<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>cómo educar archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<atom:link href="https://lateclaenerevista.com/tag/como-educar/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/como-educar/</link>
	<description>Una Revista de Opinión</description>
	<lastBuildDate>Sun, 05 Jul 2026 19:20:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/12/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>cómo educar archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
	<link>https://lateclaenerevista.com/tag/como-educar/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Arendt, la aguafiestas &#8211; Por Hernán Sassi</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/arendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi/</link>
					<comments>https://lateclaenerevista.com/arendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 14:06:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hernán Sassi]]></category>
		<category><![CDATA[cómo educar]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Hanna Arendt]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lateclaenerevista.com/?p=20521</guid>

					<description><![CDATA[<p>Arendt escribió sobre la crisis de la educación a fines de los '50. Según el autor, vale la pena leerla si es que queremos salir de una crisis que cada vez es más profunda. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/arendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi/">Arendt, la aguafiestas &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7955d68353fa5eb1bbf1ebf4f40bef6 wp-block-paragraph"><em><strong>Arendt escribió sobre la crisis de la educación a fines de los &#8217;50. Según el autor, vale la pena leerla si es que queremos salir de una crisis que cada vez es más profunda.&nbsp;</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-93033f356e31dd00b115f0e5fc822a97 wp-block-paragraph"><strong>Por Hernán Sassi*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ee2dc7de0cce3a8c1a4ab080536c42e6 wp-block-paragraph"><em>L</em><em>a educación es el lugar en el que decidimos si amamos al mundo lo bastante como para asumir su responsabilidad y, por la misma razón, salvarlo de la ruina</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-796041c5580fbb1d477fae8291941bae wp-block-paragraph">“La crisis de la educación” (1959) Hannah Arendt.</p>



<div style="height:62px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5839fad4a5405c58545cc30fb1049a3f wp-block-paragraph">«La Arendt», como la llamo a modo de agrupación – disidente de la fundación erigida sin su consentimiento y con su nombre por la otrora guardiana de la fe cívica Lilita Carrió –, ha sido la tía mala onda de esa gran familia que fue Occidente. En plena cúspide de la remontada tras la posguerra, al filo de los sesentas, se animó a aguar la fiesta.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ffb3d2665b06887a7fdecfb0babab808 wp-block-paragraph">Europea de origen judío, en su huída del nazismo Arendt se exilió en EE.UU., donde un puñado de renegados de la tierra que los vio nacer habían pasado la escoba a apaches, cheyennes, miamis y sioux para asentar la promisoria democracia moderna que sirvió de modelo a tantas naciones, entre otras, a Argentina. Como Adorno, otro exiliado alemán, Arendt advirtió que en el siglo XX esa democracia tenía más de un flanco débil, uno de ellos, la educación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-36a3f5883e2841c3aec4176869388b99 wp-block-paragraph">En «La crisis de la educación» Arendt cuenta que, en Inglaterra, al finalizar la escuela primaria, hay un «<em>temible examen</em>» que aprueba, con suerte, el 10% de los niños de once años que tuvieron el valor de rendirlo. Según la autora, con este ritual la oligarquía de nacimiento o de riqueza –con nuevo nombre («<em>oligarquía del talento</em>«) y fachada de amplitud (la «<em>meritocracia</em>«)– mantenía sus privilegios e impedía el ascenso social de las mayorías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ef44f05c61a1bd4f99111dbb5fe3a75 wp-block-paragraph">Arendt ve que la división entre «<em>dotados y no dotados</em>» es inadmisible en Estados Unidos, una democracia regida por el “<em>principio de igualdad</em>”, principio que agudiza la crisis educativa que ella advierte, porque “<em>borra las diferencias entre</em> <em>jóvenes y viejos, entre dotados y no dotados, y por fin, entre niños y adultos, especialmente, entre alumnos y maestros</em>”. Para esta autora, «<em>semejante igualación sólo se podría cumplir a costa de la autoridad del maestro y a expensa de los más dotados entre los estudiantes</em>«.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc76ba840ddc2c61c2b6185397f59cea wp-block-paragraph">La autora destaca la pérdida de autoridad docente y la meritocracia, que sólo se han acentuado con el correr del tiempo aquí y acullá. Estas no son las únicas rimas que sirven para pensar la crisis de la educación de un tiempo a esta parte en nuestro país.