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	<title>María Moreno archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>María Moreno archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>ESA SANGRE DERRAMADA &#8211; POR ALAN BENÍTEZ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Dec 2023 16:58:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alan Benítez]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[María Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con su vida, su sangre transmutada en alcohol y aquellas noches de bares y cofradía, María Moreno re-inventó un periodismo en extinción, ese que muestra pero no se deja ver. Quizás haya descubierto la fórmula para que el violento oficio de escribir siga vivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/esa-sangre-derramada-por-alan-benitez/">ESA SANGRE DERRAMADA &#8211; POR ALAN BENÍTEZ</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2b585f9b7974faa5026d65f0e61c0d06 wp-block-paragraph"><em><strong>UN PERFIL DE MARÍA MORENO</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d71e8ffe9b95a7d4bade3ee086e7a85d wp-block-paragraph"><strong><em>Con su vida, su sangre transmutada en alcohol y aquellas noches de bares y cofradía, María Moreno reinventó un periodismo en extinción, ese que muestra, pero no se deja ver. Quizás haya descubierto la fórmula para que el violento oficio de escribir siga vivo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f8a41cedfe3afea429ae83ea13278e7 wp-block-paragraph"><strong>Por Alan Benítez*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-954b5140a0f41b870fa02ca0fd1c0056 wp-block-paragraph">Cristina Forero ya no existe. Su vida se terminó en el preciso instante en que Rodolfo Walsh y Manuel Puig se cruzaron en la mente de quien nacería como María Moreno: el primero la educó bajo la premisa de que un buen testimonio podía ser mejor que una novela; el segundo le enseñó que las palabras tienen cualidades pictóricas y musicales. No hay una fecha precisa de cuándo ocurrió ese sexo fructífero, pero algunos calculan unos 40 años atrás, con el regreso de la Democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0428b95f1409a161f33df9ef0583d73 wp-block-paragraph">Antes hubo otra vida. Cristina nació en la Buenos Aires de 1947, convulsionada por esa nueva forma de entender la política (y la vida) llamada peronismo. De adolescente, y por las presiones de su madre bioquímica, tenía calificaciones altísimas en el secundario. Pero iniciada la década del 60 y ya en el tercer año, decidió dejar la escuela. Ahí fue cuando empezó a trastocar su vida.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eb09b5e60b58a91a4278dc68bab7c39f wp-block-paragraph"><em>“Contra un fondo de tubos de ensayo por los que circulaba algo en ebullición, mi madre me hacía una prueba de magia. Con un vaso en cada mano, los dos llenos de un líquido transparente -luego supe que era alcohol-, vertía al mismo tiempo los contenidos en una pipeta de vidrio. El color se volvía un carmín traslúcido, que evocaba el color de una prenda ensangrentada que se enjuaga”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3c0c109237804a8be5e52fa01e4eb2d wp-block-paragraph">Black out(Random House, 2016)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-34ebf780a862d9deb98338042f239d5c wp-block-paragraph">Cristina había empezado a sangrar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d96a6d5d35c5b84bdd254271695bf89c wp-block-paragraph">Rompió con la tradicionalidad educativa de su madre, decepcionó a sus docentes que la adoraban y dejó de tener horarios convencionales. En <em>Contramarcha </em>(editorial Ampersand, 2020), Moreno dijo sobre aquella Cristina que supo ser: “<em>después vino una deriva gozosa entre los caídos del sistema escolar, libertarios de poca monta, buscavidas amistosos que tomaban de la cultura lo que les venía bien, sin disciplina impuesta ni peso de los ideales en tiempos en que la palabra ‘bohemia’ ya no se pronunciaba sin ironía. Eran mis compañeros del nocturno en el que terminé la escuela secundaria</em>”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ec89e2b4e9bf7a1d475ea6f52be8817 wp-block-paragraph">Así podría decirse que Cristina Forero comenzó a transicionar en María Moreno. Hace poco, en la revista Barbarie (2023), reconoció que ese tipo de formación entró en crisis con Internet, porque antes se trataba “no de formarse solo sino formarse en todas partes. Esa cultura era muy de la época (de los ‘60 y ‘70s), con un Enrique Raab, un Rodolfo Walsh, que tenía el secundario incompleto&#8230; Gente que tenía maestros a los que elegía, no los de la universidad, pero donde la ciudad en sí misma era una gran usina para aprender”. María se metió en eso que algunos llaman lumpenaje y terminó dentro de los bares de noche en Buenos Aires, bebiendo whisky y compartiendo historias con escritores/periodistas como Claudio Uriarte, Miguel Briante, Charlie Feiling y Norberto Soares.</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-572a2d8069e9a9955533f3649d8dadd9 wp-block-paragraph"><em>“Mucho más tarde, durante los años en que bebí sin parar, solía tener hemorragias. El diagnóstico de endometriosis no ponía en peligro mi vida y yo era suficientemente fuerte como para conservar un número normal de glóbulos rojos. Tenía un hijo, no pensaba tener otro. Sin embargo, mi imaginación se disparaba cuando creía que el líquido ardiente que me llevaba sin cesar a los labios, me bajaba transformado en sangre, manchándome la ropa”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e3c0c109237804a8be5e52fa01e4eb2d wp-block-paragraph">Black out(Random House, 2016)</p>



