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	<title>Chile archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Chile archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>De un silencio a otro &#8211; Por Oscar Steimberg</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Feb 2018 00:38:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Oscar Steimberg]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso político]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[represión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La irrupción en la Argentina de un discurso de retorno a la represión del pobre y del diferente, se reactualiza con la apelación a ominosos silencios argumentativos en la retórica política. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/silencio-oscar-steimberg/">De un silencio a otro &#8211; Por Oscar Steimberg</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La irrupción en la Argentina de un discurso de retorno a la represión del pobre y del diferente, se reactualiza con la apelación a ominosos silencios argumentativos en la retórica política.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Oscar Steimberg*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)  </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La coincidencia ideológica de los discursos de derecha instalados en América latina compone también una complementariedad temática: el momento represivo del macrismo en la Argentina podría ponerse en fase con el discurso sencillista de la, también por momentos, exitosa derecha chilena, en tanto momentos previsibles y siempre articulables de una retórica política común. Con la sencillez de lo que aparenta plantearse siempre desde lo que es, y no desde lo que debería ser o de lo que se quisiera que fuera. Para una aparente humanización del efecto, a veces se exagera: en el discurso de Piñera el componente superficial de simplismo, con, en su caso, las “piñericosas”, deslices lingüísticos por los que puede adjudicarse a un efecto de estilo o problema lingüístico personal el modo de decir de una proposición, en la que el contenido pasa entonces a un lugar de obviedad. El otorgado a aquella lógica conservadora esperanzada en la sencillez de un retorno que cada tanto reinstala un ideario economicosocial basado en la negación regresiva de toda complejidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Y en Brasil, otra vuelta a esa misma retórica de la sencillez se muestra alternándose, nuevamente, con apelaciones a las magias de los discursos de pertenencia al origen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Y en la Argentina, la irrupción de un retorno a la represión del pobre y del diferente se reinaugura con la apelación a ominosos silencios argumentativos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Y todo ocurre en un contexto internacional en el que coincidieron elecciones o desplazamientos políticos en el hemisferio norte que terminaron por incluir las amenazas bélicas de la derecha norteamericana en el poder, mientras esas acciones y discursos se muestran tratando de afirmarse en un laconismo que parece convocarse para evitar la irrupción de novedades en la discusión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Podría decirse que toda especificidad del discurso político queda borrada, allá y aquí, por su asimilación a un discurso moral y profesional que presenta como una de sus principales virtudes su quantum de silencio, aun en momentos en los que aquí, por ejemplo, un miembro del gabinete presidencial debe ser removido por efecto del conocimiento público de una notable evasión de impuestos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Pero cabe especialmente agregar que la apelación al hablar poco no tiene, en esos discursos oficiales, sólo un efecto de reducción en la extensión. La –a veces graciosa, por efecto de las noticias acompañantes- condición sencillamente moralista y practicista de esa retórica política de derecha determina también un efecto de reducción cualitativa en su temática: se habla de eficacia y de moral o de moral y de eficacia y se suprime el tratamiento de todo lo que la palabra política tiene, y no puede no tener, de programa social. Sería insuficiente decir que el discurso de derecha, en esos casos, es además pobre: al efecto de carencia se suma, en esa instancia, el de ocultamiento de los efectos específicos de lo político y, específicamente, de la necesidad de su discurso. Se habla como si se compensaran, nomás, las falencias de lo que debería haber funcionado como sobreentendido. En la instancia de silencio que, en tales casos, constituye el dispositivo de negación del derecho a la información política en lo que específicamente tiene de tal. Y entonces del derecho a la información para la decisión. O al cambio, cada vez más evidentemente temido, de opinión o de elección.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 26 de febrero de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">*Semiólogo y poeta</span></p>
