movie sexual iniciático por el sur argentino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Toman la carretera en una camioneta roja robada que como una gran madre albergará a las heroínas viajeras y nómades entre más dildos y diseños vaginales colgados del techo al alcance rápido de cualquier manotazo. Toman la carretera, decía, y ese término acompaña el halo norteamericano de la travesía igual que el género road movie aludido. Su marco narrativo consolida una respiración “independiente”, tal cual los finales de los años sesenta a través del New American Cinema (o New Hollywood) cuya tradición vehiculiza cierta sensibilidad antigenérica teñida de rebeldía contracultural. Rebeldía contracultural que se ve subrayada por la autodefinición de película “porno lésbica” alentada al calor de cuerpos confraternizados que van sumando personajes al magma fogoso de la desapropiación de normas. Un desvío de tenor anticapitalista aunque de frenético consumo de sexo con y sin adminículos. Los objetos sexuales acompañan impasibles cada acto sexual como un banquete o un catálogo llamando al 0600. Una forma pornográfica que no por ser de mujeres no deja de reproducir una mecánica relación de sexos, una maquinización que surge desde el fondo de las cosas y de las costumbres convencionales para recordar la rítmica repetición de los vínculos, la aburrida asignación de roles, la mecánica funcionalidad del vestido nuevo en el espejo de siempre lo mismo. Una urdimbre sexual que impone en su tejido la imposición del goce. El imperio en el que el disfrute por contagio se dispersa como gangrena. Surgen preguntas. El formato pornográfico, más allá de la genitalidad de los cuerpos expuestos, ¿puede evitar reproducir esa mecanización del deseo e imposición del disfrute? ¿Es una película “erótica” como la definieron Carri en una entrevista y las actrices al terminar la función? El juego, en todo caso, está abierto. Contradicciones a tono con el despliegue panfletario feminista que contiene un manifiesto en manos de una directora que huye de los panfletos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las escenas de sexo suceden a otras escenas de sexo con intervalos de breves escenas donde las chicas hacen justicia frente a hombres maltratadores y a momentos casuales donde los personajes se encuentran o despiden. Encuentro, sexo y despedida. El sexo se apodera de sus vidas y se hacen dueñas de él &#8211; de ahí la celebración a la que invitan las imágenes &#8211; reduciendo tanto como es posible las voluptuosidades intelectuales. Un erotismo que ha suprimido casi el erotismo de la imaginación bajo el amparo de un sueño erótico  proyectado en el movimiento irreal de los placeres sobre personajes que no sueñan sino que actúan. Pero el erotismo de Carri puede ser tomado como un erotismo de sueño puesto que la mayor parte del tiempo se realiza una ficción donde el sueño es expulsado y que cuando aparece, acuático y con un miembro masculino mostrado por única vez, parece una vivencia realizada y vívida. Cada situación encarniza las formas que las actrices proponen mientras se enlodan vidas y ficciones, altares de sueños y representaciones que respiran un mismo aire, una misma entonación en la imagen y en la vida como activas participantes de la militancia lésbica en el ambiente cultural porteño. Horizontalidad de sueño, vida, ficción, actuación, penetración, política, organización, sinuosidad, ligereza.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El panorama pornográfico del <em>cine de autor</em> como el que propone Albertina Carri en este film, es atravesado por algunos cineastas que estilizan el acto sexual y que articulan un discurso sobre el sexo con complejidad y pretexto narrativo. No se trata de filmes a juzgar más o menos pornográficos sino de evaluar dentro del lenguaje cinematográfico, sus límites, los bordes que muestran sexo explícito dentro de una narrativa y una estética, cuya estela se derrama, por la fuerza de su existencia previa, en obras posteriores que se produzcan como <em>Las hijas del fuego</em>. En este sentido, cuatro cineastas se lanzaron con firmeza en esta cuestión y fueron conocidos en Buenos Aires, justamente en distintas ediciones del Bafici. Estos son: Catherine Breillat, que proyectó un cine con valores antirrománticos tradicional; Lars von Trier, que impregna sus obras con sexo explícito con el propósito de un discurso político y profano; John Cameron Mitchell, director de <em>Shortbus, </em>un libertino que enlaza el sexo compulsivo con el vacío existencial; y por último, Bruce LaBruce, pornógrafo que entiende su pornografía como un acto político de vanguardia y subversivo del conservadurismo del cine moderno. De cada uno hay algo en el film argentino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Catherine Brellat, francesa, aborda las restricciones y castraciones a la mujer con protagonistas que dirigen su deseo sexual aboliendo el amor romántico y exclusivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Guionista y actriz, fue ayudante de Bertolucci en <em>Último tango en París</em>, guionista en <em>Y la nave va</em> de Fellini y en <em>La piel</em> de Liliana Cavani. En 1975 filma <em>Una chica de verdad</em> sobre la sexualidad de una adolescente, con tomas de genitales, masturbación y venganzas femeninas. Hubo que esperar al año 2000 para su estreno. En <em>Romance</em>, vuelve al porno y suscitó gran revuelo &#8211; como en los 70 <em>El imperio de los sentidos</em> &#8211; al incluir vulvas y penes en primer plano para ser consumido en el cine comercial en sonados estrenos en shoppings con pochoclo y manzanitas. Ya corría el nuevo siglo. Breillat descubre/explora la sexualidad en función de la convivencia brindando decepción y placer por partes iguales, explicitando la sexualidad femenina cosificada por la mirada masculina. La película de Carri que deja afuera cualquier perspectiva de varón, se emparenta con el cine de Brellat en el despliegue del amor antirromántico, ni tierno, ni enamorado ni novelesco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Shortbus </em>de Cameron Mitchell parece preguntarse cómo retomar el contraculturismo sexual en el contexto actual. Ese interrogante lo emparenta con Carri aunque en el caso de Mitchell para hacer frente con hedonismo y buen humor al fantasma del SIDA. Pero ambas obras muestran personajes a través del sexo que practican y por lo que dicen de sí o la voz en off. Estos filmes dinamitan los límites de género y de identidad cuestionando la misma cosa: los rótulos fijos. Y detrás de una fiesta de sentidos asoma la melancolía, el bilis negro que puede combatirse en una y otra sesión sexual colectiva. ¿Alienación? Y es que abolidos los límites, la represión y la culpa, nada queda por sublimar, ningún magma implícito por esperar que surja y ninguna represión contra la cual luchar. Por ello en el film de Mitchell, la eficaz sexóloga nunca tuvo un orgasmo y así vuelven a enarbolarse los imperativos cerrados de la sexualidad y la existencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La explicitud sexual aparece narrativamente en muchos filmes de Lars von Triers, a veces como subversión estética y otras como alienación del deseo. Subvertir valores morales sobre el sexo deviene en características difusas, de la locura al romanticismo, del placer al castigo. Experimental o formalista, sus filmes procuran revertir tabús siguiendo una premisa, salida de sus labios: hacer películas es como hacer el amor. El cineasta masturbador trata al filme como una amante exponiendo deseos sexuales reprimidos en la pantalla y evocando no sólo excitación sino valores que trascienden la imagen del sexo. Ese manifiesto revela el sexismo de Von Trier en cuestiones que se vuelcan en el Dogma 95, como borrar el nombre del director de los títulos &#8211; Carri también lo diluye entre otros -, o la cámara en mano y los rodajes en locaciones externas y sin accesorios que puede verse en <em>Las hijas del fuego. </em>Luego Triers produce filmes pornográficos homoeróticos, sadomasoquistas con mucho cuero que remiten al experimentalísimo <em>Pink Narcissus </em>(1971), película durante muchos años atribuida a Andy Warhol aunque luego se supo que era de James Bidgood. Repasamos algunas de sus obras. <em>Los idiotas</em> tiene escenas de sexo entre hombres y mujeres que deciden, a pesar de contar con condiciones de vida materialmente satisfactorias, comportarse como idiotas y vivir en comunidad para romper con los valores de la sociedad burguesa. <em>Contra viento y marea</em> y <em>Bailarina en la oscuridad</em> hay una sublimación de la sexualidad con ribetes místicos, fijaciones infantiles y