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	<title>caos archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>caos archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>El caos como modelo &#8211; Por Sebastián Plut</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2021 14:29:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastián Plut]]></category>
		<category><![CDATA[caos]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El psicoanalista Sebastián Plut afirma en esta nota que el neoliberalismo impone un mundo de sujetos irreflexivos, desconectados entre sí, desligados de su propio contexto inmediato que los habilita a exponerse sin pudor y a desarrollarse sin freno. La escena donde dirigentes del macrismo  primero repudiaron y denunciaron la vacuna Sputnik V, y luego reclamaron por la falta de dosis suficientes, es un ejemplo, entre otros tantos, de esa arrolladora exposición sin freno.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-caos-como-modelo-por-sebastian-plut/">El caos como modelo &#8211; Por Sebastián Plut</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>El psicoanalista Sebastián Plut afirma en esta nota que el neoliberalismo impone un mundo de sujetos irreflexivos, desconectados entre sí, desligados de su propio contexto inmediato que los habilita a exponerse sin pudor y a desarrollarse sin freno. </em></strong><strong><em>La escena donde dirigentes del macrismo  primero repudiaron y denunciaron la vacuna Sputnik V, y luego reclamaron por la falta de dosis suficientes, es un ejemplo, entre otros tantos, de esa arrolladora exposición sin freno.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Sebastián Plut*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">1. La escena, una más entre muchas del mismo tipo, se conoció y se subrayó. Dirigentes del macrismo que, primero, repudiaron y denunciaron la vacuna rusa, que exigieron que se la apliquen solo los funcionarios del Gobierno Nacional, luego reclamaron por la falta de dosis suficientes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La gravedad de aquella conducta se hizo pública, por ejemplo, cuando nos enteramos de una médica que falleció pues, inicialmente, se había sumado a la desconfianza y, lamentablemente, cuando decidió vacunarse fue tarde. Con efectos menos dramáticos, la inconsecuencia neoliberal se replicó en miles de sujetos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A mí me sucedió, en mis vínculos cotidianos, que aún no terminaba de salir de mi asombro al escuchar las mayores invectivas contra la Sputnik, cuando de las mismas bocas oí la urgencia por disponer de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sería tan fácil como desacertado suponer que sencillamente ocurrió un saludable cambio de opinión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿En qué difieren los errores que todos podemos cometer de la conducta descripta? De entrada, digamos que dos rasgos estuvieron ausentes en el pasaje desde la denuncia hasta el reclamo por mayores dosis. Primero, la rebeldía contra la Sputnik no tenía ningún fundamento consistente, se exhibía como un rechazo irracional. Luego, el cambio de posición no incluyó en ningún caso una autorectificación. En efecto, no escuchamos de los detractores una reflexión sobre por qué habían tenido una impresión inicial negativa y cómo o por qué posteriormente pudieron transformarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2. Pese a que en la historia reciente del macrismo, funcionarios y votantes nos colmaron de escenas semejantes, no deja de producir asombro que puedan afirmar una incoherencia mayúscula y a posteriori lleguen a expresar todo lo contrario cual si nunca se hubiesen manifestado en otro sentido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Analizar este tipo de episodios tiene relevancia no solo para comprender la peculiar retórica de un grupo de dirigentes, sino sobre todo por su eficacia en la subjetividad de sus propios votantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La cifra es la irracionalidad, el caos cognitivo que habilita a formular asertos insostenibles y, luego, abandonarlos sin que, en apariencia, dejen marca alguna en quien los profirió. Sin embargo, hay un tercer rasgo que no se hace esperar, el estado de urgencia y desamparo en que los deja la primera parte de la secuencia, orfandad que resulta no sólo de la irracionalidad desplegada sino de la violencia que aquélla contiene. Para decirlo según el episodio de mediados del siglo pasado: si proclaman <em>“¡Viva el cáncer!”</em> deberán saber que la metástasis también los alcanzará a ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">3. Gritan hasta el cansancio que CFK responda ante la justicia, y lo mencionado en los párrafos previos se cumple punto a punto. Si las denuncias contra la actual vicepresidenta tienen o no algún asidero importa poco y nada; la gravedad institucional que implica el <em>lawfare</em> no los inquieta en absoluto (pese a que por cualquier otro motivo cuestionan a “los jueces”); que CFK se hubiera presentado antes los tribunales en cada ocasión que se lo demandaron (no sin una mezcla de crueldad y absurdo) no les modifica el supuesto de que evade la justicia. Y el corolario dijo presente: cuando la ven responder ante cada expediente, la agravian diciendo que <em>“sólo le preocupan sus problemas con la justicia”</em>.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">4. Recordemos que Freud distinguió dos tipos de juicios, el de atribución y el de existencia. El juicio de atribución permite juzgar algo como bueno o malo, útil o perjudicial, en tanto el juicio de existencia decreta si aquello que tengo en mi mente coincide (o no) con la realidad. Puedo decir que un libro es muy bueno o muy malo, pero siempre bajo la condición de que el libro al que me refiero exista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No obstante, si tal como señaló Freud, el juicio de atribución es anterior al juicio de existencia, no se trata únicamente de un dato del desarrollo evolutivo, sino que nos indica que un sujeto puede juzgar algo negativamente (o positivamente) sin preguntarse si aquello existe. Por esta vía, la exageración neoliberal, su desmesura, excluye toda coherencia, desiste de todo rastro de objetividad y abomina de la complejidad de toda singularidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nada quedará de la representación política en la medida en que tampoco emplean un lenguaje que los represente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">5. Cuando Freud indagó el pensamiento infantil y la génesis de la pulsión de saber señaló que resulta determinante un conjunto específico de tres teorías, a las que denominó <em>premisa universal del falo</em>, <em>parto por deposición</em> y <em>concepción sádica del coito</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera conduce a la construcción de los particulares modos de clasificar realidades internas y externas; la segunda supone la admisión o rechazo de ciertas identificaciones; la última por fin, implica la creación de diversos códigos de intercambio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cada uno de estos sectores es atacado por la infatuada verba neoliberal. Rompen toda clasificación de la realidad y, sobre todo, imponen una severa confusión entre pensamiento y percepción. Asimismo, descalifican y encienden el odio sobre cualquier identificación (por eso se presentan diciendo lo que no son, <em>“no soy de izquierda ni de derecha”</em>, <em>“soy apolítico”</em>, etc.). Por último, tornan imposible cualquier intercambio, sobre lo cual ya expusimos previamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">6. Cuando nos esforzamos por evidenciar sus mentiras nos estallan las categorías. No solo porque mienten mucho, sino porque sus falsedades son de todo tipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Disfrazan pensamientos y deseos crueles, encubren sus deseos vengativos, ocultan cómo inducen acciones en sus votantes, manipulan afectivamente, disimulan cómo introducen creencias falsas en sus destinatarios o cómo se apropian del pensamiento ajeno, encubren la propia falta de subjetividad por vía de un discurso inconsistente que no los representa, y explotan cruelmente la ingenuidad de muchos de sus votantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">7. <em>“¿Quién puede prever el desenlace?”</em>, se preguntó Freud, en la década del ’30, con inocultable pesimismo. Hoy tampoco lo podemos prever, pero ello no nos exime de pensar e interrogarnos. El neoliberalismo impone su fuerza económica, comunicacional y judicial. Cuando gobierna no duda en emplear la represión así como imponer las más severas restricciones al horizonte vital de la mayoría de los ciudadanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo, nos preguntamos si los modelos con que pensamos el imperio del poder siguen vigentes. ¿Se trata de la sociedad de control? ¿Queda algo de la llamada sociedad disciplinaria?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La hipótesis que resulta de las conjeturas expuestas, y sobre la que invito al lector a reflexionar, es que si bien aún persisten y coexisten fragmentos de cada modelo, si bien cada uno de ellos tiene actualmente sus zonas de ejercicio y vigencia, el neoliberalismo hoy ha impuesto otro modelo que difiere del control y que, más bien, corresponde al caos. El neoliberalismo impone un mundo de sujetos dispersos, irreflexivos, desconectados entre sí, desligados de su propio contexto inmediato. En suma, su retórica arenga una irracionalidad obscena, habilitada a exponerse sin pudor y a desarrollarse sin freno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Su objetivo es la ganancia económica; la persecución judicial es su arma; sus estrategias combinan la pasión egoísta y hostil con el caos cognitivo. Por nuestra parte, el objetivo será el bienestar económico de las mayorías; nuestras armas se construyen sobre la ampliación de derechos; mientras las estrategias serán el afecto solidario y la coherencia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 19 de marzo de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Doctor en Psicología. Psicoanalista. Director de la Diplomatura en el Algoritmo David Liberman (UAI).</span></p>
