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	<title>Totalitarismo financiero archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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	<description>Una Revista de Opinión</description>
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	<title>Totalitarismo financiero archivos - La Tecl@ Eñe Revista</title>
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		<title>Resistencia vs. Depresión &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Oct 2018 23:21:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[E. Raúl Zaffaroni]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
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		<category><![CDATA[Totalitarismo financiero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El totalitarismo es consciente de que no es posible resistir con una sociedad deprimida, por ello es importante insistir en que toda transformación comienza desde el conjunto de las microcríticas sociales que van resquebrajando la base de la verticalización corporativa inherente a toda estructura de poder totalitaria.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>El totalitarismo es consciente de que no es posible resistir con una sociedad deprimida, por ello es importante insistir en que toda transformación comienza desde el conjunto de las microcríticas sociales que van resquebrajando la base de la verticalización corporativa inherente a toda estructura de poder totalitaria.</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>(para La Tecl@ Eñe)</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es innegable que todos los días nos bombardean noticias poco confortantes y tratamos de no leer el diario temprano para no comenzar mal el día. Es verdad que es muy desagradable saber que tenemos presos políticos –con Milagro a la cabeza-, se entrega el país a la voracidad financiera con una creciente deuda, se suscriben acuerdos que nos someten a organismos internacionales y cuyo contenido desconocemos (y lo desconocen también todos los legisladores), hay jueces que criminalizan opositores, se aprueba un presupuesto con cálculos falaces y que no promete otra cosa que miseria, que la policía infiltra <em>anarquistas </em>para provocar desórdenes y desarmar nuestra capacidad de movilización popular, el ejecutivo felicita y asciende a los autores de ejecuciones sin proceso, el presidente mueve jueces a su antojo en su tablero de ajedrez judicial cuyas cúpulas se lo consienten, se  persigue a jueces por el contenido de sus sentencias, los gobernadores son presionados con amenazas de recorte o retraso en la remisión de partidas, los medios monopólicos estigmatizan para preparar la criminalización judicial (<em>lawfare  </em>o los once principios de Göbbels actualizados), y no sería del caso seguir enunciando lo que todos vivenciamos cotidianamente, mientras esquivamos la mampostería demolida de lo que otrora fue un Estado de Derecho más o menos aceptable, con un mercado interno de consumo considerable y cierta distribución de riqueza menos inequitativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora, para detener la inflación, será necesario no tener dinero para consumir, o sea, que los seres humanos estamos al servicio de la economía y no ésta a nuestro servicio. Parece que el ideal es la inflación cero aún a costa de la vida cero.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En síntesis, todo esto es resultado de la decisión de entregar nuestra Nación al poder de las transnacionales que hoy quieren vaciar todas las democracias del mundo, sin que importe si los pueblos votan por socialdemócratas, conservadores, liberales o quien sea, puesto que, cualesquiera fuesen los electos, no deberán obedecer lo que quieren quienes les votaron, sino lo que les manden acreedores autócratas de transnacionales, que gobiernan ficciones de dinero de las que no son propietarios y que en los propios países sede han privado de soberanía a sus pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desde hace quinientos años la <em>polarización básica</em> en nuestra región está dada entre <em>independencia y colonialismo</em>. Es posible llamar <em>izquierda </em>a cierta distribución de la riqueza y <em>derecha </em>a la mayor concentración, pues una sociedad colonizada trabaja para otros y nunca puede tener una discreta distribución. Pero esa denominación es inofensiva a condición de no confundirnos, es decir, siempre que seamos conscientes de que todo lo que decide nuestra distribución de riqueza se juega conforme a la <em>polarización básica</em>, porque nuestra posición geopolítica siempre hizo que nuestro capitalismo haya sido derivado y, por ende, sería absurdo razonar como si viviésemos los tiempos europeos de la acumulación originaria en la Revolución Industrial. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si apartamos la máscara del <em>neoliberalismo </em>como ideología encubridora que coopta hoy las academias, veremos que esconde el rostro de un <em>Pennywise </em>o de un <em>Chuk</em>: se trata del <em>totalitarismo financiero mundial</em>, en manos de los <em>chief executives officers </em>(autócratas neuróticos bajo <em>estress continuo</em>) de corporaciones transnacionales, que mantienen como rehenes y <em>lobistas </em>a los gobernantes de sus países sede (cuyos gobernantes otrora decidían en el marco del antiguo imperialismo neocolonial). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestra región practican una etapa avanzada del <em>colonialismo, </em>valiéndose de sustituibles títeres locales, que descartarán cuando, una vez cumplida la misión de endeudar, por su voracidad e incapacidad de gestión pierdan funcionalidad para garantizar el pago de los intereses de las deudas siderales.