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	<title>24 de Marzo de 1976 archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>24 de Marzo de 1976 archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Una violencia de la que no se puede escapar &#8211; Por Manuel Quaranta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 12:30:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manuel Quaranta]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo de 1976]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe de Estado]]></category>
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		<category><![CDATA[Roberto Bolaño]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>a 42 años del Golpe de Estado</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/una-violencia-la-no-se-puede-escapar-manuel-quaranta/">Una violencia de la que no se puede escapar &#8211; Por Manuel Quaranta</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>(a 42 años del Golpe de Estado)</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Manuel Quaranta*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay (entre tantos) un personaje oscurísimo en la obra de Roberto Bolaño que se llama Mauricio Silva, el Ojo, “El Ojo Silva”, título éste último, además, del cuento que protagoniza él, el Ojo. Las palabras iniciales del cuento son categóricas y simultáneamente algo imprecisas: “El Ojo siempre intentó escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador Allende”. El narrador se refiere a una generación, un conjunto de hombres y mujeres chilenos que tenían alrededor de veinte años cuando cayó Salvador Allende, es decir, cuando un grupo de militares adiestrados y alentados por la CIA, el odio y el terror bombardearon el Palacio de La Moneda  con el objetivo de arrancar de raíz cualquier vestigio del gobierno popular, socialista y democrático e instaurar el primer experimento neoliberal de la historia (¿exagero?); hombres y mujeres, indica el narrador, que con el correr del tiempo comprendieron, si es que verdaderamente existe algo dado a comprender, que era imposible escapar de la violencia, de esa violencia, la de Pinochet y sus secuaces. El narrador, por otra parte, incluye en esa generación, en un giro autobiográfico materializado por el pronombre nosotros (“los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta”), entre otros hombres y mujeres, al mismo Roberto Bolaño, nacido en Santiago de Chile en abril de 1953. Ahora bien, el narrador evita indicar una nacionalidad específica, habla de un continente, o mejor dicho, de una región, no dice Chile, sino Latinoamérica, aunque esa condición, ser chileno, la puede inferir el lector por el peso fantasmal e inequívoco de un nombre: Salvador Allende. El narrador, entonces, habla de Chile, de 1973, de septiembre, de chilenos de alrededor de veinte años. Sin embargo, el juego no se cierra en aquel país ni en ese año, puesto que el narrador afirma “nacidos en Latinoamérica”, o sea, latinoamericanos, en consecuencia si dice latinoamericanos está diciendo chilenos, obviamente, pero también le podemos hacer decir argentinos (y peruanos, bolivianos, uruguayos, etc.); además, cuando el narrador dice, parafraseo, andaban alrededor de los veinte años cuando murió Salvador Allende no quiere significar exactamente la cifra veinte, sino aproximadamente veinte, veinte años, lenguaje difuso el del fragmento inicial que permite un desvío, por la cercanía temporal y la pertenencia espacial, hacia el 24 de marzo 1976. En Argentina. El Golpe Estado.  Reescribo: …de la verdadera violencia no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Argentina en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando se produjo el Golpe (cívico) militar. A esa generación (“los nacidos en Argentina en la década del cincuenta”), que no es la mía y que jamás será la mía, en un discurso memorable (memorable porque la Argentina había estado a un milímetro de caer en el abismo, o había caído y comenzaba, tenuemente, a recuperarse; memorable porque los colores deslavados del video de la asunción presidencial son una muestra cabal del paso del tiempo, una especie de <em>memento mori</em>), Néstor Kirchner (nacido en 1950, justo en el límite mínimo del rango propuesto por Bolaño) le otorgó un atributo: diezmada. Dijo así: “Pertenezco a una generación diezmada”. Y agregó: “Castigada con dolorosas ausencias”. O sea, quiso decir o dijo que pertenecía a una generación incompleta, castigada por la aniquilación, de ahí las dolorosas y notables ausencias. Pero también dijo, de otro modo, que era un resto. El resto de una generación diezmada y dijo, sin decirlo, que