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		<title>Entrevista a Franco Berardi &#8211; La poesía como revitalización y reinvención &#8211; Por Jorge Boccanera</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/entrevista-a-franco-berardi-la-poesia-como-revitalizacion-y-reinvencion-por-jorge-boccanera/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Mar 2022 04:02:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Tecl@ Eñe entrevistó al filósofo italiano Franco Berardi a propósito de Respirare. Caos y poesía, libro que hace centro en la poesía como invención constante y pluralidad de sentidos por fuera de los códigos rígidos del mundo automatizado.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>La Tecl@ Eñe entrevistó al filósofo italiano Franco Berardi a propósito de </em></strong><strong>Respirare. Caos y poesía<em>, libro que hace centro en la poesía como invención constante y pluralidad de sentidos por fuera de los códigos rígidos del mundo automatizado.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Jorge Boccanera*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em><em></em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El filósofo italiano Franco Berardi, autor del libro<em> Respirare. Caos y poesía </em>(Prometeo), utiliza la metáfora de la asfixia para designar un presente de crisis que alcanza hoy las distintas áreas del devenir humano: desde lo solidario a lo cognitivo, desde lo corporal y el erotismo al pensamiento crítico. Entrevistado a propósito de<em> Respirare</em>, que hace centro en la poesía como invención constante y pluralidad de sentidos por fuera de los códigos rígidos del mundo automatizado, Berardi analiza algunos rasgos de la sofocación tecno financiera como la sobrecarga de información, la aceleración, la oposición entre lo conjuntivo y lo conectado, el individualismo y la necesidad de recobrar una pulsación cósmica.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este&nbsp; lúcido escritor y catedrático, que en el citado títulocita a poetas como Montale, Dylan Thomas, Hölderlin,&nbsp; Mallarmé, Góngora, Quevedo y Rilke, es autor de una extensa obra en la que figuran los ensayos <em>La segunda venida</em>, <em>Fenomenología del fin</em>, <em>La fábrica de la infelicidad</em> y<em> El tercer inconsciente</em>.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Es por demás</em></strong><strong><em> interesante c</em></strong><strong><em>ómo en </em></strong><strong>Respirare</strong><strong> </strong><strong><em>usted establece de alguna manera desde el subtítulo un dilema entre “</em></strong><strong><em>caos</em></strong><strong><em>” </em></strong><strong><em>y </em></strong><strong><em>“</em></strong><strong><em>poes</em></strong><strong><em>í</em></strong><strong><em>a</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>; </em></strong><strong><em>¿se trata de una lucha de opuestos o de entidades complementarias?</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-Cuando pensamos a un medicamento no lo pensamos como opuesto a la enfermedad, ni como algo complementario. El remedio es un factor de transformación del organismo que permite aliviar el sufrimiento y poner el organismo en condición de elaborar la enfermedad, superar el trauma, asimilar las condiciones caóticas producidas por el trastorno fisico y nervioso que llamamos enfermedad. El caos no existe, pero hablamos de caos cuando los impulsos neuro-informativos que llamamos experiencia se hacen demasiado rápidos e intensos para elaborarlos emocional y racionalmente. Entonces el caos sólo es una percepción, una impresión que provoca en nuestro cerebro, un efecto de miedo,&nbsp; panico o impotencia. La poesía sí existe pero no sabemos definirla, justamente porque escapa a todas definiciones, aunque&nbsp; podemos decir que la poesia es la creación de un mundo inter-subjectivo que nos permite vivir y compartir la experiencia de un flujo imaginario, de un ritmo, de un cosmos linguístico. No creo que se pueda considerar a la poesía como una entidad opuesta al caos o complementaria.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>-También en el plano de las disyuntivas sitúa la sofocación provocada por la globalización neoliberal frente a la posibilidad de respirar; un respirar que tiene que ver con un ritmo propio de la poesía que, señ</em></strong><strong><em>ala usted,</em></strong><strong><em> “modela nuevos dispositivos de sensibilidad y nuevos ritmos respiratorios”</em></strong><strong><em>. </em></strong><strong><em>¿Es necesario crear nuevos ritmos o se trata de recobrar una pulsació</em></strong><strong><em>n </em></strong><strong><em>“</em></strong><strong><em>c</em></strong><strong><em>ósmica” consustancial al hecho poé</em></strong><strong><em>tico?</em></strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-Estamos manejando metáforas, entonces no importa mucho si se trata de crear nuevos ritmos o de recobrar, como dices, una pulsación cósmica. La misma expresión “nuevos ritmos” me parece un poco vacía, qué significa, muy poco. Veo mas comprensible la idea de que el organismo está buscando un ritmo respiratorio armónico con el ritmo del mundo, aunque este ritmo lo percibimos como caos y provoque&nbsp;sufrimiento, pánico. El lenguaje tiene la potencia para elaborar el caos, es decir que tiene la potencia por transformar en algo armónico también el mundo mas discordante y violento. La poesía no tiene nada que ver con la belleza, la armonia, el placer; se mueve en ambientes muy feos, muy dolorosos. Y no modifica el ambiente, sino la percepción mental, sonora, visual; modifica el estado mental, las expectativas, y sobre todo, exalta la autenticidad de la experiencia. Al final, la poesía sólo es un modulador linguístico, musical e imaginario de la simpatía de la ósmosis entre mente y mundo.</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>¿</em></strong><strong><em>Podr</em></strong><strong><em>ía aclararnos su idea del “exceso” que le atribuye a la poesí</em></strong><strong><em>a </em></strong><strong><em>“en el campo de la significació</em></strong><strong><em>n</em></strong><strong><em>” y que podría dar un vuelco a la automatización de la globalización tecno-financiera? ¿Se refiere a la poesía como vaticinio;</em></strong><strong><em>c</em></strong><strong><em>ómo un modo de indagar que va má</em></strong><strong><em>s all</em></strong><strong><em>á de los lenguajes convencionales?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-El lenguaje que hablamos diariamente y también el lenguaje formal de la administración, de las finanzas, es un proceso por el cual los signos se pueden interpretar según un criterio convencional. Sabemos desde Ferdinand de Saussure que los signos no tiene una relación eterna ni natural con los significados. Que la palabra “árbol” signifique lo que podemos ver en el bosque es una convención. Igual que cuando vamos al banco utilizamos signos convencionales para sacar dinero o pagar los impuestos. El intercambio linguístico requiere un cierto nivel (más o menos perfecto) de rigidez. El significado de los signos se fija en nuestra mente, y también en la experiencia de la economía, de la vida cotidiana. Pero tal vez podemos sospender esta relación fija entre signo y significado, podemos ignorarla, transgredirla, reinventarla. Como dice (Víktor) Shklovski, hay una piedra frente mi habitación que veo cada mañana, pero no la veo, no existe, no me dice nada, mi conciencia no la reconoce. La poesía dice la palabra “piedra” y en mi mente aflora algo de brillante, obscuro, contundente. La poesía es revitalización y al mismo tiempo reinvención de una relación entre el signo y un abanico de sentidos posibles. &nbsp;</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Otro s</em></strong><strong><em>íntoma que toca en su libro es la “aceleració</em></strong><strong><em>n</em></strong><strong><em>”, un devenir ubicado en las antípodas de la pausa, la observación profunda que caracteriza al hecho creativo. ¿</em></strong><strong><em>Viven en tensi</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>n esos dos polos -aceleraci</em></strong><strong><em>ón versus atención- en el mundo híper conectado de hoy?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-La cuestión de la atención es crucial porque es la condición mental que pone el mundo como algo de significativo, pero la atención no es una condición cognitiva natural sin relación con el ambiente. Cuanto más el ambiente acelera la carga de estimulaciones semióticas, tanto menos podemos valorar el contenido semántico y su efecto emocional. Por eso la aceleración en nuestra experiencia, producida por las tecnologías video-electrónicas y por la red informática, producen un efecto de sobrecarga de la atención, y en consecuencia un efecto de desactivación de la emoción y de confusión en la comprensión. Cuando hablamos de noticias falsas en el circuito informacional, por ejemplo, estamos hablando, sobre todo, de una incapacidad creciente de la mente en distinguir entre verdadero y falso en cada enunciado. Y cuando hablamos de autismo en el comportamento psíquico, estamos hablando de una condición ambiental que hace casi imposible la elaboración emocional de los acontecimientos, del intercambio linguístico, afectivo.</p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lobosuelto.com/wp-content/uploads/2020/06/zentauroepp53157424-franco-berardi-contra-nuria-navarro200511132059-1589196195349.jpg" alt=""/></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>¿</em></strong><strong><em>Podr</em></strong><strong><em>ía verse hoy la poesía como contraparte del discurso hegemónico que formatea y enajena la subjetividad? Me refiero a los oligopolios mediáticos que manipulan con la posverdad, el lenguaje expansivo de la industria del entretenimiento, la fack news y los eufemismos que encubren, falsean, camuflan, distorsionan.