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	<title>Darío Capelli archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Darío Capelli archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Nuestro gobierno y la derecha &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2020 22:41:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Frente de Todos]]></category>
		<category><![CDATA[interna]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Darío Capelli sostiene en este artículo que antes que discutir sobre qué significa nuestra izquierda o cuán cerca está el fascismo de tomar la escena nacional, es  preferible encender luces amarillas en torno a la posibilidad de que la derecha termine ganando la disputa interna por la conducción política del Frente de Todos. Capelli afirma que discutir entre compañerxs nunca será hacerle el juego al fascismo, y aclara que no debatir, en cambio, siempre fue de derecha.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/nuestro-gobierno-y-la-derecha-por-dario-capelli/">Nuestro gobierno y la derecha &#8211; Por Darío Capelli</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Darío Capelli sostiene en este artículo que antes que discutir sobre qué significa nuestra izquierda o cuán cerca está el fascismo de tomar la escena nacional, es preferible encender luces amarillas en torno a la posibilidad de que la derecha termine ganando la disputa interna por la conducción política del Frente de Todos. Capelli afirma que discutir entre compañerxs nunca será hacerle el juego al fascismo, y aclara que no debatir, en cambio, siempre fue de derecha.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Darío Capelli*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A pesar del momento político tan delicado que estamos viviendo, una cosa debería tranquilizarnos por ahora: la oposición viene siendo un cachivache. O, en el peor de los casos, ha decidido desensillar hasta que aclare. Lo decimos mitad en broma y mitad en serio. Sobre todo porque no sabemos qué es peor o mejor: si que sea torpe o que esté agazapada. En cualquier caso, lo que parece casi evidente es que, más allá de anticuarentenistas y runners, la derecha argentina todavía no se ha lanzado seriamente a la ofensiva. Cuando lo intenta, se deshilacha. Mejor dicho, cuando lo intenta, su polo radicalizado –que es el primero en expresarse- muestra demasiado la hilacha sin lograr convertirse, de momento, en el articulador de las demandas más conservadoras de la sociedad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien lo común es percibir lo contrario, nuestra hipótesis es que no es tan fácil que se dé  fascismo en la Argentina. Lo hemos discutido bastante a partir de un sugestivo número de la revista <em>El Ojo Mocho</em> del 2018, titulado justamente –bajo el influjo de José Carlos Mariátegui- “Biología del fascismo”. Que hay brotes, los hay. Y, desde ya, fue siempre una tentativa ante los desgastes periódicos de la democracia liberal. Pero ni aún en los años tormentosos del ventenio 1920-1940  (lapso en el que con muy pocos años de diferencia se desarrollan la dictadura de Primo de Rivera en España –más tarde la guerra civil y luego el franquismo-, el Estado Corporativo en Italia, el ascenso de los nazis y la Francia de Vichy); ni si quiera en esos años de tormenta en el mundo, decíamos, el fascismo hizo pie en la Argentina. O si lo hizo, lo que no pudo fue echar raíces profundas ni definitivas. ¿Hubo conatos? Claro. Incluso hasta logró encaramarse por breves y algo equívocos períodos. Buscó su fusión con el nacionalismo, con el integrismo católico y con el anticomunismo sucesivamente (o con todos a la vez) pero: o terminó en experiencias fracasadas o se diluyó ante la emergencia de identidades más amplias que hacia una punta tendían al nacionalismo popular y hacia la otra al liberalismo conservador. La última dictadura, incluso, fue genocida pero no enteramente fascista: su autoritarismo y su concepción represiva –aun cuando el film <em>Panteón militar</em> haya demostrado suficientemente la matriz prusiana del militarismo argentino- le venían más de la influencia norteamericana (por la vía de Escuela de las Américas) y francesa (por el contacto del ejército con los “expertos” en guerra no convencional y métodos de tortura usados como contrainsurgencia en Argelia). Y lo cierto, por otro lado, es que ni en los momentos de mayor cercanía al fascismo, las experiencias totalitarias se propusieron, al cabo, un cambio de las estructuras económica y social. Más bien lo contrario: las reforzaron. Nunca, por ejemplo, apelaron a la idea de una pureza del pueblo para movilizar el odio racista. Casi al contrario: siempre trataron de contrabandear el interés de la clase dominante (en el modelo de acumulación que fuera) como si se tratase del interés de la nación entera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El gobierno macrista, sobre todo entre 2017 y 2019 –período en el que además cobró un cariz abiertamente represivo- fue el ensayo reciente y acaso más experimental del fascismo local al constituirse como fuerza política capaz de disputar y ganar votaciones; es decir, de recoger legitimidad en la misma fuente de donde la extraen las opciones democráticas. Pero además, y esto es lo más importante, encarnado ahora en un partido propio con performance eleccionaria ganadora, se propuso ponerle broche a la obra iniciada en sus versiones anteriores y dejar fraguada la fusión entre economía ultraliberal, política conservadora e inserción entre sectores medios y populares. Durante los noventa, este proyecto poseyó al peronismo y, vestido con sus ropajes, empezó por inclinar la balanza de las distintas facciones que integran la clase dominante en favor, ya no de la oligarquía ganadera ni de los capitanes de la industria (que de todas maneras no vieron amenazadas su renta diferencial ni sus ganancias empresariales), sino de las corporaciones globales y la especulación financiera. El macrismo, como dijimos, se propuso concluir esa transformación desprendiéndose definitivamente del peronismo, al que ya ni siquiera debía alquilarle su disfraz para suscitar apoyos. Sin embargo, el hecho de que el macrismo haya sido derrotado en las urnas cuando su propósito era ser reelecto es tanto un índice de conciencia popular como un indicador de que el peronismo, sin necesidad de que lo ocupen, puede también absorber por derecha (e incluso darle expresión) a ciertos segmentos regresivos del electorado y hasta contener los intereses de sectores de la economía que –aun concentrados- parecen no querer aceptar con tanta facilidad ir a la cola de un régimen económico basado en la llana valorización financiera. Ahora, si por un lado y gracias a esas contenciones se lograron acuerdos para armar un frente lo suficientemente amplio como para constituir mayoría electoral, por el otro, aquellos sectores antes nombrados, y contenidos en nuestro propio espacio político, tienen la naturaleza del escorpión que, como en la fábula de Esopo, no puede evitar aguijonear arteramente a la rana que lo había montado en su lomo para cruzar el río. Por eso, el mayor problema que tenemos hoy no es la derecha partidaria que nos enfrenta electoralmente (de hecho, fue derrotada y parece probable que vuelva a serlo en las elecciones de medio término), ni la que gobierna algunos distritos o la que conforma un bloque de oposición parlamentaria. Nuestro principal problema es la derecha que está adentro de nosotrxs mismxs, que se preocupa demasiado por sintonizar con las líneas suaves de la derecha de afuera, amparándose en que se ve forzada a ello dado el contexto cuando, en verdad, lo que está haciendo es disputar la dirección política del peronismo pretendiendo sacrificar sus corrientes internas más dinámicas en el altar de la unidad, frente al supuesto peligro del fascismo. El kirchnerismo tiene que actuar en ese escenario político-cultural con decisión y responsabilidad. Un buen comienzo sería admitiendo que el fascismo argentino tiene especificidades que deberían ser estudiadas pero que, en definitiva, no es ni muy muy ni tan tan: se trata de un lumpen-fascismo que muchas veces carece de impulso propio, que no siempre sigue el ritmo de los ascensos fascistas en otras partes del mundo y que más bien se friega las manos cuando desde este lado de la contienda política se le da cierto espacio para supuestamente desactivarlo. En el hueco que le hagamos creyendo poder contenerla, la derecha se acovachará hasta recuperar fuerzas para volver a sacar pecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La etapa que atravesamos es muy preocupante por varias razones; entre otras, la tragedia sanitaria y el derrumbe económico provocados por la pandemia, con los lógicos desgastes que ello genera en el Estado y la sociedad. Es cierto: debemos tratar de mantener -hasta donde sea posible- los marcos de unidad. Vuelvo a decir: hasta donde sea posible. En ese sentido, si la derecha que nos habita no fuera pronto neutralizada, entonces sí habría que prever escenarios más complicados. Suena exagerado pero nadie venga con que el peronismo es intenso y que no hay que asustarse si hacia adentro recrudecen disputas. Primero que la intensidad del peronismo para saldar internas no está desacoplada de la memoria de Ezeiza. Pero además, como al menos por ahora no daría la impresión de que se esté desarrollando ese nivel de contienda interna, habría que aprovechar la ocasión para poner a todo el espacio y las organizaciones que lo componen en estado asambleario. Ciertamente, se ve en el horizonte una confrontación por la jefatura del movimiento. Seguir negándolo es tapar el sol con la mano. La dirección del proceso histórico dependerá tanto de que la tensión logre resolverse antes de su agravamiento como de que esa resolución se recueste todo lo posible sobre el más progresista, democrático y popular de los polos en conflicto. No decimos que se trate de una crisis institucional sino, repetimos, de una disputa por la conducción del espacio político que nos llevó a ganar las elecciones y que ahora debe gobernar. Pero si este trance no termina de enderezarse, si la jefatura de Alberto se desvaneciera en acuerdos fallidos y el kirchnerismo (con su experiencia a cuestas) no tomase de algún modo las riendas, la institucionalidad política podría verse afectada y la oposición, sí, entonces, tomará impulso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por ahora, como dijimos, se deshilacha y flaco favor le hacen al proyecto nacional-popular (si es que lo hubiera. Y creemos que lo hay); flaco favor le hacen, decíamos, quienes sobreactúan la unidad por temor a las acechanzas de un afuera que desde que perdió las elecciones y hasta el momento no demostró ser mucho más que discursivo. Es preocupante, así, que buena parte del periodismo y la mayoría del campo productor de ideología oficialista defiendan al gobierno del peor modo: infantilizando a su base lectora que es también, mayoritariamente, la base electoral del Frente de Todxs. Se leen y escuchan más frases hechas para contagiar un temorcillo al disenso que pensamientos meditados para intervenir en los debates sobre los rumbos para salir de la crisis. Con una mano se agita el espantajo del fascismo y con el índice de la otra se dictan juicios apodícticos sobre lo conveniente para enfrentarlo. En debate con el texto de Jorge Alemán “Alberto y nuestra izquierda”, Horacio González caracterizó -en una intervención publicada por esta misma revista-, esta condición medio trabada, de falso empate, como “el tabú de la correlación de fuerzas”. Celebramos ese puntapié inicial y más que sobre qué significa nuestra izquierda o cuán cerca está el fascismo de tomar la escena por asalto, preferimos encender luces amarillas en torno a la posibilidad de que la derecha nos termine comiendo desde adentro. Discutir entre compañerxs, criticarnos desde la base hasta la punta y desde la punta hasta la base, nunca será hacerle juego al fascismo. No debatir, en cambio, siempre fue de derecha. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 24 de julio de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo, docente UBA-UNLaM, co-editor de la revista <em>El Ojo Mocho.</em></span></p>
