<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Eva Perón archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/eva-peron/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/eva-peron/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 08 Dec 2025 12:29:13 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Eva Perón archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/eva-peron/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La espesura &#8211; Por Horacio González</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-espesura-por-horacio-gonzalez/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/la-espesura-por-horacio-gonzalez/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Jul 2018 17:07:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[Clausewitz]]></category>
		<category><![CDATA[Cooke]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://lateclaenerevista.com/?p=3372</guid>

					<description><![CDATA[<p>La espesura del peronismo es de carácter trágico y está compuesta de momentos elevados, tormentosos, de fervores y caídas. Horacio González reflexiona acerca de qué clase de espesura contiene hoy el peronismo para que siga despertando querellas, debates e interpretaciones.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-espesura-por-horacio-gonzalez/">La espesura &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>La espesura del peronismo es de carácter trágico y está compuesta de momentos elevados, tormentosos, de fervores y caídas. Horacio González reflexiona acerca de qué clase de espesura contiene hoy el peronismo para que siga despertando querellas, debates e interpretaciones.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>I</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay una espesura en la historia compuesta de momentos elevados, fervores tormentosos, sangre, alborozos y caídas. Se hace cierto que lo que perdura contiene los trazos más dramáticos del ascenso y los rasgos más notorios de la caída. Si los pensamientos habituales, cuando nos ponemos un capote de seriedad, son aquellos del tiempo lineal y acumulativo, cuando nos dirigimos hacia lo real vivo como historia, en cambio sobrevuela sobre nuestras cabezas y nuestro espíritu un desorden repetitivo, una madeja que se dio una y mil veces y para desesperación nuestra, nunca del mismo modo. El peronismo, la expresión peronismo, habla principalmente de eso. No es que se la descarte como una de las tantas formas en que se extiende en el tiempo una identidad política. Pero en realidad lo que parece interesar más de ella es decir hoy qué clase de espesura contiene para que siga despertando querellas, debates e interpretaciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Véanse varias circunstancias de esa espesura, es decir, de la frondosidad de planos que se superponen y a veces enroscan en una jungla de significados dormidos, que se despiertan ante cualquier viento en la hojarasca. El peronismo según el que le dio nombre, se preparó largamente. Tuvo sus escritos y letanías, canciones percusivas y palabras de amor y de guerra desde los estrados. A las tradiciones de ideas que gobernaban la argentina, positivistas, yrigoyenistas, socialistas, nacionalistas, les antepuso un cuadro clasificatorio con normas de acción, moralidades y sentencias que intentaban codificar la astucia. Lo llamó conducción política, y puso así ante una ostensible dificultad a los intelectuales que lo apoyaron, pues ninguno de los que al cabo resultaron los más relevantes, abandonó su lenguaje propio para comenzar a hablar “el idioma de la conducción”. Este idioma suponía “conocer a los hombres”, saber cuánto podía esperar de ellos según la persuasión que les era dirigida, la compensación de un paso en un sentido con otro en el sentido inverso, el resumen de esos “choque de voluntades” con la creación de una posición especial de mira, que era el saber desde la colina, punto de vista que solo le era reservado al conductor. Scalabrini, Jauretche, Marechal, Puiggrós y muchos otros se las arreglaron para apoyar de distintas maneras, empleando diversos ángulos y matices, sin perder su lenguaje propio, que era el que tenían (la gauchipolítica, el hombre colectivo, la alegoría adánica, la etapa democrátrico-nacional-, respectivamente) antes de aparecer las palabras que se decían en nombre de Clausewitz y el propio nombre de Clausewitz.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algo llevaba al peronismo a hablar de revolución mientras tenía, en su conciencia previa, el espectáculo de un mundo donde competían dos clases de revoluciones, la bolchevique y la fascista. No quiso parecerse a ninguna de ellas ni mirarlas solamente por el reverso; quiso en cambio contenerlas en sí mismo, en una simultaneidad que implicaba aplacarlas, limitarlas, pulirlas, quizás moderarlas para siempre. Es posible que como en los grandes momentos de crítica a las revoluciones, esos espíritus templados eligieran también un lenguaje revolucionario para interceptar unas revoluciones que parecían, y eran verdaderamente, grandes movilizaciones que en un caso suponía expropiar a las burguesías y en el otro purificar la raza. La movilización peronista fue una metáfora combinatoria, el inconsciente mitigado de las otras dos, sigilosa en la lengua de su creador, esa composición de esas dos revoluciones entrelazadas, mejor dicho tornasoladas, tejidas con ambos hilos pero todo con matices que fueran los máximos posibles. ¿Entonces no aportó nada el peronismo? De ninguna manera, aportaba a su sentido de movilización un semejante sentido de control, de disciplina, de lengua doctrinaria que se fusionara en la horma feliz de la “comunidad organizada”. Sin embargo, albergaba en su seno la palabra revolución, la había dicho, la había escrito, la hizo figurar en los escritos oficiales.  Y es fama que también dijo que los hombres empresarios, los poderosos de siempre, los oligarcas, mejor la aceptasen antes de que debieran enfrentarse con revoluciones más huracanadas, que ya se conocían y eran las que el peronismo, revolucionariamente, venía a conjurar, sin duda a evocar, y seguramente a frenar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto originó una espesura y esa espesura fue la tragedia del peronismo. La espesura no hace preguntas a su identidad previa sino se tienta por un origen donde enreda las secuencias preexistentes, las combina, las sopesa, las pone en platillos distintos, y los desea equilibrados. Que uno compense al otro, que lo que se mueve de un lado, se contrapese del otro. ¿Cómo proceder antes esos movimientos que parecían tomados de alguna ciencia física? El conductor, figura extraída de textos muy antiguos y que en Clausewitz -lectura favorita de Perón-, no aparece con ese nombre necesariamente, sino bajo las designaciones de jefe, o comandante en jefe. En el capítulo sobre el genio militar -que envidiarían tanto los positivistas como los vitalistas-, Clausewitz dice que <em>“a Napoleón le asistía por completo la razón cuando afirmaba que muchas de las decisiones que tiene que tomar un general constituyen un problema de cálculo matemático, digno del talento de un Newton.”</em> La introducción de este lenguaje en la política habitual en torno a las ideologías políticas argentinas entrañó una gran mutación. De las ideologías en pugna se pasó a la lucha de voluntades y a los campos de fuerza, entendidos de una manera geométrica. Al declararse más allá de las ideologías, con frase de sabor nietzscheano, Perón inferiorizó al “ideólogo” -como Napoleón-, y postuló la primacía del profesional de la <em>conducción</em>. Lo caracterizó y se caracterizó entonces como un profesional de la mediación, la astucia, la oportunidad y también, como en Clausewitz, de la indeterminación y el azar. Pero menos. No pensó que tantos juegos con el peligro -esto es también Clausewitz puro, al que también leyó Lenin-, terminaran en tragedia. La espesura del peronismo es de carácter trágico.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A eso me refiero entonces cuando postulo el concepto de <em>espesura</em> para interpretar el peronismo. Primero, su origen sobre-determinado, donde confluyen socialistas, comunistas, anarquistas, radicales, en fin, el peronismo surge del vacío que se produce en la conciencia de esos militantes- o de la fisura que se da en esas tradiciones políticas-, pero faltaba el nombre del que por las noches viajaba a Berisso a hablar con los obreros de la carne, y hacía discursos obreristas para obreros y para empresarios, con tonalidades diferenciales en cada caso. (Para una interpretación de actualidad véase la filmación que difundió el Grupo Octubre de la recreación de la reunión de Perón en 1944 -encarnado por Palomino, muy bien por cierto-, con los empresarios de la Chade, o algo parecido; un modelo de negociación muy elocuente). Por lo que podemos apreciar, las tesis sobre “preparar las acciones, ejecutarlas y explotar el éxito”, que guiaban el pensamiento de Perón, a la manera de un partidario de la acción racional con arreglo a fines, se superponían al drama en curso. La reclusión en Martín García, las cartas a Evita, el retorno, el discurso en la Plaza, el “dónde estuvo” de la multitud de futuros peronistas, las teas encendidas con el diario la época del yrigoyenista Colom, el balcón, tan filmado por el cine argentino: solo dos ejemplos, De Sanzo con guión de  J. P. Feinmann (las figuras tomadas desde atrás: novedad), y por Favio (también tomadas desde atrás, pero las figuras contornándose en un sutil balanceo de derecha a izquierda: otra novedad), donde era posible ver la forja del mito y a la vez la forja de los relatos posteriores sobre el mito. ¿Quién hizo todo eso, Evita, Blanca Luz Brum, Cipriano Reyes, Perelman… o ese síntoma difuso que parece un vacío y en su fondo último era un llamado? En todo caso, muchos se lo atribuyeron. Ya estaba allí la espesura del peronismo. Peronismo y espesura de un acto legendario -con interpretación económico-social-, ya iban de la mano. Incluso a la hora de dar un nombre a todo aquello, Perón comenta que finamente no quedó otra alternativa que darle el suyo, en tanto síntesis maestra, llave conceptual del todo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Decimos espesura para querer significar las estaciones de una serie dramática, espectacular. A los cuadros que había pintado Clausewitz sobre el jefe y las pasiones del soldado, lo hacían temblar los numerosos pasajes con que se iba configurando la identidad peronista, sin el metodismo asombroso que le otorga el teórico