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	<title>pablo Semán archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>pablo Semán archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>LAS CIENCIAS SOCIALES COMO EJERCICIO VISUAL &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jan 2024 15:39:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Sztulwark]]></category>
		<category><![CDATA[derecha radicalizada]]></category>
		<category><![CDATA[Está entre nosotros]]></category>
		<category><![CDATA[Mileiísmo]]></category>
		<category><![CDATA[pablo Semán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego Sztulwark realiza la lectura del libro Está entre nosotros, ¿de dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?, coordinado por el sociólogo Pablo Semán, de la cual se desprende una reflexión sobre los modelos de comprensión sobre el "mileísmo" y la derecha radicalizada. Ciencias Sociales, ensayistas y militancias en estado de interpelación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-ciencias-sociales-como-ejercicio-visual-por-diego-sztulwark/">LAS CIENCIAS SOCIALES COMO EJERCICIO VISUAL &#8211; POR DIEGO SZTULWARK</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc7d7a2b72242e4b00141f9850987489"><strong><em>Diego Sztulwark realiza la lectura del libro </em>Está entre nosotros, ¿de dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?<em>, coordinado por el sociólogo Pablo Semán, de la cual se desprende una reflexión sobre los modelos de comprensión sobre el «mileísmo» y la derecha radicalizada. Ciencias Sociales, ensayistas y militancias en estado de interpelación.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-efb14c1ae9bdd2030991e65c0e347d81"><strong>Por Diego Sztulwark*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44343365da004f35503cdd5e58f22c60">Tanto la curiosidad despertada por la promoción como la tapa del libro me llevaron a leer <em>Está entre nosotros, ¿de dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?</em>, Pablo Semán coordinador (bs-as 2023; S XXI). La efectividad de la tapa, titulo incluido, forma parte de la experiencia de la lectura. Al presentar a la “extrema derecha” como una presencia inquietante que un “nosotros” desapercibido, pero también amenazado por ella, no supo “ver”, reúne sintéticamente una tesis sobre las restricciones ideológicas de la percepción. Pues: ¿quiénes somos estos distraídos de mirada obstruida que acudimos a la lectura como quien busca un lente con el cual poder, por fin, comprender? No son por cierto -y por suerte- los autores el texto, que si publican justo a tiempo estas investigaciones es porque ellos sí advirtieron lo que “venía” y dieron los medios para entender y comunicar. Ese “nosotros” de lentes empañados es uno de los grandes temas implícitos del libro, y por eso <em>Está entre nosotros</em> merece ser leído también como una intervención sobre los modelos de comprensión que discute dentro, y en alguna medida, contra buena parte de las ciencias sociales y de los resguardos ideológicos de una miríada de comunicadores, militantes y políticos atrapados en rígidos supuestos ideológicos -sean de izquierda, progresistas, peronistas u otrxs- que obstruyeron la comprensión de lo que nos sucedía.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a10ef03cab4ea0ef5d4357dbe071b9b0">El texto de introducción, escrito por el sociólogo y antropólogo Pablo Semán, se ocupa de la cuestión -no menor- de la caracterización adecuada del mileísmo -¿cómo llamarlo?-, fenómeno que como cualquier otro exige ser tratado en su singularidad. Esa es la principal razón por la cual no correspondería llamarlo “fascismo” ni confundirlo con un genérico del “liberalismo”. A su juicio, el modo más preciso de nombrar al mileísmo es “derecha <em>radicalizada</em>” (mejor incluso que derecha radical, digo yo, que se confundiría con el ala más reaccionaria de la UCR). Con esta búsqueda de precisión ingresamos de lleno en aquello que de indudable valor posee el libro: todos sus artículos surgen de la investigación empírica y/o de archivo y tienen saberes relevantes que comunicar en relación a aquello que intuimos lejanamente sobre la evolución de una sociología del emprendedurismo y/o sobre la socialidad juvenil postpandemia, sino también -y sobre todo- sobre cómo estos factores se articulan con otros tantos para reescribir un nuevo capítulo de las derechas y sus fracciones, a partir de sus mutaciones y recomposiciones que es preciso conocer. La propuesta es, entonces, pensar a partir de una aproximación al nuevo paisaje social y sin negaciones auto inducidas, aquello cuya realidad perturbadora precisa ser considerado -justamente, a pesar de perturbar- y que Semán concibe como un movimiento de “radicalización”. <br><br>Radicalización de la derecha, entonces. Semán observa que el proceso de informalización de la economía argentina no debe ser entendida como un proceso exclusivamente económico (objetivo, cuantificable), sino también en función de una experiencia de tipo “moral”, en la que entra en juego -para los sujetos considerados como auto-emprendedores- el valor del esfuerzo personal. Sin tomar en serio esta dimensión subjetiva de los valores -dimensión confirmada en todos los capítulo del libro, apoyados todos ellos en una investigación empírica en torno a la vida de jóvenes de clases populares y medias del AMBA- no se alcanza a “ver” cómo funciona esta “sensibilidad libertaria” en la que se hibridizan -adquiriendo significados propios- un cierto sentido del orden y de la libertad. Esta de hibridez es otra de las claves del libro. La radicalización derechista opera, de hecho, por efecto de unas “intersecciones contingentes” entre “disposiciones sociales” -la precariedad y el estancamiento económico- y “propuestas políticas” (sobre todo de LLA, más porosa al plebeyismo; igualmente antikirchnerista pero menos antiperonista y más anticomunista que Juntos por el cambio). Lejos del automatismo que lleva a suponer que la base material objetiva -estancamiento y esa precarización económica y laboral- produce una superestructura expresada como derechización social (y radicalización derechista), Semán insiste en las mixturas imprevisibles entre contexto y subjetivaciones en las que nace una ciudad de emprendedores, otra de propietarios, otra de consumidores y otra de agredidos, sin que haya ninguna frontera cerrada entre ellas. Una de las tesis del libro es, pues, la de la <em>afinidad</em> -no sé si decir “horizontal”- entre subjetivación en la informalidad y enunciación política libertaria, favorecida por la preferencia común del mercado contra el Estado (para unos como mera constatación del funcionamiento de las cosas, para otros por doctrina), de un ideal de mediación vinculado a la ilusión de la moneda dólar y en detrimento del mundo de las políticas sociales y las organizaciones populares.