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-La cuestión de la interpretación de los enunciados públicos, de la noticias no se puede analizar en términos de verdad o de falsedad, se puede poner sólo en términos de capacidad crítica de la mente. La crítica, como capacidad de discriminar entre verdadero y falso, entre bueno y malo, no es una facultad natural de la mente humana. Hay una mente mitológica que preexiste a la mente crítica y que nunca deja de evolucionar. No creo que el problema de nuestro tempo sea la difusión de noticias falsas. Siempre han existido noticias falsas, siempre el poder político ha producido flujos de mentira ideológica y factual. La novedad de nuestro tiempo es la velocidad del flujo que tenemos que elaborar, y la cantidad de signos que tenemos que elaborar en un tiempo cada vez más breve, cada vez más fragmentado. Por eso, la mente colectiva ha perdido la capacidad crítica. Marshall McLuhan en su libro <em>Understanding media</em>, de 1964, escribió que cuando la comunicación pasa de la tecnologia secuencial de la escritura a la tecnología simultánea de la electrónica, la mente colectiva vuelve a la mitología abandonando su forma crítica. &nbsp;</p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211; <strong><em>En su concepto de “</em></strong><strong><em>respirar</em></strong><strong><em>” caben ritmos en consonancia con los afectos y gestos solidarios de quienes “pueden sintonizarse y respirar juntos”</em></strong><strong><em>. </em></strong><strong><em>¿Estos lazos de empatía, amistad, convivencia, respeto, consideración, reciprocidad, fueron barridos por el individualismo, la indiferencia y el recelo que hace ver al prójimo como enemigo?&nbsp; </em></strong>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-Cuando hablo de respiración hablo de la capacidad colectiva de vivir en una condición de conspiración, que puede ser conflictiva o solidaria, pero siempre es empática, conjuntiva en el sentido que cada cuerpo puede cambiar en el contacto con otro cuerpo. La doble transformación neoliberal (competencia por el provecho) y digital (conexión en lugar de conjunctión), ha interrumpido la conjunción solidaria y trastornado la misma esfera del erotismo.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Usted resalta el papel de&nbsp; herramientas de la poesía como la metáfora, el absurdo y, entre otras, la ironí</em></strong><strong><em>a. A</em></strong><strong><em> é</em></strong><strong><em>sta </em></strong><strong><em>ú</em></strong><strong><em>ltima,</em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>enlazada a la conciencia mediante un juego paradojal que amplifica cada asunto que toca, la confronta usted con el cinismo, una conducta psicótica de plegarse a la falsedad. ¿</em></strong><strong><em>Podr</em></strong><strong><em>ía abundar en ello?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-La ironía es la modalidad linguística (y ética) que suspende el sentido de un enunciado en una dimensión de ambigüedad consciente, lo que permite evitar la fijación de lo real como inmutable, además de permitir la convivencia de visiones diferentes, de diferentes modos de vida. La ironía es un signo de tolerancia hacia la imperfección immanente a la existencia y a la comunicación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cinismo, aunque adopte formas, enunciados similares a la ironía, presupone la inmutabilidad de la realidad y lo inevitable de una aceptación ética de lo intolerable. Ambas formas, ironía y cinismo, saben que la palabra no es un calco verdadero del mundo, sino la creación de un universo que se puede (o no) compartir. Pero lo que comunica el enunciado cínico es que aunque el mundo no corresponde a un orden verdadero, (ni es armónico con el deseo) el orden existente es inamovible, por lo que debemos adaptar la mente a lo intolerable, siendo conscientes de ello. El enunciado irónico, por su parte, comunica la liviandad del orden existente, que no es un orden, sino un magma caótico que puede evolucionar gracias a la conciencia, gracias a la palabra.</p>



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<p class="has-text-align-left has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>En las redes de las máquinas virtuales el martilleo del “yo” martilla en la autorreferencia narcisista. En cambio, el “yo” de la poesía tiene aspiraciones de un “tú, de un “nosotros”. El poeta argentino Juan Gelman escribió que autores como Whitman, Maiakovsky y Vallejo tenían “el yo lleno de gente”. ¿Qué piensa al respecto?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-Que sí. Los poetas de la epoca moderna podían decir “nosotros” porque había una comunidad intelectual y política. La palabra era expresión de un movimento. Hoy no me parece que la poesía pueda hablar con una voz plural; me atrevería a decir que quizás la poesía sea la línea de escape de una situación de disgregación de toda comunidad, y la consecuente proliferación de formas de identidad agresiva, nacionalismo, racismo, fondamentalismo…</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211; <strong><em>En este camino a un “</em></strong><strong><em>mundo zombi</em></strong><strong><em>”, poblado por un “</em></strong><strong><em>ej</em></strong><strong><em>é</em></strong><strong><em>rcito de aut</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>matas</em></strong><strong><em>”, se ha dado tambié</em></strong><strong><em>n, seg</em></strong><strong><em>ún usted, un apagón del pensamiento crí</em></strong><strong><em>tico. </em></strong><strong><em>¿Cree que podría ser recuperado en base al debate de&nbsp; ideas, o han quedado obsoletas las líneas de pensamiento que venían de la denominada “izquierda”</em></strong><strong><em>?</em></strong>&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-La palabra “crítica” debería ser bien definida. La crítica es la modalidad específica de funcionamento del pensamiento moderno: la capacidad de distinguir verdad y falsedad, lo bueno y lo malo; al interior de una tecnología de comunicación de signos que era la tecnología lenta: la escritura, la impresión, el libro… Según McLuhan, como he dicho antes, la época crítica resolvió. Al mismo tempo, si el pensamiento no es crítico no es pensamiento. Hoy no me parece que hay un apagón del pensamiento crítico; se sigue produciendo una cantidad de reflexión a la altura del drama contemporaneo a cargo de un gran número de jóvenes investigadores, activistas, pensadores. Pero no logran crear una plataforma autónoma de elaboración común, y sobre todo, no logran producir efectos de conciencia colectiva. El pensamiento tiene un valor terapéutico, no solo político, pero en el momento actual veo el pensamiento crítico como una forma de sufrimiento, no como un proceso de proyección terapeútica y política.</p>



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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.rollingstone.it/wp-content/uploads/2020/07/FrancoBifoBerardi.jpg" alt=""/><figcaption>Foto: press</figcaption></figure></div>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>Existe un largo debate en la historia -Croce, Gramsi, Sartre, etc-sobre el lugar del intelectual en la sociedad, ¿</em></strong><strong><em>qu</em></strong><strong><em>é significa ser un intelectual inmerso en una sociedad agobiada por la avalancha de automatismos técnicos y la entronización de conceptos como: “ú</em></strong><strong><em>til</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>, </em></strong><strong><em>“</em></strong><strong><em>lucro</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>, </em></strong><strong><em>“</em></strong><strong><em>efectividad</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>, </em></strong><strong><em>“é</em></strong><strong><em>xito</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>, </em></strong><strong><em>“</em></strong><strong><em>velocidad</em></strong><strong><em>”</em></strong><strong><em>, </em></strong><strong><em>“beneficios”</em></strong><strong><em>?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-La figura moderna del intelectual está superada por la transformación social del trabajo cognitivo. El intelectual sartreano, y también gramsciano, eran socialmente independientes. El trabajador cognitivo contemporáneo es un trabajador asalariado, (o no asalariado, pero explotado), que no logra recomponer su práctica en un proceso colectivo.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">&#8211;<strong><em>El guatemalteco Luis Cardoza y Aragón escribió: La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”. Frente a la “</em></strong><strong><em>cat</em></strong><strong><em>á</em></strong><strong><em>strofe neurol</em></strong><strong><em>ó</em></strong><strong><em>gica</em></strong><strong><em>” –son palabras del científico Oliver Sacks- provocada por el cú</em></strong><strong><em>mulo de </em></strong><strong><em>“sensaciones efí</em></strong><strong><em>meras</em></strong><strong><em>” </em></strong><strong><em>y </em></strong><strong><em>“flujos de movimientos perpetuos”, ¿qué desafíos tiene la poesía como universo de pasión, conocimiento, emoció</em></strong><strong><em>n, cr</em></strong><strong><em>ítica, deseo, y por sobre todo esto, la imaginació</em></strong><strong><em>n?</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">-A la salida del umbral pandémico, estamos frente al abismo de la guerra. La esperanza de que la sociedad pudiera salir de la pandemia más solidaria, era un sueño utópico que está clamorosamente desmentido por la realidad. Si todo empeora seremos el umbral de la guerra nuclear; y si va bien habrá una proliferación de armas y de armadas nacionalistas, una epidemia de fascismo. En este momento, como poeta, no veo otra misión que producir imaginación de un éxodo, de una resignación frente a lo inevitable que sea al mismo tiempo creación imprevisible. Imaginar lo inimaginable, y al mismo tiempo poner a la sociedad frente al espejo de su catastrofe.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Llavallol, 23 de marzo de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Poeta, escritor y periodista. En el 2020 se publicó su obra&nbsp;reunida&nbsp;Tráfico Estiba,&nbsp;por HD Ediciones.</p>