<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7cca2c7d07ac7575878322c370e61aa wp-block-paragraph">Mujer. Madre. Alquimia. Alcohol. Sangre. La profecía estaba cumplida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-67516313d379ec6b3dc1995ce250a382 wp-block-paragraph">Si uno fuera amante de los datos cronológicos diría que Moreno comenzó como redactora en el diario <em>La Opinión</em>; luego colaboró en <em>Sur</em> y las revistas <em>Babel</em> y <em>Fin de Siglo</em>. Pero no está del todo claro cuándo Cristina terminó de convertirse en María. El escritor Alan Pauls dio una pista: fue en aquella década del ‘73 al ‘83, que uno podría decir que estuvo marcada por la violencia y la sangre de un país que arreglaba sus conflictos puertas afuera y a los tiros. Pero en el caso de Moreno, la procesión fue por dentro. Mientras todavía reflexionaba sobre si era realmente una periodista, sufrió endometriosis, a la que supo describir como “una enfermedad sin tragedia”, con la que sangraba constantemente y ese era el momento de la sangre derramada: había desapariciones, fusilamientos, atentados… y aparte estaba la expresión ‘la sangre derramada no será negociada’” (Rodríguez, 2019). Se liberó de la enfermedad con una operación en 1983, con el regreso de la Democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-01f6c04fbc3155842d32b008f6b8cd15 wp-block-paragraph">Durante ese tiempo, y a pesar de la censura impuesta por la Dictadura, Moreno forjó una escritura híbrida, entre ebria y sobria. Para eso fue clave el alcohol y el feminismo, un tema del que se hablaba poco pero que ella lograba meter entre líneas. La periodista dirá que lo que más hacía era micro ensayos o epifanías (Rodríguez, 2019) donde fue pasando de un feminismo de la diferencia (que reconoce que no solo existen diferencias con los hombres sino entre mujeres) a otro más político y de intervención crítica (Lezcano, 2020). Para hacerlo más sencillo: Moreno sabía que se venía de un feminismo blanco que había dejado de lado a las lesbianas y a las negras, y que la única manera de dejarlas entrar a escena era revelando que, incluso dentro de ellas, existía la discriminación. Lo mismo hará a mediados de los ‘80s con las travas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d9637c6ceb9c611fb454c66b10e1a17 wp-block-paragraph">Pero antes de eso, y para los fanáticos del orden normal de las cosas, en 1982 inventó el suplemento <em>Mujer</em> en el diario <em>Tiempo Argentino</em> (luego de que se le ordenara crear un suplemento para hombres) y en 1984 sacó a la luz la revista <em>Alfonsina</em>, dirigida a un público que recién en los años ‘90 se llamará queer. Así y todo, dirá de esos años que no se consideraba periodista, que lo que hacía eran ensayos laicos (Lezcano, 2020). Pero ya era ella, “hija de un matrimonio muy igualitario imaginario entre Puig y Walsh” (Rodríguez, 2019). Era ella, erótica y tóxica, conquistando la literatura de la libertad sexual.&nbsp;</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fd0dffb92b3476755682ce6525f66bfa wp-block-paragraph"><em>¿Por qué tanta congoja, tanta pena?</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fc382086ff09a0c6026cbce40e6d0169 wp-block-paragraph"><em>Ella es tan pero tan atroz</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4badefaf45ef401c128c5dbd9377a962 wp-block-paragraph"><em>como una mente afiebrada,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f6c8311ab2398d5e821efe26e9dba497 wp-block-paragraph"><em>piensa que es el amor</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e2c3d5dbd7f5c6dc0a11a9088f6ceb25 wp-block-paragraph"><em>antes de conocerlo y se resguarda.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45a529f86dca321136142b7d9cad24cd wp-block-paragraph"><em>Yo, la dama del rickshaw,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0fa7dfa76c9698e03c20bb3c1b0a2241 wp-block-paragraph"><em>con otra dama</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7c173045eb747557d4bc8b871faff5d wp-block-paragraph"><em>que no conoce el camino pero tiene un látigo.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd28bec3a4c8099973b3181eb378ce89 wp-block-paragraph">La bailarina &#8211; El affair Skeffington (Mansalva, 1992)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-de9c749e5524e46a835ad72b7d835d7e wp-block-paragraph">A pesar de este recorrido, María Moreno no era lo que se dice “una persona conocida”. Pero algo de eso cambió en 1992 cuando publicó la novela y poemario “El affair Skeffington”, que relataba la historia ¿real? de una mujer casada que a principios del Siglo XX llega a París y descubre una sexualidad tan caliente que por momentos siente que se quema.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa68ab1b714ebb0968e1ea5f726cc3bb wp-block-paragraph"><em>“Trizas,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0567f869d91914b98de6249a47352a8b wp-block-paragraph"><em>hecha trizas.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e1249ebcf4c029c920782ba502c4a4a1 wp-block-paragraph"><em>Que cada cual</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56a5f007d2d734b3143e9b90a0ae96a1 wp-block-paragraph"><em>tome una</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca54384393ae25d02e71c387b08da2e8 wp-block-paragraph"><em>y suba al tiovivo,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7e1c02200dcab6f94b012176b8b648c wp-block-paragraph"><em>ávidos, amantes, montones míos.