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		<title>Ut pictura poesis (Notas sobre una imagen asociada al Día de la Militancia) &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Nov 2020 23:44:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
		<category><![CDATA[Berni]]></category>
		<category><![CDATA[Día de la militancia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rucci]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay palabras más poderosas que mil imágenes e imágenes para las cuales todas las palabras del idioma quedan chicas. La palabra militancia es excesiva a cualquier imagen pero si una le correspondiese, ha de ser aquella que todavía no existe: millones de jóvenes pateando fábricas, barrios, escuelas y universidades llevando la buena nueva de los frutos que han dado la lucha por una distribución más justa de la riqueza, la del ambientalismo popular por una educación que tenga en su centro a la naturaleza como bien común y la de las mujeres por el derecho a decidir libremente sobre sus cuerpos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/ut-pictura-poesis-notas-sobre-una-imagen-asociada-al-dia-de-la-militancia-por-dario-capelli/">Ut pictura poesis (Notas sobre una imagen asociada al Día de la Militancia) &#8211; Por Darío Capelli</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Hay palabras más poderosas que mil imágenes e imágenes para las cuales todas las palabras del idioma quedan chicas. La palabra militancia es excesiva a cualquier imagen pero si una le correspondiese, ha de ser aquella que todavía no existe: millones de jóvenes pateando fábricas, barrios, escuelas y universidades llevando la buena nueva de los frutos que han dado la lucha por una distribución más justa de la riqueza, la del ambientalismo popular por una educación que tenga en su centro a la naturaleza como bien común y la de las mujeres por el derecho a decidir libremente sobre sus cuerpos.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Darío Capelli*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Fue tal su empacho con una tarta que ya no podía siquiera pronunciar aquel nombre: pensar en la sola palabra “atún” le provocaba una arcada al amigo que nos contó la experiencia. He allí insinuado un gran debate sobre si el valor de una imagen es superior a las mil palabras –como propone el dicho del que abusan los pedagogos cuando recurren a los cromos para una clase- o si una mera palabreja de cuatro letras puede más que una compleja trama de imágenes. O nada de eso. El dilema, en todo caso, está en determinar con qué varas medir los efectos de una y de otra –palabra e imagen- en relación a lo que cada una presentifica en su facticidad. Hubo una vivencia, en efecto: la indigestión. De aquella quedó un rastro hacia el que se desplazó todo el sentido. Ese rastro es sonoro, pues hemos dicho que la palabra “atún” recrea algo de la intensidad de lo vivido, más –incluso- que un dibujo o una foto de aquel pez marino; rastro sonoro como todo palabra, dijimos, pero que ni siquiera es necesario que alguien la pronuncie para que haga su efecto: con tan sólo “escucharla mentalmente” ya produce la náusea en el indigesto. Es decir, nuevo desplazamiento: de material sonoro a imagen acústica para decirlo con Saussure. Pero no son sólo especulaciones lingüísticas. Son estéticas y son, también, filosóficas. Desde la filosofía y de las traducciones malditas entre el texto y la imagen se ha ocupado Horacio González en su libro más fenomenológico: justamente, <em>Traducciones malditas</em>. Y desde la estética, a propósito de los transportes de sentido o de cómo interpretar lo bello en las artes plásticas como en la poesía, fue el viejo Lessing quien dio en la tecla con su <em>Laocoonte</em>. Lo recordamos. Virgilio, en <em>Eneida</em>, narra líricamente el sufrimiento del sacerdote Laocoonte al ser envuelto por dos serpientes gigantes que van desgarrando su cuerpo a dentelladas. El poeta le hace proferir “gritos horrendos que llegan hasta los astros”. Por otra parte, la escultura que data de principios de la era cristiana y que representa el mismo episodio (es probable, incluso, que el artista se haya inspirado en <em>Eneida </em>al esculpirla) no parece seguir el mismo patrón de la desmesura para figurar el sufrimiento del personaje: por tratarse de semejantes alaridos, podemos sugerir que estaría abriendo demasiado poco su boca. No obstante, al verlo no nos quedan dudas de que Laocoonte está sufriendo. Y mucho. Una y otra representación (la poesía de Virgilio y el grupo escultórico adjudicado a Atenodoro de Rodas) tienen por objeto el sufrimiento de Laocoonte pero los recursos para su figuración no son los mismos y hasta no dudaríamos en considerarlos opuestos. Sin embargo, lo que ambas representaciones transmiten, cada cual apuntando a un sentido diferente (una al oído, la otra a la vista), es una sensación similar si no idéntica. Podríamos asimismo deducir lo contrario: si el escultor hubiese dado una forma extremadamente abierta a la boca de Laooconte tratando de imitar el verso virgiliano, la imagen –probablemente- provocaría una cierta repulsión en lugar de transmitir el sufrimiento del personaje. O si el poeta hubiera omitido el verso en el cual se anuncia el alcance de los gritos proferidos (“que llegan hasta los astros”), no nos haríamos una idea del dolor padecido por Laocoonte –castigado por los dioses olímpicos al pretender despabilar a troyanos sobre la trampa equina de los aqueos- y creeríamos quizás que se está entregando estoico a la asfixia de las serpientes que ya lo envuelven. Por estos motivos, no es sencillo rotular una imagen, como no lo es ilustrar un texto. Al menos sabemos que el verso de Virgilio sólo podría servir de epígrafe a la escultura con los debidos reparos que observó Lessing.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué podemos decir de la conocida foto del retorno de Perón a la Argentina luego de tantos años de exilio? A ese día consagramos la celebración de la militancia peronista: cada 17 de noviembre dedicamos un brindis a la memoria de su persistencia, reafirmamos nuevamente el valor de la lealtad y honramos la capacidad organizativa de un movimiento naturalmente tumultuoso. Pero lo cierto es que no fueron los millones de militantes que lucharon para que Perón vuelva quienes quedaron fijados en el objetivo de la cámara que retuvo el episodio; ni sus efigies, las que dejaron su bajorrelieve en nuestras retinas. Probablemente, tampoco podría haber sucedido eso: difícil es que una fotografía de Perón junto a anónimos militantes de distintos niveles tuviera la pregnancia que tiene la más conocida junto a José Ignacio Rucci. Pero ¿Por qué Rucci? En aquel avión venían además Leonardo Favio, Obregón Cano, Bidegain, los curas Mugica y Vernazza, actores y actrices como Juan Carlos Gené y Chunchuna Villafañe, Hugo del Carril –la voz de la Marcha Peronista-, Juanita Larrauri –la voz de Evita Capitana-, Nilda Garré y Jorge Taiana, Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, Menem y Cafiero, entre otros y otras. La historia y el futuro del peronismo viajaban en ese chárter de Alitalia. Su presente –el del peronismo-, sin embargo, se exhibió nudo en la escena de las escalerillas, al pie de la nave, cuando el vuelo dialécticamente superador ya era cosa de pasado. Allí resultaba evidente  que la <em>aufhebung</em> peronista no había sido tal y que aún restaba que sucediera el capítulo más doloroso en la saga del movimiento. Poco tiempo debió pasar para que Perón volviera a ser el protagonista de un segundo <em>nostos</em> aunque, para la nueva ocasión, lo sería por sustracción, ya que entonces no habría descenso en el teatro de los sucesos, ni paraguas, ni quien lo sostuviera. Cosa que sí que hubo en la escena del 17 de noviembre de 1972. Y como veníamos diciendo, acaso ésa –la de Perón bajo el paraguas de Rucci- sea la imagen, la única (aunque en verdad se trate de varias y desde distintos ángulos) que nos remite al Día del Militante. Que así sea, resulta por lo menos injusto: no encaja con el significado que tiene este día para el grueso de la militancia. Incluso para quienes no sientan comunión con los fundamentos y las acciones de la tendencia revolucionaria del peronismo; incluso para ellos y ellas –decía- debiera resultar incómodo que sea ésa la primera imagen que se nos presenta cuando evocamos la tenacidad con que bases y cuadros se comprometieron con el retorno de Perón ¿Qué quiso decirles a los militantes de entonces cuando pergeñó que ésa y no otra fuera la imagen que fijaba el momento en que volvía a poner pie en su Patria? ¿Qué mensaje quiso enviar a la posteridad?