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28d8104611c63cc54666810c42c2cf4b">Pero la radicalización de la derecha no es meramente expresiva de una sociología. Supone, por su parte, un proceso de reorganización de los grupos activistas e intelectuales cuyo resultado da lugar a una formulación política -que entretanto se convirtió en un notable éxito político- que exalta la libertad en un sentido ideológico muy restringido, ligado a la geopolítica belicista de occidente y a un debilitamiento de los valores de lo que estos últimos cuarenta años se ha entendido por democracia. Dándole la razón a los planteos de Eduardo Rinessi -no citado en el libro-, quien ha insistido en que el kirchnerismo ocupó en la Argentina el espacio del liberalismo político en el plano del reconocimiento de derechos e incluso en su perfil institucionalista, la noción de libertad de la derecha radicalizada contiene un desprecio extremo por el mundo de los DD.HH., los feminismos y por las minorías (consideradas por ellos como privilegiadas). Esta radicalización hostil a la democracia supone -señala Semán- una diferenciación respecto de las derechas previas, a quienes tachan de tímidas. El mileísmo repudia las mediaciones. Funciona más bien como una máquina de oposiciones sistemáticas entre merecimientos individuales contra derechos colectivos; militancia individualista contra comunitarismo imaginario del militante k/progre/de izquierda; predicación en el desierto contra la militancia que hace política en y desde el Estado; &nbsp;el orden al paisaje de lucha y movilización.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.eldiplo.org/wp-content/uploads/2023/11/seman-home.jpg" alt=""/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-754fb032cb90757e8ea8035e5af5ad15">Para Semán, uno de los grandes méritos de la derecha radicalizada es haber actuado como “mejores lectores de Gramsci” (mejores con respecto a sus oponentes políticos progresistas). A su juicio, la actividad de LLA resultó más ajustada a ciertas observaciones claves gramscianas, como el considerar a la “cultura” no una parte del Estado sino, sobre todo, una dimensión de la “sociedad civil”. Aunque en el comunista Gramsci, esta cuestión de la dirección intelectual y moral de la sociedad no podía prescindir del establecimiento de lazos orgánicos entre intelectuales, cultura y organicidad con respecto a la productividad de cierta clase social quede un poco de lado. Mas allá del efecto provocador que supone afirmar que la derecha lee mejor la bibliografía de la izquierda (provocación que no es para nada ajena a la ironía del propio Gramsci, para quien la Revolución Bolchevique habría sido hecha “contra&nbsp;<em>El Capital</em>&nbsp;de Carlos Marx”), queda planteado el problema de cómo interpreta la derecha radicalizada el papel de la cultura en su ofensiva política. Hace pocas semanas se lo escuchó decir a Jorge Alemán que la relación pertinente que él encontraba entre el comunista italiano y el presente argentino pasaba por la noción de “revolución pasiva”, por la cual las demandas populares son absorbidas por el bloque de clases dominantes desactivando toda actividad autónoma de masas (¿estaría de acuerdo con esto Pablo Semán?. Y por otra parte: ¿tiene la descomposición política actual la consistencia de una operación de semejante calibre?).<br><br>En el texto introductorio que seguimos leyendo se emplea la expresión “sensibilización de las derechas”. Según el sentido que se le reconozca a estas palabras se quiere afirmar que las derechas devienen sensibles en general (capaces de comprender la vida más allá de slogans y consignas), o bien que el propio movimiento de radicalización supone abrir una comprensión a procesos nuevos. Como sea, es nítida la actitud comprensiva hacia el fenómeno al que se aproxima. Lo que en muchos sentidos es inevitable, porque no hay comprensión sin concesión (aunque el asunto del cómo de la concesión está en juego o en disputa entre diversos modos de ejercer la comprensión). Volviendo a Gramsci: su capacidad de leer procesos políticamente hostiles aunque sensibles a la mutación cultural, venía descifrado por medio del contenido de clase de dichos procesos. Vale la pena aceptar la provocación semaniana de una derecha libertariana que a pesar de su propia concepción de la cultura como dimensión simbólica del mercado sería más gramsciana que sus adversarios.<br><br>¿Quién es Gramsci para los libertarianos? El nombre de una astucia menor, que habría provisto a una izquierda global derrotada en la lucha de clases de un nuevo campo de batalla, llamado “la cultura”, desde el cual desplegar una voluntad de administración de símbolos educativos, mediáticos y artísticos. Gramsci sería no el nombre de una estrategia revolucionaria, sino el de una táctica gracias a la cual el marxismo se desplaza derrotado de las contundencias de una política armada a las sutilezas de las artimañas del lenguaje, para influir desde ahí sobre la vida pública (imposible no identificar el fantasma de la infiltración judía que ahora se corporiza como “marxismo cultural”). La derecha extrema está convencida de que Gramsci es el autor no de una política comunista, sino de una “infiltración” (palabra clave, que recuerda el griterío de los cuadros de la dictadura contra el alfonsinismo como “sinagoga radical”) capaz de dominar por la vía de la imposición de lo “políticamente correcto”. Las citas de Semán al autor de <em>Los cuadernos de la cárcel</em> son, en realidad, una crítica -no tan velada- al kirchnerismo y sus aliados de estas décadas, que habrían confundido “producción hegemónica” con una mera “oficialización del puntos de vista de grupos militantes”. El progresismo argentino habría actuado desde el Estado, descuidado la sociedad civil -ámbito en el que actúa la radicalización de la derecha- debilitando toda perspectiva de disputa por la constitución de una verdadera reforma intelectual y moral. Lo cual tiene mucho de verdad en un sentido y quizás poco en otro, puesto que si bien es cierto que detentar el aparato del Estado y producir desde allí contenidos culturales, no equivale en lo más mínimo a constituir un nuevo proyecto histórico ni a disputar el sentido común en el seno de la sociedad civil (cosa que vio con claridad el historiador Javier Trímboli en su libro <em>Sublunar, kirchnerismo y revolución</em>), &nbsp;no es cierto que se pueda demarcar con tanta claridad esta “oficialización” con respecto de una importante acumulación popular ocurrida en el período inmediatamente previo (y en ciertos aspectos también durante la constitución de ese grupo militante). Ni los derechos humanos, ni la recomposición de experiencias sindicales de fines de los 90, ni los grupos piqueteros de 2001, ni los feminismos -fenómenos de lucha ocurridos en el seno de la sociedad civil- pueden ser enumerados como realidades producidas desde el Estado o desde el Kirchnerismo (de otro modo, tampoco se entendería porqué tanta obsesión de la derecha radicalizada con estos elementos de constitución cultural en el tejido social argentino).</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://elcomercio.pe/resizer/6Yd_t5m57z_6G--gVGIdyqcoz8I=/620x0/smart/filters:format(jpeg):quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/GQ3DCMZNGA4C2MJVKQYDQORUGY.jpg" alt=""/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d2dbb85c88179ff237d7b20210a2663">El otro aspecto de la discusión sobre Gramsci nos llevaría a preguntar por la relación que existe entre lo que muestra muy bien <em>Está entre nosotros</em> -el valor que la derecha radicalizada da a la batalla cultural, lo que Semán ve como una “sinergia” entre producción cultural y organización partidaria y traducción institucional que permite ser comprendida sin mención alguna a asociación con capitales ni medios, y una descripción de las múltiples relaciones que existen entre estas derechas, ciertos líderes claves de la vieja derecha política como Macri (que sí vio venir lo que se venía) y los grupos de poder del bloque de clases dominantes y que de seguro podrían enriquecer el modo en que se construyen los conceptos más originales del libro (“mejorismo” y “fusionismo”).