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	<title>Vicente Zito Lema archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Vicente Zito Lema archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Atención: noticias del hambre de los niños &#8211; Por Vicente Zito Lema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2018 16:02:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Hambre]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vicente Zito Lema nos envía dos poemas como adelanto de su libro El niño en la boca del espanto, de próxima publicación.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/atencion-noticias-del-hambre-los-ninos-vicente-zito-lema/">Atención: noticias del hambre de los niños &#8211; Por Vicente Zito Lema</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Vicente Zito Lema envía a La Tecl@ Eñe dos poemas como adelanto de su libro <em>El niño en la boca del espanto</em>, de próxima publicación.</strong></p>
<p><strong>Atención: noticias del hambre de los niños</strong></p>
<p><strong>(Lluvias, I)</strong></p>
<p><strong><em>por Vicente Zito Lema</em><strong>*</strong></p>
<p>Llueve sobre el mundo, y en nuestros corazones, que<br />
alguna vez conocieron la buena gracia de las nubes<br />
hamacadas y el alud de lirios.<br />
La lluvia es tan antigua y tan profunda que pareciera<br />
eterna; también lastima, como la maldición de un niño…<br />
De eso se trata, precisamente, de la maldición de millones<br />
de niños de la boca cortada, de la boca zurcida, que todas<br />
las noches de cada año y por tantos años, con luna o sin<br />
luna, con perros o no perros que la aúllan, deben dormir<br />
con el estómago duro como la estatua del ángel de la nada,<br />
con sus intestinos con música que suenan vacíos, que no<br />
alcanzan a producir la necesaria mismísima mierda.<br />
<em>(Aquí la gloria de la pureza es la materia que falta.<br />
¿Qué fue de la belleza cuando llaman a degüello…?)</em></p>
<p>Ahí está, ante nuestros ojos, insoportable, opaca como un<br />
espejo de hiel, moviéndose con la gracia de una serpiente de pesadillas, la noticia:<br />
<em>854 millones de personas -en su mayoría niños- no comen diariamente.<br />
</em>No llevan cada noche a sus bocas más que<br />
resignación y muerte, y en el mejor de los casos, que no<br />
es el mejor caso, odio y violencia.<br />
<em>(¿Alguien recuerda la mirada de la piadosa pieta; ¿yace allí la postrer belleza…?)</em></p>
<p>A caballo de un relámpago podemos ver las bocas de esos<br />
niños. Ya no son hermosas. Si nacieron hermosas dejaron<br />
de serlo con la rapidez de la luz que amenaza oscura, allí<br />
entre las nubes detrás del horizonte.<br />
Más bien son bocas horrorosas las bocas de los niños que<br />
muestran, con la desnudez propia de los niños, la demencia<br />
sin ventura que provocan los hombres que entierran vivos<br />
a sus dioses, y orinan sobre sus tumbas.</p>
<p>¿Los escuchan en la noche cuando gritan: <em>soy libre<br />
en nombre de la riqueza…</em>?<br />
¿O alguien se imagina que el hambre tiene mejor sustancia<br />
que la peste?<br />
¿O superior estética que una corona de rosas devorada por<br />
los chanchos en el medio de un chiquero donde se<br />
amontonan el barro y la mierda?<br />
No; los niños hambrientos perdieron la inocencia<br />
del paraíso.<br />
Los dioses les clavaron un cuchillo en la boca, hartos de<br />
oírlos llorar. Y los ángeles que guardan el sueño de los<br />
buenos niños, a los niños del hambre los abandonaron a<br />
sus malas suertes.<br />
El cuerpo de los pobres, esos cuerpos ajados en un pronto<br />
tiempo antes de tiempo, esos cuerpos sudados por miles de<br />
fiebres, infectados por millones de larvas del pantano<br />
cuando el día y también la noche, que se hunden en las<br />
aguas turbias y sin retorno, poca piedad despiertan en los<br />
ángeles que tienen ojos del cielo pero cerrados, que tienen<br />
oídos del infierno aunque jamás escucharán al torturado<br />
que se lamenta.<br />
Sin vuelta de hoja, esos ángeles bien nutridos se devoran<br />
los cuerpos de los niños hambrientos, serenos y diáfanos<br />
en la mesa de ceremonias.<br />
Las deudas del juego de la vida siempre son sagradas,<br />
y si es preciso se pagan con libras de la propia carne.</p>
<p>Después sonríen, los ángeles, y hasta explican con calma,<br />
rodeados de bienpensantes de variopinto pelaje que<br />
disputan las sobras, todavía sangrientas: <em>los pobres nunca<br />
terminarán de pagar la deuda que tienen con la riqueza<br />
desde el mismo día, santo o maldito, </em><em>tanto da, en que<br />
vinieron al mundo.</em></p>
<p>Llueve, siempre llueve cuando la tristeza nos ata los pies<br />
en la tierra&#8230;</p>
<p><em> </em><br />
<em>Post scriptum:</em> <em>Si hay belleza que redima las bocas del espanto, tendrá que romper a mordiscones las ataduras de nuestros pies antes que se pudra el alma… </em></p>
<p><strong>Resucitaciones</strong><br />
<strong>(Lluvias, II)</strong></p>
<p>Pequeñas sombras y míseros gritos, apenas lo humano,<br />
que ya ni conmueve a las estrellas. Algo está allí, desafía<br />
los sentidos, forcejea con la eternidad, se estremece pálido<br />
y al fin se aquieta. No hay músicas en la agonía…<br />
Cae la lluvia y podría no caer; el corazón está seco y la<br />
tierra como nunca, árida… Ahora es momento de tormenta,<br />
los rayos bailotean en las torres y las aves de rapiña<br />
recogen sus alas. Ya volarán…<br />
Un viento sin origen abre las puertas para una nueva<br />
vuelta de tuerca en la ciudad. ¡Hay más! Siempre hay más<br />
si el animal del aullido roe las frentes celestes… Lo atroz<br />
en el alma, anhela y espera…<br />
Ante nuestras narices, un ángel de ausencias recorre las<br />
sombras sagradas; se detiene en ellas, diríase que las<br />
reconoce y las besa…<br />
El temblor manso se extiende por las calles, se da la mano<br />
con el perfume espeso de las coronas mustias, apiladas en<br />
los bordes del cementerio.<br />
Bajo las nubes del ocaso, todavía amenazadoras, aparecen<br />
los niños. El desierto de la salvación retrocede junto a ellos.<br />
Todo lo sucio, lo roto, lo descartado y lo expulsado de sí<br />
como pura porquería, está con ellos.<br />
También Dios está en ellos, pero Dios, no lo sabe. La policía<br />
tampoco lo sabe, así que muestran sus pistolas como si<br />
fueran los diez mandamientos.<br />
Los ojos de los niños no perdonan. Nacieron a la vida en<br />
un espacio cruel, en un tiempo de espanto, y a la espera de la<br />
muerte en la soledad de soledades que guarda la muerte,<br />
viven. Como el aire del basural, apestan. Peor que las<br />
moscas, molestan. No hay lirios aquí. Que el hipócrita de<br />
culo limpio escupa contra su propia tumba.<br />
Sin que cumpla cinco años la inocencia, antes que el astro<br />
más pálido gire alrededor de su belleza cinco años, millares<br />
de niños –oh sí, niños, el llanto de sus cuerpitos–, morirán<br />
en el olvido, sin nombre quien no comió y sin nombre<br />
quien les quitó la comida, mientras las huellas de sus pies<br />
se pierden en el desierto…<br />
Más allá de la tristeza. Por fuera del agobio. Las gotas de<br />
lluvia son iguales a las gotas de lluvia, apenas nos hacen<br />
pensar en el sol…<br />
El hambre no perdona a los niños de la ciudad voraz. Igual<br />
que los perros callejeros que husmean al verdugo, igual<br />
que los dioses de labios fríos, así morirán.<br />
Cuando lleguen nuevas lluvias, porque se anuncian prontas<br />
lluvias, puede ser que resuciten los dioses, pero los niños<br />
del hambre no resucitarán.</p>
<p>Ámsterdam, 28 de enero de 2018<br />
*Poeta, dramaturgo, docente y periodista</p>
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		<title>Vicente Zito Fijman &#8211; Por Horacio González</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Oct 2018 22:59:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horacio González]]></category>
		<category><![CDATA[El Cristo Rojo]]></category>
		<category><![CDATA[Jacobo Fijman]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Horacio González escribe una crítica a la obra El Cristo Rojo, escrita y actuada por Vicente Zito Lema. Jacobo Fijman es encarnado por Zito Lema como un testigo que entra a la recámara de los locos y los carga sobre su propio cuerpo poético y actoral.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vicente-zito-fijman-por-horacio-gonzalez/">Vicente Zito Fijman &#8211; Por Horacio González</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Horacio González escribe una crítica a la obra El Cristo Rojo, escrita y actuada por Vicente Zito Lema. Jacobo Fijman es encarnado por Zito Lema como un testigo que entra a la recámara de los locos y los carga sobre su propio cuerpo poético y actoral.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Horacio González*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El teatro de Vicente Zito Lema encara los “fantasmas del poeta”, de ahí que la mayoría de sus obras se sostienen en un testigo que sin dejar de considerarse un actor más, actúa como portador de una exterioridad de aquello que debe contarse o conocerse. Se trata de algo que pertenece a la vida popular, a las rudas épocas políticas a la locura, a la guerra, a las madres de plaza de Mayo, a Gardel, los piqueteros o la guerra de Malvinas Todos estos cristales resquebrajados de la circunstancia argentina son conjugados por Zito Lema en una vasija única donde se pegan estas astillas quemantes con la masilla predestinada y salvífica. Como se ve, estamos ante el gran archipiélago de las leyendas argentinas vistas desde el punto del máximo dolor. ¿Ahora, como es ese máximo dolor en su dimensión escénica? Zito Lema elige el ámbito donde se despliega la locura, el delirio del loco, las poéticas del loco, las “locuras” del loco.  Cuando no hay un testigo que entra a la recámara de los locos, Zito los carga sobre su propio cuerpo poético y actoral.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si se escoge entonces la locura como grano interno de la palabra teatral, tanto las efigies populares consagradas como los poetas que son abarcados por un diagnóstico psiquiátrico -es el caso de Jacobo Fijman-, deben aparecer bajo un signo escénico de carácter sacramental. Es la única posibilidad de presentar la fuerte opción alegórica que tiene el teatro de Zito Lema, donde la Poesía aparece como un don irradiante de promesas de salvación. La materia mesiánica se encarna en personajes atraídos o arrebatados por la locura o al revés, por habitantes de hospicios que en sus actos de delirio tienen videncias poéticas y sacrificiales. Esta materia heredada de Artaud, infrecuente en el teatro argentino, es sostenida por Zito Lema con una reconstrucción del auto sacramental, experiencia teatral arcaica que asombra por su persistencia ligada no al culto institucional sino a su contrario, el culto de los que exponen su ánimo descentrado -locos, locas, internos, delirantes con experiencias extáticas-, por lo tanto, anti institucional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una de las evidencias, es el teatro que pone en escena Zito Lema, en los márgenes de las márgenes, donde los utensilios específicos son muy sumarios y al mismo tiempo tienen efectos homólogos a la desolación anhelante que sostienen sus personajes. El tono crítico no es siempre el mismo, pero se mantiene como una sombra permanente ya sea Evita o Jacobo Fijman los temas tratados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Precisamente, en <em>Cristo Rojo</em>, estrenada en el bar-teatro vallejiano <em>Hasta Trilce</em>, Vicente Zito Lema encarna a Jacobo Fijman con su característica inflexión de tristeza y agravio sofocado, es decir, el equivalente de lo sublime estrujado. En el pasado, el mismo Vicente había conseguido la tutoría de Fijman, internado en el Borda luego de distintos episodios que para la psiquiatría en curso encajaban perfectamente en el delirio psicótico, u otras nomenclaturas similares. Recibió electroshocks y todas las baterías de pastillaje en curso en estos episodios. Fijman, que había nacido en Besarabia, venia de las experiencias de las vanguardias poéticas porteñas de los años veinte, su sorprendente poemario de la época llevaba el título de <em>El</em> <em>Molino Rojo</em>, publicado cuando veinteañero. Fue festejado por Girondo, y aunque marginal, no era totalmente ajeno al círculo de los Borges y los Marechal, siendo verosímil decir que uno de los personajes más famosas de <em>Adán Buenos Ayres</em> es Fijman, pero bajo una máscara alegórica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La obra <em>Cristo Rojo</em> transcurre en penumbras cruzadas por piezas musicales que emanan de un piano espectral, tanto como la cantante lírica que forja figuras fantasmagóricas, propias de un surrealismo barroco o de una ceremonia ultra terrenal. La obra, por cierto, ceremonia se llama. Se trata, bien dicho, de una ceremonia de resucitación, que, sin dejar de ser cauteloso al decirlo, caracteriza en última instancia el teatro. Se entiende entonces que Zito encarne a Fijman y un joven actor, Alan Robinson, encarna al propio Zito. La vieja relación Fijman-Zito, recobrada por el teatro medio siglos después, trasvasada y reencarnada. El círculo se cierra mágicamente, en un proyecto teatral que se sabe imposible pero necesario. Conversar con los olvidados y los exánimes, hablar como muertos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En Buenos Aires, bajo el signo de Artaud también se puede apreciar las experiencias de Sergio Boris, donde “artaud” es un signo secreto que aniquila toda narración para descender al infierno de los cuerpos que actúan como si fueran máquinas de electroshock. Zito tiene su “artaud” en su propia teatralidad poética, autobiográfica. En el primer caso, el de Boris, el cuadro se descompone por el absurdo y la sacralidad se toca con las miasmas corporales; el juicio moral se realiza en una carcajada escatológica. En el caso del <em>Cristo Rojo</em>, se buscan alegorías que sellen la angustia de las existencias con una teología que dé lugar a enseñanzas de reconstrucción de la vida sin ataduras institucionales. Dos materiales diferentes, dos formas diversas de encarar el teatro respecto a sus dobles -lo teológico y lo excrementicio. Buenos Aires, ciudad abatida, gracias a Fijman y a Artaud, contiene varias conspiraciones que parten del musgo de los espíritus errantes y los personajes que viajan “al fin de la noche”. Si la opción por las alegorías divergen, el punto oscuro donde se busca y falla la salvación puede ser el mismo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 18 de octubre de 2018</span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">*Sociólogo, escritor y ensayista. Ex Director de la Biblioteca Nacional</span></em></p>
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		<title>La música de la oscuridad &#8211; Por Gabriel Rodríguez Molina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Nov 2019 17:22:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gabriel Rodríguez Molina]]></category>