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al describir esto, se producen diferentes reacciones, sin perjuicio de los rasgos de personalidad como explicación psicológica, desde la interacción se ponen de manifiesto claros condicionamientos sociales.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La reacción más extrema es el <em>negacionismo</em> frente al colonialismo que sufrimos, lo que no se explica simplistamente alegando que <em>hay muchos fascistas. </em>Esto último no es cierto, ante todo porque los que pululan entre nosotros no son <em>fascistas, </em>sino algo peor si lo hay, o sea, personalidades autoritarias propias de sujetos frustrados dispuestas a impulsar cualquier atrocidad represiva. Por suerte, no son demasiados y nunca dejarán de ser como son.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>negacionismo </em>más difundido consiste en una defensa frente a la perspectiva de una <em>depresión, </em>que es la que sufre toda víctima de estafa, cuya primera reacción consiste en negar su victimización y luego, cuando ante la evidencia ya no puede hacerlo, cae en <em>depresión</em>, porque todos nos deprimimos cuando nos damos cuenta de haber jugado el papel de tontos, crédulos o ingenuos y que otros más hábiles nos han usado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero hay otras reacciones a veces más preocupantes, que corresponden a quienes caen en <em>depresión por supuesta impotencia. </em>Nos hemos ocupado antes de estas reacciones, pero queremos ahora hacerlo con un poco más de detalle. Las reacciones <em>depresivas </em>son de dos tipos: (a) una es la que atribuye todo a una suerte de <em>destino manifiesto, </em>por llamarlo de alguna manera (<em>los argentinos somos así, siempre nos pasa, pasamos una etapa buena y después viene esto</em>); (b) la otra, más corriente, es la reacción de impotencia total frente al poder verticalizador (<em>no podemos hacer nada, lo tienen todo, medios, dinero, justicia, policía, y no hay reacción, la gente sigue igual</em>).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera de este tipo de respuestas ignora que tenemos a nuestras espaldas quinientos años de tradición de resistencia al colonialismo, empezando por el Padre Las Casas y la resistencia de los indios, de los quilombos de esclavos fugitivos, de movimientos de liberación, de gobiernos populares, de luchas sindicales, y todo lo que sería largo <em>enumerar</em> y respecto de lo que no cabe menos que recomendar que revisen un poco la historia de nuestro continente y de nuestro país.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>¿Y de qué han servido, si estamos como estamos? </em>Sería la objeción del <em>deprimido. </em>La respuesta es obvia: <em>para que estemos como estamos</em>. Pero de esa obviedad no es consciente quien responde sin darse cuenta de que sin todo eso no sólo no estaría como está y tal vez, ni siquiera estaría, porque lo hubieran abortado por miseria, hubiera muerto de enfermedad infantil, le hubieran faltado proteínas en la infancia y no tendría suficientes neuronas en su cerebro, no hubiera aprendido a leer y escribir y, si es el caso, nunca hubiera pisado la universidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sencillamente, <em>está aquí y ahora </em>y puede hablar porque <em>otrora por aquí</em> pasó nuestro pueblo, con sus próceres a la cabeza, esos que ahora reemplazan por animalitos en los billetes (dejo de lado a Roca y Mitre, claro, y faltaron Yrigoyen y Perón, aunque por suerte estuvo Evita), porque <em>los animalitos son la vida y los próceres están muertos</em>, según el inefable vocero del actual gobierno (o régimen si gustan). Lo que calla el creativo vocero es que el totalitarismo (del que él es agente local colonialista) es <em>tanático,</em> no tiene en mira la vida, sino la <em>muerte</em>, pues de seguir adelante hará desaparecer también a los animalitos, dado que no genera dos crisis, una ambiental y otra social, sino <em>una única crisis socioambiental</em> (perdón por citar al Papa, que según los <em>bien pensantes</em> hace bien en ocuparse de los pobres, pero hace mal en destapar la olla y explicar por qué hay pobres).  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La segunda de las reacciones arriba referidas, la de la <em>depresión por impotencia</em>, es frecuente entre los que nunca se engañaron y tienen las cosas claras, por lo que debe preocupar incluso más. Se trata de quienes dan la razón a la descripción cruda de la realidad, la tienen incluso incorporada, pero reaccionan con un <em>no podemos hacer nada y no pasa nada. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque parezca mentira, estos también son víctimas del totalitarismo financiero, porque como todo totalitarismo, éste se esfuerza por desarmar cualquier resistencia mediante la <em>depresión </em>y, por supuesto, sabe muy bien que la sensación de impotencia (o su omnipotencia propia) genera <em>depresión</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin perjuicio de todas las espectaculares demostraciones de fuerza de cualquier totalitarismo (paradas, desfiles, muestras de fuerza, represión policial abierta, fanfarronadas autoritarias, etc.), en nuestra Patria, en Latinoamérica y en el mundo, gran parte de la población es víctima fácil de una <em>doble ilusión</em>, que la lleva a creer que las transformaciones sociales sólo se pueden producir desde el poder y con fuertes conducciones, o bien que, por el contrario, surgen como explosiones espontáneas sin historia ni preparación previa, algo así como movimientos que aparecen porque Dios quiere y sólo podemos rezar para que ocurran.