<br></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0537af1b938fbb02afa839f7c08bdfbf">Sergio Morresi y Martín Vicente hacen una buena lectura de la historia de las derechas. Aciertan al identificar que la “casta” encarna como categoría específica durante la cuarentena. Quienes se oponían a ella por diversos motivos, podían encontrar en ese término un referente vivo que dotaba de sentido a su deseo de enemistad. Los autores explican con precisión la consideración anti-élite en el impulso de las candidaturas de Milei: entiendo que “el sistema estatista y colectivista está enraizado de un modo tan profundo en las élites”, dicen los autores, que Milei decide -siguiendo cierto textos de su ídolo teórico: Rothbard- un “pasaje a la política” en términos de un <em>populismo de derecha</em> capaz de desplazar a los conservadores moderados, asumiendo “un liderazgo personal” capaz de “poner en cortocircuito a las élites adoptando un tono <em>antistablishment</em> virulento y una agenda indigerible para la corrección política”. La influencia de cita de la literatura de la derecha libertariana norteamericana sobre Milei y su grupo -dicen los autores- supone la determinación de la defensa de un orden sin permitir para ello la instauración de un “leviatán capaz de imponer patrones ideológicos progresistas” financiado por las cuentas públicas. Esta idea de una “defensa sin Estado” me parece un núcleo de pensamiento absolutamente clave que muestra que si algo hubiera de gramscismo en Milei no sería la producción de un nuevo núcleo intelectual y moral (es decir, la constitución de una dirección revolucionaria), sino una tentativa reaccionaria por dotar de dirección a las clases dominantes adormecidas en torno a un Leviatán indeseable. Según los autores, el gesto que toman los argentinos de sus antecesores norteamericanos consiste en la reunión de diversas perspectivas en “un gesto sincrético y a la vez adversativo”, capaz de aunar libre mercado y nacionalismo, culto al individualismo y defensa de un orden social jerárquico, desprecio a la democracia y preferencias plebiscitarias. Mas que hegemonía gramsciana, <em>fusionismo</em> de las familias de la derecha. Los autores plantean que una diferencia entre derecha Pro/Cambiemos y LLA es la elección de un “exterior constitutivo”. Si Pro/Cambiemos se unifica contra el “populismo”, LLA lo hace contra “el colectivismo”. A diferencia del “republicanismo” del primero, el segundo desprecia la democracia. El fusionismo de derecha de LLA es anti-pluralista, niega derechos universales y moralización de la política. Esta sería su originalidad: el haber incluido en el campo liberal un legado de las derechas nacionalistas reaccionarias.<br><br>Melina Vázquez trabaja sobre la constitución del militante joven de la ultraderecha como síntesis de un proceso múltiplemente determinado, haciendo una historia a partir de grandes hitos como los debates en torno a la ley de interrupción del aborto voluntario (2018) y la cuarentena (2020/21) y rescatando la voluntad de esta militancia de crear una “derecha popular”. Particularmente convincente es la referencia de Vázquez a la experiencia de “socialización y sociabilidad” de cierta juventud durante la cuarentena, y el valor que la palabra libertad adquiere en ese contexto. De hecho, es ese contexto precisamente, el que actúa como revelador de privilegios de la “casta” en torno a episodios como el cumpleaños de Fabiola Yañes y el llamado vacunatorio VIP. Igualmente impactante es la narración del choque generacional de estos jóvenes en ámbitos como el universitario (o en sus propia familias, muchas veces kirchneristas), en el que apenas soportan lo que llaman “adoctrinamiento”, entendiendo por tal referencias teóricas de la tradición marxista, a la historia del peronismo, alusiones al feminismo y la educación sexual o a los derechos humanos. Una juventud que se dice rebelde y desconcierta por su alianza táctica con las peores formas del poder -la denuncia y el buchoneo- no puede no dejar perpleja a una generación que aprendió la noción de “rebeldía” como una acción contra los poderes (no como una alianza con ellos). En el registro que la autora hace de su trabajo entre jóvenes libertarios aparece una interpretación según la cual el “que se vayan todos” y el ethos “meritocrático” confluyen en la alianza entre clases bajas y medias del 2001 (aquella alianza entre piquete y cacerola), recodificada ahora por derecha en la frase “argentinos de bien” (noción que supone que “bien” es mérito, contra la retórica de los “derechos” que esconden privilegios y falsas igualaciones entre quienes se esfuerzan y quienes no).<br><br>Ezequiel Saferstein analiza la escena cultural de la derecha radicalizada. Sorprende el lugar que reconoce para la bibliofilia en un mundo de <em>influencer</em>, plataformas digitales y contenidos audiovisual de los jóvenes libertarios. Sus principales autores (entre quienes se encuentra Álvaro Zicarelli, discípulo de Juan José Sebrelli) coinciden en atacar -dar a conocer y refutar- lo que denominan la victoria de una izquierda cultural global en el campo de la cultura y en reivindicar purezas de un capitalismo sin regulaciones junto a formas conservadores del ser social y una auto-percepción de participar de un movimiento contrahegemónico. La lista de autores de un militante actual de LLA -dice el autor- puede ir perfectamente “de Ceferino Reato a Von Mises pasando por Nicolás Márquez o Agustín Laje, cubriendo el arco que va del negacionismo de los años setentas a la refutación de las teorías de género, la crítica de la economía keynesiana y la inflación y la reivindicación del libre mercado.<br><br>El artículo con el que cierra el libro, escrito por Pablo Semán y Nicolás Welschinger, abre con una frase frontal: el peronismo “está bloqueado” simbólicamente. Tiene la lengua trabada dado el peso que sobre ella tiene el “estado del Estado”. La fluidez está en otro lado. Allí donde no ha dejado de activarse una derecha popular (diferenciada de una derecha elitista previa) liberacionista. Vuelve a plantearse entonces, la cuestión crucial de la afinidad entre una lengua y una derecha popular, que los autores explican histórica y sociológicamente. Mostrando una conexión entre experiencia (jóvenes de clase media y popular del AMBA) con una ideología (de derecha libertaria).</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://1.bp.blogspot.com/-uV08J7Yp_w0/XZtdtWOd1vI/AAAAAAAADJY/VjSrVsK0OGM_peV7Ex4lIIUXqJyLr2eoQCLcBGAsYHQ/s1600/seman3.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Pablo Semán.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0e0f8df6dbb3a8cbe0afc80aa3acb7cd">Semán y Welschinger hablan de un “anudamiento exitoso” entre la “estructura de acogida” y “convocatoria política”, sin la cual el crecimiento de LLA en esos sectores permanecería inexplicable.