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://infocronos.com.ar/uploads/noticias/5/20201117134613_peron-vuelve-del-exilio-cronos-noticias.jpg" alt="17 de noviembre: ¿Por qué se celebra el Día del Militancia Peronista? - Cronos Noticias" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Recientemente, en un portal informativo sospechado de vínculos con la Embajada de Estados Unidos, el inefable Sergio Berni  ha elegido esa misma imagen para ilustrar su panegírico a Rucci ¿Qué dice allí el Ministro de Seguridad bonaerense? Que el asesinato del líder sindical fue una acción irreflexiva de quienes no comprendían la naturaleza del proceso histórico. Al concretar esa acción, estos sectores que –según sus términos- tampoco entendieron que el tiempo de la Resistencia había cesado, cometieron “un crimen tan atroz  que abrió una llaga en el seno del propio peronismo”. Nada dice el Teniente Coronel retirado sobre las llagas que abrieron los asesinatos de Atilio López, de Julio Troxler o de Rodolfo Ortega Peña. Digo. Como para equilibrar un poco la cosa. Ni tampoco considera Berni si aquella llaga todavía permanece o ya cerró definitiva. Más bien parece entrar en estado confusional cuando en una modulación hacia el presente cree ver un parecido entre lo que acaba de considerar una acción irreflexiva por un lado y, por el otro, la intolerancia de la oposición de nuestros días que, perdida en el fárrago de lo inconducente, se aleja de las razones del pueblo. ¿Cómo así? ¿Entonces la tendencia revolucionaria no era una corriente interna del movimiento sino una facción opositora al peronismo? Al comparar aquella etapa con la actual, no compara –sin embargo- actores de la misma naturaleza: compara, repetimos, un ala histórica del peronismo con sectores políticos que hoy lo enfrentan. Pero incluso es peor. Porque a la oposición actual le concede todavía la posibilidad de redimirse si entiende lo que no entendió Montoneros pero que Perón propiciaba al fundirse en un abrazo con su adversario político y que Rucci había comprendido muy bien al suscribir, como Secretario General de la CGT , el Pacto Social  junto a otros sectores de la economía.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entonces, para resumir, Berni solicita “honrar la memoria de Rucci” para sepultar nuestras propias disidencias internas a varios metros bajo tierra. Paradójicamente (o no tanto), “honrar la memoria de Rucci” es el mantra que repite en un texto ilustrado por la imagen que más espontáneamente se asocia al día de la militancia peronista. En cambio, anticipa futuras alianzas con sectores ajenos al movimiento nacional-popular, lo cual no sería un gran inconveniente si no fuera por los intereses que representan esos posibles suscriptores de un nuevo pacto y frente a quienes Berni se desarma en promesas de “entrar en acción” con tal de garantizarles un efectivo cumplimiento de sus derechos a la vida, la libertad y la propiedad privada. Esto último puede verse en los reclames proselitistas de lo que se presume debe ser su organización partidaria, “Fuerza Buenos Aires”. Ojalá no lo fuera y se trate sólo de un vocativo ya que cada uno de estos spots que Berni protagoniza cierra con dos sellos: uno, el que dice, en efecto, “Fuerza Buenos Aires”; el otro, el de la Gobernación de la Provincia. Berni es un problema por dónde se lo mire. Hay peligro tanto en la posibilidad de que se autonomice como en la de que crezca todavía más dentro de los límites del peronismo y termine arrastrando todo el escenario político-institucional hacia concepciones regresivas respecto de lo que hasta aquí hemos conseguido: en principio (lo cual no es poco), derrotar electoralmente a una derecha de naturaleza antipopular, ajustista, represiva y misógina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Con esto terminamos: decíamos al principio que hay palabras más poderosas que mil imágenes e imágenes para las cuales todas las palabras del idioma le quedan chicas. La palabra militancia es excesiva a cualquier imagen pero si una le correspondiese, ha de ser aquella que todavía no existe: millones de jóvenes pateando fábricas, barrios, escuelas y universidades llevando la buena nueva de los frutos que han dado la lucha por una distribución más justa de la riqueza, la del ambientalismo popular por una educación que tenga en su centro a la naturaleza como bien común y la de las mujeres por el derecho a decidir libremente sobre sus cuerpos. Dos de estos anhelos ya tienen su media sanción. Otro será ley muy pronto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de noviembre de 2020.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo, docente UBA-UNLaM, co-editor de la revista <em>El Ojo Mocho.</em></span></p>
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		<title>Una casa de Colombo &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Jun 2021 03:22:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
		<category><![CDATA[Casa Colombo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Viñas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David Viñas solía decir que hacer política era tener una teoría de la ciudad, es decir, que no hay acción política si no parte de una reflexión sobre la ciudad. La casa Gigena-Seeber, la primera obra de Virginio Colombo, me llevó a pensar en la furia y en el amor, en la metralleta y el fratacho, en la sangre y la construcción. Pensé en la ciudad, desde ya, en lxs invisibles del Barrio Cildañez, en lxs desaparecidxs de la Esma , en lxs muertxs por la fiebre amarilla y lxs muertxs por el Covid.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>David Viñas solía decir que hacer política era tener una teoría de la ciudad, es decir, que no hay acción política si no parte de una reflexión sobre la ciudad. La casa Gigena-Seeber, la primera obra de Virginio Colombo, me llevó a pensar en la furia y en el amor, en la metralleta y el fratacho, en la sangre y la construcción. Pensé en la ciudad, desde ya, en lxs invisibles del Barrio Cildañez, en lxs desaparecidxs de la Esma , en lxs muertxs por la fiebre amarilla y lxs muertxs por el Covid.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Darío Capelli*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">D</span></strong>avid Viñas solía decir que hacer política era tener una teoría de la ciudad ¿Se entiende? No que una teoría de la ciudad es algo político –cosa bastante obvia- sino que no hay acción política si no parte de una reflexión sobre la ciudad. Casi es lo único que importa. Ganar devotos con palabras de atril es intrascendente y limitarse a contar las boletas de un concejal en la urna, directamente una canallada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La ciudad, pues: de <em>El Matadero</em> a <em>La Gran Aldea</em>; de la gran aldea a la ciudad liberal; de la crisis de la ciudad liberal a una Buenos Aires que seduce y humilla; del entierro de Gardel al de Evita y sobre ese entierro, un relato del propio Viñas y un personaje  -Moure en “La señora muerta”-  que arruina un “levante seguro” en la fila de las exequias al tratar de “yegua” a la muchachita que creyó haber seducido. Moure podría ser una variante del Doctor Hardoy de “Las puertas del cielo” pero Viñas no es Cortázar, que ante el fenómeno del peronismo prefirió dejar Buenos Aires para poner su espíritu a salvo en París, hecho al que el propio David dedicó un capítulo demoledor y un poco injusto en la primera versión de <em>Literatura argentina y realidad política</em> y que en las sucesivas reediciones no volvió a publicar.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son ciudades que se suceden cronológicamente, por cierto. Pero también ciudades que se superponen, se penetran, se destrozan, se rehacen. Las formas de vida de una clase y las resistencias de la otra dejan su huella en la planta urbana. Y, viceversa, la ciudad macula los cuerpos que aloja y los lenguajes que la nombran. Buenos Aires desarma y sangra. A veces, incluso, sin posibilidad de síntesis. Viñas lo narró en <em>Tartabul</em>.  Por eso la ciudad también puede ser una catástrofe: de lxs invisibles del Barrio Cildañez a lxs desaparecidxs de la Esma o de lxs muertxs por la fiebre amarilla a lxs muertxs por el Covid.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero volviendo a Viñas, en el sistema literario que diseñó, hay una serie que es algo así como la proyección de la generación del ochenta hacia distintas épocas y otra serie que la desnuda en su violencia hacia los sectores subalternos. La primera está abarcada  de modo más o menos cantado entre Sarmiento y Cortázar. En cambio, <em>Vida del Chacho</em> de José Hernández, “He visto morir” de Arlt y <em>Operación Masacre </em>de Walsh son los mojones destacados de la serie denuncialista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cuántas ciudades son una misma ciudad? La crítica y la literatura de David Viñas nos fuerzan a pensar el problema. No hay jactancia ni ademán al pensar de este modo. No hay dedo índice en la sien sino política en estado puro cuando una escultura se presenta intempestiva y detiene el andar del paseante o el nombre de una calle nos sustrae del trajín diario y provoca la curiosidad de saber quién fue o que ha hecho el fulano para merecer su cartel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">1909 fue el año de la bestial represión a una manifestación obrera ordenada por el Coronel Ramón Falcón, que –a propósito- tiene su respectiva y larga calle (paralela a Rivadavia entre Liniers y Caballito) y una plaza. Hasta que la gestión de Nilda Garré le cambió el nombre, así se llamaba también la Escuela de Policía. La jornada del 1° de mayo de 1909 terminó con 14 manifestantes asesinadxs. Simón Radowitzky lxs vindicó meses después.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero 1909 también fue el año de la primera obra del italiano Virginio Colombo en Buenos Aires. Por pedido de la familia Gigena-Seeber, el joven arquitecto (tenía apenas 24 años) diseñó y construyó el petit-hotel de la imagen que acompaña estas líneas. Como todo lo que hizo Colombo, puede deducirse que el principal impulso de sus creaciones debe ser un amor muy intenso por el vivir, en el doble sentido de vivir: el de domiciliarse y el de existir. Está en la calle Tucumán entre Ayacucho y Riobamba, a menos de 15 de cuadras de Plaza Lorea, escenario de la masacre policial en el día de lxs trabajdorxs.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La bruma mental de estos días me sacó a la calle en busca de algo que contrarrestara la falta de ideas. La casa Gigena-Seeber, la primera obra de Virginio Colombo, de pronto nos salió al cruce. Entonces pensé en la furia y en el amor, en la metralleta y el fratacho, en la sangre y la construcción. Pensé en la ciudad, desde ya. Pero sobre todo, lamenté que a mi Buenos Aires querida la gobierne Rodríguez Larreta y una fuerza política que, entre otras inhumanidades, también derrama lavandina sobre su historia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 20 de junio de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Sociólogo, docente UBA-UNLaM, co-editor de la revista <em>El Ojo Mocho.</em></span></p>