proyecciones imaginarias. <em>Dogville</em>, <em>Anticristo</em> y <em>Melancolía</em> preparan el terreno para <em>Ninfomaníaca </em>donde se entabla de lleno un discurso pornográfico. En este film se ve con claridad la relación entre sexo, culpa y vacío existencial. La lógica de la protagonista extrae una verdad del propio placer sin un criterio moral prohibitivo en oposición a la ciencia sexual y a la verdad del sexo a través de la confesión. Palabras que hablan del acto sexual y la imagen que muestra en acciones lo que sería narrado con palabras. ¿Qué es más escandaloso, mostrar o decir? A juzgar por la culpa enjuagada de confesión, su discurso actúa en niveles de variado desorden. Transgresor en apariencia, Von Triers en esta obra recuerda la tensión entre las dos hermanas sobre las que escribe el Marqués de Sade, <em>Juliette</em> y <em>Justine</em>. La primera adicta al sexo, la segunda al lenguaje, ambas, juntas y por separado, hablan de la corrupción en la sociedad poniendo el cuerpo y a través de las palabras. Justine realiza un crimen, el crimen moral que se alcanza escribiendo, con el filo de la palabra acariciando o matando el lenguaje. El cuerpo convertido en máquina, es ridiculizado por Sade y en un pase de magia, logra convertirse en el escenario de las luchas libertarias. La reencarnación pornográfica de Juliette es la que posibilita la trasgresión en el lenguaje. En las repetidas violaciones a las que se ve sometida por el Coloso y el Enano, no es sólo el cuerpo en sí el que se transgrede sino el lenguaje. La palabra transgrede los límites del lenguaje para posarse en la perversión del sentido a través del trazo y la escritura de Sade. El lenguaje fabrica un cuerpo glorioso por el espíritu o por el pecado. Oh, el cuerpo es el lenguaje.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.contratapaweb.com/wp-content/uploads/2018/04/5acf226db71b5-2.jpg" alt="Resultado de imagen para las hijas del fuego de albertina carri escenas del filme" /></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin puntos en común con la película de Carri  comparten sin embargo la deserotización de la pornografía y del imperativo del goce, el corrimiento de sus límites y la pregunta sobre ellos. Pensar esta doble delimitación, por un lado con el porno feminista y, claramente, con el patriarcal que ya conocemos y si la directora acepta que es una porno, no es sólo por las escenas de sexo sino por la proposición de incomodidad que traen estas mujeres que se juntan como pandilla para recorrer las rutas, vivir en comunidad y tener sexo cuando quieran con quien quieran. Como para LaBruce, la pornografía es un aparato político para hacer frente al status quo contemporáneo.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Confundidas en un solo dibujo, comparten una forma de sentir, sexual y amoroso que se expresa como horizonte, como utopía, metáfora de comunión libre pero organizada. Un grupo, un gueto dentro del gueto acude la llamada. Aquella complicidad que se sentía en la platea de la sala del shopping Caballito antes de empezar la función. Complicidad es lo contrario a persuasión. Las que se saben cómplices, no necesitan argumentos para entender. Los personajes de Carri, a pesar de las afinidades que se descubren en relación al gesto único, proclaman en cada acto la ausencia de un dios que garantice las normas. No hacen faltas motivos, sobran razones. Pero hay que desmitificar, desacralizar y de un golpe, deshacerse de las tradiciones. En una escena en una iglesia, dos chicas le otorgan satisfacción a otra que se halla desnuda con los brazos abiertos en el presbiterio y es consagrada por la cámara que la toma desde arriba como desde un púlpito, convirtiendo a la mujer en un cristo barroco crucificado en el altar. En el templo del placer, el rito de la sociedad secreta asiente con la complicidad de sus integrantes que pueblan la sala de cine conmemorando en el acontecimiento de la iglesia, un juego de reconocimiento mutuo sin intermediarios, sin dioses de ningún tipo, con desmitificaciones de todo tipo. La idea de dios o diosa es un error que no se podría perdonar. Por ello, los cuerpos son pedestres, bien terrenos, reconocibles al punto de ser los mismos que pasan por al lado. Un canto desacralizado que se rompe en la pantalla cuando aparecen las actrices de larga trayectoria en el cine argentino. La escena dramática, de gran texto engalanando la palabra, de Érica Rivas haciendo de maestra de pueblo maltratada por su marido, contando el momento emancipatorio en que prende un pucho y camina por la ruta se enlaza, magistral, con aquella cómica en que Cristina Banegas hace de madre de una de las protagonistas y habla de su cultivo de hongos alucinógenos. En tanto Sofía Gala, en una escena todavía más corta, invita con un ademán amanerado, a disfrutar de su casa orgiástica. La presencia de estas actrices &#8211; ninguna en actos sexuales, ni siquiera en alusiones &#8211; coloca en otro tono al film, le otorga otra profundidad, discutible a la hora de pensar si se abre a la hermandad feminista o que se cierra a la idea de comunidad lésbica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>En búsqueda de dioses, ¿existen?</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En la última escena, al igual que con Sade, se retorna al más exacerbado individualismo, al cuerpo propio, al sentir particular y solitario de un goce en tiempo personalísimo. Una larga masturbación que es la de conquista del cuerpo como soberanía y a la vez es un tratado sobre el prójimo, aquel que fue sometido bajo su látigo en la orgía. Como una diosa todopoderosa que imparte placer y dolor como la misma cosa, la noción de dios o diosa libertina, niegan al prójimo la intermediación de ninguna deidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo comienza a ser más claro, pero también, al punto que hemos llegado, sentimos que todo empieza a ser más oscuro. El momento en que parecen escapar de la esclavitud de las convenciones, lejos de traer transparencia se evidencia una insensibilidad estoica que permite establecer una perfecta lejanía con el mundo y las semejantes. Más cerca, más lejos, la individuación del placer propio, del imperio del sentido no compartido, forma un contenido y un principio que vuelve a ser personal, individual. Y de ahí: ser dueña de mí, de vos, ser dueña de los demás. La necesidad de los otros se torna más tangible pero sólo ante la necesidad de reducirlos a nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué significa este film que muestra una forma de sentir y actuar en forma de manifiesto feminista, sororidad frente al otro masculino hostil o violento, mancomunión, desapego, antirromanticismo, orgía, disidencia de cuerpos, todo envuelto como una misma cosa?  ¿Que se propone al cambiar las formas declamatorias de propagación por el arte de mostrar, de ser siendo?  Son actos ejecutados en forma exterior al pensamiento. Actos que no son reflejo, no son asibles ni perduran. Carri filma <em>Las hijas del fuego</em> como inscribiéndose a sí misma perteneciente a esta generalidad feminista, de militancia transgresora de reciprocidad identitaria que se afirma en formas antinormativas y antipatriarcales. ¿Es así? ¿Puede afirmarse sin pestañear que esta película y su directora se alinean sin chistar al entramado feminista cuya traducción cinematográfica luce necesaria, pero también, con igual fuerza y o tal vez justamente por eso, bajo una presencia lineal y panfletaria? Una directora no panfletaria que ha evitado como nadie los lugares comunes, los guiños obvios, las adherencias fáciles, los subrayados condescendientes, los tratados demagógicos, ¿puede ser que esta vez haya elegido la ejecución de gestos polimórficos reconocibles sin doblez, sensible al signo único de morfología inteligible, explícito, consagrado en una teología moral de sistemática pedagogía? ¿Somos ante las palabras o a través de los actos? Una película que propone sentido a través de su visualidad, ¿puede producirse sentido de forma autónoma sin enunciados? En la lucha entre lo visible y enunciable, los cuerpos copan la pantalla destruyendo el orden regulatorio del deseo héteromativo colocando a la vez una discusión sobre si la pornografía erotiza o deserotiza, si la condición íntima del acto sexual filmada se derrama hacia un erotismo exterminador que logra corroer los imperativos sociales y la mecanización de las relaciones que reproducen el sesgo cuantitativo y consumista. Si el porno moraliza, desmoraliza, si puede ser narrativo, si existe el posporno, si expresa una subversión estética o política, si el sexo es metáfora o puede convertirse en otra forma de domesticación. Si la desregulación de los cuerpos femeninos entregados a festines orgiásticos, visibilizados en la pantalla por una directora de primera línea en la filmografía argentina &#8211; por fuera de toda sospecha de marginalidad -, legitima prácticas sexuales y amatorias lésbicas, y que todo ello pueda o desee trasladarse a mujeres ocupando escenarios del poder fáctico influyendo en la gestión política, económica-financiera, universitaria, artística, cinematográfica, militar, eclesiástica. Interrogantes que deja esta película o dudas que tal vez ni se proponga. Preguntas que no buscan ser abordadas linealmente, de la misma manera que estas mujeres encaran un viaje sin rumbo fijo, sin líderes ni deidades que den en el terreno de las respuestas dadas, un escenario estático y estéril de las emociones y las ideas.   </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 29 de abril de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Documentalista, guionista y docente. Licenciada en Ciencias de la Comunicación</em></span></p>