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2be59b6fc1f8a95571c824df929a8dd2 wp-block-paragraph">A Arendt le preocupa la aceptación «<em>acrítica y servil</em>» de&nbsp; teorías pedagógicas que no las asiste ni siquiera el sentido común, las más de las veces, el menos común de los sentidos. Según ella, se tomaron «<em>medidas desastrosas</em>» basadas en «<em>tres supuestos básicos</em>«.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dee8792d685e626823fdffe3723abc70 wp-block-paragraph">El primero es que «<em>existe una sociedad formada por muchachos que son autónomos y se les debe dejar gobernarse en la medida de lo posible</em>«. Arendt considera que, bajo esa creencia, el adulto hace a un lado su obligación de tutelaje y cumple más bien el rol de «facilitador». A derecha e izquierda, no otra dignidad se nos asigna a los docentes desde hace décadas. Es penoso facilitar algo como la educación, que siempre supuso un camino arduo, y por arduo, valedero. Y lo que es peor, esta concepción atenta contra la justicia social porque redunda, como advierte Arendt, en beneficio «<em>de los más dotados</em>«.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-418fa25b1570211a1c85c471ed19fbce wp-block-paragraph">Arendt nota que los adultos nos desentendemos de hijos y estudiantes con la excusa de que es mejor que sean autónomos. Enfática afirma: «<em>Es como si cada día los padres dijesen a sus hijos: somos inocentes, respecto de su suerte, nos lavamos las manos</em>«. Por esos años Salinger, en «El guardián en el centeno» (1951), lo advierte también. El carácter depresivo del protagonista, en buena medida, se debe a la ausencia de modelos adultos. Lo que siente el personaje que interpreta James Dean en <em>Rebelde sin causa</em> (1956) no es muy distinto. Como se ve, la desaprensión para con las generaciones que nos sucederán no es nueva.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce93455eb678aecf9f7f98b9ee28ecdf wp-block-paragraph">El segundo supuesto es aquel según el cual «<em>la pedagogía ha evolucionado hacia una ciencia de la enseñanza en general, de tal manera que se ha liberado por completo de las materias que en realidad se vayan a enseñar</em>«. Arendt ve que la formación docente ha descuidado los saberes disciplinares a punto tal que el docente sabe «<em>poco más que sus alumnos</em>«. No hay mejor modo de perder la autoridad en la materia que uno dicta, concluye. «<em>No debemos dejar exclusivamente en manos de una ciencia especializada</em> –la pedagogía– <em>la relación entre adultos y niños</em>«, insiste. Arendt pide demasiado. Llevarle el apunte obligaba a reformular el paradigma en el que se empezaban a asentar prácticas y diseños curriculares que ella pedía –en este artículo explícitamente– se cambiaran radicalmente y con premura. Desde entonces, los especialistas en educación se hicieron cargo de esa cartera y eso es parte del problema.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dae1b28dc6bce3865ffbefa03bbe3352 wp-block-paragraph">La escena que plantea no es distinta a la de estas décadas en las que en los profesorados, incluso universitarios, las materias didácticas, que apuntan a <em>cómo</em> educar, han desplazado a las que brindan a los futuros docentes los contenidos disciplinares a enseñar. Atrás quedó el ideal enciclopédico y también el saber disciplinar; así las cosas es lógico que hoy día un docente sepa «<em>poco más que sus alumnos</em>«. Se entiende entonces por qué los estudiantes pueden suplir a un docente por un <em>Youtuber</em> y una inteligencia artificial.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-50d9afdf0923df081743109671811fe0 wp-block-paragraph">Por último, el tercer supuesto, en que repara es «<em>una teoría moderna acerca del aprendizaje</em>«. Sostiene que a fines de los 50 para los pedagogos es más importante <em>hacer </em>que aprender y <em>jugar</em> que trabajar. Arendt confirma que el aprendizaje apunta ahora a <em>destrezas</em> antes que a saberes en un marco en el que «s<em>e concedió especial importancia a borrar en lo posible la distinción entre trabajo y juego a favor de éste</em>«. Como se ve, desde mucho antes de la aparición del celular, la educación debe ser menos trabajosa que entretenida y vale mucho más saber programar (menos ahora, que lo puede hacer una máquina) que haber aprendido a leer y escribir decentemente o dar cuenta de procesos históricos complejos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ca3ec3428f44b56376f8d4b0e9bb5f24 wp-block-paragraph">La preocupación por el «<em>bienestar del niño</em>» ofusca a Arendt. Y no le falta razón. Para Arendt, al niño, antes que entretenerlo y menos consentirlo, hay que educarlo. Al respecto, Arendt afirma que: «<em>La crisis de la autoridad en la educación va muy estrechamente ligada a la crisis de la tradición, es decir, a la crisis que hay en nuestra actitud hacia el pasado</em>«. Ella ve que padres y madres ya no son un modelo para hijos e hijas como lo habían sido para los niños de otrora. Citando a Polibio, dice que educar era, en un pasado que a ella le parece remotísimo, «<em>hacerte ver que eras completamente digno de tus antepasados</em>«, algo difícil cuando en casa no hay quién te haga saber que estás en deuda con algún antepasado, y cuando en una cultura atada a la última novedad y el nuevo meme, ya no hay pasado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-383e69034cc76b4bf11610351142b54e wp-block-paragraph">«<em>La educación no puede renunciar ni a la autoridad ni a la tradición, y sin embargo,</em> <em>debe actuar en un mundo que ni está estructurado por la autoridad ni sostenido por la tradición</em>«, dice. Cayeron los adultos como pilar de autoridad y el vínculo con el pasado está roto porque el mundo ya no se presenta como un todo, y menos, una consecuencia de lo hecho y de un proyecto a futuro. El escenario que plantea es exactamente en el que estamos en la postmodernidad. Salvo que en plena Modernidad, que es cuando Arendt escribe, este hecho se vive con angustia y hoy no parece preocuparle a nadie.