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	<title>José Luis Lanao archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>Las púas del odio &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Feb 2022 03:01:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Auschwitz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El odio está en las púas, en la carne, en los huesos, en los alambres de púas de los campos de exterminio de Celebici, de Auschwitz y de la ex ESMA.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-puas-del-odio-por-jose-luis-lanao/">Las púas del odio &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El odio está en las púas, en la carne, en los huesos, en los alambres de púas de los campos de exterminio de Celebici, de Auschwitz y de la ex ESMA</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El odio está en las púas, en la carne, en los huesos. Está en el hombre que se clava hasta el fondo de sí mismo. En los silencios huérfanos, inhabitados. En los muertos que se fueron en primavera, solo en&nbsp; primavera, cuando la vida renace con el cálido despertar de la savia dulce de los árboles. Está en las pieles cuarteadas, en los hornos, en las fosas calmas al borde del camino. En las esquinas donde retuerce sus caderas bajo la breve grieta de luz donde existimos. Una grieta, no obstante, que es todo lo que tenemos.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;“Que bien se conserva</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; en nuestro siglo el odio</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; con que ligereza</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; vence los grandes obstáculos”,&nbsp; recita Szymborska.</p>



<div style="height:36px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Con paciencia la desolación cerca el paisaje. Más allá de las sombras solo queda el abismo. Se percibe en esta resignación el reconocimiento de una perdida, un sentimiento de tristeza, de tristeza desamparada. Un sentir que florece en el alma quebrada, en ese hueco sombrío en el que como en las ruinas de Micenas se puede oler la sangre seca. Es necesario detenerse un instante a escuchar las voces del silencio, a domesticar los demonios que nos habitan, a pedirle a la vida una pausa reflexiva, un deseo amable, una lágrima.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Creíamos que el mundo era como lo soñábamos, convertidos en sombras del paseante Nietzsche en sus caminatas estivales por los bosques de Sils María. Esas experiencias estéticas que te transportan a mundos abstractos donde todo confluye y se hace comprensible. Edificado de realismo y de sueños, de memoria y de mitos, de&nbsp; ironía y de parábola, de épica y de lírica, y de una serena visión oblicua del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Bajo la noche de un mundo que naufraga está la huella del vacío “beckettiano”, de no saber por qué ni para qué se vive. Hay algo de poesía triste en este tiempo desapacible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como en las noches eternas recurrimos a los cuentos de Scherezade para demorar el miedo a la muerte. El diálogo íntimo nació así, con una llamada a la calma y al sosiego. Nos asomamos a la muerte de los otros como un acantilado mudo que sin embargo parece reclamarnos. Los muertos nos hablan. Están ahí. Necesitan averiguar, buscar, sentirse parte, transgredir, bailar en el abismo. Escarbar en el universo fabulado del hombre mísero, de sus campanadas y de su niebla, de su río y de su largo puente, de su odio y de su sombra, de su obra angustiosa, oscura, viscosa. Esa zona gris donde la figura humana deja de conmover y la muerte se convierte en pulsión, en la pulsión de matar, en la simpleza de matar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las lágrimas humanas deberían ser contadas una a una para saber cuáles pertenecen al odio y cuales a la muerte. La muerte y el odio están. Siempre están. Están en la foto. En los alambres de púas de los campos de exterminio de Celebici, de Auschwitz y de la ex ESMA. Está en el poder de la mirada que trasforma el paisaje y lo hace desaparecer. En el horror que nace de la deshumanización del otro. En la prodigiosa revelación de la memoria involuntaria, la que ilumina de golpe el yacimiento intacto de todo lo olvidado. En la maldad diversa de la arrasadora condición humana. En lo banal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hannah Arendt no inventó la banalidad del mal; inventó simplemente un concepto que ilumina ciertos aspectos de nuestras relaciones con el mal. La banalidad no sería uno de los elementos constitutivos del mal, sino una de sus dimensiones. El mal procede del ser humano y su voluntad, donde se condensa una parte de su destino. Platón señalaba el mal como un acto de imperfección en medio del orden del universo. En la modernidad, con la muerte retórica de Dios, aceptamos que el mal se puede ejercer de plena voluntad. Hemos normalizado las exacerbaciones del mal porque las asumimos como parte de la especie humana. La filosofía invita a alejar el fatalismo antropológico y a iniciar una tarea mucho más compleja: afrontar de que el daño que hacemos nada tiene que ver con nuestra naturaleza, sino con la voluntad y su entorno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se siente esa soledad de desierto, de maldición y fobias, de obsesiones y simetrías. Al otro lado de nuestros párpados secos está la desolación, la incertidumbre, el horror, el miedo, el aislamiento, la muerte, la historia colectiva y la intrahistoria personal, el ansia de infinitud y la conciencia de caducidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De aquel mundo extraviado muchos recuerdos se han ido definitivamente con la huida, con el mito de desaparecer y reaparecer siendo otros, en otros lugares del tiempo y del espacio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entre soles y lunas, buscando bajo los escombros el brillo de las luciérnagas, saldrá el sol, y sus destellos bailaran sobre los muertos helados, y el mar de todos los azules declinará la mirada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En el alféizar de la ventana amaneció una paloma muerta. Es la poesía que nos atraviesa, dulce, como el rocío de la madrugada.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 19 de febrero de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista y ex jugador de fútbol. Campeón mundial juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>El Homo Antena y el capitalismo salvaje en un “clic” &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Mar 2022 12:26:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cada vez más conectados y cada vez más solos, en la era del circuito de control global a través de los gigantes tecnológicos, hemos llegado a un grado de sumisión colectiva que es el núcleo de esta Modernidad: el producto somos los humanos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-homo-antena-y-el-capitalismo-salvaje-en-un-clic-por-jose-luis-lanao/">El Homo Antena y el capitalismo salvaje en un “clic” &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Cada vez más conectados y cada vez más solos, en la era del circuito de control global a través de los gigantes tecnológicos, hemos llegado a un grado de sumisión colectiva que es el núcleo de esta Modernidad: el producto somos los humanos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El lugar que antes ocupaba Dios hoy lo ocupa tu celular. Es tu conciencia. Lo sabe todo de ti. Duerme bajo tu almohada, y será el delator que va a justificar en tu contra si un día caes en manos de la justicia. Hay algo excesivo que fatiga, no solo en la apropiación del tiempo, sino en la hipervisibilidad que ofrece la vida conectada. El homo antena de la posmodernidad navega cómodo desde lo alto del Sinaí por los secretos y miserias de la humanidad, por sus perversiones, confidencias, sueños, deseos inconfesables y realidades fusiladas de noticias falsas. Puede que un día debamos celebrar la fiesta del sacrificio del cordero de Google para recuperar el don de la intimidad en un mundo que navega por el universo con semejante gallinero a cuesta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La búsqueda del placer sensorial representa una de las paradojas más crueles de la sociedad actual: a una siempre creciente posibilidad de experimentarlo corresponde una mayor incapacidad de obtenerlo o disfrutarlo. Se inscribe en un contexto donde el contacto se produce más a través del medio tecnológico que de la vida real, y no solo hace que la realidad parezca decepcionante, sino que se presenta, a su vez, como una vía de escape que alimenta en el individuo la ilusión de protección frente a la posibilidad de fracaso. Así, la tecnología se convierte en una excusa. La acción interactiva parece ofrecer sensaciones más intensas que las reales, al no estar condicionada por la ansiedad o la vulnerabilidad que el contacto directo puede provocar. Se manifiesta así una obsesión irrefrenable que se autoalimenta. Con la ilusión de reducir la sensación de soledad se evoluciona hacia una soledad por hiperconexión. Cada vez más conectados, y cada vez más solos.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No se conoce en la historia un amo del imperio con semejante poder de dominación. Una forma de capitalismo sin precedentes que se ha abierto paso a codazos a través del conocimiento y monitorización de nuestras pequeñas existencias. Un sumidero de la soberanía personal que nos engaña por partida doble; en primer lugar, cuando hacemos entrega de nuestros datos a cambio de unos servicios relativamente triviales y, en segundo lugar, cuando esos datos después son utilizados para personalizar y estructurar nuestro mundo de una manera que no es transparente ni deseable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La externalización de la intimidad está rentabilizada por el poder financiero dominante. Los gigantes tecnológicos codician miradas absortas para subastarlas en un frenético mercado de la atención. La competición consiste en lograr más ojos en tanto canjeables como nueva forma de valor. Aunque no interesemos expresamente, interesa que participemos del circuito de control global: que al compartir lo que hacemos la rueda gire, dejemos rastros, y esto exija a otros a pronunciarse, portar el poder de dejar huellas y datos para pronosticarnos, siendo parte activa de los modos de control y de productividad. Los productos y servicios del capitalismo de vigilancia no son los objetos de un intercambio de valor. No establecen unas reciprocidades constructivas entre productor y consumidor. Son operaciones extractivas en las que se empaquetan nuestras experiencias personales para convertirlas en productos. En definitiva, el producto somos nosotros. Esta tiranía provocada por una oligarquía feudal y salvaje es una especie de golpe incruento, aparentemente indoloro y amable, sin tanques en las calles, pero que llega al fondo de lo que pretende, la dependencia masiva de las obsesiones que nos inyecta. En esa sumisión colectiva está el núcleo de la Modernidad. Ese cepo que anida en la naturaleza de nuestra “razón” y que percibe las cosas “como poseyendo una especie de eternidad inocente”, recordando a Spinoza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En este tiempo de desapacible desmesura el acrónimo FAAMG (Facebook, Apple, Amazon, Microsoft y Google) acaba de alcanzar un valor bursátil de 9 billones de dólares, una cifra semejante al PIB de Gran Bretaña, Alemania, Italia y España juntos. En este realismo de “dickensiana” desesperanza el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, manifestaba: “Si nos dan más información de ustedes, de sus amigos, podemos mejorar la calidad de nuestras búsquedas. No nos hace falta que tecleen&nbsp; nada. Sabemos dónde están, sabemos dónde han estado. Podemos saber, más o menos, que están pensando”. Nítido como el espolón del diablo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hemos llegado al punto de la tragedia identitaria de levantarnos cada mañana abriendo Instagram para comprobar si todavía existimos. Es necesario volver al “clic” de la vida verdadera. Admirar lo minúsculo. El ruido cristalino de las acequias, la sombra serena de los limoneros. Aquella siesta con sonido a chicharras, con una penumbra de maderas entornadas, con una brisa que infle los visillos y transmita un olor a membrillo, mientras las horas siguen su camino de media tarde para que la puesta de sol te sorprenda, para merecer el sol que se funde en el horizonte. Y luego esperar la noche para contemplar un cielo lleno de halógenos y desear que ese milagro se produzca mañana. Ese sencillo deleite de la olorosa vida corta, que, en definitiva, es lo único que tenemos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 11 de marzo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista y ex jugador de fútbol. Campeón mundial juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>Capitalismo vs Capitalismo. Todos neoliberales &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Mar 2022 16:01:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Captalismo de vigilancia]]></category>