austríaco-prusiano a su teoría de las pasiones. Blasones, banderas, escudos que replicaban con estilo art-decó el escudo nacional, canciones, la marchita desde las periferias carnavalescas de los años 30 hasta la sinfónica del Colón y la voz de  Hugo del Carril, que acaso luego pensó en que no podía deshacerse más de ese sello definitivo que ofrecía a la movilización social su timbre épico, las parábolas de Mordisquito, el juego entre la fiesta y el odio, el fuego y los bombardeos, los mártires, los conspiradores, el peronismo como nombre general de todo el enjambre comunitario y el sistema educativo, la foto del tranvía con los muchachos subidos en su techo, componiendo un trascendente y raro conjunto humano y mecánico, movilizado por el peronismo y la electricidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La Iglesia: su apoyo al comienzo fue evidente y una inmensa documentación lo confirma. De todo ello ni quedaría el padre Filippo, aunque como siempre la voz de alerta del padre Benítez siguió hasta el final, pues el confesor de Evita, como eminente teólogo que era se dispuso a acompañarlo todo hasta el final. En las tesis de Horacio Verbitsky, el golpe sangriento del 55, fue un golpe primigeniamente eclesiástico con un ala militar, y no al revés. Sugestiva cuestión. Si es así, el modo de aceptar tal derramamiento de sangre, tan desproporcional -las quemas de iglesias habían subido a su vez la apuesta, pero asimismo eran reacción a las bombas colocadas entre la multitud por los comandos civiles-, indicaría de que se trataba de una iglesia que aceptaba las proposiciones de la “salvación por la sangre”, tal como lo expresan los textos ultramontanos de Joseph de Maistre contra la Revolución Francesa. Lo mismo ocurría a mediados de los 70. El largo exilio de Perón es quizás el aspecto dramatúrgico más importante de lo que aquí llamamos la espesura del peronismo. La correspondencia que el exilado entabla con Cooke es una pieza candente, no hay nada parecido por la intensidad polémica que tiene y la lección humana que contiene respecto a la “pérdida del reino”, el habla de los conspiradores que están fuera del Estado que antes poseyeron. Los nombres de los resistentes armados fueron muchos y abundan los martirologios, los torturados y los primeros desaparecidos. Los episodios del retorno se realizan en un clima de tercermundismo, socialismo y empuje revolucionario. La fusión de los dos grupos armados más importantes, Far y Montoneros, es saludada por la revista Pasado y Presente, conocida publicación de los gramscianos argentinos, como el hecho más relevante de la época.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Ezeiza, a la hora del retorno definitivo, Perón tuvo que optar, rompiendo de hecho la trama arácnida que había compuesto con los equilibrios entre las facciones que adoptaban el nombre del peronismo -pues él así lo había consentido-. Eligió una de las versiones que sintió más cercana. No se podría decir, en tanto, que al descartar, progresiva o súbitamente al ala socializante, no haya sentido cierto escozor. Eran sus propias lecturas y formulaciones estratégicas, y el mismo operador vacío que había dispuesto en torno a su figura de conductor, lo que se estaba despedazando.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>III</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Parte oscura de ese espesor histórico del peronismo es entonces la quiebra del nombre. Su línea interior organizativa -gremios, partidos, ramas, movimiento, veinte verdades-, y su línea elegíaca -nunca mejor confirmada en el llanto por Evita y la elaboración moral de su Altar Cívico-, podían entonces formar parte, ya, de los grandes motivos del recuerdo de una época de la que se dijo que fueron los “años más felices de la vida popular”. No podía imaginar el peronismo que si irrupción, tan preparada como casual en la historia nacional, iba a dar otro resultado que el autoasignado, el de la “felicidad del pueblo y la grandeza de la nación”. Pero tocó tantos nervios sensibles de los antiguos poderes con los que intentó no pocas alianzas, que exigió de la cruz y la espada protagonizar los actos siniestros que bien conocemos -el ataque militar sorpresivo a una ciudad capital con bombardeos aéreos múltiples y desatinados-, y que originaron una onda persistente de repudios, que acentuaron la fragua resistente, la leyenda vivía de la lucha, el sacrificio y el retorno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Algo intuyó Perón de lo que significaba esa época de militantes armados. La idea de la conducción incluía averiguar, interceptar, contener. Taco Ralo, hecho sin el acuerdo de Cooke en el mismo año en que éste fallecía -amargado, sin embargo irónico ante la muerte, donando sus restos a los estudiantes de medicina-, mostraba que Perón deseaba tener su propia guerrilla, tan improvisada como fuere, dócil, y no fuertes organización complejas, con cuadros que venían de la izquierda y que aunque uno de ellos fuera uno de los máximos filósofos jóvenes de su tiempo -Carlos Olmedo-, dijera que el peronismo “no era un club donde uno entraba, sino una forma de la historia popular donde siempre se había estado aun sin saberlo”, parecía evidente que esos núcleos tan ensamblados en sus ejes propios, no iban a aceptar la orden propia de las guerras clásicas concluidas, la orden de “desmovilización”. La quiebra del nombre no es fácil. Decir “infiltrados”, “traición”, “burocracias burguesas”, podían ser diferencias válidas de trinchera, pero la tragedia, en el sentido de la lucha por un nombre que, respecto del pueblo, “se lo había sabido conquistar”, según definía la célebre marchita, seguía ingresando como aceite viscoso en la memoria militante del país y en capas profundas de la sociedad.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No estiraremos más de este punto una historia conocida, toda sombreada por este tinte de despilfarro de vidas, desgarro de identidades y cuerpos entendidos como materia prima que mostraba hasta dónde estaba dispuesto a llegar el Estado, ente oscuramente aglutinador donde parte del peronismo estaba incluida y su espejo inverso era, por cierto, antiestatal. Perón, ya muerto -el “muerto” como le dijo secamente Balbín en el discurso de despedida-, no lo hubiera imaginado de este modo. Arguyó que su revolución era en paz, y es posible creerle en absoluto. Su viaje por Italia y España en fines de los años 30, lo había convencido de dos cosas. Que las masas populares acompañaban en situaciónes extremas las ideas revolucionarias (Rusia, Italia) y que cuando ambas posiciones extremaban sus diferencias, una nación marchaba inexorablemente hacia la guerra civil (España). Por eso había que ensayar una forma débil de enhebrar aquellos ecos de las multitudes romanas y soviéticas, para encuadrarlos en una revolución nacional con promoción de amplias políticas sociales, y comenzar a dar indicios de pacificación en un país donde   hasta hacía poco, nacionalistas y comunistas expresaban en las calles sus diferendos, unos con las Ligas Patrióticas, otros con el Buró Latinoamericano de la III Internacional, que había apoyado la revolución de Prestes en Brasil, sin faltar los yrigoyenistas armados, que hasta mediados de los 30 contaban incluso con un sector militar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es posible concebir a un Perón dubitativo en el trasfondo último de su conciencia de jefe, que no filtraba fáciles indicios de intimidad. ¿Dubitativo de qué? De si había hecho bien romper tan tajantemente con los que hasta hacía poco había alentado. Sus últimas palabras sobre la herencia -es el “pueblo”-, dejan una filigrana de vacilación. Estaba en juego su ideal del Conductor, que contenía todo lo que pronunciase él y lo que se pronunciase en su nombre. Eso ya no era posible, incluso porque en su retorno, había intuido con fuerza insospechada, que en el fondo venía a reponer su nombre sobre su propia figura como sujeto unívoco de enunciación. Todas estas circunstancias en torno a la herencia podrían ser todo lo épico-trágicas que nadie interesado por la convulsión social argentina podría desmentir, pero no podía escaparse del espíritu avizor de cualquier peronista que de ahí en adelante el peronismo cargaría su espesura histórica como un gabinete de puertas entornadas, un diadorama observable en góndolas vidriadas, una espesura gélida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La espesura gélida corresponde a un peronismo que tiene una vastísima historia repleta de momentos hagiográficos, relatos al modo de la vida de santos, el Acta Sanctorum erigida en la memoria como pocos pueden tenerla, pero he aquí el problema, de un modo congelado. Los manuales de tratamiento ritual están a la orden del día, no les falta acompañamiento popular pues si bien no todo “está grabado en la memoria”, como dice León Gieco, persiste en sectores incluso juveniles de la población una atracción por la gesta del peronismo, que hoy, y por esa vía, puede evitar a las militancias de izquierda tanto como a la los intercesores con el capital financiero mundial de los que ofertan como “peronistas racionales”. Pero la apelación al peronismo sin más es una pieza arrojada a un complicado campo de operaciones políticas, donde lo que está a la orden del día es la captura del voto kirchnerista-peronista y en segundo lugar, diseñar un concepto de “peronismo” capaz de horadar las vicisitudes concretas del reciente tiempo histórico, a fin de absorber al kirchnerismo –“que de una señal de generosidad y se abstenga”-, y de artificiosa vida a su espesura escultórica ya consolidada, para ser un posible relevo de una “nueva argentina” -pero sin novedad y sin argentina, sin nada de lo que conocimos bajo ese nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>IV</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El kirchnerismo tiene su espesura propia también. En cierto sentido se superpone a la del peronismo, pero contiene zonas propias y específicas. Son zonas vivas, que no siempre suelen ser reconocidas de ese modo por los propios kirchneristas. En primer lugar, el “modelo de llegada” al gobierno consistió en una aserie de contingencias inhabituales aun en un mundo político del cual siempre se sabe que se caracteriza por hechos impensados y acontecimientos inesperados. Luego, la clara certeza de que habían cambiado los tiempos -como se le recomendaba al príncipe maquiaveliano, el tiempo gira &#8211;<em>e le cose girano</em>-, y que había que marcar con simbolismo de súbita pureza ese hecho: descolgar un cuadro fundamental en un lugar fundamental, abrir la ex Esma, reforzar los juicios. Y después el aire de excepcionalidad acontecimiental. Convivían en el gobierno kirchnerista actitudes sumamente acogedoras de la novedad no fundada en rígidos antecedentes peronistas. Se libraron así fuerzas significantes que estaban paralizadas desde los años 70 y se dejó abierto el problema del guión que separaba a kirchnerismo y peronismo. El guión los unía y los separaba al mismo tiempo, e impedía el debate urgente sobre si había allí en reposo, pero a punto de despertar una dialéctica por la cual del peronismo cuyos signos estaban estancados, el kirchnerismo extraía su fuerza en la capacidad selectiva de desbrozar uno de otros y de absorber en su propio nombre el nombre del peronismo. No obstante, nadie se animó a decir tanto, y por momentos, el refugio del kirchnerismo en el peronismo salvaguardaba de las inclemencias de la real-politik, mientras por acciones laterales se buscaba implícitamente desligar la zona activa del peronismo de su atadura ritual, y volcarla como letra viva en las entrelíneas del peronismo. El nombre de Cámpora, invocado nuevamente, servía para ello.