era parte de lo que había quedado, del remanente, un sobrante del proceso de exterminio. Remanente, entonces, de un conjunto de hombres y mujeres nacidos entre 1950 y 1960 que creyeron cierta la posibilidad de escribir en el horizonte la palabra revolución. Y fallaron. Fallaron porque de a poco y brutalmente los fueron diezmando (al producirse el golpe, se sabe, la generación ya estaba sensiblemente diezmada, de hecho el verbo aniquilar fue utilizado en febrero de 1975, en pleno gobierno democrático, en plena presidencia de María Estela Martínez de Perón), desapareciendo, exterminando. Y fallaron, entre otras cosas, por errar ciertos cálculos, por relativizar la magnitud del enemigo, por la planificación estatal y sistemática de una carnicería inédita (o pocas veces vista). Y al fallar, esa generación perdió el rumbo, naufragó, que es parecido a decir que perdió los sueños y las ilusiones (puedo estar cometiendo un error, lo que sé lo sé por libros, películas, comentarios, intuiciones). Y arriesgo, fue a causa de esa pérdida desgarradora, lacerante, la de los sueños, las ilusiones, que sobrevino un cambio. Despuntó un cansancio, la sensación de que ya no había pena que valiera la vida. Y un día, así, sin más, los representantes de esa generación descubrieron una verdad: estaban fatigados. Por ese motivo (sumado a otros tantos) algunos de sus miembros comenzaron a recorrer el camino de un escepticismo radical, fundando en la experiencia, y rechazaron cualquier principio de ilusión a sabiendas de que toda ilusión, tarde o temprano, palidece, se vuelve pálida, desaparece. Pero otros, quizás más desilusionados, realistas, según sugieren, se convirtieron. De revolucionarios a fatigados y de fatigados a conversos. Son los que cambiaron de bando. Los que pasaron al enemigo. Y ya no lo nombraron. Porque el enemigo no usa nunca la palabra enemigo. Ellos, conversos, ejemplos perfectos de madurez, criterio y sentido común. Y ahora, sin solución de continuidad, me aventuro en aguas turbias: los nacidos en Latinoamérica entre 1950 y 1959  (existe un margen de elasticidad) fueron la última generación con sueños, la última generación soñadora, la última generación defraudada (¿a quién le hablaba Menem en 1989 a través del slogan “no los voy a defraudar” sino a los adultos de aquella época?). Después vendrían los nacidos entre 1960 y 1969 (ninguna década es rígida), una generación gris, límbica, brumosa, huérfana; y más tarde la mía, hijos (sin serlo) de la dictadura, de la generación diezmada, de los ausentes, de los que fallaron, nacidos entre 1970 y 1979 (aproximadamente), hombres y mujeres despojados de la materia vital de los sueños, privados incluso de los residuos de aquellos sueños frustrados. Una generación que no necesitó ser diezmada o que, en todo caso, fue diezmada por otros medios. Sin embargo, a pesar de las evidentes y trágicas diferencias (me introduzco en aguas aún más turbias), algo nos une, adultos mayores, adultos a secas, jóvenes, adolescentes, niños, niñas y a los que vendrán, y <em>eso</em> que nos une, lamentablemente o no, es una violencia de la que no se puede escapar, una violencia efectiva, firme, que sigue operando directa o indirectamente, una violencia similar a una catástrofe que continúa sucediendo, una catástrofe que no forma parte del pasado, o que no sólo forma parte del pasado, sino que está presente, más presente que nunca. Quizás debido a esa presencia absoluta, la presencia absoluta de una violencia capilar, fina, menos brutal, en apariencia, hoy; desaforada e ilegal algunas décadas atrás, quizás, insisto, por esa presencia que lo envuelve todo, haya otro punto en común, de comunión entre nosotros, argentinos primero, latinoamericanos después (o al revés), y ese <em>eso</em> común, tal vez (a riesgo, repito, de equivocarme), está sobrevolando las palabras finales de el Ojo, “El Ojo Silva”, quien luego de pasar un año y medio (probablemente más) en la India, donde ejerció la paternidad y soportó circunstancias atroces, una noche decide ponerle fin a la temporada: “Aquella noche, cuando volvió al hotel, sin poder dejar de llorar por sus hijos muertos, por los niños castrados que él no había conocido, por su juventud perdida, por todos los jóvenes que ya no eran jóvenes, por los que lucharon por Salvador Allende y por los que tuvieron miedo de luchar por Salvador Allende, llamó a su amigo francés […] y le pidió dinero. Su amigo francés le dijo que sí, que por supuesto, que lo haría de inmediato, y también le dijo ¿qué es ese ruido?, ¿estás llorando? y el Ojo dijo que sí, que no podía dejar de llorar, que no sabía qué le pasaba, que llevaba horas llorando. Y su amigo francés le dijo que se calmara. Y el Ojo se rió sin dejar de llorar y dijo que eso haría y colgó el teléfono. Y luego siguió llorando sin parar”.</span></p>