		<category><![CDATA[Google]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[neocapitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Navegamos por la nube convertidos en protectores del capital global y de sus dueños. Hay capas enteras de la sociedad que se han adherido totalmente no ya a la ideología neoliberal, sino a la forma de vida neoliberal.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/capitalismo-vs-capitalismo-todos-neoliberales-por-jose-luis-lanao/">Capitalismo vs Capitalismo. Todos neoliberales &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Navegamos por la nube convertidos en protectores del capital global y de sus dueños. Hay capas enteras de la sociedad que se han adherido totalmente no ya a la ideología neoliberal, sino a la forma de vida neoliberal.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “La vida pasa como un ratón de campo, sin agitar la hierba” Ezra Pound.</p>



<div style="height:27px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nuestro verdadero equipaje son las emociones, las ideas, lo que sabemos, lo que hemos leído, soñado, deseado, nuestras pasiones, nuestros sentimientos y también los placeres que nos hemos otorgado. Lugares apacibles donde refugiarse. Pero la obligación universal de perseguir la “felicidad” se ha convertido en la causa de todas nuestras desdichas. Somos tan “felices” navegando por&nbsp; el laberinto virtual de la postmodernidad que con frecuencia debemos recurrir a la tristeza pasada porque la del presente ofrece un suministro escaso. La ironía desnuda el complejo de Polícrates, la infelicidad de ser feliz.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un Nerón neoliberal&nbsp; ha decidido pegarle fuego a la tierra y sentarse a verlo desde el sofá. Ese sofá desde donde contemplamos el mundo. Tal vez ese Nerón gigante esté compuesto de pedacitos de usted, de mí, de nosotros. De todos y de nadie. Ese Nadie enorme e inmanejable que nos mira desde el espejo y nos reconoce.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Habitamos un mundo donde los “esclavos” toman por realidad lo que solo son sombras: la enorme caverna de Platón más Google. Ese admirable ejercicio de ensimismamiento centrado en lo superfluo, en la autosatisfacción de deseos y en la mercadotecnia del yo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hoy navegamos por la nube convertidos en protectores del capital global y de sus dueños. Hay capas enteras de la sociedad que se han adherido totalmente no ya a la ideología neoliberal, sino a la forma de vida neoliberal. Con las consecuencias propias de esta vorágine de la economía de la atención y la extracción de datos. La globalización que había amanecido con la visión extracorpórea de la tierra navegando por el espacio, se convirtió aquí abajo en un mundo sin fronteras donde el modelo neoliberal ya no encontró obstáculos para moverse a sus anchas, sin complejo, sin otra cosa que hacer que haciendo pobres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta globalización no deja espacio a las reformas estructurales ni a las políticas económicas que tratan de corregir el aumento espectacular de la desigualdad. Las reformas verdaderamente estructurales son solo las que incorporan devaluaciones salariales y reducciones del gasto social. No hay redistribución del capital al trabajo, ni de los ricos a los pobres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El capitalismo ha tenido muy diversas encarnaduras. Desde su aparición inicial, como capitalismo familiar, hasta la versión dominante de hoy de capitalismo financiero radical. Ha recorrido un largo camino en que su hito principal ha sido el antagonismo entre capitalismo renano (alemán) y capitalismo anglosajón, y su proceso de fundamentalización en el que ha desembocado: un capitalismo uniforme de corte integrista neoliberal. Este enfrentamiento entre capitalismo contra&nbsp; capitalismo pierde en parte su naturaleza con la finalización del siglo XX -con&nbsp; la caída del muro de Berlín- según la definición de Hobsbawm. La economía social de mercado -soziale marktwirtschaft- que constituía el eje central del primero apuntaba al progreso de la sociedad como motor inseparable de la creación de riqueza, a la ética social y al derecho internacional. El modelo renano sirvió de base para el modelo europeo de consolidación. Una concepción anclada en el espíritu comunitario que generaba un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva. Con la globalización y la revolución conservadora de Reagan/Thatcher el capitalismo anglosajón devino en el paraíso de la desregulación y la innovación financiera, Desde entonces no ha parado el debilitamiento del Estado de Bienestar bajo la premisa de que todo “es susceptible de ser privatizado”. Se perpetuó la elevación del individuo-accionista a la condición de titular de poder, y la sustitución, en parte, de los bancos por la Bolsa como fuente de financiación de las grandes corporaciones multinacionales. Esto degeneró en una febril especulación financiera y enormes casos de corrupción empresarial: Enron, Siemens, Parmalat, la burbuja tecno del año 2000, etc&#8230; Una nueva “modernidad” económica se consolidó a partir de desregulaciones, privatizaciones, menos impuestos, y el poder magnético de posibles mercados eficientes por encima de todas las cosas. Hoy la elusión de impuestos se ha disparado por la cada vez más sofisticada ingeniería fiscal que ha crecido con la globalización. Multinacionales, paraísos fiscales y territorios de baja tributación son los ganadores de este modelo, generando una carrera a la baja en el impuesto de sociedades, erosionando las bases imponibles. Ante la competencia de jurisdicciones de baja tributación el resto de países redujeron impuestos para atraer negocios: el tipo medio de sociedades en la OCDE cayó del 32,2% al 23%, entre 2000 y 2020.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Esta sensación de extrañamiento de lo real podría servir para inaugurar nuevas vías de repensar nuestro lugar en el mundo. Preguntarse qué nos ha conducido hasta aquí y cómo seguir adelante. Se necesita un proyecto colectivo y participativo destinado a aportar una mayor transferencia de recursos sobre la evolución de las desigualdades de renta y de riqueza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El “Gran Confinamiento”, asociado a la devastadora crisis de 2008, ha provocado&nbsp; una brutal desigualdad. Entre las dos crisis se han incorporado al ejército de pobres (aquellos que viven con menos de 3,20 dólares al día)&nbsp; alrededor de 600 millones de personas, según la Organización Mundial del Trabajo. Las conclusiones del tradicional estudio Global Wealth Report de Credit Suisse, recientemente hechos públicos, son igualmente impactantes. En la parte alta de la sociedad el número de ultrarricos (que cuentan con una riqueza superior a los 100 millones de dólares) se elevó durante el último año de confinamiento un 24%: 40.000 ciudadanos entraron a formar parte de la élite. En la parte baja, la mitad de los adultos del mundo disponen de una riqueza anual inferior a los 10.000 dólares. “En vez de abolir a los ricos, deberíamos abolir a los pobres” decía Bernard Shaw.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Durante la “guerra fría” del capitalismo contra capitalismo se coló un nuevo modelo. Un imperialismo apantallado, un feudalismo de alta tecnología, de pensamiento único, que lo uniforma todo: el capitalismo de vigilancia. Las grandes tecnológicas han liquidado la libertad de mercado y la competencia. Un escabroso e indomable imperio “gansteril”&nbsp; que convierte en necesario lo innecesario, y que no solo garantiza la continuidad del sistema, sino que logra moldear conciencias para el consumo de cosas que no se necesitan, pero se cree necesitar. El capitalismo clásico explotaba a los asalariados; el neocapitalismo explota a los consumidores: es preciso que las mayorías acumulen cosas para que las minorías acumulen capital. Ingenioso. Al final, todos neoliberales.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No hay que irse a las espaldas de la tierra para comprobar la violencia de la pobreza extrema. En la esquina de tu barrio hay un hombre arrodillado con los brazos en cruz, y un plato limosnero a sus pies reclamando la parte que le corresponde del mundo. Sabe que alguien se ha quedado con su parte. La reclama.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hoy todo lo que te dice el mercado al oído es para acostarse contigo. El capitalismo de vigilancia se ha metido en tu cama. Descansa en tu celular, el que dejas todas las noches debajo de tu almohada.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 26 de marzo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Colabora en Página/12, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarfield y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>El narciso  neoliberal y la oligarquía de la soledad &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Apr 2022 16:20:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Hiperconsumo]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad hiperconectada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la sociedad de la hiperconexión hemos sustituido la solidaridad por el narcisismo. Desde una engañosa empatía, esa conectividad ha generado una especie de sociedad de la interpretación, el engaño y la impostura.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-narciso-neoliberal-y-la-oligarquia-de-la-soledad-por-jose-luis-lanao/">El narciso  neoliberal y la oligarquía de la soledad &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En la sociedad de la hiperconexión hemos sustituido la solidaridad por el narcisismo. Desde una engañosa empatía, esa conectividad ha generado una especie de sociedad de la interpretación, el engaño y la impostura.&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estamos solos. Solos de solemnidad. Hiperconectados&nbsp; y solos. Hiperconsumiendo y solos. Solos, delante del espejo, esperando a Godot junto al árbol del camino. Refugiados en esa obsesión por uno mismo, en esa traicionera pérdida de tiempo. En vivir más fuera que dentro. En el desgarro de vernos socialmente obligados a ser dichosos. Con el hambre de “ser” para ser visto, y ser visto para seguir siendo. Esa hambre que nunca se termina de quitar del todo. Estamos solos, y no lo sabemos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No hay nada que ciegue más que nuestro yo pegajoso e hipervalorado. Ese gran narciso envuelto en sueños de ginebra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Que inocencia la nuestra creyendo estar al mando de nuestras vidas. Hace tiempo que dejamos de ser, para ser otros. Vidas corrientes convertidas en frenéticos narcisos neoliberales, de lealtad alambicada, casi feudal, de admirable habilidad para consumir servicios inútiles y productos vacíos que no necesitamos pero creemos necesitar. Nos hemos instalado en el reino del hedonismo neoliberal, en un imparable “vanitas vanitatum”, donde resultamos estar dócilmente amaestrados, impelidos por un deseo imposible de calmar: la sobreexposición a las pantallas y a la sobreabundancia de información. Una mutación monstruosa de masa mayoritariamente plana, nivelada y sorda, incapacitada para cualquier acto de resistencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hemos dejado de “pensar” y de leer para mirar. Para mirar sin ver. Sin horarios, sin párpados. Un mundo-pantalla donde se vuelve muy difícil cerrar los ojos, y ante la saturación y disponibilidad de “ver todo el tiempo” se complica observar lo mirado, detener la imagen y profundizar en ella, abordando el espesor más allá de lo epidérmico. La sumisión de un mundo sin párpados debilita las formas éticas, de solidaridad y ciudadanía, pero también de pensamiento propio que requiere sujetos con párpados, con reflexión, con racionalidad y vida íntima. Una zozobra extrema ante una concepción postmoderna de la existencia que diluye los contornos de la realidad y la identidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nos gusta creer en un yo que decide, pero tu vida del “hacer” ya no existe. Ya ha sido programada. Diseñada por la “oligarquía de la soledad”, con sus dopantes multinacionales de liberalismo neo-feudal, que te inducen a ser uno y otro al mismo tiempo. Esa ignorancia voluntaria de la realidad donde se viven dos vidas paralelas: la real y la que hay que enseñar en la sociedad virtual. Así llegamos a la estupidez oscura de la que hablaba Musil. Un catálogo de pulgares que se deslizan por un lugar ya normalizado, donde las emociones se ordenan en etiquetas de códigos y “links” entre contactos que determinan la deriva de estímulos a seguir. Tu celular ya no es solo el centro del mundo, es también su dueño. El algoritmo lo rige todo. Se genera la ilusión de olvido bajo la contingencia y el exceso, pero todo se archiva de forma indefinida, para ser utilizado ahora o cuando seamos otros. Una sugestión de individualidad en un tiempo de subjetividades ensimismadas y reblandecidas de tanto contemplarnos a nosotros mismos. El mercado te necesita, como producto y como consumidor. Te necesita: solo, conectado, y consumiendo; sin salir de la habitación, como recomendaba Pascal. Que nadie te pise la desesperanza, es tuya, te la has ganado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hemos entrado en modo hobbesiano. Y, como suele ocurrir cuando vuelve Hobbes, Kant se eclipsa. El apremio civilizador de los grandes principios que declarábamos con carácter universal cede ante los datos de la realidad. Ese Kant indomable que todos llevamos dentro ha desaparecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La sociedad líquida que pronosticó Bauman ha mutado ya de estado y empieza a ser gaseosa, cáustica y hasta pomposa, más fluida que sustancial, más disuelta que diluida. Hemos sustituido la solidaridad por el narcisismo, nos hemos sumido en la barbarie de la uniformidad, en la corrosiva zona gris de la indiferencia. Desde una engañosa empatía, esa conectividad ubicua gobernada por calculados diseños de pantalla, ha generado esta especie de sociedad de la interpretación, del disimulo, del engaño, de la impostura.