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		<title>El pueblo ante la ausencia de derecho &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Dec 2022 18:37:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[ausencia de derecho]]></category>
		<category><![CDATA[caos]]></category>
		<category><![CDATA[coparticipación federal]]></category>
		<category><![CDATA[Corte Suprema de Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni plantea en este artículo que como efecto de las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, los argentinos vivimos en ausencia de derecho; y lo que queda cuando desaparece el derecho, sostiene Zaffaroni, son meros ejercicios de poderes en un espacio vacío de derecho no antijurídico sino ajurídico. Zaffaroni vislumbra un principio de solución para este caos que debe resolver la política, cuyo protagonista es por esencia el soberano, es decir, el pueblo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-pueblo-ante-la-ausencia-de-derecho-por-e-raul-zaffaroni/">El pueblo ante la ausencia de derecho &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>E. Raúl Zaffaroni plantea en este artículo que como efecto de las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, los argentinos vivimos en ausencia de derecho; y lo que queda cuando desaparece el derecho, sostiene Zaffaroni, son meros ejercicios de poderes en un espacio vacío de derecho no antijurídico sino ajurídico. Zaffaroni vislumbra un principio de solución para este caos que debe resolver la política, cuyo protagonista es por esencia el soberano, es decir, el pueblo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por</strong> <strong>E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Pesará más una pluma o un elefante?</strong> <strong>No se sabe</strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si estuviésemos en un planeta pequeño, sin gravedad, no podríamos decir qué es pesado y qué liviano. Aquí no podemos saber qué es lo lícito y lo ilícito, porque no tenemos derecho: estamos en el vacío jurídico.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las leyes son vigentes cuando emanan de autoridad legítima, pero para ser <em>derecho</em> requieren un mínimo de <em>eficacia</em>, es decir, que en alguna medida se cumplan en la realidad social. Pero cuando las instituciones que deben hacer cumplir esas leyes son las que las violan, desaparece el derecho: no sabemos qué es lícito y qué ilícito, como en el pequeño planeta no sabríamos si una pluma es más liviana o pesada que un elefante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo que queda cuando desaparece el derecho son meros ejercicios de poderes, en un espacio vacío de derecho, no <em>antijurídico</em>, sino <em>ajurídico</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo que nos está sucediendo a los argentinos no es un supuesto en que lo antijurídico venció a lo jurídico, como sucedería en un abierto golpe de estado, sino porque, a causa de la creciente ineficacia legal, se fue abriendo un enorme hueco jurídico que se agranda y profundiza. No sabemos qué es lo lícito y lo ilícito, lo único que vemos en que un selecto grupo de quienes debían garantizar el derecho, pasaron a usar ese poder para hacer desaparecer el derecho.  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Acaso, cuando cada cual hace lo que quiere, en la estricta medida en que su fuerza se lo permite ¿no es el caos? Sí, precisamente el caos es la ausencia del derecho, el hueco de lo <em>ajurídico</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Por qué la Corte Suprema declara inconstitucional la composición del Consejo de la Magistratura después de dieciséis años y de paso devuelve vigencia a una ley derogada que, casualmente, le da la presidencia del Consejo? ¿Por qué se entromete en la forma en que se configuran los bloques del Senado Federal? ¿Por qué permanece indiferente cuando se constata que hay jueces que reciben un viaje pago por un magnate y programan cómo lo disimularán en descaradas conversaciones registradas? ¿Por qué viajaron junto con los dirigentes de Clarín? ¿Por qué la Corte Suprema ignora que una sentencia fue pronunciada por una familia de jueces sometidos a un gobernador? ¿Por qué para confirmarla dicen que no tiene importancia que no se reciba la declaración de un testigo sin que el recurrente diga lo que supone que el testigo habría de declarar? ¿Por qué la Corte Suprema decide cuestiones sanitarias y epidemiológicas, como las clases presenciales, sin pedir la opinión de ningún perito? ¿Por qué la Corte Suprema dice que no le interesa abrir la instancia, cuando por instrumento público se prueba que al principal testigo se le pagó con un hotel?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero, además, la Corte permanece indiferente ante hechos jurídicamente aberrantes. ¿Por qué no dice nada cuando, en lugar de citar a un procesado, se lo detiene de madrugada y se lo muestra en pijama y descalzo por televisión? ¿Por qué un juez puede citar a nueve indagatorias en un mismo día? ¿Por qué hay jueces que concentran todas las causas que quieren en su tribunal violando la regla elemental del juez natural? ¿Por qué hay jueces que desconocen la cosa juzgada? ¿Por qué hay jueces que van a jugar tenis o paddle o al fútbol con el principal interesado en que emitan una sentencia condenatoria y no se excusan? ¿Por qué hay jueces que inventan los vínculos residuales como impedimento para la excarcelación? ¿Por qué hay jueces que procesan por traición a la patria cuando nunca hubo guerra? ¿Por qué no avanzan las causas que involucran a funcionarios que endeudaron astronómicamente al país? ¿Por qué no se cita a los que financiaron el grupo del que surgió el <em>border</em> que intentó matar a la vicepresidenta? ¿Y por qué permite que uno de sus propios jueces no se excuse en causas en que son parte sus ex–clientes?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Los ¿por qué? son estos y muchos más, y la respuesta es única<em>: porque se le da la gana a la Corte y a los jueces que encubre.&nbsp;</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y ahora, en una causa de carácter pura y gravemente institucional, en que se discute casi un nuevo Cepeda, la Corte no la resuelve, la mantiene en un cajón durante años, pero resuelve disponer una medida cautelar contra el Estado del que ella es parte, obviamente. Una medida cautelar, igual que cuando en un juicio comercial se embarga a un posible deudor o en uno penal se detiene a un posible prófugo. ¿Acaso la Corte considera al Estado un posible insolvente? ¿Lo considera un potencial prófugo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No, no lo hace por eso, prefiere no decidir la causa de fondo, que tiene cajoneada desde hace años, se supone porque la están estudiando, durante años, aunque, por cierto, en los últimos tiempos el nivel jurídico de sus sentencias no parece reflejar semejante profunda meditación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En lugar de sentenciar, en una cuestión institucional como es nada menos que la coparticipación federal, la Corte decide proceder como si fuese un juicio comercial, dándole provisoriamente la mitad a cada uno. Y al hacerlo sabe que miente, que no lo hace en forma provisoria, porque sabe que no tiene términos para resolver y que ese reparto mercantilista durará hasta que, cuando se le ocurra, quiera resolver la cuestión de fondo y firmar y agregar pulcras fojas de papel blanco a un expediente empolvado de fojas amarillas, oxidadas por el tiempo. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Como la Corte no tiene términos, eso sucederá el día que quieran sacarla del cajón de las sorpresas, donde guardan sin resolver las causas más increíbles, para plumerearlas cuando lo consideran oportuno. Si, como dice el tango, <em>veinte años no es nada</em>, menos son diez o quince. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y ahora se amenaza al ejecutivo acusándolo de incumplimiento de una decisión judicial. Mientras interpone recursos no incumple nada. ¿Pero después, cuando se rechacen los recursos? ¿A qué quiere obligar al ejecutivo? ¿A violar la ley de presupuesto? Si lo hiciese incurriría en un delito de malversación. ¿La Corte no leyó el código penal? No me imagino en posición de defensor de un presidente, debiendo alegar ante un tribunal penal, que es inculpable de malversación, por coacción de la Corte Suprema.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Y por qué la Corte Suprema coaccionaría a un ejecutivo?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pues, <em>porque se le da la gana.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Las decisiones de la Corte y del grupo de jueces protagonistas de estos hechos son antijurídicas? Podríamos perdernos en consideraciones sobre esa calificación conforme a la Constitución. ¿Pero para qué serviría hacer eso, si habría que alegarlo en última instancia ante la propia Corte? Se trataría de un juego en el que alucinaríamos las posibles respuestas de un derecho inexistente por ineficaz, porque no hay nadie ante quien reclamar su observancia. Clamaríamos en el vacío y, por cierto, el vacío no da respuestas; como máximo nos ilusiona con el eco de nuestras propias voces: somos nosotros mismos que nos escuchamos. ¿No será mejor dedicarnos a la jardinería, a la cocina o al origami?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">No estamos ante lo antijurídico, sino ante lo <em>ajurídico</em>, ante un vacío de derecho, un hueco jurídico, como si estuviésemos en el pequeño planeta sin gravedad y no podríamos saber si una pluma pesa menos que un elefante; aquí ya no hay nadie que marque lo jurídico y lo antijurídico, estamos en lo<strong> </strong><em>ajurídico</em>, o sea, en el <em>caos.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero también sabemos que el caos se organiza y la <em>teoría del caos</em> lo ratifica: el caos es inestable y al final se organiza. A veces lo hace en forma impredecible, pero en este caso se trata de lo que la teoría del caos considera un modelo caótico con <em>atractor de punto fijo</em>, así como el péndulo. En este caso, el atractor tiene su punto fijo donde siempre, en el <em>pueblo.