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	<title>Trotsky archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<title>Trotsky archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Ochenta años después: ¿quién mató a Trotsky? &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2020 00:04:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato]]></category>
		<category><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón Mercader]]></category>
		<category><![CDATA[Stalin]]></category>
		<category><![CDATA[Trotsky]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raúl Zaffaroni luego de husmear un viejo expediente, producto del empeño por tratar de recuperar un documento histórico sobre el asesinato de León Trotsky, nos sumerge en una inquietante impresión, que es a la vez interrogación: si bien lo que todos sabemos sobre el asesinato de Trotsky es indiscutible, ese todo no es todo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/ochenta-anos-despues-quien-mato-a-trotsky-por-e-raul-zaffaroni/">Ochenta años después: ¿quién mató a Trotsky? &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni luego de husmear un viejo expediente, producto del empeño por tratar de recuperar un documento histórico sobre el asesinato de León Trotsky, nos sumerge en una inquietante impresión, que es a la vez interrogación: si bien lo que todos sabemos sobre el asesinato de Trotsky es indiscutible, ese todo no es todo.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El 20 de agosto de 1940, Ramón Mercader del Río Hernández, mientras Trotsky le daba la espalda, le clavó una piqueta en el cráneo y, aunque no lo mató de inmediato, porque le dio tiempo a morderle la mano y a ordenar que no lo matasen, le provocó la muerte. Mucho se ha escrito sobre esto, a veces con muy buena información y hasta vuelo literario, por lo que no volveremos sobre lo que es por todos conocido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También se sabe que tres meses antes, el 24 de mayo del mismo año, Trotsky había sufrido otro atentado del que salió ileso por milagro, pero mataron a uno de sus asistentes. Cualquiera que visite hoy la casa de la calle Viena en Coyoacán, podrá ver en una pared la marca de las balas de ese atentado. Todos sabemos también que Mercader era un agente del estalinismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pregunta que me formulo ahora es producto del empeño por tratar de recuperar un documento histórico y, a la vez, rendir un justo homenaje, lo que no conseguí, pero mucho después y por curiosidad, me puse husmear un viejo expediente y –sinceramente- creo que si bien lo que todos sabemos es indiscutible, tengo la fuerte impresión de que ese <em>todo no es todo.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La historia comenzó hace mucho, cuando daba mis primeros pasos en criminología con Alfonso Quiroz Cuarón (1910-1978) en la Universidad Autónoma de México. A través del maestro Quiroz conocí también a otro personaje de la intelectualidad mexicana de esos años, José Gómez Robleda (1904-1987) y, aunque tuve menos trato, en las reuniones de la Academia Mexicana de Ciencias Penales, a Raúl Carrancá y Trujillo (1897-1968), distinguido penalista y profesor de la UNAM. Los tres nombres están vinculados al asesinato de Trotsky: Carrancá y Trujillo fue el juez de Coyoacán que investigó el hecho, Quiroz y Gómez Robleda fueron los peritos a los que el juez encargó un estudio criminológico sobre la personalidad de Mercader, que le elevaron seis meses después con una extensión de 1332 páginas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las sentencias se citan párrafos de ese estudio y el propio maestro Quiroz dio cuenta de algo de su contenido en un libro publicado en 1965 (Alfonso Quiróz y Samuel Maynez Puente, “Psicoanálisis del magnicidio, Editorial Jurídica Mexicana).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Hay datos interesantes en la síntesis que aparece en ese libro, que está lejos de presentar a Mercader como un enfermo psiquiátrico. Fue la primera vez que se llevó a cabo en México un estudio electroencefalográfico de un delincuente, para descartar epilepsia y lesiones cerebrales, y también en que se usó el polígrafo, verificando que Mercader sabía ruso, lo que negaba rotundamente. Es curioso señalar que también se hicieron estudios histológicos de la corteza cerebral de Trotsky por parte del Dr. Isaac Ochoterena, que mostraron que estaba en pleno vigor intelectual, sin mácula de aterosclerosis.