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		<title>Una violencia de la que no se puede escapar &#8211; Por Manuel Quaranta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 12:30:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manuel Quaranta]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo de 1976]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Bolaño]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>a 42 años del Golpe de Estado</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/una-violencia-la-no-se-puede-escapar-manuel-quaranta/">Una violencia de la que no se puede escapar &#8211; Por Manuel Quaranta</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>(a 42 años del Golpe de Estado)</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Manuel Quaranta*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay (entre tantos) un personaje oscurísimo en la obra de Roberto Bolaño que se llama Mauricio Silva, el Ojo, “El Ojo Silva”, título éste último, además, del cuento que protagoniza él, el Ojo. Las palabras iniciales del cuento son categóricas y simultáneamente algo imprecisas: “El Ojo siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador Allende”. El narrador se refiere a una generación, un conjunto de hombres y mujeres chilenos que tenían alrededor de veinte años cuando cayó Salvador Allende, es decir, cuando un grupo de militares adiestrados y alentados por la CIA, el odio y el terror bombardearon el Palacio de La Moneda  con el objetivo de arrancar de raíz cualquier vestigio del gobierno popular, socialista y democrático e instaurar el primer experimento neoliberal de la historia (¿exagero?); hombres y mujeres, indica el narrador, que con el correr del tiempo comprendieron, si es que verdaderamente existe algo dado a comprender, que era imposible escapar de la violencia, de esa violencia, la de Pinochet y sus secuaces. El narrador, por otra parte, incluye en esa generación, en un giro autobiográfico materializado por el pronombre nosotros (“los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta”), entre otros hombres y mujeres, al mismo Roberto Bolaño, nacido en Santiago de Chile en abril de 1953. Ahora bien, el narrador evita indicar una nacionalidad específica, habla de un continente, o mejor dicho, de una región, no dice Chile, sino Latinoamérica, aunque esa condición, ser chileno, la puede inferir el lector por el peso fantasmal e inequívoco de un nombre: Salvador Allende. El narrador, entonces, habla de Chile, de 1973, de septiembre, de chilenos de alrededor de veinte años. Sin embargo, el juego no se cierra en aquel país ni en ese año, puesto que el narrador afirma “nacidos en Latinoamérica”, o sea, latinoamericanos, en consecuencia si dice latinoamericanos está diciendo chilenos, obviamente, pero también le podemos hacer decir argentinos (y peruanos, bolivianos, uruguayos, etc.); además, cuando el narrador dice, parafraseo, andaban alrededor de los veinte años cuando murió Salvador Allende no quiere significar exactamente la cifra veinte, sino aproximadamente veinte, veinte años, lenguaje difuso el del fragmento inicial que permite un desvío, por la cercanía temporal y la pertenencia espacial, hacia el 24 de marzo 1976. En Argentina. El Golpe Estado.  Reescribo: …de la verdadera violencia no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Argentina en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando se produjo el Golpe (cívico) militar. A esa generación (“los nacidos en Argentina en la década del cincuenta”), que no es la mía y que jamás será la mía, en un discurso memorable (memorable porque la Argentina había estado a un milímetro de caer en el abismo, o había caído y comenzaba, tenuemente, a recuperarse; memorable porque los colores deslavados del video de la asunción presidencial son una muestra cabal del paso del tiempo, una especie de <em>memento mori</em>), Néstor Kirchner (nacido en 1950, justo en el límite mínimo del rango propuesto por Bolaño) le otorgó un atributo: diezmada. Dijo así: “Pertenezco a una generación diezmada”. Y agregó: “Castigada con dolorosas ausencias”. O sea, quiso decir o dijo que pertenecía a una generación incompleta, castigada por la aniquilación, de ahí las dolorosas y notables ausencias. Pero también dijo, de otro modo, que era un resto. El resto de una generación diezmada y dijo, sin decirlo, que era parte de lo que había quedado, del remanente, un sobrante del proceso de exterminio. Remanente, entonces, de un conjunto de hombres y mujeres nacidos entre 1950 y 1960 que creyeron cierta la posibilidad de escribir en el horizonte la palabra revolución. Y fallaron. Fallaron porque de a poco y brutalmente los fueron diezmando (al producirse el golpe, se sabe, la generación ya estaba sensiblemente diezmada, de hecho el verbo aniquilar fue utilizado en febrero de 1975, en pleno gobierno democrático, en plena presidencia de María Estela Martínez de Perón), desapareciendo, exterminando. Y fallaron, entre otras cosas, por errar ciertos cálculos, por relativizar la magnitud del enemigo, por la planificación estatal y sistemática de una carnicería inédita (o pocas veces vista). Y al fallar, esa generación perdió el rumbo, naufragó, que es parecido a decir que perdió los sueños y las ilusiones (puedo estar cometiendo un error, lo que sé lo sé por libros, películas, comentarios, intuiciones). Y arriesgo, fue a causa de esa pérdida desgarradora, lacerante, la de los sueños, las ilusiones, que sobrevino un cambio. Despuntó un cansancio, la sensación de que ya no había pena que valiera la vida. Y un día, así, sin más, los representantes de esa generación descubrieron una verdad: estaban fatigados. Por ese motivo (sumado a otros tantos) algunos de sus miembros comenzaron a recorrer el camino de un escepticismo