		<category><![CDATA[Cantos oscuros día cruele]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su último libro “Cantos oscuros, días crueles”, Vicente Zito Lema desgarra el silencio para cantarle a la crueldad, madre de toda pobreza. </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/la-musica-de-la-oscuridad-por-gabriel-rodriguez-molina/">La música de la oscuridad &#8211; Por Gabriel Rodríguez Molina</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>En su último libro “<em>Cantos oscuros, días crueles”,</em> Vicente Zito Lema desgarra el silencio para cantarle a la crueldad, madre de toda pobreza. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Gabriel Rodríguez Molina*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En su último libro <em>Cantos oscuros, días crueles</em> (Ediciones La Cebra, 2019) el poeta dramaturgo y periodista hace un guiño directo a la apocalíptica obra que renovó la poesía francesa del siglo XIX, <em>Los cantos de Maldoror</em> de Isidore Ducasse (el El conde de Lautrémont). Obra que ha sido inspiración para varios escritores por su lírica crudeza y manifiesta crueldad y que ahora también sopla a través de Zito Lema. Pichón Riviere dijo alguna vez sobre Lautréamont, que al igual que Rimbaud, había sido tomado por el sufrimiento, la aventura y los cielos lejanos. Son esos mismos cielos los que en el último libro de Zito Lema cobran una presencia omnipresente, como si se formara, poema tras poema, la médula que hila delicadamente cada fragmento. Cielo lejano, crudo, litúrgico, bíblico, el que plasma Zito Lema. Un cielo, el de Zito Lema, repleto de fantasmas que circundan el misterio y la tristeza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El libro empieza con una frase sencilla y oscura “Aquí en estos días, que de vivir, morimos” y luego da paso al primer fragmento <em>La ciudad del malolvido </em>donde se intuyen las primeras impresiones: Zito Lema escribe de pie. Escribe clamando por la redención del oprimido. Vicente abre un tajo de negrura, un orificio por el cual gotea la crudeza de la oscuridad y a la vez, su contradictoria belleza. “La ciudad fue bautizada con sangre de niños.” “La ciudad ya no camina el alba” dice.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Zito Lema escribe con la última voluntad del hombre al cual le arden las cicatrices que lleva en la memoria. Cicatrices de las cuales exprime la sangre de la belleza “Desde las livianas músicas del río de piedras en el verano/desde su esquina arbolada que alienta los jóvenes besos/aparece sin daños la belleza/ la belleza no es humana.” Caen sentencias poéticas como goterones en la oscuridad que aclimata el tejido de estos cantos. El ritmo aparece en la repetición, en el acento. Y nace la pregunta como hueso, como médula nutricia. “¿Quién escribirá las últimas palabras?” “¿Alguien se sentará a la vera del jardín agreste para ver cómo crece el duraznero?”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La poesía de Zito Lema evoca el diálogo entre la belleza y la muerte, nace de esa tensión entre la que camina el ser. Y de allí exuda la extrañeza de lo cotidiano o lo absurdo que se sale de la exclamación para desanudar la acumulación de lo oscuro. En <em>La ciudad del Maldolor</em> segundo fragmento del libro, aparecen en contraste el mundo de la luz y el de las sombras y otra vez el cielo, la cruda sentencia y la interrogación forjando la carne del libro “Sonámbula se anuncia la mañana/la perfección del cielo se permite una nube pesada.” “La memoria es peor que la muerte” “¿Qué narran los pájaros de mil alas si arremete la lluvia con su puñal mientras ellos cantan?”. Y retorna a aquella sensibilidad que solo puede ofrecer la naturaleza: “Los árboles que rozaban el cielo eran la noche” o “el cielo se abre… el río se desnuda.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> ¿Qué representa el cielo para el poeta? ¿Es un horizonte? ¿Es el vacío? ¿Es la idea platónica de la eternidad? ¿Es una simple tela donde proyecta sus sueños? Se desprende de <em>Cantos oscuros, días crueles</em> la esencia de la liturgia, de la ceremonia del canto que parece venir de las voces ausentes que son invocadas, se percibe el veneno de la calle, del tiempo, de la muerte, del dolor, de la injusticia. Aparece la villa, el lugar donde no hay mieles, donde “La única ley es no morir.” y “la muerte viste con andrajos”. Tras algunos poemas crudos y explícitos se puede decodificar el mensaje del poeta: La noche anuncia la muerte que se llevará consigo almas que no entrarán al cielo por haber sufrido la pobreza. Quién cargará el sudario sobre los párpados caídos de los jóvenes cuya vida se ha llevado la noche ¿El poeta? ¿Es la poesía una forma, aunque inútil, romántica, necesaria, de nombrar a aquellos que han nacido muertos y cuyos nombres nadie dirá nunca? ¿Le pertenece al poeta ese deber social? ¿Le está permitida esa clarividencia? ¿Ese rezo? Ante estas preguntas Vicente Zito Lema prefiere el grito antes que el silencio y concluye estos cantos con una visión lumínica que se asemeja a la que declaró Platón al decir “De noche, especialmente, es hermoso creer en la luz”, anunciando así una posible resurrección; escribe Vicente “La noche que amenaza eterna puede ser la víspera del día”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.topia.com.ar/sites/default/files/styles/medium/public/vicente_zito_lema.jpg?itok=zHUGWZYB" alt="Resultado de imagen para “Cantos oscuros, días crueles” vicente zito lema" /></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>Retrato de Vicente Zito Lema por Luis Felipe Noé</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Luego nos encontramos con <em>Cantos proféticos</em> escritos en prosa poética, donde la profecía (del griego <em>φαινος</em>, aparición) impregna de imágenes la ciudad que antes ha sido descripta. “Ese niño del hambre, esa luz sacrificada del hambre, con su boca bien abierta en plena desmesura del espanto que devora en la cresta de las aguas primero sus huesos, pobrecito, y más tarde su alma… todavía irredenta, dicen en los cielos, cuando el crespúsculo se cierra.” Y un dejo de sabiduría que se imprime de a frases breves que se camuflan en la prosa de los cantos, por ejemplo “Así andamos. Tratando de escuchar las músicas que aún no han nacido.” Y otra vez la pregunta que tensa “¿Alguien imagina a los dioses del amor llorando?” o “¿Solo se interroga lo que el alma sabe?”. En la profecía el poeta encuentra su fuente y espera que de ella se desprenda una sombra que lo proteja de su propio rostro frente al espejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En <em>Cantos de las palabras y los perros de la noche</em> se percibe otra conciencia, otra búsqueda que sin apartarse del lenguaje que ha construido, toma otra musicalidad, otro ritmo para sondear territorios filosóficos que atraviesan a la –palabra- como idea (desde el punto de vista, si se quiere, platónico). Un canto oportuno que formula una pausa necesaria, como cuando amaina la tormenta. «Hay palabras que nacen como el recuerdo de la eternidad» dice, posicionando a la palabra como memoria y como origen, sintetizando: La palabra como alma. La palabra como fuente de sentido del dolor de una identidad que se afirma en el grito, una palabra que sostiene a un pueblo; la palabra como la voz del sueño y del delirio, como artificio, como cuchillo que limpia la tristeza. La palabra como la herramienta que evoca la belleza para llenar los vacíos de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Llegando al final están <em>Los cantos del espanto</em> donde se acentúa la condición litúrgica y la relación entre la poesía y la pobreza, entre la verdad y el dolor, se lee: “Se busca que el niño pague/por el hombre que mató/quién pagará por el niño/que matando ya murió.”</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por último, algo que resume las preocupaciones que han movilizado a Zito Lema durante toda su vida: <em>Los cantos del mal, el dolor social y la locura.</em> Se lee un Zito Lema más reflexivo. Como si escribiera con la energía que ha quedado en el aire tras el extenso diluvio. Como si de esa calma aún se pudiera extraer algo del perfume del mal. Dice el dramaturgo “Un cuerpo sin alma es más triste que un alma sin cuerpo”, “Siento venir el oro del alba/preparo mi corazón en el lecho del río”, “Yo no purgo. Yo no me sirvo de los cielos. Yo no necesito musas para mis cantos. Yo no tengo entrañas.” Ya en las últimas páginas aprovecha para dedicarle un poema a Aldo Pellegrini (escritor surrealista autor de <em>La valija de fuego</em> entre otros) y cristalizar aquellas vibraciones que han dejado las rapsodias de la pobreza, dice el poeta, para despedirse, como si esa frase sintetizara la intención de los cantos, como si la tormenta pudiera condensarse en una sola gota que cae, como una lágrima, de sus ojos: “Perdón para mí, que sin piedad puse música en lo atroz”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de noviembre de 2019</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>* Narrador, cronista, poeta y dramaturgo. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em> </em><em>Publicó -El despertar de los ojos glaucos- -Lágrimas de un pájaro- y –Un cielo que llaman muerte. Forma parte de la Antología de poesía Contemporánea Latinoamericana (Buenos Aires Poetry). Participó en la residencia 2019 del TACEC (Teatro Argentino Centro de Experimentación Contemporánea). Trabajó en la Clínica Final de Obra (auspiciada por la Biblioteca Central de la Provincia de Buenos Aires) con su novela -Ensayo sobre la intimidad- bajo la tutela de Fernanda García Lao. También ha escrito La sed y Severino -sobre la muerte de Severino Di Giovanni- Un gato en un almacén extraño, Tracción a sangre (Novelas), El descanso de los animales (Cuentos) y La máquina Audivert (Crónica &#8211; Ensayo). Estudió dramaturgia con Mauricio Kartún y es cronista en el Teatro Estudio El Cuervo dirigido por Pompeyo Audivert. También ha escrito las obras de teatro Civilización (Sainete), La calle de los naranjos (Una alternativa a la masacre de León Suárez), La venganza (continuidad de Las Troyanas de Eurípides). Colabora en el suplemento cultural del Diario El Día. </em></span></p>
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		<title>Poéticas de la cuestión mapuche &#8211; Por Vicente Zito Lema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Nov 2020 13:07:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[LOF LAFKEN WINKUL MAPU]]></category>
		<category><![CDATA[poema]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Nahuel]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio Mapuche]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>NO AL DESALOJO DEL             LOF LAFKEN WINKUL MAPU    TERRITORIO MAPUCHE                                   <span class="excerpt-hellip"> […]</span></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>NO AL DESALOJO DEL</em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>            LOF LAFKEN WINKUL MAPU</em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>   TERRITORIO MAPUCHE </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>                   </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>                             Pienso en Rafael Nahuel, muerto a tiros </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>                                  por la espalda por gendarmería nacional  </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>  en el año 2017.                   </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>                        Recuerdo a mi amigo el historiador y </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>                                       escritor Osvaldo Bayer (“era un alma noble”, </em></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>          me dijo una mujer mapuche.)</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">La muy magna ley dice… las leyes siempre dicen,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">con lenguaje de perros…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">(¡Esos aullidos / rompen la noche! ¡Chillan los ahogados!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Pobre la menguante luna! / ¿O ya no escucha?)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">O sea que el Estado debe…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Haya o no haya ángeles desnudos con los ojos</span></p>
<p><span style="color: #000000;">abiertos sobre las nubes absolutas / allí en los cristales</span></p>
<p><span style="color: #000000;">humeantes del ciego cielo… / digamos la bóveda celeste /</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">La ley, la muy magna, manda / promete…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Desde su violenta legalidad / con sus dientes de piedra /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">así es su naturaleza…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Lo que a continuación</span></p>
<p><span style="color: #000000;">transcribo / pongo y fecho:</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">          Artículo 75, inciso 17, Constitución Nacional</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">          (Reforma de 1994)</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          “Reconocer la preexistencia étnica y cultural </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           de los pueblos indígenas argentinos.</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           Garantizar el respeto a su identidad y el derecho </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           a una educación bilingüe e intercultural.</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           Reconocer la personería jurídica de sus comunidades </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           que tradicionalmente ocupan.</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           Regular la entrega de otras aptas y suficientes para el </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           desarrollo humano.</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           Ninguna de ellas sería enajenable, transmisible ni </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           susceptible de gravámenes o embargos.”</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Y aquí la memoria de la ley (otra ley, siempre hay otra ley)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">decía:</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">            Artículo 67, inciso 15 de la Constitución de 1853,</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           “Proveer a la seguridad de las fronteras; conservar </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           el trato pacífico con los indios, y promover la conversión </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>           de ellos al catolicismo”.</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">(¡Mierda! ¡Bocaza para la palabra de los nuevos dioses!)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Allá las leyes, las viejas y las nuevas…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Aquí, poesía mapuche de la verdad y sin olvido&#8230; (Belleza</span></p>
<p><span style="color: #000000;">en los umbrales de tanto dolor / cuando el dolor</span></p>
<p><span style="color: #000000;">es delirio&#8230; anuncio)</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          “Si hablaran los hualles solitarios / en los campos / </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          se reventaría el lápiz escribiendo / la tinta correría </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          por las hojas / como corrió la sangre y lágrimas / </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          de los otros árboles muertos / en la guerra que </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          llamaron pacificación …”</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Yo también puedo decir lo que pasó</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Lo que se escribió con sangre sobre los cuerpos</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Léase: ¡quemen sus cuerpos / quemen sus almas / quemen sus dioses!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">(¡Aleluya! ¡Gloria inmaculada!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ya ven, la ley dice esto y aquello</span></p>
<p><span style="color: #000000;">con argucias,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">dulzuras y mamporros</span></p>
<p><span style="color: #000000;">bombos y platillos</span></p>
<p><span style="color: #000000;">To be o not to be</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Kaput o no kaput</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Es fea la lengua del poder…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¿Quién escribe la ley, sabe de Virgilio…?</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          Dar un paso atrás y volver a ver el cielo / </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          ¡Eso sí que es tarea y empeño difícil!</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Lo que la ley de la realidad para el pueblo mapuche dice</span></p>
<p><span style="color: #000000;">es terrible, mucho y de muerte, apesta&#8230; se cuela</span></p>
<p><span style="color: #000000;">por adentro y por afuera…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">lleva siglos… y poco tiene que ver</span></p>
<p><span style="color: #000000;">con la lengua de música</span></p>
<p><span style="color: #000000;">de la gente de la tierra.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ellos dicen:</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Küpa rungalngefuiñ,</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Kimuñmangelafuiñ rume taiñ füngefel </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Intentaron enterrarnos sin saber</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         que éramos semilla</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Aquí, en este mundo donde los cielos dan miedo,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">lo que avanza como sombra / manada del espanto</span></p>
<p><span style="color: #000000;">pisoteando al que cae, ¡a guadañazos las cabezas!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">lo que corre por los cielos / pajonales / riachos y alcantarillas /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">es la lengua oscura / mafiosa / perversa /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">del Poder, fea lengua <em>(A la mona / aunque la vistan de seda / </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>mona es y fea queda)</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Lengua del ayer y del hoy (¡oh maldita / execrable hambre de oro!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">son las voces, esas palabras, esos concretos intereses</span></p>
<p><span style="color: #000000;">que se esconden, a veces,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">o se desnudan, otras más veces (persisten como la lluvia</span></p>
<p><span style="color: #000000;">de la primera peste&#8230;)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Esas oraciones del pro nobis / in dubio pro reo / cánticos celestiales /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">encíclicas / bulas papales / tratados de Tordecillas /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Leyes de indias / ordenanzas / sentencias / mandatos…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">de los dioses / iglesias/ reyes / virreyes / adelantados / encomenderos /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">presidentes / gobernadores / jueces / fiscales / intendentes / legisladores /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">interventores…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Que nos recuerdan, nos hacen recordar para compensar tanta bajeza</span></p>