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De tal modo en el kirchnerismo hay también una espesura propia, que comparte y refina la del peronismo, no siempre de una manera asumida teóricamente, sino con un ademán culposo. ¿No sería mejor invocar al “peronismo sin más” en vez de idealizar secuencias innovadoras con planteos frentistas más coherentes? Porque el peronismo sin más es un mar sin contornos, donde habita una derecha ideológica encubierta en los más diversos matices. Por eso el alfonsinismo tuvo con el radicalismo la misma relación que el kirchnerismo con el peronismo: síntoma de reposición de temas movilizantes, quitándoles el moho, actualización desprejuiciada de conceptos, y formulación de una tibia dialéctica que permitía “superarlos, pero conservándolos en su carácter de veneros de la memoria”. Pichetto y Morales representarían en este cuadro la “implementación” de las antiguas gestas entumecidas y heridas fatalmente por la ambigüedad que destilaban, al servicio del macrismo, tomándolas ya como el eslabón final donde cancelan de su pasado todo lo que salía de un núcleo de orden estatal conservador, con raíces en una porción popular atemorizada por el avance del neoliberalismo represivo, al cual se acepta como nueva etapa de la historia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>V</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La situación actual del país supone una apertura total de sus fronteras territoriales, imaginarias, institucionales, simbólicas; en suma, la extinción del soberanismo clásico al conjuro de la extinción de las pretensiones anteriores de contar con un núcleo industrial ligado al mercado interno y un Estado regulador con la fuerza de sus empresas públicas y bancos controlados por organismos e instancias públicas. La porción planetaria llamada “argentina” no propone ya ningún obstáculo a la circulación libre de mercancías de consumo final o ensamblaje, desde semillas transgénicas a autopartes, derivados financieros, fusiones corporativas -telefónicas y cables-, desmantelamiento de porciones completas del Estado anterior, endeudamientos colosales que dan paso a sismos especulativos periódicos, una hipótesis general de dotar al ex país de una circulación financiera reduplicada por deudas montadas sobre deudas, manejo de la ilegalidad a través del aparato judicial y de las fuerzas armadas-guardias nacionales que son parte de la circulación y meta-circulación del capital con la metáfora de “fuerzas de despliegue rápido”, la creación de un enemigo interior perenne, con un significante vacío nombrado como narcotráfico, donde pueden caber todos los movimientos sociales, desde el feminismo al indigenismo, según el grado de dificultad que ofrezca cada uno y el grado de cooptación que pueda ejercerse sobre ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un soberanismo que apele a nociones más enriquecidas -como se dice del uranio enriquecido-, de impulsos autonomistas, liberacionistas, autoreflexivos, con capacidad readquirida de esquivar o rehacer los sentidos comunes, de ver las identidades no desprovistas de dialécticas propias, sería así un soberanismo capaz de rever la cuestión nacional con criterios más auspiciosos que aquellos hoy en práctica. Es decir, la dilución nacional en el juego de fuerzas financieras y sus derivados de todo tipo, donde finanzas y políticas de dominio mundial se conjugan. El espesor ya configurado de un peronismo, que declama su unidad como una sumatoria reactiva a su propio autoanálisis, no podrá ser la base efectiva de un gran territorio de ideas que alimente el flechazo masivo, en su momento y lugar, en su hora y su espacio correspondiente, que deberá ser asestado al proyecto de asfixia de las estrías de la vida nacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Parte de ese espesor, recaído en el kirchnerismo, que lo tiene a su vez como propio (en lo que innova y en lo que lo lastra, aquellas deficiencias ostensibles sobre las que nunca serán inoportunas las reflexiones de auto indagación) no puede ser nuevamente transferido a la casamata central del Peronismo con sus bustos ya barnizados. El abismo del que ya estamos cerca, merece que revivan las fuerzas conocidas más lúcidas para entrever de sí mismas -de su espesor histórico-, cuales de ellas deben ser explicadas nuevamente, cuales deben ser mentadas con respeto o melancolía, cuáles deben ser replanteadas, cuáles descartadas. Y toda composición ya conocida también sabe que su trama interna exige no solo la reiteración de sus estimables rutinas, sino cultivar la ansiedad por saber lo que todavía no se conoce. Revolver memorias, porque para que haya nuevas instituciones de lucha autonomista tiene que haber una relación con el espesor de la historia, que equivale a liberar memorias, consagrarlas como tales cuando desean ser institución y no aceptar instituciones que solo saben de sí mismas que su afán y tarea es petrificar memorias.  Nos parece que al momento, silenciosa o no, misteriosa o locuaz, el nombre de Cristina Kirchner aparece privilegiadamente para darle un sentido -no personal, sino colectivo-, a la serie desglosada de espesuras de distintos alcances que parecen flotar inconsecuentes ante nosotros.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 28 de julio</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Sociólogo, ensayista y escritor. Ex Director de la Biblioteca Nacional</span></em></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&amp;linkname=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&amp;linkname=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&amp;linkname=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&amp;linkname=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&amp;linkname=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&amp;linkname=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fla-espesura-por-horacio-gonzalez%2F&#038;title=La%20espesura%20%E2%80%93%20Por%20Horacio%20Gonz%C3%A1lez" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/la-espesura-por-horacio-gonzalez/" data-a2a-title="La espesura – Por Horacio González"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-espesura-por-horacio-gonzalez/">La espesura &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/la-espesura-por-horacio-gonzalez/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marx, Freud, Evita: de aciertos, errores y legados&#8230; &#8211; Por Roque Farrán</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/marx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/marx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2019 18:05:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Roque Farrán]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Freud]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=4037</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Roque Farrán* (para La Tecl@ Eñe) La vida es aquello que es capaz de error. Foucault &#160; I. Marx tenía toda la razón objetiva del<span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/marx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran/">Marx, Freud, Evita: de aciertos, errores y legados&#8230; &#8211; Por Roque Farrán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Roque Farrán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>La vida es aquello que es capaz de error</em>.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Foucault</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>I.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Marx tenía toda la razón objetiva del mundo: la plusvalía extraída del trabajo y no reconocida por el capitalista al obrero, es lo que mueve el mundo. Solo erró en una cosa: el sujeto. Le faltó pensar y formar al sujeto en cuestión; pues no se trata de consciencia de ninguna clase. Hoy seguimos constatando esa falta: quienes leen a Marx y lo promocionan a destajo, todavía no están preparados para nada, mucho menos para producir y sostener un cambio radical del mundo tal como lo conocemos. Allí la filosofía antigua, incluso, lleva la delantera. Por supuesto, la marca de la falta es productiva; el problema son siempre aquellos más papistas que el papa, los que encubren la falta del Padre y joden el asunto (para su beneficio sintomático).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>II.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Freud descubrió la razón irreductiblemente subjetiva del malestar en la cultura: el deseo inconsciente. Sin embargo, antes de morir, aún se formulaba esta pregunta: «¿qué quiere una mujer?». Seguía atado al amor al Padre o la realidad psíquica. De allí partió Lacan, para elaborar y matematizar las diferentes posiciones sexuadas respecto al goce. Dejar caer al Padre, su significante vacío, para servirse de él. A decir verdad, por más vueltas que demos en torno a la ciencia moderna y sus exigencias demostrativas, incluyendo al sujeto que por estructura ella forcluye olímpicamente, la cuestión crucial sigue pasando por las lecciones de la ética antigua y por cómo hacer lugar a una verdadera experiencia de sí: un anudamiento conveniente de las pulsiones, en lugar de un encadenamiento deductivo que dé razón de todo sin menguar el sufrimiento. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>III.