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-940f66bd2aa8bd7482fc1885b252f979 wp-block-paragraph"><em>ENFERMERA</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10b84b0b4c178b914013c0a3dce4fda0 wp-block-paragraph"><em>PRENDA FUEGO A ESA IDEA</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f57158a246efe4d43abebd1c47575f95 wp-block-paragraph"><em>Nadie hará un memorándum:</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b92e289ed53458b0c3ec273486f61b4 wp-block-paragraph"><em>en la mente</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-415b461a9d854de3933b970b08f89e65 wp-block-paragraph"><em>el fuego no quema la carne”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99cc195b70c707b9d4f787b2dd8fb59a wp-block-paragraph">1914 /1918 &#8211; El affair Skeffington (Mansalva, 1992)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/ZO2S7POVSBB7ZMGR7TINWZAY7Q.jpg" alt="" style="width:840px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto:</em> <em>Alejandro Santa Cruz/Télam</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ccc6376ca1d3e54fe2dd2e87dfb8e05f wp-block-paragraph">Luego vino el libro de no ficción “El petiso orejudo” (1994), que recupera la historia de un niño criminal a comienzos del siglo XX. Y muchas notas en <em>Página 12</em>. “La verdad es que me cuesta reconocer una identidad como novelista y poeta, aunque en esa época tampoco me pensaba como ‘periodista’ porque asociaba el periodismo con acudir al lugar de los hechos, al ‘periodismo del pisotón’, como decía Tom Wolfe. Hasta que a Ricardo Piglia se le ocurrió decir que eran crónicas. Que tampoco son crónicas, porque yo no voy a ninguna parte, lo que hago son operaciones de escritorio”, dijo a la periodista Hinde Pomeraniec (2022), el año pasado, mientras se recuperaba del ACV que sufrió en julio del 2021 y afectó a todo su lado derecho, donde se ubica el brazo con el que escribe.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44e200bfc20c058577f3319d0693d18d wp-block-paragraph"><em>Ya fue bastante amarte,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ad0d679b512f1b6d380f9cfdb2d0ef01 wp-block-paragraph"><em>reposar un sin fin en tu regazo</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fdbfcd14c6695dade90f9eeefed8a79d wp-block-paragraph"><em>–cuarenta años para un minuto</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0cef58b582f124fc68ec9b762d09f18 wp-block-paragraph"><em>no deja de ser un trato justo–,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3995c060dc27070a27656b699b7c2d74 wp-block-paragraph"><em>tu mano en la noche del hospital también</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ea306e3ab0b976aaef069b555d3fbeb2 wp-block-paragraph"><em>aunque no pudieras escuchar el murmullo</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d01b842014decaee09277167f3a03e9b wp-block-paragraph"><em>oculto bajo el rebozo de la mascarilla:</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a518f88bc94422d6a5c852e99446be9c wp-block-paragraph"><em>“He atrapado el secreto, querida,</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0f5c9e5a431ef6635314d863253ac4d wp-block-paragraph"><em>la muerte no nos dice nada”.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2e7a9389f8e44e36ff5a6907c6f6b99 wp-block-paragraph">Sobreviviente -El affair Skeffington (Mansalva, 1992)</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-706bdc3cfcd140a1d8504a2a91ce9ce4 wp-block-paragraph">Sus crónicas, ensayos y entrevistas han sido recopilados en <em>A tontas y a locas</em> (2001), <em>El fin del sexo y otras mentiras</em> (2002), <em>Vida de vivos</em> (2005), <em>Banco a la sombra</em> (2011), <em>La comuna de Buenos Aires. Relatos al pie del 2001</em> (2011), <em>Teoría de la noche </em>(2011), <em>Subrayados</em>, <em>Leer hasta que la muerte nos separe</em> (2013), <em>Panfleto: erótica y feminismo</em> (2018) y <em>Contramarcha</em> (2020). Pero aparte hay dos libros que la pusieron en la élite de la escritura latinoamericana: <em>Black out</em> (2016) y <em>Oración</em> (2018).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5d6f616c1184776ed8fc83357f181f5c wp-block-paragraph">¿Cuál es el secreto que guarda Maria Moreno? Una pista: “No intento reescribir sobre lo mismo, utilizo textualmente a veces. Autoplagio en tanto y en cuanto reciclo párrafos enteros, cuando retomo el tema y coloco esos textos antiguos dentro de otro contexto, incluso con otra intención, también cambia el sentido. Es como una especie de perversión: me encargan algo y yo inmediatamente quiero robarme a mí misma” (2019, Rodríguez).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e47da7eb9a22536402d59870137dee55 wp-block-paragraph">Reutilizarse, transicionar y trasvertise en palabras. María Moreno hizo de su prosa un estilo único, donde sus crónicas se acercan y se alejan como cuerpos que se ponen labio a labio para al final no darse besos. Así se ha consolidado como una escritora que provoca y evoca: “Lean a Marx, a Freud, a Mariátegui, a Perón y a Simone de Beauvoir, los textos teóricos feministas producidos en Francia, Italia, Inglaterra y EE.UU. en los ‘70, los de afrofeminismo, a Silvia Federici, Rita Segato, a María Pía López y todo lo que puedan de ficción. ¡No lean periodismo!” (2020, Lezcano).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b18546b44d01aefc50c20d8756441efa wp-block-paragraph">Con esta vida, estos tragos, esa sangre y aquellas noches, Moreno re-inventó (¡o plagió!) a un periodismo en extinción, ese que muestra pero no se deja ver. Quizás haya descubierto la fórmula para que el violento oficio de escribir siga vivo.</p>