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En cuanto a Mercader, del estudio resulta que se trataba de un neurótico, eximio fabulador, ocultador. Lo diagnostican como un sujeto no ordinario, que considera que logra un fin elevado matando y conservando la categoría de un hombre moral que, después de lo que llama “el hecho”, no se considera un asesino, no manifiesta arrepentimiento y se cree poseedor de habilidades excepcionales. El peritaje abunda en consideraciones psicoanalíticas freudianas y, todo indica que dio en la tecla, con datos que el tiempo confirmaría: atribuyen el hecho a un fuerte complejo de Edipo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Se destaca que la mayor satisfacción psicológica de Mercader fue ocultarse bajo un nombre prestado. Había ingresado a México con un pasaporte canadiense a nombre Frank Jacson, adulterado sobre el original de un tal Babich, estalinista desaparecido en la guerra española, pero decía llamarse Jacques Monard y ser belga. En su indagatoria inventa una supuesta autobiografía que es un verdadero delirio: hijo de un conde diplomático belga, con carrera militar, etc.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://r2.abcimg.es/resizer/resizer.php?imagen=https%3A%2F%2Fstatic3.abc.es%2Fmedia%2Fpeliculas%2F000%2F023%2F514%2Fasaltar-los-cielos-1.jpg&amp;nuevoancho=620&amp;medio=abc" alt="Asaltar los cielos (1996) Película - PLAY Cine" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En 1950, el maestro Quiroz asistió al primer congreso internacional de criminología de la posguerra en París, presidido por Dannedieu de Vabres, juez francés de Nürnberg, y de allí se fue a España, llevando las fichas dactiloscópicas de Mercader. México no tenía relaciones con el régimen franquista –pues siempre siguió reconociendo al gobierno republicano en el exilio-, pero Quiróz hizo contactos policiales en privado y la policía catalana de inmediato identificó a Mercader. Así se pudo saber quién realmente era e incluso quién era la terrible Yocasta que confirmaba el Edipo del peritaje de diez años antes. A todo esto, Mercader estaba cumpliendo su condena de veinte años en Lecumberri y recibía la comida del restaurante “Prendes”, uno de los más lujosos de México en ese tiempo, sin que nunca se supiese quién la pagaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El peritaje famoso no está publicado. Pensé que era necesario hacerlo y me empeñé en lograr una copia, que lamentablemente no conseguí, pues en la fundación a la que donó su biblioteca el maestro Quiroz no aparece. Nadie me supo dar cuenta y la tarea queda pendiente hasta ahora a los mexicanos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No obstante, con motivo de esa búsqueda, me proveyeron de algunas fotocopias del expediente y otros materiales, entre ellos el “Testimonio de constancias complementario al incidente de libertad por desvanecimiento de datos promovido a favor de la procesada Sylvia Ageloff Maslow”, o sea, de 200 fojas de declaraciones y providencias que se tomaron en cuenta para confirmar en segunda instancia el sobreseimiento de esta mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Por mera curiosidad, porque era algo que no buscaba y que guardé casi con desgano, me dediqué una tarde a leer esas fotocopias con la experiencia de unas décadas de juez penal. La tradición dice que Sylvia, concubina de Mercader, hija de rusos pero norteamericana y que declaraba en inglés mediante traductor, fue un instrumento de Mercader. Incluso declara a su favor la propia viuda de Trotsky, como también otras personas cercanas y Mercader insistentemente recalca que ignoraba todo acerca de su plan criminal, “haciéndose cargo”, como se dice en la jerga más o menos marginal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La mujer no era realmente muy cercana al matrimonio, pero le dispensaban confianza. Tampoco era la secretaria, sino una colaboradora ocasional. Era una graduada (“Master of Arts”) en psicología en Columbia. Su relación con Mercader era anterior, habían andado juntos por Europa y New York, vivían en el mismo hotel en México. No tenía claro de qué vivía su concubino, incluso le había dado una dirección aparentemente falsa de su trabajo, pero por curiosa coincidencia, era un edificio en que alquilaba una oficina alguien que había participado en el primer atentado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Carrancá la procesó, estuvo en prisión preventiva y, después de cambiar de defensor -porque los primeros renunciaron- fue sobreseída en diciembre de 1940. El agente del ministerio público apeló el sobreseimiento y no parecía estar nada convencido de la inocencia de la mujer.