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En “La Odisea” por primera vez en nuestra cultura un humano habla no con sus semejantes o con los dioses, sino consigo mismo. Ulises, derrotado, dice: “Corazón, se paciente, en otras ocasiones ya sufriste reveses”. El diálogo íntimo nació así, con una llamada a la calma y al sosiego. Todavía es posible concebir una utopía del espíritu, a pesar de que hoy, Ulises, seguramente, hubiera enviado un “tuit”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay una vida ahí afuera que supura. Un espacio sencillo, humano, con las puertas y las voluntades abiertas. Sal de la habitación. Sal de ti mismo. Sintoniza con la gente, con el movimiento de las ramas, con la llegada repentina de la lluvia, con el sol cancelando la tarde sobre esa pareja que yace sobre la hierba, con las manos entrelazadas, esperando el rocío de la madrugada. Eso es la belleza. Tan solo eso. Y nada menos que eso. La vida duele, pero la belleza te rescata. Esa belleza de la olorosa vida corta, que es todo lo que tenemos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 22 de abril de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Colabora en Página 12, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>Los genitales de la deuda &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 May 2022 12:03:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Deuda]]></category>
		<category><![CDATA[Fondo Monetario Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Posliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un posliberalismo crediticio camina por el mundo como si el mundo fuera suyo. Con él, la deuda acaba de fundar su patria, su himno y su bandera. Es la nueva patria chica de la patria grande y se ha clavado en nuestro corazón como una cruz en un sepulcro. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-genitales-de-la-deuda-por-jose-luis-lanao/">Los genitales de la deuda &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Un posliberalismo crediticio camina por el mundo como si el mundo fuera suyo. Con él, </em></strong><strong><em>la deuda acaba de fundar su patria, su himno y su bandera. Es la nueva patria chica de la patria grande y se ha clavado en nuestro corazón como una cruz en un sepulcro. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;“esa deuda salvaje que ha venido a habitar nuestra tristeza”</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si un día regresas al mar de tu infancia debes saber que ese mar no te ha olvidado. Por muchas vueltas que hayas dado por el mundo, el mar de tu niñez te tendrá siempre en su memoria. Sigues siendo ese niño que ahora levanta los mismos castillos de arena y llora al verlos caer una y otra vez, sin saber que esa es la primera lección de la historia. En la niñez todo es para siempre. Es la vida que bulle en el interior de la belleza, y que reclama sus ceremonias, la atención al detalle, que te abracen, que te rodeen, que te sostengan. Pero no siempre la cara es el espejo del alma. Solo el arte ha dado sentido a la caótica aventura de la vida y cuando esta se extinga, más allá de la crueldad humana, el sueño de la belleza aún seguirá siendo el único motivo para sentirse orgulloso de haber pasado por este mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La vida que no podemos vivir podemos soñarla, soñar es otra manera de vivir, más libre, más bella, más auténtica. Si uno fuera capaz de abandonar ese río de Heráclito en el que nadie se baña dos veces, en donde todo fluye y nada se detiene. Esa especie de epopeya individual, con todos sus problemas vitales y su incomprensión del mundo. El mendigo que pide unas monedas a la puerta de la iglesia dormirá esa noche bajo un cajero rebosante de dinero. Es su forma de beberse la vida a borbotones, abrigado en la paradoja. Reclama su parte del mundo que le han arrebatado. Su pedacito de brisa, de sol, de cobijo. Son almas que ya se han ido de la vida, se han retirado al interior de sí mismos, huyendo con la humanidad dañada en los bolsillos. La huida no deja de ser un acto muy audaz cuando se huye detrás de un sueño, pero miserable cuando el sueño trata de encontrar un cajero deshabitado para pasar la noche.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hoy, donde vuelvas la mirada hay una armonía destemplada, un sosiego tenso. Un tiempo vacío, subyugado de urgencias desapacibles. Mundos enteros que no se nombran, que deambulan por la noche con los sueños suspendidos o arrasados. Es la deuda que ha venido a habitar nuestra tristeza. Una deuda que muerde y no te suelta. Uno se sienta a la mesa con los deseos apagados. A pensar y pensarnos. Se bebe y se come en silencio. De la deuda no se habla, ya nos lo hemos dicho todo, o casi todo. Solo hay que ponerse a salvo de algunas opiniones. En medio de una sobremesa acalorada puede que un comensal adicto a Milei suelte gotículas de salivas que después de volar por el aire vienen a caer en tu plato cargadas de ideología. Si te las tragas envueltas en la sopa deberás imaginar qué pasará cuando esa crispación entre a formar parte de tu riego sanguíneo. Es conveniente mudarte a otro cuerpo antes de volver al tuyo. Cuando oigas el rebuzno de un tertuliano o de un político exaltado, ponte a salvo, y como antídoto elige un poema de Ovidio y verás que las palabras también pueden tener una cadencia áurea, y un sonido de manantial.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la conquista de la identidad personal, que siempre ha sido una aventura desgarradora, te ha acompañado la televisión. Ese mar azul abisal que anida en el abismo. Mientras se come es recomendable apagar el aparato, ya que en ocasiones no sabes si tu vida se desarrolla dentro o fuera de la pantalla. Todo está ahí, y en ninguna parte. Algunos medios necesitan esculpir tu mundo a imagen y semejanza de sus deseos. Como sabía Pigmalión, que talló sus anhelos en mármol, moldear a algunos humanos es imposible. De moldear tertulianos, ya ni hablar.&nbsp; Es inexplicable que no existan corredores humanitarios para salir de la pantalla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La única forma de hacer algo útil por el futuro es tener el pasado siempre presente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No es difícil discernir cuándo un gobierno te habla desde el cerebro, el corazón o los genitales. El Gobierno anterior se instaló en la viril necesidad de gobernar desde los genitales. Puso los “goivos” sobre la mesa y nos encadenó a una deuda de 44.000 millones de dólares, así, con un par; diseñada en la parte baja del cuerpo, donde residen las emociones primarias y los sentimientos más innobles. Una deuda de verdad, con empaque. Nos vino a decir que ya basta con deudas de andar por casa, que son tiempos de integrarse en el mundo. Y nos integró. Hoy se imponen los genitales del realismo crediticio. Quien vuelve por los fueros es el victorioso mercado acreedor, exigiendo leoninas condiciones al Estado deudor. En su “performance” negociadora, el Fondo Monetario Internacional&nbsp; intentó hacernos creer que mira la manada desde la barrera cuando todos sabemos que está en el centro del epicentro, dirigiendo el rebaño. Nos hemos convertido en la mermelada ideal para que el poder económico internacional se haga con nosotros una tostada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como en las noches eternas de Sherezade, recurrimos al relato para detener el miedo a la muerte. Los relatos se suceden, pero hoy lo que se impone es la&nbsp; “realpolitik”, o política realista, pragmática. Término acuñado por el canciller alemán Otto von Bismarck. Por el momento no hay más que pragmatismo empapado de miedo. Ceder ante el chantaje sólo puede ser considerado realista si uno desea seguir siendo chantajeado. Los hechos son lo que son. Desde 1987 a 2007 los ingresos de los Estados de la OCDE crecieron de media de un 36,3% a un 38% del PIB. Un aumento escaso de algo más de un punto de presión fiscal en 20 años. La otra fuente de ingresos del Estado, la deuda, en el mismo periodo 1987-2007, pasó de representar un 55% del PIB a un 100% y más (datos del Banco Mundial). Es decir, que la emisión constante de deuda ha sido el deporte más practicado por los Gobiernos, arrumbando en las esquinas a los impuestos, en especial la reducción a las cargas impositivas de&nbsp; las grandes fortunas, las corporaciones transnacionales y el capital financiero. Un posliberalismo crediticio que camina por el mundo como si el mundo fuera suyo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La deuda acaba de fundar su patria, su himno y su bandera. Es la nueva patria chica de la patria grande. Se ha clavado en nuestro corazón como una cruz en un sepulcro. Cuando sientas que el aire se hace irrespirable, aspira profundamente, y entrega tus pulmones a ese minúsculo mundo tuyo, que sigue ahí, latiendo. Si por el contrario decides morir de belleza, muere. La belleza también es sentir que nos inunda una tristeza indefinible, que da a un mar en calma, iluminado por un gajo de luna nueva que irradia una claridad como de plenilunio. En ese mar naufraga el velero de papel que lleva a bordo todos nuestros sueños. Aún así, nos quedan aquellos tiempos felices donde aprendimos a volar persiguiendo mariposas, con la suave brisa de la calima nueva en la frente y el sol de la tarde muriendo en el horizonte. De la pobreza viene mi alegría.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 5 de mayo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Colabora en Página 12, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>En la cama con Milei. Neofascismo y sexualidad &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 May 2022 23:10:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Neofascismo sexual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>José Luis Lanao sostiene en este artículo que la relación entre fascismo histórico y misoginia explícita, demuestra que las ideas sobre la inferioridad natural de las mujeres es una de las bases de sustentación del pensamiento autoritario y del fascismo social. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/en-la-cama-con-milei-neofascismo-y-sexualidad-por-jose-luis-lanao/">En la cama con Milei. Neofascismo y sexualidad &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>José Luis Lanao sostiene en este artículo que la relación entre fascismo histórico y misoginia explícita, demuestra que las ideas sobre la inferioridad natural de las mujeres es una de las bases de sustentación del pensamiento autoritario y del fascismo social. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“La testosterona viene llegando”, seguidores de Trump</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Qué bien sonaba aquel verso: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”. Esos ojos con aroma a nueces de sándalo, de romero y lavanda. De belleza triste, vacía, que se fue con el recuerdo de haber estado en París buscando la playa bajo el asfalto. Se fue sin saber que debajo de los adoquines estaba Sodoma sumergida en un castigo. Algunos sueños que uno alimentó en la vida temprana ya han sido derrotados. A pocos metros, bajo tierra yacen todos los sueños de la humanidad. Cuando se pudran añadirán un sabor dulzón a la tierra, antes de filtrase por las grietas de la vaguada donde crecen los limoneros. “Si no te gustan mis sueños, empieza a juntar los tuyos; y si tampoco te gustan, cámbialos”, cantaba una anciana en el viejo puente de Carabelo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Era la poesía que nos habitaba. Ese tesoro de la vida, que es todo lo que hemos aprendido, los libros que hemos leído, la cultura adquirida, las emociones vividas, los dolores compartidos. Ese tesoro que llevamos encima no será detectado por ningún dios, por ninguna patria. Cruzará libremente todas las aduanas, todas las fronteras, y te acompañará siempre, vayas donde vayas, como un refugio de oro que vuelve a brillar sobre tu vida cuando el sol sale cada mañana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Da la sensación de que la historia humana en su locura vuela hacia ninguna parte dejando atrás una estela de crueldad, de belleza y de culpa. El tiempo deriva con frecuencia del pasado al presente para acelerar la urgencia de la historia. La vida íntima ya no se controla desde los cuarteles, ni desde los púlpitos, pero hay una realidad que ensucia. El neofascismo ha entrado de lleno en la batalla por el dominio de la sexualidad.&nbsp; La represión sexual es la base de la familia patriarcal. Las inhibiciones y el debilitamiento de la sexualidad constituyen los pilares más importantes para la existencia de la familia autoritaria. Wilhelm Reich en su obra «La psicología de masas del fascismo», advirtió que la represión sexual, realizada desde la más temprana infancia, cumple una función política de regulación, ordenamiento y aseguramiento de las relaciones políticas y sociales. Sus teorías sobre la economía sexual, y la influencia de la inhibición y la represión genital en la conformación de la sociedad autoritaria, más la falta de libertad sexual, es la causa y origen de la ausencia de libertad en general.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La relación entre fascismo histórico y misoginia explícita, demuestra que las ideas sobre la inferioridad natural de las mujeres es una de las bases de sustentación del pensamiento autoritario y del fascismo social. Se necesita inferiorizar para dominar, porque la justificación de superioridad de ciertos seres humanos sobre otros, se hace en base a características supuestamente naturales. El desprecio a la mujer justifica y legitima su subordinación, subyace a toda forma de dominio, y en parte legitima la violencia como recurso para imponer un orden social imaginario. Para que la cultura del odio progrese es necesario colocar a las personas contra las personas, distorsionar los hechos, atacar la solidaridad, declarar los movimientos de emancipación social como amenazas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así, en la política argentina nos encontramos, sorprendentemente, con un fascismo sin fascistas. Almas que habitan otros cuerpos, que van y vienen, antes de regresar al suyo. Palabras que se han diluido, que han dejado de ser. Eufemismos semánticos que consiguen enmascarar ambientes de lo más “fascistoide”, de enorme pureza, sin que lo parezcan. Así es como Milei se presenta como un chico “libertario”, algo travieso, empecinado en peinarse detrás de una turbina, con unos dientes de leche que hace tiempo que se le han caído. Quien domina el lenguaje domina la realidad. Vamos a pagar muy caro estas vilezas semánticas adornadas de serena frivolidad. Este neofascismo de pandereta se puede convertir en esa gran ola que se gesta lejos de la orilla, donde no alcanza la vista, en medio del mar, y que minutos después acaba por romper en la roca bajo nuestros pies.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo decía Paracelso: la dosis decide si algo es veneno o remedio. El relato de la extrema derecha intenta descargar la violencia sexual sobre sus propias víctimas. Degradan a la mujer violentada bajo la sospecha de un comportamiento deliberado de “provocativa coquetería”, que se practica con bastante más fervor que conciencia crítica. Y entonces “pasa lo que pasa”. Y lo que pasa suele ser una especie de conspiración contra ese macho desatado, impedido de todo control, en perpetuo estado de excitación. En esa seducción consentida se contiene todo el poder y la fuerza de la mujer en la historia, aseguran. Así no hay quien escape del todo al mecanismo “pavloviano”. O sea, que tan naturalmente condicionado puede ser un acto de violencia masculina como el más refinado estímulo femenino. Se intenta justificar ese penoso estado de bicho en celo permanente del hombre, esa mísera arrogancia masculina, para así prorrogar el modelo de mujer cautiva, objeto de deseo a los ojos del macho. Un conjunto de ideas incriminatorias como soporte de una opresión concreta, de poder y sumisión, derivados de una estructura social jerárquicamente explotadora.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este neofascismo sexual que nos asalta no quiere demoler el prejuicio contra la&nbsp;“Mater” floreciente, toda pecho y barriga, sin pies y sin rostro. Prefieren la Venus Calipigia, con sus nalgas ardientes, el arquetipo de la raza y el culto fascista a la virilidad y la fuerza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Todos hemos llegado a este mundo atravesando el cuerpo de la mujer. Desde la antigüedad han gobernado tu útero, tu sexo y tu cerebro. Hoy son tuyos. Te los has ganado. Es necesario que recuperes aquellos paraísos perdidos, donde los dioses no intervienen, para glosar el misterio inasible de la belleza del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Escucha, mira, lee, sueña, vive, mujer eterna, y sigue las huellas del gallo del Cyrano de Bergerac que creía que el sol salía no por imperativo de la naturaleza, sino por la hermosura de su canto.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 22 de mayo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">* Periodista. Colabora en Página 12, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>Entrevista a Víctor Hugo Morales: «A Cristina le diría, sólo me queda usted» &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jun 2022 17:17:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
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		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
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		<category><![CDATA[Víctor Hugo Morales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El periodista José Luis Lanao entrevistó para La Tecl@ Eñe a Víctor Hugo Morales. En esta primera entrega de una extensa conversación, Víctor Hugo manifiesta el cansancio que le produce una pelea diaria contra el poder económico, y la mentira que domina la escena del periodismo hegemónico, y afirma que detrás del lenguaje también hay una disputa.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/entrevista-a-victor-hugo-morales-a-cristina-le-diria-solo-me-queda-usted-por-jose-luis-lanao/">Entrevista a Víctor Hugo Morales: «A Cristina le diría, sólo me queda usted» &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El periodista José Luis Lanao entrevistó para <em>La Tecl@ Eñe</em> a Víctor Hugo Morales. En esta primera entrega de una extensa conversación, Víctor Hugo manifiesta el cansancio que le produce la pelea diaria contra el poder económico, y la mentira que domina la escena del periodismo hegemónico, y afirma que <em>detrás del lenguaje también hay una disputa.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El proceso de transformación cultural y social que encarna el feminismo, es otro de los temas al cual Víctor Hugo se abre como instancia de cambio y aprendizaje personal.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente Alberto Fernández están presentes en la conversación: En Cristina, halla un refugio esperanzador; hacia el presidente, el pedido, o deseo, que <em>dé una pelea grande,</em> que es lo que el país necesita. </strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;“recorro tus muslos</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que nunca envejecen</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;con mi amor</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ese milagro</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te tomo por detrás y te beso</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mientras sueño</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que me estás soñando”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (de su libro, “La herida azul”)</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Qué lejos quedan aquellos olores de la infancia. Aquella siesta con sonido de chicharras, con penumbra de maderas entornadas, con la brisa inflando los visillos y el olor del membrillo posándose calmo sobre los pliegues de lino, mientras las horas seguían su camino para merecer el sol fundiéndose en el horizonte. Dejar que la vida te abandone dulcemente, y que un dios pagano te conceda la gracia de un placer secreto. Qué más da que te prometan la inmortalidad en el paraíso si basta que una uva moscatel te estalle en los labios para sentirte inmortal aquí en la tierra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Víctor Hugo lleva marcado en el rostro ese sol de su infancia. Esa espiritualidad de nuez moscada que hace brotar lilas de la tierra muerta. Fluye, cala, se filtra. Te exorciza el alma gota a gota, con sus sueños, con sus venas, con sus quimeras. Esa hondura humana moldeada por el tiempo que libera la profunda poesía que lo habita. Esa exploración libérrima de la condición humana de la que emana una grandeza eterna, donde sus convicciones sangran, se conmueven, palpitan. Fosiliza los tiempos, sacude los eclipses de utopías, y rumia por el desguace del lenguaje y las palabras: las inventa, las repara, las cobija. Su viento desatado, de espacios infinitos, afila las conciencias cartografiando nuestro espacio y nuestro tiempo, persuadiendo que tal vez tengamos que pensar los destinos humanos como restos de un naufragio. Su yo es su yo, solo, porque hay un otro. Hubo un tiempo en que no tuvo ganas de ponerse los ojos, y el mundo se quedó ciego, vacío, en un silencio que lo volvió desolado. En este aquí y ahora, que fluye caudaloso, le estremece la sensación de mirar de cerca un paisaje en el que se disuelven las formas, y no se distingue lo cierto de lo engañoso. Una verdad íntima que brota como la genciana entre las piedras áridas</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-José Luis Lanao:</em></strong> <strong><em>Baudelaire reclamaba como un derecho humano el “irse” de lo cotidiano. Esa huida interior que horada el espacio con su capacidad de símbolo, el mito que todos llevamos dentro y que nos hace ilusionar con la idea de cambiar y dejarlo todo atrás, de desaparecer tal como somos y reaparecer siendo otros para otros y en otros lugares del tiempo y del espacio. Irse para pensarse, para entenderse.</em></strong>&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-Víctor Hugo Morales:</strong> El impulso de huida es una de las pulsiones más profundas del ser humano. Esa necesidad de escapar es inherente al hombre y a la mujer. Tiene connotaciones filosóficas, metafísicas, aferrada al concepto que recomendaban los clásicos, de sabiduría, de huida necesaria hacia un espacio calmo, por una realidad asfixiante. Es un deseo legítimo. Existe en mí ese deseo. Lo tengo presente. El beneficio del olvido, que es una manera maravillosa de escapar, lo estoy esperando, bien, manso, sin prisas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Existe otro tipo de huida individual que trasciende lo moral, que dice mucho sobre la naturaleza de la sociedad en que vivimos. Esa huida hacia dentro para escapar del otro. Esa tendencia a medirlo todo a partir de la discreción individual, alejado de todo compromiso colectivo. Cuando la “libertad” del sujeto, a falta de otro argumento que contenga un mínimo de racionalidad, se pone por delante de los requerimientos de la solidaridad.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Me pregunto si podremos conseguir educar nuestra capacidad para empatizar con el otro, con los demás. Con quienes nos sentimos lejanos. Ampliar nuestro horizonte ético, propugnar la acogida como pensamiento universal. Pensar de manera crítica esas nuevas formas de lo visible del universo individual enfrentado a lo colectivo. Mantener la conciencia que lo humano es contingente y que la solidaridad es un compromiso.