radical, fundando en la experiencia, y rechazaron cualquier principio de ilusión a sabiendas de que toda ilusión, tarde o temprano, palidece, se vuelve pálida, desaparece. Pero otros, quizás más desilusionados, realistas, según sugieren, se convirtieron. De revolucionarios a fatigados y de fatigados a conversos. Son los que cambiaron de bando. Los que pasaron al enemigo. Y ya no lo nombraron. Porque el enemigo no usa nunca la palabra enemigo. Ellos, conversos, ejemplos perfectos de madurez, criterio y sentido común. Y ahora, sin solución de continuidad, me aventuro en aguas turbias: los nacidos en Latinoamérica entre 1950 y 1959  (existe un margen de elasticidad) fueron la última generación con sueños, la última generación soñadora, la última generación defraudada (¿a quién le hablaba Menem en 1989 a través del slogan “no los voy a defraudar” sino a los adultos de aquella época?). Después vendrían los nacidos entre 1960 y 1969 (ninguna década es rígida), una generación gris, límbica, brumosa, huérfana; y más tarde la mía, hijos (sin serlo) de la dictadura, de la generación diezmada, de los ausentes, de los que fallaron, nacidos entre 1970 y 1979 (aproximadamente), hombres y mujeres despojados de la materia vital de los sueños, privados incluso de los residuos de aquellos sueños frustrados. Una generación que no necesitó ser diezmada o que, en todo caso, fue diezmada por otros medios. Sin embargo, a pesar de las evidentes y trágicas diferencias (me introduzco en aguas aún más turbias), algo nos une, adultos mayores, adultos a secas, jóvenes, adolescentes, niños, niñas y a los que vendrán, y <em>eso</em> que nos une, lamentablemente o no, es una violencia de la que no se puede escapar, una violencia efectiva, firme, que sigue operando directa o indirectamente, una violencia similar a una catástrofe que continúa sucediendo, una catástrofe que no forma parte del pasado, o que no sólo forma parte del pasado, sino que está presente, más presente que nunca. Quizás debido a esa presencia absoluta, la presencia absoluta de una violencia capilar, fina, menos brutal, en apariencia, hoy; desaforada e ilegal algunas décadas atrás, quizás, insisto, por esa presencia que lo envuelve todo, haya otro punto en común, de comunión entre nosotros, argentinos primero, latinoamericanos después (o al revés), y ese <em>eso</em> común, tal vez (a riesgo, repito, de equivocarme), está sobrevolando las palabras finales de el Ojo, “El Ojo Silva”, quien luego de pasar un año y medio (probablemente más) en la India, donde ejerció la paternidad y soportó circunstancias atroces, una noche decide ponerle fin a la temporada: “Aquella noche, cuando volvió al hotel, sin poder dejar de llorar por sus hijos muertos, por los niños castrados que él no había conocido, por su juventud perdida, por todos los jóvenes que ya no eran jóvenes, por los que lucharon por Salvador Allende y por los que tuvieron miedo de luchar por Salvador Allende, llamó a su amigo francés […] y le pidió dinero. Su amigo francés le dijo que sí, que por supuesto, que lo haría de inmediato, y también le dijo ¿qué es ese ruido?, ¿estás llorando? y el Ojo dijo que sí, que no podía dejar de llorar, que no sabía qué le pasaba, que llevaba horas llorando. Y su amigo francés le dijo que se calmara. Y el Ojo se rió sin dejar de llorar y dijo que eso haría y colgó el teléfono. Y luego siguió llorando sin parar”.</span></p>
<p>Rosario, 24 de marzo de 2018</p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Licenciado en Filosofía, docente de la Universidad Nacional de Rosario, escritor.</span></em></p>
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		<title>A la izquierda de lo posible &#8211; Por Diego Sztulwark</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Aug 2021 23:50:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[a la izquierda de lo imposible]]></category>
		<category><![CDATA[Benjamin]]></category>
		<category><![CDATA[Bensaid]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Democracias]]></category>
		<category><![CDATA[izquierda]]></category>
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		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego Sztulwark retoma la pregunta que se hiciera Daniel Bensaid con relación a qué tipo de posición es la que se sitúa “a la izquierda de lo posible” y desarrolla la idea de que esa expresión remite a la reacción ante el ataque neoliberal a toda mediación popular democrática. Sztulwark sostiene que quizá se trate de una inesperada vigencia de la tradición de los oprimidos, un tipo de presencia cuya única existencia consiste en el hecho de ser continuamente conjurada.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Diego Sztulwark retoma la pregunta que se hiciera Daniel Bensaid con relación a qué tipo de posición es la que se sitúa “a la izquierda de lo posible” y desarrolla la idea de que esa expresión remite a la reacción ante el ataque neoliberal a toda mediación popular democrática. Sztulwark sostiene que quizá se trate de una inesperada vigencia de la tradición de los oprimidos, un tipo de presencia cuya única existencia consiste en el hecho de ser continuamente conjurada. </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>“Moscú, tal como se presenta ahora, por el momento, reducidas a un esquema, todas las posibilidades: sobre todo, las del fracaso y del éxito de la revolución”</em>.