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Evita dio con la razón política profunda que dignifica la vida de los argentinos: “dónde hay una necesidad, nace un derecho”. De ahí nace también un litigio irreductible para la constitución social (que Marx en cierta forma subestimaba). Quizás solo erró en una cosa: morirse demasiado pronto. Es cierto que con relación a la muerte no podemos hacer nada; apenas, como indica la filosofía antigua, ejercitarnos para su ocurrencia inminente; o bien, como enseña el psicoanálisis, llegar a un arreglo con la pulsión inexorable que tiende a lo inorgánico de la paz perpetua. Por fortuna luego han venido otras a tomar su legado, más allá del Nombre del Padre, singulares-plurales e infinitas: madres, abuelas, hijas, Cristina. Esperemos estén y estemos todes a la altura de esos legados, aprendamos de sus errores, errancias y aciertos…</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Córdoba, 7 de mayo de 2019</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>*Investigador Adjunto (CONICET). Miembro del Programa de Estudios en Teoría Política (CIECS-UNC-CONICET)</em></span></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&amp;linkname=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&amp;linkname=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&amp;linkname=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&amp;linkname=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&amp;linkname=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&amp;linkname=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fmarx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran%2F&#038;title=Marx%2C%20Freud%2C%20Evita%3A%20de%20aciertos%2C%20errores%20y%20legados%E2%80%A6%20%E2%80%93%20Por%20Roque%20Farr%C3%A1n" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/marx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran/" data-a2a-title="Marx, Freud, Evita: de aciertos, errores y legados… – Por Roque Farrán"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/marx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran/">Marx, Freud, Evita: de aciertos, errores y legados&#8230; &#8211; Por Roque Farrán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/marx-freud-evita-de-aciertos-errores-y-legados-por-roque-farran/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un horizonte de esperanza &#8211; Por Eduardo Jozami</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 May 2019 20:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Jozami]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Bel Gelbard]]></category>
		<category><![CDATA[CFK]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[fórmula presidencial]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=4075</guid>

					<description><![CDATA[<p>La decisión de Cristina de ir como vicepresidenta en la fórmula Fernández-Fernández ha generado una nueva situación política que acorrala a un gobierno que no mostraba otro argumento más que la polarización con la ex presidenta para lograr la victoria electoral.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/">Un horizonte de esperanza &#8211; Por Eduardo Jozami</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>La decisión de Cristina de ir como vicepresidenta en la fórmula Fernández-Fernández ha generado una nueva situación política que acorrala a un gobierno que no mostraba otro argumento más que la polarización con la ex presidenta para lograr la victoria electoral.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por </strong><strong>Eduardo Jozami*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La decisión de Cristina que ha generado una nueva situación política acorrala a un gobierno que no mostraba otro argumento más que la polarización con la ex presidenta para lograr la victoria electoral. Esta estrategia que pudo dar al macrismo algún rédito, mientras no era tan evidente el creciente deterioro de las condiciones de vida de los argentinos y la cotidiana humillación ante el FMI, no resistió cuando muchos de sus votantes advirtieron que ya no quedaba una sola razón para seguir creyendo en un proyecto que aumentaba la pobreza y la dependencia y se revelaba como una mera conjunción de antiperonismo y banalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como respuesta inmediata al anunció de la nueva fórmula presidencial, el oficialismo difundió videos en los que se veía a Alberto Fernández criticando al gobierno de Cristina. No queda claro qué se pensaba lograr con esto, tal vez mostrar que los peronistas siempre pueden volver al redil, lo que está lejos de constituir un demérito. O sugerir que los peronistas siempre vuelven a pelearse, lo que haría temer la reedición de conflictos del pasado. Es curioso que esto sea señalado por el macrismo, cuyo máximo dirigente viene quedando en situación cada vez más desairada por las violentas acusaciones de Elisa Carrió que, así como hace años llamó ladrón al presidente, hoy arroja sus furias desenfrenadas contra todo aquel que pueda ser sospechado de filoperonista en sus propias filas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Otro de los cuestionamientos que se hace al flamante candidato presidencial tiene que ver con su ubicuidad política, señalando que Alberto ha sido integrante de diversos espacios políticos desde que se alejó del gobierno de Cristina Kirchner. Es obvio que en esas circunstancias tuvo diferencias con quienes permanecimos en el kirchnerismo, pero sea cual fuere la opinión que hoy tengamos sobre esas coyunturas, es innegable que el elegido hoy por Cristina bregó siempre por  alcanzar la unidad del peronismo. Fue de los primeros en plantear que con no alcanzaba sólo con el espacio liderado por Cristina, pero también quien permanentemente señaló a los otros sectores peronistas que la pretensión de excluir a la ex presidenta hacía imposible la misma constitución del Frente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese constante reclamo de amplitud y unidad ha sido reconocido por Cristina. El reciente candidato aparece como el hombre adecuado para una coyuntura en la que se requiere un amplio Frente electoral y una aún más amplia coalición de gobierno, no sólo para triunfar sino para ejercer la gestión en condiciones tan difíciles como las generadas por la política fondomonetarista  y el celo destructor del macrismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El paso al costado de Cristina, resignando el lugar de presidenta, es un gesto inteligente y generoso. Lo primero porque aunque la mejora constante de su posición en las encuestas hacía mirar con confianza su desempeño electoral, la feroz y permanente ofensiva del Ejecutivo y algunos jueces contra su persona- parte de la ofensiva de los Estados Unidos por recuperar su plena hegemonía sobre la región-  y la disposición  del macrismo a transitar todos los caminos para evitar un triunfo kirchnerista, hacían pensar que sería azaroso su tránsito hacia el poder. Prueba de esta disposición oficialista que no se detiene en el límite de la legalidad son tanto la aprobación de la reforma para autorizar el aporte empresario a las campañas &#8211;  ya iniciado el calendario electoral-  como las modificaciones al régimen del escrutinio que la Justicia obligó a desandar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las primeras reacciones en el kirchnerismo han sido de aceptación. No sólo  por la confianza en la decisión de Cristina, sino por las evidentes ventajas de la nueva jugada para  asegurar la victoria electoral y sobre todo para garantizar la posibilidad de gobernar. La evocación de Néstor Kirchner, de quien Alberto fue durante años su más estrecho colaborador, pesó en la decisión de Cristina. En las difíciles circunstancias posteriores al 2001, cuando asumió el gobierno “con más desempleados que votos”, Néstor mostró una adecuada combinación de amplitud y firmeza que el candidato Fernández también necesitará. El próximo gobierno no tendrá la posibilidad de liberarse de la deuda y sus condicionamientos pagando a los acreedores privados porque la deuda principal es con el mismo Fondo, pero deberá garantizar que la renegociación de los vencimientos no sea acompañada por las condiciones que suele imponer el organismo internacional,  las hoy aceptadas por el gobierno de Mauricio Macri.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La evocación de la figura de José Ber Gelbard que hizo Cristina en la presentación de su libro adquiere una importancia central. Aunque el contrato social ciudadano convoca a una adhesión que excede el campo de la economía, no hay dudas que el acuerdo económico social es el elemento básico. La actualización  de la figura de Gelbard no supone que las medidas a adoptar sean las mismas que sustentaron el Pacto Social de 1973: ni el país ni el mundo son los de entonces y se han producido cambios estructurales nada desdeñables tanto en relación con la concentración empresarial como en la mayor presencia de los trabajadores de la economía popular y las organizaciones que los nuclean. Pero más allá de esas y otras diferencias, la referencia a Gelbard tiene un doble significado. Si Perón creyó necesario el más amplio consenso de la sociedad para enfrentar enemigos tan poderosos,  la Argentina actual no requiere menos de ese extendido acuerdo de voluntades.  Por otra parte, aunque nuestra inserción en el mundo plantea hoy otros desafíos y los gobiernos kirchneristas lograron notables avances en materia de expansión de derechos, aquellos objetivos siguen siendo actuales: reactivación del mercado interno, mejora en los ingresos populares, industrialización del país, afirmación del rol regulador del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La decisión de Cristina renunciando a un cargo presidencial que millones de argentinxs le ofrecían recuerda necesariamente el renunciamiento de otra mujer peronista. Casi 70 años atrás, la fuerza de lxs trabajadorxs sindicalizadxs y el anhelo de lxs más pobres no alcanzaron para que Evita fuera candidata a vicepresidenta, hoy Cristina elige ser vice pudiendo ser presidenta porque desde su liderazgo comprende que ésa es para todos la mejor opción. Aquella frustración de 1952 nos recuerda la postergación de la mujer contra la que luchó Eva Perón y también los límites que encontraba la demanda de los sectores populares, a pesar del importante avance de la primera presidencia de Perón. Por eso nuestra evocación de ese episodio es necesariamente triste y no nos cuesta imaginar la frustración que sintió entonces la mayoría de los argentinxs.