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un vacío de derecho, el <em>no derecho, </em>no lo puede resolver el propio derecho, que perdió eficacia. Lo <em>ajurídico</em> no puede resolverlo lo <em>jurídico</em>, porque precisamente es su ausencia, en un espacio en que, quienes debían dar eficacia al derecho, optaron por hacer lo que <em>les da la gana</em> y vaciaron de derecho el espacio social. <em>El caos debe resolverlo la política</em> y, conforme a toda idea democrática, el protagonista de la política es por esencia el <em>soberano</em>, es decir, <em>el pueblo</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Lo hará el día que caiga en la cuenta de que este caos que los endeudadores de nuestra patria provocan, con los volcadores de letras, palabras e imágenes llamados periodistas de los medios hegemónicos, la Corte, sus pocos jueces adictos, sus ministerios públicos procesados y amparados en sus fueros, los jueces que guardaron silencio ante la posibilidad de ser nombrados sin acuerdo del Senado y por sugerencia de un prófugo en Uruguay, los diputados que no dan quorum y otros, en realidad los privan de jubilaciones a quienes fueron estafados por sus empleadores, de obras en sus provincias, de gas y electricidad, de comunicaciones, de caminos y universidades, de viviendas, de planes sociales, de mejor salud y educación, de su legislación laboral y de todo lo que un día significó una ampliación de sus derechos, obtenida por obra de sus propias luchas populares.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El pueblo lo hará el día que caiga en la cuenta de que esta no es una cuestión de discusión de elites políticas, sino de que lo han privado del derecho, de que le han hecho caer en un vacío jurídico, en el que no podrá reclamar nada a nadie, porque no hay nadie a quien reclamarle la observancia del derecho. Se desfondó lo jurídico para privar al pueblo de todo lo que consiguió en doscientos años de luchas populares, de federales, yrigoyenistas y peronistas, de todo eso que significó ampliación de ciudadanía real y que hoy está en peligro de gravísimo retroceso, y que sus principales agresores son todos los que hacen lo que <em>se les viene en gana</em> en el caos del hueco de derecho, de la <em>ajuridicidad</em> por ellos mismos creada. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la lucha de los pueblos siempre hay avances, detenciones y retrocesos, pero no por eso debemos perder la confianza en el derecho, pues los pueblos, indefectiblemente, aunque muchas veces sin la celeridad deseada, devuelven el derecho, que es su único amparo ante las elites regresivas.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 26 de diciembre de 2022. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA.&nbsp; &nbsp;</p>
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		<title>Es inevitable que el caos se organice &#8211; Por Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Sep 2025 14:14:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[caos]]></category>
		<category><![CDATA[cONGRESO nACIONAL]]></category>
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		<category><![CDATA[Estado de derecho]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ante el imperio del caos cabe observar que la política argentina parece despertar y dar signos de un renacer de la racionalidad. Reconstruir lo institucional implica reparar el modelo de Estado de derecho y reflexionar sobre la posibilidad de una democracia parlamentaria con una Corte Suprema de Justicia ampliada y federal.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/es-inevitable-que-el-caos-se-organice-por-raul-zaffaroni/">Es inevitable que el caos se organice &#8211; Por Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a8da5b7808a130df9f152d6463cc45f8 wp-block-paragraph"><strong><em>Ante el imperio del caos cabe observar que la política argentina parece despertar y dar signos de un renacer de la racionalidad.</em></strong> <strong><em>Reconstruir lo institucional implica reparar el modelo de Estado de derecho y reflexionar sobre la posibilidad de una democracia parlamentaria con una Corte Suprema de Justicia ampliada y federal.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a6644aad569b14774455ac04fc54f1c1 wp-block-paragraph"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b92b885b0148de83dbeb8721e87d0e4d wp-block-paragraph"><strong><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></strong></p>



<div style="height:66px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0886810c0d5405383d66d01c4c361b8 wp-block-paragraph">Nunca hemos caído en la ingenuidad de creer que lo institucional está más allá de la política: <em>todo es político</em>,a condición de entender a la política como arte de gobierno -y también de negociación- y no en el despreciable sentido <em>schmittiano</em> de individualizar a un enemigo para aniquilarlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-616d5f8a1a560760589b6b6fedd6c0aa wp-block-paragraph"><a>Lo institucional no hace más que señalar algunos límites elementales a la política, pero cuando se desmadra y pasa por alto todos esos límites es menester pensar con urgencia en reencausarla y desde la propia política reconstruir lo institucional. </a>Es sencillo decir esto, pero difícil hacerlo, puesto que estas urgencias tienen lugar en situaciones de caos y en momentos de <em>anomia</em>, es decir, cuando las reglas anteriores dejaron de funcionar. Caos, desconcierto y anomia no son condiciones favorables para meditar con serenidad en la reconstrucción de los límites racionales de la política.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2219194a37833a7bdb758adfbe83e943 wp-block-paragraph">No descartamos que estas líneas tampoco sean resultado de un pensamiento sereno, pues lo contrario sería presumir de sujetos biológica o psicológicamente privilegiados que, por cierto, no lo somos, pero al menos es posible asegurar que son resultado de nuestro mayor esfuerzo en ese sentido. Esperamos haberlo alcanzado en alguna modesta medida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51a9cc9bbf72a331368dc02c848346b2 wp-block-paragraph">Sin dar gritos de alegría –porque no es el caso- <a>cabe observar que la política argentina parece despertar, dejar de estudiarse el ombligo y dar signos de un renacer de la racionalidad.</a> Gobernadores en línea, oposición acallando sus rencillas internas, el Congreso de la Nación asumiendo una función de contención del autoritarismo <em>ejecutivista </em>de un titular que se considera depositario de la suma del poder público legislando por decretos. No es mucho, pero es bastante, especialmente frente a los errores, omisiones y prolongados silencios de los últimos tiempos: por algo se empieza, al menos por un incipiente acuerdo que indica tendencia a cierta unidad en base a la razón.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-495a4a07858b7dd74dbdb1ad948786b6 wp-block-paragraph"><a>Reconstruir lo institucional implica reparar el modelo de <em>Estado de derecho</em></a>, es decir, a un Estado en que se <em>aspira </em>(aunque nunca se logre del todo) a que todos estemos sometidos <em>por igual </em>a las leyes, por oposición al <em>Estado de policía</em>, en que todos están sometidos a la voluntad arbitraria del mandón de turno. Si entendemos esto con suficiente realismo, veremos que debemos descartar la idea de que el modelo del Estado de derecho es como un aparato de calefacción que compramos por <em>internet, </em>viene un técnico, lo instala, lo enchufamos, accionamos un botón y funciona.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-708828ca021b8d10e53979f355526193 wp-block-paragraph">Esta imagen bucólica y estática del Estado de derecho es falsa, porque en la realidad política y social siempre hay privilegiados que se oponen al avance de la <em>igualdad ante la ley</em>, es decir, que resisten en defensa y ampliación de sus privilegios. De este modo, la contraposición <em>Estado de derecho vs. Estado de policía </em>es una constante lucha: por un lado, los que combaten los privilegios y pugnan por ampliar derechos y, por otro, quienes defienden los privilegios y quieren limitar los derechos. En definitiva, se trata de la vieja <em>lucha por el derecho</em> de Rudolf von Jhering, que no es ninguna dialéctica, porque no conoce síntesis; simplemente es una lucha constante y continua en la que hay avances y retrocesos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d4c13d862f09dcda4e9c1a1e04f4dff wp-block-paragraph">Todo esto está hoy bastante confundido, porque hasta hace poco, quienes luchaban por la igualdad y la ampliación de derechos eran quienes sostenían discursos disruptivos y transgresores, pero fueron perdiendo esta característica, se fueron mostrando como serios, formales, aburridos burgueses <em>achanchados </em>entretenidos en la contemplación de sus ombligos, lo que hizo que los defensores de los privilegios se apoderasen de las formas disruptivas y transgresoras, las sobreactuasen al máximo y acabasen generando la <em>anomia</em>, porque el discurso negador de derechos asume en forma brutal y desmedida las formas tradicionales de los defensores de la igualdad jurídica. El caso más claro de esta pantomima entre nosotros es el lenguaje, la gesticulación, los insultos, los gritos, las metáforas perversas, las miradas y las expresiones faciales marcadamente <em>histéricoformes</em> del actual titular del poder ejecutivo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d0472807e65049c7d3270a5c4e063533 wp-block-paragraph">Esto no es nuevo ni mucho menos: ¿Acaso ante la decadencia de la política de Weimar no fue disruptivo el nazismo? ¿Algo diferente no pasó con la segunda República española? Cuando quienes luchan por la expansión de los derechos dejan perder sus formas y se apoderan de ellas y la extreman hasta lo grotesco quienes defienden los privilegios, es inevitable que todo se confunda y cunda la <em>anomia</em>, es especial en nuestros días, cuando no solo todo un aparato mediático tradicional, sino también otro altamente tecnológico, se encarga de profundizar al máximo el desconcierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c34cff71d69fbaa0d9d935e507e1bedf wp-block-paragraph">Se fue al diablo la institucionalidad en nuestro país y, sea como fuese, será la política misma que deberá reconstruirla para no volver a desmadrarse. Nadie más que la propia política lo debe hacer sobre la base de mínimas coincidencias racionales que la pongan nuevamente al frente de la lucha por el derecho. Parece ahora misión imposible, pero no lo es, porque no solo es posible, sino que se le impone como necesaria. Más tarde o más temprano lo hará, porque los pueblos y las naciones no se suicidan y, por cierto, lo mejor es que sea lo más temprano posible, para evitar mayores catástrofes. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a01f333314b0e6a14b4bb9e7c9197b03 wp-block-paragraph">El diagnóstico institucional de nuestro Estado es el peor que hayamos conocido en tiempos de gobiernos que no sean <em>de facto</em>. El tan mentado e intocable <em>presidencialismo</em> muestra sus defectos descarnadamente, con un presidente que no respeta límite alguno: legisla por decreto, emite decretos de supuesta necesidad que implican reformas constitucionales, despide impunemente a miles y miles de empleados públicos, desfinancia por esos medios la salud y la educación –por todos los anteriores bastante cuidadas-, reprime policialmente manifestaciones públicas incluso contra jubilados y discapacitados, exhibe y goza con su crueldad, no solo rehúye al diálogo democrático sino que insulta a los opositores, los acusa de todos los males que él mismo provoca, promueve el odio y el aniquilamiento de la oposición, no miente, sino que alucina cifras en las que él solo cree en medio de su separación de la realidad, acusa al Congreso de la Nación de armar un golpe de Estado porque rechaza sus vetos, y podría seguir.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d38e9bc0c27151e1cdca4c00e668cd42 wp-block-paragraph">Los defectos institucionales –y el <em>hiperpresidencialismo</em> argentino lo es- no se notan demasiado hasta que llega el peor, y finalmente llegó un desaforado alucinado a cargo del ejecutivo unipersonal. Creo llegado el momento de volver a pensar si el presidencialismo es la mejor forma de gobierno republicano. No importa que de momento no haya ninguna posibilidad real de cambiarlo, pero de todos modos bueno es reflexionar, especialmente cuando el Congreso parece mostrar los primeros indicios de racionalidad política y la oposición deja de mirarse solo su ombligo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5e182670b5bc11bb9cd17701b4fa8438 wp-block-paragraph">Hay personas más o menos normales o por lo menos razonables, que pueden o no equivocarse, pero hay otras que muestran características particulares poco adecuadas al diálogo y a la convivencia democrática. Confiar semejante poder a una persona siempre resulta peligroso. El argumento de que alguien debe gobernar es incuestionable, pero siempre es mejor un gabinete que una persona, al menos no es tan riesgoso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3ebea225f39f525cbce9ce65737d5a3c wp-block-paragraph">El argumento de que nuestra tradición está vinculada al <em>liderazgo </em>está bastante gastado, porque la experiencia histórica demuestra que <em>lo que natura non da, Constitio non presta</em>. A las pruebas nos remitimos. ¿Los gobiernos parlamentarios son débiles? Mentira: no era débil Merkel, no lo fueron otros líderes europeos: la capacidad de liderar es una condición individual particular de cierta empatía que no la crea ninguna Constitución, y que quien la posee se destacará en cualquier forma de gobierno.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://www.lanacion.com.ar/resizer/v2/el-tablero-de-la-primera-votacion-que-volteo-el-ZOX3HLR7BBCEHKZQYCNVZQDSDI.JPG?auth=5090084d3688b4f525ae9c7eb76b3bb87bfb5144e31d20c7a0495ea9aa3806b3&amp;width=880&amp;height=586&amp;quality=70&amp;smart=true" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Foto: Soledad Aznarez/La Nación</em>.</figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac693f35e1afbf6922a23d27c7af64a7 wp-block-paragraph">Es verdad que un gobierno parlamentario es débil y problemático sin la llamada <em>cláusula alemana, </em>pero con ella se neutraliza el riesgo de quedar sin gobierno: cuando el Parlamento vote en desconfianza con el gabinete, bastará que la Constitución disponga que el gobierno igualmente permanece hasta que se organice otro. Nunca habrá acefalía con esta cláusula y, si perdura una situación inestable, será el presidente de la República parlamentaria el que podrá urgir a los legisladores, con el poder que le confiere la posibilidad de disolver el Parlamento y llamar a elecciones en forma inmediata. Creemos que nadie podrá discutir seriamente que esta solución se hubiese adaptado perfectamente para resolver la crisis del 2001 y también para salir de la que a todas luces estamos entrando.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b09f73b55843ae8a8982d024f328cf86 wp-block-paragraph">¿Acaso tenemos hoy un ejecutivo fuerte en serio? No confundamos arbitrariedad con fortaleza: no es fuerte un ejecutivo que no tiene capacidad ni para impedir que en la propia sede del gobierno alguien filme o grabe en secreto. Más allá del contenido de esas grabaciones, por sí mismas están indicando una inadmisible vulnerabilidad de la propia seguridad del Estado. Nadie puede sentirse muy seguro si sabe que en la propia casa de gobierno alguien puede estar grabando o copiando planes de defensa o similares. Menos mal que de momento, al parecer, no tenemos amenazas visibles a nuestra seguridad exterior, pero, de todos modos, cuando el caos llega a este extremo no podemos dejar de sentir cierto frío por la columna vertebral.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b764858421afdf92f3aacb28554cceac wp-block-paragraph">Pero la debacle institucional argentina no termina con lo anterior, sino que el presidencialismo y la incapacidad de diálogo ha puesto de manifiesto como nunca antes que tampoco tenemos un Poder Judicial, sino una magistratura fácilmente manipulable y ahora encabezada por un triunvirato llamado <em>Corte Suprema, </em>único en el mundo y que no es más que una oficina de producción <em>fordista</em> de resoluciones en masa, de las que los triunviros solo conocen una minoría insignificante, en tanto que el resto lo firman sin leerlo. Además de varias aberraciones, siguiendo el deplorable ejemplo de la región, con la mejor muestra de descaro practican el <em>lawfare </em>y, obedeciendo <em>his master’s voice</em>, mantienen presa a la presidenta del principal partido opositor, despachándose con unas pocas hojas garabateadas con aseveraciones huecas, para concluir que no hay <em>gravedad institucional</em> en que jueces y fiscales que la condenaron hayan visitado a su principal enemigo y jugado fútbol en su quinta. &nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1fddf8394e039fc2831bc1170cc5538 wp-block-paragraph">Es obvio que ningún partido podrá conseguir nunca los dos tercios de los votos del Senado Federal, salvo la hipótesis casi imposible de que haya triunfado en todas las provincias. Es claro que, en esas condiciones, la Constitución manda que la nominación de jueces de la Corte Suprema tenga lugar conforme a un acuerdo de partidos, pero esto es imposible cuando un energúmeno a cargo del ejecutivo declara, con pretendida voz cavernosa, que se propone fijar el último clavo en el féretro del opositor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16bef3065a09d866de3295e2b14de46e wp-block-paragraph">Intuimos que, a semejanza de la salida de la crisis del 2001, la solución empieza por los gobernadores que, aunque sea por razones de supervivencia, se alinean y muestran los dientes al ejecutivo nacional: siempre, desde 1853 y 1860, la cuestión federal estuvo marcada por el reparto de los impuestos, aunque no se hablase entonces de coparticipación federal. ¿Nos olvidamos de la aduana de Buenos Aires? Revive el federalismo nuevamente por esta vía; tampoco se trata de algo nuevo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6842092ca5e2c30d82d171cc5b9ef373 wp-block-paragraph">Conviene no perder la oportunidad de pensar en tener un Poder Judicial en serio y ante todo <em>federal. </em>Si cada gobernador propusiese a un ejecutivo racional, no al actual obviamente, dos candidatos a jueces de la Corte –un hombre y una mujer- para facilitar que éste respete el equilibro de género remitiendo al Senado los pliegos así seleccionados, se contaría con la mayoría de dos tercios y se podría integrar una Corte Suprema realmente federal, con un número de jueces similar a los de la mayoría de los tribunales de nuestra América, que se pudiese dividir en salas especializadas, en que cada juez conociese en serio la materia en la que decide, es decir, supiese lo que firma.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-44ebd431c146e89183658b14e474b394 wp-block-paragraph">Somos conscientes de que todo lo dicho parece ciencia ficción en este momento de caos, anomia, confusión y desconcierto. Pero no lo es: más tarde o más temprano la política deberá discutir estas cuestiones, simplemente por imperio de las circunstancias, es decir, por su propia supervivencia. La propia <em>teoría del caos</em> señala que éste es inestable y siempre tiende a organizarse. Discutirlas mientras el presidente corre a mendigarle dinero a Trump es disruptivo, es transgresor, importa recuperar no solo el contenido sino también las formas de la iniciativa de ampliación de derechos, pecado mortal a los ojos del patético ejecutivo mendigante, para quien la justicia social es un robo.  </p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bd41e490d38cb64710c931cc15e165cb wp-block-paragraph">Lunes, 22 de septiembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5cd8791926f7ddabed7488c30a6d57d7 wp-block-paragraph">*Profesor Emérito de la UBA. Ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.</p>



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		<title>Hasta que no quede un vidrio (Acerca de la película Steve) &#8211; Por Luciano Rodríguez Costa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Nov 2025 21:23:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luciano Rodríguez Costa]]></category>