<p><span style="color: #000000;">otra vez la maldición poética:</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Aunque tuviera cien bocas y mil lenguas,</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         y mi voz fuera de hierro,</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         no podría enumerar</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         todas las formas del crimen</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Ah, las leyes, esas actas mortuorias, esos códices forenses…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Esta peste que se nos</span></p>
<p><span style="color: #000000;">mete en el azul del aire… (¡No te toques las carnes!</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">                                               ¡Que el entierro sea sin duelo!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ah, esos aprendizajes a palos… Esos cuerpos</span></p>
<p><span style="color: #000000;">tratados como muertos, o espectros, sin bocas,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">o pensados como niños,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">respirando bajo la tierra,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">respirando dentro del agua,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">la gente mapuche resiste:</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>          ¡Marri Chiwen!</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         ¡Inkayaiñ taiñ mapu!</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         ¡Diez veces venceremos!</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         ¡Defendamos nuestra tierra!</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Los cuerpos mapuches saben</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Ah, pocos se imaginan lo que un cuerpo</span></p>
<p><span style="color: #000000;">perseguido sabe!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Saben del espíritu de la vida</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Como parte precisa que son del orden</span></p>
<p><span style="color: #000000;">absoluto del universo…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De la armonía perfecta… / Dónde</span></p>
<p><span style="color: #000000;">no es pensable el mal…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Ah, esos cuerpos de fino oído</span></p>
<p><span style="color: #000000;">para los signos de la buenaventura!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ah, esos cuerpos en la perpetua vigilia,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">perseguidos a la luz del día… (¡El alba puede ser terrible!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Desvelados / vigilantes</span></p>
<p><span style="color: #000000;">en la precaria paz de la noche… (¡Soplos! ¡Soplos!)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Ah, esos cuerpos en la tierra humillada,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">en la diosa humillada / que nadie humilla</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Aunque la humillen… ¿Cómo se humilla</span></p>
<p><span style="color: #000000;">el cuerpo de una estrella…? ¡Se sacrifica!</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Ah, el cuerpo del pueblo mapuche</span></p>
<p><span style="color: #000000;">en la tierra de los cielos sin fin / del</span></p>
<p><span style="color: #000000;">espíritu sin fin /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Armonía sin fin…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Perpetuas… perpetuas… ¡Músicas!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Músicas en las trutrucas y el kultrun!</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">¿Quien inició la persecución, el desmadre</span></p>
<p><span style="color: #000000;">de las aguas, sabía…?</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¿Atisbó el universo quebrado?</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¿Puso fecha y firma a la ruptura</span></p>
<p><span style="color: #000000;">del horizonte?</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¿O todo fue mórbido, banal y simple… /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">grueso / vulgar / y en la puerta</span></p>
<p><span style="color: #000000;">del infierno apenas profano…?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Allí los vientos, el viejo dios Eolo en danza continua,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Más que nada ebrio… ¡De aquí para allá!</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">                                         ¡De allá para donde…!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Y después los cielos, tal vez ajenos…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">O mejor: comprensivos… Apenas llegando…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Como el suspiro asombrado de las almas…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Como esa arenilla que ayer mismo fue</span></p>
<p><span style="color: #000000;">el tacto que susurra en una mano&#8230;</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Y en vuelta campana rotunda / absoluta</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Sin tiempo para despedidas ni promesas amantes… Allí…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Ah, esos cantos… mapuches</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Rume Ayiwvn Chegeafun, piwvn</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Welu chumgechi kay,</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         eymi-kamapu-gvmaleymi?</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Podría ser inmensamente feliz, me digo</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         ¿Pero cómo, </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         si tú-lejana-estás llorando…? </em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Ah, qué lejos el lenguaje de dulzuras…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Aquí las cosas de la tierra…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">No digo vulgares…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Digo pervertidas / alienadas / fuera de sí /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Con la lengua hecha un trapo sucio / con la lengua avara…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se nombran las cosas / las cosas de la tierra / las móviles  y las inmóviles</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Como fruto sagrado, no…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Para el uso amoroso, no…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Lo que va y va / lo que avanza…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Al galope del veneno… / al galope del incendio…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se impone / se glorifica / se vuelve legal / potente más que un sol</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se santifica como tributo para el nuevo Dios /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Son sus santas y terrenales leyes civiles y penales…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">(¡Vaya con los códigos! / ¡depósito de la gran basura!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Es la bala maleva por la espalda</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Es la propiedad del alambrado</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El título purificado en las escribanías</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De las beatas del infierno</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Peste y memoria!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Acude poesía para limpiar las lenguas!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡Tu mano Virgilio! ¡Tu golpe kultrún!</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">De ahí en más de la gran matanza…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Sin que los cielos hubieran cedido un palmo</span></p>
<p><span style="color: #000000;">de su fermosura y ajena impiedad</span></p>
<p><span style="color: #000000;">A los cuerpos mapuches a palos y a fusiles y a oraciones</span></p>
<p><span style="color: #000000;">con hambre / rencor / desprecio / fobia (¡vaya palabrucha,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">la muy antigua!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">se los echa de la vida, de la urbi y de la orbi</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">           ¡out / fuera!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">           ¡como gatos!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">como inmunda pobreza</span></p>
<p><span style="color: #000000;">se los despoja de la vida… (¡Aquí no hay existencia&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000;">rocío&#8230; luna que valga, aunque tenga fuego!)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">De ahí en más, haya sequías o la bendita lluvia</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La tierra amada / la tan santa…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se degrada / se envilece</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Como la sombra del ser envilecido</span></p>
<p><span style="color: #000000;">(¡El ente no es ni siquiera sombra! / ¡quién habita el hueco!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">¡quién lo habita!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Hay un paso (hay miles de pasos…)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De pura materia a corrupción material de la existencia</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De  valor de uso a maldito valor de cambio</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De renta de amores a rentas de usura</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Mercancía / brillo / celofán / consumo /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">negocios son negocios / business is business /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">lucros son lucros / interés compuesto /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">las deudas se pagan con libras de carne / riqueza es</span></p>
<p><span style="color: #000000;">tam-tam de la muerte (¡fúnebre el kultrún!)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Aquí, ante nuestros ojos, aquí…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En la orilla sur de la tierra mapuche</span></p>
<p><span style="color: #000000;">en su puerto de silencio para navegar</span></p>
<p><span style="color: #000000;">por el río eterno</span></p>
<p><span style="color: #000000;">por esa agua que ya fue montaña y después murmullo</span></p>
<p><span style="color: #000000;">hay una lengua del dolor que no muestra fin,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">que no augura retorno (¡no hay señales de humo</span></p>
<p><span style="color: #000000;">que valgan!)</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Aquí hay cuerpos que saben</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Un alma es muchedumbre que canta y canta /</span></p>
<p><span style="color: #000000;">que pía y pía…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La lengua es la belleza de las criaturas en la tierra…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">No hay despedida que lo impida</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ni cenizas que lo priven de lo eterno</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La voz mapuche dice:</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Iñchiñ pu fütakecheyem ñi</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Newen nieñ tüfachi mapu mew</em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Nosotros tenemos la fuerza de nuestros </em></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><em>         Ancestros en esta tierra</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Yo escucho sus voces</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Ellos fueron tierra, ellos fueron vida, antes que el desierto</span></p>
<p><span style="color: #000000;">y el viento fueron belleza,</span></p>
<p><span style="color: #000000;">antes que el infierno de estos días</span></p>
<p><span style="color: #000000;">al que fácil se entra y difícil se sale.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">¿No es cuestión de la poesía escuchar las voces…?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Yo escucho, como de niño, ya soy viejo para entrar en lágrimas….</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Yo anoto las voces de los vivos y de los muertos… del pueblo mapuche</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Yo escucho…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">También seré viento… en el sur… dicen…</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Con suerte una nube… allá lejos, allá lejos…</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Vicente Zito Lema, 25 noviembre de 2020</span></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Libros: Invocación del guerrero &#8211; Por Gabriel Rodríguez Molina</title>
		<link>https://lateclaenerevista.com/libros-invocacion-del-guerrero-por-gabriel-rodriguez-molina/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Aug 2021 14:37:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gabriel Rodríguez Molina]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Felipe Noé]]></category>
		<category><![CDATA[Peste y memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su última obra Vicente Zito Lema hace un raconto de su obra y con nuevos poemas canta como si invocara, al soplar el polvo que ha dejado el viento sobre las máscaras del tiempo, a su más preciada diosa: La memoria.  </p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/libros-invocacion-del-guerrero-por-gabriel-rodriguez-molina/">Libros: Invocación del guerrero &#8211; Por Gabriel Rodríguez Molina</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>En su última obra Vicente Zito Lema hace un raconto de su obra y con nuevos poemas canta como si invocara, al soplar el polvo que ha dejado el viento sobre las máscaras del tiempo, a su más preciada diosa: La memoria.  </strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Gabriel Rodríguez Molina*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #000080;">S</span></strong>i, como escribió alguna vez el gran poeta alemán Goethe &#8211;<em>Un hombre ve en el mundo lo que lleva en su corazón</em>&#8211; el corazón de Vicente Zito Lema está hecho de pura memoria, la que pareciera conformar un músculo latente que el poeta ejercita desde la palabra acudiendo quizá a la vieja costumbre de los diálogos que perfumaban las tardes de los antiguos gimnasios griegos. Porque el poeta trae siempre al Otro, vuelve sustancia su carne, dialoga todo el tiempo con lo ausente, hace llaga de ese dolor y convoca a los gusanos del olvido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>¿Qué hiciste con el amor mientras el otro sufría?</em> Pregunta al inicio de este nuevo libro gestado desde el encierro (Peste y Memoria, Poéticas; Editorial Gráfica 29 de Mayo con obras de Luis Felipe Noé). Y esa pregunta golpea, en todo el libro, como si fuera una llave que entrega el poeta, acaso como si conformara, esa pregunta, una de las cuerdas que se tensan en la lira con la que luego, como el eterno Orfeo, deberemos pulsar para calmar al Cancerbero que se manifiesta página tras página en forma de hedor, de rémora, de oscuridad, de baldío, de sangre, de muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La carne del olvido es descalcificada por el poeta con el escalpelo de la memoria que se viste de poesía con los harapos de la belleza: Hoy sabemos (dice Vicente) el silencio mueve los labios del espanto … la palabra abre el cofre donde los dioses encerraron esperanza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En el umbral, entonces, que se teje entre la fuerza de lo ausente y la crudeza de la palabra, mezcla particular entre lo sagrado y lo profano que ha cultivado Vicente Zito Lema a lo largo de los años, aparecen los espejos, los monstruos, la peste. Y tras esas estacas, esos clavos que perforan los huesos, aparece siempre la sangre de la belleza ¿Alguien plantará flores para la mañana? Se pregunta ¿Quién moverá el cielo mañana? Insiste mostrando la estela de un futuro posible, tal vez un vestigio del hondo final: Aunque tiemble/como una bestia herida/siento que es una eternidad/lo que falta de la vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En ese jardín que muestra Vicente contemplamos entre las flores del mal los cardos del olvido, entre el perfume de la belleza las flores de la vida que levitan, invisibles, entre las reflexiones que, poéticas, se instalan como engranajes perfectos entre la oscura bilis que parece teñir el óleo: No dejes callar la música de tu corazón, susurra la voz del poeta, las nubes rojas son la sangre de los locos, detalla esa mano con aromas de hierba que traza palabra por palabra el esqueleto de un cuerpo insepulto. Pero el poeta no se cansa, se arremanga y sigue cavando el pozo que se ha propuesto, acaso para arrojar su propia voz y dejarla como semilla. Canta, el poeta, sin elevar la voz, pero con pulso preciso: El infierno está en la tierra, intuye. El cielo se detiene, enuncia. La poesía será hecha por todos los hombres, concluye, sintetizando su posición, dejando como una plegaria esa oración a orillas de un cielo al que le ha cantado con la invocación con la que los antiguos guerreros llamaban a sus más preciados dioses en los momentos más duros de la batalla.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">VICENTE ZITO LEMA: Peste y Memoria | Poéticas &#8211; Con obras de Luis Felipe Noé (Editorial Gráfica 29 de Mayo, <em>180 páginas</em>)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de agosto de 2021.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>* Narrador, cronista, poeta y dramaturgo.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>El cuerpo de la pobreza &#8211; Por Vicente Zito Lema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Aug 2022 03:54:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