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este gesto de hoy también nace, como aquél, de las limitaciones que la situación nos impone, pero es un paso lúcido para seguir avanzando. Por eso aunque hubiéramos querido a Cristina presidenta, en las calles hay alegría y, pese a que hemos aprendido a no vender la piel del oso antes de cazarlo, ya se avizora un horizonte de victoria.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de mayo de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>*Abogado, profesor universitario, periodista y escritor. Ex director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti</em></span></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&amp;linkname=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&amp;linkname=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&amp;linkname=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&amp;linkname=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&amp;linkname=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&amp;linkname=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fun-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami%2F&#038;title=Un%20horizonte%20de%20esperanza%20%E2%80%93%20Por%20Eduardo%20Jozami" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/" data-a2a-title="Un horizonte de esperanza – Por Eduardo Jozami"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/">Un horizonte de esperanza &#8211; Por Eduardo Jozami</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/un-horizonte-de-esperanza-por-eduardo-jozami/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En la mesa de operaciones &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/en-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/en-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Nov 2021 22:16:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Angelina Uzín Olleros]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo social.]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[paradigma organicista]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[útero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=8752</guid>

					<description><![CDATA[<p>Muchas de las metáforas que se utilizan en el campo de la política proceden del paradigma organicista. La fuerte presencia de Eva Duarte y de Cristina Fernández en la historia política argentina, ha traído un órgano que tanto real como simbólicamente viene a decirnos algo, sobre todo para las mujeres que desde el feminismo y las problemáticas de género militan por una política diferente en el pensar, el sentir y el hacer.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/en-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros/">En la mesa de operaciones &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Muchas de las metáforas que se utilizan en el campo de la política proceden del paradigma organicista. La fuerte presencia de Eva Duarte y de Cristina Fernández en la historia política argentina, ha traído un órgano que tanto real como simbólicamente viene a decirnos algo, sobre todo para las mujeres que desde el feminismo y las problemáticas de género militan por una política diferente en el pensar, el sentir y el hacer.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Por Angelina Uzín Olleros*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>“La era esta pariendo un corazón</em><em><br>No puede más, se muere de dolor<br>Y hay que acudir corriendo<br>Pues se cae el porvenir<br>La era esta pariendo un corazón<br>No puede más, se muere de dolor<br>Y hay que acudir corriendo<br>Pues se cae el porvenir.”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Silvio Rodríguez.<strong></strong></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Muchas son las metáforas que se utilizan en el campo de la política, la mayoría procede, especialmente en la economía, del paradigma organicista; de hecho todavía designamos a los órganos de gobierno o a los organismos del estado desde esa impronta del traslado de la noción de cuerpo a la de cuerpo social. A esto se suman las metáforas bélicas, con las amenazas que implican virus y bacterias que enferman, descomponen o alteran el orden de ese cuerpo que atraviesa un malestar o un desorden. La <em>metáfora organicista</em> insiste en ejemplificar las instituciones y los sujetos como órganos de un sistema: los trabajadores son la <em>columna vertebral</em>; la iglesia es el <em>corazón</em>; la familia es la <em>célula</em> básica; algunos actores sociales son definidos como el <em>riñón </em>del partido, el <em>brazo</em> <em>armado</em> de la agrupación; y así sucesivamente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El epistemólogo Francisco Varela reflexiona acerca de la impronta de la biología y sus descubrimientos científicos en las investigaciones de las ciencias sociales. Él denomina al sistema inmunológico como <em>el segundo cerebro del cuerpo</em>, dice entonces que: “A diferencia del cerebro, que se concentra, por cierto, en la cabeza, el sistema inmunológico se dispersa por todo el cuerpo a través de los órganos y del fluido linfático.” El campo de la Sociobiología, por ejemplo, ha ubicado en el <em>cerebro</em> a las fuerzas armadas, como el lugar estratégico de una sociedad, y el <em>sistema inmunológico </em>también suele ser ejemplo para describir las defensas que un país debe generar en respuesta y resistencia ante el ataque exterior. Varela dice: “Ahora adviertan la epistemología que subyace a este modelo; se la formula claramente como una metáfora militar. Ustedes tienen defensas que se basan en centinelas y en ejércitos (<em>anticuerpos</em>) cuyo número aumenta en caso de infección.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esa epistemología ha sido modificada por un dato que proviene de un cambio de paradigma en la misma biología: en el año 1974, Niels Jernet descubre lo que denominó “anticuerpos antiidiotípicos” que son los que luchan contra otros anticuerpos. Nuevamente Varela: “De pronto el sistema comenzó a parecerse a una red cuyos elementos se conectaban entre sí más que con el exterior, la imagen de tontos soldaditos mirando hacia fuera se convirtió en la imagen de personas en sociedad, de personas hablando mutuamente en lugar de mirar hacia afuera.” El enemigo exterior (virus y bacterias) también convive al interior de ese cuerpo con numerosos anticuerpos que luchan entre sí.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Abundan también ejemplos en la economía, hemos escuchado a los analistas de los sucesivos modelos económicos (celebrando sus éxitos o justificando los fracasos), afirmar que: “el diagnóstico de la situación ha dado una idea de cómo pensar un tratamiento adecuado para el enfermo”, ocupando el lugar del paciente ese cuerpo social herido y afectado por una dolencia monetaria o cambiaria o hiperinflacionaria. Y esto tiene un alcance mucho más profundo cuando una computadora está infectada por un virus y la Web anuncia en sus múltiples redes los posibles contagios y sus consecuencias. El cuerpo informático, la red, también se enferma.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Esta “mesa de operaciones” en la que se encuentra el cuerpo social, advertido del peligro, ante la inseguridad de ser potencialmente agredido se sostiene en el ámbito político, sin tanto vuelo argumentativo, a través de un conjunto de portavoces del desastre actual y venidero. Como soldaditos vienen a “operar” para defendernos de la enfermedad, y a falta de ideas recurren a la miseria del lenguaje; algo que se hace patente en la proximidad de las elecciones de medio término, sin temor a quedar expuestas y expuestos a las ideologías misóginas que son expresadas tanto por mujeres como por hombres de la política. El cuerpo en sí mismo, como realidad y como vivencia existencial; el cuerpo como metáfora de otro cuerpo: el social, no sólo es objeto de miradas epistemológicas, clínicas, históricas, sino también es mirado y utilizado como muestra de un “estar en el mundo“, como portavoz de un sujeto doliente o como obra de arte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">El artista Gottfried Helnwein realizó una muestra en la que aparecen cuerpos desnudos con material quirúrgico sobre ellos. En su página web<a href="#_ftn1">[1]</a> encontramos la siguiente presentación: “Este artista alemán utiliza el dolor como una forma directa de manifestar nuevas sensaciones, logrando manipular las escenas, siendo él mismo objeto para describir sus sentimientos en una gran obra de arte. En cada pieza están contenidas las sensaciones del ser humano; tratando de hacer visible el dolor del hombre y al mismo tiempo reflejar que ese dolor es provocado por él mismo. El nuevo <strong>arte del dolor</strong>, con esta pretensión provoca una serie de experiencias catárticas que permiten hacer una traducción personal de lo que quiere decir, porque a partir de ésta provoca en el espectador una sensación que muchas veces es identificada por cualquier hombre que contemple sus obras.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Hasta aquí, en los diferentes análisis del campo político nunca se había presentado con tanta agresividad lo que supuestamente representa el útero como órgano, sus funciones, su presencia en el cuerpo de una mujer y su relación metafórica con el poder. En el caso de Eva Duarte la saña fue depositada sobre la palabra “cáncer” que estaba ubicado en su útero; en el de Cristina Fernández es directamente sobre el “útero” que se ubican los peores comentarios, que lamentablemente provienen de otras mujeres de la política. A este panorama organicista en la actualidad, la fuerte presencia de Eva y de Cristina en la historia política argentina ha traído un órgano que tanto real como simbólicamente viene a decirnos algo, sobre todo para las mujeres que desde el feminismo y las problemáticas de género estamos militando por una política diferente en el pensar, el sentir y el hacer.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Es por eso y a partir de eso que podemos parir una sociedad nueva o un mundo nuevo, aunque nuestros úteros hayan enfermado, porque hay otros úteros que no están en la biología pero se encuentran en los otros registros que nos hacen humanas y humanos, aquellos que no provienen de la naturaleza física, sino de la moral, de las emociones que hacen a la hospitalidad y de las ideas que nutren los símbolos y los lenguajes de una nueva época.