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Walter Benjamin, carta a Martin Buber</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1. Geopolítica</strong>. Las ciudades ya no aspiran a realizar ciertas ideas, sino a corporizar la dinámica de los capitales. Lo que fue Moscú para el comunismo o Jerusalén para el sionismo es algo que pertenece, en cierto modo, al olvido. No hay más ciudades capitales de ideas, sino ciudades del capital. Jun Fujita Hirose ha escrito, en un libro reciente de filosofía política, que el Partido Comunista Chino es hoy el partido del capital global. El único partido que, por razones geopolíticas, es capaz de pensar una temporalidad que trascienda el corto plazo y una espacialidad que articule la polaridad norte-sur. El estado chino no es un estado más. Sino el que mejor efectúa la conversión de un tipo de modelo de acumulación de capital fundado en el petróleo, a otro fundado en metales raros. China se ha situado a la vanguardia de la articulación entre neoextractivismo sobre tierras raras e infocapitalismo, las grandes operaciones actuales del capital global. En contacto con las capitales, las ideas del siglo XX se disipan. Beijín, en cambio -en este nuevo siglo- parece ser otra cosa: la ciudad capital del capital.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2. Centinela</strong>. Del otro lado se encuentran las ideas tal y como han sabido preservarse del contacto con las instituciones estatales. Se trata de otro régimen de existencia. Daniel Bensaid se refiere a cierto régimen de cuidado de esa existencia frágil, que son las ideas que no aspiran a realizarse en ningún tipo de poder. Los cuidadores de esas ideas, que viven entre los libros y los sueños, en un estado puramente narrativo: los “centinelas”. Ellos asumen la función de preservar ese tesoro vulnerable, en atenta vigilancia. Conservan aquello que Walter Benjamin llamaba “la tradición de los oprimidos”. Una tradición que no cabe ni se resume en institución alguna, ni se “territorializa” del todo en ningún país. Walter Benjamin es un buen ejemplo de este régimen de existencia. La “tradición de los oprimidos”, formada por todos aquellos posibles que no fueron nunca realizados, que quedaron desplazados y olvidados en cada triunfo “en el prostíbulo de la historia”, tiene en las <em>Tesis sobre el concepto de historia</em>, un principio de escritura. Es pensando en Benjamin, que Bensaid habla de un “centinela mesiánico”. Se trata de una figura de rasgos precisos. Un marxismo que conserva los textos originales ante la malversación burocrática, un “comunismo marrano”, que no se confunde con las izquierdas modernizantes. Materialismo histórico y misticismo. Eso es Benjamin para Bensaid: un judaísmo “no religioso” y un comunismo “no estalinista”. La preservación de la tradición tiene un enemigo declarado: el conformismo. Así lo explica Bensaid en su libro <em>Walter Benjamin, centinela mesiánico. A la izquierda de lo posible</em> (Cuenco del plata, Bs-As, 2021) ¿Qué tipo de posición es ésta que Bensaid sitúa “a la izquierda de lo posible”?</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3. Percepción</strong>. Decir que algo está “a la izquierda”, supone un espacio convencional (originalmente un cuerpo legislativo) visto en perspectiva. Es evidente que la expresión “a la izquierda de lo posible” no se refiere a este tipo de espacio, al menos no inmediatamente. Y por tanto apela a alguna forma especial de la percepción. Según John Berger, la percepción se constituye en una tensión entre la mirada, que viene siempre antes, y la palabra que trae siempre una creencia que la condiciona. Sin que se alcance nunca una adecuación entre lo que miramos y lo que decimos. La percepción ocurre en el mutuo relevo del mirar y del decir. En su bellísimo libro <em>Modos de ver</em> (GG, Barcelona, 2019), Berger da cuenta de cómo funciona la percepción: jamás capta un objeto aislado, siempre establece una relación entre una pluralidad de cosas. Pero, además, produce una relación entre esas cosas y nosotros mismos. Y entre nuestra percepción y el hecho de ser percibidos, lo cual, en el mundo de las palabras, conlleva una cierta tendencia a la conversación, y a la esfera pública. De hecho, leyendo a Berger alcanzamos a comprender con claridad el modo en que la percepción da paso a la representación, cuando las imágenes se autonomizan de la visión, volviéndose signos de otra cosa, presencia de una ausencia. Lo visto sustituido por su reproducción. A la larga, se asiste a un cierto poder -que Guy Debord llamó “espectáculo”- de la representación sobre lo representado, dando lugar a problemas fundamentales de la política. Lo político mismo se sitúa -muere y renace- en el juego de relevos y desfasajes que operan en la percepción, la creencia y la representación.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i.vimeocdn.com/video/613636161?mw=900&amp;mh=507&amp;q=70" alt="La mirada masculina de John Berger -" /></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4. Experiencia</strong>. La idea misma de experiencia, sobre la que trabaja Walter Benjamin en <em>El narrador</em>, supone un juego atento sobre estas secuencias de percepciones, creencias y representaciones. Narrador es quien por medio de la oralidad y la memoria, torna comunicable el acontecimiento, hace de la experiencia algo transmisible entre generaciones. De la que dependen la trama interna y artesanal de la huelga y, a la larga, de todo desvío de los tiempos (verdarero objetivo de la política). Benjamin sitúa la narración en el anuncio mismo de una prosecución incesante, resistente al flujo de la información, del mundo tal como queda prefigurado por la industria capitalista de la comunicación. Hay una cierta relación necesaria, entonces, entre narración y tradición de los oprimidos, puesto que ambos recurren a la experiencia como momento de la interpretación, frente a la circulación infinita del dato, palabra sin saber vital.