<p>Rosario, 24 de marzo de 2018</p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Licenciado en Filosofía, docente de la Universidad Nacional de Rosario, escritor.</span></em></p>
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		<title>24 de marzo de 1976 &#8211; Por Jorge Alemán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 12:39:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Alemán]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo de 1976]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe cívico militar]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Madres y auelas de Plaza de Mayo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El homenaje del 24 no celebra nada ni borra el insulto a la Humanidad que se perpetró. Pero rememora lo que ahora y siempre nos interpela, el deseo, "que hace que la vida no tenga sentido si produce un cobarde"</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/24-marzo-1976-jorge-aleman/">24 de marzo de 1976 &#8211; Por Jorge Alemán</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>El homenaje del 24 no celebra nada ni borra el insulto a la Humanidad que se perpetró. Pero rememora lo que ahora y siempre nos interpela, el deseo, «que hace que la vida no tenga sentido si produce un cobarde»</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Jorge Alemán*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando ya anochecía en Buenos Aires la ciudad se había transformado en una cacería llevada a cabo por las fuerzas armadas. Se disipaba definitivamente la vana esperanza que algún sector bienpensante había elucubrado: el golpe iba a aminorar la ferocidad asesina de la Triple A de López Rega bajo el gobierno de Isabel. Por el contrario se confirmaba que la Triple A era la primera parte del ensayo de un genocidio planificado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por razones inefables un compañero, Rodolfo Ladaga, y yo, atravesamos la ciudad hasta llegar a un café que frecuentaba mi Padre. Aún no sé qué buscábamos. De un modo lacónico mi Padre dijo con amargura «habrá que irse». En nuestro caso ya no quedaba nada en pié, todos nuestros espacios estaban intervenidos. Recuerdo que cuando volví en Democracia, mi amigo Federico Caretti me pidió que conversara con su madre, quién padecía un «trastorno» por su senilidad. Fui a su casa y me argumentó obstinadamente que esa no era su casa, ni su calle, ni la iglesia de enfrente era la iglesia de enfrente. ¿Esta calle no es Marcelo T? pregunté amistosamente. Se parece, me dijo pero no es Marcelo T. La madre de mi amigo había perdido a su hijo, dirigente de la UES asesinado por las FFAA, y otro hijo se había muerto en el exilio. Los neurólogos llaman a este estado «síndrome de Capgras”. Sin embargo, cuando me retiré de la conversación tuve la certeza de que en su locura «senil» se alojaba la mejor descripción de lo sucedido. Así se lo comenté a mi amigo: Buenos Aires no está bombardeado, no hay cráteres, el obelisco sigue en su sitio etc., pero aquí hay algo que ha quedado dislocado para siempre y ninguna de nuestras calles ni nosotros ya seremos quienes creíamos ser. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un terremoto de gran magnitud pero invisible había tenido lugar, tal como lo dice Fabiana Rousseaux, un silencio agudo y eterno había penetrado las cosas en su ser íntimo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero la historia es el lugar donde lo reprimido retorna . Nadie festeja el día del alzamiento nacional franquista, salvo un  reducido grupo de ultraderechistas nostálgicos Ahora todo el mundo fue demócrata en España.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cambio en Argentina se fue imprevistamente construyendo un fenómeno político excepcional, incomparable, seguramente único en el mundo. Gracias a las Madres, Abuelas, Hijos, movimientos de derechos humanos y movimientos sociales, el 24 de marzo se resignificó en un acto colectivo de memoria militante. En este punto no se puede ignorar el papel de quienes gobernaban el Estado. Como si un performativo colectivo hubiera transformado una afrenta absoluta a la condición humana en un día de conmemoración militante que viene a mostrarnos que «no Todo» es matable. El 24 no es la resurrección pero si la mostración en acto de lo que no termina de morir nunca. La huella de lo que nunca termina de morir, lo que no puede ser asesinado del todo está siempre presente en el núcleo de cualquier proyecto emancipatorio. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por eso este acto, este día, es el que supervisa en última instancia a todo el proyecto político, el actual y lo que vendrá  también.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El homenaje del 24 no celebra nada ni borra el insulto a la Humanidad que se perpetró. Pero rememora lo que ahora y siempre nos interpela, el deseo, «que hace que la vida no tenga sentido si produce un cobarde».  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Madrid, 23 de marzo de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*<em> Profesor honorario de la UBA, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (España) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (Argentina). Poeta.</em></span></p>
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		<title>La dictadura militar genocida y el macrismo &#8211; Por Rubén Dri</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/la-dictadura-militar-genocida-macrismo-ruben-dri/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 14:31:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Rubén Dri]]></category>
		<category><![CDATA[24 de Marzo de 1976]]></category>
		<category><![CDATA[democracia de baja intensidad]]></category>
		<category><![CDATA[Golpe cívico militar]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Macrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Madres y aubelas de Plaza de Mayo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No puede afirmarse que el gobierno de Cambiemos es una dictadura en sentido clásico. Existe división en los poderes del Estado pero al tratar de penetrar en su funcionamiento, aparecen profundas grietas que dejan ver claramente un sistema que cada vez se parece más a una democracia de baja intensidad.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-dictadura-militar-genocida-macrismo-ruben-dri/">La dictadura militar genocida y el macrismo &#8211; Por Rubén Dri</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong><span style="color: #000000;">No puede afirmarse que el gobierno de Cambiemos es una dictadura en sentido clásico. Existe división en los poderes del Estado pero al tratar de penetrar en su funcionamiento, aparecen profundas grietas que dejan ver claramente un sistema que cada vez se parece más a una democracia de baja intensidad.</span></strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;">Por Rubén Dri*</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">(para La Tecl@ Eñe)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En principio parece una exageración propia de un dogmatismo incapaz de diferenciar los proyectos políticos y sus implicaciones de tipo social. ¿Hay algún punto de de conexión, de similitud, de cercanía, entre una dictadura cívico-militar genocida y una democracia con sus implicaciones en muchos aspectos  cercenadoras de derechos humanos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Entre una dictadura militar y un gobierno que llega al poder mediante elecciones hay, de entrada, una diferencia esencial que de ninguna manera se puede minimizar. Pero apenas uno pone esa diferencia que separa ambos regímenes en dos gobiernos separados por una zanja infranqueable, aparece, en determinados rubros, una cercanía que preocupa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Siempre que se presenta este problema, viene a la mente el régimen nazi que se instala en Alemania en 1933 y que colapsa en 1945, después de haber provocado una de las mayores tragedias de la que se tenga conocimiento. Se suele olvidar que Hitler no llegó al poder mediante un golpe militar o de otro tipo, sino por elecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Podemos decir que Hitler llega al poder ocultando sus verdadero proyecto, mintiendo, pero eso no es diferente a muchas maneras de llegar que conocemos bien. El macrismo en ese rubro no tiene nada que envidiarle. No podía ser de otra manera, en la medida en que el ideólogo es Durán Barba, o sea, Goebbels. Cinismo, mentira sin límites, son características del durán-barbismo que todos los días presenciamos y sufrimos. A partir de allí las diferencias son abismales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La dictadura cívico-militar fue el instrumento utilizado por las clases oligárquicas dominantes desde su triunfo en contra del proyecto popular en la segunda parte del siglo XIX, en una coyuntura en que dichas clases sintieron como nunca peligrar su hegemonía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El proyecto que triunfa es el de un país chico, centrado en la pampa húmeda con salida a través del