		<category><![CDATA[Belleza]]></category>
		<category><![CDATA[caos]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
		<category><![CDATA[Steve película]]></category>
		<category><![CDATA[Violencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Qué sucede con los jóvenes que se encuentran alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/hasta-que-no-quede-un-vidrio-acerca-de-la-pelicula-steve-por-luciano-rodriguez-costa/">Hasta que no quede un vidrio (Acerca de la película Steve) &#8211; Por Luciano Rodríguez Costa</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5f050d616c4f4571d7cb4013e9f1543 wp-block-paragraph"><strong><em>Qué sucede con los jóvenes que se encuentran alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69a3e34dcd36e41ce21e06d924be9cdc wp-block-paragraph"><strong>Luciano Rodríguez Costa*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:69px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e4578af3c6d3f1ff9d5ff7cd43136228 wp-block-paragraph">(Si no vio no lea, o “<em>alerta spoiler</em>”)</p>



<div style="height:44px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f2d595b55a99faed28b31e28833bf692 wp-block-paragraph">Ansiedad, incomodidad, tener que estar expuesto cuando se desea estar oculto, frialdad celeste de una mirada estática ante el inquieto calor del otro. Algunos de los sentimientos que vemos en la primera escena de <em>Steve</em> (Miélanos, 2025). Y es que se trata de las miradas y de lo que se sustrae a ellas: lo que más se anhela dar a ver es lo que más se afana en ocultar aquel que ha sido lastimado. Se muestra mucho, se dice menos, se oculta lo esencial.</p>



<div style="height:24px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9808851cf6fd379d9bdac5f2855d12eb wp-block-paragraph"><strong><em>Las violencias de las juventudes</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a48dfd58a40580e58784269eab4a10a8 wp-block-paragraph"><em>Steve</em> retoma la novela <em>Sh</em>y (Porter, 2023), y trata sobre un grupo de jóvenes con diversas problemáticas, alojados en una institución a cargo de docentes, acompañantes y una psicóloga, que hacen lo posible por entrar en contacto con ellos y aliviar el padecimiento que cargan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cfa49d26d54a968dc1ad5ca80add6b52 wp-block-paragraph">Pero ¿qué les sucede a los jóvenes que se encuentran alojados en esta novedosa institución? Las críticas cinematográficas cuando intentan describir el motivo de su residencia allí, hablan de jóvenes “violentos” con conductas “autodestructivas”, demostrando que no pudieron dejarse tocar por la película y que, en consecuencia, interpretan desde los códigos histórico-políticos de subjetivación propios de las violencias que nos habitan a todos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1ff4248a889664608586d58f8293677b wp-block-paragraph">Los jóvenes de <em>Steve</em> padecen las violencias transgeneracionales que sufrió el pueblo africano, los latinos emigrados, los pueblos originarios y los blancos desclasados, por el proyecto capitalista, blanco, colonial y patriarcal que cimentó las bases de los Estados nación modernos. Los dolores del genocidio, de los asesinatos, de la exclusión, de la explotación, no por olvidados y no historizados colectivamente son menos efectivos en su transmisión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7516a63f86427f37832626da56907a11 wp-block-paragraph">Como si trabajar con los efectos de estas violencias no fuera ya un trabajo desproporcionado para unos pocos cuerpos dispuestos a la tarea, además la película nos muestra, por un lado, &nbsp;las violencias de un morbo mediático más interesado en hurgar que en conocer al otro para volverlo semejante y conocerse entonces a sí mismo; y por otro lado, la violencia de las políticas del desamparo que con el rostro sonriente y bien educado del capitalismo anuncian que se pondrá fin al proyecto de la escuela. Cinco siglos igual.</p>



<div style="height:18px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-545881412319056be49a2fc63c78c908 wp-block-paragraph"><strong><em>Una institución experimental</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-926c67837d4db1e13667e05de617e6c2 wp-block-paragraph">Toda institución que realmente se proponga trabajar con el sufrimiento de jóvenes que han sufrido desamparo, es una institución experimental. Porque no hay recetas que nos digan cómo, porque las recetas de los “consumos problemáticos” y la de los “conflictos con la ley penal”, son las mentiras que nos decimos para acusarlos de drogadictos y delincuentes y no hablar de lo que realmente le pasa a los jóvenes; porque no se trata de “reeducar”, esto es, dar una nueva educación que civilice al bárbaro, como soñaba un salvaje como Sarmiento, que aún ensucia alguna plaza con su imagen y alguna calle con su infame nombre; y todo esto porque de lo que se trata en estas instituciones es de poder construir experiencia a través de contactos a veces efímeros como la luz de las luciérnagas en una noche sin luna, y otras de modo más sostenido cuando la confianza se ha podido construir ya como un puente, pero en todos los casos se trata de una mutua modificación que sufrirán el adulto y el joven en ese proceso, si es que hubo realmente un encuentro.</p>



<div style="height:19px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b8062404c331e65ffadbe437c942780 wp-block-paragraph"><strong><em>El acto, la escena y la palabra</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47c724d0a6cf52ebd25949d47f1f90bb wp-block-paragraph">La acción marca el ritmo frenético de la obra. La cámara no cesa tampoco de moverse en su forma de registrar el movimiento de los actos, reproduciéndolos. La acción como un empuje de expresividad de los cuerpos, tanto como de expulsión catártica de aquello que ya no pueden alojar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fdc84d67f69470e7543e6621ddc82469 wp-block-paragraph">Las acciones devienen escenas, particularmente cuando alguien está allí para configurarlas como tales. Steve se preocupa por el cuidado de las escenas: no permite que los camarógrafos suban a las habitaciones, encuentra a Shy bailando solo en el campo y se acerca a contemplar lo que se arma como escena en virtud de esa presencia, arma escenas de diálogo a cada conflicto que se sucede en la continuidad de las discontinuidades del ritmo del alojamiento. No sólo las instalaciones edilicias alojan, sino que las escenas de encuentro, desencuentro, discusiones, sufrimiento, devienen aquello que aloja el acto sin palabras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1858ecca5e45d7cd5e1785029e99d875 wp-block-paragraph">Y las escenas tienen, a su vez, la paradoja de que alojan las palabras mismas que arman las escenas: sin escenas, los diálogos no tendrían alojamiento posible; sin lenguaje sería difícil nombrar las escenas como tales. Pero acaso el camino que va de la pura acción, hacia la escena y finalmente hacia la palabra que nombra y así reformula actos y escenas, no sea sino el trabajo de volver a transitar el camino mismo de la constitución y desarrollo del psiquismo. Primero somos cuerpo y acción, luego descubrimos un mundo exterior y un puñado de adultos que con su gestualidad nos ayudan a armar escenas que dan sentido a la vivencia, para finalmente comenzar a simbolizar estas escenas compartidas mediante el lenguaje que les dará nombres, interrelaciones, sentidos y significados.</p>



<div style="height:17px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dcc3eb9471d42345c699aea71d3b23c1 wp-block-paragraph"><strong><em>Sacar belleza de este caos es virtud</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-536484da71a006cc5724f9dfb1b9ccf9 wp-block-paragraph">La escena de la reunión de equipo expresa de modo extraordinario el sentimiento de aquellos que hemos trabajado con jóvenes que han sufrido desamparo: la cámara parte de una reunión de equipo caótica, fragmentada, con un Steve que se esfuerza por disimular su dolor, con un grupo humano ávido de hablar sobre cada una de las cosas que les afectan a los jóvenes y que los afectaron a ellos; luego sale hacia un exterior donde se ve a casi el conjunto de los jóvenes jugando a la pelota en medio de una lluvia que embarra la cancha de alegría y caos; sobrevolándolos la perspectiva de la cámara se invierte y el cielo es el suelo y el suelo es el cielo (experiencia de la práctica tan frecuente), para terminar por ingresar nuevamente a la reunión de equipo, donde Steve trata de reponerse para continuar haciendo lo que se espera de su función.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-58b43bf1631b5d03484b9d4bcbaa20a5 wp-block-paragraph">Trabajar con jóvenes se parece a esa escena. La intensidad de las pasiones que atraviesan los cuerpos de los jóvenes y, en consecuencia, de los adultos que reaccionamos a ellos, nos sumergen en una dinámica que fragmenta el orden de los sentidos que organizan el cotidiano, aquel que nos permiten entender una pelea, que componen una melodía hecha no sólo de notas musicales sino del tan necesario e inaudible silencio a partir del cual aquellas se destacan al oído. Cada estallido que nos presenta <em>Steve</em> remite a fuentes sumamente singulares, silenciosas y muchas veces ignoradas por los propios jóvenes que no ven otra fuente de sufrimiento y conflicto que la pequeña acción molesta del compañero de alojamiento. Sobre la pantalla en blanco de la convivencia en la institución, se proyectan todas las películas ignoradas, si no desmentidas, del dolor que cargan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c074f13deea04e22ca0ec2c2bdf906c wp-block-paragraph">Sacar belleza del caos es virtud, nos dijo Ceratti, lo cual en <em>Steve</em> nos permite aproximar el arte y el trabajo de la salud: podemos ver una sucesión de actos incomprensibles o ver el vuelo de una cámara que traza un círculo donde principio y final conectan en una totalidad con la virtud del sentido.</p>