<div style="height:34px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-eff5885f0f3a518e02ab94517a46c45c wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-412f0c4338780a0d2dc9d6a00656d96e wp-block-paragraph">Pomeraniec, H. (9 de diciembre del 2022). <em>María Moreno: “Si no hubiera bebido me habría suicidado”. </em>En Infobae.<em> Recuperado el 17 de noviembre del 2023 en </em><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/12/09/maria-moreno-si-no-hubiera-bebido-me-habria-suicidado/"><em>https://www.infobae.com/leamos/2022/12/09/maria-moreno-si-no-hubiera-bebido-me-habria-suicidado/</em></a><em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61a35f702f4ca69888b6412ef274e251 wp-block-paragraph">Hopenhayn, D. (9 de mayo del 2023). <em>María Moreno, escritora argentina:“Las palabras de la política te cagan el estilo”</em> en Revista Barbarie. Recuperado el 18 de noviembre del 2023 en <a href="https://www.barbarie.lat/post/mar%C3%ADa-moreno-escritora-argentina-las-palabras-de-la-pol%C3%ADtica-te-cagan-el-estilo">https://www.barbarie.lat/post/mar%C3%ADa-moreno-escritora-argentina-las-palabras-de-la-pol%C3%ADtica-te-cagan-el-estilo</a><em></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8c8e99b4ec4043a7134115d5ab0a68b wp-block-paragraph">Lezcano, W. (julio de 2020).<em> María Moreno: «Me interesa la fuerza performática de la protesta» en</em> Revista Almagro. Recuperado el 17 de noviembre del 2023 en <a href="https://www.almagrorevista.com.ar/maria-moreno-me-interesa-la-fuerza-performatica-de-la-protesta">https://www.almagrorevista.com.ar/maria-moreno-me-interesa-la-fuerza-performatica-de-la-protesta</a></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55fc906b8af80ae9f56f10bea6f7f7c1 wp-block-paragraph">Rodríguez, A. (22 noviembre 2019). <em>Entrevista a María Moreno: “El alcohol me salvó de experiencias que me parecen más terribles” </em>en Revista Letras Libres. Recuperado el 18 de noviembre del 2023 en <a href="https://letraslibres.com/libros/entrevista-a-maria-moreno-el-alcohol-me-salvo-de-experiencias-que-me-parecen-mas-terribles/">https://letraslibres.com/libros/entrevista-a-maria-moreno-el-alcohol-me-salvo-de-experiencias-que-me-parecen-mas-terribles/</a></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8c73440587f2ecf15c71ed7ab02a9b2 wp-block-paragraph">Buenos Aires, 16 de diciembre de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cbcac4b60cb606502465cbde7d6dce6f wp-block-paragraph">*Periodista (TEA) y estudiante de la Licenciatura en Periodismo (UNDAV). Este texto surgió en el marco de la materia Periodismo y Literatura-UNDAV.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&amp;linkname=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fesa-sangre-derramada-por-alan-benitez%2F&#038;title=ESA%20SANGRE%20DERRAMADA%20%E2%80%93%20POR%20ALAN%20BEN%C3%8DTEZ" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/esa-sangre-derramada-por-alan-benitez/" data-a2a-title="ESA SANGRE DERRAMADA – POR ALAN BENÍTEZ"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/esa-sangre-derramada-por-alan-benitez/">ESA SANGRE DERRAMADA &#8211; POR ALAN BENÍTEZ</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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		<title>MARÍA MORENO: ESCRITURA EN CONTAMINACIÓN &#8211; POR CONRADO YASENZA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 May 2024 22:52:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conrado Yasenza]]></category>
		<category><![CDATA[María Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Piglñia]]></category>
		<category><![CDATA[Walsh]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Moreno propone una experiencia de lectura y escritura siempre arriesgada que nos ofrece la posibilidad de explorar la mejor manera de narrar un hecho, de alcanzar esa altura literaria que detectó Ricardo Piglia y que vuelve realidad aquella reflexión de Rodolfo Walsh sobre las posibilidades artísticas del documento o el testimonio.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/maria-moreno-escritura-en-contaminacion-por-conrado-yasenza/">MARÍA MORENO: ESCRITURA EN CONTAMINACIÓN &#8211; POR CONRADO YASENZA</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a31509c4403f8d29cb97f0153a75417 wp-block-paragraph"><strong><em>María Moreno propone una experiencia de lectura y escritura siempre arriesgada que nos ofrece la posibilidad de explorar la mejor manera de narrar un hecho, de alcanzar esa altura literaria que detectó Ricardo Piglia y que vuelve realidad aquella reflexión de Rodolfo Walsh sobre las posibilidades artísticas del documento o el testimonio.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33b6449551a60370979a1fb3d0d6629c wp-block-paragraph"><strong>Por Conrado Yasenza*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-05cd49ac725e129640538452bf30bd7f wp-block-paragraph"><strong>María Moreno: “El mejor escritor argentino”</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-398972bae2fdf9f6cb14d6846c6da1d9 wp-block-paragraph">María Moreno viene de una época y de un contexto histórico: la bohemia existencialista de los años ´70. Sus vínculos con el mundo del periodismo y la escritura son los de una amistad forjada en los bares y en las redacciones. Hay hitos periodísticos de los cuales es protagonista: colaboró en el diario<em> Sur</em> y en las revistas <em>Babel </em>y <em>Fin de Siglo </em>(una idea genial del poeta y periodista Vicente Zito Lema), donde creó el suplemento <em>La Cautiva</em>. Fue secretaria de redacción del diario Tiempo Argentino, el de la transición democrática, y creadora de su suplemento <em>Mujer</em>. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-375faa42cd8923dfd50857492a4c5125 wp-block-paragraph">María Moreno es casi un lirio plebeyo que se inscribe en la virtuosa contaminación de géneros que el periodismo y la literatura han cultivado en nuestra historia. </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-248d8fc673cbe6fef21f10d5478dc54f wp-block-paragraph">Aun así, fue difícil descifrarla para el universo literario hasta que Ricardo Piglia dijo que “es uno de los mejores narradores argentinos actuales. Tal vez el mejor.”, así, desafiando las clasificaciones de género. Y la hizo visible, ofreció claves para leerla y volverla accesible para el mercado editorial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18b60bd60e76d9babee0094c491e9e16 wp-block-paragraph">La novela documental o el testiminio ficcionalizado encuentran a María Moreno en una extensa búsqueda personal que implica un tipo de escritura donde la crónica no es una simple mezcla de ficción y realidad sino una propuesta que intenta esquivar el novedoso auge del periodismo narrativo, que tiene su origen en aquellos textos fuertemente políticos que fueron escritos antes y al calor del surgimiento de nuestro Estado Nación. Quizás en esa novedad se inscriba la discusión académica entre el <em>yo de la ficción</em> y <em>el autobiográfico</em>, entre el <em>yo de la experiencia</em> y <em>el de la escritura.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f76ef9425e9e2ff848a04a70931ce9d wp-block-paragraph"><em>Black Out</em>, por ejemplo, no es un libro sobre el yo enunciador de María Moreno; es su yo de autor atravesado por el yo que narra y en esa narración crea un periodismo engarzado a la escritura y a operaciones narrativas que hacen que la sangre, el alcohol, los bares o la suciedad no sean una imagen literal de quien las cuenta como si escribiera literatura del yo; se trata de otra cosa que evita la literalidad, o por lo menos propone un pacto con el lector, aunque a veces éste dialogue con la periodista escritora en una suerte de lógica de la empatía que contesta como si hablara con el yo del libro; quizás el contrapunto con ese autor que el lector siente tan cercano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-281fcae23d23ae0de80bc95dea1f80f9 wp-block-paragraph">Y sin embargo <em>Black Out</em> es, según lo ha expresado su autora, el libro más trabajado desde los procedimientos literarios que lo alejan del tono confesional. Es decir, un libro en el cual mediante procedimientos metafóricos de escritura temas como el alcohol o la suciedad se transforman en micro-ensayos sociales.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7460541fe024967a79da43b11ee701b0 wp-block-paragraph"><strong>Bares y patriarcado</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b651c545df1c207ce0869dee305f7bc wp-block-paragraph">Pero en un principio fueron los amigos. Todos hombres, escritores periodistas, representantes del poder sin ser los periodistas oficiales del poder; por el contrario, esos hombres periodistas representan un modo de intervención intelectual extinta o en extinción – como los bares y todo lo que desde allí se podía observar y aprehender de la vida misma -, críticos del poder y de los medios de comunicación desde esos medios. Periodistas escritores que encarnaban una estructura patriarcal, sí, pero a su vez, un modelo de intervención estética y pública de vanguardia, con un proyecto no de acomodamiento a lo establecido sino de irrupción, disruptivo y de intervención crítica. Los amigos muertos de María Moreno: Claudio Uriarte, Jorge Di Paola, Miguel Briante, Norberto Soares y Charlie Feiling.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2c9efcc8b4f97d33e33e8ff221353d4 wp-block-paragraph">Desde este modo de inserción de Moreno en esa estructura patriarcal, que incluye el beber, y beber fuerte, en <em>Black Out</em> no se relata una experiencia personal, sino que lo que realiza Moreno es describir esa política de coaliciones masculinas que no se modifica por su presencia – ella tampoco lo intenta-; es una descripción narrativa de la amistad que surge al interior de esa coalición, de esa estructura patriarcal. Un procedimiento escritural que tiene su arraigo en el feminismo existencialista de los años 70 del siglo pasado. El distanciamiento como una manera de narrar a través del micro-ensayo; una escritura periodística muy alejada del espacio noticioso y cercana a la exploración, a la crónica como laboratorio de invención literaria.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e594ae4c4967abd25eb55e5398f6fc1c wp-block-paragraph"><strong>La periodista escritora</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0665ef29659ad9757defb5692d9aea5d wp-block-paragraph">María Moreno ha dicho que “está formateada para escribir en diarios o revistas”, es decir, el talón de Aquiles de lo recordable por efímero. La escritura en la prensa ha definido su formato <em>nota con título y cantidad de caracteres</em>, el régimen de lo noticiable y de su periodicidad. Es lo que ella describe como trabajar por encargo; esto es para Moreno y para su forma de trabajo una relación entre la escritura, el espacio y el tiempo real: 24 horas y por una paga.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d53cfd9b4cea19bfa3e0c490152564c3 wp-block-paragraph">Además, no trabaja estrictamente en términos informativos o noticiosos, y no acude al territorio. María investiga mucho, entrevista y escucha; y luego escribe. Y esto nada tiene que ver con la invención de un hecho sino con su estilo para contar. Hay un ejemplo notable, su libro sobre el asesino serial de niños Cayetano Santos Godino, el petiso orejudo. Moreno ha definido ese trabajo como una novela documental para la cual realizó una rigurosa investigación que luego ficcionalizó mediante la creación de dos voces narrativas: la de un “cronista de policiales moderno” y la de “un novelista macabro de la más exquisita y tropical imaginación”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2ac4cedd000c76a6ec789124ac03f0ce wp-block-paragraph">Cobra mayor sentido, entonces, lo de la crónica como laboratorio escritural y de expresión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cf862fcdf70ed4802c98d2e2ae3dd9ff wp-block-paragraph">La escritura periodística y su fugacidad, por aquello de que con el diario del día anterior se envuelven las verduras, le permitió aprender a hacer, dentro de esa relación, lo que desea en términos de escritura. En sus libros Moreno trabaja sin red, es decir, sin la red del encargo, experimentando con la escritura, con sus fraseos barrocos, con la utilización de lecturas que de alguna manera se comparten con el lector, y utilizando el propio archivo, que es vasto.