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		<title>Cambios para llegar a noviembre. Llegar a noviembre para cambiar &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Sep 2021 00:21:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[2023]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Noviembre]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Gabinete Gobierno Nacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Darío Capelli sostiene en esta nota que el objetivo del nuevo gabinete es evaluar seriamente los daños sociales de la pandemia y mitigarlos con ejecución en tiempo récord de los recursos económicos que hasta ahora no se usaron. Pero advierte Capelli que el objetivo, que es  gobernar conforme al mandato que le confirió la ciudadanía al peronismo cuando eligió su fórmula presidencial en 2019, no se logrará con este nuevo elenco ministerial sino con otro mucho más representativo de la realidad social argentina y que a partir del primer día posterior a estas legislativas se siente a elaborar un plan que concrete los anhelos de felicidad para el Pueblo y grandeza para la Nación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cambios-para-llegar-a-noviembre-llegar-a-noviembre-para-cambiar-por-dario-capelli/">Cambios para llegar a noviembre. Llegar a noviembre para cambiar &#8211; Por Darío Capelli</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Darío Capelli sostiene en esta nota que el objetivo del nuevo gabinete es evaluar seriamente los daños sociales de la pandemia y mitigarlos con ejecución en tiempo récord de los recursos económicos que hasta ahora no se usaron. Pero advierte Capelli que el objetivo, que es&nbsp; gobernar conforme al mandato que le confirió la ciudadanía al peronismo cuando eligió su fórmula presidencial en 2019, no se logrará con este nuevo elenco ministerial sino con otro mucho más representativo de la realidad social argentina y que a partir del primer día posterior a estas legislativas se siente a elaborar un plan que concrete los anhelos de felicidad para el Pueblo y grandeza para la Nación.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Darío Capelli*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Hay que remontar el resultado de las elecciones? Sin dudas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Puede hacerlo este gabinete? Puede.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Alcanza con remontar el resultado de las elecciones para gobernar la Argentina con justicia social, soberanía política e independencia económica? No.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Puede este gabinete acompañar a Alberto Fernández en los dos años de gobierno que le quedan y dejar las líneas tendidas para que la Argentina se encamine hacia la justicia social, la soberanía política y la independencia económica? Tampoco. Su horizonte está puesto en noviembre y no va más allá. El objetivo del nuevo elenco -que no es poco pero resulta insuficiente- es evaluar seriamente los daños sociales de la pandemia y mitigarlos con ejecución en tiempo record de los recursos económicos que hasta ahora no se usaron. La carta de Cristina hace pie en este punto: más de la mitad del déficit calculado para este año funesto todavía no fue gastado y apenas quedan tres meses y medio para que finalice. El anterior gabinete -por su visión de la realidad, si no insensible, distorsionada- subejecutó partidas que el propio Congreso Nacional había ya aprobado en la ley de presupuesto. O bien careció de imaginación para expandir el gasto social o bien la línea era no hacerlo. Si se tratase de esto último, estaríamos hablando de un ajuste hecho y derecho. Ahora las piezas se movieron y de aquel gabinete quedó la mitad. El actual levanta mucho el perfil político con algunos Ministros que se caracterizan por su capacidad de trabajo. Corrijo: más que capacidad de trabajo, lo que caracteriza a algunos de los nuevos Ministros es su capacidad de conferenciar a las seis de la mañana y fijar la agenda del día. Ministros que cuiden las espaldas del Presidente, que se muestren activos y que hagan lo que tengan que hacer para “poner plata en los bolsillos de la gente” son iniciativas que tienen un doble fin: aglutinar al Frente de Todxs y hacerlo atrás de un objetivo que ahora puede verse relativamente alcanzable: dar vuelta el resultado de las PASO o acortar todo lo más posible la distancia con la fuerza que entonces triunfó. Se dirá que ganar o al menos no perder el control del quorum en las cámaras es el único modo de no precipitar al desbarranque y de evitar que la derecha pase a ocupar el centro del ring.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De acuerdo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a></a>Pero ¿Y después qué? Si bien lo hecho –o sería correcto decir lo NO hecho- derivó en el desastre electoral del domingo 12 de setiembre, en algunos Ministerios, sin embargo, había una hoja de ruta. Raquítica, sí, pero hoja de ruta. El ejemplo es la cartera de Seguridad: una resolución temprana derogó el protocolo de Patricia Bullrich que habilitaba el gatillo fácil; no se usarían las fuerzas federales para hacer inteligencia interna y se despenalizarían algunas actividades que hasta hoy insólitamente siguen siendo delitos como la tenencia de marihuana para consumo personal, entre otras medidas tendientes a considerar la cuestión securitaria no como un problema policial sino como un problema político que involucra el accionar de las diversas policías. Es evidente que la ex ministra Sabina Fréderic no pudo desarrollar plenamente esta&nbsp; concepción porque, entre otros motivos probablemente vinculados a las ineficacias propias de su gestión, debió ocupar buena parte del tiempo en absorber los ataques pasados de rosca del Teniente Coronel retirado Sergio Berni, exponente de una perspectiva opuesta pero que en el esquema del espacio nacional-popular tiene mucho más espacio del que nos gustaría. Aníbal Fernández no fue designado allí, en lugar de Fréderic, para profundizar las líneas que estuvieran bien ni para corregir las equivocadas. Lo llamaron en su calidad de bombero y no para gestionar el área. Casi podría justificarse porque el incendio es grande, aunque es lamentable que no se continúen políticas de Estado bien orientadas. Un efecto no buscado de su nueva investidura podría ser que quizás termine siendo el tipo que le ponga el cascabel a su par bonaerense.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero lo que pueda decirse en un sentido no es aplicable a todos los casos. La gestión de Trotta, para dar el ejemplo más claro, resultó un desastre desde el primer día. Nunca le encontró la vuelta a cómo organizar su cartera de modo que el derecho a la educación estuviese garantizado para todxs lxs argentinxs aun cuando estuviéramos atravesando la pandemia y las escuelas permanecieran cerradas. Respecto de la presencialidad fue errático y lo que decía por la mañana, lo desdecía por la tarde. Un día contradecía los caprichos de Larreta y al otro los conformaba. Llegó a dar una conferencia de prensa junto a Soledad Acuña desde la sede del gobierno porteño, con cartelería amarilla de decorado. Así pues, lo que se haga en Educación de aquí en adelante no puede ser más que mejor de lo que se había hecho hasta ahora. Un buen indicador en el arranque de Jaime Perczyk es que su designación no será mal recibida ni por lxs trabajadorxs de su Ministerio, ni por los gremios docentes, ni por lxs rectorxs nucleadxs en el Consejo Interuniversitario Nacional. Su paso por los distintos niveles de la gestión educativa, ha dejado el recuerdo de funcionario muy activo.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No obstante la salida de Trotta, el PJ de la Capital Federal no resigna su lugar en el gabinete y en una movida entre inesperada y medio incomprensible se va Salvarezza (de reconocida identidad kirchnerista) y entra Filmus en su lugar. En fin. Sin restarle sus méritos al flamante Ministro, parece más un acuerdo para mantener cupos y cumplir con las roscas que una decisión en función de un nuevo plan para el desarrollo científico-tecnológico. Pero no sólo en ese sector falta un plan. En verdad, no se ve plan en ningún lado. La nueva composición del gabinete se ha transformado en un fin en sí mismo. El gobierno debía realizar ese movimiento drástico porque recibió una paliza en las urnas. Los cambios y enroques para dotar de mayor “volumen político” al staff no son, sin embargo, garantías de intervención estatal ni de llamados a la participación popular en la toma de decisiones que auguren un destino nacional emancipado. Son, en todo caso, una demostración de buenos reflejos ante una derrota inédita. Manzur como jefe de todos lxs ministrxs, incluso, no deja de ser un gesto. Fuerte pero gesto al fin. Cafiero no iba más. Clarísimo. Amen de la falta de dirección y de la nula autocrítica pre y post derrota, se le fue de las manos el asunto de renuncias en casacada y hay que sumarle el escándalo del vocero Biondi, a quien después de los traspiés (en el mejor de los casos) o de las operaciones de prensa (en lo que parece ser el caso más probable) no podemos sino considerarlo como un infiltrado de la oposición. Tuvo que prevalecer el estilo frontal de Cristina para que las responsabilidades correspondientes fueran, por fin, asumidas.&nbsp; Sea: eyéctese a Biondi y con él váyase Cafiero de la jefatura de gabinete.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Meté federalismo y hacele un guiño a los gobernadores, Alberto”, debe haber sugerido alguno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Che, pero mirá que en todas las provincias sacamos menos votos que en 2017”, acotó otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“¿En todas?”, preguntó un tercero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“Habremos perdido votos en todas las provincias pero en algunas igual seguimos siendo primeros”, sentenció uno que nunca pierde el optimismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“¿En cuáles?”, volvió a preguntar el desinformado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Alguien contestó: “En San Juan y todas las del NOA menos Jujuy: La Rioja, Catamarca, Salta, Formosa, Santiago del Estero y Tucumán. Bueno… Formosa, desde ya”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Uno que todavía no había dicho nada se animó: “¡A la pelota! ¿Y entonces a quién nombramos de Jefe de Gabinete? Algunos de esos gobernadores ni siquiera son nuestros puros y otros, al menos vistos desde Buenos Aires, son muy polémicos”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“¿Y Manzur? ¿No lo nombra Cristina en su carta?”, dijo el más viejo de los asesores.