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		<title>La Gerontocracia Proteccionista &#8211; Por Carlos Caramello</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Apr 2018 23:01:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Caramello]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La gerontocracia política ya gozó de su oportunidad para ejercer el poder político y así estamos, sostiene Carlos Caramello en este artículo, y afirma que la sociedad está reclamando credibilidad y legitimidad en sus dirigentes, aspectos que mostrarían una mejor predisposición hacia la política si apareciesen nuevos dirigentes en los que depositar su confianza. Es la hora de los jóvenes.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-gerontocracia-proteccionista-carlos-caramello/">La Gerontocracia Proteccionista &#8211; Por Carlos Caramello</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La gerontocracia ya gozó de su oportunidad para ejercer el Poder y así estamos, sostiene Carlos Caramello en este artículo, y afirma que la sociedad está reclamando credibilidad y legitimidad en sus dirigentes, aspectos que mostrarían una mejor predisposición hacia la política si apareciesen nuevos dirigentes en los que depositar su confianza. Es la hora de los jóvenes.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Caramello*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>“M</em><em>íralos</em><em>, </em><em>mí</em><em>ralos, est</em><em>án</em> <em>tramando</em> <em>algo</em><em>. </em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>P</em><em>ícaros</em><em>, </em><em>pícaros</em><em>, </em><em>quizá</em><em>s pretenden el poder”.</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Charly Garc</strong><strong>ía</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras Don Macri y su Pandilla acometen contra los viejos (ajustando a la baja sus jubilaciones y pensiones; recortando los medicamentos y las prestaciones de salud; quitándoles créditos, turismo, lugares de esparcimiento, condenándolos, en fin, de mil una maneras), el sector más veterano del establishment vernáculo se gratifica, por estos días, en un minué plagado de gestos en el que unos maduritos <em>cortejan</em> a otros maduritos: se auto elogian, se aplauden, se miman mutuamente, se preservan… acaso como respuesta a ese <em>trasvasamiento generacional compulsivo</em> al que el híper-kirchnerismo -explican- sometió a la Política en la última década, básicamente por imposición de La Cámpora.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ejemplo más claro, echale blanqueador: María Romilda Servini de Cubría, 81 añitos cumplidos, acaba de designar al frente de la intervención del Partido Justicialista nacional a Luis Barrionuevo (76 años) quien, de inmediato, solicitó <em>el acompañamiento</em> de Julio Bárbaro (76), y ambos, junto a Carlos Campolongo (70), le explicaron a <em>Clarín</em> que, hasta la llegada de esa tríada, el Peronismo “<em>era historia y hoy es futuro</em>” (sic Barrionuevo). A <em>Clarín</em> le explicaron, claro, el emporio periodístico que sigue en manos de Héctor Magnetto (73). Cuentan los que saben que el “Beto” (así lo conocen los amigos), todos los días, a las 9 de la mañana, llega a su oficina del multimedio, portando los adminículos imprescindibles para sobrellevar su enfermedad, y trabaja allí hasta entrada la noche.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>El Mundo es de los… ¿Adultos Mayores?</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cada vez que alguien, haciendo piruetas para que <em>no lo tiren por la ventana</em>, trata de ofrecer un argumento apela a la tan mentada “sabiduría de los mayores”, que imponía el senado en Roma. Si, la misma Roma que no <em>pagaba traidores</em>… ¡jé! Claro, esto mientras duró la <em>Reppublica</em> porque, con el Imperio, se acabó la lástima… y el respeto. De todas formas, el recurso es engañoso: los senadores romanos alcanzaban un promedio de edad que rondaba 50 años, aunque si uno rebusca, se encuentra con Catón el Viejo, que superó los 80 años o con Valerio Corvino, que fue seis veces cónsul en 46 años y, retirado de la vida pública, pasó los 100 años. También es cierto que, de no haber sido asesinados, otros probablemente hubiesen llegado a la senectud.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el Medioevo el florecimiento de las grandes ciudades hizo descender el promedio; más que por las guerras, por las pestes. Y esto duró hasta bien entrada la Modernidad. Porque, mire: lo primero que hay que tener en cuenta es que la esperanza de vida no se toma por la edad máxima a la que llega la gente más longeva (todos los años se muere “la persona más anciana del mundo”… hace unas semanas, sin ir más lejos, falleció una japonesa de 122 años y 164 días), sino por la edad promedio que surge de una especie de ecuación entre mortalidad infantil y longevidad. Por este motivo, hasta mediados del siglo XX, dada la altísima tasa de mortalidad infantil, la “esperanza de vida” era siempre muy baja: más que en Roma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestro siglo XXI ha extendido largamente esas cifras magras y ya nos acercamos a los 80 años como edad promedio. Argentina anda por los 76, España en 82, Canadá 83, y Chile, acá nomás, allende la cordillera, en 80 añitos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Será por esa extensión de la expectativa de vida que el verano pasado, Susana Giménez, nacida el 29 de enero de 1944, con sus flamantes 74 añitos, pudo convertirse en la <em>modelo-imagen</em> para el lanzamiento de una colección de ropa interior: tanto en el book como en la cartelería callejera se la podía ver sobre una cama luciendo los corpiños con actitud… sensual (?). ¡¡¡Callate, Edipo!!!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y será también, por estas cuestiones de <em>eternidad</em>, que la vocera oficial del gobierno de Cambiemos es la señora Mirtha Legrand, nacida el 23 de febrero de 1927. A los 91 años, la diva de los “teléfonos blancos” conduce algunas de las operaciones de <em>intelligencia mediática</em> más importantes del Gobierno, seguramente decididas por don Jaime Durán Barba, nacido el 5 de diciembre de 1947, quien está estrenando su ingreso al mundo de los septuagenarios, aunque luzca una cabellera renegrida!</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://static.lared.am/adjuntos/212/imagenes/023/315/0023315777.jpg" alt="Resultado de imagen para barrionuevo, campolongo y" /></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Grandes Valores del… Tongo</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Argentina, en sus etapas democráticas, ha pendulado en lo que bien podría denominarse <em>alternancia etaria</em>. La ley que estableció el voto universal secreto y obligatorio llegó de las presiones de don Hipólito Yrigoyen a Roque Sáenz Peña, quien terminó admitiendo que se vote a partir de los 18 años cuando “El peludo” le dijo: “<em>Andan a los tiros en la calle (hacía referencia a la revolución de 1905) y yo les voy a decir que no pueden votar?