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd509a6d2bb0b8606767f7becb764078 wp-block-paragraph"><strong>La importancia del archivo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f615626d5e1a969239b125a1b12ef5c wp-block-paragraph">La importancia del archivo es central en Moreno ya que sus investigaciones suelen ser abundantes en datos. Allí entra en juego una de las ideas atractivas de Moreno: El autoplagio, que en realidad es un recurso de su picaresca intelectual para expresar que ese archivo es el maná de muchas de sus notas y libros; datos o hechos que reutilizados en otro contexto cobran otra significación, nuevos sentidos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5b087304b2020d9b8f2cd5440701311 wp-block-paragraph">Esto se observa nítidamente en su libro <em>Oración: Carta a Vicki y otras elegías políticas</em>, donde, y partiendo de las dos cartas necrológicas y políticas (como las define ella) escritas por Rodolfo Walsh, la carta a Vicki y la carta a los amigos, Moreno registra los testimonios de Patricia Walsh, de familiares de detenidos desparecidos – todas mujeres – de sobrevivientes de la última dictadura, de performers como Mariana Eva Pérez, <em>La princesa Montonera</em>, hija de desaparecidos durante la dictadura cívico militar, quien concibió un diario a través de un blog para narrar su experiencia del dolor desde un lenguaje irónico; o cineastas como Albertina Carri y su película <em>Los Rubios</em>.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6d1b9d4d41b8ddde1738c9bf6c3e9ab2 wp-block-paragraph"><strong>Metáforas del black out</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ece80b0bfd8f45f5c617fba114e68b40 wp-block-paragraph"><em>Black Out</em> es un libro atravesado por la metáfora de la sangre y el alcohol; la metáfora literaria es la del alambique: una persona que ingiere alcohol y tiene hemorragias, es decir, la transmutación en el cuerpo del alcohol en sangre; una operación literaria alejada del tono confesional. Moreno sufrió de endometriosis desde 1976 a 1983; allí otra metáfora que percibió el escritor Alan Pauls: la sangre derramada del cuerpo social durante la última dictadura militar y la sangre derramada del cuerpo individual. Síntoma y símbolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-736f37d26921d3ab04e31c7340f3e7cc wp-block-paragraph">La metáfora de la sangre puede ser visualizada como una inversión del mandato materno que en el libro está narrado en la escena de la madre bioquímica que mezcla en una pipeta con alcohol el contenido transparente de dos tubos de ensayo, que se transforman en otro líquido color borravino. Quizás, el recorrido metafórico de la transmutación corpórea del alcohol en sangre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf5e5229111f3e203b397dd15a4b850a wp-block-paragraph">La metáfora de la sangre y el alcohol puede entenderse también como un recurso de escritura que intenta contraponer al cuerpo siempre erotizado de la posmodernidad, un cuerpo real deteriorado, abyecto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c3ef9d24038b36b0ce3c8b274692ae2b wp-block-paragraph">Así volvemos al inicio: estas operaciones narrativas intentan evitar esa lectura literal que el lector pueda hacer del libro.</p>



<div style="height:10px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ef5911397635f8aeb8be6147d82838e wp-block-paragraph"><strong>Final</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abe8aae8b3320e0905d69d7c59b2a2c6 wp-block-paragraph">María Moreno, la periodista que ingresó al mundo del libro desde la literatura, propone una experiencia de lectura y escritura siempre arriesgada, compleja, sutil, barroca, que nos ofrece la posibilidad de explorar la mejor manera de narrar un hecho, de alcanzar esa altura literaria que detectó Ricardo Piglia y que vuelve realidad aquella reflexión de Rodolfo Walsh sobre las posibilidades artísticas que el documento o el testimonio abrirían en un futuro bajo las formas de la novela testimonial o el periodismo narrativo de investigación.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5de04bbab6846e83ef4e582c5ed6831 wp-block-paragraph">Avellaneda, 9 de mayo de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc373d20aa0c09acffb7ec63b9f1bdb4 wp-block-paragraph">*Periodista. Docente en UNDAV.</p>
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		<title>MARÍA MORENO: JEFA DE LA CIUDAD RESISTENTE &#8211; POR MARÍA PÍA LÓPEZ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Oct 2024 18:59:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[María Pía López]]></category>