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://farhamptonmag.files.wordpress.com/2017/04/blog_fernando_mires_muerte_de_trotsky_26082015_6401.jpg?w=1200" alt="Qué lugar le reservamos a Sylvia Ageloff? – Farhampton Mag" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La verdad es que, leyendo las declaraciones, tampoco lo estoy. Me parece increíble que una psicóloga de Columbia conviva con un sujeto, crea que su madre le envía sumas enormes de dinero (algo así como 10.000 dólares en la época, lo que era una suma suficiente para comprar un respetable inmueble) en medio de la guerra, no sepa de qué negocios se ocupa su concubino, observe que no repara en gastos y frecuenta lugares lujosos, que le pase por alto que éste se está granjeando la confianza de los custodios de la casa para entrar y salir sin ser molestado, que no caiga en la cuenta de su condición de fabulador, que no le haya preguntado con más detalle sobre su delirante biografía, que no le alarme que entre al país con un pasaporte falsificado, que luego del primer atentado Mercader hubiese hecho un viaje a New York, del que regresó muy desmejorado, más nervioso y sin dar razón de eso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Todo indica que ese nerviosismo provenía de que le habían reclamado por su ineficacia; la viuda de Trotsky sospechaba que había participado en el primer atentado. Tengamos en cuenta que Yocasta permanecía en la URSS. El agente les costaba muy caro y no era efectivo; a Yocasta la desilusionaba y la ponía en aprietos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sylvia –la inocente- a la hora del atentado estaba en el centro de la ciudad, el hecho fue en Coyoacán y ella estaba en San Juan de Letrán (hoy Lázaro Cárdenas) y Madero, con un matrimonio de la confianza de los Trotsky, mostrando nerviosismo y buscando aparentemente a Mercader en forma desesperada ante testigos insospechados; sería una inmejorable coartada, sin duda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A lo largo de todas esas actuaciones el empeñoso fiscal, Lic. Francisco Cabeza de Vaca, formula preguntas muy precisas y apela el sobreseimiento, parece estar empeñado en que se la investigue más. Con estos elementos, sinceramente, de haber sido el juez, no la hubiese sobreseído, coincidiendo con el fiscal, pero no se trata únicamente de mi impresión debida a la lectura curiosa del expediente, sino que hay algo más. Sabiendo que estaba en la búsqueda del peritaje y andaba revolviendo con ese motivo los papeles del caso, un nieto del fiscal me invitó a tomar un café y me contó una leyenda familiar. Se cuenta en la tradición familiar que, un buen día de esos meses, el abuelo llegó a su casa, entró, dijo “me mataron”, cayó en un sillón y murió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No cabe duda acerca de que Mercader era un agente de Stalin, pero después de leer las 200 fojas y de escuchar la leyenda familiar, lo que no me queda claro es si era sólo Stalin quien tenía interés en eliminar a Trotsky, o si también éste molestaba a otros, o si otros estaban por convenir algo con Stalin y le prestaron alguna ayuda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No soy historiador, sólo un curioso que leyó demasiados expedientes, pero que se puso a husmear uno que no era precisamente lo que estaba buscando.          </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 27 de agosto de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA</span></p>
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		<title>Cookismo o fascismo. Dialéctica de las olas &#8211; Por Rocco Carbone</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Jul 2025 13:03:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este trabajo recupera, desde Trotski, un aforismo de Marx: ningún régimen desaparece de la escena antes de haber agotado todas sus posibilidades. Y propone: ningún régimen reaccionario puede ser revocado si en el campo antagonista no se organiza un poder de freno, resistente, y, en un momento, radicalmente afirmativo.</p>
<p>La entrada <a href="https://lateclaenerevista.com/cookismo-o-fascismo-dialectica-de-las-olas-por-rocco-carbone/">Cookismo o fascismo. Dialéctica de las olas &#8211; Por Rocco Carbone</a> se publicó primero en <a href="https://lateclaenerevista.com">La Tecl@ Eñe Revista</a>.</p>
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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-8c742c2eddfc948b052ff9a13189db4d"><em><strong>Este trabajo recupera, desde Trotski</strong></em>,<em><strong> un aforismo de Marx: ningún régimen desaparece de la escena antes de haber agotado todas sus posibilidades. Y propone: ningún régimen reaccionario puede ser revocado si en el campo antagonista no se organiza un poder de freno, resistente, y, en un momento, radicalmente afirmativo.</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-173bfd1482c7da3a50ec4458c5b855be"><strong>Por Rocco Carbone*</strong></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-d5e18531e670bd10ca130847a62fe9c1"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></p>