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quién sabe cómo se cierra un acuerdo político pero la escena no es del todo inverosímil. Su elección, la de Manzur, ha generado inmediatos resquemores. Ciertas posiciones que en un pasado no tan lejano lo ubicaron en un espectro ideológico muy conservador, lo convierten en blanco de miradas con ojos entrecerrados. A propósito y en absoluto para justificar su nombramiento, la abogada feminista y presidenta de la organización “Mujeres X Mujeres”, Soledad Deza, posteó en sus redes una interesante advertencia a tener en cuenta antes de espetar un rápido prejuicio: la Tucumán de Manzur (aun cuando en efecto el ahora Jefe de Gabinete sea muy católico y que haya cometido la aberración de justificar la cesárea a una niña violada) fue, de todas las provincias del NOA y NEA, la que –en proporción- más diputadxs aportó para que se diera media sanción a la legalización del aborto. Y desde que está en funcionamiento la ley se realizaron, según información oficial, 1836 abortos en total acatamiento a la norma, cosa que no sucede del mismo modo en todo el país. Repetimos: no es para justificar a nadie pero sirve para señalar que las cosas no son tan lineales ni siempre se ajustan a lo que se ve desde Buenos Aires.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://s3.sa-east-1.amazonaws.com/titulares.ar/wp-content/uploads/2021/09/20175003/1632171003_%E2%97%89-El-nuevo-Gabinete-Alberto-Fernandez-les-tomo-juramento-a.jpg" alt=""/><figcaption><em>Foto: Presidencia de la Nación.</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así todo, lo dicho no nos mueve una uña de lo que queríamos plantear: ¿cuál es la estrategia a largo plazo o el plan que llevó a considerar que Manzur sería su mejor timonel y el resto de los ministros designados, los encargados de traducirlo a cada área?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estos cambios son puro tacticismo aun cuando en algunos casos, como en Educación, pueda esperarse desde los primeros días la proyección de algunas políticas públicas de mayor alcance que las que implementó el anterior Ministro. Pero entre aquellos Ministros de los que se puede esperar algo y los que sólo están ahí para apagar incendios o los que ocupan un lugar para respetar los cupos acordados superestructuralmente, corremos el riesgo de que –como diría el Astrólogo de <em>Los Siete Locos</em>&#8211; se termine armando una ensalda rusa que ni dios entendería.&nbsp; En la noche de una nueva crisis política, si sucediera, todos los gatos serán finalmente pardos y pagarán justos por pecadores y tirios por troyanos. Y ya que hablamos de gatos pardos: lo real (o sea la economía, las relaciones de producción, la capacidad adquisitiva del salario y la organización de la fuerza de trabajo) no ha sido tocado. Es decir, no podemos evitar la sensación de que si se modificó algo de aquello otro fue para que, al cabo, nada de esto cambie del todo. Se entiende que si Martín Guzmán fue exitoso en la reestructuración de la deuda con los bonistas privados y además es un joven mimado en el FMI –cosa que lo posiciona bien para negociar la devolución del maldito crédito contraído por el gobierno de Macri; se entiende que si el muchacho es un hábil negociador con los buitres de las finanzas, decíamos, se quede ejerciendo esa función en el gobierno. El país lo necesita allí. Pero el manejo de las variables macroeconómicas no sirven para paliar el hambre, controlar los precios o regular el mercado de trabajo en beneficio del movimiento obrero. Hay tres indicadores que giran alrededor del número 50 y que requieren el mayor esfuerzo del estado para domarlos: 50 % de inflación interanual, 50 % de pobres y 50 % de informalidad laboral. En un juego de póker diríamos que es una “pierna”. Pero esto está lejos de ser un juego y se parece mucho al infierno. Bueno, pues: ni el Ministro de Economía ni el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se muestran desvelados por esa troika diabólica que gobierna la vida de lxs argentinxs y que, según creemos, ha sido definitoria en la orientación del voto. Es una bomba que exige la mayor creatividad por parte del gobierno y su intervención urgente en la puja distributiva. Se precisa cirugía mayor en el medio de la batalla: furibundo control de precios y subsidios a los productos de la canasta básica para pisar la inflación; salario básico universal para combatir la pobreza; reconocimiento y derechos a lxs trabajadorxs de la economía popular (cooperativas de reciclado, agricultura familiar, atención de comedores comunitarios, tareas de cuidado, etc.) para ordenar el mercado laboral. No es la agenda de este gabinete económico, más preocupado por el déficit. Se entiende. Pero entonces que no se encarguen de la economía que descalabra el cotidiano de la población sino de los pactos financieros con la banca internacional. Justo donde había que cambiar, si la perspectiva fuera la de encauzar verdaderamente el rumbo de la Argentina, no se tocó nada. Por varias cosas y principalmente porque no hubo mayores reintepretaciones de la política económica, vemos que los movimientos del gabinete –hasta ahora, al menos- son algo pirotécnicos y, más que nada, cortoplacistas. Sirven para proa hacia noviembre y no hay que pedir mucho más. Pero, por otro lado, si en efecto es una bala de plata y el gobierno llegase a malgastarla, todos los ministros recién nombrados terminarán en un mismo lodo. Y Perczyk, entonces, será lo mismo que Aníbal, Aníbal lo mismo que Manzur, Manzur lo mismo que Filmus y, lo que es peor, Cristina será lo mismo que Alberto y Alberto, lo mismo que cualquier otro dirigente de bajo vuelo. Los medios de comunicación (que ya no son sólo tanques de la opinión pública sino la artillería real contra los intentos, por tibios que sean, de darle al orden democrático un carácter participativo y popular) juegan permanentemente con imágenes que se hamacan entre 1989 y el 2001: híper, desabastecimiento, crisis política, movilizaciones y helicóptero.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por eso, la clase política en su conjunto debería entender lo que se juega en este tiempo. Es Cristina, no obstante, quien más arriesga. Y junto a la de ella corre nuestra suerte como Pueblo porque en la disputa por la conducción del Frente de Todxs, además, representa el interés de las mayorías frente al de los diversos empresariados que representa Massa o el de los caudillos provinciales que pueden alinearse coyunturalmente atrás de Alberto. Esta mujer, como ningún hombre del movimiento, ha sabido encarnar el <em>dictum</em>, tan mentado por estos días, que reza aquello de “primero la patria”. Es por ella y por su visión de futuro, entonces, que aunque haya motivos de sobra para no estar del todo entusiasmadxs, se reforzarán las militancias de base que salgan en busca de los votos fugados en las PASO. Es primordial acortar la brecha y sería ideal ganar. Pero ¡Atención! No es ése el objetivo, sin embargo, sino empezar a gobernar conforme al mandato que le confirió la ciudadanía al peronismo cuando eligió su fórmula presidencial en 2019. Eso no se logrará con este gabinete (ni al cabo es ésa su misión) sino con otro mucho más representativo de la realidad social argentina y que a partir del primer día posterior a estas legislativas se siente a elaborar un plan que concrete los anhelos de felicidad para el Pueblo y grandeza para la Nación.</p>



<div style="height:45px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 21 de septiembre de 2021.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Sociólogo, docente UBA-UNLaM, co-editor de la revista&nbsp;<em>El Ojo Mocho.</em></p>
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		<title>Tiempos difíciles para la unidad &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2022 13:03:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Darío Capelli reflexiona y debate en esta nota, en torno al documento “La unidad del campo popular en tiempos difíciles” firmado por funcionarios del gobierno nacional, intelectuales y periodistas. Capelli afirma que mediante la argucia retórica de la búsqueda de la unidad y la estabilidad del espacio, lo que se propone es eliminar la parte maldita que lo tensa con su sola presencia.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/tiempos-dificiles-para-la-unidad-por-dario-capelli/">Tiempos difíciles para la unidad &#8211; Por Darío Capelli</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El sociólogo Darío Capelli reflexiona y debate en esta nota, en torno al documento “La unidad del campo popular en tiempos difíciles” firmado por funcionarios del gobierno nacional, intelectuales y periodistas. Capelli afirma que mediante la argucia retórica de la búsqueda de la unidad y la estabilidad del espacio, lo que se propone es eliminar la parte maldita que lo tensa con su sola presencia.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Darío Capelli*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se ha escrito un texto que insta a la unidad el campo popular. Lo firma un conjunto nutrido de funcionarixs, intelectuales y activistas culturales. Lo leímos y estamos azoradxs: tanta gente que suele producir buenas ideas para un escrito así de menesteroso. Pero no es todo: a la carencia, agréguele lector o lectora, un poco de canallada. Cuando para preservar la unidad se declama la necesidad de que las tiranteces internas de una totalidad no escalen a los extremos y al mismo tiempo se le pide a una de las partes que renuncie a su identidad, no es unidad lo que en el fondo se busca ni –al cabo- la estabilidad del espacio sino eliminar la parte maldita que lo tensa con su sola presencia. La argucia retórica para esconder esa verdadera intención consiste en machacar sobre la prevalencia de la contradicción principal por sobre las secundarias. Para dar un ejemplo de otro campo semántico que nada tiene que ver con el texto que aquí glosamos: si uno dice que la derecha es el verdadero enemigo del pueblo y que, para impedir su avance, el kirchnerismo debe renunciar a ser kirchnerista ¿Cuál sería, pues, la contradicción fundamental que debe desarrollar el activismo al que se supone que estamos interpelando? Por otro lado, no hay la misma exigencia hacia otras identidades: ni a Massa se le pide que deje de ser moralista ni a Morales que deje de ser massista, siendo –además- que no hay modo de llegar a concebir que el carcelero de Milagro Sala pueda ser un aliado natural del campo popular. No es seguro cuáles podrían ser los buenos usos de la vieja teoría maoísta de los dos tipos de contradicciones pero éste, claramente, es un uso espurio: no es tanto lo que preocupa el crecimiento del fascismo sino la persistencia del kirchnerismo, pero como eso no puede decirse sin costos, se propone que para combatir al primero es necesario, en esta etapa, resignar al segundo. Dentro de la amplitud del movimiento peronista, es lógico que haya sectores que no se sientan contenidos por el kirchnerismo, que –por otra parte- también contiene a parte del progresismo y la izquierda popular. Eso (que haya sectores del peronismo que no se sientan contenidos por el kirchnerismo, decimos) no constituye un problema. Tampoco los sectores que le disputan su lugar preponderante en el Frente de Todxs o, para no decirlo con palabras tan altisonantes, los que también quieren aportar su color ideológico al espacio. El verdadero problema son los sectores que pretenden negarlo –al kirchnerismo- porque lo ven como una desviación del ideal justicialista</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Hay un kirchnerismo antiperonista? ¿Cómo podría, si el kirchnerismo es conducido por una mujer que ha aplicado y actualizado la doctrina peronista (con sus ideales de justica social y soberanía nacional) en su propia gestión de gobierno?