		<category><![CDATA[El cuerpo de la pobreza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este trabajo de Vicente Zito Lema es un texto bello y potente, pero además, incómodo; ¿en qué sentido?, bueno, quizá en un plano filosófico remite al concepto de la angustia y al territorio de la pasión triste.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-cuerpo-de-la-pobreza-por-vicente-zito-lema/">El cuerpo de la pobreza &#8211; Por Vicente Zito Lema</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>A manera de</strong> <strong>introducción.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este trabajo de Vicente Zito Lema es un texto bello y potente, pero además, incómodo; ¿en qué sentido?, bueno, quizá en un plano filosófico remite al concepto de la angustia y al territorio de la pasión triste; la angustia del hombre asomado al precipicio que lo arroja al mundo actual en el que hasta la pobreza, y el cuerpo que le da vida y muerte, fue convertida en un bien de uso, de consumo y de descarte. Desde la tristeza de una pasión, en el mundo donde la pobreza es el horror de este tiempo, no queda mucho espacio para la potencia alegre de la felicidad y su capacidad transformadora, ya que las nubes <em>mueven los cielos sin gloria</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero incómodo porque también devela una verdad, que es la siguiente: el cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza en un tiempo caníbal. Por ello, cobra mucha fuerza el acápite del texto, el que trastoco&nbsp;y digo que lo único que este mundo del consumo y el descarte nos ofrece es más pobreza; y en este mundo de pobrezas el ser torna aún más pobre, fatalmente material.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Zito Lema maneja con maestría la fusión entre poesía y prosa poética, el modo más bello (y fuerte, en sentido de realidad) de dar a conocer su visión de este tiempo corrupto en su génesis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En lo subjetivo, entiendo que hay que estar armado espiritualmente para recibirlo y ver en él que existe, a pesar de la <em>larga noche sin belleza ni piedad </em>del&nbsp;tiempo que vivimos, el último elemento de la canasta de Pandora: la esperanza (aunque haya que quemar las naves)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Texto profundo, filosófico, poético y de una apelación a lo existente amenazado por el hacha de un dios en la orfandad de su soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Conrado Yasenza.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El cuerpo de la pobreza</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Vicente Zito Lema*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:35px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em><em>“Nunca olvides</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que lo único que un rico</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; te va a dar</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; es más pobreza”</em></p>



<p class="has-text-align-right has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;<strong> Eva Perón</strong></p>



<div style="height:26px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>No hay pobreza sin cuerpo, tan simple y eterno como que no habrá cuerpos sin muerte…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Sin cuerpo la pobreza es menos que nada, menos aún que esa nadilla de polvo que no flota ni ensucia ni suplica ni suplicia.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>O mejor: sin cuerpo la pobreza es el vómito de un viejo dios borracho ahogado de sí, sin ira y sin deseo, apenas huérfano de la soledad…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El cuerpo de la pobreza no tuvo nacimiento beatifico ni tendrá providencia… El Dios se agotó en lo humano.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza ¿Sabrá el cuerpo de la pobreza qué es la vida si sólo construyó la muerte?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¡Quién habló del maldito pecado original!</em></p>



<div style="height:23px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, en la desmesura sufriente de un ser entre las sombras de su existencia. En la desmesura absoluta de las pasiones tristes que lo desviven y en la desesperación tan ávida como lejana de la felicidad, un territorio más que utópico, apenas ilusorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, cabalgando en la irracionalidad de una época de pobreza que deviene por fuera del sentido trasmitido como lo vero humano. Cuerpo en la pobreza, con una lógica y en una estrategia para responder a una necesidad urdida en el consumo de la vida, donde la pobreza también se consume como fruto maldecido, como vacío descarnado del otro, como certeza del peligro que encarna el otro… en tanto espejo de una existencia sólo posible en el horror de devorar un cuerpo día a día, empezando por la lengua que le da palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, ser madera en la hoguera sin límites, donde siempre sopla el viento que aviva las llamas pero también alerta a la vida; cuerpo en la pobreza, como si alguien, pese a todo, pudiera satisfacer un mandato propio de los antiguos dioses, de los héroes sin tiempo…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, cuando la vida y la muerte, en tanto actos del bien y del mal que la corporizan al pie de los altares, la vuelven pensable, tangible, fatalmente material. Cuerpo en la pobreza, estar allí, sin otra salida que quemar las naves (también la sagrada belleza del mascarón de proa…) y decir – entre risas, pánico y desafíos–: ¡vengan por mí, yo ya fui!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, obligado a excavar su nicho en la tierra. Detenido en las puertas del templo de los cielos, triste como esas músicas que nadie escuchará.</p>



<div style="height:22px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay un aire de incienso que asfixia, un agua de pila bautismal que ahoga, una luz de estrella ciega que quema y oscurece sin escándalo. Sin que se altere el dictado manifiesto de la ley: pulcro en las formas, corrupto en su génesis, siniestro en su anclaje… Se permite una sospecha de la verdad, sólo en los límites que imponen las estrategias legitimadas por el poder sobre el saber científico: impolutas, objetivas, desapasionadas… sin espacio para involucrarse con la verdad de ese cuerpo que se observa y se investiga mientras el cuerpo se martiriza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay, hasta en la coronilla hay, un mundo material que apesta por sus cuatro ventanas del cielo, una luz de lo impuesto de lo real que oscurece la transparencia de la vida, sin que la belleza deje de suspirar entre las nubes de una bóveda que brilla lejos de esa tierra más que yerma, arrasada, privada de amor, en la que apenas acontece el cuerpo de la pobreza, sin más consuelo que una rápida agonía que acorte el estertor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es un espacio cotidiano, ganado por el miedo, paralizado por el terror que despierta la sorda melodía del ocaso, igual que el alba cuando el espíritu se cierra, enmudece, acrítico, ese instante feroz donde todo se naturaliza con una ligereza que espanta los espectros, donde la representación de la vida se confunde con la vida misma, en el espasmo tembloroso de la existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El dolor del cuerpo en la pobreza será minimizado, o peor aún, encerrado en la categoría de castigo divino, de aprendizaje cruel pero merecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La humillación que sufre el cuerpo en la pobreza provoca un fenómeno de descalificación a partir del propio lenguaje. La palabra ya no es el espíritu que al nombrar crea, sopla los labios, ahora se tensa como un látigo para azotar el alma… sin escándalo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Más allá de escondrijos y urdimbres del pensamiento, se trata de entender que el cuerpo de la pobreza se manifiesta en la realidad social (esa mesa nacida para el pan y el vino en común) igual que un cuerpo sin ser en el cuerpo (un cuerpo que en armonía bienhechora pudo convertirse en la casa del alma… ¿o imaginan un alma perpetua bajo una lluvia de sal en la intemperie…).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">He ahí sin tapujos la realidad del cuerpo en la pobreza, aquello que lo constituye y también lo diferencia: su existencia se da en el espacio y en las prácticas de un cuerpo, que lo produce y lo contiene en sí, el cuerpo de la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(Para el ser, puesto allí y sin poder salir de allí, por fuera del cuerpo de la pobreza no habrá existencia. Por más que lo necesite, aunque su deseo se convierta en plegaria, en blasfemia o en demencia “ese camino tan alto y tan desierto…”)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo, humano y no humano, nunca acabado en su martirio y en su aprendizaje, resulta el verdadero ser, la realidad manifiesta de la pobreza en la construcción trágica de su existencia.</p>



<div style="height:22px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo de la pobreza, ese sujeto sin metáforas ni lenguaje que lo encubran, es un espacio permanente de la contradicción, donde se produce a cara de perro el histórico combate entre la vida y la muerte (que en algún discurso se personifica en Eros y Tánatos, creando y destruyendo, o si se recurre a la música habrá que memorar los acordes de la luz y las tinieblas… ¿Recuerdan memoriosos, inocentes aquella escena de la <em>Reina de la noche</em> cuando el desvarío es un fuego que sube y sube y se expande y se vuelve sagrado en su propio hermosura?)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay un cuerpo como lluvia de cenizas. Hay un cuerpo, carne privada de nombre para que la idea de la pobreza desnude su impotencia. El cuerpo del ser en la derrota: el cuerpo del fracaso de la historia como sueño humano. Ese cuerpo excluido de los atributos de su mismidad, porque el reconocimiento del cuerpo del otro se agotó en las prácticas de la usura (la avaricia hunde la hoja del cuchillo hasta el mango).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay un cuerpo que anda por el mundo, sin espacio en el mundo. Sombra y fantasma. Un cuerpo demandado, sometido, desollado, amputado, violado, abusado, despreciado, disciplinado, torturado, condenado en el hacer y en el no hacer. (¡Palos por si bogas y palos por si no bogas!)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo testigo de la vida como agonía de la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo sujeto de la agonía, ese cuerpo territorio de la agonía, como si fuera todo el cielo y toda la tierra…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo que narra –minucioso, exasperante…– la historia del propio dolor humano, allí cuando la carne, superando el ultraje dio nacimiento al espíritu humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de la pobreza sirviente de otras vidas que brotan y cuelgan con gracia en el aire como racimos, que existen a partir de su vida, (sea la que fuera) y al que se le exige (mientras se lo aleja, se lo exilia, se lo niega) la más preciada conducta de vida en el vivir de otra vida, privilegiada como única y elegida vida, desde el bien de la razón y el bien del corazón. O sea: un espacio de representación, unas reglas de acción legitimadas por sí y en sí, que rechazan drásticamente todo lo que huela a cuestionamiento, a simple diferencias en el saber y en los sentimientos: ni siquiera se podrá imaginar por fuera de lo imaginado sin que ocurra el castigo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo de la pobreza ha sido puesto fuera del espacio, no hay lugar para él por más vasto que sea el universo, y el delirio de querer medirlo, atraparlo. El tiempo tampoco le pertenece, gira y gira sin sostén, sin atadura de un misero hilo; su consuelo es estar fuera de sí sin saber quién lo contiene y donde. Ha sido puesto fuera de sí, sujeto extraño aun en su naturaleza. Es un acontecimiento sin especificidad ni distinción. Amorfo y eterno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo pobre, pura desarmonía en el dolor que ni siquiera la belleza socorre…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de todos los cuerpos y de todas las identidades, a más rechazadas más castigadas, a más humilladas por los dioses más penadas por la ley, esa ley de la monstruosa normalidad donde el poder y la muerte reflejan su único rostro… perpetuo, inamovible…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de hombre, víctima de todos los mandatos…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de niño, nacido en el despojo, privado desde el primer aire de la alegría de despojarse…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de mujer, en el tiempo y el espacio de la locura atribuida como marca de fuego…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo irrepetible pasará a ser una ola en el mar, un cuerpo en el sinfín de los cuerpos, en el agotamiento de la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un cuerpo de mujer, maldito y malnacido, objeto de la ira de cualquier dios que se precie, pasto donde come el Maligno, cama donde fornican todos los demonios de la tierra y del infierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de la mujer de la pobreza, primero violado en la impunidad de la cultura y después despreciado y penado si no acepta los efectos secundarios de “la susodicha violación según la boca de la dicente”, que “aquí fecha la denuncia sin aportar mayores pruebas”, más que “su ropa desgarrada, moretones fuertes en la cara y varias cuchilladas en el cuerpo de la susodicha”…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo, esa pobreza, esa mujer (y ahora se habla de la figura de Madre y el cuestionamiento de las conductas puestas fuera del imaginario representativo –¡Oh, Mater amantísima!–), que se deberá juzgar, castigar, demonizar, desde la Ley, la religión y la moral, cuando somete su cuerpo sometido a un nuevo sometimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Trastocada la realidad desde su representación cultural la violada violará y la víctima es victimaria; todas las fuerzas del mundo caen sobre el cuerpo de la pobreza, si vende o si alquila su cuerpo, o lo permuta (sea en una parte o en el todo, sea el vientre o la vagina, por hora, por días, hasta que la muerte separe su cuerpo, o hasta la mismísima eternidad), si castiga su cuerpo, si entrega a la muerte su cuerpo o los frutos de su cuerpo…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo de la pobreza será el horror –y el alma de ese cuerpo de mujer también será crucificada, por el peor pecado cometido con horror–, si abortó a su hijo aún en el trance del crimen que sufrió, si abandona a su hijo en el terror de la pobreza que la invalida, si lo vende o lo alquila por dinero o por desesperación…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La huella del horror, el horror que trae aquel que pisa la tierra con la seguridad del que todo lo pudo y todo lo puede, lo vuelve delito y pena. (Te cortan la cabeza con el hacha o te despellejen con la paciencia de un santo…)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así se prolongará el horror, como cosecha arrancada del cuerpo más humilde, cuerpo que deberá rendir más, siempre más, obligado a trabajar, a mendigar, a robar, a dejarse violar y quedarse con las migajas en el tan provechoso, como protegido, comercio de la prostitución… Y si grita o llora a más no poder por ese hijo que pierde su cuerpo de la pobreza, la mujer de la pobreza más pobre, que corre, que se escapa, huye, en el medio de una noche sin belleza ni piedad, será ella la maldita y eterna noche que siempre será noche… sin escándalo… puro olvido…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El que pregunta ya sabe. El que calla también sabe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién se arroga lanzar la primera palabra que golpea más que la piedra?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">O mejor: ¿quién se arrima al cuerpo de la pobreza para destruir, junto a él, la pobreza que vive para que viva la riqueza, esa riqueza que sólo vive en la riqueza, viviendo de la pobreza, así como el mal vive en el mal y la muerte en la muerte, así como el mal y la muerte existen en la riqueza…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hemos vivido y ahora podemos preguntar:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién habla del amor desde el desamor…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién exige lo justo al que fue obligado a sobrevivir en la perpetuidad de lo injusto?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién trasciende la agonía cuando la soledad llama a la soledad?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cómo pedir palabras al sufriente en su lengua cortada, decisión crítica al que fue saqueado hasta en su conciencia y obligado a bajar la cabeza hasta que sus ojos se confunden con el suelo y allí quedan?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Gestos de piedad a quien fue llevado a las rastras al matadero, como si allí lo esperara la pira de la bendición?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Qué fue de la dicha? ¿Cómo se perdió la inocencia prometida? ¿Acaso nuestra alma no daba para más…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las nubes… Las nubes… Esas nubes que mueven los cielos sin glorias…</p>