		<category><![CDATA[Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[María Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Personalidad destacada de la cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El miércoles 9 de octubre María Moreno fue reconocida como Personalidad destacada de la cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. María Pía López comparte con las y los lectores de La Tecl@ Eñe el texto que leyó durante el homenaje realizado en la Legislatura.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f82ad5c3e7d89bef03c3aae60c646cc wp-block-paragraph"><strong><em>El miércoles 9 de octubre María Moreno fue reconocida como Personalidad destacada de la cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. María Pía López comparte con las y los lectores de </em>La Tecl@ Eñe <em>el texto que leyó durante el homenaje realizado en la Legislatura.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6e37dd7d58ad83db65ed5d99eef882b3 wp-block-paragraph"><strong>Por María Pía López*</strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25f1e19b90204744af6fef047b9fd47a wp-block-paragraph">Mas porteña que María, no se consigue. Ella, la que habitó el banco de plaza y la que le cantó al Once desde sus míticas borracheras. La que escribió <em>mi cuna fue un conventillo y mi madre una química higienista</em>. La que recorrió bares y presentaciones, siempre con ese desdén sobre la fama que enmascaraba en fobia. María, esta porteña, amasó su lengua en Buenos Aires. Una lengua que encuentra en el cotilleo maledicente su ritmo y en el derroche barroco de la asociación libre su desmesura. Una lengua un poco trava, un poco marica, un poco loca, siempre con el brillo inesperado, menos de un neologismo que de algún anacronismo que viene a incrustarse como joya rara en su manto de pedrerías. María es ensayista del modo más intenso: buscando en las palabras un resbalón hacia el inconsciente. No es el ensayo controlado de una autora, sino el sincopado acompañamiento de un sujeto que se rinde ante la fuerza de la lengua. Lo digo mal, se rinde un poco, luego retoma las riendas, porque es en el instante de ese movimiento y no en el desbarranco o la caída que percibimos lo que aparece. Es en el resbalón del lenguaje y no en la caída del sinsentido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69aefc3a8c7f8a0a106b8bcc1daf63e3 wp-block-paragraph">María es cronista y editora. Fundó revistas, fatigó redacciones. Si en la calle Corrientes hizo la <em>Gandhi</em>, hoy en La Plata edita <em>Dardo</em>. Nombres y lugares, porque sin ser sartreana, lo suyo es la situación. Imaginó en <em>Alfonsina</em> la contracara feminista del Alfonsín que gobernaba, y en el mismo movimiento, homenajeó a la poeta que se arrojó al mar. Hizo rendir bien a un solo nombre, cuya potencia provenía de anudar una cosa y la otra: enlazaba, digo, una intervención en la coyuntura política y un decir feminista que no se privaba de genealogía. Toda su obra y su quehacer juegan con ese <em>hacer rendir a las cosas.</em> Nada tiene un único sentido. Pliegue y despliegue, cara y cruz, frente y dorso, porque la lengua es equívoca y en el malentendido de sus significados es posible hacer literatura. Y también política. María se cartonea y lo declara, pone a la vista trozos y suturas, y pienso que es porque sabe que en el fondo no hay escritura que no sea un <em>patchwork</em>, una colección de retazos, que un bricoleur salvaje no deja de componer para que tengan una nueva vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cbd588edd6cb1db9a0614da59ca98d82 wp-block-paragraph">La estoy cartoneando un poco yo, porque en una de sus crónicas formidables, sobre la restitución del cráneo de Mariano Rosas a una comunidad ranquel, después de años de ofensiva exposición en el Museo de Ciencias naturales de La Plata, en esa crónica llena de volutas, de desvíos, de senderos que se bifurcan, de ponchos que se apolillan, de vergüenzas que se heredan y desigualdades que persisten, en esa crónica María dice que toda identidad es un <em>patchwork</em>, compuesta de elementos que se traen de distintas culturas y épocas, y que la pureza sólo se aloja en una casa ilusoria. Si la identidad es collage, retazo, revivir los restos y desechos, no hay política de la identidad que no sea un poco engañosa, tretas de esencialismo estratégico para dar algunas disputas. María es astuta, como buena porteña del Once: sabe que a veces hay que traficar con mercadería de falsa marca y otras decir la catadura verdadera de las cosas. Todo en el regateo sostenido para conseguir una libertad más y una vergüenza menos. En general, escribe dando cuenta de una y otra táctica -enmascarar y declarar-, de uno y otro decir, pero los presenta al modo de una coexistencia que requiere una lectura menos literal que entre líneas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e667eeb39806ee8d305735d0d7126d1 wp-block-paragraph">Barroca, también por eso, nuestra reina del Once. Porque es barroca en el derroche suntuoso de la asociación y en el encandilamiento por el significante; pero también barroca porque concibe la escritura como el juego entre planos contrapuestos, que se dejan ver al trasluz, como negociación infinita entre lo visible y lo invisible. María, la de hoy, dice que escribe con un dedo y con una recienvenida lentitud, que le impediría el fluir jocoso por una idea que lleva a otra idea y una imagen que se trae otra bajo el brazo y una palabra que resuena en una muchedumbre de posibles. Que su escritura, entonces, se alivia de desvíos para presentar la trama del argumento. Y puede ser, pero no se despoja del otro modo del barroco, esa comprensión de los pliegues, que hace latir sus textos. No abandona lo que el barroco tiene de gusto por la clandestinidad: presentar algo como si fuera desnuda exposición para ocultar lo más importante entre los pliegues del cuerpo (del texto).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ec80b7fe16f77d267b29df69964aec8 wp-block-paragraph">Lo suyo no es la jarra loca sino el loco arrojo. La que imaginó el bullicio lésbico y nómade en <em>El affaire Skeffington</em>; la que regó de autobiografía alcohólica el poderoso ensayo <em>Blackout</em>; la que amplió el horizonte de las discusiones políticas sobre las insurgencias de los setenta; la que hoy escribe e investiga sobre qué es un cuerpo con prótesis, con movilidades recortadas, con imaginaciones ampliadas. Nada es objeto de pudibundo retiro, porque la vergüenza no es coartada para esquivar el deseo de escritura. La Moreno nos dará la literatura del ser disca, como antes nos dio otras, a la vez que anda tentando la nobleza del dispositivo rodante, enorgullecida de un linaje en el que no se considera menoscabo decir lo que nos pasa. Ella siempre escribió sobre el cuerpo o, mejor dicho, sin que la escritura negara el cuerpo, y ahora es una escritura que se trama entre cuidados y composiciones. Nunca estamos soles cuando escribimos, porque, aunque algo resuene en monólogo no dejamos de dialogar con las muchas voces que nos rodean o nos llegan del pasado o nos visitan entre sueños. ¿Qué voces estarán en la nueva escritura de María, en ese libro que esperamos? ¿Qué trama viva estará bullendo en la nueva compostura?