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Hay un peronismo antikirchnerista? Desmentirlo es una ingenuidad a o un engaño a conciencia pues no es posible desconocer que hay actores dentro del peronismo que aprovechan cualquier oportunidad para intentar debilitar al kirchnerismo a la espera &nbsp;–hasta el momento vana- de que alguna vez puedan sacárselo por fin de encima. El texto que desde el domingo circula entre portales y redes, titulado “La unidad del campo popular en tiempos difíciles” no es sólo una oda a la moderación, tal como correctamente ha sido caracterizado por numerosas voces, sino además un argumento que calza con la intencionalidad del peronismo antikirchnerista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por lo demás, afirmar que hoy no hay fenómenos de movilización social en la Argentina y que en ese contexto los dirigentes deben tomar decisiones templadas pero transformadoras es una falacia de varias aristas: si en efecto la sociedad transitara un impasse demasiado gris, estaríamos ante un escenario político propicio para los arrebatos de un hechicero y no en la situación ideal para las decisiones moderadas. La sociología de Max Weber señaló de manera definitiva los modos en que el carisma irrumpe cuando la vida común apenas se reproduce sobre fundamentos mecánicos sin que los individuos involucrados encuentren en ello demasiado encanto. Entonces, la falta de movilización no es excusa para resignar convicciones. Insistimos: si en un contexto de agresión hacia los intereses de los sectores populares no hubiera respuesta de sus organizaciones libres, estaríamos en otro momento histórico, más cercano al huevo de la serpiente que al liberalismo de buenos modales. Parafraseando a León Rozitchner: cuando el pueblo no se mueve, el fascismo se alista para <em>il sorpasso</em> y es –entonces- cuando la dirigencia progresista más debe intensificar la convocatoria a la movilización y radicalizar los mecanismos de participación democrática. Si en verdad se percibiera un impasse, como pareciera que el documento “La unidad del campo popular en tiempos difíciles” sugiere, sería pues un acto irresponsable, casi al borde de <em>lesa patria</em>, dejarle un campo orégano al fascismo al apostar por la moderación política. No es que porque el fascismo amenaza hay que poner paños fríos en la frente del Pueblo sino a la inversa: un Pueblo desmotivado es la ocasión para que el fascismo crezca.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero de otra parte, y aquí radica el elemento más estulto de la argumentación, es falso que la sociedad argentina esté desmovilizada. Preguntamos a lxs compañerxs que firmaron la carta ¿desconocen al activismo transfeminista que –más allá de haber conquistado un Ministerio (algo cuestionado por su inactividad, dicho sea de paso)- se expresa cotidianamente en marchas, plenarios y asambleas? ¿No perciben lxs firmantes del texto que hay un ambientalismo popular –de naturaleza anticapitalista- que no da el brazo a torcer cuando se trata de defender nuestra soberanía sobre los bienes comunes de la Pachamama? ¿Ignoran acaso a lxs trabajadorxs de la economía popular que se organizan en redes solidarias sin abandonar nunca la lucha reivindicativa para la conquista de más y mejores derechos? No negamos que el movimiento social tenga sus ambigüedades pero desconocer estos ríos profundos de la sociedad actual es negarlos, y negarlos es neutralizarlos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El texto que han suscrito, compañerxs, está mal por donde se lo mire: lo quieran o no, reniegan ustedes de la identidad que signa una experiencia histórica que, por más que haya sido insuficiente, se propuso (como pocas veces) una distribución de los bienes materiales y simbólicos que nuestra Patria produce, con criterios de justicia social. Todo en un marco de intensa institucionalidad democrática. En numerosas ocasiones, el kirchnerismo en el poder logró que se consagraran nuevos derechos; otras tantas veces fue imposible que avanzara o se quedó a mitad de camino. Nada sucedió sin elevados niveles de participación ciudadana, tanto a favor como en contra de las medidas de gobierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tampoco aciertan ustedes en la caracterización de esta etapa de nuestro desarrollo histórico. Dan por sentado que el Pueblo no se mueve cuando ciertamente hay muestras claras de lo contrario: o no logran ver mucho más allá de sus ventanas o niegan conscientemente lo evidente. No hay por qué sospechar malas intenciones. Más bien parece que se trata de un temor muy fuerte al retorno de la derecha. Por cierto, ésa debe ser la preocupación mayor del Frente de Todxs. Pero llamar a juntarse para desensillar hasta que aclare es una lección mal aprendida del proverbiario &nbsp;peronista. La apuesta debería ser otra: consolidar la unidad tras la vocación de volver a ser el hecho maldito del país burgués.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 17 de marzo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Sociólogo, docente UBA-UNLaM, co-editor de la revista&nbsp;<em>El Ojo Mocho.</em></p>
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		<title>De cara al 2023 &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jun 2022 18:12:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sociólogo Darío Capelli sostiene en esta nota que cuando el crecimiento empieza a dejar niveles de rentabilidad considerables, hay un punto en el que los senderos se bifurcan: hacia un lado va el desarrollismo y hacia otro el peronismo. También analiza  la cuestión de la unidad, el futuro del Frente de Todos y lo que está en juego de cara al 2023, y la necesidad de una actualización política y doctrinaria del kirchnerismo que contenga el encuentro con el movimiento de los trabajadores de la economía popular.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El sociólogo Darío Capelli sostiene en esta nota que cuando el crecimiento empieza a dejar niveles de rentabilidad considerables, hay un punto en el que los senderos se bifurcan: hacia un lado va el desarrollismo y hacia otro el peronismo. También analiza &nbsp;la cuestión de la unidad, el futuro del Frente de Todos y lo que está en juego de cara al 2023, y la necesidad de una actualización política y doctrinaria del kirchnerismo que contenga el encuentro con el movimiento de los trabajadores de la economía popular.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Darío Capelli*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sobre héroes y mariscales</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si, en efecto, la guerra fuese una metáfora de la política, puede decirse -pues- que o bien el gobierno se va poblando de hombres y mujeres expertxs en sobrevivir heroicamente a muchas batallas o que en verdad tiene un staff pletórico de mariscales de derrotas. Algunos de esos fracasos, incluso, fueron ominosos para los intereses del Pueblo argentino. Hubo los que sacaron al peronismo del poder y hubo también algunos en los que el peronismo fue incapaz de refrendarse en elecciones de medio término. “Sobrevivientes heroicos de antiguas&nbsp; batallas” o “mariscales de derrotas” son figuras polarizadas para referirnos a ciertas personas que hoy rodean al Presidente con pretensión de posicionar al Frente de Todxs para un segundo mandato. Quizás estemos exagerando un poquito y no sean imágenes adecuadas para los fines heurísticos que nos proponemos. Pero convengamos también que ninguna de las incorporaciones ministeriales o referentes consagrados post desastre de las PASO, puede referenciarse tan fácilmente con el Cid Campeador. Ni siquiera hablamos de deslealtades o traiciones sino apenas de performances electorales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En 2015, Julián Domínguez perdió la interna bonaerense contra Aníbal Fernández que luego perdió contra María Eugenia Vidal que, a su turno, resultó ser la peor gestión de la provincia en décadas. Sin embargo, en el gabinete están los dos: Domínguez y Fernández. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En 2019, Victoria Tolosa Paz perdió la interna de La Plata contra Florencia Saintout que luego perdió la disputa municipal contra Julio Garro quien fuera luego señalado, entre otras menudencias, como uno de los organizadores de la gestapo sindical; eso sí: Tolosa Paz encabezó la lista de diputadxs bonaerenses el año pasado y, para no perder la costumbre, también perdió contra Santilli. Sigue siendo una de las personas más cercanas a Alberto Fernández e incluso en algún momento se llegó a hablar de ella como posible reemplazante de Kulfas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En 2021, Agustín Rossi perdió las primarias santafesinas contra el armado de Omar Perotti que luego perdió la contienda senatorial contra Carolina Losada, una dudosa periodista que carecía por completo de experiencia política. Ahora, Rossi maneja a la policía secreta del Estado, una agencia que todavía –pese a las promesas presidenciales y empero la baja estofa de sus agentes (como bien lo ha descrito ya el periodista Martín Rodríguez)-; una agencia, decíamos, que todavía habita en los sótanos de la democracia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">De Daniel Scioli, qué decir: todo lo que digamos se sabe de sobra y la Argentina padeció su derrota como ninguna otra, pues le sucedió una de las experiencias más dañinas para la historia nacional. La discusión sobre si tuvo o no el suficiente apoyo es muy compleja porque no debe excluir otra discusión sobre el desastre de la interna en la Provincia de Buenos Aires que recién mentábamos, los caprichitos de Randazzo y, en el nivel de la base social, el descontento de lxs propios bonaerenses con la gestión del Gobernador que por entonces quiso ser Presidente. Por lo que fuera, lo cierto es que con ese candidato no logramos retener el gobierno. No importa ¡venga Scioli al Ministerio de Producción! Y así siguiendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La cosa está clara: el peronismo está extraviado en su laberinto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El problema no son los traspiés electorales: Lula perdió tres elecciones antes de cimentar un camino triunfal a la presidencia de Brasil. El giro pragmático no lo apartó, sin embargo, de una tradición militante a la que al cabo terminó honrando desde el lugar más alto de la política. Néstor mismo, en el 2009, perdió contra Francisco De Narváez (que para la campaña adoptó las consignas de su imitador televisivo y transformó el slogan “Votame, votate” –de por sí absurdo- en el ya insultante “Alica, alicate”) pero Cristina rompió las urnas en el 2011 con el 54 % en primera vuelta. Es decir, que un tropezón en las votaciones no es necesariamente una derrota política. Ni siquiera lo es estar fuera del poder por un tiempo prolongado. El peronismo lo sabe más que ningún otro movimiento porque después de dieciocho años de proscripción impuso su identidad apenas se abrió la posibilidad de participación electoral.