<br><br>Tras un proceso de entrevistas “focales”, los autores crean un concepto, “mejorismo”, capaz de condensar los efectos de esta convergencia entre mutación estructural e ideología. Una década larga de estancamiento económico y desmejoras de la calidad en prestaciones públicas dio lugar a un paisaje dominado por el empobrecimiento y la precarización laboral. Pero también a una narración sobre la vida vinculada a la auto-empresarialidad que emerge sobre suelo mutado. Esa narratividad está hecha de fragmentos de experiencias que van de terapéuticas orientadas a la optimización de la valorización del yo, a modos de auto-educación aplicadas a perfeccionar el tiempo de trabajo, al uso del marketing, las técnicas y lecturas del mundo de autoayuda y lo insumos provenientes de redes sociales como tik-tok e IG. Los autores prestan particular atención a las referencias de tipo moral que los entrevistados hacen respecto de sí mismos. En condiciones de precarización e informalidad la “optimización del yo” es vivida por los entrevistados como una experiencia de &nbsp;“superación personal” que forma un “temperamento” y hasta una “mística” emprendedora dispuesta a conquistar “disciplina, fuerza física y moral, inteligencia y habilidad estratégica”. La autopercepción de cada quien como un capital individual a acrecentar mientras sea posible, no deviene, actúa también como instancia de juicio desfavorable a quienes tienen asegurado el trabajo en el “empleo estatal” o “viven de arriba” cobrando prestaciones públicas. La moral “mejorista” choca con la idea según la cual la regulación iguala. Desde su óptica, los “derechos empobrecen” y se los rechaza tanto porque no son percibidos como un merecimiento que reconoce un esfuerzo, como por igualaciones entre quienes se esfuerzan y quienes no. Dada la inexistencia de una vivencia o un recuerdo de unos derechos efectivos y universales de calidad, se los lee como privilegios. El individualismo de los “mejoristas” -así emplean el término los autores- no es sin embargo la caricatura que hacen de ella los partidarios de los derechos. Su individualismo está inscripto en tramas sociales de cuidados y en espacios de cooperación local.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-860054612fcaaef90ab87575e1daea1e">Semán y Welschinger explican que el “mejorismo” funciona como un modelo ideológico a la vez consciente y no explicitado que si bien no decanta necesariamente y de modo directo en una política, experimenta una llamativa  afinidad con el discurso libertario. El capítulo que comentamos –“Juventudes mejoristas y mileísmo de masas”- se planta explícitamente como una polémica -dentro y contra- las ciencias sociales porque “se limitaron a ver la parte negativa de las nuevas situaciones laborales o incluso a condenar el fenómeno” y reivindica a quienes sí supieron ver (“observadoras sociales” como Mayra Arenas, entre otras) supieron verbalizar la articulación entre estos sujetos -llamados alternativamente “héroes de mercado”, “sobrevivientes de la pandemia”- y las propuestas de Milei (el llamado a “despertar leones”).<br><br>Lo que no se <em>quiso</em> ver -puesto que libro es una muestra de que la visión sí era posible- son las “valencias positivas del individualismo” obrando como terreno de afinidad entre modo de vida y política. El peso que se le atribuye a la cuarentena en este cambio de “valencias” es, por supuesto, grande. La referencia a quienes se “salvaron solos” durante la pandemia tiene -evidentemente- un lugar importante en la explicación de la constitución de la afinidad entre esta nueva sensibilidad popular y la emergente derecha radicaliza. Esta es la explicación que los autores encuentran al “giro a la derecha” que ubica a muchxs jóvenes del lado “de los sectores más concentrados del capital”. Se trata de un proceso que tiene mucho de indiscernible, puesto que la “naturalización de jerarquías o de amor por la desigualdad” conviven en ella con una “demanda democrática contra unas élites inconducentes o contra el desconocimiento de los merecimientos”, junto a una fuerte impugnación de quienes viven de los planes. La cuestión del “ver”, entonces se revela como una metáfora de la ideología. Las ciencias sociales y el progresismo -peronismo quiéralo o no incluido- no pudieron ver aquello que amenazaba su ideología constitutiva. Pero habría en las ciencias sociales unos recursos -como las entrevistas focales- que habilitan el contacto con aquello que se resiste a pensar, y que permite superar los límites de la ideología en el que quedaría encerrado el militante político y el cientista social encerrado en sus libros y sus clases. ¿Hay otros modos de lograrlo? Leído como una amonestación -particularmente en la pluma de Seman- a una franja de las ciencias sociales y a buena parte del periodismo y la política incapaz de <em>ver, </em>el libro alcanza una aspereza que es signo de vitalidad que tensa la cuestión -imprescindible- sobre los modelos de comprensión del presente. Quedan planteadas algunas preguntas. Una de ellas tiene que ver con la geografía política. En su libro <em>El nudo</em> -escrito con un registro periodístico-historiográfico- Carlos Pagni se preocupa por lo que llama la “conurbanización de la política”, poniendo el foco -como <em>Está entre nosotros</em>&#8211; en el territorio estratégico del AMBA. Lo que deja abierta la cuestión sobre el hecho de que LLA hizo su mejor elección, no en CABA ni en la Provincia de Buenos Aires, lo que supone, o bien que las provincias votaron contra el Amba, y/o que el fenómeno electoral de LLA precisa aún ser explicado con relación a otros territorios. La otra, en cambio, a los procedimientos con los cuales se constituyen conceptos políticos. Un rico arco que va de las militancias al ensayismo crítico constituye una contraprueba sobre la vigencia que tienen otros modelos de comprensión de las mutaciones socio-políticas del país. Libros recientes como <em>El Kirchnerismo desarmado</em>, de Alejandro Horowicz o <em>La implosión</em>, de Leandro Bertolotta e Ignacio Gago (entre tantos otrxs, escritos desde los feminismos o desde activistas próximos a organizaciones sociales), hacen otra práctica de las ciencias sociales elaborando percepciones y/o categorías particularmente eficaces.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-292268cea91334e9add6429e1d063439">En el caso de Bertolotta y Gago -miembros del Colectivo Juguetes Perdidos-, se trata de crear una microsociología capaz de captar las consistencias colectivas más enmudecidas, y de correlacionarlas con nociones como “sociedad ajustada” y “precarización totalitaria”, provocando el notable efecto de captar en simultáneo el carácter “ambivalente” de las tonalidades afectivas de la multitud -en el sentido que da Paolo Virno a esta noción: la coexistencia de un doble valor que permite leer los modos de vida como envolviendo una pluralidad de direcciones posibles- junto a una comprensión política clara de la dimensión neoliberal que estructura y agobia a estos modos de vida. En el de Alejandro Horowicz, se trata de comprender la política argentina como un proceso largo de descomposición sostenido en la correlación entre un modo de acumulación que exporta el excedente productivo, la profundización de la derrota de la clase obrera como sujeto de un contrapoder y el balance electoral que los asalariados hacen -desde su condición de derrotados- de elección en elección, de la ausencia de una conducción política confiable. Milei es ante todo, para Horowicz, un sitio vacío en la estructura, que permite fantasear una impugnación a la casta y al sistema sin tener que afrontar la tarea de constitución de una fuerza capaz de provocar una transformación real.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67364b835a4d6f212ed45bfeb33b6c02">Ambos libros -y los otros tantos trabajos que ahora no cito- participan activamente del doble movimiento implicado en el ejercicio de un ver qué ve lo que vé de acuerdo al lente que se ocupa de pulir, pero también de la capacidad de pispear en los lentes de sus vecinos.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36d9ec7be1a36ed9624dbb9f36323ec4">Buenos Aires, 5 de enero de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51599abf75d4a9c990701bf8d00a305e">*Investigador y escritor. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Es docente y coordina grupos de estudio sobre filosofía y política.</p>