<div style="height:23px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://media.diariouno.com.ar/p/cab6a01dec2768d2d87a3a89834f1b4f/adjuntos/298/imagenes/009/655/0009655449/1200x0/smart/netflix-pelicula-steve.jpg" alt="" style="width:738px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cillian Murphy interpreta a Steve.&nbsp;</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:17px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b34b50b4830309767561f865a96f3d19 wp-block-paragraph"><strong><em>Los Steves de este mundo</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9b7b6f22ec574557303e271ed0099ae7 wp-block-paragraph">Steve sufre como los jóvenes a quienes ayuda a apaciguar sus dolores. Sufre del mismo modo cuando le resulta intolerable hablar de lo que le sucede, ese pasado que no pasa y es siempre actual, pero sufre diferente de aquellos cuando busca limitar por todos los medios que esa explosión interior salga en forma de actos que se dejen ver por aquellos que entonces podrían socorrerlo. Steve elige implosionar para ayudar a los demás al tiempo de, en virtud de esa loable tarea, no dejarse ayudar. Convirtiendo a los jóvenes en personas más susceptibles de ayuda que el propio Steve.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-46831e6690bd479e733ec99e801030c9 wp-block-paragraph">La figura atormentada de aquel que dedica su vida al alojamiento y contención de los demás, es frecuente en el cine. El héroe martirizado por sus propios demonios, que es visto por los demás como un ángel dispuesto a arrancarse las alas para embarrarse los pies en la tierra junto a los que lo necesitan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-720c16fdf130642921bbe479a77114f8 wp-block-paragraph">No todos los que trabajamos con jóvenes estamos sumidos en dolores sin representación, o necesitamos estarlo para disponernos a la tarea. Sin embargo, más allá del clisé cinematográfico, hay un elemento que quizás sí se preste a metaforizar: la <em>condolencia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9f01c384cbc6ff14ec73cf5cb18b6929 wp-block-paragraph">En nuestra constitución subjetiva la condolencia está en el centro, porque supone que alguien no sólo nos amó sino que, fundamentalmente, en el centro de ese amor, fue capaz de preocuparse por nuestro dolor. La condolencia supone que el dolor del otro nos inquiete desde las tripas, nos con-mueva hacia la acción de evitarlo u ofrecer vías de apaciguamiento y resolución. Ese dolor de compartir el dolor del otro, sí es necesario para los steves de este mundo que nos disponemos a la tarea de entrar en contacto con el sufrimiento del semejante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cdca0bc96fbec1c609c87f04d451aae7 wp-block-paragraph">Desde luego, a nivel fílmico, y como el estigma que recae sobre estos jóvenes es tan efectivo en su tarea de fetichizar la mirada indignada del ciudadano promedio, el dolor de Steve permite abrir una vía de acceso hacia aquellos. Steve es varón, blanco, heterosexual, padre de familia, pero sensible al dolor de aquellos que muchos sólo pueden ver como “otros” y que él ve como semejantes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-69035f40cb10e3498540fba93d32efec wp-block-paragraph">¿En qué consiste su dolor? Entre líneas, de modo tangencial, como se alude a dolores y culpas demasiado insondables, se dice que en un accidente de tránsito habría matado a un niño. Steve ha perdido a un niño. Ha fracasado como adulto. Y ese dolor puede entenderlo en aquellos jóvenes cuyos adultos no encontraron más respuestas para alojarlos o acaso nunca tuvieron esa inquietud. Los jóvenes de Steve también han sido asesinados como niños a manos de adultos accidentados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d302fb5369c2a06f2c2eb375625a4979 wp-block-paragraph">Shy, sin embargo, recorta los límites de la metáfora cuando en una escena confronta a Steve y le pregunta por qué un viejo como él está tan preocupado por ayudarlo. Le pregunta cuál es su motivo. Y lo deja sin palabras. Porque una cosa es ser condolientes con el otro porque adquirimos esa capacidad a partir de que alguien lo fue con nosotros en nuestros primeros tiempos de vida, y otra cosa es preocuparse por el otro porque se espera de esa tarea poder reparar una historia que no tiene que ver con los jóvenes sino con la culpa del propio adulto. En este último caso, el adulto cae de su lugar, porque invierte el orden de la intergeneracionalidad del cuidado, esperando del joven la resolución de su padecimiento y no a la inversa.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bbdbfafa5c62b6f9e6ddd37c1f98e892 wp-block-paragraph"><strong><em>Hasta que no quede un vidrio sano</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-539eb668b6b5a36fb464796a55e437f8 wp-block-paragraph">De entre todos los jóvenes, Shy es aquel que más interpela a Steve. Shy es un hijo que se perdió. Esta pérdida se terminó de confirmar en una charla telefónica donde la madre le dice que ya no tiene más esperanzas en él y que decide renunciar a todo vínculo filial. Lo deja como a una pareja cuya expectativa de amor fracasó. Shy guarda esa devastación en su interior.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ddd819bef90bbb5b16954e92c9c9271a wp-block-paragraph">Cuando Steve quiere hablar con él, le inquiere agresivamente por sus motivos para querer ayudarlo. Como quien pone a prueba por qué, si sus propios adultos no quisieron alojarlo, este extraño, extranjero familiar, viene a querer proponerle justamente eso. Los jóvenes que sufrieron desamparo con frecuencia nos escupen, irritados, “vos no sos mi papá”, “vos no sos mi mamá”, “nadie nunca me dijo qué hacer, siempre hice lo que quise”. Y ahí aparecen estos adultos alienígenas preguntándoles cómo están, ofreciéndoles un lugar que enerva porque no proviene de la instancia de la que se lo hubiera deseado ni el tiempo en que se lo esperaba.&nbsp;</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68ec1518ce0ad945ec527a4732f77821 wp-block-paragraph">Steve no puede responder la pregunta de Shy, porque toca su propio silente dolor y la parte absurda de su búsqueda: salvar a aquel niño salvando a los niños lastimados que residen en el interior de estos jóvenes. Queda sin palabras. Eso que no pudo alojar, deja a Shy desolado ante el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce2945b46f3c06e6309d424a474ce2ae wp-block-paragraph">Shy lo piensa detenidamente. Primero deja su mochila llena de piedras. Luego, una noche, cuando todos duermen, sale con su mochila, aquella que cargó durante toda su vida y que ahora se dispone a dejar que su peso ya no encuentre más resistencias y definitivamente lo hunda. Pasa enfrente del ventanal donde se encuentra Steve, dormido, tras haberse alcoholizado y haber consumido calmantes para el dolor, en un intento vano de anestesiar el alma. Desde ese ventanal nadie le devuelve una mirada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e229ef601a846f47dd2ae7cb890a64e9 wp-block-paragraph">Como suele suceder, el mundo adulto llega tarde. Se da una búsqueda frenética de Shy. Pero ya está con el agua al cuello. Y es en este punto que debe tomarse una decisión con relación a las piedras que se cargan. Una piedra puede ser muchas cosas, aunque a veces solo reparemos en su peso y su impiadosa dureza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7076ccb8e50d27f2a84fba4d7eedc4a wp-block-paragraph">La piedra hace estallar el vidrio de aquel ventanal que se negó a verlo. Una tras otra, como cada dolor, salen de la mochila y hacen explotar hacia afuera cada indiferencia, cada desilusión, cada silencio, cada desamor. La vuelve rabia dispuesta a despertar al otro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b336142e3760e95bafb8d9f1e189efb4 wp-block-paragraph">Sus compañeros devienen amigos cuando un abrazo aplastante como montaña, le hace saber que su existencia no es indiferente ni prescindible. Ahora está hundido, pero no en la desolada penumbra silente del lago, sino bajo el griterío de aligerante alegría de sus compañeros.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e67bb607eae80d4e4121268a42fbfb6 wp-block-paragraph">Steve finalmente aparece, cubierto de barro, agotado pero aliviado y serenamente feliz de reencontrarlo. Y en ese acto demuestra dos cosas: por un lado, que, si fue falible como adulto, nunca desistió del vínculo, metiéndose en el barro hasta las narices como aquel lo hizo sobre el agua del lago, y que, por otro lado, recibió el mensaje.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8a81c8638f4167f1a3671b0eeb71c2e2 wp-block-paragraph">Hasta que no quede ni un vidrio de indiferencia, todas las piedras todas.</p>



<div style="height:55px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9cdc3f153c84dec48712ed8fe15f7697 wp-block-paragraph">Domingo, 16 de noviembre de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20de86901e3e1ef3b95427d8a35b4b67 wp-block-paragraph">*Psicólogo (UNR). Magíster en Salud Mental Comunitaria (UNR). Psicoanalista. Escritor e investigador. Autor de <em>La violencia en los márgenes del psicoanálisis </em>(Lugar, 2021), <em>Los procesos de subjetivación en psicoanálisis</em> (Topía, 2023) y <em>Juventudes no adolescentes</em> (Topía, 2025).</p>



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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="271" height="68" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt="" class="wp-image-16425" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png 271w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-260x65.png 260w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-50x13.png 50w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo-150x38.png 150w" sizes="(max-width:767px) 271px, 271px" /></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d79a4e0f8c1f0af200c01d08f4b65948 wp-block-paragraph">La Tecl@ Eñe viene sosteniendo desde su creación en 2001, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;<strong>Para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con La Tecl@ Eñe</strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;al mes ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>&nbsp;al mes. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



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