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="900" height="506" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM.jpg" alt="" class="wp-image-9754" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM.jpg?v=1655140513 900w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM-300x169.jpg?v=1655140513 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM-768x432.jpg?v=1655140513 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM-260x146.jpg?v=1655140513 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM-50x28.jpg?v=1655140513 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VHM-133x75.jpg?v=1655140513 133w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:900px) 100vw, 900px" /><figcaption><em>Foto: Carlos Brigo</em></figcaption></figure></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-JLL:</strong> <strong>¿El deseo de huida parte de la decepción?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Y de la mentira. Lo que cotiza es la mentira. Yo vengo de un tiempo profesional donde la mentira no era cómoda, te llevaba al desprestigio, al destierro profesional. Se han sobrepasado todos los límites. Las palabras han perdido su rango de credibilidad, de pureza, de belleza. La grosería, la obscenidad, la vulgarización del lenguaje es algo tan normalizado que te sorprende. Vengo de una generación que decir “puta” en la radio era casi un escándalo, un sacrilegio. Detrás del lenguaje también hay una disputa. Estas ganas de desaparecer, que no será hoy ni mañana, pero será, es consecuencia del desánimo, del desasosiego, del cansancio. Uno se cansa de esta pelea constante, tan desigual, tan desproporcionada con el poder económico y mediático, tan mezquino, tan perverso, tan empecinado en su enriquecimiento personal. Tan de espaldas al país, a las necesidades de la gente. Vivimos en la sociedad del cansancio.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Existe un intrigante aforismo de Kafka que habla del punto de no retorno, un punto desde donde ya no es posible el regreso. “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que el ser humano debe alcanzar, el punto de no retorno”, expresó. ¿Lo acompaña la idea?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Conozco la idea. Estoy en ese punto. Ya no tengo punto de retorno en casi nada. Ya está. He llegado hasta aquí, y si hay una huida solo será hacia adelante. Este es un deseo interiorizado y no hay vuelta atrás. Lo necesito. Llegar a interiorizar esto ha sido muy importante y muy bueno para mí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿El aforismo de Kafka es exportable a las transformaciones sociales? Cuando el individuo se encuentra inmerso en un proceso colectivo de punto de no retorno, ¿es cuándo aparecen los cambios transformadores?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> No. No lo creo. Las transformaciones sociales nacen de los liderazgos. Como masa nos desdibujamos. Ese punto de no retorno puede acompañar, pero sin liderazgo se desvanece. La historia ha demostrado que son los individuos con liderazgo los que han realizado las grandes transformaciones sociales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Cómo se lleva con Dios?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Mi dios es Jesucristo. Mi construcción espiritual se reduce a lo siguiente: Jesús existió, fue un personaje muy fuerte, y construyó algo a su alrededor que mejoró la existencia del hombre y de la mujer. Todo lo demás forma parte del ritual. Rezo todas las noches de mi vida, y rezo por convicción, pero la puesta en escena del catolicismo me cuesta, racionalmente me cuesta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Las religiones han sido el resultado de habernos hechos demasiadas preguntas?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Puede ser, pero sólo hasta que llegó Jesús. De hecho, generó un sinfín de preguntas sin respuestas que se sumaron a las que ya existentes. El tema es más complejo de lo que parece. Mi compromiso con la religión se reduce, única y exclusivamente, a mi relación con Jesús. Jesús fue el “big bang” de un Dios positivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: En el siglo XVII Spinoza ya hablaba de un Dios “positivo”, más próximo a la naturaleza humana. Su idea de que “cuerpo y alma” eran un mismo ente, consagró a un Dios más terrenal, más cercano. Su Dios “le decía”: deja de tenerme miedo, deja de pedirme perdón, no te puedo decir si hay otra vida, vive como si no la hubiera. ¿La ha vivido así?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Desde siempre la filosofía se presentó como una confrontación legítima a la religiosidad. Es una rivalidad antigua, que en ocasiones, encuentra puntos de encuentro. La búsqueda de la verdad a través de la sabiduría, en un mundo tan condicionado por la espiritualidad, responde a una necesidad legítima del ser humano. La rigidez dogmática de aquella época consiguió un efecto de búsqueda ilustrada sobre la religiosidad. En el plano personal puedo decir que la vida me ha regalado más de lo que he merecido. La he vivido con intensidad, con plenitud, sin temores. He sido excesivamente afortunado. Tengo una familia maravillosa que me acompaña en todo momento, y la fortuna también me ha acompañado en mí profesión. No es falsa modestia. Si me dieran a elegir, la volvería a repetir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Durante siglos hemos dominado la mente, el útero y el sexo de la mujer. ¿No deberíamos pedir perdón?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Es una ironía difícil de instrumentalizar, pero que evidencia una historia de opresión muy desajustada con lo humano. Fue muy doloroso para ellas, y muy cómodo para nosotros. Hubo márgenes de libertad que nos censuramos y en el arrastre las llevamos a ellas. Sin duda, habría que pedir perdón. Una manera de hacerlo es acompañando este proceso liberalizador. Me interesa el feminismo como herramienta de transformación, no sólo de la mujer sino también del hombre. El hombre también ha padecido y sufrido con el machismo, aunque no haya sido consciente de ello.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>&#8211; JLL: ¿Existe este acompañamiento o es más teórico que real?&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Existe. La mujer desea que el hombre la acompañe, pero si no hay respuesta, caminará sola. Ya está caminando. A veces sola, a veces acompañada. Al final venció el derecho a decir no, algo tan sencillo como eso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Algunas mujeres reivindican que el verdadero punto “G” está en el oído. Que los hombres debemos escuchar más y mejor.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> (Ríe) Se están haciendo escuchar, lo que no sé si se están haciendo entender. Soy muy de impronta feminista, pero en ocasiones el mensaje se desdibuja. Hay que ser muy contundente en la solidez argumental, para evitar esa toxicidad que lo permea todo. La evolución es lenta, pero el cambio cultural es profundo. Es la revolución más importante de la historia en lo cultural.&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="600" height="337" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VCFK.jpg" alt="" class="wp-image-9748" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VCFK.jpg 600w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VCFK-300x169.jpg 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VCFK-260x146.jpg 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VCFK-50x28.jpg 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/06/VCFK-134x75.jpg 134w" sizes="(max-width:767px) 480px, 600px" /><figcaption><em>Foto: Archico de AM750.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-JLL: ¿Qué le diría a Cristina Fernández?</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> A Cristina le diría: sólo me queda usted.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Y al presidente Alberto Fernández?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Que se de el gusto de una gran pelea. De una pelea grande, que es lo que este país necesita. De romper lazos con la pertenencia. Pasar de teatros donde te miman a espacios donde te miran mal. Hay determinadas miradas, que si vienen desenfocadas, al final te fortalecen. La valentía más grande es romper con las pertenencias. Alberto, en la construcción de su vida política, alternó con toda la gente que ahora tendría que pelearse. Esa es la pelea grande de la que hablo. Que se sacuda esa pertenencia, la buena onda de tendedor de puentes, de constructor de relaciones, de valedor de una cierta confianza. No digo que no sea necesaria determinada cercanía, pero en mi opinión, este es el momento de&nbsp; enfrentarse. El momento de que te miren mal. De una pelea grande. Sabemos que está en la línea, que está en el plano ideológico. Eso no se discute. Pero lo difícil es romper con la pertenencia. Lo más difícil que hay es abrir un diario y que no te importe lo que dice. Lo más difícil que hay es ser Cristina. Yo creo que un día Alberto se va a levantar, y mientras se ata los zapatos va a decir: salgamos a que nos miren mal.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Con la deuda estamos de rodillas y no lo sabemos?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Tal vez debamos definir el grado de inclinación del reclinatorio. Hay que recordar que el Fondo le hizo imponer retenciones al gobierno de Macri. Ya sabemos al poder que nos enfrentamos. Podríamos estar en otro escenario, con una reforma laboral y una reforma previsional ya hecha, y no ha ocurrido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>&#8211;<em>JLL: ¿Que no hayamos llegado a estos niveles de presión del Fondo, es producto de un cambio estructural de pensamiento del organismo, asociado a una culpa reconocida por el endeudamiento, o es parte de la firmeza del gobierno en las negociaciones?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Desde los dos lados se ha abonado el camino. No se quieren hacer daño. Hay que esperar. Vamos a ver dentro de unos meses. Tenemos dos casos testigo a futuro para saber cuánto manda el Fondo. Uno es la movilidad jubilatoria, que en julio se tendrá que resolver, y el otro es el salario. Si el salario no mejora, la reforma laboral está hecha. Las herramientas del apriete las siguen teniendo ellos. El acuerdo fue una imposición del Fondo, con una contrapartida exigida por el Gobierno de suavizar las exigencias. Como diciendo, déjame hacer, que no te vas a quedar sin cobrar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: En ocasiones, la ciudadanía cae en la simpleza de pensar que el FMI es tan solo un prestamista de última instancia, y no un ente ideológico disciplinario en la reparación económica de los países deudores. El Fondo estaba muy debilitado hace unos años. Hoy, parece que no tanto</em></strong>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>-VHM:</strong> Ese es el gran reproche. El Gobierno debió salir desde el primer día a “patearse” los foros internacionales y exponer con detalles -con puntos y comas- el salvaje endeudamiento producido por el organismo con el gobierno anterior. Fue un crimen a pleno día, y le han hecho creer al mundo que sólo nos dieron una bofetada. Se dejó pasar el tiempo, y al final los hombres de negro volvieron sobre sus pasos como si aquí no hubiera pasado nada. Este es el gran reproche que le hago al gobierno de Alberto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Del hecho de que todo sea irrepetible nace la belleza de estar vivo. Somos lo que hemos querido recordar. Víctor Hugo muta y permanece. El mar lanza los dados en cada oleaje calmo de su vida pequeña, la de sus rasgos cotidianos, poéticos, mundanos, concebidos como una utopía del espíritu, como una teoría del afecto, del cobijo, del significado de los cuerpos, de las políticas de la noche, de las aristas de la historia y del peso de la identidad. A nuestro lado pasan muchas almas, pero muy pocas logran despertarnos. Como esta voz combativa, que recoge en su seno de brazos de azaleas, a todos los perdedores de todas las batallas. Un instrumento de diálogo, de consenso, de memoria y de mañana. Solo el arte ha dado sentido a la caótica aventura de la vida y cuando esta se extinga, más allá de la crueldad humana, el sueño de la belleza aún seguirá siendo el único motivo para sentirse orgulloso de haber pasado por este mundo escuchando a Víctor Hugo.&nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 13 de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Colabora en Página 12, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarfield, clubes de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>Segunda parte de la entrevista a Víctor Hugo Morales/“Los sueños de Cristina no te abandonan nunca” &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jun 2022 14:33:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Víctor Jugo Morales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En esta segunda entrega, final, de la entrevista a Víctor Hugo Morales que el periodista José Luis Lanao realizó para La Tecl@ Eñe, la conversación inicia con la evocación de los aromas de la infancia en su Cardona natal que contiene un origen humilde pero no pobre, y se extiende hasta su relación con el dinero vinculado a la idea de libertad, las lecturas y los miedos antiguos y presentes. Una línea de pensamiento y acción donde la condición humana es vital.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/segunda-parte-de-la-entrevista-a-victor-hugo-morales-los-suenos-de-cristina-no-te-abandonan-nunca-por-jose-luis-lanao/">Segunda parte de la entrevista a Víctor Hugo Morales/“Los sueños de Cristina no te abandonan nunca” &#8211; Por José Luis Lanao</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En esta segunda entrega, final, de la entrevista a Víctor Hugo Morales que el periodista José Luis Lanao realizó para La Tecl@ Eñe, la conversación inicia con la evocación de los aromas de la infancia en su Cardona natal que contiene un origen humilde pero no pobre, y se extiende hasta su relación con el dinero vinculado a la idea de libertad, las lecturas y los miedos antiguos y presentes. Una línea de pensamiento y acción donde la condición humana es vital.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>La utopía de resistencia ante el capitalismo que universaliza la lógica del mercado, también está presente entre sus deseos o preocupaciones. Un tema final es el del compromiso real que Víctor Hugo siente que debe asumirse con relación a la unidad del Frente de Todos, aunque sostiene la centralidad política de Cristina Fernández de Kirchner.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para&nbsp; La Tecl@ Eñe)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Aquel pequeño velero de papel que construiste de niño es tu único barco verdadero. A&nbsp; bordo navegan todos tus sueños, tus deseos, tus paraísos perdidos. Ese galeón de tu infancia te tendrá siempre en su memoria. No te olvidará nunca. Hace años que descansa varado en la orilla, convertido en un náufrago vencido que se posó calmo sobre los pliegues de la arena blanca. Hoy solo emite una emoción estética, exenta ya de su carga sagrada. Nunca la razón logrará controlar esa descarga emotiva que es fuente de todas las lágrimas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Víctor Hugo recuerda ese velero. Durante algunos años mantuvo la fe de que el mundo podía cambiar a la medida de sus sueños. Un mundo distinto, minúsculo, solidario. Con el tiempo consiguió narrar todas las caras de su historia, fabricando tapices de palabras, para esquivar los silencios, las traiciones y para transformar un mundo hostil, lleno de márgenes y periferias, en un lugar habitable, cercano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En cada raja de su rostro amanece una alegría, un deseo, una deserción, una victoria. Por debajo de su éxito absolutamente puro y legítimo le surgen, como si de un río subterráneo se tratase, las aguas de sus emociones profundas. Condenado a pensar y pensarse, le enseñó a sus ojos a escuchar, y con la mirada incrustada en el alma se fue a caminar por las copas de los árboles.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Su tiempo fluye, caudaloso. Un tiempo curvo, inquisitivo, de un mundo que se para y se vacía, como un cadáver vivo. No baja la guardia, transforma lo siniestro en poesía, se limpia las heridas y sigue adelante, logrando que su universo mágico penetre en todas las entretelas humanas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-José Luis Lanao:</em></strong> <strong><em>¿Recuerda algún aroma de su infancia? Esa memoria del olfato que se reconoce en la “magdalena de Proust” y que se transporta de inmediato a algunos recuerdos dormidos.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-Víctor Hugo Morales:</em></strong> Sí, uno muy profundo. El olor a boniato cocinándose a fuego lento en el horno de leña de mi abuela. Es un olor que llevo conmigo. Son esos olores de la niñez que sobreviven de forma inexplicable. Tal vez el olfato sea el sentido que más se relacione con la memoria, que se conserve más claro en la mente. Mis recuerdos se alimentan permanentemente de ese olor. Veo la cocina, veo a mi abuela, veo los boniatos aplastados sobre la mesa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿En esos olores de la infancia se colaba la pobreza?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> No, no. Soy de origen humilde, pero no pobre. Tironeado para abajo, con carencias y necesidades. No era el hijo del doctor del pueblo, evidentemente. Pero crecí con esa dignidad tan característica de la gente humilde de resistirse a pedir favores. No he tenido que pedirle nada a nadie. Aún así, sin haber vivido en la pobreza, pienso como pobre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Ese “pienso como pobre” manifiesta una cierta conciencia subjetiva de clase.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM</em></strong><strong>:</strong> Así es. No hay medicina que cure el origen de clase, ni siquiera el dinero que uno pueda tener, o el prestigio social que adquiera. Nunca se abandona. Uno sigue pensando que la ropa buena es para los domingos, para ir a misa, para el casamiento de tu hermano. No pasa por tener dinero. Tiene que ver con otra cosa. Tiene que ver con haber vivido tu infancia y tu juventud con los bolsillos vacíos, y recordar que ese pasado lo enfrentaste con dignidad. Eso marca. Esas cosas no se olvidan. Se sienten o no se sienten. Así, como ciertos olores de la infancia se anclan en la memoria, las carencias y las necesidades también. Te acompañan toda la vida. Quien lo haya vivido sabe de lo que hablo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Recuerdo una frase de Dickens, de “Grandes Esperanzas”, que decía: “No señor, nosotros no somos pobres, nosotros lo que no tenemos es dinero”.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Claro. El dinero no resuelve la pobreza de espíritu. El conocimiento adquirido, la cultura que hayas absorbido, los libros que hayas leído, los afectos que hayas conservado, son la verdadera riqueza de tu vida. Mi relación con el dinero se acabó cuando conseguí que mi familia estuviera protegida en sus necesidades mínimas. En mis negociaciones con los empresarios me peleé mucho más por conseguir espacios de libertad y de dignidad que por la “guita. Alguien puede decir, no me vengas con cuentos: uno se pelea por la guita. No, no sólo. La “guita” viene luego, como reconocimiento al esfuerzo de tu trabajo. Primero están tus principios, y esa defensa por el origen de clase.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Suele parar a pensarse?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Menos de lo que debería. La intensidad de la vida diaria te devora los tiempos. Pero cada vez que puedo me “voy”, me escapo. “Viajo” solo con bastante frecuencia. Estoy en Buenos Aires pero me encuentro en París. Sentado en un café, donde veo la mesa, la taza, la gente, el camarero. Visualizo el entorno, el espacio, el tiempo. Lo visualizo todo. Me dejo ir. Son “viajes” de una necesaria introspección que me permiten tener un mayor conocimiento de mí mismo. En esos vuelos imaginarios me estoy leyendo, me estoy pensando.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Se reconoce cuando se lee?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Totalmente. La vida ha sido demasiado generosa conmigo. Esa aventura formidable que consiste en abrirte al mundo y darle un lugar a tu existencia tanto en lo familiar como en lo profesional, desde un estado de absoluta plenitud, es maravilloso. He tenido la posibilidad de crear mi mundo como lo quería crear, como un lugar sencillo, humano, con las puertas y las voluntades abiertas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: “Si quieres contar algo y que no se entere nadie, escribe un libro”, rezaba un cartel en una librería de Barcelona. Malos tiempos para la lírica.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Muy malos. Se ha dejado de leer para mirar, no para ver. Las pantallas han cancelado la lectura. El modelo dominante impone un consumo de la cultura basado en la inmediatez, en la banalización, sin espacio para la reflexión. Se banaliza todo: el cine, la literatura, la pintura.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://laverdadonline.com/wp-content/uploads/2021/05/morales.jpg" alt=""/><figcaption><em>Foto: Archivo.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Sin embargo, algunos nichos de mercado resisten. Su obra de teatro “El reproche” ha tenido un enorme éxito.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM</em></strong><strong>:</strong> Son esas sorpresas que te regala la vida. La escribí durante la pandemia, encerrado. La acogida del público ha sido excelente. Estoy muy agradecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Proust decía que sus verdaderos amigos estaban en la biblioteca. ¿Los suyos también?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM</em></strong><strong>:</strong> Los míos son de carne y hueso. Pero es cierto que uno termina por tener una relación de amistad, y también de intolerancia con su biblioteca. Amigos hay muchos: Carpentier, Malraux, Tolstói, Víctor Hugo, Graham Green, Dostoievski, García Márquez. José Donoso, tal vez no reconocido en su verdadera dimensión. Steinbeck con “Las uvas de la ira”. Gabriela Cabezón Cámara, César Aira, Selva Almada. Me gustan los escritores que llenan su narrativa de imágenes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Cuénteme un miedo?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Poquitos. En Cardona, mi pueblo, tenía que cruzar varias vías del ferrocarril y galpones abandonados para llegar a mi casa. En esa inmensa oscuridad de pueblo el regreso se hacía complicado. Las sombras tenían vida propia. Recuerdo que una vez llegué llorando a casa, asustado. Todavía me incomoda caminar por veredas estrechas a las tres de la mañana.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Y un miedo de hoy?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Tal vez el miedo al deshonor, que siempre está al acecho. Este es un país donde se ejercita mucho el escarnio para debilitar el honor. Pero es un miedo más figurado que real.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Los miedos de la cárcel han desaparecido?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Han quedado muy atrás. Era miedos maquillados por la incertidumbre de afrontar lo desconocido. Fue una experiencia desajustada a la normalidad. Pasé veintisiete días en prisión. Un incidente menor que fue dimensionado para prolongar mi detención. Sabía que la dictadura uruguaya me estaba siguiendo, que me estaba controlando los pasos. Lo pude confirmar con la llegada de la democracia. Investigué, y conseguí recuperar sesenta ítems sobre mi persona de los archivos del Servicio de Inteligencia del Ejército, que todavía conservo. Me sentía vulnerable, frágil, perseguido. La fragilidad tiene una calidad sinfónica luminosamente devastadora. Necesitaba irme, y apareció la suerte. Me visitaron en la cárcel Fernando Niembro y Adrián Paenza, y me preguntaron si estaba interesado en cruzar el charco. “Mañana mismo”, les dije. La vida siempre me ha regalado golpes de suerte. Me ha tratado muy bien.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: ¿Cuánto de bien?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Mucho. Se acercó en los momentos donde todos los dolores del mundo duelen como propios. Cuando uno necesita aire para respirar, venga de donde venga. Cuando los ojos se nublan por un futuro casi ciego, ahí estuvo la suerte para ayudarme. No lo digo por falsa modestia. Mi carrera profesional fue una sucesión de golpes de fortuna. Te cuento. Tengo 18 años, y mi mejor amiga en la radio se pone de novia con Héctor Ricardo García, capo total del periodismo argentino. Un tipo bárbaro, muy querido por mí, que decide comprar Radio Colonia. A través de ella le pido que me haga una prueba. El tipo cede, y me manda con un grabadorcito a la cancha de Boca. No me olvido más: 11 de septiembre de 1966. Relato un poco el partido, se lo llevo, lo escucha, le encanta, y hasta hoy. Otra. En 2014, el establishment me castiga&nbsp; y me deja fuera del Mundial. Nueve radios cubren el certamen y la mía, que era la más escuchada, no. Mentían, no te querían vender los derechos. Estaba mal, deprimido, y de pronto aparece Diego y me rescata con un programa que hace historia: “De Zurda”. Una más. Esta es fuerte. García me dice que me quiere como un hijo, pero que voy a dejar de relatar. Me quedo sin trabajo. Al tiempo me llama y me comenta que un empresario está interesado en contratarme. Este hombre había comprado una radio chiquitita, radio Argentina, y los derechos del Mundial 86. Quiere que transmita el campeonato del mundo. Lo demás ya es conocido: aparece el mejor Diego de la historia, los goles a los ingleses, el “barrilete cósmico” y Argentina campeón. ¿Dime si la suerte no ha asomado un poco la “cabecita” en mi trayectoria profesional?