<div style="height:39px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 28 de agosto de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Poeta, escritor, docente y periodista.</p>
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		<title>El cuerpo de la pobreza &#8211; Por Vicente Zito Lema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Dec 2022 15:39:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe.]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Último texto en La Tecl@ Eñe de un intelectual imprescindible, del poeta guerrero, del ser que nunca dejó de creer en la potencia revolucionaria de la palabra respaldada por la acción y el cuerpo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/el-cuerpo-de-la-pobreza-por-vicente-zito-lema-2/">El cuerpo de la pobreza &#8211; Por Vicente Zito Lema</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Último texto en La Tecl@ Eñe de un intelectual imprescindible, del poeta guerrero, del ser que nunca dejó de creer en la potencia revolucionaria de la palabra respaldada por la acción y el cuerpo.</em></strong></p>



<div style="height:33px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>A manera de</strong>&nbsp;<strong>introducción.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este trabajo de Vicente Zito Lema es un texto bello y potente, pero además, incómodo; ¿en qué sentido?, bueno, quizá en un plano filosófico remite al concepto de la angustia y al territorio de la pasión triste; la angustia del hombre asomado al precipicio que lo arroja al mundo actual en el que hasta la pobreza, y el cuerpo que le da vida y muerte, fue convertida en un bien de uso, de consumo y de descarte. Desde la tristeza de una pasión, en el mundo donde la pobreza es el horror de este tiempo, no queda mucho espacio para la potencia alegre de la felicidad y su capacidad transformadora, ya que las nubes&nbsp;<em>mueven los cielos sin gloria</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pero incómodo porque también devela una verdad, que es la siguiente: el cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza en un tiempo caníbal. Por ello, cobra mucha fuerza el acápite del texto, el que trastoco&nbsp;y digo que lo único que este mundo del consumo y el descarte nos ofrece es más pobreza; y en este mundo de pobrezas el ser torna aún más pobre, fatalmente material.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Zito Lema maneja con maestría la fusión entre poesía y prosa poética, el modo más bello (y fuerte, en sentido de realidad) de dar a conocer su visión de este tiempo corrupto en su génesis.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En lo subjetivo, entiendo que hay que estar armado espiritualmente para recibirlo y ver en él que existe, a pesar de la&nbsp;<em>larga noche sin belleza ni piedad&nbsp;</em>del&nbsp;tiempo que vivimos, el último elemento de la canasta de Pandora: la esperanza (aunque haya que quemar las naves)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Texto profundo, filosófico, poético y de una apelación a lo existente amenazado por el hacha de un dios en la orfandad de su soledad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Conrado Yasenza.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El cuerpo de la pobreza</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Vicente Zito Lema</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La&nbsp;Tecl@&nbsp;Eñe)</em></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em><em>“Nunca olvides</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que lo único que un rico</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; te va a dar</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; es más pobreza”</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;<strong>&nbsp;Eva Perón</strong></p>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>I</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>No hay pobreza sin cuerpo, tan simple y eterno como que no habrá cuerpos sin muerte…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Sin cuerpo la pobreza es menos que nada, menos aún que esa nadilla de polvo que no flota ni ensucia ni suplica ni suplicia.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>O mejor: sin cuerpo la pobreza es el vómito de un viejo dios borracho ahogado de sí, sin ira y sin deseo, apenas huérfano de la soledad…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El cuerpo de la pobreza no tuvo nacimiento beatifico ni tendrá providencia… El Dios se agotó en lo humano.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El cuerpo de la pobreza es el ser de la pobreza ¿Sabrá el cuerpo de la pobreza qué es la vida si sólo construyó la muerte?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¡Quién habló del maldito pecado original!</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, en la desmesura sufriente de un ser entre las sombras de su existencia. En la desmesura absoluta de las pasiones tristes que lo desviven y en la desesperación tan ávida como lejana de la felicidad, un territorio más que utópico, apenas ilusorio.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, cabalgando en la irracionalidad de una época de pobreza que deviene por fuera del sentido trasmitido como lo vero humano. Cuerpo en la pobreza, con una lógica y en una estrategia para responder a una necesidad urdida en el consumo de la vida, donde la pobreza también se consume como fruto maldecido, como vacío descarnado del otro, como certeza del peligro que encarna el otro… en tanto espejo de una existencia sólo posible en el horror de devorar un cuerpo día a día, empezando por la lengua que le da palabra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, ser madera en la hoguera sin límites, donde siempre sopla el viento que aviva las llamas pero también alerta a la vida; cuerpo en la pobreza, como si alguien, pese a todo, pudiera satisfacer un mandato propio de los antiguos dioses, de los héroes sin tiempo…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, cuando la vida y la muerte, en tanto actos del bien y del mal que la corporizan al pie de los altares, la vuelven pensable, tangible, fatalmente material. Cuerpo en la pobreza, estar allí, sin otra salida que quemar las naves (también la sagrada belleza del mascarón de proa…) y decir – entre risas, pánico y desafíos–: ¡vengan por mí, yo ya fui!</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cuerpo en la pobreza, obligado a excavar su nicho en la tierra. Detenido en las puertas del templo de los cielos, triste como esas músicas que nadie escuchará.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>II</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay un aire de incienso que asfixia, un agua de pila bautismal que ahoga, una luz de estrella ciega que quema y oscurece sin escándalo. Sin que se altere el dictado manifiesto de la ley: pulcro en las formas, corrupto en su génesis, siniestro en su anclaje… Se permite una sospecha de la verdad, sólo en los límites que imponen las estrategias legitimadas por el poder sobre el saber científico: impolutas, objetivas, desapasionadas… sin espacio para involucrarse con la verdad de ese cuerpo que se observa y se investiga mientras el cuerpo se martiriza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay, hasta en la coronilla hay, un mundo material que apesta por sus cuatro ventanas del cielo, una luz de lo impuesto de lo real que oscurece la transparencia de la vida, sin que la belleza deje de suspirar entre las nubes de una bóveda que brilla lejos de esa tierra más que yerma, arrasada, privada de amor, en la que apenas acontece el cuerpo de la pobreza, sin más consuelo que una rápida agonía que acorte el estertor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es un espacio cotidiano, ganado por el miedo, paralizado por el terror que despierta la sorda melodía del ocaso, igual que el alba cuando el espíritu se cierra, enmudece, acrítico, ese instante feroz donde todo se naturaliza con una ligereza que espanta los espectros, donde la representación de la vida se confunde con la vida misma, en el espasmo tembloroso de la existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El dolor del cuerpo en la pobreza será minimizado, o peor aún, encerrado en la categoría de castigo divino, de aprendizaje cruel pero merecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La humillación que sufre el cuerpo en la pobreza provoca un fenómeno de descalificación a partir del propio lenguaje. La palabra ya no es el espíritu que al nombrar crea, sopla los labios, ahora se tensa como un látigo para azotar el alma… sin escándalo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Más allá de escondrijos y urdimbres del pensamiento, se trata de entender que el cuerpo de la pobreza se manifiesta en la realidad social (esa mesa nacida para el pan y el vino en común) igual que un cuerpo sin ser en el cuerpo (un cuerpo que en armonía bienhechora pudo convertirse en la casa del alma… ¿o imaginan un alma perpetua bajo una lluvia de sal en la intemperie…).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">He ahí sin tapujos la realidad del cuerpo en la pobreza, aquello que lo constituye y también lo diferencia: su existencia se da en el espacio y en las prácticas de un cuerpo, que lo produce y lo contiene en sí, el cuerpo de la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">(Para el ser, puesto allí y sin poder salir de allí, por fuera del cuerpo de la pobreza no habrá existencia. Por más que lo necesite, aunque su deseo se convierta en plegaria, en blasfemia o en demencia “ese camino tan alto y tan desierto…”)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo, humano y no humano, nunca acabado en su martirio y en su aprendizaje, resulta el verdadero ser, la realidad manifiesta de la pobreza en la construcción trágica de su existencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>III</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo de la pobreza, ese sujeto sin metáforas ni lenguaje que lo encubran, es un espacio permanente de la contradicción, donde se produce a cara de perro el histórico combate entre la vida y la muerte (que en algún discurso se personifica en Eros y Tánatos, creando y destruyendo, o si se recurre a la música habrá que memorar los acordes de la luz y las tinieblas… ¿Recuerdan memoriosos, inocentes aquella escena de la&nbsp;<em>Reina de la noche</em>&nbsp;cuando el desvarío es un fuego que sube y sube y se expande y se vuelve sagrado en su propio hermosura?)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay un cuerpo como lluvia de cenizas. Hay un cuerpo, carne privada de nombre para que la idea de la pobreza desnude su impotencia. El cuerpo del ser en la derrota: el cuerpo del fracaso de la historia como sueño humano. Ese cuerpo excluido de los atributos de su mismidad, porque el reconocimiento del cuerpo del otro se agotó en las prácticas de la usura (la avaricia hunde la hoja del cuchillo hasta el mango).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hay un cuerpo que anda por el mundo, sin espacio en el mundo. Sombra y fantasma. Un cuerpo demandado, sometido, desollado, amputado, violado, abusado, despreciado, disciplinado, torturado, condenado en el hacer y en el no hacer. (¡Palos por si bogas y palos por si no bogas!)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo testigo de la vida como agonía de la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo sujeto de la agonía, ese cuerpo territorio de la agonía, como si fuera todo el cielo y toda la tierra…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo que narra –minucioso, exasperante…– la historia del propio dolor humano, allí cuando la carne, superando el ultraje dio nacimiento al espíritu humano.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de la pobreza sirviente de otras vidas que brotan y cuelgan con gracia en el aire como racimos, que existen a partir de su vida, (sea la que fuera) y al que se le exige (mientras se lo aleja, se lo exilia, se lo niega) la más preciada conducta de vida en el vivir de otra vida, privilegiada como única y elegida vida, desde el bien de la razón y el bien del corazón. O sea: un espacio de representación, unas reglas de acción legitimadas por sí y en sí, que rechazan drásticamente todo lo que huela a cuestionamiento, a simple diferencias en el saber y en los sentimientos: ni siquiera se podrá imaginar por fuera de lo imaginado sin que ocurra el castigo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo de la pobreza ha sido puesto fuera del espacio, no hay lugar para él por más vasto que sea el universo, y el delirio de querer medirlo, atraparlo. El tiempo tampoco le pertenece, gira y gira sin sostén, sin atadura de un misero hilo; su consuelo es estar fuera de sí sin saber quién lo contiene y donde. Ha sido puesto fuera de sí, sujeto extraño aun en su naturaleza. Es un acontecimiento sin especificidad ni distinción. Amorfo y eterno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo pobre, pura desarmonía en el dolor que ni siquiera la belleza socorre…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de todos los cuerpos y de todas las identidades, a más rechazadas más castigadas, a más humilladas por los dioses más penadas por la ley, esa ley de la monstruosa normalidad donde el poder y la muerte reflejan su único rostro… perpetuo, inamovible…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de hombre, víctima de todos los mandatos…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de niño, nacido en el despojo, privado desde el primer aire de la alegría de despojarse…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de mujer, en el tiempo y el espacio de la locura atribuida como marca de fuego…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo irrepetible pasará a ser una ola en el mar, un cuerpo en el sinfín de los cuerpos, en el agotamiento de la pobreza.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un cuerpo de mujer, maldito y malnacido, objeto de la ira de cualquier dios que se precie, pasto donde come el Maligno, cama donde fornican todos los demonios de la tierra y del infierno.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo de la mujer de la pobreza, primero violado en la impunidad de la cultura y después despreciado y penado si no acepta los efectos secundarios de “la susodicha violación según la boca de la dicente”, que “aquí fecha la denuncia sin aportar mayores pruebas”, más que “su ropa desgarrada, moretones fuertes en la cara y varias cuchilladas en el cuerpo de la susodicha”…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ese cuerpo, esa pobreza, esa mujer (y ahora se habla de la figura de Madre y el cuestionamiento de las conductas puestas fuera del imaginario representativo –¡Oh, Mater amantísima!–), que se deberá juzgar, castigar, demonizar, desde la Ley, la religión y la moral, cuando somete su cuerpo sometido a un nuevo sometimiento.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Trastocada la realidad desde su representación cultural la violada violará y la víctima es victimaria; todas las fuerzas del mundo caen sobre el cuerpo de la pobreza, si vende o si alquila su cuerpo, o lo permuta (sea en una parte o en el todo, sea el vientre o la vagina, por hora, por días, hasta que la muerte separe su cuerpo, o hasta la mismísima eternidad), si castiga su cuerpo, si entrega a la muerte su cuerpo o los frutos de su cuerpo…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El cuerpo de la pobreza será el horror –y el alma de ese cuerpo de mujer también será crucificada, por el peor pecado cometido con horror–, si abortó a su hijo aún en el trance del crimen que sufrió, si abandona a su hijo en el terror de la pobreza que la invalida, si lo vende o lo alquila por dinero o por desesperación…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La huella del horror, el horror que trae aquel que pisa la tierra con la seguridad del que todo lo pudo y todo lo puede, lo vuelve delito y pena. (Te cortan la cabeza con el hacha o te despellejen con la paciencia de un santo…)</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Así se prolongará el horror, como cosecha arrancada del cuerpo más humilde, cuerpo que deberá rendir más, siempre más, obligado a trabajar, a mendigar, a robar, a dejarse violar y quedarse con las migajas en el tan provechoso, como protegido, comercio de la prostitución… Y si grita o llora a más no poder por ese hijo que pierde su cuerpo de la pobreza, la mujer de la pobreza más pobre, que corre, que se escapa, huye, en el medio de una noche sin belleza ni piedad, será ella la maldita y eterna noche que siempre será noche… sin escándalo… puro olvido…</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El que pregunta ya sabe. El que calla también sabe.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién se arroga lanzar la primera palabra que golpea más que la piedra?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">O mejor: ¿quién se arrima al cuerpo de la pobreza para destruir, junto a él, la pobreza que vive para que viva la riqueza, esa riqueza que sólo vive en la riqueza, viviendo de la pobreza, así como el mal vive en el mal y la muerte en la muerte, así como el mal y la muerte existen en la riqueza…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hemos vivido y ahora podemos preguntar:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién habla del amor desde el desamor…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién exige lo justo al que fue obligado a sobrevivir en la perpetuidad de lo injusto?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Quién trasciende la agonía cuando la soledad llama a la soledad?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cómo pedir palabras al sufriente en su lengua cortada, decisión crítica al que fue saqueado hasta en su conciencia y obligado a bajar la cabeza hasta que sus ojos se confunden con el suelo y allí quedan?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Gestos de piedad a quien fue llevado a las rastras al matadero, como si allí lo esperara la pira de la bendición?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Qué fue de la dicha? ¿Cómo se perdió la inocencia prometida? ¿Acaso nuestra alma no daba para más…?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las nubes… Las nubes… Esas nubes que mueven los cielos sin glorias…</p>



