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	<title>Neolibrealismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Neolibrealismo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Réquiem para Una Pesadilla en Bicicleta &#8211; Por Osvaldo Fernández Santos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Sep 2019 00:06:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Osvaldo Fernández Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Neolibrealismo]]></category>
		<category><![CDATA[Octubre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Octubre queda aún lejos pero el ocaso de la pesadilla en bicicleta financiera y de trabajadores precarizados en bicicleta, es inminente.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/requiem-para-una-pesadilla-en-bicicleta-por-osvaldo-fernandez-santos/">Réquiem para Una Pesadilla en Bicicleta &#8211; Por Osvaldo Fernández Santos</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Octubre queda aún lejos pero el ocaso de la pesadilla en bicicleta financiera y de trabajadores precarizados en bicicleta, es inminente.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Osvaldo Fernández Santos*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><em>         </em></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>   «A la memoria de Fray Antonio Puigjané, </em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">                                                                                                                                         <em>  un imprescindible.»</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 11 de agosto el Pueblo se impuso al gobierno clasista, a los medios concentrados de comunicación, al estado paralelo de derecho, al FMI, y a los EEUU.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La calle se hizo urnas. La calle de las luchas y los sufrimientos, impermeable a la pose del “pavimento”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las movilizaciones cotidianas contra la masacre oligárquica del “país normal”, invisibilizadas como problemas de tránsito, o más cínico aún, presentadas como conflictos de derechos con la libre circulación, se encarnaron en votos. La calle ganada por diversos grupos de trabajadores y colectivos avasallados por la planificada expropiación de derechos y recursos -a pesar de la dirigencia de la CGT y a preponderancia también de la oposición política-; junto al padecimiento cotidiano y el hartazgo social ante la expoliación sistemática, se patentizaron en el aluvión de votos que mandó a parar con el genocidio silencioso, a la vez que acotó la posibilidad del fraude electoral.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La experiencia inédita en Argentina hasta el infausto año 2015, del acceso al gobierno de la clase dominante por la vía democrática, resultó, lógicamente, traumática. El vallado temprano de la Plaza de Mayo, anunciaba lo conocido y lo porvenir, que el modelo cambiemita solo cerraba con represión. Represión que fue creciendo ante la resistencia contra las consecuencias de las políticas neoliberales, neocoloniales, y concentradoras de la riqueza. Represión que se fue auto-alimentando con el sentimiento de impunidad del poder infinito que la alianza gobernante suponía poseer y el odio clasista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La privación ilegítima de la libertad de Milagro Salas al segundo día de gobierno y el tallado de los cuerpos de les trabajadores de Cresta Roja con balas de goma a los pocos meses, fueron los pilares educativos -mezcla de placer, proyecto, y necesidad- con los cuales se ponía en conocimiento de la sociedad los valores de Cambiemos y la metodología para efectivizarlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las inmediatas medidas de liberación del mercado cambiario, quita de retenciones y de plazos para la liquidación de dólares a las patronales del campo, apertura indiscriminada de importaciones, dolarización de las tarifas y los tarifazos inherentes, apuesta a la timba financiera por medio de la anulación de todo control estatal; demuestran que el gobierno no fracasó, sino que cumplió a rajatabla el ideario neoliberal y los negociados asociados. Se denominó “conflicto de intereses” a la corrupción estructural, exhibida sin pudor en la puerta giratoria entre Ceos/Ministros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El modelo de relaciones de producción propuesto, lo enunció el ex-ministro Alfonso Prat Gay: «Cada gremio sabrá hasta dónde arriesgar empleo a cambio de salario». Las gigantescas movilizaciones contra las reformas previsional y laboral a fines de 2017, marcaron la resistencia histórica de les Trabajadores argentinos, así como la cruenta y desorbitante represión, ratificó la  esencia del gobierno. La lucha de clases quedó expuesta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las transferencias de recursos desde lxs trabajadores, la clase media, las Pymes, sectores del empresariado local, hacia las compañías energéticas, la patria sojera y financiera, las amistades y la parentela presidencial, han sido brutal. El exministro Dujovne, con la certidumbre de la impunidad, lo sinceró ante la Comisión Nacional de Valores: “Nunca se hizo un ajuste de tal magnitud, sin que caiga el gobierno”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“Es la economía, estúpido”, frase que devino concepto, y en su origen fue empleada contra George W. Bush (un neoliberal fundamentalista, apenas un grado menor que Macri), explica en parte el resultado electoral. Las calles ganadas transformadas en votos, también expresaron un límite a la degradante ideología de la alta burguesía presentada como sentido común generalizado. El hartazgo popular se pronunció contra: la post-verdad, la hipocresía, el cinismo, la meritocracia, los trolls, las operaciones de inteligencia, la inequidad, la exaltación y promoción del gatillo fácil, el dos por uno para los genocidas, el aborto clandestino, la degradación institucional, la desarticulación del Estado, la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado, el asesinato de Rafael Nahuel, las escuelas bombas del conurbano, el Estado paralelo de derecho, el odio ante el otro del poder…; y las diatribas hirientes de la sensibilidad y la inteligencia social, como: “la desgracia de caer en la escuela pública”, “los pobres no llegan a la universidad (sinceramiento del proyecto del gobierno)”, “el curro de los derechos humanos”, “aprender a disfrutar de la incertidumbre”, “la grasa militante”, “la segunda conquista del desierto (otro proyecto)”, “La versión que nos da la Prefectura le damos carácter de verdad…», “Pasaron cosas”, “La luz al final del túnel”, “Deberían tener angustia (Los congresales de 1816) de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España.”, “El submarino es muy chiquito y el océano es infinito”, “El segundo semestre”, “La pesada herencia”,…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A partir del 12 de agosto el poder económico y financiero, con el FMI descollando, comenzó a garantizar las ganancias e intentar capturar a Alberto Fernández en las redes del neoliberalismo para proseguir los negocios. La negativa al convite por parte del líder del Frente de Todxs, resulta auspiciosa. Los comunicados del FdT posteriores a las reuniones con el FMI, señalando que el fondo es corresponsable con el gobierno por la crisis del país, generan la esperanza que se discrimine la deuda legítima de la mayoritaria ilegítima generada para fugar capitales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno con la experticia demostrada en chocar la calesita (no pudo ni garantizar la seguridad de la final de la Copa Libertadores, produjo el corte de electricidad más grande de la historia que incluyó a países vecinos) y la insensibilidad social que lo caracteriza, ensaya medidas regidas bajo la égida de Groucho Marx, y por supuesto responsabiliza a Alberto Fernández por los negociados y la consecuente masacre social que ha llevado adelante durante cuatro años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El genocidio silencioso del hambre, el desempleo, la falta de vivienda, la imposibilidad del acceso a la salud, continúa y se profundiza. Octubre queda muy lejos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ocaso de la pesadilla en bicicleta financiera y de trabajadores precarizados en bicicleta, es inminente.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 11 de septiembre de 2019</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Psicólogo – Psicoanalista.</span></em></p>