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien ambas percepciones son erróneas, todos los totalitarismos las explotan, estimulan y fortalecen, precisamente porque saben que son las que provocan <em>depresión, </em>que es el mayor antídoto para la <em>resistencia. </em>Quede claro que todo totalitarismo es consciente de que <em>no es posible resistir con depresión</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero en la realidad, los fenómenos de transformación social responden a una dinámica del todo diferente: ninguna cúpula podría cambiar nada sin un previo debilitamiento del verticalismo social (<em>descorporativización social</em>), generado lenta y casi en silencio por la crítica y resistencia producida en cada punto de interacción o encuentro social (fábrica, escuela, sindicato, barrio, hospital, lugar de culto, asociaciones, clubes, ONGs, cooperadoras, sociedades vecinales, carnicería, panadería, farmacia, etc.).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque parezca extraño, toda transformación comienza desde lo <em>microsocial </em>y el conjunto de esas <em>microcríticas </em>sociales es el que va resquebrajando la base de la verticalización corporativa inherente a toda estructura de poder totalitaria y, a su vez, es el presupuesto necesario que prepara el momento en que se produce una <em>convocatoria convergente </em>de la que emergen los grandes movimientos de transformación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sólo que la espectacularidad del momento en que se manifiesta el <em>movimiento convergente, </em>con demasiada frecuencia encandila y deja oculta la miríada de <em>críticas microsociales</em> que lo preceden y lo impulsan, y eso es lo que facilita alguna de las ilusiones de impotencia. No hay ninguna cúpula ni fragmento de ella que pueda hacer nada transformador sin esto, ni tampoco ninguna transformación que surja de la nada, pero el totalitarismo, para <em>deprimir y debilitar toda resistencia, </em>alimenta estas ilusiones.     </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque parezcan insignificantes, locales, de pequeño contorno, son todas las <em>microcríticas</em> sociales que surgen en nuestros círculos reducidos de interacción, las que lentamente se van enlazando para desembocar en un momento en el <em>movimiento convergente de transformación.</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De allí la importancia de insistir en ellas y de pensar desde esos encuentros -que parecen menores- cómo haremos para que, superada la emergencia colonialista que padecemos, surja un nuevo Estado, un <em>nuevo nunca más </em>al endeudamiento colonizador, una valla institucional sostenida por nuestro Pueblo, para interrumpir el círculo <em>viciado</em> de irrupciones colonialistas que hacen regresar etapas de soberanía, en particular desde 1955 hasta la fecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los sesenta años que el presidente considera <em>perdidos, </em>porque durante ese tiempo las minorías colonialistas no lograron entregar por completo a la Nación y consolidar definitivamente nuestro sometimiento al colonialismo, deben invertirse de una vez por todas con un fuerte <em>basta </em>que consolide hacia el futuro la soberanía nacional. Nadie debe ignorar que esta dinámica no se detiene y vacunarse contra la <em>depresión </em>que quiere provocarle este totalitarismo financiero.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 30 de octubre de 2018</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires</span></p>
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		<title>Nuestro derecho y la postpandemia &#8211; Por E. Raúl Zaffaroni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Tecl@ Eñe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 11:28:06 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>E. Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Raúl Zaffaroni afirma en esta nota que ante la evidencia de que los Estados, debilitados por la acción del tardocolonialismo financiero, no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la postpandemia, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado neoprovidente, con mínima equidad desconcentradora de riqueza, capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Por E. Raúl Zaffaroni*</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>(para La Tecl@ Eñe)</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>1- Pandemia y colonialismo. </strong>Cuando se producen cambios de poder planetario, da la sensación de que la historia <em>se acelera. </em>Los cambios actuales eran previsibles. Entre otros, Francisco lo dijo en la <em>Laudato si</em>: <em>esto no se sostiene</em>. La pandemia precipita las cosas, pero además de las advertencias de la OMS, tampoco es algo nuevo en la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si quitamos la máscara ideológica del <em>neoliberalismo</em>, veremos que el mundo está sufriendo un <em>totalitarismo</em>, en este caso <em>financiero</em>, que practica una nueva forma de colonialismo que podemos llamar <em>tardocolonialismo,</em> para diferenciarlo de las etapas anteriores, es decir, del <em>originario</em> y del <em>neocolonialismo</em>. Esta nueva <em>etapa colonial</em> ahora se enrosca sobre sí y paraliza la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El colonialismo tiene su historia, que no debe confundirse con la <em>historia universal</em>, como pretendía Hegel. Esa historia nos dice que no es la primera vez que una hegemonía mundial <em>se enrosca</em>, ni tampoco son ajenas a esto las infecciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La <em>revolución mercantil</em> -que posibilitó el colonialismo-, fue impulsada por el comercio europeo con oriente, que llevó las ratas y la peste bubónica, matando a un tercio de la población europea.