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	<title>Mitre archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Mitre archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>“La Nación” y “el Club Político Argentino” &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Jul 2019 19:16:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Club Político Argentino]]></category>
		<category><![CDATA[Diario La Nación]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mitre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman afirma en este artículo que La Nación conforma con Clarín un dúo ideológico y comercial que sostiene gobiernos neoliberales. El Club Político Argentino es un conglomerado de funcionarios, profesionales e intelectuales, que establece con el diario una asociación de mutuo interés y de espanto hacia el populismo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman/">“La Nación” y “el Club Político Argentino” &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hugo Presman afirma en este artículo que La Nación conforma con Clarín un dúo ideológico y comercial que sostiene gobiernos neoliberales. El Club Político Argentino es un conglomerado de funcionarios, profesionales e intelectuales, que establece con el diario una asociación de mutuo interés y de espanto hacia el populismo.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em> </em></strong><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El diario <em>La Nación</em> es el preferido por el establishment, por su concepción ideológica inmutable, por su coherencia mantenida desde el lejano 4 de enero de 1870 y por ser el medio más importante en la distribución de prestigios. Este último atributo atrae a muchos intelectuales progresistas o de izquierda, que son seducidos aún conociendo los antecedentes nefastos de un diario que apoyó a todos los golpes cívico-militares, que fue beneficiario económico del último y más criminal golpe que asoló de 1976 a 1983,  obteniendo, a pesar de su prédica librecambista, el monopolio del papel junto a <em>Clarín</em> y <em>La Razón</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Representante de todo el establishment pero especialmente de los sectores agropecuarios desde su origen, y simultáneamente de los financieros en las últimas décadas, tuvo como fundador a Bartolomé Mitre, el mismo quien al mando de las tropas del establishment de tres países y bajo la inspiración secreta de Gran Bretaña, exterminó dos tercios de la población paraguaya. Paraguay era un pésimo ejemplo ya que con su proteccionismo se convirtió en el estado más desarrollado de América Latina. Bartolomé Mitre fue vencedor en la prolongada guerra civil argentina de seis décadas, el que se encargó con sus vesánicos coroneles de exterminar a los caudillos provinciales como el Chacho Peñaloza y Felipe Varela, representantes de las artesanías locales y embriones de un posible desarrollo industrial. Ahí están definidas las líneas de las que el diario <em>La Nación</em> nunca se apartó: librecambio; genuflexión ante Gran Bretaña primero y EE.UU después; promoción y defensa de lo que se denomina “campo”; rechazo de la industria; oposición al extremo del intervencionismo estatal; rechazo de todo lo que signifique sindicalismo y defensa de los trabajadores; apoyo a la presunta racionalidad del poder contra la barbarie del populismo. Por eso se opuso primero al yrigoyenismo y luego al peronismo. No es una casualidad que el crimen de la Guerra de la Triple Infamia fuera reparado en lo posible durante el primer gobierno popular del siglo XX, el de Hipólito Yrigoyen, que condonó las indemnizaciones que debía pagar el vencido y que el peronismo devolviera los trofeos capturados en esa guerra de casi un lustro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nombre de los vencedores de las guerras civiles argentinas y cuyo fundamento económico era la disputa por las rentas de la aduana porteña, Mitre escribió la historia oficial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Arturo Jauretche afirmaba que Mitre fue el único protagonista fundamental que dejó un guardaespaldas en defensa de su memoria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>La Nación</em> ejerce un periodismo superlativamente militante bajo la cobertura de periodismo independiente o crítico, protegido y amparado por organizaciones patronales como ADEPA o la SIP.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El editorial sobre Manuel Belgrano el 27 de junio es un ejemplo de su falsificación de la historia, como política de la historia y a su vez como instrumento y ariete de los conflictos del presente. Bajo el título “Amar a Belgrano” la bajada dice: “El creador de nuestra bandera probablemente se desmayaría al saber que, dos siglos después, el 30% de pobreza confirma el error de fomentar el populismo.” Sólo desde la vuelta a la democracia el presente el cuadro desmiente esta afirmación ladina</span></p>
<table style="height: 830px;" width="812">
<tbody>
<tr>
<td width="107"></td>
<td width="175">
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">MESES NEOLIBERALISMO</span></p>
</td>
<td width="127">
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">MESES POPULISTAS</span></p>
</td>
<td width="109">
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">MESES TOTALES</span></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">ISABEL</span></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">9</span></td>
<td width="127"></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">DICTADURA</span></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">91</span></td>
<td width="127"></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">ALFONSIN</span></td>
<td width="175"></td>
<td width="127"><span style="color: #000000;">19</span></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">ALFONSIN</span></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">49</span></td>
<td width="127"></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">MENEM</span></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">125</span></td>
<td width="127"></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">DE LA RUA</span></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">25</span></td>
<td width="127"></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">DUHALDE</span></td>
<td width="175"></td>
<td width="127"><span style="color: #000000;">28</span></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">KIRCHNERISMO</span></td>
<td width="175"></td>
<td width="127"><span style="color: #000000;">151</span></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><span style="color: #000000;">MACRISMO</span></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">48</span></td>
<td width="127"></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;">347</span></td>
<td width="127"><span style="color: #000000;">198</span></td>
<td width="109"><span style="color: #000000;">545</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;"><strong>28 AÑOS</strong></span></td>
<td width="127"><span style="color: #000000;"><strong>16 AÑOS</strong></span></td>
<td width="109"></td>
</tr>
<tr>
<td width="107"></td>
<td width="175"><span style="color: #000000;"><strong>64%</strong></span></td>
<td width="127"><span style="color: #000000;"><strong>36%</strong></span></td>
<td width="109"></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el 36% del tiempo se intentó reparar la destrucción producida en el 64% de políticas neoliberales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y luego, para seguir sosteniendo acríticamente al gobierno de CAMBIEMOS, afirma que Belgrano estaba “contra el intervencionismo estatal, los controles del comercio interior y las restricciones al comercio exterior”. En otro párrafo, el editorial dice: <strong>“Belgrano no podría creer que para proteger la mesa de los argentinos se prohibió la exportación de trigo, carnes y leche”.</strong> Algún editorial del diario hoy de los Saguier, se compadece de la pobreza, cuando sostienen y propagan políticas económicas liberales o neoliberales que la producen. <strong>No se encontrará ninguna línea que diga que el actual gobierno redujo el consumo de leche, carne y pan, a un nivel que para igualarlo hay que remontarse cinco o seis décadas.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Belgrano sostenía, según el historiador Felipe Pigna: “Los países civilizados se cuidan de no exportar materia prima sin antes transformarla localmente, porque de lo contrario crean desocupación en el país de origen y ocupación en el país comprador. Y terminaba diciendo: “No exportemos cuero, exportemos zapatos.” En  <em>“Los mitos de la historia Argentina”</em> Pigna transcribe escritos de Belgrano: “Esos miserables ranchos donde se ve una multitud de criaturas que llegan a la edad de la pubertad sin haber ejercido otra cosa que la ociosidad, deben haber ser atendidos hasta el último punto. La lana, el algodón, otras infinitas materias primeras que tenemos, y podemos tener en nuestra industria, pueden proporcionar mil medios de subsistencia…” Propuso una reforma agraria basada en la expropiación de las tierras baldías para entregarlas a los desposeídos.” Es el mismo Belgrano que el 24 de mayo de 1810, cuando se había concretado una junta presidida por Cisneros afirmó: “Juro a mi patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día de mañana el virrey no ha renunciado, lo arrojaremos por las ventanas de la fortaleza” Abrevaba en el Contrato Social de Rousseau donde puede leerse: “La igualdad implica en lo que concierne a la riqueza, que ningún ciudadano pueda ser tan rico como para poder comprar a otro, ni tan pobre como para estar forzado a venderse.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Defensor histórico de los intereses portuarios y de la Provincia de Buenos Aires, el editorial mitrista se expresa en contra de la posición de los Libertadores latinoamericanos sostenedores de la Patria Grande, al afirmar: <strong>“No estaba en su mentalidad la “Patria Grande” que luego propondrían Manuel Ugarte y Haya de la Torre, para unir América Latina contra el imperialismo anglosajón”.</strong> Sin embargo Belgrano fue muy amigo de San Martín y colaboró estrechamente con la gesta latinoamericana del Libertador. Además miente descaradamente “La tribuna de Doctrina” porque casi todos los que levantaron la idea de la Patria Grande Latinoamericana en el siglo XIX y el XX fueron asesinados o tuvieron que exiliarse, y los que lo hicieron en el siglo XXI sufren en varios casos la persecución judicial.  Un listado meramente enunciativo: San Martín casi 26 años viviendo en su exilio en Francia; Artigas treinta años asilado en el Paraguay hasta su muerte; Mariano Moreno envenenado; Bernardo Monteagudo asesinado; Martín Miguel de Güemes asesinado; François Dominique Toussaint-Louverture, protagonista de la rebelión de los esclavos haitianos contra Francia, murió preso en una cárcel francesa;  Manuel Dorrego fusilado; Rosas murió exiliado en Inglaterra; Antonio José de Sucre, asesinado; Francisco Solano López, murió en Cerro Corá combatiendo en la infame guerra de la Triple Alianza; Juan Bautista Alberdi exiliado en Francia; Felipe Varela exiliado en Chile; Ángel Vicente “el Chacho” Peñaloza, asesinado por Pablo Irrazabal uno de los vesánicos coroneles de Mitre después de rendirse; Francisco Morazán referente de la unidad centroamericana, fusilado; Emiliano Zapata, asesinado; Augusto César Sandino, asesinado; Simón Bolívar muere camino al exilio; Getulio Vargas se suicida igual que Salvador Allende, mientras era bombardeado el Palacio de La Moneda; Juan Domingo Perón exiliado y proscripto por 18 años; Pedro Albizu Campos, patriota y político puertorriqueño que luchó por la independencia de su país, murió en la cárcel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos son sólo algunos ejemplos de una larga lista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mitre, en cambio, falleció en la cama como consecuencia de una colitis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se anticipó al escritor británico George Orwell que sostuvo lo que Mitre concretó: “Quien controla el pasado controla el futuro: quien controla el presente controla el pasado»</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.cienradios.com/wp-content/uploads/sites/20/2018/04/club-pol%C3%ADtico-argentino.jpg" alt="Resultado de imagen para el Club PolÃ­tico Argentino" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>EL CLUB POLÍTICO ARGENTINO</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El Club Político Argentino es un grupo de políticos, publicistas e intelectuales de apoyo a CAMBIEMOS. Es una versión devaluada de “Carta Abierta”, el grupo de intelectuales que apoyó al kirchnerismo. El documento inicial dice: <strong>“Nos convoca un compromiso con lo político, una vocación cívica, unos valores compartidos, una viva estima por las ideas y por el debate público, por el pluralismo y por la diversidad». </strong>En realidad nuclea a intelectuales macristas asustados por el populismo, funcionarios macristas y progresistas que en la opción sarmientina de civilización y barbarie optaron por la “civilización”, es decir por el poder. Algunos de sus socios: la senadora con mandato cumplido María Eugenia Estenssoro; la activista, ex funcionaria y diputada mandato cumplido <a style="color: #000000;" href="https://www.lanacion.com.ar/tema/graciela-fernandez-meijide-tid50142">Graciela Fernández Meijide</a><u>;</u> el director de Poliarquía Consultores, Eduardo Fidanza; el economista Javier González Fraga; Guillermo Yanco, marido de Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación; el diputado nacional<strong> </strong><a style="color: #000000;" href="http://www.lanacion.com.ar/autor/eduardo-amadeo-1490">Eduardo Amadeo</a>; el ingeniero y ex secretario de Energía Emilio Apud; la comunicadora Paula Atlante; el ministro de Cultura, <a style="color: #000000;" href="http://www.lanacion.com.ar/pablo-avelluto-t55375">Pablo Avelutto</a>; el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj; Agustín Campero, secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia; el académico Marcelo Cavarozzi; el ex vicencanciller -durante la presidencia de Carlos Menem- Andrés Cisneros; el asesor presidencial Jaime Durán Barba; el abogado Ricardo Gil Lavedra; la abogada y política Nora Ginzburg; el editor Alejandro Katz;  el ministro de Economía bonaerense Hernán Lacunza; el decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella y director del programa Argentina 2030, Eduardo Levy Yeyati; el ex ministro Juan José Llach; la periodista Silvia Mercado; la economista Beatriz Nofal; la académica María Matilde Ollier; el sociólogo Gabriel Palumbo; el presidente de la agencia Télam, Rodolfo Pousá; la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú; la historiadora María Sáenz Quesada; el ex secretario de Medios Públicos, Jorge Sigal; el diputado nacional Facundo Suárez Lastra; el escritor Vicente Palermo, que es el presidente de la entidad y su vicepresidente el licenciado en economía Guillermo Rozenwurcel, entre otros.