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		<title>Pequeñas delicias de la servidumbre libertaria &#8211; Por Claudio Véliz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2020 19:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Claudio Veliz]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Claudio Véliz]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Claudio Véliz propone analizar en esta nota la original y paradójica noción de libertad que el neoliberalismo inauguró desde su irrupción. Véliz afirma que desde fines de los años 30, los ideólogos del neoliberalismo vienen dando una batalla cultural, ideológica y política para que la noción de libertad se imponga como la antítesis de la justicia social populista o de una política redistributiva en tanto imperdonable distorsión del libre fluir.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Claudio Véliz propone analizar en esta nota la original y paradójica noción de libertad que el neoliberalismo inauguró desde su irrupción. Véliz afirma que desde fines de los años 30, los ideólogos del neoliberalismo vienen dando una batalla cultural, ideológica y política para que la noción de libertad se imponga como la antítesis de la justicia social populista o de una política redistributiva en tanto imperdonable distorsión del libre fluir.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em> </em></strong></span><span style="color: #000000;"><strong>Por Claudio Véliz*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Una extraña polisemia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para los griegos, <em>libre</em> era el hombre no esclavizado, pero también el que poseía libertad de espíritu, es decir, <em>liberalidad</em>. Por su parte, el adjetivo latino <em>liber</em> derivaba de <em>liberto</em> y se aplicaba a aquellos que mantenían activo su espíritu de procreación. Precisamente por ello, en la mitología romana, <em>Liber</em> era el dios de la fertilidad y del vino cuyo culto se asoció con el de Baco. En líneas generales, podríamos decir que desde la antigüedad “occidental” hasta la actualidad, no dudamos en asociar la libertad con un estado de no-sumisión, con la capacidad de autodeterminación y/o con una espiritualidad sin límites. En su <em>Diccionario de filosofía</em>, José Ferrater Mora define tres modos básicos de entender la <em>libertad</em>: 1) como <em>natural</em> en tanto posibilidad de sustraerse a cualquier orden cósmico predeterminado, invariable o delineado por el Destino; 2) como <em>social</em> o <em>política</em>, en alusión a la autonomía de una comunidad respecto de la interferencia de coacciones externas; 3) como <em>individual</em> o <em>personal</em> frente a la “arbitrariedad” del Estado o las normas comunitarias. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que el neoliberalismo inauguró una tan original como paradójica concepción de la libertad que intentaremos abordar en estas páginas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las más prominentes plumas de la modernidad europea hubieron utilizado todos los medios simbólicos a su alcance para conectar la idea de <em>libertad</em> con la creciente expansión del capitalismo. Un “progreso” cuya condición ineludible (valga el contrasentido) era la violencia (“el barro y la sangre” de los que hablaba Marx), la ocupación de tierras comunales, la explotación de los trabajadores, la exigencia de un “ejército de reserva”, y la condena a la marginalidad de los millones de excluidos de las tierras arrasadas (1). Todas estas prácticas debían ser sutilmente disimuladas bajo la figura de un “contrato” consentido libremente por trabajadores igualmente libres. Desde entonces, las usinas ideológicas del capital se las ingeniaron para traducir dichas calamidades como una obra maestra de la libertad (un ardid al que el autor de los <em>Grundrisse</em> consideraba la operación ideológica por excelencia: presentar los intereses de un grupo reducido como la panacea de las multitudes). Ciertamente, algunos contemporáneos de estos espíritus <em>libres</em>, eligieron derroteros extraños a las atrocidades del capital. Podríamos citar, al respecto, la defensa rousseauniana de la tradición igualitarista, los devaneos kantianos sobre una ética comunitaria o los planteos spinozianos sobre la política de las pasiones. No obstante, la locomotora indetenible del capitalismo industrial que no cesaba de arrojar escombros a cada paso, terminó imponiendo una mirada reduccionista e interesada de la <em>libertad</em> que la instauraba, exitosamente, como la ausencia de obstáculos para realizar transacciones, emplear mano de obra, agilizar la circulación de las mercancías, evadir cargas impositivas o, simplemente, para “hacer negocios”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De todos modos, resulta innegable que el estandarte de la <em>libertad</em> pudo ser enarbolado de muy diversos modos en virtud de los más disímiles propósitos. Así, los revolucionarios de las guerras de independencia que lucharon para <em>liberar</em> a nuestros pueblos del yugo colonial, siguen siendo recordados como “<em>libertadores</em> de América”. Los <em>libertinos</em> del siglo XVII se atrevieron a desafiar los dogmas y sentidos comunes establecidos por la religión y la ciencia de su época. Los revolucionarios franceses del siglo XVIII enarbolaron una consigna (que trascendió ampliamente dicho contexto espacio-temporal) encabezada por la noción de <em>Libertad</em>. Los anarquistas de los siglos XIX y XX no cesaron de batallar contra la explotación, la burocracia estatal y el patriarcado, y justamente por ello fueron reconocidos como <em>libertarios</em>. En sus antípodas, el golpe de Estado de 1955 contra el gobierno democrático de Juan D. Perón, cuya metodología operativa consistió en bombardeos, fusilamientos, represión, persecuciones e incluso en la explícita prohibición de determinados símbolos y significantes, se autodenominó “Revolución <em>libertadora</em>”. En tanto, las organizaciones político-sociales de Nuestra América que enfrentaron a las dictaduras locales, a las intervenciones extranjeras y a sus “títeres” regionales, en los años 60 y 70 del pasado siglo, fueron consagradas como “Movimientos de <em>liberación</em> nacional”. Poco tiempo después, los partidarios del denominado pensamiento descolonial, exhibieron su preferencia por el concepto de <em>liberación</em> respecto de la idea de <em>emancipación</em> considerada más acorde al criticismo europeo que a nuestros pueblos sojuzgados. Para esa misma época, aunque en el ángulo opuesto del espectro ideológico, los economistas e intelectuales más ortodoxos y hostiles a cualquier atisbo de cooperación colectivista, decidieron asumirse como <em>libertarios</em> y llegaron a crear un partido político en EEUU.