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5. Izquierda</strong>. Volvamos entonces al problema de percepción que plantea la expresión “a la izquierda de lo posible”, y al extraño lugar ubicado en la ostensible no coincidencia entre la mirada y las palabras. La expresión “a la izquierda de lo posible” remite a coordenadas espacio temporales que carecen de sentido por fuera de la memoria de la tradición. Ni fuera ni dentro, ni manifiesto, ni latente: “a la izquierda” nombra una existencia cuya posición resulta inasignable por fuera del desplazamiento que introduce. Un tipo de presencia cuya única existencia consiste en el hecho de ser continuamente conjurada.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6. Límite</strong>. Algo de esto parece intuirse en la actividad política. Ernesto Sanz, uno de los fundadores de la alianza UCR-PRO-CC, declaró hace unos días en una entrevista con <a style="color: #000000;" href="eld://action/navigate?type=Article&amp;params=https%3A%2F%2Fwww.eldiarioar.com%2Fapi%2Fv4%2Fnews.json%3Fid%3D8182266%26signature%3De6fa8dae8b833afcaf7396deb743d39d75eff80a"><strong>elDiarioAR</strong></a> lo siguiente: “La única manera de resolver el problema del conurbano es con una gran alianza de construcción de poder con las organizaciones sociales y las pymes. No se puede seguir estigmatizando a los Grabois, a los Pérsico y a los padres Pepe Di Paola (&#8230;) Hoy la emergencia es el empleo y hay que trabajar con las organizaciones sociales que están administrando con mucha eficacia, en cuanto a que <em>están evitando</em> el estallido social”. La cita no dice nada que no sepamos. Aunque se mueve en el terreno de lo que venimos argumentado. Porque aunque lo sepamos, es preciso preguntarnos por esta clase de saberes. Según Sanz, las organizaciones sociales están “evitando el estallido”. Desde ya que la política agradece esta acción, de la que ella por sí misma sería del todo incapaz. No es esto lo que llama la atención, aunque es de agradecer que la labor de las organizaciones sociales no sea siempre y cada vez criminalizada. Lo que cuenta es el tipo de actualidad que le confiere al estallido. Presente y precariamente aplazado. El estallido ya casi existe. Es importante el “casi”, porque designa practicamente la dirección de concreción de una tendencia apenas postergable. Sanz dice algo al borde de lo que sabemos: que la política, gracias a las organizaciones sociales, logra por el momento contener (o posponer) algo que apenas si logramos imaginar. Porque: ¿qué sería ese estallido? ¿sería un 2001? ¿Pero, qué sería hoy un 2001? El 2001 vuelve a presentarse como límite. Límite de la política. Del otro lado del límite se encuentra lo que los políticos llaman la “antipolítica”. Ese lugar al que se arriba cuando la política de los políticos fracasa en sus términos.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>7. Antipolítica</strong>. El 19 de diciembre de 2001 una multitud de personas coreó una consigna recurrente: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Muy distinta -que duda cabe- del “vamos a volver”, vigente en las movilizaciones populares de los años 2015 y 2019. Como señaló en su momento Horacio González, las calles de aquel diciembre se detenían en la plaza sin expectativas de una palabra que pudiera bajar desde el balcón de la rosada. Aquella marea ponía los pies del otro lado del límite: nada que proponer, nada que reponer. Visto retrospectivamente, esa situación contrasta con el uso del “Que se vayan todos” en boca de los reaccionario-libertarios. Las consignas funcionan en contextos concretos. No suena igual ese cantito en boca de los desposeídos, que en boca de los poseedores. Aunque vale la pena preguntarse, cómo es que las consignas pegan toda la vuelta entera antes de volverse neutras. ¿O alguien puede creer que esa consigna decía lo mismo en boca de movimientos piqueteros y asamblearios, contra el ministro Cavallo, que en boca de una nueva derecha que piensa como él? “Vamos a volver”, en cambio, fue una consigna que evitaba acercarse al límite. El antimacrismo tenía una memoria inmediata. Tenía a donde regresar, una meta próxima. Desde ahí se resistía. A diferencia del “Que se vayan todos”, había un desde donde tangible en el tiempo y en el espacio. Como lo tiene hoy esa derecha que se presenta como antipolítica. “Vamos a volver” trama e imagina una actividad estatal que aspira a condicionar en lo posible a los mercados. La derecha antipolítica, en cambio, imagina un mundo de mercado sin mediaciones, y procura controlar de modo directo el estado a esos fines.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://werkenrojo.cl/wp-content/uploads/2019/10/Chile-Rebeli%C3%B3n-700x400.jpg" alt="werken rojo – narco politica" /></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>8.