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Muchos de ellos son acogidos en las columnas de opinión de <em>La Nación</em>, de <em>Clarín</em> y de<em> Perfil</em>, en línea con la orientación ideológica de esos medios. Para ubicar sus posicionamientos tomo algunos ejemplos.  En <em>La Nación</em> del 23 de junio, el columnista “libertador” Jorge Fernando Díaz Iglesias escribió en relación a un encuentro en Balcarce 50 de integrantes del Club Político Argentino, “que la ex demócrata cristiana Graciela Fernández Meijide tomó la palabra y dijo que le parecía posible trazar, salvando las distancias históricas, un paralelismo entre las elecciones de 1983 y la inminente encrucijada comicial del 2019. <strong>Aquel voto decidía, como ahora, el camino de una democracia representativa o los peligrosos atajos de una corporativa y hegemónica</strong>…”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para el historiador Jorge Ossona <strong>“Cambiemos es la expresión de un capitalismo competitivo y meritocrático… </strong><strong> La victoria de Cambiemos en 2015 marca la irrupción de un fenómeno tan novedoso como los que representaron respectivamente el radicalismo yrigoyenista en 1916 y el peronismo treinta años más tarde… Implica la posibilidad de la transformación de la incipiente Argentina del siglo XXI en un país normal; o la reiteración de nuestro destino fatal durante las últimas décadas de seguir insistiendo en los extravíos que nos marginaron del mundo.”</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.infobae.com/new-resizer/AvvQSRhv21a_irXH2wmH1O3buF8=/750x0/filters:quality(100)/s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2018/03/24162807/Marcos-Pena-Club-Politico-Argentino.jpg" alt="Resultado de imagen para Vicente Palermo Club PolÃ­tico Argentino y macri" /></p>
<p style="text-align: center;">El ministro Pablo Avelluto, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el presidente del Club Político Argentino, Vicente Palermo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para el politólogo y ensayista Vicente Palermo, entrevistado por la periodista Silvia Mercado, socia del club, el nacimiento del club tuvo su origen en “que se sufría un gran desasosiego por las perspectivas que se vivían en ese momento, incluso antes del conflicto con el campo, cuando empezamos a reunirnos. Era un momento sombrío, con una polarización muy desgraciada que, lamentablemente, se profundizó. Nosotros hicimos un gran esfuerzo para contribuir entre quienes querían oponerse a esa polarización, a ese diálogo de sordos entre sectores que se consideraban recíprocamente como enemigos… <strong>El kirchnerismo fue un intento desprolijo, malo, berreta, de colonizar al capitalismo. </strong>Muchos empresarios se prestaron a esa colonización, o muchos no empresarios incluso, y dijeron «esta es la mía». Eso no funciona. Necesitamos un capitalismo autónomo, y un estado que sea capaz de crear los incentivos adecuados para que ese capitalismo se regenere y prospere. Sin esa prosperidad, ¿qué igualdad social vamos a generar? Una igualdad social a la cubana, o como las misiones jesuitas, donde todos son iguales y pobres, y van a aprender a leer y escribir. ¿Eso a dónde va? Necesitamos prosperidad, ¿de dónde la vamos a sacar? Hay pensadores que hablan del post capitalismo, pero yo vivo en la Argentina de hoy, no en la de 30 años adelante.” En <em>Clarín</em> del 31-07-2018 escribió: “<strong>Cierto que hubo y hay intentos de modernización capitalista. Para escándalo de tirios y troyanos diré que fue el caso con Frondizi, Alfonsín, Menem y Macri”. También afirma: </strong><strong>“Cambiemos no gobierna para los ricos, hace lo que puede”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Rogelio Alaniz en <em>La Nación</em> del 26 de junio bajo el título de “Mitre, intelectual y estadista de tiempo completo”, escribió un panegírico del fundador de La Nación, con lo que seguramente quedará abonado de por vida al diario fundado por su homenajeado. Entre las virtudes infundadas que le reconoce escribió: <strong>“Su condición de porteño, sin embargo, nunca le impidió perder la perspectiva nacional”</strong>. En realidad arrasó a las provincias del norte argentino en beneficio de los comerciantes importadores y los intereses británicos, los cuales también estuvieron en el genocidio que perpetró al frente de los ejércitos de la Triple Infamia. Al respecto Alaniz sostiene: “… Esa guerra que él mismo admitió <em>““que fue aceptada por necesidad, nunca fue popular, y para todos fue dolorosa””</em>. No se aclara por qué “fue aceptada por necesidad” ¿Necesidad de quién? Fundamentalmente fue dolorosa para los dos tercios de la población paraguaya exterminada. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El economista Javier González Fraga es autor de una frase memorable, quintaesencia del pensamiento elitista macrista: «Venimos de 12 años en donde las cosas se hicieron mal. Se alentó el sobreconsumo, se atrasaron las tarifas y el tipo de cambio&#8230; Donde le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior.»</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo para el más breve presidente argentino, el diputado del PRO Federico Pinedo “es un gran prejuicio decir que Macri gobierna para los ricos”</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">“<strong>LA NACIÓN” Y EL CLUB POLÍTICO ARGENTINO”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>La Nación</em> es “La tribuna de doctrina” cuya historia tenebrosa resulta contradictoria con la prédica de sus editorialistas y columnistas principales que escriben desde el atalaya de una supuesta ética que toda su sangrienta trayectoria desmiente. Con<em> Clarín</em>, un multimedio de enorme poder, socio de <em>La Nación</em> en algunas aventuras y apropiaciones comerciales, conforman un dúo ideológico y comercial, enemigo de los populismos y sostenedor de gobiernos neoliberales.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sus páginas abiertas a los socios del Club Político Argentino son congruentes porque establecen una asociación de mutuo interés.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ayer se oponían al kirchnerismo. Hoy los medios apoyan y protegen a Cambiemos bajo el hipócrita paraguas de practicar un periodismo autocalificado de profesional, objetivo e independiente. El Club Político Argentino es un conglomerado de funcionarios, profesionales e intelectuales, a los que como diría Borges, “no los une el amor sino el espanto” hacia el populismo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 17 de julio de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</em></span><br />
<span style="color: #000000;"><em>Además es coautor del libro “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana” </em></span></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&amp;linkname=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman%2F&#038;title=%E2%80%9CLa%20Naci%C3%B3n%E2%80%9D%20y%20%E2%80%9Cel%20Club%20Pol%C3%ADtico%20Argentino%E2%80%9D%20%E2%80%93%20Por%20Hugo%20Presman" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman/" data-a2a-title="“La Nación” y “el Club Político Argentino” – Por Hugo Presman"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-nacion-y-el-club-politico-argentino-por-hugo-presman/">“La Nación” y “el Club Político Argentino” &#8211; Por Hugo Presman</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>Las Ruindades Circulares &#8211; Por Carlos Caramello</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Nov 2020 19:32:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Carlos Caramello]]></category>
		<category><![CDATA[Cepeda]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Mitre]]></category>
		<category><![CDATA[Pavón]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia pendular revela que “el tiempo no para”, como canta el brasileño Cazuza. Y cuando uno ve “al futuro repetir al pasado”, recuerda que, cada vez que los líderes populares abandonan la lucha, es el Pueblo el que paga con su sangre.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/las-ruindades-circulares-por-carlos-caramello/">Las Ruindades Circulares &#8211; Por Carlos Caramello</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La historia pendular revela que “el tiempo no para”, como canta el brasileño Cazuza. Y cuando uno ve “al futuro repetir al pasado”, recuerda que, cada vez que los líderes populares abandonan la lucha, es el Pueblo el que paga con su sangre.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Carlos Caramello*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>“</em><em>Eu vejo o futuro </em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>repetir o pasado</em>”</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Cazuza</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay ninguna carta. Ni nota, ni misiva, ni ningún otro registro que confirme la hipótesis. Pero algunos historiadores, post Pepe Rosa, insisten en que la felonía de Justo José de Urquiza en la batalla de Pavón (probablemente el combate que signó la historia de nuestro país hasta la fecha) debe atribuirse a que el General estaba más preocupado por su propio destino que por el de la Patria. Su destino económico, claro, porque el político se lo rifaba haciendo caracolear el caballo y retirándose al paso de una pelea que había ganado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hacendado, propietario de saladeros, inversor en empresas navieras y en un ferrocarril, Urquiza poseía, entre otras cosas, un “<em>cuantioso patrimonio personal</em>”, según la historiadora Ana María Barreto Constantin. Era lo que hoy llamaríamos un millonario (quien haya tenido la oportunidad de visitar el Palacio San José, sabrá de lo que hablo) y, como tal, probablemente haya tenido una empatía mayor con sus <em>enemigos </em>que con los gauchos del ejército federal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El revisionismo más cerril habla de una reunión secreta de Urquiza con Mitre, (gestionada por un norteamericano de apellido Yateman o Itman) que se llevó a cabo a cielo abierto, bajo la luz de la estrellas. Otros, sencillamente atribuyen el resultado de la batalla a un acuerdo al que se arribó en lo que la masonería denominó la “Tenida de la Unidad Nacional” del 21 de julio de 1860, en la que el entrerriano recibió el Grado 33 (máximo en la escala masónica) junto al entonces presidente Santiago Derqui, Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sea por estos o por otros motivos, todo parece indicar que Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de la Confederación Argentina; el hombre que le <em>sacó</em> la Capital Federal a la ciudad de Buenos Aires para trasladarla a Paraná; el autor de la frase (siempre mal usada y peor comprendida) “<em>ni vencedores ni vencidos</em>”,  pensó más en sí mismo que en la patria y entregó Pavón sin más ni más… con los consabidos resultados que alcanzan, a nuestra patria y a nuestro pueblo, hasta el presente.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://i0.wp.com/laciudadrevista.com/wp-content/uploads/2018/09/pavon-placa-de-la-batalla-set-2018.jpg?ssl=1" alt="Revista La Ciudad | 17 de setiembre, un nuevo aniversario del misterio de Pavón" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>La Historia ¿vuelve a repetirse?