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No deja de resultar curioso que millones de personas de “buena voluntad” hayan adherido a una tradición de pensamiento<em> liberal</em> cuyos “padres fundadores” y figuras más representativas no solo supieron defender orgullosamente los “beneficios” de la esclavitud, sino que, además, habían sido propietarios de esclavos: es el caso del filósofo inglés John Locke, de George Washington (uno de los fundadores de la nación norteamericana), de James Madison (autor de la Declaración de la Independencia de los EEUU); de Thomas Jefferson (ideólogo de la constitución federal de 1787), entre tantos otros <em>liber-esclavistas</em>. Y más extraña todavía se nos presenta dicha adhesión, en tiempos en que sus discípulos (neo)<em>liberales</em> del siglo XX explicitaban su preferencia por las crisis demoledoras e incluso por las dictaduras terroristas como condición necesaria para que sus recetas económicas fueran aceptadas con temor y resignación. Pero más dramáticas y alocadas aún se tornan tales simpatías, cuando en la actualidad, sus impulsores celebran los niveles extremos de pobreza y desigualdad, justifican la expulsión de las mayorías “fuera del sistema” condenándolos a sufrir una diversidad de violencias (eso que Raúl Zaffaroni designa como “genocidio por goteo”) y promueven el consecuente desprecio militante por cualquier modalidad del colectivismo o del comunitarismo (2).</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La libertad como servidumbre voluntaria</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las nuevas tecnologías de dominio han alcanzado tal grado de invisibilidad, sutileza y eficacia que su triunfo se ha tornado contundente: los sujetos no solo se someten voluntariamente a dicha maquinaria (entregando sus datos, consumiendo lo que el mercado decide, endeudándose, entreteniéndose con los productos de la industria cultural, eligiendo aquello que los medios los incitan a elegir, etc.), sino que también asumen/viven dicha servidumbre como<em> libertad</em>. La libertad que el sujeto moderno percibía como la ausencia de imposiciones exteriores, se transformó en una opresiva coacción interior urgida por las exigencias del goce y el rendimiento ilimitados. Estos dispositivos <em>postdisciplinarios</em> operan sobre las percepciones y las voluntades direccionándolas, generando emociones “positivas”, explotando la necesidad de alivio mediante la promesa de felicidad, adecuando los impulsos psíquicos a un circuito afectivo articulado en torno del miedo y el odio. Muy lejos de negar la libertad, la explotan en su favor: le ofrecen a los <em>consumidores</em> un menú de ofertas a elección y lo presentan como la “libre decisión” de los individuos. Por consiguiente, “servimos” a ese poder cuando entregamos alegremente nuestras coordenadas, cuando consumimos, cuando nos (in)comunicamos, cuando “hacemos <em>clic</em> en el botón <em>me gusta</em>”. El neoliberalismo –como dice Byung-Chul Han– es el capitalismo del “me gusta” (3). Las tecnologías neoliberales procuran subsumir, modular, potenciar, orientar e incluso capturar el núcleo más profundo de nuestra existencia subjetiva. No se contentan con intervenir en aquellos modos en que nos constituimos como sujetos (eso que Michel Foucault denominaba “tecnologías del yo” aunque las pensara, a la inversa, como un mecanismo de <em>de-sujeción</em>) sino que procuran alterar la constitución ontológica misma del sujeto. Un sujeto del rendimiento y empresario de sí mismo que se (auto)explota en forma voluntaria y apasionada no hace más que reproducir <em>en</em> y <em>por</em> sí mismo (mediante sus conductas, preferencias y emociones) un entramado de dominación que, en virtud de su invisibilidad, excita la sensación de libertad. Así, la <em>libertad</em> del neoliberalismo, además de erigirse como libertad de consumir, comprar, circular, competir o emprender, coincide a la perfección con la auto-explotación, la auto-responsabilización y la auto-culpabilización de los individuos por sus fracasos y por los del colectivo que integra (al que suele aborrecer por idénticas razones). Ciertamente, la trama algorítmica del <em>Big data</em> podría contribuir a la prevención y/o salvación de muchas vidas; pero también puede constituirse en un instrumento de dominio <em>psicopolítico</em> que inaugura el fin (y no el apogeo) de la decisión libre y del sujeto autónomo (en caso de que tales disposiciones subjetivas hayan tenido alguna vez una <em>carnadura</em> más allá de la promesa). Los sujetos de la era digital se han vuelto controlables, previsibles, cuantificables y predecibles, y sin embargo –he aquí el triunfo más contundente de los dispositivos tecno-mediáticos–, asumen su emprendimiento, su rendimiento, su culpa y su entrega, como ejercicios de <em>libertad</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde fines de los años 30 –en que nadie podía imaginar, ni siquiera como ficción <em>distópica </em>(4), el refinamiento de sus dispositivos–, los ideólogos del neoliberalismo vienen dando una batalla (cultural, ideológica y política) para que la noción de <em>libertad</em> se imponga como la contracara de cualquier estatismo o colectivismo, como la antítesis del igualitarismo <em>confiscatorio</em>, de la justicia social <em>populista</em> o de una política redistributiva en tanto imperdonable <em>distorsión</em> del libre fluir. Tras aniquilar la promesa autonomista, crítica y fraternal del sujeto moderno, el neoliberalismo reduce la libertad a la brega economicista de su prédica ortodoxa, al mismo tiempo que instituye a su principal enemigo como un temible <em>Leviatán</em>, una ineficiente máquina burocrática, una asfixiante institución elefantiásica, un “Ogro filantrópico” (5) que subsidia a los más vulnerables gracias al injusto “sacrificio” impositivo de una minoría emprendedora.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.contrainfo.com/wp-content/uploads/2019/02/big_data_espionaje.jpg" alt="Big Data: vigilancia y control social | ContraInfo.Com" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Los combates por el sentido</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es nuestra intención reducir la riqueza polisémica (y contradictoria) del concepto de <em>libertad</em> a una dualidad sin matices; sin embargo, no podemos subestimar que los antagonismos culturales e ideológicos del siglo XXI se han organizado en torno de dos posicionamientos muy definidos respecto de dicha noción (al menos en estas castigadas geografías del sur). Una buena parte de nuestros compatriotas no dudan en defender, obstinadamente, la libertad de circular frente a cualquier protesta social, la libertad de empresa frente a la democratización de la comunicación, la libertad de erigir muros, rejas y alambradas electrificadas frente a la amenaza del pobrerío, la libertad de acceder a las divisas en tiempos de restricción externa y sabotaje buitre, la libertad de “andar armado” con la excusa de la seguridad y la autodefensa, o la libertad de “pasear por la calle” ante las restricciones y los cuidados sanitarios que exige la pandemia. En todos estos casos, se trata de una muy particular y sesgada interpretación de las “libertades personales” que de ningún modo debiéramos confundir con las libertades <em>negativas</em> del liberalismo clásico (tendientes a proteger a los individuos de las coacciones y arbitrariedades del mundo externo). Las nuevas <em>libertades</em> del neoliberalismo se fundan en una matriz <em>securitaria-consumista-sádica</em> que alienta la competencia, la desconfianza y la hostilidad hacia todo <em>otro</em> (competidor, vago, peligroso). Dicho entramado significativo viene a confirmar el estallido del “individuo” moderno ensalzado por las tradiciones liberales y republicanas, una entidad cuyos fragmentos dispersos se desentienden ahora por el destino colectivo de la sociedad, por la suerte y la vida de los otros, por la institución misma