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		<title>Entrevista a Pablo Semán: Mileísmo social y proyecto político antidemocrático &#8211; Por Conrado Yasenza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 13:24:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
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		<category><![CDATA[Estado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Tecl@ Eñe entrevistó al sociólogo y antropólogo Pablo Semán, autor de los libros “Está entre nosotros: ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?” y “Vivir la fe”, ambos editados por Siglo XXI. Algunos de los temas que se abordan son el rol de la oposición, el análisis de la militancia política y sus prácticas, la relación de la sociedad con el Estado y la hipótesis sobre una posible identidad “uber” o “rapi” que estaría integrada, en la tesis de Semán, a lo que "llamo mileísmo social.”.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc236a21b34dd05f2aa85e80699c1042"><strong><em>La Tecl@ Eñe entrevistó al sociólogo y antropólogo Pablo Semán, autor de los libros “Está entre nosotros: ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?” y “Vivir la fe”, ambos editados por Siglo XXI. Algunos de los temas que se abordan son el rol de la oposición, el análisis de la militancia política y sus prácticas, la relación de la sociedad con el Estado y la hipótesis sobre una posible identidad “uber” o “rapi” que estaría integrada, en la tesis de Semán, a lo que «llamo mileísmo social.”.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-accb6c9476f020a6e99bdf2d0693c160"><em>La Tecl@ Eñe</em> entrevistó al sociólogo y antropólogo Pablo Semán, autor de los libros “Está entre nosotros: ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?” y “Vivir la fe”, ambos editados por Siglo XXI.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a935567ddf884c9a3b4a75544087e856">Semán sostiene que “del proceso que encara Milei surgen desplazamientos de élites económicas y políticas que empiezan a plantearle a Milei conflictos cada vez más severos”<strong> </strong>y que junto con esos conflictos se da una<strong> </strong>“búsqueda de articulación política, más moderada que la de Milei, de confluencia entre las élites desplazadas.”. Semán plantea que Milei encaró un proyecto de renovación y transformación de la Argentina de dos dimensiones: Por un lado, el desplazamiento de la élite económica vinculada a la agroganadería y a la producción industrial mercado internista,&nbsp;y por el otro, un proyecto de renovación política centrado «en superar lo que para Milei se presentan como los obstáculos de la democracia para un proyecto posdemocrático y antidemocrático». «El proyecto de Milei era destruir, erosionar, atacar, redefinir la relación del Estado y la sociedad civil en todas las cuestiones que tienen que ver con instituciones del estado de bienestar.».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f91e70e0cf228b5e9ab85311310bf1e3">El rol de la oposición, el análisis de la militancia política y sus prácticas, y la hipótesis sobre una posible identidad “uber” o “rapi” que estaría integrada, en la tesis de Semán, a lo que «llamo mileísmo social.”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be2973766e8baddbb633997391e71312">«El mileísmo fue perdiendo transversalidad con el desarrollo de la crisis económica, porque fue decepcionando a una parte de las clases populares que lo habían votado y también a una parte de las clases medias que también lo votó», dice Semán sobre el porcentaje decreciente en aprobación de la gestión de gobierno y de su imagen.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a172bdd17631b8637e2f28b275fc529e">Semán también aborda en la entrevista la relación entre sociedad civil ampliada y Estado, y los vínculos que pueden establecerse entre fe religiosa y la política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a9e072473f45c1bceed49f6270ede5b"><strong>Por Conrado Yasenza</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-601cfd6607bcf3e061565acfa8974c62"><em>(para La Tec@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d69b9a6584bbf486e7abbde594028718"><strong><em>-Conrado Yasenza: Cómo observa el panorama político argentino. Esto implica hablar de la fuerza La Libertad Avanza, pero también del rol de la oposición, en particular de lo que se denomina ampliamente “campo nacional y popular”.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a129b21db4d453a3778628e472b4e6f9"><strong><em>-Pablo Semán: </em></strong>Lo que veo como situación general es lo siguiente: Milei, desde que empezó su gobierno y cada vez más a lo largo de su mandato, encaró un proyecto que tenía, aclaro que voy a ser muy esquemático, dos dimensiones de renovación y transformación de la Argentina. Por un lado, el desplazamiento de la acumulación económica a los motores de la exportación minera, secundariamente a la agroexportación y en todo caso, también, una empresa, que creo que es deliberada, de extinción de la economía industrial y de articulación económica mercado-internista. Y junto con esto hubo un proyecto de renovación política que estaba centrada en superar lo que para Milei se presentan como los obstáculos de la democracia para un proyecto autoritario implícita y explícitamente posdemocrático, y también, antidemocrático. Esa era la tentativa de Milei, que se basaba en nuclear alrededor de su figura un grupo de dirigentes, provenientes de la clase política, a partir de una operación de selección y desplazamiento de la clase política que en su conjunto fue derrotada en la elección de 2023. Es decir, mandar al desierto a una parte de los políticos tradicionales, pero retener algunos bajo la conducción de Milei y su equipo, fuertemente encolumnados tras su proyecto de renovación económica, política y también social, y digo social porque el proyecto de Milei era destruir, erosionar, atacar, redefinir la relación del Estado y la sociedad civil en todas las cuestiones que tienen que ver con instituciones del estado de bienestar que, en Argentina, están más o menos desarrolladas pero&nbsp;jaqueadas. En este horizonte del gobierno también estaban embarcados no adicionalmente, sino como parte estructural de la dirigencia de esa navegación, aventureros económicos que querían resolver posibilidades de una acumulación enorme en muy corto plazo. Entonces, junto con la renovación económica surge el propósito de incorporar al desplazamiento y cambio de motores nuevos conductores de esos motores, o sea, formar una nueva economía, pero también una nueva élite empresarial, hecho que generó conflictos, creo, con la economía que uno diría, de forma bastante desacertada, es del pasado, pero que vive todavía, que es levemente declinante