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	<title>Bombardeos plaza de mayo archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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		<title>Los silencios de junio &#8211; Por Daniel Cecchini</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jun 2026 22:04:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Daniel Cecchini]]></category>
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		<category><![CDATA[Fusilamientos]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Operación Masacre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los discursos del poder no sólo se imponen por lo que expresan sino, sobre todo, por lo que buscan silenciar del pasado para que no se pueda comprender el presente y actuar con eficacia sobre él para transformarlo. Ese silencio pesa aún sobre las víctimas de los bombardeos de Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 y sobre los militares y civiles fusilados luego del levantamiento contra la dictadura de Aramburu y Rojas.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/los-silencios-de-junio-por-daniel-cecchini/">Los silencios de junio &#8211; Por Daniel Cecchini</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-09570793fcb3e0f1e5cbcba2058ad69f wp-block-paragraph"><strong><em>Los discursos del poder no sólo se imponen por lo que expresan sino, sobre todo, por lo que buscan silenciar del pasado para que no se pueda comprender el presente y actuar con eficacia sobre él para transformarlo. Ese silencio pesa aún sobre las víctimas de los bombardeos de Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 y sobre los militares y civiles fusilados</em></strong> <strong><em>luego del levantamiento contra la dictadura de Aramburu y Rojas</em></strong>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7d5671248ac6c2f7a7d31146365da5c wp-block-paragraph"><strong>Por Daniel Cecchini*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:70px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a661888a6bdc2be07503fbebd0dd0fd wp-block-paragraph">Los de mi generación – nací en enero del 56 -, hijos de familias no peronistas, crecimos sin saber nada del bombardeo de Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, como tampoco de los fusilamientos de los militares del levantamiento contra la dictadura de Aramburu y Rojas ni de la matanza clandestina de un grupo de civiles en el basural de José León Suárez un año después.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-63d01b933084e5adbfd92360f437c791 wp-block-paragraph">En la escuela primaria – me tocó ir a la Anexa, que dependía de la Universidad Nacional de La Plata &#8211; nunca se habló de eso, mientras crecíamos asistiendo con naturalidad, porque las cosas eran así, a la sucesión de gobiernos democráticos interrumpidos, peleas entre militares de distintos colores como si tuvieran las camisetas de dos equipos de fútbol, los condicionamientos de los generales a los presidentes, los golpes militares y los cuartelazos entre milicos que se iban sucediendo en la Casa Rosada. Era una suerte de orden natural de las cosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d162273fcece4468a618a8970adaad0d wp-block-paragraph">Así, muchos crecimos en un ambiente de silencio y de naturalización de la injusticia, con clichés como «los milicos también roban, pero hacen», o «hace falta una mano dura» y «pobres hubo siempre».</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d14cfea3af98d212e13da97b390ec156 wp-block-paragraph">La primera adolescencia y el inicio del Colegio Nacional me llegaron al mismo tiempo que Mayo del 68 y el Cordobazo, que Almendra, la ejecución de Aramburu y una vieja edición de «Operación Masacre» que descubrí en la ecléctica biblioteca de mi viejo, que me miró raro, pero sin decir nada, cuando vio que tenía el libro en mis manos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-51b41fb4e3c1e94ff7bb3c4eb6eef413 wp-block-paragraph">Recuerdo un contraste fuerte frente a la noticia de la ejecución de Aramburu por un grupo guerrillero llamado Montoneros, hasta entonces desconocido. Mi padre no hizo comentarios sobre el asunto y yo tampoco le pregunté nada, aunque leí la noticia con avidez en el diario. Eso también era parte del silencio natural. En cambio, a Delia, una chica joven, oriunda de una provincia del norte, que trabajaba con cama en mi casa, le escuché decir: «¡Qué bien que mataron a ese hijo de puta!». Estábamos solos en la cocina y a ella sí le pregunté: «¿Por qué? ¿Qué hizo?». Y ella me contó de los fusilamientos. Yo tenía 14 años y fue la primera noticia que tuve sobre el asunto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9ae7c0d0241d802929b1935a0f85e888 wp-block-paragraph">Poco después encontré el ejemplar de «Operación Masacre» y lo devoré. Tampoco le pregunté nada a mi viejo. Lo leí con la misma pasión que había leído «Los Tres Mosqueteros» o «La isla del tesoro», como una novela de aventuras hasta que, de pronto – no puedo precisar el instante – tomé conciencia de que eso que se contaba se lo habían hecho a personas de carne y hueso. No fue saberlo, que lo sabía cuando empecé a leer el libro, sino sentirlo bien adentro.