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lanzados al colonialismo <em>originario</em>, los españoles contaminaron a los indios con enfermedades, producto de la domesticación europea de animales, contra las que los indios no tenían anticuerpos, lo que mató a la mitad de la población originaria. Al mismo tiempo, jerarquizó tanto su sociedad que, cuando con la revolución industrial apareció, la burguesía europea fue incapaz de crearla en España y se derrumbó su imperio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para satisfacer el extractivismo insaciable, se cometió el crimen del esclavismo contra los africanos, que trajeron la fiebre amarilla y, cuando el <em>neocolonialismo </em>quiso facilitar la comunicación interoceánica con el canal de Panamá, esa infección hizo fracasar la primera tentativa de construirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>neocolonialismo</em> cometió horripilantes genocidios, especialmente en África, hasta desembocar en una guerra <em>interimperialista</em> que, al final, desencadenó la llamada <em>gripe española</em>. En la segunda etapa de esa tragedia se <em>enroscó</em>, pues el genocidio fue cometido en su propio territorio, victimizando a personas tan pobres en melanina como sus líderes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Ahora el <em>tardocolonialismo financiero</em> de las transnacionales, con su brutal depredación del medio ambiente y la destrucción indiscriminada de equilibrios biológicos, fue generando virus en serie, hasta producir uno que paralizó la economía mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El actual recorte arbitrario de lo que nos explica la ciencia biológica, pretende que el <em>enemigo</em> sea el virus y, por ende, estaríamos en <em>guerra contra el virus </em>cuando, de existir alguna <em>guerra</em>, debería serlo contra la fábrica de virus en serie, que es, justamente, el actual totalitarismo financiero depredador del medio ambiente, que ha producido la <em>vaca loca </em>(por alimentar rumiantes con harina de cadáveres), la gripe asiática, la de Hong Kong, el VIH, la gripe porcina, el SARS, el Ébola, el coronavirus modelo 2015 y ahora la nueva versión 19.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como si eso fuese poco, fabrica luego las <em>vacunas, </em>las patentan y las venden a quienes pueden pagarlas: cada año mueren en la India 100.000 niños de neumonía, mientras la transnacional dueña de la patente de la vacuna embolsa miles de millones de dólares.    </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esclavitud, sometimiento a servidumbre, crímenes masivos atroces, genocidios, glotonería hegemónica, concentración ilimitada de riqueza, suicidios de las sucesivas oligarquías enceguecidas por su afán insaciable de poder y generación de epidemias, son fenómenos entrelazados y presentes desde la gestación del colonialismo en Europa hasta todas sus sucesivas etapas en el mundo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>2- La naturaleza del totalitarismo financiero.</strong> Es claro que estamos sometidos a un poder planetario que concentra ilimitadamente riqueza, con la consiguiente exclusión genocida de miles de millones de personas, para lo cual ejerce sobre nuestra región un despiadado colonialismo succionador, mediante endeudamientos concertados por sus <em>virreyes</em> locales, que nos somete a jurisdicciones extranjeras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Lo cierto es que este <em>totalitarismo financiero</em> equivale hoy a los de entreguerras, es decir que, para legitimar genocidios, ya no se usan camisas pardas ni negras ni se prometen paraísos de razas superiores puras o de sociedades sin clases en que todos seremos felices, sino que se vaticina una <em>felicidad generosamente derramada</em> desde la riqueza crecientemente concentrada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El discurso con que se enmascara este totalitarismo no está escrito en <em>Mein Kampf</em>, sino en las obras de Milton Friedman y Friedrich von Hayek. Tampoco se promete el <em>ario puro</em> y el <em>hombre nuevo</em>, sino el <em>homo economicus</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este discurso es el que ahora confronta con los Derechos Humanos, incorporados al derecho internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Mientras estos últimos proclaman que todo ser humano es <em>persona</em> y, por el hecho de existir tiene unos derechos elementales y básicos, la ideología que se autodenomina <em>neoliberal</em> afirma que, por el mero hecho de haber nacido, un sujeto no tiene derecho a reclamar nada (así, von Hayeck). Si bien no todos los acólitos de esta idolatría son tan explícitos y sinceros, los cadáveres en el Mediterráneo o el experimento <em>pinochetista</em> de Friedman, demuestran que comparten esa premisa.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los gerentes de este totalitarismo financiero no pueden hacer otra cosa que obtener ganancias sin respetar límite alguno, puesto que, con la <em>financiarización</em> de la economía, las corporaciones transnacionales son manejadas por tecnócratas que deben cumplir con ese objetivo o son reemplazados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En ejecución de estos mandatos ineludibles, la conducta de los gerentes del totalitarismo financiero pasó a ser delincuencial a gran escala: extorsiones, trabajo esclavo, <em>macroestafas</em>, evasión fiscal, administraciones fraudulentas, destrucciones de ecosistemas, extinción de especies, desertificación, contaminación de aguas y atmósfera, encubrimiento de tráficos ilícitos, reciclajes de dinero, empresas fantasmas y, llegado el caso, también golpes de Estado y fusilamiento de población civil, todo se lo permiten sin límite alguno. La <em>criminalidad organizada</em> (<em>organized crime</em>) más poderosa del planeta es la que ejercen estos gerentes con sus <em>macrodelitos</em>. No debe extrañar, porque todos los totalitarismos <em>fueron criminales</em>; sólo cambian sus métodos, conforme a sus contextos de poder.