pero no inexistente. Así es que la renovación de Milei choca primero con élites económicas que quedan fuera de su modelo o porque están vinculadas al mercado interno o porque están vinculadas a una necesidad específica de un tipo de cambio, o porque no entran en el proceso de selección del plantel de la nueva élite económica que quería configurar Milei. También en ese proceso queda desplazada una parte importantísima de la dirigencia política que tenía una capacidad y unas instancias de articulación social, política y económica en las que esa clase política funcionaba en dialogo con las élites económicas de la vieja economía argentina. No estoy diciendo que la “vieja” economía argentina esté superada, sino simplemente digo que esa economía empieza a coexistir con otra que uno podría decir nueva y que no es que se va a imponer totalmente tampoco. De ese proceso que encara Milei surgen estos desplazamientos de élites económicas y políticas que le plantean a Milei conflictos cada vez más severos y que aprovechan la instalación en el poder de un conjunto de aventureros, que dejan las impresiones digitales de sus aventuras en todos lados y facilitan a sus contrincantes el combate contra ellos mismos. Allí veo la emergencia de una moción de relevar más o menos traumáticamente a Milei, o de modular su régimen, su equipo y su programa de gobierno a través de un condicionamiento del tipo “aceptamos muy buena parte de su programa», probablemente con algunos cambios, con más tolerancia para todo lo que no sea minería, agua, territorio para ciertos conglomerados, y darle nuevamente un lugar de más importancia a la agroexportación, que de todas maneras ya tiene un lugar importante, y aún más, dentro de esos cambios al programa de Milei, la propuesta de darle una mínima oportunidad a industrias más o menos vinculadas a segmentos del mercado interno. También está la búsqueda de articulación política, más moderada que la de Milei, de confluencia entre las élites económicas desplazadas y las élites políticas desplazadas.</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://esferacomunicacional.ar/wp-content/uploads/2021/09/pablo-seman.jpg" alt="" style="width:756px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto de archivo.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26a23447c6bd91cbd0e782cc0bfd3b43"><strong><em>&#8211; CY: Y en cuanto a la oposición, y refiriéndonos al peronismo, ¿es importante lo que ese espacio denomina como “programa político”?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-125fe2a38f83e0085f7db5c51820d07c"><strong><em>&#8211; PS: </em></strong>Diría que ahí están los nacional-populares, que en parte pertenecen a esas élites económicas y políticas desplazadas, y que tienen, diría, una articulación cada vez más compleja y extenuante con los sectores populares, y que estarían pensando un programa más hacia el centro que el&nbsp;programa moderado de relevamiento de Milei, que es un programa que podría discutir contra los moderados un papel un poco más protagónico del Estado, una reforma impositiva que le quite regresividad a lo que Milei impone, que tenga un cariz, no digo redistributivo, pero mínimamente reparador de los daños que se están generando en los últimos tiempos, y que además se generaron desde antes del ascenso de Milei; daños que incluso causaron esos propios nacional-populares cuando fueron gobierno. Incluso pienso que podría haber cierta transversalidad entre el programa de los moderados, que están digamos en la centroderecha, a la izquierda de Milei, y los nacional populares que los ubicaría más o menos en el centro, más allá de que hay apariencias discursivas más radicales; y ahí habría que ver si en el proceso político se da una confluencia, una macro coalición a lo Lula, entre el centro nacional popular y la centroderecha liberal. Recalco que estoy siendo muy esquemático, porque es una realidad mucho más compleja que abarca las realidades federales de la argentina que complejizan lo dicho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-123e52c898f415cf1ed21b10b9814db3"><strong><em>&#8211; CY: ¿Y el rol de la izquierda?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-148c7b4015ddd6fdcdecb3aab8e3bf31"><strong><em>&#8211; PS:</em></strong> Creo que la izquierda se ha beneficiado con el hecho de ser el antagonista simbólico escogido por el gobierno en términos ideológicos, eso de <em>lo que no somos nosotros son los zurdos, los socialistas, los comunistas</em>. Entonces, la izquierda quedó como alternativa porque hizo méritos como para ponerse en ese lugar. Digamos que ofreció un cariz de oposición nítido, constante, apoyando manifestaciones que, si bien no tenían mucha potencia numérica, en parte porque el gobierno fue represivo, sí tienen y tuvieron un enorme potencial simbólico. La izquierda también se beneficia de sus propias acciones. Estoy pensando en Miriam Bregman, que es una política que ascendió muchísimo en la consideración popular. No sé qué piensa hacer la izquierda con el eventual caudal electoral: aprovechar para la acumulación de fuerzas propias, avanzar en un cuestionamiento más radical del sistema y combinar el prestigio político con una hipótesis revolucionaria, que me parece una hipótesis dificilísima que no creo que esté pasando por la cabeza de nadie, pero también es un tercer&nbsp;escenario imaginable el intento de la izquierda de acceder al poder por la vía electoral combinada con la movilización de masas y con un programa radical en un contexto de crisis de todas las dirigencias (un poco como se lo plantean Jean-Luc Mélenchon y Pablo Iglesias en algunos momentos). También ahí habría que ver cuánto de ese potencial eventual es trasladable a votos, porque hay que aclarar que imagen no es caudal electoral. Pero supongamos que algo de esa imagen se traslada al poder electoral. En ese caso habría que ver cuánto de ese caudal electoral de la izquierda no surge de una parte de la base social kirchnerista, que el propio kirchnerismo, por un lado radicalizó con una serie de propuestas discursivas, y por otro defraudó con una serie de acciones políticas y de gobierno que fueron decepcionantes, y no me refiero sólo al gobierno de Alberto Fernández y a la interna infinita, que no es una cuestión sólo protagonizada por Alberto Fernández; digo, una serie de acciones políticas que decepcionaron a esas bases que se fueron radicalizando por la propia trayectoria del kirchnerismo que, desde el 2003, se puso en la posición de que «a la izquierda de nosotros está la pared», lo cual alentó una radicalización que luego el propio peronismo no pudo conducir. Así surgen las ilusiones de algunos jóvenes con la confluencia entre el peronismo y Bregman, que es algo que los dirigentes peronistas no querrían hacer, y tampoco querría hacer Bregman. En todo caso, algunos dirigentes peronistas más a la izquierda podrían pensar en esa alianza como un momento táctico para atravesar este desierto.