</strong> <strong>Escena</strong>. A la izquierda de lo posible se dan escenas como las que vimos durante fines de 2019 en las calles de Chile, y hace unas semanas, durante la apertura de la Convención Constituyente. No son escenas habituales, porque no son escenas neoliberales (aun cuando no alcancen, desde ya, para acabar con el neoliberalismo). Tampoco es una escena típicamente populista (no parece ser éste el tipo de articulación que el populismo piensa y desea). No es una escena típicamente “política” (mas bien se presenta como un inmenso cuestionamiento a dichas coordenadas). Menos aún una escena “antipolítica” (sino una escena de antagonismo directo a los poderes que sueñan con liquidar las mediaciones democráticas y populares). Se trata, sí, quizás de una escena atípica. En la que se activan percepciones, creencias y representaciones de otro orden. “Revés de trama”, diría David Viñas, para mostrar la emergencia de lo sujetos explotados en un cierto período. No es sólo Chile. Es algo más extendido e inasible, que no deja de aparecer un poco por todas partes. Es la reacción ante el ataque -lo que solemos llamar neoliberalismo- a toda mediación popular democrática. Una inesperada vigencia de la tradición -de los oprimidos-, sería otro modo de pensarlo.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>9. Amargura</strong>. En Moscú, Benjamin se irrita con la “nueva burguesía” y con la nueva religiosidad del estado y su estética monumental. La “santificación de la técnica en detrimento del erotismo”, comenta Bensaid. El paso de los años y la burocratización desarticulan la relación entre consignas y experiencia. La política cívica que surge desde abajo resulta adulterada por la que viene de arriba. Benjamin abandona Moscú en febrero del 27. Marcha llorando a la estación de trenes. Su amargura proviene de la enfermedad de Asja Lacis. Pero hay algo más. Esa amargura –“metódica”, agregaría Christian Ferrer- concentra una “lucidez histórica en alerta”. Una lucidez que actúa una y otra vez recorre la concatenación entre percepciones, creencias y representaciones, y una disposición en alerta -que define al centinela- y recuerda -de otra forma, en otro mundo- una de las imágenes que proponía Horacio González en uno sus últimos textos, publicado en <a style="color: #000000;" href="https://lateclaenerevista.com/llorar-para-adentro-por-horacio-gonzalez/"><em>La Tecl@ Eñe</em></a>: un “llorar hacia adentro”.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de agosto de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política. </span></p>
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		<title>Chile y el futuro de América &#8211; Por Alejandro Boverio</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Nov 2021 16:46:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alejandro Boverio]]></category>
		<category><![CDATA[Política Internacional]]></category>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>La política del significante propugnada por ciertas filosofías francesas de fin de siglo, sin un sujeto histórico fuerte, está siendo comandada por lógicas comunicativas autocentradas que permiten el ascenso de personajes de una ultraderecha que hasta el pasado reciente no habían ganado elecciones. La elección en Chile revela este proceso y también que el estallido de 2019 no cristalizó en un sujeto político compacto.&nbsp; También pone de manifiesto que en ella se juega más que la presidencia de Chile: Se juega el destino del estallido de 2019, su horizonte emancipatorio y el recomienzo del futuro político para la región.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Alejandro Boverio*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ya no resulta sorpresivo que candidatos que no provienen de partidos tradicionales crezcan de manera exponencial producto del aceleracionismo existente en los modos de comunicación contemporáneos, algoritmo mediante, y se impongan electoralmente. El príncipe moderno, como supo llamarlo Gramsci, esto es, el partido, está siendo relevado, aquí y allá, por procesos que gozan de la ausencia de toda mediación, y en donde la <em>imago</em> y un cierto consignismo vaciado de sentido por la misma lógica del algoritmo captura, desde la inmanencia de la <em>second life</em>, la verdadera vida. La política del significante propugnada por ciertas filosofías francesas de fin de siglo, sin un sujeto histórico fuerte, está siendo comandada por lógicas comunicativas autocentradas que permiten el ascenso de personajes de una ultraderecha que hasta el pasado reciente no habían ganado elecciones.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Kast se suma a la lista continental de los personajes oscuros que valiéndose de estas lógicas comunicativas acelera su crecimiento electoral hasta terminar imponiéndose en una elección general. Sabemos lo que sucedió, por caso, con Bolsonaro. Luego de imponerse electoralmente -después, cabe decir, que se produjera un golpe a través del <em>impeachment</em> que destituyó a Dilma-, ya en el poder, al no contar con mediaciones partidarias, se abre a la locura política. A la misma locura política a la que se abrió Trump en el poder. En el caso de Trump, si bien pertenecía a uno de los dos partidos norteamericanos tradicionales, ganó las elecciones <em>a pesar</em> del partido republicano y <em>contra</em> los medios tradicionales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Boric también creció al margen de los partidos tradicionales. Su