</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Referencias:</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><a href="#_ftnref1">[1]</a> <a href="http://www.helnwein.com/">http://www.helnwein.com/</a></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Paraná, 11 de noviembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>*Dra en Ciencias Sociales. Máster en Filosofía. Docente en UADER y UNR. Escritora.</em></p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&amp;linkname=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&amp;linkname=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&amp;linkname=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&amp;linkname=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&amp;linkname=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&amp;linkname=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fen-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros%2F&#038;title=En%20la%20mesa%20de%20operaciones%20%E2%80%93%20Por%20Angelina%20Uz%C3%ADn%20Olleros" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/en-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros/" data-a2a-title="En la mesa de operaciones – Por Angelina Uzín Olleros"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/en-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros/">En la mesa de operaciones &#8211; Por Angelina Uzín Olleros</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/en-la-mesa-de-operaciones-por-angelina-uzin-olleros/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>PARA UNA POSTAL &#8211; POR MARTÍN KOHAN</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/para-una-postal-por-martin-kohan/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/para-una-postal-por-martin-kohan/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Jul 2023 12:49:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Kohan]]></category>
		<category><![CDATA[edificio del Ministerio de Obras y Servicios Públicos]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[piqueteros]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto García Moritán]]></category>
		<category><![CDATA[Video]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=11456</guid>

					<description><![CDATA[<p>Martín Kohan analiza el video de campaña de Roberto García Moritán en el cual se hace implosionar el edificio del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, y sostiene que el aspecto fundamental que exhibe la propuesta de García Moritán es la supresión de personas, que en este caso son manifestantes de izquierda ejerciendo su derecho a la protesta.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/para-una-postal-por-martin-kohan/">PARA UNA POSTAL &#8211; POR MARTÍN KOHAN</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong><em>Martín Kohan analiza el video de campaña de Roberto García Moritán en el cual se hace implosionar el edificio del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, y sostiene que el aspecto fundamental que exhibe la propuesta de García Moritán es la supresión de personas, que en este caso son manifestantes de izquierda ejerciendo su derecho a la protesta.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><strong>Martín Kohan*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Tenemos un precedente geográficamente más próximo, y es la demolición del Albergue Warnes en marzo de 1991. Más próximo y más pertinente, porque remite al peronismo, a un gran proyecto trunco que acabó en una explosiva reducción a la nada. Y sin embargo, a mi criterio, no es a eso a lo que más fuertemente remite el tan comentado video con que Roberto García Moritán ilustró su propuesta política, sino al ataque a las Torres Gemelas de Nueva York en septiembre de 2001. ¿Por qué razón? Diría que por una razón principal, que es que las demoliciones planificadas como la del Albergue Warnes se activan desde la base, como ruptura calculada de cimientos, para derivar a partir de eso en el previsto desmoronamiento general. El ataque a las Torres Gemelas, en cambio, operó de arriba hacia abajo, vino desde lo alto y en general se lo visualizó desde lo alto. Y es esa la perspectiva que se eligió en el video de García Moritán. Visión de altura y no al ras, de un venirse abajo que materializa, en la nube de polvo, la idea misma de agarrar algo y hacerlo polvo (el ataque aéreo ocupa, por otra parte, desde junio de 1955, un lugar de predilección entre las pasiones criminales del antiperonismo).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">En las demoliciones planificadas no muere gente, pues los lugares se vacían antes de reducirlos a escombros; un prurito así no podía tener lugar en un ataque como el de las Torres Gemelas. ¿Y el video de campaña de García Moritán, por su parte, en qué nos hace pensar: hay gente de por medio o no hay gente de por medio en la figuración de su violencia destructiva? Antes de la visión de altura, la de las imágenes creadas de manera artificial (me reservo, en este caso, la palabra inteligencia), se ofrecen otras imágenes, reales en este caso, tomadas en contrapicado, desde la calle. Y en ellas, claro, se ven personas, se ven manifestantes de izquierda ejerciendo su derecho a la protesta, ese derecho que cualquier democracia contempla.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Este aspecto es fundamental, porque es a eso a lo que apunta el video, es a eso a lo que apunta la propuesta de García Moritán: a la supresión de esas personas en el espacio de la ciudad; a sacarlos de ese sitio, a sacarlos de la vista, a sacarlos del paso, a sacarlos: sacarlos, sacarlos, sacarlos. Sacarlos y que no estén más, sacarlos y que no existan más. Dejar ese espacio despejado y limpio, que es lo que el final del video sugiere. Quitar: quitar primero, en lo simbólico, el perfil emblemático de Evita; quitar después, en lo edilicio, el edificio del Ministerio de Obras y Servicios Públicos. Pero al pie, en la calle, en la base, en las bases, en el plano que primero se ve pero después, en el derrumbe, significativamente se esfuma, quitar a esa gente, barrerla con humo y escombros, aplastar la movilización de la izquierda, eliminarla del paisaje urbano dispuesto como para una postal.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Una postal tomada, claro, desde arriba.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Vamos a terminar con los piquetes, los acampes y la violencia. En el medio de la ciudad hay un adefesio que solo genera caos, conflicto y anarquía. Este 2023 pongamos ORDEN para garantizar la LIBERTAD en la Ciudad de Buenos Aires. Los porteños merecemos vivir mejor. <a href="https://twitter.com/hashtag/Demolici%C3%B3n?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Demolición</a> <a href="https://t.co/OTRztH34LN">pic.twitter.com/OTRztH34LN</a></p>&mdash; Roberto García Moritán 2023 (@Robergmoritan) <a href="https://twitter.com/Robergmoritan/status/1682113485239353346?ref_src=twsrc%5Etfw">July 20, 2023</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">Buenos Aires, 24 de julio de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size">*Escritor. Licenciado y doctor en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&amp;linkname=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fpara-una-postal-por-martin-kohan%2F&#038;title=PARA%20UNA%20POSTAL%20%E2%80%93%20POR%20MART%C3%8DN%20KOHAN" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/para-una-postal-por-martin-kohan/" data-a2a-title="PARA UNA POSTAL – POR MARTÍN KOHAN"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/para-una-postal-por-martin-kohan/">PARA UNA POSTAL &#8211; POR MARTÍN KOHAN</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/para-una-postal-por-martin-kohan/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>6</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>LIBROS: INSTANTE ETERNO &#8211; POR YAEL NORIS FERRI</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/libros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/libros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 16:57:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Yael Noris Ferri]]></category>
		<category><![CDATA[Alfa y Omega]]></category>
		<category><![CDATA[Aurora Venturini]]></category>
		<category><![CDATA[Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=12391</guid>

					<description><![CDATA[<p>Reseña del libro de Aurora Venturini, Eva, Alfa y Omega y Pogrom del cabecita negra.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/libros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri/">LIBROS: INSTANTE ETERNO &#8211; POR YAEL NORIS FERRI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b47c04e32f9c9939c03e668fb4a45e9d"><strong>Reseña del libro de Aurora Venturini, <em>Eva, Alfa y Omega y Pogrom del cabecita negra.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f6ea289e95a8d79d0966aaa0f29c51c"><strong>Por Yael Noris Ferri*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1c830b9c2fa07c6dcabec0b5695cf3cc"><em>“La ciencia histórica deberán ejercerla los historiadores y yo soy una escritora que aunque requiera del apoyo de algo acaecido en la realidad, crea fantasiosamente.”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c183026f3da941f2cd2e45b9c9a68db6"><em>Aurora Venturini</em></p>