</em>”, argumento que terminó convenciendo al entonces presidente. Luego, el Fraude patriótico, fue un tema de “señores mayores”: tanto en los dirigentes que posicionó como en los cuadros encargados de <em>voltear las urnas</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Peronismo volvió a enamorar a la Juventud, sobre todo con la figura de Evita, que sí era joven, y fue derrocado por un puñado de militares grandecitos… y brutales. Ni Frondizi ni Illia tuvieron una base política demasiado ligada a la juventud pero, el regreso de Perón, en 1972, se fundamentó el la generación del “Luche y Vuelve”: todos muy jóvenes, tanto que, el entonces secretario general del Movimiento, Juan Manuel Abal Medina (padre), tenía apenas 26 años cuando asumió esa responsabilidad. La tensión interna llegó también de manos de la “Tendencia” que se enrolaba en la Juventud Peronista. Perón echó a los <em>imberbes</em> de la Plaza (no a todos, claro) pero al poco tiempo falleció y entonces Isabel se rodeó de <em>viejos brujos</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con Raúl Alfonsín arribaron los (otrora) jóvenes de la Coordinadora (la <em>Sra. Dora Cordina</em>, le decían algunos en aquellos días) y, como espejándose en ellos, Antonio Cafiero tuvo su propia <em>Cafieradora</em>. Carlos Menem, que antes de ser presidente recibía consejos de la <em>Carpa de los Jóvenes Turcos</em>, decidió, a la hora de gobernar, que era más seguro hacerlo con co-generacionales, y salvo alguna excepción como Claudia Bello o el Chupete Manzano, todo su gabinete fue de cincuentones… para arriba. El poder juvenil volvió a la carga con el gobierno de la Alianza. Fernando De la Rúa puso parte importante del poder en manos del <em>Grupo Sushi</em> pero, cuando cayó en desgracia, algunos de esos jóvenes se transformaron en <em>víctimas propiciatorias</em>: aún se recuerda el cachetazo que le propinó una señora entrada en años a Aíto De la Rúa, en los tiempos del corralito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Eduardo Duhalde llegó y gobernó acompañado de los suyos. Cincuentones. Bonaerenses. La mayoría del Conurbano. Y luego, Néstor Kirchner, siguió la misma línea: los <em>pingüinos</em> de su gobierno no eran precisamente <em>pibes</em>. Y a los más jóvenes de su entorno, cuando le pedían cargos, él les reclamaba <em>títulos</em>. Tampoco el primer gabinete de Cristina Fernández de Kirchner se destacó por la juventud de sus ministros, y uno de los pocos jóvenes, Martín Lousteau, desde Economía, se mandó la macana de la 125 que casi le cuesta el gobierno. Después lo incorporó a Sergio Massa (¡mamaderaaaa!). Finalmente, con la muerte de Néstor, se inclinó hacia la juventud decididamente. La Cámpora se transformó en su <em>guardia de hierro</em> (una imagen que seguro no les va a gustar) y muchos pasaron a tener una injerencia decisiva en la toma de decisiones <em>político-administrativas-electorales</em>, tanto en el gobierno Nacional como en el de la Provincia de Buenos Aires.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hoy atravesamos una <em>fase gerontocrática</em>. Si bien el gabinete de Cambiemos tiene varios sub-cincuenta, el poder parece más bien radicar en sesentones y setentones que, como el propio Durán Barba, doña Elisa María Avelina Carrió (61) y don Domingo Felipe Cavallo (71) son los autores de muchos de los dolores de cabeza de Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En este vaivén generacional, la Argentina viene hamacándose con algunos protagonistas que ya tienen varias décadas jugando al Poder… sin resultados demasiado positivos a la vista. Algunos de los nombres ya fueron mencionados; otros, bueno: todos los conocen. Son los que NO se fueron cuando <em>la gente</em> pedía “que se vayan todos”. Los que recortaron sueldos y jubilaciones; los que fueron puestos para reprimir; los que vienen sembrando vientos… Con ellos, Charly, podría reversionar Los Dinosaurios, e insistir en que, “van a desaparecer”. Pero, claro, García también es viejo… ¿no?.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La Hora de los Hornos… Perdón, de las Urnas</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por <em>estos pagos</em> (puede interpretarse Argentina o Sudamérica: queda a consideración del lector) los medios de comunicación, los formadores de opinión, los <em>influencers</em> y otras lacras empujan a la sociedad a un <em>dejá vu</em> del “que se vayan todos”. Buscan que el poder político disminuya a un nivel tan bajo que casi no exista. De lograrlo, la apropiación del Estado sería tal que el Mercado gobernaría sin ningún control. El triunfo de la <em>antipolítica</em> se substanciaría en tal desprotección para los ciudadanos que, reíte de cualquier régimen totalitario que hayas conocido. Desaparecería el <em>Estado de Derecho</em>. Se impondría una especie de <em>Ley del Más Fuerte</em> ligada más al poder económico que al físico aunque… aunque, sería inevitable que algunos sectores críticos/marginales de la sociedad se rebelaran, generando niveles de violencia dignos de una remake de “La Naranja Mecánica”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Pueblo, atrapado entre lo que <em>siente</em> y lo que le dicen todos los días que <em>debe sentir</em>, seguramente mostraría una mejor predisposición hacia la política si apareciesen nuevos dirigentes en los que depositar su confianza transformada en voto. Los De la Rúa, los Menem y otros <em>adultos mayores,</em> ya gozaron de esa oportunidad… y así estamos. Es hora, entonces, de los jóvenes. Y no sólo por una cuestión etaria. La sociedad que está reclamando, a gritos legitimidad en sus dirigentes. Una legitimidad fundamentada en la comunicación efectiva entre quien conduce y quienes son conducidos. Y <em>esa </em>comunicación, no depende ya tanto del marketing político como de transmitir credibilidad. Y, disculpen pero, quienes han hecho menos cagadas son más <em>creíbles</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Finalmente, como para completar la idea: Hay dirigentes cincuentones y sesentones que son más jóvenes y verosímiles que algunos <em>sub-cuarenta</em>… Sin embargo, esas cualidades no son el común denominador de una generación que se formó durante el Proceso, de espaldas a la política, de cara a la represión y los negocios. Ellos, y algún veterano tipo Catón el Viejo, serán los encargados de caminar junto a los más jóvenes para recuperar a la Argentina de la debacle neoliberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los otros… bueno, los otros, los veteranos, los curtidos, los que ya soplaron las 70 velitas, los que no quieren soltar el poder a pesar de haberlo arrugado durante las últimas décadas ininterrumpidamente, los que anhelan el <em>viagra político</em>, los que todavía se resisten,  deberían admitir que <em>fueron</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es condición <em>sine qua non</em> que los dinosaurios desaparezcan… Para que la política se mantenga viva y nueva.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de mayo de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">*Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros <em>“Zonceras argentinas al sol”</em> y <em>“Zonceras argentinas y otras yerbas”</em>, y <em>“Los profetas del odio”</em></span></p>
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		<title>La indiferencia política &#8211; Por Enrique M. Martínez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jun 2018 13:36:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Enrique M. Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[Clases sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Indiferencia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[manipulación]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los flancos que desvinculan de la acción política a una fracción importante de la población son múltiples. Un proyecto que pretenda mayor equidad social necesita disminuir la indiferencia de sectores medios y humildes que no se han sentido protagonistas de la mejora en su calidad de vida.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">Los flancos que desvinculan de la acción política a una fracción importante de la población son múltiples. Un proyecto que pretenda mayor equidad social necesita disminuir la indiferencia de sectores medios y humildes que no se han sentido protagonistas de la mejora en su calidad de vida.