ascenso, a la vera de los movimientos estudiantiles que tomaron fuerza desde el 2011 en Chile, encuentra carnadura luego del estallido social de 2019 que abrió la brecha política que permitió el llamado al plebiscito y el proceso constituyente en Chile. Es difícil imaginar que un proceso político que se inaugura con una profunda crisis política de un gobierno de derecha termine resolviéndose por el lado de Kast, un candidato de ultra-derecha. Sin embargo, cuando la elección es, como se dice habitualmente <em>palo y palo</em>, el sistema de ballotaje se abre a una cuantificación muchas veces caprichosa. El verdadero problema en Chile es que, producto del estallido, no se cristalizó un sujeto político compacto. El estallido fue dispersión y, como cualquier estallido, produce anomalías difícilmente controlables.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La crisis del 2001, en nuestro país, habilitó que dos años después emergiera el kirchnerismo, proceso político impensable sin una crisis de tal magnitud. El gran desafío de Boric es entonces poder asumirse como el verdadero portavoz del horizonte de emancipación que abrió el estallido social y hacer explícito que Kast no hace sino cerrar ese proceso. Ello implica generar, de aquí a las elecciones, un amplio consenso con las fuerzas de centro y de centro-izquierda de cara a un balotaje que está real y abismalmente abierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En términos de Nuestra América, un triunfo de Boric y, luego, el año próximo, un triunfo de Lula en Brasil, abriría una nueva etapa para la izquierda continental. Y serviría para apalancar los tibios gobiernos de López Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina. Por ello, en una época en donde las fronteras limítrofes de nuestros países tienen menos peso específico frente a las lógicas de comunicación contemporáneas que barren toda frontera, un triunfo de Boric es importante en una dinámica de dominó continental, producto de esta evanescencia de los límites nacionales, como bien supo aprovecharlo la derecha en años pasados y, entonces, el continente cambió de color. Hoy, en el continente, estamos, ni a la derecha, ni a la izquierda. Hay países de un color y otros de otro. Para decirlo aristotélicamente, estamos en el <em>justo medio</em>. Un triunfo de Boric podría iniciar el dominó para la izquierda. El de Kast, uno para la ultraderecha. Por eso tenemos que apoyar, cada uno desde su lugar, a Boric. En esta elección se juega más que la presidencia de Chile. Se juega el destino del estallido de 2019, su horizonte emancipatorio y el recomienzo del futuro político para la región.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 22 de noviembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Filósofo y ensayista.</p>
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		<title>Lecciones del voto femenino joven &#8211; Por Artemio López</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Dec 2021 16:26:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artemio López]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro Nacional de Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento de mujeres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Artemio López afirma que el movimiento de mujeres en general y mujeres jóvenes en particular parece haber tenido en Chile su bautismo electoral más nítido y sostiene que si bien ninguna experiencia es extrapolable de un país a otro, la vitalidad del movimiento de mujeres en la Argentina propicia sacar conclusiones de cara a las futuras elecciones del año 2023 y sucesivas.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>El sociólogo Artemio López afirma que el movimiento de mujeres en general y mujeres jóvenes en particular parece haber tenido en Chile su bautismo electoral más nítido y sostiene que si bien ninguna experiencia es extrapolable de un país a otro, la vitalidad del movimiento de mujeres en la Argentina propicia sacar conclusiones de cara a las futuras elecciones del año 2023 y sucesivas.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Artemio López*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico.jpg" alt="" class="wp-image-9050" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico.jpg 800w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-300x216.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-768x553.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-203x146.jpg 203w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-50x36.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-104x75.jpg 104w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El movimiento de mujeres en general y mujeres jóvenes en particular que tantos análisis han motorizado por su novedad y volumen parece haber tenido en Chile su bautismo electoral más nítido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En efecto a los grandes cambios culturales que está motorizando el colectivo bajo análisis, debe agregarse ahora el impacto electoral de su práctica y en particular el fuerte contenido <strong>anti &#8211; neoliberal</strong> con que se manifiesta electoralmente en forma mayoritaria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Al respecto el analista Sebastián Rivas (1) afirma que: <strong>“El punto más interesante &#8211; como se ve en el gráfico -, es cuando se llega a la intención de voto. <em>Decide Chile</em> estima que el 68% de las mujeres de menos de 30 años que fueron a sufragar respaldó a Boric, y el 32% a Kast, una diferencia de más del doble, y que combinado con su alta participación convierte a este grupo en uno de los bastiones indiscutidos de la ventaja, dado que además lo más probable es que sea acá donde se concentró una parte relevante de los más de 1.200.000 votos nuevos que se incorporaron entre ambas vueltas. En el caso de los hombres del mismo bloque etario, la diferencia igualmente es amplia, pero menor: 64% a 36%.”