<p class="wp-block-paragraph">*</p>
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		<title>Mis primeros pasos en un mundo sin Vicente &#8211; Por Ricardo Ragendorfer</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Dec 2022 14:11:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Ragendorfer]]></category>
		<category><![CDATA[Cerdos y Peces]]></category>
		<category><![CDATA[Fin de Siglo]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ricardo Ragendorfer recuerda en esta nota a Vicente Zito Lema, con quien estableció un vínculo inquebrantable de amistad que comenzó en la ya mítica revista Fin de Siglo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Ricardo Ragendorfer recuerda en esta nota a Vicente Zito Lema, con quien estableció un vínculo inquebrantable de amistad que comenzó en la ya mítica revista Fin de Siglo.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Ricardo Ragendorfer*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">A comienzos de 1977 cayó en mis manos el libro <em>Conversaciones con Enrique Pichon-<em>Rivière</em> sobre el arte y la locura</em>. A mis 19 años, en medio del apagón cultural de la última dictadura, esa extensa entrevista al padre de la psicología social fue una bocanada de aire fresco. Porque me puso en presencia de tipos como Lautréamont, Rimbaud, Baudelaire y Breton, entre muchos otros que, sin objetar el mandato revolucionario de “transformar el mundo”, añadieron la conveniencia de “encontrar la vida”, aún con el riesgo de estrellarla contra el paredón de las tinieblas terrenales. Una utopía que aún en estos días refucila en mi conciencia. Pues bien, el interlocutor de Pichon-Rivière en aquel texto no era otro que Vicente Zito Lema.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por entonces yo sabía de él que, hasta pasado el primer lustro de los ’70, había sido abogado de presos políticos y un artífice de la revista <em>Crisis</em>. Y que supo atravesar aquella época con muchachos como Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Paco Urondo y Eduardo Luis Duhalde. Pero desde luego no imaginaba que, años después, estableceríamos un vínculo inquebrantable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En este punto es necesario recalar en 1987, cuando Vicente se lanzaba a una nueva aventura periodística: editar un mensuario que retomara el legado de <em>Crisis</em>. Días pasados, mi amiga Vera Land evocó un episodio al respecto:  </p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">“En una de las reuniones previas se discutía el nombre de la revista, y Daniel Molina sugirió que aquel nombre debía durar hasta el fin de siglo. Entonces Vicente lo interrumpió para exclamar ‘¡Ese es el nombre!’ Y así fue”.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El primer número de <em>Fin de Siglo</em> salió a la calle en julio de aquel año con la dirección de Vicente y Duhalde. En su <em>staff</em> resaltaban Carlos Aznárez, María Moreno, Roberto Jacoby y Molina. A modo de <em>bonus track</em>, la <em>Cerdos &amp; Peces</em>, esa sublime criatura inventada por Enrique Symns, aparecía como suplemento. Yo era uno de sus redactores. Así lo conocí a Vicente.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las oficinas de la revista estaban en la esquina de Lezica y Rawson, del barrio de Caballito, frente a un bellísimo bodegón, donde estirábamos las sobremesas más de lo debido. Vicente salía de la redacción a buscarnos, pero al final se enganchaba con la tertulia, quedándose en la mesa con nosotros. Lo cierto es que oírlo era un lujo. En tales circunstancias nos hicimos amigos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">La siguiente escala fue el diario <em>Nuevo Sur</em>, dirigido por Duhalde, que empezó a editarse a principios de 1989. De Vicente fue la idea de colocarme en la sección de Policiales, pese a mi magra experiencia en la materia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Allí, con su padrinazgo y el tutelaje de Juan Carlos Novoa –el jefe de la sección– aprendí que detrás de la fría prosa de un expediente siempre subyace la respiración de un crimen. Y que por sobre su esclarecimiento anidan otros enigmas que merecen ser contados: pequeños disparadores, algunos diálogos, escenas imperceptibles y la tenue estructura de chiste que revolotea sobre las tragedias humanas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Años después, una coincidencia topográfica nos enlazó nuevamente: la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, de la cual él fue rector, estaba a pocas cuadras de mi casa. De modo que nuestros encuentros volvieron a ser cotidianos. Tampoco olvidaré mis visitas estivales a su hermoso hogar de Mar de las Pampas, en donde se había establecido a fines de la primera década del nuevo siglo. Después hubo un sinfín de encuentros posteriores, ya en Buenos Aires, cuyos detalles siempre quedarán grabados en mi memoria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vicente tenía la deferencia de invitarme a dar charlas en los sitios donde impartía clases. Invariablemente, un golpe de ojo me bastaba para constatar la admiración y el amor que le tenían sus estudiantes. La más reciente fue en la cátedra de “Periodismo y literatura”, que compartía con Conrado Yasenza en la Universidad Nacional de Avellaneda. El tema fue “Escritura periodística y escritura narrativa”. Por casi dos horas, Vicente me ametralló con preguntas, no sin un entusiasmo casi infantil.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">En agosto de este año me lo encontré durante la presentación de un libro del historiador Roberto Baschetti sobre la Masacre de Trelew, en la que él era uno de los oradores. Ya estaba enfermo y para caminar se valía de un bastón. Pero al tomar la palabra su mirada adquirió el brillo de antaño y la voz le salía con la potencia del rugido de un león.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sus ojos seguían brillando mientras nos estrechábamos en un abrazo. Un abrazo intenso e interminable. Esa fue nuestra despedida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">El 29 de noviembre atendí una llamada telefónica. Desde el otro lado de la línea, Conrado me informó que el estado de Vicente era desesperante.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quise visitarlo. Pero Regine Bergmeijer, su gran compañera de vida, me dijo que él estaba muy debilitado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Cinco días después, mientras cruzaba la avenida San Juan, recibí otra llamada de Conrado. Esta vez para decirme que Vicente había fallecido.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tras cortar la comunicación caí en la cuenta de que estaba dando mis primeros pasos en un mundo sin él. </p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 15 de diciembre de 2022.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Periodista.</p>
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		<title>VZL &#8211; Por Marcelo Percia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2023 11:53:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 4 de enero se cumplió un mes de la muerte de Vicente Zito Lema y Marcelo Percia lo recuerda en esta nota.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/vzl-por-marcelo-percia/">VZL &#8211; Por Marcelo Percia</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>El 4 de enero se cumplió un mes de la muerte de Vicente Zito Lema y Marcelo Percia lo recuerda en esta nota.</em></strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tu muerte nos golpea como una imperdonable tardanza amorosa. Llegamos irremediablemente tarde para decirte (por última vez): te queremos, te necesitamos, te vamos a extrañar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cuándo comienza una despedida? ¿Cuándo termina una separación? Asumir la inevitabilidad de la muerte, tal vez, no quiera decir entregarse al solo morir ni obsesionarse con la cercanía del final, sino aprender lo despidiente cada día. En el presente de cada delicadeza amorosa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Plantó doscientos árboles. Le fascinaban las nubes. Y se quedaba viendo arder los leños que él mismo cargaba hasta su casa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una vez dijo: <em>“Solo espero una vejez sana y sin apremios económicos, una despedida amorosa y una muerte digna. Mientras tanto cantando a la belleza”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y, de pronto, una vida se completa. Cada instante rebosa en la clausura de sí. Nada falta a lo acontecido. Lo incompleto, lo insatisfecho, lo falto, todo eso ya no cuenta. Ningún corte hiere el momento. El momento está blindado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Dijo en los últimos días: <em>“siento como si decenas de enanos me estuvieran derribando a garrotazos. Y no sé cuánto más podré soportar de pie”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Quería que los médicos le dijeran si <em>eso</em> significaba estar muriendo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Una mañana, no pudiendo con tanto dolor, se lo escuchó decir: <em>“este ya no soy yo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Y diciendo ese radical desconocimiento supo que se estaba muriendo. Supo la muerte como una ajenidad infinita, como vacío de sí, como escándalo de asistir como testigo a su ausencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hasta cuando pudo, se afirmó en algo que había aprendido de Pichon-Rivière. Ante el abatimiento, la tristeza, el dolor, arremeter con la tarea: el deseo de hacer con otros algo que celebre la vida. Así terminó de escribir <em>La flor del zapallo</em>. Título que le regaló una mujer internada en el manicomio. <em>“Usted, ¿va a volver? Sí, voy a volver. Entonces, cuando vuelva tráigame una flor de zapallo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Dos meses antes del último día volvió a versionar su encuentro de despedida con Fijman:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“-Duele estar solo mientras el corazón se apaga…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“-Vaya que duele estar solo, perdido en un desierto que no tiene principio, pero aun así un poeta no puede dejar de escribir. Hay que seguir en la tarea, poner palabras a lo que el alma siente, para que nazca la música”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Se llegaron a querer mucho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Vicente prometió a Fijman que lo sacaría de la morgue del hospicio para que no le abran la cabeza como hacían en el manicomio. No quería presentarse en el cielo todavía chorreando sangre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Fijman prometió a Vicente esperarlo al final del camino. Tal vez para recitar juntos un único verso: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<div style="height:40px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">Buenos Aires, 9 de enero de 2023.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA. Autor de <em>Deliberar las psicosis</em> ( 2004); <em>Alejandra Pizarnik, maestra de </em>(2008): <em>Inconformidad</em> (2010), entre otros.</p>
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		<title>LA NOCHE DEL CORAZÓN &#8211; POR MARCELO PERCIA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Dec 2024 13:33:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Marcelo Percia]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego Mentales]]></category>
		<category><![CDATA[Jacobo Fijman]]></category>
		<category><![CDATA[novela]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Zito Lema]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Eso hace Vicente Zito Lema en su novela póstuma Fuegos Mentales.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9e2eb6e552d9987a382daa54d3561abe wp-block-paragraph" style="color:#1b07e3"><strong><em>Acerca de</em> «<b>Fuegos Mentales. La trágica novela de un poeta en el hospicio</b>«, <em>novela póstuma de Vicente Zito Lema sobre el poeta Jacobo Fijman.</em></strong></p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a34382e7f627162f44e47febea47af0b wp-block-paragraph"><strong><em>Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Eso hace Vicente Zito Lema en su novela póstuma </em>Fuegos Mentales.</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8165046facb4724401f4931f4d628df8 wp-block-paragraph"><strong>Por Marcelo Percia*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1 wp-block-paragraph"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:46px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-37d69b1e4cee5847d50fb9a39c619180 wp-block-paragraph">Vicente Zito Lema deja inconclusa <em>Fuegos Mentales. La trágica novela de un poeta en el hospicio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e7c7f8d775847fb3bfee4205337ab564 wp-block-paragraph">En la inconclusión reside uno de los secretos de las despedidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b3d94a0395da63dda8c2a2162ac500e wp-block-paragraph">VZL escribe <em>Fuegos mentales</em> en sus últimos años en simultaneidad con otros libros que quedan terminados y sin terminar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c7f2d3f9071574f4419930831a4dfdd3 wp-block-paragraph">La fórmula “<em>terminado sin terminar”</em> dice una paradoja de la escritura. Un texto permanece terminado, pero sin terminar hasta su publicación. Antes de eso se lo nombra como borrador, como proyecto, como deseo, como inédito, como manuscrito.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-390d4a1060bb38116e970c8ce5767058 wp-block-paragraph">La inconclusión, a veces, aplaza la muerte.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a5bc63d90c4b0c50aee0bf4d894a766c wp-block-paragraph">VZL sabía la muerte, pero más sabía la inconclusión.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5f6f8f266fec7e3bf0362d06fce88f89 wp-block-paragraph">Tal vez no se conozca algo más triste que una vida concluida antes que llegue su fin.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cc07790ac338799b49850286cecd77c2 wp-block-paragraph">VZL hubiera señalado esta inconclusión con el nombre de <em>tarea</em> para evocarla con una palabra de su amigo Enrique Pichon-Rivière.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-899bb8eac9af969872dc22ac7c596d8c wp-block-paragraph">Tarea como conjuro ante la depresión, la inmovilidad, la entronización de lo perdido. Tarea como movimiento que impulsa. No como meta fatalmente insatisfecha, sino como deseo que encuentra en su inconclusión una íntima potencia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3e2055fd7b6cc3f52177c99e52d9cf34 wp-block-paragraph">En 1947, un año antes de su muerte, tras casi una década de encierros en asilos y manicomios, Antonin Artaud -con <em>Van Gogh, el suicidado por la sociedad</em>&#8211; inaugura el género de artistas que testimonian desdichas negadas por la civilización.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4b841d3c3456408b064859cd6d3a7c78 wp-block-paragraph">A veces, la escritura se ofrece como oportunidad de una amistad que se hubiera querido tener o continuación de una amistad que se tuvo y no se quiere perder.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6eb0c32663f505b24b459af9f35b79ab wp-block-paragraph">Artaud teje una estrechez con Van Gogh sin haberlo conocido, respetándolo y amándolo en su dolor. Estremecido hasta las lágrimas con sus pinturas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7c4b52b87312967fb3832de0422bd816 wp-block-paragraph">VZL, que conoció, aprendió y cuidó de Fijman, da fe, en esa hermandad, de la soledad de la poesía, de la soledad de la locura, de la soledad del amor, y -por momentos- de la soledad de la revolución.