</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Argentina atraviesa hoy un momento político-social que, bien mirado, exhibe algunos paralelismos con aquel país de 1860: una nueva batalla de Cepeda (antecedente de Pavón) acaba de pelearse en las urnas de octubre de 2019 y los unitarios perdieron… una vez más. Sin embargo, el partido porteño, en componendas con la oligarquía agrario-judicial-periodística, el empresariado prebendario y un puñado de <em>pobres de derecha</em> que nunca faltan, insiste en resistirse a la voluntad popular y continúa prepoteando, avasallando instituciones, burlándose de la justicia y alardeando de una impunidad cuasi despótica: todo para enrostrarle al Gobierno y al Pueblo que, el Poder (sí, ESE poder) continúa siendo Ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Frente a estas y otras provocaciones, la reacción gubernamental está haciéndose esperar. Y la naturaleza misma de la alianza que llevó a Alberto Fernández al gobierno permite suponer que, difícilmente llegue. La buena voluntad de cerrar una grieta en la que, de un lado hacemos ingentes esfuerzos y concesiones para empujar hacia el centro pero, del otro, sólo tiran y tiran hacia la Derecha (tanto que ya empiezan a encontrarse con el <em>trotskismo Christian Dior</em>) permite pensar que estamos ante un pujo fútil. Además, la presencia de funcionarios lábiles al macrismo en cargos destacados sumada a la incorporación al Ejecutivo de hombres y mujeres sin ninguna experiencia política ni de gobierno, provoca zozobra entre las huestes peronistas que acompañaron al Frente de Todos con su voto… y con su esperanza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y no tanto porque los <em>funcionarios funcionen</em> (o no), sino porque varios se muestran f<em>uncionales</em> a otros intereses. Otros, que se han integrado el gobierno con buenas intenciones y pensando en cambiar las cosas, dicen su desaliento por lo bajo: “<em>hay muchos más preocupados por su futuro cuando se vayan del gobierno que por el presente de la Argentina</em>”… casi como Urquiza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin ser <em>borgeano</em> ni devoto del <em>Mito de Sísifo</em>, establezco paralelismos porque, el resultado de la apostasía de Pavón no sólo determinó los últimos 160 años de historia de nuestro país sino que, además, produjo una colosal masacre que, claro, no ha sido rotundamente descripta en los anales dado que fue precisamente Bartolomé Mitre quien la mandó a ejecutar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Luego de la “victoria”, el vencedor de Pavón se encuentra varado en la estancia de Palacios y sin caballada para moverse. Es entonces que recibe una misiva de Domingo Faustino Sarmiento. Dice:  «<em>No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos</em>«. La cita no es al voleo: está guardada en el Archivo Mitre, Tomo IX, página 363, según ha dejado sentado José María Rosa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El ejército federal, por su parte, aguarda que Urquiza vuelva  de su “<em>malestar</em>” a “<em>tomar el mando</em>”: trece provincias, de Rosario al Norte, vibran al grito de ¡Viva Urquiza! en un claro desafío a los porteños: todos llevan prendida al pecho la divisa federal rojo punzó con el lema «<em>Defendemos la ley federal jurada. Son traidores quienes la combaten</em>«. Pero Urquiza no está enfermo; está cómodo. Sigue como gobernador de Entre Ríos, manejando sus empresas y contando sus miles de cabezas de ganado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Políticamente acuciado, Mitre envía a media docena de oficiales  unitarios -todos extranjeros-, a arrasar el interior del país, con la consigna de que, a todo aquel que crucen luciendo la divisa federal, lo asesinen. La mayor matanza es la de Cañada de Gómez, en donde un grupo de mercenarios sicilianos, al mando de Venancio Flores Barrios -que había sido presidente de Uruguay-, pasan a degüello a una parte importante del ejército federal mientras duerme. La conjura había sido completada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Corsi e ricorsi</em>:  la historia pendular revela que “<em>el tiempo no para</em>”, como canta el brasileño Cazuza. Y cuando uno ve “<em>al futuro repetir al pasado</em>”, recuerda que, cada vez que los líderes populares abandonan la lucha, es el Pueblo el que paga con su sangre. Disciplinar es el mandato. Y a menudo lo logran.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 9 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Licenciado en Letras, escritor y autor junto a Aníbal Fernández de los libros <em>“Zonceras argentinas al sol” y</em> <em>“Zonceras argentinas y otras yerbas”</em>,  y <em>“Los profetas del odio”. Su último libro editado es  “Zonceras del Cambio, o delicias del medio pelo argentino”.</em></span></p>
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		<title>Este no es un país de mierda &#8211; Por Hugo Presman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 May 2021 20:51:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Presman]]></category>
		<category><![CDATA[Civilización o barbarie]]></category>
		<category><![CDATA[Jauretche]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Mitre]]></category>
		<category><![CDATA[populismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sarmiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hugo Presman desmitifica la concepción historiográfica elaborada por Mitre y Sarmiento por la cual nuestro país es y será una Nación inviable mientras triunfe en su cultura y su historia la presencia y pasión igualitarias de lo que ellos denominaron barbarie y que nuestras élites de hoy clasifican como populismo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong>Hu<span style="color: #000000;">go Presman desmitifica la concepción historiográfica elaborada por Mitre y Sarmiento por la cual nuestro país es y será una Nación inviable mientras triunfe en su cultura y su historia la presencia y pasión igualitarias de lo que ellos denominaron barbarie y que nuestras élites de hoy clasifican como populismo.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Hugo Presman*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cualquiera ha escuchado a alguien que se presume inteligente decir sin inhibiciones con el silencio o aprobación de los interlocutores: “este es un país de mierda”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Incluso está convalidado que los usuarios de esta frase posan como observadores agudos y muy inteligentes. La segunda parte de esta aseveración es la comparación. Todos los países del planeta son mejores. Poco importa que el declarante los conozca o no. Somos en esta descripción algo así como la concentración de todas las miserias y defectos del planeta. La subestimación de lo propio abona el terreno a la sobrevalorización de lo extranjero. Ya lo expresó Jorge Luis Borges cuando en ocasión de la liberación de París de la ocupación nazi se realizó una gran manifestación en Buenos Aires, conformada por ciudadanos de clase media y alta, nuestro máximo escritor, integrante de este sector poblacional de sobrevaloración de lo ajeno y antipopular dijo: “Pude apreciar que una manifestación colectiva puede llegar a no ser innoble”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una educación en todos los niveles que orienta en ese sentido. Nuestra cultura está penetrada por el falso axioma sarmientino de Civilización y Barbarie. Civilización es el poder económico preferentemente extranjero; y la barbarie es lo popular y nacional. Expresan con cierto asco ser un país subdesarrollado y adhieren a políticas que lo condenan a serlo eternamente. Sienten un profundo malestar por el nacionalismo propio, pero tienen orgasmos por el nacionalismo ajeno. Un tal Vladimir Ilich Ulianov decía: “Estar en contra del nacionalismo del país oprimido es estar a favor del nacionalismo del país opresor”. Muchos de los actuales cultores del país de mierda se sentirían representados, lo sepan o no,  por los unitarios exiliados en Montevideo que se aliaron a las flotas imperialistas anglo-francesas que bloqueaban el puerto de Buenos Aires en 1838 y 1845 y que querían declarar internacional al Rio Paraná. Muchos se volvieron equivocadamente nacionalistas cuando se sintieron maltratados por los argentinos exiliados, que desde el exterior denunciaban la violación de los derechos humanos, las desapariciones, el robo de bebes, las torturas, los campos de concentración. Ahí sí, inducidos por el gobierno establishment militar y medios nacionales cómplices y extranjerizantes, enarbolaron las pancartas de “Los argentinos somos derechos y humanos”. Sólo se sienten orgullosos con los éxitos deportivos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta trampa tiene otro integrante que la fortalece: es la historia falsificada mitrista, capaz de mezclar el agua y el aceite y afirmar que no se separan. Coloca en la misma línea histórica a un entregador como Rivadavia y a un patriota como San Martin. Un representante de los intereses porteños, de la patria chica, con la expresión de la idea de la Patria Grande. El cultor de “este país de mierda” ignora que expresaban dos proyectos de país distinto pero recordará y además admirará que Mitre escribió que “Rivadavia fue el más grande de los argentinos. El hombre que se adelantó a su tiempo”. Jauretche lo desnudaría afirmando en su <em>Manual de zonceras argentinas</em> que fue “un macaneador a destiempo”. Admirar a Rivadavia hoy sería el equivalente de pedir una estatua para Alfredo Martínez de Hoz o Domingo Cavallo. Y por qué no, dirá el denostador de este país de mierda, si con Martinez de Hoz conocí el mundo y en Miami cultivaba “el deme dos”. “Y con la convertibilidad volví a viajar y estaba orgulloso de un peso un dólar”. Luego las consecuencias catastróficas de ambos períodos no los registra y se los endosará a eso que detesta que es el populismo, el verdadero culpable de que este sea un país de mierda.” Ese populismo que insubordinó a los trabajadores, que elevó la condición social de los pobres. Expresará enfático “A los que le dieron derechos y no se los educó en sus obligaciones.” Es tributario de una enseñanza que elogia a los que denigran. Los denigrados son los que emergieron con el populismo, a los cuales un desubicado, precoz odiador, calificó de “Aluvión zoológico”. Los denigrados ocuparon en la década del cincuenta Mar del Plata y entonces, los antiguos usufructuarios de la ciudad tuvieron que desplazarse hacia Punta del Este o Pinamar para mantener las diferencias. “Porque esos son cabecitas y nunca dejarán de ser cabecitas, y además si el cabecita se ubica en el mismo escalón ¿cómo nos diferenciamos?” “Seguramente hicieron asado con el parquet y constituyen la barbarie contemporánea.” Nuestro más importante escritor reconocido mundialmente, afirmará que “el aguinaldo es una inmoralidad porque no se puede trabajar 12 meses y cobrar por trece”.  Para evitar situaciones tan embarazosas el cultor del país de mierda debe apoyar entusiastamente a gobiernos que sostienen que a la educación pública no se la elige sino que en ella se cae; o que un pobre no puede llegar a la universidad. Y ante la evidencia de que las universidades del conurbano se llenan de jóvenes que son los primeros de una familia que acceden a la universidad, tienen otro motivo para sentir un rechazo visceral hacia el populismo que intenta igualar muchas veces lo que por ley natural sostiene, no debe ser igualado. En definitiva, no es que la Argentina sea un país de mierda sino que el que así califica, elige gobiernos que intentan convertirla en un país de mierda.             </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">                                                                 </span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://pbs.twimg.com/media/Ef-oe86XkAA2URZ.jpg" alt="Argentina en la Memoria on Twitter: &quot;Legación Argentina en Washington, Estados Unidos, 1867. En la foto se ve a Alberto Halbach, Salcedo, Bartolomé Mitre y Vedia, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Lavalle (" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>En la foto se ve a Alberto Halbach, Salcedo, Bartolomé Mitre y Vedia, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Lavalle (hijo). Sarmiento fue ministro plenipotenciario en los Estados Unidos entre 1865 y 1868.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>DEL PEOR SARMIENTO AL COHERENTE MITRE</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Junto con el axioma de civilización y barbarie que atraviesa la educación que recibimos todos los que cursamos los distintos estamentos educacionales, Sarmiento es un escritor notable, un político realmente preocupado por la educación pública que llega a la presidencia cuando los comerciantes importadores y los hacendados de la provincia, con intereses diferentes, en las primeras décadas del siglo XIX empiezan a homogenizarse y pasan a constituir la oligarquía. Junto con sus virtudes, Sarmiento tiene discursos que hoy expresan las clases altas y muchos segmentos de las clases medias. El docente se adelantaba 162 años a quienes consideran que este es un país de mierda, porque tiene gente de mierda: <strong>“Una dañosa amalgama de razas incapaces e inadecuada para la civilización. Los argentinos somos pobres hombres llenos de pretensiones y de inepcia, miserables pueblos, ignorantes, inmorales y apenas en la infancia. Somos una raza bastarda que no ocupa, sino que embaraza la tierra</strong>.” (<em>El Progreso</em>, Chile, 27/9/1844).<strong> “En las provincias (argentinas) viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor” </strong>(informe a Mitre, 1863).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sobre los pueblos originarios su receta era el genocidio:<strong> “¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande, (…) sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. </strong>(<em>El Progreso</em>, 27/9/1844).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En su discurso en el Senado de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1859 afirmó: <strong>“Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran, porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se debe dar más de comer.”</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Bartolomé Mitre perpetró múltiples asesinatos en las provincias de los caudillos que se oponían a su política de arrasamiento respondiendo a los intereses de los comerciantes importadores del puerto de Buenos Aires, en estrecha relación con Inglaterra; y luego de conseguirlo comandó los ejércitos de la nobleza portuguesa asentada en el Brasil, y los comerciantes importadores de Montevideo y Buenos Aires y cometió un genocidio exterminando dos tercios de la población paraguaya, lo que le llevó casi cinco años, tarea que pensaba concluir en tres meses. Es que Paraguay era el estado más desarrollado de América Latina, con ferrocarril inaugurado en 1861 y el alto horno de Ibicuy, la primera fundición de Latinoamérica que permitía fabricar herramientas y armas. Con telégrafo y los astilleros de Asunción, los más importantes de Sudamérica. Todo ello sin haber contraído una libra esterlina de deuda externa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Después el fundador de “La Nación” dio vida a su guardaespaldas, que ha sido el diario <em>La Nación</em>. Mitre y Sarmiento coinciden en el exterminio del Chacho Peñaloza. El maestro le escribe a Mitre: “Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla en expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses”. Los esbirros de Mitre cumplieron el deseo de Sarmiento, colgaron su cabeza en una pica en Olta, mientras que Sarmiento, como gobernador de San Juan, recibió a la compañera del Chacho, Victoria Romero, después de ser tomada prisionera y torturada, y la obligó a barrer la plaza de la ciudad durante varios días, arrastrando las cadenas que sujetaban sus pies, y condecoró a Pablo Irrazábal, uno de los coroneles de Mitre, por el asesinato del Chacho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las clases medias y altas fueron educadas incorporando a su patrimonio cultural que la civilización eran Mitre y Sarmiento, y la barbarie era el Chacho Peñaloza. Así, toda la visión del presente se distorsiona porque la historia está dada como un sistema para no entender el devenir contemporáneo. Triunfaron en el siglo XIX los civilizados que tenían aspectos bárbaros y fueron derrotados los que son presentados como bárbaros que eran mucho más civilizados que aquellos. Y muchas décadas después irrumpen los descendientes de los derrotados del siglo XIX, como cabecitas negras, como obreros industriales. Así las clases altas y buena parte de las clases medias lo viven como un regreso de la barbarie. No hablan ellos, sino que son hablados por una educación donde impera el pensamiento de Mitre y Sarmiento. Rivadavia fue el antecesor de Mitre en la defensa de los mismos intereses.