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero más allá del período en que fue excluido, el traspié electoral ha sido siempre, para el peronismo, un evento tan probable como su contrario. No es infalible. El problema es que en lugar de construir victorias (que aun cuando no se hubieran logrado jamás significaron su sepultura) estamos empezando a acostumbrarnos a construir derrotas. Desde ya, los dirigentes no son sólo nombres más o menos competitivos. Representan, además, intereses y sectores que por diversas causas hoy viven una tensión difícil de sintetizar. Una de esas causas es estructural: el peronismo es un movimiento nacional que, a pesar de jactarse por poseer una doctrina, es proclive a prohijar corrientes internas (ya ve el lector que hemos nombrado dirigentes para todos los gustos) y uno de los factores que las activa –a las internas- está relacionado con el crecimiento cuando las condiciones globales favorecen a una economía que en su estructura básica continúa siendo, todavía, semicolonial y dependiente: ¿se sigue creciendo y se espera el derrame? ¿se toman medidas de ajuste para “enfriar la economía” cuando la demanda se intensifica en función de la expansión o se la atiende con mayor emisión a pesar de no contar con el respaldo en reservas de moneda fuerte? ¿se toma deuda para financiar el crecimiento y ordenar los desbalances que provoca, o se la salda para poder tomar decisiones soberanas? Al interior del movimiento nacional hay proyectos diversos que o bien ponen el acento en el desarrollo y el equilibrio macroencómico, o bien lo hacen en la distribución del ingreso con la justicia social por bandera. Después de la experiencia del macrismo, a estas dos tendencias no las unió el amor sino el espanto. Pero ahora, a la salida de la pandemia y con una guerra que disparó el precio de las materias primas que nuestro país exporta, es hora de decidir. Desde ya que no se puede repartir pobreza… pero el peronismo (como con tanta sencillez definió Cristina) tampoco acepta que la riqueza se la lleven cuatro vivos. En otras palabras: contra el neoliberalismo, el Frente de Todxs fue la herramienta precisa para ganar en 2019; ahora, cuando el crecimiento empieza a dejar niveles de rentabilidad considerables hay un punto en el que los senderos, al cabo, se bifurcan: hacia un lado va el desarrollismo y hacia otro, el peronismo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.cadena3.com/admin/playerswf/fotos/ARCHI_607736.jpg" alt=""/><figcaption><em>Foto: Archivo</em></figcaption></figure></div>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La cuestión de la unidad, el futuro del Frente de Todxs y lo que está en juego</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La unidad del Frente de Todxs nunca estuvo ni estará en discusión, dijo Cristina en el Plenario de la CTA realizado en Avellaneda. De acuerdo. Lo que está en disputa, entonces, es la conducción. El tema -¡chocolate por la noticia!- es fundamental. En su segunda intervención, una vez concluido el plenario y ya en la calle, está la clave: ella va a hacer lo que haya que hacer para que el peronismo vuelva a ganar las elecciones. El rumbo actual del gobierno no puede dar esa garantía. La prueba es el 2021. Además, si en el 83 supimos que el escudo de la Lista 2 en las boletas ya no era suficiente para construir una victoria, desde el 2001 sabemos que sólo mentar sellos partidarios no alcanza ni para meterse en la discusión. Por otro lado, para ganar y no hacer nada (también lo dijo Cristina) es preferible quedarse en la casa.<br>Repasando el argumento, pues: nadie va a irse del espacio porque es un salto al vacío pero así como vamos, y si quien tiene la lapicera no la usa, no se gana en el 2023. Ahora, si es para ganar y no transformar el estado de las cosas en función de los intereses populares –ganar con alguna variante del massismo a la cabeza, para decirlo más claramente- mejor dediquémonos a otra cosa. Conclusión: si el kirchnerismo (la actualización más imaginativa del peronismo hasta nuestros días) no conduce al movimiento, difícilmente el peronismo pueda ganar las próximas elecciones, pero incluso de llegar a hacerlo será para perderse en un callejón sin salida y entrar en un letargo que lo pondrá en riesgo de extinción. Por las características de la etapa histórica y el tipo de tensiones que genera el grado actual del desarrollo del capitalismo, el peronismo no banca una nueva frustración electoral sin que provoque un desbande irreversible de militantes, corrientes y dirigentes pero tampoco banca reversiones de la experiencia menemista. Por cualquiera de los dos caminos corre hacia su evaporación. Tampoco hace falta una bola de cristal para vaticinar que el sueño húmedo de la izquierda (la desaparición definitiva del peronismo), de hacerse realidad, dará paso a la peor pesadilla para el pueblo trabajador: el capitalismo global brega como nunca por un encuadramiento de la existencia común dentro de esquemas generales de administración de la vida como cantera inagotable de valor y fuente de una maximización extrema de la rentabilidad. Ni siquiera creemos que ese futuro distópico pero posible tenga que suceder tras una hecatombe que reavive la experiencia de los totalitarismos. La circunstancia de un <em>putsch</em> de ultraderecha puede ocurrir o no. Lo que está en juego es algo mucho más temible: una deshumanización lenta, una especie de fascismo tranquilo en el que el noventa por ciento de la población se acostumbre a vivir mal para siempre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Actualización política y doctrinaria del kirchnerismo</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En cuanto a la discusión sobre los “planes”, quizás sea el momento para que las organizaciones sociales se consoliden como actor político y para que, ahora que sí se ve el problema de la pobreza, de la falta de ingresos y del trabajo informal, sean ellas –las organizaciones, decimos- y no la televisión, las que expliquen al resto de la sociedad de qué se habla cuando se habla de trabajadorxs de la economía popular, qué actividades abarca, qué son las tareas de cuidado, &nbsp;por qué deben ser remuneradas y además gozar de derechos, en qué debería consistir una política focalizada como el Salario Social Complementario y en qué, una de alcance universal como el Salario Básico Universal, cómo y por qué es menester abordar esta cuestión desde una perspectiva integral que apunte al desarrollo humano, cuál es la coordenada en la que las problemáticas de la economía popular se intersectan con otras problemáticas como las de la dominación patriarcal o la del maltrato hacia los bienes comunes de la naturaleza. Hay un destino común para las luchas de lxs trabajadorxs de la economía popular, las de los feminismos y las que se dan por el cuidado ambiental y la soberanía alimentaria. Es un destino común en el que también debe incluirse el kirchnerismo y nutrirse de estas nuevas militancias. Si habíamos dicho que el kirchnerismo es una actualización del peronismo, urge que el kirchnerismo –así como incorporó en su identidad a los feminismos y, en ese sentido, Cristina ha reconocido que ella misma transitó un aprendizaje- ; urge que el kirchnerismo, decíamos, se actualice saliendo también al encuentro de lxs trabajadorxs de la economía popular: no sólo inventaron su propio trabajo en una etapa del capitalismo que los descarta sino que además han elaborado los marcos conceptuales para entenderse y entender cómo actuar sobre la realidad en un sentido transformador.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La administración de los recursos económicos provenientes del Estado, en todo caso, es otra discusión de la que no pueden quedar afuera ninguna de las organizaciones que contiene y conduce a lxs trabajadorxs de la economía popular en sus prácticas políticas reivindicativas. Un Estado que se pretenda popular no debería atender las necesidades de la franja más empobrecida de la sociedad a cambio de debilitar su acumulación política. Hacerlo, desarticular a la organización popular en nombre de una centralización estatal de los recursos (dos cosas, organización popular y centralización de recursos, que no son incompatibles) es un gran favor que se le hace al fascismo tranquilo que caracterizamos más arriba. Por el lado de las organizaciones, están desafiadas a politizarse todavía más, de manera que no sólo dependan de los dineros estatales para ganar volumen. En tal sentido, la creación de la UTEP significó un enorme paso pues la sindicalización de lxs trabajadorxs de la economía popular implica que empieza ya a vislumbrarse que se trata de un sector social que, en mérito a sus necesidades, se lanza como colectivo a la conquista de derechos que van desde los laborales más básicos y ya consagrados hasta el elemental derecho a vivir bien que todavía debemos ganar para todo el pueblo.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://pbs.twimg.com/media/E4kN9YlXMAkyUHr.jpg" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Coda: una escena en Parque Lezama</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Año 2009. Una semana después de haber perdido las elecciones de medio término que recordábamos hace unos instantes, Néstor Kirchner –que había encabezado la lista- va a la asamblea de Carta Abierta a levantar el ánimo de los militantes y a proponernos seguir recreando ideas para lo que vendría. El infortunio es consejero de nuevos pensamientos, dijo entonces Horacio González. Y Néstor, que lo complementó, agregó luego: “esto no es un partido de futbol ni una carrera de autos. Podemos ganar o perder pero acá estamos luchando por un país distinto.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es una escena lejana y es cierto que ya no tenemos a Néstor ni a Horacio. Para peor, y como decía Cooke, hoy hay malestar en las bases. Pero nada está perdido si logramos recobrar el estado emocional que dos años después de aquella reunión en Parque Lezama llevó a que Cristina volviese a ganar con más votos que en su elección anterior.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 24 de junio de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Sociólogo, docente UBA-UNLaM, co-editor de la revista <em>El Ojo Mocho.</em></p>