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Enrique M. Martínez*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es un fenómeno exclusivamente argentino. Se da en la mayor parte del mundo, aunque con características propias de cada país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La indiferencia respecto de la política, con cierta facilidad, se convierte en desprecio por quienes se involucran en las discusiones ideológicas o sobre formas de acceso a la administración de la cosa pública. Podría asignarse ese prejuicio aquí en alta proporción a la defraudación de gobernantes del pasado que no respondieron a sus promesas, que no fueron honestos o que fueron notoriamente ineptos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero en el planeta la alta participación en las elecciones, cuando no son obligatorias, es mucho más la excepción que la regla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Se rechaza la falta de lealtad de la clase política a los objetivos para los cuales se les delega el poder de administrar el Estado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Se llega a la indiferencia porque previamente los elegidos han bloqueado la participación popular en los asuntos comunes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por el contrario, al ser el capitalismo un sistema que exalta la competencia entre los individuos, ¿eso lleva a los de mejor pasar a creer que no deben nada a nadie, que cualquier injerencia del Estado les sería dañina y se alejan de todo ámbito colectivo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son tantos los flancos que desvinculan de la acción política a una fracción importante, que es complejo entender las razones centrales. Además, cada uno de esos flancos abre puertas para que quienes tienen interés en que esa desvinculación se mantenga, se lancen a la manipulación de voluntades, creando infinitos escenarios falsos a los que se afirma desde el martilleo mediático.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un proyecto que pretenda mayor equidad social necesita disminuir la indiferencia de sectores medios, a los cuales se han agregado en la última década sectores humildes que no se han sentido protagonistas de posibles caminos de mejora de su calidad de vida. La intermediación de la clase política ha sido contraproducente, al convertir la expectativa de la mejora en una dádiva, sensación que se agudiza cuando esa mejora ni siquiera aparece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El único modo que hasta ahora se ha intentado es la exhortación moral, sea señalando las cosas que consiguieron por iniciativa de un gobierno popular o a la inversa, las cosas que perdieron o están perdiendo por haber creído en los cantos de sirena de un gobierno neoliberal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, no es el discurso el factor de convocatoria. Al menos no lo es como sustituto de una práctica distinta de relación de la dirigencia política con los indiferentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con los sectores más humildes es relativamente más simple. Bastará enterrar el derrame, aún el derrame inducido, como estrategia de mejora, para focalizarse directamente en las necesidades de cada comunidad, sea de grandes urbes, de ciudades medianas o pequeñas, de la periferia de los grandes aglomerados. En cada caso, las necesidades y las restricciones de infraestructura y de producción de los bienes básicos para la subsistencia son diferentes, pero la actitud política debe ser la misma: integrar a los compatriotas a soluciones productivas y comerciales que puedan hacer evolucionar en base a su propia iniciativa, con permanente y explícito apoyo público, que no se limite a algunos subsidios de capital o de consumo, sino que sume al combo la asistencia técnica para transitar caminos novedosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensarlo en conjunto, ponerlo en práctica y consolidarlo. Una secuencia de hierro que puede y debe recuperar la confianza en el Estado, que contiene a la confianza en la política, es más importante que ésta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con las capas medias el desafío es más complejo, pero no menos necesario. Se trata de compatriotas que tal vez pueden cambiar su auto cada dos o tres años, que aspiran a tomar vacaciones en el exterior, pero no obstante tienen flancos débiles históricos, como su dificultad para acceder a la vivienda propia; su inseguridad intrínseca, que les hace ignorar todo ahorro que no sea en dólares; su dificultad para integrar a sus hijos a la escuela o la universidad pública, que deberían ser espacios de aprendizaje e integración social de alta importancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para cada uno de esos aspectos, quienes quieran ejercer un gobierno popular deben tener propuestas de solución creíbles y deben implementarlas apenas tengan un punto de apoyo institucional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bloquear la especulación en tierras; ejercer la docencia sobre el daño económico que genera sobre todos meter dólares bajo el colchón; presentar opciones de ahorro masivas creíbles, que eludan cualquier inflación, pero no afecten el talón de Aquiles de la disponibilidad de divisas; jerarquizar la enseñanza pública en todo nivel, son aspectos de gobierno que pueden dar señal a la clase media que su destino está asociado a contar con un gobierno que entienda sus expectativas personales y familiares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A la feroz manipulación de quienes se creen dueños de todo, pero solo se le animan a hacer dinero con dinero, en un país periférico, experiencia mutiladora de la sociedad que cada vez dura menos, solo se la puede combatir con las mayorías lúcidas y activas. Estas dos condiciones no existen hoy. La dirigencia política debe entender que eso sucede porque cada vez conocen menos qué pasa por la cabeza y el corazón de muchos compatriotas y resulta fácil y directo asignarle a la manipulación, y también a la alienación de esos sectores, los males del país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estudiar, entender, participar, ir al hueso de los problemas, es el camino a reconstruir.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 6 de junio de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Instituto para la Producción Popular</span></p>
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		<title>De consensos, rupturas en esta palabra política &#8211; Oscar Steimberg</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Jun 2018 16:08:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Oscar Steimberg]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Argentina de Fútbol]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando el equipo argentino de fútbol  decidió no jugar en Jerusalén, la expresión pública de una coincidencia grupal hasta ese momento casi impredecible tomó la escena: el partido no se jugó  por efecto de la manifestación de una posición compartida, pero hasta entonces profesionalmente callada, contra la política del gobierno derechista israelí. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/de-consensos-rupturas-en-esta-palabra-politica-oscar-steimberg/">De consensos, rupturas en esta palabra política &#8211; Oscar Steimberg</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Cuando el equipo argentino de fútbol decidió no jugar en Jerusalén, la expresión pública de una coincidencia grupal hasta ese momento casi impredecible tomó la escena: el partido no se jugó  por efecto de la manifestación de una posición compartida, pero hasta entonces profesionalmente callada, contra la política del gobierno derechista israelí.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Oscar Steimberg*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos que la palabra política nos llega de maneras múltiples, y que nos ocurre asumirla también de distintos modos, a veces  poco claramente instalados en nuestra memoria personal. La  memoria colectiva relacionada con el proyecto por la Interrupción Voluntaria del Embarazo terminó incorporando en un tiempo breve, en el  tramo reciente de un ya inabarcable desarrollo histórico, una  información histórica y científica amplia y ordenada. Había ocurrido también que esos datos y saberes se procesaran y asumieran… ¿como parte de los modos contemporáneos de búsqueda  del saber? En todo caso, de ese saber que puede repentinamente convertirse en un objetivo de lucha.  Otra vez nuevo. Con instancias y personajes en buena parte impredecibles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y puede ocurrir entonces que la asunción pública de unos saberes se reinaugure. En tiempos de gobierno macrista hubo otros momentos de asunción de tramos de la memoria histórica que el oficialismo se negaba a convocar, como el del rechazo multitudinario del 2X1. Y esos estallidos de memoria histórica fueron seguidos, como siempre, por los diferentes tipos de retorno al debate público de cada tema; como siempre, en enunciaciones de la palabra política, que serían después verbalizadas en unos espacios sociales e institucionales sí, y en otros no. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos que en la palabra de las figuras del deporte con público masivo, por ejemplo, la política suele estar, en general, escrupulosamente ausente. ¡Pero! en los tiempos presentes de caída general de las expectativas acerca de la vida del país insisten sin embargo los efectos renovadores de novedades de la cultura; novedades en sus modos de producción, de circulación, de asunción personal y grupal del pensamiento o la opinión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando el equipo argentino de futbol  decidió no jugar en Jerusalén, la expresión pública de una coincidencia grupal hasta ese momento casi impredecible tomó la escena: el partido no se jugó  por efecto de la manifestación súbita de una posición compartida, pero hasta entonces profesionalmente callada, contra la política del gobierno derechista israelí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jacques Rancière decía, en <em>Momentos políticos,</em> que “un momento político ocurre cuando la temporalidad del consenso es interrumpida…(ya que) la política (…) “necesita que una manera de describir se oponga a otra, y que se oponga significativamente”. Ahí, desde Platón, la irrupción de la <em>opinión</em> será percibida como eso que da cuenta del conflicto y que en otra instancia del pensamiento podrá ser profundizado después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Podría decirse  que se interrumpió entonces un silencio estratégico, habitual dentro del repertorio de maneras de no complicar los diálogos con la afición de las grandes formaciones deportivas. Desde siempre, de las pertenencias políticas de las estrellas del deporte se habla sólo en momentos de decaimiento de la conversación; sólo entonces, para que algún disenso fuera de tiempo no acabe de golpe con la charla compartida exhibiendo diferencias insolubles. Ahí el decaimiento de la conversación cumple además una función política de cuidado, quitando vigor confrontativo a los signos de los desacuerdos inevitables: algo absolutamente necesario en la socialidad  y la conversación de la tribuna deportiva, esa que, entre otras funciones, tiene la de permitir abrazos y peleas absolutamente separados de lo que cada cual definiría como parte del temario de lo político en tanto tal. Ser <em>de</em> un club de fútbol u otro, según nuestras definiciones más espontáneas y queridas, será algo de lo que se esperará nos constituya más allá de toda posibilidad de búsqueda política a compartir. En la cancha se podrá vocear alguna vez el nombre de una figura política fundacional, pero en una situación excepcional y no futbolística de uso del espacio. Aunque fuera de la cancha la probabilidad del surgimiento de un tema político pueda insistir en la conversación entre interlocutores que, en ciertos casos, pueden ser los mismos que los de la charla sobre fútbol. Sólo en ciertos casos, y con límites absolutamente estrictos, que son los de la identidad política ya aceptada por el amigo, el familiar, el vecino, el compañero de trabajo…  Sabemos que en esos tiempos y espacios sí puede llegar a articularse pertenencia política con opinión futbolera;  pero que eso sólo ocurrirá entre conversadores claramente cómplices; interlocutores que hasta en el tono de voz demostrarán  la condición compartida del respeto a esa restricción, la que impide hablar de política cuando hay riesgo de interrupción de la práctica de esa otra socialidad, con invariable nombre de club, en la que unas límpidas pertenencias de tribuna sustituyen a los históricos, complejos y siempre potencialmente trágicos emplazamientos de partido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero siempre llegan cambios, aunque la repetición parezca haber insistido desde siempre. Llegan tiempos que pueden mostrarse, decíamos, impredecibles; tiempos de complejización general de lo sabido y de lo dicho. Nos toca percibir que se viven tiempos en los que el discurso político ha pasado a incluir todos los géneros y todos los lenguajes de la comunicación; pero en los que, paradójicamente también, los recursos discursivos no considerados políticos pueden formar naturalmente parte de toda palabra política. Y se ha múltiplemente señalado ya que todo esto puede tener –tiene- unos efectos de estilo que hacen, ellos también, a los modos de la cultura de época. Esa cultura que hace que todo dirigente político trate de demostrar que puede recorrer en su palabra la misma pluralidad de temas y modos de contacto de sus eventuales oyentes o lectores; que puede volver a hablar de economía o de política apelando a la variedad de recursos de una conversación intrafamiliar, o a la jerga de los aficionados a cada deporte o espectáculo conocido. Y ese dirigente político tendrá que aceptar que interlocutores de todos los espacios sociales y laborales apelen a una diversidad y mutabilidad expresiva tan poco predecible como la suya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una parte a considerar de los efectos del (por un tiempo se dijo así) neobarroco contemporáneo puede encontrarse en esas sorpresas enunciativas que pueden estar presentes hoy en todo tipo de discurso, quebrando una previsibilidad que se quiso extra política. Unos futbolistas se niegan a adornar con su desempeño un campo de batalla escenificado para servir a la estrategia política de unos detentores del poder. Y no hay puesta en escena. La política no puede no ser parte también, hoy, de las refundaciones comunicacionales de la contemporaneidad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de junio de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Semiólogo y poeta</em></span></p>
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		<title>La transparencia perdida &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Aug 2018 23:01:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[República]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
		<category><![CDATA[transparencia]]></category>
		<category><![CDATA[Verdad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El proyecto de la incomunicación es político y ha sido delineado de tal modo para que sigamos encadenados a las sombras de la realidad. Su objetivo es dejar expuesta la supuesta transparencia para poder ver la corrupción política de los otros.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-transparencia-perdida-por-angelina-uzin-olleros/">La transparencia perdida &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El proyecto de la incomunicación es político y ha sido delineado de tal modo para que sigamos encadenados a las sombras de la realidad. Su objetivo es dejar expuesta la supuesta transparencia para poder ver la corrupción política de los otros.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para  La Tecla Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuál es hoy la delgada línea entre realidad y ficción, máxime cuando esto significa una frontera genuina entre lo verdadero y lo falso. Durante el largo período de la historia de las ideas y el ejercicio de memorias puestas sobre las escenas políticas o abandonadas en museos, la verdad ha mutado y devenido como resultado de grandes construcciones históricas y sociales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se puede expresar una verdad ficcionalmente, la alegoría de la caverna tantas veces traída a los grandes temas del conocimiento y el saber es una muestra de eso. Hay metáforas verdaderas, que comunican verdades. Verdades artísticas, como los poemas de <em>Canto general</em> de Neruda. Verdades amorosas como los encuentros entre enamorados y encuentros populares en las calles. Verdades científicas de los investigadores nuevamente castigados por los recortes. Verdades políticas que surgen al calor del acontecimiento o en los sujetos fieles al pasado de auténticas políticas de justicia social e igualdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Platón se anticipa en aquella alegoría a lo que hoy podemos pensar a partir del teatro, el cine, la televisión y las redes sociales. Puestas en escena, backstage, cortometrajes y films, gifs, histories, imágenes ensambladas musicalmente; como consecuencia de esto hoy somos selfies, secuencias, recortes, fragmentos ante los demás espectadores. La <strong>denuncia</strong> de la verdad como dogma y del poder como dominación, no es la <strong>renuncia</strong> a la verdad y al ejercicio del poder como capacidad para cambiar realidades injustas. Considero que aquí está el núcleo del problema.