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cambio, Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, propone un proyecto educativo que nos haga americanos y no europeos y una pedagogía que, a su decir, “sea para la vida” y nos permita ser constructores de ese proyecto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La extranjerización cultural cuenta con un protagonista fundamental que la postmodernidad ha enviado a la papelera de reciclaje: el imperialismo. Al respecto escribió hace muchos años el político, ensayista e historiador Jorge Abelardo Ramos: “Es preciso admitir que el imperialismo actúa en las colonias y semicolonias de una manera combinada y no puramente económica y financiera. No sólo vence, sino convence; vale decir, no controla únicamente las llaves maestras de la existencia nacional de la que extrae dividendos, sino que necesita <strong>instrumentos de dominación más sutiles</strong> pero no menos poderosos para producir en paz esos dividendos<strong>. La creación de una mitología antinacional, el estímulo a todas las formas culturales de autodenigración, la benevolencia y el apoyo hacia todas las expresiones de la cultura importada y un interés desmesurado hacia las creaciones del espíritu europeo… </strong>son los rasgos fundamentales del trabajo imperialista en la órbita cultural”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La falsificación de la historia como política de la historia según la expresión de Arturo Jauretche, puede ser ejemplificada con lo que sucedió con los bebés apropiados durante la dictadura establishment-militar. A esos argentinos se le expropió su historia y se la reemplazó por otra falsa. Crecieron pensando que sus apropiadores eran sus padres y los verdaderos padres les eran desconocidos, y todos quedaban estigmatizados sin más, como la subversión. Cuando fueron restituidos y accedieron a la verdadera historia, la inmensa mayoría de ellos recuperaron sus orígenes, su historia y sintieron que a partir de la verdad fueron liberados de una historia falsificada y que los apropiadores, más allá del cariño que en algunos casos les habían dispensados, el amor, la verdad, nunca pero nunca pueden originarse en el delito y la mentira.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A los argentinos, y se puede extender a los latinoamericanos, nos contaron, nos enseñaron una historia falsa que en muchos casos es el equivalente a la de los apropiadores que fueron presentados como héroes impolutos. Cuando hablamos del pasado, siempre estamos analizando el presente. Como afirmaba George Orwell: “Quién controla el presente, controla el pasado y quién controla el pasado controlará el futuro”.      </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cómo actúa esta predica sobre sectores medios y medios bajos, posicionándose generalmente contra sus propios intereses, puede sintetizarse en una caracterización que circuló por internet entre las PASO del 2015 y el triunfo de Mauricio Macri en el 2015, y que el periodista Eduardo Aliverti recuperó en su editorial del 10 de mayo del 2021: “Hay que hacer un estudio sociológico y psicológico sobre la gente que vive como clase media-media y baja: se indigna como rico; escribe como politólogo, responde como apolítico; cobra como empleado; discute como dueño; postea como budista y contesta como Violencia Rivas”.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://pbs.twimg.com/media/E17vMjpXIA8FzhF.jpg" alt="Eduardo Lazzari (@eduardolazzari) | Twitter" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>«Cabildo Abierto», <span id="creator" class="fn"><bdi><span title="pintor chileno">Pedro Subercaseaux</span> (1910)</bdi></span></em></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>ESTE NO ES UN PAÍS DE MIERDA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La enorme inmigración que generosamente recibió el país de 1880 a 1914, produjo un corte en la transmisión de la historia en forma oral y quedó el camino allanado para imponer la historia oficial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Este no es un país de mierda</strong>. Un país que puede mostrar la pasión e inteligencia de Mariano Moreno, la pluma  apasionada de Bernardo de Monteagudo, la gesta notable de Belgrano y el Éxodo Jujeño; el patriotismo gigantesco de Juana Azurduy -que perdió cuatro hijos de los cinco que tuvo por las condiciones inhóspitas en que desarrollara su lucha por la independencia, la muerte de su compañero guerrillero Manuel Asencio Padilla, un caudillo de la magnitud de Manuel Dorrego-; la hazaña mundial de San Martín y el cruce de los Andes. <strong>Un país nunca será de mierda</strong> cuando rechazó dos veces, en 1806 y 1807, la invasión de la primera potencia de la época, que luego se reiteró en 1838 y 1845 nuevamente con Inglaterra a la que se le agregó Francia. El que incorporó la inmigración y luego encontró en la lucha de Hipólito Yrigoyen su acceso al voto obligatorio y secreto. <strong>Un país no es ni será un país de mierda</strong> con universidades del mayor nivel, con el Manifiesto Liminar de la Reforma que se extendió por toda América Latina y se corporizó en el partido APRA en Perú. <strong>Un país no es ni será de mierda</strong> si fue capaz de protagonizar el 17 de octubre; un país que forjó la sociedad más igualitaria, la de mayor nivel cultural, con una capital que compite en actividad cultural con Nueva York y París, con salud y educación gratuitas, con el mayor nivel en energía atómica, con científicos de primer nivel valorados internacionalmente, que puede poner un satélite en el espacio, fabricar desde reactores nucleares a vacunas, que es capaz de  forjar su mejor historia en acontecimientos de la magnitud del Cordobazo y de las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001. Que tiene una literatura de primer nivel, cine de talento, cinco premios Nobel, figuras de repercusión mundial como El CHE y Eva Perón; símbolos planetarios como las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo; estadistas como Juan Perón, deportistas en todas las actividades reconocidos mundialmente como Juan Manuel Fangio, Guillermo Vilas, Gabriela Sabattini, Luciana Aymar, Pascual Pérez; futbolistas de la talla de Alfredo Distéfano, Diego Maradona, Leonardo Messi; autores teatrales como Roberto Cossa, Griselda Gámbaro, escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Leopoldo Marechal, Ernesto Sábato, Juan José Saer, entre tantos otros; aviadores, soldados, enfermeras y algunos oficiales que hicieron maravillas durante la guerra de Malvinas. Sólo una pequeña y arbitraria lista de miles que podría llenar una enciclopedia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La subestimación propia y la sobrevaloración ajena llegó al clímax durante la pandemia. Y siempre aparecen y se potencian los que denuestan al país por ignorancia adquirida, que lo consideran un hotel como si fuera un lugar de paso, que se enorgullecen de irse, que pondrían colorado a San Martín, montaría en ira a Evita, enmudecería la verba encendida a Castelli, apenaría hasta el llanto a Juana Azurduy, mataría de indignación a Juan Martín de Güemes, llevaría a que Belgrano ocultara su rostro en la bandera que creó, le dolería a Bernardo de Monteagudo mucho más que el puñal que lo asesinó en una oscura calle de Lima, se mirarían estupefactos French y Beruti que convocaron a los que se concentraron frente al Cabildo un 25 de mayo de 1810, montarían de ira los 78 soldados del ejército de San Martín, los únicos que volvieron de su gesta libertadora latinoamericana de los 5000 que partieron, arrancaría lágrimas de impotencia a María Remedios del Valle que en algún momento fue la Madre de la Patria, una de las niñas de Ayohuma; Hipólito Yrigoyen repetiría su conocida frase de “patéticas miserabilidades” y le dolería a Perón mucho más que los denuestos, la proscripción y el exilio que padeció. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tranquilos. Por ellos, por tantos otros, por los protagonistas de las montoneras del siglo XIX, por los actores del 17 de octubre y del Cordobazo, por los que dieron la vida regando con sus luchas y su  sangre esta tierra nuestra, <strong>la Argentina no es ni será un país de mierda</strong>, salvo que los que la consideran un hotel de paso, los que se asumen europeos que padecen el país como un doloroso exilio, con un poder económico que ganan acá pero sus excedentes lo fugan, con medios que son la justicia mediática, con una justicia que es la última trinchera del círculo rojo, finalmente ganen un conflicto de 211 años. </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 25 de mayo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 17 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación <em>“25 años de ausencia” </em>y participó con trabajos en los libros <em>“Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro”</em> e <em>“Insignificancia y autonomía”.</em> Debates a partir de Cornelius Castoriadis.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Además es coautor del libro <em>“Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana».</em></span></p>
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		<title>Los enemigos menos pensados: Sarmiento y Mitre &#8211; Por César «Tato» Díaz y Juan Francisco Díaz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Oct 2021 23:50:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[César "Tato" Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[César Tato Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo F Sarmiento]]></category>
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		<category><![CDATA[Prensa militante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este artículo los autores analizan un hecho histórico que se oculta desde la historia “académica” y casi se desconoce por parte de quienes están en desacuerdo con ella: se trata de la profunda enemistad que se profesaron Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento, quienes antes fueron amigos y militantes políticos representantes de los mismos intereses.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-enemigos-menos-pensados-sarmiento-y-mitre-por-cesar-tato-diaz-y-juan-francisco-diaz/">Los enemigos menos pensados: Sarmiento y Mitre &#8211; Por César «Tato» Díaz y Juan Francisco Díaz</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>En este artículo los autores analizan un hecho histórico que se oculta desde la historia “académica” y casi se desconoce por parte de quienes están en desacuerdo con ella: se trata de la profunda enemistad que se profesaron Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento, quienes antes fueron amigos y militantes políticos representantes de los mismos intereses.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por&nbsp;César «Tato» Díaz* y Juan Francisco Díaz**</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La historia brinda narraciones muy variadas: procesos,&nbsp;&nbsp; acontecimientos, batallas, etc. Insumos indispensables para construir un sentimiento de pertenencia para cualquier país. Es cierto también que, existen tensiones sobre la objetividad de los resultados alcanzados en dichas indagaciones. En nuestro caso adherimos a la noción de que la historia es una fenomenal “herramienta política” para quien busca y logra imponer una idea cierta del “pasado nacional” y, por eso mismo, se producen panegíricos, invisibilizaciones, tergiversaciones de algunos hechos históricos. De estas interpretaciones surgirán luces y sombras que serán proyectadas por el enfoque del investigador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Existe un viejo apotegma que expresa: “dime quién es tu enemigo y te diré quien eres”. En este artículo pondremos en tensión dicha sentencia dado que, conforme nuestro entender no siempre se puede deducir correctamente de quién se trata.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Consideramos analizar un ejemplo histórico que –sistemáticamente- &nbsp;se oculta desde la historia “académica” y casi se desconoce por parte de quienes están en desacuerdo con ella: se trata de la profunda enemistad que se profesaron Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento, quienes -cabe aclarar- antes fueron amigos y militantes políticos representantes de los mismos intereses.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se conocieron en el exilio chileno y luego combatieron bajo las órdenes de J. J. Urquiza contra J. M. Rosas. Sarmiento fue gobernador de San Juan durante la administración Mitre y juntos lucharon con “malas armas” contra los caudillos de aquellos tiempos. Prácticas que se utilizaron para combatir sobre todo a Vicente Ángel –el Chacho- Peñaloza, a quien le sustrajeron el carácter de líder político y lo enfrentaron haciéndole “guerra de policía” como si fuera un bandolero. En fin, estos son los hombres que veremos en adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Aunque dicha amistad tendría su punto de inflexión al momento de elegir el sucesor presidencial de Mitre. La controversia surgió dado que el presidente saliente poseía su “delfín” –Rufino de Elizalde-, el cual tomó notoriedad pública, a través de lo que luego se conocería como el “Testamento político de Mitre”. Dicho artículo, extensísimo, fue publicado en noviembre de 1867 en el diario <em>«La Nación Argentina».</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Empero, sorpresivamente y gracias al apoyo de Adolfo Alsina, quien concitaba las simpatías populares bonaerenses, y un grupo de oficiales encabezado por Lucio V. Mansilla, emergió la candidatura del sanjuanino -quien ni partido político tenía-. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Con todo, el autor del Facundo, pretendía acceder a la primera magistratura desde bastante tiempo antes. Existen registros que testimonian que Sarmiento habría expresado que si el primer turno presidencial fuera para el porteño, a él le tocaría el segundo; y volvería a manifestarse en ese sentido hacia el año 1863.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Que ambos personajes se conocían muy bien, no hay duda alguna, y, acaso por ello, la anécdota de Belín Sarmiento, al editar las Obras Completas de su abuelo Domingo Faustino guarda un alto grado de veracidad, cuando afirma haber escuchado de éste que, al aceptar el ofrecimiento efectuado por el presidente Mitre de ser embajador en los E.E.U.U. expresó: “Te embromastes. Seré igual presidente. Mejor desde lejos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Como en la actualidad, si se desea rastrear algunos indicios de&nbsp; una enemistad política, nada mejor que recurrir a las amarillentas columnas de los periódicos. Para que el lector se ubique rápidamente, se consignará que respondían a Mitre el diario de José M. Gutiérrez, <em>“La Nación Argentina”</em> (1862-1869) que luego pasará a manos de una empresa conformada por el ex presidente Mitre y nueve amigos, los cuales el 4 de enero de 1870 lo rebautizaron como <em>«La Nación»</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Mientras los defensores del “gran educador” eran <em>“El Nacional</em>“(1852-1893) -dirigido por Vélez Sarfield- y <em>“La Tribuna”</em> (1855-1880), -por Mariano Varela-, ambos ministros de Sarmiento. Aunque, es preciso señalar que quien más respondió a los ataques de la prensa mitrista fue el mismo presidente Sarmiento, camuflado, en ocasiones detrás de algún seudónimo o por la utilización de la tercera persona del singular.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Al enterarse el diario mitrista de la candidatura inminente por parte de Sarmiento editorializó en noviembre de 1867: <em>“Un triste deber pone hoy en nuestra mano la pluma con que debemos atacar, como candidato para la presidencia de la Nación, al hombre cuya vida pública le hace acreedor a la estimación de todos los amigos de la causa liberal en el Río de la Plata»</em>. Líneas más adelante, sin embargo, recurría a una pregunta retórica con el fin de tensionar lo antes dicho: <em>«¿Para qué sirve y para qué no sirve Sarmiento?»</em>. Respondiéndose con tono mesurado: <em>“Sarmiento es el hombre de la lucha, de la reforma, del movimiento, y por decirlo en una palabra, de la revolución. Y tal vez por lo mismo que Sarmiento es el gran revolucionario, le está vedado acaso ser el gran hombre de gobierno”</em>. La severa argumentación requería, necesariamente, de una buena explicación: <em>“Sarmiento, el gran batallador, no podría estar quieto en su silla. Si no tiene un diario donde batirse contra la barbarie; si no tiene una tribuna donde batirse contra una política;&nbsp; si solo ve a su alrededor el recinto de la casa de gobierno, su espíritu inquieto&nbsp; buscará siempre un adversario y la República será su eterno palenque. He ahí el peligro”</em>. Rematando la sutil impugnación:<em>”carece del tacto exquisito y de las calidades que de él derivan y que son indispensables en el hombre de estado que se destina a dirigir, por su propio pensamiento, la política de una nación”</em>. Se debe recordar que, la objeción poseía visos de probabilidad, a juzgar por uno de los apelativos más populares del candidato <em>“el loco”</em>, es decir, carecía de las cualidades de un buen jefe de gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Por supuesto, el clima beligerante fue <em>in crescendo</em> desde el mismo momento que el presidente electo pisó, nuevamente, tierra el 29 de agosto de 1868 tras una larga ausencia como embajador en los Estados Unidos. Ni bien&nbsp; desembarcó, improvisó unas palabras y no ahorró críticas hacia su antecesor. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Transcurrieron pocas jornadas y debieron encontrarse en un banquete masónico. Allí Mitre pronunció un pequeño discurso, recuperado por “La Tribuna”. <em>«A medida que habla, señala los símbolos masónicos: las puertas sagradas del templo, las dos columnas, que toca con la espada y el martillo, y el compás. [&#8230;] Poco habla del presidente electo, ¿Qué es Sarmiento? un pobre hombre como yo, un instrumento como este -dice levantando el compás- que la providencia toma en sus manos para producir el bien»</em>. El discurso de Sarmiento, en tanto, &nbsp;produce mayor impresión, y logra -como lo dice con franqueza- lo que principalmente desea: <em>«tranquilizar a los timoratos, que ven una amenaza a sus creencias religiosas»</em>. Y sin vacilación alguna expresa: <em>«si la masonería ha sido instituida para destruir el culto católico, desde ahora declaro que yo no soy masón»</em>. Expresiones que lejos estuvieron de ser ciertas, dado que, por caso, escribió en 1869, seis artículos en <em>“El Progreso”</em>, una revista masónica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Se puede establecer, sin duda alguna que, lo más resonante ha sido la iniciación del duelo entre el presidente y Mitre. Este combate durará 6 años y, habiendo empezado por la pluma, terminará por las armas.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://media.urgente24.com/p/972541922594d190202366c1521d013e/adjuntos/319/imagenes/002/095/0002095504/1200x900/smart/domingo-faustino-sarmiento-y-bartolome-mitre.jpg" alt=""/></figure></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Sarmiento y Mitre: fundadores de la «prensa militante”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a>Los desencuentros entre ambas figuras son innumerables, a menudo apelando a chicanas y acusaciones cruzadas. Pero nos detendremos en las que consideramos que la opinión pública no debe desconocer -y si las conoce debe recordarlas-</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Días antes de que asumiera la presidencia Sarmiento, <em>“La Nación Argentina”</em> reproduce bajo el título “El cuerpo del delito” un artículo que había sido publicado el 4 de mayo de 1849 en el periódico chileno <em>«La Crónica».</em> En su bajada, el periodista ubica al lector argentino: <em>«Sarmiento ha sido el abogado de un gobierno extranjero contra su propio país y él ha sugerido, a propagado y ha hecho triunfar la idea de hacer despojar a la República Argentina de sus territorios”</em>. Y concluía la transcripción del artículo, añadiendo que: <em>“Sarmiento, después de eso, inició en la prensa la tarea de probar que no pertenecían a la República Argentina, sino a Chile, los territorios de la Patagonia que hoy Chile señala en sus mapas bajo el nombre de Chile Oriental»</em>. Curiosamente, el aludido no tomó la pluma para defenderse.&nbsp; Sin embargo el director de <em>“El Nacional”</em> procuró poner paños fríos a la cuestión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">De hecho, el sanjuanino, varios años antes había deslizado objeciones políticas a quien era, por entonces, su amigo y confidente. Un biógrafo del porteño apunta que en enero de 1864 Sarmiento le escribía a Mitre: <em>“por La Nación [Argentina] y El Nacional veo que se fomenta en Buenos Aires un mal espíritu local que tiende a subvertir el gobierno nacional. Las elecciones de Buenos Aires son piedra de escándalo, y contra los que hablan de la mayor o menor capacidad de los pueblos para las instituciones libres puede citarse que en la República Argentina la población más rica e ilustrada es la más atrasada en la inteligencia y respeto de las instituciones. Esas elecciones tal como se practican allí consuetudinariamente, y sin pudor, deshonrarían al último pueblo del mundo”</em>. Debe observarse que Mitre fue presidente desde 1862 a 1868, de forma que él era el responsable de tales anomalías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Naturalmente, el general porteño ponderaba en su justa medida la importancia de contar con su propio medio de comunicación para que como supo señalar Homero Manzi «le cuidara las espaldas». Tal es así que vale apuntar la leyenda que aún hoy imprime el matutino <em>“La Nación”</em> en la cabecera de su sección editorial: “será tribuna de doctrina”. En buen romance confiesa que “adoctrinará” a sus lectores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Su primer editorial afirma categóricamente que: <em>«La Nación se propone, pues, ser la celosa guardiana de nuestras instituciones democráticas»</em>. Sin embargo, a tan solo cuatro años se desdice de su apotegma y encabeza un “golpe de Estado” que fracasa. En efecto, el mismo general Mitre conduce un movimiento sedicioso que desconoce el triunfo del Presidente N. Avellaneda. A quien, por otra parte, <em>La Nación</em> denunciaba como una candidatura oficial, sin apoyo del verdadero pueblo, sostenida por una confabulación de autoridades o “Liga de gobernadores”. En paralelo, Sarmiento vociferaba al proclamarse la candidatura de Avellaneda: <em>«estoy vengado. Los mitristas me han ridiculizado y estropeado desde que subí al poder. Tomen ahora lo que les dejo, pues: un segundo yo»</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Mitre, a quien sus adversarios irónicamente calificaban como “jefe de una montonera”, supo escribir en <em>La Nación</em> que: <em>“la peor de las votaciones legales vale más que la mejor de las revoluciones”</em>. En fin, al juzgar por las propias palabras de los “paladines de la República”, la coherencia entre el decir y el hacer no se puede contar entre sus “virtudes”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El Primer Mandatario argentino, por su parte, esgrimía la pluma casi diariamente -en lo que hemos denominado en otro estudio <a href="http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/98274">“periodismo de estadista”</a>-, pues ejercía el poder Ejecutivo y el periodismo al mismo tiempo. Pero ante el desconocimiento de las elecciones por parte de Mitre en septiembre de 1874, su ex amigo, daría inicio a una producción periodística demoledora. El principio del fin se dio con una medida estrictamente política: Sarmiento declaró el Estado de Sitio y clausuró a los diarios rebeldes <em>“La Nación”</em>, <em>“La Prensa”</em> y &nbsp;<em>“La Pampa”</em>. Incluso, hizo lo propio con su principal vocero, <em>“El Nacional”</em>, que incurrió en un grave error publicando informaciones falsas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Al carecer de su diario, recurrió, como tantas veces, a <em>“La Tribuna”</em>. Desde esas columnas atacó sin miramientos a su antiguo camarada. &nbsp;Allí plasmó una frase que los argentinos ubicamos 80 años después, acaso por desconocer el “aporte” sarmientino. El “Padre del aula” grabó en letras de molde un pensamiento que, “la tribuna de doctrina” jamás desmintió, pero tampoco reprodujo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Sarmiento realizaría un relevamiento de la cantidad de ciudadanos empadronados para poder votar y cuantos votos se adjudicaba a cada una de las fuerzas, afirmaría taxativamente que: <em>«Los 9000, pues, de 1852 eran la obra del fraude patriótico, la creación del director de las elecciones D. Bartolomé Mitre, único responsable de los extravíos posteriores del pueblo a quien lanzaba en aquella vía tortuosa”</em>. Sí mi estimado/a lector/a, lo que usted está leyendo: “fraude patriótico” en 1852 y no en 1930. Un responsable, B. Mitre, y una elección que no podía presentar “votos sinceros”. De no&nbsp; creer, ¿no?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Lo cierto fue que, el autoproclamado “defensor de las instituciones” no dudó en tomar las armas en el mes de septiembre y alzarse contra las instituciones democráticas establecidas, en el ocaso del gobierno de Sarmiento.&nbsp;</p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZNe2viEEYo8/TUiePM0kG3I/AAAAAAAACnY/Ds99OLEdYJA/s640/Mitre+sarmiento+caricatura+fumando.jpg" alt=""/></figure></div>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>“El Manifiesto que no manifiesta nada”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En rigor, el sanjuanino, conocedor de estas “agachadas políticas”, sabía que el golpista necesariamente daría a publicidad un “manifiesto” donde fundamentaría su insostenible actitud. El momento llegó y el presidente saliente recurriendo al terreno que más cómodo le quedaba, emprendería una batalla discursiva arrolladora contra su principal rival.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Cuando el mandatario tuvo en sus manos el “Manifiesto de Mitre”, comenzó su replica con contundencia, dejando frases como: <em>“aquí tenemos el manifiesto que no manifiesta nada”</em>. Con seguridad, impactarían en los ojos atónitos de los receptores quienes continuarían leyendo una crítica descarnada a la figura del sedicioso. <em>«Al fin tenemos el tan anunciado manifiesto del general D. Bartolomé Mitre. Está en él retratado el personaje. Su gobierno pasado, su vida entera vienen en esta pieza”.</em> Y sin dar siquiera un instante al lector construye una analogía devastadora al compararlo con: <em>“El tipo americano de los pronunciamientos, el lenguaje convencional de todos los generales mexicanos la fuerza, la fraseología invariable de los demagogos vulgares, todo ello revela la falta de nociones de gobierno, de libertad, de propósito siquiera”</em>. Posteriormente, buscando el efecto natural en un público liberal, arremetía: <em>“Antes de entrar en la historia del individuo debemos recordar lo que la generación presente ignora, y es que el futuro escritor y publicista no escribió jamás contra Rosas”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El espíritu polémico de Sarmiento no vacila ante nada y como ha quedado dicho, apelando a la tercera persona del singular, se compara con su oponente: <em>“s</em><em>i escribe un libro, el Facundo, es para desmoralizar una misión diplomática de Rosas a Chile; si el general Mitre escribe la historia de Belgrano, es para emplear sus ocios y aprovechar de sus estudios [&#8230;] La vida de Belgrano no responde a nada”</em>. Para rematar tajantemente: <em>«esta comparación es necesaria porque sirve a señalar la diferencia de política, que ambos presidentes han seguido y sus futuras aspiraciones»</em>. Se podría manifestar que el publicista era temerario, audaz, o bien como considera un biógrafo: <em>“</em><em>El pe­riodismo fue en él vocación, profesión, costumbre, necesidad, arma, tribuna, regocijo, y la más constante forma de su acción pública”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El final de esta contienda llegaba con el triunfo de la Constitución Nacional. El presidente saliente traspasaba el poder institucional al presidente electo y el “golpista” iba a la cárcel, de la cual saldría por las importantes influencias que aún tenía y mantendría hasta el final de sus días.