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cafeslavacom.files.wordpress.com/2018/06/1200x1497.jpg?w=1080" alt="Andrés Manuel y el voto contra el Neoliberalismo – Café Slava" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>3- La situación <em>tardocolonial</em>. </strong>En nuestra realidad colonial de extrema concentración de riqueza, con los más altos coeficientes de Gini del planeta, la paralización hará caer en la pobreza a fajas de las clases medias. A las fuertes protestas de la <em>prepandemia</em> se sumarán las fajas medias <em>desclasadas</em>. Nuestros Estados no estuvieron preparados para responder con racionalidad a las demandas anteriores y, menos aún, lo estarán para las que vengan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si aspiramos a que la conflictividad que anuncia esta emergencia halle soluciones no violentas y, por ende, a que nuestros Estados puedan ofrecer <em>soluciones racionales</em> <em>en el marco democrático y republicano</em>, el primer paso debe ser reconocer la dura realidad de la que deberemos partir, es decir, de Estados debilitados, escuálidos, muy poco democráticos y –quizá menos aun- republicanos.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El mito más negativo –por inmovilizante- nos hace creer que vivimos en Estados con instituciones sólidas, basadas en principios democráticos y republicanos, garantizados en el plano regional por un derecho internacional eficaz, cuando nada de eso es verdad. Nadie compraría otro atuendo si creyese que el que lo viste es de máxima elegancia, cuando en realidad está en harapos que ni siquiera cubren sus partes pudendas.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien <em>no existe un único modelo democrático</em>, el que se generalizó en la región es el de las <em>democracias plurales,</em> en que la ciudadanía canaliza su voluntad a través de partidos políticos. Pues bien, de este modelo institucional democrático, en nuestros Estados sólo quedan restos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto obedece a que los partidos políticos sólo existen formalmente, pues su función canalizadora la ejercen las corporaciones que monopolizan la comunicación en cada país: desde el análisis funcional, cada una de ellas es un partido político y, además, por <em>monopólica</em>, es un <em>partido único</em>. El monopolio de estos partidos únicos funcionales al poder colonial se presenta como <em>derecho a la libertad de expresión, </em>cuando en realidad es su más abierta negación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En las concentraciones urbanas, el voto de altos porcentajes de ciudadanía se manipula, conforme a los conocidos <em>once principios de</em> Göbbels, llevando al extremo el consabido teorema de Thomas: <em>no importa que algo sea verdad o mentira, lo que importa es que se lo dé por cierto y en ese caso produce efectos reales.</em> Son las <em>profecías autorealizadas</em>. Las <em>fake news</em> circulan a mayor velocidad que la información correcta, incluso por las <em>redes –</em>cuya tecnología <em>también es monopólica</em>-, donde se arman ejércitos de <em>trolls</em> y de ingenios que simulan personas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De este modo se determina la conducta de buena parte de la población, que de buena fe vivencia la <em>realidad creada por los actores disfrazados de comunicadores</em>, algunos tan consustanciados con los personajes de sus libretos que llegan a creer las mentiras que divulgan.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Estos partidos políticos únicos y mediáticos fabrican a los <em>virreyes</em> locales del totalitarismo financiero y, por ende, como todo aparato de propaganda totalitario, no reconocen ningún límite ético ni legal.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://fotos.perfil.com/2019/09/14/cropped/696/696/center/fake-news-persists-in-argentina-with-both-sides-fuelling-the-flames-778973.jpg" alt="Buenos Aires Times | Fake news persists in Argentina as election ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos son rehenes de estos <em>partidos únicos</em>, que les marcan las agendas, sabiendo que entre los que luchan por el poder siempre habrá algunos más inescrupulosos que, sin duda, llevarán ventaja sobre los que ofrezcan alguna resistencia, como también sobre los que no sean menos genuflexos por temor o por restos de dignidad y ética, pero que tampoco se animen a denunciar y menos a resistir sus amenazas de linchamiento. Saben muy bien que, en muchos casos, estos últimos también cederán a sus directivas, porque juegan con su ingenuidad, haciéndoles creer que su silencio los cubre de ser blancos de sus disfrazados de comunicadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Los políticos más inescrupulosos disputan para convertirse en candidatos a <em>virreyes</em> de los partidos únicos mediáticos, pues saben que cuando éstos los ungen como tales, tienen altísimas probabilidades de trepar a los gobiernos, con una falsa aureola de democracia. A veces, cuando al <em>virrey </em>ha ejercido su poder colonial con demasiada avidez y torpeza, su reelección fracasa, como en la Argentina. En algún otro caso, el <em>virrey</em> traiciona a su propia fuerza política, proclamándose tal una vez en el gobierno. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esas democracias de partidos mediáticos únicos suelen asumir formas <em>plebiscitarios</em>, puesto que, una vez en el gobierno, los <em>virreyes</em> ejercen <em>plenos poderes</em> en abierta violación a los principios republicanos, a veces mediante plebiscitos explícitos, pero en la mayoría de los casos, de hecho y ante la indiferencia pública, sostenida por la desinformación de la misma publicidad del régimen.