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La forma en que se muestra la pobreza, la violencia, la inseguridad, la corrupción ha transformado en espectáculo el sufrimiento humano. Una vez más las víctimas reemplazan al ciudadano. El recorrido por la miseria, la falta de asistencia, la ausencia de puestos de trabajo, los edificios que se caen a pedazos, las ruinas del estado de derecho; postales de un pasado que vuelve trágicamente: fábricas cerradas, hospitales que expresan el deterioro del cuerpo social, personas en situación de calle arropadas con los restos que arroja la intemperie en la que estamos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Umberto Eco reflexionaba hace mucho tiempo sobre la relación entre información y ficción, distinguía entre una “paleotelevisión” y una “neotelevisión”, decía que existe una dicotomía fundamental a la que recurren la opinión pública y las teorías de la comunicación, por un lado los programas de información y por otro los programas de ficción; los primeros comunican la verdad y los otros se dedican a entretener.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo la verdad circula en ambos y la mentira también. “La diferencia entre estos dos tipos de programa se refleja en los modos en que los órganos de control parlamentario, la prensa o los partidos políticos promueven censuras a la televisión (…)  rige la opinión generalizada (que se traduce en comportamientos políticos y culturales) de que los programas informativos poseen relevancia <em>política</em>, mientras que los de ficción sólo tienen importancia <em>cultural</em>, y como tales <em>no</em> son competencia del político (…) Esta diferencia se refleja también en la legislación democrática, que persigue las falsedades en acto público pero no los delitos de opinión.”<a style="color: #000000;" href="#_edn1" name="_ednref1">[i]</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Delitos de opinión</strong>, que son los que prevalecen en la televisión actual, opinión pública televisada irresponsablemente ante la ausencia de una episteme pública.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mayoría de las personas observan la realidad a través de pantallas, televisores, celulares, computadoras, ipod, tablets; la posibilidad de hacer zapping y elegir un programa o un periodista, de optar por una versión acerca de lo real crea la ilusión de libertad, libres para oír, libres para ver; sin embargo las censuras operan por doquier y se exponen grandes simulacros para decir que la verdad está ahí servida ante una mesa o un panel en el estudio de TV o en un programa de radio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quién es el testigo verdadero y dónde están las pruebas verdaderas del delito. Es el desafío al que sometemos nuestra razón ante la sinrazón de los que imponen una supuesta verdad y expresan una tremenda mentira. Obviamente hay mentiras y mentiras, sabemos que el slogan “pobreza cero” es una de ellas, hasta los portadores de esa frase lo reconocieron. Pero el latiguillo de la “transparencia” sigue ahí en el pobre discurso presidencial. Transparencia es una palabra que como concepto hace referencia a un doble rostro: el de la verdad y el de la moral. Vaya si es complejo el tema, porque no hay nada más inasible que el velo que no deja ver la verdad o la venda que no permite ver la justicia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La dinámica oscurantista de los incomunicadores crea malentendidos todo el tiempo. El proyecto de la incomunicación es político y ha sido delineado de tal modo para que sigamos encadenados a las sombras de la realidad, su objetivo es dejar <strong>expuesta</strong> la supuesta transparencia para poder ver la corrupción política de los otros, mientras que la opacidad ética de los que hoy gobiernan sigue impune. Desmontar la escena de este proyecto requiere de un trabajo y un esfuerzo intelectual y moral enorme, moral en el verdadero sentido de la búsqueda del bien (sin banalizarlo) para contrarrestar el conservadurismo de  la lucha contra el mal de los “fiscales de la república” (que sí lo banalizaron).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Jean Baudrillard habla del <em>crimen perfecto</em>, que es el asesinato de la realidad y su desaparición irreversible, es perfecto porque no deja huellas, no hay cuerpo del delito, el cadáver de la realidad ha sido cubierto y no permite que la verdad de su destino sea develada. Baudrillard lo dice así: “Vivimos en un mundo en el que la más elevada función del signo es hacer desaparecer la realidad y enmascarar al mismo tiempo esa desaparición. El arte no hace hoy otra cosa. Los medios no hacen hoy otra cosa. Por eso están condenados al mismo destino”.<a style="color: #000000;" href="#_edn2" name="_ednref2">[ii]</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La transparencia es en definitiva un simulacro, es una transparencia perdida en un cementerio sin cadáveres, donde no hay culpables de los crímenes y por si esto fuera poco jamás se presentaron ni se presentarán los <strong>arrepentidos</strong>.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Eco. Obra citada. Págs. 203-204.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> Baudrillard, Jean. <em>El crimen perfecto</em>. Pág. 8. Anagrama. Barcelona. 2009.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre Ríos, 21 de agosto de 2018</span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Dra en Ciencias Sociales . Máster en Filosofía. Docente en UADER y UNR. Escritora.</em></span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="https://twitter.com/AngelinaUzinO" target="_blank" rel="noopener undefined" data-content="https://twitter.com/AngelinaUzinO" data-type="external">@AngelinaUzinO</a></span></p>
<p class="font_8" style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="http://angelinauzinolleros.com/" target="_blank" rel="noopener undefined" data-content="http://angelinauzinolleros.com" data-type="external">angelinauzinolleros.com</a></span></p>
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		<title>Omnipotencia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Sep 2018 13:14:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Lawfare]]></category>
		<category><![CDATA[omnipotencia]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el poder judicial  subyace un fondo de omnipotencia en el comportamiento que nada tiene que ver con la coyuntura, sino que muestra errores de conducta individuales que se concretan en una clara patología institucional. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/omnipotencia-por-e-raul-zaffaroni/">Omnipotencia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">En el poder judicial  subyace un fondo de omnipotencia en el comportamiento que nada tiene que ver con la coyuntura, sino que muestra errores de conducta individuales que se concretan en una clara patología institucional.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por E. Raúl Zaffaroni*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por cierto, pasan cosas en el mundo, algunas insólitas, como que un arzobispo quiere darle un golpe de estado al Papa. Busco en internet datos del tal Viganò, original cura que parece volver a los tiempos de los Medici, pero para mi sorpresa no es florentino, sino lombardo de Varese y de rica familia. Leo más y parece que, peleando por la herencia, denunció a su hermana por “circunvención de incapaces” (un delito muy italiano que es aprovecharse de un loco), en este caso su hermana sería el incapaz que tuvo que ir en silla de ruedas a decirle al juez de Milán que estaba mal de las piernas, pero no de la cabeza y que el curita hermano se quería quedar con su cuota hereditaria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Busco más y encuentro que se trata de un sujeto dedicado a la diplomacia, fue embajador en los Estados Unidos, fino él, delicado tratando con los poderosos. Disgustados por sus intrigas en busca de poder en el Vaticano, ni Benedicto ni Francisco lo hicieron cardenal y, para colmo, el primero lo alejó del Vaticano mandándolo como embajador y el segundo lo removió de esta función.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me lo imagino masticando rabia. Seguramente el púrpura le hubiese quedado bien, aunque quizá también le hubiese otorgado más semblante de vieja distinguida de barrio alto que de dignatario respetable. Pensará que esos egoístas le frustraron sus altos destinos como canciller, quizá como Papa. ¿Por qué no? Me lo imagino cargado de desprecio peninsular del norte contra los “terroni” del sur, afirmando que la culpa de todo la tuvo Garibaldi al unificar Italia. ¿Y qué decir lo que sentirá por este “sudaca” de mucho más al sur? Se hizo llamar Francisco y tuvo la osadía de emitir una encíclica en la que afirma que “este sistema no se sostiene” y va camino de hacer pelota el planeta. Se disculpará y avergonzará por estos exabruptos de cura sudamericano ante sus fieles amigos norteamericanos con los que tan a gusto se codeaba.