&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La historia real no se compone solo de ideología, sino de rebeldías anónimas, de proyectos fracasados, de placeres de sobremesa, de guerras más o menos ucranianas o palestinas. En la vida de cualquier hombre se condensa la totalidad del destino humano. Albert Camus concluye que hay que imaginarse a Sísifo feliz, ya que su lucha es su obra. Esa obra que Víctor Hugo contempla como una descripción ajustada del momento que vivimos, esa cinta transportadora en la que el tiempo se envasa día a día, suerte de alegoría de la esperanza de un nuevo ser humano capaz de iluminar el futuro. Una pena que se viene llorando igual desde el amanecer de la especie.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Solo una vida para los demás es una vida que merece ser vivida, te dice. Uno se queda con eso. Con ese aquelarre emocional que subyace como reflexión poética de la conciencia de lo humano</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: Homero, más Kant, más Hegel, más la Ilustración, más neomarxismo, más Proust y una pizca de la dialéctica negativa de Adorno. ¿Se reconoce en esa línea de pensamiento?&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Observo algunas ausencias. Sin duda agregaría a Malraux y Tolstói. Malraux con “La Condición Humana” no puede faltar. Tolstói tampoco. En el Mundial de Rusia visité su casa. Era como si estuviera visitando la casa de mi abuelo. No obstante, el pensamiento ilustrado está acorralado. La realidad de hoy suscita la frustración de expectativas y el reconocimiento de una vulnerabilidad creciente. Las buenas ideas desaparecen detrás de la polarización, la “conspiranoia”, el negacionismo, la desafección, el relato reaccionario y totalitario.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: El capitalismo, en cualquiera de sus diversas y voraces mutaciones, se mantiene dispuesto a fagocitar, corromper y desintegrar la misma realidad que lo constituye. Se percibe en el mundo, hoy más que nunca, una falta de voluntad política por confrontar esa realidad y transformarla.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Todavía es posible concebir una utopía del espíritu. El sistema perfectamente diseñado tiene su cara visible y su otredad. No estamos vencidos ante las intolerables desigualdades que provoca la violencia asociada al capitalismo, y el supuesto beneficio de la universalidad de la lógica del mercado. Es cierto que una gran parte de la política y de la sociedad ha normalizado esa lógica. Pero no toda. Existe una&nbsp; resistencia al abuso que sirve como una invitación permanente para humanizarse. Esa necesidad de politizarse bien, más allá de la rabia, que consiga perfilar un mundo más igualitario. El modelo neoliberal se mira al espejo como un dogma estático, imperturbable, monocolor, anclado en una irrealidad económica que lo desnuda en sus propias contradicciones. Esa es su debilidad: su soberbia cósmica.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://radiomitre-la100-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/M_Vg4OpufcQ3N09uq6oS9FnfH_Q=/1200x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/radiomitre/XJPFHZJLERGQPCQSKFELNAGSN4.jpg" alt=""/><figcaption><em>Foto: AM750.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL: El último discurso de Cristina Fernández sonó como un crujido seco, expresado como un juicio reflexivo por haber apostado por el “ser”, entendiendo que ese no es el camino, porque el “ser” es una entelequia y la realidad un proceso colectivo. Invadió la “plaza pública” desde la filosofía de las emociones, como un Sócrates oxigenado, que baja al ruedo y le regala a la gente un camino luminoso de unidad y de esperanza ¿Lo percibió así?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Desde luego. Su discurso fue un universo de “gestos” que diseñan un horizonte ético y moral donde refugiarse. Una épica renacentista de un pensamiento ilustrado. Cristina ratifica, en cada aparición, que sigue luchando por sus sueños, los de siempre, los de toda la vida. Esos sueños no te abandonan nunca. Son los sueños de la humanidad desprotegida, vulnerable, empobrecida. Regresó para afirmar que se anima a confrontar con los poderes reales, con los empresarios, con los medios hegemónicos. Ella se lo cree, pero se lo tienen que creer los demás.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-JLL:</em></strong> <strong><em>Interpretar la existencia política desde la alteridad conlleva consecuencias. Noexiste aquello de lo que no se habla. Cristina Fernández habló con firmeza de la necesidad de unidad. ¿El Frente asume esa unidad como un compromiso real o es más un deseo lleno de sonidos que llegan de todos lados y de ninguno?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-VHM:</em></strong> Debe ser un compromiso real. Alberto y Cristina se necesitan. No se puede cometer el grave error, frente a la propia historia, de ofrecerle un camino despejado a la derecha. Como en todo grupo heterogéneo existen diferencias y matices, pero el purismo ideológico está en Cristina. Cuando se refiere a los planes sociales hay que escucharla, prestarle atención. Los datos son lo que son. El kirchnerismo se encontró con dos millones de planes y los bajó a 240 mil. El Gobierno de Macri los triplicó hasta los 640 mil. Hoy, estamos hablando de un millón doscientos mil, con el escenario de una pandemia de por medio. El pasado siempre regresa cuando se lo ha ocultado deliberadamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Son innumerables los descendientes de Ulises que han navegado rumbo a una Ítaca que no existía. A nuestro tiempo sólo ha llegado una ínfima parte de la sabiduría y la belleza que el ser humano ha desarrollado a lo largo de la historia. Todo ese acervo de cultura perdida constituye un libro enorme cuyas páginas las pasa la brisa templada de la calima del tiempo. Hay que aprender a aspirar ese libro escrito en el aire.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Víctor Hugo lo sabe. Su confianza en la libertad humana -en parte griega, en parte romana- representa la corriente más luminosa de su humanismo renacentista. Esa epifanía que lo subyace, sustenta y penetra, con su “larvatus prodeo”, el receloso lema de Descartes: “avanzo enmascarado”. El territorio que fundó lo seguimos habitando. En la cima de su ética está la supresión del sufrimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sabemos que sólo la poesía está fuera del mercado. No pueden con ella. Con Víctor Hugo tampoco.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 29 de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">* Periodista. Colabora en Página 12, Revista Haroldo. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarsfield, clubs de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>La “vagina” y el pene de Milei &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2022 22:23:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Cara Delevingne]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En las sociedades occidentales la izquierda nunca logró dominar el “establishment” cultural, y menos la moral, las creencias y los medios de comunicación. El liberalismo neo y la extrema derecha pervierten el relato anunciando que un nuevo fantasma recorre el planeta, el llamado “marxismo cultural”, enemigo de los valores de la sociedad occidental, liberal y cristiana.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>En las sociedades occidentales la izquierda nunca logró dominar el “establishment” cultural, y menos la moral, las creencias y los medios de comunicación. El liberalismo neo y la extrema derecha pervierten el relato anunciando que un nuevo fantasma recorre el planeta, el llamado “marxismo cultural”, enemigo de los valores de la sociedad occidental, liberal y cristiana.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis&nbsp; Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nos han domado. Cuesta reconocerlo. Le estamos echando migas a las palomas. Existimos a ratos, en un mundo donde el último gran avance de la especie ha sido especializarnos en posar. Esa hipervisibilidad tóxica que ofrece la vida conectada. Un montón de poses y mentiras que se van repitiendo una y otra vez hasta convertir toda realidad en sospechosa. Algo de la vida verdadera ha devenido en falso, al tiempo que la vida falsa se ha vuelto más y más verdadera. Hay algo de poesía triste en esta urgencia por habitar el desamparo. Es esta herida abierta, que no cicatriza. Supura.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este mundo duele. Se ha parado en los umbrales de una realidad desfigurada. En un nihilismo radicalizado y obtuso. Un mundo que no deja de acumular escombros a nuestros pies. Mundos extraños que no se nombran, convertidos en caparazones huecos de vida. Una cicatriz más en esta nueva forma de vida articulada a través de dos ideas: control y deseo. Hay que salir en busca de otros placeres. Retirarse a descansar al interior de uno mismo. Valorar las cosas minúsculas que llevan su tiempo. Esa “primavera de los sentidos”, como diría Rimbaud, que ofrece la vida pequeña. Nos jugamos la vida en los deseos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la suntuosa escenografía del vacío, el algoritmo lo rige todo. Te controla, te desnuda, te delata. Un dato, solo uno: las cinco grandes tecnológicas mundiales han alcanzado este año un valor bursátil de 10 billones de dólares. En 2030, su&nbsp; valoración será de 20 billones de dólares. El mismo PIB de EEUU, o el producto interior bruto de Alemania, Gran Bretaña, Japón, Francia, Canadá, Australia, Italia, España, Rusia, Noruega, Suecia, Dinamarca, Brasil y Países Bajos juntos. Solo cinco empresas. Hablar de cómo hemos llegado hasta aquí nos llevaría una vida entera. Para entonces, se deberá tomar de nuevo el Palacio de Invierno. Le estamos echando migas a las palomas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando te duelen cosas que antes no te dolían, vete a la cama. Uno se “resetea” todas las noches durante el sueño. El cerebro se apaga, pone en orden todos los cables y de ti depende encenderlo cada mañana para ver el sol por la ventana. Apagar o incluso desenchufar por completo la “vida” y volver a encenderla antes del desayuno es un capricho existencial que solo te permite la razón cartesiana. Elige un poema de Horacio y verás que el encendido matutino desprende una belleza eterna, infinita, una cadencia áurea, con sonido de manantial. “Resetearse” es una acción casi mística, que cada cual debería aplicar a su propia vida. Es de obligado cumplimiento antes de inventarse una vida virtual. Si con los años te has vuelto un tipo esquinado de extrema derecha con el pelo huracanado, si te “reseteas”, puede que vuelva a emerger del pasado aquel chico progresista deseoso de librar al mundo de las injusticias universales. Ante tanta obsolescencia ideológica programada la “nube” se ha llenado de “reseteos”. Lejos de ser un elemento poético, la “nube” es una metáfora del universo virtual: ese inmenso sobrante de irrealidad en el que vivimos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la “nube” se vende una vagina. Algo que invita a pensar y repensarnos. La propia modelo confesó no saber muy bien lo que estaba vendiendo. Se trata de un NFT (non fungible token).”token no fungible”, y consiste en una obra de arte digital única que se compra a través de la red. La actriz Cara Delevingne, un icono de estilo con más de 43 millones de seguidores en Instagram y nueve millones en Twitter, ha creado una obra de arte virtual en torno a su vagina. En el vídeo promocional se puede ver a la joven de 28 años desnuda, frente a una puesta de sol, y transmitiendo el siguiente mensaje al público: “Mi vagina es mía y de nadie más. Y con ella hago lo que quiero”, expresó. El agitador de la “alt-right” Jack Posobiec, uno de los portavoces de la extrema derecha estadounidense, consideró la obra de “porno basura” alineada con el llamado “marxismo cultural”, enemigo de los valores de la sociedad occidental, liberal y cristiana. Este “marxismo cultural” se enmarca en el rearme ideológico de la extrema derecha, que sostiene que la izquierda, incapaz de triunfar en el terreno político y económico, se atrinchera en el terreno cultural para conseguir sus objetivos. Una forma sugerente de viralizar ciertas ideas de la ultraderecha contra un enemigo inexistente. Hoy ese “marxismo cultural” es demonizado en su vertiente ecológica, LGTBI+ o feminista. Hasta el cambio climático es percibido como una estrategia por imponer una “marxista dictadura verde”. Javier Milei ya lo dejó dicho: “En mi gobierno no va a haber marxismo cultural, y no voy a pedir perdón por tener pene”. Tal vez habría que pedir perdón por los cuatro o cinco milenios de falocracia. El diputado de extrema derecha pasará a la historia como el político que adaptó la demagogia clásica a los modales falocráticos de las redes sociales. Cuando Donald Trump habla de “la dictadura de lo políticamente correcto”, habla a grandes rasgos de lo mismo. Estos sofistas del neofascismo libertario, de sotana y crucifijo, proliferan como autoritarios falócratas conversos o renacidos, que se suman a los autoritarios falócratas de siempre.