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La primera preocupación de los <em>virreyes</em> es el reacomodamiento de los poderes judiciales a su gusto, puesto que de ellos depende la impunidad de sus mandantes, socios y amigos, como también la persecución y difamación de sus opositores y obstaculizadores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Del grado de previo deterioro de la organización judicial depende la facilidad de estas maniobras. Por lo general, las corporaciones judiciales se integran con personas que privilegian su estabilidad laboral, por lo cual, la docilidad se obtiene, en primer lugar, con el ofrecimiento de algunas racionalizaciones o mecanismos de huida que permitan su <em>pax burocrática. </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al igual que en cualquier estamento profesional, en el judicial hay algunos inescrupulosos y también unos pocos delincuentes, de los cuales se sirven los <em>virreyes</em> y que, por regla, se ofrecen a servirlos, sea en procura de rápida promoción jerárquica, por afán mediático, por aspiración al estrellato político o por corrupción.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros <em>virreyes</em> cumplen el mandato <em>metrópolitano</em> eliminando a quien les molesta. Este colonialismo no los mata, como a Sucre, Moreno, Monteagudo, Dorrego o al mismo Bolívar, si antes no lo hubiese hecho la tuberculosis, ni los manda al exilio, como a San Martín. Elimina a los líderes políticos groseramente, con golpes de Estado abiertos, como en Bolivia, pero otras veces orquesta golpes <em>blandos, </em>que prostituyen a la política, pues explotan los bajos instintos de lo peor de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La eliminación de líderes populares por decapitación pública se completa con campañas de los <em>partidos</em> mediáticos de los <em>virreyes</em>, en combinación con un pequeño grupo de jueces patológicos, en bandas de las que forman parte activa agentes de servicios secretos, delincuentes que cobran su <em>arrepentimiento</em>, testigos falsos, fiscales extorsionadores, policías corruptos, etc.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Para estos discípulos de Freisler y Vichinsky, todo es válido: misteriosos escritos detallados; increíbles memoriosos; insólita velocidad procesal; invocación aberrante de la doctrina jurídica; clonación de procesos; pluralización de <em>bandas</em>; gobiernos considerados asociaciones ilícitas y, por supuesto, violación de normas procesales básicas. De no ser suficiente, se amenaza y persigue a algún juez que moleste, porque así lo exige la lucha contra el <em>flagelo de la</em> <em>corrupción</em>, convertida en el nuevo Satán de este tiempo, con el que pactarían las nuevas brujas, que son los políticos populares.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras estos <em>shows de manos limpias </em>son dramatizados por los partidos políticos mediáticos, los <em>virreyes</em> -y sus socios, parientes y amigos- endeudan a nuestros países, comprometiendo sus PBI por décadas, al tiempo que se benefician con negociados encubiertos por sus cómplices judiciales. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">A esto se le llama <em>lawfare</em> o <em>guerra legal</em>, cuando en realidad es una <em>guerra ilegal</em> en todo sentido. Tal es la dimensión que ha cobrado este recurso, que es materia de análisis cada día más intenso en las academias jurídicas.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://sociedadfutura.com.ar/wp-content/uploads/2019/10/Lawfare.jpg" alt="Yvonne Blajean Bent: Judicialización de la política o Lawfare ..." /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El último <em>virrey</em> argentino acabó también con el Legislativo, valido del poder de ahogar económicamente a los gobiernos provinciales. Nuestro federalismo se fue por la cloaca al igual que la separación de poderes republicana, con el ejercicio de plenos poderes, no otorgados por nadie. Otros son más burdos, embargando bienes de los legisladores de la oposición o amenazando a sus familias.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿Qué queda de le república, de la democracia y hasta del Estado mismo? Sólo el resquicio de sentido de realidad de una parte de la ciudadanía, porque –por fortuna- no existe un sistema perfecto de <em>matricería humana</em>. <strong> </strong></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>4- ¿Qué hacemos ahora? </strong>Ante la evidencia de que los Estados -como repúblicas y democracias debilitadas- no podrán superar sanamente la conflictividad inevitable de la <em>postpandemia</em>, nos urge pensar en un nuevo modelo de Estado que, tarde o temprano surgirá, así como lo hizo el <em>New Deal </em>de Roosevelt, o sea, en un modelo <em>neoprovidente</em>, con mínima equidad desconcentradora de riqueza<em>, </em>capaz de reconstruir las democracias y las repúblicas, asimilando las experiencias de nuestras accidentadas historias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En nuestro constitucionalismo no habrá de faltar creatividad para pensar modelos de <em>Estados fraternos</em> que, junto a la <em>libertad</em> y la <em>igualdad</em>, no olviden la <em>fraternidad</em>. Nuestros movimientos populares de todos los tiempos nos dejaron pistas redistributivas, que se deben profundizar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De nuestra región surgió el <em>constitucionalismo social</em> con la Constitución Mexicana de 1917; también apareció el <em>ambiental</em>, con las Constituciones de Ecuador y del Estado Plurinacional de Bolivia. Seguramente de aquí habrá de surgir el <em>constitucionalismo</em> <em>socioambiental</em>, configurador de los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las emergencias están dando la razón a los políticos decapitados por los particos políticos mediáticos