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Pero tamaña ofensa a las instituciones republicanas repercutirá letalmente en la figura de Mitre. Ello puede ilustrase en la opinión que daría Juan María Gutiérrez, uno de los máximos exponentes de la intelectualidad decimonónica, al escribirle a Mariano Sarratea en octubre de 1874: <em>«Como hombre público, Mitre murió para siempre. Había de llegar el día en que habría de caérsele la máscara […] siento de veras que haya caído tan bajo y se arrastre por el fango, un hombre a quien una parte crecida de sus paisanos, han proclamado como sabio y héroe. Ojalá hubiera sido en realidad ambas cosas. Ahora no es más que un canalla más en la procesión de nuestra canalla política; en las democracias la basura sube arriba, por la ley de su propia gravedad»</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">De modo que, bien podríamos apuntar que nuestro objetivo como pregonaba Arturo Jauretche de combatir la “ignorancia aprendida”, tiene aquí un pequeño escalón más para contraponer a los «iluminados de siempre» que al fin y al cabo son quienes a lo largo de la historia más han practicado el adoctrinamiento. Ya fuera por medio de la construcción de un relato histórico, ya&nbsp; a través de sus multimedios, ya valiéndose de “voceros” incapaces de reflexionar sobre sus propias creencias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En suma, el panteón de liberales impolutos, parecería que no posee una base argumental sólida, pues con releer lo que los mismos “Padres Fundadores” han escrito, se puede tranquilamente comprobar las inconsistencias históricas que pretenden replicar en el presente.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">La Plata, 3 de octubre de 2021</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Dir. de la Biblioteca del H. Cámara de la Prov. de Buenos Aires. Dir. CEHICOPEME, Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">**Docente de Derecho Constitucional, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales UNLP. Integrante del CEHICOPEME.</p>
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		<title>Política y sindicalismo: el choque de las representaciones &#8211; Por Mario Casalla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Nov 2025 13:06:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El actual gobierno lanza una ofensiva de “renovación sindical” y reafirma su desprecio por el Congreso Nacional. Volver sobre la representación política y sindical resulta de utilidad en tiempos de quita de derechos a la clase trabajadora y desprecio por el Congreso Nacional.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/politica-y-sindicalismo-el-choque-de-las-representaciones-por-mario-casalla/">Política y sindicalismo: el choque de las representaciones &#8211; Por Mario Casalla</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9cb2800fad437c4e80c6c4311434dfb" style="color:#0718e3"><strong>Una contradicción nada casual.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-23b72a98fdc96a4fe3c773f990838136"><strong><em>El actual gobierno lanza una ofensiva de “renovación sindical” y reafirma su desprecio por el Congreso Nacional. Volver sobre la representación política y sindical resulta de utilidad en tiempos de quita de derechos a la clase trabajadora y desprecio por el Congreso Nacional.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4fa4691e23e4e36b35b2626e678dac4"><strong>Por Mario Casalla*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c016b997bcd31aa58aa235ed8751d91">En estos días en que el actual gobierno lanza una ofensiva de “renovación sindical” (término que suaviza lo que en realidad será una formidable quita de derechos a la clase trabajadora) y renueva su desprecio por el Congreso Nacional (lugar por excelencia para el diálogo político), me parece de cierta utilidad volver sobre estos dos tipos de representación, la política y la sindical, que a su vez son diferentes entre sí. Esto quedará demostrado por las disputas que atravesarán a la ciudadanía de lado a lado, durante bastante tiempo y con resultado incierto. Además, nos equivocaríamos largamente si creemos que la contradicción entre políticos y sindicalistas es circunstancial, anecdótica o solucionable con un poco más de buena voluntad entre las partes y mayor espíritu cívico. Es cierto que todo ello ayudaría a suavizarla, pero no la extirparía. Así como desde Marx (y otros) sabemos que la contradicción entre obreros y patrones tampoco es fortuita y que el Capital tiene su propia lógica (la cual no necesariamente coincide con la del Trabajo), otro tanto ocurre con el tándem sindicatos/partidos políticos. Si en un caso la apropiación de la denominada Plusvalía divide aguas, en el otro juega un papel decisivo la puja por la Representación. Si en la Plusvalía está el “secreto del Capitalismo”, en la Representación lo está el de la Democracia moderna. Ambas -nacidas al unísono hace más o menos quinientos años- constituyeron por siglos un matrimonio aparentemente sólido y por eso mismo en su actual desavenencia global generen un presente no demasiado grato. Por cierto que no es para festejarlo -ya que en mayor medida nos afecta a todos- pero sí para tratar de pensarlo estructuralmente. Y es cierto también que, para resolverlo, lo cual no será ni fácil ni rápido, pero sí decisivo.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7b3fd3d6d366b53b43bd243e1dc14f62"><strong><em>Las ficciones fundantes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a182d4dbe8602e1160a7612f414ec6a">En un libro por demás interesante («Inventing the people», 1988) el historiador norteamericano Edmund S Morgan, muestra el carácter preponderante que tienen las “ficciones” en la construcción de los sistemas políticos. Estas no son “verdades” en el sentido usual de la palabra (experiencias empíricamente constatables y probadas) sino principios y valores orientadores que (en el orden inconsciente, muchas veces) nos permiten creer. Así que Morgan nos dice -por ejemplo- que el axioma según el cual la democracia es “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, es una ficción fundamental para el pueblo norteamericano que –aún en crisis- ordenó y ordena la vida política de ese país y del mundo (con sus versiones de izquierda, derecha y centro, como corresponde). Y que esto es positivo por dos razones fundamentales: primero porque aun no siendo así, funciona como “ideal” a alcanzar, y segundo, porque permite el acatamiento de las leyes con un mínimo de represión. Agrega Morgan, con esa típica dureza americana: “El éxito en la tarea de gobierno exige la aceptación de ficciones, exige la suspensión voluntaria de la incredulidad. Exige que creamos que el emperador está vestido aun cuando veamos que no lo está. Para gobernar hay que hacer creer”. Y esas creencias son “ficcionales” no porque sean mentiras, sino porque son tan sólo fundantes de un sistema posible. Son las que fijan el marco y –en este sentido- más que verdaderas o falsas serán consistentes o inconsistentes. ¡Y vayan si son útiles! mientras duren, claro. Y si no les gusta Morgan, vayan a nuestro Bartolomé Mitre y lean su «Galería de Celebridades Argentinas» (1857) y verán lo útil y necesario que resultaron tales “ficciones” patrias (al menos para aquella Generación del ’80 que gobernó el país). Cuando cien años más tarde, Arturo Jauretche pudo reírse de ellas y llamarlas “zonceras argentinas”, es porque precisamente habían dejado de ser auténticas ficciones y ya poco orientaban.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c512ef3587b43828e653acce10009af"><strong><em>Nos los representantes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0bf6793d28179db070c9e57de9c1873a">En el célebre «Contrato Social» de Rousseau (1762), emerge una ficción fundamental de la democracia moderna: la de “Representación Libre”. Esta es la esencia de la representación política que –a diferencia de todas las demás- representaría la denominada Voluntad General. Todos los demás representantes –de aquí en más- lo serán de intereses sectoriales y se tratará, por ende, de “Representación Vinculante” (sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, etc). Lo curioso es que todos los representantes políticos (diputados, senadores, mandatarios) provendrán de representaciones vinculantes y directas (¿de dónde sino?), pero una vez elegidos ya no responderán a ellos sino a esa omnímoda (y a la vez oculta) Voluntad General. Ya no representan a los ciudadanos concretos de carne y hueso que los han elegido sino “al Pueblo en general”, y de aquí en más ese inocente abismo no dejará de crecer. Además, y para que no queden dudas su mandato (igual que el del Contrato Social), no será revocable, tendrán fueros y no más jueces que sus propios pares. Por cierto que luego vendrá su compatriota Montesquieu a aminorar un poco la cosa (con la división de poderes), pero la fractura entre la política y la gente ha sido fundada y la duplicidad de representaciones (libre o vinculante) será fuente inagotable de conflictos sociales futuros. La eterna puja entre sindicatos, Estado y partidos políticos se inscribe en esa “grieta” estructural con la que no deberíamos jugar al distraído. Lo político y lo social empiezan a correr por separado y esto, tanto en los regímenes demoliberales de cuño capitalista, como en diversos socialismos reales, o en las variadas formas ensayadas de estatismos. En casi todos ellos, los sindicatos (es decir la clase obrera organizada y aún las organizaciones empresariales o profesionales) están inexorablemente bajo sospecha. Y esto más allá de que existan motivos legales, jurídicos o económicos para estarlo. Es que –para la “representación libre” de la política- en el fondo son “corporaciones” que hay que vigilar,&nbsp; subordinar o encuadrar. Porque como muy bien se sabe: “el Pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes” y quiénes se arroguen esa representación (libre) cometerían delito de “sedición”. Así que: ¡subordinación y valor! Por cierto que esa “ficción” tiene alguna solución y tras eso se está en muchos lugares y con diferentes ensayos, pero para ello es necesario que termine de devenir “zoncera” y, a partir de allí, volver a reinventar la democracia y un sistema representativo donde la libertad y el bienestar general sean algo más que una promesa abstracta. Habrá seguramente que ir construyendo soluciones parciales y transitorias (para cabalgar la formidable crisis en pleno curso), pero sin olvidar aquel concepto de política que acuñó Hannah Arendt, con la barbarie del holocausto todavía ante sus ojos: “<em>La política es el arte de hacerlo todo de n</em>uevo”. O bien nuestro Raúl Scalabrini Ortiz, cuando nos advertía: “<em>Estas no son horas de perfeccionar cosmogonías ajenas, sino de crear las propias. Horas de grandes yerros y de grandes aciertos, en que hay que jugarse por entero a cada momento. Son horas de biblias y no de orfebrerías”</em>. Corría el año 1931 y en la Argentina la vieja Galería de Celebridades ya tampoco entusiasmaba tanto.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0293d7c4f6143d1f055c379ddab489f">Miércoles, 19 de noviembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20ce7880e05f636f5d91c6866a48e1c6">*Mario Casalla es filósofo y escritor; preside actualmente la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales (ASOFIL)&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



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		<title>Tres imaginarios en disputa: Mitre, Alberdi y Jauretche &#8211; Por Mario Casalla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2026 12:58:57 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Mario Casalla]]></category>
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		<category><![CDATA[Batalla Cultural]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La denominada lucha cultural (o “batalla por las ideas”) ocupa hoy un lugar decisivo en toda estrategia política, cualquiera sea el signo ideológico que ésta tenga o el propósito que persiga. Sin haber teorizado todavía demasiado sobre estos temas, lo sabían muy bien los hombres de la denominada “Organización Nacional” (1853 en adelante) y de la subsiguiente “Generación del Ochenta”. Allí se inició una nueva y decisiva etapa de esa “batalla cultural”, la cual llega hasta nosotros. Mario Casalla se refiere a tres momentos significativos de ella: Mitre y su “Galería de Celebridades”, Alberdi y sus “Grandes y Pequeños hombres” y una tercera perspectiva (nacional y popular), Arturo Jauretche.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-886fb8691866e3d11f97a532d6d2755a"><strong><em>La denominada lucha cultural (o “batalla por las ideas”) ocupa hoy un lugar decisivo en toda estrategia política, cualquiera sea el signo ideológico que ésta tenga o el propósito que persiga. Sin haber teorizado todavía demasiado sobre estos temas, lo sabían muy bien los hombres de la denominada “Organización Nacional” (1853 en adelante) y de la subsiguiente “Generación del Ochenta”. Allí se inició una nueva y decisiva etapa de esa “batalla cultural”, la cual llega hasta nosotros. Mario Casalla se refiere a tres momentos significativos de ella: Mitre y su “Galería de Celebridades”, Alberdi y sus “Grandes y Pequeños hombres” y una tercera perspectiva (nacional y popular), Arturo Jauretche</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4fa4691e23e4e36b35b2626e678dac4"><strong>Por Mario Casalla*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