&nbsp; Esta toxicidad de género se deriva del veneno informativo que algunos medios y las redes sociales vierten sobre la atmósfera. Cuando sientas que el aire se hace irrespirable, aspira profundamente, y entrega tus pulmones a ese minúsculo mundo tuyo que todavía sigue respirando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la semblanza de toda desilusión nos queda siempre la esperanza de amasar un mundo nuevo, un mundo mejor, un lugar donde edificar un espacio social de crecimiento íntimo y colectivo. La única forma de hacer algo útil por el futuro es tener el pasado siempre presente. Marx estableció que lo importante era transformar la base económica y que sobre ella reposaba la “superestructura” donde se encontraban las facetas culturales de la sociedad. Antonio Gramsci creyó necesario lograr la hegemonía cultural, es decir, dominar el panorama del pensamiento, el arte, la educación, los medios de comunicación, las creencias, la moral, donde incluía a la cultura. En las sociedades occidentales la izquierda nunca logró dominar el “establishment” cultural, y menos la moral, las creencias y los medios de comunicación. El liberalismo neo y la extrema derecha pervierten el relato. Quien domina el lenguaje domina la realidad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estamos condenados a la esclavitud de que alguien nos toque para sentirnos vivos. Después de todo somos un conglomerado de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. La lucha por la vida consiste en defender a ultranza esa parte de carbono orgánico que somos todavía. De esta aleación se ha servido nuestro cerebro para crear la idea de inmortalidad; y de esos cuatro bioelementos se compone el miedo, la culpa, la moral y la crueldad unida al instinto de supervivencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuando la muerte del invierno pase, que pasará, laterá el hermoso parto de la primavera. De noche la brisa traerá risas y canciones de los felices tiempos del pasado. Verás pasar la vida por encima del sombrero de paja, y esa línea azul en el horizonte no es un espejismo, porque en medio de la fiesta oirás el clamor de un llanto inagotable que traen las olas desde el fondo del mar hasta la orilla. Es esa inasible belleza del mundo que se despierta fulgurosa con el rocío tenue de la madrugada, antes, mucho antes, de que el sol del mediodía te acompañe de la mano al cotidiano ritual de echarles las migas de siempre a las palomas.&nbsp;</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 16 de Julio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista. Colabora en Página/12, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarsfield, clubes de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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		<title>Estamos de todos nosotros hasta los cojones &#8211; Por José Luis Lanao</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Aug 2022 22:27:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Lanao]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Estanislao Figueras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sistema ha deglutido desde lo esencial a lo más etéreo, convirtiendo el mundo en un producto con precio en la solapa.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El sistema ha deglutido desde lo esencial a lo más etéreo, convirtiendo el mundo en un producto con precio en la solapa.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por José Luis Lanao*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El mundo ya se ha hecho viejo. Estamos como si todos los días fueran tarde de domingo. Apacentando las vacas como certezas inalterables. No hemos tocado fondo, seguimos perfeccionando esa habilidad por empeorar. La humanidad se encuentra inmersa en un proceso de desinvención: hay que desinventar el plástico, hay que desinventar el carbón, los combustibles fósiles, hay que desinventar el capitalismo desaforado, los paraísos fiscales, las puertas giratorias y desinventar algunos políticos de nuestro país. La materia no se crea, ni se destruye, solo se transforma; como algunos políticos. Sus currículums dan mucho miedo. Basta con ver su constante baile de máscaras. ¿Quién no lleva dentro un paso de las Termópilas, un desembarco en Normandía, una visita a Davos que no haya alterado el curso de su vida? Sabemos que se necesita un experto en gestión, pero también en olvido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Estamos de todos nosotros hasta los cojones”, expresaba en 1873 Estanislao Figueras, presidente de la Primera República de España ante la “sísifica” y descarnada realidad. Qué claridad. Como si lo hubiera dicho hoy.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El dólar vuelve a sudar. Y cuando suda sudamos todos. Y cuando deja de sudar olemos a humanidad vieja. De patria de pena chica. El dólar no tiene otro sustento que el de la confianza. Tenemos en él una fe ciega, no muy distinta de la de carácter religioso. Vale porque creemos que vale. El valor del dinero es un acto de fe, de fe en el sistema. Bastaría que nos declaráramos ateos del dólar para que se viniera abajo en cuatro días. Pero habría que dejar de creer, y eso supone perder la confianza. Hay quien lleva los dólares en sacos como higos secos, y hay quien los ensarta en un cordel para colocarlo a modo de joya cárnica alrededor de nuestro cuello. Cada cierto tiempo aprietan. Y aprietan bien. Los ministros pasan uno detrás de otro como caravanas de difuntos. Los que “aprietan” no son gente normal, es gente de Beefeater al mediodía. Se saludan entre ellos blandiendo una cigala en la mano. Es la forma de demostrar que no les cabe más felicidad en el cuerpo, ni más trampas, que no se puedan solventar en los laberintos del sistema, en los tribunales o en las escribanías. La otra gente, de la mejor carne mortal de clase baja, solo espera que la vida escampe. Han aprendido a oler las vacaciones de los demás. Su alegría les viene de la pobreza. Sus penas se almacenan en silobolsas.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La perra de mi abuela se anclaba a los pies de la mesa en espera de recibir unas migajas de humanidad. Así mueven el rabo algunos políticos enmascarados que mutan sin rubor de liberales a liberales neos, de clásicos a renovadores, de heterodoxos a ortodoxos, con escasa ideología, reclamando la confianza de los ciudadanos, como el dólar. Políticos que hablan en abstracto, imbuidos de razones históricas, decididos, desde una orilla u otra, a “lotear” los cimientos de la vida de los inocentes. Así es como nos despeñamos en el precipicio de la política tribal, esa maquinaria palaciega donde algunos políticos entran como cerdos y salen como salchichas: manufacturados. El “establishment” lo disfruta, el gobierno lo padece. La confianza se resiente. Todo es cuestión de confianza.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El sistema ha deglutido desde lo esencial a lo más etéreo, convirtiendo el mundo en un producto con precio en la solapa. La mundialización, internalización, globalización, y todas las otras designaciones elusivas y nobles de este avasallador proceso de liberalización conllevan, entre otras prácticas, la supresión de todo tipo de control por parte de los Estados. La autonomía de los bancos centrales, la ausencia de regulación de los tipos de interés, la total libertad de los flujos internacionales de capitales, la desregulazación del sector bancario han provocado una financiación radical de la actividad económica que ha transformado un sistema capitalista de mercado, que según su doctrina se propone aumentar la riqueza generalizada y generar beneficios mediante la producción de bienes, servicios y puestos de trabajo, en un nuevo capitalismo cuyo principal propósito es implantar un régimen de acumulación financiera, apoyado fundamentalmente en las bolsas de valores y en la generación de beneficios del valor accionarial. La financiación de la realidad económica ha utilizado un dispositivo muy eficaz para asegurar y acelerar su decurso, los fondos de inversión en sus tres principales formas: fondos mutuos –“mutual funds”-, fondos de pensiones y fondos especulativos –“hedgs funds”- con sus buques insignias: los fondos buitres. Todo ello asociado a la última variante neoliberal de la posmodernidad: el capitalismo de vigilancia. Ese modelo empecinado en concebir al individuo como extrema unidad de medida, con esa inducida ansiedad de “clase” que supone perfeccionar nuestro yo sin descanso y compartimentar nuestros gustos ante los demás y ante las depredadoras multinacionales de los datos y de la intimidad. Esta sociedad del tiempo libre, siempre disponible.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De un tiempo a esta parte la política ha dejado de gravitar sobre los intereses para hacerlo sobre los sentimientos. La misma materia con que se nutre la publicidad y la información. La historia de la humanidad se reduce a los hechos que seleccionan y emiten cada día los noticieros. Si le quitas la voz, toda la crueldad humana adopta la forma de espectáculo con la misma inocencia salvaje de la sabana africana. La pantalla muda convierte a los “influencers” de la actualidad en una especie de crustáceos que se agitan nerviosos dentro de un acuario. Les ves mover los labios como centollos alienados, capturados en la marea baja de la política rastrera del liberalismo fascio. Mucho tiempo a su exposición provoca amnesia y debilita las defensas. Es entonces cuando te empiezas a sentir mal, te mareas, y terminas votando a Milei, confundido por el desfallecimiento y la lipotimia. No es sino el hartazgo de tanto politiqueo, de tanto fuego artificial sobre el borrascoso Estado social lo que nos conduce a elegir la cálida luz de la contemplación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay momentos tontos en nuestra vida: esperando el subte, cortando la lechuga, leyendo en la cocina un whatsapp de tu hijo enviado desde su habitación. La especie humana no deja de reinventarse. No importa si no llegas a fin de mes, en el fondo de tu cerebro de bolsillo -el endiosado “psiquiscelular”- seguramente anide un reconfortante “like” que te robe una sonrisa. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Somos un racimo de vidas corrientes con sus afanes menudos, con sus fulgores cotidianos, con esa invisible placidez que tanto añoramos cuando nos la arrebata el desaliento. Soñar es otra manera de vivir, más libre, más plena, más auténtica. Si después de desayunar te das un baño en la playa desierta, y luego a la sombra de los plátanos compartes una charla con los amigos de la que no se habla de política, ni de la cotización del dólar, sino de las cosas simples de la vida: como revivir un recuerdo, un detalle nimio, una broma con sentido oculto que nadie más podría descifrar, unas risas, unos suspiros, un regreso lento al territorio perdido de las asombrosas conquistas cotidianas. Uno sabe que eso es la belleza. Eso y poco más. Esa belleza de la vida pequeña, minúscula. Esa belleza inasible de lo fugaz. Ese sosiego calmo. Esa caída de la tarde, con el sol fundiéndose en el horizonte, bajo un cielo del pasado de estrellas extinguidas, desafiante, ante todas las utopías perdidas y las nuevas profecías de los políticos-salchichas.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Logroño, España, 9 de agosto de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">* Periodista. Colabora en <em>Página/12</em>, Revista Haroldo y El Litoral de Santa Fe. Ex periodista de “El Correo”, Grupo Vocento y Cadena Cope en España. Jugador de Vélez Sarsfield, clubes de España, y Campeón Mundial Juvenil Tokio 1979.</p>
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