de <em>lo social</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero si algo nos ha permitido visibilizar la pandemia del coronavirus es el combate más paciente y menos estridente de todxs aquellxs que, en las antípodas de las almas monádicas adictas a la cacerola, vienen poniendo en práctica una idea <em>colectiva</em> de la libertad que nos sitúa como protagonistas de la “cosa pública”; una libertad (ya no <em>contra</em> sino) <em>para</em> participar en los asuntos del común, <em>para</em> reparar los daños y las heridas infligidas por el saqueo “republicano” de los gerentes. Una idea de libertad que parte de una convicción inapelable: “nadie puede ser libre en un país sometido a los designios del capital concentrado”; una libertad que instituye al <em>pueblo</em> (no ya a los <em>mercados</em> ni a la<em> gente</em>, ni a los distinguidos <em>vecinos</em>) como el sujeto colectivo de una democracia popular, que lo asume como la “parte maldita” (la plebe) de los que no tienen parte. El antagonismo entre “los grandes” y el pueblo es la instancia de la cual emerge –según Maquiavelo– la savia vital de una república (6), el entramado afectivo de la comunidad organizada que lejos de barrer los conflictos bajo la alfombra de una armonía hipócrita (dilatando su retorno irremediable), los lanza al espacio de lo público en el que tendrán lugar las batallas por el sentido, la <em>heteroglosia </em>(7). Más allá de las re-configuraciones que ensayará el capitalismo en la pospandemia (imposibles de predecir en este momento crítico de ensayos, errores y retrocesos), es muy probable que el futuro de nuestra región dependa, en gran parte, de los vaivenes de esta contienda por el significado de la libertad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Referencias:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(1) Para entender este proceso resulta imprescindible la lectura del capítulo XXIV: “La llamada acumulación originaria”, en cualquiera de las muchas ediciones de <em>El Capital</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(2) No desconocemos la existencia de una rica tradición del <em>liberalismo político</em> representada por pensadores y pensadoras como Hannah Arendt, Isaiah Berlin, John Rawls o Jürgen Habermas entre muchos otros (el listado es arbitrario, desde ya), pero tampoco subestimamos el hecho de que el derrotero anárquico del capital terminó poniendo en primerísimo plano el sesgo economicista del liberalismo. Nos permitimos incluso sugerir que la prédica y el accionar de la ortodoxia económica ultra<em>liberal</em> resultó absolutamente incompatible con cualquier tradición republicana, con toda reivindicación de derechos ciudadanos y/o civiles y con el más mínimo atisbo de <em>libertad política</em> (muy especialmente, con las libertades de reunión, movilización, protesta o sindicalización).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(3) Byung-Chul Han (2014): <em>Psicopolítica</em>, Herder, Bs. As.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(4) Podríamos considerar <em>Un mundo feliz</em> (1932) de Aldous Huxley como una notable excepción, al menos en su prefiguración del mundo posthumano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(5) Así reza un reciente manifiesto dado a conocer por la “Fundación Internacional para la Libertad”, firmado, entre otros, por Mario Vargas Llosa, José María Aznar, Álvaro Uribe, Ernesto Zedillo, Patricia Bullrich y Mauricio Macri (<a style="color: #000000;" href="https://libertad.org.ar/web/wp-content/uploads/2020/04/FIL-Manifiesto-Mario-Vargas-Llosa.pdf">https://libertad.org.ar/web/wp-content/uploads/2020/04/FIL-Manifiesto-Mario-Vargas-Llosa.pdf</a>).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(6) En estos últimos años, Eduardo Rinesi ha insistido en subrayar esa adecuada combinación entre el jacobinismo popular y el republicanismo democrático que caracterizó a los populismos de Nuestra América, aunque muy especialmente, al kirchnerismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(7) Con este neologismo caracterizaba el semiólogo ruso Valentín Voloshinov a dichas lides por el significado.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 29 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Sociólogo, docente. <a href="mailto:claudioveliz65@gmail.com">claudioveliz65@gmail.com</a></em></span></p>
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		<title>Autoestima &#8211; Por Sebastián Plut</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Oct 2021 21:51:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El psicoanalista Sebastián Plut sostiene en esta nota que se ha escrito mucho sobre la subjetividad neoliberal y mucho menos sobre la subjetividad populista. En este sentido afirma que  si la detención de Milagro Sala, y el aval que la injusticia tiene en parte de la sociedad responden a la subjetividad neoliberal, la parálisis y el silencio que prevalece en el gobierno, y en muchos de quienes lo apoyan, interpelan la subjetividad popular.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/autoestima-por-sebastian-plut/">Autoestima &#8211; Por Sebastián Plut</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El psicoanalista Sebastián Plut sostiene en esta nota que se ha escrito mucho sobre la subjetividad neoliberal y mucho menos sobre la subjetividad populista. En este sentido afirma que &nbsp;si la detención de Milagro Sala, y el aval que la injusticia tiene en parte de la sociedad responden a la subjetividad neoliberal, la parálisis y el silencio que prevalece en el gobierno, y en muchos de quienes lo apoyan, interpelan la subjetividad popular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Sebastián Plut*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La cuyaya es un ave que habita en casi toda América, desde Tierra del Fuego hasta Canadá. Si se quisiera, su extendida presencia continental podría ser un símbolo, una imagen del anhelo de integración de los pueblos americanos. Mientras tanto, desconozco si intervino el azar, una decisión voluntaria o algún empuje inconciente, pero lo cierto es que Milagro Sala vive en el Barrio Cuyaya de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Allí está su vivienda, allí es donde está detenida de manera infame como consecuencia de una persecución judicial que lleva casi 6 años. Y allí es donde nos recibió hace unos pocos días. Las condiciones de detención son un poco menos hostiles de las que tenía hace unos 3 años, cuando la visité en la casa de El Carmen, en la que imperaba un sistema que con acierto Raúl Noro denominó “la Guantánamo jujeña”. Sin embargo, la hostilidad solo es menor en el perímetro de la casa, pero no en la persecución de la cual es víctima y, lo que no es ningún detalle, en el tiempo que se sumó desde aquel momento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No voy a exponer aquí lo que Milagro expresó, pues no la consulté sobre la posibilidad de hacerlo público, aunque sí mis conjeturas a partir de lo que conversamos. Tampoco me voy a referir al sistema que funciona para el armado de causas, en el que intervienen el poder político, el judicial y el comunicacional, sistema al que ella, en varias ocasiones, describió como un “laboratorio del neoliberalismo”. A esta altura, quien se interesa por la verdad ya la debería conocer, y quien la desestima, intuyo que esta nota no conmoverá su ceguera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay aun una razón adicional que decide la elección de lo que expresaré en lo que sigue. He planteado (1) que hemos escrito mucho sobre la subjetividad neoliberal al tiempo que hemos debatido mucho menos sobre la subjetividad populista. En este sentido, si la detención de Milagro Sala y el aval que la injusticia tiene en parte de la