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25d88f6ec13b303dede31994670d13f6 wp-block-paragraph">En “La crisis de la educación» Arendt afirmó: «<em>No se puede educar sin enseñar al mismo tiempo; una educación sin aprendizaje está vacía y, por tanto degenera con facilidad en retórica moral o emocional. Pero sí se puede fácilmente enseñar sin educar, y podemos seguir aprendiendo hasta el fin de nuestros días sin que por esta razón estemos siendo educados</em>«. ¿Cómo no estar de acuerdo cuando lo que se entiende por educación hoy no ha devenido sino en “<em>retórica moral o emocional</em>”?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-970ea3bb5b613653f4b25a3ac9954867 wp-block-paragraph">Como su maestro Heidegger, Arendt cree que ante una crisis hay que “<em>volver a las preguntas mismas</em>”. Aguafiestas con temple zen como él, esta tía mala onda imploraba que algún día pensemos por qué y para qué educar, lo cual impone redefinir, según se desprende de su artículo, qué entendemos por igualdad y autoridad, y cuánto peso en lo que hacemos tiene la tradición, con la que deberíamos volver a estar en deuda. Algún día pondremos manos a la obra. Cuando sea, vamos a “<em>salvar</em> [al mundo] <em>de la ruina</em>”.<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a></p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f5e430b8f29d3c27cd1e59405e0ee66b wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> El texto es parte del próximo libro del autor, «Pasar el fuego. Educar en el Apocalipsis zombie».</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ea514743f70db0e21add91d240c00a8 wp-block-paragraph">Domingo, 5 de julio de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTBymNAjk1ZEJJ33EvpCxB1Xg14jnCuT2ARbHkZdOsFrHc3Da6lSJk7zoXb&amp;s=10" alt="" style="width:152px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5ba8c2c16044ec3ece81aae05900d20d wp-block-paragraph">*Profesor y Dr. en Letras, y Mag. en Comunición y Cultura, es docente en profesorados del Conurbano, ensayista y crítico de cine. Publicó&nbsp;<em>Hoteles. Estudio crítico</em>&nbsp;(2007),&nbsp;<em>Cambiemos o la banalidad del bien</em>&nbsp;(2019),&nbsp;<em>La invención de la literatura. Una historia del cine</em>&nbsp;(2021). Estuvo a cargo de&nbsp;<em>El Nuevo Cine murió&nbsp;</em>(2021) y prologó&nbsp;<em>Escritos corsarios</em>&nbsp;de P. P. Pasolini (2022). Su último libro esditado es «P3RRON3. El Corsario».</p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Seguí acompañándonos:</strong>&nbsp;<strong>Sumate a la campaña «Colaborá con La Tecl@ Eñe».</strong></h2>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p><a class="a2a_button_facebook" href="https://www.addtoany.com/add_to/facebook?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Facebook" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_twitter" href="https://www.addtoany.com/add_to/twitter?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Twitter" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_whatsapp" href="https://www.addtoany.com/add_to/whatsapp?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="WhatsApp" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_telegram" href="https://www.addtoany.com/add_to/telegram?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Telegram" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_email" href="https://www.addtoany.com/add_to/email?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Email" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_button_print" href="https://www.addtoany.com/add_to/print?linkurl=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&amp;linkname=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" title="Print" rel="nofollow noopener" target="_blank"></a><a class="a2a_dd a2a_counter addtoany_share_save addtoany_share" href="https://www.addtoany.com/share#url=https%3A%2F%2Flateclaenerevista.com%2Farendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi%2F&#038;title=Arendt%2C%20la%20aguafiestas%20%E2%80%93%20Por%20Hern%C3%A1n%20Sassi" data-a2a-url="https://lateclaenerevista.com/arendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi/" data-a2a-title="Arendt, la aguafiestas – Por Hernán Sassi"></a></p><p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/arendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi/">Arendt, la aguafiestas &#8211; Por Hernán Sassi</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://lateclaenerevista.com/arendt-la-aguafiestas-por-hernan-sassi/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