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72679a4a210c266800950750113134b0">Para completar el panorama político que observo hoy hay que incorporar que el mileísmo fue perdiendo trasversalidad con el desarrollo de la crisis económica, porque fue decepcionando a una parte de las clases populares que lo habían votado y también a una parte de las clases medias que también lo votó, y lo que veo es que en la sociedad civil, y esto como un dato general, inclusive más allá de a quién vote la gente, se ha desarrollado un clima de enorme escepticismo enorme y de distancia con la política, y esto más allá de a quién se vote. Hay gente que vota a uno o a otro, y hay gente que no vota, pero los tres grupos están atravesados por una idea que se sintetiza en nada de lo que proponga la política les va a cambiar mucho la vida, y en todo caso, diría, y esto para mí es el dato más relevante, mucha gente ya empieza a pensar que la política sólo puede empeorarles la vida, porque, y aquí viene una cuestión que es clave, que es, si se quiere, anterior a todo el análisis que vine haciendo, que es que en el fondo lo que nosotros estamos viviendo es un proceso de separación del Estado y la sociedad civil en el cual la sociedad civil queda por fuera del radar del Estado, de la sociedad política ampliada -una sumatoria de dirigentes políticos, sociales, económicos, periodistas, empresarios de comunicación, profesores, militantes -,&nbsp;de la mirada de los partidos, de las empresas, de los sindicatos, y ahí suceden cosas que nadie tiene en cuenta hasta que en algún momento ese darse cuenta acontece; entonces, esa sociedad siente que la política, que intenta acercarse, sólo puede hacerles daño. Cualquiera de estos proyectos que estoy comentando, el de los moderados, el de centro nacional-popular, el del gobierno, a esta altura empiezan a causar entre indiferencia y expectativa de daño, que además la gente, como no tiene mediaciones para tramitar ni su temor ni su bronca, queda aislada, sola, como espectadora, pero no como espectadora simplemente porque las mediaciones políticas no le ofrecen la más mínima posibilidad, ni siquiera imaginaria, de incidir positivamente a favor de lo que esas personas definen como sus intereses. Lo central para mí es que empieza a aparecer en la mirada de la sociedad (sobre la política) que la política puede causarles daño, y eso venga de donde venga, y me parece que esto es importantísimo, y que es lo que menos se ve. En ese contexto pondría la cuestión de que parte de las causas de este fenómeno han sido los fracasos de los gobiernos anteriores, pero también que las causas de esto son los fracasos de las propias organizaciones sociales que tenían una cierta capacidad de movilizar una parte de esa sociedad civil que había sido configurada al calor de la exclusión de los´90.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.agenciapacourondo.com.ar/sites/www.agenciapacourondo.com.ar/files/styles/destacado/public/302c7c_7bdbb282ffe74b1480afb89864f3c1d8_mv2.jpg?itok=jwPqqvmR" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: APU/Gelatina.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d1580d17856a47ae0885b5c3a7acd95"><strong><em>&#8211; CY: ¿Se puede argumentar o sostener esa suerte de percepción que recorre los análisis políticos, que establece que la militancia se ha vuelto un modo de vida rentístico?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44f9eeb7b01e614ce474bef213ca4551"><strong><em>&#8211; PS: </em></strong>La política en el proceso que va desde la estabilización menemista hasta la actualidad, con diferentes inflexiones, ha profesionalizado distintas capas de dirigencia y militancia política, porque se han profesionalizado obviamente los dirigentes de cierto rango de agencia y capacidad de dirección, si se quiere municipal, provincial, nacional o regional, pero también se han profesionalizado ciertas tareas militantes, como el trabajo territorial, la producción de articulaciones políticas entre segmentos sociales y entre segmentos políticos,&nbsp;y lo que en un lenguaje antiguo uno llamaba agitación y propaganda por decir sólo algunas de las áreas de formación de un precariado político muy extenso. Entonces las cosas en política, y en casi todos los partidos políticos, ocurren en el seno de contratos que son muchas veces cada vez menos significativos, pero en el contexto de la escasez que vive la gente se vuelven importantes. La sociedad política se amplió no solamente por una voluntad de debate, de participación voluntaria, de donación de tiempo, sino también de una profesionalización que también es una precarización. Hay un régimen de precariado político que incide en la problemática de la política, porque todo dirigente necesita parte de ese contingente aunque tienda a dispensar del mismo a favor de empresitas que le cuestan menos que el precariado, pero indudablemente hay una relación y eso es lo surge en tu pregunta, entre lo que pasa actualmente en la política y los modos de activación de militancias de todo tipo bajo la forma de contratos de distinta índole y calibre. En cuanto a los sectores sociales que son interpelados, que son convocados más o menos eficazmente, te diría que eso ha sido variable, porque Milei construyó, creo, una base electoral sobre la idea de una gran transformación de la sociedad argentina. Creo que hay que pensar más en la transformación de la sociedad que en lo que convocó Milei. Milei, como decía él mismo, es el resultado no la causa, y esa causa tiene que ver con lo que decía antes, con la separación entre sociedad y Estado, pero también con la emergencia de clases populares y distintos fragmentos de clase media cada vez más envueltos en dinámicas de trabajo independiente. Milei les habló a ellos, y en esa base social Milei construyó su base electoral, pero su base social es mayor que su base electoral. Ahora bien, también agrego que hay otros segmentos de su base social y electoral que está conformados por comunicadores, empresas de comunicación, empresarios que probablemente no forman un número muy grande pero sí tienen una capacidad de injerencia en la vida social más grande que su propio número, valen más que sus votos. Sin olvidar que Milei fue apoyado por más del 40% de los empleados públicos y por una parte importante de distintos segmentos del empresariado. Ahora, Milei sobre esa base social con la que construyó una base electoral fue perdiendo apoyos, entonces, su base electoral disminuye, pierde peso en los sectores populares, en las clases medias, pierde la confianza en una parte de las élites. Lo que me pregunto es si eso significa la desaparición de las condiciones bajo las cuales las demandas que hacen emerger el liderazgo como el de Milei, y entonces creo que el mileísmo social todavía sigue siendo amplio. De hecho, el mileísmo social, como esa crítica del Estado y reivindicación del trabajo independiente, fue ya en la elección de 2023 más amplio que el voto por Milei. Nosotros veíamos en algún momento que los votantes de Sergio Massa pensaban con las categorías de los votantes de Milei y no votaban a Milei, votaban a Massa, porque incluso hay una parte del igualitarismo argentino que repudia las jerarquías que se ejercían a través del repudio a la política tradicional y que no confiaban en el ultraliberalismo de Milei. Entonces, la situación estaba muy polarizada entre votar a Massa, que era un candidato que encarnaba una posibilidad de crítica al Estado y de reivindicación del trabajo independiente, y votar a Milei, que, igual y más radicalmente, era la crítica del Estado y la reivindicación de los sujetos vinculados a las distintas categorías de trabajo independiente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-947f54a64ab28e1daa8f1695b4be35fe"><strong><em>&#8211; CY: ¿Podría profundizar la idea de mileísmo social? ¿Se puede hablar de una identidad “uber” o “rapi”?