y, donde falten, otros surgirán, como sucede en toda emergencia. La política y el vacío son incompatibles: ante el reclamo de las ciudadanías, algo emerge. Además, nuestros pueblos siempre han producido caracteres políticos fuertes; esta capacidad no se ha perdido, pese a los aparatos publicitarios de los particos mediáticos únicos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esta tarea jurídica creativa se impone, pues no es suficiente con sacudirse la dependencia colonial, sin perfilar nuestros futuros Estados, porque la historia demuestra que esa actitud es un gravísimo error. En efecto: cuando hace doscientos años nos liberamos del colonialismo originario, nuestras oligarquías y sus intelectuales <em>iluminados</em> quisieron imponer -a sangre y fuego- a los pueblos de nuestra región –supuestamente bárbaros e ignorantes-, modelos incompatibles con nuestras realidades (la llamada <em>civilización</em> genocida). Sobre esas pretensiones se montó el neocolonialismo, lo que costó muchas más vidas y dolor que la propia lucha por la independencia. Ni siquiera podemos descartar que buena parte de las fallas de nuestro presente sea consecuencia de ese error originario.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pensar desde ahora el modelo de Estado al que queremos llegar no es un sueño vano, un entretenimiento de ociosos ni implica caer en la <em>utopía</em>, sino que es una tarea indispensable: se trata, nada menos, que de montar la brújula, otear el norte, clarificar el objetivo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos pensar con urgencia qué Estado queremos, qué institucionalización es necesaria para reconstruir la democracia y la república, cómo recuperar el Estado para la política, cómo volver a una democracia plural con partidos políticos no mediáticos ni <em>por acciones</em>, cómo establecer cierto orden institucional que impida que cualquier <em>virrey</em> circunstancial ejerza la suma del poder público y, sobre todo, cómo revertir el modelo de sociedad con 30% de incluidos y el resto excluido, que nos intentó imponer el colonialismo del totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No somos ingenuos, sabemos que, en la <em>postpandemia</em>, especialmente frente a las clases medias que caerán en la pobreza, los <em>virreyes</em> y los otros agentes, pretenderán atribuir todos los males a los políticos que no respondan al partido mediático único, usarán sus campañas sucias, sus <em>fake news</em>, las dramatizaciones de sus actores y actrices disfrazados de comunicadores y periodistas; no ahorrarán recurso alguno, recurrirán y pondrán en práctica sus impudicias coprófilas más abyectas e inhumanas. ¿Podrán con todo eso impedir la vuelta de los líderes populares <em>decapitados</em> por los partidos mediáticos únicos o el surgimiento de nuevos lideratos en nuestros países?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Frente a las respuestas demasiado pesimistas, nuestras historias nos enseñan que, con marchas y contramarchas, nuestros pueblos siempre toman conciencia y triunfan. Prueba de esto es que, de no ser por nuestros movimientos populares, quizá no hubiésemos podido escribir estas líneas ni el lector leerlas, porque es muy probable que hubiésemos sido analfabetos, que hubiésemos muerto en la infancia, que tuviésemos menos neuronas por carencia de proteínas en los primeros años o fuésemos desaparecidos por alguna dictadura genocida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El <em>cardenismo</em> mexicano, el <em>aprismo</em> peruano, el <em>velasquismo </em>ecuatoriano, el <em>varguismo</em> brasileño, el <em>yrigoyenismo</em> y el <em>peronismo</em> argentinos, etc., tuvieron muchos defectos, incluso algún autoritarismo, pero en el balance final, todos esos defectos empalidecen frente a los genocidios de los <em>virreyes </em>que en todos los tiempos los combatieron y, en definitiva, a ellos debemos la ampliación de la <em>ciudadanía real</em> en nuestra región. Nuestros pueblos no perdieron ni perderán esta vocación, pese a los esfuerzos tecnológicos de los actuales partidos únicos mediáticos.</span></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.diariosumario.com.ar/u/fotografias/m/2020/4/29/f800x450-22482_73928_0.jpg" alt="La reconstrucción del Estado post pandemia - Sumario en Red" /></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>5- ¿Quiénes deben pensarlo? </strong>Cuando en Querétaro, los diputados constituyentes campesinos y obreros propusieron las normas que dieron origen al constitucionalismo social, los objetaron los <em>licenciados</em> formados en las universidades del <em>porfiriato</em>. Por suerte triunfaron los primeros. Es llegada la hora de no repetir el error de los últimos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es tarea de la academia jurídica superar su vocación elitista y su falsa <em>asepsia política</em>, dejando de lado las pretensiones de quienes se encargan de ofrecer discursos facilitadores de mecanismos de huida hacia la <em>pax burocrática</em> judicial, postulando un derecho <em>apolítico</em>, <em>neutro</em>, <em>incontaminado</em>, que niegue la esencia <em>cultural, histórica y política</em> del derecho, en definitiva, funcional a los <em>virreyes</em> de turno.