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<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3844e136f4727e044d76c91afbfcf1f4">Como es sabido, un proceso auténticamente liberador no es tal si – conjuntamente con lo político y lo económico &#8211; no es capaz de consolidar una profunda transformación cultural. Al mismo tiempo, también sabemos que lo opuesto (la dominación) requiere, para triunfar y consolidarse, haber ganado en ese terreno. Más aún, hemos ido aprendiendo con dureza – en tanto latinoamericanos y hombres del Tercer Mundo &#8211; que en esta “era de la globalización”, lo cultural adquiere una importancia mucho mayor aún, ya que una nación puede, a veces, ser perfectamente dominada sin necesidad de ocupar físicamente su espacio geográfico, ni cambiarle su moneda, su bandera y sus instituciones básicas. No pocas veces basta con ocupar su “cabeza”, fijarle una agenda y dotarla de permanentes (y atractivos) contenidos. El resto, hasta suelen hacerlo lo propios “hijos del país”. Por lo tanto, el denominado imperialismo cultural, neocolonialismo o dependencia cultural, es tan efectivo que las antiguas formas militares o económicas ya no son las usuales. Por esto es que la denominada <em>lucha cultural</em> (o “<em>batalla por las ideas</em>”) ocupe hoy un lugar decisivo en toda estrategia política, cualquiera sea el signo ideológico que ésta tenga o el propósito que persiga. Es que “<em>el pescado</em> – como recuerda el viejo dicho &#8211; <em>se pudre por la cabeza”,</em> metáfora que debería, sin embargo, completarse diciendo que también empieza a “salvarse” desde ella. Por cierto que esta lucha cultural no es sólo “virtual y mediática” (como a veces parece insinuarse), sino que también sigue siendo una lucha <em>territorial </em>y encarnada en la <em>cotidianidad</em> (física y psíquica) de nuestro pueblo. Podrán haber mutado los espacios y formas de vida (sin dudas que las nuevas tecnologías han contribuido fundamentalmente a ello), también las formas de trabajo y de diversión de la gente, pero siguen siendo <em>personas de carne y hueso,</em> con una cotidianidad específica en la cual sí se juega lo fundamental de su identidad cultural y de su proyecto de vida. En ese ámbito inmediato, el <em>sistema educativo </em>y el<em> aparato cultural </em>desempeñan un papel fundamental (además de ser éste mucho más abarcadores que lo aludido bajo los nombres de “escuela” o “medios de comunicación”). Sin haber teorizado todavía demasiado sobre estos temas, lo sabían muy bien, sin embargo, en nuestro país los hombres de la denominada “Organización Nacional” (1853 en adelante) y de la subsiguiente “Generación del Ochenta”. Allí se inició una nueva y decisiva etapa de esa “batalla cultural”, la cual – con las ideas y vueltas del caso &#8211; llega hasta nosotros. Permítame referirme a tres momentos significativos de ella, para proseguirla, por cierto.  </p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://www.otravozradio.com.ar/sites/default/files/2021-03/mitre.jpg" alt=""/></figure>



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<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Un primer imaginario (porteño): Mitre y su “Galería de Celebridades”</strong></li>
</ol>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33c32786a34919c6245737ea3f68be03">Escribimos sus nombres desde muy chiquitos, con la lengua en la punta entre los dientes. La Señorita los dictaba despacito y a cada uno de ellos les seguía una sentencia &#8211; breve y reverencial &#8211; que se adosaba con pretensión de eternidad: “el Padre de la Patria”; “el más grande hombre civil”; “el orador de la Constitución”, el “padre del Aula”, etc., etc. Con el paso de los años vendría alguna que otra desilusión (o no), pero lo cierto es que la Nación ya había construido su primer Panteón Nacional y lo colocó en el mejor lugar posible: nuestra (casi virgen) memoria infantil. Por supuesto que – al igual que todas las ilusiones de ese tipo &#8211; fueron irremediablemente atacadas por las posteriores desilusiones, pero, ¡cuánto duraron y qué “eficaces” fueron en su momento! Eso que alguna vez se llamó “el granero del mundo”, aquello que la composición “tema la Vaca” expresó como ninguna otra, tuvo también un comienzo escritural: me refiero a la «Galería de Celebridades Argentinas: biografías de los personajes más notables del Río de la Plata». Imaginada por Bartolomé Mitre en 1843 (durante su exilio uruguayo) se editó posteriormente en Buenos Aires (en 1857 y a todo lujo) por la imprenta de Ledoux y Vignal. Fue tan importante que la Galería – publicada como se advertirá cuatro años después del derrocamiento de la “primera Tiranía” (Rosas) &#8211; se reeditaría solemnemente en 1957, es decir al cumplirse su centenario, y dos años después del derrocamiento de la “segunda tiranía” (Perón). Esta vez su éxito fue mucho menor (acaso porque ya los chicos estaban creciditos) pero lo cierto es que la labor pionera de don Bartolo es innegable. Fue realmente la primera historia oficial de la Argentina moderna, con todas las implicancias del caso. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e6a83056c3558c013c53f400ea46344"><strong>Un índice bien razonado</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5c224385feab7ff91a555c1f45a6323">Por cierto que la labor no fue sólo de Mitre, sino de un puñado de hombres también “célebres”. Mitre escribió allí la biografía de Manuel Belgrano (anticipo de su “Historia de Belgrano”, que publicará al año siguiente). Juan María Gutiérrez escribirá la biografía de Rivadavia; Tomás Guido la del almirante Guillermo Brown; D.F. Sarmiento la biografía de San Martín; Luis Domínguez la de Florencio Varela; Manuel Rafael García la de su padre Manuel García y Pedro Lacasa se encargará de la biografía del general Lavalle. Por supuesto que hay muchas otras más, por eso yo me permito sugerirle, amigo lector, que consulte esa singular “Galería” en alguna biblioteca de su localidad y estoy seguro que no saldrá defraudado. El Prólogo fue escrito también por Juan María Gutiérrez, repatriado ese mismo año de 1857 y más tarde será rector de la UBA. Allí Gutiérrez fija con meridiana claridad el objetivo principal de la Galería y dice – refiriéndose a los biografiados &#8211; que <em>“es necesario colocarlos en dignos pedestales, a fin de que la juventud les venere”</em><strong>.</strong> Para ello deben limpiarse “las manchas de lodo con que los salpicó el carro revolucionario” y construir un panteón moralizante (cívico y militar) que pueda servir de referencia a las nuevas generaciones cultas. Se trataba – nada más ni nada menos &#8211; que de gestar un nuevo mito de los orígenes (esta vez post batalla de Caseros) que presentará de otra manera los viejos ideales de Mayo y reescribirá la Historia como proceso de elites lideradas por Celebridades (notorias y excepcionales) que modelaron la Nación, casi desde la nada, expresando al mismo tiempo a un Pueblo rescatado del Vulgo. Por eso Mitre –en el Prólogo de la “Galería de Celebridades”- coloca a Mariano Moreno como la primera de todas y lo bautiza, “el Miguel Ángel de la Revolución de Mayo”, el cual “como magnífico trozo de mármol, le dio forma y vida, y presentó a los ojos atónitos del pueblo una estatua en la que todos vieron concretadas sus aspiraciones de independencia y libertad”. Tras Moreno vino “una minoría ilustrada” que cultivó sus semillas “luchando siempre contra el torrente de la barbarie”. Y a continuación, “cuando todos creían esas semillas extirpadas bajo las patas de los caballos de los Atilas de la Pampa, han aparecido hombres como Rivadavia que las han vivificado bajo el soplo fecundante de la civilización”. Por supuesto, al final de la Galería está Mitre mismo, gobernando a una Buenos Aires separada de la Confederación Argentina (1853/1860) para preservar así al verdadero pueblo (el porteño) de la nueva vulgaridad federal (Urquiza).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a65161a2ebe3be560f269c053e71a57e"><strong>Requisitos para ser un hombre celebre</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2792cc0f0ff70be08ad1a94ae062a52">Por supuesto que para ingresar a ese Panteón no basta con haber protagonizado los sucesos de la Revolución de Mayo, sino que es necesario contar con tres requisitos esenciales: Primero (¡y en todo el sentido del término!), servir o haber servido a la <em>“causa porteña”,</em> es decir formar parte de lo que Mitre llamaba el “Partido de la Libertad” que nacía con Moreno y culminaba en él, en tanto primer servidor de los intereses de Buenos Aires contra el nuevo “atropello federal” (la Constitución Nacional de 1853, que sólo firmará en 1860 y después de imponer las modificaciones porteñas). Así que para ser porteño no basta con haber nacido en Buenos Aires, sino que es necesario serlo “de buena ley” (por ejemplo, el sanjuanino Sarmiento sí lo era y ¡sin ninguna duda!). En consecuencia, provincianos abstenerse de pretender entrar a esta Galería (por las dudas, la expresión “Río de la Plata” figuraba en el subtítulo de la obra). Segunda condición básica para ser una Celebridad: no haber sido rosista confeso, o bien haber hecho apostasía pública de tal debilidad, es decir: <strong>no ser federal</strong>, de ninguna manera<strong>.</strong> A los pocos que ingresaron (a pesar de haber tenido alguna relación en el largo período que Rosas gobernó el país) esos antecedentes le fueron convenientemente ocultados o disimulados (el mismísimo general San Martín, por caso, que donó su sable a Rosas por defender la soberanía nacional en Obligado, cosa que su biógrafo obviará olímpicamente). Tercera condición básica: ser hombre culto e ilustrado, lo cual ha de interpretarse literalmente como: <em>no haber sido caudillo, “hombre del vulgo”</em>. Por eso el propio Mitre realizará las tres primeras exclusiones expresas de esa Galería: allí no entraron Saavedra, ni Dorrego, ni el general Güemes (y éste a pesar de haber sido reconocido como héroe de la Independencia, pero, un ¡“héroe gaucho” es poco para Celebridad!). Los tres fueron caudillos (y caudillos populares) razón por la cual – advertirá Mitre &#8211; “aunque no merezcan las bendiciones de la posteridad, se presentarán a sus ojos con el resplandor siniestro de aquélla soberbia figura de Milton que pretendía arrastrar en su caída todas las estrellas del firmamento (…) <em>son los representantes de las tendencias dominadoras de la barbarie”</em>. Sarmiento con la publicación de su “Civilización y Barbarie, vida de Juan Facundo Quiroga” (1845), había ya escrito el mejor modelo de una No-Celebridad. La “Galería” ya tenía cara y cruz. Largo fue superar esa fijación infantil y, por lo que veo, no hemos logrado superarla del todo. Acaso Sartre tenía parcialmente razón cuando decía – al final de su autobiografía, “Las Palabras” &#8211; “…podemos deshacernos de una neurosis, pero no curarnos de nosotros mismos”. Me parece que lo que sí puede hacerse es cambiar, aventura difícil que puede intentarse hasta el minuto final. Con una sola condición, claro: renunciar de antemano a <em>Galerías</em> de ese tipo y con ese precio.</p>



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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://storage.ghost.io/c/77/3d/773d9bd2-7359-4d5b-a3b5-63fd77482e5d/content/images/2023/02/Alberdi.jpg" alt="" style="width:762px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ec6b570a5d0c24fd44759cb1cfc6bc1"><strong>2.Una primera respuesta (nacional). Alberdi y sus “Grandes y Pequeños hombres”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-772002b02b535d60b5947b158d38eacf">Si la “Galería de Celebridades Argentinas”, ideada por Bartolomé Mitre en 1857, fue el primer imaginario político porteño, la primera respuesta intelectualmente contundente será la obra “Grandes y pequeños hombres del Plata”, escrita en el exilio por el tucumano Juan Bautista Alberdi. Publicada póstumamente en París (1912), hoy nos es accesible en ediciones locales (impresas y en la web) y vale la pena leerla, por cierto. Al igual que la “Galería” de Mitre, estos retratos alberdianos son imperdibles para conocer los problemas más profundos (y todavía irresueltos) de nuestros deseos de organización como república democrática, federal y representativa. Todavía en varias de las discusiones del presente (como ser: coparticipación federal de impuestos, explotación de recursos naturales, choques institucionales varios entre Nación y provincias, por caso) resuenan los ecos de aquellos viejos problemas irresueltos que -como todo lo irresuelto &#8211; afloran cada tanto traumáticamente. Si separamos lo anecdótico de lo fundamental y nos acotamos a lo sucedido en el país durante los últimos treinta años (1983-2013), podríamos decir que el cartero alberdiano tocó tres veces en nuestra puerta y en las tres, o bien nos hicimos los distraídos, o bien volvimos a colocar parches que apenas disimulan las grietas profundas. Una fue durante el gobierno Raúl Alfonsín, cuando se insinuó el debate sobre el traslado de la Capital Federal al interior del país (rápidamente ridiculizado y minimizado); otra en 1994 cuando &#8211; por acuerdo de coyuntura entre el gobierno de Menem y el radicalismo &#8211; se reformó la Constitución Nacional, con fines tan oportunistas como mezquinos (otra reelección presidencial para Menem, a cambio de migajas y pompas de jabón); la tercera en 1995, cuando se discutió un nuevo estatuto jurídico-institucional para la ciudad de Buenos Aires, lo cual culminó con el engendro de un “ente autónomo”, que no satisfizo a nadie y terminó agregando nuevos problemas a los pendientes desde su federalización en 1880. En fin, que los problemas no se resuelven con hombres célebres – nos recordará Alberdi &#8211; sino con grandes políticas nacionales, republicanas y populares. Exactamente a la inversa del pensamiento y la acción de Mitre y del siempre vivo Partido Porteño.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5b21d70ba02770baf78db66440945187"><strong>De la Geografía a la Política</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1822662e6388df3ea4c9fb59fe9dfdb8">Cuando Alberdi discute públicamente con Sarmiento (a raíz del sentido de los términos Unitario y Federal) le señala: <em>“No se confunda, no son dos partidos son dos países”.