sociedad responden a la subjetividad neoliberal, la parálisis y el silencio que prevalece en el gobierno y en muchos de quienes lo apoyan interpelan la subjetividad popular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es indiscutible la potencia que ostenta la derecha neoliberal, que cuenta con dinero a gran escala, medios hegemónicos y jueces. Y si bien son innegables las limitaciones que produce, la salida podrá devenir si comprendemos mejor nuestra propia subjetividad, pues a la antagónica ya le conocemos su ADN con precisión. Solo así, insisto, tendremos opción de entender y sobreponernos a lo que, actualmente, ya configuran defecciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta línea de indagación incluye comprender también la mente de aquellos que votan de manera volátil, que no tienen una particular inclinación ideológica, y por qué en ocasiones resulta difícil convencerlos. Sin embargo, no se trata solo de indagar al otro, sino también de reflexionar sobre los propios recursos expresivos, sobre las propias argumentaciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esbocemos algunas hipótesis:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>1.</strong> En primer lugar, parece regir una suerte de estado de extorsión que consiste en ceder posiciones “preventivamente” para evitar que la derecha luego ataque con violencia. Este recelo es válido, no obstante conviene incluir un matiz y un riesgo. El primero es que la derecha ataca haya o no avances en los derechos y en las políticas públicas populares. El riesgo, a su vez, es la interiorización de la amenaza y que se torne en una operación de autoextorsión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>2.</strong> Asimismo, el complemento de ello es que a diario estamos tras la agenda que instala la derecha, desmintiendo sus falsedades, refutando sus acusaciones e, incluso, pidiendo excesivas disculpas por cualquier desacierto propio por mínimo que sea. ¿Tanto les creemos que salimos tan aceleradamente a justificar o a excusarnos? ¿No estaremos asumiendo “su letra” tras el latiguillo de “no le demos letra a la derecha”?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>3.</strong> En paralelo, las medidas que intentan aliviar la vulnerabilidad, sobre todo de los sectores más desprotegidos, concluyen defectuosamente pues: a) no evitan el aumento de la pobreza; b) no limitan en nada al poder económico concentrado. Es decir, no reducen mínimamente la desigualda.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>4.</strong> Finalmente, los puntos precedentes nos interrogan sobre el alcance de la intrusión neoliberal en nuestra propia subjetividad en términos de una identificación reprimida pero eficaz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Veamos algo más sobre la posible identificación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La lógica emocional neoliberal se sirve del desaliento (“les hicieron creer…”) y del odio (“son unos negros de mierda”). Y entonces, ¿cómo se van combinando, entre nosotros, el desánimo, la desesperanza y los diversos resentimientos? ¿Cómo nos captura la ominosidad de lo que hay enfrente?&nbsp;¿No hay algo del goce identificatorio, precisamente, en que hayamos dedicado más páginas a escribir sobre la subjetividad neoliberal que sobre la subjetividad populista? Y lo que es más grave, ¿cuánto estamos incitando a la autoinmolación de los propios?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero volvamos a Milagro Sala que es la razón de este texto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El daño que el macrismo le ha hecho a Milagro, a la Tupac y al universo de la solidaridad es inconmensurable. Ese daño, reitero, resulta de una asociación que reúne a la política, la justicia, los medios de comunicación y parte de la opinión pública. Pero al día de hoy también debemos preguntarnos por el daño que significa que, con un gobierno nacional de signo opuesto, la situación de Milagro no se haya revertido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y quizá Milagro no sea solo Milagro. ¿En qué medida la permanencia de esa situación inicua expresa las inhibiciones y defecciones del gobierno nacional en tantos otros terrenos? Pero también, ¿qué significa que, ya no el gobierno sino todos nosotros, no levantemos nuestra voz más frecuente e intensamente para terminar con esta atroz injusticia?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El macrismo dejó solo pobreza y deudas, económicas y políticas. Las primeras comprometen duramente el futuro de nuestro país, y las segundas, que incluyen sobre todo que siga habiendo presos políticos, también persisten impagas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Raúl Noro nos cuenta que cuando a Milagro le dicen que ella ya es un símbolo nacional e internacional de la lucha, ella responde que no le importa en lo más mínimo ese lugar, que a ella solo le duelen las injusticias. Por las dos veces que estuve con ella puedo afirmar que es así, me consta que no tiene ningún anhelo personal ni egoísta por ocupar ese tipo de lugares. Sin embargo, les planteé a ambos un problema diverso. Les dije que constituirse en símbolo no es el problema ni depende de cuánto le interese a Milagro esa posición. Más bien, sostuve, el problema es la ruptura de los nexos entre los símbolos y los hechos. Esto es, podemos subir fotos de Milagro en las redes, hacer carteles con su figura, mencionarla en diferentes foros, etc., pero nada de eso parece, luego, tener un correlato en la acción. Entonces, si hace tiempo se habla de la crisis de la representatividad política, también debemos preguntarnos, de manera más amplia, por la crisis del discurso y, en particular, de los nexos entre el lenguaje y los hechos.&nbsp;Tal vez allí, también, nos intrusó la derecha.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quizá, hasta aquí, aun no se comprenda el título de este artículo, Autoestima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Milagro nos cuenta que ellos introdujeron, en la educación, un programa de formación sobre la autoestima. Pero no debe suponerse que con este nombre desplegaron alguna banal estrategia <em>new age</em> de superación personal. Nada de eso. Se trataba de reflexionar sobre el ancestral vínculo con el opresor y las consiguientes posiciones que puede adoptar el oprimido, no solo de sometimiento, sino de asunción de una servidumbre voluntaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Y acaso mucho de lo expuesto en los párrafos precedentes, no puede comprenderse muy bien a la luz del problema de la autoestima, en el sentido que le dio la Tupac?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo ancestral no es solo el pasado, sino también su pervivencia en el presente. Hoy la derecha habla sin pudor. Dicen ser portadores de una <em>“superioridad estética”</em>, que los kirchneristas carecen de bondad por una razón <em>“genética”</em>, que el peronismo es solo corrupción y prostitutas, que son todos planeros y <em>“simios drogados”</em> y, también, que es hora de eliminar la indemnización por despidos, entre otras políticas que persiguen. Sin embargo, la novedad no es la violencia nazi, sino que sean tan explícitos e incluso que esa sea su forma de hacer campaña. ¿Por qué tantos sujetos votarán a quienes les proponen reducir sus derechos, a quienes discriminan, excluyen y matan? Hay, entonces, un profundo daño en la autoestima singular y colectiva, y ese daño se verifica no solo entre quienes votan al neoliberalismo, sino también en nuestros propios abandonos, en cada concesión, mayor o menor, que hacemos a la derecha, en cada ocasión en que perdemos la íntima conexión entre nuestras palabras y nuestros hechos.