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c4a74170c456944964dc125bf534286"><strong><em>-PS:</em></strong> A mí me parece importante la distinción entre mileísmo social y caudal electoral de Milei porque uno tiene que entender que, aunque Milei fracase, alguien tendrá que contener parte de esas subjetividades. No sé si hay exactamente una identidad <em>rapi</em>, <em>uber</em>; no sé si hay identidades por segmentos laborales o si las identidades que se crean en los segmentos laborales tienen una existencia más amplia que eso. Para mí lo que sí pasa es que distintas gamas del trabajo independiente tienen una experiencia más o menos común de crítica al Estado y de demanda de contención de sus cuestiones específicas, por ejemplo, los impuestos para esas personas, el destrato que significaba que ellos no reciben nada y otros reciban algo, lo que ellos llaman planeros,&nbsp;pero a mí me parece que lo que uno podría llamar identidad <em>rapi-uber</em> está más bien integrado como parte de lo que estoy tratando de captar en lo que llamé mileísmo social.</p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/MBY445EIY5CCXNEDFGDNV7Q5OQ.jpg?auth=1122b00bc0e6df82083bb490260118c1b9a87eea702436f909d38013cab06c68&amp;width=1960&amp;height=1103&amp;smart=true" alt="" style="width:754px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Tiago Ramírez Baquero.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-06dddb1d3a1d4367d4638229da4fbd37"><strong><em>-CY: ¿Qué tipo de propuesta tendría que realizar<strong><em> una oposición</em></strong> a Milei para ese millón de personas que trabajan en plataformas?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2e00e0aa22bdf8a722c175b3a208659e"><strong><em>-PS: </em></strong>La oposición tendría que hacer propuestas diría para el conjunto de los trabajadores independientes, pero además me parece que la idea de que la oposición pueda hacer alguna propuesta para los trabajadores de plataformas, que puede traducirse en algunas ventajas impositivas, algunos controles a las aplicaciones, etc., que en definitiva son menores, revela la idea que habría que hacerle propuestas que la voluntad política pueda encarrilar con lo que está surgiendo en esos segmentos de la sociedad, y no digo que no se pueda hacer nada, solamente digo que la política a veces tiene un nivel de voluntad que le permite formarse ilusiones sobre capacidades de control, de contención y de canalización, que después no puede realizar o sostener, y entonces se engaña a sí misma y termina engañando a sus interpelados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-119e88437c7dbda3bc47dca1aafe639b"><strong><em>-CY: En los últimos años se ha registrado un alza en la tasa de suicidios (2024 registró el récord histórico de casos) ¿Existe una vinculación entre crisis económica y alza en la tasa de suicidios?, ¿o entran en juego otros factores</em></strong>?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9544b7800a0bf2ea1afb42f67e215faf"><strong><em>-PS: </em></strong>Con respecto a la tasa de suicidios tendría que verlo más detenidamente. Estoy muy interesado en ver ese dato y correlacionarlo con otros, pero no puedo decir nada concluyente aún. Lo que veo, en general, y esto es más importante para mí, es que en la sociedad argentina ha habido un cambio, como ya dije, y que a partir del gobierno de Milei hubo, primero dudas, y después, alivio cuando daba la impresión de que la inflación cedía, y después volvieron las dudas por espasmos cada vez más graves, y diría que en un momento la gente perdió la esperanza de que la política y el Estado, que la política de Milei y la del resto de los partidos mejoraran las cosas, y se pasó a una expectativa donde la política más bien puede perjudicar a las personas, y creo que es donde estamos hoy. Lo que veo son expresiones de dolor, de distancia, de escepticismo, manifestaciones que son mucho más específicas como la violencia, sobre todo veo la una manifestación de depresión, pero no quiero referirme a los suicidios porque no me siento en condiciones empíricas y analíticas de hacer una correlación entre la crisis económica y social y el aumento de los suicidios que, dicho sea esto, empieza a aparecer por primera vez como la primera causa de muerte violenta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ceda922be851215a1cbd6ab7307b939"><strong><em>-CY: Para finalizar, ¿qué vinculo o relación puede establecerse entre fe (religiosa) y política?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16542a9c86b2a3e5b1e70572854e1995"><strong><em>-PS: </em></strong>En principio lo que diría es que la religión nunca se fue de la vida social y nunca dejó de afectar la vida política. Lo que pasó es que lo hizo siempre de distintas maneras. El peronismo tuvo que lidiar, a veces a favor, a veces en contra, con la presencia de la Iglesia Católica, que en general siempre fue un factor de apoyo y de conflicto de los gobiernos en la historia de la Argentina. El grupo más dinámico de los evangélicos en la Argentina son los pentecostales, que vienen creciendo desde 1910, pero que en cada década asombró por su crecimiento como si fuera la primera década en la que crecen; empiezan a ser una realidad social importante y diría que no están tan representados en la vida política como están presentes en la vida social. Si los evangélicos estuvieran en la política tan presentes como en la vida social habría más evangélicos en la política. Digo porque muchos imaginan que hay demasiados evangélicos en la vida política de la Argentina. Luego, hay que distinguir cuál es la orientación política de los evangélicos, porque en general se piensa que como forman parte de grupo religioso entonces tienen una orientación política, y lo que creo es que existe una heterogeneidad enorme que es tan desconocida como la propia existencia, doctrina, ideas, prácticas y modo de crecimiento de los evangélicos, y sobre la base de esa ignorancia se montan hipótesis y proyectos políticos que en general han terminado en fracasos electorales, más allá de algún evangélico que se dedicó a la política e hizo un negocio político, y más allá de que algún político creyó beneficiarse de la presencia de ese evangélico y lo logró, en parte, para sumarlo a determinadas propuestas políticas en general conservadoras, lo cual no quiere decir que los evangélicos voten como esos líderes y diputados evangélicos quieren que voten. Puede ser que dentro de los evangélicos muchos se opongan a la agenda de género y diversidad, pero muchas veces votan a políticos involucrados en esa agenda, si esos políticos tienen propuestas económicas relevantes para ellos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a60254ce9a5208208d4ec70113083df">No sé bien, teniendo en cuenta esta crisis económica y cómo se desarrolle, qué tipo de participación van a tener el conjunto de las iglesias de la Argentina, no sólo los evangélicos sino también el catolicismo. Sólo quiero recordar que en la crisis del 2001, el catolicismo fue muy importante en tanto fue el garante del diálogo argentino que encauzó en parte la crisis de ese año.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0f55178da22fdcb4c3a4ec748be3222">Viernes, 15 de mayo de 2026 .</p>



<div style="height:32px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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<p></p>
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