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3122760ef9c8e5778af020371847768b wp-block-paragraph">Literaturas que narran historias de una amistad se sumergen en un <em>entre dos</em> en el que no se sabe qué pertenece a una vida o a otra, o qué pertenece a ese <em>entre dos</em> que se enciende y apaga en cada evocación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bfccbda7b6ff612ba63363aa0024a022 wp-block-paragraph">Como en el libro de Artaud con Van Gogh, en <em>Fuegos mentales</em> hay cosas que sabemos o suponemos de Fijman, cosas que sabemos o suponemos de Vicente y cosas que no sabemos ni suponemos de quién entre esas dos existencias poéticas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b5c94394ada0ee1f815841417bf43f01 wp-block-paragraph">Aldo Pellegrini (1969) escribe, pensando en Fijman, que cuando una vida sensible <em>“sufre la mordedura de la sociedad surge la poesía como estupor ante el mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2bbc9bd53dd5b3c34e6959d166c23dfe wp-block-paragraph">Toda la obra de VZL está desgarrada por las mordeduras del tiempo que le tocó vivir. Toda su obra sobrelleva estados de estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9861d7d324f14f092a9b9df8ed575f8 wp-block-paragraph">Instantes de pasmo que oscilan entre la inmovilidad y la reacción. Arrebatos de la reacción que oscilan entre el consentimiento y el NO. Momentos del NO que oscilan entre un rechazo ensimismado y el abrazo con otras soledades disidentes. Vértigo de las soledades disidentes que oscilan entre juntadas fanáticas y cercanías que dan pelea sin olvidar que han nacido del estupor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73abe342cfbfbe9e3691447da4f77fd0 wp-block-paragraph">Tal vez en un común estupor se encuentre el camino de regreso al encantamiento del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b6662bf750883c2dfd20890a6a85c69 wp-block-paragraph">La idea de que toda tragedia personal expresa también desdichas de la vida en común, está presente en la escritura de VZL. Una sensibilidad de acciones políticas y poéticas estremecidas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dc13dfd4cc481e5fa6d53aab9cd91a70 wp-block-paragraph">Esta novela presenta devaneos de un poeta en un hospicio, cada tanto, interrumpidos por un joven con el pelo revuelto, también poeta, que lo visita con una libreta negra en la que anota pensamientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-92fb60a3d0f5795173673311fc6845ba wp-block-paragraph">Religiones, filosofías, literaturas, apelan a las figuras del <em>maestro</em> y el <em>discípulo</em> para narrar contentos y descontentos de una transmisión.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="960" height="640" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2.jpeg" alt="" class="wp-image-14457" srcset="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2.jpeg?v=1735306180 960w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-300x200.jpeg?v=1735306180 300w, https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2024/12/861415-zito2-768x512.jpeg?v=1735306180 768w" sizes="(max-width:767px) 480px, (max-width:960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>«Fuegos mentales», novela de Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae07564f3c9f1006083f9af6be8ca45c wp-block-paragraph">En la novela de VZL la relación entre quienes quieren saber la vida, se sostiene en el amor a la cercanía, en el amor a la palabra, en el amor a la conversación, en el amor al misterio, en el amor a la imaginación, en el amor a la risa que apacigua el dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d6470f67770e58af9ff51193a3dfb7fe wp-block-paragraph">En <em>Fuegos mentales</em> el hombre joven que visita al poeta en el hospicio no se piensa como discípulo, sino como aprendiz de una amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-55408e047cb060d213eb8ce2710992ae wp-block-paragraph">El nombre de Jacobo Fijman no aparece ni una sola vez en este libro, y, sin embargo, no se puede dejar de evocar al poeta torturado por la policía, preso en una cárcel, confinado veintiocho años en un hospital de locos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c03b0758f8a584c5e15180098541c4fe wp-block-paragraph">Esa omisión se puede pensar como astucia narrativa, pero, también, como delicadeza. En la intimidad de una amistad quienes se quieren no se nombran.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9da18c83a272e83cbc80b0e7bdb015de wp-block-paragraph">La trama se compone como una conversación interminable entre soledades en un desierto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b08a0df44a11b7ed58b3ab74ef0fca21 wp-block-paragraph">VZL cuenta la historia de Fijman contada por Fijman con referencias que le escuchó y que supo. También con la fantasía, los sueños, la exageración, las leyendas, las profecías.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4cacbc3107cf2a4544f4663409536cae wp-block-paragraph">Asimismo asistimos a relatos de la vida del autor contados por el poeta que vive en el hospicio: <em>“El hombre joven me habla de su nuevo libro, de su amor por los poetas surrealistas y de sus sueños de escribir teatro&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e0b14caf50cb721cb8ba1f380ee3d61d wp-block-paragraph">O se lee en otro momento:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a24e33da38c14de1c8eb78c2d71b417 wp-block-paragraph"><em>“-Hábleme de su vida, quiero saber lo que hace, digo.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac85135a9c7b6eac61019f66930deda6 wp-block-paragraph"><em>-Escribo&#8230; Ya publiqué un libro de poemas&#8230; Trabajo de periodista&#8230; Estudié leyes, hice toda la carrera, me recibí joven, no me llevo bien con la justicia; dice, a los apurones, como quien rinde cuentas, tímido.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4c6fef8e51b4c42d18634d075459de0d wp-block-paragraph"><em>-¿Y ahora?</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-03219651306e79c761db582e9711961b wp-block-paragraph"><em>-Publiqué unas notas sobre la vida en los hospicios, el dolor en los hospicios, hablé de usted&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1b05678e0edf06ad749281a5ccd69487 wp-block-paragraph">El poeta en el hospicio pregunta al hombre joven qué sabe de la poesía, a lo que este responde: <em>“(…) Sinceramente, para mí, la poesía es un abismo que me causa miedo&#8230; Siempre la he visto cerca de la locura”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a5542eeb81e234cfefcf92111bed015 wp-block-paragraph">Entonces, continua el poeta encerrado: <em>“Ah&#8230; la poesía&#8230; esa búsqueda desesperada de la verdad en los escondrijos de la belleza&#8230; Para ello uno tendrá́ que renacer, porque sólo el que pasó por la muerte puede estar vivo en la poesía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c73552bfb09658ffb6ce46bb2e9f0060 wp-block-paragraph">El hombre joven declara que quiere escribir sobre el poeta en el hospicio. El poeta confinado acepta, aunque piensa: <em>“Sus palabras nunca serán las mías y él ya lo sabe; cada uno es dueño de su respiración y sus palabras…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4bed29b618b61c2bdf4f13bdf6738fbd wp-block-paragraph">La respiración y las palabras de una escritura se entrelazan en una voz. En esta novela la voz de VZL resuena tierna y enojada, amable e iracunda, dolorida y fantasiosa, paciente y sabia. Siempre sincera. Como alguna vez dijo JF: <em>“El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f0b93f7af2ff33761a8d97325c35e7f4 wp-block-paragraph">Sinceridad: la tierra prometida de todos los fingimientos.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e387f3c9619beeade6e2538d6a818a8 wp-block-paragraph">Dice el hombre joven:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8ca529839c30b3a7be55b99e8a7284c5 wp-block-paragraph"><em>“-Conozco su poesía, leí sus tres libros, todavía estoy asombrado, sé poco de su vida, todo es un misterio&#8230;, dice y pasa de una mano a otra un cuaderno de tapa dura que cuida como si fuera la llave de una puerta secreta”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a0a6bb15da24c998311b1dbdbf7b8118 wp-block-paragraph">Tras sufrir su primera internación, Jacobo Fijman publica, en 1926, <em>Molino Rojo</em>. El primer texto comienza con estas líneas: <em>“Demencia: / el camino más alto y más desierto”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dd14fd8413727d251e2019c49ce7744b wp-block-paragraph">Tres años después edita <em>Hecho de estampas</em> escrito durante su estadía en París. Se lee en el Poema I: <em>“…imito el mundo en mi sueño ajeno a la claridad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5d2afdd5da90e67c5201dcf5342fbc7 wp-block-paragraph">Y, en 1931, su tercer libro <em>Estrella de la mañana</em>. Escribe en el Poema XXXI: <em>“En mi gemido / conté mi soledad envejecida; conté la noche de mis días. / Mis huesos cantan el misterio del mundo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d687f56f2aea8c344245c2281744024f wp-block-paragraph">A lo largo de esta novela, VZL disemina saberes que ayudan a pensar desdichas de la vida en común en tiempos políticos desgraciados: <em>“Ahora sé que todas las enfermedades están dormidas en el cuerpo y se despiertan con la pena, o la maldad”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-88bf1c41e44170c19f927b14b5cc2624 wp-block-paragraph">Sin olvidar que también se activan con el miedo, o con ese meollo de afectos, que se constriñe para vaciarse sin lograrlo, que llamamos <em>angustia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-742aba60b2e897c20c86b9ac649a8ca4 wp-block-paragraph">Se lee en esta novela que se<em> “debe cultivar la belleza, aunque la tierra que nos toque sea un montículo de piedras”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-534cb587359ba0f54fb0b0b00436d6d4 wp-block-paragraph">Proposición que puede leerse como manifiesto poético y político de una escritura y una vida:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1781481c2186343ba5a04b1c9b4cc457 wp-block-paragraph">VZL trató, cada día, de cumplir con ese compromiso.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e5ea2f305e77f4d6367c1768e9eba3b1 wp-block-paragraph">Se lee en esta novela: <em>“No sólo escribí libros de poesía, hice conducta de poesía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f167677948ff6515b515feaa0e8afab5 wp-block-paragraph">Tener una vida poética: en <em>eso</em> consiste la desmesura rebelde de la amistad entre el poeta en el hospicio y el joven que lo visita.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c227deb5f42e9c53eaf7ef4bbcc953ad wp-block-paragraph">Casi se ha olvidado que las demasías sensibles, en muchas culturas, se consideraban voces iluminadas, visionarias, sagradas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a13444df8cfbafe5b083083e72b9148e wp-block-paragraph">Se lee en <em>Fedro</em> de Platón que quienes no aman practican la mesura y viven en una templada cordura, libres de pasiones y arrebatos; mientras que quienes aman entran en un estado de demencia. Entonces, Sócrates defiende la locura con estas palabras:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4085c696f02c32d54f341cd204ea91d3 wp-block-paragraph"><em>“Porque si fuera algo tan simple afirmar que la demencia es un mal, tal afirmación estaría bien. Pero resulta que, a través de esa demencia, que por cierto es un don que los dioses otorgan, nos llegan grandes bienes”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-090d16c9252941f6c7b40c18ef93358a wp-block-paragraph">Desquicias de la razón portan mensajes no escuchados o difíciles de escuchar.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-808b2b23eb414b8caa352fbbe8acf1a6 wp-block-paragraph">VZL vio en los manicomios campos que concentran crueldades y, a la vez, conservan emociones amordazadas por una civilización cada día más robotizada.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56a85f765395d3cc08d24eed10eb451d wp-block-paragraph">VZL publica <em>El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia otra realidad</em> en 1970, allí se lee este diálogo: <em>“¿Se considera un santo? No sólo me considero, lo soy. Pero mejor no decirlo, porque no lo entenderían. Para los médicos eso es enfermedad. Y ellos no saben lo que es un santo. Sólo tratan a los demás como enfermos. Se guían por los síntomas. Y otras obligaciones no tienen… En esta sociedad está prohibido ser santo. Aún por la Iglesia”</em>.</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://lateclaenerevista.com/wp-content/uploads/2022/08/Vicentess.jpg?v=1661654712" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Vicente Zito Lema.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d49bfede6215dbe8b67fc5318ae20bd5 wp-block-paragraph">JF nace en Rusia a fines del siglo diecinueve en una familia de campesinos judíos, inmigrados a la Argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-239d7f1f91929078bbddd623398f20fc wp-block-paragraph">Dos años después de los episodios de la <em>Semana Trágica</em> (en días de enero de 1919, en los que además de reprimir trabajadores, hubo ensañamiento con la inmigración judía considerada rusa y roja, JF se imagina víctima de un complot orquestado en su contra. Entonces, detenido por la policía, maltratado, golpeado, aterrorizado, termina en el Hospicio de las Mercedes.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9a7f273c328bc0799abf7225ad7e4868 wp-block-paragraph">Se lee en el apéndice de este libro: <em>“</em><em>…Y entonces el vigilante me dio un golpe con esa vara que llevan. En la sien izquierda; y otra en la sien derecha. Luego me llevaron al interior de la comisaría, me estiraron en el suelo, y me golpearon con las varas. Me golpearon en las rodillas, en las manos, en la cabeza. Es completamente milagroso el estado mío, de que aun esté vivo. Después me desnudaron, me pusieron en un calabozo. Por la mañana, deben haber avisado a mis padres, que todavía vivían. Y me sacaron de la comisaria. Eso fue todo. Eso, y que les dije que era el Cristo Rojo. Lo sentía como una cosa cierta. Acaso no enseña San Pablo, ‘ser como otro Cristo’. Y mi intención era presentarme como un Cristo revolucionario. Por eso lo de Rojo. Mi grito ‘Yo soy el Cristo Rojo’ fue mi única respuesta a los golpes”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fa812d6c47e50bb3fad43ae8bc00b097 wp-block-paragraph">Así nace la leyenda del <em>Cristo Rojo</em>, del <em>Mesías</em>, del <em>Santo</em>, del <em>Loco ilustre</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aad20489dc03d55d9f20fba293767b91 wp-block-paragraph">En el final de uno de sus cuentos (<em>Dos días</em>) en el que relata esa crisis que motivó que lo internaran, publicado en el diario <em>Crítica</em> en 1927, Fijman escribe:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2a02732e710a41cae5012be41dd5dcaa wp-block-paragraph"><em>“El auto se detiene. Me bajan teniéndome de las dos manos.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aa1d6aff468f7a2f11f67875d83432bb wp-block-paragraph"><em>Dice un policía:</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b206da70800648ae71b3c64014c9cf71 wp-block-paragraph"><em>-Aquí traemos a un individuo que dice ser el Cristo Rojo y que padece del mal de la anarquía”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-dad802778fce59ae57698d6a1c3e090e wp-block-paragraph">En la tradición cristiana ortodoxa rusa se conoce, desde el siglo quince, la figura del <em>Yurodivy</em> que se puede traducir como <em>loco de dios</em>. Un personaje poético que abandona todas sus posesiones para aproximarse a la divinidad. Una figura, por momentos, provocativa y amenazante, que permanece al margen de las instituciones religiosas.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-606a792b94094db7649cf94af14b8f23 wp-block-paragraph">El <em>santo loco</em> asume una vida ascética, acepta el desprecio, el oprobio, que se lo trate como loco, para sentirse cerca de Cristo, quien también sufrió la burla y la humillación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3782dd0492626764a07049e9ab43940a wp-block-paragraph">Se podría pensar que la desquicia de JF, se compone también, de la iluminación poética de un <em>santo loco</em> presente tanto en la literatura de Dostoyevski como en el cine de Tarkovski.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81fea852ea1286ce4043a6582bf5d429 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“¡Muchos mantenemos la virtud celeste con acción de sacrificio!”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-989aad5f1e7dee43746f51fe35e437d8 wp-block-paragraph">¿En qué consiste <em>eso</em> que las psiquiatrías llaman <em>delirio místico</em>? ¿Cómo sucede esa convicción santa y fanática? ¿Qué cuerpos pueden soportar la tiranía de la pureza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f9050923b480e56793dbae45e0c792f0 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Tengo por mérito acunar a Dios en el abismo de la sinrazón”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c0c9a8a7be60e33b5220611da18c3379 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Aquí sigo, Dios mío, rodeado por aquellos que te niegan…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c1e92c2866d1abf4a5b7d6d76abf62e0 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Oh Dios, permíteme una duda: ¿Será por avaricia que nuestro amor declina…?”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30519496d5e42543c16f9a61136b3a17 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Si estuviera frente a un espejo, aquí no hay espejos, me preguntaría: ¿qué has hecho con tu vida frente a la ofensa y la maldad? Puedo decir: busqué refugio en la soledad y cumplo la ley de Dios&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-353d99b83910c9883c09fd6374137dd7 wp-block-paragraph">O se lee: <em>“Por estar en santidad, por ser santo, puedo tomar pecados de otros, sus enfermedades del espíritu, la maldad que ensanchan con sus actos&#8230;”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-56cce3b8afeff03b0fbe62004597804f wp-block-paragraph"><em>Fuegos mentales</em> puede leerse como una novela sobre la pobreza de un poeta que rueda cuerpo a cuerpo luchando contra la riqueza: primero y último mal del mundo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4e6d32b3823f2c0a8cc09e1346b84f41 wp-block-paragraph">Nadie sabe lo que una demasía sensible puede para tratar de redimir crueldades e injusticias de la historia.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-43b21d861cb07444290b343c58dff545 wp-block-paragraph">Escribe Fijman, en el comienzo del relato mencionado, cosas que pueden leerse como fragmentos del diario de su internación:</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2704cd04341d28f657dce5e83f065f46 wp-block-paragraph"><em>“Hospicio de las Mercedes. Dicen que me han traído aquí porque estoy loco. Esto es imposible. Pensar que yo he perdido la razón, siendo una cosa de orden metafísico, trascendental. No puede ser. Además, he padecido hambre, sed, dormía mal, estudiaba mucho, quería mejorar a los hombres, tenía sentido del sacrificio, me redimía, amaba. No sé por qué, en una comisaría de la ciudad, me apalearon”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-402d6582c374e2222f011131f7641e56 wp-block-paragraph">JF planea como una leyenda en la literatura argentina.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-db98556aafaee7b027cd6bbb23db2576 wp-block-paragraph">Leopoldo Marechal (1948) lo incorpora como personaje de <em>Adán Buenosayres</em>, con el nombre de Samuel Tesler. Inolvidable ese momento en que sale a la ventana y mostrando los techos, las terrazas de color ladrillo, las chimeneas y un lejano campanario, exclama:</p>