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El propio estructurador del método dogmático jurídico –Rudolf von Jhering-, a poco dio un giro hacia la realidad social y, con las inevitables limitaciones de su época y lugar, redefinió al <em>derecho como lucha</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La hora llama a los juristas de nuestra región, en homenaje a demanda de recuperación de la soberanía de nuestros pueblos por vía democrática y en el marco republicano y no violento, a <em>sumergirse y empaparse de las necesidades y reclamos de los más victimizados por el</em> <em>tardocolonialismo financiero</em>, para discutir la mejor manera de concretarlos en la forma jurídica de nuevos proyectos de Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Esto no significa un desvío reaccionario hacia un <em>romanticismo jurídico</em> que pretenda la captación de <em>sentimientos</em>, sino que lo que se exige es comprensión de necesidades, que es algo muy diferente, porque parte del <em>respeto al otro</em>, a la <em>persona en concreto </em>que reclama <em>ciudadanía real</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Debemos ser conscientes de que esos proyectos no deben ser elaboraciones de gabinete, sino que su <em>contenido</em> habrá de surgir de los reclamos fundados en las necesidades de las capas más sufrientes de nuestras ciudadanías, que son o pasan a ser mayoría, debiendo ser las principales proveedoras de su contenido. A los juristas corresponde únicamente la tarea de elaborar el <em>envase jurídico</em> más eficaz posible. La demarcación de <em>contenido </em>y <em>envase</em> es fundamental, para que nadie incurra en el error de los <em>licenciados</em> de Querétaro, pretendiendo elitistamente dar el contenido de lo que sólo debe ser la necesaria envoltura normativa del reclamo de los pueblos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que la <em>postpandemia</em> exigirá un esfuerzo conjunto de los pueblos de nuestra región, corresponderá a los internacionalistas meditar el reforzamiento de los organismos regionales, la resurrección de otros y la creación de nuevos, así como reencausar a los que se han vuelto funcionales al totalitarismo financiero y, sobre todo, perfeccionar el reaseguro del sistema regional de Derechos Humanos, para darle la eficacia y prontitud de que ahora carece.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Nuestros jueces no nacen de incubadoras, sino que los formamos en las universidades, revisemos con cuidado y a la luz de las necesidades de nuestros pueblos, lo que estamos teorizando y enseñando: es la hora de una extrema responsabilidad académica.</span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>6- ¿En qué punto estamos? </strong>El grado de esfuerzo que demande llevar al plano de la realidad los nuevos Estados <em>neoprovidentes y fraternos</em> que es indispensable que pensemos, dependerá en gran medida de la dinámica del poder planetario en la <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es claro que la actual paralización de la economía global es el ocaso del totalitarismo financiero, pero no sabemos si es el comienzo o el fin de esta caída. Si se tratase del comienzo, restaría una lucha por delante; si se tratase del fin, sería un amanecer y en breve deberíamos lanzarnos a la construcción del Estado <em>postpandemia</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">¿El mundo –la humanidad- se halla en una situación que guarda cierta semejanza a 1939, a 1945 o a los años intermedios? No faltan quienes creen que el ocaso ni siquiera comienza y que, por el contrario, se reforzará en la <em>postpandemia</em>; imaginan diferentes <em>distopías</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Creemos que el <em>camino de distopía</em> choca con un grave inconveniente, puesto que, como conduce a una hecatombe total y esa perspectiva –a pesar del <em>negacionismo</em>&#8211; se va haciendo demasiado inocultable, genera creciente pánico generalizado.  </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El segundo inconveniente del <em>camino distópico</em>, es que con urgencia debería eliminar o deslegitimar a todos los organismos internacionales. Si bien en su momento éstos fueron creados por los poderosos, con la desaparición del mundo bipolar adquirieron dinámica propia y generaron su personal técnico, o sea que, a pesar de su dependencia financiera, se autonomizaron y obstaculizan cada vez más al totalitarismo financiero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este distanciamiento estalla hoy en confrontación, pues es inédito el desafío y la difamación contra la OMS. Todo indica que a la OMS seguirán todos los organismos universales y regionales, no sólo de Derechos Humanos, sino aun los más técnicos y especializados. Cualquier perspectiva <em>distópica</em> no podría avanzar sin acabar con los organismos internacionales, con el discurso de Derechos Humanos y también con todo el derecho internacional, incluyendo a la propia Cruz Roja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si bien estos organismos están lejos de gobernar el mundo, su empoderamiento tampoco puede subestimarse, en especial por el desprestigio que acarrea a quienes confrontan con ellos, sin perjuicio del que, por otras razones, van cargando ahora esos voceros.   </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Asumiendo incluso la posición del <em>comienzo del fin</em>, que sería la más pesimista entre las no <em>distópicas</em>, nos hallaríamos frente al desafío de una lucha por liberarnos de la actual etapa de colonialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Teniendo en cuenta que siempre <em>el derecho es lucha</em>, en cualquier caso, debemos comenzar a meditar qué haremos una vez independientes o, lo que es casi lo mismo, para qué queremos la independencia., pues la caída de otro colonialismo no debe tomarnos desprevenidos, como hace dos siglos largos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Que nos ilumine Dios, la razón o lo que cada uno crea con total y absoluta libertad de conciencia, porque en esta hora los errores tendrían consecuencias demasiado graves.  </span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Buenos Aires, 12 de mayo de 2020</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">*Profesor Emérito de la UBA</span></p>
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