<div style="height:64px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="has-drop-cap has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7220e6bb61ab3566a58aaa77f9b4813a">El fascismo suele (re)surgir en momentos de crisis. Su resurgimiento suele vincularse con los comportamientos de la clase media. La experiencia de gobierno actual empezó a organizarse en un momento absoluto -global- de crisis: la pandemia. En los momentos de crisis, la clase media dirige su atención a la clase que le inspira confianza, sea por narrativa o acción o ambas, que suele ser la clase propietaria. Pero cuando las grandes mayorías populares tienen nitidez acerca de <em>su</em> proyecto de clase; cuando cuentan con una dirección perspicaz, firme, audaz, pueden inspirar confianza -y hasta entusiasmo- en las capas medias.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-804f8b4e3d4e7a0bcda9c4abfe7099fe">En la pandemia la clase media volvió a referenciarse en la clase que tiene la propiedad en sus manos. No hablamos de la propiedad de los 50 m<sup>2</sup>, del tres ambientes o el Clío desvencijado que ya no actúa como musa inspiradora de la historia, sino de la <em>gran propiedad</em>, de las grandes fortunas acumuladas afanando la riqueza producida históricamente por las clases trabajadoras. En este sentido, el presidente Milei no es un <em>outsider</em> de la política. Surgió del corazón del capital, de la clase que tiene en sus manos la gran propiedad. Lo que, a su vez, quiere decir: poseer grandes capitales, múltiples saberes, controlar la mediaticidad monopólica, contar con una red nacional e internacional de puntos de apoyo, con una jerarquía de instituciones (legales e ilegales; entre las segundas revistan las organizaciones mafiosas), tener una cantidad indeterminada de privilegios sociales, estar sostenido por una parte conspicua del poder judicial, etc. “El capitalismo no es una abstracción: es un sistema vivo de relaciones de clase que, ante todo, tienen necesidad del poder estatal” (Trotsky, <em>Historia de la revolución rusa</em>, pp. 813-814). Y, ante la crisis -sea social o económica o medioambiental o una combinación de todas estas- ese sistema trata de ubicar el poder fascista en el corazón de la estatalidad con el propósito de descargar las patologías del poder capital sobre los hombros de las clases trabajadoras.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-62bbc7858058361010f71e199d454261"><em><strong>Jauretche</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1092a9ee9cac308b83b0a5c0c197eb14">La clase media es una medianía: es capaz de fuertes -y aceleradísimos- impulsos, pero es a la vez una clase sin resistencia. Ante el fracaso siente miedo, se espanta, pierde valor. Y cuando sobreviene una crisis pierde las esperanzas en la emancipación. Entonces desborda de desilusión, tristeza, apatía, descontento, frustración. Además, sus estados de ánimo son muy cambiantes, suelen ser rápidos y violentos y esa condición le imprime cierta inestabilidad al impulso emancipador. De todas las condiciones que se requieren para afirmar la emancipación la más inestable es el estado de ánimo de la clase media. Cuando la herramienta de la emancipación titubea, cuando se inclina hacia la socialdemocracia -hacia políticos de tipo conciliador, “que carecen de una comprensión viva de la realidad y de un serio adoctrinamiento teórico” (Trotsky, <em>Historia de la revolución rusa</em>, p. 836)-, cuando no es lo suficientemente decidida para guiar las expectativas y las esperanzas del movimiento elemental de las grandes mayorías -de las clases trabajadoras (bajas y medias)-, en un momento de crisis, sobreviene la reacción. Si la emancipación no se mantiene firme, si no mantiene su propio número, es decir, su cohesión de clase, si sus cuadros se distraen del proyecto de poder y de estatalidad plebeya y pierden perspicacia, firmeza, audacia, en ese instante se precipita un reflujo de la amplificación democratizadora. <em>Apostilla</em>: en cuanto al Estado y a la plebe, la estatalidad en manos de las fuerzas elementales que se elevan de las profundidades sociales es un principio histórico bien distinto que la estatalidad en manos de las clases propietarias.</p>