puerto de Buenos Aires. Un país agroexportador, dependiente del imperio británico y luego norteamericano. En ese sentido no se entiende que la UIA haya tardado en darse cuenta que en ese proyecto la  industria no tiene lugar o, en todo caso, un lugar totalmente secundario y rezagado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ese proyecto sólo se puede imponer con el sometimiento de las clases populares o, en otras palabras, con una gran represión. Así fue en sus inicios con la “guerra de policía”, como  llamó Mitre al exterminio de las montoneras federales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando los sectores populares, los que constituyen el pueblo, lograron romper el sometimiento y reflotaron el proyecto de Patria Grande Latinoamericana, suscitaron el odio visceral de la oligarquía que no trepidó en volver a la represión sangrienta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es así como se produce el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 con el objetivo de terminar con el avance de los sectores populares. La profundidad y ensañamiento de la represión militar respondió a la profundidad a la que había llegado la resistencia y el avance  popular frente la explotación capitalista. Toda una generación despareció en los campos de exterminio de la dictadura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde sus entrañas el pueblo fue forjando la nueva resistencia. Como hongos después de una lluvia fueron surgiendo los organismos de derechos humanos, siendo las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo los más conocidos. Nuevamente el pueblo pasa de la sumisión a la resistencia y de ésta a la construcción de poder, a la recuperación de derechos. Un poco más de una década (2003-2015) de luchas, de conquistas de derechos, de celebraciones populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los miembros de la oligarquía, señores del capital, logran nuevamente desalojar el pueblo del gobierno y comenzar una nueva etapa de dominación. Vuelve el país agroexportador dependiente, colonizado. Es un “revival” del proyecto liderado por Martínez de Hoz.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Son los mismos dominadores de siempre, es la misma oligarquía renovada, la misma pero diferente, o diferente, pero la misma, que se renueva periódicamente y que ahora vuelve resuelta a cumplir con el mismo mandato: todo el poder, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. ¿Y la República? “Te la debo”, dice el presidente que se sienta en el sillón presidencial en el que, para burlarse del pueblo al que mintió, sentó a su propio perro, luego de celebrar payasescamente su triunfo en el mismo balcón en el que Perón dialogaba con el pueblo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Cuál es la diferencia entre el proyecto que Martínez de Hoz puso en práctica, custodiado por las Fuerzas Armadas, y el que ahora implementa un racimo de empresarios? El proyecto es el mismo: país dependiente, reducido nuevamente a colonia, agroexportador, pero los medios sufren cambios profundos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No se puede decir que se trate de una dictadura en sentido clásico. Aparentemente funcionan todos los poderes del Estado, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, pero apenas uno trata de penetrar en su funcionamiento, aparecen no ya rendijas, sino profundas grietas que dejan ver claramente un sistema que cada vez se parece más a una dictadura que a una democracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay campos de concentración, centros clandestinos, pero hay presos políticos, no hay “desparecidos” pero ¡cuánto se le parece un caso como el de Santiago Maldonado! Hay libertad de expresión, pero si usted se atreve a ser opositor, no tiene espacio donde expresarse. Víctor Hugo, Navarro, y tantos otros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para ser suave digamos que se trata de una democracia “de baja intensidad”. Cada vez más baja. Todavía no lograron liberar a todos los genocidas condenados por los crímenes de lesa humanidad cometidos, pero están en camino. No les es fácil porque el trabajo en el tema de los derechos humanos caló hondo en la conciencia popular.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuevas luchas nos esperan con la consigna que nos dieron las Madres: La única lucha que se pierde es la que se abandona. No la abandonaremos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 23 de marzo de 2018</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Filósofo y teólogo</span></p>
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