<div style="height:18px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0c1ace749448558c1a6e9a11588ac8fb">«En el país no debería haber ni demasiado rico ni demasiado pobre”</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13912e2c81de7f7840f4a535ebaabd36">&nbsp;Aurora Venturini retratando a Eva niña.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46e77837557d18d3fa30f9082537ce5e">“El instante es la eternidad”, escribe Goethe. ¿Será que los recuerdos fugaces pero profundos hacen eternidad?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-94362d1ac350d99de103806821e1563e">Miro la portada del libro. La fotografía captura a un grupo de futbolistas y Eva con zapatos de tacos altos y un vestido a lunares, parece abrir el partido, apenas tocando con su pie la pelota. Mi padre tenía un recuerdo recurrente, lo narraba casi en todas las navidades, tenía el nombre de Eva. Era su instante eterno, su mayor sorpresa. La historia transcurre cuando él tenía diez años, en un barrio. El era el único que tenía una pelota de fútbol en toda la manzana. El potrero quedaba cerca. Jugaba con los vecinos a escondidas de mi abuela. Un día los siete pibitos deciden escribirle una carta a Eva. Le piden la vestimenta de un equipo de fútbol, de cualquier color y una pelota de fútbol. Cada uno firma la carta. Juntan monedas y la mandan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5fd3bf911de17c29f3cd22b391f42c3">La pelota se estaba gastando y ya todos se habían olvidado de la carta. Su madre, mi abuela, le había jurado que no le compraría ni una más. Una tardecita, mientras se escapaba al potrero los primeros días de diciembre, un camión estacionó en la puerta de la casa esquina donde vivía y preguntaron su nombre, Mi viejo cuenta que tenía la pelota en la mano y le temblaban las piernas. Bajaron cinco cajas, todas decían “Con amor de Eva Perón”. Los amigos llegaron y empezaron a abrirlas, era el sueño de la infancia, el instante. Las cajas tenían remeras y pantalones haciendo juego, y cuatro pelotas de fútbol. No podían creer que la damita les había cumplido el sueño. Mi padre se emocionaba cada vez que lo narraba.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f46cc09d2e0e553313f7985be1bb4acc">La Narrativa de Aurora vuelve a reeditarse en este ejemplar con sus dos novelas cortas «Eva, Alfa y Omega» y «Pogrom del cabecita negra». En la primera novela del libro encontramos una voz que transmite lo cercano y profundo de una amistad. Aurora no escribe a una Eva de película. Aurora realiza la operación escritural de afectos, el dolor, la soledad, la enfermedad y el amor en Eva como quien lo ha vivido allí a su lado, como su verdadera amiga. ”La dama de la esperanza”, “la presidenta sin sillón”, “Hermanita de los pobres, de los cabecitas negras”, “La abanderada de los pobres”, son algunos de los nombres con los que se dirige a Eva. En fragmentos breves nos trae para estos tiempos la presencia viva de una mujer que en la política se aventuró contra los ricos para abrir un camino de igualdad. Asistimos a la Eva niña, la muchachita que había perdido a su padre, la que declamaba en soledad, la que había vivido en Los Toldos&nbsp; con los mapuches. Aurora escribe: “La niñez de Evita difería de las nuestras. En vez de asistir a clase regularmente se iba a las tolderías con un micrófono que le improvisó Juancito; llevaba dinero, no mucho, pero sueldos que mamá nos asignaba; compraba caramelos, facturas, chocolate para la leche de los pequeños mapuches cuyos padres tenían vacas…”</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-12396" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-1024x576.jpg?v=1707325036 1024w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-300x169.jpg?v=1707325036 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-768x432.jpg?v=1707325036 768w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-1536x864.jpg?v=1707325036 1536w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-260x146.jpg?v=1707325036 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-50x28.jpg?v=1707325036 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra-133x75.jpg?v=1707325036 133w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/02/Eva-Alfa-y-Omega.-Y-Pogrom-del-cabecita-negra.jpg?v=1707325036 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d3ae9cafc439bccc5da29f56dd5a8069">Personajes fundamentales en la biografía de Eva, dialogan con Aurora. Su hermana Blanca, con quien llora y se confiesan en amistad la ausencia de Eva o transitan una tarde en la Confitería Ideal pensando que a “Perón no le da el cuero”. O su hermano Juan Duarte, quien la trae a Buenos Aires., quién la apoya en la carrera artística en sus primeros pasos como actriz. Su madre Juana, personaje que hace su aparición en el primer capítulo, se encuentra jugando una timba, temiendo que Eva la descubra: Aurora escribe la escena: “La señora es la mamá de Evita Duarte de Perón”, ”Si Evita se entera que venimos de timba, nos mata”. La complicidad con la familia de Eva, la reconstrucción de una memoria viviente, los chistes entre ellas,&nbsp; lo que manifiesta lo femenino que hace lazo en el resplandor de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1460f7dc18de85cd04693b003e6b0748">No cabe una sola duda que el relato es de una amiga que la conoce y en ese conocer la retrata. Me detengo en una página que me emociona, porque es un monólogo interior, de coraje y dolor, el monólogo interior de Eva. Transcribo unas líneas: “Señor dale un recreo a mi dolor no lloraré acaso esté pagando alguna deuda para entrar limpita al cielo /cómo será ese sitio? ¿Cómo será mi última hora? permíteme un año más en este mundo porque tengo que hacer una fundación para los ninos, para los ancianos. Mi pueblo está en cadena de oraciones desea tu Buena voluntad”. La autora recuerda en esos momentos de dolor por perder a Eva al poeta José Martí. Quien nombra a Eva como “la niña que murió de amor”. Todo el monólogo es un arte escritural, no posee casi signos de puntuación en la primera página. Aurora juega con las mayúsculas para abrir cada oración.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c24246aa1b4deada40b1800c6400daa">Al final del libro aparece su segunda novela, <em>Progrom del cabecita negra</em> quien fuese premiado en 1973 por la Municipalidad de La Plata. Progrom narra la historia marginal de Moncho, que a sus veintinueve años, salido de la cárcel y de los institutos inicia una búsqueda a la familia desmembrada que perdió en la infancia. El retrato de un cabecita negra, que aún recuerda la carita de sus hermanos cuando los separaron y llevaron a distintos institutos de menores. La belleza narrativa que nos obsequia Aurora aparece en el fulgurante deseo de transmitir la pobreza desde cerca, el desgarro de los institutos en los que como sabemos cuentan sus biografías ella misma trabajó.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-80f2d1dfc01898bf3bfa297080b109c8">Cierro un minuto el libro, se acerca la moza, una muchacha y me dice: ¡Qué lindo libros tiene! Asombrada la miro, ella toma el de Eva y me cuenta: “A esta señora yo la estudié en Historia, sí, es la que nos ayudó a que las mujeres podamos votar”. Un pensamiento me da esperanza en este enero de tantas incertidumbres.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c47d1282059971293a049b580b6d387b">“¿Te leo flaca?”&nbsp;Sonríe y me susurra: un ratito.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ff55afe4351d9f8cf5d77cef79dad824">Córdoba, 7 de enero de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9065b0c23d2ef1e93473275e7cf0c9ec">*Psicoanalista en la ciudad de Córdoba. Adherente al C.I.E.C, asociado al Campo Freudiano. Escribe y publica en revistas literarias y de cultura.</p>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&amp;linkname=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Flibros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri%2F&#038;title=LIBROS%3A%20INSTANTE%20ETERNO%20%E2%80%93%20POR%20YAEL%20NORIS%20FERRI" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/libros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri/" data-a2a-title="LIBROS: INSTANTE ETERNO – POR YAEL NORIS FERRI"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/libros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri/">LIBROS: INSTANTE ETERNO &#8211; POR YAEL NORIS FERRI</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/libros-instante-eterno-por-yael-noris-ferri/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Vicente Zito Lema: poeta de la revolución &#8211; Por Mariano Pacheco</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Dec 2025 13:09:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Pacheco]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Kosteki y Santillán]]></category>
		<category><![CDATA[Pichon Riviere]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=17979</guid>

					<description><![CDATA[<p>Vicente Zito Lema pervive en la memoria colectiva como el poeta- guerrero, legando los saberes de su generación a quienes vinieron luego y a quienes están por venir.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/">Vicente Zito Lema: poeta de la revolución &#8211; Por Mariano Pacheco</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bf36c8d68f1d70e937923cd894468001"><strong><em>Vicente Zito Lema pervive en la memoria colectiva como el poeta- guerrero, legando los saberes de su generación a quienes vinieron luego y a quienes están por venir.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0ac9c98c8dee60271de8cc2d92aa07ba"><strong>Por Mariano Pacheco*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-deed5a8275845b001a4a6ecd2fbb5527">Abogado de profesión y, como tal, defensor de presos políticos en tiempos difíciles, Vicente Zito Lema será por siempre, de todos modos, recordado como el poeta de la revolución. Murió en Buenos Aires, a sus 83 años, el 4 de diciembre de 2022. No siempre vivió en Argentina porque la represión lo llevó durante varios años hacia otras tierras lejanas, pero en algún momento –como tantxs– volvió. Además de poeta y abogado, otros oficios terrestres contaron con su activa participación: fue también dramaturgo, psicólogo social, periodista, ensayista. Un intelectual-militante cuya vida estuvo entregada a la gestación de arte contestatario capaz de entrelazarse con la lucha por la justicia total.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="800" height="457" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/vicente-leyendo-1024x585-1-e1764853000352.jpg" alt="" class="wp-image-17986"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Vicente durante una de la funciones de Eva Perón resucitada.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:19px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd483a4250b48563283ece3b325b3aff"><em><strong>¿Desde dónde hablar?</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8949630c00da2b590bec22bd61f09331">“<em>¿Desde dónde hablar con Eva, o Eva Duarte, o Eva de Perón, su negrita –¡que se casen, que se casen!, les gritaron sin camisa, frente a la casa, o sea sus hermanos que pedían para ella un final con Libreta del Civil y fiesta–, o Evita la de todos, que es decir la que fue y puso el cuerpo para que muchos años después, años que acaso no alcancen a ver nuestros ojos, cuando tanta obstinación se cruce de una vez y para siempre con la historia, alguien con aire doctoral pueda decir: en los antecedentes de nuestra revolución hay una mujer, y muestre su retrato, y otra generación se enamore como nos enamoramos nosotros cuando éramos jóvenes y la muerte tocaba su tambor en la casa de enfrente?”