</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://images.pagina12.com.ar/styles/width960/public/2023-12/799033-web-mariamoreno-2023-15.jpg?itok=WybKtate" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>María Moreno. Foto: Sebastián Freire.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-febfc0d4b643eb61bbcb8ea0429e05de wp-block-paragraph">No dejamos de esperar ese libro, mientras ella va recopilando homenajes. Hace poco le dieron un falso brillante –o más bien el brillo estaba solo en el plano del lenguaje- y ahora le andamos dedicando un reconocimiento a personalidad de la cultura. Todo se me hace poco. O más bien, todo se me vuelve excusa para poner en juego palabras de la admiración que le tenemos. Hace algunos años, la nombramos reina del Once, hoy extendemos el reinado y más que reconocerla personalidad destacada, preferimos considerarla jefa de la ciudad resistente. Entre las catacumbas y las plazas se despliega otra ciudad, diferente y opuesta a la que diseña la derecha que la gobierna y también a la que sueña el anarco capitalista que preside el país. Esta ciudad, la CABA, es cada vez más un sitio policial -andar por Once estos días, da pavor, porque allí donde bullía el caleidoscopio de las migraciones y la tentación de la baratija o el duplicado, ahora se suceden carros y uniformes, militarizado el pobre barrio mío, vuelto azul y no de cielo-, esta ciudad digo, que se quiere ordenada, pero a la vez que no cesa de mostrar las llagas de una economía devastada y la serie sufriente de los cuerpos a la intemperie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d0839cd84e362e5607f012acf389ef28 wp-block-paragraph">Pero toda ciudad, como supo narrar Italo Calvino o Marco Polo, aloja otras, menos visibles, soterradas. A la vera de la gentrificada siguen las ranchadas, y en los intersticios de la circulación mercantil, otras formas de comunidad. Y frente al protocolo de la seguridad represiva, esas insurgencias de jubiladxs cada miércoles o las profusas movilizaciones universitarias. La ciudad tiembla, también, en ese deseo de que otra cosa ocurra. Una rebelión quizás. Una conmoción de hartazgo compartido. Queremos ser su volcán, claro. El estrépito mostri de un no rotundo. María, la insomne, la nocturna, la insistente, es una suerte de jefa espiritual de esa otra ciudad de las catacumbas. Porque esa ciudad es poética, borrachina, amasada en bares y fiestas, en bailongos oscuros y temblores electrónicos, en asambleas y rondas, en una prolífica y heteróclita vida cultural. Porque esa ciudad es de las existencias que no cuadran en la solitaria autosuficiencia ni en la comodidad del mercado. Porque esa ciudad es de quienes se la pasan golpeando las paredes con los nudillos para ver dónde empieza la resquebrajadura, para que el edificio social de la opresión finalmente se derrumbe. Porque esa ciudad es la de las resistencias feministas, que María cultivó en cada una de sus formas más rebeldes, las hizo militancia, escritura, exposición, imaginación, complicidad. Ella tiene un espíritu genealogista y una atención vanguardista. Esa ciudad, entonces, la de las conspiraciones militantes, la de la confabulación de loques, la de las performances de protesta, la de las vidas dañadas, la de quienes sueñan un temblor o unas nuevas fogatas, la tiene como jefa. Nuestra jefa de desgobierno, reina del cardumen de las amistades políticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e6a707195d7ee570f1df14a858ddc2e8 wp-block-paragraph">En un libro, Moreno cuenta una escena en el Tigre: entre mosquitos, camina hacia la casa de su amigo Gumier Maier. Lo cuenta así:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-deb55308020bdf283b265c41423e0290 wp-block-paragraph">“¿Dónde están mis compañeros?, decía mientras marchaba y, después, lloraba más fuerte”. “¿Dónde están mis compañeros? La frase me era opaca. Se me escapaba. El alcohol no podía explicarla. ¿Se refería a esos entre quienes no realicé nada? ¿O esos otros de cuya reciprocidad también dudo?”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b09fdd7d5b7126ed66e5c9d81ee96d4 wp-block-paragraph">La frase le era opaca, dice. Pero en esa opacidad se cifra una búsqueda. Compañeros, los que murieron en la insurgencia. Compañeras, las que siempre se espera. Compañeres, les que parecen venir de otro tiempo. Ese estribillo repetido, esa pregunta al aire que va ritmando sus pasos en una tarde a la orilla del río, quizás es la que debamos dejar hoy en el aire: ¿dónde estamos compañeres?, ¿dónde, en que rincón nos encontraremos, para ser volcán, furia, fundación, deseo?, ¿en qué memorias y promesas nos reconoceremos? Por lo pronto, en esta alegría compartida, la de este día, la de una reunión con y por María.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36b91b7d8ec2762fcd2f59cf87fc1aa8 wp-block-paragraph">*Intervención de María Pía López leída durante el homenaje que se le realizó a María Moreno en la Legislatura de Buenos Aires, en el que participaron Daniel Santoro, Adriana Carrasco y Juan Laxagueborde.</p>
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