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<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" src="https://laopinionaustral.com.ar/media/uploads/2021/02/LZN150221-003F04.JPG" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ex presidentes Néstor Kirchneri y Carlos Menem.</em></figcaption></figure></div>


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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c18f27a674ec67d4fc39d625de235a67">El dilema entre la reacción y la emancipación en la Argentina post 2001 se dio en 2003 entre Menem y Kirchner. En el momento del reflujo, la clase media se distrae de la emancipación y busca su salvación en el campo opuesto: el de la reacción. Este movimiento que describo empezó a encaminarse socialmente en lo más oscuro de la pandemia, se refrendó con las elecciones de 2021, con Javier Milei y Victoria Villarruel diputados y terminó de cristalizarse con las elecciones generales de 2023. Cuando la marea es ascendente y la ola emancipadora es expansiva las grandes mayorías trabajadoras arrastran a la clase media. En el momento del reflujo, sucede el movimiento inverso: la clase media arrastra a grandes sectores de las mayorías trabajadoras. Esta sigue siendo la dialéctica de las olas emancipatoria y fascista en la Argentina de pospandemia. Para salir del desastre del presente, si el campo de la emancipación se lo propone, <em>la</em> tarea es organizar un momento cookista.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-c9fbded9dc5d2464dd5b7c7a13e812db"><em><strong>Cookismo</strong></em></p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4a510280b42d20cbab0a906983038aea">Este instante es esencialmente <em>político</em> y, muy coyunturalmente, electoral. Pasa a ser un imperativo categórico si se acepta que en la Argentina que habitamos no existe separación de poderes (una parte conspicua del poder judicial responde a los intereses del gran poder de la propiedad), que las elecciones no son ni libres ni justas (el mayor cuadro de la oposición está presa; junto a otra presa política cuya condición parece no tener fin: Milagro Sala), que no hay pluralismo informativo (estamos ante el imperio de la mediaticidad monopólica y el algoritmo de los aparatos del capitalismo global que llamamos banalmente “redes sociales”), que los derechos de las minorías -prácticamente- han desaparecido. Si todo esto se comparte, ¿es posible seguir hablando de democracia? Si respondemos afirmativamente debemos reconocer que estamos ante una democracia apenas formal, por el ejercicio electoral, y extremadamente limitada. Esto es: anulada. El régimen social existente es incapaz de resolver los problemas fundamentales de la sociedad y opera con una furiosa hostilidad hacia el orden del trabajo, haxcia la vida de las clases que organizan su existencia alrededor de él. Si la niñez gravemente enferma no puede acceder al necesario cuidado en el Hospital Garrahan quiere decir que nos gobierna una fuerza tanática absoluta incapaz de resolver los problemas fundamentales del desarrollo de la nación. De allí deriva un creciente malestar político. Y en esa masa que leva late una de las posibilidades más importantes de una renovada situación emancipatoria.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4af04465577c643d5c41c3cc091dc597">¿Quién puede organizar el momento cookista? La intuición más la experiencia depositada en la fuerza elemental “sagrada” de las grandes mayorías trabajadoras. En cuanto a la idea de “mayoría”: no es un número, sino posibilidad, fuerza, facultad, potencia. No se cuenta aritméticamente: se construye y se organiza. La mayoría dispuesta a la insurrección del acto emancipatorio sabe que no puede calcular todo de antemano, pero sí calcular todo lo que puede prever para este sobrevenga. Si el campo de la emancipación es capaz de tomar para sí como propósito la idea y la acción de resolver los problemas planteados por la historia, va a llevar a la Argentina -de nuevo- por un camino de rehabilitación. Su primera tarea será la necesaria revocación del experimento teratológico. Para eso necesita crear una herramienta <em>política</em> de la que aún carecemos.</p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-553fc9ccb49a743c38e40154b7e5c550"><em>El texto contiene lenguaje inclusivo por decisión del autor.</em></p>



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<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a181fc3911aa47cf39440bf51066c007">14 de julio de 2025.</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-605a43227e1a74da2762b65f3f122017">*Filósofo y analista político. CONICET.</p>



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