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5ea4d8517568c913308dbfecb79c052">¿Desde dónde hablar de Eva? La pregunta viene desde el fondo de la historia, y de las bellas palabras escritas por Vicente Zito lema, quien tituló así a uno de sus poemas. Vicente, que no era peronista pero que había visto su infancia marcada por el obrar de la “abanderada de los humildes”, y su juventud por tantos amigos y compañeros de ruta que dieron su vida invocando su nombre, escribió algunos de los pasajes más estremecedores de la larga lista de producciones literarias argentinas en homenaje a, o inspiradas en Evita. En 2016, en plena ofensiva macrista contra el pueblo, Vicente estrenó su obra de teatro “Eva Perón resucitada… en los tiempos del rencor”, dijo entonces, “para enfrentar la cultura de la muerte”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f04b057fe80c869ecf550fe4595fec42">Lo conocí a Vicente enfrentando la cultura de la muerte, tras los asesinatos de Maximiliano Kosteki y mi amigo y compañero Darío Santillán. Se estaba por conmemorar un año de la denominada “Masacre de Avellaneda” y a Zito Lema se le ocurrió acompañar el proceso de cambio de nombre de la estación de trenes y la conformación de una “Comisión Independiente” que exigiera justicia en el juicio contra los responsables de los crímenes del 26 de junio de 2002 estrenando su obra “La pasión del piquetero” y montando un escenario frente a los Tribunales de Lomas de Zamora (“Una escena más. Siempre habrá en el reino de la vida/ una escena más, aunque su misterio nos perturbe igual que el fluir de las olas&#8230; Es la hora del alba y el cielo es un incendio”).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0f3db321bf05074d039ec843b13ab494">La obra escrita por él y dirigida por Coco Martínez, fue protagonizada por actores y actrices populares, muchos de ellos amigos y compañeros de militancia de los jóvenes asesinados. Tiempo después, para cuando hicimos la segunda edición de la biografía de Santillán que escribimos junto a Juan Rey y Ariel Hendler, Vicente homenajeó nuevamente a Darío y Maxi redactando un prólogo, en el que decía que mantenerlos vivos implicaba “ser fieles depositarios de todo lo que ellos quisieron hacer, que era transformar el mundo”. Creo que esa fidelidad a las apuestas por subvertir el mundo fueron las que sostuvieron en pie a Vicente durante tantos años, la que le permitió sobrevivir, a pesar de tantas adversidades que tuvo que atravesar, en medio de tantas tragedias que vivió el país. Guillermo Saccomanno escribió alguna vez: “un sobreviviente es alguien que resiste”. Zito Lema fue un sobreviviente, pero sobrevivió como poeta- guerrero, legando los saberes de su generación a quienes vinieron luego.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/zito-lema9jpg-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-17984"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Julio Cortázar y el Padre Mujica adelante, detrás Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a93b9bb44d01122098908845c9c1b934"><strong><em>El largo adiós</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ca428cab7ccda354dc18f0e34d64bcf">Vicente Zito Lema se recibió de abogado a inicios de los sesenta. Fue defensor de presos políticos, pero por sobre todas las cosas, un pensador crítico, un poeta rebelde. Fue fundador, en 1964, de <em>Cero</em>, revista de poesía que dirigió hasta 1967. En 1969 fundó y dirigió la revista literaria <em>Talismán</em> y en los setenta, junto a Roberto Santoro, Miguel Ángel Bustos y otros poetas, integró el legendario <strong>Grupo Barrilete</strong>. También supo participar activamente en la legendaria revista <em>Crisis</em>. Durante la última dictadura se exilió en Holanda. Desde allí continuó la lucha por la dignidad: fue parte de la Comisión Argentina por los Derechos Humanos (CADHU), junto a otros escritores del país como Julio Cortázar y David Viñas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-253a88dbb20404203571150e36661395">Una vez que los militares se retiraron a los cuarteles regresó al país, y entre otras cosas que hizo, fundó la revista&nbsp;<em>Fin de Siglo</em>. Luego acompañó y fue parte de numerosas iniciativas, algunas que han dejado marcas fundamentales en la historia cultural argentina de las últimas décadas, como la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo&nbsp;(de la que fue rector) y su periódico <em>Cultura y Utopía</em> (del que fue director). Más tarde participó de la&nbsp;Universidad de los Trabajadores (fue de hecho su primer director) gestada al interior de IMPA, la primera fábrica recuperada del país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33421c5a6ba050c01530b9851add9c94">Vicente es también autor de numerosos libros. Uno de ellos es quizás el libro que más reimpresiones ha tenido en nuestra historia: «Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière<em> </em>sobre el arte y la locura». En la edición que tengo en mi biblioteca, fechada en 1986, impresa en Buenos Aires Vicente escribe en su “Despedida demorada”: “Pichon murió a mediados de 1977. Yo no fui a su entierro. Me sabía perseguido. Aunque tal vez podía haber ido y no quise (es difícil entender nuestros actos en días de duelos abundantes u heridas que se amontonan)”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c8a67b4832e9e4c229186f7e40876466">Zito Lema sobrevivió a la pandemia del COVID-19, pero falleció en diciembre de 2022. Para entonces habían partido ya muchos seres queridos, muchos de ellos sin ser despedidos como se merecían, imposibilitados por las condiciones sanitarias que acecharon al mundo entonces. No fue su caso. De todos modos, no lo pude despedir, porque estaba en Córdoba visitando a mi hija.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1effdf2c8753603e0083e991ae7e8da3">Lo vi por última vez en el Teatro- Bar Hasta Trilce, en el barrio porteño de Boedo, en 2021, meses después de haber dejado atrás mi vida cordobesa, ya instalado nuevamente en Buenos Aires. Vicente estaba por cumplir entonces 82 años y hacía poco había sido operado del corazón. Sin embargo, allí estaba de pie, seguía con sus andanzas, con sus travesuras: junto a “El Violinista del amor” y “Orquesta Volátil” pusieron en escena un espectáculo de música y poesía en el que por más de una hora recitaba y actuaba sobre el escenario (hoy puede verse en YouTube). Allí se lo escucha decir: “sé que cuando un poeta es rebelde, envejece, muere, va al Hades –ese cielo y ese infierno que tenían los antiguos griegos–. Y aunque esté muerto, si fue rebelde, le dejarán la memoria… sabiendo que la memoria es nuestra y la belleza nos pertenece… y que habrá otros jóvenes poetas que enfrentarán la maldad del mundo, que querrán construir algo más justo, más solidario, y si es necesario, también aullarán como este viejo lobo rebelde”.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="962" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/12/Vicentess2-1024x962.jpg" alt="" class="wp-image-17983" style="width:504px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto del archivo personal de Conrado Yasenza.</em></figcaption></figure></div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b1bea6cdd5b48b19923951b415039b0e"><strong><em>Cantamos porque venceremos la derrota</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-013468c8b6f01280683b5759c6d0d363">“A brindar por los olvidados”, canta Malayunta Orquestita. Desde y por esos olvidados, desde allí hablar, eso nos enseñó Vicente. Claro que a Evita se la nombra mucho, pero ha caído en un olvido profundo su mandato de que el peronismo fuera revolucionario. Kosteki y Santillán son un ícono de las luchas de los años noventa y el 2001 que en cada junio aparecen mencionados en jornadas de conmemoración, pero cada vez se deja más de lado aquel arrojo arrollador de las corrientes más radicalizadas del movimiento piquetero. El nombre de Pichón Riviere ha quedado flotando, reivindicado en prácticas comunitarias, pero no siempre puesto en relación con su espíritu contestatario en función de revolucionar las prácticas instituidas en el campo de la salud mental. El propio Vicente no siempre es recordado en su justa medida. No es una queja, no: se sabe que las épocas oscuras suelen ser ingratas con sus contemporáneos, pero también, con sus antecesores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f687fb8357c03ae9f4359f5348ca314">Serán las épocas luminosas, cuando el fuego con el que se incendie este orden social alumbre no sólo el porvenir, sino también la posibilidad de releer el pasado, cuando podremos mejor tener en cuenta todos estos nombres propios que dan cuenta de procesos colectivos en pos de la justicia y la igualdad, la libertad y la fraternidad. Y allí sin duda Zito Lema estará entre los poetas de la revolución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0a089a6e2e20220719852c684b15dd3f">Como su amigo Urondo, y esos otros amigos de éste, el viejo Ponce o el Moncho Angaco, carterista y preso político en Villa Devoto en tiempos inmediatamente previos al gobierno de Cámpora. Con ellos y tantas otras, tantos otros, es nuestro secreto pacto de sangre. Con ellxs está sellada nuestra suerte. Como escribió Paco, también él en algún momento “del otro lado de la realidad”, tras esas rejas: “que nadie se atreva a dudar de mi palabra inmerecida ni de los amores del pueblo argentino, de su confianza, de su salud, de sus juramentos, de sus brindis” … A tu salud, querido Vicente. Y hasta la victoria, siempre.</p>



<div style="height:60px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-11c1b038dd2b150cd0fb4319542710c3">Jueves, 4 de diciembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6dc24e74137d7e151c2da675c7dc70f1">*Escritor, investigador, periodista. Director del Instituto Generosa Frattasi.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="auto, (max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&amp;linkname=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&amp;linkname=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&amp;linkname=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&amp;linkname=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&amp;linkname=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&amp;linkname=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Fvicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco%2F&#038;title=Vicente%20Zito%20Lema%3A%20poeta%20de%20la%20revoluci%C3%B3n%20%E2%80%93%20Por%20Mariano%20Pacheco" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/" data-a2a-title="Vicente Zito Lema: poeta de la revolución – Por Mariano Pacheco"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/">Vicente Zito Lema: poeta de la revolución &#8211; Por Mariano Pacheco</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-lema-poeta-de-la-revolucion-por-mariano-pacheco/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