</p>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Para finalizar</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los estudios históricos sobre el sometimiento no se limitan nunca a detectar las razones recientes. El macrismo, de hecho, no es una creación <em>ex nihilo</em>, sino que recoge determinaciones centenarias, entre ellas, el período de la conquista y la colonización de América. Podemos acotar mucho el lapso cronológico y preguntarnos, por ejemplo, sobre los traumas y duelos aun no resueltos desde la última dictadura cívico militar. Cuáles han sido sus efectos y sus continuidades en todos nosotros, cuánto el macrismo es una reactualización de aquellos ingentes motores del daño individual y comunitario, son algunos de los interrogantes que podemos hacernos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En nuestras propias investigaciones, de hecho, nos preguntamos sobre los efectos que los duelos y los traumas pueden tener en los líderes políticos. Consideramos, pues, dos alternativas, aunque es posible que el repertorio deba ampliarse. Por un lado, que un dirigente se torne monótono, en el sentido de una pérdida progresiva de recursos expresivos (supongamos una persona que solo expone denuncias); por otro lado, que se evidencie una restricción de su representación-grupo por lo cual se vuelve crecientemente menos abarcativo (por ejemplo, que se enfoque persistentemente en problemas menores, o bien que comience a rodearse de un grupo de colaboradores inexpertos, que tienen una estrechez de miras cada vez mayor, etc.)<a>.</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En suma, y tal como ya fue descripto hace poco menos de un siglo por autores como Reich o Fromm, la resolución de las condiciones materiales objetivas no puede lograrse si no se revierten las condiciones subjetivas y, en ese sentido, Milagro tiene razón cuando luchó y lucha por la autoestima de los pueblos.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">1.“Después de las PASO: la subjetividad olvidada”, <em>Diario Página/12</em>, <a href="https://www.pagina12.com.ar/370147-despues-de-las-paso-la-subjetividad-olvidada,  23 de septiembre de 2021">https://www.pagina12.com.ar/370147-despues-de-las-paso-la-subjetividad-olvidada,  23 de septiembre de 2021</a>. </p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 21 de octubre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Doctor en Psicología. Psicoanalista. Coordinador del Grupo de Investigación en Psicoanálisis y Política (AEAPG).</p>
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		<title>EL SUMISO NEOLIBERAL QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO &#8211; POR JOSÉ LUIS LANAO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jul 2024 17:20:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[insividualismo]]></category>
		<category><![CDATA[mercado deshumanizado]]></category>
		<category><![CDATA[Neolibrealismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
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		<category><![CDATA[pobreza intelectual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El individualismo neoliberal se convierte en un instructor implacable del cinismo de mercado deshumanizado, por ello es urgente ampliar el concepto de pobreza y entenderla también como pobreza intelectual, es decir, la negación explícita de la razón como herramienta para liberarse de formas de explotación.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69a41cc14ae52d38fdf69ad1146ac68c wp-block-paragraph"><em><strong>El individualismo neoliberal se convierte en un instructor implacable del cinismo de mercado deshumanizado, por ello es urgente ampliar el concepto de pobreza y entenderla también como pobreza intelectual, es decir, la negación explícita de la razón como herramienta para liberarse de formas de explotación.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e5cde92ba2bbe400120218206a8d8d0 wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4de4bf71d7ed8730ff99409c6ee91f7 wp-block-paragraph">Nadie quiere escuchar de la situación del prójimo ni una pizca que le vaya a suponer una incomodidad psíquica o cognitiva con respecto a la validez de sus propias creencias, valores y conductas. Hay asentado un rechazo automático tanto a la crítica externa como al autoanálisis profundo para no amenazar la única certidumbre inequívoca de nuestro tiempo: el culto al individualismo neoliberal. Nada merece consideración si no se ajusta a las expectativas prefabricadas por el consumo o la ideología. Esa bruma indiferenciada que nos vuelve indiferentes al dolor ajeno y nos deja desprotegidos como ciudadanos. Una realidad que ni tan siquiera la pandemia logró transformar en una estructura robusta de sustento afectivo. El individualismo neoliberal como principio organizador de la vida anímica y económica, sin dudas, salió más fortalecido, convirtiéndose en una enfermedad más desafiante, sin que exista voluntad institucional por curarlo. El dogma enseña a negar que pueda haber alguna esperanza en utilizar la política como instrumento para el cambio social. Lo único que se legitima es trabajar a favor del egoísmo, “de lo mío”, coincidiendo que tal asunción representa la manera más efectiva de luchar contra el pensamiento transformador. Mediante este reduccionismo irracional todos los proyectos que aspiran a una sociedad no fundada en torno a la desigualdad y la explotación quedan redefinidos como vehículos sospechosos de volverse corruptos e incapacitados por naturaleza para ser coherentes con la visión teórica que defienden. El efecto secundario consiste en que la validez ética de los propósitos transformadores quede suspendida en un vacío “sine die”, de forma que hasta un hipotético intento quede abortado desde su misma aparición en el pensamiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6b53ce4fe40f117ae317dcca1e6c03dc wp-block-paragraph"><a>El individualismo neoliberal se convierte en un instructor implacable, que enseña a responder sin complejos a una pregunta antagónica para cumplir con su mandato</a>: ¿en qué medida me afecta personalmente la disminución de la pobreza en mi país? Una pregunta, que, en realidad, le tiene sin cuidado, ya que interpela al cinismo de un mercado deshumanizado. Cuando lo realmente necesario es la urgencia de ampliar el concepto de pobreza. Entender por pobreza también el dolor que genera una situación emocional y material de inestabilidad. La pobreza es la negación explícita de la libertad, y tirando de este hilo, la pobreza intelectual vendría a ser la negación explícita de la razón como herramienta para liberarse de formas de explotación. La promocionada <em>resiliencia </em>ante la desigualdad social no ha pasado de ser una moda engañosa dado que, en verdad, escasea, entre otros factores por una alarmante falta de atención y comprensión que exigen disciplina, preparación y esfuerzo intelectual y que son imprescindibles para entender las desigualdades del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8375b1ca23fb20edc31ddec91bd695ea wp-block-paragraph">Mientras les tiramos migas a las palomas no hemos convertidos en rehenes de la ola emocional que hoy domina la extrema derecha. Hablo del cambio que hemos vivido los ciudadanos, normalizando las falsedades y las medias verdades y no exigiendo honestidad y rigor. Será porque las medias verdades crean percepciones y eso, al final, es lo que queda: queremos que nuestras percepciones calen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-870d9d38573fab9159b70a1af732660b wp-block-paragraph">Cuando la clase política omite la valoración de la pedagogía cultural y la sustituye por la propaganda y por formas superficiales de explicar la realidad y prometiendo soluciones infantiles, estaría ensalzando el demonio del Narciso neoliberal, quien cae en un optimismo ciego para impedirse reconocer su propia complicidad con la perpetuación de la pobreza, incluida la suya.Kierkegaard aludió a este sujeto como aquel que “tiene ojos que no ven y oídos que no escuchan”, pues es alguien que ante la imposibilidad de deshacerse de lo que le resulta insoportable de sí mismo y del mundo, elige suprimir su miedo por esta obsesión. El narcisismo es tóxico porque te alienta a dirigir la rabia no contra uno sino contra cualquier objeto externo, al mismo tiempo que preservas todo lo que te supone un tormento para así poder repetir el sentimiento de odio y apela a que nadie necesita del perdón de una autoridad ética. Para funcionar le basta consigo mismo. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c95025c61299e6edaffebc332e372197 wp-block-paragraph">Debemos ser capaces de <em>resetear</em> las condiciones del debate ciudadano. Tal vez parezca un brindis al sol, pero si este tiempo ha sido colonizado casi inevitablemente por la lógica del neoliberalismo tribal, el que se abre hoy debe ser un tiempo de debate y valoración colectiva, el tiempo de pinchar por lo menos algunas de estas burbujas y aterrizar de nuevo en el mundo común. En esta nueva modernidad sin alma, sin venas, que ya no consuela, ni cobija, solo raspa y duele, transitando tiempos en que lo miramos todo con la indiferencia tumoral de lo naturalizado. Bajo la trampa de vivir para producir, consumir, para estar al día, para ser visible, para no desaparecer. Lamentablemente, no somos lo que somos, somos lo que nos dejan ser.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20590341ff7b63f10594bc92db7115c4 wp-block-paragraph">España, Logroño, 28 de julio de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43e248b95e843321c01f5333593b49e9 wp-block-paragraph">*Periodista. Ex Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&amp;linkname=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&amp;linkname=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&amp;linkname=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&amp;linkname=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&amp;linkname=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&amp;linkname=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fel-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao%2F&#038;title=EL%20SUMISO%20NEOLIBERAL%20QUE%20TODOS%20LLEVAMOS%20DENTRO%20%E2%80%93%20POR%20JOS%C3%89%20LUIS%20LANAO" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/el-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao/" data-a2a-title="EL SUMISO NEOLIBERAL QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO – POR JOSÉ LUIS LANAO"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-sumiso-neoliberal-que-todos-llevamos-dentro-por-jose-luis-lanao/">EL SUMISO NEOLIBERAL QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO &#8211; POR JOSÉ LUIS LANAO</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>LAS FUERZAS DEL CIELO SE AFIRMAN EN SUS PROPUESTAS NEOFASCISTAS &#8211; POR ENRIQUE CARPINTERO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Dec 2024 16:21:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Carpintero]]></category>
		<category><![CDATA[1 año de milei]]></category>
		<category><![CDATA[fascimso]]></category>
		<category><![CDATA[Neolibrealismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Derecha]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A un año de gobierno, Milei se constituye en un líder neofascista que lidera una batalla cultural y política para afirmar las ideas de la nueva derecha que eleva al neoliberalismo como una concepción autoritaria que atraviesa el conjunto de la vida del sujeto.</p>
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<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4fc6468d09a98d4d877b92c20fd6d969 wp-block-paragraph" style="color:#5e51e0"><strong>A un año del gobierno de Milei.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9394dd44bf75c2f031f346e88a9ee5f wp-block-paragraph"><strong><em>A un año de gobierno, Milei se constituye en un líder neofascista que lidera una batalla cultural y política para afirmar las ideas de la nueva derecha que eleva al neoliberalismo como una concepción autoritaria que atraviesa el conjunto de la vida del sujeto.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55fdccf1e7407ca3d5948d079c90efbf wp-block-paragraph"><strong>Por Enrique Carpintero*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b92b885b0148de83dbeb8721e87d0e4d wp-block-paragraph"><strong><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fbfc66769c92ad5a5be2739e31028e3e wp-block-paragraph">Desde la campaña electoral en la que Milei ganó las elecciones caracterizamos sus propuestas como neofascistas, alertando del peligro de banalizar su estilo o, lo que es peor, poner el eje en psicologizar su modo de difundir sus ideas (“Salud Mental es luchar contra el neofascismo” Consejo de Redacción de la revista Topia). Luego de un año de gobierno creemos necesario profundizar en la fundamentación de esta interpretación, dejando en claro que la memoria colectiva es la que establece su uso público más allá de la precisión política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd8e70ecc467c5298b069d2acbc03835 wp-block-paragraph">Esto nos lleva a desarrollar algunas cuestiones.</p>



<div style="height:11px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7c851dab134f61afa61069c05031ad7 wp-block-paragraph"><strong><em>El neofascismo: continuidades y rupturas con el fascismo clásico</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-95c8d6d918d3b563105c6810c1c03426 wp-block-paragraph">Es evidente que en la actualidad no existen las condiciones mundiales desde las cuales surgieron, en los inicios del siglo XX, los fascismos clásicos (en especial, el fascismo italiano, el nazismo alemán y el falangismo español). Estos se distinguían -entre otras cuestiones-: A) Porque eran proyectos dirigidos por las burguesías nacionales con los sectores más concentrados del capital que resolvían de modo despótico la crisis del capitalismo; B) Consolidaron un Estado fuerte; C) Generaron políticas y acciones para movilizar a las masas y D) Hacían uso del nacionalismo para disputar “el reparto del mundo” y la expansión de los mercados de cada país. Definitivamente, estamos en un mundo diferente. Por ello, hablar de neofascismo apunta a entender las complejidades internacionales donde las nuevas derechas encuentran continuidades y diferencias con el fascismo clásico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc9c2eb1c3976167aad7115fb30083cf wp-block-paragraph">La palabra “fascista” se puede usar como un insulto, en cambio cuando algunos autores hablan de “post-fascismo” es para señalar algunos grupos de ultra derecha, en especial en Europa, que tienen sus raíces en el fascismo clásico adaptando sus políticas a la actualidad, por ejemplo, Alternativa para Alemania (partido apoyado fervientemente por Elon Musk), el Partido de la Libertad en Austria y el Partido de los Finlandeses, partidos totalitarios centrados en un anti-islamismo furibundo de rechazo a los inmigrantes. En cambio, en el neofascismo encontramos continuidades y rupturas con el fascismo clásico, ya que eleva al neoliberalismo como una concepción autoritaria que deja de ser solamente una propuesta económica para atravesar el conjunto de la vida del sujeto, es decir, su corposubjetividad.Como veremos más adelante, todas las actividades sociales son medidas en términos de una eficiencia que debe dar un beneficio económico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d754059fa1cbf5e5790064c46c86f41e wp-block-paragraph">En esta perspectiva, el neofascismo intenta dar respuesta a la actual crisis del capitalismo y la necesidad de generar un “orden nuevo” tal como se lo