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7db475ba9266a53c2ea4dc7a31c260c2 wp-block-paragraph">Con los años me di cuenta de la importancia de la investigación de Rodolfo Walsh y del impacto que tuvo al sacar a la luz los fusilamientos de José León Suárez. No sólo sacó a la luz un crimen de lesa humanidad, también hizo visibles a sus víctimas, esas personas de carne y hueso, para muchos que las ignoraban, o preferían hacerlo. Si el bombardeo sobre Plaza de Mayo de 1955 hubiese tenido un Walsh que lo contara es muy probable que el manto de silencio que lo cubrió durante casi dos décadas se habría rasgado mucho antes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ce3ddcc6f041814262a99540b8f41da1 wp-block-paragraph">Para mí, en lo personal, la bisagra fue Trelew. Otro fusilamiento que se intentó encubrir, esta vez como intento de fuga. Tenía 16 años y me pasó, entonces, lo mismo que a muchos de los hijos de mi generación y clase social: decidimos que a la naturalización de la injusticia había que enfrentarla, aunque no nos hubieran educado para eso. De alguna manera logramos vencer al silencio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0d6f685c29129d990a2ff7d2173d8d4e wp-block-paragraph">Todo esto viene a cuento porque hace más de dos décadas que hay generaciones de argentinos que vienen creciendo sumergidas en otras operaciones de silencio. Esas que ocultan los intereses económicos que se movieron detrás de la dictadura, cuyos beneficiarios – o los de su linaje – siguen siendo hoy un factor decisivo de poder en el país. Las de los grandes medios de comunicación, generadores de un sentido común domesticado y también funcional a esos intereses.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c2bd6d77db66c62601df5fddae1a7177 wp-block-paragraph">Porque los discursos del poder no sólo se imponen por lo que expresan sino, sobre todo, por lo que buscan silenciar del pasado para que no se pueda comprender el presente y actuar con eficacia sobre él para transformarlo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53f1db4848d1e2e70da8dac94dbd76ef wp-block-paragraph">De la misma manera que lo hicieron con aquellos silencios de junio que alguna vez nos impusieron.</p>



<div style="height:49px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d8cda30706bcaeb8ea57ddba333731f5 wp-block-paragraph">Jueves, 18 de junio de 2026.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized is-style-rounded"><img decoding="async" src="https://www.elcohetealaluna.com/wp-content/uploads/2018/09/Daniel-Cecchini-by-Marti%CC%81n-Katz.jpg" alt="" style="width:142px;height:auto"/></figure>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-082baa2fe05f63bfe2f9a96fb0ae997c wp-block-paragraph">*Periodista.</p>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://ci3.googleusercontent.com/meips/ADKq_Nb7bo8O-KWKglhFy6cdS6CtnsWzA57Pq87oGcw6j4Fm2hIO2u7eKHYUHwQKEk9RgtWD5OThdsMYH2S_5bO6S7-JzKMPtl3UxBTpTxhV-K-BRk7n6aH9ew=s0-d-e1-ft#https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2025/07/logo.png" alt=""/></figure>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8b4ec334684b75c8ab19351859cd590c wp-block-paragraph"><em><strong>La Tecl@ Eñe</strong></em>&nbsp;viene sosteniendo,&nbsp;<strong>desde su creación en 2001</strong>, la idea de hacer periodismo de calidad entendiendo la información y la comunicación como un derecho público, y por ello todas las notas de la revista se encuentran abiertas, siempre accesibles para quien quiera leerlas.&nbsp;Sabemos que son tiempos muy difíciles, pero&nbsp;<strong>para poder seguir sosteniendo el sitio y crecer les pedimos, a quienes puedan, que contribuyan con&nbsp;<em>La Tecl@ Eñe</em></strong>. Pueden colaborar con&nbsp;<strong>$5.000</strong>&nbsp;ó&nbsp;<strong>$10.000</strong>. Si estos montos no se adecuan a sus posibilidades, consideren el aporte que puedan realizar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3f060961c6692e0b62f54118679cd5af wp-block-paragraph">Tu aporte es importante para seguir adelante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-faa506705ff6731baed46d69a2cd0bf5 wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-711ecc639830526b07951d8466ee2026 wp-block-paragraph"><strong>Alias de CBU: Lateclaenerevista</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
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