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Aún más. Como puede observarse en el gráfico, en la región metropolitana que se divide en 6 provincias con 52 comunas y donde se radica el 38% de la población total del país &#8211; según el Censo 2017 la población metropolitana alcanzaba los 7.112.808 habitantes -, las preferencias de las mujeres sub 30 por Boric ascendieron al 75% contra apenas el 25% de Kast.</p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="800" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1.jpg" alt="" class="wp-image-9051" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1.jpg 800w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1-300x216.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1-768x553.jpg 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1-203x146.jpg 203w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1-50x36.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2021/12/mujeres-grafico-1-104x75.jpg 104w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Ninguna experiencia es extrapolable de un país a otro, pero la vitalidad del movimiento de mujeres en la Argentina propicia sacar conclusiones de cara a las futuras elecciones del año 2023 y sucesivas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Argentina es el único país de la región donde anualmente y desde hace más de 35 años se celebra un&nbsp;<a href="http://encuentrodemujeres.com.ar/">Encuentro Nacional de Mujeres</a>. Se trata de un espacio histórico de discusión donde se reúnen mujeres autoconvocadas –cada vez son más– para discutir en formato asambleario sobre sus problemáticas: trabajo doméstico, violencia, relaciones de pareja, sexualidad, maternidad, aborto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es imposible describir siquiera la amplitud de la agenda de mujeres pero <em>&nbsp;</em>a pesar de conquistas como la sanción de la&nbsp;<a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/239807/20210115">Ley 27.610</a>&nbsp;de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, acompañada de la&nbsp;<a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/239809/20210115">Ley 27.611</a>&nbsp;de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia, más conocida como el Plan de los Mil Días, la agenda para garantizar derechos básicos como la vida o el acceso a la salud y la justicia de mujeres y disidencias&nbsp;tiene por delante un camino de reformas y reparaciones históricas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Indagar sobre esa agenda y concretar sus demandas parece ser de primer orden también ahora en el terreno electoral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sucede, como sostiene la licenciada <em>Ivana Salemi (2), que:</em>&nbsp;“<em>los Encuentros Nacionales de Mujeres –devenidos en Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries– tienen una altísima convocatoria desde su primera versión, allá por el año 2005. Sin embargo, a partir de las movilizaciones masivas a raíz de los femicidios que impulsaron la consigna #NiUnaMenos en el año 2015 o las convocatorias en los alrededores del Congreso Nacional cada vez que se debatió algún proyecto vinculado a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, develaron la potencia de un sujeto político nuevo para el tablero de la política tradicional.”</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Y este sujeto político nuevo, ya tuvo en Chile su debut electoral concentrado en el voto de mujeres sub 30.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Acabó con la vieja sociedad patriarcal pinochetista dando el triunfo a Gabriel Boric, el presidente progresista chileno más votado de la historia, que prometió dejar atrás el tradicional bipartidismo que tanto daño causó a la sociedad, en particular a los multitudinarios sectores vulnerables del país trasandino, uno de los más desiguales de la región.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Qué sucederá en nuestro país con este colectivo decisivo en las elecciones trasandinas, aún no lo sabemos, pero ya tomamos nota de su existencia y contundencia electoral profundamente anti – neoliberal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se abre un panorama muy interesante de cara a las futuras elecciones nacionales del que hasta hoy no teníamos datos fehacientes ni experiencia comparada sino tan solo vagas referencias y groseras aproximaciones.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Notas</strong></p>



<ol class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-list"><li>Revista Sin Permiso, Diciembre 2021.</li><li>Revista Movimiento, Marzo 2021.&nbsp;&nbsp;</li></ol>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 30 de diciembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Sociólogo. Director Consultora Equis.</p>



<p></p>
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