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		<title>¿Por qué paramos en las universidades nacionales? &#8211; Por Darío Capelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 14:56:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Darío Capelli]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Financiamiento Universitario]]></category>
		<category><![CDATA[Milei]]></category>
		<category><![CDATA[Paro Universitario]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El paro en las Universidades Nacionales se lleva a cabo, como lo expresa Darío Capelli, porque los docentes universitarios nos merecemos vivir de nuestro salario, porque estamos de pie en defensa de una historia y porque -a días de cumplirse el quincuagésimo aniversario del golpe militar del ´76- no podemos permitir que el libertarianismo que capea hoy sobre la Argentina se lleve por delante al Estado de Derecho y a la Justicia Social. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/por-que-paramos-en-las-universidades-nacionales-por-dario-capelli/">¿Por qué paramos en las universidades nacionales? &#8211; Por Darío Capelli</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d9e77b8fc032c5f21484af8ad9bfb031 wp-block-paragraph"><strong><em>El paro en las Universidades Nacionales se lleva a cabo, como lo expresa Darío Capelli, porque los docentes universitarios nos merecemos vivir de nuestro salario, porque estamos de pie en defensa de una historia y porque -a días de cumplirse el quincuagésimo aniversario del golpe militar del ´76- no podemos permitir que el libertarianismo que capea hoy sobre la Argentina se lleve por delante al Estado de Derecho y a la Justicia Social. </em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-758eb62dbc4766056ca0ce5abbd6c18e wp-block-paragraph"><strong>Por Darío Capelli*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:67px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77373d0b4c7dd08a7ddfc0a10b797891 wp-block-paragraph">Para Javier Milei la Justicia Social es una aberración. Lo ha dicho en su campaña electoral y lo reafirma frecuentemente desde su cargo presidencial. Ningún otro Presidente, desde 1983 a la fecha, ha sido tan explícito en el combate contra el bienestar general del Pueblo, contra el progreso económico con distribución equitativa de la riqueza producida por lxs argentinxs y contra el desarrollo científico-tecnológico como pilar de soberanía nacional. Pero la Justicia Social es una perspectiva contenida en la Constitución: sobrevuela el espíritu de su preámbulo, permea todo el artículo 14 bis y está expresamente aludida en el artículo 75. Por eso, Milei incurre en un acto de inconstitucionalidad al combatirla. Y no sólo la enfrenta retóricamente como con patetismo hizo en la reciente ceremonia de apertura legislativa: su programa de gobierno consiste en ataques concretos contra toda instancia política, organización social e institución pública que opere sobre la realidad, guiada por el principio constitucional de la Justicia Social. Ciertamente, la Universidad es uno de esos actores que Milei ha erigido como sus principales enemigos. La Universidad pública y gratuita es parte del sistema educativo argentino y como tal, un organizador social y un vector fundamental de movilidad ascendente. Las marchas en su defensa de los años 2024 y 2025 conmovieron a la opinión pública no sólo por la participación multitudinaria sino, principalmente, porque fueron protagonizadas por familias enteras que daban testimonio de este carácter. Son memorables aquellos carteles artesanales: “mamá ama de casa, papá quiosquero, hija arquitecta” o “papá albañil, mamá empleada doméstica, hijo odontólogo”. Pero si la Universidad pública es parte del andamiaje institucional que garantiza y promueve la Justicia Social en la Argentina no es tan sólo por su rol como factor de movilidad ascendente, lo que ya sería suficiente motivo para defenderla. También es el ámbito en el que se produce el conocimiento en áreas estratégicas y el pensamiento crítico necesarios para el desarrollo del interés nacional tanto como una atención a las necesidades de la población mediante la agenda de extensión y vinculación territorial; y todo -tal como fue elaborado por diversos modelos del pensamiento moderno, de Kant a Derrida, pasando por nuestro Deodoro Roca-; todo, decíamos, con autonomía de prescripciones exógenas y mandatos doctrinales. El conjunto de la ciudadanía lo sabe y por eso expresó del modo más inequívoco –con millones de cuerpos ocupando la calle- su voluntad de no entregar y más bien de seguir fortaleciendo lo que, en más de 400 años de historia (recordemos que la Universidad Nacional de Córdoba fue creada en 1613), se fue construyendo como un bien público al que tienen derecho todos los habitantes de este suelo. La Reforma de 1918 que la democratizó, el decreto de 1949 firmado por el General Perón que garantizó su gratuidad, y la ampliación del sistema que entre 2003 y 2015 promovieron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández que la popularizó, son los hitos de una historia que el Pueblo argentino asume como parte de su propia historia. Ningún gobierno ajustista, subido a la ola de las derechas globales, va a poder barrer con esa densa trama cultural. La Universidad más grande del país, la Universidad de Buenos Aires, además, nació al calor de la gesta independentista, como parte de un impulso revolucionario: quienes la habitamos (estudiantes, personal administrativo, docentes, investigadorxs) estamos hechos de ese legado. Es una hebra fundamental de nuestra identidad y una carta que puede activarse en esta circunstancia histórica o estimulada por la contingencia. Lo sabe el gobierno, lo saben las fuerzas políticas que cumplen roles legislativos y lo saben, incluso, la propia conducción de la UBA y la estructura interuniversitaria que la contiene.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-444486eacbf43bfd97da3e73849be19a wp-block-paragraph">El inconstitucional ataque a la Justicia Social en el que se enfrascó el gobierno de Milei tiene -en el caso de las Universidades- la forma del estrangulamiento presupuestario y el ajuste más salvaje del que se tenga memoria. La comunidad universitaria, que en el horizonte de una verdadera utopía libertaria (reclamamos el derecho a esa palabra) es como decir la comunidad en su conjunto, lo ha resistido y hasta logró torcerle el brazo al gobierno conquistando una Ley propia, la 27.795 o Ley de Financiamiento Universitario, que garantiza una recomposición de salarios y de becas, de modo que la inflación no siga licuando el poder adquisitivo de trabajadorxs docentes y no-docentes, investigadorxs y estudiantes. Como se sabe, Milei vetó la Ley. Pero se volvió a colmar la calle y el Congreso se vio forzado a insistir en ella. No obstante, y ante la negativa de su aplicación, fue necesario que un fallo judicial obligara al gobierno a cumplir con la norma y a ejecutar de inmediato el aumento que nos merecemos por nuestra labor y que necesitamos para no seguir perdiendo contra una inflación que no cesa. Lxs trabajadorxs docentes y no-docentes hemos perdido ya el 35% del poder de compra, para recomponer lo cual es necesario un aumento de sueldos de, al menos, un 52%. La Ley de Financiamiento Universitario consagra esa recomposición sin alterar el esquema tributario ni tocar fondos que corresponden a otras áreas o que pertenecen a las provincias. No es cierto que las finanzas públicas se pongan en riesgo. Lo que en todo caso debe discutir la sociedad argentina es el carácter abstracto del llamado “equilibrio fiscal” que Milei declama hasta el fetichismo. En el discurso y las acciones de los diversos experimentos ultraliberales que gobiernan parte del planeta, lo&nbsp; único real es la crueldad, los intentos de esclavizar a la fuerza laboral y la sumisión absoluta al poder del dinero hiperconcentrado en menos del 1% de la población mundial.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-449628f1f2362244ade3f524bd7084e3 wp-block-paragraph">Pero volviendo a nuestro país y a la situación de las Universidades: cuesta creer que un gobierno de ribetes inconstitucionales como el actual se ajuste a derecho y cumpla con una Ley a pesar de haber sido insistida con dos tercios de cada cámara luego del veto presidencial. Ahora, como puede precipitarse a un conflicto legal al -además- desconocer un decisorio judicial, el gobierno apeló el fallo que lo obliga a cumplir la Ley de Presupuesto Universitario y con eso pretende ganar tiempo para lograr una nueva Ley que la reemplace y que, con la irrisoria propuesta de aumentarnos en un 12,3% (en lugar del 52% que necesitamos), siga vulnerando nuestro derecho a un salario acorde a la tarea que cumplimos a diario en las aulas, en los laboratorios, en los hospitales universitarios, en las oficinas, en los institutos de investigación y en cada rincón de esta institución que es, como dijimos, una viga estructural de la Justicia Social en la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-edbc18edae7261d170872c4805e884a7 wp-block-paragraph">Por eso, pues, tenemos nuevamente un ojo sobre el Congreso y, si todavía tienen alguna duda y contemplan la posibilidad de votar el proyecto que mandó el gobierno, le vamos a recordar a cada legislador que su función es deliberar y sancionar normas que tengan en cuenta el bien común de lxs argentinxs. Y que, como dice el ya nombrado art.75 de la Constitución Nacional en el inciso 19, una de sus atribuciones es “proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.”</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-419d63d7988e7f03bd6da5e7f37ab3fe wp-block-paragraph">Por todos los motivos paramos: porque nos merecemos vivir de nuestro salario, porque estamos de pie en defensa de una historia y porque -a días de cumplirse el quincuagésimo aniversario del golpe militar del ´76- no podemos permitir que el libertarianismo de cotillón que capea hoy sobre la Argentina se lleve por delante al Estado de Derecho y a la Justicia Social.&nbsp;</p>



<div style="height:65px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-74bbde749698e12020e066e3571d1f11 wp-block-paragraph">*Sociólogo, docente universitario, delegado Gral. de FEDUBA-Fac. de Cs. Sociales, co-editor de la Revista El Ojo Mocho.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d71078efcbcbd2703f16cedc98d82659 wp-block-paragraph"><strong>Alias ​​de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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