<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://escritoresmalditosblog.wordpress.com/wp-content/uploads/2023/09/diseno-insta-post-libros-1-1.png?w=1024" alt="" style="width:438px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Jacobo Fijman.</em></figcaption></figure>
</div>


<div style="height:25px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9289e76b7ec27964565ebc500c2d30d0 wp-block-paragraph"><em>“– ¡Ahí está Buenos Aires! –dijo–. La perra que se come a sus cachorros para crecer”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3a30c21b255d68d70af06df9c4557df3 wp-block-paragraph">Marechal explicó: <em>“Quise incorporarlo a la mitología de nuestra ciudad, junto a Xul Solar, señalando su categoría de héroes metafísicos, es decir, en un nivel superior del mito”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cec23ed3b3fa39e2b7d2759832940438 wp-block-paragraph">Abelardo Castillo (1985), en su novela de <strong><em>El que tiene sed</em></strong>, piensa a JF en el personaje de Jacobo Fiksler (<em>“el viejo poeta, el hombre en pedazos, el casi mitológico demente”</em>).</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62b437dbe3810e0f77b44c0259930131 wp-block-paragraph">JF retratado como personaje de novelas, ¿sufrió el olvido como poeta, como artista que dibujaba y pintaba, como filósofo de la pureza?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3c8d506fd89af0d5848d09fe1f6ffeb8 wp-block-paragraph">Escribe en <em>Cena</em>, un poema del libro <em>Molino Rojo</em>: <em>“Fui un desaparecido, el más ausente: / el juntador de formas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e39991cb2ee2a75663444e428f883994 wp-block-paragraph">VZL lo vuelve a traer como pensamiento vivo en estado conversacional.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a924253339f53845c57fd97b5d41100c wp-block-paragraph">VZL, impulsor de tantas revistas político culturales, explora todos los géneros: la poesía, la entrevista, el teatro, la narrativa, el ensayo, el manifiesto.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cd629a21f053b1befc800035c671573d wp-block-paragraph">Antes de este libro sólo una vez había empleado la palabra <em>novela</em> para orientar, desde el título, la lectura de una obra.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c0d6965f67902101c5900a5693445002 wp-block-paragraph">En 2009, publica <em>Luz en la selva. La novela familiar de Enrique Pichon-Rivière</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-cb4579d43013d3a8273a1c74cdb0c877 wp-block-paragraph">VZL, ¿escribe biografías noveladas?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e8247c3d29d11aa22040ae9f5073fd0d wp-block-paragraph">Tal vez procura otra cosa: una narrativa de la amistad que desafía pronombres personales y correspondencias gramaticales.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-bc66e42639122ce28b4b233263a154ef wp-block-paragraph">Una narrativa que se podría enunciar así: <em>Yo, la amistad, habla</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75cb900b479eaba8be2220208c24ca47 wp-block-paragraph">No concordancia verbal que repone la extrañeza de una intimidad indisciplinada: lo que comienza como primera persona se transforma en tercera.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-be1924e7bb156da286407f015eb09354 wp-block-paragraph">Vehemencias y quiebres, entusiasmos y lamentaciones, que no pertenecen, del todo, a ninguna de las voluntades que hablan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-246a94062286b2bc557c7f7a702639f0 wp-block-paragraph">Quizás con este libo VZL termina de inventar una narrativa del habla de la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8452b1d8f18c7e9fa2bdeb5b190603b8 wp-block-paragraph">El poeta en el hospicio escribe: <em>“Señor Juez, Señor Director del Hospicio, me dirijo a ustedes para que de inmediato me devuelvan el derecho al delirio. Lo tienen secuestrado hace treinta años…</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-092b94ffa7ce62334f51dc6368fde745 wp-block-paragraph"><em>Post Scriptum: ¿Saben que Dios manda salir del surco para bailar entre las nubes…?”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f7ae594f2ebe3e34154aa8ebdc4f215d wp-block-paragraph">En esta novela VZL se despide de la vida pensándose como JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5aada97a58a3c8275f13ba7844f890d1 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“Que sea lo que sea… Que mi recuerdo se pierda entre las lluvias de noviembre&#8230; Allí nací… Tan solo me queda un ruego, que en mi boca es silencio&#8230; Tengo el vicio de escribir… Mi dicha será simple, tener las fuerzas para una despedida&#8230; Que se deslice tenue, sin escándalo… Que mi cuerpo sea ceniza de una sola vez&#8230; No profanado, entero… Que haya memoria… Más de una vez, en tiempos de delicias&#8230; Durmió en mi cama la poesía…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1356068954aa9f10a782ba9264431146 wp-block-paragraph">JF nace un 25 de enero, VZL un 14 de noviembre. Pero, como diría Borges, en la eternidad todas las vidas habrán nacido en un solo y único día.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b3be5e7ec41ee45dbc0843d586bbdd45 wp-block-paragraph">Un verso de JF en <em>Molino rojo</em> alcanza para contar los encierros, dice: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8b0cf7a1e20b65b185efa3d587aac46 wp-block-paragraph">Se encuentran en esta novela momentos de eróticas crueles, machistas, tristes, desoladas, de los manicomios.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e04ff4984e105dd321467c66573a676a wp-block-paragraph">Se lee: <em>“La noche sirve de guarida para el demonio… y el hospicio es eso… una gigantesca noche…”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a294c697382279c609a5d5ea00855b11 wp-block-paragraph">La escritura de VZL tiene muchos matices, pero una condición de su literatura reside en la convivencia de las suavidades de la belleza con la lengua espasmódica de los ultrajes, la que muchas veces llamó <em>la lengua sucia</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b26e26efed96f5c08a915dd28b03b2c5 wp-block-paragraph">Relata el poeta del hospicio: <em>“No cesan en sus delirios hasta formar un círculo de hombres en cuatro patas y el culo al aire, y después de dar siete vueltas uno a uno se van turnando, y salen del círculo y meten sus vergas en todos los culos, y vuelven al círculo para ser culeados, que es ley primera en estas ceremonias del diablo; poner y recibir en justa semejanza”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6c168bb6b80889a27b8682f0e62c9f89 wp-block-paragraph">VZL presenta en esta novela diálogos conmovedores de desahogo y consuelo entre un hijo encerrado y su madre muerta. Una mujer que llega y se va en una nube.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ff113431e8d88a697e7ffdc76089e3c wp-block-paragraph">Se lee: <em>“-Yo necesito quemar el hospicio, madre; me estoy muriendo vivo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-112856e470f768809315646f9c66ac3b wp-block-paragraph">O se lee: <em>“-Hablé del amor y me cocieron la boca con alambre, madre. Miré con amor y mis ojos fueron vaciados con una pala de punta, madre. Toqué unas manos con amor y tajearon mis manos con una cuchilla, madre”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-68eadbd363dc15cdc7acaba0cf2f51bb wp-block-paragraph">En un pasaje de la novela, el poeta del hospicio llora al escuchar la sonata <em>La locura</em> de Corelli, entonces deduce que está vivo, piensa: <em>“Está bien que llore, me dije. Los muertos no lloran, ni gustan de las flores que la gente empecinada lleva hasta sus tumbas”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8444d253c1b8fca8a63fb6b02b6ce691 wp-block-paragraph">Algo tan sencillo como <em>eso</em>: sentir emoción para sabernos con vida. Tener con quién la emoción para saber la amistad. Relatar esa dicha como legado.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c500fa87dacbd38319465f6ae8c6ddf wp-block-paragraph">Edificar un castillo, una catedral de tejas en un bosque personal a metros del mar del sur, ese sueño recorre la novela.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-fe270a216937dc04988d72985d9d8fa9 wp-block-paragraph">Y, sin embargo, el poeta en el hospicio, al final, encuentra su morada en una conversación.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-99440a9b0cb3315c735df4013fdafb8f wp-block-paragraph">La poesía mora en la amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7a9d5c66b5cd00a101a20e755439799b wp-block-paragraph">En <em>Fuegos mentales</em> se leen visiones fantásticas que se ofrecen como reservas poéticas de una imaginación inagotable.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b7bb6a740d9173539ef5ea2629535dcd wp-block-paragraph">Se lee: “<em>¿Sabe que los niños guaraníes duermen la siesta dentro de los yacarés para que no los moleste el sol&#8230;?, así, al menos, lo vi en una pesadilla mientras temblaba de miedo”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-856607796c77bdfdcafdbcc8c58988ab wp-block-paragraph">Como otras veces, VZL pone en escena una de sus mayores convicciones: sin consentimiento de la fantasía no hay amistad. Sin relato de historias inverosímiles no hay amistad. Sin invenciones desmesuradas no hay amistad.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d307adc23c70a5a146f3e1cd289a4cd7 wp-block-paragraph">La amistad está en el mundo para atesorar fantasías, historias inverosímiles, invenciones desmesuradas. En esa común imaginación acontece la vida.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4d252df5489279842c44e6d6e7b8c911 wp-block-paragraph">JF también en <em>Molino Rojo</em> supo dar la imagen de un momento sin sostenes, sin apoyos, sin soportes. Escribió: <em>“el suelo se ha caído de mis manos”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3093865e69c8b574d64dffdf1e613012 wp-block-paragraph">VZL pone a la vista en este libro lo que una vez supo el joven poeta y no olvidó más: no se trata de que nos sostengan, sino de que nos ayuden a sostener el suelo sobre el que nos apoyamos. Sostener lo que sostiene cuando dos manos solas no alcanzan.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c6d11594db87d45f415d3234c311d1fc wp-block-paragraph"><em>“El delirio es un instante, puede durar toda la vida”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5a43f7797db6612eb5147178330bd146 wp-block-paragraph">Una de las preguntas sin respuestas de la existencia se dice en este enunciado. Tal vez con los pies amarrados a la tierra transcurrimos a la espera de un instante de delirio. Pero ese momento, a veces, no llega o llega con mucho dolor.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-45c9b731c7e15612ac11d02f16ec0a33 wp-block-paragraph">Se lee: <em>“El director del hospicio me recibe con su boca de comadreja que emite a la vez carcajadas con pus y amenazas con sangre.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3d43f6f857310973be630ad6f659a57b wp-block-paragraph"><em>-¡Me llegaron noticias del juez! ¡Así que el puto de su amigo se anduvo quejando! ¡Voy a hacer que paguen por su denuncia los dos, carajo! ¡Van a recorrer el hospicio con el culo al aire! ¡Se olvidan en qué tiempo estamos! ¡Este gobierno trajo al país el orden en todas partes, también aquí, más que nada aquí, este hospital es un símbolo, un ejemplo! ¡Un espejo que agranda y desnuda la realidad de nuestra sociedad! ¡Basta de quejas y denuncias! ¡Ayer recibió una buena medicina! ¡No habrá segundo aviso!”.</em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b60cf09340f3d72e714507ab82feb78a wp-block-paragraph">En el calor de la amistad burbujean voces sofocadas. VZL advierte que las lenguas del ultraje desprecian lo que temen. La expresión <em>“el puto de su amigo”</em> delata algo que el poder intuye sin llegar a entender: una revuelta poética deviene revuelta política y una revuelta política, al cabo, transporta otras formas alegres de amistad y erotismo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66e0c32128da6633ea2a6fe7e692d41c wp-block-paragraph">Muchas veces y de diferentes modos VZL dialogó con JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-530ddcf9642c4ac1de0e68ab30e8f1c9 wp-block-paragraph">En el primer número de la revista <em>Talismán</em> en 1969 que lleva en la portada una foto de Fijman con este título: <em>Jacobo Fijman, poeta en hospicio</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8f3551408d501ab1e34ae5271263f887 wp-block-paragraph">En su libro <em>El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia otra realidad</em> editado en 1970 en el que, tras un ensayo introductorio, recrea y despliega pensamientos de JF tomados en una grabación y transcribe un extenso diálogo en forma de entrevista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a98fd2c60fd3579f45859b130b77e545 wp-block-paragraph">En un poema dedicado a la memoria de JF que se llama <em>Tristeza por la muerte de un poeta</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ab9e61a2051887008ac00e7beb62af7c wp-block-paragraph">En una obra de teatro que titula <em>Delirium Vida (escenas de la búsqueda y el encuentro del poeta Jacobo Fijman)</em>, publicada a fines de los años noventa.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1e872c763b2aba4e8a2f2e148bb0a03f wp-block-paragraph">En otra pieza,<em> El Cristo Rojo</em>, estrenada en 2008 en la que Vicente protagoniza el papel de Fijman.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f8e9844d89ea1498b473c7a36daf5ecb wp-block-paragraph">Sin contar artículos, entrevistas, clases, ensayos desparramados por todos lados.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-363eb726ea94a0e9448cc2de14c70198 wp-block-paragraph">Maurice Blanchot, tras la muerte de George Bataille en 1962, advierte que no se habla sobre el amigo, sino que se sigue hablando con él. Que no se escribe acerca de su ausencia, sino que se prolonga la conversación. Que se busca seguir escuchándolo, permanecer junto a él, continuar queriéndolo.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7bb739b0e5231559f9bb12f1c441eee4 wp-block-paragraph">Eso hace VZL en esta novela: reanudar una conversación sin fin con JF.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6a23205c7c6bc9b9c5b13bf188572fa2 wp-block-paragraph">En tiempos en los que la desazón inmoviliza la imaginación, una hermosa imagen en este libro se anima a decir lo venidero aunque no se lo sepa: <em>“…poner los pies en las huellas del mañana”</em>.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b194003a22f30a7a746a302c96f6f55b wp-block-paragraph">Jacobo Fijman y Vicente Zito Lema se llegaron a querer mucho.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-66c65eab14210ce1ba2abdeb69524a46 wp-block-paragraph">Vicente prometió a Fijman que lo sacaría de la morgue del hospicio para que no le abran la cabeza como hacían en el manicomio. No quería presentarse en el cielo todavía chorreando sangre.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-25fde957b8468b8148d21fbd18b977a8 wp-block-paragraph">Fijman prometió a Vicente esperarlo al final del camino. Para recitar juntos un único verso: <em>“Es muy larga la noche del corazón”</em>.</p>



<div style="height:41px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-73174e9223b04699e5b230853b57a79d wp-block-paragraph">Buenos Aires, 27 de diciembre de 2024.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7201ff58d9c516c26f68012687f3c931 wp-block-paragraph">*El autor es psicoanalista, ensayista y Profesor de Psicología de la UBA. Autor de&nbsp;<em>Deliberar las psicosis</em>&nbsp;( 2004);&nbsp;<em>Alejandra Pizarnik, maestra de&nbsp;</em>(2008):&nbsp;<em>Inconformidad</em>&nbsp;(2010). Su último trabajo publicado es «Sesiones en el naufragio, una clínica de las debilidades». Ediciones La Cebra.</p>
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