</em> Y esto es clave: no se trataba de geografía, sino de política. El problema no era Buenos Aires como territorio físico, sino la comprensión “<em>porteña</em>” (es decir Unitaria) del país que tenían sus gobernantes y su clase dirigente. En este sentido, Sarmiento era tanto o más porteño que Mitre, a pesar de haber nacido y gobernado la provincia de San Juan; así como no se es Federal por el simple hecho de haber nacido y vivido en una provincia. Se trata de mentalidades y no de personajes. Ahí está el caso de Urquiza: sucesor indiscutido de esa causa federal, se vuelve (por interés) tan unitario como los porteños. Así el Supremo Entrerriano -termina lleno de plata, pero sin gloria alguna &#8211; tomando mate en su fabuloso Palacio San José. Es que se había vuelto – siguiendo la figura alberdiana &#8211; un “pequeño hombre” al cual retratará implacablemente en pocas líneas: “¿Para qué ha dado Urquiza tres batallas?: Caseros para ganar la presidencia, Cepeda para ganar una fortuna y Pavón para asegurarla”, parábola que por cierto seguiría haciendo escuela en la historia argentina. Es que &#8211; detrás de unitarios o federales &#8211; hay en realidad dos concepciones diferentes de la unidad nacional: o en torno de Buenos Aires y sus intereses; o con Buenos Aires dentro de un país integrado por todos y en razonable igualdad. De aquí también sus diferencias con Mitre al evaluar la Revolución de Mayo, para Alberdi ésta “fue unitaria en este sentido porteño o local: como revolución para todas las provincias, pero hecha por una, en su beneficio y sin la asistencia de todas… De ahí la actitud de las provincias, de doble resistencia y hostilidad contra España y contra Buenos Aires”. Es que no se trataba de cambiar de yugo, sino de terminar con la explotación. Cosa muy distinta, por cierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-82ba702efa9eb41b9a7e9387d37186a9"><strong>De la Política a la Economía</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6b9b4ed160daca5648cb6f0eeb1d655">De la misma manera se posiciona Alberdi frente a la dicotomía sarmientina <em>Civilización o Barbarie</em>, correlato cultural de la dupla (política) Unitario o Federal. Para el tucumano esa dicotomía no tiene nada que ver con la cuestión geográfica del Campo o la Ciudad (como pretendía el sanjuanino), ni tampoco con la mayor o menor ilustración o academia de los gobernantes, sino con el proyecto de país que anime a estos. Y aquí aparece el costado económico del abogado redactor de las “Bases”: se trata, o bien de construir una Argentina capitalista y moderna, capaz de acoplarse al desarrollo mundial en curso (que entonces Europa lideraba), sacando de ello el mayor provecho para el bienestar de su población; o bien de continuar – como lo había hecho el partido porteño &#8211; con una Argentina pastoril y colonial, centrada en el puerto de Buenos Aires y sus intereses, poniendo al resto del país a su servicio. En este caso, lejos de haberse hecho en Mayo una auténtica revolución, simplemente habríamos cambiado un coloniaje externo por uno interno: “Las formas externas se han modificado, los hechos reales han empeorado… Buenos Aires quiere más: un solo pueblo, el suyo, servido por el tesoro y por el gaje del tesoro de todos los pueblos… ha hecho admitir esa unidad a las provincia disfrazándola de federación… La federación argentina es una especie de alcancía en que todas las provincias guardan sus rentas, pero cuya llave está en manos de Buenos Aires y cuyo tesoro sólo sirve al que tiene la llave”. Alberdi era por entonces lo que hoy llamaríamos – económicamente hablando &#8211; un “desarrollista” modernizador, y por eso mismo lo que pone del otro lado es el feudalismo atrasado y neocolonial, que para él simbolizan los que llamará “caudillos de frac”, cuyos prototipos no son otros que Rivadavia, Sarmiento y Mitre. Invirtiendo aquellas posiciones, dirá entonces: “Las campañas rurales representan lo que Sudamérica tiene de más serio para Europa… Si sospechara Sarmiento que toda la naturaleza del poder político reside en el poder de las finanzas, no perdería su tiempo y sus frases en las tontas y ridículas teorías de civilización y barbarie”. Pero, claro, para Sarmiento “el mal que aqueja a la república argentina es su extensión” y para Mitre el Partido de las Luces y los Principios no era otro que el de una Buenos Aires (cerrada y chiquita, porteña en suma) acosada por un “desierto interior”. La realidad duraría más o menos cincuenta años, pero el viejo e ilustrado Partido Porteño no pierde las esperanzas: siempre hay un “pequeño hombre” dispuesto a servir su causa, en algún remoto rincón del país. A veces, hasta es mucho mejor (y más presentable) que no haya nacido en Corrientes y Esmeralda, que hable con tonada y hasta – si fuera posible &#8211; use poncho. ¡Don Bartolo y sus muchachos los esperan aquí con los brazos abiertos! Y algo más, claro.     </p>



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<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://revistamestiza.unaj.edu.ar/wp-content/uploads/2024/05/jauretche.jpg" alt="" style="width:701px;height:auto"/></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c4ff23acde07abfe622fd740aa2aec2a"><strong>3. Una tercera perspectiva (nacional y popular): Arturo Jauretche</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-983327d7a5f0613ba3d1e5c7921684f6">Publicado en 1968, y reeditado ampliamente hasta nuestros días, este <em>Manual </em>de Jauretche bien puede colocarse como continuidad (y a la vez respuesta crítica) tanto de la <em>Galería de Celebridades </em>de Mitre (1857), como de los <em>Grandes y Pequeños hombres del Plata </em>de J. B. Alberdi (publicado póstumamente en 1912). De Mitre y Sarmiento critica Jauretche casi todo y de manera muy similar a como ya lo había hecho Alberdi en su época, pero también le critica a este último su europeísmo a ultranza y la idea – consecuente con eso &#8211; de que Europa era el modelo a imitar, tanto en lo político como en lo económico (sobre todo en su versión inglesa y norteamericana). Está claro que para Alberdi “<em>Europa era el taller</em>” y América su gran proveedora de material primas, de ella luego recibiría (reelaboradas) los productos que necesita para vivir (la célebre “fórmula de Cobden”), por lo tanto, no era necesario ni sensato desconocer ese designio natural (para Adam Smith y para Alberdi no existía todavía el “deterioro de los términos de intercambio”); así como – en lo político &#8211; el federalismo norteamericano era el modelo a trasplantar en Argentina. Por cierto, que esto – en su época &#8211; era “progresista” respecto del feudalismo conservador que Alberdi advertía en el programa mitrista y sarmientino, pero ya no lo era a mediados del siglo XX cuando Jauretche redactó el <em>Manual. </em>Por eso su Zoncera N° 11 (“<em>Gobernar es Poblar</em>”) es una crítica de Alberdi, al mismo tiempo que lo reconoce como <em>“el único pensador auténtico del siglo XIX”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4371de5ef4a43bd9cf9810949b04543c"><strong>Tres novedades del Siglo XX</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8d93bbd677f7120199ec4d5832eeafd4">Jauretche escribe su obra después de dos experiencias políticas argentinas que presenció y protagonizó sucesivamente: el Radicalismo yrigoyenista y el posterior Peronismo; más aún –como radical forjista &#8211; hizo de puente entre una y otra. O sea que vio encarnarse tres cosas que el Partido Porteño nunca quiso y que el romanticismo alberdiano apenas atisbó al final de sus días: 1) la democracia de grandes masas, transformando así la política de elites y de un puñado de partidos, en una creciente experiencia popular; 2) la industrialización del país, quebrando en los hechos (y por necesidad) la fórmula de Cobden y la Escuela de Manchester (materias primas por productos elaborados afuera) y 3) la posibilidad de una política exterior no alineada con las grandes potencias e integrada en una Patria Grande. Esto es lo que básicamente traen de nuevo el Radicalismo y el Peronismo a la vida política y económica del país (entre 1916 y 1955) y esos cincuenta años de gobiernos sucesivos – con sus más y con sus menos &#8211; son los que fundan la Argentina Moderna, que no casualmente cierra su ciclo a comienzos de este siglo XXI, con la crisis profunda de esas dos grandes experiencias nacionales. Lo que sigue son vientos del presente y nuevas voluntades (y oposiciones) en marcha, donde lo nacional vuelve trabajosamente a intentar un camino. El <em>Manual </em>de Jauretche se inscribe, entonces, en esas tres realidades de la Argentina Moderna y no ya en el horizonte de Mitre o Alberdi, propios del siglo XIX. Un horizonte de democratización de la vida política, de industrialización del país y de voluntades soberanas en el terreno internacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fff56763041bc75f40eac20cdf266d28"><strong>Aparece el medio pelo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd9f609118e54384fa60a25aae3fb9c7">En tanto ha emergido en Argentina un nuevo <em>sector social</em>, al cual –nmuy gráficamenten- Jauretche denomina <em>“el medio pelo”</em> y le dedicará un libro con ese nombre y subtitulado “<em>Apuntes para una sociología nacional</em>” (auténtico best seller del año 1966 y subsiguientes). Este sector social emergerá como superación del viejo proletariado que se incorpora al voto con Yrigoyen y al consumo digno con Perón. A mitad de camino entre el proletariado y la clase alta, constituye un híbrido que va creciendo (sobre todo en Buenos Aires y los grandes centros urbanos) y que terminará por dar la impronta del país y de diferenciarlo respecto de otras experiencias sociales latinoamericanas. Ya es un lugar común decir que Argentina es un país de clase media, pero no lo era antes de 1950. En realidad, este “medio pelo” ocupa un lugar equívoco en la estructura social, ambigüedad que Jauretche precisa diciendo: “intenta fugar de su situación real en el remedo de un sector que no es el suyo y que considera superior…situación que por obvias razones no se da en la clase alta porteña que es el objeto de la imitación, ni tampoco en los trabajadores ni en el grueso de la clase media”. O sea, no es propiamente una “clase” (en el sentido social del término) sino un <em>sector social </em>en la transición de la sociedad tradicional a la moderna. Quizás sea la Zoncera N° 13 la que pinte mejor este sector del “medio pelo”, ésta simplemente dice: “<em>Este país de m…”.</em> Sobre lo cual Jauretche advierte: “Al tilingo la m…no se le cae de la boca ante la menor dificultad o desagrado que le causa el país como es, porque es fruto de una educación en cuya base está la <em>autodenigración</em> como zoncera sistematizada”. O sea que el “zonzo no nace, sino que se hace”, y la fábrica más efectiva hay que buscarla en cierto tipo de escuela. Y allí la frase de un Hombre Célebre ha hecho estragos en la conciencia del medio pelo: “Civilización o Barbarie”. Acunado entre la <em>Galería</em> de Mitre y el <em>Billiken </em>o <em>Anteojito, </em>poco a poco el niñito argentino se fue volviendo un zonzo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9569fc43e29e4ad247b842b604917fbc"><strong>La colonización pedagógica</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de68f0b231647e99934c18a4c24b108a">Diez años antes Jauretche había publicado otro de sus best seller, <em>Los Profetas del Odio </em>(1957), el cual se reedita en la década siguiente con el mismo título, pero con un agregado (la “yapa”) denominado <em>La Colonización Pedagógica</em> (1967). Este título, junto con el <em>Manual</em> y <em>El Medio Pelo </em>(todos de los años 60 del siglo pasado), conforman el núcleo duro del pensamiento jauretcheano y su mejor aporte para la consolidación de una conciencia nacional. Los tres conservan la más estricta actualidad y ahora que los releo advierto que en mi ejemplar del Manual, ¡está el sello de la vieja “Librería Salta”! Por lo cual me permito además recordarles que Jauretche estuvo a mediados de esa década de los 60 disertando allí &#8211; invitado por el Club Universitario de la calle Mitre, próximo a la Legislatura &#8211; a la sazón impulsado por un grupo de jóvenes salteños que ya luchaban contra la dictadura de turno (el onganiato, entonces). Aquella escuela sarmientina (idealizada luego como prototipo), si bien es cierto que alfabetizó al país rápidamente y le dio una impronta singular a su población, lo hizo a un costo cultural que con el tiempo se haría sentir: su <em>colonización pedagógica</em>, o sea la ejecución práctica de aquélla dialéctica civilización/barbarie, que colocaba lo propio como bárbaro y lo extranjero como civilizado. La <em>Galería </em>de Mitre le proveyó los Hombres Célebres, así como – a pesar de él &#8211; el europeísmo alberdiano la condenaba al desarraigo. Contra esto reacciona el <em>Manual </em>jauretcheano y lo hace de una manera original: no es una anti-galería (remplazando unos próceres por otros), ni tampoco una reacción anti republicana o antidemocrática, sino que se trata del desnudamiento de un mecanismo específico de dominación cultural, madre nutriente de toda dominación política. Jauretche, en su campechanismo muy bien estudiado, bautizó esta tarea como la de “<em>avivar zonzos</em>” (empezando por las zonceras que lo alimentaban). Por aquellos mismos años, en Francia, Michel Foucault trabajaba en los mecanismos sutiles del poder y &#8211; en el más cercano Brasil &#8211; Paulo Freire daba forma a su pedagogía de la liberación. Tres nombres y metodologías diferentes para un mismo objetivo: la liberación personal y social, aquí o allá. O sea que la famosa “viveza criolla” era el primer mito a desmontar: ¡la Argentina no era un país de vivos, sino de zonzos! Para ello, amigo lector, el <em>Manual </em>jauretcheano sigue siendo un recurso muy recomendable.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a5a99864bbf92d5117c0bda3940d27e">Viernes, 24 de abril de 2026.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b6eec53ecd33d8e0c6522018e4b730f6">*Mario Casalla, es filósofo y periodista. Preside la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales (ASOFIL) &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



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