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y para colmo, lo acusa por no haber condenado sin más pruebas que sus alcahueterías y, en lugar, haber esperado a que se prueben los hechos para después condenar. ¿Quién se cree este “sudaca” que exige pruebas antes de penar? ¿No le bastaba con su palabra de cura fino del norte? No haber creído en su palabra y no haber condenado sin más prueba, es para el cura fino un encubrimiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin duda que el perfil de este curita tortuoso indica graves errores de conducta, su actuación de intrigante resentido es manifiesta, demasiado notoria, especialmente cuando la completa con su histérica teatralización histriónica de víctima, cuya vida supuestamente corre peligro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cierro internet y pienso si habrá organizaciones con tendencia corporativa que generan errores de conducta de esta naturaleza. Sin duda que ciertos medios corporativos y burocráticos muy fuertes condicionan conductas, porque nadie se forma en una incubadora. No sé lo que pasa en la Iglesia, no conozco sus vericuetos internos, pero tengo experiencia de otra organización fuerte aunque mucho menos importante, que es el llamado “poder” judicial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por algún tiempo me dediqué a investigar qué pasaba con los juristas alemanes en tiempos del nazismo. Me interesaron sus peligrosas elucubraciones perversas y la posibilidad de supervivencia o renacimiento de sus tortuosas racionalizaciones de lo incalificable. Me perdí en algunas bibliotecas leyendo libros y artículos en gótico, hasta que finalmente publiqué un ensayo el año pasado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora observo con seria preocupación lo que sucede en la justicia federal argentina y en alguna provincial y, por cierto, no es lo mismo. Los nazis eran aberrantes, con finos bisturíes trataban de descuartizar las garantías penales y procesales más tradicionales, apelaban a metodologías diferentes y en cada una exploraban lo que les era útil para su perversa argumentación. Pero lo que observo en la justicia federal argentina es algo muy diferente: no se argumenta, simplemente se dice cualquier cosa, que poco o nada tiene que ver con el derecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No voy a pasar revista a las decisiones desopilantes: se pretende procesar por “traición a la Nación” (cuando nunca hubo guerra), se declaran imprescriptibles delitos de “corrupción” (serían más graves que los parricidios), se toman declaraciones a “arrepentidos” que si no se arrepienten quedan presos (a las brujas no se las torturaba para que confesasen, sino para que diesen algún nombre), se ordenan prisiones preventivas efectivas sin riesgo de fuga ni de interferencias (hay vínculos residuales), se hace lo mismo sin sentencia firme (total se sabe que se va a confirmar), se prohíbe a médicos atender pacientes cuando no tienen matrícula provincial (la nacional no sirve en Jujuy), y podría seguir largamente, pero no vale la pena.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nada de esto se racionaliza finamente, como hacían los nazis, sino que se ordena y basta. La consigna parece ser “lo hago porque tengo el poder de hacerlo”. No me ocupo aquí de motivaciones políticas de nivel manifiesto, sino que me pregunto por el proceso psicológico que lleva a estas decisiones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No admito que alguien lo quiera explicar por corrupción o por amenaza de “carpetazo”. Me consta en muchos casos que nada hay de corrupción y en otros no conozco, pero presumo que tampoco. No creo que haya “carpetazos” amenazantes en tal cantidad y tampoco que haya tantos vulnerables a ese infame procedimiento. Es muy simplista y falsa esta explicación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-3501 size-full" src="http://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/09/justicia.jpg" alt="" width="500" height="333" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/09/justicia.jpg 500w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/09/justicia-300x200.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/09/justicia-219x146.jpg 219w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/09/justicia-50x33.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2018/09/justicia-113x75.jpg 113w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este “lo hago porque tengo poder” es una conducta errónea que, cuando se reitera en una institución, hace algo más que sospechar un condicionamiento o, por lo menos, en el efecto que la cultura institucional o burocrática tiene sobre algunas personalidades predispuestas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es innegable que esos comportamientos no presentan la característica de racionalización perversa de los nazis ni tampoco la neutralización de valores (descripta por Sykes y Matza) propia –entre otros- de los genocidas, sino que el error de conducta se manifiesta con signos bastante inequívocos: quien procede de esa forma se considera invulnerable, está seguro de que no le pasará nada, no se imagina correr ningún riesgo, no toma consciencia de la transitoriedad y dinámica temporal, de la accidentalidad de la existencia, no está exento de una dosis de narcisismo, piensa en blanco y negro, a los “malos” nada, no se imagina el dolor del otro, no admite grises ni matices, en buena medida opera con pensamiento mágico. En síntesis, todo eso permite señalar que el carácter más saliente de esas conductas es la <em>omnipotencia.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La <em>omnipotencia </em>es normal en la adolescencia, pero no en las personas adultas, donde no indica un buen nivel de salud mental o, al menos, señala un grado de inmadurez preocupante. Si esos comportamientos se reiteran en el “poder” judicial, cabe preguntarse si la institución no condiciona –al menos en algunas personalidades no muy maduras emocionalmente- una regresión a etapas superadas por la vida adulta (regresión adolescente) y, con pocas dudas, la respuesta parece que debe ser afirmativa, lo que no deja de ser preocupante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sabemos que la prisión –y en general todas las instituciones totales- provocan regresiones situacionales por efecto de condicionamientos <em>externos</em> (disciplina, horarios, vigilancia), pero en el caso judicial parece que la institución lo hace por condicionamientos <em>internos</em>, o sea, que <em>neurotiza </em>o, por lo menos, tiende a aumentar una previa base de inmadurez fijada en la adolescencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es para nada insignificante desde el punto de vista político-institucional verificar que una institución como la “justicia” genera estos errores de conducta, sino que, por el contrario, resulta preocupante.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Más allá del <em>lawfare, </em>de la manipulación mediática y de todos los accidentes del poder de un gobierno que se debate en una más que previsible agonía por efecto de su manejo económico colonialista, subyace un fondo de <em>omnipotencia </em>en el comportamiento que nada tiene que ver con la coyuntura, sino que muestra errores de conducta individuales que se concretan en una clara patología institucional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Será cuestión de reflexionar en miras al futuro, para estudiar las posibles formas de neutralización de esos condicionamientos. Será necesario plantear hipótesis a investigar. Quizá haya un estereotipo de “juez”, con demandas de rol que el sujeto internaliza y asume en forma <em>omnipotente. </em>Tal vez predomine el fomento de un desprecio por la <em>política pasajera </em>y una convicción de <em>superioridad</em> por la permanencia. Quizá algunos se miren al espejo a la mañana y no vean más a Juan, Pedro o Pablo, sino a <em>Su Señoría.</em> No cabe descartar que en la afirmación de “soy juez” se esconda un “ser” que ya no es más el estudiante, el novio o la novia, el abogado, sino alguien que “es” su trabajo, su función, su “personaje”. ¿Será que la institución –al menos en algunos casos- se traga la personalidad y la deteriora?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son hipótesis, meras preguntas, pero se las tendría que formular y responder quien responsablemente reflexione y proyecte en el futuro alguna reorganización racional de nuestro “poder” judicial, que tan triste papel está jugando en estos tiempos.             </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Septiembre 11 de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires</span></em></p>
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