propone el neoliberalismo, dando cuenta de las necesidades propias de cada país, ya sea en su versión de apertura de los mercados (Javier Milei, Viktor Orbán, Georgia Meloni) o de proteccionismo (Donald Trump, Jair Bolsonaro). Cada uno, a su manera, invocando identidades diferentes combaten al mismo enemigo: “los izquierdistas socializantes”, los grupos identitarios (mujeres, disidencias sexuales, inmigrantes), los pobres que protestan y el centrismo republicano liberal, los socialdemócratas y los progresismos K (considerados la casta) sin dios ni patria; de allí que resurge el lema fascista: Dios, Patria y Familia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9fb0595823983a24df2e2f1051797489 wp-block-paragraph">Lo que se suele olvidar es que hubo una “violencia fundadora” del neoliberalismo encarnada en las sangrientas dictaduras de América Latina que instalaron a fuego de represión el modelo neoliberal (Lazzarato, Mauricio). En Chile, la dictadura de Augusto Pinochet y sus <em>Chicago Boys</em>, después de derrocar a Salvador Allende en 1973. En Argentina, la dictadura de Videla que a través de una represión feroz llevó adelante el neoliberalismo de su ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz. Por ello, la hegemonía neofascista se mide por la capacidad de odiar al llamado “Estado Benefactor” y al sistema político y mediático democrático para establecer un orden represivo donde los que se benefician son los ricos; el paradigma es Elon Musk referente fundamental del gobierno de Trump y amigo de Milei. Los pobres deben esperar.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhCLHkqtQRPq8p5U0WRAQkomIJxfFOFTt0-EUPou_J_5d2OgiMU-sQAMZIzD1Uy9yZ6v1M-NRvE-bfHNhkVzQIxBYETb8xNzNR_YZJc5bEZXe-OFec0eOsxAO2KrcBOQQ4WWAVWXYSxAvdI/s502/portada+consumismo.jpg" alt=""/></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c714d9534af57ec8db0b51a19177309 wp-block-paragraph"><strong><em>El sujeto-objeto del consumo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d25b098d787b1372b82a0fbff05e150 wp-block-paragraph">En este sentido, el desarrollo neoliberal produce un régimen de poder que pone como centro la idea de una libertad no democrática: el oxímoron autoritarismo libertario es heredero de este liberalismo reaccionario. Este se aboca a desarmar el vínculo social y el bienestar público en aras de un individualismo donde cada uno debe protegerse a sí mismo (abandono de la salud pública y la educación, limitar los beneficios laborales y de los jubilados, etc.). Una sociedad así desintegrada que no protege a los individuos pide una autoridad fuerte que garantice el orden, refuerce a la familia y proteja a los sectores medios. Estas circunstancias no quieren decir que el neoliberalismo sea fascista o que esta sea una época fascista, sino que convergen algunos elementos del fascismo del siglo XX con la racionalidad del proyecto neoliberal (Brown, Wendy). Este neofascismo se presenta valorando el proyecto económico y el “sacrificio” como un bien mayor.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa929157b35694a97189f6eccf09367f wp-block-paragraph">La propuesta del “sacrificio” que se sostiene para los sectores populares corresponde a esta época de austeridad del neoliberalismo. Por lo contrario, en la era de los gobiernos de Ronald Reagan en EE.UU. y de Margaret Thatcher en Inglaterra, prometían la economía del “chorreo” del dinero; es decir, las riquezas iban a generar enormes beneficios a los empresarios que necesariamente se tenían que distribuir en la población. La realidad fue que los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres. En la actualidad, estos últimos reciben la promesa del “sacrificio” en la ilusión de la espera de un mundo mejor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d1fa8f5e7d5509c83c2052155a030990 wp-block-paragraph">Como decíamos anteriormente, a diferencia del liberalismo clásico la lógica neoliberal lleva la regulación del mercado a todas las esferas y actividades de la vida que configuran a los seres humanos. Estos se transforman en un capital humano -tal el nombre del ministerio de Sandra Pettovello, que se llamaba de Bienestar Social- cuyo objetivo es la eficiencia y la ganancia que debe mover el consumo. El neoliberalismo entroniza al sujeto consumista. El sujeto es sinónimo de consumo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-49cd03b46ef9d1e7e35db99badf7434d wp-block-paragraph">Georges Bataille ve a la droga como la mercancía por excelencia del capitalismo ya que produce al consumidor que no puede dejar de consumir. Este sujeto-objeto del consumo es lo que ha logrado el neoliberalismo.Es decir, un sujeto-objeto en el que su subjetividad está sometida a la tiranía del mercado: el mercado es todo y el consumo su hábitat necesario para existir; sino consume desaparece como sujeto. Ante la caída de todos los indicadores del consumo, este sujeto-objeto es un sujeto-objeto del miedo, de la violencia destructiva y autodestructiva. Un sujeto-objeto de la pulsión de muerte. Un sujeto-objeto de las pasiones tristes. El cual queda atrapado en la ilusión neofascista.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19cd6884cdd2d1c4030901e958333454 wp-block-paragraph"><strong><em>El neofascismo de Milei</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42981ee6438869b225032524983efdc5 wp-block-paragraph">A un año del gobierno de Milei éste se fue constituyendo en un líder neofascista al llevar adelante una batalla cultural y política para afirmar las ideas de la nueva derecha. Ideas que sostiene en todo congreso o actividad en la que se reúne la internacional neofascista: estar en contra de las agendas de género y medio ambiente, reducir los cálculos de las indemnizaciones, limitar el derecho de huelga, que los empresarios tengan más facilidades para emplear y despedir personal. Ideas que la derecha liberal aprueba con entusiasmo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d389b600337e1e115f6fa7e6dce7809 wp-block-paragraph">Durante este año fuimos planteando las razones que hicieron posible el gobierno de Milei: no llega del aire; no es una anomalía del sistema democrático liberal. Si bien hubo muchos factores (la pandemia, las redes sociales, la corrupción generalizada) debemos destacar el resultado de años de gobierno cuyas políticas progresistas fracasaron al convivir con el neoliberalismo tratando de paliar sus consecuencias sin plantear modificarlo. Aún más, si sigue liderando sus propuestas en algunos sectores de la población es porque la oposición progresista continua con más de lo mismo. De allí que Milei y quienes lo rodean se montan sobre este fracaso para sostener una esperanza en “las fuerzas del cielo” que se van afirmando en propuestas neofascistas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9c3cfd887b9f1c462e1b425c42f495f7 wp-block-paragraph">Cómo dice Leo Ypi: “La esperanza es algo por lo que hay que luchar. Pero se llega a un punto en que se convierte en una ilusión; eso puede ser peligroso. Todo se reduce a cómo se interpretan los hechos.” De allí que para enfrentar al neofascismo la salida no es desde arriba, sino construyendo un nosotros a partir de una esperanza activa que permita construir una democracia participativa sobre bases sociales y económicas igualitarias. Este es el desafío.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6699d65abfa2c8ec5ee84bd258f74aec wp-block-paragraph">Buenos Aires, 26 diciembre de 2024</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5ebdc982aaa6ad451380859b6d0ac24 wp-block-paragraph">*Psicoanalista. Director de la revista y la editorial Topia. Su último libro publicado es <em>Baruch Spinoza militante de la potencia de vida</em>, editorial Topía, Buenos Aires 2024.&nbsp;&nbsp;</p>
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